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MODERNIDAD Y PROYECTO DE MUNDO EL PROBLEMA DE LA

“ANTERIORIDAD”

Juan Pablo Vázquez Gutiérrez

1. Nuestra relación con el mundo: un asunto problemático.

No cabe duda. Querámoslo o no, vivimos en un mundo dominado por la técnica. A partir de ella se revolucionan constantemente nuestras ideas sobre el mundo y nuestras relaciones con los otros. Sin embargo, del hecho de que la técnica se haya convertido en un eje rector de nuestra vida, penetrando todos nuestros actos cotidianos, no se desprende necesariamente que tengamos claro de qué modo y hasta dónde estamos determinados por ella, así como las implicaciones de dicha determinación. Ciertamente, la tecnología parece estar cerca de hacer realidad muchos de los más caros ideales del hombre. En el mundo tecnológico, como dice Martin Heidegger, las fronteras se derrumban y las distancias se acortan, haciendo del planeta entero y las galaxias regiones perfectamente determinables que en un futuro próximo serán plenamente conocidas y exploradas. Todo ello, por lejano que parezca, se encuentra implícito en el proyecto técnico del mundo desde

ahora. 1 Así, a través de la técnica, el hombre accede crecientemente a vastos campos de intervención. Esto es indiscutible. No obstante, justo ahora que la técnica pareciera acercarse a pasos agigantados hacia la meta del bienestar humano, presenciamos una paradoja: la meta se aleja proporcionalmente al avance del corredor. Reducimos distancias y construimos mundos, pero cada vez estamos más lejos de nosotros mismos, de los otros y del mundo.

El “progreso” hace tiempo dejó de tener la connotación moral que lo emparentaba

con la felicidad y el bienestar humanos. Avanzamos en un mundo técnico que elige eficazmente sus medios de intervención, pero se muestra cada vez más indiferente o incapaz de determinar fines para la vida misma.

Existe la capacidad técnica para alimentar al mundo, pero 2/3 partes de él mueren de hambre, en condiciones de insalubridad y amenazados por enfermedades perfectamente controlables con los recursos médicos actuales. Se reproducen en forma compleja y sistemática pobreza y opulencia, avances médicos y nuevos males, cada vez más sofisticados y mortales. Irracionalidad del desarrollo. Costo social de proyectos de la esfera privada, altamente rentables, amparados en una tradición milenaria de opresión del hombre por el hombre. El mundo técnico planea, uniforma y reduce distancias que, empero, no termina de

acortar. Dominar la naturaleza, convertirla en realidad “para nosotros”,

conquistarla, no ha significado acercarnos al mundo de felicidad esperado. Rememorando el sentido esperanzador y mesiánico del dogma religioso, los

1 Cfr. Heidegger, Martin. “La cosa”. En Revista Espacios . Año VI, No. 14. Centro de Investigaciones Filosóficas, Universidad Autónoma de Puebla, México, 1989, p. 3.

tiempos modernos abogaron por el lema secularizado “la razón nos hará libres”.

tiempos modernos abogaron por el lema secularizado “la razón nos hará libres”. Hoy la razón parece

Hoy la razón parece necesitar liberarse de los lastres que la pierden. Esta impresionante capacidad técnica de control sobre el mundo parece tener sus límites. Evidentemente, algo dentro de la relación moderna del hombre con el mundo parece no caminar. La misma actitud que posibilitó delimitar la realidad para convertirla en un objeto de

estudio y de transformación, llevó a efectuar la reducción del mundo en un objeto controlable y, en última instancia, potencialmente destruible:

El hombre teme ante lo que puede venir con la explosión de una bomba atómica. Lo que no

ve es algo que ya hace tiempo

ha advenido

ante lo cual la

... explosión de la bomba atómica no es sino una simple emisión final ... El conocimiento de la ciencia, compelente en su propio ámbito, el de los objetos, ya aniquiló las cosas como cosas mucho antes de que la

bomba atómica explotara. Esta explosión es sólo la más ordinaria confirmación de la ya acontecida aniquilación de las cosas: la confirmación de que la cosa como

cosa es nula.” 2 Así pues, todo parece indicar la naturaleza nada “natural” y profundamente

problemática de nuestra relación con el mundo. Como señala Heidegger, la bomba atómica no marca el inicio, sino la expresión extrema de un proyecto histórico, de una determinada concepción del mundo. Concepción que ha decidido ya y de antemano sobre el mundo y la verdad, a favor de la técnica. Desde dicha concepción es posible vislumbrar un sorprendente avance, una admirable capacidad transformadora de la realidad y el hombre mismo. Pero asimismo es posible evidenciar un lamentable olvido por el ser. Un reduccionismo extremo que comprime todo a la dimensión de objeto, incluido el hombre mismo. Lo anterior obliga a revisar los orígenes de esta relación, los supuestos en que se fundamenta esta concepción moderna del mundo. Está lejos de los objetivos de este trabajo afrontar dicha tarea. Intentaremos únicamente señalar algunos

2 Ibidem, p. 5. Subrayados nuestros.

aspectos, apoyándonos para ello, nuevamente, en algunos planteamientos de Martin Heidegger.

2. La pregunta por la cosa.

Preguntar por la cosa es, para Heidegger, ante todo hacer una pregunta que queda fuera del marco de las ciencias y la técnica. Ambas, ciencia y técnica, tratan con las cosas, las manipulan, determinan, predicen y controlan, pero siempre a partir de una condición: convertirlas previamente en objetos. Objetos de conocimiento, investigación o transformación, si se desea, pero siempre y en última instancia, objetos. Asimismo, hacerse la pregunta por la cosa implica, para Heidegger, indagar por la forma en que entendemos y nos relacionamos con el mundo. ¿Qué son las cosas? ¿En qué consiste su ser? Tales son las preguntas que inevitablemente alejan a la filosofía del marco de la ciencia. La cosidad de la cosa es algo que queda fuera del interés y ámbito científicos. Empero, ¿de qué naturaleza es esta pregunta? Al respecto, dice Heidegger:

¿Qué es una cosa ? En tanto preguntamos de ese modo, buscamos aquello que

hace que la cosa como cosa

...

sólo

sea tal, lo que cosifica y condiciona la cosa

... planteamos esa pregunta para saber lo que es una piedra, lo que es un

...

lagarto que se escurre sobre ella, lo que es una hierba que crece a su lado, lo que

es un cuchillo que tenemos en la mano, sentados sobre el pasto. Queremos saber precisamente eso, algo que tal vez ni los minerólogos y botánicos, ni los zoólogos ni los cuchilleros quieren saber, aunque crean que quieren saberlo, mientras que en el fondo quieren otra cosa: favorecer el progreso de la ciencia, o satisfacer el ansia de descubrimientos, o mostrar la utilidad técnica de las cosas, o ganar el sustento ... No queremos ni sustituir ni mejorar las ciencias con nuestra pregunta. Sin

embargo quisiéramos colaborar a la preparación de una decisión. Esa decisión reza:

¿Será la ciencia una medida para el saber, o habrá un saber en el que se determinará el fundamento y el límite de la ciencia y con ello su verdadera

3

eficiencia? ” ... Como se ve, la pregunta apunta a un algo que, en cierto sentido, trasciende a las propias ciencias y las cuestiona. Alude asimismo a la revisión de la posición asumida por las ciencias. A la necesidad de revisar dicha posición para revalorar nuestra relación con el mundo y avanzar en una decisión. ¿De qué tipo de decisión se trata? Ya en el mismo texto arriba citado, Heidegger ha dicho que la pregunta por la cosa es una pregunta con la que no se puede

3 Heidegger, Martin. La pregunta por la cosa (La doctrinas kantiana de los principios trascendentales). Alfa, Buenos Aires, 1975, pp. 17-18.

hacer nada inmediatamente. Pero sí puede hacerse mucho a mediano plazo. Por

lo pronto rechazar como “natural” y “necesario” el modo en que hoy por hoy nos

relacionamos con el mundo. Asumir que “

...

cuando en apariencia preguntamos

en forma natural y desprejuiciada por las cosas, ya hay en la pregunta un pre-

juicio sobre la cosidad de lacosa. En la forma de la pregunta habla ya la historia.” 4 Así pues, la pregunta por la cosa es una pregunta histórica. Pregunta que indaga no sólo por un pasado, sino por la forma en que ese pasado se expresa aún como presente en la forma de un proyecto de ciencia que dirige, no sólo en el plano conceptual, sino en el marco de la práctica cotidiana, toda nuestra vida. En el desarrollo de esa pregunta histórica, Heidegger apunta hacia la génesis del proyecto moderno y su Metafísica, expresada, entre otros fenómenos, en la

ciencia moderna y la tecnología que le es propia. 5

La ciencia expresa, en tanto concepción generalizada del pensar moderno, una

actitud hacia el mundo. Vale la pena aquí citar al propio Heidegger.

nos sometemos

al esfuerzo de pensar a fondo la situación interna de la

ciencia actual

... existencia, se nos aclara esto: el saber y el preguntar han llegado aquí a límites que muestran que falta una relación originaria a las cosas y que por el progreso de los descubrimientos y éxitos técnicos, sólo se produce la ilusión de esa relación. Sentimos que podría ser cierto lo que la zoología y la botánica investigan sobre los animales y las plantas y la forma en que lo hacen. Pero, ¿son ésos

todavía animales y plantas?” 6 Y más adelante, en este mismo texto Heidegger señala:

“ ...

es necesario que veamos con mirada más clara, precisamente aquello que

más nos aprisiona y nos priva de libertad en la experiencia y determinación de las

cosas. Es la moderna ciencia natural, en la medida en que se ha transformado ... en una forma general del pensar ... Una determinada concepción de la cosa alcanzó una preeminencia única en

conexión con el desarrollo de la ciencia moderna. De acuerdo a esto, la cosa es el punto material movido en la pura ordenación espacio-temporal (en su dimensión

fenoménica, como objeto de las ciencias positivas)

...

La cosa así determinada vale

en adelante como fundamento y base de todas las cosas y de su determinación e interrogación. Lo viviente se concibe como una superestructura y

un agregado de lo no viviente

De la misma manera se considera al utensilio y al

... instrumento como cosa material, sólo que conformada exteriormente de tal modo

que adquiera un valor especial.

Pero este dominio de la cosa material como verdadera infraestructura de todas

las cosas, llega más allá

...

hasta la región de lo “espiritual”

...

hasta el ámbito de la

  • 4 Ibidem., p. 43.

  • 5 Heidegger, Martin. “La época de la imagen del mundo.” En Sendas perdidas. Losada, Argentina, p. 68.

  • 6 Heidegger, Martin. La pregunta por la cosa . Op. cit. p. 42. Subrayados nuestros.

interpretación del lenguaje, de la historia de la obra de arte, etc. ¿Por qué, por ejemplo, es tan árida desde hace décadas, la consideración e interpretación de los poetas en nuestras escuelas superiores? Respuesta: porque los profesores no saben nada acerca de la diferencia entre una cosa y una poesía, porque tratan los poemas como cosas, y esto porque nunca se han preocupado por la pregunta

sobre lo que una cosa es

situación ...

... sino toda una

Pero los profesores no son culpables de esta

época...

la determinación de la cosa como

materialmente existente (como objeto) tiene un rango indisputado.” 7

3. El proyecto moderno de ciencia y el tema de la “anterioridad”

Para Heidegger, hablar de la concepción moderna del mundo es aludir fundamentalmente a la Metafísica que hace posible dicha concepción. En este sentido, la Metafísica aparece como la dimensión más general, desde la que se conforman la ciencia, la técnica, el arte y la cultura, en sus sentidos modernos, como esferas separadas y revestidas de un carácter secular, producto de un

proceso de “desdivinización” del mundo. 8 En la Metafísica se operan, al decir de Heidegger, “tanto una reflexión sobre la

esencia de lo existente, como una decisión sobre la esencia de la verdad.” 9 Esta afirmación, llena de significados, enmarca la perspectiva heideggeriana sobre la modernidad. Como se vio más arriba, la interpretación de la modernidad sobre lo existente lleva

a la reducción del mundo a su carácter de “objeto”. Cabe detenerse un momento

sobre este punto. Para analizar la interpretación que la modernidad hace de lo existente, Heidegger toma como ejemplo la ciencia moderna, analizando paso a paso cómo procede ésta. Si bien no podemos desarrollar por extenso estos aspectos, conviene

destacar algunos elementos de dicho análisis. 10 La esencia de la ciencia moderna es la investigación. La investigación se afianza como un proceso a partir del cual se inaugura un campo de conocimiento, se abre un dominio, se esboza un determinado plano desde el que cobran sentido los fenómenos estudiados. Así, “el punto de vista crea el objeto”. Dicho punto de vista, formado desde presupuestos que, en tanto fundantes, se dan por válidos, representa ya una posición teórica asumida que orienta y guía en lo futuro todo mirar.

  • 7 Ibidem. pp. 50-51. Subrayados nuestros.

  • 8 Heidegger, Martin. “La época de la imagen del mundo.” Op. cit. pp. 68-69.

  • 9 Idem. 10 Cfr., Ibidem, pp. 70-77.

Esta consideración nos acerca ya a la “anterioridad” de que Heidegger va a hablar. Al definir un campo hay siempre un conocimiento previo. Una serie de supuestos que el hombre pone. Supuestos que fundan el campo. No salen como tales de mucho observar. No proceden de la empiria, esto es, de la observación, sino más bien guían la observación. Así, la definición del “hecho científico”, por ejemplo en la Física, no procede de la observación prolongada de casos que “naturalmente” se produzcan en la esfera

de lo real. No es a través de la repetición de experiencias que se define el objeto

de estudio. Por el contrario, es la definición del objeto de estudio lo que orienta y da sentido a todas las subsecuentes experiencias en el campo. El campo se construye merced a una interpretación sobre lo existente que precede a todo mirar, que guía toda observación, que, en definitiva, hace posible la experiencia, como medio del conocimiento científico. Experiencia que en el sentido kantiano articula tanto el proceso de intuición como el entendimiento. (Tá matémata) significaba para los griegos aquello que el hombre conoce de antemano al examinar lo existente y al tratar con las cosas: de los cuerpos lo corpóreo, de las plantas lo vegetal, de los animales lo animal, del hombre lo humano. A esto ya conocido (decidido de antemano), es decir lo matemático,

11

pertenecen también los números ” ... Lo “matemático”, es en cierto sentido “lo que introducimos en el conocimiento de las cosas”, mismo que hace posible, precisamente, que las cosas sean conocidas. Ello señala ya una decisión y una serie de supuestos que están en la base de todo conocimiento posible. Cuando tomamos conocimiento en forma explícita y de manera determinada, entonces introducimos en el conocimiento algo que en verdad ya tenemos. Precisamente este “tomar conocimiento de” es la auténtica esencia del aprender

de la (matesis). Las matématas son las cosas, en cuanto las introducimos en el

conocimiento

...

como lo que de ellas ya es conocido de antemano

...

...

lo matemático es aquello “de” las cosas que en verdad ya conocemos; por

consiguiente no es algo que extraemos de las cosas, sino algo que, en cierto

modo, llevamos con nosotros

mismos...

Lo matemático es lo patente en las

cosas, dentro del cual nos movemos siempre, conforme a lo cual comprendemos

en general (las cosas) como cosas

es aquella posición fundamental en la cual

... nos pro-ponemos las cosas en aquel modo en que ya nos son dadas, ydeben ser

dadas. Por eso lo matemático es el presupuesto básico del saber de las

cosas.” 12 Ahora bien, cabe destacar que si bien lo “matemático” opera en todo momento como una actitud, un proceder humano presente en todo conocer, su contenido concreto cambia según las diferentes condiciones. De ahí que si la pregunta por la forma de entender la cosa es para Heidegger de naturaleza histórica, lo es precisamente por el hecho de que su formulación o la ausencia de tal

11 Ibidem., p. 70.

12 Heidegger, Martin. La pregunta por la cosa . Op. cit. pp. 68-71. Subrayados nuestros.

formulaciónresponde a condiciones y contextos distintos que deben ser analizados. Así, por ejemplo, no cabe decir que la doctrina de Galileo sobre la caída de los cuerpos sea más verdadera que la de Aristóteles, pues ambas concepciones parten de una distinta interpretación de lo existente. Se trata pues, de interpretaciones que condicionan de distinto modo la forma de mirar e interrogar los procesos naturales. En ambos casos lo puesto de antemano procede de una

decisión distinta.

El interés de Heidegger en torno a lo matemático se dirige a la connotación peculiar que éste asume en la formulación del proyecto moderno de ciencia. Para ello recurre al análisis de las aportaciones teóricas de Galileo y Newton. Como resultado de ese recorrido, Heidegger caracteriza lo matemático del proyecto moderno de ciencia , tomando como referencia su prototipo, la física clásica, en los siguientes términos :

1.-

lo matemático es un proyecto de cosidad, que en cierto modo pasa por

... encima de las cosas. Sólo el proyecto abre un ámbito en el que se muestran las

cosas, es decir, los hechos ( sólo en el campo abierto por el proyecto son visibles los procesos, convertidos en “objetos” de conocimiento). “2.- En este proyecto está puesta la manera auténtica de considerar las cosas, (así) como el qué y el cómo en virtud de los cuales deben ser considerados de

antemano

...

El

proyecto es

axiomático. ...

pone a las cosas de antemano en su(s)

principio(s) y fundamento(s). “3.- El proyecto matemático, como axiomático, es la preaprehensión

(anterioridad) de la esencia de las cosas

con ello se prefigura en (un) esquema

... fundamental la estructura de cada cosa y de sus relaciones con toda otra cosa.

4.- Este esquema fundamental da

...

la medida para la delimitación del ámbito

(sólo se considera “objeto” lo incluido por la definición del campo) ...

“5.- El ámbito de la naturaleza determinado

de

acceso...;

por

el proyecto exige ahora un modo

... como la investigación está predeterminada por el plan del proyecto,

el cuestionar sólo puede ser formulado de tal manera que ponga de antemano las

condiciones a las cuales la naturaleza debe responder de tal o cual manera.” 13 Llegados a este punto parece aclararse preliminarmente ya un elemento contenido en la caracterización de la Metafísica moderna, a partir del análisis de la ciencia.

Se decía que en la Metafísica se opera una interpretación de lo existente y una decisión sobre la verdad de dicho existente. La interpretación sobre lo existente, como vimos, está inmersa en el acto “matemático”, base de todo saber. En este sentido, la ciencia moderna es posible sólo a partir de una toma de postura sobre lo existente que precede y posibilita todo conocimiento. ¿En qué consiste esta toma de postura? Heidegger ubica el momento definitorio de esta toma de postura en la filosofía de Descartes:

En la metafísica de Descartes se determina por vez primera lo existente como objetidad del representar y la verdad como certidumbre del representar ...

13 Ibidem. pp. 84-85.

Toda la metafísica moderna, Nietzsche inclusive, se mantiene en la interpretación

de lo existente y de la verdad que arranca de Descartes.” 14 Desde Descartes, lo que se llama mundo es concebido como una imagen. Imagen que en modo alguno puede ser entendida como una copia de lo existente, sino antes bien como una re-presentación del mundo que, empero, se entiende desde un inicio con un orden, una legalidad que debe ser fundamentada.

Lo anterior conlleva ciertos supuestos. Si el mundo es concebido como “imagen”, como “representación”, esto supone un acto creativo del sujeto que conoce, mismo que, por ende no es un mero receptor pasivo de sensaciones. El conocimiento implica pues, un proceso enminentemente productivo en el que el sujeto que se re-presenta al mundo, lo pone en escena y, de ese modo, en cierto sentido, lo produce. Cuando el mundo pasa a ser imagen, lo existente en su conjunto se coloca como

aquello que se instala en el

hombre...

imagen del mundo, entendida

esencialmente no significa una imagen del mundo sino el mundo comprendido como imagen. La totalidad de lo existente se toma ahora de suerte que lo existente empieza a ser y sólo es si es colocado por el hombre que representa y elabora. Cuando se llega a la imagen del mundo, se realiza una decisión esencial sobre la totalidad de lo existente. El ser de lo existente se busca y encuentra en la

condición de representado de lo existente.” 15 En segundo término, en la medida que lo existente es entendido como “objeto de la representación”, el proyecto moderno de ciencia opera un recorte en la realidad. Dicho recorte no es simplemente un mal necesario, sino la condición de posibilidad de la ciencia moderna en tanto especializada y fundada en una perspectiva inevitablemente selectiva. Desde dicho recorte, sólo tiene sentido para el hombre la realidad que puede ser representada, esto es conceptualizada desde el marco definido por el propio proyecto de ciencia.

El conocimiento, como investigación, toma en cuenta una parte de lo existente, aquella con la que puede contar de antemano como fruto de su decisión. El ser

sólo existe en tanto objeto de un campo que le da sentido

..

Podemos hacer de lo

existente algo cognoscible sólo cuando podemos representarlo, incluyéndolo de este modo en el lenguaje de la ciencia o del actuar cotidiano. El ser de lo existente es buscado, desde el proyecto de la ciencia moderna en su naturaleza de representado. En tercer lugar, importa destacar que, desde la perspectiva moderna, la imagen del mundo es entendida desde un inicio con un “orden”. Esto es, inscrita en un marco de relaciones coherente, regulado y, en este sentido, comprendida como

sistema.

Este supuesto reviste gran importancia. En la medida en que se supone un orden de las cosas, ese orden debe trasladarse a la esfera de las ciencias que lo estudien.

14 Heidegger, Martin. “ La época

...

Op. cit. p. 78. Subrayados nuestros.

15 Ibidem., p. 80. Subrayados nuestros.

De ahí que la preocupación subsiguiente sea para Descartes definir las reglas que

guíen el pensamiento en el conocimiento de las cosas. Así, hay una íntima relación y correspondencia entre la estructura inferida de las cosas y la estructura de la búsqueda de la verdad. Ambas estructuras son sugeridas por el proyecto moderno de ciencia inaugurado por la filosofía cartesiana y parten, como se señaló más arriba, de la naturaleza axiomática del proyecto. Esto es su necesidad de fundamentarse en principios. Finalmente, como cuarto supuesto y elemento toral de la reflexión cartesiana arriba indicada, aparece el marco en que se realiza tal fundamentación.

En la esencia de lo matemático (en el sentido moderno)

hay una particular

... voluntad para la transformación y autofundamentación de la forma del saber como

tal. El alejamiento de la revelación como fuente de verdad y el rechazo de la

tradición como mediación normativa del saber

matemático

son consecuencias del proyecto

... (éste) quiere fundamentarse a sí mismo en el sentido de su propia

... exigencia interna, quiere destacarse a sí mismo, expresamente, como norma de todo pensar y formular las reglas que deriven de ello. Descartes participa esencialmente de este trabajo de la reflexión de lo matemático en su significación

fundamental.” 16 Esa búsqueda de fundamentación que se niega a partir de principios revelados, que busca una autofundamentación, precisa de un comienzo indubitable que garantice la naturaleza axiomática requerida por el proyecto. De ahí que dicha fundamentación se exija, como base y punto de partida, poner en duda el saber previo. La duda metódica cartesiana no es pues mero escepticismo, sino un recurso para realizar la fundamentación requerida y, de este modo, el proyecto de modernidad. En esta fundamentación, como acto matemático, están implícitos los postulados arriba descritos. Asimismo, esta fundamentación, en tanto acto matemático, representa una decisión tomada de antemano, un siempre-ya-conocido que opera en la institución de lo existente como objeto y que, revisada detenidamente, resulta solidaria de las anteriores consideraciones. Más aún: es exigida por éstas. En el proyecto moderno, el sujeto aparece como fundamento del conocimiento. Particularmente dentro del pensamiento cartesiano, el sujeto es, en última instancia, el soporte sobre el que es posible asentar nuestras certezas. La determinación de esta certeza se realiza mediante un ejercicio tendiente a establecer, por medio de la duda metódica, un principio indublitable sobre el cual

construir el “sistema” exigido en la imagen del proyecto moderno del mundo.

La definición del objeto supone al mismo tiempo la definición de aquel que,

mediante su re-presentar, mediante su acto productivo, lo hace posible. La modernidad crea al sujeto como fundamento para la definición de objetos de conocimiento. La razón requiere de principios que fundamenten sus decisiones sobre el mundo. Principios absolutamente primeros, evidentes e indubitables. Descartes encuentra esta certeza en la permanencia del sujeto como referencia última e indudable de todo conocimiento:

16 Heidegger, Martin. La pregunta por la cosa. Op. cit. pp. 88, 89 y 92. Subrayados nuestros.

El hombre pasa a ser aquel existente en el cual se funda todo lo existente a la manera de su ser y de su verdad. El hombre se convierte en medio de referencia de lo existente como tal. Pero esto sólo es posible si se transforma la concepción

de lo existente.” “( Con Descartes)

...

el “yo” (pienso) se convierte en sujeto preeminente, en aquel

en relación al cual las cosas restantes se determinan como tales. Puesto que ellas matemáticamentesólo obtienen su cosidad por la relación fundante con el

principio

y su sujeto (yo), son esencialmente tales que están relacionadas al

... sujeto como lo otro, contrapuestas a él como objectum. Las cosas mismas

se convierten en “objetos”.

...

Esta transformación de palabras, subjectum y objectum, no es una mera

cuestión de uso lingüístico, es un cambio transmutador de la existencia, es

decir, del

...

ser

del ente, en razón del dominio de lo matemático. Es un tramo de

la historia

...

necesariamente

oculto para el ojo habitual.” 17

Así pues, “sujeto” y “objeto” se constituyen

en un mismo movimiento como

productos históricos de la constitución del proyecto de modernidad. En este sentido, la interpretación cartesiana sobre lo existente y la verdad sienta las bases

para la instauraciónde la Metafísica moderna y la Teoría del Conocimiento. 18 Al convertirse el hombre en sujeto se transforma al mismo tiempo su esencia y la esencia de lo real. La modernidad “crea” al sujeto como fundamento epistémico del mundo, pero también convierte a lo existente en objeto de la representación, en imagen. Sólo en la Modernidad el sujeto tiene una imagen, una cosmovisión del mundo. Lo nuevo, lo decisivo es que el sujeto se coloque en el centro y que ocupe esta decisión como producto de una decisión propia. La autofundamentación del proyecto deriva en una autodeterminación del sujeto. El sujeto, no como ser individual sino como sociedad, sólo reconoce en principio, como reglas para su autodeterminación, las dictadas por su propia razón. En definitiva, se trata de la instauración de un mundo regulado racionalmente y autofundamentado por esta misma razón. En Descartes la subjetividad tiene una naturaleza epistémica. Asimismo, su posición adelanta toda visión antropológica en tanto subraya la edificación del proyecto sobre la base del hombre mismo. Como más adelante resaltará Kant, al colocarse el hombre como referencia y principio de fundamentación, las cosas se enuncian y explican a parir de un sentido reconocida y abiertamente humano. Detrás de todo objeto está el hombre. El ser redunda en una “autoposición” del yo,

que se ha colocado como referencia de todo conocimiento sobre el mundo. El

“objeto” no habla, de ahí que toda imagen deba ser interpretada por el sujeto,

hombre inserto en un proyecto y una legalidad teórica, que le adjudica sentidos a la realidad. El sujeto asume así el papel de ordenador de ésta.

17 Heidegger, Martin. “La época Subrayados nuestros ..

...

Op. cit. pp. 78-79 y La pregunta. Op. cit. pp. 95-96.

18 Cfr. “La época

....

Op. cit. pp. 87-88, Nota No. 4.

De este modo, el sujeto se convierte en el que re-presenta lo real y en este sentido en su re-presentante. Asimismo, en el espacio donde se lleva a cabo la representación, donde se pone en escena y se decide la verdad sobre el objeto. El

mundo, la naturaleza aparecen como “proyección” del sujeto. La realidad, en tanto “objeto” construido, es siempre aquello que producimos. En este sentido, cuando Kant se refiere enfáticamente al mundo “para nosotros”, no hace sino poner al descubierto esta humanización del mundo. A partir de ella no hay más afuera, pues todo lo representado, cognoscible y discutible sobre el mundo, se instala desde un principio en la esfera del domino del hombre. En este caso tal dominio esconde una realidad profunda. Habla de nuestros más

admirables logros como seres transformadores, pero al mismo tiempo denuncia lainstauración de un imperialismo desde el cual el hombre ha reducido lo existente a un mero objeto de control. Merced al proyecto moderno, el sujeto se instituyó como fundamento del conocer. En ese mismo movimiento redujo lo existente a la calidad de “objeto” convirtiéndolo en lo “otro”. Pero la cosa en sí misma no puede reducirse a esta dimensión sin altos costos para el propio hombre. La condición de la cosa no es por sí misma la de ser un “otro” frente al hombre. Hay en ella un “plus” de realidad que se niega tercamente a ser eliminado. Quizá por ello existe una dimensión que sin dejar de existir, se mueve entre nosotros negándose a ser sujetada, fijada definitiva y absolutamente por la representación. Hay algo pues que se niega a ser representado, que se volatiza y sólo puede ser intuido, sugerido, sublimado. Quizá por eso existan por ejemplo actividades como el arte. La delimitación y reducción de lo existente a la calidad de objeto es efecto de un proyecto particular y la cultura derivada de éste. En su reflexión Heidegger resalta precisamente el carácter histórico y por ende no natural o definitivo de este modo de relación con el mundo. En tanto insertos en dicho proyecto, nos encontramos en cierto modo atrapados

en su lógica. En este sentido no es posible tampoco pensar en “afueras” o

situación de excepción decididamente ilusorias. No obstante, lo que sí es necesario y obligatorio afrontar es la recuperación del pensar y de la pregunta

misma con las cosas como un medio de tomar distancia de dicho proyecto. Cabe, para concluir , traer a colación en torno a este último punto algunos pasajes del propio Heidegger:

1.- Descartes (como expresión del proyecto moderno) sólo puede ser superado

mediante la superación de lo que él mismo fundó

...

la metafísica moderna que es

al mismo tiempo la metafísica occidental. Mas superación significa en este caso, el

prístino preguntar de la pregunta por el sentido

...

por la verdad del ser, pregunta

que al mismo tiempo se revela como pregunta por la verdad.”

2.- ¿

...

es

que se quiere tener la ciencia todavía más cerca de la vida ? Creo que

está ya tan cerca que nos aplasta. Mas bien precisamos una adecuada lejanía

para alcanzar otra vez el distanciamiento y poder medir qué es lo que nos pasa

como hombres”

3.- En el imperialismo planetario del hombre técnicamente organizado, llega a su punto de apogeo el subjetivismo del hombre, para luego establecerse e instalarse en la llanura de una uniformidad. Esa uniformidad pasará a ser luego el instrumento más seguro de la dominación completa, es decir, técnica, sobre la tierra. La libertad moderna de la subjetividad se disuelve completamente en la objetividad que le es conforme. El hombre no puede abandonar de suyo ese destino de su esencia moderna o quebrantarlo autoritariamente. Mas el hombre puede meditar con un pensar anticipado que el ser-sujeto de lo humano no fue nunca la única posibilidad del incipiente ser del hombre histórico, ni lo

será jamás.” 19

3.- “ En el imperialismo planetario del hombre técnicamente organizado, llega a su punto de apogeo

19 Respectivamente, “La época

...

” Op. cit. p. 88. La pregunta ...

Op.

época

..

”,

pp. 97-98.

cit. p. 21, y “La

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