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J. R. Wilcock: "El castellano no da para más" Author(s): DANIELA DORFMAN Source: Hispamérica, Año

J. R. Wilcock: "El castellano no da para más" Author(s): DANIELA DORFMAN Source: Hispamérica, Año 42, No. 124 (Abril 2013), pp. 109-113 Published by: Saul Sosnowski Stable URL: http://www.jstor.org/stable/43684235 Accessed: 27-07-2017 19:54 UTC

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J. R. Wilcock: "El castellano

no da para más"

DANIELA DORFMAN

Tal vez porque, de acuerdo a la hipótesis Sapir- Whorf, nuestra lengua

define los pensamientos que podemos tener, tal vez por la intimidad

atribuimos a la relación de un escritor con su lengua, la idea de un escri

que elige escribir en una lengua extranjera resulta siempre inquietante. Ju

Rodolfo Wilcock (1919-1978), hijo de padre inglés y madre argentina

origen italiano, escribe y publica en español durante sus años en Argenti luego vive en Londres y finalmente en Italia donde adopta el italiano. ¿Q lo lleva a tomar esa decisión? ¿Qué rol desempeñó su antiperonismo? ¿Qu consecuencias tuvo esta decisión para su estética, su obra y su inserción

una tradición literaria?

En noviembre de 2004, en Rosario hubo dos congresos al mismo tiempo:

el "Congreso de la lengua", auspiciado por la Real Academia Española y con

la presencia de los Reyes de España y de famosos escritores y el "Congreso de

lay lenguas", un contra-congreso organizado por asociaciones indígenas. En el

primero, Carlos Fuentes comparó la practicidad del inglés, con la profundidad

del alemán, la elegancia del francés, la gracia del italiano y la angustia del ruso.

Al español le reservó el privilegio de ser la "lengua más constante y más vocal".1

La afirmación de Fuentes, además de carecer de apoyatura lingüística,

clausura el problema de los escritores translingües que Kellman define como "aquellos cuyo medio lingüístico es materia de elección".2 Según Fuentes, el cambio de lengua de algunos de los más intrigantes escritores de los últimos

dos siglos sería explicable por una mayor adecuación del instrumento lingüís-

tico al objetivo estético. Esta noción, además de ser reduccionista, domestica lo que podría ser leído como un gesto de autodeterminación. El escepticismo

con que Borges - en "El idioma analítico de John Wilkins"3 - relega el pro- blema de la mayor o menor expresividad de las lenguas a quienes gustan de

Buenos Aires, 1977. Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Autora de varios artículos, en 2008 obtuvo la beca presidencial para hacer sus

estudios de doctorado en Literatura Latinoamericana en Boston University, donde actualmente estudia la emergencia de circuitos alternativos de producción cultural en épocas de crisis.

1 . Carlos Fuentes, "Discurso de inauguración", Congreso de la Lengua 2004, Rosario, Argentina.

http://congresosdelalengua.es/rosario/inauguracion/fuentes c.htm.

2. Steven Kellman, "J. M. Coetzee and Samuel Beckett: The Translingual Link", Comparative

Literature Studies , XXXIII, 2 (1996), p. 162.

3. Jorge Luis Borges, "El idioma analítico de John Wilkins", Otras inquisiciones, Madrid,

Alianza, 1976.

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110 J. R. WILCOCK: "EL CASTELLANO NO DA PARA MÁS"

debates improductivos plantea, en cambio, un interrogante más complejo: si

todas las lenguas son - en virtud de su arbitrariedad - igualmente inexpresi-

vas, ¿qué puede llevar a un escritor a escribir en otra lengua? Cabría plantear este interrogante en relación con J. R. Wilcock.

Por otro lado, a partir de la publicación en su revista, en 1946, de una cita de Tocqueville condenando el despotismo, de la dedicación de su cuento "Casandra" a Evita y de una lectura de su poema "De un argentino a la Repú-

blica" (1957) se ha leído su antiperonismo como motivo de su exilio y el

cambio de lengua.4

Borges y Simmel llaman la atención sobre la identidad no-anclada ni territo-

rial ni lingüísticamente de los judíos. Reconocen en esa identidad una libertad

diferente, una no-pertenencia que se traduce en irreverencia liberadora: la posi-

bilidad de innovar en la cultura sobre la que actúan porque no se sienten atados a ella. George Simmel delinea, en relación a esa idea, la figura del "forastero",5

aquel que, sin pertenecer, está dentro de un grupo. El "forastero", por venir de

otro lado mantiene siempre la potencialidad de irse, por lo que - aun cuando no lo haga - conserva una apariencia de movilidad que produce una síntesis

de cercanía y distancia, ubicándolo en un lugar liminal. Su anexión inorgánica

y el potencial de partir lo mantienen a una distancia que posibilita una mirada

al sesgo. Al igual que el judío, el forastero oscila, está simultáneamente dentro

y fuera, cerca y lejos. De ahí la analogía que la poeta rusa Marina Tsvetayeva

establece entre poetas y judíos, en tanto poeta - dice - no es el que se identifica con su lengua sino el que decide tomar distancia de ella.

La vida "descentrada y contra puntual"6 de quienes cruzan fronteras,

límites de pensamiento y experiencias tiene, para Said, su recompensa en la

visión desprendida que propicia y, como dice Steiner, no hay exilio7 más radi-

cal que el de un escritor lanzado de lengua a lengua.8 Entre estos "exiliados de la lengua", los que no se sienten "en casa" en la lengua de su producción,

4. El exilio no exigía, desde luego, el cambio de lengua. Para un análisis del antiperonismo

de Wilcock, ver Daniel Balderston, "La literatura antiperonista de J.R. Wilcock", Revista

iberoamericana , LII, 135-136 (1986), pp. 573-81. Para el antiperonismo de otros escritores

argentinos, Andrés Avellaneda, El habla de la ideología , Buenos Aires, Sudamericana, 1983.

5. George Simmel, "The Stranger", Charles Lemert (editor), Social Theory: The Multicultural

and Classic Readings, Boulder, CO, Westview Press, 2009, pp. 1 84-89.

6. Edward Said, "Reflections on Exile", Reflections on Exile , Cambridge, MA, Harvard

University Press, 2002. La traducción es mía.

7. Debido a la indecisión que presenta el conjunto de la bibliografía acerca de la definición de

"exilio" (en algunos casos la emigración se debe a razones políticas, en otros supone una prohibición

de retorno, en la mayoría ni una cosa ni la otra) utilizaremos el término en su sentido más amplio de "expatriación", "emigración" para evitar la necesidad de detenernos a detallar la acepción usada por cada autor. No es el uso más preciso del término pero parece ser actualmente el más común.

8. George Steiner, "Extraterritorial" en Extraterritorial. Papers on Literature and the Language

Revolution , Nueva York, Atheneum, 197 1 , p. 11.

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DANIEL A

DORFMAN

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que escriben desplazados, y este elige estudiar a Beckett

es, por lo menos, llamativ

autobiografía en inglés, sie

desvanece al leer "Literature

John Barth postula a Becke la literatura.9 Barth percibi atribuye, casi tautológicame concepto de "escritores extr novedosa, a pesar de lo forz

En su lectura de "Pierre

cusión del valor y la posib

en la resignificación que su temporal a la que es someti acierta con la noción de los ticos sobre el agotamiento d así lo mismo que postulan. E

Requeni: "Me voy a Italia

más".10 Lo que significa ese la "Poesie Spagnole",11 dond a unos poetas que intentaro manera radical de liberarse Wilcock tradujo - había ma

verbal y esgrimió como razó más fácil escribir sin estilo"

en latín; su poema Sans, de 1

más bien pictográfico".13 E un escritor translingüe - ad Beckett, un desafío al deter

"disyunción entre el concep ordenamiento mundial de lo la grandilocuencia y escribe

9. John Barth, "Literature of Ex

Hopkins University Press, 1 984.

10. Citado en Osvaldo Aguirre, "I

camino , Buenos Aires, Libros de Ti

en Las vueltas del camino http://l

un-hombre-sombrio.html.

11. Juan Rodolfo Wilcock, Poesie , Milán, Piccola Biblioteca Adelphi, 1980, pp. 167-71.

12. Kellman, p. 163. Mi traducción.

13. Héctor Bianciotti, "La felicidad del poeta", La Nación , 4 de febrero de 1998.

14. Citado en Kellman, p. 164. La traducción es mía.

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112 J. R. WILCOCK: "EL CASTELLANO NO DA PARA MÁS"

críticos hablan de una ruptura tajante entre el Wilcock que escribe poesía en

Argentina y el que escribe mayormente prosa y teatro en Italia.

En la novela L ' ingegnere (1975) un joven es contratado para trabajar en la

reconstrucción del Ferrocarril Transandino en Mendoza, por lo que vive alrede-

dor de un año en medio de los Andes. Leemos allí las cartas que el protagonista

envía casi a diario a su abuela cuyas respuestas frecuentemente se pierden, por lo que una buena parte del intercambio consiste en intentos de esclare-

cer o descifrar alguna referencia. Las cartas relatan una vida extremadamente

apacible e inactiva, entre cuyos cotidianos quehaceres se desliza la misteriosa

desaparición de algún niño. En un lenguaje frío y distante el texto sugiere, casi

imperceptiblemente, que el ingeniero se comía a los niños.

El hecho de que el propio Wilcock friera un ingeniero que vivió en los Andes mientras trabajaba en la reconstrucción del ferrocarril confiere una

incómoda dualidad a la novela. La sensación de una verdad oculta que acecha más allá de las locuciones de los escritores translingües, ha sido relacionada

una y otra vez con el concepto de lo unheimlich , de aquello que debería per-

manecer oculto pero se manifiesta haciendo coincidir lo extraño y lo familiar

en una oscilación que nos lleva a dudar de las leyes del mundo en las que

creíamos.

Por otro lado, estos narradores solitarios, aislados de la sociedad, que mani- fiestan la comunicación como problema cuando es su único acto comunitario,

tematizan la preocupación de los translingües por la lengua, la identidad, las relaciones culturales y sociales. La puesta en escena de narradores solitarios

que relatan elusivamente experiencias recónditas en universos inhóspitos y que experimentan problemas a la hora de comunicarse, es común en ellos y

evidencia su preocupación por los lazos comunitarios, las nuevas experien-

cias y la posibilidad de su transmisión.

Lo stereoscopio dei solitari y La sinagoga degli iconoclasti,15 que escribe

en italiano, constituyen una suerte de antología de vidas imaginarias y absurdas

que subvierten o desafían las leyes más básicas que ordenan la realidad: un

científico capaz de anular la gravedad, otro que intuyó la naturaleza reversible

del tiempo, un inventor de ferrocarriles submarinos, un escritor que propone

devolver el mundo al 1580 aboliendo todo lo que vino después (el voto, Bél- gica, los fines de semana) y restaurando todo lo que se perdió (la escolástica,

el bandidaje, el tifus). Mediante el absurdo perturba el orden social y lo trans- grede al subvertir sus estructuras. El humor negro, el sarcasmo y la crueldad,

son algunas de las formas que tomará la literatura italiana de Wilcock en virtud

de la irreverencia que le da una visión distanciada.

Algo de "estereoscópico" hay no solo en su oficio de inventor de autores

bajo demanda para las editoriales, o en su hábito de firmar unas crónicas con

15 .Lo stereoscopio dei solitari , Milán, Adelphi, 1972 y La sinagoga degli iconoclasti , Milán,

Adelphi, 1990.

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DANIELA

DORFMAN

1

1

3

seudónimo y otras con su ver

mismo, sino también en la pr

tos y lenguas diferentes fun transmitir esa multiplicidad un "algo más" que apenas aso Benjamin, que murió en la tarea del traductor es revela

justamente lo que hacen los e

buscan cruzar sino quedarse a

Los escritores que cambian d hablan dos lenguas, una cont

cuenta el placer culposo qu

di Bari o al brasilero Robe

románticas escritas para se

mediante el acento de una le

particularidad".17 Recuerda conciencia de que algo no est

básicos del bien decir, que po retroactivamente ese goce de

una valoración intuitiva de l

(p. 178), porque el acento e

extrañamiento cuestionaba la una distancia, haciéndola me

Mediante el "acento", oponi

al exigir predicados como "es

el despotismo con que se imp

del acento, de los que escribe de la exigencia de la identida

comunidad de la lengua com

escritura manifiesta una iden

plenas, sugiriendo que algo d dadero y lo mejor de cada pu sino que, cada vez que puede,

16. Steiner - llevando esta idea, qui

una expresión de su sexualidad, y

incestos en la obra de Nabokov. Geor

Literature and the Language Revolut

17. Alan Pauls, "Elogio del acento

distancia , Buenos Aires, Norma, 200

18. Theodor W. Adorno, "On the

(1985), JSTOR. Web. 11 de septiem

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