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Oscar

Hahn

Ciudad en llamas y otros poemas

90 1 Oscar Hahn Ciudad en llamas y otros poemas BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN Biblioteca

BIBLIOTECA

DIGITAL DE

AQUILES

JULIÁN

Hahn Ciudad en llamas y otros poemas BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN Biblioteca Digital Muestrario de
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Biblioteca Digital
Biblioteca Digital
Hahn Ciudad en llamas y otros poemas BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN Biblioteca Digital Muestrario de

Muestrario de Poesía 62

Hahn Ciudad en llamas y otros poemas BIBLIOTECA DIGITAL DE AQUILES JULIÁN Biblioteca Digital Muestrario de
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Coeditores:

MÉXICO

Fernando Ruiz Granados José Solórzano José Eugenio Sánchez

ARGENTINA

Mario Alberto Manuel Vásquez Francisco A. Chiroleu Patricia del Carmen Oroño Ángel Balzarino Fernando Sorrentino Claudia Martin Trazar

ESTADOS UNIDOS

José Acosta Aníbal Rosario José Alejandro Peña César Sánchez Beras

ESPAÑA

Henriette Wiese Giulia De Sarlo María Caballero Elena Guichot Teresa Sánchez Carmona Losu Moracho Rocío Parada

HONDURAS

Dardo Justino Rodríguez

VENEZUELA

Milagros Hernández Chiliberti Tony Rivera Chávez

URUGUAY

Marta de Arévalo APLA Uruguay

COLOMBIA

Ernesto Franco Gómez Julio Cuervo Escobar

PERU

Luis Daniel Gutiérrez Nicolás Hidrogo Navarro Juan C. Paredes Azañero

REPÚBLICA DOMINICANA

Ernesto Franco Gómez Eduardo Gautreau de Windt Félix Villalona Ángela Yanet Ferreira Cándida Figuereo Enrique Eusebio Julio Enrique Ledenborg Vaugn González Efraím Castillo Oscar Holguín-Veras Tabar Edgar Omar Ramírez Carmen Rosa Estrada Roberto Adames Valentín Amaro Alexis Méndez Juan Freddy Armando Sélvido Candelaria

NICARAGUA

Radhamés Reyes-Vásquez

CHILE

Claudio Vidal Eliana Segura Vega Astrid Fugellie Gezan

SUIZA

Ulises Varsovia

HOLANDA

Pablo Garrido Bravo

PUERTO RICO

Mairym Cruz-Bernal

ECUADOR

Anace Blum

EL SALVADOR

Manuel Sigarán

COSTA RICA

Ramón Mena Moya

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Ciudad en llamas y otros poemas

Oscar Hahn, Chile

Moya 2 Ciudad en llamas y otros poemas Oscar Hahn, Chile Edición Digital Gratuita distribuida por
Moya 2 Ciudad en llamas y otros poemas Oscar Hahn, Chile Edición Digital Gratuita distribuida por

Edición Digital Gratuita distribuida por Internet

Muestrario de Poesía 62

Editor:

Aquiles Julián, República Dominicana.

Primera edición: Julio 2010 Santo Domingo, República Dominicana

Muestrario de Poesía es una colección digital gratuita que se envía por la Internet y se dedica a promocionar la obra poética de los grandes creadores, difundiéndola y fomentando nuevos lectores para ella. Los derechos de autor de cada libro pertenecen a quienes han escrito los textos publicados o sus herederos, así como a los traductores y quienes calzan con su firma los artículos. Agradecemos la benevolencia de permitirnos reproducir estos textos para promover e interesar a un mayor número de lectores en la riqueza de la obra del autor al que homenajeamos en la edición.

Este e-libro es cortesía de:

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Contenido

Cuando conocí a Oscar Hahn / Aquiles Julián

5

La muerte está sentada a los pies de mi cama

8

Invocación al lenguaje

8

Reencarnación de los carniceros

9

Con pasión sin compasión

10

Sábana de arriba

10

A

mi bella enemiga

11

Adolfo Hitler medita en el problema judío

11

Aerolito

12

Fragmento de Heráclito al estrellarse contra el cielo

12

Anotaciones en el diario de Rimbaud

14

Nirvana

17

Halcones

18

La muerte tiene un diente de oro

19

Cafiche de la muerte

20

Torres gemelas

21

El viviente

22

Fuego fatuo

22

Hueso

23

Canis familiaris

24

El doliente

24

Los jinetes del Pentágono

25

Ciudad en llamas

26

Sociedad de consumo

27

De cirios y de lirios

27

Consejo de ancianos

28

A la una mi fortuna a las dos tu reloj

28

A una lavandera de Santiago

29

Los fantasmas de Lisboa

30

El hombre

30

En una estación del metro

31

Misterio gozoso

31

Escrito con tiza

32

Hilo

32

4
4

Álbum de matrimonio

33

Arte poética

34

Meditación al atardecer

34

Adán postrero

36

El emborrachado

37

Estrellas fijas en un cielo blanco…

38

Nacimiento del fantasma

39

La muerte es una buena maestra

40

Lugar común

43

¿Y ahora qué?

43

Televidente

44

Gladiolos junto al mar

44

Buenas noches hermosa

45

Hipótesis celeste

46

Fantasma en forma de camisa

48

Hotel de las nostalgias

49

Lolitas

50

Fantasma en forma de toalla

51

Lee, Señor, mis versos defectuosos…

51

Mal de amor

52

Ningún lugar está aquí o está ahí…

52

Sóplame este ojo

53

Paisaje ocular

53

El encuentro

54

Para darle cuerda a la muerte

54

¿Por qué escribe usted?

55

Sociedad de consumo

56

Una hoche en el café Berlioz

57

Eso sería todo

58

Bárbara azul

59

Silla mecedora

60

Corazón mío

60

John Lennon (1940-1980)

61

Higiene bucal

61

Viajando conmigo

62

Rulfo en la hora de la muerte

63

En la playa nudista del inconsciente

64

Sigmund Freud bajo hipnosis

65

Visión de Hiroshima

66

Cuerpo presente

68

Retrato de familia iraquí

69

El perfeccionista

70

Soy una piedra lanzada de canto

70

La sociedad de los poetas muertos

71

Sobre los hemisferios

72

Fábula nocturna

72

El púber pálido

74

5
5

Un ahogado pensativo a veces desciende

74

La caída

75

Fotografía

76

Entrevistas Entrevista a Oscar Hahn / Niki Tito

77

Oscar Hahn: Invocación al lenguaje / Miguel Ángel Zapata

85

De la poesía del Medioevo al fin de siglo / Ricardo Gómez López

98

Conversación con Oscar Hahn / Luis García Montero

103

Entrevista al poeta Oscar Hahn

111

Los censores de ayer están en el Senado / Alejandro Lavquen

119

Los críticos tienden a usar conceptos muy vagos / Augusto Rodríguez

127

El apocalipsis de Oscar Hahn / Javier García

130

Esa fiesta mortal del lenguaje / Miguel Ángel Zapata

134

Cruzo la frontera del amor… /Mario Casasús

142

Para mí, viajar ya no es un agrado / Jaime Albornoz

146

La voz pública de lo más íntimo / Carlos Javier Morales

152

Oscar Hahn / biografía

158

Albornoz 146 La voz pública de lo más íntimo / Carlos Javier Morales 152 Oscar Hahn
6
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Cuando conocí a Oscar Hahn

6 Cuando conocí a Oscar Hahn Por Aquiles Julián Conocí a Oscar Hahn cuando vino al

Por Aquiles Julián

Conocí a Oscar Hahn cuando vino al país a un Encuentro Internacional de Poesía. Y de los recitales me quedó siempre su voz leyendo los dos últimos versos de su poema “La muerte está sentada a los pies de mi cama”: su ironía, su humor, me cautivaron. No sé si ha vuelto por estos lares, pero desde aquel remoto evento, hace unos 35 a 40 años, toda una vida, su voz leyendo morosa aquel poema se mantuvo en mí.

Ahora, tal vez en forma tardía, tengo el honor gratísimo de rendir homenaje a su poesía. Y contar esa anécdota personal.

Oscar Hahn, para ese tiempo, vivía en el exilio. A raíz del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet al gobierno de la llamada Unidad Popular, en Chile, fue detenido. Y luego marchó al exilio. En 1974 se radicó en los Estados Unidos y se naturalizó posteriormente ciudadano norteamericano. Y allá volvió a la docencia.

La poesía de Oscar Hahn está marcada por la ironía y por la confluencia de las cuatro grandes escuelas de la poesía chilena, frente a las cuales reacciona tanto apropiándose como distanciándose, mezclándolas, desafiándolas.

Esas cuatro grandes escuelas son el creacionismo, aquel portentoso movimiento de vanguardia creado por Vicente Huidobro; el surrealismo, que tiene en Chile, sobre todo en los poetas de Mandrágora, un sobresaliente ejemplo; la poesía social y política proveniente de Neruda y la poesía conversacional, irónica y prosaica de Nicanor Parra.

Corrientes contrapuestas, que en apariencia no encajan unas en otras, que se repelen, logran en la poesía de Oscar Hahn convivir, interpenetrarse, nutrirse entre sí y sintetizarse en una obra que adquiere la única originalidad con sentido en literatura: la que surge de la apropiación creativa de las fuentes.

Al salir de Chile y radicarse en los Estados Unidos, Oscar Hahn ya era un poeta maduro. Tenía 36 años. Y Hahn había comenzado a escribir desde los 16 años. Eran 20 años ya de trato asiduo con la poesía. Fue una época sombría. Los excesos de la ultraizquierda chilena, la injerencia cubana y el temor de los sectores de poder económico y militar sudamericanos ante lo que se tildó de “vía chilena al socialismo”, junto a las conductas abiertamente delincuenciales de Richard Nixon y Henry Kissinger que orquestaron el derrocamiento del presidente Salvador Allende, torpedeándolo de diversas maneras y,

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sobre todo, aprovechando las delirantes conductas de los grupos ultraizquierdistas que desbordaron al régimen.

Allende era un hombre en lo esencial sano. Tenía una sensibilidad social muy viva. Simultáneamente, era un ingenuo a nivel político. Y un incompetente a nivel de dirección política, económica y financiera. Su idea bucólica del socialismo era un utopía. Se negó siempre a reconocer la horrendidad de los sistemas reales, los únicos que han existido y existen. Es un viejo mal de los que pertenecen a la clase media urbana radical, de la que Allende era parte: el creerse de que ellos sí pueden realizar la utopía, de que tienen la clave de llevar a realidad el paraíso del proletariado en la tierra. Su delirante utopía condujo a aquel atolladero del golpe de Pinochet y a su secuela trágica.

Y como parte de esa secuela Oscar Hahn fue atropellado y encarcelado. Pudo salir del país y se radicó en los Estados Unidos, donde prácticamente ha hecho la mayor parte de su vida.

Desde allá nos llegó al país. Era para muchos de nosotros la voz de un Chile que defendimos con más buena voluntad que conciencia real, con más pasión que razón. Y de aquellos poetas que arribaron con su bagaje de versos al país y que leyeron y compartieron con estudiantes, escritores y funcionarios universitarios en la capital y en Santiago de los Caballeros (si no me equivoco, fue en los dos lugares en donde se realizaron actividades en esa época), su voz leyendo, melodiosamente, con ese dejo chileno peculiar, esa línea deslumbrante: “por respeto me callo que sé su mala fama”, aquel trato casi familiar con la muerte, personaje atroz que ahora deviene risible, doméstica, pervivió en mí durante años.

He escrito antes que la poesía chilena es una de las cuatro grandes tradiciones poéticas latinoamericanas, junto a la mexicana, la argentina y la brasileña. Y eso sin menoscabo o subestimación de las tradiciones poéticas de los demás países latinoamericanos. Cada país tiene mucho que mostrar en su poesía y su literatura. Pero esas cuatro tradiciones, esos cuatro surtidores son singularmente ricos, esplendorosos, con una diversidad de escuelas, autores y obras que impactan en la lengua y cultura de la región.

La poesía de Oscar Hahn asume y trabaja esos cuatro momentos de su tradición: el creacionista, el surrealista, el socio-político y el conversacional de la antipoesía de Parra, los combina, contrasta, provoca y sintetiza. Es una poesía que representa un indudable aporte a la tradición chilena. Más aún, es una poesía que es parte del mejor momento de la poesía latinoamericana contemporánea.

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La muerte está sentada a los pies de mi cama

Mi cama está deshecha: sábanas en el suelo

y frazadas dispuestas a levantar el vuelo.

La

muerte dice ahora que me va a hacer la cama.

Le

suplico que no, que la deje deshecha.

Ella insiste y replica que esta noche es la fecha.

Se acomoda y agrega que esta noche me ama.

Le contesto que cómo voy a ponerle cuernos

a la vida. Contesta que me vaya al infierno.

La muerte está sentada a los pies de mi cama.

Esta muerte empeñosa se calentó conmigo

y quisiera dejarme más chupado que un higo.

Yo trato de espantarla con una enorme rama.

Ahora dice que quiere acostarse a mi lado sólo para dormir, que no tenga cuidado. Por respeto me callo que sé su mala fama.

La muerte está sentada a los pies de mi cama.

Invocación al lenguaje

Con vos quería hablar, hijo de la grandísima.

Ya

me tienes cansado

de

tanta esquividad y apartamiento,

con tus significantes y tus significados

y tu látigo húmedo

9
9

para tiranizar mi pensamiento. Ahora te quiero ver, hijo de la grandísima, porque me marcho al tiro al país de los mudos

y de los sordos y de los sordomudos.

Allí van a arrancarme la lengua de cuajo:

y sus rojas raíces colgantes

serán expuestas adobadas en sal al azote furibundo del sol. Con vos quería hablar, hijo de la grandísima.

Reencarnación de los carniceros

Y vi que los carniceros al tercer día,

al tercer día de la tercera noche, comenzaban a florecer en los cementerios como brumosos lirios o como líquenes.

Y vi que los carniceros al tercer día,

llenos de tordos que eran ellos mismos, volaban persiguiéndose, persiguiéndose, constelados de azufres fosforescentes.

Y vi que los carniceros al tercer día,

rojos como una sangre avergonzada, jugaban con siete dados hechos de fuego, pétreos como los dientes del silencio.

10
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Y vi que los perdedores al tercer día,

se reencarnaban en toros, cerdos o carneros

y vegetaban como animales en la tierra para ser carne de las carnicerías.

Y vi que los carniceros al tercer día,

se están matando entre ellos perpetuamente. Tened cuidado, señores los carniceros, con los terceros días de las terceras noches.

Con pasión sin compasión

La destrucción del ser amado por el ser amado es una práctica común desde la antigüedad Con pasión sin compasión La destrucción del ser amado por el ser amado es una práctica común desde la antigüedad

Sábana de arriba

Me instalé cuidadosamente doblado entre la ropa blanca del closet Sacaste las sábanas de tu cama

y me pusiste de sábana de arriba

Te deslizaste debajo de las tapas

11
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y te cubrí centímetro a centímetro

Entonces fuimos barridos por el huracán

y caímos jadeando en el ojo de la tormenta

Ahora yaces bañada en transpiración con la vista perdida en el cielo raso

y la sábana de arriba aún enredada entre las piernas

A mi bella enemiga

No seas vanidosa amor mío porque para serte franco tu belleza no es del otro mundo Pero tampoco es de éste.

Adolfo Hitler medita en el problema judío

a los niños de Auschwitz

Toma este matamoscas y extermina a los ángeles, después con grandes uñas arráncales las alas. Ya veo sus muñones, ya los veo arrastrarse:

desesperadamente tratan de alzar el vuelo. Toma este insecticida. Oigo sus toses blancas prenderse y apagarse. Una puesta de sol

o una puesta de ángeles es lo mismo sin duda

porque la noche ahora levanta su joroba

y ellos se van hundiendo lentamente en el suelo.

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Levanta el pie despacio. Así mismo. Tritúralos. Que les saquen las plumas con agua hirviendo y pongan esos cuerpos desnudos en las fiambrerías. Ahora me van pasando sudarios de juguete

y ataúdes con cuerda. Ahora me van pasando

las cruces más pequeñas, para que se entretengan

los infantes difuntos. Pásame el insectario, los alfileres negros. Toma este matamoscas

y extermina a los ángeles.

Aerolito

La velocidad del amor rompe la barrera de lo real

Y el mundo estalla en astillas de fuego

Sin la menor consideración para los despiertos

Fragmentos de Heráclito al estrellarse contra el cielo

Heráclito vivía en un río de Éfeso

encerrado en la placenta del sueño lejos de los dormidos de la ribera Heráclito tenía la barba luenga

y la lengua larga para lamerte mejor

No nos bañamos dos veces en el mismo río No entramos dos veces en el mismo cuerpo

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No nos mojamos dos veces en la misma muerte

A bordo de un tonel sube el Oscuro

en dirección a los rápidos rápidos

a

contracorriente de Parménides

y

desemboca en la Biblioteca de Londres

con la barba más negra y ancestros de aire

Heráclito vivía en un río de Éfeso

pero no se bañaba dos veces en el mismo río Se bañaba en la catarata de un ojo Se bañaba en su acuoso cuerpo

y rielaba fluía y ondulaba

Parménides vivía en un bloque de hielo

y se bañaba siempre en el mismo bloque

El que se purifica manchándose con sangre

el que se limpia el barro con barro

en este punto trata de retornar contradiciéndose

y reingresa en las llamas acuáticas

en las aguas flamígeras que flamean

A grupas de la luz monta el Oscuro

en dirección al gran Fuego celeste

a la velocidad del sentimiento

de los que se aman a primera vista

y se destroza en astillas de hielo

contra los muros del espacio finito embarrado de estiércol y fango estelar Si Heráclito no tuviera hidropesía

las clínicas se llenarían de agua

las camas blancas de arroyos enfermos

si

Heráclito no tuviera hidropesía

Y

en el Corral de las Constelaciones

los animales luminosos disputan los desperdicios de su cuerpo encallado

14
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La Osa chupa la miel de sus vértebras el Pez desgarra sus carnes con algas

y el Can entierra en el cielo sus huesos Heráclito vivía en el éter del cosmos

y era una tempestad de aerolitos

en dirección a los Mares terrestres Heráclito tenía el alma seca

y el vino triste y un aire soñoliento

Anotaciones en el diario de Rimbaud

I. África, 1880 - 1891

He llegado hasta aquí navegando por el Mar Rojo después de darle muerte al indeseable

Tenía 20 años y era una de las vírgenes locas

Adén es el cráter de un volcán apagado sin una brizna de pasto sin una gota de agua

No hay nada que ver o tocar excepto lava y ceniza

Monté en mi caballo y atravesé las arenas de Somalia Ahora me encuentro en Harar la ciudad prohibida

Le llevé rifles y municiones al rey de Soa

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pero no me pagó lo convenido el muy cabrón

Me han brotado várices en la pierna Me duelen mucho y no me dejan dormir

Mientras me afeitaba frente al espejo vi que el indeseable estaba detrás de mí con el pelo teñido y las cejas depiladas

Me di vuelta de golpe pero no había nadie

En el desierto los espejismos se burlan de nosotros Yo me burlo de los espejismos

Me dicen que la pierna se ha gangrenado que tengo mucha fiebre que debo salir de aquí

Los nativos hicieron una litera de lona y me cargaron los 300 kilómetros que separan las montañas de Harar y el puerto de Zeila

II. Hospital de Marsella 1891

Vuelvo a mi país después de 16 años de ausencia Parezco un esqueleto y la gente se asusta de mí

Las mujeres cuidan a los feroces inválidos que retornan de lugares tórridos

Hoy me amputaron la pierna derecha

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La vida es un horror interminable No sé para qué nos empeñamos en seguir viviendo

El Esposo Infernal se me apareció en un sueño Tenía un rosario entre los dedos

Tres horas más tarde Dios fue negado

y sus 98 heridas empezaron a sangrar

He tratado de caminar con muletas pero no he podido avanzar ni un centímetro

Yo que atravesé montañas y desiertos ríos y mares ciudades y reinos

y a quien llamaban el suelas de viento

Los curas no quieren darme la comunión Temen que me atragante con la carne de Cristo

Desde mi cama vi la silueta del indeseable

Venía caminando con la pierna que me cortaron

y traía un barco de papel en la mano

Tú estás muerto le dije furioso

Y él dijo: "Yo estoy vivo el muerto eres tú

Pondrás el barco de papel en ese charco de agua

y llegarás a donde nunca has llegado"

Nirvana

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Tienen rabia los cantantes de Rock and Roll

Tiene rabia Kurt Cobain

#

Golpean las guitarras contra la pared

como si golpearan sus rubias cabezas

#

Castigan los tambores hasta hacerlos sangrar

#

Soy mi propio parásito piensa Kurt Cobain

y

#

mi heroína es la heroína

Vibran los platillos con los dientes apretados

Arden las llamas electrónicas

#

Hay un terrible olor a incienso en el escenario

Hay un terrible olor a azufre

#

Se metió

la pistola

en la boca

y disparó

#

Su mente quedó inactiva

18
18

y

así logró la experiencia del nirvana

#

Tienen rabia los cantantes de Rock and Roll

#

Tienen rabia contra el mundo

Tienen rabia contra el inmundo

#

Tienen rabia los cantantes de Rock and Roll.

Halcones

Los halcones de la noche

con ojos negros y grandes

te miran y no los ves

te espían y no lo sabes

hasta que un día cualquiera

te despiertas en la cama

y adentro de tu cabeza

los ves volando sin alas.

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La muerte tiene un diente de oro

La muerte no tiene dientes: se ríe con la encía pelada.

Y

cuando muere un rico, la muerte tiene un diente de oro.

Y

cuando muere un pobre, no tiene ningún diente

o

le crece un diente picado. ¿Cachai, ganso?

La muerte tiene la boca llena de muelas tristes, de colmillos cariados, llena de jugo gástrico en lugar de saliva. Yo tuteo a la muerte. "Hola, flaca, le digo. ¿Como estai?" Porque todavía soy un diente de leche.

Tratado de sortilegio

En el jardín había unas magnolias curiosísimas, oye, unas rosas re-raras, oh,

y había un tremendo olor a incesto, a violetas macho,

y un semen volando de picaflor en picaflor. Entonces entraron las niñas en el jardín, llenas de lluvia, de cucarachas blancas,

y

la mayonesa se cortó en la cocina

y

sus muñecas empezaron a menstruar.

Te pillamos in fraganti limpiándote el polen de la enagua, el néctar de los senos, ves tú? Alguien viene en puntas de pie, un rumor de pájaros

pisoteados, un esqueleto naciendo entre organzas,

20
20

alguien se acercaba en medio de burlas y fresas

y sus cabellos ondearon en el charco llenos de canas verdes.

Dime, muerta de risa, a dónde llevas ese panal de abejas libidinosas.

Y

los claveles comenzaron a madurar brilloso

y

las gardenias a eyacular coquetamente, muérete,

con sus durezas y blanduras y patas

y sangre amarilla, aj!

No se pare, no se siente, no hable con la boca llena de sangre:

que la sangre sueña con dalias

y

las dalias empiezan a sangrar

y

las palomas abortan cuervos

y

claveles encinta

y

unas magnolias curiosísimas, oye,

unas rosas re-raras, oh.

Cafiche de la muerte

Cómo carne de cóndores hirvientes

o de tordos quemados como cresta

del rojo al negro se cambió la fiesta

y en silencio se fueron los clientes.

Se nos vació no más todo el prostíbulo

se vaciaron las camas y los bares

21
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y todas las que estábamos de a pares

sollozamos de a una en el vestíbulo. Por el pasillo viene la señora siempre tan maternal siempre a la hora con su taza de té y un trago fuerte. Para qué te moriste desgraciado. Mira mi pobre cuarto desolado tipo traidor: cafiche de la muerte.

Torres gemelas

Estrellaste tu avión contra mi torre

y yo mi avión contra la tuya

Eso fuimos los dos:

torres gemelas que se desplomaron torres en llamas que se hicieron escombros

Y ni siquiera habrá un monumento

a la memoria de nuestro amor:

solamente un terreno baldío

y una nube de polvo

El viviente

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Allí estaba el Viviente, dando vueltas

la rueda del molino.

Sangre, sudor y lágrimas brotaban

de los sacos de harina.

Y negros sacerdotes con canastos

llenos de pan salieron, y volvieron con monedas de plata, y entonaron los cánticos gloriosos.

Y el Hombre tristemente los miraba

desde lo Alto de las aspas en cruz, mientras el sol, violentamente rojo,

quemaba los trigales.

Fuego fatuo

Es el instante de morir.

Ahora,

cuando la noche desmadeja

constelado

rocío de silencio;

cuando se me acurruca el esqueleto

al fondo de la médula,

hecho un feto fosforecente

y asustado,

es el instante de morir;

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de morirse tan profundamente, como si caravana de cirios

agonizantes

pudieran aparecer en los ojos

y cantar :

"Es la luz, es la luz, es la única luz".

Hueso

Curiosa es la persistencia del hueso su obstinación en luchar contra el polvo su resistencia a convertirse en ceniza

La carne es pusilánime Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras que tan sólo maquillan el rostro de la muerte

Tarde o temprano será polvo la carne castillo de cenizas barridas por el viento

Un día la picota que excava la tierra choca con algo duro: no es roca ni diamante

es una tibia un fémur unas cuantas costillas una mandíbula que alguna vez habló

y ahora vuelve a hablar

Todos lo huesos hablan penan acusan

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alzan torres contra el olvido trincheras de blancura que brillan en la noche

El hueso es un héroe de la resistencia

Canis familiaris

Llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual el sin cesar ladrido del perro funerario.

Entra por la ventana y repleta tu cuerpo con puntiagudos ruidos.

Es una larga máquina de escribir, con cabezas de perro como teclas. No te deja dormir

el tecleo canino de ese perro canalla. El sin cesar ladrido del perro funerario

llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual.

El doliente

Pasarán estos días como pasan todos los días malos de la vida Amainarán los vientos que te arrasan Se estancará la sangre de tu herida

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25

El alma errante volverá a su nido Lo que ayer se perdió será encontrado El sol será sin mancha concebido

y

saldrá nuevamente en tu costado

Y

dirás frente al mar: ¿Cómo he podido

anegado sin brújula y perdido llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?

El mismo viento que rompió tus naves

es el que hace volar a las gaviotas.

Los jinetes del Pentágono

A las doce vendrán llenos de espuma ante ti dejarán coronas de humo bajo el sol calaveras de caballos con jinetes vestidos de esqueleto contra ti lanzarán sus improperios de siete en siete en formación marcial desde Londres Berlín Washington Roma en carrozas con swásticas y estrellas entre animales con cabezas de hombres hacia el mismo confín del orbe en llamas hasta las catacumbas del infierno para escarnio del ojo no vidente por un río de sangre radiactiva

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26

según ordenan las corporaciones

sin compasión sin compasión avanzan

so riesgo de vaciar el firmamento

sobre los inocentes escondidos tras murallas de paja y de papel

Ciudad en llamas

Entrando en la ciudad por alta mar la grande bestia vi: su rojo ser Entré por alta luz por alto amor entréme y encontréme padecer

Un sol al rojo blanco en mi interior crecía y no crecía sin cesar

y el alma con las hordas del calor templóse y contemplóse crepitar

Ardiendo el más secreto alrededor

mi cuerpo en llamas vivas vi flotar

y en medio del silencio y del dolor

hundióse y confundióse con la sal:

entrando en la ciudad por alto amor

entrando en la ciudad por alta mar

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Sociedad de consumo

Caminamos de la mano por el supermercado entre las filas de cereales y detergentes

Avanzamos de estante en estante hasta llegar a los tarros de conserva

Examinamos el nuevo producto anunciado por la televisión

Y

de pronto nos miramos a los ojos

y

nos sumimos uno en el otro

y

nos consumimos

De cirios y de lirios

El lirio azul el lirio fucsia el lirio de color colorado el lirio triste con pétalos de cera se reviste

y va a la fiesta convertido en cirio

En cirio gris en cirio negro en cirio de las aguas sin luz en cirio triste

que al llegar de la fiesta se desviste

y vuelve a ser en el jardín un lirio

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O

este espejo se está poniendo viejo

o

lo que estoy mirando es un delirio

dice la flor hablándole al espejo

Adentro del azogue brota un cirio y al tiempo que se enciende su reflejo

al fondo del jardín se apaga un lirio

Consejo de ancianos

Cuídate Adán cuando salgas al mundo en busca de la costilla perdida

Podrías encontrarla de pronto podría no caber en tu pecho

Y podría atravesarte el corazón

como un cuchillo de hueso

A la una mi fortuna a las dos tu reloj

Estuve toda la noche parado frente a tu puerta esperando que salieran tus sueños

A la una salió una galería de espejos

A las dos salió una alcoba llena de agua

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A las tres salió un hotel en llamas

A las cuatro salimos tú y yo haciendo el amor

A las cinco salió un hombre con una pistola

A las seis se oyó un disparo y despertaste

A las siete saliste apurada de tu casa

A las ocho nos encontramos en el Hotel Valdivia

A las nueve nos multiplicamos en los espejos

A las diez nos tendimos en la cama de agua

A las once hicimos el amor hasta el exterminio

Ahora son las doce del día

y tengo entre mis brazos al cuerpo de todos mis delitos

A una lavandera de Santiago

Mi prima que vivía de su artesa

se me murió de muerte repentina:

le partieron de un golpe la cabeza

con la culata de una carabina. Desde el abismo de su cráneo abierto

suben gritos y cantos fraternales,

entran en cada vivo, en cada muerto,

y empiezan a temblar los generales.

La ropa sucia no se lava en casa

cuando la manchan sangres tan enormes que van de lavatorio en lavatorio.

Un regimiento de manchados pasa.

Y no podrá limpiar sus uniformes

ni el mismo purgador del Purgatorio.

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30

Los fantasmas de Lisboa

Dónde estará el pasado que tuvimos

el pasado que tuve entre tus brazos

En la calle resuenan nuestros pasos

pero no estamos: nos desvanecimos Dónde estarán los besos que nos dimos

la tristeza tan dulce de los fados

tus promesas tus llantos mis enfados

nuestros cuerpos que un día compartimos Asustados los nuevos ocupantes de nuestro cuarto en el hotel escuchan

la risa de personas que se duchan

Como los personajes de Pessoa somos almas sin cuerpo: dos amantes que penan en las noches de Lisboa.

El hombre

Emergió de aguas tibias y maternales para viajar a heladas aguas finales.

A las aguas finales

de oscuros puertos donde otra vez son niños todos los muertos.

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En una estación del metro

Desventurados los que divisaron

a

una muchacha en el Metro

y

se enamoraron de golpe

y

la siguieron enloquecidos

y

la perdieron para siempre entre la multitud

Porque ellos serán condenados

a

vagar sin rumbo por la estaciones

y

a llorar con las canciones de amor

que los músicos ambulantes entonan en los túneles

Y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro en cualquier estación del Metro

y

resplandece unos segundos

y

se pierde en la noche sin nombre

Misterio gozoso

Pongo la punta de mi lengua golosa en el centro mismo del misterio gozoso que ocultas entre tus piernas

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tostadas por un sol calientísimo el muy cabrón ayúdame a ser mejor amor mío limpia mis lacras libérame de todas mis culpas

y arrásame de nuevo con puros pecados originales, ya?

Escrito con tiza

Uno le dice a Cero que la nada existe Cero replica que uno tampoco existe porque el amor nos da la misma naturaleza

Cero mas Unos somos Dos le dice

y se van por el pizarrón tomados de la mano

Dos se besan debajo de los pupitres Dos son Uno cerca del borrador agazapado

y Uno es Cero mi vida

Detrás de todo gran amor la nada acecha.

Hilo

He perdido el hilo de mi pensamiento se me ha enredado en el cuello

y cada vez que trato de pensar

el hilo se estira y me aprieta la garganta

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33

lo mejor es dejar la mente en blanco

y no pensar en nada sobre todo en ti

a ver si el hilo se afloja y puedo respirar tranquilo

pero no pensar en nada sobre todo en ti es el hilo blanco de las misma madeja hilo negro que aprieta o hilo blanco que se escurre los dos me dejan marcas en el cuello

Álbum de matrimonio

Saco una foto tuya de nuestro álbum

y la miro con detención contra la luz

Veo la sangre circulando por tus venas

y mi cuerpo flotando a la deriva

La corriente me arrastra con fuerza sangre abajo en dirección a las cataratas

Trato de agarrarme de lo que sea

pero resbalo una y otra vez Escucho el ruido ensordecedor de tu sangre rebotando furiosa contra las piedras Desesperado me aferro a una ventana

y consigo saltar a la otra orilla

Oigo el quejido de la puerta al abrirse

y tus pasos que entran en el cuarto

Lo demás es tu vestido rojo el beso en la mejilla el tic tac del reloj

Arte poética

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La puta madre de mi poesía la frígida la virgen la caliente la que me pone cuernos en la frente la que aprieta los muslos a porfía y no me suelta lo que yo querría:

la flor de su hermosura irreverente su corola que late noche y día envuelta en llamas y en rocío ardiente La que me engaña con cualquier vecino con Rilke con Pessoa con Vallejo la que traza en los astros mi destino La beata la agnóstica la impía la que pinta mis labios en su espejo la puta madre de mi poesía

Meditación al atardecer

Esta calle que baja dura una eternidad

Aquí se cuecen vivos los grandes pensamientos

Ha llegado la hora del descanso en que no se descansa Cuando los perros creen en santas y en fantasmas

En este punto mi madre y mi hermana preguntaron sin voz

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35

¿Y qué sabes tú de todo eso?

Me han enterrado dos veces este otoño mamá

En esto el huracán me separo las alas con violencia

y el ataúd se rompió.

¿Qué hace mi hermana en el bosque?

Su

fantasma salió de mis propias cenizas

Mi

espada quiere beber de su sangre

y centellea con ardiente deseo

Mi madre es un viento que seca los árboles frutales

Y qué sabes tú de todo eso preguntaron sin voz

Los niños y las amapolas son inocentes hasta en su maldad recitaron en coro

Ahora oigo sonar sus viejas caras Las de mi madre y las de mi hermana

La tierra tiene piel y esa piel padece enfermedades

replicaron llorando

Es cierto hijo que eres una noche de oscuras risas

¿De dónde sacas lo que vomitas?

Sal de tus profundidades oye

Ahora el sol me derrite y los perros me lamen la piel

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36

Eres un charco de muerte en las pesadillas de los condenados al sueño me gritaron las brujas

Soy un charco de sueño en las pesadillas de los condenados a muerte queridas

En este punto volvieron a decirme sin voz ¿Y qué sabes tú de todo eso?

Váyanse al mismo diablo les dije

Esta calle que baja no acaba nunca de bajar

Adán postrero

Sentado en un montón de escombros Espero a la mutante que será mi mujer

Mis pulmones son negros Y mi aliento huele a carbón

El viento dispersa árboles calcinados

Alguien me arranca una costilla

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Y la costilla se convierte en hollín

Hijo mío me dice ¿Por qué me has abandonado?

Y se aleja pisando cenizas radioactivas

El emborrachado

Saltan los saltimbanquis sobre los oros y los orines, saltan los timbaleros sobre timbales de puercoespines, saltan titiritando los borrachines titiriteros. La mesa que sube a tu altura bebiendo y bebiendo madera es tabla de tu sepultura

y es ángel de tu borrachera.

Gotearon del techo las brujas que están chapoteando en tu vaso:

no bebas sus negras burbujas, te irás al cajón paso a paso.

Alzaron los duendes el vuelo y van a empezar su trabajo, tú quieres pisarlos, y el suelo no está, siempre está más abajo. Ya giran en círculos rojos

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las cuatro murallas malditas, ya giran los muebles con ojos

y

tú tambaleas y gritas.

Y

el vino con ropa de fraile

también es la muerte que espera meterte borracho en el baile que bailan allá en la huesera. Bailan los saltimbanquis sobre los oros y los orines, bailan los timbaleros sobre timbales de puercoespines, bailan titiritando

los borrachines titiriteros.

Estrellas fijas en un cielo blanco

Estrellas fijas en un cielo blanco, son los bellos sonetos pues no giran en torno de orbe alguno ni han rotado sus densas masas de catorce cifras

No reflejan la luz del sol tampoco

pero irradian su propia luz de adentro

Y

en el albor parecen en reposo

o

muertos cuyas tumbas son sus cuerpos

Y

sin embargo las estrellas fijas

a

veces bienhechoras o malignas

siempre de harta energía están cargadas

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Y aunque hace miles de años extinguidas

su fulgor todavía nos alcanza sea por vista o por astrología

Nacimiento del fantasma

Entré en la sala de baño cubierto con la sábana de arriba

Dibujé tu nombre en el espejo brumoso por el vapor de la ducha

Salí de la sala de baño

y miré nuestra cama vacía

Entonces sopló un viento terrible

y se volaron las líneas de mis manos las manos de mi cuerpo

y mi cuerpo entero aún tibio de ti

Ahora soy la sábana ambulante

el fantasma recién nacido

que te busca de dormitorio en dormitorio

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40

La muerte es una buena maestra

Levántate y anda al hospital me dijo la voz

Soy el fantasma anterior a tu nacimiento

-

Aún no es tiempo para el otro fantasma

-

Tu muerte te afectaría profundamente

Jamás podrías recuperarte de tu muerte

-

Me pusieron en una camilla y me metieron al quirófano

Al otro lado se ve el infinito qué miedo

-

Tengo un hoyo en el alma

por el cual se me escapa el cuerpo

-

El médico me abrió la arteria que pasa por la ingle

y empecé a delirar

-

Aquí en este mar que llaman el inconsciente

hay unas lianas que se te enredan en el cuello

-

41
41

lianas azules lianas rojas lianas incoloras

que se te meten por la boca y no te dejan respirar

-

Los otros los que estaban conmigo en el agua frígida

rodeados de pedazos de hielo me dijeron:

-

Somos todos pasajeros del Titanic.

-

El inconsciente es un árbol lleno de pájaros muertos

que se echan a volar cuando uno menos lo espera

-

Escucho el ruido de serruchos que cortan tablas

de martillos clavando clavos

-

Viene del astillero de la muerte y no se oye con los oídos

-

Somos árboles ambulantes en la vía pública

soñando con ser barcos o aspas de molino

-

pero no leña en la hoguera

donde las llamas bailan y se ríen y contorsionan

-

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42

como si estuvieran en una orgía las muy cochinas

striptiseras del cabaret de la muerte

-

El médico me abrió la arteria que pasa por la ingle

-

Estuvo mucho rato adentro de mi aorta

sacando la nieve con una pala

-

El camino hacia el corazón está limpio

y

mi sangre empezó a fluir

-

Entraron mi mujer y mis dos hijos pequeños

y

me acariciaron las manos llenas de pinchaduras

-

Soy inmortal les dije al menos por ahora

y

caí profundamente dormido

-

Desperté adentro de una pintura del Bosco

entre tubos y alambres conectados a máquinas

-

Pero aquí no hubo ni extracción ni piedra ni locura

Solamente un sujeto perfectamente lúcido

-

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43

Se me acercó un arcángel y me dijo: Soy Tammy

Era más dorada que el sol y estaba atravesada por la luz

-

Un ave vuela de las cenizas de mi corazón

un ave roja que palpita y canta

-

La muerte es una buena maestra

cuando te habla al oído y se retira

Lugar común

Vuelves a mí Porque el asesino Siempre vuelve al lugar del crimen

¿Y ahora qué?

Y ahora qué haremos tu y yo tomados de esa mano que termina en un cuerpo que no es el nuestro?

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Televidente

Aquí estoy otra vez de vuelta

en mi cuarto de Iowa City

Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell

frente al televisor apagado

La pantalla refleja la imagen

de la cuchara entrando en mi boca

Y yo soy el aviso comercial de mi mismo

que anuncia nada

a nadie.

Gladiolos junto al mar

Gladiolos rojos de sangrantes plumas lenguas del campo llamas olorosas:

de las olas azules amorosas

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cartas os llegan: pálidas espumas

Flotan sobre las alas de las brumas epístolas de polen numerosas donde a las aguas piden por esposas gladiolos rojos de sangrantes plumas

Movidas son las olas por el viento

y el pie de los gladiolos van besando

al son de un suave y blando movimiento

y en cada dulce flor de sangre inerte

la muerte va con piel de sal entrando

y entrando van las flores en la muerte

Buenas noches hermosa

Buenas noches hermosa que sueñes con demonios con cucarachas blancas

y que veas las cuencas

de la muerte mirándote con mis ojos en llamas

y que no sea un sueño

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Hipótesis celeste

I

Las catedrales azules del cielo esplenden en la noche sin fin

y sus vitrales de colores dejan pasar la luz de otros

mundos

Tu

locura mi cielo brilla en la noche estelar

De

tu frente sin orden

se alza un arco iris que acaba en mi frente

Mi doncella de singular hermosura

duerme a la orilla de un arroyo celeste

Recostado en la hierba espacial yace un joven de risueñas formas y colores

Su figura de ojos instantáneos

se eleva sin mancha a plena luz

Y convertido en lluvia de oro

dora el cuerpo de la hermosa doncella

II

Tu

cuerpo parecía moverse hacia cualquier lugar del espacio

En

medio de lo perecedero navega este astro sin luz

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47

El cuerpo dio una vuelta completa alrededor de sus polos

Diste un gran círculo alrededor del sol según el orden de los signos

Las estrellas fijas parecían mecernos pero se mantenían inmóviles

La tierra giraba contigo junto al aire circundante

Es preciso que el Cielo permanezca inmutable mi cielo Es absolutamente necesario que no te muevas ni un segundo-luz

El Sol real y el Sol irreal son uno y el mismo me dijiste al oído

Retornan los astros a sus antiguas posiciones y vuelven a alejarse querida

Repugna al orden del mundo que las cosas estén fuera de su lugar natural replicaste arreglándote el pelo

A los cuerpos simples conviene un movimiento simple murmuré penetrándote

En esto las esferas empezaron a rotar en el aire vestido de hermosura y luz primera

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48

Hace mucho tiempo que la tierra saltó en pedazos mi amor

III

Ahora somos la luz que se difunde en todas direcciones y atraviesa los cuerpos opacos

Va fluyendo hacia el centro del universo

porque es la perfección de nuestros cuerpos

Cuando tu luz se multiplica un número infinito de veces

mi materia se extiende en dimensiones infinitas

Nuestro cuerpo es llamado firmamento mi amor

Así procedió la luz en el principio A extender la materia arrastrándola con ella

Nuestro amor infinito es más largo que otros infinitos

Fantasma en forma de camisa

Estuve todo el día entre tu ropa sin lavar disfrazado de camisa sucia

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49

Te oí llenar la artesa con agua

y abrir la caja del detergente

Te vi de rodillas frente a la artesa restregando las prendas una a una

Y

ahora siento tus manos atónitas

y

tus ojos clavados en mí bajo el agua

Porque aunque raspas y escobillas y refriegas no consigues sacar la sangre de mi costado

Hotel de las nostalgias

Nosotros

los adolescentes de los años 50 los del jopo en la frente

y el pucho en la comisura

los bailatines de rock and roll al compás del reloj

los jóvenes coléricos maníacos discomaníacos

Música de Elvis Presley

dónde estamos ahora que la vida es de minutos nada más

asilados en qué Embajada

en qué país desterrados

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50

enterrados

en qué cementerio clandestino

Porque no somos nada sino perros sabuesos

Nada

sino perros

Lolitas

Somos los viejos locos los viejos que nos acostamos con muchachas 40 años menores que nosotros los que tratamos de ignorar a la muerte como si fuera una amante de otra época

a la cual ya no quisiéramos ver

y cruzamos muy rápido a la acera de enfrente donde está la ninfa esperándonos senos duros pezones rosados

y labios de la vulva frescos y rojos no el sexo seco de la muerte esa fruta que ya no da jugo

Y nos arreglamos el nudo de la corbata

mirándonos en la vitrina de una tienda donde ahora vemos nuestra cara arrugada el pelo escaso la barba canosa entre computadoras y teléfonos celulares

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y el reflejo de la muchacha que nos sonríe con la guadaña en la mano

Fantasma en forma de toalla

Sales de la ducha chorreando agua

y

te secas el cuerpo con mi piel de toalla

Y

hay algo que te empuja a frotarte y frotarte

entre los muslos húmedos entras en un terrible frenesí en una locura parecida a la muerte hasta que otra humedad más densa que el agua te empapa la carne con su miel pegajosa

y

tú aprietas las piernas y gimes y gritas

y

yo te lamo entera con mi lengua de hilo

Lee, Señor mis versos defectuosos

Lee, Señor mis versos defectuosos que quisieran salir pero no salen:

ya ves que poco valen mis esfuerzos

y mis desdichas ay qué poco valen

Con tu ayuda saldrían universos de palabras preñadas pero salen débiles moribundos estos versos:

deja que el último suspiro exhalen

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52

Ayúdame, Señor: que no zozobre en la mitad de este terceto pobre mira estas ruinas: palpa su estructura

dónales lo que tengas que donarles:

y la vida que yo no supe darles

dásela tú, Señor, con tu lectura.

Mal de amor

No seas vanidosa amor mío porque para serte franco tu belleza no es del otro mundo Pero tampoco de este.

Ningún lugar está aquí o está ahí

Ningún lugar está aquí o está ahí Todo lugar es proyectado desde adentro Todo lugar es superpuesto en el espacio

Ahora estoy echando un lugar para afuera estoy tratando de ponerlo encima de ahí encima del espacio donde no estás

a ver si de tanto hacer fuerza si de tanto hacer fuerza

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te apareces ahí sonriente otra vez

Aparécete ahí aparécete sin miedo

y

desde afuera avanza hacia aquí

y

haz harta fuerza harta fuerza

a ver si yo me aparezco otra vez si aparezco otra vez si reaparecemos los dos tomados de la mano en el espacio donde coinciden todos nuestros lugares

Sóplame este ojo

Así que estaban tomándose un café

y conversando solamente sóplame este ojo

y ahora sóplame este otro

para que se me vuelen los dos

y no te vuelva a ver nunca más

Paisaje ocular

Si tus miradas salen a vagar por las noches

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las mariposas negras huyen despavoridas tales son los terrores que tu belleza disemina en sus alas

El encuentro

Anoche soñé con mi padre muerto venía caminando por un largo sendero

y traía una flor en la mano

Nos abrazamos en el umbral que separa la vida de la muerte Me preguntó que cómo había llegado hasta ahí que si había cruzado el Aqueronte

Te he esperado toda la muerte dijo mi padre

y

te seguiré esperando

Y

se alejó por el largo sendero

con su flor en la mano

Para darle cuerda a la muerte

Cuando se me alborotan los espermios, qué veo, qué veo, digo yo:

veo a mis pescaditos navegar por los úteros, enamorados de cuanto óvulo cae. Toma este matamoscas y extermina a los ángeles,

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después con grandes uñas arráncales las alas. Ya veo sus muñones, ya los veo arrastrarse:

desesperadamente tratan de alzar el vuelo. Toma este insecticida. Oigo sus toses blancas prenderse y apagarse. Una puesta de sol

o una puesta de ángeles es lo mismo sin duda

porque la noche ahora levanta su joroba

y ellos se van hundiendo lentamente en el suelo.

Levanta el pie despacio. Así mismo. Tritúralos Que le saquen las plumas con agua hirviendo y pongan esos cuerpos desnudos en las fiambrerías. Ahora me van pasando sudarios de juguete

y ataúdes con cuerda. Ahora me van pasando

las cruces más pequeñas, para que se entretengan

los infantes difuntos. Pásame el insectario, los alfileres negros. Toma este matamoscas

y extermina a los ángeles.

¿Por qué escribe usted?

Porque el fantasma porque ayer porque hoy:

porque mañana porque sí porque no Porque el principio porque la bestia porque el fin:

porque la bomba porque el medio porque el jardín

Porque Góngora porque la tierra porque el sol:

porque San Juan porque la luna porque Rimbaud

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Porque el claro porque la sangre porque el papel:

porque la carne porque la tinta porque la piel

Porque la noche porque me odio porque la luz:

porque el infierno porque el cielo porque tú Porque casi porque nada porque la sed

porque el amor porque el grito porque no sé Porque la muerte porque apenas porque más porque algún día porque todos porque quizás

Sociedad de consumo

Caminamos de la mano por el supermercado entre las filas de cereales y detergentes

Avanzamos de estante en estante hasta llegar a los tarros de conserva

Examinamos el nuevo producto anunciado por la televisión

Y

de pronto nos miramos a los ojos

y

nos sumimos uno en el otro

y

nos consumimos

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Una noche en el café Berlioz

Yo he visto su cara en otra parte le dije cuando entró en el Café Berlioz

Soy de otra dimensión contestó sonriendo y avanzó hacia el fondo del salón

Ella finge escribir en su mesa de mármol pero me observa de reojo

Desde mi mesa veo su cuello desnudo

Como un aerolito cruzó mi mente el rostro de Muriel mi amante muerta

Usted es zurda le dije acercándome Hacemos la pareja perfecta

Tomé su lápiz y escribí “te amo” con mi mano derecha en la servilleta

Rey del lugar común respondió sin mirarme mientras le echaba azúcar al té

Me ha clavado una estaca en el corazón Me ha lanzado una bala de plata Me ha ahorcado con una trenza de ajo

Volví confundido a mi mesa con la cola de diablo entre las piernas

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En este punto las sombras de los clientes pagaron y se fueron del Café Berlioz

Váyanse espíritus les dije furioso agitando mi paraguas chamuscado

¿Hay alguna Muriel aquí? gritó la mesera desde el umbral

Cuando ella caminó hacia la puerta vi que tenía una rosa en la mano

Por favor tráiganme la cuenta que ya está por salir el sol

La lluvia penetra por los agujeros de mi memoria

Muriel Muriel ¿por qué me has abandonado?

Eso sería todo

Te estoy haciendo un destino aquí mismo. Lo estoy dibujando en las alas de un pájaro. Lo estoy pintando en la pared de mi cuarto.

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Ahora el pájaro vuela con furia, ahora lanza su grito de guerra

y se dispara contra la pared.

Sus plumas están flotando en el espacio. Sus plumas mojándose en su sangre.

Coge una y te escribe este poema.

Bárbara azul

Aquella dulce muerte tu hermosísimo amor Me ha traído a la orilla de este río nevado De pronto en pleno invierno la descongelación Descubre rosas rojas y bárbaras azules

Los pájaros helados se entibian sorprendidos Un trino de color rosado pinta el cielo A las diez de la noche: y un alba deslumbrante Se levanta a deshora limpiándose las plumas

Aquella dulce muerte tu hermosísimo amor

Me ha rozado los ojos con su estela celeste

Y ahora en vez de lágrimas una constelación

De hipocampos dorados rueda por tus mejillas.

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Silla mecedora

Me duelen las piernas dijo la silla Están llenas de várices

Siento unas gotas de sudor frío bajando por mi respaldo

En vez de astillas tengo espinas

y mi asiento se cubre de llagas

No sé de dónde salió este hombre

que está sentado en mí sangrando

Al tercer día se puso de pie

y

voló por la ventana del cuarto

y

el viento empezó a mecerme

como si nada hubiera pasado.

Corazón mío

Mi corazón bajo la forma de un óvulo palpitante

Eyacula millares de corazones diminutos

Se embaraza a sí mismo y se da a luz

Adentro de tu pecho estás más loco Me decías mirándome fijamente a los ojos

Y el malhadado corazón

A punto de salírsenos de la boca

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John Lennon (1940-1980)

La vida comienza a los cuarenta dijo John Lennon encendiendo las velas en el comedor del edificio Dakota

La otra vida comienza ahora mismo dijo la muerte apretando el gatillo en la puerta del edificio Dakota

Porque después de esta muerte no hay otra dijo la voz apagando las velas

y al que le venga el luto que se lo ponga.

Higiene bucal

Tomo una escobilla de dientes

Y la mojo con agua bendita

La escobilla comienza a arder Como trapo empapado de gasolina

Las cerdas arden y arden Junto a la llave de agua profana

Tomo la escobilla en llamas

Y me lavo los dientes uno a uno

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Si a la escobilla se le ocurre apagarse Todos nos apagaremos de súbito

Rezo por que se quede encendida

Y libere de pecados mi verbo

Podré sonreírle al altísimo Con la boca llena de cenizas

Viajando conmigo

A donde quiera que vaya

a donde quiera que me mueva

nada va a pasar nada va a cambiar porque me llevo a mí conmigo No me quedo allá atrás no me alejo de mí:

me traigo a cuestas

Otra casa otro cielo otro tiempo darán lo mismo: son lo mismo La vida no está en otra parte

la vida está donde uno está

Cargar conmigo por el mundo no es cosa fácil Tampoco deshacerme de mí

o dejarme tirado en algún sitio

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63

Yo no soy el bañista de Heráclito

Yo me baño siempre en el mismo río

Y si ese río va a dar a la mar

que es el morir allá me voy con él Porque yo soy el río pero también el mar

Rulfo en la hora de su muerte

Había una luna grande en medio del mundo

Era vieja de muchos años y flaca Como si le hubieran estirado el cuero

Ésta es mi muerte dijo Si usted viera el gentío de ánimas Que andan sueltas por la calle

Estoy aquí boca arriba Pensando en aquel tiempo para borrar mi soledad

Me mataron los murmullos

Y se fue montado en su macho sin mirar hacia atrás Dejándonos la imagen de la perdición

El duerme No lo despierten No hagan ruido

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Duró varias horas luchando con sus pensamientos Tirándolos al agua negra del río

Y se fue desmoronando

Como un montón de piedras

En la playa nudista del inconsciente

Un hombre está tendido en la playa nudista del

Inconsciente

A esa hora de la noche en que salen dos soles

La parte mujer de hombre corre graciosamente hacia el

Agua

La parte hombre camina en dirección a la orilla

En la playa nudista del inconsciente Las dos partes se bañan tomadas de la mano

El sol negro se baña en el horizonte El sol blanco se pone al rojo vivo La mujer y el hombre hacen el amor hasta el vértigo Sus cuerpos luchan en la arena fosforescente

Y el firmamento se llena de aerolitos

Que se desplazan a la velocidad de la luz

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Sigmund Freud bajo hipnosis

Mi vida psíquica es aún muy joven

Y poco trabajadora

Un palacio sin luz Oculto en las profundidades del niño

Los órganos genitales son niños

Un pájaro baja y se posa

En los genitales de mi mujer

Esa visión me dejó grandemente confuso

Estoy tumbado por la tarde en el diván Casi vencido por la ensoñación

Veo una flor llamada lobelia

Entiendo que mi padre haya muerto Pero no entiendo por qué no viene a cenar

Vagaba por las calles para hacernos creer Que tenía un destino

Alguien trae mis ojos en un plato

La ensoñación prolonga la vida del niño

Adentro del sujeto

La ensoñación es un arte involuntario

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La vagina es un sendero blando y resbaladizo

Por el que deben pasar los intérpretes

Los intérpretes hablan de ellos mismos

A propósito del sujeto

El sujeto está tumbado por la tarde en el diván

Los intérpretes me ponen una careta de pájaro

Y me la arrancan con toda la cara

Veo una flor llamada

La

ensoñación de los intérpretes

Mi

vida psíquica es ya muy vieja

Pero muy trabajadora mamá

Visión de Hiroshima

Ojo con el ojo numeroso de la bomba que se desata bajo el hongo vivo. Con el fulgor del hombre no vidente, ojo y ojo.

Arrojó sobre la triple ciudad un proyectil único, cargado con la potencia del universo. Mamsala Purva (Texto sánscrito milenario)

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67

Los ancianos huían decapitados por el fuego, encallaban los ángeles en cuernos sulfúricos decapitados por el fuego,

se varaban las vírgenes de aureola radioactiva decapitadas por el fuego. Todos los niños emigraban decapitados por el cielo. No el ojo manco, no la piel tullida, no sangre sobre la calle derretida vimos:

los amantes sorprendidos en la cópula, petrificados por el magnesium del infierno, los amantes inmóviles en la vía pública,

y la mujer de Lot

convertida en columna de uranio. El hospital caliente se va por los desagües, se va por las letrinas tu corazón helado, se van a gatas por debajo de las camas, se van a gatas verdes e incendiadas que maúllan cenizas. La vibración de las aguas hace blanquear al cuervo

y ya que no puedes olvidar esa piel adherida a los muros porque derrumbamiento beberás, leche en escombros.

Vimos cúpulas fosforecer, los ríos anaranjados pastar, los puentes preñados parir en medio del silencio. El color estridente desgarraba el corazón de sus propios objetos:

el rojo sangre, el rosado leucemia, el lacre llaga, enloquecidos por la fisión. El aceite nos arrancaba los dedos de los pies, las sillas golpeaban las ventanas flotando en marejadas de ojos, los edificios licuados se veían chorrear

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por troncos de árboles sin cabeza,

y entre las vías lácteas y las cáscaras, soles o cerdos luminosos chapotear en las charcas celestes.

Por los peldaños radioactivos suben los pasos, suben los peces quebrados por el aire fúnebre. ¿Y qué haremos con tanta ceniza?

Cuerpo presente

En la noche se acostó vivo

y al alba se levantó muerto

Caminó hacia lo desconocido

y de él nunca más se supo

El que pusieron en el féretro ya no era él

Nadie notó nada “Quedó igualito” dijeron pero no era él

Tampoco

el que metieron en el nicho

era él

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69

El que se perdió en el infinito era él

Retrato de familia iraquí

El padre de turbante

y denso bigote negro

con los brazos cruzados A la izquierda su esposa

con abaya bordada

y velo blanco

Ahmad y Zainab los dos hijos pequeños tomados de la mano Los abuelos sentados en una sillón de mimbre Todos ellos sonriendo desde una foto a medio chamuscar hallada entre los escombros

de su casa después del bombardeo

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El perfeccionista

Yo arruiné este poema

Eliminé palabras y le torcí el cuello a la sintaxis hasta dejarla sin habla

Ahora no es ni la sombra de lo que era

De tanto castigarlo quedó reducido a nada

Ignoro de qué hablaba No sé cómo termina

Soy una piedra lanzada de canto

Muerte escondida en los arrabales del silencio en los sutiles pliegues de las sombras ¿soy el lanzado como una piedra por la mano de Dios en el agua de la existencia? ¿soy el que en ondas circulares irá creciendo hasta desbordarse en el vacío sin fin? Porque ahora

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como una tangente en agonía

toqué el acuoso círculo de las ondas despeñables

y lleno de pavor

como quien ve resucitar a sus muertos olvidados sentí hambre de espacio y sed de cielo Se romperá el espejo de mi vigilia

y no reflejará mis carnes en la florida tierra Pero hay que morirse con las uñas largas para poder cogerse del recuerdo

La sociedad de los poetas muertos

Tan pronto muere un poeta cambia su vida

y se inaugura la sociedad de los poetas muertos

Los que nunca escribieron ni una línea sobre el poeta denuncian a los que nunca escribieron ni una línea sobre el poeta

Los que votaron en contra de darle tal o cual premio se lamentan de que jamás le dieran tal o cual premio

Los que rechazaron sus libros qué se ha creído este poeta se pelean por publicar sus libros qué grande era este poeta

Los que brindaban de malas ganas el día de su cumpleaños organizan banquetes el día de su cumpleaños

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Los que evitaban saludarlo hasta en la puerta de su casa proponen poner una placa junto a la puerta de su casa

Yo me sumo a la sociedad de los poetas muertos

Después de todo es la Parca la que los hace inmortales

y los muertos no nos pueden hacer sombra

Sobre los hemisferios

Tú sueñas conmigo en el hemisferio sur

y mi cama proyecta dos sombras

Yo sueño contigo en el hemisferio norte

y cruje el piso de tu dormitorio

Nuestros cuerpos caminan tomados de la mano sobre los hemisferios.

Fábula nocturna

Fíjense que murió de noche, fijensé por volar de teja en teja, fijensé, que se cayó a la vereda, fijensé, como gato negro muerto, fijensé.

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La taparon con diarios muertos, fijensé, con plumas de ángel alquitranado, fijensé, con sangre negra de carboneros, fijensé,

y con tinieblas llenas de ojeras, fijensé.

Después llegaron curas negros

y se ofrecieron a entrerrarla,

después llegaron los caníbales

y se ofrecieron a enterrarla.

Los curas negros, donde fuera, Los caníbales en la panza.

Fíjense que murió la noche, fijensé, se cayó como los mudos, fijensé, que no pueden sepultarla, fijensé, no hay ataúd para ella, fijensé.

Después volvieron esos curas con un paquete de beatas

y me metieron en la boca

la noche toda hasta mi alma como una hostia ennegrecida por el negror de las sotanas.

Fíjense que ellos hallaron, fijensé, ataúd para la noche, fijensé:

me la metieron al alma, fijensé. Fíjense que murió la noche, fijensé,

y la metieron en mi alma: ¡fíjensé!

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El púber pálido

Los crecimientos y el espejo lampiño que se cubre de bellos, la ciencia del mal conocen, y el parco rugido del sexo aullador, aullador.

(Musgos llenos de miel tiene el joven, vías lácteas de origen terrestre,

y en ellas el demonio alimenta

sus criaturas de sal celestiales).

Los crecimientos de la edad en el cuerpo

y el sodomita de pie ante la luna, el espectro del sexo aullador conocen, aullador, aullador.

Un ahogado pensativo a veces desciende

Septiembre de 1973

Hay un muerto flotando en este río

y hay otro muerto más flotando aquí

Esta es la hora en que los grandes símbolos huyen despavoridos: mira el agua

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hay otro muerto más flotando aquí

Caudaloso de cuerpos pasa el río Almas amoratadas hasta el hueso vituperadas hasta el desperdicio

hay otro muerto más flotando aquí

Duerme flotación pálida desciende

a descansar: la luna jorobada

llena el aire de plata leporina

Tomados de la mano van los muertos Caminando en silencio sobre el agua

La caída

De tumbo en tumbo dando bote y bote por la escala desciende la pelota

y al dar y dar y dar ese rebote

se le va el movimiento gota a gota

De tumbo en tumbo sin cesar rebota

Y rueda sin cesar de tumba en tumba

Mientras el agua de la muerte brota

Y su marea fieramente zumba

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Subiendo va por todos los peldaños el agua en un mortuorio crecimiento los días y los meses y los años

y lejos de los dóndes y los cuándos ya se van con un inmóvil movimiento cayendo en aguas duras cuerpos blandos

Fotografía

En la pieza contigua

alguien revela el negativo de tu muerte.

El ácido penetra por el ojo de la cerradura.

De la pieza contigua, alguien entra en tu pieza.

Ya no estás en el lecho:

desde la foto húmeda miras tu cuerpo inmóvil.

Alguien cierra la puerta.

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Entrevista a Oscar Hahn

por Niki Tito

Llego al hotel a la hora pactada. El día anterior me habían presentado a él como “el periodista que lo entrevistará mañana”. Él, inmutable. Y ahora Hahn me recibe con una cordialidad fría, distante. Mientras nos dirigimos al lobby pienso en que es preciso romper el hielo como sea. “En el lobby hay mucha gente”, me dice. Caminamos sin rumbo, en silencio. Entonces Hahn me pregunta si me parece bien ir a la cafetería. “Sí, estaría bien… aunque hubiese preferido el Café Berlioz”, respondo, aludiendo a un poema suyo. El poeta ríe. Buena señal.En lo que sigue hablamos con Óscar Hahn de todo un poco: su obra, la crítica, la guerra, el rock, las elecciones norteamericanas, Bolaño.

SU OBRA

Buena parte de la poesía chilena se caracteriza por su exuberancia verbal. En ese escenario, su poesía se sitúa proponiendo lo contario: las virtudes de lo conciso, del equilibrio, incluso las posibilidades del silencio…

Así es. Mira: yo últimamente estuve leyendo las poesías completas de Walt Whitman, Había leído antes poemas sueltos como el “Canto a mí mismo”, pero las poesías completas no las había leído y me di el trabajo de leerlas. Y ahí me quedó una cosa clara:

que toda la poesía chilena o hispanoamericana que utiliza ese lenguaje ampuloso y exuberante proviene de Whitman. Me encontré con poemas de Whitman que eran muy parecidos a poemas de Neruda, hasta frases muy semejantes… Así que yo diría que esa es la fuente: la poesía whitmaniana. Y Whitman es un gran poeta, sin duda. Pero no es el tipo de poesía que tenga que ver con mi carácter ni con mi manera de ser ni con mi forma de concebir la poesía. Puede sonar un poco raro, pero yo estoy convencido de que la poesía tiene mucho que ver con el carácter de la persona. Porque yo soy una persona más bien retraída, parco en palabras, estoy poco tiempo al aire libre, paso mucho tiempo

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encerrado en casa. No soy nada sociable. Entonces mi poesía tiene que ver con eso: una poesía que utiliza la menor cantidad de palabras para expresar lo que quiere decir. Y que lo dice también en un tono introspectivo. Y aunque sea el caso de hablar sobre Hiroshima, –tema que desde luego no es introspectivo–, de alguna manera ese hecho externo, histórico, está como interiorizado en mi poesía: el hecho objetivo se transforma

en una serie de visiones personales, inconscientes, que hay dentro de mi cabeza.

En un ensayo suyo sobre Carlos Germán Belli, dice del hablante de sus poemas que el refugiarse en un sistema poético codificado desde hace siglos le ofrece la seguridad de pertenecer a un orden inmutable, a una edad dorada de la humanidad. Su caso es distinto: su hablante va y viene de las formas tradicionales al verso libre como si el tiempo no existiera, o como si todo fuera presente…

Claro. El uso de la métrica tradicional en mi caso, como sabes, no es único. Tengo una gran cantidad de poemas en verso libre. Y eso tiene que ver con que yo no considero ninguna forma particular como única. Es decir, ni privilegio completamente el verso libre ni el verso tradicional sino que utilizo los dos. Tengo una idea pluralista acerca de la poesía: pienso que las distintas formas –antiguas, modernas y las del siglo XXI– tienen que integrarse. Por ejemplo, en mi último libro, Pena de vida, hay dos poemas que podrían ser el ejemplo perfecto: hay un soneto sobre el Marqués de Sade y hay un rap. Y los dos conviven perfectamente en el libro.

Usted ha dicho que nunca ha planeado escribir poesía racionalmente, que sus poemas son como “apariciones” que surgen espontáneamente. Pero por otro lado, sus poemarios, sobre todo los primeros, son muy unitarios temáticamente. ¿Cómo podría explicar esta aparente paradoja?

Mi primer libro, Esta rosa negra, fue escrito a los diecisiete, diecinueve años, con

temática total de la muerte. Pero yo en ningún momento decidí hacer eso. La muerte no

era una preocupación mía en ese momento como joven. Para nada. Y cuando empezaron

a surgir esos poemas salieron solos, tal cual. Surgieron espontáneamente, sin que

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signifique escritura automática, surrealista ni nada de eso. Son, como les digo, apariciones, y a partir de ahí yo trabajo el poema: altero algunas cosas y decido el título. Pero básicamente el poema ya está.

LA CRÍTICA

A partir de unos poemas suyos en Versos robados que aludían al inconsciente, cierta crítica lo vinculó con el surrealismo. Una etiqueta apresurada y, en realidad, bastante desacertada…

Claro, y es que la crítica tiene estos lugares comunes permanentes, está como precondicionada. Para la crítica, inconsciente significa surrealismo y surrealismo significa inconsciente. De manera que cuando yo escribo un poema que se llama, por ejemplo, “En la playa nudista del inconsciente” lo primero que se les ocurre es:

“inconsciente igual surrealismo”, en vez de pensar “bueno, ¿en realidad es un poema surrealista? ¿O soy yo quien está haciendo la asociación?” Porque resulta que ese poema no es surrealista. Y eso pasa frecuentemente. Yo siempre le reclamo a la crítica que suele partir de los mismos esquemas en vez de ir al poema, leerlo y recién entonces determinar qué tipo de poema es. No ir con el prejuicio de que si leen un poema mío que se llama “Los heraldos negros”, tiene que ver con Vallejo, aunque el poema no guarde ninguna relación con Vallejo salvo en el título. Porque entonces si yo le cambio el título y le pongo el de un poema de Belli, dirán “ah! Belli”, y si le pongo un título de Cisneros, “ah! Cisneros”. Es el poema mismo el que tiene que decir qué poema es y no los estereotipos que tiene la crítica en la cabeza.

Una crítica preconcebida…

Claro, Una crítica preconcebida totalmente.

EL CINE, EL ROCK

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Su poesía es muy visual. En muchos poemas usted parece un montajista de cine, usa mucho ese y otros procedimientos propios del cine…

Sí, han dicho que en mis poemas hay como mucha influencia del cine, que si alguien quisiera filmarlos lo único que tendría que hacer es seguir las imágenes en el orden en el que están en el poema. Como si fuera un guion hecho ya.

Su poema sobre Kurt Cobain me llamó mucho la atención. Es raro: podía imaginarme a Elvis o a Duke Ellington en sus poemas, pero no me imaginaba a Cobain como referente suyo…

Me preguntaron hace un rato por el asunto del rock and roll, y les expliqué que yo soy de una generación en la que hubo un momento en que no existía el rock and roll. De igual manera que le digo a mis hijos, que son más o menos de tu edad, que hubo una época en que no existía la televisión. Es una cosa increíble. La televisión era como de otro mundo, era como ciencia ficción. Con el rock pasó lo mismo. Hasta que de repente, en la década del cincuenta, yo escucho una canción de Elvis Presley, que traducida al español se llama “Hotel de las nostalgias”, y en ese momento me di cuenta de que era algo completamente distinto a la música que se tocaba en esa época, que eran boleros y cosas así. Era como una revolución. Y a partir de ahí yo me hice muy admirador de los cantantes de rock, asistí a muchos conciertos allá. Viviendo treinta y cuatro años en Estados Unidos, imagínate: he visto a todo el mundo en persona, a los Rolling Stones, Beatles, Nirvana, entre otros, por lo que forman parte de mi cultura personal sobre música popular. Entonces no es raro que aparezca un poema a Kurt Cobain, ya que forma parte de mi repertorio.

LA MUERTE, LA POLÍTICA, LA GUERRA

Con respecto a Arte de morir, en sus últimos libros la muerte ha pasado de ser un tema netamente literario a ser un tema más personal y hasta más explícito en sus vínculos con lo filosófico e incluso con lo político…

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Claro, en la época de Arte de morir, con dieciocho o diecinueve años, yo no tenía ninguna conciencia sobre la muerte. La única idea provenía de la literatura. Aunque tienes seres queridos que mueren uno lo ve desde afuera. Ahora que tengo setenta años es muy distinto, porque uno tiene la sensación de que la muerte es algo que puede aparecer en cualquier momento. Entonces hay algo como una “previvencia” de la muerte, que ya no viene de la literatura sino de adentro, del proceso que uno vive como persona ya mayor.

Usted es ciudadano norteamericano. ¿Cómo ve las elecciones en Estados Unidos? Intuyo que puede estar de lado de Obama debido a su discurso antibélico…

Sí. Yo decidí apoyar a Obama desde el principio, cuando anunció su candidatura y nadie daba un centavo por él. Estaba bajísimo en las encuestas, y se suponía que Hillary Clinton iba a ganar tranquilamente. Pero a mí me pareció que el mensaje de él era muy novedoso, distinto. Además de que estuvo siempre en contra de la guerra de Irak desde el principio. Eso era fundamental. Así que decidí que era mi candidato. Y resulta que la primera sorpresa que se da es en Iowa, que es donde yo vivo y que tiene una población negra del cuatro por ciento. O sea: noventa y seis por ciento de población blanca, y gana Obama. Yo dije: “sí se puede”. Luego ya comenzó a ganar en otros lugares e hizo lo que nadie creía que fuera posible: derrotar a Hillary Clinton, con toda la maquinaria con que cuenta el Partido Demócrata. Y ahora hay toda una campaña sucia que intenta desprestigiarlo… Veremos qué pasa.

Y ahora que menciona la guerra, pienso en su libro Imágenes nucleares, han pasado veinticinco años pero cobra actualidad, casi como si lo hubiera escrito ahora…

Yo tuve esa conciencia de la barbaridad, del salvajismo que significa la guerra. Es que siempre, desde muy joven, me he preguntado: ¿cómo es posible que personas civilizadas –supuestamente civilizadas– validen algo que se llama la guerra, que consiste en matar

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a otras personas? Es algo que no me cabe en la cabeza. Y lo peor es que ahora la gente lo toma como algo normal.

Claro. Está interiorizado en las personas…

Está completamente interiorizado. Mira: mientras no se terminen las guerras, el hombre no habrá salido de la barbarie. Eso está claro. Todo lo demás, la tecnología, etcétera, es puro barniz. Esa es la gran prueba: llegar a que la guerra sea considerada una aberración, así como la pedofilia o el incesto…

Pero, por el contrario, se vende la idea de la guerra como una necesidad…

Exacto. Pero la guerra podría borrarse de la faz de la tierra sin muchos problemas.

CHILE

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que aquí en Perú cada cierto tiempo se publique algún libro suyo. Eso no sucede para nada con otros poetas extranjeros. Usted parece un poeta peruano…

Sí. Yo siento que mi poesía es mucho mejor apreciada fuera de Chile que en Chile. O sea, tengo mejores lectores peruanos, mexicanos, españoles, incluso norteamericanos, que chilenos. Los chilenos pareciera que tuvieran una especie de anteojeras hacia mi poesía.

Seguro. Una vez usted dijo que en Chile conocían únicamente Arte de morir y Mal de amor, sus dos primeros poemarios, y que al parecer lo demás no existía para ellos. ¿Considera que hay cierta mezquindad en la crítica de su país o cree que su obra no ha sido comprendida cabalmente?

Yo diría que las dos cosas: hay mezquindad por una parte, y por otra, la crítica chilena es incapaz de leer nada sin que tengan encima a Neruda o a Nicanor Parra. Si tú los sacas de ahí no saben qué hacer con los poemas. En cambio, un español o un peruano que lee un poema mío, no va a estar pensando en Neruda. Lee el poema y punto. La crítica

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chilena no sale del prejuicio. Entonces allá es como “si no es como Neruda, no vale la pena” o “si es como Neruda, no vale la pena”. Se lee a través de Neruda. Y con Parra es igual. Un lector de ambos podría encontrar las diferencias con Parra; para empezar, Parra jamás ha escrito un soneto como lo hago yo. El tema de la guerra, que está presente en mi poesía, está completamente ausente en Parra, no existe. El tema del amor, que es muy gravitante en mi poesía, es casi inexistente en Parra. Tendrá un par de poemitas sueltos y punto. El uso de las formas clásicas, etcétera. O sea: un crítico inteligente podría encontrar más diferencias que similitudes mías con Parra.

Tengo entendido que está viviendo en Chile. ¿Ha regresado definitivamente a radicar en Chile o de todas formas regresará a Iowa?

Ahora estoy en un momento que podríamos llamar exploratorio, en el que he llegado a Santiago hace un mes, después de treinta y cuatro años de ausencia, para ver cómo me sentía, para ver si podía hacer mi vida ahí o si ya estaba tan acostumbrado a Estados Unidos que no iba a poder. Entonces estoy en esa etapa de ver qué pasa, cómo me siento, que puedo hacer ahí o no. Aunque creo que voy a pasar parte del año en Chile y parte del año en EE.UU. Es lo más probable.

BOLAÑO

No puedo dejar de preguntarle por Roberto Bolaño, el escritor chileno más visible de los últimos años ¿Lo ha leído? ¿Qué opina acerca de su obra?

Por supuesto que lo he leído. A mí lo que me atrae de él –aunque yo no soy un gran lector de narrativa, lo debo confesar– es que él incorpora a la narrativa chilena e hispanoamericana una suerte de frescura, hay una cosa fresca en su prosa. Y una autenticidad en él. Una persona muy auténtica, no es que él quiera presentarse de tal o cual manera: él es como es nomás y eso se nota. Ahora, él ha tenido un gran éxito internacional, en todas partes donde he estado él es figura. Por ejemplo, leí el New York Times no hace mucho y encontré una reseña al último libro que le publicaron, Los detectives salvajes, con valoración óptima. Y después uno lee en Le monde una reseña óptima sobre el mismo libro, y en España otra reseña sobre el mismo libro y es óptima

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también. Entonces uno dice: “bueno, algo tiene que haber aquí, no puede ser coincidencia”. Y sin embargo, hay otros que opinan diferente: piensan que es un escritor sobrevalorado, dicen que Bolaño solo representa un momento de la historia de la literatura. Eso solo se verá más adelante, no ahora.

Se ha formado una especie de mito en torno a él…

Como si la palabra de Bolaño fuese la palabra de Dios. A mí los periodistas me preguntaron por la novela Estrella distante –que por ahí en un ranking salió como una de las diez mejores novelas latinoamericanas del siglo XX. En una parte del libro él me menciona a mí como uno de los poetas que leían los personajes, y eso ha hecho que me pregunten: “¿Cómo se siente usted de que Bolaño lo nombre en su novela?” Y lo que yo digo es que preferiría que me preguntaran cómo me siento por escribir esos poemas y no porque Bolaño me nombre. Pero en fin, los periodistas son así. Es como si Bolaño fuera la aduana: “Ya lo nombró, entonces pasa, es un buen escritor”. Pero Bolaño ahí mencionó a poetas harto malos también (ríe).

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Óscar Hahn: Invocación al lenguaje

por Miguel Ángel Zapata

—En "Invocación al lenguaje" ensayas una forma muy particular de combinar las palabras. Estableces una conexión con lo coloquial y expresiones de la lingüística como "significante" y "significado", además de algunos préstamos de Garcilaso.

—La forma que el poema tiene, según yo, mirándolo, como profesor, no como autor, es la forma de la invocación. Es una invocación al lenguaje, tal como lo dice en el título. Pero invocación en este caso no es simplemente un título cualquiera que el poema tiene. Podría llamarse oda al lenguaje o algo así. Invocación implica el deseo de utilizar una forma determinada. Pero esa forma determinada en general tiene un tono solemne y muy respetuoso: invocación a Dios, invocación al amor, invocación a las musas. Se supone que es un objeto superior. En este caso lo que yo veo es lo siguiente: el poeta le habla al lenguaje de una manera completamente familiar. Casi como si el lenguaje fuera un compañero de escuela. Tal como el compañero me dice, "Oye, Óscar, con vos quería hablar " Es una combinación.

—El "hijo de la grandísima" es una expresión familiar que usas para romper con la solemnidad de cierta poesía ¿no?

—Claro. El "hijo de la grandísima" es como en inglés "son of a gun". Entonces los primeros versos rompen (como dices) completamente con el tono solemne de la forma clásica de la invocación porque utiliza un lenguaje que más bien podríamos llamar colegial. En seguida viene ese cambio brusco de ese tono colegial, coloquial pero colegial, a una frase de Garcilaso de la Vega que está como en el otro extremo de la coordenada verbal. El lenguaje coloquial está en un extremo y en el otro está el lenguaje culterano, renacentista, de Garcilaso.

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—Estas palabras te vienen naturalmente o haces una selección al usar los versos específicos de Garcilaso

—Yo creo que funciona bastante sobre la base de la memoria. En el sentido de la memoria como un lugar de la mente que almacena datos verbales y datos lingüísticos. La mayoría de los datos verbales y lingüísticos que uno tiene son justamente del lenguaje coloquial, formas que uno ha oído usar a sus semejantes, a sus amigos, a sus compañeros de escuela, a sus familiares. Pero dentro de ese repertorio que yo tengo dentro de la memoria también están ciertos versos que se han integrado a mi memoria. Entonces, cuando digo "hijo de la grandísima", que es una expresión que he escuchado y usado, de compañeros de clase, por ejemplo, y cuando digo "de tanta esquividad y apartamiento", lo que hago es poner al mismo nivel esos dos lenguajes o discursos tan opuestos; es una igualación de los dos discursos.

—¿Te sabes todo el poema de memoria?

—No me sé todo este poema de Garcilaso de memoria. Justamente eso prueba lo que te estoy diciendo. Hay cierto versos que a mí se me quedaron pero que se integraron al sistema de mi lengua; como los lugares comunes.

—De la misma manera que se integraron los versos italianos en Garcilaso, y así sucesivamente

—Claro, pero yo no lo arreglé como una cosa puramente literaria sino lo hice como se alimenta la mente de un individuo para formar su lenguaje. Se alimenta evidentemente de lo que escucha y de lo que lee, no de todo lo que lee pues la memoria es selectiva. En este caso mi memoria ha seleccionado ese verso para retenerlo. Entonces, cuando yo estoy citando o mencionando el verso dentro del poema no estoy citándolo ya desde el libro en el cual leí el poema, sino desde algo que forma parte de mí, que es mi memoria; mi memoria como algo interno mío.

—Entonces este poema ya no es de Garcilaso

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—Exactamente. No pertenece a Garcilaso, pertenece a Óscar Hahn. Porque ya no es el texto de Garcilaso sino que ha sido filtrado por mi psiquis, y al ser filtrado por mi psiquis ha sido incorporado a mi vida psíquica, entonces forma parte no de la literatura sino de mi realidad y por otra parte viene una recontextualización de esa frase. Está en otro contexto.

—Sor Juana sería un modelo de este tipo de intertextualidad. Como lo serían Medrano, Carlos Germán Belli, tú mismo, etc.

—Sí, claro, Sor Juana practicó ese tipo de intertextualidad, pero yo creo que no tanto con versos específicos, palabra por palabra, es decir, con formas verbales, sino con formas de pensamiento que vienen del conceptismo español.

—En el soneto que habla de los retratos usa los mismos versos de Góngora "por competir con tu cabello" pero se cambia el contexto del poema.

—En primer lugar lo que hay es que Sor Juana era una autora muy cercana al tiempo de Góngora. Y de Garcilaso, menos, pero en todo caso no había tanta distancia de tiempo como entre Garcilaso y yo. Pero es que hay otro problema que ya no depende de mí, que tiene que ver con la teoría de la recepción, con el lector que recibe el texto. Hay tipos de lectores; hay un lector que conoce perfectamente esos versos porque los ha visto antes, y otro que no los conoce. Yo creo que en los dos casos se va producir una situación diferente. El primero va a reconocer los versos de Garcilaso; entonces le va a sonar como una incrustación arcaica dentro del poema. El que no los conoce y no sabe que son de otra persona, puede pensar que usé un lenguaje un poco afectado. Hay gente que no podría reconocer los versos de Garcilaso, y las reacciones van a ser otras. Yo creo que de todas maneras los versos suenan antiguos por la forma que tienen.

—¿Esa precisión y concisión en tus poemas te viene de Garcilaso?

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—No creo que lo haya aprendido de Garcilaso, creo que es una condición innata mía, como poeta. Tu puedes leer toda clase de poemas míos de los más distintos y todos tienen esa precisión, concisión que tú llamas, creo que no es algo que se aprende sino algo que se tiene.

—Estas troquelaciones pudieron presentarse con versos de Neruda o cualquier otro poeta

—Claro. Como yo te dije antes, todos nosotros tenemos almacenado en la mente, un sistema que es el sistema de la lengua, con todas su formas, sus palabras, morfología, etc. Cuando tú hablas, tu estás usando el lenguaje que aprendiste, y al cual vas incorporando nuevos materiales. Bueno, en el caso mío, y te dije al principio, los materiales que he incorporado provienen tanto de la realidad del lenguaje conversacional como de la literatura. Ahora ¿por qué esos versos particulares y no otros? Yo creo que la razón es muy simple, porque en ese contexto eran esos versos los que correspondían. Ese era el lugar apropiado para esos versos artificiales.

—Hablemos un poco de Arte de morir. ¿Cuál fue tu criterio para eliminar los poemas que quedaron fuera de este libro?

—La verdad es que esos poemas no los eliminé yo. Esos poemas los eliminó Enrique Lihn.

—Supongo que estuviste plenamente de acuerdo con él. Coincidir con estas selecciones es muy inusual.

—Lo que pasó fue lo siguiente. Enrique estuvo invitado por la Universidad de Maryland y estaba hospedado en mi casa. Me preguntó si tenía algo inédito. Entonces yo le dije que sí, que tenía algunos poemas inéditos. El quería verlos. Le pasé yo una buena cantidad de poemas inéditos. Al día siguiente yo entré a la pieza de él y había puesto todas las hojas en fila a través de todo el cuarto. Entonces me dijo —"Aquí tu tienes un libro"— Sí, le dije, efectivamente creo que es un libro. No estaba muy seguro pero ahora

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que me lo dices me convenzo que es un libro. Y me dijo "Yo sacaría este poema, este poema, y este poema." Y separó las hojas. De todos esos poemas que estaban en el suelo que incluían poemas inéditos y poemas que habían aparecido en Esta rosa negra y Agua Final , los únicos libros que había publicado hasta ese momento como plaquette, y que ni siquiera eran libros para mí sino simplemente adelantos. Después de Agua Final yo seguí escribiendo otras cosas. Entonces lo que hice fue copiar también en hojas todos los poemas que estaban en los otros libros. Y los sumé a los inéditos. Entonces sacó ciertos poemas que consideró no eran de la suficiente calidad como para estar en un libro. Y me los mostró, y me consultó sobre qué opinaba de eso. Y yo dije sí, que estaba de acuerdo con él. Así fue como esos poemas salieron del libro por una sugerencia de Lihn que yo acepté como válida. No es que él me haya impuesto nada.

—¿Pero no lo habías pensado antes?

—No lo había pensado porque no había pensado armar el libro todavía. Yo creo que eventualmente iba a releer todo e iba a decidir cuáles se iban a quedar o iban a salir. Nunca pensé ponerlos todos para empezar. El, en cierto modo me facilitó el trabajo, me puso en una situación de tener que hacerlo yo mismo. Me dijo que los poemas que salían estaban por debajo en nivel y yo estuve de acuerdo. Luego acordamos que el libro estaba listo. Después hablamos de varios nombres. Le di varios y me preguntó cuál me gustaba y de ahí nació el título de Arte de morir.

—¿Cómo te afectó la lectura de la poesía de Neruda?

—Como tú sabes, Pablo Neruda era una verdadera peste dentro de la poesía chilena ya que contagiaba a todo el mundo. Pero a mí me pasó una cosa por suerte, natural. Yo no me quise nunca deshacer de la influencia de Neruda porque simplemente no me influía. Y no me influía por una razón muy simple: porque el tipo de poesía que él hace, la estética que tiene, es completamente distinta de la mía. Yo no me habría sentido cómodo usando formas nerudianas o hablando a la manera de Neruda en los poemas simplemente porque no era yo, esa es la única explicación.

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Tanto así que tengo una anécdota sobre Neruda que te puede interesar. Neruda fue un par de veces a Arica donde yo vivía cuando era muy joven. Tuve la ocasión de hablar con él a solas lo cual es muy extraño porque en Santiago estaba siempre rodeado por gente del partido y de muchos amigos. Pero como estaba en Arica, yo estaba favorecido porque esa gente no estaba con él, y en segundo lugar los de Arica siendo gente de provincia es gente muy tímida. No se le acercaron. Entonces aquí pasó lo más cómico, ya que él andaba prácticamente solo. Fue muy fácil que yo le hablara. Resulta que Neruda me invitó al departamento donde se estaba alojando y me preguntó qué estaba escribiendo yo en ese tiempo. Le dije que tenía algunos poemas inéditos, y me dijo que quería verlos. Entonces me citó para las nueve de la mañana en su departamento. Estaban Matilde y él, nadie más. Matilde andaba haciendo otras cosas en la casa. Y nos sentamos los dos solos. Estuvo un rato leyendo los poemas que ahora están en Arte de morir. En un momento me dijo que debería escribir un poema diario. Yo le respondí que para mí era absolutamente imposible hacer un poema diario. Me dijo que él escribía, por lo menos, un poema diario. Yo le dije que para mí era imposible. Yo no puedo hacer eso. No tengo la capacidad para hacer eso. Y no tengo la capacidad porque en general, como dices tú, Miguel Angel, mis poemas son bastante minuciosos, cuidados y trabajados, afinados diría yo, ambiciosos. La voz de Neruda es torrencial, es como la llave de las mangueras para incendio. Y aunque yo quisiera ser así, no podría simplemente.

Óscar Hahn en Colorado Springs

Esta conversación con Óscar Hahn tuvo lugar durante su visita a Colorado Springs Colorado, el 25 de abril de 1994. En esa ocasión llevé al poeta al "Jardín de los dioses", lugar fascinante por las formaciones rocallosas de color rojizo, que están allí desde hace varios millones de años. Estas formaciones son espectaculares debido a que las piedras dan la impresión de representar aves en pleno vuelo o camellos dialogando en el aire de la nieve. La nieve en este templo adquiere colores inusitados, tonos que se confunden con el cielo luminoso de las montañas. El Jardín de los dioses (Garden of The Gods) es una de las atracciones más fascinantes de los Estados Unidos. Caminando y observando

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surgieron estas palabras. (M.A.Z.)

—Me decías que te ha impresionado el paisaje de Colorado Springs.

—Colorado Springs un lugar muy estimulante para mí. El paisaje mismo me mueve a escribir poesía cosa que me sucede en muy pocos sitios. Hemos visitado esta mañana un lugar que se llama el "Jardín de los dioses." Esa serie de rocas descomunales, como catedrales góticas de piedra, de piedra roja, me dicen algo. Me afectan estéticamente de una cierta manera; lo que no me sucede con el entorno donde yo vivo en Iowa City, que más bien atrae imágenes grises o incoloras, mientras que el entorno del estado de Colorado (Colorado Springs, Boulder, Denver) por alguna razón apela intensamente a mis sentidos y me provoca sensaciones muy inquietantes. Entonces, es como si este "Jardín de los dioses", y en particular el color de esas grandes piedras, ese color rojizo, indescriptible, porque la palabra "rojo" o "rojizo" se queda corta, despierta en mí elementos que están en mi inconsciente y que posiblemente tienen que ver con mi niñez. Algo me dice que yo vi esa misma tonalidad de rojo cuando niño, en alguna parte, pero no consigo recordar exactamente ni dónde ni cuándo.

—Los colores en Góngora llegan a adquirir un nivel casi violento, pero en tu poesía son como signos de salvación. El paisaje externo te da señales, esas rocas rojas te dan comienzos. ¿Cómo llegas al poema en este caso?

—No sé en realidad cómo llego al poema. Solamente estoy dando cuenta del efecto inicial de esas rocas en mí, que no se basa en el tamaño (quizás no es tanto la forma, que es una forma muy bella), sino en el color. Hay algo con el color, hay algo con ese tipo de rojo que quizás tiene que ver un poco con el rojo que aparece en mi poema "Visión de Hiroshima." Puede ser. Claro, los colores de la poesía de Góngora son muy importantes, pero para mí los colores son importantes en la poesía y también en la vida diaria. Como sabes, he titulado un soneto mío con el verso de Góngora "o púrpura nevada o nieve roja". Me gusta el mundo de los colores. No me gusta el mundo en blanco y negro. Por eso los pintores favoritos míos son siempre aquellos que utilizan una cierta gama

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cromática que hace juego con ciertas zonas de mi imaginación, supongo: los pre- rafaelistas ingleses, los simbolistas europeos y Henry Matisse. Ahora se me vienen a la mente ciertos azules que he visto en la pintura medieval, y un azul maravilloso que vi en las murallas del Monasterio de Santa Catalina, en Arequipa, Perú. Me fascinan los pintores florentinos del siglo XV: Masaccio, Fra Angelico, Paolo Uccello, Piero de la Francesca, Mantegna. Hay un cuadro atribuido a Domenico Veneziano, "Retrato de una niña", que tiene unos colores muy hermosos. También "Caza de noche", de Paolo Uccelo, que aunque ocurre en la oscuridad, se las arregla para que vibren algunos colores muy nítidos. Uno de mis sonetos, "La expulsión del Paraíso", está inspirado en un cuadro de Masaccio. El problema es que hablar de los colores es muy difícil. No se puede describir un color. Porque si tú dices "rojo", "rojo" ya es una abstracción; "verde" es otra abstracción. Lo que yo estoy buscando es una relación de luminosidad entre estos colores primarios y secundarios y mi mundo interior. Quizás los colores, tal como los percibimos, son estados del alma de cada uno.

—A propósito de lo que dices sobre la pintura florentina, habría que mencionar tu soneto "La anunciación, según Fra Angelico". Veo que los colores adquieren gran vitalidad en tus poemas. Por ejemplo en "Hipótesis celeste", y en otros como "o púrpura nevada o nieve roja", que acabas de mencionar, observo un juego de ondas vitales entre los colores. El blanco se conmueve ante la presencia de la sangre púrpura que cubre la nieve.

—Claro, pero por otra parte el color blanco se conmueve ante la presencia del rojo, independientemente de que sea sangre o no. En el "Jardín de los dioses" yo veía las rocas rojas y detrás unas montañas blancas, debido a la nieve que las cubría, y podía visualizar un contraste entre ese fondo blanco y lejano, y el rojo de las piedras que estaban en primer plano . Así que en cierto modo era una relación semejante a la del verso "o púrpura nevada o nieve roja".

—Tu primer libro, Esta rosa negra (1961), sugiere una preferencia tuya por el color negro, o es tal vez para establecer su relación con la muerte.

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—Sí, claro, en este caso la flor, la rosa negra, y el negro, que no es un color en sentido estricto, se asocian con la muerte. Pero quizás en los versos del libro llamado "Esta rosa negra" yo quería que la impresión general del lector fuera lo negro, pero sobre un fondo rosa o rosado, que no es el rosado suave que les ponen a los bebés, sino un rosado más oscuro y ominoso. Lo mismo me ocurrió con el poema "Gladiolos junto al mar". El poema fue motivado por una experiencia real con los colores. Yo iba en un bus, por la costa de San Francisco, en California, y vi una casa en la que había un jardín lleno de largos gladiolos rojos; pero lo que vi también, al mismo tiempo, fue el mar azul como trasfondo de los gladiolos, y esa imagen: lo rojo contra lo azul, se me quedó grabada, y muchos años después fue a parar al poema.

—Tu ciudad es apocalíptica, en ella se siente la destrucción, ilustradas con escenas donde mueren niños, ancianos, amantes en plena cópula. Estos poemas tienen un tono visionario, anticipan la catástrofe. La poesía se convierte en signo de advertencia. ¿Cómo nació "Visión de Hiroshima"? Creo que alguna vez me comentaste algo sobre unos sueños en tu niñez.

—Efectivamente. El lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima fue en 1945. Yo, si no saco mal la cuenta, tenía siete años cuando ocurrió este suceso. Sin embargo, quizás por conversaciones de personas adultas o menciones de otro tipo, yo sabía que algo apocalíptico había ocurrido. Tenía bastante claro de qué se trataba; tanto es así que a partir de ese hecho empecé a tener pesadillas con el fin del mundo. Veía ciudades destruidas, veía el hongo nuclear levantándose a los cielos. Incluso en un sueño veía al hongo atómico elevándose detrás de la cordillera de los Andes. Pero eso, claro, fue a los siete, ocho, diez años. Y después, mucho tiempo después, digamos a los diez y siete años, esas experiencias oníricas empezaron a transformarse en poemas.

"Ciudad en llamas" sigue la misma temática. El poema emplea niveles como "alta mar", "alto amor", que pudieran sugerir una categorización rigurosa de la intensidad del mar y del amor, como puerta de ingreso hacia la vida o hacia la muerte. Es decir, olas altas y alto amor son como indicadores de una conciencia que deseaba sobreponerse a los hechos, para

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elevarlos a su máxima potencia, igual que los sentidos ante la presencia de una espiritualidad mística.

—Es posible, aunque yo no estoy consciente de eso. Pero es posible que fuera así. Ese poema, "Ciudad en llamas", ha sido asociado por más de un crítico con la poesía de San Juan de la Cruz, guardando las distancias, naturalmente. Así que no me parece excesivo lo que tú dices. La referencia a "alto" en varias ocasiones: "alta mar, "alto amor", "alta luz" yo creo que está indicando que el sujeto que habla en el poema está entrando en otra dimensión de la realidad, en una dimensión superior, que ha sido puesta en evidencia por la experiencia del fuego, experiencia dolorosa y purificadora al mismo tiempo, y que lo pone en contacto con esferas remotas.

—El fuego en los místicos, el ardor, la unión

—Yo cuando pequeño, cuando niño, sentía una gran atracción hacia el fuego. Vivía en Iquique. Nací en Iquique, que es una ciudad en el norte de Chile que tiene muchas casas de madera. En esos años, frecuentemente había incendios en la ciudad. Yo me levantaba en la noche, a cualquier hora, y me iba corriendo al lugar del incendio, a contemplar ese espectáculo dantesco. Sentía una gran atracción por el fuego. No porque yo quisiera trasformarme en pirómano, sino porque había algo dentro de esa especie de conflagración, que quizás despertaba ciertos sentidos míos que no forman parte de los cinco sentidos tradicionales.

La realidad es que sueño mucho. Sueño toda la noche y veo imágenes y entonces esto me produce agotamiento. Despierto en la mañana cansado. Para mí la frase "el sueño reparador" no tiene ningún sentido. Para mí el sueño no es reparador, sino que el sueño es algo perturbador. Tengo imágenes muy vívidas durante el sueño, visiones de grandes incendios, por ejemplo, y eso impide que me relaje y que pueda descansar. Mi vida de durmiente, de soñante, es muy intensa. Yo diría que es más intensa que mi vida de la vigilia. Las imágenes que yo veo en los sueños no son imágenes de la muerte, sino que son como signos de otra vida, una vida que está adentro de lo que normalmente llamamos vida. Para mí la vida no es sueño, pero sí el sueño es vida.

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—Cuál fue tu reacción cuando conversamos sobre las "imágenes visionarias" a que se refiere Jung.

—Mi reacción fue muy positiva porque la descripción que hace Jung de las "imágenes visionarias" me pareció que era muy aplicable a las visiones que aparecen en muchos de los poemas míos. Fue una reacción espontánea porque siento que hay una relación entre las imágenes que trabajo y lo que él llama "el inconsciente colectivo". Aunque eso no me corresponde decirlo, tú ya has dado en el clavo relacionando estas imágenes con la teoría de Jung. Ahora recuerdo que el primero que hizo esa asociación, hace muchos años, fue Pedro Lastra. Incluso hasta me proporcionó una copia del artículo de Jung y comprobé que la descripción de Jung calzaba muy bien con el tipo de imágenes o visiones que hay en mis poemas. Veo que, por otro camino, tú has llegado a la misma conclusión.

—Hay momentos en que me parecía que las ciudades que nombras en tus poemas no son ciudades palpables, pareciera que están suspendidas en el aire o en la imaginación. Es decir, donde todo puede suceder, por ejemplo “Ciudad en llamas".

—Voy a hablar ahora como profesor no como poeta. "Ciudad en llamas" no es una ciudad en el sentido estricto de la palabra. Incluso la Hiroshima de mi poema quizás no es ya la Hiroshima histórica. Es otra cosa que yo no puedo determinar. No como poeta, sino como lector, tengo la intuición de que es otra cosa. Y cuando pienso en el poema donde menciono a Iowa City, también tengo la impresión de que quizás no es la lowa City a la cual tú puedes llegar manejando por la carretera ochenta. O mejor dicho, es una Iowa City que existe, pero no en el lugar donde está lowa City.

—Pasando a otros temas, tu poesía le debe mucho a la narrativa ¿no?

—Así es. Creo que fue Carlos Fuentes el que dijo que la narrativa hispanoamericana del llamado boom, no le debía nada a la novela hispanoamericana anterior, pero que sí

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le debía mucho a la poesía hispanoamericana anterior a ellos, digamos a Neruda, a Vallejo, a Huidobro. Yo diría que en mi caso es la situación inversa. Mi poesía le debe más a la narrativa hispanoamericana que a la poesía, y particularmente a la narrativa fantástica.

—¿Y el llamado "realismo mágico?"

—A mí el realismo mágico no me atrae para nada. Hay una entrevista que se publicó en una revista norteamericana donde yo aparezco diciendo que mis poemas son como el realismo mágico. No dije eso. Yo creo que la persona que me hizo la entrevista, una periodista norteamericana, anotó mal lo que dije. La entrevista fue en inglés. Lo que dije fue que tenían algo de realismo fantástico, no de realismo mágico. Dije que mis poemas tenían un pie firmemente asentado en la realidad y el otro en lo fantástico, y que trataba de que no cojearan.

—Y tú has publicado los libros El cuento fantástico hispanoamericano en el siglo IX, en México, el año 1978, y una Antología del cuento fantástico del siglo XX, el año 90 en Santiago de Chile.

—Claro, y ahí incluyo a cuentistas como Leopoldo Lugones, Alfonso Reyes, Borges, Cortázar, entre otros. He descubierto, a posteriori, que el origen de muchos de mis poemas puede encontrarse en situaciones o en fragmentos de esos textos.

—Sé que te interesa la música clásica y también la música contemporánea.

—Ahora que venía a Colorado Springs traje la novena sinfonía de Mahler y la vine escuchando en el avión, con audífono. Para mí la música clásica es lo máximo. Yo escucho música clásica todo el día y toda la noche. Porque en realidad en la noche no puedo dormirme si no me pongo los audífonos y escucho alguna sinfonía, algún concierto o alguna sonata.

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—¿Quiénes son tus músicos favoritos?

—No tengo favoritos a priori. Escucho lo que me pide mi estado de ánimo. A veces me pide Mozart, otras veces me pide Beethoven, otras veces Mahler y otras Chopin. Chopin me ha acompañado mucho últimamente. Es curioso el caso de Chopin. Es un compositor desprestigiado en los círculos intelectuales. Es visto como músico de señoritas o de personas sentimentaloides. Pero lo que he descubierto en Chopin es que más allá de la belleza de sus melodías, y de su espiritualidad, en el buen sentido de la palabra, la estructura que tiene cada uno de sus "Nocturnos" o de sus "Estudios" es brillante. Y cada estructura es una organización independiente. Lo que quiero decir es que nunca repite la misma estructura. Es lo contrario de lo que suele hacer un poeta como Neruda. Neruda inventa la estructura de la oda y puede repetirla en serie, infinitamente. Ya ves tú: Odas elementales, Nuevas odas elementales, Tercer libro de las odas. Lo único que cambia es el tema de cada composición. Eso no ocurre con los nocturnos de Chopin. Los nocturnos son 19, si no me equivoco, y eso significa 19 construcciones distintas. Mi apreciación por la música no tiene nada que ver con asuntos teóricos. No sé si tengo oído musical o no. Quizás no tengo. Lo que pasa es que a la música yo quiero escucharla desde la perspectiva de un simple aficionado. No quiero ser un experto en música. No quiero que me pase lo que me pasa con la literatura, con la que tengo una relación profesional por el hecho de ser profesor. También debo admitir que me gusta cierta música popular, como el rock, el reggae, el tango y los boleros clásicos, pero lo que más escucho ahora es jazz. El jazz ha sido un descubrimiento reciente para mí. Tiene mucho en común con la música clásica. ¿Sabes tú?, Elvis Presley fue un cantante y compositor que me marcó mucho a mí como muchacho. Yo recuerdo perfectamente bien la primera vez que escuché "Hotel de las Nostalgias" (Heartbreak Hotel). Recuerdo la extraordinaria impresión que me causó, porque era una nueva sensibilidad musical, una nueva visión del ritmo y de la interpretación, algo completamente ruptural, como de otro planeta. El problema es que después Elvis fue devorado por el mal cine, la música comercial y la televisión, y dejó de ser Elvis. Aunque Elvis Presley murió en 1977, la verdad es que ya había muerto mucho antes.

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ÓSCAR HAHN: De la poesía del medioevo al fin de siglo

por Ricardo Gómez López

del medioevo al fin de siglo por Ricardo Gómez López Óscar Hahn, poeta, ensayista y profesor,

Óscar Hahn, poeta, ensayista y profesor, nacido en Iquique, 1938. Aunque dice que su proceso de escritura es lento, ya cuenta con un importante número de publicaciones. Entre ellas: Agua final(con 2 ediciones); Esta rosa negra, 1961; Arte de morir (1977);Mal de amor (con 3 ediciones, 1981, 1986 Y 1995); Imágenes nucleares (1983); Flor de enamorados (1987); Estrellas fijas en un cielo blanco (1989); Tratado de sortilegios (Ed. Hiperión, 1993) y Versos robados (Ed. Visor, Madrid, 1995). Sus ensayos aparecen en El cuento fantástico hispanoamericano en el siglo XIX (1976); Texto sobre texto (1984) y Antología del cuento fantástico hispanoamericano. Siglo XX (1990). Óscar Hahn, sencillo sólo como los grandes poeta- hombres; mesurado y cordial, aceptó la invitación a nuestra redacción para conversar un poco de su vida en la poesía. Así que aprovechando esta visita a Chile, después de 21 años de residencia en los Estados Unidos, nos entregamos a esta entrevista con rasgos de amena tertulia.

-¿Qué hecho o circunstancia marca en usted la decisión de ser poeta? -Diría que fue una cosa casual. Yo tenía una polola, cuando vivía en Rancagua, que me pidió que le hiciera un acróstico. Sabía lo que era pero no sabía cómo hacerlo. Nunca había tenido contacto con la poesía, excepto como estudiante en el Liceo. Entonces le

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pedí a un amigo que me hiciera el acróstico y se lo presenté a ella como mío, pero esta dama lo leyó y me dijo "no lo hiciste tú". Le insistí que lo había hecho yo, así que me pidió que le hiciese uno allí mismo. Bueno, traté y lo hice. En ese momento descubrí que podía hacer este arte llamado poesía. No sé cómo ni por qué pero yo podía hacerlo. Si en ese momento ella me pide una sonata, ahí sí que hubiese estado fregado (risas).

-Cuéntenos un poco de su generación literaria. -Con mi generación casi no tuve mucho contacto, porque ellos eran fundamentalmente de esa zona que nosotros los nortinos llamamos el sur; es decir, Santiago, o de plano el sur de Chile. En ese tiempo, en mis primeros pasos como poeta, yo vivía en Arica. Sabía que ellos existían pero no tenía una relación estrecha con mi generación. Entre ellos hay nombres como el de Floridor Pérez, Manuel Silva Acevedo, Jaime Quezada, Gonzalo Millán, Ornar Lara, Waldo Rojas, Federico Shopf…

-Su Doctorado en Filosofía ¿constituye un agente subliminal en el resultado de su obra poética? -Hasta cierto punto, porque cuando adolescente, antes de obtener el doctorado, yo era un gran lector de filosofía, algo que hacía por mi cuenta. Creo que de alguna manera es posible que se haya infiltrado en los poemas. De hecho hay dos de mis poemas que están dedicados a filósofos y basados en ellos: "Fragmentos de Heráclito al estrellarse contra el cielo" y "Nietzsche en el Sanatorio de Basilea", así que allí hay un contacto directo, pero subliminal mente yo creo que en los otros tiene que haber algo. Pero algo que no son conceptos.

-La Muerte y el Amor siempre han estado presentes en su poesía: ¿Morirá algún día la muerte en sus poemas? -Es una buena pregunta. Hace poco dije que el tema de la muerte ya no estaba tan presente en mi poesía y que yo notaba un cambio de rumbo, o sea que el viento poético estaba soplando en otra dirección.

-¿Qué lo motivó a rescatar y recrear, en Flor de enamorados, ese amor que habitaba con esplendores en la poesía del Siglo de Oro?

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-Como muchas cosas que me han pasado relacionada con la poesía, fue por azar, por casualidad, igual que cuando empecé a escribir. Yo estaba caminando por la biblioteca, de la Universidad de Iowa, a eso de las doce de la noche. Aunque parezca un poco extraño, la biblioteca de la Universidad abre desde las seis de la mañana hasta las dos de la mañana del día siguiente. A mí me gusta ir después de las doce de la noche porque adentro hay un ambiente muy especial, muy extraño. Estar tan tarde dentro de una biblioteca es como ir a un cementerio, es una cosa mágica. Además anda poca gente. Entonces, cuando estaba paseando y mirando algunos libros de literatura española - pues uno tiene acceso directo a los libros y puede sacar los que quiera-, de repente vi el títuloFlor de enamorados. Lo encontré curioso y lo saqué pues me había llamado la atención. Allí descubrí que era un cancionero medieval que había sido publicado por primera vez en 1562, pero los poemas eran de la Edad Media. Lo abrí y no pude leerlo porque estaba escrito en castellano antiguo. Luego me conseguí un diccionario medieval y con esa ayuda empecé a leer los poemas. Y después, como una especie de ejercicio, me puse a traducirlos al español moderno, y una vez que los tuve traducidos empecé a tratarlos como si fuesen borradores de poemas míos. Después empecé a cambiar estrofas de lugar, a eliminar otras, a intercambiar versos y a meterles cosas de mi cosecha. Entonces se produjo una transformación de los originales a partir de ahí.

-En una entrevista de El Mercurio (1981), usted dijo que el modernismo hispanoamericano era su gran maestro. ¿Existe algún escritor en particular del cual usted sienta proyectada su estética literaria? -Del modernismo podría nombrar a varios, por ejemplo Rubén Darío, Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugone. Básicamente digo que fueron maestros en el sentido de que mostraron que, al escribir poesía, uno tenía que tomarla en serio, con respeto, y que el lenguaje podía ser trabajado, "esmerilado", por así decirlo, hasta un grado de gran afinamiento, y eso se podía ver en los poemas de ellos. Se notaba que no estaban hechos descuidadamente, sino que cada adjetivo estaba en su lugar, cada palabra en un sitio preciso. La conciencia del lenguaje era muy notable, y también el respeto hacia el lector. No creer que se le puede pasar gato por liebre. En definitiva, a la poesía hay que ponerle trabajo, creatividad. Las cosas desmañadas al final son efímeras.

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Hace falta una buena antología de Rubén Darío. El tiene unos poemas magistrales, pues tienen la actualidad de los clásicos que es una actualidad permanente y no la actualidad puramente del momento, esa de la que al día siguiente ya nadie se acuerda.

-Eduardo Peralta musicalizó el poema suyo La muerte está sentada a los pies de mi cama. ¿Qué opinión le merece este tipo de experiencia artística? -Me parece que el trabajo que hace Eduardo es realmente fantástico. El es un gran amante de la poesía, y al mismo tiempo un gran músico, y está dentro de la tradición de los trovadores medievales. En el fondo, es lo que hacían los trovadores medievales que musicalizaban ellos mismos sus propios poemas o los de otros autores. El está dentro de esta tradición de poesía que requiere de un andamiaje musical para lograr su expresión más plena.

-Desde los Estados Unidos, donde usted reside, ¿cómo se ve la poesía chilena de fin de siglo? -La poesía chilena de fin de siglo, o la de cualquier parte de Latinoamérica no se ve mucho, por la muy simple razón de que los poetas siempre hemos tenido problemas de difusión, por esto de que las editoriales estén completamente metidas en la cosa del mercado. La poesía se supone que no vende. Entonces las ediciones artesanales,

personales, quedan solamente dentro de cada país, así uno está impedido de conocer lo

que están haciendo en Perú, en México, El

Yo creo que eso no pasa

solamente en la relación Estados Unidos- Latinoamérica. Yo he hablado aquí con jóvenes poetas chilenos y no tienen ni idea sobre quienes están escribiendo en México,

en Perú, en Costa Rica

puedo hacer una comparación-, es que dentro de Chile hay una especie de arrogancia que creo que no es buena, en el sentido de creer que la poesía chilena es la mejor del mundo, o algo por el estilo, y sobre todo el hecho de girar siempre sobre tres o cuatro nombres y nada más, como si no hubiera poetas en otras partes, y cuando uno lee la tradición de la poesía norteamericana o de la poesía inglesa, se encuentra con poetas que son realmente fabulosos y que aquí no los conoce nadie. Hay una especie de ignorancia al final que se crea cuando el círculo de conocimientos es tan reducido,

Lo que sí uno nota desde allá, y sobre todo al venir aquí -y

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puesto que la poesía chilena se mira el ombligo todo el tiempo y da vueltas en torno a eso, sin darse cuenta de que hay cientos de otros ombligos interesantes por ahí también.

-¿A que le atribuye usted la falta de hábito de lectura en las nuevas generaciones, ajeno al consabido fenómeno de estar viviendo inmersos en la generación de la imagen? -Creo que esto se debe, fundamentalmente, a lo que se llamaba, o se llama tradicionalmente la educación refleja, que es la que viene del entorno en el cual uno está sumido. Y porque no hay estímulo para la lectura. Más bien hay estímulos para la no lectura, para anunciar la muerte de la literatura por ejemplo, incluso para anunciar la muerte del libro. Se dice que las computadoras van a reemplazar al libro. Este no es precisamente el mejor mensaje que se les puede dar a los jóvenes, y es grave porque no se dan cuenta de que el invento más maravilloso que ha habido en la historia de la humanidad no son las computadoras sino que es el lenguaje y la escritura. Sin el lenguaje verbal las computadoras no tendrían ningún sentido. Con los puros "monitos" no llegan a ninguna parte. Hay una relación de intimidad psíquica entre el lector y el libro, que no existe entre el hombre y la máquina.

-¿Podría compartir con nuestros lectores sus proyectos literarios? -Sí. Lo que pasa es que acaba de salir en Madrid un libro mío que se llama Versos robados. Eso significa que estaba haciendo un trabajo que culminó con la publicación del libro y después uno queda seco, como posparto. Pero en materia editorial, el Fondo de Cultura Económica va a publicar una antología mía con el título de Antología virtual, y un libro con mis ensayos literarios con el título de Magias de la lectura.

A través de la magia de su conversación y de sus sabias convicciones, nos dejó para el

bronce otra de las famosas paradojas chilensis: "Nadie es poeta en su tierra ", como el mismo acotara irónicamente. Lamentamos que nuestras Universidades no aprovechen la experiencia y sabiduría de otro poeta chileno que es aplaudido, reconocido y publicado en el extranjero, pues necesitamos muchos Óscar Hahn que puedan contribuir a elevar la calidad educacional

y humana de nuestro país.

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Con la esperanza de que se quede en Chile, nos despedimos con un poquito de vergüenza ajena y, porque no decirlo, también con un dejo de tristeza en nuestra alma artística, pero también gratificados por haber compartido la gran riqueza de su espíritu, calidad humana y poética.

Conversación con Óscar Hahn.

Por Luis García Montero.

ÓSCAR Hahn es un poeta sin miedos. No le importa arriesgar, trata con impertinencia los asuntos más graves, viaja por el amor y por la muerte sin dejar que los equipajes de la solemnidad pesen demasiado, pierde el respeto a los grandes sentimientos que el vocabulario tímido de las convenciones escribe con mayúsculas. Pero, no nos engañemos, en la poesía contemporánea existen otros miedos menos reconocidos, otras convenciones que no suelen presentarse ventidas de santidad, aunque hayan creado su propio tradicionalismo. Me refiero al miedo a ser impertinente con las impertinencias, a ser rebelde con la rebeldía. Ningún convencionalismo es más rotundo que el de los anticonvencionalistas de profesión, el de los rupturistas que no se atreven a romper nunca con las rupturas, el de los vanguardistas que se refugian en la vanguardia y sienten pavor ante las tradiciones. En la medida en que renuncian a la erosión ideológica, se atrincheran en su desprecio de la memoria cultural. Este tradicionalismo está llenos de miedos, Óscar Hahn lo sabe, y decidió renunciar a ese miedo desde sus primeros poemas, que se acabaron publicando en Arte de morir (1977), un libro que dialoga con las formas y los temas de la poesía medieval. Nacido en Iquique, en 1938, es una de las voces más importantes de la poesía Chilena. Cuando tuvo que huir de su país después del golpe de Pinochet, se hizo porfesor de

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Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa, en la que ya había estado entre 1971 y 1972 como miembro del famoso Programa Internacional de Escritores. Ha estudiado el cuentos fantástico americano y la poesía de Vicente Huidobro, con esa lucidez que caracteriza sus palabras en las conversaciones y en los versos. Jorge Edwards escribió en este sentido: “Tiendo a coincidir con Platón en que a los poetas hay que escucharlos, celebrarlos, darles buenos vinos, manjares delicados, y colocarlos enseguida fuera de los muros de nuestros espacios particulares. Habría que reconocer, sin embargo, que Óscar Hahn es una excepción: es una persona culta, razonable, que nunca pierde su documentación, como le pasaba a cada rato a Enrique Lhin, que bebe con moderación suma, si es que bebe, y no practica nunca la costumbre del sablazo”.

Óscar Hahn, sin embargo, no pierde ni un grado de su fuerza lírica por negarse a jugar las partidas del poeta maldito. Vive y elabora su escritura sin miedos en la tensión de las contradicciones, en la frontera que une o separa la gravedad y la ironía, el vitalismo y la conciencia de la muerte, la extrañeza y el sentimiento de la cotidianidad, el gusto por la tradición y la impertinencia vanguardista. Su soledad, tan particular como una cena de sopa Campbell ante un televisor apagado en un cuarto de Iowa City, acaba representanto por vigilancia y autoconocimiento la soledad de todos los seres humanos. Sus preocupaciones, tan colectivas como el acecho doloroso y moderno de una guerra nuclear o de las barbaries de los dictadores, acaban comunicando la intimidad de un insomnio privado. La muerte es una tradición perpetuamente actualizada, igual que la poesía, igual que las palabras del ser humano que se heredan, se rompen y vuelven a recomponerse. Entre sus libros de poesía, además de Arte de morir, destacan Mal de amor (1981), Estrellas fijas en un cielo blanco (1989), Versos robados (1995) y Apariciones profanas (2002). Óscar Hahn no cree que haya motivos para temer por la vitalidad de la experiencia lírica. Su poesía, que acaba de reunirse bajo el título de Obras selectas (Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2003), es un buen argumento para reafirmarse en una fe laica, que apuesta por las apariciones y por la meditación.

Luis García Montero: Profesionalmente llevas tiempo dedicándote a la enseñanza y a la reflexión sobre la literatura. La meditación acompaña tu creación lírica ¿Crees que en la época contemporánea la figura del poeta

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necesita convivir con la lucidez del ensayista? ¿El buen salvaje ha sido desplazado por el autor meditativo, que reflexiona en su oficio? ¿O siguen abriendo caminos los grandes poetas temperamentales? Oscar Hahn: Tengo la impresión de que los escritores nacen programados para un determinado género y que sólo algunos pueden dominar un género adicional. Paul Valéry, T. S. Eliot y Octavio Paz eran grandes poetas, pero también tenían condiciones naturales de ensayistas. El caso opuesto es el de Pablo Neruda. García Lorca lo entendió cabalmente cuando afirmó que Neruda estaba “más cerca de la muerte que de la filosofía, más cerca del dolor que de la inteligencia”. Yo no diría que el autor que reflexiona sobre la literatura ha reemplazado al “buen salvaje”, sino más bien que que a veces el salvaje y el meditativo coexisten en un mismo poeta y que en otros casos uno de ellos ni siquiera existe.

La verdad es que todo buen verso es una forma de lucidez. Pero empecemos por el principio. La enseñanza de la poesía es también un recuerdo, y toda escritura surge como respuesta de alguien que se ha ido definiendo como lector. Siempre siento curiosiad por los inicios. ¿Te animaron a escribir las clases del colegio? ¿Algún profesor? ¿Tu madre? Es triste decirlo, pero no descubrí la poesía ni en las clases del colegio ni a través de algún profesor. Ellos, sin quererlo, quizás por un error metodológico, nos hacían sentir que la poesía era un asunto anticuado, ajeno a los jóvenes. El descubrimiento ocurrió fuera de las aulas, de manera azarosa, mientras miraba los lomos de los libros de la biblioteca del colegio. Tomé uno de esos volúmenes sólo porque me llamó la atención el empaste, y terminé fascinado con unos poemas medievales sobre el tema de la muerte. En cambio, mi madre sí que fue importante. Algo que se me quedó grabado en la memoria desde muy pequeño fue la imagen de mi madre con sus gafas, leyendo un libro tras otro.

En tu poesía hay una presencia clara de la tradición, surgen temas, versos, tonos que van de la literatura medieval a la vanguardia. ¿Ha sido una de tus maneras de trabajar? ¿Te interesa modernizar la tradición con tus propios ojos, hacerla tuya para definirte personalmente?

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Yo creo que esto viene de una idea que tuve desde muy temprano. Siempre pensé que todas las obras literarias, aunque hubieran sido escritas hace siglos, eran coetáneas. El lector actual no regresa al siglo XVII para le er el Quijote. Puede leerlo, por ejemplo, el año 2004, paralelamente a su lectura de Cien años de soledad. Como los libros antiguos y modernos estaban, por así decirlo, en la misma mesa del tiempo, yo no veía mayor diferencia entre un soneto de Góngora, los “Cuatro Cuartetos” de Eliot o las letras de los Rolling Stones. Además, a mí no me interesaba romper con nada. Lo que yo quería era integrar.

¿Consideras peligroso para la poesía renunciar a la tradición, negar las grandes voces? No se puede renunciar a la tradición. Se pueden ocultar sus huellas, que es lo que suele ocurrir, pero el fantasma de la tradición se te puede aparecer en cualquier momento. Por ejemplo, un poema tan vanguardista y ruptural, como “Altazor” de Vicente Huidobro, paga fuerte tributo a la misma tradición que quiere obliterar. Un problema paralelo es el culto a la novedad, ese fetiche de la vanguardia, cuando se olvida que lo nuevo es lo primero que se pone viejo. No hay que confundir novedad con originalidad. La novedad no es más que un efímero punto en la diacronía.

Y Neruda. Hay que ser muy buen poeta para resistir los usos oficiales, los eventos, las salvas estatales de un centenario. Claro que más peligrosos son los olvidos. ¿Qué opinión tienes de la celebración del centenario del nacimiento de Pablo Neruda? ¿Qué conclusiones puden sacarse? Qué duda cabe de que Neruda merece todos los homenajes que se le puedan rendir, sobre todo durante el año de su centenario. El problema es que hay amores que matan, y en Chile se están acercando peligrosamente al punto de saturaciónYo he escuchado a muchos alumnos decir que ya están hartos de Neruda y que detestan hasta su manera de hablar. La cantidad abusiva de homenajes está produciendo un efecto negativo. Hay gente que los perciben como un desaforado culto a la personalidad que raya en la canonización, y eso no está bien.

Por cierto, tú lo conociste. Son divertidos y emocionantes los recuerdos que cuentas en “Lloverá una vez más sobre los cauces”.

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Tuve la suerte de conocer a Pablo Neruda en persona. Hablamos en varias ocasiones, una de ellas los dos solos, por más de tres horas. Me habían advertido que era arrogante e inabordable, pero no sentí nada de eso. Muy por el contrario. Aunque en ese tiempo yo era un poeta que recién estaba empezando, él realmente se interesó en mis poemas. La verdad es que me sorprendió que me tomara en serio. Me dijo que yo escribía muy poco y me sugerió que escribiera un poema diario, pero eso es algo que nunca he podido hacer. Desde el punto de vista humano, lo que más me impresionó fue su actitud paternal conmigo. Como muchacho que había perdido a su padre a los 4 anos, valoré mucho esa actitud de Neruda.

¿Reconoces la presencia en tus versos de la antipoesía? Me parece interesante la tensión pacífica que estableces entre diversas estirpes. Tus poemas son una reunión de tonos clásicos y tonos antipoéticos, de gravedad y humor. Elementos antipoéticos han existido siempre en la poesía universal. Bastaría con echarle un vistazo a la antología griega o a la poesía de los goliardos. En mi obra también hay elementos antipoéticos, pero son un ingrediente más, que coexiste con lo poético tradicional. Mis poemas emplean el habla informal, pero también el lenguaje literario; tienen notas de humor, pero no le tienen miedo a la seriedad. A diferencia de la antipoesía, que es bastante unidimensional, lo que hay en mi poesía es una convivencia pacífica o bélica de diversas estéticas: algo así como un pluralismo verbal.

La ironía es una constante, una forma de reconocimiento de los límites. La aplicas a la muerte desde Arte de morir, y al amor, especialmente en Mal de amor (1981). ¿Es la ironía un modo de decir aquello que es demasiado importante como para tratarlo sin distancia? Lo que hace la ironía es crear una red de tensiones dentro del poema, subrayando el conflicto entre apariencia y realidad. Pero también sirve para decirnos algo sobre el sujeto. El sujeto se deja definir, no mediante autorreferencias explícitas, sino a partir de la actitud irreverente que tiene frente a categorías elevadas, como lo sublime o lo trágico, las que son humanizadas por el humor o la sátira. En vez del amante melodramático, lo que vemos en Mal de amor es un amante que va perdiendo

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realidad, hasta que su cuerpo desaparece totalmente y se transforma en un fantasma que sólo puede hacerse visible usando una toalla o una funda de almohada.

La ironía, como conciencia de los límites, ¿forma parte del peso que la muerte tiene en tu obra? ¿A qué se debe tu relación con la poesía medieval? ¿Con la Danza de la muerte? La preocupación por la muerte estaba adentro mío, pero no encontraba el modo de expresarse hasta que me topé con los poemas medievales de tema fúnebre, entre

ellos la “Danza de la muerte”. Me llamó la atención la forma en que combinaban la seriedad y el terror con el humor y la irreverencia. Pero también he pensado que

nuestra época es como una nueva Edad Media

negra, que en la Edad Media se asociaba a la destrucción del mundo. En mis poemas

esa peste es la radiactividad producto de la guerra nuclear, a lo que habría que agregar las imágenes apocalípticas que hay en muchos de mis poemas.

Un ejemplo sería el tema de la peste

La verdad es que vivimos en una valle de lágrimas. Y tú, además, has conocido la cárcel y el destierro ¿De qué modo ha influido el exilio en tu obra? ¿En la configuración de un personaje poético consciente del desarraigo y la soledad humana? ¿En una relación más libre y distanciada con el lenguaje? Al margen de los aspectos negativos que hay en todo exilio, el fenómeno del distanciamiento es fundamental en mi relación con el lenguaje. La experiencia en el extranjero me ofreció un nuevo contexto verbal, que en mi caso estaba formado no sólo por el idioma inglés, sino también por los otros hispano-hablantes que residen en los Estados Unidos. Sobre este trasfondo, mi propio idioma adquirió un relieve y una nitidez que me permitieron visualizar ciertas peculiaridades idomáticas que no percibía cuando vivía en Chile. Algunos versos de mi poema “Tratado de sortilegios”, aunque parecen medio surrealistas, proceden directamente de una conversación entre chilenos que escuché en Iowa City.

Esa experiencia propia de la injusticia profundizó además el peso medieval y moderno de la muerte social, de la guerra, de los desaparecidos. Una de las preocupaciones centrales de mi poesía es la guerra en sus diversas formas y muy en particular el peligro de una guerra nuclear. Si uno emplea el término

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“poesía” en un sentido amplio, yo sostengo que la mentalidad poética es aquella que se opone a la mentalidad militar. En el pasado se podía entender que Garcilaso fuera poeta y soldado y hasta ha habido poetas, como Apollinaire y otros vanguardistas, que celebraban la guerra, pero los valores de ayer no tienen por qué ser los valores de hoy. Que después de miles de años todavía se vea la guerra como un instrumento aceptado por la sociedad, demuestra que el ser humano puede haber llegado a la luna, pero todavía no sale de las cavernas. La muerte como continuación de la política por otros medios es simplemente una aberración.

En tu último libro, Apariciones profanas ( Hiperión, 2002), remarcas la importancia de algo que flota en toda tu poesía: las apariciones. ¿Son algo así como una versión laica de las antiguas apariciones religiosas? Irrumpen en la poesía los fantasmas personales e históricos, resumen de una experiencia. Lo que ocurre es que antes de escribir un poema necesito que se presenten estas apariciones. Son como un llamado o como el fantasma que enciende la vela. Primero tengo que descifrar qué me quiere decir ese llamado, y a partir de ahí se despliega el resto del poema. La aparición se hace perceptible con un cuerpo verbal determinado. Si no hay aparición no hay poema, y como no me visitan todos los días ni puedo invocarlas a voluntad, hay largos períodos en los que no escribo nada. Pero también están las otras apariciones, que son esos fantasmas que deambulan por mis poemas. Y hay algunos que he denominado pre-fantasmas. No son espíritus de personas muertas, sino espíritus de seres que existen antes de que se genere la materia biológica que los va a albergar.

Y luego están los personajes históricos que aparecen, perviven y te

permiten dialogar contigo mismo o con la historia. Freud, Nietzsche,

, tus poemas? ¿Te apropias de ellos como de los recuerdos del personaje poético Óscar Hahn? Es posible que el punto de contacto entre esos personajes sea la idea de “desarreglo de los sentidos”. Rimbaud necesitaba ese desarreglo para hacerse vidente, Nietzsche sufre un desarreglo mental y va a parar a un manicomio, y Freud lo analiza en el campo del

Rimbaud

¿qué te interesa de los personajes que protagonizan algunos de

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inconsciente. Todo esto bordea o cae de plano en el tema de la locura, que está como soterrado en muchos de mis poemas. También es posible que esos personajes sean “personae”, en el sentido de Ezra Pound, o máscaras que ocultan el rostro del que las mira.

Acabas de publicar en la Editorial Andrés Bello tu Obra selecta. El poema prólogo, “¿Por qué escribe usted?”, deja claro que hay mil razones para escribir, una fusión indivisible de la cultura y de la vida. Al reunir tu obra, ¿has reconocido algunos ejes, algunas claves, en la configuración de tu mundo? La primera vez que tuve la voluntad de visualizar mis poemas como conjunto fue cuando se publicaron mis “Obras selectas”. Acababa de releer “Fragmentos de Heráclito al estrellarse contra el cielo” y me pregunté: ¿Y por qué Heráclito? Y ahí mismo se me ocurrió una de las claves posibles. Mi interés en el pensamiento de Heráclito tiene que ver con la “coincidencia de los opuestos”, pensé. Algunos de los opuestos que hay en mi poesía son: amor/muerte, vida/literatura, fantástico/realista, consciente/inconsciente. Estas oposiciones no sólo “co-inciden” en mis poemas, sino que además son neutralizadas de una manera semejante a como lo hace la literatura fantástica.

Y, en general, ¿qué lugar ocupa la poesía en la sociedad contemporánea? ¿Qué simboliza? Desde hace algunos años se ha venido repitiendo que la poesía es un arte moribundo. Me parece que esta aseveración parte de una premisa falsa: la que afirma que en el pasado la poesía era poco menos que un arte masivo. Lo cierto es que en el siglo XXI las posibilidades de distribución de la poesía se han ampliado muchísimo, y cualquiera persona que revise las páginas de internet puede comprobar que hay más poetas y más lectores que nunca. Tampoco la premisa puede aplicarse a la calidad. Se afirma que hay pocos poetas nuevos de real estatura, pero la verdad es que siempre ha sido así. A la lista actual habría que sumar entonces todos los poetas importantes del pasado, cuyas obras siguen circulando en forma impresa o por internet, y todo eso constituye un caudal riquísimo. La poesía no puede desaparecer, porque es el lugar en el cual se preserva aquello que caracteriza a la condición humana como tal.

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Entrevista al poeta Oscar Hahn

Óscar Hahn, recordando una anécdota, hace mención a un concierto de Frank Sinatra en EE.UU. el cual se realizó en una pequeña sala. Hahn quedó bastante cerca del cantante, el cual en la mitad del concierto se acercó al piano y bebió de una copa que allí estaba, la gente comenzó a reír creyendo que era Whisky , -¡No sean mal pensados¡ - señaló Sinatra - esto es “Té con Miel”, yo lo recomiendo a todas las personas que trabajan con la voz ; profesores, cantantes, etc". Cuando tengan un problema con la garganta, como es mi caso, tomen “Té con Miel”, sentenció el poeta.

De visita en Chile, Oscar Hahn realizó varias presentaciones en Santiago, además asistió al lanzamiento de su último libro “Obras Selectas” de la Editorial Andrés Bello. Recientemente Galardonado con el premio Altazor, con “Apariciones Profanas”, Oscar Hahn está nominado al Premio Nacional de poesía.

-Para ti, ¿los sueños tienen algún significado?

Para mí la vida de lo sueños es demasiado intensa. En la noche sueño muchísimo y despierto cansado en la mañana, porque tengo los sueños muy frescos y nunca he tenido en toda la vida un sueño grato, siempre son sueños que me producen una gran angustia, una sensación de miedo, entonces en la noche me acuesto preocupado, porque sé que inevitablemente voy a soñar con algo malo. Es curioso, cuando era niño soñaba con los monstruos del cine, con las películas de Frankenstein, La Momia, Drácula. Siempre esos personajes estaban en mis sueños.

Después, ya cuando dejé la niñez esos sueños desaparecieron y fueron remplazados por sueños el fin del mundo, por ejemplo, veía un planeta que chocaba contra la tierra. En fin los sueños siempre eran así, los personajes eran los mismo para distintas historias,

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pero historias muy angustiantes y en que yo estaba muy indefenso, porque yo veía estas cosas terribles que le pasaban a otras personas y no podía hacer nada.

-¿Alguna ve escribiste a cerca de esto?

No nunca se me ocurrió escribirlo, aunque una vez un médico me dijo, que debería hacerlo, porque era una manera de liberarse, nunca traté de hacer eso.

-¿Sentiste miedo, de que algunos sueños fueran premonitores?

La verdad es que hubo un tiempo, en que tenía miedo de que fueran premonitores, pero después la realidad me iba mostrando, que esas cosas que estaban en mi sueños, no pasaban en mi vida real, quedaban como pesadillas y afortunadamente sin que se manifestaran en el mundo real.

-¿Tú crees que esos sueños podrían tener algún origen?

Los sueños son parte de la vida de uno, aunque uno este despierto piensa que esa es la realidad, lo cierto es que siempre es una realidad filtrada por la mente. Los sueños para mí son vida. La frase “la vida es sueño”, no la podría invertir por el sueño es vida, es curioso he pensado, que quizás estos sueños tienen un origen ancestral, me refiero a vidas anteriores o situaciones que sucedieron, pero ahora en vez de darse como recuerdos se dan como sueños, es una posibilidad en la que yo he reflexionado.

-¿A qué te refieres cuando dices “La poesía no se compra ni se vende”?

Lo que yo quise decir es que la poesía no se vende en los dos sentidos de la palabra: se vende poco, pero al mismo tiempo no tiene un precio para claudicar en sus principios, que serían la constitución del poema como

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“Obra de Arte”; que no entra en el juego de la sociedad de consumo, como suele suceder con la novela, porque la novela es un género que se vende más que la poesía, pero también hay autores queescriben con el único propósito de vender mientras que el poeta, aunque quisiera no podría hacer eso, porque la poesía no es un producto de consumo, la novela en algún punto ha llegado ha serlo, es decir, algo que la gente compra, lee y tira a la basura como los pañales de la guagua. Con los poemas no existe esa posibilidad.

-Con respecto a la poesía en EE.UU

¿Qué percepción tienes tú?

En todas partes es igual, lo que sucede, que siendo EE.UU., un país muy grande con más de 250.000.000 de habitantes, evidentemente hay más gente que compra libros de poesía, hay un buen ejemplo, cuando salió mi libro “Versos Robados” en inglés, a los dos meses el editor me mandó un balance de las ventas, que se habían vendido 800 ejemplares, yo no lo podía creer, porque aquí 800 ejemplares se venden en 3 años o nunca.

-¿Qué te gustaría decir a las personas que les encanta tu poesía?

A mí me ha costado mucho para que mi poesía sea realmente entendida en este país y en su verdadera dimensión. Yo creo que siempre ha habido una mala lectura de mi poesía, sin embargo en los últimos dos años, he notado que los lectores están como entendiendo que es lo que quiero hacer y en que sentido mi poesía es distinta a la de los otros poetas chilenos, pero hasta el momento era como que no supieran que hacer con ella.

Recuerdo que en el año 1970, hubo un encuentro de poetas jóvenes

de los presentes leyó un trabajo sobre “la nueva poesía chilena” y hablaba de todos los

poetas que estaban ahí, entonces el poeta Eduardo Rojas intervino y le dijo - Mira tu trabajo me parece muy bien, pero no has tomado en cuenta la poesía de Oscar

en Valparaíso y uno

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Hahn para nada - y él respondió - efectivamente y hago mi "mea culpa", lo que pasa es que no supe que hacer con esa poesía - y ese "no supe" o “no sé que hacer con esa poesía" es algo que ha sucedido por varias décadas. Creo yo que han habidolecturas equivocadas de mi poesía hasta ahora en que algunos críticos jóvenes libres de una serie de prejuicios han empezado a calibrar mi poesía en su verdadera dimensión, problema que no ocurrió fuera de Chile; eso es lo curioso, porque en Venezuela, México, Colombia, España, EE.UU. entienden perfectamente bien lo que yo quiero hacer, pero aquí es como si hubiera una especie de muralla mental.

-Mal de Amor ha tenido gran éxito en Chile. ¿A qué crees que se debe?

Mal de Amor ha tenido suerte en ese sentido.

amor tiene una llegada más fácil al público no literario, me refiero a que no son profesores de literatura u otros escritores, sino jóvenes de liceo. El otro día en la SECh se me acercaron por lo menos diez hombres y mujeres y me mostraron poemas de “Mal de Amor” copiados en sus cuadernos escolares. Eso es muy gratificante.

Por el hecho de ser poemas de

-Este año está marcado por un acontecimiento muy trágico para todos, me refiero a la guerra contra Irak. ¿Qué te preocupa del mundo actual?

La violencia que hay en todo el mundo y las distintas formas que ella adquiere, ya sea bajo la forma del terrorismo o del terrorismo de estado. Quizás me preocupa más el terrorismo en el sentido clásico. Todo el mundo lo entiende y todo el mundo está en contra de eso, no hay nadie que este a favor, pero también existe el terrorismo con uniforme que consiste en lanzar bombas desde un avión sobre un determinado país

como Irak,

pero son aceptadas por la comunidad, porque se supone que son actos militares.

y uno piensa: caen sobre poblaciones inocentes, matan a miles de personas,

Yo creo que ha llegado el momento de sobrepasar esa coartada y entender que cualquier acto violento, cualquier acto destructivo que termine con la vida de inocentes es

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repudiable, no importa en el nombre de que se haga y como digo, esta violencia que podríamos llamar institucionalizada ,es algo que todavía se acepta. Si los EE.UU. o cualquier otro país tiran bombas en una ciudad nadie dice nada y mueren ahí tranquilamente diez mil personas, pero si los terroristas ponen una bomba con la mano y mueren veinte personas aparece en primera página del diario como algo muy terrible y lo otro ni lo mencionan, lo encuentran de lo más natural, por eso insisto que debe llegar el momento en que la humanidad comprenda que todo acto destinado a matar gente, a destruir propiedades, es condenable, no importa quién o por qué lo haga y esa conciencia todavía no se ha despertado.

-¿Qué significa escribir para ti?

Bueno, escribir es una forma de liberación, porque mientras uno está haciendo el poema, está en completo control de lo que está diciendo, desde cierto punto de vista, pero por otra parte no está en control, porque hay muchos elementos del inconsciente, que empiezan ha surgir durante la escritura. Entonces, este encuentro de lo consciente y lo inconsciente es muy interesante, son las dos facetas principales del ser humano y creo que el poeta nunca tiene que inclinarse a uno de esos lados, ni hacer el poema completamente inconsciente ni completamente consiente, sino buscar una línea en que se produzca casi una confusión entre estas dos caras de la poesía.

Por otra parte, creo hemos estado demasiado tiempo haciendo una poesía mal hecha, descuidada, simplemente con la coartada de que "yo escribo lo que quiero, la poesía es libre y no me ciño a ninguna regla". Está bien no ceñirse a ninguna regla, pero resulta que hay que recuperar la idea del poema como obra de arte. El poema es una obra de arte como una pintura, una composición musical, una película artística y creo que ha empezado a quedarse de lado, especialmente porque el horizonte de expectativas del lector es muy bajo en este momento y me parece que además la televisión juega un papel negativo con respecto a esto, porque la gente ha terminado por conformarse con poco, con la ley del menor esfuerzo; y el poema no tiene que claudicar en ese punto ni hacerle la vida fácil a la gente. El poema simplemente tiene que ser lo que es no más, el lector

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tiene que entender que un poema no es un artículo periodístico sobre el último triunfo de Colocolo, aunque utilice un lenguaje sencillo o con fuerza comunicativa. Esta fuerza comunicativa tiene que surgir de una forma estéticamente válida y eso es lo que creo que hay que recuperar en este momento, el poema como obra de arte, sin significar que nos vamos a transformar todos en delitantes o en formalistas sino en pensar que cada poema pide una cierta forma, para lo que quiere decir y esa forma específica, concreta, uno tiene que ser capaz de descubrirla, porque hay un alma del poema, pero también hay un cuerpo, poner un alma en el cuerpo que no corresponda creo que trae consecuencias negativas.

-¿Para escribir necesita espacios de soledad?

No necesariamente, los poemas surgen como apariciones, así como se puede aparecer un fantasma o una figura religiosa se me aparecen estos poemas. Ninguna persona dice: quiero que hoy se me aparezca un fantasma a las tres de la tarde, el fantasma aparece sin que uno se lo proponga, en este sentido los poemas surgen así, de modo que puedo estar en el cine mirando una película, en el metro, en la sala de clases y me surge esta aparición, y como son dentro de mi cabeza crean un espacio propicio en que yo empiezo a pensar o a imaginar cuál es la forma que yo tengo que crear para que esa aparición, que es puramente espectral, tenga un cuerpo y ese cuerpo son las palabras.

-La muerte es recurrente en tus poemas

Desde mi primer libro que se llama “Esta rosa negra”, publicado 1961, el tema de la muerte ha aparecido permanentemente en mis poemas. Hasta cierta edad era simplemente un tema literario, pero a partir de esa edad he pensado mucho en ella, sobre todo a raíz de un infarto que tuve el año 95 y estuve a punto de conocer la muerte como realidad. Afortunadamente no pasó nada, pero quedé con la sensación de que en cualquier momento podría morirme .La vida es muy frágil, muy efímera, y hay que vivir intensamente cada momento, porque puede no haber la posibilidad mañana de vivirla

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ni intensamente ni de ninguna otra manera.

Así que ahora lo que hago es sacar lo mejor de cada día y esperar que al día siguiente, cuando abra los ojos en la mañana, todavía esté vivo. Creo que el tema de la muerte viene fundamentalmente del hecho de no tener creencias religiosas y de pensar que cuando uno se muere se acaba todo y es cierto que, si se acaba todo, uno no tiene de que preocuparse, pero el problema es que la vivencia del miedo es muy fuerte y se siente mientras se está vivo. Con el tiempo he llegado a pensar que es mejor no preocuparse del tema y que no se puede actuar cada día como si fuera el último , más bien hay que actuar como si se fuera un inmortal. Yo pensaba que tenía que actuar como si fuera el último día, pero ahora creo que no es una buena filosofía, es mejor decir mientras esté vivo soy inmortal y luego no tengo de que preocuparme.

-¿Qué música te agrada?

Me gustan dos tipos de música: la música clásica, que escucho de adolescente, y el Jazz que he descubierto en los últimos años. A pesar de vivir casi treinta años en EE.UU., pienso que el jazz es la verdadera música clásica del siglo veinte.

Creo que la música clásica propiamente tal hasta la década de 1940, produjo obras que valen la pena y que podrían compararse a grandes obras musicales del pasado; de ahí, en la segunda mitad del siglo XX, no se han producido obras que estén a la altura.

Sin embargo, el jazz tiene como virtud representar todo el rango de la emoción humana desde la más simple hasta la más compleja: alegría, pena, muerte, el amor, el dolor. Todas las facetas del ser humano son expresadas por el jazz.

Las obras clásicas que más me gustan dependen de mi estado de ánimo. Puedo pasarme horas escuchando a Beethoven o a Mozart. Puedo pasarme un día entero oyendo a varios autores sinfónicos, uno tras otro. Pero, me he dado cuenta que la música que más

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me llega es la llamada música de cámara, vale decir, la que usa pocos instrumentos, cuartetos, quintetos, sonatas. Las grandes sinfonías con enormes orquestas y coros han terminado por abrumarme, tengo una relación más íntima con la música de cámara, Schubert, Chopin, y me parece que eso es también por el jazz. El jazz tiende también a grupos chicos. Son los grupos pequeños los que más me atraen como el quinteto de Miles Davis; con una sola excepción que es Duke Ellington que usa una orquesta grande, pero es un innovador.

-¿Qué películas te han conmovido?

Bueno, hay dos películas en blanco y negro que yo veo todo el tiempo que son: "El ciudadano Kane", de Orson Welles y "Casablanca", una historia romántica con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Aunque sepa lo que va a pasar siempre me conmueven. Tienen esa virtud de las verdaderas obras de arte.

Después, hay películas que me marcaron, por ejemplo "Hiroshima mi amor", de Alain

Resnais.

película que a algunas personas le produjo disgusto, no sé por qué me atrajo, desde la primera vez que la vi quedé atónito, y la he visto muchas veces, y siempre es como si fuera la primera vez. Esa es la prueba del arte.

El arte no es algo que se ve o escucha y se consume, por eso no es un producto de la sociedad de consumo, sino que permanece, revive, se descubren nuevas dimensiones, siempre son nuevas las obras, eso es un clásico: una obra que tiene vigencia permanente.