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Historia de la Filosofa Medieval

San JUSTINO

Algunos de los textos ledos

D. Ruiz Bueno, Padres apologetas griegos (s. II), Madrid, BAC 1979

Apol. I 44, 10

Apol. I 5, 3; 18, 5; 20-21; 22, 2-6; II 8, 1s; 10, 5.

As, pues, es evidente que nuestra doctrina sobrepasa toda humana enseanza, por la
sencilla razn de que el Verbo entero, que es Cristo, aparecido por nosotros, se hizo
cuerpo, razn y alma (Apol. II 10, 1)

una nocin implantada en la naturaleza humana para designar una realidad difcil de
explicar (Apol., II, 5 [6], 3). La expresin nocin implantada ( ) Justino
la utiliza para hablar de las semillas del Logos: Y es que los escritores todos solo
oscuramente pudieron ver la realidad gracias a la semilla del Verbo implantada en ellos
[ ] (Apol. II 13, 5).

Solo una breve alusin al nombre de Logos, que probablemente sea el punto ms
destacado de la integracin de la filosofa en la teologa de Justino, respecto de la cual
ya hemos hablado en otra instancia. El nombre lo designa en su funcin de mediador en
la creacin y en la revelacin: el Padre se revela por medio del Hijo Logos, a travs de
sus semillas participadas por todos los hombres desde la creacin, por medio de los
profetas y las teofanas en el AT, y en ltima y plena instancia, en la encarnacin, pero
siempre es el mismo quien ensea a los hombres la verdad, Cristo, y por lo tanto el
verdadero maestro de la nica filosofa, la cristiana, que alcanza su cometido como tal:
hablar de Dios. Viviana Laura Flix, Las filosofas en la teologa de Justino Mrtir,
Teologa y Vida, 55/3 (2014), 435-448

Nosotros hemos aprendido que Cristo es el primognito de Dios, el cual, como ya


hemos indicado, es el Logos, del cual todo el gnero humano ha participado. Y as,
todos los que han vivido conforme al Logos son cristianos, aun cuando fueran tenidos
como ateos, como sucedi con Scrates, Herclito y otros semejantes entre los griegos,
y entre los brbaros con Abraham, Azaras, Misael, Elas y otros muchos... De esta
suerte, los que en pocas anteriores vivieron sin razn, fueron malvados y enemigos de
Cristo, y asesinaron a los que vivan segn la razn. Por el contrario, los que han vivido
y siguen viviendo segn la razn son cristianos, viviendo sin miedo y en paz...

Mgr. Beatriz Reyes Oribe