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Bombardeos aéreos de Barcelona en marzo de

1938

Los bombardeos aéreos de la ciudad de Barcelona en

marzo de 1938, que tuvieron lugar los días 16, 17 y 18

y fueron efectuados por parte de la Aviación Legiona-

ria italiana desde sus tres bases en Mallorca (Islas Ba- leares), fueron posiblemente los más terribles, causando

entre 880 y 1300 muertos [1][2] y entre 1500 y 2000 [1][2] heridos entre la población civil. Las cifras oficiales de

la Generalidad de Cataluña hechas públicas el día 26 de

marzo señalaron 875 muertos (de ellos, 118 niños), pe- ro en los días siguientes fueron registradas 49 personas más, lo que da un total de 924 víctimas mortales. [3] Ade- más estas cifras oficiales recogen más de 1500 heridos, 48 edificios destruidos y 78 gravemente dañados. [4] Es con- siderado uno de los primeros bombardeos de saturación de la historia y el segundo que más muertos causó en la guerra española en una sola de las incursiones tras el de Guernica. [4]

1 Contexto general

Durante marzo de 1938, Juan Negrín, presidente del eje- cutivo del gobierno republicano español había viajado a

París para tratar de que Francia vendiera armas a la repú- blica. El 10 de marzo el gobierno francés había dimitido

y el 12 de marzo Adolf Hitler había invadido Austria ba-

jo la amenaza de convertir el país en “otra España”. [4] Franco había aprovechado la victoria en Teruel, la dispo- sición de sus tropas y la enorme superioridad en fuerzas,

para iniciar el 9 de marzo la ofensiva de Aragón planifica- da por el general Juan Vigón. Varios cuerpos de ejército y

la Legión Cóndor, con cien mil hombres, doscientos ca-

rros de combate y más de mil aviones se dispusieron a

avanzar con escasa resistencia republicana. [5] Británicos

y

franceses, defensores del Comité de No Intervención,

se

mostraron alertados por el avance franquista que se di-

rigía al Mediterráneo y la evidente connivencia entre la España de Franco, la Italia fascista y la Alemania nazi. En esta situación el jefe de gobierno francés, Léon Blum, propuso el 16 de marzo al Comité Permanente de Defen- sa Nacional dar un ultimátum a Franco y que renuncia- se a las fuerzas alemanas e italianas, mientras la prensa francesa señalaba que varias divisiones estaban prepara- das para intervenir en favor de la república. Así, Blum accedió a la venta de armas pedida por Negrín, si bien no

apoyó la intervención de unidades francesas en la defensa de Cataluña como también se le solicitó. [6][7] Dentro de

la estrategia de Franco para evitar la intervención extran-

jera en apoyo a la República o las limitaciones a la ayu- da que recibía de Italia y Francia, apuntó al embajador alemán en Madrid la posibilidad de prescindir de las uni- dades de tierra italianas para contentar a Francia y Reino Unido, pero sin desprenderse de la aviación italiana ni de la Legión Cóndor que seguían siéndole muy útiles. [6]

2 La orden de ataque

El bombardeo fue ordenado personalmente por Benito Mussolini, sin conocimiento de Franco. [1][8][notas 1] Ita- lia tenía autonomía en el uso de sus tres bases aéreas en Mallorca (Comando Aviazione Legionaria delle Balea- ri) y había efectuado bombardeos a lo largo de la cos- ta mediterránea española en varias ocasiones sin contar con una autorización expresa de los militares sublevados españoles. [9][10][6] El telegrama ordenando el ataque lo re- cibió el general Vincenzo Velardi, jefe de la Aviación Legionaria en Baleares, en la noche del 16 de marzo, y estaba firmado por el general Valle, subsecretario de la aviación militar italiana en Roma: [11]

Iniziare da stanotte azione violenta su Bar- celona con martellamento diluito nel tempo (Ini- ciar desde esta noche acción violenta sobre Barcelona con un martilleo espaciado en el tiempo)

Antes de conocerse este telegrama la única prueba que se tenía de que Mussolini era quien había ordenado el bombardeo era una cita en el diario personal del conde Galeazzo Ciano, ministro de asuntos exteriores de la Italia fascista y yerno del Duce: [11]

La verdad sobre los bombardeos de Bar- celona es que Mussolini se los ha ordenado a Valle en la cámara, pocos minutos antes de pronunciar el discurso sobre Austria. Franco no sabía nada y ha pedido suspenderlos, pues crean complicaciones con el extranjero. Mus- solini piensa que abaten muy eficazmente la moral de los rojos, mientras las tropas avanzan en Aragón.

Se ha debatido mucho sobre por qué Mussolini dio la or- den de bombardear Barcelona (o mejor “machacar” Bar-

1

2

3 EL BOMBARDEO: OBJETIVOS CIVILES

celona pero poco a poco: martellamento diluito nel tem- po). Algunos historiadores han señalado que los motivos del Duce estarían relacionados con la anexión de Austria por Hitler, del que sentiría una especie de celos por su éxito sobre un país que Mussolini siempre había conside- rado bajo su esfera de influencia. También podría haber sido una señal de advertencia a Francia preocupada por la ofensiva de Aragón que si tenía éxito situaría en sus frontera sur de los Pirineos a alemanes e italianos, y que por tanto podría estar planeando la venta masiva de ar- mas al gobierno de la República. Un tercer motivo, adu- cido por otros historiadores, habría sido que Mussolini quería acelerar el final de la guerra de España y aparecer ante Europa como un triunfador. [12] Un cuarto y último motivo, apuntado por el historiador Hilari Raguer, sería que Mussolini quería contrarrestar las conmemoraciones que, en París y en otras ciudades, los antifascistas iban a celebrar por el primer aniversario de "la primera derro- ta del fascismo", la batalla de Guadalajara. Como se dijo en un editorial del diario Il Popolo d'Italia, que probable- mente fue escrito por el propio Mussolini ya que aparece incluido en sus obras completas: i morti di Guadalaja- ra saranno vindicati (“los muertos de Guadalajara serán vengados”). [13]

2.1 La estrategia italiana

Como ha destacado Hilari Raguer, la estrategia que utili- zaron los aviones italianos fue completamente nueva pues en vez de concentrar todas las bombas en un lugar y en

un momento determinados, los bombardeos de Barcelo- na, que se cebaron en los barrios residenciales y en el den- so casco viejo, “se organizaron en cadena ininterrumpi- da, de modo que los sistemas de alarma y de aviso de la población quedaron trastocados, y cuando sonaban las si- renas ya no se sabía si anunciaba el fin de una incursión o el comienzo de otra”. Según un experto de la época, ci- tado por Raguer, el primer ataque comenzó a las 10 y 8 minutos de la noche del 16 y hasta las 3,19 de la tarde del

18 de marzo las sirenas no dejaron de sonar, pues duran-

te todo ese tiempo hubo treinta incursiones aéreas. [14] El historiador italiano Ferdinando Pedriali, citado por Solé i Sabaté y Villarroya, confirma esta visión: “la técnica em- pleada en Barcelona era algo nuevo, nunca probado sobre

la población civil. El efecto fue terrorífico: la tarde del

17 comenzó un éxodo de millares de personas al campo”.

Lo que confirma que el objetivo de Mussolini era como se decía en el telegrama martellamento diluito nel tempo (“machacar [Barcelona] poco a poco”). [15]

El general Francesco Pricolo, que comandaba uno de los escuadrones, señaló sobre los bombardeos aéreos de la aviación italiana en la guerra, y en Barcelona en particular: [16]

Hay que crear [con los bombardeos aéreos] una sensación de terror inmediato entre la po- blación enemiga, destruyendo continuamente

la ciudad, los centros urbanos, todas las fuen- tes de vida y someterlos a una pesadilla de la que no puedan despertar y que les obligará a

rendirse. [ Los periodistas extranjeros han

reconocido que, si el bombardeo constante de Barcelona hubiera continuado a ese ritmo du- rante dos semanas más, ningún gobierno habría podido evitar la rendición total de la ciudad.

]

Mussolini, por su parte, reconoció la estrategia que esta- ban siguiendo sus aviones cuando afirmó que los italianos "están horrorizando al mundo con su agresividad, para variar, en lugar de encantarlo con su guitarra". [6]

El diario La Vanguardia de Barcelona publicado el 18 de marzo calificaba la estrategia seguida en el bombardeo de Barcelona como "la fórmula guerrera más canallesca y miserable que haya cabido en cabeza humana". [17]

3 El bombardeo: objetivos civiles

Barcelona había sufrido durante la guerra y con anterio- ridad a marzo de 1938 varios bombardeos aéreos, y hasta el final de la guerra sufriría varios más, hasta un total de 51, pero ninguno de esta intensidad e intencionalidad, só- lo comparable aunque en menor escala a los bombardeos aéreos de Barcelona en enero de 1938, en los que las bom- bas también cayeron sobre la parte más habitada de la ciudad. En las comunicaciones de las autoridades italia- nas sobre los bombardeos de marzo se citaban referencias directas al “centro geográfico”. [10]

Las primeras bombas sobre la ciudad cayeron sobre las diez de la noche del 16 de marzo y la acción finalizó so- bre las tres de la tarde del día 18. En total se hicieron en algo menos de dos días 17 incursiones, la mayoría de ellas en intervalos de tres horas. La mayoría de las bombas (44 toneladas) cayeron en el centro de la ciudad, siendo zonas muy afectadas las Ramblas, la Diagonal y la Plaza de Ca- taluña. El día más sangriento fue el 17 de marzo, cuando la mayoría de las acciones se sucedieron por la noche. Se lanzaron bombas experimentales de entre 50 y 100 kilos con poca capacidad de penetración pero una gran fuer- za expansiva. Además de edificios, las características de las bombas más pequeñas provocaron muchos muertos y heridos entre quienes se encontraban en las vías públicas, los restaurantes, las plazas o los tranvías. [1][10][4]

Según Langon Davies, un periodista inglés testigo de los ataques, éstos fueron trece (uno el miércoles 16 de marzo, seis el jueves 17 y otros seis el viernes 18) por lo que en realidad Barcelona fue bombardeada un total de 16 mi- nutos y, en cambio, estuvo en situación de alarma durante más de 40 horas. Por su parte, el embajador norteameri- cano C.A. Bowers, citando a su agregado militar, afirmó que hubo 10 ataques. [18]

Los aviones que llevaron a cabo el ataque fueron los S- 81 del 25 Grupo y los Savoia S-79 del 8º Stormo, am-

3

bas unidades integradas en la Aviación Legionaria ita- liana con base en Mallorca, tal como lo refleja el diario histórico de la agrupación: el día 16, fueron diez S-81; el 17, dieciséis Savoia S-79 y nueve S-81; y el 18, do- ce Savoia S-79. [19] Por tanto carecen de fundamento las afirmaciones de que en los bombardeos también partici- paron hidroaviones alemanes Heinkel He 51C-1 o bom- barderos Ju-52. [1][10][4] El propio embajador alemán ante Franco Eberhard Von Stohrer afirmó en un informe en- viado a Berlín que los "ataques aéreos efectuados hace unos días sobre Barcelona" fueron obra de "bombarderos italianos". [20]

Las bombas cayeron en la parte central y más poblada de la ciudad, sin que se buscara ningún objetivo concreto

y de forma totalmente indiscriminada. [21] El embajador

alemán ante el gobierno de Franco Eberhard Von Stohrer escribió lo siguiente en un informe enviado a Berlín desde Salamanca el 23 de marzo de 1938:

He sabido que los ataques aéreos sobre Barcelona efectuados hace unos días por bom- barderos italianos han sido literalmente terri- bles. Casi todos los barrios de la ciudad han sufrido. No hay ningún indicio de que se ha- yan querido tocar objetivos militares. Cente- nares de casas y calles han sido destruidos por las bombas, que evidentemente tenían un po- der de destrucción muy particular. Se han con- tado hasta ahora 1.000 muertos, pero se presu- me que numerosos cadáveres están aún entre los escombros. El número de heridos sobrepa- sa los tres mil

El momento más terrible se vivió a las dos de la tarde

del jueves 17 de marzo cuando una bomba alcanzó en el cruce de la calle Balmes con la Gran Vía de las Cortes Catalanas un camión militar que transportaba dinamita

y que iba ocupado por 23 soldados republicanos. La ex-

plosión fue tremenda. Murieron todos los soldados y los transeúntes que caminaban por los alrededores. El suce- so fue portada en los diarios franceses, británicos y nor- teamericanos, que llegaron a hablar de que los italianos habían lanzado sobre Barcelona una “superbomba” por

los tremendos destrozos y el número de víctimas que se produjeron. [22]

De las 924 víctimas que fueron inscritas en el depósito del Hospital Clínico (y que constituyen la cifra oficial de fallecidos durante el bombardeo) se puede citar a Julia Gay, madre de los hermanos Goytisolo, cuyo recuerdo aparece en un poema de José Agustín Goytisolo y en la obra Coto vedado de Juan Goytisolo. [23]

La reacción de pánico de los barceloneses por los bom- bardeos fue descrita así por el comandante Andrés García Calle: [24]

Empezó el éxodo al campo. Miles y miles de personas salían a las afueras con los colcho-

nes encima de los automóviles, camiones, ca- rros o sobre los hombros. Casi todas las tien- das habían cerrado. El espectáculo era verda- deramente deprimente La situación llegó a la máxima gravedad. La gente, aterrorizada y ya sin control, huía en masa de la ciudad. Cerra- ron hasta algunos centros oficiales. Recuerdo bien que, personalmente, comprobé que los al- macenes de intendencia de la aviación también habían cerrado. Me lo habían asegurado, pero por tratarse de un establecimiento militar no lo creía y fui a cerciorarme de ello

Sin embargo, cuando los bombardeos pasaron la ciudad volvió a una relativa normalidad e incluso, como señaló el embajador norteamericano Bowers, “después de los bes- tiales bombardeos de Barcelona, miles de personas has- ta entonces aletargadas se volvieron activas”. El sema- nario humorístico barcelonés L'Esquella de la Torratxa comentó: [25]

A pesar de los bárbaros bombardeos so- bre Barcelona, L'Esquella no ha perdido su risa, que es un modo como cualquier otro de enseñar los dientes

Según Hugh Thomas, “la República disponía de cazas pa- ra repeler la agresión, pero las rivalidades y envidias in- ternas le impidieron aprovechar sus recursos al máximo. El desánimo se fue extendiendo, hasta que se retiraron del frente algunas unidades de cazas para organizar la fuerza de defensa costera a las órdenes del comandante Andrés García Calle". [6]

Franco, enfadado (según Von Stohrer), ordenó que pa- rasen los bombardeos al día siguiente de finalizar, el 19 de marzo, una vez que se habían producido las primeras reacciones de rechazo internacional, para evitar “compli- caciones exteriores”. [1][26] “Las órdenes de Franco en este sentido, aparte de demostrar la autonomía con que actua- ba la aviación italiana, eran meramente tácticas. Poste- riores bombardeos sobre la población civil, como los de Granollers y Alicante, son buena prueba de ello”. [27]

4 Reacciones internacionales

Las reacciones de rechazo por los bombardeos fueron prácticamente unánimes en todo el mundo, a excep- ción de Alemania e Italia. El embajador estadounidense Claude Bowers, que fue testigo de los sucesos a través de los miembros de su embajada en Barcelona, calificó los bombardeos de “terribles” y afirmó que "nada en se- mejante aterradora escala, se había conocido antes. Las

bombas no perseguían un objetivo militar. Eran arroja- das deliberadamente en el centro de la ciudad, la parte

más concurrida y habitada ".

[4]

4

5 CONTINUACIÓN DE LOS BOMBARDEOS

El Senado norteamericano aprobó una protesta en la que se condenaban los bombardeos aéreos sobre la población civil y el secretario de Estado de Estados Unidos Cordel Hull hizo pública una declaración en la que se decía: [28]

En esta ocasión, cuando la pérdida de vidas humanas entre la población civil no combatien-

te

es quizá mayor de lo que jamás lo haya sido

en

la historia, creo que estoy hablando en nom-

bre de toda la población norteamericana cuan- do expreso un sentimiento de horror por todo

lo que ha sucedido en Barcelona y cuando ex-

preso la profunda esperanza de que en el futuro

los centros de población civil no serán ya obje-

to de bombardeos militares desde el aire

Un gran efecto entre la opinión pública mundial tuvo la

nota aparecida en primera página del diario oficioso del Vaticano L'Osservatore Romano del día 24 de marzo que se entendió como una reprimenda pública del papa Pío

XI al “Generalísimo Franco”. La nota decía lo siguiente:

Ante el continuo repetirse de bombardeos aéreos de ciudades de España, muchos, parti- cularmente la prensa, se pregunta cuál es la ac-

titud de la Santa Sede sobre hechos tan graves y que tanto conmueven a la opinión pública. ( )

A tantas víctimas se han añadido ahora otras,

causadas por los recientes bombardeos aéreos

de Barcelona: víctimas inocentes, que la San-

ta Sede más que nunca deplora, mientras, fiel a

su misión, continúa haciendo llegar palabras de moderación y consejos de blandura para ate-

nuar lo más posible los horrores de la guerra. Y

del primer ministro Chamberlain, mientras se sucedieron manifestaciones en distintas ciudades francesas y britá- nicas por los bombardeos y la Santa Sede, a través del nuncio ante Franco, Antoniutti, imploró a aquél que pu- siera fin a los bombardeos. El conde Ciano, ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista, negó ante el em- bajador británico en Roma, Lord Perth, que los bombar- deos hubieran sido decididos por su país, pero días antes había reconocido lo contrario. No obstante, a efectos de la guerra en España, no hubo cambios significativos en la política oficial de “no intervención”. [4][6][8]

Del impacto internacional que iban a tener los bombar- deos de Barcelona de marzo de 1938 fue plenamente consciente el embajador de la Alemania nazi ante Fran- co, Eberhard von Stohrer. Éste en un informe confiden- cial enviado desde Salamanca a Berlín con fecha de 23 de marzo, después de reconocer que los bombardeos habían sido “literalmente terribles” y que no perseguían “objeti- vos militares”, afirmó:

Creo que los bombardeos de destrucción cuando no pretenden objetivos netamente mili- tares, no producen el efecto moral que se busca en una guerra civil como la española, sino por el contrario, comportan graves peligros para el porvenir. Estoy convencido de que después de la guerra, tanto en España como en el extran- jero, se nos criticará duramente tanto a los ita- lianos como a nosotros, tomando como tema el hecho, bien entendido, de que no habrán si- do los aviones españoles los que han destrui- do sus propias ciudades mediante bombardeos, sino los aviones aliados, italianos y alemanes

es

por eso que el augusto Pontífice, siempre por

Una prueba del tremendo impacto internacional que tu-

su

iniciativa e independientemente de la acción

vieron los bombardeos sufridos por Barcelona fue el dis-

de

otras potencias, el 21 del corriente ha encar-

curso que pronunció el primer ministro británico Winston

gado al antes citado monseñor Antoniutti [de- legado papal ante el gobierno “nacionalista” de Burgos] que haga con tal fin un nuevo y urgente paso cerca del Generalísimo Franco

Churchill, el 18 de junio de 1940, en el inicio de la batalla de Inglaterra cuando el terror a los bombardeos alemanes era también extremo, en el que puso de ejemplo a los ciu- dadanos de Barcelona para afrontarlos con coraje:

El gobierno republicano de Juan Negrín y la Generalidad

de Cataluña tomaron diversas iniciativas para movilizar

a la opinión mundial. El primero difundió un manfies- to condenando los bombardeos de Barcelona firmado por diversos intelectuales españoles encabezados por Jacinto Benavente dirigido a escritores y científicos de todo el mundo, al que se adhirieron personalidades como H.G. Wells, André Maurois, John Langdon-Davies, François Mauriac, Jules Romains o Nehru. Por su parte el co- misario de propaganda de la Generalidad de Cataluña, Jaume Miravitlles protagonizó en París a finales de marzo de 1938 un mitin sobre el tema "Barcelona ciudad már- tir". [28]

También se mostraron “horrorizados” Francia, a través del jefe de Gobierno Blum, y el Reino Unido, en boca

No quiero menospreciar la severidad del castigo que cae sobre nosotros, pero confío en que nuestros conciudadanos demostrarán ser capaces de resistir como lo hizo el valiente pue- blo de Barcelona

5 Continuación de los bombardeos

Los bombardeos sobre Barcelona cesaron el resto del mes de marzo, pero se trasladaron a otras poblaciones catala- nas y de la costa levantina, como los realizados sobre Ali- cante el 25 de mayo y el que siguió 6 días después sobre Granollers, ambos de extrema dureza. En total, de enero a junio de 1938, la aviación legionaria italiana realizó 782

5

ataques aéreos en la costa mediterránea española contro- lada por los republicanos, lanzando 16.558 bombas. [29]

6 Procesamiento de los autores

En enero de 2013 la Audiencia de Barcelona admitió a trámite la querella criminal presentada por dos víctimas de los bombardeos y por la asociación de italianos resi- dentes en Barcelona Altraitalia contra 21 aviadores de la Aviazione Legionaria, aunque no se sabe si alguno de ellos aún está vivo —Paolo Moci, que también participó en el bombardeo de Guernica, y Alberto Lauchard, que llega- ron a generales, está confirmado que ya han fallecido—. Entre los denunciados está el mayor Quattrociocchi que después sería el jefe de la aviación de la República de Saló, la Aeronautica Nazionale Repubblicana. [30]

7 Cultura popular

En 2008, Jesús Garay dirigió un documental ficcionado con el título de Mirando al cielo, que se centra en los bombardeos del 17 de marzo, e incorpora material de la época, imágenes de los hechos y entrevistas con militares, historiadores y supervivientes. [31]

En 2013, Pere Riera dirigió una obra de teatro con el tí- tulo de Barcelona representando la tragedia que se vivía en la ciudad de Barcelona durante los bombardeos, a tra- vés de la historia del reencuentro de dos amigas separadas por la guerra. La obra se estrenó el 9 de mayo de 2013 en el Teatro Nacional de Cataluña y fue recibida con una gran ovación por parte del público. [32]

8 Véase también

9 Notas

[1]

No obstante, en 1967, Franco, comentando con Francisco Franco Salgado-Araujo los hechos, señalaría: “todos los bombardeos se hacían siempre por decisión especial del mando español”. Según Preston (op. cit.: pp., 379-380), a Franco “le fallo la memoria”.

10 Referencias

[1] (Thomas, 1985, p. 866)

[2] (Bowers, 1977, p. 387)

[3] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en llamas. pp. 180-181.

[4] (Bowers, 1977, pp. 385-386)

[5] (Preston, 1994, pp. 378-380)

[6] (Thomas, 1985, pp. 866-867)

[7] (Preston, 1994, pp. 381-382)

[8] (Preston, 1994, p. 379)

[9]

[10] (Heiberg, 2004, p. 128)

[11] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 170.

[12] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. pp. 170-171.

[13]

Raguer, Hilari (2001). La pólvora y el incienso. La Iglesia

y

la Guerra Civil española (1936-1939). p. 294.

[14]

Raguer, Hilari (2001). La pólvora y el incienso. La Iglesia

y la Guerra Civil española (1936-1939). pp. 292-293.

[15] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 171.

[16] (Heiberg, 2004, pp. 129-130)

[17] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 171.

[18] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 173.

[19] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 174.

[20]

Raguer, Hilari (2001). La pólvora y el incienso. La Iglesia

y la Guerra Civil española (1936-1939). p. 293.

[21] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 175.

[22] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 176.

[23] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. pp. 181-182.

[24] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 175.

[25]

Raguer, Hilari (2001). La pólvora y el incienso. La Iglesia

y la Guerra Civil española (1936-1939). p. 294.

[26] (Alpert, 1998, p. 206)

[27] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. p. 171.

[28] Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). Es- paña en Llamas. pp. 184-185.

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10 REFERENCIAS

[29] (Heiberg, 2004, p. 133)

[30] Jacinto Antón (27 de enero de 2013). «21 aviadores sin piedad». El País.

[31] Mirando al cielo, en barcelonabombardejada.cat.

10.1 Bibliografía

drid: Akal. ISBN 84-460-0823-8.

Bowers, Claude G. (1977). Misión en España. En el umbral de la II Guerra Mundial, 1933-1939. Barce-

lona: Grijalbo. ISBN 84-253-9223-3.

Preston, Paul (1994). Franco “Caudillo de España” (Tercera edición). Barcelona: Grijalbo. ISBN 84-253-

Raguer, Hilari (2001). La pólvora y el incienso. La Iglesia y la Guerra Civil española (1936-1939). Bar- celona: Península. ISBN 978-84-8307-848-8. «(Col. Gran Atalaya, 2008)».

Solé i Sabaté, Josep María; Villarroya, Joan (2003). España en llamas. La guerra civil desde el aire. Ma- drid: Temas de Hoy. ISBN 84-8460-302-4.

Thomas, Hugh (1985). La Guerra Civil Española II. Barcelona: Grijalbo. ISBN 84-253-0695-7.

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11 Origen del texto y las imágenes, colaboradores y licencias

11.1 Texto

Bombardeos aéreos de Barcelona en marzo de 1938 Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeos_a%C3%A9reos_de_Barcelona_ en_marzo_de_1938?oldid=96258840 Colaboradores: Felipealvarez, Petronas, Maleiva, Aloneibar, Bernard, CommonsDelinker, Gaianauta, Trasamundo, El Pantera, P4K1T0, Nerika, Arjuno3, Ajfernandez2001, Xqbot, PatruBOT, Ripchip Bot, Manuchansu, Ewy25, EmausBot, ZéroBot, Grillitus, David822, Waka Waka, AeroPsico, Nayara es, KLBot2, Invadibot, Libertad 17, Totemkin, Raimon will, Strakhov, Grabado y Anónimos: 13

11.2 Imágenes

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11.3 Licencia del contenido