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TERRITORIO

2

Para la producción y crítica en Geografía y Ciencias Sociales

Problemas de legitimación científica en la producción geográfica de la realidad social

Marcelo Escolar

INSTITUTO DE GEOGRAFIA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

1DM - 9

TERRITORIO es una publicación editada por el Instituto de Geografía de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, destinada a difundir la producción científica en Geografía y todas las ciencias preocupadas por la dimensión territorial de la problemática social y ambiental. Aparece cuatro veces por año, y para cualquier información dirigirse a 25 de Mayo 217, 3er. piso (1002) Buenos Aires, Argentina.

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES Rector: Dr. Oscar Schuberoff

FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS Decano: Prof. Norberto Rodriguez Bustamante Secretarios:

Académico: Prof. Cristina Gonzalez Investigación y postgrado: Lic. Ruth Cora Escolar Extensión Universitaria: Prof. Gladys Palau Supervisión Administrativa: Sr. Victor Mohr

INSTITUTO DE GEOGRAFIA Director: Lic. Luis A. Yanes

TERRITORIO Director: Carlos E. Reboratti Secretario de redacción: Marcelo Escolar Comité editorial: Horacio Giberti, Martha Kollman, Luis Yanes (Universidad de Buenos Aires), Antonio C. R. Moraes, Wanderley M. Da Costa (Universidad de San Pablo), Horacio Capel (Universidad de Barcelona), Gerardo De Jong (Universidad del Comahue).

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PROBLEMAS DE LEGITIMACION CIENTIFICA EN LA PRODUCCION GEOGRAFICA DE LA REALIDAD SOCIAL*

**

Marcelo Escolar **

FACIRPD cm - ei y truAs INSIITTO

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Trabajo presentado al Seminario "La Geografía y los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina", Departamento de Geografía, Universidad de San Pablo (USP), Brasil, agosto de 1988.

Instituto de Geografía.

Filosofía y Letras.

Universidad de Buenos Aires.

Facultad

de

1989

1

INDICE

-Partir de la geografía

3

-El supuesto epistemológico de la teoría

5

-Un primer intento de caracterizar las prácticas geográficos

8

-Ontología del espacio y los limites del análisis categorial

10

-Las nociones básicas del discurso geográfico

12

-Epistemología y sociología del conocimiento geográfico

16

-La producción geográfica de la realidad social y sus prácticas

23

-Llegar a la geografía

31

-Notas

34

-Bibliografía

48

U.S.A. F.F. y L.

Instituto el Geografía Sitfiioteca

"La aspiración de exclusividad del conocimiento estricto mediatiza todos los otros intereses rectores del conocimiento a favor de uno solo, sin siquiera llegar a ser conciente de ello".

Jurgen Habermas 1969

"'El universo del discurso geográfico no queda confinado a los geógrafos' Ellos -nosotros- no son

observadores privilegiados del mundo /

participantes del él. Es evidente que, desde este punto de vista; la geografía siempre y de modo inevitable ha tenido 'importancia' para la estructura de la vida

/ sino

práctica, y en cierta medida ha sido ciertamente responsable de ella".

Derek Gregory, 1984

A Luis Yanes, por su ejemplo y amistad en estos últimos 5 años.

Partir de la GeografTs

Si vamos a sentar posiciones en un campo teórico y probablemente metodológico denominado Geografía, es porque nos resulta claro que al menos estamos en condiciones de emprender, desde ese lugar, un análisis sobre el tema en cuestión; ("Los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina") toda vez que el campo aludido nos proporciona, junto a la identidad disciplinaria, conceptos, categoría,s y marcos de interpretación desde donde efectuar la discusión . del tema'.

Mi primera duda está referida a si esta afirmación puede ser

sostenida o no, es decir: si partir de la geografía es garantía "de algo"

más allá del recorte en-sí del campo científico académico al que pertenecemos. La segunda se orienta más bien a profundizar en las implicancias epistemológicas de la primera; lo cual significa que no me parece intrascendente la posibilidad que el "algo" mencionado, sólo se limite a ser nada más que una división convencional dentro de las ciencias sociales.

Con esto no quiero decir que posicionarse teóricamente en la Geografía resulte imposible, ni mucho menos aún que por ciertas razones de orden superior -epistemológico- no sea conecto -científico- hacerlo. Todo lo contrario; pienso que es imprescindible practicar la geografía, que debemos y podemos conceptualizar con perspectivas propias a la realidad social; que lo primero es condición de poder construir teoría y que lo segundo es producto, por ejemplo, del hecho objetivo de estar reunidos, aquí, en este seminano.

Sin embargo, sigo sosteniendo que el supuesto de un campo teórico propio, con desarrollos temáticos coherentes, diversas posturas en discusión, cuerpos metodológicos explícitos, conceptos y categorías definidas, discutidas e intemalizadas por la comunidad, y marcos de interpretación expuestos textualmente, dista mucho de asemejarse a la realidad disciplinaria que nos rodea. E§to no quita que ciertos niveles tengan más desarrollo teórico que otros'.

De todas formas la teoría geográfica que debiera garantizar

nuestros abordajes interpretativos de la realidad no presenta ni

remotamente una situación óptima ni semejante al de otras ciencias sociales, y no porque las otras tengan un status mejor que la nuestra, sino simplemente por el tiempo que éstas han acumulado en producción y discusión de conocimiento. Por el hecho que nuestra Geografía se maneja aún con un cierto número de supuestos básicos que, en cierta manera, dificultan su desarrollo.

Por ejemplo: parece obvio que si el tema a tratar son "los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina" tanto los procesos de producción, como el objeto genérico que es producido (el espacio) tendrían que ser indubitablemente parte, en su conceptualización, de marcos teóricos geográficos; y éstos evidentemente se justificaría no sólo en el hecho que al tema elegido lo precede, en el título del seminario, el sustentivo "Geografía", sino también a nuestra pertenencia conjunta a tal disciplina. Ahora bien, una mirada no demasiado detenida sobre el modo en que son usados tanto "los procesos de producción" como "el espacio" en distintos discursos pertenecientes al campo de la Geografía, permitiría afirmar que no es tan obvio que efectivamente son conceptos, siendo más probable que funcionen como metáforas, o quizás como nociones no teorizadas. Como pseudo-conceptos de base consensual.

Lo que pretendo discutir es qué entendemos por "Geografía" 3 cuando nos proponemos abordar teóricamente una problemática determinada. Por otro lado, no niego la existencia de teorías geográficas o de conceptualizaciones sobre el espacio, o sobre "los procesos de su producción"; simplemente afirmo que lo existente no alcanza para conformar un campo teórico-conceptual con autonomía propia. Que lo existente, justamente por no conceptualizar sus nociones, depende, en la interpretación de los procesos de la realidad social, de marcos teóricos ajenos a la disciplina (cosa que no trae consigo un juicio de valor al respecto).

No es lo mismo, entonces, según lo que he expuesto más arriba, partir de una "perspectiva geográfica" de análisis a fin de llevar adelante interpretaciones de "los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina", que indagar sobre el papel: político, académico y social, que la comunidad geográfica y los geógrafos pueden tener sobre tales procesos. Lo primero entiendo que está en la base de la propuesta del seminario, lo segundo se ubica en una perspectiva diferente. En otras palabras, se pregunta: ¿Cómo es que resulta posible reflexionar

sobre este tema como geógrafos?; ¿No sería factible también investigar sobre la manera en que la Geografía y los geógrafos producen espacio (en el sentido más vago del término)?.

El supuesto epistemológico de la teoría

Probablemente las apreciaciones vertidas hasta aquí parezcan un poco por demás contundentes, en relación a la envergadura del problema en cuestión y también al material justificatorio aportado para corroborar lo dicho. Creo sin embargo poder aclarar mi posición si desarrollo cuáles son sus verdaderos alcances.

Cuando me refiero a 'Teoría geográfica" estoy suponiendo un acuerdo sobre lo que debería entenderse por "teoría" que indudablemente no es tal. La discusión alrededor de lo que corresponde conceptualizar por "teoría" es lo suficientemente vasta para no poder ser introducida aquí con un mínimo de seriedad'. En Consecuencia voy a limitarme a adelantar sólo algunas propuestas definitorias tentativas.

Lo Teórico, en el discurso de una comunidad científica cualquiera, está determinado históricamente por dos condiciones básicas:

una epistemológka, la cual supone que el criterio de cientificidad que asume la tradición y el grupo actual garantiza que los discursos enunciados por los distintos sectores que lo componen, permiten comprender y enplicar los hechos de la realidad que son objeto propio de la disciplina"; la otra contextual, la cual hace referencia a las problemáticas reales, que al responder a determinadas preguntas, pueden circunscribir qué cosa son los hechos objetivos de la comunidad del caso. Articulando la primera con la segunda premisa advertiríamos la íntima relación que existe entre lo que se considera conocimiento (y la forma de producirlo), con los objetos y procesos donde éste se concretiza en el marco de un contexto histórico particular. El discurso, que resulta en consecuencia de la acción emprendida por el grupo, (en el sentido de interpretar aspectos o dimensiones preferenciales de la realidad) va a ser teórico en la medida que haga explícitos los aspectos antes enunciados. No va a ser teórico, en cambio, el discurso que sólo se limite a describir la realidad (por intermedio de una investigación empírica de caso por ejemplo) aunque sí pueda tener, más o menos explícitamente formulados, marcos teóricos de referencia. Pienso que es el desarrollo histórico de una disciplina científica, la continua relación

entre reflexión y prácticas concomitantes, quienes diacrónicamente construyen la teoría.

La Teoría geográfica, consecuentemente, es el producto actual de toda la tradición de pensamiento en la historia de la disciplina.

Ahora bien, ¿Podemos afirmar a ciencia cierta que nuestras

apreciaciones sobre los "nuevos procesos de producción del espacio en América Latina" devienen de un corpus teórico de interpretación, interno a nuestra disciplina?; ¿O más bien deberíamos asumir que nuestras posiciones se basan en discursos sociológicos, económicos,

ciertas nociones apropiadas

políticos, etc. mediados en una temática y en

a lo largo del tiempo por la comunidad geográfica?. Me inclinaría más

bien por la segunda posibilidad y conforme a ella llegaría a la , conclusión que desde el punto de vista teórico la geografía no es un terreno demasiado firme.

Si la Geografía,r

según lo que vengo diciendo, aparece como no

demasiado consistente °, tampoco puede negarse (a riesgo de asumir posiciones normativistas) que de hecho hay producción geográfica sustantiva sobre ciertos aspectos de la realldad social. Producción intelectual que implica un saber determinado ', pero que no alcanza a constituir una tradición teórica diferenciada dentro de las Ciencias Sociales (en los términos anteriormente expuestos). Quiero decir con esto que la Geografía como disciplina y como saber tiene existencia propia, pero que, al no contar los geógrafos con discursos teóricos explícitos desarrollados en y para sus prácticas, por medio de ciertas preguntas que problematizan la realidad en un sentido y no en otro, la forma en que los procesos de investigación encuentran fundamento en marcos teóricos se da a través de la mediación de ciertos "temas"

geográficos en teorías sociales ajenas a la disciplina.

La "trans-teorización" del discurso comunitario no es algo negativo o positivo en sí mismo, por lo menos a nivel de los círculos más concientes e innovadores del campo geográfico actual; lo ocual es un hecho constatable y por otro lado necesario en su desarrollo°. Lo que sí quiero dejar suficientemente explícito es que, según mi perspectiva, la posibilidad de "investipción empírica" supone a "la investigación teórica" y que ambas tienen como presupuesto la existencia de una determinada perspectiva (comunitaria) en el abordaje interpretativo de la realidad social. Lo cual nos deja como saldo al objeto "Geografía" en

tanto productor directo o indirecto de justificaciones ideológicas sobre lo territorial, políticas de planificación, ontologización de divisiones administrativas convencionales, naturalización de diferencias históricas localizadas, etc.

Un objeto qug, caracterizado de esta manera, podrá ser un

productor

geográficas materiales. Habrá que ver en consecuencia cuáles son aquellas prácticas de la comunidad por intermedio de las que se realizan

los productos antes mencionados, pensándolo como un primer paso en la crítica de la "producción-geográfica-del espacio".

de sentido', ny a la vez un productor de configuraciones

FACUILT Cr: 10509 Y 1E12AS

insurwo 05 a:J.11W BIBLIOTECA

Un primer intento de caracterizar las prácticas geográficas

Quiero partir del supuesto de que el saber geográfico se transmite en la enseñanza con mucha intensidad por razones no fortuitas. Y que éstas a su vez se encuentran ligadas a ciertas condiciones históricas. Sin abundar en detalles, no es extraño el

florecimiento de las sociedades geográficas, de la "reflexión territoriar,

"de la planificación regional", regional" de la enseñapza de la geografía, bajo

ciertos regímenes de facto en

inherentes a cada situación nacional el patrón de prosperidad de todo lo

geográfico, increíblemente se relaciona con este tipo de regímenes.

Al detenerme en estas consideraciones podría observar, rápidamente, qué tipos de actividades según mi parecer efectúan los sujetos geógrafos, cómo se jerarquizan entre sí y qué relaciones los

unen.

Latina". Aún con las diferencias

Sobre el primer punto podremos decir que esquemáticamente son

cuatro:

1. La Geografía Académica o científica

2. La Geografía "enseñada"

3. La Geografía profesional

4. La Geografía cotidiana

La primera se origina actualmente en cátedras universitarias, componiéndose de actividades docentes y de investigación. Todo el discurso duro de la comunidad se produce en este nivel. Aquí no sólo se desarrollan las interpretaciones académicas de la realidad sino los libros de texto (ya interpretados) para ser leídos en la escuela. Aquí también se lucha contra ciertas geografías profundamentp, reaccionarias, pero también se sigue hablando sutilmente desde ellas". La producción del espacio desde la ciencia no es producción inmediata. Los científicos (geógrafos) sólo se limitan a producir conocimiento.

La segunda es más masiva; se impone en el aula para disponer el sentido del territorio, no produce sino reproduce el discurso. Produce espacio en la perspectiva de su concepción, legitima la conciencia nacional. Naturaliza las diferencias sociales. Pero en casi ningún caso es independiente de la primera. Cuando esto sucede es un indicador que la Geografía Universitaria está teorizando sus nociones, que se aparta de la

Geografía Académica Tradicional; que deja de ser sólo un repertorio de formas ideológicas. Muestra, normalmente, que esta geografía que reflexiona deja de ser "Geografía". Que como discurso se vuelve ajena a maestros y profesores.

La tercera, produce espacio configurándolo materialmente. Sus prácticas no sólo enuncian o reproducen el discurso, sino que lo concretizan objetivándolo en el plan, delimitando acciones, justificando límites, determinando áreas. LOS profesionales geógrafos construyen la geografía configurando los mapas de los profesores y amparados en el consenso anónimo de las aulas.

La cuarta es la geografía producida a diario, la que se concibe en la calle, la que se elige en el barrio, la que se construye sobre las cosas. Hay una íntima relación entre la geografía enseñada y la cotidiana. La enseñada nos permite aceptar un contexto territorial ya legitimado, la segunda produce las diferencias en la acción de los particulares. El sujeto de la cotidianeidad está dispuesto en su lugar y mientras vive en él va transformando su geografía adquirida.

La jerarquía entre estas cuatro actividades geográficas descriptas es bastante simple. En la medida que la Geografía Académica produce el discurso y el sentido, estará determinando directamente las características de las otras; sin embargo cada una de las demás tiene su propia especificidad. La Geografía enseñada carece de independencia conceptual. la Geografía profesional tiene cierta capacidad de modificarse por la presión de las problemáticas que intenta tratar; por último la Geografía cotidiana contradice con su desarrollo los cánones del discurso académico disciplinario, entra en crisis continuamente con la Geografía Enseñada, por el simple hecho de que ésta es, en gran medida, un producto ideológico impuesto socialmente.

Las relaciones que unen estas actividades se resumen solamente en una, pertenecer de distintas maneras a la "Geografía". Por otro lado, cuando son puestas en práctica resultan ser efectivas "productoras de espacio". En estos términos, la Geografía, por intermedio de sus distintos niveles y tipos de actividad, "produce espacie, " ya sea legitimándolo o bien configurándolo directa o indirectamente 13.

Sin embargo, en la medida que mi discurso también es "geográfico" en ningún momento he puesto en duda que "producir

espacio" sea conceptualmente cuestionable. He estado presuponiendo que era posible discernir las actividades geográficas efectivamente existentes como "productoras de espacio", sin preguntarme previamente sobre el significado de esta aseveración; lo cual es casi lo mismo que situarse en la Geografía a fin de dar cuenta, teóricamente, de "los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina", tal cual reza en la denominación e introducción del presente seminario.

Ontología del espacio y los limites del análisis categorial

Al asumir la posibilidad de efectuar una crítica de lo producido por el objeto "Geografía", incorporé de antemano una serie de presupuestos, sin los cuales la posibilidad misma de la crítica hubiera carecido aparentemente de significado. Obsérvese que utilicé la proposición "espacio" sin cuestionar su validez y junto con ello la afirmación que éste podía ser "producido". En realidad, la idea de "producir espacio" me resulta extremadamente confusa; ya que sí se adopta un criterio ontológico en su definición, ¿no estamos en contrapartida excluyendo, por otro lado, la necesidad constitutiva de los esquemas de acción espaciales para poder acceder a él?

Lo que intento decir es que la ontología no nos garantiza, por su sola enunciación, una posición materialista en la concepción del espacio. Porque es muy distinto postular la existencia objetiva de la realidad material con independencia de la subjetividad (considerando a tal efecto que el sujeto del conocimiento es tal, sólo si la acción está dirigida al objeto), que considerar que su categorización ontológica también es objetiva. Es decir, que no es formulada concientemente por un sujeto. Los problemas de este tipo de análisis categorial son obvios, quien queda fuera de toda consideración es el ontólogo mismo.

Mi posición en cambio considera que, si bien el supuesto materialista que afirma la existencia de la realidad es correcto, su intelección sólo es factible en la medida que la acción del sujeto la delimita para su conocimiento. En este proceso genético, la realidad será internalizada estructuralmente a distintos niveles, los qq9 a su vez serán sucesivamente superados con posterioridad por otros'. Si bien este proceso es constitutivo de la génesis de la inteligencia, las condiciones materiales y sociales, el contexto particular del sujeto fijarán los límites de su desarrollo en cada caso.

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No niego que la producción de conocimiento sea un fenómeno

social, pero sí afirmo que su condición de posibilidad es el proceso de

desarrollo

de la inteligencia, el cualz necesita indefectiblemente del

sujeto y del objeto de la relación". No basta afirmar cm estos "interactúan" es necesario conceptualizar la interacción U• Los presupuestos ontológicos, entonces, serán constitutivos de la posibilidad de los presupuestos epistemológicos, pero estos últimos determinarán la forma en que se construye, en la praxis, la realidad.

Si aceptamos lo diclip hasta aquí no podremos considerar al espacio como un existente". Es más, las determinaciones materiales que constituyen la realidad son, entre otras, espaciales. Por lo tanto, la realidad está espacializada toda vez que nuestro conocimiento espacializa la realidad. El supuesto Kantiano de la intuición pura espacial supone al sujeto ya formado y no en el proceso de su génesis. El supuesto de la determinación general de espacialidad niega, en cambio, la posibilidad objetual del espacio y garantiza, por otro lado, la espacialización de la realidad como concreción tanto objetual, como subjetiva.

Desde esta concepción es la espacialidad la constitutiva de la materia y no el espacio; por lo tanto, si el objeto de la producción intelectual es el conocimiento, nunca podría una condición general de . su determinación objetiva (la espacialidad) ser un medio de producción o su resultado. "Producir espacio" en consecuencia es imposible. Producir configuraciones materiales espacializad as subjetiva u objetivamente sí es factible. En estos términos "los nuevos procesos de producción del espacio en América Latina", estarían denotando una falacia de enunciación o bien una utilización figurada de un concepto inapropiado. Me inclino más por la segunda opción y en este sentido creo que podría caracterizarse al "espacio" aludido, como una metáfora que estaría englobando a aquellos productos de procesos de espacialización de la realidad desde distintas dimensiones de análisis.

Una vez discutidos los presupuestos epistemológicos del análisis categorial de corte ontológico creo estar en condiciones de abordar muy someramente algunas cuestiones referentes a la definición de ciertas nociones elementales del discurso geográfico.

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Quiero adelantar que me resulta muy difícil separar los términos que ahora voy a discutir, de los aspectos epistemológicos necesarios a su concepción. De todas formas asumiré metodológi-camente, que es posible abordarlos desde una perspectiva ontológica.

Tengo la impresión que existen en Geografía cuatro nociones

claves que por causa de una insuficiente teonzación impiden hasta cierto punto la conformación de un discurso geográfico coherente. Lo que discutimos más arriba (el espacio) es una muestra elocuente de ello.

A esta noción, a su vez, se encuentra profundamente ligada la de

Territorio, y en la base conceptual de ambas se alternan las de Sociedad

(lo social) y Naturaleza (lo Natural). Sin lugar a dudas esto es una esquematización extrema pero se justifica, creo, en la hipótesis que seguidamente voy a plantear.

En mi opinión tanto las nociones de "espacio" como la de "Naturaleza" tienen un papel análogo en la organización del discurso geográfico; mientras que las de 'Territorio" y "Sociedad" permiten por separado o en conjunto la concreción de las dos primeras. De esto se desprende que tendré que justificar el por qué de la analogía y también explicar de qué manera esta proposición permite reconsiderar conceptualmente las nociones aludidas.

Las nociones básicas del discurso geográfico

Si nos ubicamos en las coordenadas de la crítica ya formulada sobre el "espacio" tendremos elementos de juicio suficientes como para considerar a este terreno como el producto de un proceso de cosificación. Resulta, por ello, que al formularse una cualificación de cualquier tipo sobre un objeto que en realidad es una condición de objetualización, en esencia lo que está sucediendo es que al poner las

nociones básicas que describen la espacialización de la realidad, (como

si éstas fueran constitutivas de un objeto material el "espacio") se

confunde una/s relación/es que denominan las distintas expresiones de

la espacialidad con las distintas formas en que el "espacio"

supuestamente se concretizaría. De ahí entonces la posibilidad de hablar de espacio político, social, vivido, geográfico, etc., y también, en una matriz más ligada a la acción sobre la realidad„ °espacio representado, espacio de representación, espacio de la práctical°. Todas estas clasificaciones no son "clasificaciones espaciales", sino

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clasificaciones del espacio; todas aluden a un objeto supuesto, todas cosifican la determinación de espacialidad. En este sentido el espacio- cosa del discurso separa indefectible-mente forma de contenido. Porque la forma -como diferencia- es producto de la espacialidad, pero el espacio no es -como sustantivo- un objeto diferenciado.

Apoyándome en lo anterior puedo relacionar espacio y Naturaleza. En primer lugar porque la Naturaleza como objeto también es producto de la cosificación del adjetivo naturalidad. Si intentáramos el ejercicio analítico de discriminar entre objetos sociales y Naturales, en función de distinguirlos entre sí materialmente, nos veríamos imposibilitados de lograrlo, toda vez que, o bien siempre encontraríamos grados de naturalidad y artificialidad en ellos, o porque si, a escalas superiores respecto a la superficie terrestre, intentáramos encontrar también objetos "Naturales", nuevamente estaríamos obviando la mediación contextual e históricamente determinada del sujeto (en este caso nosotros) que participa con su práctica en la delimitación del objeto analizado n. Condición ontológica la primera y gnoseológica la segunda que indican que la concepción de la Naturaleza sólo es tal si puede definirse estrictamente la no-Naturaleza. Y ésto como vimos es teóricamente imposible.

Ahora bien, si la cosificación espacial supone un objeto que trasciende a los objetos materiales, el "espacio" será la "Naturaleza" donde - los objetos están dispuestos entre sí y conformados como tales. De donde, tenemos que la Naturaleza (cosificada) se dimensionará en el espacio (cosificado). ¿Cuál es la diferencia, consecuentemente, entre apelar a la "Naturaleza" o al "espacio" y derivar a partir de ambas nociones, los discursqs, interpretativos seo-gráfico-ecológicos o geográfico-espacialistas?". En mi opinión ninguna. Los presupuestos ontológicos en cualquiera de los dos casos son los mismos. Esta es la razón por la que mi hipótesis plantea una analogía entre Naturaleza y espacio.

De todas maneras lo dicho no quita que pueda aducirse que bajo esta conceptualización también podría ser incluido el "tiempo". Creo sin embargo, que esto no es factible; fundamentalmente porque las diferencias temporales son diferencias de un mismo objeto ,mientras que las diferencias espaciales son diferencias entre objetos'''. En el primer caso si Naturalizamos la historia podremos considerarla también cosificada, en el segundo al afirmar que el "espacio" existe estamos

13

inmediatamente incorporando un predicado como sujeto, tal cual sería si dijésemos que "los momentos", "los desarrollos" y "las discontinuidades" son objetos adjetivables (aquí es importante que diferenciemos tiempo de tempo). En historia nadie consideraría a distintos tiempos como si fuesen aspectos o partes constitutivas de la materialidad". Sin embargo, esto sí es posible en Geografía a causa de la ilusión fisicalista que el "espacio" trae consigo; justamente porque el lugar singular, diferenciado e irreproducil4 es condición de conocimiento y existencia de la realidad material

Entonces, volviendo a las dos nociones restantes (Territorio, Sociedad) ahora sí estaríamos en condiciones de entender por qué pienso que son los "sitios" en que se concretiza el discurso geográfico.

La Sociedad, como expresión material de lo social, es desde la actividad del conocimiento humano, un "autoconocimiento" también de un conjunto particular de la realidad. La Naturaleza y el espacio se denominan socialmente en el discurso, y no fuera de él„por lo tanto, la Sociedad será quien defina y conozca históricamente los objetos en grado naturales y su espacialidad. Desde este punto de vista la Geografía es un producto social más, lo cual estará fijándole sus propios límites y sus perspectivas de abordajes concientes de la realidad.

Como resultado de esto último los productos denotados por el discurso geográfico que conjuguen un proceso social-natural con un ámbito de incumbencia específico sobre la superficie terrestre serán territoriales. Las alternativas internas a esta denotación vendrán dadas por dos casos, a) cuando lo limitado sea un objeto o el producto de un proceso y b) cuando sobre lo anterior halla poder social efectivo. Podremos hablar en consecuencia de "territorios de denominación" o "territorios de dominación" respec-tivamente. El territorio aparecerá claramente, según esta perspectiva teórica, como el producto de la concreción histórica de lo social y lo natural (como adjetivos) sobre la superficie terrestre, por intermedio de la determinación de espacialidad.

Espacializar lo social equivaldrá a terri-torializar sus productos, diferenciar la superficie terrestre permitirá conocer su configuración. "Producir espacio", según creo entender, haría referencia en definitiva, a los procesos de configuración de la realidad junto a los procesos de denominación y dominación de sus resultados. Como el proceso es

14

histórico la determinación social de su conocimiento se expresará en cada discurso que se dirija hacia él.

La geografía podrá estar en condiciones de abarcarlos en la medida que conceptualice sus nociones y produzca teoría con que interpretar la espacialización de la realidad social.

A esta altura de la cuestión, parece razonable que nos detengamos un momento en la exposición, con el propósito de efectuar un breve resumen de lo dicho hasta aquí.

Comencé diciendo que no creía factible poder discutir sobre un tema como el de los "nuevos procesos de producción del espacio en América Latina" desde nuestra disciplina sin contar con un marco teórico geográfico explícito (esto por supuesto no impedía enunciar el discurso desde otros ámbitos). Lo último trajo automáticamente como resultado, desarrollar qué era lo que se estaba entendiendo por teoría. Aclarado el punto, me embarqué en una crítica de las prácticas que la Geografía podría efectuar como "productora de espacio". Luego de ésto me vi otra vez acosado por una serie de supuestos no asumidos como tales. El primero hacía referencia a mi concepción de espacio (y a su íntima relación con el proceso de producción de conocimiento), el

segundo surgía de las conclusiones del primero e implicaba desarrollar cuáles eran, a mi entender, las nociones más elementales de la Geografía

y de qué manera su falta de conceptualización redundaba

negativamente en el discurso de la disciplina.

Como puede apreciarse, el cuadro discutido hasta aquí ha sido bastante desolador. Mi objetivo, sinceramente, no fue plantear las cosas de manera tal que resultase imposible avanzar dentro de la discusión. Quise exaoner cuáles eran, a mi juicio, algunos límites estructurales del discurso`-' que permanecían latentes, aún en una propuesta como la mía que intentaba ser crítica.

¿Cómo caracterizar a los geógrafos como productores de espacio

si el mismo producto resultaba ser una noción baga y sumamente

controvertida en sí misma? Esta situación me llevó a desarrollar una discusión tan extensa sobre un tema aparentemente tan obvio. Los resultados obtenidos considero que me permiten retomar el tema de las

prácticas geográficas y sus resultados desde una perspectiva teórica mucho más consistente.

15

En lo que sigue intentaré abordar algunos aspectos • epistemológicos de la producción intelectual en geografía tratando de justificar cómo creo que sería factible una praxis geográfica comprometida con la realidad social y qué propuesta temático- conceptual surgiría en consecuencia de ello para la disciplina.

Epistemología y sociología del conocimiento geográfico

Según los resultados de la exposición anterior poco podría hacerse para justificar la cientificidad del conocimiento geográfico. Sobre todo si asumimos una posición epistemológ,ico-normativa y adherimos con ella a criterios monistas-metodológicos. Es decir, si compartimos la concepción que instituye a la epistemología como un saber normativo que indaga sobre las características objetivas del "método científico" con independencia de las prácticas reales que históricamente cada disciplina ha desarrollado. Y si, conforme a ello, comparamos las formas que los procesos de producción de conocimiento cobran dentro de cada campo científico respecto de un modelo metodológico único.

Esta metodología epistemológica de discriminación entre lo científico y metafísico es profundamente "metafísica". En primer lugar porque quienes conciben el discurso sobre el método son subjetivamente puestos entre paréntesis; y en segundo lugar, porque se desconoce concretamente cuáles son las condiciones objetivas, contextuales que los objetos de análisis (ciencias sociales) efectivamente tienen. En rigor, es como reflexionar "desde afuera" sobre problemáticas discutidas con mucha mayor profundidad y capacidad de corrobación empírica "desde adentro"".

Ciertos epistemólogos semejan a unos astrónomos que, pudiendo trasladarse al lugar donde suponen debiera existir cierto planeta (y que de hecho si se trasladaran verificarían su inexistencia), siguen cuestionando a los astronautas que fueron hasta el lugar a buscarlo (y no lo encontraron), porque de su modelo teórico de cálculo se desprende, lógicamente, que el planeta indefectiblemente tiene que estar ahí (más allá por supuesto de las afirmaciones en su contra de los astronautas). Si considerarnos a los astrónomos y su modelo, como epistemólogos unidos del "método científico" tratando de normar la

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actividad no-científica de los astronautas (científicos socia-les), probablemente obtendríamos como resultado lo siguiente; o bien se prohibe a los astronautas ir a buscar planetas por ser ésta una actividad metafísica, o en su defecto los astronautas deciden no prestar más pedantes. atención a los astrónomos por considerarlos unos charlatanes muy

Según este ejemplo podría concluirse en que es muy interesante aplicar los propios presupuestos teórico-epistemológicos de los epistemólogos a su actividad como especialistas.

Si en cambio adoptamos una posición más moderada y no descartamos de plano la posibilidad de una epistemología normativa, y en concordancia con ello tratamos de construirla desde el interior de las prácticas científicas reales, (sin dejar de confrontar nuestros resultados con los que comparativamente puedan obtenerse en otros campos del conocimiento) considero mucho más plausible la posibilidad concreta de reflexionar sobre la producción de conocimientos en ciencias sociales, sin caer en dogmatismos abstractos.

Estas apreciaciones me llevan a proponer la anterioridad de la historia de la ciencia respecto a sp, epistemología y la dependencia que las "reconstrucciones racionales"' producidas por la primera tendrán respecto del contexto social de referencia del historiador.

consecuencia, como en cualquier otra ciencia

social, no basta con dejar de lado las cuestiones psicológicas y/o sociales, con el propósito de aislar el proceso ngsmo de producción de

conocimiento e indagar sobre él asépticamente"; por la sencilla razón

de que no habría

En geografía, en

nada

sobre qué indagar. No olvidemos que las ciencias

sociales se orientan a conocer objetos psicológicos y/o sociales. Por lo

tanto o bien el epistemólogo que deja de lado ambas cuestiones no contaría (sin tener que autocatalogarse como exentos de preconcepciones) con ningún objeto científico sobre el que trabajar; o en su defecto se vería obligado a incorporar al análisis las condiciones sociales que determinan, en cierta medida, el desarrollo de este tipo de investigación conocimiento es científico, evidente. donde la identidad parcial sujeto-objeto de la

Aclaradas rápidamente estas cuestiones, podríamos retomar las consecuencias que los pro-blemas expuestos en los puntos anteriores

11

tienen para la crítica de la Geografía como práctica de producción de conocimiento científico.

La primera y que también es la principal, dice que más allá de todos los resultados aparentemente desvastadores de las críticas efectuadas más arriba, es totalmente factible afirmar la cientifi-cidad de las prácticas geográficas. La segunda, producto de la primera, es que la reflexión deberá ser interna, en primer lugar a las ciencias sociales, y en segundo lugar a las características particulares de la disciplina. La tercera es que deberá existir un cuadro temático-conceptual lo suficientemente fuerte como para garantizar la unidad de la Geografía como práctica y coorporación durante los dos últimos siglos. Subyacentemente a estas consecuencias de los problemas especiales de la Geografía, creo poder vislumbrar cierta relación excesivamente desarrollada entre la formación de la conciencia nacional y los medios estatales para su reproducción más o menos conflictiva a lo largo de la historia moderna y contemporánea.

La cientificidad (como pertinencia en la denominación 'científica' de un discurso) descansa en el desarrollo histórico de sus propias prácticas. Si ningún criterio normativo puede imponer a uh discurso una sanción metodológica externa a sus propios presupuestos ontológicos y episternológicos; la posibilidad de apreciar su consistencia deberá buscarse en la decibilidad de sus estructuras de enuncigdips respecto a su propia base de presuposiciones explícitas o implícitas'''. Es decir, si la epistemología (como supongo) es una práctica social; no podrá aceptarse, con sentido, ningún tipo de discurso meta- epistemolégico que ofrezca los criterios de contrastación de sus enunciado; con el cual poder, en consecuencia, decidir sobre su validez científica. Toda •sw,z que, o bien esto se reproduciría recurrentemente en forma contínur) ", o en su defecto habría que asumir que la epistemología normativista (desde el punto de vista metodológico) es sólo una teoría epistemológica más. O dicho de otra manera: que su aceptación como teoría depende de una interpre-tación histórica y localmente determinada, de lo que se considera como el "método científico". Todo lo cual vendría a demostrar la incompatibilidad de asumir una postura normativo-epistemológica conjun-tamente con la aceptación del carácter social de sus prácticas derivadas. Resultando de ello que la única salida sería hacer coincidir la epistemología con una metafísica racionalista supra-científica.

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.Volviendo entonces

.a lo que decía hace un momento; no veo la - dificultad; en principio, de considerar a los distintos discursos de la Geografía como "científicós". Es más, creo mucho más importante indagar sobre la forma en que los presupuestos genéricos de la disciplina fijan un conjunto de límiteslos suficientemente fuertes como para impedir casi por completo su desarrollo teórico autónomo, que tratar de justificar -a priori- el status "científico" de sus prácticas.

Sintéticamente pienso que la Geografía indudablemente tiene existencia real; por lo que, partir de esta constatación como el supuesto principal del análisis, termina por ser imprescindible.

Habrá que investigar, en consecuencia, de qué manera la especificidad propia de las Ciencias Sociales se articula en el proyecto de la Geografía y cómo ésta, a su vez, particulariza esas determinaciones epistemológicas al nivel de sus propias características temáticas y objetuales.

En este punto debemos retroceder nuevamente el camino emprendido y retrotraemos de la Geografía a las Ciencias Sociales. Asumir la existencia de la disciplina partiendo de esta constatación como de un presunto metodológico fundamental.

No es fácil afirmar que un discurso es objetivo y acto seguido condicionar su presunta objetividad al contexto histórico del sujeto que lo enuncia y a la misma praxis de aquel. ¿Cómo asumir la producción de conocimientos válidos sobre lo social, considerando a tal producción, también como un objeto social? La solución de este dilema tiene dos vertientes clásicas, una es afirmar la independencia del proyecto de la ciencia como empresa humana trans-histórica; y en concomitancia con esto resolver el problema negándolo. En otras palabras, partir de la premisa que el sujeto puede, según el "método científico" (que no sería un producto social) indagar sobre la sociedad sin ser, en contrapartida, determinado en los enunciados por su carácter intrínsegq de sujeto - social- (este punto de vista ya lo he criticado previamente)". La otra, es separar medios de fines y diferenciar, respecto a tal dicotomía, dos tipos de actividad; por un lado la que se ubica objetivamente en los medios más adecuados (y alternativos) con miras a su utilización práctica ulterior; y por el otro, la que políticamente hace uso de los productos objetivos de la primera de acuerdo a determinados fines. En este caso j no se negaría el carácter axiológico de toda acción social orientada g la

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reflexión sobre sí misma (en el sentido de estar siempre cargada de valoraciones subjetivas), sino que se distinguiría entre la práctica neutral de la determinación de medios de interpretación o acción social, y el uso pplitico de sus resultados en la realidad de un momento histórico dado.' ".• La solución aquí sería convencional y remitiría, en última instancia, al mimo punto de partida. ¿Quién es capaz de emprender una indagación sobre los medios de acción social sin presuponer, tanto la problemática que provoca la búsqueda de aquella, como determinados fines que circunscriben la problemática? Diferenciar entre el político y el científico no soluciona el carácter social de ambas prácticas y el encierro político (en sus valoraciones) del científico autodenominado como tal.

En este orden de cosas, considero que la objetividad es una tendencia que se construye en la actividad misma del sujeto sobre la realidad necesaria a su práctica. En el campo, entonces, de la reflexión social sobre la realidad social (a través de un sujeto y de un discurso valorado y justificado como científico), sólo concibo la posibilidad de un discurso consistente epistemológicamente a través de un esfuerzo por explicitar, previamente al desarrollo de la investigación, las propias posiciones valoradas del sujeto.

No me sorprendería que lo dicho pudiera parecer disparatado; sin embargo, mi opinión es muy tajante al respecto. Sólo la asunción de la propia subjetividad, y la incorporación explícita de los fines práctico- políticos a la forma de producción de conocimientos válidos en cienciás sociales, garantiza la máxima objetividad posible en el momento de enunciar el discurso y/o desarrollar las prácticas de investigación-acción. Con ello creo que los requisitos de la consistencia epistemo-lógica quedarán garantizados, ya que la decibilidad será interna al campo definido del discurso, y con ello, el control epistemológico se transformará indirectamente en el nudo crítico .de la producción de teoría en aencias sociales. (Aunque su opera-ción no será posible fuera del ámbito histórico de sus propias prácticas).

Dicho de otra manera: los presupuestos ontológicos y epistemológicos de una teoría social sustantiva deberán ser forzados a aparecer en los enunciados, y no por obra de una teoría epistemológica normativa "externa", sino por una práctica "interna" que sea garantía de objetividad científica (en el sentido antes descripto), a través del desarrollo, la crítica y la confrontación constantes de las prácticas y los

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productos de conocimientos elaborado,s,con la realidad social; objeto, contexto y límite del sujeto del discurso'.

Otro aspecto que me parece insoslayable es el de la historicidad propia de los procesos sociales bajo estudio., Avanzar en esta dirección supone caracterizar tres tipos de teorías alternativas. En primer lugar las históricas; por las cuales entiendo aquellas prácticas de indagación donde se intenta dar cuenta interpretativamente de ciertos fenómenos a través de su diacronía particular. Quien quedaría al descubierto por su intermedio.

sería el proceso coherente del desarrollo histórico; las hipótesis legales del caso sólo podrían ser corroboradas heurísticamente , en la historimle su objeto; la experiencia del análisis histórico sería retrospectiva". En segundo lugar, las teorías sincrónico-funcionales; éstas son las que se refieren, en mi opinión, al conjunto de enunciados fácticos circunscriptos a las carac-terísticas empíricas actuales de los procesos sociales; teorías que se orientan a explicar las formas de disposición sincrónica y contigua de las variables descriptivas elegidas. En este caso, la posibilidad de experimentación estará dada por la . inferencia estadística y la reproducción mode-lística de situapiones observables y controladas técnicamente de la realidad social. Por último, se encuentran las teorías prospectivas; es decir, el conjunto de ensayos interpretativos de la realidad social donde la corroboración empírica de los enunciados depende de la pertinencia histórico-política de las prácticas del sujeto. De otra manera, donde la teoría es una teoría cuya aentificidad está „ondicionada a la acción social y política del sujeto del conocimiento-"-'.

¿Por qué considero que la historicidad de los procesos sociales permite tres tipos de teorías posibles?

Básicamente por creer que es conecto realizar cualquiera de estas prácticas en forma independiente sin contradecir mis posiciones epistemológicas, previamente desarrolladas. Sin embargo, tengo la impresión que sólo una adecuada articulación de las tres Permitiría sociales. producir conocimientos válidos -socialmente- en el marco de las ciencias

Sólo la explicitación del compromiso ideológico liga al

intelectual con la realidad de sus prácticas, toda vez que éstas permiten, por otro lado, caracterizarlo como tal, en la „ipedida que como

Intelectual cumple una función social determinada'

1. Pero también sin

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una historia social de los intelectuales y una comprensión de la determinación histórica de sus productos, la tarea de este tipo de ciencias (las sociales) se reduciría a la elaboración de un conjunto de diagnóstico sin conocimiento de la sintomatología correspondiente (teoría) con que abordar la realidad estudiada.

Las ciencias sociales se hacen inteligibles en su historia y esta historia a su vez es historia social. La reflexión sobre los procesos argumentativos, sobre la validez de teorías y sus enunciados quedará así determinada, para su intelección, por intermedio de la comprensión de su proceso de génesis. De todas formas avanzar en esta dirección supone contar con una teoría historiográfica que marque el sentido y los alcances de la indagación a realizar. La que a su vez implicará una toma de posición -perspectiva-, en la interpretación del objeto de estudio (en este caso las Ciencias Sociales).

Habrá por lo tanto una anticipación necesaria de la historia de la producción de conocimiento respecto de su interpretación discursiva y también una contextuación social de las entidades científicas analizadas; conjuntamente con la posición del sujeto de la investigación respecto de la teoría historiográfica implementada.

Esta es la razón de haber desarrollado una larga exposición como la precedente, ya que ella tuvo por objetivo justificar la posibilidad de una reflexión sobre las especificidades epistemológicas y ontológicas de la Geografía, en el sentido de ser éstas las que explicarían las formas que la denominada "producción del espacio", cobra en el marco de sus prácticas "científicas", pedagógicas, técnicas e ideológicas.

Las limitaciones ontológicas intrínsecas de la geografía, (básicamente las apuntadas cuando hice referencia a las nociones básicas del discurso disciplinario) estarían impidiendo la ruptura del saber geográfico, efectivamente existente, con los marcos teóricos externos que le brindarían coherencia y sentido en sus distintas aplicaciones empíricas. Con esto no estoy afirmando la necesidad epistemológica de la ruptura, sino por un lado su pertinencia política (justificar la validez social de una comunidad científica) y también la posibilidad (que en nai opinión es sumamente interesante) de teorizar el temario dgj) cuadro conceptual histórico, empleado en las prácticas de la disciplina-3°.

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Avanzar interpretativamente en este sentido sólo es posible, según creo, por intermedio de estudios históricos que muestren el desarrollo de los presupuestos ontológicos y epistemológicos del discurso genérico de la disciplina.

Ahora bien, en las presentes circunstancias no podría encarar una tarea de esa envergadura. En vistas de ello sólo voy a intentar proyectar un avance teórico-metodológico sobre la forma de adecuar prácticas y reflexión; atendiendo preferen-temente al carácter funcional que tiene dentro de la geografía la debilidad de los desarrollos teóricos sustantivos, por un lado, frente a la utilización ideológica (en la mayoría de los casos) de los productos discursivos del saber implícito en las prácticas de sus diferentes miembros, por otro.

La producción geográfica de la realidad social y sus prácticas

La "producción del espacio", en el sentido en que previamente hemos caracterizado tal proposición, se realiza en determinados productos de "prácticas que geográficas" son el resujhado -37 de un conjunto más o menos articulado

. Desde un punto de vista histórico, y aún a riesgo de ser excesivamente simplista, podría decirse que la Geografía, como discurso autónomo surge en el contexto del proceso político de la

unidad alemana. Durante un siglo, más o menos, la disciplina

AÁrá

tomando paulatinamente cuerpo en la enseñanza superior Prusiana", hasta el punto de contribuir a justificar "científicamente", tanto la necesidad Natural del estado Germano como la expansión y/o consolidación de sus límites territoriales. En esta perspectiva la geograffa„"Junker" (al igual que la Hermenéutica y la historiografía genéticart construirá un discurso teórico bastante unitario en su concepción. Este dará, como resultado, sorprendentemente una geografía de la particularidad territorial; cuyo límite inferior en las unidades espaciales bajo estudio, será por lo general el estado nacional

(entendiendo por esto en el caso alemán, a cierta comunidad lingüística y cultural caracterizable) y no a un área específica con fisonomía "regional" propia. Esta Geolrafía, orgánica políticamente al expansionismo y legitimación histórica del imperio Prusiano, sólo cobrará sentido entonces en el marco histórico característico de su época; va a ser imposible comprender su aparición, según esto,

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partiendibabstractamente sólo del análisis de sus principales "textos teóricos

En la misma línea de pensamiento, también podría afirmarse que la geografía nacional francesa surge como una respuesta al shocluie la derrota de 1870 y a la consecuente pérdida de Alsacia y Lorena". En este ámbito académico enrarecido por el levantamiento de la Comuna y la ascención posterior al poder de la gran burguesía industrial en una confusa alianza con el campesinado rico, el clero y los sectores más reaccionarios del ejército y la clase media, el nacionalismo militante, la filosofía espiritualista y el positivismo metodológico darán como resultado una geografía orgánica a la construcción geográfica de la unidad francesa". Si bien el peso considerable de la geografía colonial no es desdeñable, pienso que la regionalización, la particularización del territorio francés en unidades históricamente indisolubles, garantizaba, desde la Región (como concepto muy cercano al de Province del antiguo Régimen) la unidad y legitimidad de Francia, como estado temtorialmente definido en su lucha con el Imperio Alemán. La matriz de este enfrentamiento "Académico", y la constitución de dos escuelas nacionales internamente ligadas entre si, ya sea por el conflicto político- nacional compartido, o bien por sus antecedentes epistemológicos, temáticos y metodológicos comunes, es un conflicto definido en una problemática básicamente conti-nental. Muy distintas van a ser, en este sentido, las versiones Inglesa y Estadounidense de la Geografía tradicional, ligadas las dos a la ampliación del imperio colonial en un caso y á la consolidación y proyección de fronteras marginales en el otro'. Sin negar el peso de la reflexión continental ligada a los conflictos imperialistas decimonópicos (abordados extensamente por pienso que el pivote alrededor del

ciertos autores muy significativos cual las prácticas geográficas se flieron consolidando en estos últimos países difirió esencialmente del Franco-Prusiano; debido al rela- tivamente poco peso que tuvo el discurso nacional como legitimador (supuestamente científico) de la naturalidad de las fqrmas y las incumbencias territoriales correspondientes a cada Estado

En mi opinión, no cambia absolutamente nada el hecho de que determinados discursos geográficos intenten explícitamente ligar las condiciones fisiográficas de una porción de la superficie terrestre a ciertas características esenciales de su población, determinándolas unidireccionalmente que, en cambio otros discursos intenten, sin partir de la determinación, (como el supuesto teórico metodológico

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fundamental), articular sustrato "físico natural" y "acción humana", en un simulacro de investigación objetiva, a fin de delinear entidades orgánicas histórico-territoriales. Porque lo que en el segundo caso es un supuesto elemental (como afirmar la "posibilidad" de la elección social sobre el medio, sin incorporar la evidencia de que para poder llevar a cabo su caracterización"ciemífica" debemos partir, como geógrafos, de su forma actual ya definida") aparece, en el primero, como una intromisión ideológica extraña al discurso disciplinario. Lo que en el segundo caso resulta ser un implícito que garantiza los resultados centrales del método, es un presupuesto activo, el orientador de las prácticas en el primero. Si, según esto, caracterizamos al discurso leográfico "determinista" como la primera de las dos posibilidades enunciadas y al "posibilista" como la segunda, creo que resulta claro el sentido de la dicotomía determinismo-posibilismo en la disputa Académica Franco- Prusiana. Es decir, que en realidad no existiría una disputa de método sino una estrategia epistomológica Francesa frente a un conflicto político territorial concreto.

Aún siendo muy esquemático el planteo, considero plausible afirmar que el ablandamiento de las hipótesis de la determinación geográfica de la territorialidad del Estado-Nación en manos de la Escuela Regional Francesa, sólo cobra sentido operacional si comprendemos el cuestionamiento epistemológico de base contenido en la cualificación "geopolítica" (como acientífica) hecha sobre el discurso "determinista" opuesto. ¿Cuál es la diferencia entre los escritos de la Escuela Alemana y los de la Escuela Francesa en este sentido? ¿Qué unos justifiquen la consolidación de una nacionalidad con herramental teórico geográfico y que los otros supongan a la Nación y esgriman el mismo herramental a fin de oponerse concretamente al primero?

A esta altura de la cuestión me resulta factible adelantar como propuesta teórica que, tomadas en su conjunto, las características epistemológica propias del Discurso Regional de la Escuela Francesa funcionaron como una deslegitimación de la pertenencia científica de la Geografía oficial Prusiana, resultando ser así un elemento político sumamente eficaz, por lo menos hasta la derrota de los imperios centrales en 1918.

Es éste el encuadre analítico con el que interpreto que la geografía -política- "produce espacio": Operacionalizando un discurso político-territorial ya legitimado como "científico" en el consenso social

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por intermedio de la escuela. Es decir, la enseñanza en sus diferentes niveles hará circular reproductivamente un discurso geográfico orgánico a la Historia Nacional y la consolidación del Estado Burgués decimonónico; de esta manera, no sólo se "producirá espacio" en la historia del proceso de configuración territorial del Estado-Nación ,(justificando u orientando acciones políticas en tal sentido) sino además, en la conciencia popular, por obra de la constitución paulatina, de una suerte de legitimidad para ese accionar y sus resultados a través de los distintos niveles de las instituciones educativas.

Producción de la legalidad físico-territorial del estado Nación, por un lado. Producción de una ontología social de base territorial- natural por el otro. Complementación interna del discurso geográ-fico, y garantía de su reproducción corporativa en los "ideólogos" de la Academia y los profesores de la enseñanza media y primaria. Tendremos así como "producto", los contenidos nacionales y legíti- mamente "científicos" de los resultados de sus prácticas.

¿Cómo avanzan, según las líneas de pensamiento antes expuestas, el discurso y la comunidad geográfica en los países latinoamericanos, en tanto legitimadores de la constitución de los Estados Nacionales y de la Corporación en sí misma como ciencia? Tengo la impresión (lo que de todas maneras requeriría estudios histórico:genéticos más precisos) que lo hacen articulando diacrónicamente la homogenización de las diferencias locales que legalizan la unidad físico territorial del Estado, con una particularización naturalizada de las características consideradas como intrínsicamente regionales de distintas áreas del territorio. Espacializando, a tal efecto, los productos históricos de relaciones sociales contradictorias, bajo la aparimcia de formas reales e incuestionables de ontologías territoriales". También es importante agregar que se producirán diferencias en el énfasis o en la explicitación de los fines políticos subyacentes al discurso académico geográfico de acuerdo a los distintos momentos históricos de cada país. En correspondencia con esto tendremos• una progresiva y discontinua "despolitización" aparente de la geografía política en el discurso oficial. Sin desmedro, por otro lado, de que los supuestos básicos ontológiáos y epistemológicos del discurso georáfigq penetren también en sus versiones más "liberales" y "apolíticas'°°. Y además, que los límites estructurales fijados por la no conceptualización de las nociones básicas - en uso, condicionen la consistencia de nuestra producción intelectual y

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de nuestras posibilidades prácticas como grupo y como propuesta de abordaje problemático (válido) de la realidad social.

Esta particular conformación del esquema histórico de la disciplina: la legitimación del estado en su temtorio, naturalización de las contradicciones sociales en las diferencias locales existentes, se efectivizará, en un primer momento, bajo dos prácticas distintas. En primer lugar la producción del discurso teórico duro de la disciplina, y en segundo lugar la producción de las currículas y los programas de estudio para su operacionalización en el sistema educativo. A estas dos, se les vendrá posteriormente a adicionar la actividad profesional en el . campo de la planificación y las distintas gestiones de corte territorial dentro de la estructura político-administrativa del Estado.

Las tres constituyen en la actualidad lo que en un primer intento denominé "geografía académica", "geografía emseñada" y "geografía profesional", respectivamente.

La producción del discurso geográfico es una empresa . sumamente compleja en su formación histórica; de todas maneras, el surgimiento de una "nueva geografía" (en sus distintas facetas) va ir apareciendo de forma más o menos ordenada más bien en fechas recientes. Razones aparte, esto es, entre otras, una explicación del poco desarrollo teórico sustantivo de la disciplina, por lo menos en Latinoamérica

Es en esta íntima relación entre el discurso geográfico (producido por la Geografía Académica), y la formación de una conciencia territorial-naciogal, donde puede encontrarse la vitalidad y la cohesión de la disciplina'. En unas condiciones como las que hemos venido discutiendo, únicamente una necesidad externa al discurso mismo (extra-académica), pero con suficiente peso político como para soliviantar la existencia de la disciplina, podría garanti7ar su continuidad.

Bajo estas coordenadas se va a producir el siguiente proceso: por un lado las Academias y/o las Universidades producirán el discurso y los textos de enseñanza geográficos legitimados como científicos; mientras que paulatinamente se irá constituyendo en paralelo, una masa de profesores que generarán el consumo social de Geografía, condición de posibilidad del status académico de la misma., En el sentido contrario,

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entonces, la geografía oficial (académica) va a producir indirectamente el espacio nacional por intermedio de las instituciones educativas.

Esta producción sutil de sentido, es decir de un patrón legítimo, cohesionado y a-histórico de territorialidad (como conciencia colectiva), también suministrará bases ideológicas en la definición de políticas orientadas al "espacio nacional"; las que a su vez producirán, de diversas formas, configuraciones geográficas, denominaciones y dominios precisos: jurisdiccionales, legales y administrativos.

En contrapartida, el discurso geográfico y la producción de currículas entrarán continuamente en crisis con las geografía cotidianas constituidas en la conciencia de los sujetos que se incorporan masivamente al sistema escolar, a través de la intemalización del conocin4e,nto espontáneo resul-tado de las prácticas espacializadas de aquellos". A esto posteriormente vendrán a sumarse los límites epistemológicos y ontológicos característicos del discurso disciplinario.

De manera lenta pero contundente la geografía académica se va

a ir transformando (en lo que atañe a sus propuestas ideológicas

sectoriales) y con ello también aumentará la tensión entre la reproducción corporativa de la disciplina y la incapacidad para dar cuenta teóricamente de su validez social como discurso científico

autónomo.

Pienso que hay un momento histórico, cuyo comienzo en América Latina puede rastrearse en los años 60/70, donde ciertos geógrafos impactados por las modificaciones surgidas en el seno de las

ciencias sociales y también en la geografía durante la guerra fría (por la influencia decisiva que en esa época cobra, hegemónicamente, el paradigma metodológico neo-positivista) van a intentar desa-rrollar una forma autónoma de producción teórica geográfica ligada estrechamente

a concepciones teórico-pragmáticas de la actividad científico-técnica.

Independientemente de los juicios de valor concernientes a este grupo particular de geógrafos, departamentos o escuelas geográficas que empiezan a orientarse a las prácticas técnicas profesionales, es indudable que su aparición ejerce un impacto sumamente importante en la estructura de la comunidad geográfica latinoamericana. En primer lugar producen un discurso no reproducible en las aulas; en segundo lugar, intentan orientarse a las discusiones internas de las ciencias

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sociales, rompiendo con ello el aislamiento histórico de la disciplina; y en tercer lugar, su orientación va a permitir la introducción de un

conjunto de profesionales geógrafolA gestión y decisión del aparato estatal

en los ámbitos de planificación,

Paradójicamente, frente a la autodenominada "revolución cuantitativa" va a surgir, en contestación, un discurso crítico comprometido, que cuestionará sus más elementales infraestructuras epistemológicas. Pero surgirá, -y esto me parece interesante resaltarlo-, „ sólo por el espacio abierto a causa del discurso pragmático de los tec-

11 nócratas y teóricos de la Geografía Neopositivista. Esta paradoja, . aparentemente difícil de explicar, puede entenderse si consideramos conjuntamente a la ruptura del aislamiento acaecido, y a la incorpo- ración efectiva de sujetos geógrafos en las actividades de investigación y las prácticas profesionales.

Las visicitudes históricas sufridas en el continente 55 distribuirán a

los geógrafos de distintas corrientes teóricas e ideológicas en las más variadas actividades. En algunos casos el énfasis se pondrá en las

prácticas profesionales, en otras se orientará a la

docencia terciaria; de todas formas, la caracterización precisa de cada una de estas situaciones sólo es factible si se realizan, como dije antes, los estudios históricos de caso.

investigación y la

En el sustrato de los acontecimientos, la Geografía Académica tradicional va a seguir generando la aplicación de los productos del discurso en la enseñanza, mientras que lentamente la geografía neopositivista se irá acercando a la tradicional Las razones de este "acercamiento" sólo pueden aducirse a causas externas al proceso de

producción de conocimiento tomado en sí mismo, - ces

perspectivas ideológicas afines de ambos discursos". Junto con lo

anterior, las persecusiones políticas sufridas por los geógrafos críticos terminaron cohesionando, a la larga, dos grupos más o menos diferenciables. Por un lado, el discurso Académico tradicional y una confusa mezcla Ae neopositivistas, fenomenólogos, existencialis-tas,

conductistas, etc.'1

(salvo contados casos) de geógrafos profesionales y/o docentes'°. Entre los dos se producirán las más variadas relaciones, las cuales distribuirán los ámbitos de poder respectivos y las prácticas más acordes en cada caso.

decir, a las

, por el btro, un conjunto no orgánico ni insÑucional

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En mi opinión, lo que considero más importante de rescatar es que la divisoria de aguas va a pasar claramente más por una historia de hechos y espacios ganados en distintos ámbitos, que por una confrontación teórica entre posiciones contrarias.

Las nociones más básicas, los temarios más clásicos seguirán sustentando (con distintos grados de determinación) la mayor parte de los discursos geográficos. Y en concordancia con esto, la ireflexión va a ir cuestionando, poco a poco, la misma pertinencia y autonomía de aquella.

Cuando la geografía renovada empiece a producir conocimiento en las actividades de investigación, cuando trate de reformular programas, de dictar cátedras, los límites de los supuestos genéricos ontológicos y epistemológicos de la disciplina entrarán en escena por la retaguardia.

No es que considere negativa la introducción de marcos teóricos cuyo origen sea externo a la "Geografía"; en rigor, creo que los temarios

y las problemáticas concretas reales que éstos intentan expresar también

se realizan en discursos teóricos. Es por eso que una Geografía que no conceptualiza sus nociones teorizando sus problemas, no puede abordar la realidad en forma coherente (como disciplina), aunque sin lugar a dudas ciertos geógrafos sí puedan hacerlo en forma personal. Lo que sucede es que esto tiene más que ver con la autoimagen de la comunidad

y con los intereses corporativos, que con la validez social y la

consistencia epistemológica de los productos efectivos del discurso.

Este límite impuesto a las prácticas académico-críticas de docencia o investigación en el campo de la geografía, viene a constituirse, como hemos descripto hasta aquí, en una barrera cuasi infranqueable; cuyo traspaso, desde mi punto de vista, sólo es factible por medio de una reflexión sumamente dificil de efectuar sobre la propia historia de la disciplina, sobre las implicancias ideológicas de sus prácticas y sobre sus nociones más básicas. Difícil, en el sentido que su resultado puede poner probablemente en tela de juicio la pertinencia de la disciplina como tal, y con ello, su autonomía relativa en el marco de las Ciencias Sociales.

No es que piense que se deba estar necesariamente de acuerdo con lo que he venido diciendo hasta aquí, ni que tampoco existen

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intentos (y numerosos) en el sentido antes expuesto. Lo que quiero decir es que en América Latina contamos con la posibilidad de reconstruir la disciplina a partir de la concordancia de las prácticas profesionales y las académicas.

En lo que sigue y a modo de conclusión, trataré de explicar qué quiero decir, con esto.

Llegar a la Geografía (elementos para una conclusión provisoria)

La geografía no es un "arma que sirve ,ppra la guerra59" ni una herramienta para develar "máscaras sociales"'; por lo menos no más que cualquier otro saber sobre la realidad social. Desde esta postura no es la "Geografía" la que debe ser cualificada de tal o cual manera, sino los sujetos comprometidos que hacen uso de ella en determinadas situaciones concretas. Desde un punto de vista opuesto, la "Geografía" tampoco es más "productora de espacio" que otras disciplinas. Sin embargo esto no impide que en cierta medida efectivamente lo sea.

Intento decir con lo anterior, que desfetichizar la "Geografía" requiere no confundir el nombre del discurso con los sujetos que lo enuncian o las instituciones que denomina.

Al avanzar en las prácticas efectivas de la disciplina, las mismas problemáticas, las competencias con otras incumbencias científicas y la necesidad de tomar decisiones en los más variados niveles administrativos y políticos, van transformando por un lado y reconstruyendo por el otro, la teoría implícita de los técnicos geógrafos. Aún si esto no se da en todos los casos, su probabilidad aumenta con la experiencia y con la inserción en las actividades docentes de los sujetos profesionales.

Es posible reconstruir la disciplina desde la actividad profesional, pero en la medida que la experimentación controlada bajo la forma de praxis institucional sufra el control de la crítica académica. ¿De qué manera, en consecuencia, puede justificarse laciinvestigación pura en ciencias sociales y en geografía en particular?". ¿Cómo determinar, fehacientemente, el grado de confiabilidad y la relevancia para determinados fines de los datos estadísticos oficiales, sin participar el

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investigador en las estructuras organizativas del aparato de estado que objetivamente los construyó?

Observado desde este ángulo la práctica profesional vendría a garantizar dos cosas: primero, la posibilidad de gf,ectuar una "militancia" no orgánica pero sí comprometida socialmente", asegurando así, en la línea de un nivel teórico prospectivo, condiciones de corroboración empírica valederas y no meramente formales; segundo, una garantía mucho mayor en la excelencia de la información por el cuadro de situaciones metodológicamente controlable respecto a la construcción del dato. Ambas cuestiones se fundamentan en que el sujeto profesional las estará instituciones formando estatales. parte, y conociendo a su vez, la configuración real de

Por estas razones, al plantear (por vía profesional) una salida de las constricciones ontológicas, que las nociones no teorizadas le imponían como límite a las prácticas académico-críticas de la geografía, (hacia afuera del cerco temático disciplinario y hacia adentro de la reflexión sobre esos mismos límites), creo que se pueden visualizar algunos atisbos de solución al problema aparentemente insoluble de la trans-teorización del discurso sustantivo geográfico. En otras palabras, la articulación comprometida políticamente (orgánica o no) de las prácticas técnico-profesionales con la investigación y la docencia académica (como control), estarían en condiciones de superar esos límites, teorizando por intermedio de la praxis resultante, el núcleo teórico- conceptual y el temario histórico de la disciplina.

Todos los temas abordados desde distintas perspectivas de análisis geográfico, todos los intentos de conceptualizar la espacialidad material y subjetiva de los procesos sociales y socio-naturales cobrarían sentido operativo bajo esta perspectiva. Porque estando los profesionales geógrafos en el lugar del conflicto entre los procesos diacrónicos continuos o discontínuos de estructuración social y los procesos sincrónicos-cronológicqs, contiguos o discontiguos de estructu- ración territorial y ambientalu°, contarían con la posibilidad de reconstruir sus propias prácticas al nivel teórico necesario para la conceptualización de las nociones que, de otra manera, les impedirían actuar y militar sobre las problemáticas en cuestión.

Los profesionales geógrafos, en la mayor parte de los casos, deben dar respuestas concretas, y bajo estas .circunstancias lo límites de

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la concep-tualización se transforman en barreras políticas y no meramente académicas. Si en concordancia con este fenómeno pudiéramos controlar los presupuestos y el diseño metodológico de las prácticas aludidas a través de las actividades de investigación y docencia, probablemente la "producción del espa-cio", en tanto resultado material y simbólico de las prácticas geográficas, podrían convertirse, en contrapartida, en la condición histórica de su desarrollo como disciplina teóricamente autónoma y epistemológicamente consistente.

Al retroceder así desde las prácticas profe-sionales hacia la producción del discurso, la geografía, como campo teórico efectivo desde donde indagar sobre (por ejemplo) los nuevos procesos "de • producción del espacio en América Latina", cobraría cuerpo con verdadera "cientificidad" (según la particular perspectiva que he venido desarrollando hasta aquí). Y no porque piense ge esto sea más

importante que cualquier tipo de reflexión alterna-tivau"; sino porque al

hacerlo, recuperaríamos

Maestros, un cuerpo de nociones y unas temáticas específicas de su utilización ideológica normal en la constitución de la "conciencia nacional".

de

las manos de Académicos, "Geopolíticos" y

Creo entonces que, legítimamente, empezaríamos a avanzar desde los resultados a los conceptos y desde la geografía cotidiana y problemática a la geografía de la currícula escolar. En síntesis; no sólo estaríamos reconstruyendo a nuestra disciplina como ciencia social, sino a su vez, reconquistando la "Geografía" en los niveles más populares y conflictivos de sus incumbencias tradicionales. De esta manera avanzaríamos por un camino difícil, pero con la certeza que: "Es completamente cierto, y así lo prueba la historia, que en este mundo no se cpiasigue nunca lo posible sino se intenta lo imposible una y otra vez"

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NOTAS,

1 Se está aludiendo a un documento introductorio donde se caracterizaban los objetivos del Seminario.

2 Creo importante dejar aclarado lo que entiendo por "campo teórico propio". Con ello no quiero negar que, de hecho, existen ciertos productos teóricos en Geografía. Mi afirmación se orienta a caracterizar la dimensión, en cuanto a continuidad, (número de adherentes a una u otra posición discursiva, investigaciones realindas, recuperación teórica de los resultados de trabajos concretos, etc.), que efectivamente puede encontrarse dentro de la comunidad. Tengo la impresión, en este caso, que la reflexión teórica sobre el temario propio de la Geografía, es absolutamente marginal respecto del núcleo de prácticas de diverso tipo (investigación empírica, docencia, gestión, planificación, etc.) que podemos encontrar mayoritanamente en las distintas publicaciones disciplinarias. Esta no es una opinión muy novedosa (Nicolás, 0. 1982, pág.24-28; Reynaud, 1974, p.172-182; Claval, 1972; Grégoty, 1984, p.77-56), casi podría decirse que es un lugar común. Sin embargo nada de lo dicho hasta aquí invalida las distintas contribuaones teórico-geográficas realizadas por muchos autores de manera más o menos dispersa. En este sentido, es factible distinguir tradiciones teóricas de raigambre marcadamente nacional (la escuela Francesa, la Americana, la Alemana, etc.) pero sobre todo grupos de autores generalmente representados en revistas académicas; ejemplos de lo que digo pueden ser: Progress in human Geography; L'espace geographique; Espace-temps; Antipode, Geogorum; entre las más clásicas y destacadas. Aunque algunas de ellas tienen un sesgo ideológico más marcado que otras, se diferencian en nuestra opinión por el peso relativo de los artículos críticos y teórico- metodológicos que editan. En otro orden de cosas, es posible ubicar autores, en particular, con una importante contribución de producción teórico-geográfica sustantiva (Harvey, Santos, podrían ser paradigmáticos de este grupo) lo cual trasciende los límites reducidos de la discusión interna geográfica (donde los autores son mucho más numerosos). También en esta línea de pensamiento hay que destacar a los conjuntos de geógrafos

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englobados en torrientes Neomandstas y/o humanistas en sus distintas visiones y modalidades filosóficas, como por ejemplo los geógrafos y sociólogos radicales de Cambridge (Guiddenes, Gregory, Martin, etc.) con los Soja, Massey, Sayer, Allen en el campo más radical, y .ilionsthon, Buttirier, Di-meo, Stoddart, Samuels dentro de una línea más confusa, ligada a posturas más marcadamente subjetivistas. Es - obvio que esta nota es meramente aclaratoria y no abarca ni remotamente el espectro real de los autores posibles de ser incorporados. De todas formas a lo que me refiero, específicamente, es al poco desarrollo de la teoría geográfica sustantiva, dirigida al temario propio de la disciplina y no solamente a cuestiones conceptuales, epistemológicas o historiográficas. En el caso de América Latina un ejemplo remarcable me parece que es lo que podría denominarse como "La escuela Brasileña", con la participación, además del ya nombrado Milton Santos, de un núcleo significativo de autores jóvenes (como por ejemplo Moraes, Da Costa, Navarro de Brito, Visentini, etc.) y no tan jóvenes (Correa da Silva, Correa de Andrade, Berta Becker, Lobato Correa, etc.).

3 El término "geografía" va a ser utilizado de distintas maneras en concordancia con los lugares que ocupe en mi exposición. En principio cuando se lo escribe con mayúsculas, hace referencia a la disciplina y su discurso, como una comunidad organizada y jerarquizada en el campo de las Ciencias Sociales; es decir - Geografía-, denominara a todo lo producido y a todos los sujetos incluidos históricamente bajo su rúbrica. En este sentido, la Geografía se acercará conceptualmente a: "La tradición geográfica y sus prácticas". En cambio, cuando el término figure con minúsculas, se referirá sólo a una concepción especial de lo que debe ser o es la disciplina; dicho en otras palabras: una perspectiva determinada. Por último, su uso encomillado (en cualquiera de los dos anteriores) significa que se quiere hacer referencia a una denotación particular de la geografía (con minúscula) o en cambio, al supuesto legitimador de la Geografía (con mayúscula) para una práctica disciplinaria cualquiera.

4 Hay dos niveles distintos de encarar la discusión sobre este tema. Uno es situarse desde un punto de vista metodológico y abordar cuáles deberían ser las características lógicas de una construcción intelectual de 'este tipo (evidentemente que en este caso se

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supondrá una óptica epistemológica sobre lo que es aceptado como teoría del conocimiento, con particular atención de la "científica"). La otra (que compartimos) supone considerar a lo teórico simplemente como ensayos interpretativos explícitos o implícitos que problematizan la realidad desde distintas perspectivas. Cuando el discurso de la interpretación haga explícitos sus propósitos, y en concordancia con sus prácticas trate de darse ciertos medios metodológicos particulares en el abordaje de la realidad, lo teórico dejará de ser el marco interpretativo implícito y necesario de cualquier práctica científica, para convertirse en una teoría, es decir un discurso teórico sustantivo. Esta es la razón por la cual no adherimos a la caracterización expuesta en primer término; ya que nos llevaría, entre otras cosas, a aceptar a la teoría como abstracción (en distintos grados) y en concomitancia con ella a la existencia, por ejemplo, de "términos teóricos" y "términos empíricos" diferenciables entre sí. Desde el punto de vista entonces, de las ciencias sociales, esto se torna mucho más claro, toda vez que el papel del sujeto de conocimiento, de su contexto de vida, y de su concepción de mundo son activos en la delimitación problemática de las prácticas científicas como tales. la bibliografía referida al tema, en el caso de las corrientes analíticas de la ciencia, es vasta; puede consultarse a título de ejemplo, una recopilación de textos que muestra el desarrollo histórico de las discusiones al respecto en: Rolleri (comp) 1986 y ya más específicamente en el plano de las ciencias sociales: Rudner, 1966, pág.28-89, Barnes 1074, cap.4. En el campo de las ciencias sociales (y fuera de la primera corriente) las posiciones son también diversas, de todas formas pueden encontrarse exponentes clásicos en los siguientes textos. Desde una posición neo-fenomenológica: Kaufmann 1944; en una posición más ligada a la escuela neo-kantiana: Weber, 1922; ya en el marco de la influencia Estructuralista sobre el Marxismo, Althusser, 1967, (pág.132-166); Althusser, Balibar 1969, (pág.18-77); y en la discusión de estas últimas posturas el debate Thompson, 1978 y Anderson 1980. Finalmente desde una posición que es la compartida por mí: Wright, 1978, (pág.1-21), Olivé, 1988 (pág.93-106 y 263-297) y Calello, 1986.

5 Aún sin compartir totalmente esta posición puedo aceptar de ella ciertas cosas; en primer lugar que debe haber una concepción subyacente de lo que es o no es científico, de otra panera sería

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imposible que el discurso de la comunidad pudiera auto- catalogarse como tal, y en segundo lugar, que aquello a lo que se refiere el discurso esté medianamente especificado y aceptado por el grupo.

6 Uso aquí el término consistente en el sentido que Olive (1985, pág.17-49, 1987 y 1988, pág.144-168) lo aplica a la relación entre los presupuestos epistemológicos u ontológicos y las teorías sustantivas. Según mi interpretación, la "consistencia" del discurso geográfico estaría dada por la verificación de una relación de consistencia entre el discurso teórico supuesto de las prácticas geográficas y los discursos sustantivos de la comunidad (es decir, que pueda decidirse sobre la validez de enunciados sustantivos en función de sus presupuestos teóricos implícitos o explícitos).

7

En la acepción del término que utilizo, un "saber" referencia a un conjunto de enunciados fácticos, interpretaciones aceptadas, lineas de investigación, conceptos, categorías y nociones en el marco de una comunidad científica (autodenominada como tal). Este "saber" tiene existencia propia, básicamente en el consenso social, el cual se articula a su vez históricamente con sus productos y prácticas. En esta perspectiva, el "saber" va a estar internamente ligado a un poder efectivo. Sobre esta concepción consultar Strasser, 1977, (pág.35-38 y 132-138) y también Gramsci 1984, (pág.26-32).

8 Al decir esto quiero expresar mi convicción de la imperiosa necesidad de conceptualizar, desde las ciencias sociales, las problemáticas abordadas tradicionalmente por la geografía, con la condición que paralelamente se desarrollen los marcos teóricos de interpretación propios de la disciplina. De otra manera no habría justificación de invertir dinero en la formación de geógrafos. Al menos desde un punto de vista social no corporativo.

9 Cuando el objeto Geografía otorp ideológicamente un valor determinado a situaciones espacializadas de la realidad social, o cuando ciertos objetos o poderes territoriales cobran simbolismo por su intermedio, podemos decir que la geografía "produce sentido". Ver al respecto Soja, 1985, pág.92-99.

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10 En este caso hago referencia a la participación que el saber geográfico puede tener en la producción de distintas

configuraciones geográficas materiales. Creo que es importante distinguir en este punto, a las configuraciones materiales

objetuales; del tipo

de

una presa, una red vial, un sistema de

regadío, etc.; de las configuraciones materiales políticas, como

por ejemplo un límite jurisdiccional, un ámbito de imposición fiscal, una frontera entre Estados, etc.

11 Esto resulta bastante obvio por lo menos en el caso de Brasil y Argentina. Durante los distintos gobiernos de facto cobraron

importancia los organismos de planificación (con distinto peso en

"excelencia" que nucleaban a

cada país). Los centros de

investigadores y geopolíticos. Pero además el desarrollo de las consignas territoriales y su participación en situaciones bélicas e ideológicas expansionistas también es claro (Beagle y Malvinas

en Argentina, política de fronteras activas en Brasil, etc.). Por supuesto, también hay que nombrar el desarrollo y profundización territorialista de las currículas primarias y secundarias (caso argentino se pueden consultar los objetivos citos en los programas de curso de los años comprendidos entre 1976 y 1983, por ejemplo: Ministerio de Cultura y Educación, división de Planes y Programas y Biblioteca del Maestro: Archivo de Programas).

12 Este planteo alude a la dificultad de salir del encorsetamiento histórico que la terminología, las nociones en uso y los métodos consetudinariamente adquiridos, imponen a los sujetos Geógrafos; he intentado describir esta cuestión en Escolar, 1986 y también en Escolar, 1988.

13 Por "directo" e "indirecto" entiendo cuando el sujeto geógrafo (desde la Geografía) produce legitimación del territorio en la enseñanza o configura un área determinada, al caracterizarla - limitándola- en el primer caso; o en cambio si se dedica a producir las currículas, los textos o la investigación "geográfica" en el otro.

14 Hago mención con ello a la necesaria incorporación del proceso de psico-génesis; en tal sentido creo que la obra de Luden

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Goldmann (Goldmann, 1947-1953,1975, pág.9-23, 1977 pág.71-84) y de Dan (Dan 1974, pág.180-210) como aplicación de Piaget a las ciencias sociales es muy esclarecedora. Sin desmedro por supuesto de la obra de Piaget mismo (Piaget, 1937, 1945, 1976, 1970, pág.23-54).

15

16 La afirmación de la interacción sujeto-objeto es evidente en la obra marxista. Si bien esto no se explicita acabadamente, su lectura e interpretación son totalmente factibles en Marx, 1857 (pág.5-30) y 1872 (pág.11-20). Por otro lado aún sus epígonos más directos y los posteriores, por lo menos hasta la década del 50-60, no aclaran mucho el tema; Lenin en su discusión con la filosofía de Mach y los orígenes del círculo de Viena (Lenin 1948), Luckács desde un intento clásico de incorporar al sujeto colectivo en la determinación de la praxis científica (Luckács, 1922-23). Timpanaro, desde una tardía recuperación empirista de Engels (Timpanaro, 1970), Kosik con un sustantivo aporte a la • elucidación de la dialéctica abstracto-concreto-abstracto (Kosilc, 1963, pág.25-77). Quiero decir con esto que, para una más acabada comprensión de la relación epistemológica sujeto-objeto es necesario conceptualizar, investigar y corroborar - empíricamente- en el marco de una teoría particular, a la "relación" misma. Creo que este cometido ha sido ampliamente realizado con la obra de Jean Piaget.

17 Este es el término utilizado por Piaget y su escuela para designar al "Noumeno" Kantiano; es decir la realidad material con independencia del conocimiento.

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Me refiero con esto a la clasificación operativa de Lefebvre, respecto de los tres niveles espaciales. (Lefebvre, 1971, pág.40-52 y 84-195).

19 "Delimitar el objeto" consecuentemente, no significa producirlo materialmente, sino simplemente que al denominarlo estamos configurando, en forma particular, una parte de la totalidad concreta de lo real, lo cual implica que esta denominación y delimitación dependerá, por un lado de la relación sujeto-objeto

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singular y por el otro, de la mediación contextual histórico- cultural del sujeto.

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Es una estrategia interpretativa clásica dividir los discursos Geográficos en "Ambientalistas" (ecológicos) y corológicos (espacialistas); esto puede verificarse en: Cape! 1981, Vila Valenti, 1983; Isnard 1978; Claval, 1974; Hartshorne, 1939; Baker, 1963; Clozier, 1967; Broeck, 1967; entre otros.

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Esta sutil caracterización está basada en el capítulo "Des contradictions de l'espace a l'espace differentiel", Lefebvre, 1974.

Salvo probablemente la escuela de los Anales, y sobre todo en la

persona

de

Femard Braudel (Braudel 1968, pál60-81) los

conceptos de "larga", "media" y "corta" duración, como denominadores temporales de la historicidad de los fenómenos, pueden ser considerados, en cierta medida, como una

sustantivización del -tiempo-. No es extraño el peso de esta línea

pensamiento en la geografía regional francesa, a partir de 1930 más o menos. Un estudio interesante al respecto puede consultarse en: Glick, 1976 y 1987 y también Sayer, 1985.

de

23 capitulos Esto lo desarrollé I y II. mucho más extensamente en: Escolar 1986

24 En esta apreciación no me refiero a "autoconocimiento" en el sentido hegeliano, sino al hecho que la conciencia de lo social sólo puede ser efectiva en la medida que la sociedad (existente) se piense a sí-misma por intermedio de los sujetos que la componen. Va a ser entonces, la sociedad quien determine - históricamente- y conozca qué objetos son "Naturales" y cuáles no; qué características espacializadas tienen, qué límites físicos, etc. Con lo cual es obvio que el "espacio" y la Naturaleza se denominan sólo

socialmente. A este nivel discrepo con la concepción ontologizada del "espacio" desarrollada por Coraggio (Coraggio, 1987, pág.18-46) y en menor medida con la de Da Costa (Da Costa, 1983), tanto como comparto la posición de Moscovici respecto a la concepción de "Naturaleza" (Moscovici, 1977) lo cual he expuesto más pormenorizadamente en: Escolar 1985 y en colaboración con Natenzon y Tsakoumagkos (1988).

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25 Me refiero a los términos expuestos por Wrigths (Wrigths, 1978)

limitación estructural implica que ciertas formas de la

La "

estructura determinada (El discurso geográfico) quedan enteramente excluidas, y que algunas formas posibles sean más probables que otras" (pág.8). Y también posteriormente por Olivé (Olivé, 1985) "Es ésta una relaCión entre discursos (el epistemológico implícito y el geográfico sustantivo explícito) tal que la estructura conceptual del primero fija límites dentro de los "

cuales la estructura conceptual del segundo puede variar

(pág.36-37).

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En cierto sentido, éste es el reproche de Habermas a la filosofía analítica de la ciencia (Habermas, 1969). De todas formas quiero destacar que, en el caso de la reflexión epistemológica orientada a las ciencias fáctico-naturales, luego de la crisis sufrida a partir de la irrupción (si puede hablarse de ella) de la tesis de Khun (Khun, 1962), se ingresó lentamente en un área de fusión con la Historia de la ciencia. Aunque más no sea por la discusión generada (Lakatos, Musgrave, 1970) o simplemente porque a partir de ella se hizo necesario contar con elementos corroborativos (Históricos) a fin de justificar y/o refutar las distintas posturas en pugna. (Leccourt, 1981; Maulines, 1982, pág.27-60; Geymonant, 1977; Lakatos, 1971; Feyerabend, 1970). En el caso de las ciencias sociales, las incursiones epistemológicas analíticas son por lo general bastante pobres y se encuadran, o bien en una corriente particular dentro de estas ciencias (ligada en la mayor parte de los casos al funcionalismo). (Popper, 1969; Hubner, 1981, pág.185-205; Rudner, 1966; Strasser, 1977; Doore, 1961). 0 si no, su desconocimiento histórico e ideológico les impide contextuarse efectivamente para

el análisis de

los distintos discursos teóricos del caso (Popper, 1944-1945; Rudner, 1966; Sánchez Zavala, 1970; Schwartzy, 1970). Esto cambia singularmente dentro de las corrientes epistemológicas de orientación francesas y marxistas donde no sólo la teoría interpretativa utilizada es más apta para la empresa de indasar sobre las ciencias sociales (Bachelard, 1983; Vadée, 1975; Piaget, 1965, 1965 bis; Althusser, 1968 y 1969; Lecourt, 1973, pág.19-34; Goldmann, 1984; Vilar, 1968; Foucault, 1969; Fougeurollas, 1979; Ansart, 1979). Sino que una preocupación mayor por este tipo de disciplinas les permite, en definitiva, un mejor conocimiento de los supuestos objetos de estudio; sin

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avanzar, en consecuencia, a partir de concepciones apriorísticas (Olive, 1988, pág.39-59 y 93-106).

Este es justamente el aspecto no tenido en cuenta con suficiente profundidad por Lakatos (Lakatos, 1970 pág.61-68) porque resguardarse dentro de un planteo internalista de la historia de la ciencia, no sólo podría verse afectado por "un océano de anomalías" (Ibid. pág.67-69) sino hacer que el discurso se vuelva incapaz de reflexionar sobre las propias determinaciones históricas que lo ligan a un contexto histórico-social dado. Opiniones críticas sobre la postura de Lakatos pueden consultarse en: Khun, 1970; Hacking, 1981; Geymonant, 1977 (pág.121-120); Feyerabend, 1970, entre otros.

Me estoy refiriendo indirectamente a una conocida afirmación de Popper en su introducción a "la lógica de la investigación científica" (Popper, 1935, pág.30-32) cuyo marco y referencia puede vérselo desarrollado en: Popper, 1972, pág.106-146.

Al respecto ver: Olive, 1985 (pág.39-43) y Olive, 1988 (pág.144-

168).

Ibid. 1985 pág.18; Habermas, 1969 (pág.57-59) y Moulines, 1982

(pág.31-39).

Ver página N°.23 de este mismo trabajo.

Esta es en términos muy generales la posición sustentada por Max Weber (Max Weber, 1904, 1917 y 1919).

En este punto estoy conjugando las posturas expuestas por Goldmann sobre la objetividad posible, y la explicitación valorativa del sujeto del discurso (Goldmann 1979 y 1984 pág.21- 36) con el marco metodológico elaborado por Wrights para poder desarrollar un discurso teórico-marxista sobre problemáticas no directamente tratadas por Marx: Teoría de las crisis y teoría de las clases (Wrights 1978 pág.3-19); y las conclusiones epistemológicas para las ciencias sociales del Análisis efectuado por Olive sobre tres teorías del estado capitalista (Olive, 1985 pág.248-261).

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Sobre el tema de las teorías históricas y la investigación diacrónica me baso fundamentalmente en: Heller, 1982 (pág.72- 181); Kofler, 1955 (pág.169-195); Schmidt, 1973 (pág.13-44 y 74- 77) y Goldmann, 1970 (17-27) y 1984 (pág.9-19).

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Al tipo de teorías que me estoy refiriendo son las que Merton califica de "teorías sociológicas de alcance intermedio", (Merton, 1949, Ed.revisada 1968,pág.56-91).

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Estas son las teorías donde la práctica política del sujeto garantiza la capacidad de corroboración de los enunciados, y por otro lado la objetividad probable. En estos términos la "teoría prospectiva" es Praxis; por lo tanto, su distinción fundamental se basará en su reflexión teórica que se concretiza en acción política, y que se transforma luego, en crítica de la reflexión teórica original. Sobre esta posición puede consultarse: Sánchez Vázquez, 1967 (pág.259-300); Kosik, 1963 (pág.235-246); Gramsci, 1984 (pág.26-38); Prestipino, 1985; Strada, 1983; Goldmann, 1966 (introducción); Habernas, 1984; Heller, 1978 (pág.159-192).

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Al respecto ver Gramsci, 1984 bis (pág.9-28).

Este punto lo he desarrollado ampliamente en: Escolar, 1986; de todas formas en la que sigue va a ser someramente tratado (ver punto "Llegar a la Geografía").

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Estas prácticas son las que suscintamente desarrollé entre las páginas 7 a 11 del presente trabajo.

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Esta opinión se fundamenta en distintas interpretaciones históricas. Si bien los autores difieren en la importancia del fenómeno, es un hecho la Participación de Geógrafos eminentes tanto en la academia militar Prusiana como en la universidad de Berlín (Los casos más conspícuos son los de Humboldt, Ritter y Ratzel) sobre este particular los trabajos de Nicolás 0. 1974 y 1978; Moraes, 1983; Capel, 1983 y 1977; Bassin, 1987; Claval bastante 1972 y 1974; explícitos. Clozier, 1976 son, desde distintas perspectivas,

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El papel de la escuela hermeneútica (Ranke, Droissen) es altamente significativa junto con la postura "Genética" (Herder)

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en la justificación de la Unidad Alemana. La legitimización de un territorio nacional y su ligadura natural a un pueblo (Volksgeist) son el eje de estas escuelas historiográficas. (Gherbom, 1976,

pág.175-184).

Con esto quiero recuperar la opinión de Therbon (Therbon, 1984); "La verdad de una ciencia y su situación y función social son mutuamente irreductibles; pero al mismo tiempo la relación entre lo que se produce y donde se produce nunca es mera contingencia" (pág.3) y también: "incluso los discursos teóricos y los esfuerzos científicos más abstractos son producto de sociedades concretas en períodos históricos concretos" (pág.72). (Ver en general el capítulo 1). También quiero acercarme de alguna manera a la crítica efectuada por Nicolás, (Nicolás, O., 1984 pág.30-33) respecto a los métodos "Bibliográfico regresivo" y de "Análisis de contexto".

Sobre este punto consultar: Broc, 1979; Andrews, 1984; Berdoulay, 1983; Moraes, 1983 (pág.67-72); Capel, 1977 (pág.19- 20) y Nicolás O., Guauzini, 1987.

Sobre este punto consultar: Nicolás 0.-Guauzini, 1987; Nicolás, 0., 1983 (pág.72-122); Broc, 1977; Moraes, 1983 y Stoddart, 1966.

Bastante concordantes con esta postura son: Gregmy (Gregory, 1984 pág.22-31); Livingston, 1984 y también Freeman, 1980.

Básicamente me estoy refiriendo a Macicinder, basándome para ello en Parker (Parker, 1982).

Esta afirmación es muy genérica y es obvio que por ejemplo los trabajos de Huntington (Huntington, 1915) y Semple (Semple, 1911) no la confirman.

Quiero decir, que lo que el "determinismo" expresamente considera como una teoría geográfica general para aplicar a casos particulares, el "posibilismo" lo supone implícitamente cuando define apriorísticamente el área regional para luego justificar la "contingencia" en la aparición posible de un "gendre de vie" especifico. Sobre esta -deducción inversa- regional habla Nicolás en: Nicolás 0., 1983 (pág.295-302).

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49 Este es el papel que considero juegan las distintas regionalizaciones del territorio nacional, dada la importancia relativa que éstas tienen en la enseñanza de la "Geografía" estatal. Al respecto consultar por ejemplo (para el caso Argentino): Daus 1959, 1978, 1982; Gioja 1977; Randle 1978,

1981; Rey

otros 1968.

Balmaceda 1972; Roccatgliata 1981; Zamorano y

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Esto lo trato en una crítica a la crítica de Reboratti a la "Geopolítica criolla" (Reboratti, 1987), en: Escolar 1988.

51

 

Podría pensarse que el proceso recién comienza en la década del 60-70 (Reboratti; Becker 1980 y Peña-Snaguin 1984).

52

 

Así es como explico la fuerza corporativa de la disciplina y su sus poder bloqueos en la enseñanza teóricos. primaria y media, independientemente de

53

 

Este es el punto de vista crítico al reproductivismo escolar que plantean: Rotwell y Ezpeleta 1985; y Apple 1982.

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Esto pensando en el departamento de Geografía de la

Universidad de Río Claro (San Pablo, Brasil), en los

Geografía de Buenos Aires y Mendoza (Argentina) con un vuelco explícito en el caso del primero, y de gran parte de sus miembros en los segundos. También en la importancia que cobra por esos años el Ministerio de Planeamiento en Brasil y la Subsecretaría de Planeamiento (en menor medida en Argentina) o el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Venezuela; lugares todos ellos, donde los geógrafos van a participar activamente. Ver: Correia de Andrade, 1977; Santos, 1982 y Correa Da Silva, 1983.

departamentos

de

Me refiero a la ola de dictaduras militares registradas en América Latina entre las décadas del 60 y 70, Brasil 1964, Uruguay 1968, Chile 1973, Argentina 1976, etc.

Esto es sintomático

el caso Argentino. Los geógrafos "cuantitativos" que en un primer momento son rechazados explícita o veladamente, van a ser reincorporados a la comunidad

en

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en fechas posteriores al golpe militar de 1976. El caso de Difrieri como Director del Departamento y luego Decano de la Facultad de Filosofía y Letras es el más evidente. Aún sin abrir juicios sobre las personalidades involucradas, me resulta claro que la persecusión política generalizada se orientó a los de la "nueva geografía" pero de posiciones más radicalizadas. Un buen ejemplo de la acción desatada es el texto "metodológico" de Randle (Randle, 1978). En el caso brasileño creo entrever que la organicidad de los geógrafos "cuantitativos" a los entes de planificación estatal, muestra (no con la contundencia

Argentina) la adecuación ideológica de los "cuantitativos" (Lobato Correa, 1980).

de

Nuevamente, en el caso argentino, el refuerzo filosófico va a venir desde estas posturas; lo característico va a ser, en este caso, la aceptación de sus presupuestos en contrapartida al neo- marxismo. En Brasil, en cambio, si bien se produce una incorporación parecida (Christofoletti, 1982) el caso de Correa da Silva (Correa da Silva, 1986 y 1988) es suficientemente demostrativo de la pluralidad de orientaciones políticas.

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Me refiero básicamente al conjunto desarticulado de geógrafos argentinos y uruguayos que al verse desplazados de las actividades académicas bajo distintos gobierno militares, se

orientan hacia la actividad profesional, retornando a ellas con la

llegada del proceso democrático (198

dado la antigüedad de la dictadura en este país, estos geógrafos

3/8 4). En el caso de Brasil,

tendrán un peso y una organización mucho mayor (esto resulta otras claro cosas). por si mismo y por la masa de trabajos realizados, entre

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Lacoste, 1976.

Moreira, 1979.

Esto ya lo traté en: Escolar, 1988 bis.

Me refiero a la posibilidad de llevar adelante una práctica

política no orgánica, que permita temporalmente la incorporación

de sujetos geógrafos a los

aparatos de estado. El compromiso,

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• entonces, implicará la formulación de un discurso doble 'el cual creo que es mejor que la sola actividad académica discursiva.

63 Esto lo desarrollé muy extensamente en: Escolar, 1986.

64 Para terminar quiero aclarar, nuévamente, que no estoy cuestionando el sinnúmero de otras posturas existentes y tampoco que no exista "teoría" geográfica; sólo creo que es débil la teoría, o más bien el campo teórico geográfico, en el sentido que apunté al principio de este trabajo.

65 Weber 1919 (pág.363-364).

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RESUMEN

Este trabajo tiene como propósito discutir las implicancias teóricas que en el campo temático de la Geografía revisten el uso de ciertas propo-siciones conceptuales, entre las cuales la de "producción del espacio" sería arquetípica. No se desarrollan extensamente, en consecuencia, ni las filiaciones histórico-categoriales, ni las autora-les, pero en cambio se profundiza en la estrategia ideológica general que les subyace; justificándose tal actitud en el hecho de considerar que la aparente "debilidad", "inconsistencia" o falta de "claridad" en sus eventuales definiciones no obede-cería a causas fortuitas, o en última instancia ligadas al propio 'desarrollo de la disciplina, sino en realidad, al carácter funcional que el discurso geográfico tendría en la consolidación de la conciencia territorial durante la formación decimonónica de los Estados-Nacionales en Europa accidental.

Sucintamente se describen los distintos nive-les del discurso disciplinario (Geografía acadé-mica, Geografía enseñada, Geografía profesional y Geografía cotidiana) a Fm de poder fundamentar la hipótesis apuesta, para luego avanzar en el análisis de los presupuestos epistemológicos, ontológicos y teórico-substantivos que estarían estructurando la sutil relación existente entre la importancia institucional de la disciplina, por un lado, y su débil desarrollo teórico autónomo, por el otro.

Finalmente, se plantea la necesidad de abordar la historia del campo; en primer lugar, a traves de la articulación de historia externa contextual, sociología del conocimiento geográfico, historia interna comunitaria y consistencia epistemológica teoría-presupuestos, y, en segundo lugar, la historia de la "producción ideológica de la realidad social" por parte del discurso y prácticas disciplinares, toda vez que esta sería quien permi-tiría explicar, tanto su identidad y legitimidad social, como su característica a-teoricidad.

En este marco la Geografía va a tomar cuerpo como producto social de una época histórica deter-minada. Pudiéndosela concebir, en concecuencia, como un "saber social" cuya legitimidad estribaría en ser funcional al Régimen; para lo cual sus bases políticas profundamente reaccionarias y naturalis-tas se disfrazarían de empirismo y neutralidad.

Sin embargo, la propuesta central del trabajo rescata la diferencia entre, lo que puede conside-rarse abstractamente como "Geografía" de los sujetos Geógrafos que individualmente producen conocimiento, dentro de sus límites temáticos e institucionales.

Mostrándose, a tal efecto, como los distintos niveles discursivos de sus prácticas se organizaron en el contexto histórico de Latinoamérica de forma que -paradójicamente- los "profesionales" termi-naron transformándose en la reserva teórica y académica de la disciplina, con lo cual podría corroborarse la dificultad para abordar la historia del campo, bajo la mayoría de las perspectivas tradicionales sean estas "extemalistas" o "intemalistas".

lo

SUMMARY

This work deals with the theoretical implications of using in Geography certain conceptual propositions, being "space production" an archetypical one. There is no development of historical categories flor specific author referentes, but a deepening on the subjacent general ideological strategy. This is justified by considerirtg that the so called nwealcness", "inconsistency" and "obscurity of the eventual delinitions, is not consequence of fortuitous causes, connected with the development of the discipline in itself. In faa, the real cause is the functionality of the geographical discourse to the consolidation of the territorial consciente during last century's nation-state formation process of Western Europe.

This hypothesis is based first on a brief description of the different levels of Geographical discourse, moving later to the analysis of the theoretical, epistemological and ontological presumptions which structure the subtle relationship between the strong institutional development of the discipline and its relatively wealc theoretical development.

Finally, it stresses the importante of worlcing the history of the field First, with the articulation among external contextual history, sociology of geographical knowledge, community's interna( history and the epistemological consistency between theoxy and presumptions. Secondly, through the histcuy of the "ideological production of social reality" by the disciplinarian practice and discourse.

Within chis conceptual framework, Geography appears as the social product of a specific historical moment. It is, consequently, a "social knenvledge, legitimized by its functionality to the regime, its deeply reactionary and naturalistic roots ama disguised as empiricism and neutrality.

The work stresses the difference between Geography as a discipline and geoeranhers as knowledge producers. Curiously enough, in Latín America, the historical development of professional geographers discursive levels and practica has tumed them into the theoretical and academie reserve of the discipline. That could corroborate the difliadty of facing the history of Geography under tradicional perspectives,either "externalist" or "intemalist".

FLCULID o: Fl i _0597711 Ytrri.r.S ItiSTIRED 02 (3:33Z;I:A

818 10TECA

TERRITORIO de producción y crítica en Geografía y ciencias sociales

Títulos publicados

],Claudia Natenzon: "Agua, recurrencia social y organización territorial en los llanos de la Rioja" 2.Marcelo Escolar: "problemas de legitimación científica en la producción geográfica de la realidad social"

Próximos títulos

Yanes y Marcos Gerber: "Crisis de acumulación, regulación estatal y valorización del espacio en Argentina 4.Pablo Ciccolella: "Reestructuración industrial y cambio espacial: la experiencia argentina reciente" 5.Alicia Iglesias de Cuello: "Sociedad y deterioro ambiental en la actividad ovina de la Patagonia"

Para publicar en TERRITORIO se deben enviar para su evaluación dos 9jemplares del trabajo al instituto de geografía de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 25 de Mayo 217, ler. piso, (1002), Buenos Aires. Se acepta un máximo de 80 originales,tamaño carta, escritos a doble espacio y de un solo lado. Las ilustraciones deben presentarse listas para su reproducción.