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En el panorama de las ciencias del hombre la geografía es quizá la única disciplina cuyo territorio suele aparecer difusamente fijado. cuando no efectivamente discutido. La existencia de los geógrafos no parece ser, claro está, razón de peso para confirmar la suya propia. Ellos mismos lo ponen en evidencia con la casi infaltable afirmación de su entidad en toda discusión metodológica o teórica, Braudel, un hístoriador de la escuela sociológica francesa, heredero del pensamiento de Vida! de La Blache, señalaba al respecto:

"la geografía (corno la historial es una ciencia muy irnper• fecta, mucho más imperfecta que otras ciencias de lo so- cial. Tal vez tan imperfecta corno la misma historia,. esa otra vieja aventura intelectuaL Tampoco ella tiene métodos se.guros ni, aun menos, posee un dominio perfectamente re·

conoc1

'd

o

"

1

.

,"'

.

.

_

,

¿A qué, se debe esta situacJón de inferioridad da .una ciencia ql,le nació en el mismo ambiente y con ta misrr}a vi., talidad que .la sociología o la antropologfa? Varíes factores P?recen coíncidir en esta situación. la ciencia geográfica diseñó su proyecto en medio. de. la pode:

rosa marea romántica y en el marco de la úl:Úma .gran SÍfl- tesis filosófica operativa de una burguesía que quería .raciO. na!íz:ar al mundo a su imagen, el positivismo; dent;ro. d,e' mi~mo marco nacieron las otras cienyias de! hombre -Y ha; liaron su ubicación las de la naturaleza. El carácter sinté. tico y generalizador de la geografía, el mismo que de,fin!ó ;;u especificidad, parece haber sido la causa de su flaqueza:

ciencia que .debe acudir al aporte de todas las cienéias. ,re~ quiere. más que otras. una razón general y totaHzado·ra:\:q§r mo la que le brindó el romanticismo o el positívism,o com, tíar.o. La crisis del universo que sustentaba al positivismo acarreó la propia y con ella se alejó la unklsd del 'siiíber científico sobre el hombre, que se fue dividJE;ndo éri''clenC

c,ías

especiales

que,

a

su

vez

se

pulverizaror: en.:e,!l!~di?~

más

y más, especializados. desarrollaron,.\engu¡;,i,~s·; R~óR~;?'.l!

racionalid'ld,es

específicas.

y

 

·

·

El

proyecto

. de la geografía parece haber

.

.

 

· •$

$.

·•

•• ,

1 F.-·Sraudet~ Ecrits, etc., pág. 17L

un triple proceso da deterioro:. por un fado su labor cien- tífica se dificulta progresivamente porque los campos de los que debe asimilar materiales se alejan cada vez más de su nacionalidad; por otro porque, como consecuencia da esa nacesidad de asimilar elementos de ciencias cada vez más apartadas, sus propios estudios se van especializando y ale- jando da su proyecto original; en tercer lugar porque la Ja- bOP c,recientemente:'especiallzada y expansiva dac otras cien- cias (la: historia; le, sociología, la economía, la demografia, ta, eoo!ogía)::deseubre e incorpora parte de ,su ámbito, y lo reiviridlcl!ln::oor,. aparentemente, el mismo derecho que' e! del geógrafo, dedicado a estudiar el mismo territorio. Un Cl,larto ~tivo, 10' comparte con otras ciencias del hombre; pero el'\' ella;: que, se encuentra vinculada también con, las cienciaa! cla:la naturaleza. tiene mayor vigencia: es la atrae• clón que ejerce. el modelo epistemológico de •las ,ciencias Haicas,':';que,.,.da ·lugar a desnaturalizaciones ,y desgarra-

miet:atas:~~J

"; :

'(J'

:tCfaro está: que• la especialización ciantiflcista, la pérd!da,d& vista: det ¡,.,'unidad y da! sentido da' fa' ciencia, n«> es·•atribuí· ble a: la7geograffa,, aunque en ella pase con más. tuerza. >' .

Esta s¡roación de interioridad se refleja también e'rl' • la e~lldad' con 'qúe su labor se difunde. SI bien 'ea bastánte ' fí"ecller\tá' qtie ·las ciencias def hombre resultan C:ai'lcattlrizal

· ~as "'"! textos X obras da difusión, probabtementaí ninguná sea. tan. d~sdorosamente desvirtuada como· !l:i ge(,graffa: .En

estudió' parece' ser

sastre de datos físicos ·y• humános

diversos ámbitos y ordenados cúm:

í>.etltivament~· segun principios más curiosos que raclona-

l~s.;y el, re~'::'PI!zo de la· anquilo~>adaratiostudlorum jésur-

tlca por'proyectos no siempre lrrnt:lonales 'no parece haber

mejorado la situación. En !á versión mercantil el' objeto qué se'presenta como geografía súele ofrecer pintorescas des· cripciones def mundo, me:Zcra máS o menos' equilióradá, de folleto i:urrstico,'historla natural def siglo xvm,ocompendio

la vers1ón·~scolar el objeto propio de su

uh' sistemático 'cajón de provenfantes, de los más

~1')'. ~urlo~idades, guía Baedeker y

" Cuando

version.es.

hablamos de

geografía

populares

pero

almanaqúe del

no nos

entreslglo,

reterllllos , :¡¡ esas

Phirre

espurias.' sino. a''ío1 que

GE!orge,car~cterl~a como "una ciencia que reqt:\rere~cónocer

los f!ié~odos.y

·raiiultados de numerosas cienCias~ási:n!l adas·

qúe. se afirma 'cl>mo modo. de expresión de.·valores. q~e''s~

;fl'Odo ,1:;0¡1.tint10 .al. Conjunt() déf'eilpaai()' fe~reStre

de

y' á' !a' que''la 'varlabirl'dad. de" sus orientaciones ;ia lláce Ílpa-

la:,coyuntura, 1 que

apfloa~

recer como una ciencia muy

sensible

a

fo

responde a. una necesidad de conocimientos glob:a!e:av J;nh67:

rente

a preocupaciones

utilitarias y

circunstanciale!I;H,¡

Segun

George

la geografra

parte

de

la deset;!Pcl?~, P.:¡¡ra.

llegar a la explicación a través de la observación analft¡<¡¡¡t~,

la

de causalidad.

diar relaciones el!paciales que se establecen ertre hecho~!<' heterogéneos y diacrónicos: "en un lugar dado, la , reati<;!¡¡td;

geográfica está constituida por la convergencia oca¡¡lona~

de procesos evolutivos

se diferencia de los otros por su dimensión Y su ritmo taP-

to como por su naturaleza" 3 _ En consecuencia, la geografía es una ciencia que deba aplicar métodos heterogéneos. tanto de las ciencias .de la naturaleza como de las del hombre, para acceder al cono- cimiento analítico de los hechos que son objeto de so sin· tesis. Esto, señala George. amenaza con fraccionar a la geografía y, ya que la especialización es inevitable, es. pr~ ciso que se dé en el ámbito de una unidad de pensamtento

geografía COf!l<l

le parece . razonabl!"" apro~~'?~ar,!11

detección

de correlaciones

Una de sus

y

la

búsqueda

de

relacloi)E!"

originalidades consiste en es~,

específicos, cada uno de los cuales.

qu&''Ciebe basarse en la

ciencia

humána.

Si bien

concepción

de

la

sistematización matemática y

ter solamente indicativo de. los modefos,. que no pueden 'f~!i

más que una base· sobre .la que oper!'lr Y no, una

representativa de la realidad" 4

rancia de otros geógrafos. George insiste ~obre la n~yElf\t dad de una formación humanística en el. geógraf'?,•r sin., ,qlf,(l, eso implique dejar de lado su er:trenamien~o en técnicas

modelística. senala~l

En

este, punto,

~\'Ir~$;

lfl'?ge¡j

Y, ,a,, 'tij;!'l)

matemáticas.

.,,

.

·

.

.\:.0'\

La segunda originalidad que George reivindica.~!!" la 9!JA~,

grafía

su representación. La geograf.ia pretendE~ . un¡¡¡, exhaost\'l;l~ dad espacial'' S, realizar "un .inventario, califlca~lvo total" dEf las unidades de espacio en las que se aplican sus ,[)'VE¡¡¡¡~!; gac;iones" •. cuyo modo de expresión adepuado es Ja,s:;ar~ grafía, el leqguaje de .los geógrafo~ Así "la especifJc\l!lilcdf' de la geografía se afirma en su aptitud, par,a calific¡¡.fh,"'I'IS{' superficie a partir de· diferentes datos y. relaclon<>s '!ln~' datos que determinan su personalldad,, más allá $1'i1'9_ lil!~' preocupactones de cada una de las ciencias .<!l,!e,,~flal'!?~!'l

es

la. continuidad

espacial

de su co':'pciTtento. Y _d.~,

~- P.

Ge¡}_~e., t

es;

mt#thodes.

~

tes méthódes.

" P. George, Les máthodas,

P.

s

P.

Ge.Qige,

Ge.orge,

Les mét'hode:-s.

t. P'. Qeorge, l.,as n:u!tlrodes,

etc-

pág. 5~-

etc., p:ág-: 6.

etc

pág. -!:t~

10.

etc., pá~

etc

pág.

10,

.

P'. Qeorge, l.,as n:u!tlrodes, etc- pág. 5~- etc., p:ág-: 6. etc pág. -!:t~ 10. etc., pá~

~

~

, -:·%·;

;r~,·nato/sleza o las formas de

organización

.

histórica y

y

las

activlda-

.

de

n ··séns!bilidad

el

a

e;Cclón óoncrata so!',

.

\

l ¡

·.r;n.ovr·m·····.Ientos

· r;nlmo de

cu;:o

Jeto

particular

la

des humanas" 1.

coyuntura

según

la voluntad de

la

George.

los componentes

te.rc··".r.~ ~araeterfatic.a .de la geografía.' "L·a· ge.ogr.affa

cor;n?. ob¡<;to

relaciones. de. hechos

tiene

y

de

dei do-

es1;udio

no

es

de. las

conocimiento

No

propio fom~a parte

hacerse

cargo

en

medio de

de

otra ctenCJa.

si

puede

un

0 ¡,.

ubicando

clones· la Inquietud por la existencia de los hombres" •. Los

rela-

esas

\ centros de. gravedad de su tnvestlgaclón estarán. por lo tan-

coyuntura

la

\ ~~ determt.nados por

la

vital

de

la

s ociedad

y

"'cesidad

de

actuar sobre

ella.

,

La expansión

det mundo

conocido

·;,SI, bien l'l! geografí~ se'·constltuye como ciaritola. es decir• .fi<~!'tc!a.un objeto· Y c.c¡mie;nza. á elaborar yna metodologí¡¡ y e/it~s~~rrwlogfa propias. con Humboldt y Ritter a principios d~rs}glo XIX. el conocimiento más o menos sii>temático de !~ ,Tier~~ y de sus habitantes se encuentra ligado con la el<P1l_f1,'~Jon de, o~ctdente Y se c;onfuryde cory las primeras mi- !¡F<;eton7s. Y con las sucesiv?s· expansiones que militar 0 '!,<_>t,ner?talmente llegan a cubnr el planeta. · Son los g;iegos quienes. dentrh de esa tradición cultu- ral. s¡stemattzan los primeros conocimientos e ·intentan dar

1na t

visión racional de la Tierra. Ya con los fenicios. hacia

·

.e.f 8~0 a. C.: el áf!'lbito del f11Undo conocido comenzaba a desborda.r las. ortllas del Mediterráneo para lfegar a la cos- t:' _atlánttca y africana. Los siglos VI!· y VI a.·c. serán tes- tigo~. de la navegación en torno . de la cóstá' afrfcana por la)•:><r:>e~;Hción enviada por el faraón Necao y del reconoci· '::''ento de las costas occidentales de. Europa' ¡:¡or Himilcon lf:· ~'"'~.~S! .atribuyéndose por otra ¡:¡arte a éste último el ,';aber. f•¡ad() por primera vez la posición de las tierras· a

•.

'a:r

;¡u~.llegaba ·por medio de observaciones 'astronómicas.

'(íon Heródoto

~V a. C.)

el mundo conocido se amplia hacia

'"

este po; Asia y hacia

~1 sur

por

e;l .norte de

Africa.

ex-

·. r:>anslón

que se

completara con

las expediciones ·da 'Aiejan-

_t:' P_: Gfíiarge, Les mé.thodes.

$

P;

G~rg_e. Les méthodes,

Gfíiarge, Les mé.thodes. $ P; G~rg_e. Les méthodes, etc., pág. "12. etc., pág. 13. dri:!\''qi

etc., pág. "12.

etc., pág. 13.

dri:!\''qi

e·"lncorp!í!ia

todo

el

Oriente

pró:dmo. 1'urqt(~s1'á~. y

lilf''·iforte

lá India';

.

·

.

.•

. ,

.

.

Á''inedlda que ·et .mundo conocido se ampliaba, émpezabim

!;¡eográficos,

~ plahtaarse

de la Tierra, ge-

neralmente

río Oc~ano bordeaba

haya sido Tales de Ml!eto el primero en hablar de la" .es- fericidad terrestre. Su discípulo Anaxlmandro (VI a. C.) afir-

probable. que

Qui:zás el primero baya sido el

problemas

concebida

que

podrían

un

llamarse

plano

Es

de la forma

disco

como

la

en

el

que el

porción emergida.

'

mó la misma idea:

la

Tierra

era

esférica

y

flotaba

en

al

centro da

la

esfera

mayor

de

los

cielos.

Los

pitagóricos

también

creyeron

en

la

esfericidad

de

la

Tierra.

aduci<:},ndo

que debla serlo por ser esa la más perfecta de

las formas.

Menos dados a la elaboración meramente especulativa, los

jonios. en cambio, insisten en la conce¡:¡ción de una Tierra

plana.

es un disco. Heródoto de Hallcarnaso rechaza la circularidad basándose en su propia experiencia y afirma que su dlmen~ sión es mayor en el sentido E-0 que en el N-S (orlg!"n, po¡:,. otra parte. da las denominaciones longitud y latitud.).

Mientras Hecateo de Mileto (V a. C.) pretende que

En el siglo siguiente. Aristóteles demuestra la esfericidad

de la Tierra basándose en tres argumentos: la materia tien-

de a concentrarse en torno de un centro éomún;

eclipse

es circular y su origen sólo puede ser una esfera; los cambios que se producen en el horizonte y la aparición· o desaparición de constelaciones al desplazarse sobre la Tia

que proyecta IR Tierra sobre la Luna en casos de

la sombra

rra

un

observador

sólo

son

explicables

si

ésta

es

una

es-

fera.

Como en tantos otros campos, Aristóteles

también

in-

cursionará

en

el

geográfico

y

tratará

temas

como

la

ero-

sión, la formación da deltas. las relaciones entre plantas. y animales y' el medio ffsico, las variaciones del clima co,,n

la

latitud

y

la

estación,

la

vinculación

de

las

aguas

de

rfos

y

océanos.

las

razas

y

su

relación

con

el

clima y

.las

formas

polfticas.

 

En el siglo 111 a. C .• Eratóstenes. recurriendo a un proce- dimiento a la vez astronómico y geométrico, determina. con aceptable exactitud la longitud dé la circunferencl¡~c.terresc tre, con lo cual se verifica que el mundo conocido ara !'P"" nas un cuarto del planeta.

redondeando l'al íncoí'·

Con

poración

Asia Anterior y en Africa

las

conquistas

de Europa al

romanas

mundo

se va

ecut-nénico

y

conquistas de Europa al romanas mundo se va ecut-nénico y del Norte. En el siglo 11

del Norte.

En

el

siglo

11

a. c.

Hiparco

crea

los prlmerO'S rúdlhlentas

de gaometr!e de. la esfera y meJora los sis,temas de .proyec- ción y Claudia Ptolomeo sintetiza los conoclmien.tos geográ· ficos de griegos y romanos. Su obra, en la línea d<;~ Eratós- ten'es e· H!parco, es de carácter matemático y general, con lo que se w ya perfilando la distinción entre esa perspec- tiva 'y ···¡a descriptiva y regional que representan Heródotó y Estrabón. la geografía de Ptolomeo, una especie de cá- tá!ogo de nombres de lugares con las determinaciones de •atitud y las estimaciones de longitud, recoge la defectuosa medida de la circunferencia terrestre de Poseídonio, por. lo que la esfera terrestre resulta menor que la real; este he- cho, sumado a errores de medición que lo llevan s ampliar el'h'lmaño del mundo conocido tendrá influencia en la deci-

sión de Colón

si.Í meta parecía mucho más cercana

se encontraba.

de hacerse

.

al mar

por· el

de

occidente, ya que

lo que

en

realidad

'la

obra

de

Ptolomeo

cons~r;vó vigencia

durante

la Ed~d

MedÍa entre los pueblos islámicos y sólo recobró su)nftuén,.

c.ia en .la Europa cristiana después de 1410, btúindo fiJe trá-

sus .·expediciones, de

duéida. al latín. La expansión árabe y

ti que. la más conocida es la de lbn Batuta en el siglo Xlvii-

no, 111fluyen 'mayormente en el conocimiento

de la Tierra de!

occidente cristiano donde, ya a principios· del siglo IV, La<l'

tancio: había denunciado la teoría· de la eSfericidad .·de l'á

Tierra como herética y contraria a las Escrftun!>s~'' Tampo'co tuvieron mayores consecuencias los 'descubrimientos de l&s normandos que, con sus drakkiJrs, recorrieron'el Atlántico

norte y 'tlegsron

a Groenlandia, erí' 985' 'y

a

Islandia

en 795,

a' Vlnland (América) sobre el filo

del mileniO•'

,., ··

lo~ viajes de Plan Carpir!, Guillaume de''Rub'rouck y

Mar-

sigloX!II anunC!an'la'expansión''de

una' •.nueva clase que, consoíldándo,e, trat~rá el siglo xy qe supe~ar la barrera turco-árabe y se. laNzará al mar. ,Con técnicas adecuadas para la empresa, carabela, brúJula, a"tro- fablo, la '• burgue'síá mercantil dará comienzo ·una expan-

sión que terminará por cubrir toda la Tlerra.''Los finales ctel

siglo• XV y las dos

co'Poi'?

al

Asia

en

el

primeras décadas del XVI' 'son.- el momen-

llegan

a' América'• en

1492, 'Vasco da· Gama circunda 'Afrlca en c149'7''Y Magallanes ·y El Cano (1519-1522) clrcunnavegah'''ia''TierFa'>'demostraotlo su,,esfe,rici<:lad y la ;continuidaq,.de,Jos océanos. ,Eit GQ;!TOCI·

,mlento.<ie:rotras tierras y da c;>tros hechQ"'· geli>gr,áficQ~;b:9er!l

fa reflexión: "las g.randes expediciQ.nes madtimas <l'i'

ta de· IO!í grandes descubrimientos:

ál ·. cabo

de

Buena Esperanta

en

los

po'rtugueses'

1484, Colón

lugar a

:!.c:>s. 1 ¡;i!iJI9§ X,Y, y .XVI, dice ViflaLde la Blaphe, rqmpiero!'!l el

(,1 14

-nto' ~~·habla limitado lose eánoclm'?ntl.)ii ii~':~

l.i''los·:alrededores del Medlterrá~e<> Efj~b~·S''•s""'f!~üfll.~

lc:i que ta 'limitación, las di~ensrc:ines 'Y la ·:eorvtpflea<n~~:\íf~

las' formas no había permitido distinguir: .el ·espectáculO' di!!

los

tos,• grandioso en su desarrollo, d?tado d~ un cará;:ter ',él'! permanencia y periodicidad" 9 As•. ~or e¡emplo, el jes!li~l'l Nicolás del. Techo, a mediados del. Siglo XVII ya d!sting':'e lá estratificación de la vegetaeión según la altura. dos; sf•

glos antes de la sistematización de

hechos generales

de

orden

físico; simple

en' su$ ',e~ec'­

,, .

de las .nueva$

. Mientras comienza

a

conocerse

ef interior

tierras y Copérnlco (1543} reubica ál planeta en el cosm?~· poca es todavfa la producción geográflel'l digna de _tal. nom- bre. Dos obras dominan el panorama hasta la aparrción de,! tratado de Varenius: el Cosmographicus /lber (1524) de Pe- dro· Apiano, de tradición ptolemaica, y la Cosmographia unf>. versalis (1544) de Sebastián Münster que, com~ Estrabórr:

describe al mundo según sus divisiones politices ·y det&' n¡éndose en los productos y costumbres regionales;· En 1650 Bernardo Varenius publica su Geographia generalis, primer gr.!,O Intento de síntesis geográfica, cuya· influencia "Se liará sentir ha.sta la aparición de la obra de l;umboldt Y· Fllttef'.

;: El siglo XVIII será testigo de las prirrrerl'ls expediciones "científicas" y el XIX de la •penetración colonial. en el lrtfe- r!or de los nuevos continentes. la co"qulsta de los polos, ya con otro sentido, será tarea del siglo XX y el norteame" rlcano Peary arribará al polo norte en 1909 · mientras que el noruego ,ll.mundsen hará lo propio en el sur en ~9H, ape-

, '·"'

nas 31 dlas antes que el inglés' .scott.

la

refl·exión geográfica etr lds

siglos"xyn,yxvm

En los siglos XVII y XVIII se formalizarán a11:1.unos. con7ép- tos geográficos que retomarán Humboldt.'/. ·mtter Y que;, e~

muchos casos,

aún

siguen

siendo

objeto ite

estudl~ Y ,dls-

cu;:ó;~imero de etlo,s. la dlstlnci~n" e!'t;e u~ ~~s,9·~~~~~

o sistemático Y lmó especial.: o. regiQ'l1'' ,a,Jq1' .~~cl\,'?8·· espa:c

ciales •.será .~~~~osamente el~boradoJ?<!~' él ·m~o ,,,,~'':;m,án

.,

P.

VIda!

de ta 'Bíaéhe, f.f> ¡>rttlcJpe, e'té:; j:Mijj!' 13:1:''

6. Varenlus qua. como ya se dijo, en 1650 publicó en Ams- terdalU su Geographia generafls, de vastas repercusiones. Allí define la geografía como "la parte de las matemáticas

la Tierra y de sus partes

mixtas que expl lea el estado de

Algu-

nos la toman en un sentido muy limitado como una descrip- ción desnuda de los diversos países; otros en un sentido demasiado amplio quieren tratar también su constitución po-

lítica". Sobrevive hasta nuestros días su división de la geografía en general o universal, que trata de la Tierra en general y de sus propiedades, y especial o particular, estu-

dio corográfico que Varenius propone realizar según tres

ópticas, la astronómica. la terrestre y la humana. Si bien

no llegó a desarrollar sus puntos de vista sobre la geogra- fía especial. el mismo año de su muerte publicó su tratado de geograffa general, de cuyo éxito dan buena cuenta ·la edición anotada publicada por Isaac Newton en 1672 y las posteriores traducciones a lenguas nacionales.

El reconocimiento de este dualismo en el acceso a los hechos geográficos trae aparejado otro problema que se vislumbra y para el que se proponen respuestas, y que hQy sigue siendo objeto de reflexión: la geografía especial o particular de Varenius. la que podría identificarse con el estudio regional, ·requiere criterios de identificación y deJi- mitación de los espacios en los que se llevará a cabo el estudio integrador. La primer forma de parcelación del es-

pacio parece más o menos evidente aunque pronto se revele como insatisfactoria: es la división por unidades políticas o administrativas. Tal modo de regionalizacíón espacial tiene la ventaja de darse ya como un dato y de permitir, en la mayoría de los casos, el uso de información más homogénea

y, si bien puede llegar a ser la negación del espíritu geo. gráfico ya que suele ser arbitraria, se abrió camino hlstóri~ camente y es muy frecuente encontrarla en manuales y geo~ grafías llámadas universales. Sin embargo. en el siglo XVIII (y aun antes con el mismo Estrabón y con Grotius) se bus- có una solución geográfica para el problema. -En general se prefirió, al menos teóricamente, determinar límite¡¡ natu- rales a las régiones y con frecuencia se aceptó, sin dema- siada crftica, la teoría de Buache de la red continua de s,istemas montañosos_ que separan cuencas fluviales_, _popu- larizada en' Alemania por' Gatterer. Ouienas, ya entrado el siglo XIX. vuelven sobre el tema son Hommeyer' (1805) que ólstÍf,lgue la unidad de las áreas. Zeune (1808) para quien la integración de todos los, fenómenos de un área le da una

[

]

su

forma,

lugar.

magnitud,

movimientos

[

]

.

lr;tdividualidad que la distingue de otras .y But\e¡ (1811) que ve a las regiones como organismos. Hay también quienes no se conforman con laa afirmaciones discursivas e intentan aproximar;;¡§' a los hechos concretos: son los .qf.!e ,,prqrtto

.regiora-

a

distinguen· l<!!! dificultades que

plantea la

tarea

de

lización y ;señalan la necesidad de ampliar los crite,,ios

tener en cuenta. Entre ellos se destaca Bucher, que .re?JUza,

un exhaustivo estudio sobre los límites naturales que, fi- nalmente, lo lleva a descreer de la geografía regional y a. proponer la realización de estudios sistemáticos, dejando los estudios regionales sólo para el caso de tener que re- solver problemas específicos que permitan la división m¡'is 0 menos arbitraria del espacio. En cua'nto a los alcances del estudio, l.a geografía ya mos·

traba su vocación generalizadora. Así Kant, en .sus popu- lares cursos de geografía física, no sólo aceptaba ja exis- tencia de una geografía física que era un sumarlo ordenado de !a naturaleza y cuyo estudio dividla en dos partes -el general (la Tierra y sus pertenencias, agua, aire, tierras) y er párticular (los productos de la Tierra: hombres, plal(tas, an.tmales, mlneraiés)-, sino que preveía otros cinc;o ,cam· pos geográficos: el de la geograffa matemática (forma, ta- maño, movimientos de la Tierra y su rocalizaclón en el si~­ tema planetario), el de la geografía moral (hábitos y cos· tumbres humanas regionales), el de la' geografía política

Y

el de la geograffa teológica (las religiones).

El geógrafo "!"' perfilaba asi como un universalista q':!e p¡:e- tende sintetizar sobre una base espacial elementos que provienen de todas las áreas del conocimiento. En general, y Kant es buen exponente de ello, los.hechos que se tomaban en cuenta se limitaban .a la superfioie,del planeta, en un espesqr vertical tanto en la atmósfera COlUO en el interior de la Tierra determinado por las posibilida· des de acceso d.el hombre, aunque el estudio de .I<J .T.ierrií como cuerpo planetario también tenía su lugar en capítu- los introductorios. Así se va estableciendo la posición central .del hombre en

hubo q,uienes pretendf¡m; li-

mitar la geografía a la descripción de las. forma'h fís.i¡;!'l:;!

(los Estados), el de

la

geografia mercantil

(el

comercio]

el estudio geográfico. SI bien

de

la adoptada por Kant, cuyos cursps de geografía, ~isJca;¡d.ig, tados en Koenigl;berg ininterru·rnpldamenta durante C<!s!ytme· dio sig!o tuvieron vasta influengia, era la de,;<;>Stt¡Q)aJ',<~};:>!!

hechos físicos en relación con el hombre ";! 1%1.1 a<;qiJ.íih¡l·•¡Ú -, ,\! ', ,-,.

la

Tierra,

como Hommeyer,

la

postura

má~,carrient€!,,•1'

geografía y

las ciencias del

hombre

En fos siglos XVII y XVIII la burguesia en ascenso supo consolidar su creciente expansión sentando las bases de una racionalización del mundo natural que !e asegurara su efectivo dominio. La superación del marco de fa astroblo- logía y !a desacralizacíón del objeto de la ciencia van a hallar en la formulación newtonlana no sólo soluciones cien- tíficas operativas sino también un modelo epistemológico para toda tarea de investigación natural. Pero es en el siglo XIX cuando se constituyen las cien- cias del hombre, que delimitan sus espacios fuera del ám- bito de la filosofía· especulativa -o contra ella-- como

cienc-ias empíricas y

racionales.

La burguesla, afianzada ya en su poderío económico, bus, caba acceder también al campo polltico, ya frontalmente como con el Intento de constitución de una república a su medida en Franela en 1789, ya por la vía '.de las pequeñas sucesivas concesiones. En este sentido es razonable que

los primeros ámbitos en los que desarrolle su ciencia sean, además del que as'eguraba el dominio direpto y prevlsi,ble de la naturaleza, el de la eial:ioración de dÓctrinas econó- micas adecuadas a sus fines (de las que son' bUen ejempl'?

formulación (:!e

la obra .de Smith, Ricardo y Turgot)

una teoría política que justificara su . acción (Bolingbrok~. Montesquieu, Voltaíre o Rousseau)'. Estos dos sectores de las ciencias del hombre son los primeros en cobrar cuerpo,

pero; como ya se ha dicho. el grueso de las ciencias 'del hombre (historia, socioloa, psicología. geograa, antropolo-

gía lingüística, filología)

y

la

es producto del

siglo XIX.

La labo,r '·'del racionalismo había despejado ya el camino para el análisis científico de la realidad humana y la bur· guesfa desbordó entonces el campo· de la 'reflexión sobre las cosas al mundo social, cuya preservación y ordenamién- / to quería asegurarse. En esta tarea puede distingUirse la confluencia de dos actitudes antitéticas, una · expansiva y ofensiva y otra defensiva. Gran parte del éxito de la burguesía se débió a la incor- poración constante de nuevas fuentes de materias primas

y de nuevos mercados y a la organlzaéión de esas áreas

erí su proveciho. Para asegurar su expansión y progreso ili- mitados era· preciso que el planetá se ''Volviera· transparénte

a los o~os de la razón, I<Y que no sólo facilitarla la adecuada explotación' de lo ya dominado ·slho 'que p~oporcionarfa una

base máa segura para la continuación de la empresa en las ,.fá$tas zonas aun no incorporadas. Geografía y antropología sarán Jos principales productos de esta línea expansiva. .;)?ero, por otro lado. había que defenderse y asegurar la s¡.¡pervivencia. Las consecuenc11as de la Hevoluctón Indus- trial ya se hacían manifiestas y las nuevas clases provoca- ban o. am.enazaban provocar desequilibrios que la ciencia de ¡ 0 social, la" sociología, intentaría evitar. La géografía nace así como reconstitución racional de un espacio que la ave()tura mercantil había ampliado y seguía ampliando no sólo cuantitativa sino también cualitativamen- .espacio heterogéneo. natural y humano, al que la cien- el; del hombre debía ayudar a someter en colaboración con !¡;¡.de la naturaleza.

síntesis del siglo XVIII, de la

¡tustración, de los enciclopedistas y de los ideólogos, las p~imeras manifestaciones concretas. de la geografía moderna, .!á'~ obras de Humboldt y Rittar, se verán teñidas y parcial- m.,;nte sustentadas por el idealismo romántico alemán, sin que ello signifique que no lleguen a enmarcarse dentro de !¡¡;;"tradición positivista.

· Herederas

de

las

grandes

Las

grandes síntesis

romántic-as:

Humboldt y

Ritter

··Muchos de los conceptos que formarán parte del ámbito teórico especifico de la geografía moderna ya estaban, ·ca- ma .se ha visto, delineados y más o menos desarrollados ·en el siglo XVIII, ·pero será en .la obra monumental de Hum- b'óldt y Ri1:ter donde encontrarán un marco de unificación epistemológica. La geografía definirá entonces su vocacl.ón. s.i.ntétLca y generalizadora en el ámbito del espacio ocupádo por el hombre, su pr!'looupación por las relaciones entre. Jos hechos espaciales más que por esos hechos mismos, su VO'-

Iuntad por descubrir las organizaciones racionales del.:esp~ •. cio,. su ubicación simultánea en dominios que luego. se.·:•."l":

.s¡.¡allzar,¡!in como. heterogéneos, el de las ciencias de la· t:íáí\:l.i. ~ateza ¡¡ el de las. ciencias del hombre, aunque ínstálántlos"l;"

,.~n: el campll humano.

,¡;·pt.Ht'!

rc:Portavoces de. la razón positiva y de la sir\razón! 1 ifdíñátiL

en .1859---, .HIJrn-

boldt y Ritter nacieron en Prusia y .los treigta·.; '¡J¡;tfff\p~E\f\os

tlca,

contemporáneos

-murieron

ambos

::t!!t 1

de sus vidas compartieron el

ámbito

de la ciudad

de

sus

aportes

muestran

suficientes

elementos

comunes

para

que se

pueda

tratarlos

en

conjunto.

De la multitud de preocupaciones de Alejandro de Humbol

( 1769-1859)

da buena cuenta su Cosmos, aunque la sola

rencia a esta obra no permita calibrar la intensidad de las m mas, que abarcaron tanto la investigación sistemática en

rnas variados campos (botánica, paleobotánica, fenómenos Irritabilidad muscular, minería, meteorología, magnetismo) mo los viajes científicos por Europa, América y Asia y vida' diplomática y cortesana. Miembro de los círculos cos prusianos -y europeos- de la Europa restaurada, patizó sin embargo con la causa del liberalísmo, a cuyo yecto de progreso indefinido adhirió no sólo con su científica sino también conscientemente, como cuando ma: "El mejoramiento de los cultivos entregados a

libres

y

en

las

propiedades

de

una

menor extensión;

el

tado

floreciente

de

las

artes

mecánicas.

libres

de

las

bas

que

les

oponía

el

espíritu

de

corporación;

el com.~r,,in

engrandecido

y

vivificado

por

la

multiplicidad

de

contacto

entre

los

pueblos.

tales

son

los

resultados

sos

de

los

progresos

intelectuales

y

del

pertE>c<oio•na,mierltO

de las instituciones políticas en las cuales este se refleja" ' 0 ; su defensa de la libertad de trabajo y de mercio y su fe en el progreso se completan al respecto su visión de la expansión colonial: "De la zona boreal ce-- más favorable aparentemente al progreso de la razón,

a

la

dulzura

de

las

costumbres

y

a

las

libertades

públi

es de donde

los

gérmenes

de

la

civilización

han

sido

los gérmenes de la civilización han sido portados a la zona tropical, tanto por esos grandes

portados a la zona tropical, tanto por esos grandes m.~vi·

llaman

blos, cuanto por el establecimiento de colonias, igualmente saludables para los países que van a poblar y para aquellos

de

La~existencia de Carl Ritter (1779-1859) se desarrolló por cauces menos espectaculares que la de Humboldt; de for· mación muy amplia, visualizó durante mucho tiempo sus es- tudios geográficos como propedéuticos a una vocación his toriográfica que nunca llegó a concretar. Primer profesor de geografía de la Universidad de Berlín, su obra principal es su Erdkunde, de la que el título completo señala ya el programa: "La ciencia de la Tierra en sos relaciones con la naturaleza y la historia del hombre o geografía general com-

mientas

de

razas

que

se

emigraciones

de

los

donde parten" u.

w

A"',,~umboldt. Cosmos,

etc .•

pág, 35.

n

A. HUmboldt, Cosmos,

etc .•

pág. 13.

20

.•. L•

,[ít.ie~·a ciencia geográfica no buscaba fundamentarse '·ec l~

especuración

purá

ni

en

fa

vacía

al

sínó--"Etrf

"Nq

empíricos;

Humboldt es

claro

respecto:

.

·trata. !"n,,este ensayo de la físic_a del mundo de _redu;~r ~~ c,onivríto 'd" los fenómenos. sens.Jbles a un pequeno numero .d.e prfndpios abstractos, sm n:as base que la razó:' pura. La física del mundo que yo mtento exponer no t1ene,,la ¡:¡fetE>r,sión de elevarse a l~s peligrosas abstracciones de

~s áE1oograffa física reunida a la descnpc10n de los espacios C'f' lestes y· de los cuerpos que llenan esos espacios. Extraf¡o

profundidades de la filosofía puramente especulatiya.

mi"éllsayo sobre el cosmos es la contemplación del universo

úliª ciencia meramente racional ?e . ~a

a

las

naturaleza;

t+Of!

"fiJ:O'dad8 en

un

empirismo

razonado,

'J!liitd de

hechos

registrados

por. la

es

decír,

ciencia

y

sobre

el

con-

someti?,os

a

ó¡:léraciones del

,.,,Tal: ciencia se propone "elevarse a la existencia de le){~S g"neralízarfas progresivamente" 13 , pero esas leyes que gobiernan la naturaleza, ya reconocidas por Kant cuando afirmaba que fa naturaleza "es la existencia de las cosas €!," cuanto se halla determinada por leyes generales" no son leyes apriorísticas sino émpíricas; así, para Ritter la ,ley de la naturaleza no puede ser creación del hombre, "ella miSma debe ser interrogada por sus le-yes. Los monurpentqs construidos por la naturaleza sobre ella misma deben ser observados y descriptos y su construcción debe ser descl·

) deben ser <;>r\'le-

las

infinitas experiencias individuales [el camino qu~ propoh"· mos] conduce sólo lentamente de experiencia especial e.n

ex-

la 'va-

riedad de las experiencias o de lo material y aplicarla ¡:¡ara el propósito más elevado" 15. De esta última afirmación:: (y más allá de la contaminación romántica del final) surge t<>rn- bién con claridad que el objetivo de la ciencia es et domi!'!}O.

entendimiento que compara y combma

u.

frada. [

) los hechos resultantes [

nados en un todo abarcable" ' 4 Así, "Sin perderse en

experiencia especial y se transforma en una curve que

presa

la

ley,

a

través

de

la

cual

es

posible

dominar

n

A.

Humboldt, Cosmos,

etc.,

pág. 29.

lJ

A.

Humboldt,

Cosmos,

etc

pág. 30.

u

ts

C. Ritter, Einfeitung,

Ritter, Einleitung,

C.

etc., pág. 6.

etc:, pág. 9.

Cosmos, etc pág. 30. u ts C. Ritter, Einfeitung, Ritter, Einleitung, C. etc., pág. 6. etc:,

1

o

arm~

~ f<l<>tlí 1 rs,a' w ttalies de • mor- ,} ; ,,.' : ' '
~
f<l<>tlí 1 rs,a' w ttalies
de
mor-
,}
;
,,.'
:
'
'
'
los
1
e

d~clo material. Más explícitamente, Humboldt dice que l¡ombre no .tiene acción sobre la naturaleza ni puede plarse de nmguna de. su_s fuerzas sino en tanto que apre a mad1rlas con prec1S1on. a conocer las layes del

físico"' 16.

f.!na

ciencia

con estas

características

teóricas

lógiCas se da como objeto el

"conocimiento de

y

Pierr&: 'se¡ mal'ilfles'l:a

tamplí§l'i i!íil'"\su'":aa~

a:'fa 'naturaleza y ál' l.Aridsc'hmt? en''lós

;j~f~~f~,cirtici''::ffniilll,díid 'sUperior. 'pretende' é:aptar la l)l'mb~fl\Í

~*~E:;~~~,~rYrt'!:·p~l:a~'n~t:e~o:~s~~·n~o~afectan. sin. embargo, ta ~~~~f

, ob'ra

'

como tampoco lo hacen en e!·'cas()

explicaclonej

religiosas

y

las

superponen

racional.

a

la

búsqueda

empírica' y

Pal'a Ritter el fin último' de 'llil

del

plan

divino,

estudio

de

lo

la

que puad~

naturaleza

el

último, Schelling.

es''u~~

'

-

-

'

.,

'

'

--

j

~--

- :;_~{

l::omprensión

un

adecuado

en

algúii modo, como

':¡;·;~eflen>l '-dice Ritter- se ha denominado esta descriP; ilerra, no por su esfuerzo . por presepi:a(; tocl?· oo,rOiliÉI,· sin considerar. un objeto espe,cffico, es~á en:i· pe1ña•da expl<>rst.r con la misma atenciÓn cada parte' .da ia de sus formas, ubicada eri lo lfquido ·o 'en eri un continente lejano o en la patria, sea la de un pueblo con cultura o un desierto" >t, pretefP sion. ·!Jeneral!za'dora que es hoy también uno de los rasgos

m.;S,. férreos dt>.'a geografi a, que abarca" la

las}:·ctisas·creadas. de cuanto coexiste en el espacio" :u, ·paró siempre desde 'el punto de vista de su distribución espacil)h "eíl'sú mutua dependenc•a. en las relaciones que presentan. co\l''laii' 'dlferentes zonas de nuestro planeta" 23 c .Si bien' t¡). dos·iJios ·fenómenos naturales tienen base espacial, las cien• cías ¡sistemáticas no los estudian desde esa. perspectívá, aiéríí:lo: en cambio, característico de la geografía privilegiar "

ese encuadre.

universalidad' dil

Se plantea

,

,

entonces· el

problema

de

las relaciones

la ciencia geográfica y las ciencias sistemáticas o, en. gene:. rál; el resto de las ciencias. La gaograffa, ciencia sintétlb:á. dél;>e recurrir al aporte elaborado por las otras ramas de

las' ciencias, lo que ha dado origen a una larga discusión sO.:

fire la existencia de la disciplina y a recUrrentes reiv!ndic& é:iones sobre territorios científicos. El planteo de Humboldt al respecto es b'ien claro: la geografia reintegra al orden

coné:reto de las cosas

soclan

.:::~a preocupación confundida con un

mós no es la agregación enciclopédica de .los resultaaq$.

eri~re

los fenómenos ·que otras ciencias di·

sistematizar.

·

'

para analizar y

unlversalista de la. geografía no debe,~~~ enciclopedismo vacío, "la .ciencia ~el col:;~

'

\

,

'

i0 ,-;N:Y:44t

\

:u

C.

Rlttér,

Elnle)tung.

págs.

24 6 25.

"

l.' A. Humboldt. Co$mos.

Cosmos,

A.

Humboldt,

43.

etc., pág', 43.

etc •• pág.

la conexi<)n,

aclarar

~ue.et~lste;ntre las fuerzas de la naturaleza y el sentimien-

o

m 1mo

e

su

mutua

dependencia" 11.

·

meo, a

1ca.

8

á

el

de

la Naturalphflosophie

y

engloba

a

se

tanto

lo

lo

orgánico

1

o humano

·r··

pos1 •v•smo

y

no humano

encargaría

pnv•leg•ando

el

estudio

de

Conviene

del

que. el concepto de naturaleza con el que operan Humboldt

Y A•tter es

a

alemanes, que

g

romanticismo

a

como

en una unidad

de

lue.go

la

escindir

con

compo.nente.s. de .esa idea, pero la ,geograffa, en otra matriz,

segwna

hombre.

La conexión de la que habla Humboldt, es decir el estudio

naturaleza

~e las relaciones, se da sobre una base espacial, o

sea que

~e tratan .las fuerzas naturales mientras actúen en el espa-

CIO,

~~s

condiCIOnen

a

ciertas

formas

y

provoquen

18

.

L

f'

g~ogra 1a

como

cienN

aparece

entonces

definida

CJa del espac1o tanto porque estudia relaciones espaciales c?mo porque sus resultados deben ser presentados espa- Cia!mente, ya que, _según Aitter, "la regla básica que carac- tem:a la presentactón es la que define el espacio" 19. Tanto Humboldt como Aitter hicieron Importantes contribuciones al lengu~je propio con el que se representa el espacio, la car- tograf•a. el pnmero con la Introducción de las Isotermas y _el segundo c~n .los seis mapas de Europa que publicó entre Hl04 Y 1806 . pnmer ensayo de aplicación de principios del

O:étodo que tba

V1dal de

a mculcar a la ciencia

·

geográfica" 20, según

La

Blache.

.En la n.qción de conexión (Zusammenhang} subyace fa idea

,t;!e o~g?msmo y otros conceptos unificadores propios del ro- rpant•~•smo que. por otra parte, a veces desvían a Humboldt .Y a Rttter de la consideración positiva de los 'hechos. Así Humbold~, que, como ya hemos visto, en otras oportunida-

_

des

t~la a veces. un

reconqce

la .me_ta. concr.eta

cientff!ca. pos-

La 'rnfluen-

romántico, y en especial de Schelling, Goe-

de

su

tarea

fm ultimo e odeal para la ciencia.

,cta del rde

l•.smo

t6 A. Humboldt, Cosmos, t7 A. H.umbo-Jdt, Cosmo-s.

C. R1tter. Einleitung,

etc., pág. 34.

etc., pág. 2.

18

etc,, pág-. 24

etc., pág. :w:

19 C. Ritter, Einleitung,

m P

VídaJ

de La Btache. Hlstolre. · etc~. prefacio.

otro •,; 1 c.'P'6;¡,V;·i ':raQ ,'; lt~a;:l 'k: ,. · ¡::¡arte e.n e las ((}~:vv-\v
otro
•,;
1
c.'P'6;¡,V;·i
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··· 0
·
·
~~XJS;_ ~(1
·
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e
o
como
~-,
ér~~~ la
presentan
l:!éi~flictos.
o
,;¡¡y 1 ···fricas
y
q.U:pronto
la
sostiene '' "·

valor unitarl

<;}>'--'dé''' ciencia

, , ,;¡.¡.¡¡;¡¡:;
,
,
,;¡.¡.¡¡;¡¡:;

·e!

fa

J:l!¡}s,. geo<¡lrales y más. importantes q,ue suministran los tudlos especiales. Estos resultados no dan más. que los l;<¡lriaies de un vasto edificio: su conjuntq no podría tu,ir la física del mundo, ciencia que aspira a hacer ccmcoce la acción simultánea y el vasto encadenamiento da fuerzas que animan al universo. La distribución de los pos orgánicos según sus relaciones de latitud, de de climas, en otros términos, la geografía de las y de los animales, es diferente en todo de la botánica la zoología descriptivas, como lo es la geología mineralogía propiamente dicha. La física del mundo no de por consiguiente confundirse con las enciclopedias las ciencias naturales publicadas hasta aquí, cuyo título tan vago cuanto mal basados estás sus límites. En la que nos ocupa, los hechos parciales no serán más que en su relación con el todo" 14.

Tanto Humboldt como Ritter realizaron estudios mos llamar regionales y generales; sin embargo,

modo

con

la

la

recorta

vigorosa

su

obra

de

geografía

espacio,

modo,

individualidad

propone

permita

""

al

que

se

que

aportar

cómprendE)rlo

razón

controlarlo.

El

fracaso

del positivisma

pensamiento

·'·''~~"''mHoldt y Ritter. La categoría de organ1smo como pnn- d~·~,.Y creador y su vitalismo fundamental permotoan com-

tota,.

Por. otra

coext,st,.n-

·a 'sin _

ro~nanticismo sirvi(í. de adecuado

sobre

el

mundo

de

por

sus

todavía

de

·

marco. al

:0 por descomposición

1 romanticismo

y

fílosofía

mayor parte

de

·

era

y

18 desvirtuara

anticismo,

a

lo

rP!'rl

"Fe'rríisión

guías

un

actuar

referencia

·a

elementos.

posible

·

c¡encm

y

se

la

t

ha

.

.

'

la

hasta

los

más representativas de uno y otro reflejan distintas taciones. En Ritter prevalece el enfoque regional. Prnr"' estudiar prilnero todos_ los fenómenos , relacionados área, suponiendo que la expansión de ese tipo de e~¡tu:cll podría llegar a cubrir el mundo y que. a partir de ese nacimiento, .sería más simple el desarrollo de los píos generales y de las leyes de la geografía sistennátic Esto se vincula, sin duda, con la ubicación ceOtral que el hombre en su geografía, a despecho de sú proyecto rico, donde se encontraba en pie de igualdad con el de 'las formas de la naturaleza.

Si

en

el

caso

de

C'De

esta

manera

nuestra

vista

como

Ritter

la

región

tiene

los

grandes

unidades

continentes

aisladas

en

un

se

casos,_ como

·

·

la

.

cuentas

a

la

1

·o

vtsto.

·

·

el contenido de

a

fin

de

lnvest¡gac¡on p

_-~::l_"f,

o- .

~n irraclon8Hs.mo

·

Y

a

lo

ms _;

ffi

algu,n.

af

Y

sentimental.

hacia

a

·

tntwttvo

·

últimas

retorno

verd~d, que' de

v1ta!tstas

las cosmolog¡as

,·.-lozoismo era en consecuencia. un modelo defectuoso ~a~ t:l~r:/·-·ure-nes' sabÍan que el murldo no se conquistaba estétl~a

El

positivismo

será

el

marco

que. la

bur·

humana

y

soci.al

evitando

desbordes

hombre nacen

entonces con prete~siones

desgarrándose

de

Si

leyes

reducelon!sta, ·

bien

en

la

misma

Pero

de. la. f1losofla

el

posltlv>smo

el

orden d

soco · al, n

ec_'r:

q

su

es

naturaleza

que. las

el

peso

del

tr,>unfo

~· la

comtta':'p

!,)o-

afirrrta

_"'

de,l

}!').

ttftivamente.

realidad

),repondrá para desarrollar -técnicas que permotan go-

Y

mayor

. ''l':l;js'ciencias del

medida. a las que aquí consideramos como los grandes

racionales

s~ opondrán.

existencia

·s¡d·ón no es, en principio,

diiii" tales leyes

sean

de

\miirldo de ·las

ciencias

físicas.

l~s ciencias de la naturaleza sobre el mundo mate\1al ? e!

dividuos de la Tierra" 25). para Humboldt las áreas i duales no son más que una variación o ejemplificación !as leyes y la causalidad y su enfoque se inclina. por lo peral.

En ambos geógrafos la tarea científica se basa tanto en la observación directa de los fenómenos espaciales como en

el correcto uso de fuentes, y si. bien Ritter no fue un via-

''jero como

Humboldt, sus pocos

viajes

le sirvieron -según

·'(:fice--; para comprender lo que otr.os habían visto y poder

rriítasó del

tentaba al

intento

proyecto

de

estabilizar

el

c?nvergen

orden

socoa.l

positivista

sobre

qua.,s?'f;:

,'hombre en formación ue'

de-h:i:-a

las

ciencias

determmando que tomen com'>:,·::. <¡:;.•

constJtUI ·

·d

as.

A

SI

la

palabra .coen<:>l'a

utifizar asf todo tipo de fuentes

llterar!as.

 

ya

,- .--

 

té'r'fnih¡3rá

-designando

una

forma

particular ·de conoc~;~-: 1 ~~"+~

1 4

A.

Humboldt.

Cosmos.

etc.,

pág.

37.

mntemática.

teór'¡co general y

urilficadot:,

¡,¡,s

:u

C.

Ritter, Einleitung,

etc.,

pág~, 12.

 

'""FalTas da· un marco

¡,¡,s :u C . Ri tter, Ei n l e i tung, etc., pág~, 12 .

cllls del .hombre. ,ir;tentarán adherir, en consecuencia, a rJi:ro~ newtoniana para justificar su validez científica y tendencia, que nace casi con ellas y que se acentuará p;:~rtir de mediados del siglo XIX pesa aun hoy sobre

desarrollo.

Como ya se ha señalado, tal carga parece mayor en el so de la geografía. Muertos Humboldt y Ritter en 1859,

Alemania domina por una década el

do· en el ámbito universitario y profesional, mientras

la obra de Humboldt conserva su prestigio fuera de ese pais y en ámbitos extrauníversitaríos. De los principales disclpulos de Ritter, interesados

·

per.samíento del

disclpulos de Ritter, interesados · per.samíento del mentalmente en lo humano e histórico, dos de ellos

mentalmente en lo humano e histórico, dos de ellos Ann'''""

a Estados

ción de 1848) y Guyot. que será el primer profesor de

grafla en ese país: el tercero y más importante fue el cés Elíseo Reclus (1830-1905), autor de un estudio de grafla sistemática (La Tierra, 1867) que le dio un renn.mhr• que su militancia marxista, su activa participación en Comuna y su posterior exilio contribuyeron a opacar. Geografía Universal. publicada en 19 volúmenes entre 1

y .1894 es una sí,ntesis más descriptiva que explicativa

los conocimientos sobre la Tierra y los hombres por continentes y paises en la que despliega '"'hrbunQn·

una cantidad formidable de

Unidos:

Kapp

(como

consecuencia

de

la

información.

Ya

Frobel, antes de 1859, había proyectado

una

que, a imagen de las ciencias de la naturaleza, estudiara hechos sistemáticamente, incluyendo al hombre, pero

ta

a

una

geografía

"histÓrico-filosófica"

como

la

de

Sin

embargo,

es

en

la

década

de

1860

cuando

a m¡,¡rlifestarse las nuevas posturas. Y frente a la nP"'"""H" "histórico-filosófica" de los seguidores de Ritter se

quien

las ciencias físicas. Son generalmente geólogos que

tan, de ese. modo, naturalizar la geografía para plegarla

las exigencias de la razón matemática.

:en Cafllpos que permitan el descubrimiento de leyes tíficas de~ igual. validez que las de las ciencias que se man .como modelo, mientras se empieza a recorrer ef Coomi- ~~0 de. la

s

quieren

construir una

ciencia

según

Se

el

modelo

buscará

, En ese sentido Peschel, en la década de 1860, intenta

ducir el estudio geográfico a la morfología, y su labor

en

mania y

nimo de geografía.

~Jiulrá. en Penk y

Davis, con lo que, para

muchos, en

volverá

en Estados

Unidos, geomorfologia se

Años

después

{1887)

Gerland P~'opone'

~··26

i ,:j::~!,:::¡r~l~í:alcance de los estudios

[

una

ciencia

de

mundo en un áre~.

física

las

ítándose

al

estudio

:fu¡¡,c.actúan en el

excluyendo' al ~:.hombrE!''Y¡,¡j¡;,

de' las -tuarl!.!i:í$1

.

. ' ~~."'~

geográficos ~·-y ftlacE!ridd!il

interrelaciones

.

'''Desde otra perspectiva, pero con 1guales InqUietudes, as.'7!'~

tllr'·'a' hit geograffa

sobre bases científico-naturales,

Friedtic~

Ratzel apuntaba al hombre. En su Antropogeografía (18~2;:

1S91l "se halla estudiada toda la vida de los ~ombre~•. to~a

su 'múltiple actividad y la de los grup~s Y sociedades. humlil' nas' metódica y racionalmente. en con¡unto y en functón del medio geográfico""'· y en su Geografía política "se trata más especialmente de la vida de las sociedades políticas ! d¡:,'los Estados en sus relaciones con el suelo" Z7, pero:des-

se

pára 'Ratzel, el medio natural "sirve como de soporte rfgtd(l.

. de la perspectiva

de

lo

que

llamó determinismo, ya q~e,

. ¡¡;'"los humores y aspiraciones variables de los. hon:bra~' y ¡'€fgula los destinos de los pueblos con Ciega brutaltded 211. El"•valor científico de la construcción de Ratzel, por otra p'árté' el primer estudio sistemático de geografía humana, ~está garantizado por la posibilidad de enunciar leyes rela· thtaS a la acción del medio sobre el hombre. Geógrafo brl' !l'iínte; su planteo, además de esencialmente erróneo.:. :ru- .w el' triste destino de servir de base a la geopolltlca na;zi lii''''través de una incorrecta lectura del sueco Kjellén que, ·an lo que en Ratzel era una comparación (e! Estado como •&fga!1ismo, con necesidades de crecim_iento} quiso ver un,'; ·a'flrtnación de entidad; a partir de alll Karl Haushoter ¡us-

la expansión agresiva ( Lebensraum

y el racismo, reunidos en la

'tífico ¡:¡eográficamente

'también es concepto de Ratzel)

' consigna

8/ut

und

Boden

(raza y tierra).

,.¡

La geografía

humana:

Vidal de La Bllf!c.he

ejemplaridad

.l)aturaleza había terminado por resolver el doble dualismo ;que se perfilaba ya desde los comienzos de la geogf:af;i!'

.La

aceptación

de

la

de .las

ciencja~i d~~:J~

.(general/regional,

física/humanal

por

medio

de

la

~prpl!:i­

mación entre lo general y lo f!sico, por un lado, y .fo .regio-

lo

nal

y

lo

humano,

por

otro.

Privilegiando

el

estudio

de

La Tierra.

La Tierra.

:za L. Febvre, La Tierra.

n

:u l

.Febvre

L. Febvre:

etc.,

etc., pág. 26.

pág. 26.

etc .•

pég. 26.

La Tierra. :za L. Febvre, La Tierra. n :u l .Febvre L. Febvre: etc., etc., pág.

ff~ic~getleFat se estaba en terreno seguro: la eliminac del ·,hombre permitía operar con verdaderos objetos y la bor,resultante tendría validez de ciencia, aunque le muy difícil defender su existencia como disciplina frente resto de !as ciencias. Ratzel, como hemos visto, intentó tituir la unidad a la geografía con su propuesta antlro¡)o,ge< gráfica en la que. si bien se reinstalaba al hombre en Tierra, su papel resultaba pasivo, pues el objetivo de la el cía era estudiar las influencias del medio en el hombre, Jo que el geógrafo alemán pretendía resolver dos probl mas: el de la inclusión del hombre y de lo físico en un ámbito y el de la validez científica de su tarea que, dada férrea relación entre el hombre y el medio. se podrá cir en Jeyes. El cientificismo ratzeliano tendrá su heredera directo Vida! de La Blache quien rechazará el !TlecanfcJsmo minista, al que opondrá una dialéctica de la naturaleza y hombre teñida por el organicismo biologista, el evolucio mo y la teoría de la selección natural entonce? en boga. su planteo, y retomando las enseñanzas de Humboldt y, pecialmente, de Ritter. Vida! de La Blache llegará a ide ficar a la geografía can la geografía humana: "La geograf

humana no se opone [

e.lemento humano se halla excluido: tál geografía sólo tió en el espíritu de algunos especialistas· exclusivos" 29 De formación humanística e histórica, Paul Vida! de Blache .(1845-1918) fue profesor en la Escuela Normal rior desde 1875 y en la Universidad de París entre 1899 1.909 y E)jerció, .especialmente a través de su docencia, profunda influencia en el pensamiento geográfico e híst,:>ri,o· gráfico francés. Partiendo de la noción de que "la Tierra es un todo cuyas partes están coordinadas" Jo y que. en consecuencia, "en el organismo terrestre no existe nada en forma aislada" 31, Vi~:

dal de La Blache edifica una ciencia basada en ía · ción en el terreno que, a través de la descripción, se p pone llegar a la explicación, ya que "la misión especial de 1a geografía consiste en buscar cómo se combinan y modi- fican las leyes físicas o biológicas que rigen el globo al aplicarse a las diversas partes de la superficie" 3 2 y, por lo tanto, "la explicación geográfica de un ámbito se halla, pre- cisamente, en esa relación. Aisladamente los rasgos que.

] a una geografía .en la que

;w

3(t

lt

32:

P.

P.

Vidal

Vida!

P. Vidal

Vida!

P.

de La B!ache, Prlnclpes,

Blache.

de La Blache,

de

La Blache,

de la

etc., pág. 3. etc., pág.

Le príncipe,

129.'

Le príncipe,

Les cara_ctere$,

etc., pág. 129.

etc.,

pág. 291.

un

·•·~;~,~~·~¡:o:~ adquieren el valor de noción científica si. se los

valnrFde · 1;111

la

fisonomía

en

el

darles

su

de

país tienen

del

que

el

encad.enamiento

plena

forman

parte, úni<::o

significación" .33.

geografía, por medio de la observación, debe en-.

f . Otarse con los hechos que se dan en la superficie d.e la :.:~ta, "es decir el conjunto de fenómenos. que se produ-

masas sohda, hqtpda

constituyen el pl.aneta" 34 y en ellos debe

tipos o series, porque solo hay Cienc•a de lo ga-

,'"''_en- la

zona

de

contacto

entre

las

ce gaseosa que

Sl bien

oencia,

prE)q al:nJtembre

qls!;mgue

los

a

en

su

geografía "directa

o

indirectamente, con

sus

Ál

o

·

lugares

de

su

0-.bras

con

sus

obras

o

con

el

d

resultado

de

el, centro,

·

.

-s

es

 

e. at~nc1on ,,, ,

que

· la

geograf1a

es

hombres;

se

Interesa

la

Ciencia

de

los

en

los

sucesos

luz

que, en

los

ámbitos en

propiedades

y

v<rtualidades

que,

latentes" 3ó.

O

sea

que

la

sm

espaciales

en

su

mtsmo

y

his·

la

los que se producen,

n~: d!>

tor~l;t en tanto

$acan

permanecido tr<mta. los hechos

ello~, ha·

en·

geograha

en

su

repartición.

com~

··~~~~=~0~~~;t:e~en su vinculación. en

 

no

son

estables

estudio puede

hacerse

su_

organización,

que

que,

con

por

el

sino

evolucionan

vías

de

según dos

acceso qu~

ll"' oponen nl tienen distinto valor, )a geografía general

y,}¡¡ .regional, ya que "cualquiera

d<il el que se los considere, son los mismos hechos genera, {~~irJ~-n- sus encadenam~~ntos y c-crrstaclones los que- con-

'l.l;¡lian nuestra atención 37 .·:Nr.dal de La Blache se ocupó de ambos enfoques, aunt¡ue e.l mayor renombre de su escuela se deba a las monog~Mías regionales. En un artículo publicado en Annales de Geogra; phi!>•en 1896 definió la geografía general, y su pensam1ent() eVolucionó desde la concepción de que cada fenómeno de

un• punto de la Tierra está condicionado por todos los del mismo género del planeta, ya que todos se encuentran _ nectados, a la de que en la Tierra los fenómenos geogr:¡¡· ficos de igual orden son explicables por causas semejantes', coo.lo• que se puede introducir una tipología de hechos, uno de los cuales es explicable por causas similares.

sea

el punto

de vista

des•

.

•.

por causas similares. sea el punto de vista des• . •. bebe ,:pare cumplir con .su

bebe

,:pare cumplir

sea el punto de vista des• . •. bebe ,:pare cumplir con .su cometido "la geografía

con .su

cometido

"la

geografía

VIda! de La Slache. Histolre, etc., prefacio.

Vida! de La Blache,

Les caracteres.

etc., pág. 293~

Vida! de La Sla-¿he, Les carectCres, et,c., P~9t ?:98.

Vida!

Vida!

de La,.Biache,

Les caracteres,

de

La Slache.- Les cart{ctetes,

etc., pag., 298.

etc .•

pág,