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BBeebbéé aa bboorrddoo

LLaa nnuuttrriicciióónn eemmoocciioonnaall eenn eell eemmbbaarraazzoo

((PPoorr MMiillaaggrrooss AAgguurrttoo,, NNuuttrriicciioonniissttaa))

La mujer de los años 70 u 80 era totalmente distinta a la de hoy. De hecho, la gestante también. Hoy encontramos mujeres embarazadas que son ejecutivas en su casa o en una empresa, son esposas, llevan las riendas de su vida y las de su familia, viviendo situaciones con un alto nivel de estrés que afecta su salud. Y como sabemos, la salud no es la ausencia de enfermedad, sino el completo bienestar físico, social y emocional. Toda mujer debe cuidar estas tres áreas, pero más cuando tiene un bebé a bordo, pues necesita durante la gestación y el post parto, de mucha tranquilidad y conexión emocional con su bebé. Bien decía Leonardo Da Vinci: "La misma alma gobierna dos cuerpos. Las cosas deseadas por la madre se impregnaran en a criatura a quien la madre lleva en el momento del deseo. Una sola voluntad, un solo deseo supremo, un solo temor que la madre sienta o pena mental tiene más poder sobre el niño que sobre la madre, ya que frecuentemente el niño basa su vida en ello". Es así que en los últimos 20 años se empezó a investigar cómo afectaba la psiquis y emociones de la madre al bebé en su útero, encontrándose que las emociones son transmitidas a partir de hormonas que se producen y que pueden afectar favorable o desfavorablemente la formación de los sistemas en el bebé. Todo, absolutamente todo lo que sienta la mamá se grabará en su bebé. Emociones positivas, de felicidad o de descanso harán que la madre segregue endorfinas, que apoyarán la óptima maduración de todos los sistemas en desarrollo del bebé. Emociones contrarias y llenas de estrés harán que la mujer produzca cortisol y adrenalina, que no ayudarán a un embarazo y desarrollo feliz de su bebé. Una madre en paz ayuda a fortalecer el vínculo afectivo con el bebé que continúa después de su nacimiento. Por eso las terapias complementarias (que no son otra cosa que terapias que ayudan a los tratamientos convencionales) buscan integrar todos los aspectos del ser humano, y en este caso de la mamá y el bebé, involucrando también al papá. Susana Rodríguez, especialista en yoga y terapias pre y post natal del Centro FloreSer, nos explica claramente los beneficios de esta disciplina para fortalecer los vínculos, controlar la ansiedad, ayudar a la madre y, por supuesto, tener hijos más seguros, sanos y felices. Aspecto emocional: ayuda a eliminar el estrés, mejora la conexión con el bebé desde las emociones mas internas, favorece la toma de conciencia del Ser que lleva dentro, permite gozar

plenamente de esta etapa, mejora la relación de pareja, ayuda a que ella maneje el parto y no que el parto la maneje a ella. Aspecto físico: Un estado de relajación ayudará a aliviar las molestias de los músculos y huesos que ocurren en esta etapa, disminuirán los trastornos del sueño y de la digestión, ayudará a preparar el cuerpo para el parto, favorecerá la producción de endorfinas y disminuirá la adrenalina y cortisol, que son dañinos para la madre y el bebé. Aspecto mental: Ayudará a disminuir el miedo al parto y a convertir pensamientos negativos en sensaciones de tranquilidad, seguridad, confianza y positividad, que serán aliados para convertir dificultades en oportunidades y tener mayor fortaleza. Sin duda, ayudarse con estas terapias puede fortalecer los vínculos afectivos de las familias desde sus cimientos y crear una nueva sociedad, hoy tan venida a menos con tatas malas noticias que a diario vemos. Realmente debemos hacer una "reingeniería de las familias" y rescatar los viejos principios del amor. Los hijos merecen todo esfuerzo. Y recuerden: "No sólo de pan vive el hombre".

Y recuerden: "No sólo de pan vive el hombre". Artículo Publicado en la Revista "Somos". Diario

Artículo Publicado en la Revista "Somos". Diario El Comercio, Perú.