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GENOCIDIO DE CAYARA

He aquí el genocida José Valdivia Dueñas: en libertad, y bajo la protección del


estado peruano:

Han pasado ya más de 10 años desde la matanza de Cayara y de la


investigación del caso realizada por Carlos Escobar, entonces Fiscal
Especial comisionado por el Ministerio Público para casos de Desaparición
Forzada de Personas en Zonas de Emergencia. A pesar de los años el caso
cobra inusitada actualidad e inquieta a sectores militares y políticos protagonistas
de nuestra escena política. Ello se debe dos hechos fundamentalmente: la
participación de Vladimiro Montesinos en el encubrimiento del caso, que le
permitió ser "rehabilitado" por las Fuerzas Armadas y sería el primer paso de una
historia que todos conocemos; y la participación directa de Alan García, ex
mandatario y actual candidato a la presidencia de la República, en la desaparición
de las pruebas que incriminaban al Ejército.

A continuación reproducimos un extracto de una entrevista realizada al ex fiscal


Escobar:

¿Cómo fueron los hechos de Cayara? Oficialmente se habló de un


enfrentamiento, en el cual murieron 8 terroristas.

El 13 de mayo de 1988, una columna de Sendero Luminoso atacó por sorpresa a


una patrulla militar en Erusco, matando a dos cabos, un sargento y un capitán. Al
día siguiente, 14 de mayo por la mañana, una patrulla de 180 soldados organizados
en 11 patrullas, cuya misión era interceptar a los terroristas, entró al cercano
pueblo de Cayara. Los soldados comenzaron matando a un hombre a la entrada del
pueblo. Luego detuvieron y asesinaron vilmente a 5 campesinos cerca a la iglesia,
sin respetar su vida ni el local de la Iglesia. Luego interceptaron a un grupo de
aproximadamente 100 campesinos, que regresaban de cosechar.

Éstos no se enfrentaron al Ejército; por el contrario, los militares los obligaron a


echarse al suelo y los torturaron. Les pusieron pencas -hojas de tuna con enormes
espinas- en la espalda y caminaron sobre ellos hasta hacerlos sangrar, mientras les
interrogaban sobre
su "participación" en el ataque terrorista. Luego, mataron a 22 de los detenidos,
uno a uno, con sus propias herramientas: unos a hachazos, otros con machetes,
segadoras, hasta a golpes de martillo.

- Cuatro días después, el general José Valdivia llegó a Cayara. ¿Cuál fue su
papel en la matanza y en el encubrimiento de ésta?

- Cuatro días después, el 18 de mayo, el general José Valdivia, Jefe del Comando
Político Militar de Ayacucho, llegó a Cayara en un helicóptero. Los campesinos del
lugar protestaron ante él por la matanza de sus familiares, pidiéndole que ordenara
la entrega de los cuerpos; por toda respuesta, Valdivia procedió a dar lectura a una
lista donde figuraban unos 20 habitantes de Cayara, indicando que el Ejército los
buscaba.

2 personas que figuraban en la lista fueron detenidas al día siguiente y


desaparecieron; encontré sus cadáveres el 10 de agosto, junto con el de Jovita
García -que no estaba en la lista-. Otros dos fueron detenidos por el Ejército el 29
de junio, y hasta la fecha continúan
desaparecidos; el alcalde de Cayara, que también figuraba en la lista, fue muerto
por miembros del Ejército el 14 de diciembre.

¿Qué elementos llevaron a usted a establecer la responsabilidad del


general Valdivia en la matanza de Cayara?

- Los hechos relacionados con la presencia de Valdivia en Cayara fueron narrados


detenidamente por Marta Crisóstomo, testigo de cargo. Además existen otros
elementos, como la versión de varios testigos, que coincidieron en afirmar que el
día de los hechos llegaron fuerzas en helicóptero; de acuerdo con el oficial de la
Fuerza Aérea a cargo, sólo
el Jefe del Comando Político Militar podía autorizar la salida de los helicópteros.

Según varios testigos, en Cayara intervinieron las fuerzas especiales del Ejército
denominadas "Los Linces", que se encontraban acantonadas en el cuartel "Los
Cabitos" en Huamanga. Dichas fuerzas no podían haber entrado en acción sin
conocimiento de Valdivia. Otro elemento clave fue la intervención de más de 10
patrullas y varias bases militares, cuya participación en un operativo conjunto sólo
podía ser factible mediante
una orden del Jefe del Comando Político Militar.

¿Cuál fue el balance final? ¿Cuántos muertos hubo en Cayara? ¿Cuántos


desaparecidos?

- En el informe final, que elevé al Fiscal Supremo Pedro Méndez el 13 de octubre de


1988, y que fue remitido al Fiscal de la Nación el 14 de octubre de 1988,
consignamos 29 muertos y 45 desaparecidos. Cabe mencionar que si bien
solamente encontramos 3 cadáveres, 40 testigos afirman haber visto la muerte de
dichas personas y los familiares de las víctimas afirman haber visto los 29
cadáveres, a lo que habría que agregar que en las fosas que se abrieron se
encontraron abundantes evidencias de que en ellas habían habido cadáveres, los
cuales, según los citados testigos, fueron retirados por el Ejército.

PARTICIPACIÓN DE ALAN GARCIA


¿Cómo desaparecieron los cadáveres? ¿Cuál fue la participación de Alan
García en ese hecho?

- Tras la intervención de mi fiscalía, mi viaje a Cayara y la comprobación de la


responsabilidad del ejército en los hechos, el presidente García viajó a Ayacucho.
En una conversación privada que sostuvimos en el hotel de turistas, él se
comprometió a enviar médicos desde Lima para poder realizar las exhumaciones y
los peritajes médicos. Yo le solicité que lo hiciera inmediatamente, ya que los
familiares de las víctimas me habían indicado el lugar donde éstas habían sido
enterradas; además, le referí que en mi primera visita a Cayara, había visto en el
interior de la iglesia manchas de sangre que corroboraban la versión de los
testigos.

A la salida del hotel, García dio una conferencia de prensa, pero los médicos
llegaron después de una semana cuando llegamos al lugar donde estaban las fosas,
los soldados se habían llevado los cadáveres y las manchas de sangre habían sido
borradas. Varios meses después, me encontré con el coronel Rafael Córdova, quien
había sido el segundo de Valdivia en "los cabitos"; Córdova me refirió que, después
de mi entrevista en el hotel de turistas, García viajó junto con él a Cayara, y dio
personalmente la orden de retirar los cadáveres y borrar las machas de sangre. Fue
entonces que entendí la razón de tantas obstrucciones a la investigación: los
militares, con la anuencia del gobierno aprista y del Fiscal de la Nación, estaban
desapareciendo las pruebas.

Sólo se puedo realizar la necropsia a un cadáver, el de Jovita García, el cual


también desapareció, lo cual sirvió para que el senador Carlos Enrique Melgar
afirmara que jamás había existido. A fines del años pasado, en una reunión
convocada por "La República", tuve una conversación con el general Jaime Salinas
Sedó, a la cual asistieron los generales Arciniega y Mora, así como el almirante
Panizo; Salinas, muy locuaz, me refirió, entre otras cosas, que después de
enterrado el cuerpo de Jovita por orden del juez de Cangallo, fue sacado de su
sepultura por orden del mismo capitán que la había matado, cuya fotografía yo
había remitido en su oportunidad al Fiscal de la Nación Hugo Denegri.

¿Cómo fueron liquidados los testigos de la matanza?

El Ejército mató a los testigos que habáin declarado en mi investigación. A cinco de


ellos los detuvieron el 29 de junio, los llevaron a Huancapi y los desaparecieron. A
tres más los mataron a balazos el 14 de diciembre en un control de carretera. A
Martha Crisóstomo, la testigo más importante que había acusado directamente al
General José Valdivia como responsable de la masacre, la mataron a tiros en su
propia casa, en Huamanga, el 8 de setiembre de 1989. Poco después, Cesar
Hildebrandt me entrevistó en su programa, en el cual puse en conocimiento del país
como se había realizado la matanza, la reponsabilidad de Valdivia y la inacción del
Fiscal de la Nación, Hugo Denegri.

MONTESINOS
¿Cuál es el papel de Montesinos en el encubrimiento del Caso Cayara y en
el asesinato de los testigos?

Yo he visto personalmente a Montesinos manipulando el expediente del Caso


Cayara en la oficina de Alvaro Rodas, por aquel entonces Secretario General de la
Fiscalía de la Nación y hoy Fiscal Superior. Esto no lo digo ahora, sino que lo
denuncié apenas llegué a Estados Unidos, en una entrevista que fue difundida por
CNN. Existen investigaciones que demuestran la conexión de Montesinos con el
Fiscal de la Nación, Hugo Denegri, y sobre como utilizó el caso Cayara para
reingresar a los cuarteles. Montesinos propusó a Denegri, y a través de él al
Comando Conjunto, la "solución" para Cayara: sacarme del caso, matar a los
testigos e incluso matarme.

- Entonces por sugerencia de Montesinos usted fue dejado fuera de juego.

A los cuatro días de elevado el informe responsabilizando al coronel Valdivia, fue


cerrada la oficina por "falta de recursos", lo cual era falso, ya que se me ordenó
continuar investigando en San Martín, donde el número de casos de desaparición
no eran ni siquiera el 15% de los casos de Ayacucho y Apurímac, y el gasto era el
mismo.

El nuevo fiscal intentó establecer que yo no había dejado archivo alguno. Para
evitar la pérdida de la documentación que había dejado, pedí a Pedro Méndez
Jurado, Fiscal Supremo en lo Penal, que intercediese ante el Fiscal de la Nación
para que se me autorizara a retornar a Ayacucho a hacer la entrega oficial de cerca
de 600 expedientes sobre desaparecidos, a lo cual accedió. El acta de entrega de
cargo la hice con mi personal trabajando dentro del Hotel de Turistas, a donde
llevamos todo el material, trabajando de noche, a la luz de las velas y en pleno
toque de queda, temiendo que en cualquier momento pudieran ingresar terroristas
o militares a matarnos. Conservo una copia de aquella acta, que fue muy
pormenorizada, para que la Comisión de la Verdad pueda saber, llegado el
momento, qué se investigó en cada caso. Llegado el momento también haré
entrega a la Comisión de las fotografías del caso Cayara.

¿Las fotografías del caso Cayara están en su poder?

- Las fotografías formaban parte del "paneaux" fotográfico y estaban incluidas en el


expediente, por lo cual era imposible que yo me las hubiera llevado. Yo me llevé los
negativos, afortunadamente, porque el expediente fue quemado durante un ataque
terrorista al local de la Fiscalía de Cangallo. Por lo menos, esa es la versión oficial,
aunque el general Salinas Sedó me refirió que el Ejército simuló el ataque para
apoderarse del expediente.

¿Cómo fue sacado del Ministerio Público?

_ Luego del cierre de mi oficina, retorné a Loreto, donde era Fiscal Superior
Decano, y de donde había sido destacado a las zonas de emergencia. Al cabo de
tres meses, fui cesado por una resolución que no indicaba motivo alguno. Inicié una
acción de amparo contra dicha resolución y gané en primera instancia, cuando ya
me encontraba en Estados Unidos; sin embargo, en segunda instancia me vi
privado de defensa, ya que mi abogado, Augusto Zúñiga, recibió un sobre-bomba
que casi lo mata, arrancándole un brazo y obligándolo a asilarse en Suecia. Mi caso
se perdió en segunda instancia, aunque nunca fui notificado con dicha resolución.

- Luego, usted recibió amenazas de muerte y debió asilarse en Estados Unidos.


- Sí, y al tal punto que el general Salinas, al encontrarnos, me dijo que era una
suerte que yo estuviera allí, porque el había esperado verme en una estampita de
derechos humanos. El día de la presentación en el programa de Hildebrandt, el
senador Gustavo Mohme tuvo que
proporcionarme la protección de su guardaespaldas. Diego García Sayán, en un
gesto que siempre agradeceré, gestionó las visas para poder ingresar a los Estados
Unidos, y Amnistía Internacional proporcionó los boletos de avión para mí y mi
familia. La solicitud de asilo la hizo el doctor Marc van der Haut, sin cobrarme un
sólo centavo, y yo entré a trabajar como operario en una fábrica de muebles y
cortinas. No es cierto, como se afirma, que yo pasara a ser asesor de Americas
Watch, o que gozara de prosperidad en el exilio.

¿Por qué el caso Cayara fue archivado por la Corte Interamericana de


Derechos Humanos?

- Una vez que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció el caso


ante la Corte, el gobierno de Fujimori y Montesinos solicitó ser notificado con
documentos que, según ellos, habían sido presentados a último momento por
Americas Watch. Ante este pedido, el caso regresó a la Comisión Interamericana,
pero cuando ésta remitió nuevamente el caso a la Corte lo hizo a destiempo. Creo
que en este caso hubo falta de integridad por parte de la Comisión y la Corte,
aunque considero que el caso deberá ser reabierto por la Comisión de la Verdad; no
porque sea mi investigación, sino por el hecho de tener más de medio centenar de
desaparecidos, por los cuales nunca se hizo nada para averiguar su paradero. La
Comisión de la Verdad tiene la tarea de aclarar donde están los cadáveres y de
proporcionar, ahora sí, el nombre de todos los efectivos que intervinieron en los
hechos, porque en aquella época sólo se conoció el nombre del general Valdivia.