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TEMA II

ELEMENTOS FUNDAMENTALES DEL RÉGIMEN ECONÓMICO.

SUMARIO:

1.- Las aportaciones al capital

2.- Capital y patrimonio

3.- La acción:

3.1. La acción como parte del capital

3.2. La acción como base de la condición de socio

3.3. La acción como título

3.4. La acción como valor

4.- Anexos

5.- Preguntas de autocontrol de conocimientos

1.- Las aportaciones al capital.

El capital de la sociedad se integran por el conjunto de las aportaciones que realizan los socios, constituyendo así un fondo común que permitirá la realización de las actividades que constituyen el objeto social.

CLASIFICACIÓN DE LAS APORTACIONES

Las aportaciones pueden ser de muy diversa naturaleza:

A) De acuerdo con el bien aportado pueden ser:

dinerarias o

no dinerarias, en este último caso pueden ser bienes muebles o inmuebles, bienes materiales o inmateriales, derechos de crédito, en fin, bienes que tengan un valor patrimonial y, en consecuencia, puedan valorarse desde el punto de vista económico.

B) De acuerdo con el título con el que se ejecuta la transmisión

Las aportaciones tienen el carácter de un negocio jurídico traslativo del bien a la sociedad. Esta transmisión puede ser:

a título de propiedad (la Ley presume que toda aportación se hace a título de propiedad, de forma que la SA adquiere la titularidad del bien aportado)

a título diferente (en este caso la sociedad es simplemente poseedora del bien como arrendataria, usufructuaria, licenciataria, etc). En este caso ha de estipularse de forma expresa en la escritura.

LAS APORTACIONES DINERARIAS

Deberán efectuarse en la moneda nacional teniendo en cuenta que las anotaciones contables deberán hacerse en pesetas, ( actualmente en euros).

Si la aportación se hiciera en moneda extranjera, se determinará su equivalencia en pesetas o, en su caso, en euros.

¿Qué requisitos son necesarios para efectuar estas aportaciones?

Deben controlarse por el Notario autorizante de la escritura, tanto en el momento de constitución como en el caso de los desembolsos sucesivos.

El Notario dará fe de que se le ha exhibido y entregado el resguardo o la certificación de depósito de las correspondientes cantidades en una entidad de crédito, lo que se incorporará a la escritura.

También podrá entregarse el dinero al propio Notario para que constituya el depósito a nombre de la sociedad en una entidad de crédito en el plazo de 5 días.

VALORACIÓN DE LAS APORTACIONES NO DINERARIAS.

Para la valoración de las aportaciones no dinerarias, la LSA en su artículo 38 exige la intervención de expertos independientes designados por el Registrador Mercantil que elaborarán un informe:

en el que expresarán su criterio sobre el valor de cada uno de los bienes no dinerarios aportados ;

este informe se incorporará a la escritura de constitución o, en su caso, a la escritura de aumento del capital social y

se depositará en el Registro Mercantil. (Véase artículo 133 del RRM).

RESPONSABILIDAD

DINERARIAS

DEL

APORTANTE

DE

APORTACIONES

NO

A) Bienes muebles o inmuebles o derechos asimilados a ellos.

El aportante está obligado a la entrega y saneamiento de las cosas en los

términos establecidos en el Código civil para el contrato de compraventa (art.

1.461; con relación a la transmisión del riesgo los art. 331 y ss del Código de

comercio.( Estudio individual)

B) Derechos de crédito

El aportante responderá de la legitimidad de éste y de la solvencia del deudor (art. 39.2.)

C)

Empresa o negocio

El aportante queda obligado al saneamiento en su conjunto del bien y al saneamiento individualizado de aquellos bienes de la empresa que sean de un importante valor patrimonial para ésta.

EL TRABAJO NO SERÁ CONSIDERADO COMO APORTACIÓN

La ley prohíbe que se consideren como aportaciones al capital el trabajo o los

servicios.

PRESTACIONES ACCESORIAS.

Lo anterior no significa que los estatutos de la sociedad puedan prever la

obligatoriedad de todos o algunos socios de realizar las denominadas

“prestaciones accesorias”, en la consistentes en la realización de determinadas

labores o servicios a la sociedad o prohibición de realizar determinados actos.

Estas prestaciones tienen un carácter diferente a las aportaciones sociales y,

no pueden formar parte del capital social. Deben estar contempladas en la

escritura social.

¿Reciben algún tipo de remuneración estas aportaciones accesorias?

Pueden ser remuneradas o no. Generalmente, cuando se remuneran es con

una participación en los beneficios o en cualquier otra forma prevista en la

Escritura social.

¿Cuáles son los motivos que pueden determinar la existencia de estas

aportaciones?

a) Limitar la competencia mediante obligaciones de no hacer;

b) Interesar a los trabajadores, que tengan la condición de accionistas, en

los resultados de la sociedad;

c) La aportación de la llamada asistencia técnica;

SUSCRIPCIÓN Y DESEMBOLSO

Como se ha expuesto en el tema anterior, en el momento en que se constituye

la sociedad deben estar suscritas todas las acciones y desembolsado como

mínimo una cuarta parte del valor nominal de cada una de ellas. Precisamente,

el desembolso de las acciones se efectúa mediante las aportaciones que hacen

los socios las cuales deben tener el valor patrimonial correspondiente, como

mínimo, a esa cuarta parte.

¿Qué sucede respecto a la parte del valor que queda pendiente de

desembolsar?

Para dar respuesta a este interrogante debe señalarse que a esa deuda que

tiene el accionista respecto a la sociedad se le denomina “dividendos pasivos”

y que corresponde a los estatutos sociales determinar la forma y los plazos en

que los mismos deberán ser abonados. Deberá determinarse si se harán en

metálico o en bienes no dinerarios

Si se desembolsan en dinero:

La

desembolsarán.

Escritura

determinará

la

forma

y

el

plazo

máximo

en

que

se

Si se desembolsan en aportaciones no dinerarias

La Escritura determinará su naturaleza, valor y plazo, que no podrá exceder de 5 años después de la constitución de la sociedad.

TODOS LOS DESEMBOLSOS DE CAPITAL SE INSCRIBIRÁN EN EL RM

MEDIANTE ESCRITURA PÚBLICA EN LA QUE SE DECLARE QUE SE HAN

EFECTUADO Y SE EXPRESE ELOBJETO DE LA APORTACIÓN, SU VALOR.

SE ACOMPAÑARÁ EL DOCUMENTO QUE ACREDITE LA REALIDAD DE

ESTOS DESEMBOLSOS.

¿Qué sucede cuando se transmite una acción que no está totalmente

desembolsada?

Que el adquirente de la acción responde solidariamente con el

transmitente.

Cuando éste pague podrá reclamar todo lo pagado a los adquirentes.

La responsabilidad durará 3 años contados desde la fecha de la

transmisión

MORA EN EL DESEMBOLSO

El incumplimiento del pago de los dividendos pasivos en la forma establecida estatutariamente determinará que el socio incurra en situación de mora. En tal caso, la sociedad podrá reclamar al accionista moroso:

A)

El cumplimiento de su obligación con abono del interés legal y de los daños y perjuicios causados;

B)

También podrá enajenar las acciones por cuenta y riesgo del socio moroso.

D)

A este último la Ley impone determinadas sanciones como son las siguientes:

a. no poder ejercitar el derecho al voto,

b. ni recibir dividendos

c. ni acudir con derecho preferente a la suscripción de acciones nuevas.

2.- Capital y patrimonio.

suscripción de acciones nuevas. 2.- Capital y patrimonio. CAPITAL Son conceptos básicos para comprender el

CAPITAL

Son conceptos básicos para comprender el

funcionamiento, desde el punto de vista

económico, de la sociedad anónima y, aunque

están íntimamente vinculados entre sí, presentan

significativas e importantes diferencias.

El capital no es más que la cifra fijada en los estatutos sociales que

refleja el conjunto de las acciones que han sido suscritas por los socios.

Esto significa que estamos ante una sociedad de capital fijo (con la excepción de las sociedades anónimas para inversión inmobiliaria) puesto que el capital se mantiene inalterable en tanto no se produzca un acuerdo de la Junta General de Accionistas que lo modifique; acuerdo éste que debe formalizarse en escritura pública e inscribirse en el Registro Mercantil a fin de que sea conocido públicamente.

El capital es, por tanto, una cifra determinada que nunca será menor de diez millones de pesetas y que deberá estar respaldada por aportaciones patrimoniales reales.

Es necesario señalar que para algunos tipos de sociedades la legislación especial exige un mínimo de capital mucho más alto como por ejemplo las sociedades bancarias para las que se requiere 1,500 millones; las aseguradoras para las que varía según el ramo en que operen siendo 60 millones el ramo para el cual la cifra de capital es menor.

Otra cuestión de importancia respecto al capital la constituye el hecho de que éste deberá figurar como la primera cifra del pasivo de la sociedad.

¿Por qué motivo esto es así?

Pues bien, una de las causas de ello es que el capital se integra con las aportaciones de los socios y éstos tienen el derecho a que se les restituyan las cantidades aportadas. Sobre este asunto volveremos más adelante.

PATRIMONIO

Por su parte, el patrimonio no es otra cosa que el conjunto de bienes que posee la sociedad. Y dicho esto cabría preguntarse:

¿Qué diferencia existe entre éste y el capital social?

Pues bien, cuando se constituye la sociedad suele existir una coincidencia entre patrimonio y capital, pero con el transcurso del tiempo y como resultado del buen o mal funcionamiento económico estas cifras pueden no coincidir. Así, en los casos en que los resultados son positivos y se producen ganancias, el patrimonio se incrementa; por el contrario, si se generan pérdidas, el patrimonio se reduce.

Por tanto, podemos llegar a la conclusión de que mientras la cifra de capital tiene un carácter estable, el patrimonio varía en dependencia de los resultados de la gestión empresarial.

Es muy importante conocer que el legislador se ha preocupado por establecer determinadas reglas que permitan que exista un equilibrio entre el capital y el patrimonio y, sobre todo, que este último no se quede por debajo de la cifra del capital. Para ilustrar esta afirmación haremos referencia a algunos preceptos de la LSA.

Artículos 18 y 32: Establecen respectivamente la responsabilidad de los fundadores y promotores acerca de la realidad de las aportaciones sociales.

Artículo 38: Exige el informe pericial para la valoraciones aportaciones no dinerarias.

de

las

Artículo 163.1. Dispone la obligatoriedad de reducción del capital cuando las pérdidas hayan disminuido su haber por debajo de las dos terceras partes de la cifra de capital y hubiese transcurrido un ejercicio social sin haberse recuperado el patrimonio.

Artículo 214: Obliga a crear una reserva legal con el 10% del beneficio neto del ejercicio.

Artículo 260.4: Establece como causa de disolución de la sociedad la existencia de pérdidas que dejen reducido el patrimonio por debajo de la

mitad del capital social a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente.

Todas estas reglas a las que nos hemos referido en este epígrafe permiten afirmar que la cifra de capital constituye una garantía para los acreedores de la sociedad.

3.- La acción.

Ya se ha dicho en el tema anterior que la sociedad anónima es una sociedad por acciones y que éstas constituyen una parte alícuota del capital social.

Ahora ya estamos en condiciones de afirmar que la acción no es otra cosa que la contraprestación que recibe el socio por su aportación al capital social.

La acción suele ser analizada desde tres puntos de vista, a saber:

a) Como parte del capital

b) Como fundamento de la condición de socio

c) Como título

Veamos cada uno de ellos:

3.1. La acción como parte del capital social.

Como parte del capital social la acción tiene un valor nominal, pero a la vez, por la relación existente entre capital y patrimonio, encontramos que la acción tiene también un valor real que se corresponde con la parte del patrimonio que representa.

Es por ello que el valor nominal de la acción no varía ( ha de existir una relación exacta entre el número de acciones que tiene la sociedad, su valor nominal y el capital social).

Pero, sin embargo, el valor real puede oscilar en dependencia con los resultados económicos de la gestión de la empresa. Intentemos reflejar esta idea en forma gráfica.

S.A. CON GANANCIAS

S.A. CON PÉRDIDAS

en forma gráfica. S.A. CON GANANCIAS S.A. CON PÉRDIDAS CRECE EL PATRIMONIO DISMINUYE EL PATRIMONIO SUBE

CRECE EL PATRIMONIO

DISMINUYE EL PATRIMONIO

SUBE EL VALOR REAL DE LA S ACCIONES

BAJA EL VALOR REAL DE LAS ACCIONES

En atención al equilibrio que debe existir entre capital y patrimonio, la Ley prohíbe que se emitan acciones por una cifra inferior a su valor nominal, en cambio, sí autoriza la emisión por una cifra superior a dicho valor nominal, es lo que se denomina en el artículo 47.3 de la LSA “acciones con prima”.

La prima debe satisfacerse en el momento de la suscripción.

Por otro lado, debe señalarse que esta norma no establece límites mínimos ni máximos al valor de las acciones por lo que puede haber acciones, por ejemplo de 30, 50, 100€.

Tampoco establece la Ley límites para la división del capital en acciones de ahí que el capital se pueda dividir, por ejemplo, en 20, 50 o 1000 acciones.

CLASES y SERIES DE ACCIONES

¿Qué son las clases?

Conjunto de acciones que otorgan derechos diferentes a los socios. De ahí la posibilidad de la existencia de acciones privilegiadas.

Acciones privilegiadas.

Son acciones privilegiadas las que confieran algún privilegio, referido a algún derecho societario respecto a las ordinarias. Ej: preferencia en el reparto de dividendos o en la cuota de liquidación.

Estas acciones privilegiadas se han de crear en el momento constitutivo de la sociedad o mediante la modificación de estatutos.

Prohibiciones establecidas respecto a los privilegios que confieren estas acciones:

No pueden dar derecho a percibir un interés No pueden alterar la proporcionalidad entre el valor nominal de la acción y el derecho de voto. No pueden alterar el derecho de suscripción preferente

En la realidad práctica, estos privilegios suelen consistir en la preferencia para el cobro de dividendos o a cobrar dividendos superiores al resto de las acciones.

Se puede concluir respecto a este asunto que constituyen una misma clase aquellas acciones que confieran los mismos derechos.

¿Qué son las series? Conjunto de acciones que, dentro de una misma clase, tienen igual valor nominal.

Por tanto, si la sociedad desea emitir acciones de distinto valor nominal

deberá contar con distintas series.

3.2. La acción como fundamento de la condición de socio.

Los socios pueden ser personas físicas o jurídicas

La titularidad de las acciones, como se ha dicho, confiere la condición de socio y, en virtud de ello, otorga a éste un conjunto de derechos y deberes de índole económica y funcional. Ellos son fundamentalmente los siguientes:

Participar en los dividendos anuales.

Participar en el patrimonio resultante de la liquidación de la sociedad.

Derecho de suscripción preferente de las nuevas acciones que se

emitan.

Derecho a asistir y votar en las juntas generales así como impugnar los

acuerdos sociales.

Derecho a la información sobre la marcha del negocio. (Ver art. 112

LSA)

Obligación de aportar los dividendos pasivos en la forma estipulada.

LIMITACIONES AL DERECHO AL VOTO

Con respecto al derecho al voto, los estatutos de la sociedad pueden:

1) Fijar con carácter general el número máximo de votos que puede

emitir un accionista lo cual constituye un mecanismo para frenar o limitar la

influencia de los titulares de grandes cantidades de acciones en las decisiones

de la Junta General.

2) Fijar un límite mínimo de acciones, que no podrá exceder del uno por

mil del capital social, para poder asistir a la Junta General, esta medida,

aunque afecta a las minorías no las excluye totalmente, pues pueden

agruparse y designar a uno de ellos para que asista en representación del

grupo y ejerciten el derecho de voto que correspondan al conjunto de sus

acciones.

LAS ACCIONES SIN VOTO

La ley prevé la posibilidad de la emisión de acciones

¿Acciones sin voto?
¿Acciones sin
voto?

sin voto, lo cual viene a romper el esquema tradicional de

la sociedad anónima según el cual quien detente una mayor cantidad de

acciones tendrá más votos y viceversa. Estas acciones que no confieren a su

titular el derecho al voto, recompensan a éste con un conjunto de ventajas de

carácter económico como son:

El derecho a percibir el dividendo anual mínimo que establezcan los estatutos, que no podrá ser inferior al 5% del capital desembolsado por cada acción sin voto.

El derecho a obtener la restitución de las aportaciones en la liquidación de la sociedad con preferencia a los demás accionistas.

El derecho a no verse afectados por las reducciones que se produzcan en el capital motivadas por pérdidas, hasta que la reducción supere el valor nominal de las restantes acciones.

El derecho de suscripción de nuevas acciones de cualquier clase.

LAS ACCIONES RESCATABLES.

Introducidas por la Ley 37/98, su esencia consiste en que se concede un derecho de rescate bien a la sociedad emisora, bien al titular de las acciones o bien a ambos, cuyo ejercicio implica la amortización de las acciones.

Objetivo principal: Encontrar una financiación complementaria y temporal de la sociedad.

La emisión

de

sociedades cotizadas.

este tipo de

acciones sólo puede hacerse por las

Su importe nominal no puede superar en su conjunto más de una cuarta parte del capital social.

En el acuerdo de emisión de estas acciones deberá precisarse las condiciones en que se ejercitará el derecho al rescate:

Plazo en que pueda ejercitarse el derecho

Importe que ha de percibir el socio (nominal o una cantidad superior)

3.3. La acción como valor.

Las acciones constituyen valores negociables transmisibles que comportan derechos y obligaciones para su titular, pero para ello resulta necesario que se expresen o materialicen de alguna manera.

La forma en que tradicionalmente esto se ha hecho es a través de un documento que es un título-acción. No obstante, el vertiginoso avance tecnológico permite hoy representar las acciones a través de anotaciones en cuenta por métodos informáticos. En cualquiera de los caso las acciones siempre tendrán la consideración de valores mobiliarios transmisibles.

3.3.1. El título-acción

Como apuntábamos es un documento que acredita la participación de su titular en el capital de la sociedad y, por consiguiente, incorpora los derechos y obligaciones correspondientes a la condición de socio. El contenido de estos títulos aparece regulado en el artículo 53 de la LSA el cual dispone, en primer lugar, que estarán numerados correlativamente y se extenderán en libros talonarios, pudiendo incorporar una o más acciones de la misma serie. Obligatoriamente contendrán las siguientes menciones:

Denominación y domicilio de la sociedad, los datos identificativos de su inscripción en el Registro Mercantil así como el número de identificación fiscal.

El valor nominal de la acción, su número, la serie a la que pertenece y, en el caso de que sean privilegiadas, los derechos especiales que otorgue.

Su condición de nominativa o al portador. (Son nominativas aquellas en las que figura el nombre de su titular y, al portador, aquellas cuyo titular es la persona que la tenga en su poder).

Las restricciones a su libre transmisibilidad en los casos que se hayan establecido.

La

completamente liberada.

suma

desembolsada

o

la

indicación

de

estar

la

acción

Las prestaciones accesorias, en el caso de que las lleven aparejadas.

Si se trata de acciones sin voto, este particular debe constar de forma destacada en el título.

(Véase en el Anexo I de este tema un título-acción)

ACCIONES NOMINATIVAS

Respecto a las acciones nominativas consideramos oportuno mencionar que las mismas figuran en un libro registro que debe llevar la sociedad y en el que se inscribirán las sucesivas transmisiones o transferencia.

Tendrán siempre este carácter las siguientes acciones:

Aquellas cuyo importe no haya sido desembolsado totalmente; Los casos en que se hayan establecido restricciones a su transmisibilidad y; En determinados tipos de sociedades para los cuales lo exijan disposiciones legales especiales como por ejemplo, las sociedades anónimas bancarias, las navieras, las aeronáuticas, las de publicidad y otras.

3.3.2. Acciones por anotaciones en cuenta.

Esta forma de representación de las acciones no se encuentra definida

en la legislación, no obstante, podemos señalar respecto a ella que los

derechos de participación no se incorporan a un título, es decir, a un

documento, sino que constan en un registro contable de carácter

informático.

¿Cómo nacen estas acciones?

Según dispone el artículo 6 de la Ley 24/1988, de 28 de julio, Del Mercado de

Valores, en lo adelante LMV, la entidad emisora de las mismas deberá otorgar

una escritura pública en la que consten:

a) la denominación,

b) el número de unidades,

c) el valor nominal y demás características y condiciones de los valores

integrados en la emisión.

Dicha escritura podrá sustituirse, en su caso, por la de emisión. Una copia de

ella deberá ser depositada ante la entidad encargada del registro contable y

otra ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores que llevará un registro

especial a tales efectos.

¿Quién lleva el Registro Contable?

El artículo 7 de la LMV dispone que serán sociedades o agencias de valores

designadas por la entidad emisora, cuando no se trate de acciones admitidas a

negociación en bolsa. En el caso de que sean acciones negociables en bolsa el

registro lo llevará el Servicio de Compensación y Liquidación de Valores en

exclusiva, o, si así se establece, de modo conjunto con sus entidades

adheridas, en cuyo caso tendrá aquél el carácter de Registro Central.

La transmisión de estas acciones se hará mediante transferencia contable, es decir, una anotación en la que se hace constar la transmisión.

TEMA III LOS ÓRGANOS DE LA SOCIEDAD ANÓNIMA

SUMARIO:

1.- Concepto y clases de órganos

2.- La Junta General de Accionistas

2.1.

Clases de Juntas

2.2.

Formalidades de la convocatoria de la Junta General. La Junta Universal.

2.3.

Convocatoria judicial de las Juntas

2.4.

El quórum y la asistencia

2.5.

Impugnación de acuerdos

3.-

Los Administradores

3.1.- Definición. Nombramiento de los administradores

3.2.- Organización y funcionamiento del Consejo de Administración

3.3.- Responsabilidad de los administradores

3.4.- La acción social de responsabilidad

 

4.- Anexos

5.- Preguntas de autocontrol de conocimientos

1.- Concepto y clases de órganos

responsabilidad   4.- Anexos 5.- Preguntas de autocontrol de conocimientos 1.- Concepto y clases de órganos

Ante todo podemos plantearnos ¿qué son los órganos de la sociedad? . Para dar respuesta a esta pregunta debemos recordar que la sociedad anónima es una persona jurídica, una entidad creada para conseguir determinados fines y atribuida para ello de un conjunto de derechos y de obligaciones. Dicho esto cabe señalar que para el logro de estos fines la sociedad actúa a través de personas físicas organizadas en órganos. Estos órganos son la Junta General de Accionistas y los Administradores y a través de ellos se expresa y se ejecuta respectivamente la voluntad de la sociedad.

2.- La Junta General de Accionistas.

Es el órgano que reúne a los socios y a través de sus deliberaciones y acuerdos se expresa la voluntad de los mismos. Se dice que es un órgano soberano y de poder supremo de la sociedad, por cuanto no se encuentra supeditado a ningún otro y, además, está facultado para tomar todas las decisiones que estime oportunas dentro del marco de su competencia. Estas decisiones, que se adoptan en forma de acuerdo, obligan a todos los socios y también a los administradores. (Véase artículo 93 de la LSA).

La Junta General se reúne al menos una vez al año y su convocatoria está rodeada de toda una serie de formalidades previstas en la ley, cuyo cumplimiento es absolutamente necesario para que su constitución sea válida. Los acuerdos deberán tomarse por mayoría de votos y corresponderse con los asuntos señalados en el orden del día.

Será competencia de la Junta General cualquier modificación de los estatutos sociales; la elección, revocación y exigencia de responsabilidad a los administradores y auditores así como también la aprobación de la gestión social de cada ejercicio económico y la aprobación o no de las cuentas anuales. Por otro lado, hay asuntos en los cuales la Junta General no tiene competencia, así, encontramos que no podrá ostentar la representación de la sociedad, no podrá realizar actividades de gestión,

tampoco podrá elaborar ni modificar las cuentas anuales y, por supuesto, tampoco podrá tomar decisiones que vayan en contra de la Ley, los estatutos o los intereses de los socios y la sociedad. Como puede apreciarse, las competencias de los órganos sociales (Junta y Administradores ) se encuentran plenamente diferenciadas.

2.1. - Clases de Juntas.

(Artículos 94, 95 y 96 de la LSA).

Las Juntas Generales pueden ser:

Ordinarias y Extraordinarias

Las juntas ordinarias son aquellas que con carácter obligatorio deben reunirse en los seis primeros meses de cada año con el objetivo de someter a examen la gestión de la sociedad que han llevado a cabo los administradores; examinar y aprobar el balance y las cuentas del año concluido y decidir sobre la forma en que han de ser aplicados los resultados obtenidos.

Las juntas extraordinarias son las que no tienen predeterminada su celebración para una fecha específica, sino que se llevarán a efecto en el momento en que resulte necesario el análisis y la toma de decisiones sobre cuestiones que surjan en el quehacer diario de la sociedad y que no sean los asuntos señalados en el párrafo anterior, ya que éstos quedan reservados a las juntas ordinarias.

2.2.

General.

La

convocatoria

de

la

Junta

(Artículos 97 y 98 de la LSA)

Como se ha señalado anteriormente, esta convocatoria debe cumplir con determinados requisitos y formalidades establecidos legalmente para que la misma resulte válida. Estos requisitos son:

El anuncio público de la convocatoria en el Boletín Oficial del Registro Mercantil y en uno de los diarios de mayor circulación en la provincia en que esté domiciliada la sociedad.

La convocatoria habrá de efectuarse como mínimo con 15 días de anticipación a la fecha fijada para su celebración.

El anuncio debe expresar la fecha de la reunión en primera convocatoria, así como todos los asuntos que han de tratarse. Este anuncio podrá contener también la fecha en que, si procediera, se reunirá la junta en segunda convocatoria, siendo requisito que entre las dos convocatorias medie un plazo, al menos, de 24 horas. (Véase Anexo I de este tema)

Corresponde a los administradores convocar las juntas de carácter ordinario y también podrán convocar las extraordinarias. En este último caso lo harán, bien cuando lo consideren conveniente o necesario para la sociedad o cuando lo soliciten socios que sean titulares, al menos de un 5% del capital social; en este último caso, en la solicitud deberán constar los asuntos que se han de tratar y la junta deberá convocarse para ser celebrada dentro de los 30 días siguientes a la fecha en que se hubiese requerido notarialmente a los administradores para convocarla.

¿Junta General sin previa convocatoria?
¿Junta General
sin previa
convocatoria?

La excepción de los requisitos formales para la

reunión de la junta general la constituye la denominada “junta universal”. Para la celebración de ésta es suficiente que:

Esté presente todo el capital y

Los asistentes acepten por unanimidad su celebración.

La LSA dispone en su artículo 99 que en estas juntas universales podrá

tratarse cualquier asunto, por lo que se puede afirmar que en ella podrán

tratarse

también aquellos asuntos que son de la competencia de la junta

general ordinaria.

2.3. La convocatoria judicial de las Juntas Generales.

¿Puede el juez convocar las Juntas?
¿Puede el juez
convocar las
Juntas?

¿Qué sucede en los casos en que los administradores no convocaren dentro del plazo establecido la junta ordinaria o no hicieren caso de la solicitud de los socios para la convocatoria de la extraordinaria?

En estos supuestos es donde puede producirse la convocatoria judicial de la junta. Veamos a continuación cómo funciona esta convocatoria para cada tipo de junta.

Junta General Ordinaria: Podrá cualquier socio solicitar al juez competente la convocatoria de esta junta. El Juez, una vez recibida la solicitud y oído además el criterio de los administradores, decidirá sobre si procede o no la convocatoria y en caso afirmativo designará la persona que habrá de presidirla.

Junta General Extraordinaria: Debe solicitarla un número de socios que sean titulares de, al menos, un 5% del capital social en cuyo caso el Juez deberá proceder a convocarla. (Véase artículo 101 de la LSA)

2.4. Quórum y asistencia a las Juntas Generales.

Se ha explicado con anterioridad que uno de los derechos que confiere la condición de accionista es el de asistir y votar en las juntas generales y decíamos, asimismo, que los Estatutos de la sociedad podían limitar este derecho exigiendo la titularidad de un número mínimo de acciones para poder asistir, número que no podía ser superior al uno por mil del capital social.

.

La junta requiere, para que se considere válidamente constituida en primera convocatoria, que se encuentren presentes o representados un total de accionistas que sean titulares, al menos, de un 25% del capital suscrito con derecho a voto, independientemente de que los estatutos pueden fijar un quórum superior. Para la asamblea celebrada en segunda convocatoria no se exige ningún mínimo de asistencia, salvo que los estatutos dispongan lo contrario; de cualquier forma el quórum fijado por éstos deberá ser inferior al establecido legalmente para la asamblea ordinaria, o en su caso, por los propios estatutos. (Artículo 102 de la LSA).

No obstante lo anterior, hay asuntos para cuya deliberación y correspondientes acuerdos la LSA obliga a que la presencia de accionistas sea mayor. Nos encontramos así que para la emisión de obligaciones, el aumento o la reducción del capital, la transformación, fusión o escisión de la sociedad y, en general, cualquier modificación de los estatutos sociales se requerirá, en primera convocatoria, como mínimo, el 50% del capital suscrito con derecho a voto y en segunda el 25% de dicho capital. (Artículo

103)

En los supuestos en que sea necesario acuerdos sobre los asuntos anteriores y no se alcance la concurrencia del mencionado 50% del capital suscrito con derecho a voto, se exige el voto favorable de una mayoría reforzada de los dos tercios del capital presente y representado en la junta.

En todos los casos los estatutos podrán elevar los quórum y mayorías antes

señaladas pero nunca rebajarlos. (Artículo 103)

Asistencia por medio de representante
Asistencia por medio de
representante

De lo expresado anteriormente se hace evidente que los accionistas con

derecho de asistir a las juntas podrán hacerlo mediante representante. Las

reglas generales para la representación obligan a que ésta se haga por

escrito y con carácter personal para cada junta, siendo revocable en

cualquier momento. También como regla general el representante deberá

votar conforme a los criterios recibidos de su representado, exceptuándose

aquellas situaciones desconocidas que puedan perjudicar los intereses del

representado. (Sobre el tema de la representación véanse los artículos 106

a 108)

Por último, ha de señalarse que la junta general tendrá un presidente

que será la persona designada al efecto en los estatutos sociales; en el

supuesto de que éstos no se pronuncien al respecto, realizará esta función

el presidente del Consejo de Administración y en defecto de éste será

elegido por los asistentes a la junta. También contará con un secretario que

puede estar designado en los estatutos o puede ser elegido por los

asistentes a la junta. De cada reunión de la junta deberá levantarse un acta

que podrá ser aprobada a continuación de haberse celebrado ésta o bien

dentro de un plazo de 15 días; en este último caso será aprobada por el

presidente y dos interventores, uno en representación de la mayoría y otro

por la minoría. El acta podrá ser levantada por un Notario siempre que lo

requieran los administradores o lo soliciten, con cinco días de antelación al

previsto para la celebración de la junta, accionistas que representen al

menos el 1% del capital social.

2.5.-Impugnación

de

los

acuerdos

sociales.

Los artículos 115 a 122 de la LSA regulan el derecho de los accionistas

a impugnar aquellos acuerdos adoptados en las juntas generales cuando se

producen algunos de los siguientes supuestos:

Sean contrarios a la Ley en sentido general, es decir, a cualquier

mandato legal;

Se opongan a los estatutos sociales o;

Lesionen los intereses de la sociedad en beneficio de uno o varios

accionistas o de terceros.

El primero de los supuestos dará lugar al ejercicio de la acción de

nulidad. Se encuentran legitimados para ejercitar esta acción todos los

accionistas, los administradores así como los terceros que acrediten un

interés legítimo. Esta acción caduca en el plazo de un año excepto aquellos

acuerdos que sean contrarios al orden público.

En los otros dos supuestos nos encontramos ante acuerdos anulables y

están legitimados para impugnarlos los accionistas que asistieron a la junta

e hicieron constar en acta su oposición al acuerdo, los ausentes , los que

ilegítimamente hubiesen sido privados de su derecho al voto así como los

administradores. El plazo de impugnación caducará a los cuarenta días.

Los plazos siempre se computan desde la fecha en que se adoptó el

acuerdo y, en el caso de acuerdos que deban ser inscritos en el Registro

Mercantil, desde la fecha de su publicación en el Boletín Oficial del Registro

Mercantil.

Acuerdos que deben ser inscritos en el Registro Mercantil
Acuerdos que deben ser
inscritos en el Registro
Mercantil

Resulta oportuno señalar aquí que hay un conjunto de acuerdos que necesariamente deberán inscribirse en el mencionado Registro. Al respecto el artículo 94 del Reglamento del Registro Mercantil (relativo a las sociedades en general) dispone que en la hoja abierta a cada sociedad se inscriban obligatoriamente los siguientes asuntos:

La constitución de la sociedad, que necesariamente será la inscripción primera. La modificación del contrato y de los estatutos sociales así como los aumentos y las reducciones del capital. El nombramiento y cese de administradores, liquidadores y auditores así como también el nombramiento y cese de los secretarios y vicesecretarios de los órganos colegiados de administración, aunque no fueren miembros del mismo. Los poderes generales y las delegaciones de facultades, así como su modificación, revocación y sustitución. La apertura, cierre y demás actos y circunstancias relativos a las sucursales. La transformación, fusión, escisión, rescisión parcial, disolución y liquidación de la sociedad. La designación de la entidad encargada de la llevanza del registro contable en el caso que los valores se hallen representados por medio de anotaciones en cuenta. La suspensión de pagos y la quiebra (actualmente el concurso está regulado por la Ley 22/2003 y se trata de un procedimiento único) así como las medidas de intervención. Las resoluciones judiciales o administrativas en los términos establecidos en las leyes y en el propio Reglamento. En general, los actos o contratos que modifiquen el contenido de los asientos practicados o cuya inscripción prevean las leyes o el propio Reglamento.

Por su parte, en el Capítulo IV (artículos 114 a 174) del mencionado RRM, dedicado a regular la inscripción de las sociedades anónimas,

encontramos de forma muy detallada los actos inscribibles de estas sociedades y los requisitos de su inscripción. Se recomienda la lectura de estos artículos.

3.- El Órgano Administración.

Según el profesor V. Chuliá es órgano de administración la persona o personas que asumen las funciones de gobierno, gestión y representación de la sociedad. Respecto a esta definición deben ser destacados los siguientes aspectos:

La administración de la sociedad anónima puede llevarse a cabo por una o por varias personas. Cuando ella se encomienda a más de dos personas, que es lo más habitual en este tipo de sociedad, se constituye el Consejo de administración.

Corresponde al órgano de administración el gobierno de la sociedad en la medida que es el encargado de velar porque se cumplan todas las normas legales y estatutarias así como también de impulsar el cumplimiento de éstas por los demás órganos.

Es un órgano de gestión en cuanto le corresponde fijar la política general de la entidad en lo no atribuido, por supuesto, a la junta general así como llevar a cabo la actividad administrativa, técnica, productiva, financiera y otras necesarias para la consecución del objeto social.

Representa a la sociedad tanto en el orden interno como externo.

¡Personas que no son accionistas pueden ser administradores!
¡Personas que no son
accionistas
pueden ser
administradores!

Los administradores pueden ser o no accionistas, es más, la tendencia moderna es precisamente incorporar personal técnico altamente cualificado ajeno a la sociedad en el órgano de administración.

Una de las menciones que debe aparecer en la escritura de constitución de la sociedad es el nombre de los administradores, lo que significa que cuando se constituye la sociedad tienen que estar nombrados sus primeros administradores. Los nombramientos posteriores deberán ser hechos por la Junta General de Accionistas la que igualmente puede separarlos del cargo en cualquier momento. Los acuerdos relativos al nombramiento o revocación de los administradores deben ser inscritos en el Registro Mercantil.

Resulta interesante apuntar que el artículo 137 de la LSA ofrece la posibilidad de que exista una representación proporcional de las minorías en el Consejo de Administración lo cual permite a éstas participar también directamente en la administración de la sociedad. En tal sentido el precepto establece que el accionista o accionistas agrupados que representen una cifra

de capital igual o superior a la que resulte de dividir el capital por el número de vocales del Consejo, podrán tener siempre en éste un miembro elegido

Este artículo ha sido desarrollado posteriormente por

exclusivamente por ellos

el Real Decreto 821/1991 de 17 de mayo en lo referente al nombramiento de los miembros del Consejo de administración por el sistema proporción.

3.2.

administración.

Organización

y

funcionamiento

del

Consejo

de

(Artículos 136 a 143 de la LSA)

El Consejo de administración es un órgano colegiado que se integra, como habíamos señalado, cuando la administración de la sociedad se confiere a más de dos personas. El funcionamiento colegiado significa que los acuerdos se adoptan por mayoría absoluta de los consejeros concurrentes.

La sesiones del Consejo deberán ser convocadas por su presidente o el que haga sus veces y para que se considere válidamente constituido este órgano será preciso que concurran a la reunión, presentes o representados, la mitad más uno de sus componentes. El Consejo está obligado a llevar un libro de actas las cuales deberán estar firmadas por su presidente y secretario.

En cuanto al régimen de funcionamiento, la ley confiere a los estatutos amplias facultades al respecto, no obstante, establece reglas que se aplicarán en tanto en cuanto no se opongan a lo establecido por ellos. Estas reglas disponen la facultad del Consejo para designar su presidente y regular su propio funcionamiento, para aceptar la dimisión de los Consejeros, para designar de su seno una Comisión ejecutiva o uno o más consejeros delegados, sin perjuicio de los apoderamientos que pueda conferir a cualquier persona.

No obstante, la facultad de delegar funciones se encuentra limitada toda vez que existen asuntos para los cuales está prohibida expresamente. Tal es el caso de la rendición de cuentas y la presentación de balances a la junta general, así como las facultades conferidas por ésta al Consejo, salvo que se le autorizare expresamente para ello.

No queremos concluir este punto sin hacer aunque sea una breve referencia a un conjunto de recomendaciones contenidas en el Código de Buen Gobierno de las sociedades elaborado por una comisión de especialistas presidida por el profesor Manuel Olivencia Ruíz las cuales van dirigidas precisamente al consejo de administración.

Un Buen Gobierno: Mayor eficiencia y competitividad
Un Buen Gobierno:
Mayor eficiencia y
competitividad

Este Código de carácter ético, según se hace

constar en sus Consideraciones generales, está dirigido principalmente, a las sociedades españolas que cotizan en el mercado de valores y, en especial, a aquéllas que presentan en la composición de su capital social un porcentaje mayoritario de acciones de libre circulación. Asimismo, en dichas recomendaciones se plantea que el Código no trata de

proponer normas de Derecho objetivo, sino de ofrecer a la consideración de las sociedades destinatarias un catálogo de medidas que, en uso de la libre autonomía de la voluntad y de la facultad de autorregulación que nuestro ordenamiento jurídico les reconoce, podrán adoptar en sus estatutos o reglas de funcionamiento orgánico.

Reproducimos a continuación algunas de dichas recomendaciones por considerarlas de gran interés y actualidad y porque, además, las mismas se centran en el consejo de administración.

Que se integre en el Consejo de Administración un número razonable de consejeros independientes, cuyo perfil responda a personas de prestigio profesional desvinculadas del equipo ejecutivo y de los accionistas significativos.

Que el Consejo de Administración ajuste su dimensión para lograr un funcionamiento más eficaz y participativo. En principio, el tamaño adecuado podría oscilar entre cinco y quince miembros.

Que el Consejo de Administración constituya en su seno Comisiones delegadas de control, compuestas exclusivamente por consejeros externos, en materia de información y control contable (auditoria); selección de consejeros y altos directivos (nombramientos); determinación y revisión de la política de retribuciones (retribuciones); y evaluación del sistema de gobierno (cumplimiento).

Que para asegurar el adecuado funcionamiento del Consejo, sus reuniones se celebren con la frecuencia necesaria para el cumplimiento de su misión; se fomente por el Presidente la intervención y libre toma de posición de todos los consejeros; se cuide especialmente la redacción de las actas y se evalúe, al menos anualmente, la calidad y eficiencia de sus trabajos.

Que la normativa interna de la sociedad detalle las obligaciones que dimanan de los deberes generales de diligencia y lealtad de los consejeros, contemplando, en particular, la situación de conflictos de intereses, el deber de confidencialidad, la explotación de oportunidades de negocio y el uso de activos sociales.

Que toda la información financiera periódica que, además de la anual, se ofrezca a los mercados se elabore conforme a los mismos principios y prácticas profesionales de las cuentas anuales, y antes de ser difundida, sea verificada por la Comisión de Auditoría.

Que el Consejo de Administración incluya en su informe público anual información sobre sus reglas de gobierno, razonando las que no se ajusten a las recomendaciones de este Código.

3.3.

administradores.

Responsabilidad

de

los

(Artículo 133 de la LSA)

¿De qué tipo de actos responden los administradores?

De aquellos que ocasionen daño; Sean contrarios a la Ley o a los estatutos y; De los realizados sin la diligencia con la que deben desempeñar su cargo.

¿De qué forma responden?

Responden solidariamente todos los miembros del órgano que realizó el acto o adoptó el acuerdo salvo que prueben que, no habiendo intervenido en su adopción y ejecución, desconocían su existencia o, conociéndola, hicieron todo

lo conveniente para evitar el daño o, al menos, se opusieron expresamente a él.

¿Ante quién responden?

Ante la sociedad, los accionistas y ante los acreedores sociales.

El hecho de que el acto haya sido autorizado o ratificado por la junta general no exonera de responsabilidad, en ningún caso, a los administradores.

La

responsabilidad.

3.4.

acción

social

de

(Artículo 134 de la LSA)

¿Quiénes podrán ejercitar esta acción?

La sociedad, previo acuerdo de la junta general de accionistas;

Los socios que representen el 5% del capital social, los cuales podrán solicitar la convocatoria de la junta general para que ésta decida sobre el ejercicio de la acción de responsabilidad en defensa del interés social en los siguientes casos:

a) cuando los administradores no convocasen la junta solicitada a tal fin y;

b) cuando la sociedad no entablare la acción dentro del plazo de un mes, contado desde la fecha de adopción del correspondiente acuerdo, o bien cuando éste hubiere sido contrario a la exigencia de responsabilidad.

Los acreedores, en los casos en que no haya sido ejercitada la acción de responsabilidad por la sociedad o por los accionistas y siempre que el patrimonio social resulte insuficiente para la satisfacción de sus créditos.

Debe destacarse que, independientemente de lo expuesto con anterioridad, la Ley prevé la posibilidad de ejercitar la acción individual de responsabilidad (artículo 135), con vista a obtener la indemnización que pueda corresponder a los socios y a terceros por actos de los administradores que lesionen directamente los intereses de aquéllos.

TEMA IV

LAS CUENTAS ANUALES

SUMARIO:

1.- Regulación jurídica.

2.- El balance.

3.- La cuenta de pérdidas y ganancias.

4.- La memoria explicativa.

5.- El informe de gestión.

6.- Auditoría.

7.- Sometimiento de las cuentas a la Junta general.

8.- Aplicación de los resultados del ejercicio.

9.- Depósito de las cuentas en el Registro Mercantil.

10.- Preguntas de autocontrol de conocimientos

1.-

Regulación

jurídica.

Las cuentas anuales de las sociedades anónimas están reguladas tanto en el Código de comercio (en lo adelante C. de c.), en sus artículos 34 a 49 como en la LSA, en sus artículos 171 a 222. En los momentos actuales hay que tener presente que algunos de los preceptos referidos se han visto modificados por la legislación contable, en particular, por el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad (BOE nº.278, de 20 de noviembre) y Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y los criterios contables específicos para microempresas (BOE nº.279, de 21 de noviembre; correcciones de errores en BOE de 21 de noviembre y 29 y 31 de diciembre).

Sumado a lo anterior los artículos 171 a 176 han sido redactados de conformidad con la Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea (BOE n1.160, de 5 de julio).

No obstante esto último, como el objetivo del tema es solamente precisar los conceptos fundamentales de esta materia, únicamente haremos referencia a las dos primeras normas mencionadas.

Ante todo habremos de remitirnos al artículo 34 del C. de c. que coincide con 172 de la LSA y que dispone que las

cuentas anuales comprenderán el balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y un estado que refleje los cambios en el patrimonio neto del ejercicio, un estado de flujos de efectivo y la memoria, aclarando que estos

documentos forman una unidad. Asimismo, ambos preceptos obligan a que las cuentas sean redactadas con claridad y muestren la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la sociedad.

Necesaria transparencia de las cuentas
Necesaria
transparencia
de las cuentas

¿A quién corresponde la formulación de las cuentas anuales?

De lo estudiado en los temas anteriores sabemos que esta es una facultad de los administradores. Ahora cabe agregar, al amparo de lo dispuesto en el artículo 171 de la LSA, que aquéllos quedan obligados a formular las cuentas en el plazo máximo de tres meses contados a partir del cierre del ejercicio social.

meses conta dos a partir del cierre del ejercicio social. 2.- El Balance Según lo establecido

2.- El Balance

a partir del cierre del ejercicio social. 2.- El Balance Según lo establecido en el artículo

Según lo establecido en el artículo 35 del C. de c., el balance comprende, con la debida separación, los bienes y derechos que constituyen el activo de la empresa y las obligaciones que forman el pasivo de la misma, especificando los fondos propios. Precisa este artículo la correspondencia que debe existir entre el balance de apertura de un ejercicio con el balance de cierre del ejercicio anterior.

Por su parte, el artículo 175 regula el esquema del balance, materia en la cual no se pretende profundizar en este curso. Tras la modificación el artículo 175 hace referencia al balance y estado de cambios en el patrimonio neto abreviados.

Con respecto al pasivo parece importante insistir en que el capital suscrito constituye su primera partida, lo cual, según se explicó es un elemento importante para garantizar su restitución a los accionistas. A ello se puede agregar que es, asimismo, una cifra de retención y garantía de que la sociedad cuenta con los bienes necesarios para hacer frente a las deudas sociales.

Dentro del pasivo desempeñan una función similar las reservas, que pueden ser de tres tipos:

a) Reservas legales, que según lo dispuesto en el artículo 214 de la LSA, deberá destinarse a ella una cifra igual al 10% del beneficio del

ejercicio hasta que la misma alcance, al menos, el 20% del capital social. En tanto no supere este límite, sólo podrá destinarse a la compensación de pérdidas en el caso de que no existan otras reservas disponibles suficientes para este fin, salvo lo dispuesto en el artículo 157 de la misma ley, que autoriza a utilizarlas para aumentos de capital.

b) Reservas estatutarias que son las que se establezcan en los estatutos, los cuales definirán tanto la forma en que serán constituidas así como el destino que se les podrá dar.

c) Reservas voluntarias,

aquellas que no aparecen reguladas en la

Ley ni en los estatutos sino que se crean por acuerdo de la Junta

General de accionistas. De ellas se puede disponer libremente.

3.-

ganancias.

La

cuenta

de

pérdidas

y

El artículo 35 del C. de c. preceptúa que esta cuenta comprenderá, con la debida separación, los ingresos y los gastos del ejercicio y, por diferencias, el resultado del mismo y precisa que se distinguirán los resultados ordinarios propios de la explotación de los que no lo sean o de los que se originen en circunstancias de carácter extraordinario.

se originen en circunstancias de carácter extraordinario. Por su parte, el artículo 189 de la LSA,

Por su parte, el artículo 189 de la LSA, presenta un esquema de esta cuenta. Sin pretender abordar el contenido íntegro de este esquema señalaremos que en el mismo se recogen de forma separada primeramente los gastos y después los ingresos. Cuando los gastos o ingresos extraordinarios resulten relevantes para la apreciación de los resultados, deberá hacerse en la memoria mención expresa de su importe y naturaleza (art.192).

la apreciación de los resultados, deberá hacerse en la memoria mención expresa de su importe y

Respecto a esta cuenta de pérdidas y ganancias está prevista la posibilidad de su presentación en forma abreviada, es decir, con la agrupación de un conjunto de partidas, para las sociedades en las que durante dos años consecutivos en la fecha del cierre del ejercicio concurran dos de las siguientes circunstancias.

 

a)

Que el total de las partidas del activo no supere los mil quinientos ochenta millones de pesetas;

b)

Que el importe neto de su cifra anual de negocios no supere los tres mil ciento sesenta millones de pesetas y;

c)

Que el número medio de trabajadores empelados durante el ejercicio no sea superior a doscientos cincuenta.

4.-

La

memoria

 

explicativa.

Este documento, según el artículo 35.5 del C. de c., completará, ampliará y comentará la información contenida en el balance y en la cuenta de pérdidas y ganancias.

Su contenido se encuentra desarrollado en el artículo 200 de la LSA en un total de 14 apartados, a los cuales remitimos para su estudio.

El

gestión.

5.-

informe

de

Su contenido se encuentra fijado en el artículo 202 de la LSA que dispone que el mismo necesariamente comprenderá:

Una exposición fiel sobre la evolución de los negocios y la situación de la sociedad y;

ión de los negocios y la situación de la sociedad y; El informe sobre los ac

El informe sobre los acontecimientos importantes ocurridos después del cierre del ejercicio, la evolución previsible de la sociedad, las actividades en materia de investigación y desarrollo y las adquisiciones de acciones propias.

Este informe deberá ser redactado por los administradores y, según lo establecido por la Ley de 23/3/1995, no tendrá carácter obligatorio para las sociedades facultadas para formular su balance abreviado.

6.- Auditoria.

Dispone la LSA que las cuentas anuales y el informe de gestión deberán ser revisados o verificados por Auditores de cuentas, con la excepción de las sociedades que pueden presentar balance abreviado.

de las sociedades que pueden presentar balance abreviado. Esta materia se encuentra regul ada en los

Esta materia se encuentra regulada en los artículos 203 a 211 de la mencionada ley. A continuación presentaremos abreviadamente los aspectos que consideramos de la mayor importancia.

¿Quién nombra a estos auditores?

Es la Junta general quien tiene competencia para su nombramiento, el cual se realizará antes de que finalice el ejercicio objeto de auditaría. En los supuestos en que la Junta general no hubiere nombrado a los auditores en el tiempo establecido, o las personas nombradas no acepten el cargo o no puedan cumplir sus funciones, se podrá solicitar al Registro Mercantil correspondiente al domicilio social, su designación. (Véanse los artículos 350 a 364 del RRM).

También está prevista la posibilidad del nombramiento judicial de los auditores cuando exista justa causa. Serán los administradores y las personas legitimadas quienes en estos casos harán la solicitud al juez para que revoque al que haya sido designado por la Junta general o por el Registrador mercantil.

Podrán ser nombrados como auditores tanto las personas físicas como las personas jurídicas y su actuación deberá corresponder con lo dispuesto en la Ley 19 de 1988 de Auditoría de cuentas de 12 de julio.

¿Por qué período de tiempo deben ser nombrados los auditores?

La ley establece un período mínimo de 3 años y un máximo de 6, pero además, fija limitaciones a su reelección. Estas limitaciones consisten en que los auditores no podrán ser reelegidos hasta que hayan transcurridos 3 ejercicios desde la terminación del período anterior.

¿Qué objeto persigue la auditoría de cuentas?

Esencialmente, los auditores comprobarán si las cuentas anuales ofrecen la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la sociedad, así como la concordancia del informe de gestión con las cuentas anuales del ejercicio.

Los resultados del análisis efectuado por los auditores deberán recogerse en un informe en el que, de forma detallada, se tratarán como mínimo los siguientes asuntos:

Las observaciones sobre las eventuales infracciones de las normas legales o estatutarias que hubieran comprobado en la contabilidad, en las cuentas anuales o en el informe de gestión de la sociedad.

Las observaciones sobre cualquier hecho que hubieran comprobado, cuando éste suponga un riesgo para la situación financiera de la sociedad.

En caso de no detectarse ninguna anomalía, así se expresará en el informe, declarando que las cuentas y el informe de gestión responden a las exigencias mencionadas en el apartado anterior. En caso contrario, se expondrán las correspondientes reservas en el informe.

¿En qué plazo deberán los auditores emitir su informe?

Dispondrán para ello como mínimo de un plazo de un mes a partir del momento que le fueren entregadas las cuentas firmadas por los administradores. Si como consecuencia del informe, los administradores tuviesen que modificar las cuentas, los auditores tendrán que ampliar su informe incorporando los cambios introducidos.

Debe llamarse la atención sobre el hecho de que a las sociedades que están autorizadas a presentar su balance abreviado la Ley no les exige la auditoria de sus cuentas. Sin embargo, se prevé en estos casos que los accionistas que representen al menos el 5% del capital social, pueden solicitar al Registrador mercantil del domicilio social para que designe un auditor de cuentas a fin de que efectúe la revisión de las cuentas de un determinado ejercicio, siempre que no hubieren transcurridos tres meses a contar desde la fecha de cierre de dicho .

tres meses a contar desde la fecha de cierre de dicho . 7.- Sometimiento de las

7.- Sometimiento de las cuentas a la Junta general.

Habíamos visto, con ocasión del estudio de la Junta ordinaria, que ésta se constituye para conocer de las cuentas anuales y el informe de gestión. Dentro de su competencia está, precisamente, conocer estos documentos y aprobarlos o no. Con vista a que los accionistas puedan deliberar adecuadamente sobre tan importante asunto, el artículo 212 de la LSA en

su apartado 2 establece el derecho de los mismos, a partir del momento de la convocatoria de la junta, a obtener de forma gratuita e inmediata esta documentación. Precisa al respecto que en la misma convocatoria deberá hacerse mención de este derecho.

8.-

ejercicio.

Aplicación

de

los

resultados

del

Una vez aprobadas las cuentas sociales por la Junta general, esta deberá aprobar también la forma en que se aplicarán los resultados obtenidos.

Los beneficios resultantes del balance sólo podrán repartirse una vez cubiertas las reservas legales y/o estatutarias a las que se ha hecho mención en este tema. Al respecto el artículo 213.2 establece una regla que tiene por objetivo impedir que se repartan dividendos ficticios y que se lesione con ello el patrimonio de la sociedad y el consecuente equilibrio entre éste y el capital social. Esta regla dispone que sólo puedan repartirse dividendos con cargo al beneficio del ejercicio, o a reservas de libre disposición, si el valor del patrimonio neto contable no es o, a consecuencia del reparto, no resulta inferior al capital social. Dicho de otra forma, no se podrán repartir dividendos si ello conlleva que el patrimonio neto se quede por debajo del capital social.

A lo anterior se añade que si existieran pérdidas de ejercicios anteriores que hicieran que ese valor del patrimonio neto de la sociedad fuera inferior a la cifra del capital social, el beneficio se destinará a la compensación de pérdidas. Tampoco se podrán repartir beneficios mientras no estén totalmente amortizados los gastos de establecimiento y otros previstos en el artículo 194, a menos que el importe de las reservas disponibles sea, como mínimo, igual al importe de los gastos no amortizados.

disponibles sea, como mínimo, igual al importe de los gastos no amortizados. ¿Cómo se distribuyen los

¿Cómo se distribuyen los dividendos?

Entre los accionistas ordinarios se distribuirán en proporción al capital que hayan desembolsado (art. 215 LSA). El momento y la forma de pago los determinará la Junta General en el acuerdo de distribución del dividendo y, en defecto de pronunciamiento al respecto de la Junta, se ordena que el dividendo se pague en el domicilio social a partir del día siguiente al que se haya adoptado el acuerdo.

¿Podrán distribuirse dividendos antes de que se conozcan los resultados del ejercicio social?

El artículo 216 ofrece una respuesta afirmativa a este interrogante aunque sometida a determinadas condiciones. En efecto, tanto los administradores como la Junta General podrán acordar la distribución entre los accionistas de cantidades a cuenta de dividendos cuando se produzcan las siguientes circunstancias:

a) Los administradores formularán un estado de cuentas que evidencie que la sociedad dispone de liquidez suficiente para tal distribución. Este estado contable se incluirá posteriormente en la memoria.

b) La cantidad a distribuir no podrá exceder de la cuantía de los resultados obtenidos, deducidas las pérdidas procedentes de ejercicios anteriores y las cantidades con las que deban dotarse las reservas obligatorias, legales o estatutarias, así como la estimación del impuesto a pagar sobre dichos resultados.

9.- Depósito de las cuentas en el Registro Mercantil.

La certificación de los acuerdos de la Junta relativos a la aprobación de las cuentas anuales y la distribución de los resultados deberán ser depositados en el Registro del domicilio social dentro del mes siguiente a la aprobación de

las cuentas anuales. A esta certificación deberá adjuntarse un ejemplar de cada una de dichas cuentas, así como del informe de gestión y, en su caso, el informe de los auditores. Si alguna o varias de las cuentas anuales se hubieran formulado en forma abreviada, se hará constar así en la certificación con expresión de la causa.

Los documentos serán objeto de calificación por el Registrador dentro de los 15 días siguientes al asiento de presentación; en el caso de no encontrar defectos, el Registrador practicará el asiento del depósito en el Libro correspondiente. De apreciar algún defecto procederá conforme a lo establecido respecto a los títulos defectuosos. (Véanse los artículos 58 a 76 del RRM).

Los documentos presentados deberán ser conservados por el Registro Mercantil durante un período de seis años.

Como es sabido, la función fundamental del Registro es la publicidad legal de los datos en él inscritos. En virtud de ello el artículo 220 de la LSA dispone que mensualmente los Registradores mercantiles remitan al Registro Mercantil Central una relación de las sociedades que hubieren cumplido durante el mes anterior la obligación de depósito de las cuentas. Corresponde entonces al Boletín Oficial del Registro Mercantil publicar el anuncio de las sociedades que hubieran cumplido con la obligación de depósito.

Por su parte, la nueva redacción dada al artículo 221 de la LSA por la disposición adicional 2ª, Nº 20, de la Ley de Responsabilidad Limitada, establece las siguientes sanciones por incumplimiento de la obligación de depositar las cuentas anuales. Ellas son las siguientes:

a) Prohibición de inscribir en el Registro Mercantil ningún documento de la sociedad mientras persista el incumplimiento, con la excepción de algunos documentos tales como la reelección de los cargos y;

b) La imposición de una multa de 200,000 a 2.000.000 de Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas.

pesetas por el

TEMA V MODIFICACIONES ESTRUCTURALES DE LA S.A: TRANSFORMACIÓN, FUSIÓN, ESCISIÓN, CESIÓN EN BLOQUE DEL ACTIVO Y DEL PASIVO.

SUMARIO:

1.- Regulación jurídica.

2.- Transformación

3.- Fusión

3.1. Fusión transfronteriza

4.- Escisión

5.- Cesión global del activo y del pasivo

6.- Cesión global internacional

7.- Preguntas de autocontrol de conocimientos

1.- Regulación jurídica.
1.-
Regulación
jurídica.

LEY Nº3 DE 2009

Esta Ley regula las modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles, consistentes en la transformación, fusión, escisión o cesión global de activo y pasivo, incluido el traslado internacional del domicilio social.

2.- Transformación

Las

sociedades

societarios:

anónimas

pueden

transformarse

en

Cualquier tipo de sociedad mercantil En una agrupación de interés económico En una sociedad anónima europea En una sociedad cooperativa.

los

siguientes

tipos

Una sociedad en liquidación podrá transformarse siempre que no haya comenzado la distribución de su patrimonio entre los socios

Las fases por las que atraviesa el proceso de fusión son las siguientes:

1.- Información a los socios (art. 9) 2.- Acuerdo de transformación (art. 10 a 13) 3.- Publicación del acuerdo de transformación (art.14 a 17) 4.- Escritura pública de transformación e inscripción registral (art. 18)

Veamos cada una de estas fases en particular:

Información a los socios

una de estas fases en particular: Información a los socios Los administradores convocarán una J unta

Los administradores convocarán una Junta en la que se deliberará sobre el acuerdo de transformación y paralelamente deben poner a disposición de los socios los siguientes documentos:

a) El informe de los administradores que explique y justifique los aspectos jurídicos y económicos de la transformación, e indique asimismo las consecuencias que tendrá para los socios, así como su eventual impacto de género en los órganos de administración e incidencia, en su caso, en la responsabilidad social de la empresa.

b) El balance de la sociedad a transformar, que deberá estar cerrado dentro de los seis meses anteriores a la fecha prevista para la reunión, junto con un informe sobre las modificaciones patrimoniales significativas que hayan podido tener lugar con posterioridad al mismo.

c) El informe del auditor de cuentas sobre el balance presentado, cuando la sociedad que se transforme esté obligada a someter sus cuentas a auditoría.

d) El proyecto de escritura social o estatutos de la sociedad que resulte de la transformación, así como, en su caso, otros pactos sociales que vayan a constar en documento público.

Los administradores de la sociedad están obligados a informar a la junta de socios a la que se someta la aprobación de la transformación, sobre cualquier modificación importante del activo o del pasivo acaecida entre la fecha del informe justificativo de la transformación y del balance puestos a disposición de los socios y la fecha de la reunión de la junta.

Requisitos del acuerdo de transformación

El acuerdo se adoptará con los requisitos y formalidades establecidos en el régimen de la sociedad que se transforma y debe incluir la aprobación del balance presentado para la transformación, con las modificaciones que, en su caso,

resulten procedentes, así como las menciones exigidas para la constitución de la sociedad cuyo tipo se adopte.

Publicación del acuerdo de transformación

tipo se adopte. Publicación del acuerdo de transformación El acuerdo de transformación se public ará una

El acuerdo de transformación se publicará una vez en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil» y en uno de los diarios de gran circulación de la provincia en que la sociedad tenga su domicilio. No obstante existen supuestos en los cuales no es necesaria la publicación como cuando el acuerdo se comunique individualmente por escrito a todos los socios y, en su caso, a los titulares de derechos especiales distintos de las acciones, participaciones o cuotas que no puedan mantenerse después de la transformación, a través de un procedimiento que asegure la recepción de aquél, así como a todos los acreedores en sus respectivos domicilios.

Los

socios

tendrán

derecho

a

separarse

de

la

sociedad

que

se

transforma siempre que cumplan los siguientes requisitos:

Que no hubieran votado a favor del acuerdo, conforme a lo dispuesto al respecto para las sociedades de responsabilidad limitada. Los socios que por efecto de la transformación hubieran de asumir una responsabilidad personal por las deudas sociales y no hubieren votado a favor del acuerdo de transformación, quedarán automáticamente separados de la sociedad, si no se adhieren fehacientemente a él dentro del plazo legalmente establecido.

La valoración de las partes sociales correspondientes a los socios que se separen se hará conforme a lo dispuesto para las sociedades de responsabilidad limitada.

Los socios también tienen el derecho de oponerse a la transformación, así es el caso de los titulares de derechos especiales distintos de las acciones,

participaciones o de las cuotas que no puedan mantenerse después de la transformación, dentro del plazo establecido en la Ley. La oposición no producirá efecto alguno si es realizada por un socio que hubiere votado a favor de la transformación.

El acuerdo de transformación se formalizará en escritura pública otorgada por la sociedad y por todos los socios que pasen a responder personalmente de las deudas sociales. En el supuesto en que las normas sobre la constitución de la sociedad cuyo tipo se adopte así lo exigieran, se incorporará a la escritura el informe de los expertos independientes sobre el patrimonio social.

La eficacia del acuerdo de transformación se alcanza mediante la inscripción de la escritura en el Registro Mercantil; en el plazo de tres meses de su inscripción, la transformación podrá ser impugnada.

3.- Fusión
3.- Fusión

En virtud de la fusión, dos o más sociedades mercantiles inscritas se integran en una única sociedad mediante la transmisión en bloque de sus patrimonios y la atribución a los socios de las sociedades que se extinguen de acciones, participaciones o cuotas de la sociedad resultante, que puede ser de nueva creación o una de las sociedades que se fusionan.

Existen dos tipos de fusión, a saber:

a) La fusión propia que es la fusión de 2 o más sociedades en una nueva sociedad, lo que implica la extinción de cada una de las sociedades que se fusionan y la transmisión en bloque de los respectivos patrimonios sociales a la nueva entidad, que adquirirá por sucesión universal los derechos y obligaciones de aquéllas.

b) La fusión por absorción que es la que resulta de la absorción de 1 ó más sociedades por otra ya existente la cual adquirirá por sucesión universal de los patrimonios de las sociedades absorbidas que se extinguirán, aumentando, en su caso, el capital de la sociedad absorbente en la cuantía que proceda. En ambos casos, los socios de las sociedades extinguidas se integrarán a la resultante.

Pasos del Proceso de Fusión

1. Proyecto común de fusión

2. Publicidad del proyecto

3. Informe de expertos sobre el proyecto de fusión

4. Balance de fusión

4.1. Verificación y aprobación del balance

4.2. Impugnación del balance

5. Acuerdo de fusión

6. Publicación del acuerdo

7. Derecho de oposición de los acreedores

8. Formalización e inscripción de la fusión

9. Impugnación de la fusión

Proyecto común de fusión.

9. Impugnación de la fusión Proyecto común de fusión. Los administradores de cada una de la

Los administradores de cada una de las sociedades que participen en la fusión habrán de redactar y suscribir un proyecto común de fusión. Si falta la firma de alguno de ellos, se señalará al final del proyecto, con indicación de la causa. Una vez suscrito el proyecto común de fusión, los administradores de las sociedades que se fusionen se abstendrán de realizar cualquier clase de acto o de concluir cualquier contrato que pudiera comprometer la aprobación del

proyecto o modificar sustancialmente la relación de canje de las acciones, participaciones o cuotas.

El proyecto de fusión quedará sin efecto si no hubiera sido aprobado por las Juntas de socios de todas las sociedades que participen en la fusión dentro de los seis meses.

Publicidad de la fusión. Los administradores están obligados a presentar un ejemplar del proyecto común de fusión para su depósito en el Registro Mercantil correspondiente a cada una de las sociedades que participan en la fusión. Efectuados el depósito y la calificación del Registrador, éste comunicará al Registrador mercantil central, para su inmediata publicación en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil», el hecho del depósito y la fecha en que hubiere tenido lugar.

La publicación de la convocatoria de las Juntas de socios que hayan de resolver sobre la fusión no podrá realizarse antes de que hubiese quedado efectuado el depósito, salvo que se trate de la celebración de junta universal. En el anuncio en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil» deberán constar la denominación, el tipo social y el domicilio de las sociedades que se fusionan, así como sus datos registrales.

Informe de expertos sobre el proyecto de fusión

Informe de expertos sobr e el proyecto de fusión Cuando la sociedad result ante de la
Informe de expertos sobr e el proyecto de fusión Cuando la sociedad result ante de la

Cuando la sociedad resultante de la fusión sea anónima o comanditaria por acciones, los administradores de cada una de las sociedades que se fusionan deberán solicitar del Registrador mercantil correspondiente al domicilio social, el nombramiento de uno o varios expertos independientes y distintos, para que, por separado, emitan informe sobre el proyecto común de fusión.

No obstante lo anterior, los administradores de todas las sociedades que se fusionan a que se refiere el apartado anterior podrán pedir al Registrador mercantil que designe uno o varios expertos para la elaboración de un único informe. La competencia para el nombramiento corresponderá al Registrador mercantil del domicilio social de la sociedad absorbente o del que figure en el proyecto común de fusión como domicilio de la nueva sociedad.

El balance de fusión.

como domicilio de la nueva sociedad. El balance de fusión. Podrá considerarse balance de fusión, el

Podrá considerarse balance de fusión, el último balance de ejercicio aprobado siempre que éste hubiere sido cerrado dentro de los seis meses anteriores a la fecha del proyecto de fusión. Si el balance anual no cumpliera con ese requisito, será preciso elaborar un balance cerrado con posterioridad al primer día del tercer mes precedente a la fecha del proyecto de fusión, siguiendo los mismos métodos y criterios de presentación del último balance anual. En ambos casos podrán modificarse las valoraciones contenidas en el último balance en atención a las modificaciones importantes del valor razonable que no aparezcan en los asientos contables.

Verificación y aprobación del balance

Cuando exista obligación de auditar, el balance de fusión y las modificaciones de las valoraciones contenidas en el mismo deberán ser verificados por el auditor de cuentas de la sociedad. Además, deberán de ser sometidos a la aprobación de la Junta de socios que resuelva sobre la fusión a cuyos efectos deberá mencionarse expresamente en el orden del día de la junta. Impugnación del balance

Se produce cuando un socio se consideren perjudicado por la relación de canje establecida. A solicitud del mismo, podrá someterse al Registrador mercantil del domicilio social la designación de un experto independiente, que fije la cuantía de la indemnización compensatoria, siempre que así se hubiera previsto en los estatutos o decidido expresamente por las juntas que acuerden la fusión de las sociedades.

Impugnación del balance de fusión

Se produce cuando un socio se consideren perjudicado por la relación de canje establecida. A solicitud del mismo, podrá someterse al Registrador mercantil del domicilio social la designación de un experto independiente, que fije la cuantía de la indemnización compensatoria, siempre que así se hubiera previsto en los estatutos o decidido expresamente por las juntas que acuerden la fusión de las sociedades.

Información de la fusión

la fusión de las sociedades. Información de la fusión • Al publicarse la convocatoria de la

• Al publicarse la convocatoria de la Junta a la que haya de someterse la aprobación del proyecto de fusión, deberán ponerse a disposición de los socios, obligacionistas y titulares de derechos especiales, así como de los representantes de los trabajadores para su examen en el domicilio social, los siguientes documentos:

1.º El proyecto común de fusión. 2.º Los informes de los administradores de cada una de las sociedades sobre el proyecto de fusión. 3.º Los informes de los expertos independientes, cuando la sociedad resultante de la fusión sea anónima o comanditaria por acciones, siempre que sean legalmente necesarios.

4.º Las cuentas anuales y los informes de gestión de los tres últimos ejercicios, así como los correspondientes informes de los auditores de cuentas. 5.ºEl balance de fusión de cada una de las sociedades, cuando sea distinto del último balance anual aprobado, acompañado del informe que sobre su verificación debe emitir, en su caso, el auditor de cuentas de la sociedad. 6.º Los estatutos sociales vigentes incorporados a escritura pública y, en su caso, los pactos relevantes que vayan a constar en documento público. 7.º El proyecto de escritura de constitución de la nueva sociedad o, si se trata de una absorción, el texto íntegro de los estatutos de la sociedad absorbente o, a falta de éstos, de la escritura por la que se rija, incluyendo destacadamente las modificaciones que hayan de introducirse. 8.º La identidad de los administradores de las sociedades que participan en la fusión, la fecha desde la que desempeñan sus cargos y, en su caso, las mismas indicaciones de quienes vayan a ser propuestos como administradores como consecuencia de la fusión.

El acuerdo de fusión

La fusión habrá de ser acordada necesariamente por la Junta de socios de cada una de las sociedades que participen en ella, ajustándose estrictamente al proyecto común de fusión, con los requisitos y formalidades establecidos en el régimen de las sociedades que se fusionan. Cualquier acuerdo de una sociedad que modifique el proyecto de fusión equivaldrá al rechazo de la propuesta.

El acuerdo de fusión exigirá, además, el consentimiento de todos los socios que, por virtud de la fusión, pasen a responder ilimitadamente de las deudas sociales, así como el de los socios de las sociedades que se extingan que hayan de asumir obligaciones personales en la sociedad resultante de la fusión.

También será necesario el consentimiento individual de los titulares de derechos especiales distintos de las acciones o participaciones cuando no disfruten, en la sociedad resultante de la fusión, de derechos equivalentes a los

que les correspondían en la sociedad extinguida, a no ser que la modificación de tales derechos hubiera sido aprobada, en su caso, por la asamblea de esos titulares.

El acuerdo de fusión, una vez adoptado, se publicará en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil» y en uno de los diarios de gran circulación en las provincias en las que cada una de las sociedades tenga su domicilio. En el anuncio se hará constar el derecho que asiste a los socios y acreedores de obtener el texto íntegro del acuerdo adoptado y del balance de la fusión, así como el derecho de oposición que corresponde a los acreedores.

Derecho de oposición de los acreedores.

a los acreedores. Derecho de oposición de los acreedores. Podrán oponerse a la fusión los acr

Podrán oponerse a la fusión los acreedores de cada una de las sociedades que se fusionan cuyo crédito haya nacido antes de la fecha de publicación del proyecto de fusión, no haya vencido en ese momento y hasta que se les garanticen tales créditos. No gozarán de este derecho de oposición a la fusión los acreedores cuyos créditos se encuentren ya suficientemente garantizados. Los obligacionistas podrán ejercer el derecho de oposición en los mismos términos que los restantes acreedores, salvo que la fusión hubiere sido aprobada por la Asamblea de obligacionistas.

Eficacia de la fusión

La eficacia de la fusión se producirá con la inscripción de la nueva sociedad o, en su caso, con la inscripción de la absorción en el Registro Mercantil competente. Una vez inscrita la fusión se cancelarán los asientos registrales de las sociedades. Impugnación de la fusión.

Cuando la fusión se realice conforme a las previsiones de esta Ley y se inscriba en el Registro, no podrá ser impugnada. No obstante quedan a salvo, en su caso, los derechos de los socios y de los terceros al resarcimiento de los daños y perjuicios causados. El plazo para el ejercicio de la acción de impugnación caduca a los tres meses, contados desde la fecha en que la fusión fuera oponible a quien invoca la nulidad.

¿Quién responde de las deudas sociales anteriores a la fusión?

Como regla seguirán respondiendo de ellas los socios que sean personalmente responsables de las deudas de las sociedades que se extingan por la fusión y que se hayan contraído con anterioridad a ésta. La excepción la constituyen los acreedores sociales que hayan consentido de modo expreso la fusión.

3.1.Fusión

Transfronteriza

de modo expreso la fusión. 3.1.Fusión Transfronteriza Pasos de la Fusión Transfronteriza. 1º.- Proyecto común

Pasos de la Fusión Transfronteriza.

1º.- Proyecto común de fusión transfronteriza 2º.- Informe de los órganos de administración 3º.- Aprobación de la Junta de socios 4º.- Derecho de separación de los socios 5º.- Certificación previa a la fusión 6º.- Control de la legalidad

El Proyecto de Fusión

Lo redactarán los administradores de cada una de las sociedades que participan en la fusión y contendrá, al menos, las menciones establecidas con carácter general para el proyecto común de fusión de sociedades. Deberá incluir, además, las siguientes menciones:

Las ventajas particulares atribuidas a los expertos que estudien el proyecto de fusión transfronteriza, así como a los miembros de los órganos de administración, dirección, vigilancia o control de las sociedades que se fusionen. Si procede, la información sobre los procedimientos mediante los cuales se determinen las condiciones de implicación de los trabajadores en la definición de sus derechos de participación en la sociedad resultante de la fusión transfronteriza de conformidad con lo dispuesto en el artículo 67 de esta Ley.

El Informe de los Órganos de Administración. El informe de los administradores de cada una de las sociedades que participan en la fusión transfronteriza, que elaborarán conforme a lo dispuesto en el artículo 33.

Se pondrá a disposición de los socios y de los representantes de los trabajadores, o en su defecto de los propios trabajadores, en un plazo no inferior a un mes antes de la fecha de la Junta de socios que ha de resolver sobre el proyecto común de fusión transfronteriza.

Cuando los administradores de la sociedad española reciban a tiempo una opinión de los representantes de los trabajadores, esa opinión se adjuntará al informe.

Aprobación por la Junta de socios.

La junta de socios de cada una de las sociedades que se fusionen podrá condicionar la realización de la fusión a la ratificación expresa de las

disposiciones decididas para la participación de los trabajadores en la sociedad resultante de la fusión transfronteriza.

Derecho de separación de los socios.

Los socios de las sociedades españolas participantes en una fusión transfronteriza intracomunitaria que voten en contra del acuerdo de una fusión cuya sociedad resultante tenga su domicilio en otro Estado miembro podrán separarse de la sociedad conforme a lo dispuesto para las sociedades de responsabilidad limitada.

Certificación previa de la fusión.

El Registrador mercantil del domicilio social de la sociedad que se fusiona, a la vista de los datos obrantes en el Registro y en la escritura pública de fusión presentada, certificará la correcta realización de los actos y trámites previos a la fusión por parte de las sociedades sujetas a la legislación española, a las que entregará sin demora el correspondiente certificado.

Control de la legalidad.

el correspondiente certificado. Control de la legalidad. Cuando la sociedad resultante de la fusi ón esté

Cuando la sociedad resultante de la fusión esté sujeta a la legislación española, el Registrador mercantil, antes de proceder a la inscripción, controlará también la legalidad del procedimiento en lo relativo a la realización de la fusión y a la constitución de la nueva sociedad o a las modificaciones de la sociedad absorbente, así como la aprobación en los mismos términos del proyecto común por las sociedades que se fusionen y, en su caso, la adecuación de las disposiciones sobre participación de los trabajadores. A estos efectos, cada una de las sociedades participantes remitirá al Registrador mercantil el certificado a que se refiere la diapositiva anterior,

en el plazo de seis meses a partir de su expedición, así como el proyecto común de fusión aprobado por la junta de socios.

Publicidad e inscripción de la fusión transfronteriza

Publicidad e inscripción de la fusión transfronteriza Se aplicará a la sociedad o sociedades sujetas a

Se aplicará a la sociedad o sociedades sujetas a la legislación española que participen en la fusión lo dispuesto sobre publicación de las fusiones con carácter general. Se publicará en el «Boletín Oficial del Registro Mercantil» una indicación, para cada una de las sociedades que se fusionen, de las condiciones de ejercicio de los derechos de los acreedores y, cuando proceda, de los socios de las sociedades que se fusionen, así como la dirección donde pueda obtenerse, sin gastos, una información exhaustiva sobre esas condiciones. Cuando la sociedad resultante de la fusión esté sujeta a la legislación española, el Registro Mercantil que haya practicado la inscripción lo notificará de inmediato a los Registros donde estén inscritas las sociedades participantes para que se procedan a su cancelación.

Derechos de los trabajadores.

se procedan a su cancelación. Derechos de los trabajadores. Cuando la sociedad resultant e de la

Cuando la sociedad resultante de la fusión tenga su domicilio en España, los derechos de implicación de los trabajadores en la sociedad se definirán con arreglo a la legislación laboral española. En particular, los derechos de participación de los trabajadores en la sociedad se definirán con arreglo a lo dispuesto en el Título IV de la Ley 31/2006, de 18 de octubre.

En los casos en que al menos una de las sociedades que participan en la fusión esté gestionada en régimen de participación de los trabajadores y la

sociedad resultante de la fusión transfronteriza se rija por dicho sistema, ésta deberá adoptar una forma jurídica que permita el ejercicio de los derechos de participación. A efectos de lo previsto en esta Ley, los conceptos de implicación y de participación de los trabajadores serán los establecidos en el artículo 2 de la Ley 31/2006, de 18 de octubre.

Los derechos de información y consulta de los trabajadores de la sociedad resultante de la fusión que presten sus servicios en centros de trabajo situados en España se regirán por la legislación laboral española, al margen del lugar donde dicha sociedad tenga su domicilio.

Escisión

Existen tres tipos de escisión: a) total, b) parcial y c) segregación.

Se entiende por escisión total la extinción de una sociedad, con división de todo su patrimonio en dos o más partes, cada una de las cuales se transmite en bloque por sucesión universal a una sociedad de nueva creación o es absorbida por una sociedad ya existente, recibiendo los socios un número de acciones, participaciones o cuotas de las sociedades beneficiarias proporcional a su respectiva participación en la sociedad que se escinde.

Se entiende por escisión parcial el traspaso en bloque por sucesión universal de una o varias partes del patrimonio de una sociedad, cada una de las cuales forme una unidad económica, a una o varias sociedades de nueva creación o ya existentes, recibiendo los socios de la sociedad que se escinde un número de acciones, participaciones o cuotas sociales de las sociedades beneficiarias de la escisión proporcional a su respectiva participación en la sociedad que se escinde y reduciendo ésta el capital social en la cuantía necesaria. Si la parte del patrimonio que se transmite en bloque está constituida por una o varias empresas o establecimientos comerciales, industriales o de servicios, podrán ser atribuidas a la sociedad beneficiaria las deudas contraídas para la organización o el funcionamiento de la empresa que se traspasa.

Se entiende por segregación el traspaso en bloque por sucesión universal de una o varias partes del patrimonio de una sociedad, cada una de las cuales forme una unidad económica, a una o varias sociedades, recibiendo a cambio la sociedad segregada acciones, participaciones o cuotas de las sociedades beneficiarias.

¿Cuáles son las normas aplicables a la escisión?

¿Cuáles son las normas aplicables a la escisión? La escisión se regirá por las normas es

La escisión se regirá por las normas establecidas para la fusión en esta Ley, con las salvedades contenidas en este Capítulo, entendiendo que las referencias a la sociedad resultante de la fusión equivalen a referencias a las sociedades beneficiarias de la escisión. La escisión en la que participen o resulten sociedades mercantiles de distinta nacionalidad se regirá por lo establecido en las respectivas leyes nacionales. En las sociedades anónimas europeas se estará al régimen que en cada caso les fuere aplicable. Particularidades del proceso de escisión.

1º.- Proyecto de escisión 2º.- Informe de los administradores sobre el proyecto 3º.- Informe de expertos sobre el proyecto 4º.- Modificaciones patrimoniales posteriores al proyecto 5º.- Responsabilidad por las obligaciones incumplidas

Proyecto de escisión

por las obligaciones incumplidas Proyecto de escisión Además de las menciones enumeradas para el proyecto de

Además de las menciones enumeradas para el proyecto de fusión, se incluirán:

el reparto preciso de los

elementos del activo y del pasivo que han de transmitirse a las sociedades beneficiarias.

2.º El reparto entre los socios de la sociedad escindida de las acciones, participaciones o cuotas que les correspondan en el capital de las sociedades beneficiarias, así como el criterio en que se funda ese reparto. No procederá esta mención en los casos de segregación.

1.º La designación y, en

su caso,

Informe de los administradores sobre el proyecto de escisión

Lo redactan los administradores de las sociedades participantes en la escisión. Deberá expresar que han sido emitidos los informes sobre las aportaciones no dinerarias previstos en esta Ley para el caso de que las sociedades beneficiarias de la escisión sean anónimas o comanditarias por acciones, así como el Registro Mercantil en que esos informes estén depositados o vayan a depositarse.

Informe de los expertos independientes
Informe de los expertos independientes

Cuando las sociedades que participen en la escisión sean anónimas o comanditarias por acciones, el proyecto de escisión deberá someterse al informe de uno o varios expertos independientes designados por el Registrador mercantil del domicilio de cada una de esas sociedades. Dicho informe comprenderá, además, la valoración del patrimonio no dinerario que se transmita a cada sociedad. No obstante lo anterior, los administradores de todas las sociedades que participan en la escisión podrán solicitar al Registrador mercantil del domicilio de cualquiera de ellas el nombramiento de uno o varios expertos para la elaboración de un único informe.

El informe de los expertos no serán necesarios cuando así lo acuerden la totalidad de los socios con derecho de voto y, en su caso, de quienes de

acuerdo con la ley o los estatutos, pudieran ejercer legítimamente el derecho de voto, de cada una de las sociedades que participan en la escisión.

Los administradores de la sociedad escindida están obligados a informar a su junta de socios sobre cualquier modificación importante del patrimonio acaecida entre la fecha de elaboración del proyecto de escisión y la fecha de reunión de la junta. La misma información deberán proporcionar, en los casos de escisión por absorción, los administradores de las sociedades beneficiarias y éstos a los administradores de la sociedad escindida, para que, a su vez, informen a su junta de socios.

Responsabilidad por obligaciones incumplidas

De las obligaciones asumidas por una sociedad beneficiaria que resulten incumplidas responderán solidariamente las demás sociedades beneficiarias hasta el importe del activo neto atribuido en la escisión a cada una de ellas y, si subsistiera, la propia sociedad escindida por la totalidad de la obligación.

sociedad escindida por la totalidad de la obligación. 5.- Cesión Global del Activo y del Pasivo

5.- Cesión Global del Activo y del Pasivo

La S.A. puede transmitir en bloque todo su patrimonio por sucesión universal, a uno o a varios socios o terceros, a cambio de una contraprestación que no podrá consistir en acciones, participaciones o cuotas de socio del cesionario. La sociedad cedente quedará extinguida si la contraprestación fuese recibida total y directamente por los socios.

En todo caso, la contraprestación que reciba cada socio deberá respetar las normas aplicables a la cuota de liquidación

Cuando la cesión global se realice a dos o más cesionarios, cada parte del patrimonio que se ceda habrá de constituir una unidad económica.

Las sociedades en liquidación podrán ceder globalmente su activo y pasivo siempre que no hubiera comenzado la distribución de su patrimonio entre los socios.

Cesión global internacional.

patrimonio entre los socios. Cesión global internacional. Cuando la sociedad cedente y el cesi onario o

Cuando la sociedad cedente y el cesionario o cesionarios fueran de distinta nacionalidad, la cesión global de activo y pasivo se regirá por lo establecido en sus respectivas leyes personales. En las sociedades anónimas europeas se estará al régimen que en cada caso les fuere aplicable

TEMA VI

DISOLUCIÓN Y EXTINCIÓN DE LA SOCIEDAD ANÓNIMA

SUMARIO:

1.- La disolución: sus causas. Especial referencia a la fusión y escisión.

2.-Efectos de la disolución

3.-Liquidación. Funciones de los liquidadores

4.- Extinción de la sociedad.

5.- Anexos.

6.- Preguntas de autocontrol de conocimientos.

Antes de comenzar con el primer punto del sumario resulta beneficioso hacer algunas consideraciones. Hemos estudiado al inicio de este curso que la constitución de las sociedades anónimas conlleva una serie de actos establecidos legalmente y cuyo cumplimiento es imprescindible para constituir válidamente esta sociedad y para permitir que ella adquiera personalidad jurídica convirtiéndose así en un sujeto autónomo, investido de un conjunto de derechos y obligaciones.

Pues bien, en este tema, con el que ponemos fin al estudio de la sociedad anónima, veremos que la extinción de ésta también está precedida de determinados actos previstos en la legislación y, que por supuesto, resultan también de obligado cumplimiento. Este conjunto de actos discurre, de forma general, a través de los siguientes pasos.

DISOLUCIÓN

DISOLUCIÓN LIQUIDACIÓN EXTINCIÓN
DISOLUCIÓN LIQUIDACIÓN EXTINCIÓN

LIQUIDACIÓN

DISOLUCIÓN LIQUIDACIÓN EXTINCIÓN
DISOLUCIÓN LIQUIDACIÓN EXTINCIÓN

EXTINCIÓN

1.- La disolución: sus causas.

La disolución es simplemente un acto, generalmente un acuerdo de la Junta general, que resulta necesario para poder iniciar el proceso de liquidación de la sociedad. Las causas por las cuales se produce la disolución son aquellas que se encuentran establecidas en los estatutos sociales o en la Ley.

Las causas legales son las reguladas en el artículo 260 de la LSA que a continuación expondremos:

Acuerdo de la Junta general.

a continuación expondremos: Acuerdo de la Junta general. De la misma manera que la socieda d

De la misma manera que la sociedad se constituye a partir de un acuerdo entre sus fundadores o promotores, ella puede disolverse también por acuerdo de sus socios. Para tomar este acuerdo se requiere de la concurrencia de accionistas presentes o representados que posean, al menos, el 50% del capital suscrito con derecho a voto cuando la Junta se celebre en primera convocatoria mientras que en la segunda

sólo será necesaria la presencia del 25% del capital. (Véase el artículo 103 de la LSA).

Cumplimiento del término fijado.

Aunque comúnmente estas sociedades se crean por un tiempo indeterminado, no dejan de existir algunas que prevén en sus estatutos una duración determinada. En este caso, una vez vencido el término previsto de duración de la sociedad, esta queda disuelta sin que sea necesario tomar un acuerdo al respecto en la Junta general. Será en estos casos el Registrador mercantil quien, de oficio o a instancia de cualquier interesado, al expirar el término deberá extender una nota en la que declare la disolución de la sociedad.

Podríamos entonces preguntarnos lo siguiente: ¿hay alguna forma que permita extender el plazo de existencia de esta sociedad?. A ello debe responderse que sólo cuando con antelación al vencimiento del término establecido estatutariamente se tome el acuerdo en la Junta general de prorrogar la vida de la sociedad, bien estableciendo un período de tiempo más largo o declarándola de duración indefina, se formalice este acuerdo en escritura pública y se solicite la prórroga ante el Registrador mercantil, será posible evitar la disolución.

Conclusión de la empresa que constituya su objeto.

Es esta una causa que en la práctica resulta infrecuente porque por regla general, el objeto social se expresa de forma amplia en los estatutos. No obstante, existen casos en los que una sociedad se constituye para llevar a cabo una determinada actividad, algo concreto y específico, como puede ser por ejemplo, aquellas que se crean para realizar trabajos o brindar determinados servicios en algún evento de carácter cultural o deportivo como pueden ser exposiciones internacionales, juegos olímpicos, etc. En este caso, si previamente no

se produce una modificación estatutaria encaminada a la ampliación del objeto social, deberá tomarse el acuerdo de disolución por la Junta general.

Este acuerdo, en primera convocatoria, requerirá como mínimo el voto favorable del 25% del capital suscrito con derecho a voto que se encuentre presente o representado en la Junta; para la segunda convocatoria la Ley no establece mínimos, cosa que sí pueden hacer los estatutos siempre y cuando sea inferior al establecido por Ley para la primera convocatoria.

Imposibilidad de realizar el funcionamiento de la sociedad.

fin

social

o

de

mantener

el

Se trata aquí de que se produzcan situaciones que de forma manifiesta e indefinida impidan realizar las actividades que constituyen el objeto de la sociedad. Entra en esta causa el supuesto en el que resulte imposible el funcionamiento de los órganos sociales. Como es de suponer, los hechos capaces dar lugar a estas situaciones pueden ser de la más diversa naturaleza, desde catástrofes u otro tipo de eventos de la naturaleza hasta discrepancias internas entre los socios.

Cuando se produzca este tipo de situaciones, deberá tomarse el acuerdo de disolución por la Junta general con la mayoría señalada en la causa anterior.

Como consecuencia de pérdidas.

Teniendo en cuenta la necesidad de que exista un equilibrio entre el capital y el patrimonio social la Ley establece como causa de disolución de la sociedad las pérdidas que reduzcan el patrimonio por debajo de la mitad del capital social, salvo que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente. Así, por ejemplo, el caso de una sociedad creada con 100.000 € y en la que se produzcan pérdidas por

un valor de 55.000€ Tenemos entonces que el capital social sería de 45.000€, quedando así por debajo de la mitad. No obstante ello, la Ley prevé la posibilidad de remediar esta situación con vista a evitar la disolución y ¿cómo hacerlo?, pues bien, podría realizarse una emisión de acciones para elevar el capital a fin de que este se eleve, como mínimo, a 50.000 € o, también, podría realizarse una modificación de los estatutos con vista a disminuir la cifra de capital, dejándolo, en este supuesto, en 90.000 €. Es necesario precisar que el importe de las pérdidas se determinará sobre la base del resultado del balance de final del ejercicio.

Reducción del capital social por debajo del mínimo legal.

Ya se dijo que el capital mínimo para la constitución de una sociedad anónima es de 10 millones de pesetas (60.101.21€) y este mínimo debe mantenerse durante la vida de la sociedad, es por ello que si se producen pérdidas que reduzcan el patrimonio por debajo de ese mínimo, deberá tomarse el acuerdo por parte de la Junta de disolver la sociedad.

Este supuesto tienen pocas posibilidades de llegarse a producir en la práctica ya son muchas las formalidades que requiere una modificación de capital, que como se sabe conlleva la modificación de estatutos y ésta a su vez la necesidad de un acuerdo de la Junta general que se formaliza en escritura pública y que debe inscribirse en el Registro mercantil. Repetimos, es muy difícil que pueda pasar inadvertida la ilegalidad de tal acuerdo.

Estado

de

Concursal)

insolvencia

de

la

sociedad.

(Ley

22

de

2003,

Ley

La declaración judicial de liquidación como consecuencia de una situación de insolvencia definitiva de la sociedad constituye una causa

de disolución que requiere, además, de un acuerdo de la Junta general de accionistas. Lo más importante a destacar en este supuesto es que este acuerdo de disolución no da paso al proceso de liquidación previsto en la LSA sino a un procedimiento especial de carácter concursal.

En todos los casos, el acuerdo de disolución o, en su caso, la declaración judicial de liquidación, deberá inscribirse en el Registro Mercantil y publicarse no sólo en el Boletín Oficial de éste sino también en uno de los diarios de mayor circulación del lugar del domicilio social. (artículo 263 de la LSA)

2.- Efectos de la disolución.

La disolución de la sociedad comporta los importantes efectos siguientes:

La sociedad entra inmediatamente en período de liquidación.

Queda obligada a añadir a su denominación la frase “en liquidación”.

Suspende toda su actividad lucrativa.

Desaparece liquidadores.

el

órgano

administrativo

que

se

sustituye

por

los

Cuando el proceso de liquidación se extienda por un período superior a un año, el balance anual es sustituido por un estado de cuentas.

3.-

liquidadores.

Liquidación.

Funciones

de

los

3.- liquidadores. Liquidación. Funciones de los A diferencia de la disolución que es simplemente un acto,

A diferencia de la disolución que es simplemente un acto, la liquidación, a la que dicho acto abre paso, constituye un conjunto de actos, de

operaciones o, dicho de otra forma, un proceso que tiene como finalidad el reparto del patrimonio resultante después de haber sido satisfechas las deudas sociales. Durante esta etapa la sociedad mantiene su personalidad jurídica.

Las personas encargadas de llevar a cabo este proceso son los liquidadores los cuales pueden estar designados previamente en lo estatutos o , en su defecto, ser nombrados por la Junta general. Su número siempre será impar y funcionarán de forma colegiada, lo que significa que sus decisiones serán tomadas por mayoría.

A continuación se relacionan las funciones que están llamados a desempeñar los liquidadores y pensamos que las mismas ilustran adecuadamente en qué consiste este proceso liquidatorio.

Confección del inventario y del balance inicial.

Esta es la primera función asignada a los liquidadores y que deberán acometer conjuntamente con los administradores. Resulta obvio que se trata de algo muy importante pues permitirá determinar cuáles son los bienes de los cuales se hacen cargo los liquidadores, las deudas que deberán satisfacer y los créditos que deberán cobrar. Este balance constituye un balance complementario al último balance anual efectuado.

Llevanza y custodia de la contabilidad.

Durante el período que dure la liquidación, independientemente de que no se realizará ninguna actividad de carácter lucrativo, sin embargo será necesario realizar toda una serie de operaciones importantes que requieren de su registro contable.

Conservación del patrimonio.

Es natural que si la finalidad de la liquidación es poder arribar a una distribución del patrimonio resultante de la misma, una de las funciones de los liquidadores sea precisamente velar por su integridad.

Realización de las operaciones comerciales pendientes.

Nos referimos aquí a aquellas operaciones que habiéndose iniciado antes del período de liquidación, aún no se encuentran concluidas. Se garantiza así, durante esta etapa, que los compromisos adquiridos por la sociedad con anterioridad sean satisfechos, así por ejemplo, los que dimanen de relaciones contractuales, por ejemplo, contratos de seguro, de arrendamiento de locales, entregas que tenga pendientes la sociedad y otros.

Realización de operaciones nuevas.

Se trata sólo de aquellas que resultan imprescindibles para la liquidación, lo que significa que nunca podrán estar relacionadas con actividades lucrativas o que, en definitiva, puedan prolongar la existencia de la sociedad.

Enajenación de los bienes sociales.

Con vista a facilitar la distribución del patrimonio social, resulta conveniente la venta de los bienes que lo integran, por ello los liquidadores están facultados para hacerlo. En cuanto a la forma en que llevarán a cabo esta tarea la LSA sólo impone que los bienes inmuebles se vendan en subasta pública, para el resto de los bienes no existe ningún tipo de regulación especial.

Cobro de los créditos.

Para lograr el objetivo final de la liquidación resulta imprescindible que los liquidadores, utilizando los medios que el Derecho pone a su

disposición, cobren todos los créditos insatisfechos, tanto los de terceros como los dividendos pasivos de los propios socios.

Concertación de transacciones y compromisos

Con la finalidad de que las operaciones liquidatorias se realicen de la forma en que resulten más ventajosas para la sociedad y en el menor tiempo posible, es que se le atribuye esta facultad a los liquidadores respecto a los distintos bienes y derechos de la sociedad.

Pago de los acreedores y de los socios. (Véase el artículo 277 de la LSA)

Las normas legalmente establecidas para llevar a cabo estos pagos y que se aplicarán en defecto de normas estatutarias al respecto son:

a) Los liquidadores no podrán repartir entre los socios el patrimonio social sin que hayan sido satisfechos todos los acreedores o consignado el importe de sus créditos.

b) Los liquidadores deberán asegurar previamente el pago de los créditos no vencidos.

Como se puede observar, estas reglas persiguen el objetivo de que ningún acreedor resulte perjudicado por la distribución del patrimonio entre los socios.

No obstante lo anterior, podría suceder en la práctica, que los liquidadores repartiesen el patrimonio entre los socios sin haber satisfecho a todos los acreedores. Podemos preguntarnos en tal caso ¿cuál sería la solución legal a este problema?

Ante todo, los acreedores perjudicados tienen derecho a impugnar las operaciones realizadas con vista al reparto del activo como contrarias a la

ley. Esta acción de impugnación deberá ser dirigida contra la sociedad y contra los socios, ello sin perjuicio de la responsabilidad de los liquidadores, prevista en el artículo 279 de la LSA, por los perjuicios que hubiesen causado con fraude o negligencia grave en el desempeño de su cargo.

¿Y si los liquidadores extinguen la sociedad cancelando en el Registro los asientos referentes a la misma?

En este caso, a pesar de que la sociedad se encuentre extinguida, los créditos subsisten y los acreedores afectados podrán solicitar la nulidad de las operaciones de división del haber social.

Representación de la sociedad.

Al sustituir al órgano de administración y tener a su cargo todas las operaciones de liquidación de la sociedad, los liquidadores se constituyen en los representantes de ésta a todos los efectos, tanto internos como externos.

Publicidad periódica de la liquidación.

Es obligación de los liquidadores poner periódicamente en conocimiento de los socios y de los acreedores el estado de la liquidación, por los medios que resulten en cada caso más eficientes. Esta información, además, deberá formalizarse en escritura pública e inscribirse en el Registro Mercantil quien la publicará en su Boletín Oficial.

En aquellos supuestos en que el proceso de liquidación se prolongue por un plazo superior al previsto para la redacción del balance anual, los liquidadores formalizarán y publicarán en el Boletín Oficial del Registro Mercantil un estado de cuentas que permita apreciar con exactitud la situación de la sociedad y la marcha de la liquidación.

Redacción del balance final y del proyecto de división del haber social.

Este balance deberá reflejar con exactitud y con claridad la situación patrimonial en que se encuentra la sociedad después de haber sido realizadas las operaciones de liquidación. Deberá ser aprobado por la Junta General y publicado en el Boletín Oficial del Registro Mercantil y en uno de los diarios de mayor circulación en el domicilio social

En cuanto al proyecto de división del haber social, deberá reflejar qué parte del activo social resultante corresponde a cada acción. El reparto de este activo se realizará conforme a lo dispuesto en los Estatutos y en caso de no existir norma estatutaria al respecto, regirá el principio de repartición proporcional al importe nominal de las acciones.

4.-

sociedad.

Extinción

de

la

¿Cuándo se produce?

Cuando los liquidadores acudan al Registro Mercantil con la documentación correspondiente a la liquidación y soliciten la cancelación de los asientos correspondientes a la sociedad. En esa oportunidad los liquidadores depositarán en dicho registro los libros y documentos de la sociedad extinguida.

TEMA I

GENERALIDADES. CONSTITUCIÓN DE LA SOCIEDAD

SUMARIO:

1.- Cuándo y por qué surge la sociedad anónima.

2.- Regulación jurídica actual de este tipo de sociedad.

3.- Concepto y características.

4.- Denominación, domicilio, nacionalidad y objeto social.

5.- Formas de constitución de la sociedad.

5.1.- Fundación simultánea.

5.1.1. Sociedad en formación.

5.1.2. Sociedad irregular.

5.2.- Fundación sucesiva.

6.- Anexos

7.- Preguntas de autocontrol de conocimientos

1

1.- Cuándo y por qué surge la sociedad anónima.

La existencia de las sociedades mercantiles se remonta a la edad media. Las primeras formas en que se constituyeron las mismas estaban basadas en vínculos de carácter familiar entre sus miembros y aunque en virtud del desarrollo económico ulterior el círculo de estos se fue ampliando, el conocimiento entre ellos y los lazos de confianza que los unía siguieron siendo una característica fundamental, de ahí que tanto la sociedad colectiva (la más antigua) como la sociedad comanditaria simple sean denominadas sociedades personalistas, en contraposición a las capitalistas, de las cuales el máximo exponente es la sociedad anónima.

Las sociedades personalistas, por su propia naturaleza, son sociedades pequeñas en las cuales la responsabilidad de sus socios es ilimitada, lo que significa que éstos responden por las deudas sociales, en primer lugar con el capital aportado a la sociedad pero en los casos en que el mismo no alcanzara a cubrirlas, responderán con su patrimonio personal. Como se puede advertir, estos elementos constituyen un serio obstáculo a la formación de grandes capitales capaces de llevar a cabo empresas de importancia en las cuales los riegos son, también, grandes.

en las cuales los riegos son, también, grandes. A raíz de los grandes descubrimientos geográficos

A raíz de los grandes descubrimientos geográficos iniciados a finales del siglo XV, las posibilidades comerciales de los países europeos se

incrementaron notablemente y para ellos fue preciso acudir a nuevas formas societarias mercantiles que dieran respuesta a los retos que suponía este comercio en gran escala y altamente riesgoso, verdaderas aventuras si se tiene en cuenta las circunstancias que les rodeaban. Es así como surge la idea de acudir, para la formación de los capitales necesario, a la participación en los mismos de un gran número de personas las cuales, además, tendrían limitada su responsabilidad a la cantidad aportada.

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Se considera que la primera sociedad anónima fue la Compañía Holandesa de

las Indias Orientales, fundada en 1602; a lo largo del siglo XVII y en los

sucesivos proliferaría esta forma societaria. No obstante, es preciso señalar

que aquellas sociedades pioneras diferían mucho de las actuales. En un primer

momento el Estado tuvo una alta participación en las mismas, correspondía su constitución a los monarcas quienes las controlaban y se reservaban buena parte de los beneficios. Es por ello que el profesor Rodrigo Uría considera que en esa etapa las sociedades anónimas tenían un carácter semipúblico.

las sociedades anónimas t enían un carácter semipúblico. Con el triunfo de la Revolución Francesa a

Con el triunfo de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII y la promulgación del Código de comercio napoleónico, fue autorizada la constitución de estas sociedades de forma

privada aunque, eso sí, con la autorización del Estado. Ya a mediados del siglo

XIX desaparece el requerimiento de tal autorización.

2.- Regulación jurídica actual de la sociedad anónima.

Las sociedades mercantiles modernas se caracterizan por una minuciosa regulación jurídica de carácter imperativo; ello quiere decir que su creación, funcionamiento y extinción están sometidas a normas previamente establecidas que deben ser cumplidas con carácter obligatorio por sus socios, a diferencia de las normas contenidas en el Código de comercio, que tienen un carácter fundamentalmente dispositivo, al aplicarse en defecto de lo regulado expresamente por las partes.

Hoy día, las dos normas legales más importantes que regulan la sociedad anónima son:

El Real Decreto Legislativo 1.564/ 1989 de 22 de diciembre, que entró en vigor el 1 de enero de 1990 y por el cual se aprobó el texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas. (En lo adelante LSA);

3

Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, por el que se aprobó el

Reglamento del Registro Mercantil. (En lo adelante RRM).Véase Capítulo IV (arts. 114 a 174) que regulas las cuestiones relativas a la inscripción de las sociedades anónimas;

El

Ley 3/2009 de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las sociedades mercantiles;

Real Decreto 1784/1996, de 19 de julio, que aprobó el Reglamento del Registro Mercantil (en lo adelante RRM);

Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprobó el Plan General de Contabilidad (BOE nº.278, de 20 de noviembre);

Real Decreto 1515/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprobó el Plan General de Contabilidad de Pequeñas y Medianas Empresas y los criterios contables específicos para microempresas (BOE nº.279, de 21 de noviembre;

Ley 16/2007, de 4 de julio, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea (BOE n1.160, de 5 de julio).

3.-

características.

Concepto

y

El profesor Fernando Sánchez Calero nos ofrece una definición clara, sencilla y concreta de la sociedad anónima cuando dice:

“Es el tipo de sociedad mercantil cuyo capital está dividido en acciones y en la que únicamente responde su patrimonio del cumplimiento de las deudas sociales.”

4

Tomando como base la definición anterior podemos extraer las siguientes características de este tipo societario:

a) Sociedad capitalista.

En la sociedad anónima, a diferencia de las sociedades personalistas, no resultan de interés las cualidades personales de los socios, sino que lo que realmente interesa son las aportaciones que ellos hagan al capital social, es decir, su participación en dicho capital.

b) Sociedad por acciones.

El capital de esta sociedad se encuentra totalmente dividido en acciones. Estas acciones son partes alícuotas del capital (submúltiplo de la cifra de capital). Las acciones constituyen valores mobiliarios transferibles y atribuyen a su titular la condición de socio.

c) Sociedad de responsabilidad limitada.

Como ha sido dicho al inicio del tema, los socios no arriesgan su patrimonio civil o personal al entrar a formar parte de la sociedad. Ellos vienen obligados a aportar una determinada cantidad por concepto de las acciones que suscriban y la responsabilidad por las deudas sociales queda limitada a esa cantidad, con ello resulta que los acreedores de la sociedad no podrán emprender acciones contra los socios en particular.

d) Carácter mercantil.

Todas las sociedades anónimas, independientemente de que su objeto social no sea o no la explotación de una empresa, tienen carácter mercantil y, por tanto, la condición de empresario. Para comprender el contenido de este planteamiento es necesario hacer referencia al artículo 1.670 del Código civil que dispone:

5

Las sociedades civiles, por el objeto a que se consagren, pueden revestir todas las formas reconocidas por el Código de comercio. En tal caso, les serán aplicables sus disposiciones en cuanto no se opongan a las del presente Código.

Por ello, es posible la existencia de sociedades cuyo objeto sea de carácter civil, no lucrativo, y que sin embargo adopten la forma de sociedad anónima, en cuyo caso tendrán el carácter de sociedades mercantiles. (Ver art. 3º de la LSA)

de sociedades mercantiles. (V er art. 3º de la LSA) 4- objeto social. Denominación, domic ilio,

4-

objeto social.

Denominación,

domicilio,

nacionalidad

y

La denominación de la sociedad anónima será elegida libremente y, por tanto, puede ser:

a) Subjetiva o razón social: consistente en un nombre o seudónimo o en una combinación de nombres personales siempre que exista el consentimiento de la persona a la que pertenece u;

b) Objetiva: en cuyo caso puede hacer referencia bien a las actividades que constituyen el objeto social o bien ser de fantasía.

En cualquiera de los casos, en la denominación deberá figurar necesariamente la indicación “Sociedad Anónima” o su abreviatura “S.A.”. La denominación elegida nunca podrá ser idéntica a la de otra sociedad preexistente. (art. 2º de la LSA). Por su parte, el Reglamento del Registro Mercantil dedica su Capítulo III, (artículos 395 al 419) a regular todo lo relativo a la denominación de las sociedades mercantiles y su inscripción. Se recomienda la lectura de los mencionados preceptos por constituir la regulación más completa sobre el tema de la denominación de sociedades.

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Resulta oportuno señalar, en aras de ilustrar lo afirmado, que el artículo 408 del mencionado Reglamento, ofrece un concepto del término identidad según el cual se entiende que existe identidad no sólo en caso de coincidencia total o absoluta entre denominaciones, sino también cuando se dé alguna de las siguientes circunstancias:

cuando se dé alguna de las siguientes circunstancias: 1ª La utilización de las mismas palabr as

1ª La utilización de las mismas palabras en diferente orden, género o número.

2ª La utilización de las mismas palabras con la adición o supresión de términos o expresiones genéricas o accesorias, o de artículos, adverbios, proposiciones, conjunciones, acentos, guiones, signos de puntuación u otras partículas similares, de escasa significación.

3ª La utilización de palabras distintas que tengan la misma expresión o notoria semejanza fonética.

Establece el mencionado artículo que los supuestos anteriormente expuestos no serán de aplicación cuando la solicitud de certificación se realice a instancia