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Latumbadelasluciérnagas(octubrede1967),levantógranexpectaciónal

publicarse, y en 1968 ganó el premio Naoki. Con un talento fuera de lo común,complejoydesasosegado,Nosakaescondeensuestilounamirada quenorehúyelosaspectosmássórdidosycrudosdelaexistencia.

SegundaGuerraMundial(1939-1945).SeitaySetsukosonhijosdeunoficial

delamarinajaponesa.Undía,duranteunbombardeo,noconsiguenllegara

tiempoalbúnkerdondesumadrelosespera.Cuandodespuésbuscanasu

madre,laencuentranmalheridaenlaescuela,quehasidoconvertidaenun

hospitaldeurgencia.Traslamuertedesumadreyunabreveestanciaen

casadesutía,losniñosvagaránsincasaysinrumbo.

Durísimo,despiadado,Nosakanosdejalahuelladelafibraauténticaysin

concesiones.

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AkiyukiNosaka Latumbadelasluciérnagas ePUBv1.2 RoyBatty 15.07.12 www.lectulandia.com-Página3

AkiyukiNosaka

Latumbadelasluciérnagas

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RoyBatty15.07.12

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Títulooriginal: (Hotarunohaka)

Autor:AkiyukiNosaka,octubrede1967

Traductores:LourdesPortayJunichiMatsuura

Editororiginal:RoyBatty Correccióndeerratas:jugaor

ePubbasev2.0

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Latumbadelasluciérnagas

EstabaenlaestaciónSannomiya,ladoplaya,delosferrocarrilesnacionales,el cuerpohechounovillo,recostadoenunacolumnadehormigóndesnuda,desprovista de azulejos, sentado en el suelo, las piernas extendidas; aunque el sol le había requemadolapiel,aunquenosehabíalavadoenunmes,lasmejillasdemacradasde Seitasehundíanenlapalidez;alcaerlanochecontemplabalassiluetasdeunos hombresquemaldecíanavozengrito—¿imprecacionesdealmasembrutecidas?— mientras atizaban el fuego de las hogueras como bandoleros; por la mañana distinguía,entrelosniñosquesedirigíanalaescuelacomosinadahubierasucedido, losfuroshiki [1] decolorblancoycaquidelInstitutoPrimerodeKôbe,lascarteras colgadasalaespaldadelInstitutoMunicipal,loscuellosdelaschaquetasmarineras sobrepantalonesbombachosdelaPrimeraEscuelaProvincialdeShôin,situadaenla partealtadelaciudad;entrelamultituddepiernasquepasabanincesantementejunto aél,algunos,alpercibirunhedorextraño—¡mejorsinosehubierandadocuenta!—, bajabanlamiradayesquivabandeunsalto,atolondrados,aSeita,queyanisiquiera sesentíaconfuerzasparaarrastrarsehastalasletrinasqueestabanfrenteaél. Los niños vagabundos se arracimaban junto a las gruesas columnas de tres shaku [2] deancho,sentadosunobajocadaunadeellascomosibuscaranlaprotección deunamadre;quesehubieranapiñadoenlaestación,¿sedebía,quizá,aqueno tenían acceso a ningún otro lugar?, ¿a que añoraban el gentío que la abarrotaba siempre?,¿aqueallípodíanbeberagua?,¿o,quizá,alaesperanzadeunalimosna caprichosa?;elmercadonegro,bajoelpuentedelferrocarrildeSannomiya,empezó justoentrarseptiembreconbidonesdeagua,acincuentasen [3] elvaso,enlosque habíandiluidoazúcarquemado,inmediatamentepasóaofrecerbatatascocidasal vapor,bolasdeharinadebatatahervida,pastas,bolasdearroz,arrozfrito,sopade judíasrojas,bollosrellenosdepastadejudíarojaendulzada,fideos,arrozhervido confriturayarrozconcurry,ytambiénpasteles,arroz,trigo,azúcar,frituras,latasde carnedeternera,latasdelecheydepescado,aguardiente,whisky,peras,pomelos, botasdegoma,cámarasdeaireparabicicletas,cerillas,tabaco,calcetines,mantasdel ejército,uniformesybotasmilitares,botasdecuero…«¡Pordiezyenes!¡Pordiez yenes!»:alguienofrecíaunafiambreradealuminiollenadetrigohervidoquehabía hechoprepararaquellamismamañanaasumujer;otroibadiciendo:«¡Porveinte yenes!,¿quétal?¡Porveinteyenes!»,mientrassosteníaentrelosdedosdeunamano unoszapatosdestrozadosquehabíallevadopuestoshastaunosminutosantes;Seita, quehabíaentradoperdido,sinrumbo,atraídosimplementeporeloloracomida, vendió algunas prendas de su madre muerta a un vendedor de ropa usada que comerciabasentadosobreunaesteradepaja:unnagajuban,unobi,unhan’eriyun koshihimo [4] , descoloridos tras haberse empapado de agua en el fondo de una

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trinchera;así,Seitapudosubsistir,malquebien,quincedíasmás;acontinuaciónse desprendiódeluniformederayóndelinstituto,delaspolainasydeunoszapatosy, mientras dudaba sobre si acabar vendiendo incluso los pantalones, adquirió la costumbredepasarlanocheenlaestación;ydespuésunniño,acompañadodesu familia,quedebíavolverdellugardondesehabíarefugiado—llevabalacapuchade protecciónantiaéreacuidadosamentedobladasobreunabolsadelonayacarreaba sobresusespaldas,colgadosdelamochila,unaolla,unateterayuncasco—,ledio, comoquiensedeshacedeunengorro,unasbolasdesalvadodearrozmediopodridas quedebíanhaberpreparadoparacomereneltren;obien,lacompasióndeunos soldadosdesmovilizados,olapiedaddealgunaancianaquedebíatenernietosdela edaddeSeita,quienes,enamboscasos,depositabanenelsueloconreverencia,a ciertadistancia,comosihicieranunaofrendaantelaimagendeBuda,mendrugosde pan o paquetitos cuidadosamente envueltos de granos de soja tostada que Seita recogíaagradecido;losempleadosdelaestaciónhabíanintentadoecharloalgunaque otravez,perolospolicíasmilitaresquehacíanguardiaalaentradadelosandeneslo defendíanabofetadas;yaqueenlaestación,almenos,habíaaguaenabundancia, decidióecharraícesenellay,dossemanasdespués,yanopodíalevantarse. Unaterriblediarreanoloabandonabaysesucedíansusidasyvenidasalas letrinasdelaestación;unavezencuclillas,alintentarponerseenpie,sentíaquesus piernasvacilaban,seincorporabaapretandosucuerpocontraunapuertacuyotirador habíasidoarrancado,yavanzabaapoyándoseconunamanoenlapared;parecía, cadavezmás,unbalóndeshinchadoy,pocodespués,recostadoenlacolumna,fueya incapazdeponerseenpie,peroladiarrealoseguíaatacandoimplacablementeyen uninstanteteñíadeamarillolasuperficiealrededordesutrasero;Seita,aturdido,se sentíamorirdevergüenzay,comosucuerpoinerteeraincapazdeemprenderla huida,intentabaalmenosocultaraqueltinte,arañabaconambasmanoslaescasa arenayelpolvodelsueloparacubrirloconello,peroapenaslograbacubrirunaparte insignificante;alosojosdecualquieradebíaparecerqueunpequeñovagabundo enloquecidoporelhambreestuvierajugueteandoconlamierdaquesehabíahecho encima. Yanoteníahambre,nised,lacabezalecaíapesadamentesobreelpecho,«¡Puaff! ¡Quéasco!»,«Debedeestarmuerto»,«¡Quévergüenzaqueesténésosenlaestación! Ahoraquedicenqueestáapuntodeentrarelejércitoamericano»:sólovivíansus oídos, distinguía los diversos sonidos que lo envolvían; de noche, cuando todo enmudecíadesúbito:elecodeunasgeta [5] queandabanporelrecintodelaestación, elestruendodelostrenesquecirculabansobresucabeza,pasosqueechabanacorrer derepente,lavozdeunniño:«Mamaaá…»,elmurmullodeunhombrequehablaba entredientescercadeél,elestrépitodeloscubosdeaguaarrojadosviolentamente por los empleados de la estación. «¿Aquédía debemos estar hoy? ¿Aquédía?

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¿Cuántotiempodebollevaraquí?»,eninstantesdelucidezveíaantesusojoselsuelo dehormigónsincomprenderquesehabíaderrumbadosobresucostado,elcuerpo dobladoendos,enlamismaposturaqueteníacuandoestabasentado;ymirando absorto cómo la tenue capa de polvo del suelo temblaba al compás de su débil respiración,conunúnicopensamiento:«¿Aquédíadebemosestarhoy?¿Aquédía debemosestarhoy?»,Seitamurió. EnlamadrugadadelveintiunodeseptiembredelañoveintedeShôwa [6] ,undía despuésdequeseaprobaralaLeyGeneraldeProtecciónalosHuérfanosdeGuerra, elempleadodelaestaciónqueinspeccionabamedrosamentelasropasinfestadasde piojosdeSeitadescubrióbajolafajaunalatitadecarameloseintentóabrirla,pero, talvezporestaroxidada,latapanocedió:«¿Quéeseso?»,«¡Déjaloya!¡Tiraesa porquería!»,«Éstetampocodurarámucho.Cuandotemiranconesosojosvacíos,ya nohaynadaquehacer…»,dijounodeellos,observandoelrostrocabizbajodeotro niñovagabundo,máspequeñoaúnqueSeita,sentadojuntoalcadáverque,antesde quevinieranarecogerlodelayuntamiento,seguíasincubrirloniunaesteradepaja; cuandoagitólalatitacomosinosupieraquéhacerconella,sonóunclic-clic,yel empleado,conunimpulsodebéisbol,laarrojóentrelasruinascalcinadasdedelante delaestación,aunrincónoscurodondeyahabíacrecidolahierbaespesadelverano; alcaer,latapasedesprendió,seesparcióunpolvilloblancoytrespequeñostrozosde huesorodaronporelsueloespantandoaveinteotreintaluciérnagasdiseminadaspor lahierbaqueecharonavolarprecipitadamenteentodasdirecciones,entreparpadeos deluz,apaciguándosealinstante. AquelloshuesosblancoserandelahermanapequeñadeSeita,Setsuko,quehabía muerto el veintidós de agosto en una cueva de Manchitani, Nishinomiya; la enfermedad que la condujo a la muerte era llamada enteritis aguda; en realidad, incapazasuscuatroañosdesostenerseenpieyrendidaporlasomnolencia,la muertelellegó,comoasuhermano,porunadebilidadextremadebidaalhambre.

El cinco de junio, Kôbe fue bombardeado por una formación de trescientos

cincuentaB-29yloscincobarriosdeFukiai,Ikuta,Nada,SumayHigashi-Kôbe

quedaron reducidos a cenizas; Seita, estudiante de tercer año de bachillerato, movilizadoenunpelotóndetrabajo,ibaporentoncesalaaceríadeKôbe,peroaquel día,jornadaderestriccióndeluz,seencontrabaensucasa,cercadelaplayade Mikage,cuandoseanuncióelestadodealerta,asíquedecidióenterrarenelhuerto, alfondodeljardín,entretomates,berenjenas,pepinosypequeñaslegumbres,un braserodeporcelanadeSetoenelcual,segúnunplanpreconcebido,habíametidoel arroz,loshuevos,lasoja,elbonitoseco,lamantequilla,losarenquessecos,las ciruelasconservadasensal,lasacarinayloshuevosenpolvodelacocina,ylocubrió

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contierra,tomóenbrazosaSetsuko,dequiensumadre,enferma,nopodíaocuparse, yselacargóalaespalda,arrancódelmarcounafotografíadondeposabaenuniforme degalasupadre,untenientedenavíodequiennoteníannoticiasdesdequehabía embarcadoenunafragata,yselaescondióenelpecho;traslosdosbombardeosdel diecisietedemarzoydeloncedemayo,sabíaque,acompañadodeunamujeryde unaniña,leseríacompletamenteimposiblesofocarunabombaincendiariayquela zanjaexcavadaenelsuelodesucasanoleofreceríaprotecciónalguna;asíque,ante todo,envióasumadrealrefugioantiaéreoreforzadoconhormigónquelacomunidad devecinoshabíainstaladodetrásdelparquedebomberosy,cuandoempezabaa embutirenunamochilalostrajesdepaisanodesupadrequeestabanenelarmario ropero,todaslascampanasdelospuestosdevigilanciaantiaéreasonaronalunísono conunrepiqueteoextrañamentealegre;apenashubocorridoalrecibidor,Seitasevio envuelto por el estruendo de bombas que se estrellaban contra el suelo; tras la primeraoleada,debidoaaquelestrépitoespantoso,tuvolaalucinacióndequehabía vuelto de repente el silencio, aunque el retumbar opresivo, ¡rrrrr!, ¡rrrrr!, de los

motoresdelosB-29nocesabauninstante;hastaaqueldía,alvolverseylevantarlos

ojoshacialoalto,sólohabíacontemplado,agazapadoenelrefugioantiaéreodela fábrica,innumerablesestelasquesurcabanelcielotrasunainfinidaddepuntitos diminutos que volaban hacia el este, o bien, apenas cinco días antes, durante el bombardeoaOsaka,unenjambreparecidoaunbancodepecesquesedeslizabaentre lasnubes,alláenloalto,porelcielodelabahíadeOsaka;peroahora,aquellas enormesfigurasvolabantanbajoque,ensurutadesdeelmaralamontaña,antesde desaparecerporeloeste,inclusopodíandistinguirselasgruesaslíneastrazadasenel vientredelosfuselajesyelbasculardelasalas;lasbombasretumbarondenuevoy Seitaquedóinmóvil,clavadoenelsuelo,comosielairesehubierasolidificadode repente;seoyóentoncesunmetálicoclinc-clanc:unabombaincendiariadecolor azul,cincocentímetrosdediámetroysesentadelargo,habíacaídoalsuelorodando desdeeltejadoybrincabaenelcaminocomounaorugageómetraeibaesparciendo aceite;Seita,aturdido,corrióalaentradadelacasa,peroalverlahumaredanegra queyaveníafluyendodespaciodesdeelinterior,saliódenuevo,aunquefuerasólo halló una hilera impasible de casas, un espacio desierto y, frente a la casa, una escobilladeapagarelfuegoyunaescalerademanoapoyada,depie,contralavalla; debíallegar,comofuese,alrefugiodondeestabasumadreyemprendiólamarcha conSetsukosollozandoasuespaldajustocuandoempezabaasalirunahumareda negradesdeunaventanadelprimerpisodelacasadelaesquinay,simultáneamente, como por simpatía, prendieron unas bombas incendiarias que debían de haber permanecidohumeandoeneldesványseoyócrepitarlosárbolesdeljardín;las llamas se extendieron por el borde del alero y la puerta corredera, ardiendo, se desprendióycayó;enuninstante,sucampovisualseoscurecióylaatmósferase

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volvióabrasadora;Seitaechóacorrercontodassusfuerzas,comosiloempujaran,y huyóhaciaelestealolargodelavíaelevadadelferrocarrildelalíneaHanshincon elpropósitodellegaralmalecóndelríoIshiya,perounamuchedumbrequehuíaen busca de refugio abarrotaba ya el camino: gente que arrastraba pesadas carretas, hombresquecargabancolchonessobresusespaldas,viejasquellamabanaalguien convozchillona…Seita,exasperado,sedirigióentonceshaciaelmar,mientraslas chispasdanzabanasualrededor,envueltoaúnporelsilbidodelasbombas;enel camino,untonelimpermeabledesakedetreintakoku [7] rotoyanegadoenagua, hombresquesedisponíanaevacuaralosheridosenangarillas;cuandocreíahaber llegadoaunazonadesierta,setopó,unacallemásallá,conunalborotofrenéticode genteque,comoenunalimpiezageneral,vaciabasuscasasllevándoseinclusolos tatami [8] cruzólaantiguacarreteranacional,siguiócorriendoporcallejasestrechasy, enlasafuerasdeunbarriodonde,presumiblementetrasunahuidaprecipitada,yano quedabaniunalma,violasnegrasbodegasdelGokyódeNada,tanfamiliarespara él…Enverano,cuandoseacercabaaaquelbarrio,unolorsalobreimpregnabael aire,laarenabrillabaentreunabodegayotra,aespaciosdeunoscincoshaku,bajoel soldelverano,yelmarazulprofundoasomababajounhorizontesorprendentemente alto;ahoraestaimagensehabíaextinguidoycuandoSeitacorrióhastaallí,comoen unactoreflejo,pensandoqueúnicamenteelaguapodíasalvarlodelfuegoenuna costadondenohabíaabrigoalguno,encontróaotrosque,azuzadosporlamisma obsesión,sehabíancobijadojuntoaloscabrestantesqueservíanparaarrastrarlas barcasdepescaylasredesenaquellaplayadearenadecincuentametrosdeancho; Seitasiguióhaciaeloeste,haciaelríoIshiya,cuyasorillashabíansidoelevadascon dosterraplenestraslasinundacionesdelañotrecedeShôwa [9] ,yseocultóenunode loshuecosqueseencontraban,atrechos,enelnivelsuperior;teníalacabezaal descubierto, pero, después de todo, le infundía confianza estar escondido en un agujero;cuandosesentó,elcorazónlepalpitabaconfuerza,estabasedientoyel meroesfuerzodelevantarseparadesatarloslazosdesuespaldaytomarenbrazosa Setsuko,enquiennohabíatenidoapenastiempodepensarhastaaquelmomento,le hizoentrechocarlasrodillasyestuvoapuntodederribarlo,peroSetsukonisiquiera llorabayconsupequeñacaperuzaestampadadeprotecciónantiaérea,unablusita blanca,lospantalonesestampadosconelmismomotivoquelacaperuza,unostabi [10] rojosdefranelayconunasoladesusgetafavoritaslacadasennegro,aferrabacon fuerzaunamuñecayunmonederograndeyviejodesumadre.Traídosporelviento, eloloraquemadoyelcrepitardelasllamasparecíanmuycercanos;elfragordelas bombas,aráfagas,comounaguacerodeverano,alejándosehaciaeloeste;aterrados, hermanoyhermanasearrimabandevezencuandoelunoalotroyentoncesaSeita seleocurriósacardelabolsaespecialantiaérealafiambreraconlosrestosdelarroz refinadoquesumadrehabíacocidolanocheanterior—elúltimoarrozrefinadoque

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lesquedabayquesumadrehabíadecididoqueyanovalíalapenaguardarmás—, juntoconelarrozsindescascarillarcongranosdesojadeaquellamañanaytras destapar la mezcla, medio blanca, medio negra, que ya empezaba a tener una consistenciaviscosa,hizocomerlaparteblancaaSetsuko;allevantarlosojoshacia elcieloyverloteñidodecoloranaranjado,Seitarecordóquesumadrelehabía contadounavezquelamañanadelgranterremotodeKantôlasnubessehabían vueltoamarillas. «¿Ymamá?¿Adóndesehaido?»,«Estáenelrefugio.Dicenqueelrefugioque haydetrásdelparquedebomberosresisteinclusobombasdedoscientoscincuenta kilos,aunquecaiganjustoencima,asíquenolepasaránada»,dijoSeitacomosiél mismo intentara convencerse, ya que toda la zona de la costa de Hanshin que vislumbrabadevezencuandoatravésdelaavenidadepinosdeldiquevibraba lentamenteenunatonalidadescarlata;«SeguroqueestácercadeNihonmatsu,enel río Ishiya. Descansaremos un rato y después iremos hacia allí», Seita se había animadoderepentediciéndosequesumadredebíadehaberescapadoconvidade aquellasllamas,«¿Estásbien,Setsuko?¿Notehapasadonada?»,«Heperdidouna geta»,«Yatecompraréotras,yaúnmásbonitas»,«¡Yotambiéntengodinero!», Setsuko mostró el monedero, «Ábrelo», al abrir el recio cierre del monedero, aparecierontresocuatromonedasdeunoycincosenjuntoconunabolsitamoteada deblancoyunasfichasdeohajiki [11] rojas,amarillasyazules,igualesaaquellaque sehabíatragadoSetsukoelañoanterior,unaqueaparecióaldíasiguienteporlatarde trashacerlehacercacaeneljardínsobreunperiódicoextendido.«¿Nuestracasase haquemado?»,«Creoquesí»,«¿Yahoraquéharemos?»,«Papánosvengará,¡yalo verás!»,estaspalabrasnoeranunarespuesta,perotampocoSeitateníanilamás remota idea de lo que iba a suceder a continuación: únicamente un zumbido de motoresalejándosey,pocodespués,unalluviaquecayótorrencialmentedurante cincominutos;alverlasmanchasnegrasquedejabasobreellos,Seitapensó:«¡Ah! ¡Éstaeslalluviadelosbombardeos!»,yhabiendodominadofinalmenteelpánico,se levantóycontemplóelmarcuyasuperficiesehabíaennegrecidodepronto,repletade innumerablesdesechosqueflotabanaladeriva;laimagenqueofrecíalamontañano habíacambiado,perolaparteizquierdadelmonteIchiôparecíahaberseincendiado, porqueunanubedehumopúrpuraseextendíasuavementeporelcielo…«¡Aúpa! ¡Arriba!»,sentóaSetsukoenelbordedelagujeroylediolaespaldaparaquela pequeñamontarasobreél;cuandolohizo,lasintióterriblementepesada,aunque durantelahuidanisiquierahabíareparadoenella;agarrándosealasraícesdelas hierbas,searrastróhastalacimadeldique. Desde la cumbre, las dos escuelas populares de Mikage y la sala de actos municipalseveíantancercanascomosisehubierandesplazadoandandohastaallí; lasbodegasylosbarraconesdelejército,asícomolacasernadebomberosyelpinar,

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habíandesaparecidoporcompleto;elterrapléndelferrocarrildeHanshinseveíaa dospasosy,enellugardondecruzabaconlacarreteranacional,habíatresvagones detenidosenlavíainterceptandoelpaso;losescombroscalcinadosseextendíanalo largodeunasuavependientehastaelpiedelmonteRokkô;elhorizonteaparecía veladoyhabíaquinceodieciséislugaresdedondebrotabantodavíaelhumoylas llamas; de repente se oyó un fuerte estrépito: ¿quizá una bomba que no había prendido hasta aquel momento?, ¿una de explosión retardada, tal vez? No, eran planchasdecincqueuntorbellinodevientohacíavolarporlosairesmientrassilbaba comoelcierzoinvernal;SeitasintiócómoSetsukoseapretujabacontrasuespalday decidióhablarle:«Fíjate,nohaquedadonada,quédespejadoestátodo,¿verdad? ¡Mira,aquéllaeslasaladeactosadondefuimoslosdosacomerzósui [12] !»,perono huborespuesta.«¡Unmomento!»,Seitasedetuvoaenrollarsebienlaspolainasy, cuandoreemprendiólamarchaporloaltodeldique,descubrióasuderechatrescasas quesehabíansalvadodelasllamas,laestaciónIshiyagawadelalíneaHanshin reducidaasuarmazóny,unospasosmásallá,unsantuariosintoístacompletamente arrasadodondeúnicamentequedabalapiladelasabluciones;conformeibaandando, aumentabaelnúmerodepersonas:familiasexhaustassentadasalbordedelcamino, apenasconánimosdemoverloslabios,calentandoaguaenunateterasuspendidade unospalossobreunahogueradecarbónmineraldondetambiénasabanhoshiimo [13] ; Nihonmatsuestabamásallá,aladerecha,siguiendoporlacarreteranacionalhaciala montaña;cuandolograron,aduraspenas,llegarhastaallí,noencontraronasumadre porningunapartey,alverquetodosmirabanhaciaellechodelrío,Seitaseasomó:

allíabajo,sobrelaarenasecadelcauce,viocincocadáveresdemuertosporasfixia, unosdebrucescontraelsueloyotrosbocaarriba,conlosbrazosylaspiernas extendidos;Seitadecidiócomprobarsientreellosestabasumadre. SumadrepadecíadelcorazóndesdeelnacimientodeSetsuko;porlasnoches, cadavezqueteníaunacrisis,pedíaaSeitaquelerefrescaraelpechoconaguafríay cuandoeldoloreramuyagudo,éllaayudabaaincorporarseylarecostabasobreuna pila de cojines amontonados a su espalda; su seno derecho, incluso a través del camisón,seveíavibrarviolentamentealcompásdeloslatidos;sutratamiento,abase demedicinachina,consistíaenunospolvosrojosquetomabamañanaynoche;sus muñecaserantandelgadasquesepodíandardosvueltasconunamano.Comono podíacorrer,Seitacuidódequeellalosprecedieraeniralrefugioantiaéreo,pero mástarde,aunsabiendoquesielrefugioquedabarodeadoporlasllamaspodía convertirseensutumba,Seitahabíahuidoatodaprisa,olvidandolaseguridaddesu madre,sóloporqueelfuegointerceptabaelcaminomáscortoqueconducíahastaallí y ahora se culpaba a sí mismo por ello, aunque, ¿qué habría podido hacer, en realidad, de haber estado con ella? Por otra parte, su madre le había dicho bromeando:«TúhuyeconSetsuko,yoyamelasapañarésola.Siospasaraalgoa

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vosotros,¿quéexcusaledaríaapapá?¿Mehasentendidobien?» Enlacarreteranacional,doscamionesdelaarmadacorríanhaciaeloeste,un hombredelcuerpocivildedefensaantiaéreamontadoenunabicicletagritabaalgo porelmegáfono,unniñodelaedaddeSeitaledecíaaunamigo:«Noshancaídodos bombasjustoencima.Nosotrosqueríamosarrojarlasafueraenvolviéndolasconuna esteradepaja,pero,noveas,soltabanaceiteportodaspartes…»«¡Aloshabitantesde Uenishi, Kaminaka e Ichirizuka: agrúpense en la Escuela Popular de Mikage!»; habíannombradosubarrioySeitapensóalinstanteenlaposibilidaddequesumadre sehubierarefugiadoenlaescuela;cuandosedispusoabajarlapendientedeldique, volvíanaoírseexplosiones,elfuegoseguíallameandoentrelosescombrosy,sino teníanunaanchuraconsiderable,elaireardientequeinundabalascallesimpedía avanzarporellas,«Quedémonosunpocomásaquí»,ledijoaSetsukoquien,comosi hubieraestadoaguardandoaqueledirigieralapalabra:«¡Seita,pipí!»,«¡Vamos! ¡Abajo!»,ladepositóenelsuelo,lalevantócogiéndolaporlosmuslosylasostuvoen viloconlaspiernasabiertas:elchorrodeorinabrotóconunafuerzainesperada; despuéslaenjugóconunatoallita,«Yapuedesquitartelacaperuza»y,alverque teníalacaraennegrecidadehollín,humedecióelotroextremodelatoallaconagua delacantimplora:«Esteladoestálimpio,yaloves»,ylelavólacara,«Meduelenlos ojos», debido al humo los tenía inyectados en sangre, «Te los lavarán cuando lleguemosalaescuela»,«¿Yamamá,quélehapasado?»,«Estáenlaescuela», «¿Porquénovamosallí,entonces?»,«Aunquequeramos,nopodemospasartodavía. Todoestáardiendo»,Setsukoseechóallorardiciendoquequeríairalaescuela;su llantonoeraeldeunaniñamimadaynisiquierasedebíaaldolor,másbienparecía ellamentodeunapersonaadulta.«Seita,¿yahasvistoatumadre?»,lahijasolterona delacasadeenfrentelollamó,enelpatiodelaescuela,cuandosedisponíaaponerse denuevoenlacolaparaquelossoldadosdelcuerposanitariovolvieranalavarlelos ojosaSetsuko,yaquedespuésdelaprimeravezseguíandoliéndole,«Aúnno», «Dateprisa,estáherida»,yantesdequeSeitapudierapreguntarlesipodíacuidarde Setsuko,lamujerdijo:«Yomequedaréconella.¿Hastenidomiedo,Setchan?¿Has llorado?»,hastaaqueldía,nohabíantenidoapenasrelaciónconella,porlotanto,¿no sedeberíatantaamabilidadaquelamujerconocíalagravedaddelestadodesu madre?,Seitasealejódelafilay,alllegaralaenfermeríaquetanfamiliarleera despuésdehaberestudiadoseisañosenaquellaescuela,viounapalanganallenade sangre,lostrozosdevendas,elsueloylasbatasblancasdelasenfermerasteñidosde rojo,unhombreconeluniformecivil-patrióticotumbadobocaabajo,inmóvil;una mujerconunapiernavendadaasomandobajounospantaloneshechosjirones;Seita, sinsaberquédebíapreguntar,permanecióallídepie,mudoeinmóvil,hastaquesele acercóelseñorOobayashi,elpresidentedelacomunidaddevecinos,«¡Ah,Seita!Te estábamosbuscando,¿estásbien?»,lepusounamanosobrelaespalda:«Poraquí»,lo

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condujoalpasilloycuando,trasausentarseunosinstantes,regresódelaenfermería, desenvolvióunanillodejadedepositadoenelfondodeunacubetaquirúrgicayselo entregó:«Esdetumadre»;Seita,ciertamente,recordabaelanillo. Elauladetrabajosmanualesseencontrabaenunrincónapartadodelaplanta baja:allíhabíaninstaladoalosheridosgravesy,deentreellos,losqueestaban todavíamáscercadelaagoníayacíanenlasaladeprofesores,alfondodetodo;la madre tenía la parte superior del cuerpo completamente envuelta en vendas, sus brazosparecíanbatesdebéisboly,enelvendajequeseenrollabaenespiralalrededor delacara,seabríanunosagujerosnegrosúnicamentesobrelaboca,lanarizylos ojos;elextremodesunarizrecordabaelrebozadodeltempura [14] ,lospantalones estabantanquemadosqueapenassereconocíany,pordebajodeellos,asomaban unasmediasgruesasdecolorpelodecamello,«Porfinsehaquedadodormida.Sería mejoringresarla,siencontráramosalgúnhospital.Ahoraloestánpreguntando.Dicen queelhospitalKaiseideNishinomiyanosehaquemado,¡peroveteasaber!»,más quedormir,estabaencoma,poresosurespiracióneratanirregular,«Oiga,mimadre padecedelcorazón,sipudieradarlealgúnmedicamento…»,«¡Ah,lointentaremos!», dijoasintiendoconunmovimientodecabeza,peroinclusoSeitacomprendióqueera imposible.Juntoasumadre,yacíaunhombreque,cuandoespiraba,echabaunos espumarajossanguinolentosporlanarizylaboca,yunacolegialacontrajemarinero, aquientalvezhorrorizabaaquellavisióno,talvez,acausadelascoquesentía,lo enjugabaconunatoallitamientraslanzabamiradasfurtivasasualrededor;frentea ella, una mujer de mediana edad, completamente desnuda de cintura para abajo, exceptuandoelpubisquecubríaunagasa,teníaunapiernaamputadaalaalturadela rodilla;«¡Mamá!»,Seitalallamóenvozbaja,perosintióqueaquellasituaciónera irreal;antetodolepreocupabaSetsukoy,cuandosalióalpatio,laencontróconla vecinaenelcuadrodearena,bajolabarrafijadegimnasia,«¿Lahasvisto?»,«Sí», «Losientomucho.Sipudierahaceralgo,nodudesendecírmelo.¡Ah!,porcierto,¿ya tehandadolosbizcochos?»,ycomoSeitahizoungestonegativo,lamujersefue, diciendo:«¡Voyabuscártelos!»;mientrastanto,Setsukojugabaconunacucharade heladoquehabíaencontradoenlaarena.«Esteanillo,guárdalobienenelmonedero. ¡Nolopierdas!»,lometiódentro;«Mamáahoraestáenferma,peroenseguidase pondrá bien», «¿Dónde está?», «En el hospital, en Nishinomiya. Hoy dormirás conmigoenlaescuelaymañanairemoslosdosacasadelatíadeNishinomiya,¿la conoces,verdad?Vivealladodeunestanque»,Setsukopermanecíaaúnensilencio, haciendo bolas de arena; la vecina volvió con dos bolsas marrones llenas de bizcochos,«Anosotrosnostocaunaclasedelprimerpiso.Losdemásyaestánallí, ¿porquénovenís?»,perodebiódepensarque,alreunirseconfamiliascuyospadres estabansanosysalvos,lapobrecitaSetsukoo,inclusoantesqueella,elmismoSeita seecharíaallorar,yañadió:«¡Yavendréismástarde!»;«¿Quierescomer?»,«¡Quiero

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irconmamá!»,«Mañanairemos.Ahoraesdemasiadotarde»,sesentaronalbordedel cuadrodearena,«¡Yaverásquébuenosoy!»,Seitasearrojóhacialabarrafija,con unfuerteimpulsosaltósobreellayempezóagirarsincesar,unayotravez…enesta mismabarra,lamañanaenqueempezólaguerra,eldíaochodediciembre,Seita, alumnodetercerañodelaescuelapopular,habíaconseguidobatirunrécordaldar cuarentayseisvueltasseguidashaciaadelante.Aldíasiguiente,Seitasedispusoa llevarasumadrealhospitaly,comonopodíallevarlaahombros,decidióalfin alquilarunajinrikisha [15] quehabíacercadelaestaciónRokkômichi,quesehabía salvadodelfuego,«¡Va!Montatúhastalaescuela»,ySeitasubióporprimeravezen su vida a una jinrikisha, pero cuando, tras recorrer un camino lleno de ruinas calcinadas,llegaronalaescuela,sumadreyaestabaagonizandoynisiquierapudo moverla;elconductordelajinrikisharechazóelimportedelviajeconungesto negativodelamanoysefue;aquellamismanoche,sumadre,debilitadahastala extenuaciónacausadelasquemaduras,expiró;«¿Podríaverlelacara?»,antela peticióndeSeita,unmédicoqueacababadequitarselabatablancaymostrabaahora ununiformemilitarrepuso:«Esmejorquenolaveas.Esmejorasí»,lamadreestaba inerte,completamenteenvueltaporlosvendajesy,atravésdeellos,supurabala sangreatrayendoaunenjambredemoscasquesearracimabanasualrededor;el hombredelahemorragiaylamujerdelapiernaamputadatambiénhabíanmuerto;un policía preguntaba algo a los familiares, tomaba quién sabe qué notas y, a continuación,dijosindirigirseanadieenparticular:«Nohaymásremedioqueabrir unafosaeneljardíndelcrematoriodeRokkôeincinerarlosdentro.Tendremosque llevárnoslos hoy mismo en el camión, porque con este calor…», luego saludó militarmenteysefue;sinflores,sinincienso,sinofrendasdepastelesdearroz,sinla lecturadelossutras,sinnadiequelosllorara;unamujer,parientedeunodeellos,se hacíapeinarporunaancianamientraspermanecíaconlosojoscerrados,otradabael pechoaunbebéconunsenodescubiertoyunjovenqueasíaenunamanouna ediciónextraordinariadelperiódicodetamañotabloide,yaarrugada,exclamócon acentoemocionado:«¡Fantástico!¡Detrescientoscincuentaavionesquehanvenidoa bombardear,hemosderribadoelsesentaporciento!»,Seita,asuvez,calculóqueel sesentaporcientodetrescientoscincuentaeradoscientosdiez,algoquenotenía relaciónalgunaconlamuertedesumadre. Antesdenada,dejóaSetsukoalcuidadodeunosparienteslejanosquevivíanen Nishinomiya con quienes habían convenido acogerse mutuamente en caso de incendio;lafamiliasecomponíadeunamujerviuda,unhijoqueestudiabaenla EscueladeMarinaMercanteyunahija,yalojabanademásaunhuésped,empleado enlasaduanasdeKôbe.Elsietedejunioalmediodía,elcadáverdesumadredebía ser incinerado al pie del monte Ichiô; al quitarle las vendas que envolvían sus muñecasparasujetarconalambrelaplacadeidentificación,lapieldelamadre,que

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Seita podía ver al fin, apareció tan ennegrecida que nadie hubiera creído que pertenecieraaunserhumanoy,enelmomentodecargarlasobreunaparihuela, multituddegusanoscayeronrodandorítmicamentealsuelo;bajólamirada,cientos, milesdegusanosseretorcíansobreelpavimentodelauladetrabajosmanuales, ignoradosporquieneslosibanaplastandobajosuspiescongestoimpasiblemientras sacaban los cadáveres: cuerpos ennegrecidos similares a troncos quemados que envolvíanenunaesteradepajaantesdecargarlosenuncamión,obiencadáveresde muertos por asfixia, por heridas, y aun otros, que iban alineando, sin envolver siquiera,dentrodeunautobúsdesprovistodeasientos. En una explanada al pie del monte Ichiô, una fosa de unos diez metros de diámetro donde se amontonaban desordenadamente vigas, pilares de madera y shoji [16] deedificiosderruidoscomomedidadeseguridad;depositaronloscadáveres sobre aquel montón y los miembros del cuerpo de vigilancia antiaérea fueron vaciandoenlafosacubosdepetróleoconademanesquerecordabanlosejerciciosde entrenamientodeextincióndeincendios;luegoencendieronuntrapoy,alarrojarlo dentro,selevantóunahumaredanegrayelfuegoempezóaarder;loscadáveres, envueltosenllamas,quecaíanrodandoeranprendidosconunganchodepalolargoy devueltosalahoguera;asulado,sobreunamesacubiertaporunatelablanca,se alineabanacentenarescajasdemaderadeaparienciamiserable:eraenellasdonde mástardedepositaríanloshuesos. Alejaronalosparientes,diciendoqueentorpecíaneltrabajoy,durantelanoche quesiguióaaquellaincineraciónquenohabíaoficiadosiquieraelmonjemásmísero, repartieronloshuesosmetidosenlascajasdemadera,dondefigurabaelnombredel difunto escrito con carboncillo, como si, ¡qué gran utilidad la de la placa de identificación!,dieranacadacualsuparteenlacoladelracionamiento.Pesealhumo negroquesehabíaalzadodelahoguera,loshuesoseraninmaculadamenteblancos. YaeraplenanochecuandoSeitallegó,alfin,alacasadeNishinomiya,«¿Mamá todavíaestámalita?»«Sehaheridoenelbombardeo»,«¿Yelanillo,yanoselo pondrámás?¿Melohadadoamí?»Seitaescondiólacajaconloshuesosdentrode un pequeño armario empotrado que había encima de una estantería y, por un momento, imaginó el anillo ciñendo aquellos huesos blancos; horrorizado, alejó enseguidaestavisióndesupensamiento,«Esteanilloesmuyvalioso,guárdalo»,le dijoaSetsukoqueestabasentadasobreuncolchón,jugandoconlasfichasdeohajiki yconelanillo.Seitanolosabía,perosumadre,comomedidadeseguridad,había enviado a casa de los parientes de Nishinomiya kimonos, ropa de cama y mosquiteras; la viuda, señalando los paquetes envueltos en unos furoshiki de estampadoarabescoqueseamontonabanenunrincóndelpasillo,dijoenuntono dulzónqueocultabaaduraspenaslaenvidia:«¡Quésuerteperteneceralaarmada, ¿no?Todotelollevanencamión!»;alabrirunacanastademimbre,aparecieronla

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ropainteriordeSeitaydeSetsukoyloskimonosdeusodiariodelamadre;dentrode unbaúlparaguardarvestidosoccidentaleshabíakimonosdepaseodelargasmangas; eloloranaftalinaquelosimpregnabalehizosentirnostalgia. Lesasignaronunahabitacióndetrestatamialladodelrecibidor;comotenían cédula de damnificados, les correspondía una ración especial de arroz, latas de salmón, carne de ternera y legumbres cocidas; además, cuando excavó entre escombrosycenizasyafríasellugarquesupusocorrectodentrodeunperímetrode dimensionestanreducidas quelosorprendió:«¿Aquívivíamostodos nosotros?», encontróenperfectoestadolosvíveresquehabíaguardadoenelbraserodecerámica Seto;alquilóunacarretaeinvirtiótodoundíaentransportarlos,cruzandoloscuatros ríos: Ishiya, Sumiyoshi, Ashiya y Shukugawa, hasta dejar apilada toda aquella comidaenelrecibidor;contodo,laviudasiguióconsusreproches:«¡Vayavidade lujo se dan las familias de los militares!», mientras iba, con aire satisfecho, repartiendoorgullosamenteentrelosvecinosunasciruelasconservadasensalqueno lepertenecían;habíarestriccionesenelsuministrodeaguaycontarconunjoven fuertecomoSeitaparaacarrearladesdeunpozoqueestabaatrescientosmetrosdela casa representaría una gran ayuda; la hija, alumna de cuarto año de la escuela superiorfemeninamovilizadaenlafábricadeavionesNakajima,inclusocuidópor unosdíasdeSetsukodurantesupermiso. En el pozo, una mujer de la vecindad cuyo marido estaba en el frente y un estudiantedelauniversidaddeDôshisha,quepaseabaconeltorsodesnudoyconuna gorraenlacabeza,teníanlaosadíadeaparecercogidosdelamano,convirtiéndose, así,enlacomidilladelvecindario;nosehablabamenosdeSeitaydeSetsuko, aquellospobresniños,hijosdeuntenientedelaarmada,quehabíanperdidoasu madreenunbombardeoyaquienestodoelmundocompadecíadespuésdequela viudapregonarainteresadamentesuhistoriaportodoelbarrio. Alanochecer,lasranascroabanenundepósitodeaguacercanoy,aamboslados delacaudalosacorrientequeveníafluyendodesdeeldepósitoatravésdelahierba espesa,lasluciérnagastitilabanposadasunasobrecadahoja;alalargarlamanohacia ellas,suluzseveíaparpadearentrelosdedos,«¡Mira,cógela!»,depositabaunasobre lapalmadelamanodeSetsuko,peroéstalacerrabacontodassusfuerzasyaplastaba laluciérnagaenuninstante:enlapalmadesumanoquedabaunpenetranteoloracre, arropadosenlanegraplacidezdelastinieblasdejunio,porqueenNishinomiya,al piedelamontaña,losataquesaéreossesentíantodavíacomoalgoajeno. Envió una carta a la base naval de Kure dirigida a su padre a la que nadie respondió,luegofueacomprobarcuántodineroteníanenlaagenciaRokkôdelbanco deKôbeyenlaagenciaMotomachidelSumitomo,bancosquerecordabamuybien porqueundía,deregreso,habíaimportunadoasumadreparaquelecomprarayano sabíaqué;anuncióalaviudaqueenlacuentahabíaunossietemilyenesyellase

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henchiódeorgullo,«¡Puesamí,cuandomuriómimarido,medieronsetentamil yenesdegratificacióndelretiro!»,yañadió,presumiendoahoradesuhijo:«Yukihiko estaba sólo en tercer año de bachillerato, pero saludó con tanta corrección al presidente de la compañía, que lo felicitó y todo. ¡Mi hijo vale mucho!», eran palabrasllenasdesobreentendidos,dirigidasaSeita,quiennopodíaevitardormirse porlasmañanas,yaqueteníadificultadesenconciliarelsueñoysedespertabapor lasnochesgritandodeterror;enmenosdediezdías,lasciruelasdeltarro,loshuevos en polvo y la mantequilla se habían agotado, las raciones especiales para damnificadostambiénhabíandesaparecidoy,desusdosracionesdetresshakude arroz,lamitadseconvirtióensoja,cebadaymaíz;laviudatemíaqueaquellosdos niñosenplenocrecimientoacabarancomiéndoseinclusosuracióny,pocodespués, alservirlasgachasdearrozaguadoconlegumbresquetomabantresvecesaldía, hundíapesadamenteelcazohastaelfondodelaollaydabaelarrozasuhija, mientras a Seita y a Setsuko les llenaba el tazón de caldo y legumbres; debía remorderlelaconcienciadevezencuandoporquesolíadecir:«Comolaniñaestá trabajandoparalapatria,debecomerbienparatenerfuerzas»,sinembargo,enla cocina,selaoíarascarsindescansolaollaconelcazoparadesprenderelarrozque sehabíaadheridoalfondo,elarrozmássuculento,aromáticoypastoso,sinduda alguna;alimaginaralaviudadevorándoloconfruición,Seita,másqueenfadarse, sentíacómoselehacíalabocaagua.Elhuéspedquetrabajabaenaduanasconocía todoslosrecovecosdelmercadonegroysolíaregalarlealaviudalatasdecarnede ternera,almíbarysalmónparaganarsesufavor,porquelegustabamucholahija.

«¿Vamos a la playa?», un día despejado de la estación de las lluvias, Seita, preocupadoporelterriblesarpullidoquecubríalapieldeSetsuko,pensóquelas manchas desaparecerían si las frotaba con agua salada; era difícil adivinar qué razonamientos habría seguido la mente infantil de Setsuko para explicarse la desaparicióndesumadre,perolociertoeraqueapenaspreguntabaporellayque habíapasadoadepositartodasuconfianzaensuhermanomayor,«¡Oh,sí!¡Qué bien!»;hastaelveranopasado,sumadrealquilabaunacasaenSumadondesolían pasartodoelverano:SeitadejabaaSetsukosentadaenlaarenaeibayveníanadando desdelaorillahastalasboyasdevidriodelasredesdelospescadoresqueflotaban maradentro;enlaplayahabíaunpuestecilloque,peseaserunsencillomerendero, servíaunsakedulceconsaborajengibreyellosdoslobebíansoplando;deregreso lesesperabaelhattaiko [17] quehabíahechosumadre:Setsukoseloembutíaenla boca y, al atragantarse, su cara acababa embadurnada, toda, de hattaiko… «¿Lo recuerdasSetsuko?»,teníayaestaspalabrasenloslabios,perosedijoqueeramejor nodespertarlosrecuerdosdelaniñahablandosintonnison.

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Sedirigieronalaplayabordeandoelriachuelo;enelcaminoasfaltadoquecorría enlínearecta,habíadetenidasunascarretasdetirodondeibancargandodiversos fardosquesacabandelascasas;unjovenrechoncho,congafasyunagorradela EscuelaPrimeradeBachilleratodeKôbe,llevabaentrelosbrazosunmontónde librosmuyvoluminososylosdepositóenlacarretamientraselcaballosacudíala colaconapatía;trasgiraraladerecha,desembocaroneneldiquedelríoShukugawa; amediocamino,estabalacafeteríaPaboniidondeservíanagar-agarconsabora sacarinayallísolíandetenerseatomaruno;lapasteleríaYûhaimudeSannomiyaque habíapermanecidoabiertahastaelfinal;medioañoantes,conmotivodelcierredela tienda,habíanhechounahornadadetartasmontadasysumadrehabíacompradouna; eldueñodelapasteleríaerajudío,porcierto,comoloeratambiénaquellamultitud derefugiadosqueelañoquincedeShôwa [18] llegóalamansióndeladrillorojoque seencontrabacercadeShinohara,dondeSeitaestudiabamatemáticas:aunqueeran jóvenes,todosllevabanbarba,alascuatrodelatardesedirigíanenfilaindiaalbaño públicoy,pesealcalordelverano,secubríanconungruesoabrigo;habíaunoque calzabalosdoszapatosdelpieizquierdoyandabacojeando,¿quéhabrásidode ellos?,¿loshabránobligadoatrabajarenunafábrica,comoesdesuponertratándose de prisioneros? Los prisioneros trabajan duramente; así lo dicen: en cuanto a esfuerzo,éstossesitúanenprimerlugar;ensegundo,losestudiantes;entercero,los movilizadosy,encuartolugar,losobrerosdeverdad;éstossuelenhacertabaqueras metálicasconduraluminio,reglasconresinasintéticaycosasporelestilo;congente comoésa,¿cómodiablossevaaganarunaguerra?EldiquedelríoShukugawase habíaconvertidoenunahuertadondeseabríanlasfloresdelacalabazaydelpepino; enlazonaqueseextendíahastalacarreteranacionalnoseveíaniunalmay,dentro delbosquecilloquelabordeaba,unosavionesdetamañomediano,dereservaparala luchafinalenterritoriojaponés,permanecíanensilencio,cubiertosporunaexigua reddecamuflajequenoeramásqueunasimpleexcusa.Enlaplaya,niñosyancianos llenabanbotellasdeunshô [19] conaguademar,«Setsuko,desnúdate»,Seitaempapó unatoallitadeagua,«Puedequeestéunpocofría»,yfrotórepetidasveceslaszonas deaquellapieltersa,yademujercita,dondesemultiplicabanlasmanchasrojas,en loshombrosyenlosmuslos;elbañoenManchitaniibanatomarloacasadeunos vecinosquevivíandoscasasmásallá;eransiemprelosúltimosenentrary,albañarse envueltosenlastinieblasdelasrestriccionesdeluz,Seitajamásteníalasensaciónde haberselavado;elcuerpodesnudodeSetsuko,queveíadenuevo,erablancocomoel desupadre;«¡Mira!¿Quélepasaaaquelhombre?¿Estádurmiendo?»,alladodel diquedeprotecciónhabíauncadávercubiertoconunaesteradepajabajolaque asomaban unas piernas desmesuradamente grandes en comparación al cuerpo, «¡Déjalo!¡Esmejorquenolomires!Oye,encuantohagaunpocomásdecalor, podremos nadar. Yo te enseñaré», «¡Si nadamos, tendremos aún más hambre!»,

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también Seita se veía acuciado, en los últimos tiempos, por una insoportable sensación de hambre, hasta el punto de que, cuando se sacaba alguna espinilla caprichosaquelehabíaaparecidoenelrostro,semetíainconscientementeaquella grasablancaenlaboca;lequedabaalgúndinero,perocarecíadeexperienciaenla compra clandestina, «¿Por qué no intentamos pescar algún pez?», pensó que no deberíaserdifícilatraparunbera,oquizáuntenkochi [20] ;comoúltimo recurso, decidieronbuscaralgas,perosólohabíaalgunossargazospodridosflotandoalvaivén delasolas. Cuandoseanuncióelestadodealerta,decidieronvolveracasay,alpasarpor delantedelhospitalKansei,desúbitooyeronresonarlavozdeunajoven:«¡Eh, mamá!»,unaenfermerasearrojóalosbrazosdeunamujerdemedianaedadque llevabaunabolsaalhombro,sumadrereciénllegadadelcampo,sinduda;Seita, embobado, contempló la escena medio con envidia, medio con fascinación, pensando:«¡Quéexpresióntanbonitatieneestaenfermera!»;«¡Evacuación!»,Seita

dirigiómaquinalmentelamiradahaciaelmar:unosB-29sobrevolabanlasaguas

profundasdelabahíadeOsakaenvuelorasantearrojandominas;debíanhaberse agotadoyatodoslosobjetivosaincendiar,porqueenlosúltimosdíaslosbombardeos agranescalasehabíanidoalejandocadavezmás. «Loskimonosdetumadre,mesabemaldecírtelo,peroyanosirvenparanada, ¿qué te parece si los cambiamos por arroz? Ya hace tiempo que yo voy intercambiandoestoylootroparapodercompletarloquenoshacefalta»,laviuda añadióquesumadresehubieraalegradoporello;sinesperarsiquieraunarespuesta, abrióelbaúldevestidosoccidentalesy,conmanoexperta,quedelatabalasrepetidas veces que debía haber registrado el contenido del baúl mientras ellos estaban ausentes,sacódosotreskimonosylospusoencimadeltatami,«Conesocreoque podremosconseguirunto [21] dearroz.Tútambiéntienesquealimentartebien,Seita, tienesqueponertefuerteparacuandoseassoldado». Eranloskimonosquellevabasumadrecuandoerajoven;Seitarecordóeldíaen que la asociación de padres había asistido a su clase, el orgullo con que había contempladoasumadretrascomprobar,alvolverse,queeralamáshermosa;recordó tambiénlasvisitasquehacíanasupadreenKure:enestasocasiones,sumadre aparecíainesperadamenteconunatuendomuchomásjuvenily,eneltren,élnohacía másqueacariciarlacontento…Pero,ahora,¡untodearroz!;Seita,consólooírestas palabras,«unto»,seestremeciódealegría,yaquelasinciertasracionesdearrozque lescorrespondíanaélyaSetsukonollenabansiquieramediocestillodebambúy, además,conestacantidadteníanquesubsistircincodías. EnlosalrededoresdeManchitanivivíanmuchoscampesinosylaviudanotardó enregresarconunsacodearroz:llenóhastalosbordeseltarrodeSeita,elmismo quehabíacontenidolasciruelas,yvacióelrestoenuncofredemaderaparausode

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sufamilia;durantedosotresdíascomieronarrozhastalasaciedad,peroenseguida volvieronalasgachasy,cuandosedejaronoírlasprotestasdeSeita,«Túyaeres mayorytienesquepensarencooperarconlosdemás.Túnoofrecesnisiquieraun puñado de arroz y, ¿dices que quieres comerlo? ¡Esto no puede ser de ninguna manera!¡Notienesningunarazón!»;conrazónosinella,graciasaloskimonosdela madre,laviudahabíaconseguidoelarrozconquepreparaba,ufana,lacomidaquesu hijallevabaaltrabajoylasbolasdearrozparaelhuésped,mientraselalmuerzode SeitaySetsukoconsistíaenunamezcladesojadesgrasadaquelaniña,aúnconel sabordelarrozenloslabios,senegabaacomer;«Digaustedloquediga,¡elarrozera nuestro!»,«¿Quieresdecirconesoqueosengaño?¡Vasdemasiadolejos!¡Acojoa doshuérfanosyencimatengoqueoíreso!¡Muybien!Apartirdeahora,haremosla comidaaparte.Asínohabráquejas,¿no?Además,Seita,tútienesparientesenTokio, ¿verdad?Encasadelafamiliadetumadre,hayuntalnoséqué,¿porquénole escribes?EncualquiermomentobombardearánNishinomiya»,laviudanollegóa ordenarlesquesemarcharanenseguida,perosoltóagustotodoloqueteníaenmente, ylociertoesquetambiénellateníasusrazones:losdoshuérfanossehabíaninstalado ensucasasinintenciónaparentedemarcharsecuandoellanoeramásquelaesposa deunprimodesupadre;teníanparientesmáscercanosenKôbe,perotodoshabían perdidosucasaentrelasllamasynosabíancómoencontrarlos.Enunatiendade utensiliosdomésticos,Seitacompróunacucharahechaconunaconchaalaque habíanaplicadounmango,unacazueladebarro,unasalseradesojay,además, regaló a Setsuko un peine de boj que valía diez yenes; mañana y noche, pedía prestadounhornillo,cocíaarrozy,deacompañamiento,preparabatallosdecalabaza hervidos,caracolesdelestanqueensalsadesojaocalamaressecospuestosenremojo ycocidos,«Nohacefaltaquetesientestancorrectamente»,altomarasientofrentea aquellapobrecomidadepositada,sinbandeja,directamentesobreeltatami,Setsuko lohizoconmuchaformalidad,talcomolehabíanenseñado,ydespuésdelacomida, cuando Seita se tumbó en el suelo con aire negligente, ella le advirtió: «¡Te convertirásenunavaca!»Utilizandolacocinaporseparadosesentíanmáscómodos, peroélnopodíadarabastoatodoslosquehaceresy,pronto,alpasarelpeinedeboj por el pelo de Setsuko, era difícil adivinar dónde los habría cogido, pero caían rodandodesucabellerapiojosyliendres,ysitendíalaropasintomarprecauciones, «¡Quieresquenosveanlosavionesdelenemigooqué!»,laviudateníapalabrasde reprocheinclusosobrelacolada;losesfuerzosdeSeitanoimpedíanquelasuciedad fueracadavezmásostensible;paraempezar,lesprohibieronbañarseencasadelos vecinosy,cuandofinalmentelosdejaronentrar,unavezcadatresdías,enelbaño público,fueacondicióndequellevaranelcombustibleparacalentarelagua,una tareaarduaypesadaquedabapereza;Seitasepasabaeldíatumbado,leyendolas revistasfemeninasalasquehabíaestadosuscritasumadreyqueélcomprabaenla

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libreríadeviejodedelantedelaestacióndeShukugaway,cuandosonabalaalarma debombardeo,silaradioanunciabalallegadadeunagranformacióndeaviones,se negabaairalrefugioordinario,cogíaaSetsukoysemetíaenunacuevaprofunda quehabíadetrásdelestanque,cosamuymalvistaporlosvecinosdelbarrio,quienes, encabezadosporlaviuda,estabanyahartosdelosdoshuérfanosydecíanqueun joven de su edad debería ser núcleo de las actividades civiles de extinción de incendios,peroSeita,trashabervividoensupropiapielelestrépitodelasbombas estrellándosecontraelsueloylavelocidaddelasllamas,sihubieransidounoodos avionesaúnlohabríahecho,perotratándosedetodaunaformación,¡nipensarlo!

Elseisdejulio,bajolasúltimaslluviasdelaépocadelosmonzones,losB-29

bombardearonAkashi;desdelacueva,SeitaySetsukocontemplabandistraídamente lasondasconcéntricasquelasgotasdelluviatorrencialdibujabanenlasuperficiedel estanque; Setsuko abrazaba la muñeca, que no abandonaba fuera adonde fuese,

«¡Quiero volver a casa! ¡No quiero vivir más con la tía!», lo dijo lloriqueando, aunque no se había quejado nunca hasta aquel momento, «Nuestra casa se ha quemado,yanotenemoscasa»,sinembargo,nopodríanestaryaencasadelaviuda muchomástiempo:unanocheenqueSetsuko,dormida,estuvollorandodemiedo,la viudaaparecióderepentecomosihubieraestadoaguardandolaocasión,«Mihijay mihijoestántrabajandoparalapatria,asíquetú,porlomenos,podríashaceralgo paraquedejaradellorar,comomínimo,vamos;¡conesteescándalonohayquien duerma!»,ycerrólapuertacorrederaconunaviolenciaquehizosollozaralaniña conmásfuerza;Seitalasacóalastinieblasdelacalle,entrelasluciérnagaseternas; poruninstantepensó:«SialmenosnoestuvieraSetsuko…»,peroelcuerpecillodela pequeña,quehabíavueltoadormirseapoyadaensuespalda,parecía,extrañamente, muchomásliviano,sufrenteysusbrazosestabanllenosdepicadurasdemosquito que,cuandoserascaba,supurabanpus.Aprovechandoquelaviudaacababadesalir,

levantaronlatapadelviejoarmoniodelahija:«he-to-i-ro-ha-ro-i-ro-to-ro-i,he-to-i-

ro-i-ho-ni»;cuandolasescuelaspasaronallamarse«populares»,el«do-re-mi»se convirtióen«ha-ni-ho-he-to-i-ro-ha»;recordabahabertecleadoconinseguridadla melodíadelKoinobori [22] ,laprimeracanciónqueaprendiótrasaquelcambioy,al tararearlaconSetsuko:«¡Dejaddecantar!¡Estamosenguerrayvoyaseryoquien sufralasconsecuencias!¡Quéfaltadesentidocomún!»,gritó,enfadada,laviuda,que habíaregresadoinadvertidamente,«¡Convosotros,hacaídounacalamidadsobreesta casa!Enlosbombardeos,nosirvesparanada.Sitepreocupatantotuvida,¿porqué novivessiempreenlacueva?» «Éstaseránuestracasa.Aestacuevanovendránadieytúyyopodremosvivir comoqueramos».LacuevateníaformadeU,ylossoportesquelaapuntalabaneran gruesos,«Compraremospajaaloscampesinosylaextenderemosporelsuelo,ysi aquícolgamoselmosquitero,noestarátanmal»,Seitasesentíamovido,amedias,

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porunimpulsoalaaventuramuypropiodesuedady,cuandohubopasadoelestado dealarma,empezóarecogersuscosasensilencio,«Graciasporhabernostenidoen casatantotiempo.Nosotrosnosvamos»,«¿Queosvais?¿Adónde?»,«Todavíanolo hemosdecidido»,«Bueno,¡cuidaosentonces!¡Adiós,Setenan!»,yconunasonrisa forzada,laviudadesaparecióenelinteriordelacasa. Aduraspenaslogróarrastrarhastalacuevalacanastademimbreparaguardar ropa,elmosquitero,losutensiliosdecocinay,además,elbaúlderopaoccidentalyla cajaconloshuesosdesumadre;«¿Aquívamosavivir?»,pensándolobien,erauna cuevanormalycorriente,ySeitaempezóasentirsedesanimado,peroenlaprimera granjaadondesedirigió,alazar,ledieronpajaeinclusolevendieronalgunosnabos; además,Setsukoestabaentusiasmada,«¡Estoeslacocina;yaquíestáelrecibidor!», sedetuvouninstanteconairedubitativo,«¿Ydóndepondremosellavabo?»,«¡No importa!,encualquiersitiovabien.Yateacompañaréyo»,Setsukosesentócon delicadezaencimadeunmontóndepaja;supadrehabíadichounavez:«Estaniña, cuandocrezca,vaaserhermosaydistinguida»,alpreguntarleSeitaelsignificadode lapalabradistinguida,quenoentendía,supadreaventuró:«Pues,vendríaaseralgo asícomoelegante,supongo»,y,enefecto,Setsukoeraunabellezaeleganteydigna decompasión. Estabanacostumbradosalaoscuridaddelasrestriccionesdeluz,pero,sumergido enlastinieblasdelanoche,elinteriordelacuevaparecíarealmentepintadode negro;unavezsemetíandentrodelmosquiterocolgadodelospuntales,nopodían confiarenotropuntodereferenciaqueenelzumbidoincesantedelosmosquitosque pululabanenelexterior,losdossearrimaroninstintivamenteelunoalotroy,al abrazar con el bajo vientre las piernas desnudas de Setsuko, Seita sintió una excitaciónqueleproducíaundolorsordo,laabrazóconmásfuerza:«¡Seita,me hacesdaño!»,dijoSetsukollenadepánico. «¿Paseamos?»,comonopodíanconciliarelsueño,salieronalexteriorehicieron pipílosdosjuntos;sobresuscabezasunosavionesjaponesessedirigíanhaciael oestehaciendoparpadearlaslucesdeseñales,azulesyrojas,«¡Mira,lasunidades especialesdeataque [23] !»,«¡Ah!»,Setsukoasintióconlacabezasincomprenderlo que querían decir aquellas palabras, «Parecen luciérnagas», «Sí, es verdad», si cogieranluciérnagasylasmetierandentrodelmosquitero,¿nodarían,talvez,un pocodeluz?Ydeestemodo,ynoesquepretendieranimitaraShain [24] ,fueron atrapandotodaslasluciérnagasquesepusieronasualcance,unatrasotra,ycuando lassoltarondentrodelmosquitero,cincooseisemprendieronelvueloconsuavidad, mientraslasotrasseposabanenlatela…¡Oh!,¡yaerancienlasluciérnagasque volaban ahora por el interior del mosquitero!; seguían sin poder distinguirse las faccioneselunoalotro,peroelvuelodelasluciérnagaslesdabaunasensaciónde serenidad y sus ojos se cerraron mientras iban siguiendo aquellos movimientos

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suaves;laslucesdelasluciérnagas,enhilera:larevistanavaldelemperadoralas FuerzasdelaArmadaenoctubredelañodiezdeShôwa [25] ;ornaronlaladeradel monteRokkôconunagranluminariaenformadenave;desdelacima,laflotaylos portaavionesancladosenlabahíadeOsakaparecíanpalosflotandosobrelasaguas, lostoldosblancosseextendíandesdelaproa;supadreformabapartedelatripulación delafragataMayaySeitalabuscódesesperadamente,peroelpuentecortadoen vertical,parecidoaunbarranco,característicodelafragataMaya,noseveíapor ninguna parte; ¡oh!, ¿era la banda de la Universidad de Comercio?, entrecortadamente,sonabaelhimnodelaMarina:«¡Sihayquedefenderse,otambién queatacar,enelflotanteacerodebemosconfiar!»,«¿Dóndeestaráhaciendolaguerra papá?»,sufotografía,manchadadelsudordeSeita…¡Ataquedeavionesenemigos!, ¡ta-ta-ta-ta-ta!,imaginóquelaslucesdelasluciérnagaseranproyectilesdelenemigo, ¡sí!, en el bombardeo de la noche del diecisiete de marzo, ¡fuua! ¡fuua!, los proyectilesdelasbateríasantiaéreasseelevabanzigzagueantes,comoluciérnagas, paraserengullidosporelcielo,¿podríandarrealmenteenelblanco,conaquellas máquinas? Porlamañana,habíanmuertolamitaddelasluciérnagasySetsukolasenterróa laentradadelrefugio,«¿Quéestáshaciendo?»,«Latumbadelasluciérnagas»,y,sin levantar la mirada del suelo, «A mamá también la han metido en una tumba, ¿verdad?»,mientrasSeitavacilabasobrequédebíaresponder,«Melodijolatía,me dijoquemamáhabíamuertoyqueestabaenunatumba»,yaSeita,porprimeravez, seleanegaronlosojosenlágrimas,«Algúndíairemosavisitarlatumbademamá. Setsuko,¿noteacuerdasdelcementeriodeKasugano,elqueestácercadeNunobiki? Mamáestáallí».Debajodeunalcanforero,enunatumbapequeña:Sí,hastaqueno pongamossushuesosallí,mamánopodrádescansarenpaz. Cambiaba los kimonos de su madre por arroz en las granjas; la gente del vecindarioloveíacuandoibaalpozoy,poreso,todosadivinaronenseguidaque vivíanlosdosenlacueva,peronadieaparecióporallí;Seitarecogíaramaspara

cocerelarroz,sinolealcanzabalasal,cogíaaguademar;algúnP-15lostiroteabade

vezencuandoenelcamino,peropasaronunosdíasapacibles,conlasluciérnagas velandosusnoches,sehabíanhabituadoyaavivirenlacueva,aunqueaSeitalesalió uneccemaentrelosdedosdelasdosmanosySetsukoseibadebilitandocadavez más. Porlanochesesumergíanenlasaguasdelestanque;Seitabuscabacaracoles mientras bañaba a Setsuko; los omóplatos y las costillas de la niña cada día sobresalíanmás:«Tienesquecomermucho,Setsuko»,mirófijamenteellugardonde croabanlasranasypensóenlaposibilidaddeatraparalguna,peroeraimposible; aunquedijeraqueteníaquecomermás,loskimonosdelamadresehabíanacabado, unhuevocostabatresyenes;unshôdeaceite,cien;cienmomme [26] decarnede

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ternera,veinteyenes;unshôdearroz,veinticincoyenes:lospreciosdelmercado negro,sinoseconocíabien,eraninalcanzables.Viviendotancercadelaciudad,los campesinosnopecabandecandidezysenegabanavenderelarrozacambiode dinero;prontovolvieronalasgachasdesojay,afinalesdejulio,Setsukocogióla sarna,ademásdeestarinfestadadepulgasypiojosque,pesealosesfuerzosdeSeita paraacabarconellos,reaparecíanalamañanasiguientepululandoporlascosturas delvestidodelaniña;cuandoSeitapensabaquelagotitarojadesangredelospiojos grisespertenecíaaSetsuko,seenfadabatantoquelostorturabaarrancándoles,unaa una,susminúsculaspatitas,peroeraenvano;llegóapreguntarsesipodríancomerse tambiénlasluciérnagasy,pronto,Setsukodebiósentirseyasinfuerzas,porque,sólo proponerleiralaplaya,decía:«Teesperoaquí»,ypermanecíaacostadaenelsuelo abrazandolamuñeca;Seita,cadavezquesalía,robabadeloshuertostomatesverdes ypepinospequeñoscomoundedomeñiquequehacíacomeraSetsuko;unavezvioa unniñodeunoscincooseisañosquemordisqueabaunamanzanacomosifueraun tesoro: se la arrancó de la mano y regresó corriendo, «¡Setsuko, una manzana! ¡Cómetela!»,alaniña,comoeradeesperar,seleiluminaronlosojos,peroalhincarle losdientes,dijoenseguida:«¡No,noesunamanzana!»,ycuandoSeitalamordió,vio queerauntrozocrudodebatatapelada;Setsuko,decepcionada,conlamielenlos labios,empezóallorar,«¡Aunqueseauntrozodebatata,noimporta!¡Cométela enseguida!¡Sinotelacomestú,melacomeréyo!»,Seitahablóconseveridad,pero habíalágrimasensuvoz. ¿Quéhabíapasadoconelracionamiento?Devezencuandoledabansalgema, cerillasyarroz,peropornoperteneceraunaasociacióndevecinos,noteníaaccesoa los artículos de racionamiento que anunciaban esporádicamente en el periódico; Seita,alcaerlanoche,nosólorobabaenlospequeñoshuertosdedelantedelas casas,sinoquecogíabatatasdeloscampos,arrancabacañadeazúcaryhacíabeberel líquidoaSetsuko. Lanochedeltreintayunodejuliosonólaalarmaantiaéreamientrasestaba robandoenuncampo;siguióarrancandobatatas,ignorándola,perounoscampesinos que se habían cobijado en una zanja que se encontraba en las inmediaciones lo descubrieronyloapalearon;cuandolaalarmahubocesado,loarrastraronhastala cuevadondeenfocaronconunalinternalashojasdebatataqueguardabaparahervir:

unapruebairrefutable,«¡Perdón!¡Perdón!»,delantedelaaterrorizadaSetsuko,pidió

perdónderodillas,peronoseconmovieron,«Mihermanaestáenferma,sinoestoy

yo,morirá»,«¿Quéestásdiciendo?¡Entiemposdeguerra,robarenloscamposesun

delitomuygrave!»,leecharonlazancadilla,lotiraronalsueloyloagarraronporla

nuca,«¡Vamos!¡Andando!¡Temeteremosentrerejas!»;sinembargo,unavezen

comisaría,elpolicíanoseinmutó:«Dicenqueelbombardeodeestanochehasidoen

Fukui»,calmóalosindignadoscampesinos,sermoneóaSeitaylodejóirenseguida;

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salióalacalle,eraimposibleadivinarcómohabríapodidollegar,peroallíestaba aguardandoSetsuko.Volvieronalrefugioy,comoSeitaseguíasollozando,Setsukole acariciólaespalda,«¿Dóndeteduele?Teencuentrasmuymal,¿verdad?Tendremos quellamaraldoctorparaquetepongaunainyección»,dijoentonomaternal. A principios de agosto, las escuadrillas procedentes de los portaaviones bombardeabanadiario;Seitaaguardabaaquesonaralaalarmaantiaéreaparasalirde rapiña;esperabaaquetodosseagazaparanenlosrefugios,aterradosantelavisiónde aquellas luces que centelleaban a lo lejos en el cielo de verano y que se transformaban,desúbito,enráfagasdemetrallaqueseprecipitabasobresuscabezas; entrabaahurtadillasenlascocinasporlaspuertasabiertasdeparenparycogíatodo loqueencontraba;lanochedelcincodeagostoardióelcentrodelaciudadde Nishinomiyay,porprimeravez,temblarondeterrorloshabitantesdeManchitani, aquellosquesecreíanlibresdetodopeligro,pero,paraSeita,representóunafuente deganancias:bajoelestruendoentrecruzadodediferentestiposdebombas,entró furtivamenteenunbarriodondenohabíaniunalma,parecidoaaquellosquehabía vistoelcincodejunio,ycogiótodoloqueencontró:kimonosparacambiarporarroz, mochilasabandonadasy,loquenopodíaacarrearconunamano,mientras,asupaso, apartabalaschispasdefuegoconlaotra,loescondióbajolaslosasdepiedradelas cloacas;¡Unaoleadadegenteenbuscaderefugioseabalanzabasobreél!Seitase pusoencuclillasparaevitaraquellavoráginey,cuandolevantólamiradahaciael

cielodelanoche,losB-29volabanhacialamontañaygirabandenuevohaciaelmar,

rozandoasupasoelhumodelosfuegos;Seita,quehabíaperdidoyaelpánico,sintió inclusoelimpulsodeponerseadarbrincos,mientrasagitabalosbrazosenelaire, gritando¡yuhuuu! Aunquehurtabaaprovechandolaconfusióndelmomento,cuidabaenelegirlos kimonos más llamativos, que pudiera cambiar con provecho, aquellos de largas mangas, tejidos de colores tan brillantes que dejaban sin aliento; se los embutía debajodelacamisaydelpantalóny,mientrasandaba,seibasosteniendoaquel vientrehinchadocomoeldeunarana;intercambiabaloskimonosenlasgranjas, pero,comohabíaindiciosdequelacosechaseríamala,loscampesinosprontose negaronadesprendersedelarroz;Seitatemía,comoeslógico,alagentedelos alrededoresy,ensubúsqueda,sedesplazabahastaNikawayNishinomiya-Kitaguchi, donderecorría,depuntaapunta,unosarrozalesquemostrabanlosenormesboquetes delasbombas,perolomáximoqueconseguíaerantomates,alubiasybrotesverdes desoja. Setsukosufríadediarreacrónica,lapartederechadesucuerpoestabatanpálida quetransparentaba;laizquierdaestabacubiertaporlasllagasdelasarnay,cuandola lavabaconaguademar,leescocíatantoquenohacíamásquellorar.Visitaronun médico, delante de la estación de Shukugawa: «Tiene que tomar alimentos

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nutritivos», se limitó a auscultarle el pecho, como simple formulismo, sin darle siquiera una medicina; alimentos nutritivos como el pescado blanco, la yema de huevo, la mantequilla o el chocolate de Shangai que le enviaba su padre y que encontrabaenelbuzónalvolverdelaescuela,olasmanzanascuyozumotomabaal menorsíntomadeindigestión,despuésderallarlasytamizarlasconunagasa;le parecíaquetodoaquellopertenecíaaunaépocamuylejana,perohastadosañosatrás lohabíantenidotodo,¡no!,inclusodosmesesantessumadrecocíamelocotónen almíbar,abríalatasdecangrejo,yélsenegabaatomaryókan [27] diciendoquenole gustabanlascosasdulces;lacomidaconarrozimportadodeChinadeldíadelaGran Asiaquetiródiciendoqueolíamal;aquellacomidavegetariana,pocoapetitosa,del temploManpukudelmonteOobaku;lasbolasdeharinaconlasqueseatragantó,al comerlasporprimeravez,¡ahoraparecíanunsueno! Setsukoyanisiquierateníafuerzasparasostenerlamuñecaquehabíallevado siempreconsigo,abrazada,yquebalanceabalacabezaacadapasodesudueña,¡no!, ¡peoraún!,losbrazosylaspiernasennegrecidosporlamugredelamuñecaeranmás carnososquelosdeSetsuko;SeitasesentóeneldiquedelríoShukugawa;asulado, unhombrequeacarreabahieloenelremolquedesubicicletaloibacortandoconuna sierra; Seita fue recogiendo aquel polvo de hielo y lo metió entre los labios de Setsuko.«Tengohambre», «Sí,yotambién», «¿Quéquierescomer?», «Tempura, sashimi [28] agar-agar»,tiempoatrás,teníanunperrollamado«Beru»,ySeita,que odiabaeltempura,loguardabaaescondidasyseloarrojabaalperro,«¿Nadamás? Diloquetegustaríacomer,aunqueseasóloeso,esbuenorecordarelsabordeestas comidas, ¿verdad?», el uosuki [29] de Maruman, en Dôtonbori, que tomaban al regresardelteatro:tocabaaunhuevoporcabeza,perosumadreofrecíaelsuyoa Seita;lacomidachinadelmercadonegrodeNankinmachiadondefueconsupadre;y cuando,anteloshilospegajososdebatatacocidaazucarada,Seitadijo:«¿Noestará podrido?»,serierondeél;loscaramelosnegrosdelasbolsasquepreparabanparalos soldados,dedondehurtabauno;tambiénhabíarobado,amenudo,lalecheenpolvo deSetsuko;ycanela,enlospuestosdegolosinas;lospastelesylalimonadadelas excursiones;unavezhabíacompartidosumanzanaconunniñopobrequenollevaba másquecaramelos…«¡Sí!¡TengoquealimentarbienaSetsuko!»,sentíaunaterrible inquietudalpensarlo,lacogióenbrazosdenuevoyvolvióalrefugio. Setsukodormitaba,tendidaenelsuelo,abrazandolamuñeca:Seitalaobservaba, «¿Ysimehicierauncorteenundedoylehicierabeberlasangre?¡No!¡Niqueme faltarauno,nopasaríanada!¿Ysilehicieracomerlacarnedeldedo?»,sóloelpelo le crecía abundante y vigoroso: «Setsuko, ¿te molesta el pelo?», la incorporó y empezóahacerleunagruesatrenza;losdedosquesedeslizabanentresucabelloiban sintiendo, mientras tanto, el tacto de los piojos, «¡Gracias, Seita!», con el pelo recogido,susojosseveíantanhundidosquellamabanlaatención.¿Quédebíaestar

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pensandoSetsuko?,eradifíciladivinarcon quémotivolo hacía,perocogió dos piedrasquehabíaalalcancedesumano,«¡Seita,toma!»,«¿Qué?»,«¿Teapetece comeralgo?¿Quierestomarunté?»,laniñaparecíahaberseanimadoderepente, «Después te daré orujo de soja cocido», y, como si jugara a las casitas, alineó piedrecitasyterronesdetierra,«¡Toma,sírvete!¿Noteapetececomer?» Elmediodíadelveintidósdeagosto,cuandoSeitavolvióalrefugiodespuésde nadarenelestanque,Setsukoestabamuerta.Sucuerponoeramásquehuesosypiel, durante los dos o tres días anteriores ya ni hablaba, no apartaba siquiera unas hormigasgrandesquesepaseabanporsurostro;sóloalcaerlanocheparecíaqueiba persiguiendoconlamiradalaslucesdelasluciérnagas,«Sube,baja,sehaparado», murmurababajito;unasemanaantes,trasanunciarselarendición,Seitahabíagritado llenodecólera:«¡Yquéestáhaciendolaflota!»,aloírlo,unancianoquehabíaasu ladoafirmóconcontundencia:«Laflotasehundióhacetiempoyyanoquedaniun barco»,«Entonces,¿sehabráhundidotambiénlafragatadepapá?»,mientrasandaba, contemplólafotografíacompletamentearrugadaquellevabasiemprejuntoasupiel, «¡Papátambiénhamuerto!¡Papátambiénhamuerto!»,sumuertelepareciómucho másrealqueladesumadrey,finalmente,aquelánimoqueleimpulsabaaseguircon vida,alucharporsobrevivir,élySetsuko,desaparecióyleembargóunsentimiento deindiferenciahaciasusuerte.Apesardeello,porsuhermana,siguiórecorriendolas cercanías;enelbolsilloteníavariosbilletesdediezyenesquehabíasacadodelbanco y,aveces,conseguíaalgúnpolloporcientocincuentayenes;oarroz,cuyoprecio habíasubido,enunsantiamén,acuarentayeneselshô,yloofrecíaaSetsuko,perola niñayanopodíaaceptarlacomida. Nochedetormenta:Seitaestabaagazapadoenlaoscuridaddelacuevaconel cadáverdeSetsukosobresusrodillas;aunqueseadormecieradevezencuando,se despertabaalinstanteyseguíaacariciandosucabello,conlamejillaapretadacontra aquellafrentehelada,incapazdesoltarunalágrima.Entrelatormentaquebramaba enfurecida,¡fiuu!¡fiuu!,haciendotemblarviolentamentelashojasdelosárboles, creyóoírelllantodeSetsuko;ytuvolailusióndequeempezabaasonar,enalguna parte,elhimnodelaarmada. Aldíasiguiente,unavezhubopasadoeltifón,bajoaquelcielosinnubesbañado porlaluzdelsol,queyasehabíateñidodeloscoloresotoñales,Seitasubióala montaña llevando a Setsuko en brazos; había ido a solicitar la incineración al ayuntamiento,perolehabíandichoqueelcrematorionodabaabastoyqueaún quedabanporincinerarloscadáveresdelasemanaanterior,ytansólohabíarecibido unsaquitodecarbónvegetalenelrepartoespecial,«Siesunniño,puedespedirque tedejenincinerarloenunrincóndeltemplo.Desnúdalo,ysienciendeslahoguera concascarilladesoja,ardemuybien»,lehabíaadvertidoelhombredelrepartocon airesdeestaracostumbradoatalesexplicaciones.

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Cavóunafosaenlacolina,acuyospiesestabaManchitani,pusoaSetsukoenla canastademimbre,embutióasualrededorropa,elmonederoylamuñeca,extendió lacascarilladesojatalcomolehabíanaconsejado,amontonóbienlaleña,vació sobreéstaelsacodecarbónvegetal,pusoencimalacanastademimbre,encendióuna astillaconazufrey,alarrojarladentro,¡patchi!,elfuegoprendió,crepitando,enla cascarilla de soja; aquella humareda que danzó, indecisa, durante unos instantes, prontoseconvirtióenunacolumnaqueapuntabaconvigorhaciaelcielo;Seita sintió,enaquelmomento,lanecesidaddeirdevientreysepusoencuclillasmientras contemplabalasllamas;tambiénSeitaestabaafectadoporunadiarreacrónica. Alanochecerselevantóunpocodevientoy,acadaráfaga,elcarbónvegetal rugíaentonoquedoyseavivabaelrojodelasascuas;enelcielodelatardecer,las estrellas;almirarhaciaabajo,enlashilerasdecasasdelvalle,libresdesdehacíados díasdelcontroldealumbrado,seveían,acáyallá,laslucesañoradas;cuatroaños atrás, cuando él había venido con su madre a recoger algunos datos sobre una candidataparalabodadeunprimodesupadre,recordabahabercontempladodesde elmismolugarlacasadelaviuda;eracomosinadahubieracambiado,enabsoluto. Elfuegoseextinguióaaltashorasdelanochey,alnopoderorientarseenlas tinieblaspararecogerloshuesos,seacostójuntoalafosa;asualrededorhabíauna multituddeluciérnagasqueSeitayanointentóatrapar:conellas,Setsukonose sentiríatansola;lasluciérnagaslaacompañarían…,subiendo,bajando,desviándose derepentehacialoslados,dentrodepoco,tambiénellasdesaparecerán,perotú, Setsuko,irásalcieloconlasluciérnagas.Sedespertóalamanecer,recogióloshuesos blancos,divididosenfragmentosdiminutos,parecidosatrocitosdetalco,ybajódela montaña;enelfondodeunatrinchera,detrásdelacasadelaviuda,encontrólaropa interiordelkimonodesumadrehechaunovilloyempapadadeagua—sindudala habíaolvidadoenlacasaylaviudalahabíaarrojadoallí—,larecogió,selapuso sobreunhombroysefue;yanoregresaríajamásalacueva.

LatardedelveintidósdeseptiembredelañoveintedeShôwa [30] Seita,quehabía muertocomounperroabandonadoenlaestacióndeSannomiya,fueincineradojunto aloscadáveresdeotrosveinteotreintaniñosvagabundosenuntemplodeNunobiki y sus huesos fueron depositados en el columbario, los restos de un muerto desconocido.

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Notas

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[1] Pañueloparaenvolverpaquetes.(N.delosT.)<<

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[2] Unidaddelongitudjaponesa.Unshakuequivalea30,3centímetros.(N.delosT.) <<

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[3] Monedajaponesa.Ciensenequivalíanaunyen.(N.delosT.)<<

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[4] Diferentes piezas que forman parte del kimono. El nagajuban es una prenda parecidaalacombinaciónquesellevadebajodelkimono.Elobieselcinturónancho queciñeelkimonoyelkoshihimo,elcordónceñidorqueseponedebajodelobi.El han’erieselcuelloqueseaplicaaljubanyquevadebajodelkimono.(N.delosT.) <<

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[5] Sandaliasdemadera.(N.delosT.)<<

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[6] Año1945denuestrocalendario.(N.delosT.)<<

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[7] Unidaddevolumen.Unkokuequivalea180litros.(N.delosT.)<<

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[8] Esteragruesadepajacubiertaconuntejidodejuncosjaponesesqueseinstala sobreelsuelodemadera.(N.delosT.)<<

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[9] Año1938.(N.delosT.)<<

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[10] Calcetinesjaponeses.(N.delosT.)<<

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[11] Juguetequeconstadeunasfichasdecristal,redondasydeuncentímetrode diámetroaproximadamente.Sejuegadeunaformasimilaralascanicas.(N.delosT.) <<

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[12] Gachasdearrozylegumbres.Enépocadeguerra,lagentelascomíadebidoala granescasezdearroz.(N.delosT.)<<

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[13] Batatacortadafinaysecadaalsol.(N.delosT.)<<

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[14] Platodeorigenportuguésquesecomponedepescadoyverdurasrebozadas.(N. delosT.)<<

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[15] Carritotiradoporunhombre.(N.delosT.)<<

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[16] Puertacorrederaenrejadaconpapel.(N.delosT.)<<

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[17] Cascarilladearrozytrigotostadaymolida.Secomedisolviendoestepolvoen aguayazúcar.(N.delosT.)<<

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[18] Año1940.(N.delosT.)<<

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[19] Unidaddevolumenqueequivalea1,8litros.(N.delosT.)<<

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[20] Pecesdepequeñotamañoqueseencuentranenaguascálidasypocoprofundas, especialmenteentrelasrocas.(N.delosT.)<<

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[21] Unidaddevolumenqueequivalea18litros.(N.delosT.)<<

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[22] Carpadetela.Lascarpassimbolizanlafuerzayaqueremontanlacorriente.El

día5demayo,festividaddelosniñosvarones,sealzan,ensartadasenunpalolargo,

unacarpanegrayunaroja,quesimbolizanalpadreyalamadre,yotrapequeñaque

representaalhijo,conlafinalidaddequelosniñoscrezcanfuertesysanos.(N.delos

T.)<<

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[23] Setratadeloskamikaze.(N.delosT.)<<

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[24] SerefiereaCheYin,unhombredeletrasdelsigloIV,quien,segúnlaleyenda, estudiabaporlasnochesalaluzdelasluciérnagas.(N.delosT.)<<

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[25] Año1935.(N.delosT.)<<

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[26] Unidaddepeso.Unmommeequivalea3,75gramosaproximadamente.(N.delos T.)<<

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[27] Pastadejudíasendulzadas.(N.delosT.)<<

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[28] Lonjasdecarnecrudadepescado.(N.delosT.)<<

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[29] Plato que consiste en pescado y verduras cocidas. Suele cocinarse, como el sitkiyaki,enlamesaconunhornilloysemojaelpescadoylasverdurasenhuevo crudoantesdecomerlos.(N.delosT.)<<

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[30] Año1945.(N.delosT.)<<

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