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COMPORTAMIENTO

Bases neuronales de la autolesión

¿Por qué algunas personas se lastiman a sí mismas una y otra vez? Los investigadores ahondan en la posibilidad de que la respuesta se halle en el cerebro de los afectados

CHRISTIAN SCHMAHL

«

EN SÍNTESIS

Dolor que alivia

1 Muchas personas se autolesionan de forma

reiterada para liberarse de sentimientos angustiosos

o de la sensación de vacío interior.

2 Patrones de actividad cerebral alterados indi-

can que la regulación emo- cional de estas personas se encuentra perturbada.

3 Al contrario de lo que

ocurre en sujetos sanos,

los estímulos dolorosos

mitigan en estos individuos

la excitación emocional. El

dolor les proporciona alivio.

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T odo da vueltas en mi cabeza. Los pen­

samientos se precipitan y los senti­

mientos son tan fuertes que casi

exploto. Ya no aguanto la tensión.

Corro las cortinas, pongo mi música

favorita, me siento en el sofá y preparo pañuelos, compresas y una venda de gasa. Tomo una hoja de afeitar, la apoyo sobre mi brazo y cierro los ojos. Presiono la cuchilla; noto cómo se desliza

por mi piel, pero no siento dolor. Entonces la mue­ vo lentamente hacia abajo. Cuando abro los ojos, observo como la sangre roja fluye sobre mi piel; me tranquilizo. Poco a poco comienzo a percibir

el dolor, mi cabeza se serena, los pensamientos

vuelven a ordenarse. Mi tensión disminuye pau­ sadamente.» Este breve relato de una joven con trastorno límite de la personalidad (TLP) expone las ca­ racterísticas típicas que presenta una persona cuando se autolesiona: en un inicio siente una elevada tensión; a continuación, su percepción del dolor se reduce y, tras la acción, se encuentra relajada y empieza a experimentar las molestias por el daño que se ha causado. Muchos de los afectados se producen cortes con una hoja de afeitar; otros se queman la piel con un cigarrillo

o se golpean la cabeza contra la pared. Casi todos los individuos con TLP muestran este comportamiento al menos de forma ocasional. No obstante, las autolesiones aparecen también en otras psicopatologías, entre ellas, la depresión,

los trastornos de la conducta alimentaria y el es­

trés postraumático. En algunos casos no subya­ ce una enfermedad psiquiátrica. La conducta de autolesión se da más entre las niñas y mujeres jóvenes, posiblemente porque, al contrario que los hombres, ellas tienden a dirigir los sentimientos negativos contra sí mismas. ¿Cuál es el motivo de que las personas inflijan daño a su propio cuerpo? Durante mucho tiempo, el comportamiento autolesivo se clasificó como síntoma de una psicosis, es decir, de un juicio de la realidad equivocado, como ocurre en la esqui­ zofrenia. Aun así, muchos profanos creen que los afectados solo quieren llamar la atención. En la ma­ yoría de los casos, ninguno de los dos supuestos es correcto. En 2008, un equipo liderado por Nikolaus Kleindienst, del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim (ZI, de Zentralinstitut), llegó a otra conclusión. Preguntaron a mujeres con trastorno lí­ mite de personalidad el motivo por el cual se auto­ lesionaban. Las pacientes destacaron que de esta forma reducían su tensión interior. Con frecuencia señalaban también que ese comportamiento les permitía terminar con los estados disociativos en los que se experimentaban a sí mismas o a su en­ torno como irreal o extraño. Los investigadores y terapeutas conocen desde hace años que, sobre todo en las personas con TLP, las estrategias «sanas» para regular las emociones, como puede ser la distracción, no alivian el males­ tar de estos pacientes, por lo que deben recurrir a medidas drásticas. Pero ¿cómo es posible que, de manera voluntaria, prefieran sufrir dolor?

MENTE Y CEREBRO 66 - 2014

CAROLIN WANITZEK

NO DUELE EN ABSOLUTO Cuando los pacientes con trastorno límite de persona- lidad se producen
NO DUELE EN ABSOLUTO
Cuando los pacientes con
trastorno límite de persona-
lidad se producen cortes en
su propio cuerpo, encuentran,
en un primer momento, alivio
a su sobrecarga psíquica.

MENTE Y CEREBRO 66 - 2014

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COMPORTAMIENTO

EN BREVE

Trastorno límite de la personalidad

Los afectados padecen una autoimagen inestable, fuertes fluctuaciones en el estado de ánimo y una tensión interior. Les resulta difícil controlar emociones como la ira y la rabia. Presentan una tenden- cia a las reacciones impulsivas, lo que puede conducirles a numerosos conflictos.

Disociación

Se trata de una alteración

o desdoblamiento de las

funciones psíquicas, sobre todo de la percepción de sí mismo o del ambiente. Uno de los síntomas típicos de los pacientes con trastorno

límite de la personalidad es

la despersonalización, en la

que los afectados se perciben alejados, irreales o extraños. Las disociaciones a menudo cursan acompañadas de una reducción en la percepción de dolor.

acompañadas de una reducción en la percepción de dolor. 60 Autolesiones Definición Lesiones reiteradas e

60

Autolesiones

Definición Lesiones reiteradas e intencionadas al propio cuerpo sin propósito (consciente) de suicidio.

Manifestaciones Cortes, arañazos, rascaduras, mordeduras, quemaduras, cabezazos contra la pared, incluso formas singulares como arrancarse el pelo o ingerir sustancias peligrosas.

Prevalencia La conducta autolesiva aparece sobre todo entre los jóvenes y adultos jóvenes, y disminuye en la mediana edad. Un equipo dirigido por Romuald Brunner, de la Clínica Universitaria de Heidelberg,

publicó en 2007 datos de más de 5000 alumnos de entre 14 y 15 años escogidos de manera aleatoria de institutos de secundaria y de centros de formación profesional ubicados en el distrito de Rhein-Neckar. Casi el 2 por ciento de los chicos y el 6 por ciento de las chicas señalaron que se habían autolesionado intencionadamente al menos tres veces en el último año.

Señales de alarma

Frecuentes cicatrices no explicables, cortes, quemaduras y hematomas; sobre todo en brazos, muslos, vientre y caderas.

Ropa para disimular (jersey en época de calor), negativa a desvestirse en presencia de alguien o a ir a la piscina.

Guardar cuchillas de afeitar, vidrios rotos y apósitos.

Dibujos de autolesiones.

Signos inespecíficos: aislamiento, cambios de humor, conductas de riesgo, baja autoestima e impulsividad.

Factores de riesgo Un gran número de estudios constatan que las experiencias traumáticas en la infancia pueden de- sequilibrar las reacciones (hormonales) frente al estrés. Entre los mayores factores de riesgo se en- cuentran, junto al abuso sexual y a los malos tratos, la desatención emocional y el rechazo por parte de las personas de referencia. Muchos pacientes con trastorno límite de la personalidad informan de que los padres ignoraban, rechazaban o se mofaban de sus sentimientos.

Detonantes Las experiencias interpersonales frustrantes (humillaciones o sobreexigencia en las relaciones sexuales, por ejemplo) pueden desencadenar una conducta autolesiva. También personas de la misma edad u otros pacientes que se autolesionan pueden «contagiar» el comportamiento, puesto que la colecti- vidad refuerza el sentimiento de pertenencia. Sin embargo, por lo general, solo los afectados que se hallan bajo fuertes problemas emocionales se autolesionan con regularidad para superar el estrés.

Reforzadores y consecuencias La respuesta corporal directa ejerce de reforzador central de la conducta autolesiva: la tensión interior del afectado disminuye, los sentimientos disasociativos desaparecen y la persona encuentra alivio. Más tarde aparecen sentimientos de culpa y vergüenza, así como cierta preocupación por ocultar los vendajes y las cicatrices, lo que puede desembocar en evitación social y aislamiento. Llamar la atención, provocar a los padres y entablar relaciones con otros afectados son comportamientos que pueden contribuir al mantenimiento de la autolesión.

(Por Franz Resch, Universidad de Heidelberg)

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Un grupo dirigido por Martin Bohus, a la sazón director médico de medicina psicosomática en el ZI, investigó en 2000 en la Universidad de Fri­ burgo la percepción de dolor en estos afectados. Los probandos debían mantener una mano en un cuenco con agua helada el máximo tiempo posi­ ble y valorar el grado de dolor que les provocaba. Las participantes con TLP evaluaron la molestia que sentían por debajo del grupo sano de control; tampoco ninguna de ellas retiró la mano del agua antes de finalizar el experimento. En cambio, to­ dos los sujetos de control no aguantaron el dolor punzante, por lo que tiraron la toalla antes de tiempo. En un experimento semejante posterior, se solicitó a las mismas pacientes que volvieran al laboratorio cuando se sintieran tan tensas como para, en circunstancias habituales, autolesionarse. Las afectadas se mostraron todavía menos sensi­ bles al dolor.

Insensibilidad reversible

Para comprobar si el umbral del dolor se incre­ menta, asimismo, en otras enfermedades men­ tales, testamos en 2010 estímulos dolorosos ca­ lientes y fríos en mujeres con trastorno por estrés postraumático (TEPT) o de la conducta alimen­ taria (TCA), además de pacientes con TLP. Las vo­ luntarias con trastorno límite de la personalidad que se autolesionaban presentaban una mayor insensibilidad a las sensaciones dolorosas, fuese en condiciones normales o bajo estrés. Ya en 2007, Petra Ludäscher y sus colaborado­ res en el ZI quisieron averiguar la relación entre la tensión interior, la percepción de dolor y las autolesiones a través de estímulos dolorosos eléc­ tricos. En las pacientes con TLP, el umbral de dolor era superior que en las mujeres sanas. También se descubrió que cuanto más intensa era la sen­ sación de encontrarse bajo tensión o si padecían sentimientos disociativos (como el de irrealidad), menos dolor percibían. En el grupo de control no se observó esta relación. En una investigación posterior se constató que la sensibilidad alterada al dolor puede revertirse. Las participantes con TLP que, tras una psicotera­ pia de al menos seis meses, ya no se autolesiona­ ban, presentaban un nivel de percepción de dolor entre el registrado en las pacientes que todavía se producían daño a sí mismas y el del grupo de control. El grado de sensibilidad a las sensacio­ nes dolorosas había sido igual en ambos grupos

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Diez consejos para los familiares:

1. Converse con el afectado sobre las autolesiones sin irritación y con respeto.

2. Hable sobre ello abiertamente, pero sin imponer la conversación.

3. No reaccione con espanto, enfado o reproches.

4. No ignore la conducta ni la minimice.

5. Ofrezca una cercanía física, pero no la fuerce.

6. No exprese prohibiciones, castigos ni ultimatos.

7. Interésese por las preocupaciones y necesidades que originan la conducta.

8. Mantenga el contacto con el afectado; ofrézcale apoyo y proporcióneselo.

9. Facilite material para vendar y curar las heridas, y ayude a desinfectarlas y curarlas; acuda a un médico en caso de lesiones graves.

10. Infórmese y déjese aconsejar por expertos.

de pacientes con TLP antes de la terapia. En otras palabras, la percepción de dolor se normalizaba tras dejar de autolesionarse. Con todo, las causas de la reducción en las sen­ saciones dolorosas solo podrán aclararse median­ te estudios a largo plazo. Ahora bien, la visualiza­ ción del funcionamiento del cerebro nos descubre una interrelación entre la sensibilidad al dolor y la conducta autolesiva. Mediante tomografía por resonancia magnética investigamos la posibilidad de una alteración del procesamiento del dolor en el cerebro. Según observamos, cuando provocá­ bamos dolor en el dorso de la mano de mujeres sanas mediante un thermode (dispositivo para producir estímulos de calor), se incrementaba la actividad en la amígdala y en la corteza cingular anterior (ambas regiones cerebrales participan en el procesamiento emocional del dolor). En pacien­ tes que se autolesionaban, la actividad en estas regiones disminuía, aunque se les aplicaban las mismas condiciones. Otra particularidad: en es­ tas participantes las neuronas de la corteza pre­ frontal dorsolateral, área que se relaciona con el control del dolor, se excitaban cada vez más. Ello apunta a que el procesamiento neuronal de las personas que se autolesionan se encuentra dete­ riorado y que la corteza prefrontal dorsolateral inhibe de manera excesiva esa sensación. Nuestros resultados podrían, además, aclarar por qué los individuos con personalidad límite re­ curren a las lesiones contra el propio cuerpo para aliviar los sentimientos negativos: el incremento en el control a través de la corteza prefrontal no solo disminuye la sensibilidad al dolor, sino tam­

Ayuda profesional

Algunas de las personas que se autolesionan consiguen dejarlo por sí solas; otras necesitan asistencia psicote- rapéutica para lograrlo. Como

sucede con las adicciones, los afectados logran abandonar su conducta disfuncional solo

si realmente quieren. En psi-

coterapia aprenden la manera

de reducir la tensión interior sin tener que autolesionarse. Los terapeutas proporcionan

a los clientes herramien-

tas para superar el estrés, incrementar la tolerancia a los sentimientos negativos y para entrenar las competen- cias sociales y habilidades de resolución de problemas. Los afectados deben mejorar por

sí mismos las circunstancias

vitales. Hasta ahora no existe un tratamiento farmacológico efectivo contra las autole- siones, aunque los medica- mentos para otros trastornos mentales, como la depresión, pueden ayudar a evitarlas.

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COMPORTAMIENTO

Un control excesivo de la corteza prefrontal reduce la sensibilidad al dolor, pero también el procesamiento de las emociones en la amígdala

SENTIMIENTOS REPRIMIDOS

En las pacientes que se auto- lesionan, los estímulos do- lorosos reducen la actividad cerebral en regiones respon- sables del procesamiento emocional del dolor: la corte- za cingular anterior (izquier- da) y la amígdala (centro). Por el contrario, la excitación neuronal se incrementa en la corteza prefrontal dorso- lateral (derecha), responsable del control de las reacciones emocionales.

bién minimiza el procesamiento emocional en la amígdala y la corteza cingular anterior. Con el fin de comprobar dicha hipótesis, indu­ jimos en nuestras pacientes tensión emocional adicional presentándoles imágenes de personas heridas y de escenas violentas. Como esperába­ mos, la actividad cerebral se incrementó en los centros de la emoción (la amígdala y la corteza cingular anterior). Pero no solo durante la obser­ vación de las imágenes negativas. La sobreacti­ vidad se produjo de manera similar con imáge­ nes en apariencia neutras que empleamos como control. Al parecer, en ocasiones las pacientes encontraban gravosas las escenas sociales que se les mostraban. La actividad cerebral resultó más elevada cuanto peor estimaban su capacidad de regulación emocional. A continuación, indujimos de nuevo estímulos dolorosos calientes o tan solo tibios (mediante un thermode) sobre el dorso de su mano. Otra vez se redujo la activación en las regiones cerebrales «afectivas», pero no solo ante los estímulos dolorosos calientes, sino también ante los tibios. Quisimos afinar aún más el experimento, por lo que empleamos el análisis de conectividad, un procedimiento estadístico que permite medir la interrelación entre las distintas regiones cerebra­ les. Nuestro equipo, dirigido por la psicóloga Inga Niedtfeld, llegó al siguiente resultado: los estímu­ los tibios produjeron menos señales de inhibición entre la corteza prefrontal y los centros emocio­ nales en el sistema límbico de las pacientes en comparación con mujeres sanas. Bajo estas «con­ diciones normales» parecían carecer de la inhibi­ ción recíproca entre ambas regiones cerebrales, base neuronal de la regulación emocional. En las pacientes, únicamente los estímulos dolorosos ac­ tivaban la inhibición en cuestión. Es decir, existía un correlato neurobiológico para la mejora de la regulación emocional a través de las autolesiones.

de la regulación emocional a través de las autolesiones. 62 En su mayoría, los afectados no

62

la regulación emocional a través de las autolesiones. 62 En su mayoría, los afectados no se

En su mayoría, los afectados no se producen quemaduras, sino cortes profundos en la piel, por ejemplo, con cuchillas de afeitar. Por ello, en 2012 empleamos incisiones en una nueva in­ vestigación. Se trataba de pequeños cortes que causábamos con un bisturí en la piel del ante­ brazo, similar al que produce una aguja para la extracción de sangre. Las participantes debían resolver, bajo la presión del tiempo, tareas de cálculo mental cuyo grado de dificultad se había adaptado de forma que ninguna pudiera respon­ der correctamente a más de la mitad de ejerci­ cios. Además, puntuamos todos con comentarios negativos como, por ejemplo: «Lo has hecho re­ matadamente mal». Con ello, incrementamos la percepción subjeti­ va de estrés y la frecuencia cardíaca tanto en las pacientes con trastorno límite de personalidad como en las mujeres sanas. En estas últimas, el posterior corte con el bisturí provocó que siguie­ ra aumentando su excitación. En cambio, en las pacientes, el estrés emocional y la frecuencia car­ díaca descendieron. Pasados entre 15 y 30 minu­ tos tras la incisión, la tensión en las participantes con TLP fue especialmente baja. En un período de tiempo similar, disminuyó, asimismo, la tensión después de la autolesión.

Control alternativo del estrés

El anterior estudio ofrece un indicio más de que las personas con trastornos en la regulación emo­ cional emplean las autolesiones para liberarse de estados emocionales desagradables, como es una fuerte tensión interior. Este mecanismo les fun­ ciona tan bien, que siempre vuelven a recurrir a él a falta de otros métodos. Otras investigaciones revelan que existen otras anomalías biológicas. Las personas que con más frecuencia se autolesionan presentan una insu­ ficiencia en las reacciones hormonales del eje

GEHIRN UND GEIST / BUSKE-GRAFIK, SEGÚN CHRISTIAN SCHMAHL
GEHIRN UND GEIST / BUSKE-GRAFIK, SEGÚN CHRISTIAN SCHMAHL

MENTE Y CEREBRO 66 - 2014

2012

PÁGS. 605-615,

(

DISORDER

VOL. 26,

PERSONALITY

DISORDERS,

IN BORDERLINE

OF PERSONALITY

INCISION

JOURNAL

ET AL. EN AND

REGULATION

SCHMAHL

«STRESS

REITZ, C.

FUENTE:

S.

)».

Tensión psíquica

alta

baja

Mujeres con trastorno límite de la personalidad con conducta autolesiva

 
 
 

Mujeres sanas (grupo de control)

Antes

Ejercicios

Tras

de la

de cálculo

la lesión

prueba

bajo la presión del tiempo

en la piel

del estrés, una cadena de señales que produce el propio cuerpo entre el hipotálamo, la hipófisis y la corteza suprarrenal y que se activa bajo situa­ ciones estresantes. Michael Kaess y sus colabo­ radores de la Clínica Universitaria de Heidelberg observaron este fenómeno en 2012 en jóvenes que se autolesionaban con regularidad. Bajo presión psíquica, su nivel de cortisol (hormona del estrés) en saliva aumentaba bastante menos en compara­ ción con las personas sanas del grupo de control. Un equipo de la Escuela de Medicina de Harvard descubrió un efecto semejante en monos que se mordían a sí mismos. Estas peculiaridades hor­ monales señalan, al igual que nuestros resultados, a la conducta autolesiva como una reacción a las situaciones estresantes. En cualquier caso, todavía no queda claro si las peculiaridades biológicas son el origen o una con­ secuencia de las autolesiones. También permanece abierta la pregunta de si este mecanismo puede explicar los daños que se causan a sí mismos los pacientes de sexo masculino. En la actualidad, nuestro grupo investiga esta cuestión en el Insti­ tuto Central de Salud Mental en Mannheim. No obstante, los resultados ya existentes contribu­ yen a entender la conducta de la autolesión, en apariencia incomprensible, como una reacción subjetiva al estrés.

incomprensible, como una reacción subjetiva al estrés. Christian Schmahl es director médico en el Instituto

Christian Schmahl es director médico en el Instituto Central de Salud Mental en Mannheim. Dirige el grupo de inves- tigación clínica sobre los mecanismos del procesamiento emocional alterado en el trastorno límite de la personali- dad, del mismo centro.

MENTE Y CEREBRO 66 - 2014

DISMINUCIÓN DEL ESTRÉS VÍA BISTURÍ

Los ejercicios de cálculo men- tal bajo presión del tiempo estresan tanto a las pacientes con trastorno límite de la personalidad (TLP) como a las mujeres sanas. En estas últimas, un corte con el bisturí aumenta aún más el nivel de estrés; en cambio lo reduce en las participantes con TLP.

Para saber más

Selbstverletzendes Verhal- ten bei stressassoziierten Erkrankungen. Dirigido por C. Stiglmayr y C. Schmahl. Kohlhammer, Stuttgart, 2008.

Pain sensitivity is reduced in borderline personality disor- der, but not in posttraumatic stress disorder and bulimia nervosa. C. Schmahl et al. en World Journal of Biological Psychiatry, vol. 11, págs. 364 - 371, 2010.

Functional connectivity of pain-mediated affect regula- tion in borderline personality

disorder. I. Niedtfeld et al. en PLoS One, vol. 7, pág. e33293,

2012 .

Stress regulation and inci- sion in borderline personality disorder: A pilot study model- ling cutting behaviour. S. Reitz et al. en Journal of Personality Disorders, vol. 26, págs. 605 - 615, 2012 .

Borderline: Das Selbsthilfe- buch. A. Knuf y C. Tilly. Balance Buch + Medien, 2012 .

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