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Ubu Cornudo

PERSONAJES:

PADRE UBU
SU CONCIENCIA
MADRE UBU
ACHRAS
REBONTIER
MEMNON
LOS TRES PALOTINOS
EL ZAPATERO SCYTOTOMILLE
EL COCODRILO
UN SIRVIENTE
UN PERRO CON CALCETINES DE LANA

ACTO PRIMERO
Escena I

La escena se desarrolla en casa de Achras. Dos puertas laterales, una puerta fonda que da
a un despacho.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, no tengo motivo para estar descontento de mis poliedros. Cada seis
semanas tienen pequeños. Son peores que conejos. Es absolutamente cierto decir que los poliedros regulares
son los más fieles y más apegados a su amo; salvo que el icosaedro se ha rebelado esta mañana y me he visto
obligado, fíjese usted, a atizarle una bofetada en cada mejilla. Y que así estaba previsto. Y mi tratado, fíjese
usted, acerca de las costumbres de los poliedros va avanzando: tan sólo quedan por hacer veinticinco
volúmenes.

Escena II

ACHRAS, UN SIRVIENTE.

EL SIRVIENTE - Señor, hay un individuo que quiere hablar al Señor. Ha arrancado la campanilla a fuerza de
tirones, ha roto tres sillas queriendo sentarse.

Le entrega una tarjeta.

ACHRAS - ¿Qué es esto? Señor Ubu, antiguo rey de Polonia y de Aragón, doctor en patafísica. Esto no estaba
previsto en lo más mínimo. ¿Qué es eso de patafísica? Bueno, es igual. Debe ser alguien distinguido. Voy a dar
una prueba de mi amabilidad a este extranjero enseñándole mis poliedros. Haced pasar a ese señor.
Escena III

ACHRAS, UBU en traje de viaje, llevando una maleta.

UBU - ¡Cuernoempanza! Vuestro cuchitril, señor, está horriblemente construido. Se nos ha dejado campanillear
durante más de una hora, y cuando los señores lacayos vuestros se han decidido a abrir, no hemos encontrado
delante más que un orificio tan minúsculo que aún no entendemos cómo nuestra barriga ha podido llegar a
pasar.

ACHRAS - Oh, pero es que oídme: no me esperaba en lo más mínimo visita de tan gran personaje. A no ser por
esto, tened la seguridad de que se hubiera hecho ensanchar la puerta. Pero disculparéis las molestias
ocasionadas por un viejo coleccionista. Que es al mismo tiempo, me atrevo decir, un gran sabio.

PADRE UBU - Os complace decirlo, Señor, pero habláis a un gran patafisico.

ACHRAS - Perdón, Señor, ¿decíais...?

PADRE UBU - Patafísico. La patafísica es una ciencia que hemos inventado y cuya necesidad se hacía sentir de
forma general.

ACHRAS - Oh, pero es que si sois un gran inventor, nos entenderemos, fíjese usted, ya que entre grandes
hombres...

PADRE UBU - ¡Sea usted más modesto, Señor! Por otra parte, aquí no veo más hombre que yo. Pero ya que
insistís, condesciendo a haceros gran honor. Sabréis que vuestra casa nos interesa, y que hemos decido
instalarnos en ella.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted...

PADRE UBU - Os dispenso de muestras de agradecimiento... ¡Ah! A propósito, lo olvidaba: dado que no es
justo que el padre se encuentre separado de sus hijos, inmediatamente se reunirá con nosotros nuestra familia: la
señora Ubu, nuestros hijos Ubu y nuestras hijas Ubu. Son gentes muy sobrias y muy bien educadas.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, temo que...

PADRE UBU - Comprendemos: teme usted molestarnos. Además, a partir de ahora, no toleraremos su
presencia más que como una gentileza. Añadiré que, mientras nosotros inspeccionamos sus cocinas y su
comedor, va usted a ir a buscar nuestras tres cajas de equipajes, que hemos omitido en su vestíbulo.

ACHRAS - Oh, pero es que no tiene el menor sentido instalarse así en casa de la gente. Es una impostura
manifiesta.

PADRE UBU - Una magnífica decisión. Correcto. Señor, por una vez en su vida ha dicho la verdad.

Escena IV

PADRE UBU, además su CONCIENCIA.

PADRE UBU - ¿Tenemos motivos para obrar así? Cuernoempanza, de por nuestro velón verde, vamos a pedir
consejo a nuestra Conciencia. Está allí, en esta maleta, llena de telarañas. Se ve bien que no la hacemos servir
muy a menudo.

Abre la maleta. Sale la Conciencia bajo la apariencia de un enorme individuo en camisa.

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, ¿quiere usted tomar algunas notas?


PADRE UBU - Señor, perdón. No gustamos en lo más mínimo de escribir, pese a que no dudamos de que tiene
que decirnos cosas considerablemente interesantes. Y a propósito de esto voy a preguntarle cómo tiene la
desfachatez de presentarse ante nosotros en camisa.

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, la Conciencia, al igual que la verdad, no lleva habitualmente
camisa. Si ostento una es por respeto a la augusta asistencia.

PADRE UBU - Pero vamos, señor Conciencia mía, arma usted demasiado ruido. Será mejor que conteste a esta
pregunta. ¿Haría yo bien en matar al señor Achras que ha osado venir a insultarme en mi propia casa?

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, es indigno de un hombre civilizado devolver mal por bien. El
señor Achras os ha albergado. El señor Achras os ha ofrecido sus brazos y su colección de poliedros. El señor
Achras, y así sucesivamente, es un hombre estupendo, muy inofensivo. Seria una cobardía, y así sucesivamente,
matar a un pobre viejo incapaz de defenderse.

PADRE UBU - ¡Cuernoemopanza! Señor Conciencia mía, ¿está usted seguro de que no puede defenderse?

LA CONCIENCIA - Absolutamente, señor. Por lo tanto resultaría muy cobarde asesinarle.

PADRE UBU - Gracias señor. Ya no le necesitamos. Mataremos al señor Achras puesto que no hay peligro, y
le consultaremos a usted más a menudo ya que sabe dar mejores consejos de lo que hubiésemos creído. ¡A la
maleta!

La encierra.

LA CONCIENCIA - En este caso, señor, y así sucesivamente, creo que podemos quedarnos aquí por hoy.

Escena V

PADRE UBU, ACHRAS, EL LACAYO

Achras entra andando hacia atrás inclinándose espantado ante las tres cajas rojas empujadas por el lacayo.

PADRE UBU (al lacayo.) - ¡Lárgate, cerdo! - Y en cuanto a usted, señor, tengo que hablarle. Le deseo todo
género de prosperidades y voy a mendigar de su gracia un favor de amigo.

ACHRAS - Todo aquello que, fíjese usted, pueda esperarse de un anciano sabio que ha consagrado, fíjese
usted, a estudiar las costumbres de poliedros sesenta años de su vida.

PADRE UBU - Señor, hemos sabido que la señora Ubu, nuestra virtuosa esposa, nos engaña indignamente con
un egipcio llamado Memnón que acumula las funciones de reloj cuando la aurora, pocero cuando la noche y de
día la de hacernos cornudo. Hemos proyectado, ¡cuernoempanza! proporcionarle una terrorífica venganza.

ACHRAS - De todo esto, fíjese usted, señor, lo de que es usted cornudo lo apruebo.

PADRE UBU - Nos hemos decidido, pues, a obrar con severidad. Y vemos nada más conveniente para castigar
al infame que el suplicio palo.

ACHRAS - Perdón, aún no acabo de ver, fíjese usted, en qué serle útil.

PADRE UBU - De por nuestro velón verde, Señor, deseando no fracasar en nuestra labor justiciera, nos
sentiríamos dichosos de que un hombre respetable subiera al palo a modo de prueba con el fin de ver si
funciona bien.
ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, jamás de los jamases. Es demasiado. Lamento, fíjese usted, no poder
haceros este pequeño favor. No tiene el menor sentido. Me habéis robado mi casa, fíjese usted, me habéis
echado a la calle, y ahora queréis matarme. ¡Oh!

PADRE UBU - No se desconsuele, señor amigo nuestro. Se trataba simplemente de una broma. Volveremos
cuando haya usted cesado por completo de manifestar temor.

Escena VI

ACHRAS, además los tres Palotinos saliendo de las cajas.

LOS TRES PALOTINOS


Somos los Palotinos
Somos los Palotinos
Tenemos jets de conejos,
Pero esto no impide
Que estemos puercamente adinerados
Para matar Rentistas.
Somos los Pa
Somos los Tinos
Somos los Palotinos.

MERDANPO
En grandes cajas de hierro blanco
Apilados la semana entera
Es tan solo el domingo
Cuando puede respirarse el aire libre
Oreja al viento, sin achantarse.
Se marcha con paso seguro
Y las gentes que nos ven pasar
Nos toman por militares.

LOS TRES
Somos los Palotinos. etc...

MOUSCHED-GOGH
Cada mañana nos despertamos
A fuerza de patadas en el trasero
Después tenemos que bajar a tientas
Todo ello resulta ideal para nuestros zurrones.
Rompemos hocicos en mil pedazos
Y llevamos al Padre Ubu
El dinero de la gente que hemos pelado.

LOS TRES
Somos los Palotinos, etc...

Bailan. Achras horrorizado cae sentado sobre una silla.

CUATRONEJAS
Con grotesco atavío
Recorremos la ciudad entera
A fin de romper los morros a las gentes
Que no tienen la suerte de gustarnos.
Mundacamos por una bisagra,
Meamos por un grifo
Y respiramos la atmósfera
Por medio de un tubo curvado.

LOS TRES
Somos los Palotinos, etc...

Ronda alrededor de Achras.

ACHRAS - ¡Oh! Pero es que, fíjese usted, es absurdo, no tiene el sentido.

El palo surge bajo su silla.

Oh, pero vamos, no se ha entendido nada. Si fueran ustedes mis poliedros, fíjese usted.. Tened piedad de un
desgraciado sabio. Fíje, fíjese usted. No tiene sentido.

Le empalan y levantan a pesar de sus aullidos. Profunda obscuridad.

LOS PALOTINOS (rebuscando en los muebles v retirando sacos de finanza.) - Dadle finanza - al Padre Ubu.
Dadle tóda la finanza al Padre Ubu. Que no quede nada. - Y que ni los centavos escapen a los tacaños que
vienen a buscarlos. Dadle toda la finanza - al Padre Ubu.

Volviendo a entrar en sus cajas.

Somos los Palotinos, etc...

Achras pierde el conocimiento.

Escena VII

ACHRAS (empalado). PADRE UBU, MADRE UBU.

PADRE UBU - De por mi velón verde, mi dulce niña, seremos felices en esta casilla.

MADRE UBU - Una sola cosa falta a nuestra dicha, amigo mío, ver al respetable anfitrión que nos ofrendó
estos placeres.

PADRE UBU - Que no lo espere. Previniendo vuestro deseo, le he hecho instalar en el puesto de honor.

Enseña el palo. Gritos y crisis de nervios de la Madre Ubu.

FIN DEL PRIMER ACTO.

ACTO SEGUNDO
Escena I

ACHRAS empalado, LA CONCIENCIA saliendo a medias de una maleta.

LA CONCIENCIA - Señor.
ACHRAS- ¡Ohn!

LA CONCIENCIA - Y así sucesivamente.

ACHRAS - ¿Qué pasa aún? ¡Ohn! ¿Pero qué? Debo estar muerto. Déjenme tranquilo.

LA CONCIENCIA - Señor, a pesar de que mi filosofía condena absolutamente la acción, dado que lo que ha
hecho el Señor Ubu es en demasía indigno, voy a desempalarle.

Se estira hasta llegar a la altura de Achras.

ACHRAS (desempalado,) - A esto no puede uno negarse, Señor.

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, deseo tener con usted un rato de charla. Siéntese, por favor.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, ni hablar de eso. No cometeré la indelicadeza de sentarme en
presencia de un puro espíritu que es salvador, y además, fíjese usted, me resulta desagradable.

LA CONCIENCIA - Mi íntimo sentido y el sentimiento de equidad hacen que sea para mi un deber el castigar
al Señor Ubu. ¿Qué venganza vais a proyectar?

ACHRAS - Hon, pero es que, fíjese usted, hace tiempo que está todo pensado. Simplemente voy a
desenganchar la trampa de la bodega y colocar el sillón al lado y fíjese usted, y cuando ese individuo, fíjese
usted, vuelva de comer va a hundirlo todo, entonces bien, y que así estaba dispuesto.

LA CONCIENCIA - Se habrá hecho justicia y así sucesivamente.

Escena II

LOS MISMOS, PADRE UBU.


La Conciencia se esconde en la maleta.

PADRE UBU - ¡Cuernoempanza! Señor, no ha quedado usted donde le había puesto. De hecho, ya que aún es
usted utilizable, no olvide decir a su cocinera que tiene la costumbre de servir la sopa demasiado salada y el
asado demasiado hecho. No nos gusta así. Y no es porque no podamos, mediante nuestra ciencia en patafísica,
hacer salir de la tierra los manjares más exquisitos. Pero son sus procedimientos, Señor, los que nos indignan.

ACHRAS - Oh, pero es que, no volverá a repetirse.

El Padre Ubu se sumerge en la trampa.

Fíjese usted.

PADRE UBU - ¡Cuernoempanza, Señor! ¿Qué significa esta broma? Sus suelos son deplorables. Nos vamos a
ver obligados a actuar con energía.

ACHRAS - Sólo se trata de una trampa, fíjese usted.

LA CONCIENCIA - El señor Ubu está demasiado gordo. No podrá pasar nunca.

PADRE UBU - ¡De por mi velón verde! Es necesario que una trampa se abra o se cierre. La belleza del teatro
de finanzas radica en el buen funcionamiento de las trampas. Esta nos estrangula, nos lastima el colon
transverso y el gran epiplón. Vamos a perecer si no nos sacan de aquí.
ACHRAS - Todo lo que está en mi mano hacer es, fíjese usted, dulcificar vuestros momentos mediante la
lectura de algunos pasajes característicos, fíjese usted, de mi tratado sobre las costumbres de los poliedros y de
la tesis, que he tardado sesenta años en componer, acerca de la superficie del cuadrado. ¿No queréis? Entonces
pues me voy. No quiero ver esto. Es demasiado triste.

Sale.

Escena III

PADRE UBU, LA CONCIENCIA.

PADRE UBU - ¿Dónde está usted, Conciencia mía? Cuernoempanza, me daba usted buenos consejos. Haremos
penitencia y restituiremos a sus manos alguna fracción de lo que hemos cogido. No descerebraremos más.

LA CONCIENCIA - Señor, nunca he deseado la muerte del pecador y así sucesivamente. Os tiendo una mano
caritativa.

PADRE UBU - Dese prisa, Señor. Estamos pereciendo. Apresúrese a sacarnos de esta trampa y le otorgaremos,
fuera de esa maleta, una gracia.

La Conciencia, después de haber liberado a Ubu, arroja la maleta dentro de la trampa.

LA CONCIENCIA (gesticulando.) - Gracias, Señor. Señor, no hay ejercicio más saludable que la gimnasia.
Preguntadlo a todos los higienistas.

PADRE UBU - Cuernoempanza, Señor, arma usted demasiado jaleo. Para probarle nuestra superioridad en esto
al igual que en todo, vamos a realizar el salto perigilioso, lo que puede parecer sorprendente dada la enormidad
de nuestra barriga.

Empieza a correr y a brincar.

LA CONCIENCIA - Señor, os lo suplico. No hagáis nada. Vais a hundir el suelo y a desaparecer otra vez en
alguna trampa. Admirad nuestra ligereza. (Queda colgado de los pies.) ¡Oh, socorro! ¡Voy a romperme los
riñones! ¡Venid en mi ayuda, Señor Ubu!

PADRE UBU (sentado.) - Oh no. No haremos nada, Señor. En este momento estamos realizando nuestra
digestión, y la menor dilatación de nuestra panza nos haría perecer instantáneamente. Dentro de dos tres horas a
lo sumo nuestra digestión habrá terminado y volaremos en ayuda. Y por otro lado, no tenemos en lo más
mínimo la costumbre descolgar harapos.

La Conciencia se menea y cae sobre la panza de Ubu.

PADRE UBU - Ah, vamos. Señor, no toleraremos que se nos disturbe, no será usted el que empiece a hacerlo.

No encontrando la maleta, agarra a la Conciencia por los pies, abre puerta del fondo y la hace
desaparecer, empezando por la cabeza, en el agujero entre las dos basas de piedra.

Escena IV

PADRE UBU, LOS TRES PALOTINOS.


De pie en sus camas.

LOS TRES PALOTINOS - Los que se burlan de su sombra - son tontos e idiotas - que perfectamente podrían -
antes de la mañana - tener que arrepentirse. Ya que él no quiere - que su persona - sea maltratada - o
embromada. Ya que él no quiere - que su barriga - sea ri-di-cu-li-zada. Ese tonel que se acerca, nel que se
acerca, nel que se acerca, es el Padre Ubu.

Mientras tanto el Padre Ubu enciende su velón verde, llama de hidrógeno en vapor de azufre y que, construido
según el principio del órgano filosófico, emite un sonido de flauta continuo. Y escribe en la pared dos letreros:
Aquí se escribe a máquina - corta gatos y onejas.

MERDANPO - Ohn, señorgg. Hay gentes que sufren grandes penas. El Señor Rebontier, él ha pasado once
veces esta mañana por el Pincha Puercos, plaza de la Concordia. ¡Ohn!

MOUSCHED-GOGH - Señorgg, como me habéis mandado, he ido a llevar una carga de puñetazos explosivos a
casa del Señorgg, y un pote de mierdra lleno a casa del Señorgg. ¡Ohn!

CUATRONEJAS - Yo he estado en Egipto, señor, y me he traído al cantamañanas de Memnón. Pero como no


sé si hay que darle cuerda para que siga cantando lo he encerrado en la cámara de Patacones. ¡Hon, señor!

PADRE UBU - ¡Silencio, estúpidos individuos! Dejadme meditar. - La esfera es la forma perfecta. El sol es el
astro perfecto. En nosotros nada es tan perfecto como la cabeza, siempre hacia el sol levantada y tendiendo
hacia su forma, salvo el ojo, espejo de este astro y semejante a él.

La esfera es la forma de los ángeles. Al hombre no le es dado más que ser ángel incompleto. Más perfecto que
el cilindro, menos perfecto que la esfera, del tonel irradia el cuerpo hiperfísico. Nos, su isomorfo, somos la
hermosura.

LOS PALOTINOS - Los que se burlan - de su sombra - son todos tontos idiotas - que muy bien podrían - antes
de mañana - verse esquilados.

El Padre Ubu, que estaba sentado en una mesa, se levanta y camina.

LOS PALOTINOS - Ese tonel que se acerca, nel que se acerca, nel que se acerca, es el Padre Ubu, y su barriga
inmensa, barriga inmensa, es el padre Ubu.

PADRE UBU - Non cum vocaveris patafisicandum est, dijo Séneca. Es urgente ordenar coserle un pedazo de
lana filosófica a nuestra vestimenta.

Omnia alia negligenda sunt, es ciertamente irreverente, ut huic assidimus, emplearse en infames usos de
vaciado de barrigas y toneles, lo que insultar gravemente al aqui presente maestro de Finanzas. Cui null: tempus
vitae satis magnum est, es por lo que hemos inventado este instrumento, que no dudamos en absoluto en
calificar con el nombre de bomba de mierdra.

Lo saca de su bolsillo y lo pone encima de la mesa.

LOS PALOTINOS - ¡Ohn, Señorgg!

PADRE UBU - Y ahora se hace tarde. Vamos a ir a dormir. Ah. Lo olvidaba. Nos traeréis, al volver de Egipto,
grasa de momias para nuestra máquina, aunque parezca que corren muy deprisa, cuernoempanza, y difíciles de
capturar.

Se lleva su velón verde y su bomba y entra.


Escena V

Los Palotinos inmóviles cantan mientras que se yergue en el centro del patio la estatua de
Memnón, cuyo pedestal es un tonel.

LOS PALOTINOS

Temed y desconfiad del Maestro de Finanzas


Vosotros, los pequeños Rentistas que, con las manos en los bolsillos,
Sólo pensáis en gritar cuando os despellejan.

Un Palotino grasoso viene a cortarles la cabeza


Mirando de través por encima de sus gafas...

El Padre Ubu, de pie antes de despuntar el día,


Apenas despertarse comienza sus cien vueltas.
Abre con gran estruendo la puerta de la sala
Donde duerme de los Palotinos la piojosa canalla.
Su oreja se tuerce y se abate silbando
Abofeteando un Palotino, todos, al son de tambor,
Ruedan en fila a alinearse en el patio.
El Padre Ubu les lee las disposiciones
Que fijan a cada uno su destino.
Les da un mendrugo, dos o tres cebollas crudas
Y los empuja fuera a patadas en el culo...
Después, con paso magistral, entra en su habitación
Y va a mirar la hora en su péndulo de lagarto
¡Las seis! ¡por el buen Dios! ¡Qué retrasado estoy!
Vamos, depiértese, señora Madre Ubanzas.
Dadme el sable de mierdra y el gancho de finanzas.
Pero, dice la Madre Ubu, Señor Padre Ubosa,
¿De lavarte las manos no se trata la cosa?
Pero esta frase disgusta al maestro de Finanzas
De su bolsillo aborrecido se saca la correa
Y, haga el tiempo que haga, ventee o bien que hiele,
Parte, encorvando la espalda, bajo el viento de la mañana.

FIN DEL SEGUNDO ACTO.

ACTO TERCERO
Escena I

LOS PALOTINOS cruzan el escenario.

Marchemos con prudencia y velemos con celo. Mostremos la vigilancia de los bravos Palotinos; y sepamos
sabiamente distinguir si las gentes son negros bribones o bien simples viandantes. Mirad sus calzas
multicolores, su frac, sus plumeros, no hay error; es un Rentista. ¡Abominable rostro, cobarde miserable; vamos
a darte aquí mismo mil bastonazos!
El Rentista intenta en vano apaciguar a los palotinos. Le cargan de ligaduras y atiborran de
puñetazos.

El Señor Padre Ubu estará muy, muy contento: tendrá para comer cerebros de Rentista.

Entran.

Escena II

REBONTIER, ACHRAS
Viniendo uno de la derecha, el otro de la izquierda. La primera copla al mismo tiempo.

REBONTIER - Frac de rentista, calzas multicolores, plumeros etc...


¡Ah! ¡Es indigno! ¡Es sulfurante! Un desgraciado funcionario. No tengo más que 3700 francos de paga y el
Señor Ubu me exige cada semana el pago de una cesta de finanzas de 80.000 francos. Imposibilitado de pagar
al contado, me obliga a ir al Pincha-Puercos, instalado permanentemente en la plaza de la Concordia. Y el coste
de cada sesión es de 15.000 francos. ¡Es indigno! ¡Es sulfurante!

ACHRAS - Oh, pero es que no hay medio de quedarme en casa. El señor Ubu , fíjese usted, me ha insinuado
desde hace ya tiempo la puerta y por otra parte ha instalado, perdone la expresión, una bomba de mierdra, fíjese
usted, en mi dormitorio. ¡Oh! ¡Alguno! Otra vez un Palotino.

REBONTIER - ¿Qué veo? ¿Un emisario del Señor de Finanzas? Halaguémosle. ¡Viva el Señor Ubu!

ACHRAS - Bajo pena de ser empalado otra vez, hay que decir lo que él, fíjese usted. ¡Matarg, fíjese usted!
¡Descerebrad, cortad las onejas!

REBONTlER - ¡Al Pincha-Puercos! ¡Muerte a los Rentistas! ¡A la máquina!

ACHRAS - ¡Al palo! fíjese usted.

Se acercan el uno al otro.

REBONTIER - ¡Ay! ¡Socorro! ¡Al asesino!

ACHRAS (de rodillas) - ¡Señor Palotino, perdón!, fíjese usted. No lo he hecho a propósito. Soy un abnegado
servidor del Señor Ubu.

REBONTIER - Es sulfurante. Soy el celoso defensor del Maestro de Finanzas.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, Señor, ¿es usted maestro de esgrima?

REBONTIER - Es vergonzoso, Señor, pero no tengo ese honor.

ACHRAS - Porque es que, fíjese usted, pues entonces, si no es usted maestro de esgrima, voy a darle mi tarjeta.

REBONTIER - Señor, en tal caso, creo inútil fingir por más tiempo. Efectivamente soy maestro de esgrima.

ACHRAS - Pues entonces (le atiza una bofetada) deme su tarjeta ahora, por favor, fíjese usted. Que yo atizo
bofetadas a los maestros de esgrima para que me den su tarjeta, fíjese usted, y que yo después enseño las
tarjetas de los maestros de esgrima a los no-maestros de armas para darles miedo, porque soy un hombre
pacífico, y que así estaba previsto. Pues entonces.
REBONTlER - Es sulfurante, Señor. Pero por más que lo intente no me trabaré con usted. Además la lucha
sería demasiado desigual.

ACHRAS - Por lo que a esto se refiere, fíjese usted, no se inquiete en lo más mínimo; seré magnánimo en mi
victoria.

Un perro con calzas de lana cruza el escenario.

REBONTIER - Es indigno. Este animal enviado por el Señor Ubu ha despojado a mis pies de sus envolturas.

ACHRAS - Sus calzas multicolores y sus zapatos, fíjese usted. Yo que iba a proponerle que huyera conmigo.

REBONRTIER - ¿Huir? ¿Dónde?

ACHRAS - Huir, para batirnos, quiero decir. Pero lejos del Señor Ubu.

REBONTER - ¿A Bélgica?

ACHRAS - O mejor, fíese usted, a Egipto. Recogeré algunas pirámides para mi colección de poliedros. En
cuanto a sus zapatos, fíjese usted a hacer subir al zapatero de la esquina y la desgracia será reparada.

Escena III

REBONTER, LOS PALOTINOS,

MEMNON encima de su tonel.


Rebontier va a sentarse; al mismo tiempo Memnón empieza a improvisar con su flauta ya que el día
despunta. Rebontier escucha horrorizado lo que viene a continuación, situado delante del
pedestal, lo que determina que los palotinos, que aparecerán por el otro lado para
acompañar el refrán, no puedan verlo.

MEMNON -
Fui durante largo tiempo obrero ebanista
en la call' del campo d' Marte, d' la parroq' de Todos los Santos.
Mi esposa ejercía la profesión de modista
y nunca nos había faltado nada.
Cuando el domingo se anunciaba sin nubes,
solíamos vestirnos con los más caros atavíos
e íbamos hacia el descerebraje,
call' d' L' Echaudé, a pasar un buen ratillo.

Mirad, mirad la máquina girar,


mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Nuestros dos mocosos queridos, embadurnados de confituras,
felices sacudían sus muñecos de trapo,
subían con nosotros a lo alto del coche
y rodábamos alegremente hacia la Echaudé.
Nos abríamos paso a golpes y codazos,
ansiosos por llegar a la primera fila.
Yo me ponía siempre encima de un montón de piedras
para no ensuciar mis borceguíes en la sangre.

Mirad, mirad la máquina girar,


mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Pronto mi esposa y yo estamos cubiertos de sesos,
los mocosos los manducan, y todos pataleamos
viendo al Palotino blandir su enorme lumela,
y las heridas y los números de plomo.
De pronto veo, cerca de la máquina,
la jeta de un bonzo que no recuerdo sino a medias.
Muchacho, le digo, reconozco tu bobina,
me has robado, no seré yo el que te tenga lástima.

Mirad, mirad la máquina girar,


mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
De repente noto que mi esposa me tira de la manga.
Piazo bestia, me dice, este es el momento de lucirte,
métele en los morros un pedazote de boñiga
he aquí l' Palotino que esta precisamente de espaldas.
Oyendo este pensamiento maravilloso
me armo de coraje, me pongo de puntillas,
y le atizo al Rentista una gigantesca mierdra
que se aplasta en la la nariz del Palotino.

Mirad, mirad la máquina girar,


mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Inmediatamente me veo lanzado por encima de la barrera.
La masa enfurecida me atropella y me empuja,
y salto por el aire y caigo de cabeza
en el gran agujero negro del que no se regresa jamás.
Esto es lo que ocurre por ir a pasearse los domingos
a la call' d' I'Echaudé a ver descerebrar,
ver funcionar al Pincha-Puercos o bien el Démanche-Comanche:
se sale vivo y se vuelve muerto.

LOS PALOTINOS Y MEMNON:

Mirad, mirad la máquina girar,


mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.
¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

Escena IV

Los Palotinos entran en las cajas al ver la luz. Achras llega seguido de Scytotomille
trayendo su letrero y un surtido de zapatos en un canasto.

MEMNON, REBONTIER, ACHRAS, SCYTOTOMILLE.

ACHRAS - Para no perjudicar, fíjese usted, a la unidad de lugar, no hemos podido desplazarnos hasta su
cuchitril. Acomódese (abre la puerta del fondo) en este pequeño reducto, con su letrero encima de la puerta, mi
joven amigo le va a presentar su demanda.

REBONTIER - Sire zapatero, yo soy el de la huida a Egipto con mi respetable amigo el Señor Achras. Como
los perros con calcetines de me han desnudado los pies, impetro de vos unos zapatos.

SCYTOTOMILLE - He aquí, señor, un excelente artículo, aunque innombrable género, la especialidad de la


casa, los Espachurra-Mierdras. Al igual que diferentes clases de mierdras hay Espachurra-Mierdras para todos
los gustos. Helo aquí para las cagadas recientes, helo aquí para el estiércol de caballo, helo aquí para las
defecaciones viejas, helo aquí para la boñiga de vaca, helo aquí para el mecomio del niño de cuna, helo aquí
para las heces de gendarme, helo aquí para la deposición de hombre de mediana edad.

REBONTlER - ¡Ah! Señor. Me quedo este par. Creo que me irá bien. ¿A cuánto lo vende, por favor, Sire
zapatero?

SCYTOTOMILLE - A catorce francos porque honráis a los zapatos.

ACHRAS - Ha hecho usted mal, fíjese usted, en no haber tomado los - fíjese usted- para heces de gendarme. Le
hubiera sido más útil.

REBONTIER - Tiene usted razón. Sire zapatero, me quedo este par.

Se va.

SCYTOTOMILLE - ¿Y el pago, señor?

REBONTIER - Como los he cambiado por los utensilios para hombre de mediana edad.

SCYTOTOMILLE - Tampoco habéis pagado estos.

ACHRAS - Como no se los queda, fíjese usted.

SCYTOTOMILLE - Es cierto.

ACHRAS (a Rebontier.) - Es un truco que no tiene nada de nuevo para usted, pero para un zapatero de viejo, es
mas, fíjese usted, proporciona dos: le echaré medias suelas.

Achras y Rebontier, preparados para entrar, se encuentran de narices con los Palotinos.

Escena V

LOS MISMOS, LOS PALOTINOS

LOS PALOTINOS (afuera.) - Andemos con prudencia, etc.


MOUSCHED GOGH - Apresurémonos a volver. Es pleno día y nuestras cajas estarán cerradas.

MERDANPO - ¡Ohn! Palotino 3246, ahí va una. ¡Cógela, zúmbala en tu caja!

CUATRONEJAS - Ya le tengo, señor Momia. El Señor Ubu se pondrá contento.

ACHRAS - ¡Oh, pero es que no tiene el menor sentido! ¡Quiere usted soltarme, fíjese usted! ¿No me reconoce?
Soy yo, el Señor Achras, empalado ya una vez.

REBONTIER - ¡Señor, déjeme en paz! Es un indignante atentado contra la libertad individual. Y además, me
están esperando en el Pincha Puercos.

MERDANPO - ¡Alerta! ¡Ahí va uno que escapa!

CUATROZONEJAS - ¡Oh! ¡Qué rápido va!

Lucha.

REBONTlER - ¡Socorro, Sire zapatero, le pagaré sus zapatos!

ACHRAS - ¡Cazadlos, fíjese usted, golpeadlos!

SCYTOTOMILLE - Pongo pies en polvorosa. (Un Palotino le prende fuego al pelo) ¡Que noche! ¡Me duele el
pelo!

LOS PALOTINOS - Abominable jeta, etc...

Prenden fuego al Zapatero. Después vuelven a cerrar la puerta. Una última llama sale por el
ventanal. Echan a Achras y Rebontier dentro del tonel-Pedestal de Mamnón, a quien para
destronar, derriban al suelo.

LOS PALOTINOS (alejándose) - Los perros de calcetines de lana, tines de lana. Conejos de finanzas, gancho
de finanzas.. El señor Rebontier ha sido em…de la cabeza a los pies; y los transeúntes se van mondiados sin
que nada los consuele. Los camellos de finanza van los últimos. Los camellos de finanza... no han ganado nada.

FIN DEL TERCER ACTO.

ACTO CUARTO
Escena I

MEMNON, MADRE UBU.


Entre tanto Memnón ha vuelto a levantarse, se ha reajustado su casco y sus botas de pocero y va a
hacer señales a la puerta.

MEMNON - Oh, dulce Madre Ubu. Puedes venir. Estamos solos.

MADRE UBU - Oh, amigo mío, que miedo he padecido por ti, oyendo tanto alboroto.

MEMNON - ¡Bah! Sólo lo siento por el tonel.


MADRE UBU - Es lo único por lo que no lo siento.

MEMNON - Nos miran. Sigamos esta conversación en otra parte.

Entran al fondo.

Escena II

Los mismos en el cuartito del fondo cuya puerta queda entreabierta. Voces del Padre Ubu
y de los Palotinos afuera

PADRE UBU - ¡Cuernoempanza! Saqueemos la finanza del Señor Achas. Le empalaremos y tomamos su casa,
y en esta casa buscamos ahora, o por nuestros remordimientos, donde podremos devolverle la parte sustancial
de lo que le quitamos, es decir, la comida.

LOS PALOTINOS - En grandes cajas de hierro blanco

MADRE UBU - Es el señor Ubu. Estoy perdida.

Memnón- A través del postigo de la ventana veo a lo lejos sus cuernos


¿Dónde esconderme? ¡Ah! Ahí dentro.

MADRE UBU - ¡Ahí dentro no, dulce niño! Vas a matarte.

MEMNON - ¿Matarme? Por Gog y Magog, se vive, se respira aquí dentro es donde trabajo. ¡Una, dos, up!

Escena III

LOS MISMOS, LA CONCIENCIA

LA CONCIENCIA (asomando como un gusano en el momento Memnón se mete.) - ¡Uf. ¡Que golpe! El cráneo
me zumba.

MEMNON - Igual que un tonel vacío.

LA CONCIENCIA - ¿No le zumba el suyo?

MEMNON - De ningún modo.

LA CONCIENCIA - Como un puchero roto. Tengo ese aspecto.

MEMNON - Mas bien el aspecto de un ojo dentro de un orinal.

LA CONCIENCIA - Efectivamente tengo el honor de ser la Conciencia del Señor Ubu.

MEMNON - ¿Es él el que ha arrojado a este agujero a vuestra inmaculada persona?

LA CONCIENCIA - Lo he merecido. Le he atormentado. Él me ha castigado.

MADRE UBU - Pobre joven.

VOCES DE LOS PALOTINOS (muy cercanas.) - Oreja al viento, sin achantarse...

MEMNON - Motivo por el cual vas a volver a entrar, y yo también, y la Señora Ubu también.
Descienden.

LOS PALOTINOS (detrás de la puerta.) - Manducamos por una charnela.

PADRE UBU - ¡Entrad, Cuernoempanza!

Irrumpen.

ESCENA IV

LOS PALOTINOS, llevando velones verdes. PADRE UBU, en camisa.

PADRE UBU (sin decir palabra, se sienta). Todo se hunde. Resurge en virtud del principio de Arquímedes.
Entonces, muy sereno y digno, con la ropa que se ha puesto de un color más oscuro: - ¿Es que no funciona la
bomba de mierdra? Contestad, u os descerebro.

ESCENA V

LOS MISMOS. MEMNON asomando la cabeza.

LA CABEZA DE MEMNON - No funciona en absoluto. Se ha detenido. Es como vuestra máquina de


descerebrar, un sucio artilugio. No le tengo miedo. Puede ver que no hay nada como los toneles. ¡Tanto invento
y no ha hecho más que caer y levantarse a lo largo de casi toda la obra.

PADRE UBU - ¡De por mi velón verde! ¡Voy a sacarte los ojos, tonel, calabaza, despojo de la humanidad!

Vuelve a meterle. Después se encierra en el cuartito con los Palotinos.

FIN DEL CUARTO ACTO.

ACTO QUINTO
Escena I

ACHRAS, REBONTIER.
Entre tanto Memnón ha vuelto a levantarse, se ha reajustado su casco y sus botas de pocero y va a
hacer señales a la puerta.

REBONTIER - Señor, he asistido a un espectáculo bien curioso.

ACHRAS - Señor, creo, fíjese usted, que he visto precisamente el mismo. De todas formas siga diciendo.
Veremos si era el mismo o no.

REBONTER - Señor, en la estación de Lyon he visto abrir a los aduaneros una momia expedida ¿Adivina usted
a nombre de quién?

ACHRAS - Creo que he oído decir que iba destinada al Señor de L'Echaudé.

REBONTIER - Exactamente, Señor. Había ahí dentro un hombre y un mono disecados.


ACHRAS - ¿Un mono grande?

REBONTER - ¿Qué entiende usted por un mono grande? Son siempre de proporciones mediocres, reconocibles
por su pelaje negruzco y su collar piloso blanco. La talla elevada es indicio de la tendencia del alma a elevarse
hacia el cielo.

ACHRAS - Igual que las moscas, fíjese usted. ¿Quiere que le diga mi opinión? Creo mas bien que eran
momias.

REBONTER - ¿Momias de Egipto?

ACHRAS - Sí, Señor. Y que así estaba previsto. Había una que tenía aspecto de cocodrilo, fíjese usted, el
cuerpo acorchado y el cráneo deprimido de los seres primitivos. La otra, Señor, fíjese usted, que tenia frente de
un pensador y aspecto respetable, o por lo menos, la barba y d pelo brotaban canos.

REBONTIER - Señor no sé lo que quiere usted decir. Por otra parte, las momias, incluyendo al respetable viejo
mono, han brincado fuera de las cajas entre los gritos de los empleados de arbitrios, y han tomado, para enorme
estupor de los transeúntes, el tranvía del puente de Alma

ACHRAS - ¡Oh! Pues entonces. Es sorprendente. Hemos venido en ese vehículo, o mejor, ese tranvía.

REBONTIER - Es lo que me decía yo también, Señor. Es extraño que no les hayamos encontrado.

Escena II

LOS MISMOS
PADRE UBU, abriendo la puerta. Palotinos le iluminan.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Cuernoempanza! (A Achras.) Usted, Señor, déjeme en paz. Ya se lo he dicho.

ACHRAS - Oh. Pero es que, fíjese usted, aquí estoy en mi casa.

PADRE UBU - Cuerno de Ubu, Señor Rebontier, es usted, no lo dudo, quien viene a mi casa a hacerme
cornudo, quiero decir confundir a nuestra virtuosa esposa con un orinal. Seremos padre algún día, gracias a
usted, de por lo menos un arqueopterix que se nos parecerá bastante poco. En el fondo creemos que
matrimonio implica cornorio, y por lo tanto que el matrimonio sin cornorio no es válido. Pero por cuestión de
formas hemos decidido actuar. ¡Palotinos, a tierra con él!

Los Palotinos cubren de golpes a Rebontier.

Alumbrad aquí. Y usted, Señor, contésteme. ¿Soy cornudo?

REBONTIER - Uauuuu. Uauuuu.

PADRE UBU - Esto va mal. No puede contestar porque ha caído de cabeza. Su cerebro se ha averiado sin duda
en la circunvolución de Broca en donde reside la facultad de discurrir. Esta circunvolución es la tercera
circunvolución frontal entrando a la izquierda. Pregunten al portero... Señores, perdón. Pregunten a todos los
filósofos. Esta disolución intelectual tiene por causa una atrofia que invade poco a poco la corteza del cerebro,
después a la substancia blanca, ocasionando una degeneración grasosa y atoromatosa de las células, de los tubos
y de los capilares de la sustancia nerviosa. No podemos hacer nada por el Señor. Nos contentaremos con
retorcerle la nariz y las onejas con extracción de lengua y ablación de los dientes, laceración del trasero,
desplazamiento de la médula espinal, y arranque parcial o total del cerebro por los talones. Primero será
empalado, después decapitado, y finalmente despedazado. Después el Señor será libre, gracias a nuestra
mansedumbre, de irse a que le ahorquen a otra parte. No se le hará ningún otro daño ya que quiero tratarle bien.
LOS PALOTINOS - ¡Ohn! Señorgg.

PADRE UBU - ¡Cuernoempanza! He olvidado consultar a mi Conciencia.

Vuelve a entrar al cuartito. Mientras tanto Rebontier huye. Los palatinos detrás suyo aullando y
cantando. El Padre Ubu vuelve a aparecer con su Conciencia tomada de la mano.

Escena III

ACHRAS, PADRE UBU, LA CONCIENCIA.

PADRE UBU (a Achras) - Cuernoempanza, Señor. Váyase usted a hacer puñetas junto con mi Conciencia de la
que no puedo librarme.

LA CONCIENCIA - Señor, no insultéis a la desgracia de Epicteto.

PADRE UBU - El Piz-Catetos es sin duda un ingenioso instrumento, pero la obra dura desde hace ya
demasiado rato, y no tenemos en lo más mínimo la intención de servirnos de él hoy.

Se oye un sonido como el que anuncia la llegada del tren. Después el cocodrilo atraviesa la escena.

Escena IV

LOS MISMOS, EL COCODRILO.

ACHRAS -¡Oh! Pero es que, fíjese usted, ¿qué es esto?

PADRE UBU - Es un pájaro.

LA CONCIENCIA - Es un reptil bien caracterizado, y por otra parte (tocándolo) sus manos disfrutan de todas
las propiedades de las de las serpientes.

PADRE UBU - Entonces es una ballena, ya que la ballena es el pájaro más inflado que existe, y este animal
parece bastante inflado.

LA CONCIENCIA - Le digo que es una serpiente.

PADRE UBU - Esto debe probar al Señor Conciencia mía su estupidez y su absurdidad. Lo habíamos pensado
mucho antes de que él lo dijera. En efecto, es una serpiente. E incluso de cascabel.

ACHRAS (oliéndolo) - Lo que es seguro, fíjese usted, es que no se trata de un poliedro.

FIN.

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