Вы находитесь на странице: 1из 116

INDIANA JONES

Y LA LEGIÓN DE LA MUERTE

RICHARD WENK

INDIANA JONES Y LA LEGIÓN DE LA MUERTE RICHARD WENK
por RICHARD WENK Ilustrado por DAVID B. MATTINGLY EDICIONES TORAY. S.A. BARCELONA – MADRID -

por RICHARD WENK Ilustrado por DAVID B. MATTINGLY

EDICIONES TORAY. S.A.

WENK Ilustrado por DAVID B. MATTINGLY EDICIONES TORAY. S.A. BARCELONA – MADRID - BUENOS AIRES Título

BARCELONA MADRID - BUENOS AIRES

Título original:

INDIANA JONES AND THE LEGION OF DEATH Traducción de Consuelo González de Ortega.

Depósito Legal: B. 5.859-1989 ISBN: 84-310-3196-4

Copyright © 1984 by Lucasfilm Ltd. (LFL). TM* «Find Your Fate» es una marca comercial de Random House, Inc. «Indiana Jones» es una marca comercial de Lucasfilm Ltd. Usadas por autorización. Esta traducción se publica por acuerdo con Ballantine Books, una División de Random House, Inc.

© Ediciones Toray, S.A., 1989. Duero, 6. 08031 Barcelona. Impreso en España - Printed in Spain I. G. Credograf, S. A. - Ripollet (Barcelona)

RESEÑA

¿Podréis Indiana Jones y tú sobrevivir en la tierra de LA LEGIÓN DE LA MUERTE?

El millonario Waldo ShysterNaven ha pedido a Indiana Jones que dirija una expedición a las junglas de Sudamérica para localizar su desaparecida colección de valiosos objetos incas. Tres expediciones de búsqueda han desaparecido ya y los nativos culpan de ello a la odiosa Legión de la Muerte. El arqueólogo Sir Reginald Brooksbank,

viejo amigo de Indy, se cuenta entre los desaparecidos, por lo que Indy acepta ocuparse de

esta misión desesperada

Desde el principio, cuando vuestra avioneta se detiene, chisporroteando, corréis un terrible peligro. Según las decisiones que tú tomes, Indy y tú podréis encontraros en un bosque azotado por la lluvia e infestado de serpientes, en una traicionera expedición río Amazonas abajo, en las profundidades de un viejo pozo, o cara a cara con la temible Legión de la Muerte. En cada excitante y estremecedora situación.

en la que tú le acompañas buscando aventuras.

ESCOGE TU PROPIA AVENTURA™

TM*: "Find Your Fate” es una marca comercial de Random House, Inc. "Indiana Jones" es una marca comercial de Lucasfilm Ltd. TM y ©: 1984 Lucas Film Ltd. (LFL) Usadas por autorización. EDICIONES TORAY S.A. BARCELONAMADRIDBUENOS AIRES

TM y ©: 1984 Lucas Film Ltd. (LFL) Usadas por autorización. EDICIONES TORAY S.A. BARCELONA —

ESTÁS A PUNTO DE EMBARCARTE EN UNA INCREÍBLE AVENTURA CON INDIANA JONES

Sabes que va a constituir un gran relato para el periódico de tu colegio. Lo que no sabes son los grandes peligros a los que vas a enfrentarte realmente cuando acompañes a Indiana Jones a buscar los desaparecidos tesoros incas. Tendrás que hacer frente a extraños animales de la jungla, nativos hostiles, arenas movedizas y quizás os traicionen las mismas personas para las que trabajáis. Indy confía en tu instinto. De hecho, va a dejar que TÚ tomes las decisiones sobre adonde ir y qué pistas seguir. Tu responsabilidad es enorme. ¿Encontraréis el tesoro o quedará perdido para siempre? ¿Sobrevivirás para escribir tu increíble artículo, o dejarás que la gente quede preguntándose qué te habrá sucedido?

¡Tú eliges!

¡BUEN VIAJE!

A mis abuelos, Alice y Whitey Wenk, con el cariño de su nieto.

Andes Peruanos, 1936.

1

¡Ya no falta mucho, chico!dice Indiana Jones mientras lucha por mantener el control de la avioneta. Si puedo hacer frente a esta rara tormenta estaremos en Cuzco a la hora de comer. ¡La ciudad de Cuzco! Aunque sois sacudidos por la repentina tormenta, tú atisbas las cimas cubiertas de nieve que se extienden abajo, ansioso por vislumbrar la capital inca. Hace cientos de años, el primer inca Manco Cápac fundó en Cuzco un imperio más vasto que la antigua Roma. Tú estás deseando verlo. Otra violenta sacudida estremece la frágil avioneta, obligando a Indy a aferrarse con más fuerza a los mandos. No lo comprendo dice. Hace un tiempo perfecto. ¿A qué viene esta turbulencia? Si la situación empeora y perdemos altitud en estas montañas, estamos listos. ¡Guums! ¡Bamp!

Si la situación empeora y perdemos altitud en estas montañas, estamos listos. ¡Guums! ¡Bamp! Pasa a

2

¡Indy, seguro que fue esto lo que hizo que el avión de carga se estrellase! comentas. Pues ahora, reza para que nuestro aparato no se estropee contesta Indy. Un momento después, Indy vuelve a tener el control del avión. ¡Menuda historia, para publicarla en el periódico del colegio! La búsqueda de un avión

de transporte desaparecido, cargado de objetos incas

arqueólogo mundialmente famoso Indiana Jones! Una vez más agradeces a tu buena suerte el que tu padre, director del Museo Nacional, te haya permitido acompañar a Indiana. Tu padre y él son amigos desde hace años. Preferiría no tener que quedarme en Cuzco dices. ¿Puedo ir contigo en la expedición, Indy?

¡No!replica Indy. La expedición será demasiado peligrosa. Luego tu amigo sonríe. Pero no te preocupes, chico. Conseguirás tu relato. ¡Ojalá! dices. Me pregunto si puedo entrevistar también a Waldo ShysterHaven. ShysterHaven es el huidizo millonario, propietario del avión desaparecido.

Lo dudo contesta Indy. Casi no recibe a nadie. Incluso a mí me ha contratado por

¡Yo no lo he visto nunca! Y en su carta tampoco me ha dicho gran cosa. Tan sólo

carta

que deseaba que yo dirigiese la expedición desde Cuzco hasta la jungla y que uno de los objetos que iban en el perdido avión es el Colgante de los Incas.

¡La búsqueda en compañía del

¿Qué es eso? preguntas.

Pasa a la página 3.

3

Un legendario collar de oro contesta Indy. Según la leyenda, en otro tiempo perteneció a Manco Cápac, el primer inca. Se dice que ese collar confería a los reyes incas poder sobre la vida y la muerte. Y podría constituir una pista para el origen de otra leyenda. ¡La leyenda de la Legión de la Muerte! ¡Qué tétrico! Los indios de esta región todavía temen aún a algunos ejércitos misteriosos, a los que ellos llaman la Legión de la Muerte explica Indy, haciendo que la avioneta sobrevuele la deslumbradora extensión azul del lago Titicaca. Son tres las expediciones que han salido en busca del avión, desde que se estrelló hace dos meses. Ninguna ha vuelto. ¡Los indios piensan que los mató la Legión de la Muerte! Indy te explica, luego, que su viejo amigo, el arqueólogo Sir Reginald Brooksbank, dirigía la expedición del avión siniestrado. Y puede que, en algún lugar de la jungla, Sir Reggie esté siendo víctima de esa Legión

Mientras exista una posibilidad de que esté aún con vida, yo

de la Muerte, o lo que sea

iré a rescatarlo. ¡Patt! ¡Patt! ¡Sputt! ¡Sputter! ¡El motor de la avioneta está fallando!

Pasa a la página 4.

4

¡Estáis perdiendo altura rápidamente! Indy intenta desesperadamente controlar los mandos, pero no lo consigue. ¡Sujétate!grita mientras el aparato cae en picado, ¡Voy a intentar tomar tierra con esta carraca! Lejos, al oeste, está el amplio y desolado altiplano, una meseta de laderas escarpadas, con la superficie cubierta de césped. Al este, el extenso lago Titicaca. ¿Qué dirección deberá tomar Indy con el aparato? La superficie lisa y verde del altiplano podría resultar una buena pista de aterrizaje, siempre que Indy no calcule erróneamente y lleve el aparato al borde escarpado de la meseta. ¡No podríais sobrevivir si cayerais a la jungla de abajo! Pero la superficie del lago Titicaca podría ser que ofreciera un cojín más mullido para el impacto.

Si Indy toma la dirección del altiplano, pasa a la página 22.

Si se dirige al lago Titicaca, pasa a la página 6.

5

Mientras Indy y tú volvéis rápidamente sobre vuestros pasos al pie de la meseta, oís pisadas en la maleza, ¡a vuestra espalda! Indy se vuelve ya preparado con el cuchillo en una mano y la pistola en la otra. De la jungla sale corriendo un grupo de hombres ataviados con ropas de safari. ¡Jones!exclama el jefe. ¡Te encontramos! ¡Sir Reggie!exclama a su vez Indy. Era yo quien tenía que encontrarle a usted. Sir Reginald cuenta muy feliz cómo os ha seguido la pista. Después de estrellarse el aparato, tardamos dos meses en encontrar el camino de regreso a Cuzco. ¡Llegué ayer y hoy hemos recibido tu S.O.S.! Intentamos comunicar por radio contigo, pero debéis tener roto el receptor. Por eso decidimos salir, esperando dar con vosotros antes que os extraviaseis en la jungla, ¡y lo conseguimos! ¿Y qué pasa con el Colgante de los Incas? pregunta Indy. Ya está a salvo y camino del museo responde Sir Reginald. ¡Ah! Perdón por aquellos gritos de guerra. Es un viejo truco que enseñé a mis hombres en el Congo Belga. Espanta a los animales salvajes, ¿sabes? ¿Y qué sabe de la Legión de la Muerte? preguntas tú, que vas tras ellos. No existe tal cosa declara Sir Reginald. Es sólo una antigua superstición inca. ¡Ahora, volvamos a Cuzco! Se está haciendo tarde para la cena.

FIN

6

Indy y tú saltáis en vuestros asientos, mientras que él se esfuerza por llevar el aparato a la relativa seguridad del lago Titicaca. Las reverberantes aguas suben veloces hacia vosotros. Chocáis con el agua rápida y violentamente. La avioneta se eleva sobre el agua y vuelve a caer. Casi al instante la cabina se llena de agua. ¡Os hundís rápidamente! Indy saca dos salvavidas de debajo de los asientos y fuerza la puerta hasta abrirla. Como ha hecho descender a la avioneta con gran habilidad junto a la orilla, no tenéis que nadar mucho trecho. Mientras braceas en dirección a una cala rocosa, te vuelves y miras por encima del hombro. ¡La avioneta ya se ha hundido en el fondo del lago! Minutos después, Indy y tú estáis recobrando el aliento y secándoos al cálido sol. Tenemos suerte de estar vivos comenta Indy. Este vuelo entre montañas es más peligroso de lo que pensé. Pero estamos extraviados dices tú con ansiedad. Es mejor que mires las cosas de este otro modo te replica Indy poniéndose en pie. Digamos que vamos a iniciar la expedición un poco antes de tiempo.

Pasa a la página 53.

7

Echas a correr y te lanzas en picado dentro de los arbustos más próximos. Pero los salvajes son demasiado rápidos para ti. Te aterran' violentamente y te sacan de allí. Te colocan junto a la cisterna. Adviertes que el jefe no va a matar a Indy. Simplemente, toma el cuchillo de Indy y lo compara con su hacha de piedra, mientras los otros arrastran a Indy hasta ti. Sólo es un hacha ritual cuchichea Indy. ¡La sangre está seca! Parece que no van a

En vez de eso van a hundir nuestros cuerpos. ¡Éste es un pozo para

cortarnos la cabeza

sacrificios! Mientras reflexionas sobre lo aterradoramente hondo que parece el pozo, los nativos os empujan a ti y a Indy por el brocal. ¡Y caéis directamente al negro abismo!

Pasa a la página 9.

8-9

¡De repente se interrumpe tu caída! Has quedado suspendido en el espacio, doblado por la cintura. Indy te ha cogido por el cinturón con una mano; con la otra se ha asido a una sólida rama verde que brota de una hendidura entre los bloques de piedra. Estoy empezando a cansarme de tenerte sujeto en el aire dice Indy. Ambos tratáis de encontrar resquicios donde apoyar los pies y bajar poco a poco al fondo. Allí está todo negro como boca de lobo. ¡No hay agua! El pozo debió secarse hace siglos. Numerosas ramas secas se amontonan en el fondo y crujen bajo vuestros pies. Subiremos cuando los cazadores de cabezas se hayan ido dice Indy encendiendo

una cerillapero ahora

Te sientes paralizado por el horror. Las supuestas «ramas» son huesos humanos, reliquias de siglos de sacrificios humanos. ¡Qué siniestra fosa común! Entonces te fijas en una mano huesuda que se aferra a un bloque de piedra medio desprendido. Indy se agacha para examinarlo. ¡Indy! dices tú, no es momento de arqueologías! Salgamos de aquí. ¡Me están dando escalofríos!

mira alrededor de ti.

aquí. ¡Me están dando escalofríos! mira alrededor de ti. Si convences a Indy para marcharos, pasa

Si convences a Indy para marcharos, pasa a la página 16.

10

Con ayuda de los nativos, no cuesta mucho tiempo rescatar a Indy.

El jefe, creyendo que ambos habéis sido enviados por el «dios del llanto», dibuja en el

suelo un pájaro enorme que ha caído en la jungla. Os pregunta si es así como habéis llegado. ¡El avión de carga! grita Indy.

Los cazadores de cabezas os llevan a la linde de un valle sombrío. Ellos no pueden seguir adelante. Parece que esa tierra les está prohibida. Sin dilación, os despedís de ellos y tú e Indy os adentráis en el valle.

intacto. Y dentro sentados tranquilamente

escuchando la radio están ¡el piloto y Sir Reggie! Os estábamos esperando dice Sir Reggie a IndyNo podíamos abandonar este valle a causa de los cazadores de cabezas y no podíamos comunicar con Cuzco porque tenemos estropeada la emisora. Precisamente cuando la radio de vuestro avión sólo podía enviar mensajes, la de ellos sólo puede recibirlos. ¡Han tardado ustedes mucho!se queja el piloto. ¿Qué les retuvo? Indy y tú sólo podéis responder riendo. Bien dice Sir Reggie a Indy, Te cedo el honor de llevar personalmente esto al museo. Y entrega a Indy el fabuloso Colgante de oro de los Incas.

A los pocos minutos encontráis el avión

FIN

11

Yo soy un enamorado del lema de los «Boy Scout» dice Indy, sacando del cinto un cuchillo tan afilado como una navaja de afeitar¡Estad preparados!

Y empieza a abrir a machetazos un camino de montaña en el denso bosque tropical.

Mientras él va cortando la exuberante vegetación, tú piensas que nunca habías visto tal

variedad de plantas y colores. Por doquier hay hojas y flores de vivísimo color naranja, azul, rojo y púrpura. ¡AAAIIIEEE!

El penetrante grito te hace saltar, asustado.

Indy se yergue y mira hacia arriba. Por encima de vuestras cabezas, posado en la rama de un árbol recubierto de musgo, veis un loro amarillo y escarlata con los ojos brillantes de miedo. Os echáis a reír al comprender que habéis asustado al animal tanto como os ha asustado él a vosotros. Indy prosigue su tarea de abrir un camino en la jungla. ¡AAAIIIEEE! ¡EEEEEEEE! ¡AAAAHHHHOOOOHEEEEEE! Indy vuelve a detenerse y, esta vez se agacha. No son loros murmura. ¡Son gritos de guerra! ¡Tal vez os estáis encaminando en línea recta a las garras de los nativos salvajes! ¿O acaso será la misteriosa Legión de la Muerte? Aún estáis a tiempo de buscar otra ruta.

Si te decides por una rápida retirada, pasa a la página 5.

Si prefieres continuar adelante, pasa a la página 20.

12

El jefe se detiene a diez pasos de Indy. Indy señala las cabezas reducidas que cuelgan de su cinto. Encantadoras costumbres las de tu pueblo dice con aire despreocupado. El jefe prorrumpe en un fiero grito y levanta el hacha. Con un movimiento veloz como el rayo, Indy saca y lanza su cuchillo y con un perfecto impacto hace caer el hacha de las manos del jefe. Sin demora, da un salto al frente, aferra al jefe por el cuello y lo arrastra hasta el altar. Pensándolo rápidamente, tú te lanzas sobre el cuchillo, lo coges y se lo lanzas a Indy. Él lo atrapa y lo apoya en el cuello del jefe. Ahora, el resto de la tribu se ve forzada a dejaros marchar. ¡Indy tiene a su jefe como rehén! Pero las cosas no salen como creéis.

Pasa a la página 13.

13

En lugar de soltar sus lanzas y retroceder, los cazadores de cabezas te sujetan por los brazos. El hombre alto y tatuado empuña el hacha de piedra y la aprieta contra tu cuello. ¡Ahora eres el rehén! Durante unos segundos nadie se mueve. Los salvajes saben que, si no te dejan ir, Indy puede matar a su jefe. Pero Indy también sabe que, si él no libera al jefe, los cazadores de cabezas pueden matarte a ti. ¡Es una situación tensa, con vuestras vidas a un lado y otro de la balanza! Al fin Indy se ve forzado a ceder y a dejar libre al jefe. Los cazadores de cabezas corren hacia Indy y se lo llevan sin lucha. El jefe prorrumpe en canturreos coléricos, al tiempo que señala la cisterna de piedra. Los nativos arrastran a Indy hasta el brocal. Bueno. Aún tengo mi cabeza grita Indy dirigiéndose a ti, pero ¡estas perspectivas no son mejores! Deséame suerte, chico. ¡Esta cisterna es un pozo de sacrificios! El jefe levanta su brazo derecho en dirección a la estatua del «dios del llanto» y el izquierdo, hacia el cielo. Luego deja caer su mano izquierda con un movimiento cortante. Tú presencias con honor cómo los cazadores de cabezas empujan a Indy hacia delante y lo lanzan de cabeza a la boca del pozo. En cuestión de segundos Indy ha desaparecido. Ahora los salvajes dirigen su atención hacia ti.

Pasa a la página 19.

1415

14 — 15 Indy desenfunda su pistola mientras los cazadores avanzan. Esta vez alcanzará a tantos

Indy desenfunda su pistola mientras los cazadores avanzan. Esta vez alcanzará a tantos como pueda. Pero ellos no atacan. Muy al contrario, el jefe se adelanta haciendo gestos a Indy y recitando algo con voz sonora. Ante tu asombro, Indy sonríe. Y a continuación guarda su pistola. ¡Creen que somos mensajeros de su dios, porque no hemos muerto en el pozo! te explica Indy. Luego el jefe cuenta a Indy que ha encontrado un cóndor de plata en la jungla. ¿También procede del dios? se pregunta. Mientras el nativo habla, Indy te lo va traduciendo. ¡Tenemos suerte!dice IndyHan encontrado los restos del avión de carga. Nos llevarán hasta allí con una condición. Tenemos que salvar a su pueblo de los demonios locos que lo acechan. ¿Qué demonios locos? No sé responde IndySegún el jefe, los demonios han estado matando a cazadores de cabezas con lanzas encendidas durante las dos últimas lunas. Hay que averiguar quiénes son, chico. ¿Acaso estáis a punto de entrar en batalla con la Legión de la Muerte?

Pasa a la página 36.

16

Volver arriba no será tan sencillo opina Indy. Recoge del suelo algunos de los huesos petrificados y empieza a encajarlos en las ranuras de la pared. Tú sigues su ejemplo y pronto los dos empezáis a trepar usando los huesos bien encajados como peldaños. Al final llegáis a la boca del pozo y echáis una ojeada al exterior. Los cazadores de cabezas se han ido. Pero no están lejos dice Indy volviéndose hacia el sur. Lo mejor será tomar el camino más largo hacia Cuzco. Pronto estáis perdidos sin esperanza en el denso y húmedo bosque tropical. Apenas si podéis ver el sol. Hay grandes felinos en estos bosques te informa Indy, Pumas. Hay que andar con cuidado. Al poco llegáis a un calvero. ¡Qué alivio! Ante vosotros, el cielo y las montañas. Y entonces os dais cuenta de que el claro desciende hasta un profundo cañón y que las montañas del fondo os resultan familiares. Indy dices, ¿no son éstas las montañas que sobrevolamos esta mañana? asiente Indy, Estamos en la zona donde nos sorprendió aquella turbulencia. ¡Un profundo gruñido llega de los arbustos de tu lado izquierdo!

Pasa a la página 24.

17

Os disponéis a esperar la expedición de Cuzco. Pero en el ecuador anochece rápidamente y pronto reina el frío y la oscuridad en la herbosa meseta. Para pasar el tiempo, Indy te habla más sobre los objetos que llevaba el avión. El tesoro más valioso es el famoso Colgante de los Incas. Es de oro puro y con laboriosas florituras. Tiene grabada la imagen de Pachacuti uno de los primeros reyes incas. Según la carta de ShysterHaven prosigue Indyla última noticia que se tuvo del avión fue cuando sobrevolaba la cabecera del Amazonas, en la confluencia con el río Urubamba. Yo dirigiré la expedición desde Cuzco al Urubamba. Después exploraremos la jungla circundante. Tras una pausa, Indy continúa:

Waldo ShysterHaven es presidente del cuadro directivo de las Wellspring Industries Inc. Tienen plantas de procesamiento químico por todo el mundo. ShysterHaven ha donado millones para la investigación química, pero su verdadero amor es la arqueología. Parece un tipo interesante dices tú. Interesante, pero excéntrico. Es un verdadero solitario. Nunca recibe a nadie ni aparece en público.

Pasa a la página 35.

18

Yo estoy bien dice Indy, ¡mientras no tropecemos con ninguna serpiente! En ese preciso momento ante ti, en la pared de la derecha del túnel, ¡ves una enorme serpiente! Pero se trata tan sólo de una escultura. Indy y tú examináis el bajo relieve y veis que está trabajado en plata maciza. ¡Es la cerradura de una puerta de piedra! exclama Indy pasando el dedo por los bordes. ¿Qué inscripción es ésa? Indy acerca la antorcha y mira las caprichosas letras que aparecen en la parte alta de la puerta sellada. Está en español dice Indy. Y a continuación traduce: Sobre quien rompa este sello caerá la maldición del tormento y la muerte eternos. ¡Uf! exclamas. ¡Qué duro! Sí. Pero yo no creo en maldiciones. Tú no estás tan seguro. Recuerdas las misteriosas muertes que se produjeron en torno al descubrimiento de la tumba del rey Tutankamen en Egipto. Te preguntas si no sería más inteligente pasar por alto este «hallazgo» arqueológico y continuar buscando la salida.

Si eliges correr el riesgo de investigar, pasa a la página 29.

Si continuáis túnel abajo, pasa a la página 42.

19

Esto parece el fin. Y tú no puedes pensar en otra cosa que no sea Indy y su valeroso esfuerzo por escapar a su destino. Los ojos se te llenan de lágrimas. Sólo esperas que seas capaz de morir tan valerosamente como él. Cuando toda la tribu cierra su círculo en torno a ti, tú levantas los puños, apretados, preparado para morir luchando. De repente el jefe se para en seco. Ante tu asombro, el hombre abre enormemente los ojos y deja caer al suelo su lanza. El resto de la tribu sigue su ejemplo y luego se van inclinando ante ti uno a uno. En lugar de matarte, te están tratando como a un dios. ¡Y de pronto comprendes! ¡Tienes lágrimas en los ojos! Sin apenas darte cuenta has estado llorando. Y estos nativos, muy religiosos, creen que tus lágrimas son una señal del favor de sus dioses. Corres al pozo esperando lo inesperable: que Indy de alguna manera haya sido capaz de sobrevivir. Y ahí le tienes, unos diez pasos más abajo, sujeto a unos salientes de los bloques de piedra. He preferido entretenerme por aquí arriba dice jadeante.

Pasa a la página 10.

20

Manténte agazapado dice Indy avanzando a través de la maraña de ramas, y en silencio. Mientras le sigues, vuelves a fijarte en los mil colores que surgen por entre la gran extensión verde. Un helecho gigante se mueve a tu izquierda. A la derecha puedes oír rumores apagados de algo que escapa. La jungla es un hervidero de actividad y vida invisibles. Indy se detiene de repente. ¡Por todos los imbéciles! masculla. Helados por la sorpresa, Indy y tú veis cómo las flores de brillante colorido que os rodean empiezan a moverse. Los matorrales y arbustos se separan lentamente y las flores anaranjadas, rojas y purpúreas se vienen hacia vosotros. ¡En un instante estáis rodeados por nativos de la jungla! Cada rostro está pintado de un vivido y diferente color. ¡Estas son las «flores» que habíais visto entre el follaje! ¿Serán tal vez la Legión de la Muerte?

Continúa en la página 21.

21

Debe de haber unos cincuenta apuntándoos todos con sus afiladas lanzas. El más alto se adelanta unos pasos: Está cubierto de cicatrices y vistosos tatuajes. Masculla algo y señala al este, mientras los otros apuntan con sus lanzas a ti y a Indy. O mucho me equivoco dice Indy en voz bajao acabamos de ser capturados. No podéis hacer nada más que ir con ellos. Mientras os movéis con dificultad por la espesa y vaporosa jungla, el hombre alto os va aguijoneando con la lanza. Tras casi una hora de marcha, llegáis a su poblado: un grupo de chozas de paja muy rudimentarias. Mientras os conducen al calvero, tienes la desazonadora sensación de que Indy y tú sois exactamente la clase de presa que los cazadores han estado buscando. ¡Mira, Indy! adviertes tú señalando al frente. Formando un entrelazado, por encima de todo el poblado hay una especie de parras de las que penden como ornamento unos objetos redondos. ¿Qué es eso?preguntas. ¿Cocos enanos?

cabezas

No tenemos tanta suerte replica Indy. ¡Es una espléndida colección de reducidas!

Pasa a la página 26.

22-23

Indy mantiene el morro del aparato levantado hasta que tocáis tierra. En ese momento, crujen las dos ruedas de aterrizaje. La avioneta sigue rugiendo y deslizándose sobre la hierba hasta ir a detenerse, un tanto trémula, al borde del profundo precipicio. Indy coge el transmisor de radio. ¡La avioneta se inclina peligrosamente! ¡S.O.S.!grita Indy por el micrófono. Aquí Indiana Jones llamando a la expedición inca, Cuzco. ¡Conteste, Cuzco! ¡S.O.S.! Apenas si tiene Indy tiempo de radiar vuestra posición, cuando la avioneta se mueve repentinamente y empieza a descender. Indy y tú os apresuráis a saltar de la cabina y el aparato se precipita por el acantilado para ir a destruirse brutalmente contra las rocas del fondo. Indy y tú estáis a salvo por el momento. Pero ya es media tarde. ¿Debéis intentar llegar a Cuzco a pie antes que anochezca, o simplemente quedaros aquí con la esperanza de que la expedición os encuentre? Es una suerte que hayas radiado nuestra posición le dices a Indy. La he radiado dice Indy, pero no ha respondido nadie. ¡Puede que la emisora estuviera estropeada!

nadie. ¡Puede que la emisora estuviera estropeada! Si vais a Cuzco a pie, pasa a la

Si vais a Cuzco a pie, pasa a la página 25.

24

Los matorrales se separan. Tres grandes pumas se mueven furtivamente hacia vosotros, con los ojos encendidos y mostrando los colmillos. Indy y tú quedáis helados. No te muestres asustado te advierte Indy. Ve lentamente hacia aquel árbol de la

derecha

¡Pero de detrás del árbol surge un cazador de cabezas! Luego otro. Y otro. ¡No es posible! murmuras roncamente. ¡Creí que nos habíamos librado de ellos! Por un momento, Indy y tú os veis cogidos entre dos enemigos. Pero la cara pintada, la lanza y el gorro de piel del jefe nativo producen un efecto especial. Los «mininos» son unos cobardones dice Indy viendo que los pumas se baten en veloz retirada a la maleza. Indy y tú estáis en serio peligro. Los salvajes os han cortado el camino de huida. ¡Y ellos no se asustarán tan fácilmente como los pumas! Parece que esta vez van en serio dice Indy. Por desgracia crees que Indy tiene razón. El jefe os mira con ferocidad, como si estuviera a punto de atacar. La única salida es bajar por la escarpada pared del cañón.

Si puedes trepar a tiempo

Si permanecéis donde estáis, pasa a la página 14.

Si intentáis escapar, pasa a la página 39.

25

Indy señala al nordeste. Nos dirigimos a aquel cañón te dice. Puede que aún lleguemos a Cuzco a tiempo de cenar. Indy y tú recorréis lentamente el borde de la meseta, buscando un camino para descender del rocoso acantilado. El valle, cubierto de espesa vegetación tropical, se encuentra a más de trescientos metros debajo de vosotros. Las laderas de esta meseta son de roca viva dices tú. No seremos capaces de Pero Indy ya está desenrollando su látigo. Lo pasa alrededor de tu cintura y lo anuda. Luego anuda el otro extremo a su propio cinturón. Sígueme te dice, descolgándose por el lateral del acantilado. No tienes ni un momento para titubear. Ves que Indy va localizando hendiduras y salientes, a modo de peldaños, por los que descender. Tú le sigues, con precaución utilizando los mismos puntos de sujeción, pero tus piernas no son tan largas como las de Indy y además te asusta mirar hacia abajo. Ve despacio te dice Indy desde abajo. ¡Ya te vigilo yo! Pero tus dedos están resbaladizos por el sudor y tu calzado resbala sobre las rocas lisas. ¡Te estás cayendo!

Pasa a la página 28.

26-27

26-27 ¿Es esto lo que le ha ocurrido a todas las expediciones de búsqueda? — Al

¿Es esto lo que le ha ocurrido a todas las expediciones de búsqueda? Al menos ninguno de ellos parece Sir Reggie dice Indy. Las puntas de las lanzas os obligan a atravesar el poblado. Pasadas las chozas, en el suelo hay una gran cisterna circular, formada por toscos bloques de piedra. Próxima a la cisterna, una sólida estatua de piedra con un gesto fiero. ¡Un ídolo antiguo de los habitantes de Tiahuanaco!exclama Indy, Estos cazadores de cabezas deben ser descendientes de Tiahuanaco, adoradores del dios que llora. ¿Ves esa lágrima de piedra en el ojo de la estatua? Pero tu interés por la antropología pasa por unos momentos de desencanto. De una choza cercana sale el jefe de los cazadores de cabezas. Lleva un gorro de piel de puma, circundado de plumas de colores y un cinturón con cabezas reducidas. ¡Se dirige al altar bajo que hay delante del ídolo y toma un hacha de piedra teñida de sangre! Luego se acerca lentamente a vosotros.

¡Calma!te advierte Indy. No hay que perder la cabeza

es un modo de hablar.

Si prefieres intentar la huida, pasa a la página 7. Si lo dejas todo en

Si prefieres intentar la huida, pasa a la página 7.

Si lo dejas todo en manos de Indy, pasa a la página 12.

28

Durante un tiempo que parece una eternidad, te mantienes aferrado a la sólida roca. ¡Luego, pierdes pie y caes al espacio, pasando ante los ojos de Indy! Notas un repentino tirón y te encuentras balanceándote en el aire, pendiente del cinturón. Arriba, Indy sigue sujeto a la pared rocosa. ¡Intenta sujetarte a ese saliente! te grita. Tú ves un pequeño alerón que sobresale de la pared vertical. Después de tres o cuatro bamboleos del látigo tu cordón umbilical en estos momentos te aferras al saliente. Menos mal jadeas mientras Indy desciende a tu lado. ¡Ya no estoy nervioso! Me alegro sonríe él. Continuemos. Pronto volvéis a descender con la agilidad de una mosca y al poco os encontráis en la densa jungla del valle del río Urubamba. Indy suelta el látigo y se lo vuelve a guardar. Tú miras alrededor. El follaje circundante es muy frondoso, con descomunales palmeras y retorcidas enredaderas. Tenéis cerrado el paso. ¡Ni siquiera Indy será capaz de cruzar esta maraña!

Pasa a la página 11.

29

Si tuviera mi cuchillo, podría desprender esta serpiente de plata comenta Indy. Sonríes ampliamente y sacas tu navaja. A tu disposición dices. En unos segundos, Indy ha despegado el objeto metálico que sella la puerta. Un fuerte empellón y la gran puerta pétrea empieza a ceder. Indy y tú os echáis sobre ella, empujando con todas vuestras fuerzas hasta que, con un rechinar estruendoso, la puerta gira sobre un eje central. Pero antes que Indy tenga ocasión de encender la antorcha para ver qué hay dentro, se escucha un chasquido, seguido de un rechinar. ¡Agáchate! grita Indy.

Os tiráis al suelo en el instante preciso. Con estrépito una lanza de hierro pasa silbando por encima de vuestras cabezas, y con fuerza tremenda se hunde en la sólida piedra. ¡Muy ingenioso! murmura Indy. Y se levanta para examinar la pared opuesta. Mira. Un arco español, oculto en la piedra, que se dispara cuando se abre la puerta. Hay

una fecha grabada en la piedra

¡1530!

A continuación, Indy y tú pasáis a la cámara interior.

Pasa a la página 30.

30

Has colocado una mano ante tus ojos para protegerlos del resplandor. ¡Indy y tú acabáis de entrar en una enorme habitación, llena casi hasta el techo de tesoros de oro! Hay cientos de figuras de oro que representan alpacas, sapos, pumas y reyes. Hay estatuillas de obsidiana con gemas incrustadas y adornos de plata. Todas las paredes aparecen recubiertas con paneles de oro puro. ¡El botín de Pizarra!exclama Indy. ¡La habitación que hay en Cajamarca no debe ser más que una imitación! ¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? preguntas tú. Indy se echa a reír. Ésta tiene que ser la Habitación de Oro de Atahualpa te explica tu compañero. En 1532, el conquistador Pizarra hizo un trato con el último rey de los incas, Atahualpa. Accedió a libertar al rey y dejarle en paz, sí los incas le llenaban toda una habitación de oro. Atahualpa aceptó. Luego, Atahualpa fue ejecutado y Pizarra se quedó con el botín. Hay quien dice que los españoles fundieron todo el oro, pero Pero no lo hicieron, ¡porque está aquí! dices tú. Se produce un súbito estrépito. Indy y tú giráis sobre los talones a tiempo de ver que la enorme puerta se cierra y otro gran bloque de piedra, que debe pesar toneladas, ¡desciende rugiendo sobre la entrada!

Pasa a la página 31.

31

¡Estáis atrapados! Indy prueba repetidamente a apartar la enorme piedra, pero no la moverá. Supongo que es la maldición de Pizarro dice. Estamos atrapados para siempre en una estancia llena de oro. ¿Será éste el fin? te preguntas. De repente Indy se pone en pie, mostrándote la antorcha. ¡Aquí hay otra salida!grita. Mira la antorcha sigue ardiendo y para eso hace falta oxígeno. Pronto estáis los dos trepando por los montones de oro, hasta el techo. En la roca, hay una trampilla practicada con todo esmero.

Y

la trampilla lleva a una cueva.

Y

la cueva conduce a un camino polvoriento.

¡Y descendiendo por el camino polvoriento está la expedición de Cuzco! Ellos corren a vuestro encuentro y el jefe estrecha la mano de Indy. Encontramos a Sir Reginald ayer, en las montañas explica el hombre, y llevamos todo el día buscándoles a ustedes dos. Sir Reginald y el piloto pudieron salir del aparato en el mismo instante en que se estrellaba contra una montaña. Sir Reginald está desesperado porque supone que ya nunca encontrará el Colgante de los Incas. Pues creo que nosotros podremos darle una alegríadice Indy haciéndote un

guiño. Hemos encontrado algo mejor. Tú devuelves a Indy el guiño.

FIN

32

¿No quieren pasar a nuestro salón? dice Sir Reginald con un cortés y risueño ademán. Apilados en la cueva están todos los objetos desaparecidos. ¡Y reverberando sobre la pared del fondo está el magnífico Colgante de Oro de los Incas! Pero esto no es nada asegura Indy, levantando una gran piedra del centro del suelo de la cueva, comparado con lo que Sir Reggie ha encontrado en su «bodega». En las profundidades del subterráneo hay un tesoro que puede hacer sombra a cualquier otra colección inca: ¡Un pequeño templo de oro en honor al dios del llanto de Tiahuanaco! Los arcos están recubiertos de bellísimas pinturas y el altar es de oro puro e incrustaciones de piedras preciosas. ¡Menuda historia! En un sólo día, Indy y tú habéis encontrado el avión de carga y a Sir Reginald, habéis escapado de los cazadores de cabezas y habéis desenterrado un templo de valor incalculable. ¿Qué harás cuando hayas escrito tu relato, chico? te pregunta Indy. Una siesta respondes tú sonriendo.

FIN

33

Esto no es nada dices tú siguiéndole por aquel espacio sin viento ni ruido alguno. ¡Mira lo que hay en el valle! A menos de treinta metros aparece el siniestrado avión de carga, sobre una alfombra de las más grandes y más gruesas plantas trepadoras que has visto nunca. Cuando Indy y tú avanzáis tropezando por entre las gruesas y retorcidas enredaderas hasta los restos del aparato, veis algo terrible. En el exterior del aparato, sobre un montón de huesos rotos están un par de botas y las gafas del piloto. ¡Indy!llamas. Me parece que el piloto y Sir Reginald no pudieron salvarse. Pero Indy se ha quedado absolutamente inmóvil. El sudor resbala en pequeñas gotas por su frente.

n-no corre aire en el valle! balbucea. ¿Cómo puede ser entonces que se

estén moviendo estas enredaderas? En vuestras mentes se hace entonces la horrible verdad. El suelo repta bajo vuestros

pies. ¡Las gigantescas enredaderas no son sino anacondas de siete u ocho metros de longitud! ¡La superficie del valle es un hervidero de ellas! ¡Ya se están empezando a enrollarse alrededor de vuestras piernas, dispuestas a estrujaros para luego engullir vuestros cuerpos! No os queda mucho tiempo para actuar.

¡No

Si intentáis retroceder al ventoso cañón, pasa a la página 34.

Si emprendéis la carrera hacia el avión, pasa a la página 62.

34

Emprendes la carrera huyendo del valle y esquivando las enormes serpientes. Pero cuando miras atrás ves a Indy como clavado en el suelo. ¡Una de las serpientes se está enrollando a sus piernas! Casi lo habías olvidado. Indy está aterrorizado por las serpientes, paralizado por el miedo. ¡Indy! le gritas. ¡Sacúdetelas de encima! Pero de nada sirve. La serpiente le está derribando y él tiene tanto miedo que ni siquiera se defiende. ¡Tienes que acudir en su ayuda! Pero ya es demasiado tarde. Dos serpientes se están enrollando también en tu cuerpo. Se han liado a tus piernas, para luego enroscarse en torno a tu cintura, a tu pecho, cada vez más fuertemente, más todavía «¿Todas las expediciones han sido aniquiladas también? te preguntas, mientras empiezas a perder la conciencia. ¿Será ésta la vieja y terrible Legión de la Muerte? ¿Habrá llegado esta aventura a su amargo

FIN?

35

En cualquier caso, me paga mucho por encontrar el colgante. Y Sir Reginald Brooksbank es un viejo amigo mío. Si sobrevivió al siniestro, quiero devolverlo salvo a la civilización. ¿Y la Legión de la Muerte? preguntas. Puede que no sea más que una superstición responde Indy. No hay pruebas de que exista realmente. Indy y tú tenéis necesidad de dormir un poco. Cuando despiertas casi está amaneciendo. Entonces oís el grito estridente de un loro y el aullido hambriento de un puma que está merodeando. Te vuelves a Indy que empieza a despertar.

Espero que los animales no puedan llegar aquí

dices.

Te interrumpe un gruñido muy próximo. Escuchas, y el sonido es cada vez más

cercano. ¡Indy! murmuras. ¡Nos está acechando un felino de la jungla!

Pasa a la página 37.

36

Los salvajes os conducen a una colina próxima a su poblado. Está cubierta de espesa vegetación y justamente bajo su cima hay una pequeña cueva. Esta colina no es una formación natural dice Indy, Parece que es un antiguo túmulo funerario de Tiahuanaco. Tú te fijas en el jefe que os está mirando con expresión sospechosa. Creo que sospecha que no somos verdaderos amigos de su dios susurras a Indy. ¡Pues espera a que sepa que ni siquiera hemos sido presentados!contesta Indy. Escucha, voy a echar un vistazo más de cerca a este montículo. De repente, los nativos empiezan a gritar y señalan la entrada de la cueva. ¡Están gritando «lanzas encendidas»! dice Indy. Suena un fuerte crujido, surge una lengua de fuego y los nativos se dispersan enloquecidos. ¡Busca refugio! te grita Indy, ¡Esas lanzas encendidas son rifles!

Pasa a la página 54.

37

¿Un gato volador? pregunta Indy con una sonrisa amarga. Tú sigues la dirección de su mirada. Descendiendo del cielo matutino hay una máquina voladora, ¡uno de esos nuevos helicópteros! El extraño zumbido que oyes es producido por el girar de sus aspas rotatorias. El helicóptero se posa sobre la meseta y sus grandes rotores van disminuyendo la velocidad de giro hasta pararse. Del aparato salen dos hombres. Uno es corpulento y viste un traje blanco. El otro es alto y delgado. El hombre de blanco corre hacia vosotros. ¡Indiana Jones! dice con voz entrecortada. ¡Gracias al cielo! ¡Pensábamos que les habíamos perdido! Yo soy Waldo ShysterHaven y éste es mi socio Burch. ¡Señor ShysterHaven!exclama Indy. ¡Me sorprende que haya venido usted hasta aquí personalmente!

Esta expedición es muy importante para mí dice el millonario. ¡Vamos!

¡Debemos volver a Cuzco! Cuando llegáis a la ciudad, Indy te lleva a la casa de un peruano llamado Topa. Lleno de orgullo, Topa afirma que su familia proviene en línea directa de los incas. Tú te quedarás en su casa hasta que Indy y toda la expedición regrese. Aquella noche, ya acostado en tu cama, oyes cuchicheos en la calle al pie de tu ventana.

Bueno

Pasa a la página 66.

38

Indy fingirá que no sabe nada del esquema ShysterHaven hasta que la gabarra llegue a puerto, a la mañana siguiente. Espero encontrar el avión siniestrado cerca de donde amarremos dice Indy. Quiero que Topa y tú nos sigáis a la jungla. Una vez aparezcáis vosotros, pondremos las cosas en claro con estos tipos. No me gustan los secretos. ¡Sobre todo cuando Wellspring Industries está tras un veneno mortal! Por un momento crees oír pasos. Pero cuando miras fuera no ves a nadie en cubierta. Al día siguiente todo se realiza según el plan. Topa y tú seguís a la expedición a la jungla, donde Indy localiza el avión siniestrado. Todos los objetos están aún a bordo. Pero no hay ningún indicio de Sir Reginald Brooksbank ni del piloto. Si sobrevivieron al impacto, los animales salvajes habrán dado buena cuenta de ellos. ¡ShysterHaven se aproxima a los restos del avión y saca el Colgante de los Incas! Esa fórmula no irá a parar a malas manos dice Indy al millonario, desenfundando

la pistola. Mientras yo pueda impedirlo ¡Pero ShysterHaven se limita a sonreír!

Me temo que ha perdido usted.

Pasa a la página 41.

39

Sin titubear, Indy y tú os deslizáis y vais dando tumbos por la roca cubierta de musgo. Como no puedes sujetarte debidamente a la resbaladiza superficie, empiezas a rodar en caída libre. Pero sorprendentemente aterrizas con suavidad en un saliente que hay a mitad de bajada. Indy ya está allí. No lo entiendo comentas con Indy. Estaba cayendo muy aprisa, pero me quedé arriba. Fue como si alguien me estuviera sosteniendo hacia arriba. Yo también asiente Indy alargando hacia fuera una mano. Y ya sé por qué. ¿Notas algo? Alargas la mano y percibes una fuerte corriente de viento que sube por el acantilado. Indy te indica que el cañón está rodeado por paredes escarpadas y planas. Los vientos del exterior penetran por un pequeño pasadizo, chocan con las paredes del cañón y se ven forzados a subir a gran velocidad. Esta corriente ascendente debe haber causado la turbulencia atmosférica que hizo que se estrellara nuestra avioneta concluye Indy. Protegidos por el fuerte viento, que hace las veces de almohadón, Indy y tú llegáis sin problemas al fondo del cañón. Apenas han tenido tiempo de recobrar el aliento, cuando Indy está de nuevo en acción, luchando contra el viento para subir a un enorme peñasco. ¡Chico!te llama, ¡Mira esto ! ¡Un valle oculto!

Pasa a la página 33.

40

Pero nada es seguro cuando anda Indy por medio. En pleno aire, Indy sacude su látigo y lo enrolla en la rama de un árbol que sobresale en el desfiladero. Sosteniéndote a ti con el otro brazo, desciende, describiendo un increíble arco, para posarse en la orilla del furioso torrente. Tú aterrizas con un chapoteo en el lodo. Ambos os quedáis allí quietos unos momentos para recobrar el aliento. Habéis escapado por muy poco. Y sólo temporalmente. ¡Indy!dices con voz ahogada. ¡Mira! Emergiendo del agua, hacia la fangosa orilla, hay docenas de cocodrilos enormes. ¡Y parecen hambrientos! Indy les dispara con la pistola, pero pronto se queda sin municiones. Los cocodrilos prosiguen su avance deslizándose unos por encima de otros para llegar a vosotros. Y precisamente cuando tú piensas que éste puede ser el fin, Indy vuelve a sacar el látigo. ¿Lo utilizará para luchar contra los cocodrilos? ¿O más bien para haceros ascender a algún lugar seguro? No lo sabes. Mientras los cocodrilos se aproximan a ti, con las fauces abiertas, tú insistes en decirte a ti mismo que nada es seguro cuando anda Indy por medio.

FIN

41

Me temo que no podrá usted evitarlo, mi querido Jones dice el millonario. Bien; si deja usted caer la pistola, sus amigos no morirán. ¿Qué? balbucea Indy volviéndose. ¡Detrás de vosotros hay cuatro hombres con rifles! Indy suelta la pistola. Buen trabajo, amigos dice ShysterHaven. Como ve, Jones, también nosotros podemos actuar con sigilo. Uno de mis hombres se enteró anoche de su pequeño plan. Muy listo, gordinflón. ¡Sí!asiente el millonario. Y Wellspring Industries actúa también con mucha inteligencia. Bajo mi dirección producirá masivamente el veneno letal. ShysterHaven da un golpecito al colgante y continúa: Lo convertiré en un gas contra el sistema nervioso. ¿Y qué hará con ese gas? Dígamelo por si no me lo imagino pide Indy. Venderlo al mejor postor, naturalmente replica ShysterHaven. Hay dictadores que pagarán una fortuna por él. Ahora sabemos cuál es su verdadero «hobby», chico te dice Indy. ¡El dinero!

Pasa a la página 48.

42

Con maldición o sin ella, Indy y tú dejáis el sello roto y seguís caminando en línea recta por el túnel. Recorréis lo que consideráis varias millas. Y al cabo de un rato la antorcha de Indy empieza a parpadear. Confío en que lleguemos al final antes que esto se apague dices ansioso mientras una araña muy grande pasa por encima de tu zapato. Pero no estáis de suerte. ¡La antorcha se apaga! Por suerte, hay aún cierta claridad en el túnel. ¡Mira! dices señalando al frente. Hay una vieja escalera de piedra que asciende muy empinada al exterior del túnel. El camino está parcialmente bloqueado por escombros, pero la luz penetra en abundancia. Cuando por fin Indy y tú os abrís paso hasta la abertura, os encontráis en las ruinas del templo inca. ¡Estáis en Cuzco! Las ruinas yacen bajo una iglesia española. Allí os encontráis ante un grupo de arqueólogos muy sorprendidos. Es la expedición de Cuzco que está intentando tomar una decisión sobre qué hacer a continuación. ¡Indy!exclama un hombre recobrándose de la sorpresa. ¡También tú has encontrado el túnel! ¡Estábamos a punto de retroceder por él para buscaros! ¿O sea, que ya conocían su existencia? preguntas tú. Desde hace muy poco dice una voz débil desde la esquina. ¡Es Sir Reginald Brooksbank!

Pasa a la página 43.

43

Lo he descubierto esta mañana dice el anciano. Es el único camino seguro para salir de la jungla. El túnel fue abierto por los incas mucho antes que llegaran los españoles. Cuando los españoles conquistaron Cuzco en el siglo dieciséis, colocaron una trampa en el túnel para matar a los incas que lo invadieran. ¿Cómo sabe usted todo eso, Sir Reggie? pregunta Indy. Por este manuscrito contesta el anciano. Y ofrece a Indy un pequeño pergamino, escrito en lengua española. Lo he encontrado en esto añade, mostrando un gran disco de oro. ¡Es el Colgante de los Incas! El hombre sonríe. Es la única cosa que he sido capaz de salvar de la catástrofe del avión. Indy está leyendo el pergamino. Pero aquí no dice qué era la trampa española, ni si mató algún inca invasor dice Indy. En eso los españoles estuvieron siempre equivocados dice Sir Reggie, Los incas nunca fueron agresivos o ambiciosos como sus conquistadores. Por eso nunca fue necesaria la trampa. Pero ¿qué era la trampa? preguntas tú. Con probabilidad la obviamente falsa tumba que hay allí dice el viejo con una sonrisa taciturna. Debéis haber pasado por ella. Lo que yo pienso es que si hubierais roto el sello de la serpiente, el túnel entero se habría desplomado sobre vosotros. Tú miras a Indy. ¡Ésta es una de esas historias que por poco no vives para contarla!

FIN

4445

44 — 45 Indy se vuelve para hacer otro disparo. ¡Clic! Se ha quedado sin balas.

Indy se vuelve para hacer otro disparo. ¡Clic! Se ha quedado sin balas. ¡Nnunca saldremos de aquí! grita por encima del bramido del viento. Rápidamente tiras de la anilla metálica del paracaídas que cogiste en el accidente.

¡Sujétate! gritas a Indy. El paracaídas se abre e inmediatamente se llena del aire que envía la poderosa corriente de abajo. Indy y tú pasáis los brazos por las correas y justamente cuando las anacondas están enrollándose en tus pies, el viento sopla y os lanza hacia arriba. Las serpientes caen como cuerdas desprendidas. Vosotros seguís ascendiendo con el paracaídas fuera del cañón y aterrizáis con un golpe en el repecho de arriba.

¡Para encontraros cara a

Indy y tú os libráis del revuelto paracaídas y os ponéis en pie cara con los cazadores de cabezas! ¡Esto es demasiado para un día! gritas. ¡Mira quién está ahí! exclama una voz desconocida.

46

¡Échame una mano, chico! dice Indy. Aparta con el pie la mano del esqueleto, y entre los dos sacáis el pesado bloque de piedra que obstruye la salida. Entonces aparece un orificio cuadrado en la pared, suficientemente grande como para que podáis pasar no sin cierta dificultad. Indy coge un sólido hueso humano, lo envuelve en su camisa y lo ata con fuerza. Luego, le acerca una cerilla. Llevando ante sí la improvisada antorcha, se agacha y repta por el agujero. Tú te arrastras detrás de él. Ambos salís a un viejo túnel de techo alto. Me pregunto adónde conducirá. Camináis mirando a las altas paredes y al techo. Parecen abiertas en lechos de roca y tierra sólida hace siglos. El sonido de algo que se desliza os hace dar un salto. Es un lagarto astado que se pierde en la oscuridad, más allá de la trémula antorcha. De vez en cuando un ciempiés gigante sube corriendo por las paredes. Tú te estremeces. ¡Lo que fuera un refugio excavado por el hombre es ahora dominio de insectos y reptiles!

Pasa a la página 18.

47

¡Indiana Jones y su amigo! exclama un americano, saliendo de entre la tribu. Al hombre le sigue todo un safari. ¿Quiénes son ustedes? preguntas. La expedición de Cuzco responde otro hombre. Contratamos a estos nativos para que nos condujesen hasta ustedes y el avión accidentado. Pero apenas iniciamos la búsqueda, nos aparecen ustedes con un salto al acantilado. Pensábamos que estaban ustedes muertos dice el primer hombre. ¡Nadie ha regresado nunca del valle de la Legión de la Muerte! Indy se sienta sobre una roca, se quita el sombrero y se enjuga la frente. ¡Si hubiera sabido que la Legión de la Muerte eran serpientes, nunca habría venido! confiesa. asiente uno de los americanos. Y ni siquiera han conseguido lo que venían a buscar. Waldo ShysterHaven se llevará un gran desengaño. Tú buscas en el interior de tu camisa y sacas el Colgante. Pues aquí está dices con una sonrisa. ¡No querríamos desencantar al pobrecillo ricachón!

FIN

48

Te esfuerzas por comprender todo esto para apreciar la broma de Indy. Miras alrededor. La atención de todos está fija en Indy y en ShysterHaven. Topa o tú tenéis que hacer algo rápidamente, o todos moriréis. Nadie esperará que Topa se abalance sobre ShysterHaven, pero ¿tendrá suficiente valor para hacerlo? Nadie habría esperado que tú corrieses rápidamente a la jungla. Pero quizás eso les distraiga el tiempo suficiente para dar una ventaja a Indy.

Si Topa se abalanza sobre ShysterHaven, pasa a la página 97.

Si eres tú quien emprende una carrera, pasa a la página 49.

49

Te lanzas precipitadamente a la jungla. Los rifles braman a tu espalda, pero tú piensas que los hombres disparan sin orden ni concierto, puesto que no te aciertan. Te mueves en círculo, siempre oculto por la espesa vegetación. Cuando llegas al lugar de donde has partido, atisbas entre el follaje para ver si Indy ha escapado. ¡Se han ido todos! Todos excepto Topa que yace en tierra, moribundo. ¡Los delincuentes han disparado contra él! Te arrodillas a su lado.

Se han llevado a Indy

dice Topa con voz débil. Ve y

sálvale. Recupera

el

Colgante. ¿Sí? Intenta sonreír, pero cae al suelo. Voy dice haciendo acopio del último aliento ¡a reunirme con mis antepasados! Tú corres por la jungla hasta el río. ¡La barca ya se ha ido! Puedes verla cómo gira en una curva del río. Tienes que seguirla, pero ¿cómo? ¿Cómo lo habría hecho Topa? ¿Serás capaz de seguir la pista de la barcaza desde tierra? Intentas correr por la jungla a gran velocidad, tropiezas, estás a punto de hundirte en la tierra pantanosa, pero en todo este tiempo no pierdes de vista la barcaza, y cómo sube por el río Urubamba. Después la ves atracar en un lugar muy extraño.

Pasa a la página 52.

50

Por la mañana temprano sales deslizándote en silencio de la casa de Topa para avisar a Indy. Pasadas las ruinas incas, tomas un atajo hasta el sendero que te dijo Indy que seguirían hacia el río Urubamba. ¡Pero la expedición ha salido y está ya a mucha distancia de ti! ¡Has conseguido llegar hasta Indy sin que los otros se enteren! Pronto el camino aparece invadido por la vegetación. Gruesas raíces de árbol, enredaderas que penden del alto, denso y enmarañado ramaje, por arriba y por abajo, pero tú avanzas a tropezones, del modo mejor que puedes. Luego el camino conduce al pie de una colina. Empiezas a ascender por la colina, más arriba, hasta que, jadeante y cojeando dolorosamente llegas a la cima. La escena que aparece ante tus ojos envía por todo tu cuerpo oleadas de miedo como si fueran sacudidas eléctricas.

Pasa a la página 51.

51

La expedición está agrupada cerca de dos pilares de piedra de puente, sobre una escarpada orilla que da al más ancho y profundo desfiladero que has visto nunca. Velocísimos rápidos de agua rugen abajo. Balanceándose en el vacío brumoso hay un largo puente de «cuerda» hecha con ramas y enredaderas. ¡Indy se dispone a conducir la expedición a través de dicho puente! ShysterHaven parece asustado por tener que atravesar aquel puente de aspecto tan frágil. «No es extraño piensas tú. ¡Con todo el peso que lleva encima!» El hombre hace señas a Indy para que pase primero. Tú ves a uno de los otros hombres hacerle un guiño cuando Indy empieza a cruzar el puente. ¿Será un complot para enviar a Indy a la muerte? ¡Todo lo que tienen que hacer es cortar los cables de sujeción tendidos desde los pilares de piedra e Indy no tendría la más mínima posibilidad! ¿Debes arriesgarlo todo y advertir a Indy ahora? ¿O debes arrojar una piedra a uno de los hombres? Eso distraería a los hombres el tiempo suficiente para dar a Indy una oportunidad de llegar al otro lado. ¡Tienes que actuar con rapidez!

Si llamas para advertir a Indy, pasa a la página 112.

Si arrojas una piedra al hombre más próximo al pilar de piedra, pasa a la página 119.

52

Camuflado por un extenso emparrado natural hay un edificio de una sola planta. Te das cuenta que se trata de un laboratorio secreto. No hay ningún letrero, pero tú imaginas que debe de ser alguna sucursal de Wellspring Industries. Sigiloso, llegas a una ventana y ves a los delincuentes que conducen a Indy a una habitación donde Waldo ShysterHaven le está esperando. Muy bien, Jones dice sarcástico el millonario. Serás el primero en conocer el ancestral secreto. Serás el primero en aspirar el agradable aroma de un veneno de mil años de antigüedad. El hombre se dirige a un técnico diciendo:

Toma esta fórmula y tráenos algo de gas en un atomizador. El técnico se lleva la fórmula a una habitación de la parte de atrás. ¡Van a utilizar a Indy como conejillo de Indias! ¿Cómo podrás impedirlo?

Pasa a la página 85.

53

Sospecho que el avión de carga se encontró con la misma turbulencia que nosotros dice Indy mientras los dos marcháis hacia la playa. Recorría la misma ruta aérea hace dos meses cuando sufrió el accidente. Tú le sigues hasta un bosque de eucaliptos y matorral alto. Conociendo a mi amigo Sir Reggie añade Indy, apostaría a que también se encaminaba al lago. O incluso a la playa ¡Indy! gritas tú. ¡Mira! ¡Allí, en medio de la alta y enmarañada maleza, cuidadosamente camuflado con ramas entrelazadas, está el desaparecido avión de carga! Sin demora Indy y tú apartáis las ramas y abrís la portezuela. El aparato está vacío. No hay cadáveres en la cabina, ni objetos en el departamento de carga, ni alimentos. Sólo un maletín de herramientas cerrado. Intentas imaginarte lo que sucedió aquí hace dos meses. ¿Por qué escondieron el avión? ¿Dónde estarán Sir Reginald y el piloto? Quizá fueron encontrados por algún nativo musita Indy. ¡O puede que les atacaran algunos nativos, piensas tú muy nervioso! Y de repente sientes deseos de estar muy lejos de este país, de regreso sano y salvo en los Estados Unidos. ¡Un ruido inesperado te hace sentir un escalofrío que te recorre la espina dorsal!

Pasa a la página 56.

54-55

54-55 Agazapado tras unos helechos gigantes, miras alrededor buscando a Indy y lo ves arrastrándose ladera

Agazapado tras unos helechos gigantes, miras alrededor buscando a Indy y lo ves arrastrándose ladera arriba. Comprendes que planea echar una mirada a los «locos» de la cueva. Mientras tanto otra ráfaga de disparos brota de la entrada de la cueva y los nativos huyen horrorizados. Indy salta al interior de la cueva y oyes una riña furiosa. ¡Puede que Indy tenga problemas serios! Te apresuras ladera arriba. En el momento en que llegas a la cueva salen tres hombres barbudos, con ropas sucias y harapientas. El jefe esboza una sonrisa terrible. ¿De modo que estos son los terribles «diablos malos» que han asustado a toda la tribu de cazadores de cabezas? ¿Serán acaso la misteriosa Legión de la Muerte? Inesperadamente sale Indy de la cueva. ¡Él también sonríe! Amiguito te dice Indy, te presento a mi viejo amigo Sir Reginald Brooksbank. ¿El arqueólogo? El mismo dice Brooksbank, Y éstos son mi piloto y copiloto. Hemos estado

intentando mantener a raya a esos nativos durante dos meses y se nos están agotando las municiones. Es una endiablada suerte que hayáis llegado en estos momentos. Hemos

tenido que vivir como ermitaños desde que salimos del avión accidentado está al otro lado de esta colina. ¿Y dónde están los objetos incas? preguntas.

Que por cierto

Pasa a la página 32.

56

Es Indy rompiendo la cerradura del maletín de herramientas con el mango de su pistola. La avería no parece demasiado importante dice tomando algunas herramientas y

bajando desde el fuselaje a examinar el motor. Si puedo conseguir que este trasto vuelva

a volar, será como nuestro pasaporte de salida. ¡Será mucho más fácil

buscar a Sir Reggie desde el aire! Indy no tarda en hacer que el motor funcione. Entonces coloca un lecho de troncos sueltos delante del avión. Es un viejo método inca para mover sin ruedas objetos pesados te explica mientras empieza a abrir un camino sin matojos. Con tu ayuda, empuja el avión sobre los troncos.

y más seguro

Los troncos ruedan, mientras vosotros empujáis y, poco a poco, lleváis el avión hasta la playa lisa. Indy dices tú señalando algo más allá, ¿Es eso la losa de una tumba?

A unos treinta metros más allá, junto a una zona pantanosa hay un bloque de piedra.

Indy va a mirarlo y tú le sigues. ¡Tiene algo escrito!

El mensaje ha sido garabateado a toda prisa. Dice así:

TOMA EL CAMINO MAYOR. R. B.

¡R. B.!exclama Indy. ¡Es Sir Reggie quien ha dejado este mensaje!

Pasa a la página 57.

57

Pasado el pantano, podéis ver entonces una amplia avenida de piedra bloqueada por altas hierbas, que se extiende hacia el norte, hacia las montañas lejanas. ¡Vamos! grita Indy corriendo hacia el avión. Mientras él pone el motor en marcha, tú saltas al asiento del pasajero. ¿Qué quiso decir con eso de «Camino Mayor»? preguntas tú. Es una antigua carretera inca dice Indy mientras el avión despega. ¿Los incas tenían carreteras? preguntas. Ya lo creo. Las mejores del mundo. De cientos de kilómetros también. Pronto estáis volando sobre la carretera claramente definida, manteniendo poca altitud para evitar la turbulencia. Abajo, la gran carretera inca atraviesa pies de colinas y valles e incluso una plataforma de sólida roca volcánica. Fíjate bien por si ves indicios de Sir Reggie te dice Indy. De repente la carretera se bifurca. Uno de los caminos se desvía bruscamente al nordeste y el otro continúa hacia el norte. Tenemos poco combustible dice Indy mirando el contador. El imprescindible para elegir uno solo de los caminos. ¿Qué ruta deberéis seguir?

Si voláis en dirección norte, pasa a la página 102.

Si viráis al nordeste, pasa a la página 72.

58

Tienes que volver y despertar a Indy. ¡Ahora serías incapaz de dormirte! Pero en el momento en que empiezas a descender por la calle principal del poblado, percibes que algo funciona mal. Hay sonidos raros que salen de entre las casitas, como si los nativos corriesen de casa en casa. A la luz de la luna puedes ver sombras oscuras, pasando como una exhalación ante las puertas, como si alguien estuviera intentando despertar a todos los ocupantes. ¡La cosa resulta cada vez más extraña! La primera casa a la que llegas pertenece a Huayna. Entras corriendo a informarle sobre los extraños acontecimientos de la noche. ¡Pero la casa está vacía! Empiezas a cansarte de este misterio de pesadilla. Tu corazón late tan aprisa que puedes sentir los latidos en tu pecho. De repente una ventana abierta de la casa de Huayna queda bloqueada por la silueta sombría de un hombre que mira desde fuera al interior de la casa. ¡Te agazapas, aterrorizado!

¿Te ha

visto., él? O ello, piensas tú.

Pasa a la página 59.

59

Durante unos segundos te asusta la idea de dirigir la vista hacia la ventana. Pero tienes la desazonadora sensación de haber visto aquella silueta antes. ¡Tienes que saber por qué te resulta tan familiar! Reúnes el valor para volver a mirar a la ventana, pero la silueta ha desaparecido ya. Entonces oyes voces ahogadas. Voces que parecen muy excitadas. ¡Tienes que salir de esta casa oscura y encontrar a Indy! Te arrastras lentamente hacia la puerta. Miras al exterior. Nada más que la calle iluminada por la luna y sombras oscuras. Abres la puerta muy despacio, te deslizas fuera y bajas corriendo por la calle vacía. Distingues el movimiento de siluetas que corren entre las casitas. Temeroso de ser visto,

das la vuelta en la esquina más cercana y

chocas con un hombre alto.

¡La silueta oscura de la ventana! ¡El hombre te agarra entre sus brazos poderosos y te aprieta como con unas tenazas!

Si luchas por liberarte, pasa a la página 104.

Si flaqueas y te rindes, pasa a la página 90.

60

¡Deprisa! susurras. ¿Qué está sucediendo? ¡Una pequeña batalla con la Legión de la Muerte! contesta Indy sin aliento, Huayna dice que son los adoradores del sol de una montaña aislada. Hacen como los incas, que destruían a los incrédulos. ¡Por regla general les asusta la noche, pero recientemente han empezado a invadir poblados pacíficos a la luz de la luna! A tu entender son gentes ignorantes y supersticiosas, pero esto es precisamente lo que los hace peligrosos. Un plan desesperado empieza a tomar forma en tu mente. Tal vez puedas usar su propia ignorancia y superstición contra ellos Preguntas a Huayna si te quiere dar una rápida lección de su lengua. Te concentras con todas tus fuerzas mientras él te dice en quechua las palabras maldición, sol, noche, muerte, liberación, matar y eternamente. Tú eres el único que no está atado. Cuando nadie de la Legión te está mirando, corres al lado de Indy, desenfundas la pistola, le sacas las balas y las guardas fuertemente en tu puño. Veremos qué pasa murmuras. No sé qué planeas dice Indy, pero ¡buena suerte!

Pasa a la página 111.

61

Era fácil trasladarse al Machu continúa Sir Reggie. Así que cuando no pude reparar el aparato, estos amigos míos me ayudaron a transportar los objetos. Yo sabía que no tardaríais en encontrar mi mensaje. Sir Reginald abre una caja de madera y saca el collar más largo que has visto nunca. Es el Colgante de los Incas. Se lo tiende a Indy. ¿Te has fijado en el triángulo grabado en el oro? pregunta Sir Reginald. Indy lo observa con atención. ¡Parece el Machu Picchu! exclamas tú. Sir Reginald os lleva al hueco excavado en el centro de la entrada. ¡Precisamente! asiente, señalando la cavidad que su gente está excavando. ¡Allí, colocadas en féretros de oro, hay una hilera de momias! Están cuidadosamente conservadas, con todas sus joyas y máscaras de plata. ¡Los antiguos reyes incas! exclama Indy. Protegiendo a la ciudad perdida por toda la eternidad, según la leyenda añade Sir Reginald feliz. ¿Qué leyenda? preguntas tú. La leyenda dice Indy mirando a su amigo con admiraciónde la Legión de la Muerte.

FIN

62

¡Vamos! gritas. ¡Sígueme! Indy consigue vencer su terror a las serpientes el tiempo suficiente para precipitarse a las ruinas del avión contigo. Fuera, las serpientes gigantes se enrollan una con otra para alcanzaros. Tú buscas rápidamente entre los objetos que hay a bordo hasta que encuentras el deslumbrante Colgante de los Incas. No podemos marcharnos sin esto dices poniéndote el Colgante al cuello. ¡Marcharnos!repite Indy incrédulo, ¡No saldremos vivos de entre estas serpientes! Tengo una idea dices. Puede que funcione. Coges una bolsa grande de lona de debajo del asiento del piloto. ¡Corre hacia el cañón! gritas saltando entre los restos del siniestro. Ya lo tenemos para hacerlo funcionar con el viento. ¡Utiliza la pistola para cubrirnos! Mientras corres oyes a Indy gritar salvajemente. ¡Entonces tú tropiezas con una serpiente del tamaño de un tronco de secoya! El animal se desliza por tu cuerpo. Sin pensarlo, le golpeas la cara con un duro gancho de izquierda y la dejas aturdida. Te levantas y corres en torno al peñasco hacia el aire. Indy está detrás de ti. Pero también lo están las anacondas. Y ellas están ganando.

Pasa a la página 45.

63

Entonces ves que lejos al frente, la carretera termina al pie del Monte Huascarán, cuyas cumbres se pierden en las nubes. Mientras escudriña la carretera buscando un lugar idóneo para tomar tierra, Indy te cuenta la historia del primer inca. Según la leyenda dice, Manco Cápac era el hijo del sol. Vino al Perú y tiró su

bastón de oro a la tierra. La tierra lo engulló y

Antes que pueda pensarlo, Indy ha hecho aterrizar suavemente el avión en la vieja carretera. Los dos camináis hasta la base del Monte Huascarán. Junto a un zigzagueante sendero de la montaña hay dos llamas, atadas a unas estacas. Llevan unas mochilas de lona en el lomo. Cada mochila contiene un suministro de charqui

(carne seca) para varios días de viaje. Parece como si alguien os estuviese esperando para continuar la búsqueda montaña arriba. «A llama regalada no le mires la quijada» dice Indy montando una de ellas. Tú saltas a la otra. Confías en no estar cometiendo una equivocación.

¡zas! ¡Nació la ciudad de Cuzco!

Pasa a la página 70.

6465

64 — 65 Detrás de ti, desde el interior del laboratorio, oyes gritos cuando los pistoleros

Detrás de ti, desde el interior del laboratorio, oyes gritos cuando los pistoleros inhalan el gas mortífero. Echas una mirada a la ventana de la habitación de la fachada. Allí está Waldo ShysterHaven apuntando a Indy con una pistola. Él también oye los gritos. Jones dice, no sé cómo ha conseguido aniquilar a mis hombres. ¡Pero no vivirá para ver mi muerte! El gordo millonario amartilla el arma. ¡Está a punto de disparar contra Indy! ¡No! gritas tú. Saltas a través de la ventana y le disparas el atomizador en la cara. El millonario cae al suelo. Le dices a Indy que hay gas mortífero expandiéndose por todo el edificio, y los dos salís corriendo. Y seguís corriendo hasta que Wellspring Industries y sus letales secretos quedan bien lejos tras vosotros.

FIN

66

Sólo puedes comprender parte de lo que los hombres están diciendo. Todo el plan de ShysterHaven depende de que se encuentre el avión de carga dice una voz profunda. La otra voz murmura algo sobre «veneno». Después te parece oír que dicen «El secreto está dentro». Cuando vuelve a oírse la primera voz, tú la reconoces. ¡Es la voz de Burch, el socio de ShysterHaven! Sí, el Colgante dice Burch. Luego su voz se apaga más todavía y crees oír decir: «¡Esto es cuti!». «¡Esto es cuti!». ¿A qué pueden referirse? Hay una cosa segura: Se está gestando algún extraño negocio y Burch está complicado en él. ¡Con un objeto de valor tan incalculable como el Colgante de los Incas por medio, la vida de Indy puede estar en peligro! ¿Debes esperar hasta la mañana para advertir a Indy? ¿O es preferible que despiertes a Topa y le pidas ayuda?

Si vas a despertar a Topa, pasa a la página 81.

Si decides advertir a Indy por la mañana, pasa a la página 50.

67

Saltas valerosamente y corres hacia Indy para desatarle las manos. Por desgracia, tu secuestrador te seguía observando por encima del hombro. ¡El hombre se pone en acción cuando acabas de desatar a Indy y comienza la lucha! Indy le deja fuera de combate con un buen impacto en el mentón y se vuelve para enfrentarse a otro chasqui. Empiezas a desatar las manos a Huayna para que pueda ayudaros, pero uno de los salvajes te agarra por detrás y con enredaderas te ata con los brazos juntos. Indy hace dos disparos con su pistola, pero el enemigo le supera en número. Un chasqui le arranca la pistola de la mano, y otros dos le reducen. Tú te ves forzado a presenciarlo todo impotente. Ahora los otros están coléricos. Ignorando a los pacíficos campesinos, se concentran en Indy y en ti. Os atan a ambos a una de las parihuelas de madera y empiezan a arrastraros hacia el crepitante fuego. ¡Todos tus planes de escribir una historia para el periódico del colegio están a punto de perderse en volutas de humo! Vuestra aventura con la Legión de la Muerte ha llegado a un sorprendente e inesperado

FIN

68

Tu única oportunidad es correr lejos de la carretera hacia los arbustos para volver al poblado dando un rodeo. Pero ésta no es tu noche. ¡Tropiezas y caes! Levantas la vista a tiempo de ver a los hombres armados cayendo sobre ti. Te cubres la cara con los brazos. Cuando los apartas, ves la luz del sol entrando a raudales por la ventana de tu dormitorio del poblado. Huayna entra por la puerta. ¡Vaya! dice. Veo que por fin te despiertas. Creímos que lo mejor era dejarte dormir. Indiana Jones acaba de regresar de las montañas con Sir Reginald. Resulta que, cuando el avión se estrelló, Sir Reginald llevó a guardar los objetos a una cueva que él

conoció en su última expedición. Así que todo se ha salvado, incluido el Colgante de los Incas. ¡Ahora, si te das prisa y te vistes, estaremos de regreso en Cuzco al anochecer! ¡Estás despejadísimo! ¡Te has perdido todas las emociones! Mientras te vistes vas mascullando protestas para tus adentros.

«Me daría de bofetadas

Vaya un aventurero que soy

FIN

»

69

En 1911, relata Indy, Sir Reginald llegó al Perú con la expedición de Hiram Bingham, Entonces descubrieron la ciudad perdida de los incas en el Machu Picchu. Sir Reggie conoce bien este país prosigue Indy. ¡Apostaría algo a que ha seguido la carretera al Machu Picchu! Decidís pasar la noche en el poblado y salir hacia el Machu Picchu por la mañana. Pero esa noche estás muy desvelado y no puedes dormir. Estás en el umbral de la puerta. A la luz de la luna puedes distinguir la carretera inca un poco más allá de la última casa del pueblo. Todos duermen. Con un silencio absoluto paseas por la carretera de piedra que se pierde en la distancia. En tu imaginación, puedes ver a un chasqui de tiempos pasados de pie en la carretera. Descalzo, con las piernas desnudas, y vestido con el tradicional poncho inca de tejido de lana muy tupido y una banda de color sujetando su largo cabello negro. Está muy quieto. ¿Espera que se acerque alguien corriendo? ¿Para entregarle un mensaje para su rey? Sonríes ante la fuerza de tu propia imaginación. Estás a punto de encogerte de hombros

ante la supuesta visión cuando

Te frotas los ojos. Allí hay un hombre de pie. Y desde la lejanía de la fantasmal carretera llega el sonido de pasos veloces. «Debería pellizcarme dices para ti mismo, para ver si

estoy soñando.»

¡la silueta se mueve!

Pasa a la página 108.

70-71

70-71 Mientras vuestras llamas suben por el angosto sendero, Indy sigue hablándote de los incas. —

Mientras vuestras llamas suben por el angosto sendero, Indy sigue hablándote de los incas. Así como el oro simbolizaba la vida para los incas dice, el Colgante simbolizaba la muerte. Cualquiera que lo llevase podía condenar a los otros a muerte. Para los incas era una posesión inestimable porque amaban la paz y sólo usarían el Colgante en defensa propia. De repente las llamas se detienen y se arrodillan. Al frente no hay más que paredes

montañosas

Indy y tú desmontáis. Ante vosotros hay un pequeño hueco en la pared rocosa. Tras vosotros, el sendero que desciende.

¿Y ahora, qué? preguntas. En aquel momento una sombra en movimiento oscurece el sol. Es un cóndor gigantesco

¡que desciende directamente sobre ti! Indy te aparta de un

con monstruosas garras

empellón y saca su pistola. Pero el descomunal pájaro le arranca la pistola de la mano. ¡Y cuando Indy intenta luchar con el animal con las manos vacías, ves otro cóndor planeando por los cielos! ¡Ambos podéis daros por muertos si no hacéis algo en seguida!

que se elevan verticales. No es posible subir por ellas.

Si te lanzas a coger la pistola caída, pasa a la página 91.

Si corres hacia el hueco rocoso, pasa a la página 110.

72

La carretera deja atrás el caudaloso río Urubamba cuando éste serpentea en dirección nordeste hacia Brasil. Os gustaría seguir esta carretera, pero vuestras provisiones de combustible son muy escasas. Indy pilota la avioneta hasta posarse suavemente en un claro próximo a la orilla del río. Entonces quedáis sorprendidos al encontrar un humilde poblado. Los pacíficos indios os saludan en una variedad de quechua, la antigua lengua de los incas. Por fortuna el maestro del poblado sabe algo de inglés. Su nombre es Huayna, y es un hombre instruido como también lo fuera su padre. Se muestra más que dispuesto a ayudaros a localizar a Sir Reginald y los objetos perdidos. Hay una leyenda en los Andes explica, que la antigua carretera todavía es

utilizada

Pero ¿y si no se cree en fantasmas? replica Indy. Usted creería, si viviese aquí afirma Huayna, Especialmente de noche. Algunos aldeanos han visto fantasmas de chasquis mensajeros incascorriendo a la luz de la luna, como en la antigüedad. Ya he oído esa leyenda dice Indy, Pero lo que yo necesito saber es adonde conduce la carretera. A mí montaña tocaya ríe Huayna. Al Huayna Picchu. Los ojos de Indy se abren enormemente de asombro.

¡por los fantasmas de nuestros antepasados, los incas!

Creo que vamos a encontrar a Sir Reggie te dice.

Pasa a la página 63.

73

Allá arriba, parcialmente encubierto por un saliente rocoso, hay un sendero oculto. Conduce a la montaña en la dirección opuesta al primer camino que tomasteis. Lo seguís animadamente, hasta llegar a una gigantesca arcada abierta en la montaña. Huellas de pisadas dice Indy observando el suelo. ¡Y sangre!añade amartillando la pistola. ¡Sangre fresca! Las gotas de sangre siguen un camino ascendente. Indy desmonta y las sigue, con la pistola preparada, dejándoos atrás a ti y a las llamas. Después desaparece en una cueva oscura. ¡Mientras esperas allí, suenan disparos procedentes de la caverna! ¡Parece que Indy tiene problemas! ¿Deberás quedarte aquí, sujetando a las asustadas llamas o correr en ayuda de Indy? No serías muy útil sin una pistola.

Si corres a ¡a caverna, pasa a la página 87.

Si te quedas sujetando a las llamas para que no se fuguen, pasa a la página 105.

74

74 En el fondo de la caverna, Sir Reginald ha excavado para dejar a la vista

En el fondo de la caverna, Sir Reginald ha excavado para dejar a la vista la tumba de Ayar Cachi, hermano de Manco Cápac, primer rey de los incas. La momia de Ayar perfectamente conservada aparece sentada en un trono de oro. A ambos lados tiene sendas estatuas de piedra como si lo estuvieran guardando. Para llegar a rey dice Sir Reggie, Manco Cápac hizo emparedar vivo a su hermano en esta cueva. Mucho más tarde volvió y entronizó a Ayar Cachi, y prometió acaudillar un ejército de épocas de paz, llamado la Legión de la Muerte. El Colgante de oro fue colocado al cuello de Ayar Cachi cuando Manco hizo la promesa.

Sir Reginald señala el regazo de la momia. Pues aquí hay algo todavía más valioso que el Colgante dice. ¡El bastón dé oro de los incas! ¡Vaya!exclama Indy. ¡Waldo ShysterHaven va a conseguir más dinero del que suponía! Hay una parte de este misterio que todavía no he entendido dices tú frunciendo el ceño. ¿De quién eran esas gotas de sangre que vimos en el camino? ¡Ah! ¿Eso? Esta mañana estuve limpiando la entrada de follaje replica Sir Reggie sonrojándose y mostrando un dedo vendado. ¡Y me corté con el machete de Loki!

FIN

76

Mientras los hombres están ocupados cargando la barcaza, Topa y tú conseguís deslizaras hasta la pequeña estancia de Indy. Él se sorprende al veros. Topa y tú le contáis en pocas palabras lo que oísteis anoche. Parece seguro que ShysterHaven no tiene muy buenas intenciones admite Indy— , Pero hay algo que no entiendo. ¿A qué podía referirse Burch al decir “esto es cutí”? ¡Ya sé!exclama Topa, de pronto, dándose una palmada en la frente. ¡Cabeza dura de Topa! Los hombres no dicen: “Esto es cutí”. Los hombres dicen Pachacuti. ¡Es el Colgante de oro de los incas! Pues debían de estar hablando de algo que hay dentro del Colgante aclaras tú a Indy, ¡Algo para hacer con veneno! Parece que esto fuera algo más que el capricho de un millonario inofensivo razona Indy. ¡En ese preciso momento se oyen voces en el exterior de la cabina!

Pasa a la página 77.

77

Sin que os atreváis a moveros, los tres escucháis atentamente la conversación. Así, ¿qué es lo que el viejo va a hacer cuando nosotros encontremos los restos? pregunta un hombre. Rectifica responde el otro. Quieres decir cuando Jones los encuentre para

nosotros. ShysterHaven no puede permitirse el lujo de tenerle por aquí después de eso.

¿Quieres decir qué? Quiero decir que

empieza el primer hombre.

¡Indiana Jones desaparecerá! dice el otro. Perfecto ¿no?

Tercia una tercera voz ordenando:

¡Callad los dos! Jones puede oíros. Ahora, al trabajo o el viejo destilará un poco de cocachancas para vosotros.

¡Cocá-chancas!exclama con voz ahogada Topa. ¡Veneno mortal! Topa os explica en un murmullo que la fórmula del cocachancas era un arma del antiguo pueblo de los chancas. Añade que los incas se apoderaron de la fórmula cuando derrotaron a los chancas hace más de seiscientos años. ¡Era un veneno tan mortal que naciones enteras perecían cuando se echaba en el agua de beber! ¡Un antiguo secreto! dice. ¡El Colgante de los Incas debe tener alguna clave sobre la fórmula! ¡Tienes que encontrar algún medio para deshacer los planes de ShysterHaven!

Si Indy decide seguirles el juego a los hombres de ShysterHaven, pasa a la página 38.

Si Indy y tú buscáis por vuestra cuenta el Colgante, pasa a la página 92.

78-79

78-79 Sientes un dolor agudo y paralizante en tu mano izquierda. Te agitas con desesperación y

Sientes un dolor agudo y paralizante en tu mano izquierda. Te agitas con desesperación y luego caes de espaldas mareado. ¡Estás perdiendo el conocimiento! Todo se vuelve negro. Cuando despiertas, te encuentras con que Indy y tú estáis dentro de una enorme y tosca

red. La red está bien atada en la parte alta y la transportan montaña arriba unos indios. Ves a otros muchos indios arriba, en el borde de un alto escollo. Bueno murmura Indy, mientras os ascienden hacia la cima. Esto es más rápido que escalar. No lo olvidemos. Cuando estáis más cerca podéis ver cuchillos afilados y dardos largos en los cinturones de los indios. ¡Dardos envenenados!anuncia Indy. Afortunadamente, sólo nos han atontado. Deben ser reminiscencias del antiguo pueblo yunga. Hace cuatrocientos años, eran los

enemigos naturales de los incas. De alguna manera, lograron sobrevivir aquí arriba

¡a

casi cinco mil metros de altura de la civilización! Los guerreros salvajes os arrastran hasta una roca abovedada, esculpida en forma de calavera humana. Clavan estacas largas en la roca y os atan a ellas. Luego descienden a un repecho inferior.

80

Estáis cansados tras vuestra larga jornada, pero salís en persecución de los que corren, a toda la velocidad que podéis. ¡Es la oportunidad de toda una vida! Delante puedes ver a los corredoresfantasmas incas ganando velocidad. Te esfuerzas por acelerar la marcha. ¡Tienes que alcanzarles! Te secas el sudor que te cae sobre los ojos. ¡En ese instante los dos corredores han desaparecido! ¿Adónde pueden haber ido? Pero los fantasmas no son cuerpos sólidos, te dices a ti mismo, considerándote ahora un estúpido por haber estado persiguiéndoles. Cuando te das la vuelta para regresar lentamente al pueblo, quedas horrorizado por lo que ves. ¡Un ejército de guerreros incas miles de ellosinvaden la carretera por la zona sur! ¡Corren hacia ti vociferando como espíritus malditos! Y cuando de nuevo te das la vuelta, hay un ejército igualmente enorme que baja del norte. Las dos facciones beligerantes se encontrarán en cualquier momento ¡en el punto donde tú te encuentras! ¿Por qué no te quedarías en la cama? ¡Estás siendo atacado no por una, sino por dos Legiones de la Muerte! ¡Esto es una pesadilla!

Pasa a la página 68.

81

Te levantas de la cama silenciosamente y vas de puntillas al dormitorio de Topa. Llamas suavemente a la puerta. Primero oyes un gemido apagado procedente del interior de la habitación. Luego, una voz tranquila pregunta:

¿Quién es? Necesito que me ayude, Topa cuchicheas. Creo que el doctor Jones puede estar en peligro. Durante unos instantes todo queda en silencio. Luego, una voz desde la habitación dice:

Pasa y háblame de eso. Abres la puerta y entras. La habitación está muy oscura. Ves a Topa en la cama. ¡Está atado y amordazado! En ese momento unos brazos fuertes te agarran por detrás y una mano te tapa la boca. Observas impotente cómo Burch entra con dos de sus criminales. Dejan en el suelo un gran baúl de estilo español y Burch se sienta en él. No sé cuántas cosas has oído te dice, pero no vas a desbaratar el plan del jefe. ¡Vas a quedarte en esta habitación hasta que salga la expedición! Poco después de amanecer, Burch te cuenta con sorna lo que tienen preparado para Indy.

Pasa a la página 82.

82

Indiana no regresará con vida dice Burch con una risa amarga. ¡En cuanto encuentre el Colgante para el jefe morirá! Así nosotros conseguiremos la fórmula que lleva

dentro

Abre el baúl español. Una fórmula tan valiosa como ésta no debe quedarse en un museo. ¡Nosotros seremos los hombres más ricos de la tierra! ¡En el interior del baúl hay una emisora de onda corta! Burch llama a un miembro de la expedición. dice. Tenemos al chico. Recuerda que tan pronto como Jones encuentre el avión, tienes que desembarazarte de él. Utilizad veneno. No llaméis más hasta que esté

muerto. Transcurren muchas horas. Topa y tú esperáis horrorizados e impotentes, mientras dos hombres de Burch permanecen apuntándoos con sus armas. Ahora escuchad atentamente la radio dice Burch, Porque cuando yo reciba cierto mensaje, las pistolas de mis hombres actuarán. Será como un breve saludo. Vosotros esperáis en silencio. Tal vez no llegue nunca ese mensaje. ¡Súbitamente suena la radio! ¡Aquí Leftie a Burch! Tenemos la fórmula y Jones está Las pistolas de los bandidos despiden fogonazos. Por desgracia, tu primera y última aventura ha llegado a su

¡La fórmula inca para transformar el hierro en oro!

FIN

83

Tomas una antorcha de la pared y la lanzas contra el primer bárbaro. ¡Sus plumas de cóndor se encienden! Antes que los otros puedan reaccionar, has arrojado dos antorchas más a su pecho. Ahora son tres los hombrespájaro que se propinan a sí mismos manotazos para apagar las llamas. Los hombres restantes buscan protección. ¡Tú le arrojas otra antorcha a cada uno! Entretanto, Indy se coloca de un salto sobre el altar y libera a Sir Reginald. Mientras los tres salís de la caverna, algunos de los adoradores de los pájaros quedan libres y se lanzan hacia vosotros. ¡La cuerda chico! grita Indy señalando por encima de tu cabeza. Tú levantas la vista. Y ves una larga cuerda que se anuda a la gigantesca jaula de bambú. Está atada al cierre de la puerta de la jaula. ¡Tiras de ella con todas tus fuerzas! ¡Luego huyes, mientras oyes detrás de ti el brutal aleteo de los cóndores! Pero no puedes mirar hacia atrás. Sigues corriendo hasta que alcanzas a Indy y Sir Reginald en el camino de abajo.

Pasa a la página 86.

84

Indy rueda por la cúpula en forma de calavera y se desliza hasta la grieta de detrás. Tú le sigues. Desde vuestro escondite, en esta especie de pasadizo de piedra, ves llegar a los yungas hasta la red cortada. ¡Se enfurecen cuando ven que os habéis escapado! Os esforzáis por contener las carcajadas ante su frustración. Sigamos nuestro camino dice Indy. Salís debajo de donde están los yungas y empezáis a descender por el sendero. Luego miráis hacia arriba. Los yungas os han visto. ¡Ahora nada podrá apaciguar su ira! El dios de la montaña debe ser aplacado. Todos saltan y se colocan tras la gran cúpula de la calavera, y empiezan a empujarla con todas sus fuerzas. Se oye un profundo crujido. Y entonces la calavera se desplaza, resbala, se tambalea, rueda, choca contra el repecho y continúa montaña abajo. ¡Vosotros os encontráis ineludiblemente en su camino! No hay manera de que os apartéis a tiempo. El dios de la montaña será apaciguado.

FIN

85

Entonces tú tienes una idea. Algo descabellada, pero que quizá dé resultado. Corres sigiloso en torno al edificio hasta la entrada posterior del laboratorio químico. Entras y te escondes detrás de un armario archivador. ¡Justo a tiempo! El técnico entra y empieza a preparar el veneno. Tú observas fascinado cómo mezcla el extracto de coca con otros productos químicos. Calienta la mezcla en una pequeña retorta colocada sobre un mechero Bunsen y va recogiendo el gas mortífero en un atomizador. Después que él apaga el mechero, tú entras en acción. Arrojas algunos papeles por el suelo. Cuando el técnico de laboratorio se vuelve a ver qué ha sucedido, tú le golpeas con el pisapapeles, y te apoderas del atomizador que se le cae de las manos. Entonces gritas con una voz todo lo profunda que puedes:

¡Socorro! ¡Vengan, hombres! ¡Necesito ayuda! ¡Traigan las armas! Desde la habitación de la fachada oyes al millonario cómo ordena a sus hombres que acudan al laboratorio. Tú vuelcas el mechero Bunsen y destapas la retorta para que se escape el gas. Luego, con la respiración contenida, sales corriendo del laboratorio y vas hacia la fachada sin soltar el atomizador.

Pasa a la página 65.

86

¿Qué ha sucedido con el Colgante de los Incas? pregunta Indy a Sir Reginald.

Enterrado y a salvo, con los otros objetos, en el lodo

cerca del lago Titicaca

responde el hombre con voz débil. Justamente antes

matase al piloto

y me capturase a mí.

que esa

Legión de la Muerte

Tranquilícese dice Indy. Ahora todo se arreglará.

Lo cual es más de lo que yo puedo decir de ellos añades extendiendo tu pulgar hacia atrás.

qué les ha sucedido?pregunta Sir Reginald, muy nervioso. ¿Siguen

persiguiéndonos? No. Seguramente han decidido quedarse a cenar. Detrás de vosotros, desde la caverna se elevan espirales de humo negro. Me pregunto si a los cóndores les gustarán los bárbaros medio crudos o muy asados comenta Indy. Mejor será que no nos quedemos a averiguarlo respondes tú, contento de que esta aventura haya llegado a un buen

¿Q

FIN

87-88-89

87-88-89 Desarmado, pero ansioso por ayudar, penetras por la amplia boca de la cueva. Dentro se

Desarmado, pero ansioso por ayudar, penetras por la amplia boca de la cueva. Dentro se está desarrollando un duro drama. Indy está en el centro de una amplia y antigua catedral de piedra, iluminado por una antorcha.

Al menos lo rodean cien fieles cubiertos de pies a cabeza con plumas de cóndor blancas

y negras. ¡Indy se ha quedado sin municiones! ¿Qué van a hacer con él?

Desde lo alto del gran altar de piedra te llega un gruñido. ¡Harapiento y maniatado a la pared está Sir Reginald Brooksbank! Cerca de él, forcejeando dentro de una jaula de bambú de unos diez metros de altura, se encuentra el cóndor más grande que jamás hayas visto. Tiene el pico abierto y los ojos encendidos. ¡Estos diabólicos fanáticos le mantienen hambriento!

Y entonces te das cuenta de cuál va a ser la próxima comida del ave: ¡Los dos

arqueólogos! ¡No! gritas echando a correr hacia ellos.

90

No hay posibilidad de lucha contra semejante sujeción. Así que finges desmayarte y te dejas llevar a la plaza. Con los ojos entornados ves al hombre que te lleva. Es moreno y musculoso, lleva una banda en la cabeza y el poncho de los chasquis que has visto en la carretera. ¡No es raro que su silueta te resultase familiar! Una gran hoguera chisporrotea en la plaza. A su trémula luz, contemplas una escena terrorífica. Todos los pacíficos campesinos han sido rodeados por cientos de salvajes, todos ellos vestidos como chasquis. A algunos campesinos los están atando firmemente a parihuelas de madera. ¡Van a ser quemados vivos! Tu brutal secuestrador te deja caer pesadamente cerca de algunos campesinos y se aleja. Tú levantas la vista con cautela. Allí están Indy y Huayna, atados juntos con sólidas cuerdas de enredadera. La pistola de Indy está en su funda, pero él no puede alcanzarla. ¡Tienes que hacer algo y deprisa!

Si te arriesgas a liberar a Indy ahora, pasa a la página 67.

Si sigues haciéndote el “dormido”, pasa a la página 60.

91

¡Estás a punto de perder la pistola y rodar por el acantilado abajo! Pero consigues ponerte de rodillas y en un momento apuntas con la pistola al cóndor. ¡El cuerpo de Indy está siendo izado por el aire! ¡No! ¡No dispares! grita. Tú titubeas. ¡Indy ni siquiera lucha con el pájaro! ¿Por qué se deja llevar? Observas atentamente mientras el cóndor vuela por encima de la montaña con Indy firmemente cogido entre sus garras. Cuando el segundo cóndor baja en picado, tú decides que lo que es bueno para Indy lo es también para ti. Pronto te encuentras en el aire entre las garras del pájaro sobrevolando las montañas. Indy y tú sois depositados sobre paja fresca. Los cóndores se alejan. Aquí a unos 300 m más de altitud, puedes ver que la pendiente no es tan abrupta. ¡Podréis hacer a pie el resto del camino! Pero no habéis recorrido más que unos cuantos metros, cuando algo te golpea en la mano izquierda. ¡Zing! ¡Zing! ¡Zing! Piedrecillas, o acaso balas, rebotan en las rocas cercanas a vosotros. ¡Indy y tú estáis siendo atacados por un tirador con cerbatana!

Pasa a la página 78.

92

Esta noche Indy, Topa y tú abandonáis con sigilo la barcaza y nadáis hasta la orilla. Indy y tú marcháis en busca del avión de carga. Topa se despide de vosotros para volver a Cuzco siguiendo el río. Alertará a la policía. Vosotros dos os encamináis a la jungla. ¡Tenéis que dar caza al corpulento bandido para conseguir la fórmula!

A media tarde del día siguiente Indy ha divisado el aparato siniestrado bajo una loma

musgosa en la base de una montaña de un espléndido verdor. ¡Por el río ha resultado más rápido, Jones! suena la voz de ShysterHaven. Os volvéis en redondo y os encontráis completamente rodeados. Todos los objetos han sido cargados ya en la barcaza os dice el millonario, mientras

sus hombres os atan a Indy y a ti a sólidas estacas clavadas en tierra. Y también la fórmula está a salvo en mis manos. Pronto tendré más dinero y poder del que ustedes hayan podido soñar nunca. ¡Ah! Y lamento informarle que su viejo amigo, Sir Reginald, no sobrevivió al accidente.

El millonario sonríe y mira su reloj.

¡No se saldrá usted con la suya! le gritas tú. Pues ya me he salido, mi joven amigo suspira ShysterHaven, Y ahora debemos decirnos adiós. Pero ustedes no estarán solos mucho tiempo. ¡Tienen una cita con la Legión de la Muerte!

Pasa a la página 93.

93

ShysterHaven y sus hombres ríen mientras se alejan. El millonario grita volviéndose:

¡Tengan los ojos fijos en la montaña! ¿Qué quiere decir con eso? preguntas a Indy. ¿A mí me lo preguntas?responde Indy alcanzando con la mirada la gran montaña

rebosante de verdor. Debe ser de donde vendrán nuestros visitantes

que

No puedes creer lo que ven tus ojos. ¡Mientras contemplas la montaña, ésta va cambiando de color! La alta y frondosa vegetación de un resplandeciente verde cambia a tonos de un brillante marrón rojizo. El color va descendiendo literalmente, sobre miles de hectáreas de

terreno, como si algún dios estuviera vertiendo tinte desde las nubes. Pero antes que puedas empezar a comprender este asombroso fenómeno, el peligro os amenaza. ¡Del inmenso y húmedo bosque surgen cientos de animales salvajes! ¡Trotan, reptan y vuelan directamente hacia vosotros! Mientras os contorsionáis y lucháis frenéticamente, intentando liberaros de las pesadas estacas, grandes escarabajos, lagartos y escorpiones aguijonean y se deslizan sobre vuestro calzado. ¡Un puma feroz salta sobre ti! Jabalíes con colmillos afilados como hojas de afeitar, asomando en sus voraces mandíbulas, aplastan la vegetación en su avance hacia vosotros.

quienesquiera

Indy queda silencioso y mira con ojos desorbitados.

Pasa a la página 114.

94

Los fieros yungas desenvainan sus cuchillos. No me gusta el cariz que toma esto te dice Indy. La pared rocosa que tenemos a

nuestra espalda está llena de grietas y agujeros punto de convertirnos en dianas para practicar! ¿Y tú pistola? sugieres tú.

¿Contra todos ellos?dice Indy frunciendo el entrecejo. No. Aquí se necesitan muchas más balas. Van a sacrificarnos para apaciguar las iras del dios de la montaña, igual que acostumbran a sacrificar a sus enemigos incas. Ya es demasiado tarde para

convencerles de que no somos incas

Estas palabras pueden ser una broma, pero Indy está ocupado haciendo algo en el nudo de lo alto de vuestra red. Lo ha encajado en un agujero de la pared de la montaña, justamente encima de vuestras cabezas. ¡Ahora! ¡Agáchate! grita Indy al tiempo que los yungas lanzan una oleada de cuchillos. Una docena de cortantes hojas seccionan las cuerdas de la red sin tocaros a vosotros para nada. ¡Estáis libres! Ahora estamos libres dices a Indy. Bonita cosa. ¡También estamos atrapados en la montaña más alta del Perú!

¡son marcas de CUCHILLOS! ¡Estamos a

¡Quizá debamos rezar al dios de las montañas!

Pasa a la página 99.

95

Mientras os preguntáis sobre los corredores que habéis visto, salís hacia el Machu Picchu al amanecer. A última hora de la mañana habéis alcanzado las ruinas de Sayacmarca. Ascendéis por peldaños de sólida piedra, pasáis viejos acueductos y finalmente llegáis al último paso entre las dos montañas gemelas. Por todas partes encontrais indícios de índios nativos. Desde huellas de pies descalzos en el lodo a ramas rotas. Estáis a 1830 metros sobre el nivel del mar. Huayna toma su machete y corta bastones de bambú para ayudaros a marchar en esta ascensión traicionera. Éste es el Huayna Picchu os dice Huayna. El Machu ya no queda muy lejos. En un saliente tan alto que las nubes flotan por debajo, tú de repente pierdes pie. Pero Indy es muy rápido. Su látigo te enlaza bajo los brazos y te devuelve a lugar seguro. ¡Y de pronto ahí está! Los picachos gemelos y, al frente, la maciza puerta de piedra que lleva a la ciudad abandonada, ¡el Machu Picchu! Es una fortaleza gigante, inexpugnable, abierta en la montaña, llena de palacios de piedra y casas con tejado. ¡Más de cien construcciones vacías! Quizá no estén tan vacíasdice Indy, haciendo un alto. En el preciso momento en que escucháis extraños martilleos, crujidos y caídas, ¡los tres os encontráis rodeados de indios!

Pasa a la página 96.

96

Bajos y musculosos, están ahí, en silencio, con los ojos fijos en vosotros. ¡Van vestidos como los chasquis que vi anoche! exclamas. Tan pronto como se recobra de la sorpresa, Huayna les habla en lengua quechua. Tú oyes las palabras “Sir Reginald Brooksbank” y “arqueólogo”. Indy se vale del lenguaje de los signos, señalando la dirección del lago Titicaca y haciendo un movimiento de descenso con las manos para indicar el accidente del avión. Y súbitamente los amenazadores indios ríen y parlotean como niños. Luego os conducen a la más grande de las edificaciones de piedra ¡En el interior está Sir Reginald! Está excavando con un equipo de hombres. ¡Ajá!dice el excéntrico arqueólogo, con mucha parsimonia, al veros. ¡Indiana Jones! Le estaba esperando. Mis mensajeros me anunciaron anoche vuestra próxima llegada por la magnífica carretera antigua. ¡Indy y tú os miráis atónitos! ¡Los chasquis que visteis la noche anterior eran hombres de Sir Reginald!

Pasa a la página 61.

97

¡Topa se precipita hacia el millonario! ¡No! grita . ¡No vas a usar el secreto de los incas para un asesinato masivo! ¡Antes te mataré! Pero el valeroso indio no alcanza a ShysterHaven. Las pistolas abren fuego todas a una, deteniéndole en seco. Horrorizado, corres a ayudarle, pero un sólido impacto en la cabeza hace que te desplomes. Pierdes el conocimiento. Cuando despiertas, Topa yace muerto e Indy y los hombres se han ido. Encuentras el camino de vuelta al río, pero la barcaza se ha ido también. Te lleva dos días de tropiezos en la jungla y pierdes muchas veces el camino para volver a Cuzco. Por fin llegas, exhausto y hambriento. Cuando acudes a la policía, todos se comportan como si estuvieras loco. ¡Ellos no han oído hablar nunca de Topa, de Indiana Jones ni de Waldo ShysterHaven! ¿Habrá matado ShysterHaven a Indy? ¿Se habrán escapado Indiana y Topa? ¿Qué habrá sido del tesoro? ¿Existe en realidad la Legión de la Muerte? Nunca podrás saberlo. Y en estos precisos momentos ni siquiera te importa. Todo lo que necesitas es llegar a casa y poner a esta tragedia su

FIN

98

Empuñas la pistola de Indy y disparas al aire. Esto sorprende al indio lo suficiente como para que Indy pueda hacerse con él. A continuación, haciendo uso de su látigo, Indy ata las manos al indio y lo lleva a la entrada de la caverna.

No sé cuál es vuestro juego, pe

empieza Indy.

Debe haber un malentendido dice una voz a vuestras espaldas. El pobre debió creer que erais saqueadores. Indy y tú os volvéis en redondo. ¡Sir Reggie!exclama Indy. ¿Qué está haciendo aquí? Me alegro de que me hayas encontrado dice Sir Reginald saliendo de la caverna. No había tiempo para dejar mensajes más claros. Veo que por lo menos habéis visto las llamas. Por cierto, ya podéis desatar a Loki. ¡Es mi guía indio! Sir Reginald sigue explicándoos que cuando dos meses antes su avión se estrelló, el piloto resultó muerto. Le enterraron junto a la carretera de los incas y salieron hacia Cuzco con el Colgante de los Incas. Pero por el camino prosigue Sir Reginald Loki me contó algo sobre una tumba de la montaña. “Encuéntrala —dice la leyenday comprenderás a la Legión de la Muerte”. Así que vine a buscarla en el Monte Huascarán. ¡Y la encontré! Se vuelve y os conduce al interior de la caverna.

Pasa a la página 74.

99

¡Eh! ¡Paso a paso!dice Indy. Además, no se puede estar libre y atrapado al mismo tiempo. ¡Todo depende de cómo lo mires! Dentro de unos momentos los yungas llegarán a la cúpula de calavera para recoger

¡y sus cuchillos ensangrentados! No tenéis mucho tiempo para buscar

una salida. Indy mira alrededor. Detrás de la gran calavera pétrea hay una grieta. A través de esa grieta puedes ver una senda que conduce abajo. Arriba está la escarpadura, llena de señales y hendiduras de cuchillo. ¿Qué camino deberías tomar?

vuestros restos

Si os coláis por la grieta, pasa a la página 84.

Si ascendéis por la escarpadura, pasa a la página 116.

100-101

100-101 Indy y tú bajáis por la avenida principal, con pavimento de oro, de la deslumbrante

Indy y tú bajáis por la avenida principal, con pavimento de oro, de la deslumbrante ciudad. Delante avanza una abigarrada procesión encabezada por unas andas con un magnífico palio. Hombres y mujeres marchan lentamente detrás, llevando humeantes incensarios de cobre y plata. Veis a un guardián del rey correr hasta las andas y detenerlas en seco. Señala temeroso en dirección vuestra. Los presentes se vuelven en masa a mirar, mientras las cortinillas de la litera se separan. El gran rey de los incas baja de las andas. Vivís unos instantes de silencio tenso, mientras los ciudadanos aguardan el momento del encuentro entre vosotros y su poderoso rey. Luego habla el rey.

— Bienvenidos a Tawantin-Suyu — dice — . El nombre de nuestra ciudad quiere decir

Bienvenidos a Tawantin-Suyu dice. El nombre de nuestra ciudad quiere decir en nuestra humilde lengua quechua las “Cuatro Esquinas del Mundo”. —¡Habla usted inglés! exclamas tú atónito. replica el rey con una sonrisa. Nosotros vivimos apartados del mundo moderno, pero no ignorantes de él. Os explica que a él le llaman Manco Cápac, en recuerdo del primer rey inca, y de pronto observas que el rey lleva el fabuloso Colgante de los Incas y que se apoya en el bastón de oro original.

Pasa a la página 118.

102

La carretera norte continúa pasado Cuzco. Tú confías en que Indy no te haga quedarte allí; quieres participar en la aventura. ¿Te importa que vayamos siguiendo la carretera, chico?pregunta Indy. ¡Apuesto a que nadie la ha visto nunca antes desde el aire! A ti no te importa. Abajo, la carretera cruza llanuras deshabitadas y picudas montañas. Es una pena que no sepamos más de la civilización incadice Indy. Fue una gran civilización. ¿No escribieron los incas libros? preguntas. El quechua es un idioma solamente hablado. Al menos que nosotros sepamos.

Aunque hicieron dibujos y

Indy señala a la derecha. Bajas la vista hacia la montaña yerma, el altiplano, que discurre al lado de la carretera. Y

entonces ves lo que ha querido decir. ¡Grabado en la llanura hay un enorme dibujo de cientos de metros de longitud! Parece un pájaro gigantesco con las alas extendidas, que vuela paralelamente a la carretera. ¡Un cóndor!dice Indy con perplejidad. ¡Tiene que haber sido esculpido por los incas! Es posible que los antiguos incas nos estén indicando dónde está el buen camino dices tú riendo.

¡Mira!

Pasa a la página 63.

103

¡Oh, no! mascullas. ¡Otro no! Pero no es más que un campesino que trae un mensaje de Cuzco. Sir Reginald ha vuelto sano y salvo a la ciudad, con todos los objetos, incluido el Colgante de oro de los incas. Se había encontrado con nativos pacíficos que le ayudaron a viajar por la carretera inca, ocultándole cuando fue necesario para que eludiera a la Legión de la Muerte. Éste es el motivo de que le haya costado tanto tiempo regresar dices a Indy. Mucho más tarde, mientras decís adiós a los campesinos, Huayna os estrecha la mano. Contarás esta historia en el periódico, ¿no? pregunta. contestas mirando a Indy, No es la historia que vine buscando, pero creo que también gustará.

FIN

104

Haciendo acopio de todas tus fuerzas, consigues quedar libre de tu secuestrador y echas a correr por la carretera. ¡Eh! ¡Para! ¿Qué te crees que estás haciendo? ¡Es Indy! Te detienes en seco, mientras él corre detrás de ti. Te hemos estado buscando por todas partes dice. El pueblo entero te ha estado buscando de casa en casa. ¡Así que ésa era la actividad que oíste! ¡Qué embarazoso! ¡Pero más embarazoso todavía es el hecho de que ahora comprendas que la silueta oscura de la ventana era Indy! Tú le hablas de los fantasmales mensajeros que viste en la carretera inca. Cualquiera diría que eres un sonámbulo, chico te dice Indy. Pero, por si acaso, vayamos a explicárselo a Huayna. Huayna tan sólo puede suponer que debes haber visto algunos granjeros de la montaña. Ellos todavía conservan algunas de las costumbres de los incas. Pero no puede imaginar por qué salen a llevar mensajes por la noche. ¿Podría ocurrir que hayas sido un sonámbulo?

Pasa a la página 118.

105

Coges las bridas de las llamas y atas a ambos animales a una rama que sobresale en la ladera de la montaña. Cuando te das la vuelta Indy sale corriendo de la oscura caverna. ¿Has visto salir a alguien? te pregunta. No. A nadie respondes sorprendido. Pero estaba de espaldas ¡Creo que he tropezado con un fantasma inca!declara Indy, echando a correr por la curva del camino. Y ha intentado atacarme con un machete de verdad. Corres detrás de Indy. Cuando das la vuelta en la curva, no ves más que a Indy que se detiene a recoger del suelo un afilado machete. Levantas la vista en el momento oportuno. ¡Indy! ¡Cuidado! gritas, justamente cuando un indio bajo pero fornido salta desde el repecho de arriba. ¡Parece un guerrero inca! Lleva taparrabos y una banda de color anudada alrededor de la cabellera negra. Arranca la pistola de la mano de Indy.

¡acercándose

Los dos hombres se enzarzan en una lucha y ruedan por el suelo peligrosamente al borde del acantilado!

Pasa a la página 98.

106

La legión os arrastra a Indy y a ti, en la frígida noche, haciéndoos ascender los empinados peldaños de una torre de piedra que está completamente cubierta de hielo. A esa altura el hielo no se derrite nunca. ¡Para los incas el “infierno” es hielo, no fuego! La legión os prepara a Indy y a ti para el “divino sacrificio”, envolviéndoos de pies a cabeza con unas tiras de tela que parecen gasa. Un par de momias congeladas masculla Indy sombrío. Miras alrededor. Sobre la superficie helada se ven centenares de yungas congelados, envueltos también del mismo modo, y muertos desde hace mucho tiempo. Cuando estáis envueltos tan fuertemente que ya no os podéis mover, la legión desciende a la ciudad, y os deja allí para que os congeléis. Empiezas a pensar que no superarás la prueba. Tus dedos están ya ateridos y te castañetean los dientes. Por lo menos no nos haremos viejos dice Indy mirando las heladas momias. Seremos también yungas para siempre. ¿Cómo puede Indy bromear en un momento como éste?

Pasa a la página 107.

107

Justamente mientras piensas que el fin está próximo se produce un repentino temblor y un gran chasquido. El hielo empieza a romperse y resquebrajarse. Abajo, en la ciudad, puedes oír los gritos de terror de los incas. ¡Es un terremoto! El dios de la montaña está de vuestro lado. Las grietas del hielo cerca de vosotros se ensanchan y las momias de los yungas se deslizan en bloques de hielo al fondo de la torre. Entonces bajo vuestros pies queda suelto un sólido bloque. Todavía envueltos como momias y pegados al bloque de hielo descendéis, ganando cada vez más velocidad, a modo de gigantesco tobogán hacia la ciudad de oro. Tu bloque de hielo cae en medio de la Legión de la Muerte, enviándolos por los aires fuera de la plataforma de la montaña hacia el olvido. Indy y tú os liberáis de las opresoras envolturas y rápidamente bajáis al camino. Permanecéis arrimados a la trémula montaña, mientras en lo alto, su picacho se hunde en el interior de sí misma. Con un estruendo ensordecedor de hielo y humo, el Imperio Perdido de los incas queda engullido para siempre.

FIN

108

Quedas allí como helado. No puede ser, piensas. Sin embargo, es todo así de real. Y cuando llegas a la conclusión de que debes de estar soñando, el distante chasqui se acerca. El otro corre a su lado. El primero habla muy excitado en quechua, y el otro repite el mensaje palabra por palabra como queriendo memorizarlo. Un momento más tarde, ambos corredores han descendido tan rápidamente por la carretera a las montañas que desparecen de vuestra vista. ¿Les has visto realmente? ¿Será peligroso intentar desentrañar el misterio? Tú, que todavía estás temblando, debes tomar una decisión.

Si corres tras los fantasmas, pasa a la página 80.

Si vuelves al pueblo, pasa a la página 58.

109

Os ocultáis en las afueras de la ciudad y aguardáis a que caiga la noche. Entonces, desciende la temperatura y empiezas a temblar descontroladamente. Vamos dice Indy. Un poco de movimiento te hará entrar en calor. Pero no llegáis muy lejos. Un grupo de guardas incas enmascarados con toscas calaveras, han estado al acecho. ¡Habéis caído en una emboscada! Indy intenta explicar en quechua que no sois yungas, pero ellos no escuchan. Os llevan al palacio de oro del rey, donde se han reunido cientos de guerreros incas, enmascarados. Indy y el rey hablan apresuradamente en quechua. Luego Indy se vuelve a ti con el ceño fruncido. ¡Ésta es la Legión de la Muerte!dice mirando al ejército enmascarado con calaveras, ¡Juran proteger a su nación frente a los invasores yungas y creen que somos nosotros! El rey se pone de pie. Parece estar dando una orden. ¡Ajá!murmura Indy. El rey dice que la única manera que probemos que no somos yungas es yendo al Oko-paca y sobreviviendo allí. En quechua, Oko-paca significa infierno.

Pasa a la página 106.

110

Tienes el tiempo justo de meterte en la pequeña cavidad antes que pase el cóndor. ¡Fuera, Indy lucha por conservar la vida! ¡Indy!gritas. ¡Ven aquí! Pero tú sabes que la situación es desesperada. No hay capacidad suficiente para ambos en la cueva.

Tu grito ha sorprendido al cóndor que suelta su presa. Indy cae y rueda por el suelo antes de levantarse, empuñando ya su pistola. Dispara dos veces al aire. Las detonaciones

hacen alejarse a los plumíferos monstruos

momentáneamente.

¿Por qué no los has matado? preguntas. Porque son unos animales magníficos. Y recuerda

los intrusos somos nosotros. Ellos

viven aquí. Con la vista fija en el cielo, ambos montáis en las llamas, espoleándolas por el sendero que baja de la montaña. Estoy seguro en cierto modo que si pudiéramos subir por la montaña, encontraríamos a Sir Reginald y el Colgante dices tú. Bien. Pero ¿cómo subimos? pregunta Indy. ¡De ese modo! exclamas tú de pronto señalando al frente.

Pasa a la página 73.

111

Indy y Huayna observan anhelantes, mientras tú sales descaradamente a campo abierto

y te detienes frente al fuego. Empiezas a gritar con todas las fuerzas de tus pulmones. Todos los salvajes se detienen y te miran, olvidando por un momento a las víctimas

inocentes de las parihuelas de madera.

Tú te señalas el pecho con la mano derecha y gritas en quechua: ¡Noche! ¡Noche!

A la espalda, en tu mano izquierda, sostienes las balas de la pistola de Indy.

Antes que nadie tenga ocasión de moverse, vuelves a gritar: ¡Muerte sol! y señalas

al cielo. Luego, señalas a los salvajes y añades: ¡Maldición eterna! Con cada frase, arrojas al fuego una bala que explota con gran estrépito. El truco da resultado. Los miembros de la Legión de la Muerte han olvidado su misión

y parecen aterrorizados.

A

continuación señalas a los campesinos cautivos y gritas: ¡Soltadles!

Y

arrojas al fuego tres balas de una vez. A impulsos del estruendo, los fanáticos desatan

apresuradamente a los cautivos y huyen enloquecidos a las montañas. Se acerca el amanecer. Algunos de los liberados apagan la hoguera, otros te rodean muy felices. Buen trabajo, chico dice Indy. Es una lástima que no estuviéramos aquí hace dos meses, cuando Sir Regie se estrelló. Parece que el pobre debió encontrarse con la Legión de la Muerte.

¡De repente, un emisario aparece en la carretera!

Pasa a la página 103.

112 113

112 — 113 Bajas corriendo por el camino de piedra hasta el terraplén, gritando con toda

Bajas corriendo por el camino de piedra hasta el terraplén, gritando con toda la capacidad de tus pulmones. ¡Indy! vociferas haciendo caso omiso de las caras sorprendidas de los hombres. ¡No cruces! ¡Esos tipos traman algo! Pero Indy está ya a medio camino. Se detiene y mira atrás a tiempo de ver a tres de los hombres más fuertes que te han cogido y te empujan al puente que se bambolea salvajemente. Tú miras hacia abajo. Debe de haber una altura de casi trescientos metros desde las aguas turbulentas. Indy ha echado a andar hacia ti. Miras atrás. ¡Cortad los cables de soporte! ordena a gritos ShysterHaven. Puesto que están contra nosotros, tendremos que encontrar la fórmula secreta sin Jones. Indy llega a tu lado. Tú te aferras desesperadamente a las oscilantes cuerdas. Después todo sucede en un instante. Sientes que el puente cede bajo vuestros cuerpos. Notas que el fuerte brazo de Indy te sostiene. Sientes que caes al espacio. ¡Indy y tú os dirigís a una muerte cierta!

Pasa a la página 40.

Pasa a la página 40.

114

¡Pero todos estos peligrosos animales pasan de largo ante vosotros! A los pocos segundos no queda ni un reptil, ni un insecto ni una fiera a la vista. ¿De qué están huyendo? Mantén la vista fija en la montaña Ahora puedes ver que toda la vegetación de la montaña ha desaparecido, y ha sido sustituida por una extraña alfombra rojiza. Tiene una anchura de más de kilómetro y medio y se mueve hacia vosotros. ¿Qué es eso, Indy? gritas. ¡Es la Legión de la Muerte! responde él sombrío. Son los más temidos animales de América del Sur. Cada año, sin previo aviso, trillones de estas hormigas rojas marchan en perfecta formación, dejando una senda de muerte a lo largo de la jungla. Ningún ser viviente escapa a sus mandíbulas. Es posible que no escape de ellas ni ShysterHaven. Acaso Topa y la policía de Cuzco den con él sí lo hace. Tal vez alguien relatará esta historia en algún periódico. Pero ese alguien no serás tú. Ni Indiana Jones.

FIN

115

Indy ha apostado incas en los bordes de la cima del monte Huascarán. Les ha hecho fundir mucho de su oro en grandes cubas. Tan pronto como los yungas, gritando a todo pulmón, suben a la ciudad, Indy da la

¡y los incas vierten el oro fundido de las cubas! ¡Cientos de guerreros yungas caen

por el precipicio, dando alaridos aún más sonoros! La batalla concluye casi antes de empezar. A la mañana siguiente, todo el mundo se ha reunido para daros el adiós. Manco Cápac, sentado en su tronco ornamental, hace señas a Indy para que se aproxime. La multitud guarda silencio. Por haber salvado a nuestra ciudad de la destrucción dice ceremoniosote entrego como presente el sagrado Colgante de los Incas. Estamos muy agradecidos. La multitud vitorea. Luego, los felices incas os acompañan hasta la salida de su ciudad. ¿Preparado, Sir Reginald? pregunta Indy, cuando os disponéis a descender de la montaña. No replica calmosamente el viejo. Indy y tú os miráis sorprendidos.

orden

Pasa a la página 120.

116

Indy y tú recurrís a las muescas y hendiduras de cuchillo excavadas en la pared rocosa detrás de vosotros. Constituyen unos apoyos perfectos para pies y manos. Ascendéis rápidamente, dejando lejos a los yungas. Espero que no volvamos a encontrarnos con ellos dice Indy soltando una carcajada. ¡Están un poco molestos con nosotros! Subís cada vez más hacia las nubes, incapaces de ver qué hay encima de vosotros,

aterrados de mirar hacia abajo. Tú te notas como sumido en un extraño sueño

estuvieras trepando directamente al cielo! Y algo que es de verdadero ensueño os espera cuando por fin llegáis a la cima del monte Huascarán. Allí hay una gran ciudad, con edificios de oro que reverberan al sol. Deambulando por sus amplias avenidas veis a peruanos ataviados con vistosos colores. Sabes que estáis a 6.706 metros sobre el nivel del mar y el aire es escaso. ¿Tendremos alucinaciones? preguntas a Indy. Indy guarda silencio por unos momentos. Nunca le has visto más asombrado. El Imperio Perdido de los Incas es todo lo que dice.

¡Como si

Pasa a la página 117.

117

Así los incas no se diseminaron ni perecieron en el siglo dieciséis. Se vinieron aquí. Los palacios y las casas grandes son réplicas exactas del Cuzco antiguo. ¡Y están hechos en su totalidad de oro puro! Una voz profunda a vuestra derecha hace que Indy y tú os volváis sobresaltados. Es un inca macizo y poderoso, vestido con prendas muy adornadas y armado con lanza y cuchillo. Ha surgido como de la nada junto con otra docena de hombres vestidos con trajes vistosos, todos ellos armados como él. Os dice algo en tono agresivo en quechua. No es una grata bienvenida dice Indy sombrío. Ha dicho: «¡Muere, perro yunga!». Pensé que los incas eran pacíficos dices tú al tiempo que los guardas levantan sus lanzas. Con los yungas no lo son aclara Indy, ¡Y estos tipos creen que nosotros somos yungas! Pero estos hombres no han visto un revólver nunca, hasta ahora, y cuando Indy dispara su pistola al aire, ellos dejan caer las flechas y salen corriendo a la ciudad. Detrás tenéis yungas que piensan que sois incas. ¡Delante tropezáis con incas que os creen yungas!

Si decidís esconderos hasta la noche, pasa a la página 109.

Si entráis en la ciudad, pasa a la página 110.

118

Les ruego perdonen a mi inhospitalaria Legión de la Muerte prosigue el rey. Deben defender nuestro imperio de los intrusos hostiles. A menudo somos atacados por nuestros viejos enemigos, los yungas. El rey se vuelve hacia la cortina. Y ahora diceconfío en que éste será un encuentro feliz. ¡Sir Reginald Brooksbank desciende de la litera! ¡El arqueólogo va vestido de inca! Se acerca y dice en voz baja a Indy que lamenta las inquietudes que os ha causado. Explica que encontró a esta vieja gente inca después del accidente de su avión, cerca de la carretera inca. A menudo esta gente viaja de noche, para burlar posibles ataques enemigos. Ellos le ayudaron a camuflar el avión. Pero yo sabía que acabarías encontrándolo, Indy añade el arqueólogo. También esperaba que encontrases las llamas que te dejé a propósito concluye sonriendo. Luego el rey de los incas pide ayuda a Indy. Os dice que los yungas planean atacar la ciudad aquella noche a la puesta del sol. Aunque Manco Cápac ha sido entrenado como un valiente guerrero, la mayoría de sus súbditos son demasiado pacíficos para repeler a los salvajes. No hay problema dice Indy. ¡Aquella noche, el Imperio Perdido de los Incas está preparado para recibir a los yungas!

Pasa a la página 115.

119

Escondido tras unas matas, lanzas una afilada piedra, apuntando al tobillo del hombre. Éste grita de dolor. Eso distrae a todos el tiempo suficiente para que Indy cruce el puente de enredaderas. ¡Estos chacas son muy seguros!grita Indy a ShysterHaven y a sus hombres. Los indios los reparan con frecuencia y los tienen bien conservados. ¡Es una tradición inca! La expedición cruza confiada. Ahora tú tendrás que ir solo. Sigues sintiendo sospechas con respecto a estos hombres. ¿Necesitas guía, quizá? ¡Es Topa! Te dice que te ha seguido porque también oyó a los hombres de ShysterHaven. Quiere ayudar. Son hombres malos. Quieren el Colgante para cosas malas dice. Ahora ya no puedo creerlo dices encaminándote al puente. ¡Vamos! ¡Tienes que actuar de guía! ¡Guía! Durante el resto del día, los inflexibles indios os mantienen en la cola de la expedición.

en el río Urubamba. ¡Van a tomar su

Por último, con el crepúsculo, llegáis a su altura barcaza para el Amazonas! ¡Si quieres advertir a Indy, tienes que actuar ya!

Pasa a la página 76.

120

No, Indy; creo que voy a quedarme dice Sir Reginald. Se acaricia el vistoso poncho inca. Con un gesto abarca todo el paisaje que os rodea y dice: Se está más cómodo aquí que abajo, en el mundo ambicioso, desgarrado por las guerras de la moderna civilización. Indy y tú no sabéis qué decir. No insiste él. Me quedaré con este pueblo, antiguo y noble. Vosotros dos volved. Trabajad para hacer del mundo un lugar mejor. Mientras vais bajando por el monte Huascarán, Indy y tú hacéis un pacto. Nunca revelaréis la localización del fabuloso Imperio Perdido de los Incas. Y tampoco la verdad sobre la Legión de la Muerte.

FIN