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12 | Martes

Diagonales
22 de junio de 2010

contratapa
El ingeniero Pelusa (otro cuento sobre D10s)
Enfoque conjunto.
Walter Buffarini Pero el primer tiempo no fue su-
ficiente para que alguno de los
bandos pudiera imponer alguna

A
hí llegó el ingeniero- gri- supremacía en el marcador,
tó, entre risas, el Gringo, aunque los muchachos de Fiori-
mientras el Renault 12 es- to habían dejado casi sin chan-
tacionaba detrás de uno de los ces de juego a la visita.
arcos. Claro, los pibes del barrio tenían
Cuando Diego bajó, sus amigos la ventaja de conocer muy bien
lo aplaudieron afectivamente, y al conductor visitante.
no pararon de abrazarlo y felici- Después de un largo entretiem-
tarlo por el título logrado unos po, la segunda parte comenzó
pocos días atrás. casi como un calco de la prime-
A las cargadas se sumaba tam- ra, pero a los seis minutos algo
bién la admiración que venía de cambiaría la historia no sólo del
toda una vida, desde aquellos partido, sino de la relación de
tiempos en que no se cansaban Diego con quienes pasarían a
de verlo hacer jueguito en los ser sus casi enemigos.
Cebollitas. Pelusa agarró una pelota afuera
El día era especial, pero el desa- del área contraria, se la pasó a
fío lo era aún mucho más. Jorge, el santafesino, éste se la
Hacía rato que Diego no se po- quiso devolver pero la pelota se
nía los cortos en el potrero, so- levantó en el aire y caía en las
bre todo después de haber deci- manos del Gringo, arquero de
dido hacerle caso a las palabras Fiorito, que salía casi al inexis-
de su papá, aquella vez que le tente punto penal con la mirada
sugirió no dedicarse en serio al fija en el cielo. Pero de repente,
fútbol. de la nada, escondido en la mis-
–No te confundas, pensá en el ma nada, apareció el puño de
futuro–, le había dicho don Die- Diego desconcertando al capi-
go cuando allá por el 75, con tán y mandando la pelota den-
menos de 15 años, había co- tro del arco.
menzado a descuidar la escuela Desesperado, el Gringo miró al
y a pasar más tiempo en el club. Turco Alí, que hacía de referí,
Y sí, era un día especial. El equi- pero éste no había visto nada, y
po del barrio, el de los amigos después lo miró a Diego y le gri-
de toda la vida, el que lo había tó: –Decile que lo hiciste con la
tenido como integrante infalta- mano.
ble durante tantos años, hoy era Pero Diego sólo levantaba su
el adversario. puño en un alocado festejo.
Es que cansado de las cargadas Lo que vino fue casi una cacería.
por su ausencia, un día Diego Indignados por el gol en su con-
aceptó el desafío. El equipo del tra, y encima hecho por Pelusa,
barrio contra el de la facultad. los muchachos de Fiorito se ol-
Con todo lo que eso significaba. vidaron de tantos años de com-
La fecha había sido puesta al pinches y se prometieron, sin
azar, y si no se cambió fue por- necesidad de decirlo, poner las
que las ganas de unos y otros cosas en su lugar: el marcador a
por enfrentarse habían hecho su favor y a Diego, de ser posi-
posible que aceptaran jugarlo de ble, en el hospital.
mañana, a pesar de que muchos Pero la venganza barrial se trun-
habían pasado la noche del sá- có sólo tres minutos más tarde.
bado de largo temiendo no po- Diego la agarró un poquito an-
der levantarse. tes del medio de la cancha y en-
Es que a la tarde jugaba la selec- caró como para llevarse a todo
ción, allá en México, y nada me- Fiorito por delante, y así pasó a
nos que contra los ingleses. siempre, pudiera dar la vuelta brador, el Gringo, que tras la uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis
Unos días atrás había quedado en el estadio Azteca. eufórica bienvenida se mostra- amigos de la infancia, que lo ve-
en el camino Uruguay. Pasculli Pero a esta altura del día, el BARRILETE CÓSMICO ba orgulloso ocupando el lugar ían sin nada poder hacer y ob-
había sabido aprovechar la ma- equipo nacional estaba en se- de capitán del equipo ante la servaban casi sin entender
gia de Bochini para poner el 1 a gundo plano y la atención de ausencia entre los once del hoy cómo había hecho semejante
0 que llevaba a la Argentina de gran parte de Fiorito estaba adversario. jugada.
Bilardo a enfrentarse a los pira- puesta en el potrero, ése que Un día como hoy, pero de Diego sonrió, pero fue sólo por Diego siguió corriendo hacia un
tas. está atrás de la escuela indus- hace exactamente 24 años, no mandarlo a la mierda. costado buscando el abrazo de
Diego venía viviendo el Mundial trial, de la que había egresado Diego Maradona plasma- Con todo listo, cerca de las 10 sus compañeros de facultad, y
de una forma muy particular. En cómo técnico electromecánico y ba la acción individual más arrancó el partido. Peleadísimo cuando llegó casi al corner se
el partido contra los uruguayos en donde Diego había tomado extraordinaria de la histo- primer tiempo en donde se vio dio cuenta que no sólo lo se-
había sido un manojo de ner- la decisión de ser ingeniero. ria de los mundiales: en el bien marcadas las diferencias de guían los estudiantes, sino que
vios. No sólo por lo que signifi- Los mejores recuerdos venían de estadio Azteca, frente a In- estilo entre ambos equipos. Por detrás venían, desaforados y con
caba el encuentro, sino porque aquella época, la de la secunda- glaterra, se le dio por gam- un lado el de Fiorito, con reme- los ojos inyectados en sangre,
al día siguiente rendía su última ria, y de aquel lugar, en donde los betear a cuanto rival se le ras blancas, durísimo en la mar- quienes tantos momentos y fes-
materia. El diploma estaba ahí pibes del barrio, con el ahora in- puso en el camino para lo- ca y sintiendo la ausencia de su tejos habían compartido con él.
nomás, como estaría ahí nomás geniero como manija, habían grar el gol de todos los tiem- conductor. Por el otro el de los Y siguió corriendo hasta llegar al
el Mundial para los argentinos si deslumbrado con su juego que pos. compañeros de Diego, con las Renault 12, atrás del arco. Y
superaban a Inglaterra esa tarde les permitía fanfarronear con que Un rato antes, había fabri- camisetas azules que habían mientras escapaba, sólo alcanzó
del domingo 22 de junio. jamás habían sido derrotados. cado “La mano de Dios”. Ar- usado en el último torneo inter- a escuchar entre tantos insultos
Y Diego ya tenía el título y sólo –Es una lástima Pelusa, vas a gentina ganó 2 a 1 y se en- no de la facultad, aguantando que alguien, como en un relato,
esperaba que la Selección, de la ser el único del barrio que per- caminó al título mundial. las patadas de sus adversarios e le gritaba: “¡Barrilete! ¡Cómico!
mano del Bocha, su ídolo de dió en esta cancha-, le dijo, so- intentando imponer su juego en ¡¿De dónde saliste?!”.