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! ! ASIGNATURA GRIEGO!II ! Pruebas de Acceso a enseñanzas universitarias oficiales de Grado Castilla

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ASIGNATURA

GRIEGO!II!

Pruebas de Acceso a enseñanzas universitarias oficiales de Grado Castilla y León !

Antología de textos de Griego II de las PAEU de Castilla y León (Esopo, Isócrates, Jenofonte)

Parte I: ESOPO

La primera parte de la antología incluye una selección de las fábulas más breves de Esopo (4.150 palabras griegas) precedida de una sucinta presentación de su origen y significado. Se trata de textos cortos, que presentan historias completas en una sintaxis relativamente simple y que además necesitan poca o ninguna contextualización y se prestan, pese a su aparente sencillez, al comentario y debate.

1. La persona La primera referencia que tenemos de Esopo es arqueológica y la debemos a un feliz hallazgo, un kylix ático de figuras rojas, datado ya en torno al 470 a.C. que representa en medallón central al famoso fabulista, con una desproporcionada cabeza hablando con una zorra, quizás el animal más popular de sus fábulas. La vasija se encuentra hoy en los Museos Vaticanos, concretamente en el Museo Gregoriano Etrusco:

Vaticanos, concretamente en el Museo Gregoriano Etrusco: La primera mención histórica de Esopo ( Α ἴ

La primera mención histórica de Esopo ( Α ἴ σωπος ) aparece en

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Heródoto II.134 y lo presenta como un conocido fabulista que se convirtió en esclavo de un tal Jadmón, un samio que vivió en los tiempos del faraón Amasis II (570-526 a.C.) poco antes de la conquista persa de Egipto. La tradición posterior tanto griega como romana lo presentan como de origen tracio o frigio, disparidad que podría solventarse si pensamos en el estrecho parentesco que muchos estudiosos establecen entre ambos pueblos. Por otra parte, dado que Calímaco lo presenta como natural de Sardes en sus yambos ( ὁ Σαρδιην ὸ ς ), podría pensarse en efecto que procedía de esta ciudad de Lidia (vecina de Frigia), de donde procedía el también esclavo Alcmán, que triunfó como poeta coral en Esparta. Como vemos el caso de esclavos orientales que hicieron fortuna con sus amos griegos no debía de ser muy inusual en época arcaica. En cualquier caso, Esopo debía de ser ya muy popular en tiempos de Heródoto, que se refiere a él de pasada, presuponiendo que era conocido por sus lectores. Esta impresión viene corroborada además por las diversas menciones a Esopo que aparecen, por ejemplo, en varias comedias de Aristófanes o el Fedón de Platón, ya en la segunda mitad del siglo V, y que nos hacen pensar que por esa época debía circular ya una colección de fábulas a su nombre. La fama de Esopo y sus fábulas no hace más que aumentar a lo largo del siglo IV, cuando se le incluye dentro de los siete sabios griegos y se erigen de él varias estatuas, la más conocida por el famoso escultor Lisipo en tiempos de Alejandro Magno (citada en la antología planudea), con la que algunos relacionan un busto giboso y deforme del fabulista conservado en la Villa Albani, que es de época romana y que tal vez no represente sino a algún bufón o enano de época antonina:

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! En cualquier caso, la popularidad del personaje, pareja a la de las fábulas que circulaban

En cualquier caso, la popularidad del personaje, pareja a la de las fábulas que circulaban bajo su nombre, culminó a principios de la época imperial con una legendaria Vida de Esopo, que al igual que ocurrió con otros grandes autores míticos de la literatura griega (piénsese en la Vida de Homero), recreaba la vida del personaje haciéndolo protagonista de una divertida ficción. No hay por ello que dar crédito a esta Vida, que sin embargo presenta a Esopo como frigio cautivo en Samos.

2. El carácter literario de la fábula Las fábulas atribuidas a Esopo, consideradas modernamente los primeros microrrelatos de la tradición occidental, tienen un origen oriental, como tantos géneros de la literatura griega, que hay que buscar en la antigua Mesopotamia, donde los animales muchas veces son protagonistas de pequeñas historias edificantes. Se trata sin embargo de tradiciones en gran medida orales, para las que resulta inadecuado establecer autorías, en la medida en la que son constantemente ampliadas y enriquecidas hasta formar un repertorio de historias intemporal, apropiado y expandido por gran número de pueblos. Es esta intemporalidad la que hace que podamos buscar paralelos para las fábulas de Esopo en tradiciones atestiguadas más tardíamente, como el

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Panchatantra indio, recopilado antes de nuestra era, o el Kalila wa Dimna de época árabe (y su famosa traducción castellana en tiempos de Alfonso X): al igual que con el caso de Simbad el marino, sería absurdo postular que los viajes del famoso marino de Basora del siglo IX dependen del modelo de Odiseo, pese a sus evidentes paralelos. Se trata pues de milenarias tradiciones orales, que pese a sus puntos de contacto, mantienen su autonomía, de forma que testimonios muy tardíos permiten iluminar retrospectivamente versiones anteriores. Un buen ejercicio para las clases, a fin de hacer comprender al alumno la naturaleza y función de estos textos, consistiría en buscar paralelos de las mismas historias en las distintas tradiciones e intentar explicar las razones de las divergencias. Pero más allá de la tradición fabulística oriental, la fábula griega tiene también su propia tradición interna, que empieza tradicionalmente con la fábula del halcón y el ruiseñor que recoge Hesíodo en su obra Los trabajos y los días, vv. 202-212:

Ahora contaré una fábula a los reyes, aunque sean Sabios. Así habló un halcón a un ruiseñor de variopinto cuello mientras le llevaba muy alto, entre las nubes, atrapado con sus garras. Éste gemía lastimosamente, ensartado entre las corvas uñas y aquel en tono de superioridad le dirigió estas palabras: «¡Infeliz! ¿Por qué chillas? Ahora te tiene en su poder uno mucho más poderoso. Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas y me servirás de comida si quiero o te dejaré libre. ¡Loco es el que quiere ponerse a la altura de los más fuertes! Se ve privado de la victoria y además tiene que sufrir vejaciones, es maltratado». Así dijo el halcón de rápido vuelo, ave de amplias alas.

A Hesíodo siguen otros líricos arcaicos como Arquíloco o Semónides, que recogen también fábulas en sus poemas y nos hacen plantear ya de entrada el problema del modelo formal en el que se expresaron las primeras fábula griegas, que era el mismo del de buena parte de la literatura sapiencial arcaica: el verso. Las sociedades arcaicas griegas, hasta las guerras médicas, básicamente no conocían otra expresión literaria que no fuera la poesía oral y es por lo tanto de suponer que Esopo expresara en verso sus fábulas, dotándolas así del ritmo necesario para que se convirtieran en parte esencial del folclore popular. Esta reflexión plantea el problema de la autenticidad de la colección de fábulas esópicas que ha llegado hasta nosotros, ya que se trata de textos en prosa.

3. La autenticidad de las fábulas de Esopo

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El problema de la autenticidad de la colección esópica es una cuestión irresoluble. La lengua en la que se nos han transmitido los textos sin duda no es la de la época del autor, sino posterior, pero parece difícil datarla o situarla en un momento histórico concreto, ya que contamos con distintas versiones de los textos de la colección que parecen irreductibles a un mismo origen y que han llevado a editores como August Hausrath y Herbert Hunger (cuya edición Corpus fabularum aesopicarum, Leipzig 1957-1959, que seguimos al presentar aquí el texto) a editar todas la variantes yuxtapuestas, sin pretender armonizarlas. Además, a la hora de datar los autores arcaicos, la lengua es un criterio engañoso, como muestra el ejemplo de Homero y otros menos conocidos como el laconio de Alcmán, que investigaciones recientes, contra la traditio recepta que lo databa en la época de su autor en el siglo VII a.C., sitúan en la Esparta del siglo II a.C. Por otra parte, la propia existencia histórica del autor nada garantiza con respecto a la paternidad de las obras que circulan bajo su nombre, tal como muestra palpablemente el caso de Teognis, que, a pesar de reivindicar la paternidad de sus poemas con la mención de su propio nombre, no pudo evitar que la colección de sus dísticos se contaminara con la inclusión de poemas de otros autores contemporáneos o anteriores. En el caso de Esopo cabe hacer la misma reflexión, pues la colección de fábulas que circulaban bajo su nombre era por definición abierta a interpolaciones y cambios. Y el hecho de que a Esopo se atribuyan toda serie de chistes ( γελο ῖ α ), anécdotas y proverbios, nos hace pensar que el autor, más allá de su historicidad, se convirtió simplemente en etiqueta cómoda bajo la que situar toda la tradición fabulística. Un destino al que todos los πρ ῶ τοι ε ὑ ρεταί estaban destinados. De nuevo sale a colación el caso de Homero, al que se atribuyó una buena parte de la tradición poética hexamétrica que sin duda no era suya, como lo prueba el caso de los llamados Himnos Homéricos. Dicho esto, es evidente que no debemos tanto intentar establecer una autoría a nuestra colección de fábulas esópicas, cuanto determinar el momento en el que aproximadamente se formó nuestra colección. Y en este sentido, aparte de las referencias a colecciones de fábulas ya en el siglo V, la primera información fiable que encontramos se halla en las famosas Vidas de los sofistas de Diógenes Laercio V.80, según el cual sería Demetrio de Falero, discípulo de Aristóteles, gobernador macedonio de Atenas (317-307 a.C.) y verdadero fundador de la Biblioteca de Alejandría, el responsable de realizar la primera antología de las fábulas esópicas. He aquí una estatua moderna del personaje colocada a la entrada de la reconstruida Biblioteca de Alejandría:

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! Sería pues, en las postrimerías del siglo IV a.C. cuando Demetrio, llevado del afán enciclopédico

Sería pues, en las postrimerías del siglo IV a.C. cuando Demetrio, llevado del afán enciclopédico de su maestro, habría prosificado la rica tradición fabulística atribuida a Esopo y creado la primera de las colecciones de sus fábulas, de la que depende sin duda el presente texto. Significativamente las fábulas iban seguidas de moralejas, del mismo modo que la colección de tipos atenienses recopilada por el más famoso discípulo de Aristóteles, Teofrasto, en sus famosos Caracteres.

4. El carácter social y educativo de la fábula y su éxito posterior Esta presencia de moralejas al final de cada fábula sirve para interpretar el sentido de la historia y darle un valor moral. Esta es una razón para explicar el éxito de las fábulas en la educación escolar, además del lenguaje sencillo y directo que sirvió durante siglos para el estudio de la gramática clásica a alumnos griegos que se apartaban en su lenguaje cotidiano de los modelos áticos. No obstante, hay que decir que aunque algunas fábulas, que denuncian el poder de los poderosos y vicios morales, son perfectamente adecuadas para la escuela, otras en cambio ofrecen un mensaje más dudoso, poco edificante. En todo caso, el uso de animales en vez de personajes históricos para denunciar ciertos vicios de la sociedad acerca a la fábula esópica a la amable denuncia social de los tipos humanos de la Comedia Nueva de Menandro y la aparta de la virulenta invectiva de la Comedia Antigua, que ponía bajo la picota a los hombres públicos de la época. La influencia que la fábula esópica tuvo en la tradición posterior es inmensa y baste señalar nombres como Fedro y Babrio (a veces traducidos con Esopo) ya en época romana, para darnos cuenta de su

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enorme éxito. Es, de hecho, en época romana, concretamente en el siglo I d.C., cuando tenemos que datar el ejemplar más antiguo que poseemos de esta colección, un papiro de la Biblioteca Universitaria John Rylands de Manchester, del que procede la siguiente reproducción:

de Manchester, del que procede la siguiente reproducción: En época bizantina no faltaron tampoco imitadores de

En época bizantina no faltaron tampoco imitadores de Esopo así como responsables de diversas antologías y versiones cuyo origen es difícil trazar. Lo mismo ocurre en el Occidente medieval con la larga descendencia de Fedro. Ambas, a su vez, contaminadas por la influencia de las fábulas orientales de origen indio, que llegaron a Bizancio y a Occidente por intermediación de los árabes. Entre los bizantinos hay que destacar sobre todo el Stephanites e Ichnelates del siglo XI, basado en la tradición del Kalila wa Dimna árabe. Durante el humanismo las fábulas esópicas se convirtieron en libro preceptivo en las Universidades, no solo por su bondad didáctica, sino también por sus posibilidades simbólicas. De hecho, el primer incunable de la literatura griega es la traducción que Rinuccio Aretino realizó entre 1446 y 1448 de las Vidas y fábulas de Esopo, impresa por Bono Accursio en Milán sobre el año 1478. Conocieron mucho éxito las ediciones realizadas por Heinrich Steinhowel (1412-1482), que tuvo múltiples reimpresiones, y de la que proceden también las versiones castellanas más antiguas. La primera, muy difundida en España, es la famosa Vida del Ysopet con sus fabulas hystoriadas, impresa en Zaragoza por el alemán Johan Hurus en 1482 (ejemplar único que se conserva en la Biblioteca del Seminario Metropolitano de Pamplona). Hay otras posteriores, todas ellas decoradas con múltiples xilografías, como esta que representa a Esopo, de la edición de Zaragoza de 1489:

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! o esta otra xilografía ilustrando la fábula «El perro y la oveja», del Libro del

o esta otra xilografía ilustrando la fábula «El perro y la oveja», del Libro del sabio [et] clarissimo fabulador Ysopu, impreso de Sevilla por J. Cronberger en 1521:

Ysopu , impreso de Sevilla por J. Cronberger en 1521: Como vemos, esta colección se prestaba

Como vemos, esta colección se prestaba a ser acompañada por abundantes ilustraciones. El ejemplar más bella y ricamente ilustrado es un manuscrito florentino de 1480, conocido como el Esopo Medici, actualmente en Biblioteca Pública de Nueva York (Spencer Collection). Las iluminaciones son de Mariano del Buono y el llamado Maestro del Jenofonte de Hamilton. Reproducimos aquí las páginas 2 y 9:

son de Mariano del Buono y el llamado Maestro del Jenofonte de Hamilton. Reproducimos aquí las

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son de Mariano del Buono y el llamado Maestro del Jenofonte de Hamilton. Reproducimos aquí las

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A pesar de su éxito durante el Renacimiento, no fue sino hasta la época de Jean La Fontaine (1621-1695) cuando se hizo una reivindicación moderna de la fábula que inspiró todo un renacimiento del folclore nacional en muchos países europeos y se convirtió en detonante último de la famosa Querelle de los antiguos y modernos. Los cuentos de Perrault (1628-1703) son otras de las obras más importantes de este movimiento que reivindicaba la literatura moderna y nacional precisamente tomando como inspiración el noble y humilde género de la fábula griega. Fueron legión los imitadores de La Fontaine, pero baste aquí señalar entre nosotros a Félix María de Samaniego (1745-1801) y Tomás de Iriarte (1750-1791), cuyas fábulas pueden de nuevo compararse con las de Esopo con el fin también de profundizar en un aspecto no menor de la tradición literaria española, injustamente olvidado en favor de la tradición narrativa, teatral y poética.

Bibliografía española de referencia

GARCÍA GUAL, CARLOS, «La fábula esópica: estructura e ideología de un género popular», Estudios ofrecidos a Emilio Alarcos Llorach, Vol. 1, 1977, págs.

309-322.

GARCÍA GUAL, CARLOS – BÁDENAS DE LA PEÑA, Pedro – LÓPEZ FACAL,

Javier, Fábulas de Esopo, Vida de Esopo, Fábulas de Babrio, Madrid, Gredos

1978.

GONZÁLEZ SUÁREZ, Manuel, Vida de Esopo, Madrid, Ediciones Clásicas

2011.

LÓPEZ CASILDO, Gonzalo, Esopo, Fábulas, Madrid, Alianza Editorial 1998. MARTÍN GARCÍA, Francisco – RÓSPIDE LÓPEZ, Alfredo, Fábulas esópicas, Madrid, Editorial Alba, 1989.

MOROCHO GAYO, G. – NIETO IBÁÑEZ, J.M. – NODAR DOMÍNGUEZ, A., Esopo y

Babrio: antología de fábulas griegas, León, Servicio de Publicaciones de la Universidad de León 1994. RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco, Historia de la fábula greco-latina. Volumen I: Introducción y de los orígenes a la edad helenística, Madrid, Editorial de la Universidad Complutense 1979.

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RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco, «La fábula griega como género literario», Estudios de forma y contenido sobre los generos literarios griegos, Cáceres 1982, págs. 33-46. RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco, «Mito y fábula», Emerita 61.1 (1993) 1-14. RODRÍGUEZ ADRADOS, Francisco, De Esopo al Lazarillo, Huelva 2005.

TEXTOS

Edición: August Hausrath y Herbert Hunger, Corpus fabularum aesopicarum, Leipzig 1957-1959. La selección que sigue respeta el número de orden de la edición, que varía bastante entre unas ediciones y otras, aunque es muy fácil encontrar las correspondencias por los títulos en la red.

12. ΑΛΩΠΗΞ ΚΑΙ ΠΑΡΔΑΛΙΣ

ἀ λώπηξ κα ὶ πάρδαλις περ ὶ κάλλους ἤ ριζον . τ ῆ ς δ ὲ παρ δάλεως παρ ἕ καστα τ ὴ ν το ῦ σώματος ποικιλίαν προβαλλομένης ἡ ἀ λώπηξ ὑ ποτυχο ῦ σα ἔ φη · «κα ὶ πόσον ἐ γ ὼ σο ῦ καλ λίων ὑ πάρχω , ἥ τις ο ὐ τ ὸ σ ῶ μα , τ ὴ ν δ ὲ ψυχ ὴ ν πεποίκιλμαι

ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι το ῦ σωματικο ῦ κάλλους ἀ μείνων ἐ στ ὶ ν ὁ τ ῆ ς διανοίας κόσμος .

15a. ΑΛΩΠΗΞ ΚΑΙ ΒΟΤΡΥΣ ἀ λώπηξ λιμώττουσα ὡ ς ἐ θεάσατο ἀ πό τινος ἀ ναδενδράδος βότρυας κρεμαμένους , ἠ βουλήθη α ὐ τ ῶ ν περιγενέσθαι κα ὶ ο ὐ κ ἠ δύνατο . ἀ παλλαττομένη δ ὲ πρ ὸ ς ἑ αυτ ὴ ν ε ἶ πεν · «ὄ μ φακές ε ἰ σιν ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ἔ νιοι τ ῶ ν πραγμάτων ἐ φικέσθαι μ ὴ δυνάμενοι δι ἀ σθένειαν το ὺ ς καιρο ὺ ς α ἰ τι ῶ νται .

15b. ΑΛΩΠΗΞ ΚΑΙ ΜΥΣ ἀ λώπηξ ἐ ν κρεβαττίν ῃ βότρυας πεπείρους ἰ δο ῦ σα ἤ μελλε φαγε ῖ ν , ἐ ν ὕ ψει δ ὲ ὄ ντας ο ὐ κ η ὐ πόρει φαγε ῖ ν . μ ῦ ς δ ὲ ἰ δ ὼ ν ταύτην ἐ μειδίασεν ε ἰ πών · «ο ὐ δ ὲ ν τρώγεις ἡ δ ὲ ἀ λώπηξ μ ὴ θέλουσα ἡ ττηθ ῆ ναι πρ ὸ ς το ῦ μυ ὸ ς ἔ φη · «ὄ μφακές ε ἰ σιν ὅ τι το ὺ ς πονηρο ὺ ς κα ὶ μ ὴ βουλομένους πείθειν τὸ ν λόγον ὁ μ ῦ θος ἐ λέγχει .

20. ΑΛΩΠΗΞ ΚΑΙ ΚΡΟΚΟΔΕΙΛΟΣ

ἀ λώπηξ κα ὶ κροκόδειλος περ ὶ ε ὐ γενείας ἤ ριζον . πολλ ὰ δ ὲ το ῦ κροκοδείλου διεξιόντος περ ὶ τ ῆ ς τ ῶ ν προγόνων λαμπρότητος κα ὶ τ ὸ τελευτα ῖ ον λέγοντος , ὡ ς γεγυμνασιαρχηκότων ἐ στ ὶ πατέρων , ἡ ἀ λώπηξ ὑ ποτυχο ῦ σα ἔ φη · «ἀ λλ ὰ κ ἂ ν σ ὺ μ ὴ ε ἴ π ῃ ς , ἀ π ὸ το ῦ δέρματος φαίν ῃ , ὅ τι ἀ π ὸ πολλ ῶ ν ε ἶ γυμνασμάτων ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ψευδολόγων ἀ νθρώπων ἔ λεγχός ἐ σ τι τ ὰ

πράγματα .

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21. ΑΛΙΕΙΣ

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ἁ λιε ῖ ς ἐ π ἄ γραν ἐ ξελθόντες κα ὶ πολ ὺ ν χρόνον κακο παθήσαντες ο ὐ δ ὲ ν συνέλαβον , καθεζόμενοι δ ὲ ἐ ν τ ῇ νη ὶ ἠ θύμουν . ἐ ν τοσούτ ῳ δ ὲ θύννος διωκόμενος κα ὶ πολλ ῷ τ ῷ ῥ οίζ ῳ φερόμενος ἔ λαθεν ε ἰ ς τ ὸ σκάφος ἐ ναλλόμενος . ο ἱ δ ὲ συλλαβόντες α ὐ τ ὸ ν κα ὶ ε ἰ ς τ ὴ ν πόλιν ἐ λάσαντες ἀ πημπόλησαν . ο ὕ τω πολλάκις ἃ μ ὴ τέχνη παρέσχε , τα ῦ τα τύχη διε βράβευσεν .

27. ΑΛΩΠΗΞ ΠΡΟΣ ΜΟΡΜΟΛΥΚΕΙΟΝ

ἀ λώπηξ ε ἰ σελθο ῦ σα ε ἰ ς πλάστου ἐ ργαστήριον κα ὶ ἕ καστον τ ῶ ν ἐ νόντων διερευν ῶ σα ὡ ς περιέτυχε τραγ ῳ δο ῦ προσωπεί ῳ , το ῦ το ἐ πάρασα ε ἶ πεν · «ο ἵ α κεφαλ ὴ ἐ γκέφαλον ο ὐ κ ἔ χει ὁ λόγος ε ὔ καιρος πρ ὸ ς ἄ νδρα μεγαλοπρεπ ῆ μ ὲ ν σώματι ,

κατ ὰ ψυχ ὴ ν δ ὲ ἀ λόγιστον .

41. ΑΛΩΠΗΞ ΚΑΙ ΚΥΩΝ

ἀ λώπηξ ε ἰ ς ἀ γέλην προβάτων ε ἰ σελθο ῦ σα θηλαζόντων τ ῶ ν ἀ ρνίων ἓ ν ἀ ναλαβομένη προσεποιε ῖ το καταφιλε ῖ ν . ἐ ρω τηθε ῖ σα δ ὲ ὑ π ὸ κυνός · «τί το ῦ το ποιε ῖ ς ;» «τιθηνο ῦ μαι α ὐ τό », ἔ φη , «κα ὶ προσπαίζω κα ὶ ὁ κύων ἔ φη · «κα ὶ ν ῦ ν , ἂ ν μ ὴ ἀ φ ῇ ς τ ὸ ἀ ρνίον , τ ὰ κυν ῶ ν σοι προσοίσω πρ ὸ ς ἄ νδρα ῥᾳ διουργ ὸ ν κα ὶ μωροκλέπτην ὁ λόγος ε ὔ καιρος .

43. ΒΑΤΡΑΧΟΙ

βάτραχοι δύο ξηρανθείσης α ὐ τ ῶ ν τ ῆ ς λίμνης περιῄ εσαν ζητο ῦ ντες πο ῦ καταμε ῖ ναι . ὡ ς δ ὲ ἐ γένοντο κατά τι φρέαρ , ὁ ἕ τερος συνεβούλευεν ἀ μελετήτως καθάλλεσθαι . ὁ δ ὲ ἕ τε ρος ἔ λεγεν · «ἐὰ ν ο ὖ ν κα ὶ τ ὸ ἐ νθάδε ὕ δωρ ξηρανθ ῇ , π ῶ ς δυνησόμεθα ἀ ναβ ῆ ναι ὁ λόγος ἡ μ ᾶ ς διδάσκει μ ὴ ἀ περισκέπτως προσέρχεσθαι το ῖ ς πράγμασιν .

45. ΒΟΕΣ ΚΑΙ ΑΞΟΝΕΣ

βόες ἅ μαξαν ε ἷ λκον . το ῦ δ ὲ ἄ ξονος τρίζοντος ἐ πιστρα φέντες ο ὗ τοι ἔ φασαν πρ ὸ ς α ὐ τόν · «ὦ ο ὗ τος , ἡ μ ῶ ν τ ὸ ὅ λον βάρος

φερόντων σ ὺ κέκραγας ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ἔ νιοι ἑ τέρων μοχθούντων α ὐ το ὶ προσποιο ῦ νται κάμνειν .

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58. ΓΥΝΗ ΚΑΙ ΟΡΝΙΣ

γυν ὴ χήρα

ὄ ρνιν ἔ χουσα

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καθ

ἑ κάστην

ἡ μέραν ὠὸ ν

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τίκτουσαν ὑ πέλαβεν , ὅ τι , ἐὰ ν πλείονα α ὐ τ ῇ τροφ ὴ ν παραβάλ ῃ , κα ὶ δ ὶ ς τ ῆ ς ἡ μέρας τέξεται . κα ὶ δ ὴ το ῦ το α ὐ τ ῆ ς ποιούσης συνέβη τ ὴ ν ὄ ρνιν πίονα γενομένην μηκέτι μηδ ὲ ἅ παξ τεκε ῖ ν .

ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι πολλ ο ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων δι ὰ πλεονεξίαν περιττοτέρων ἐ πιθυμο ῦ ντες κα ὶ τ ὰ παρόντα ἀ πόλλουσιν

59.

ΓΑΛΗ

γαλ ῆ ε ἰ σελθο ῦ σα ε ἰ ς χαλκέως ἐ ργαστήριον τ ὴ ν ἐ κε ῖ κειμένην ῥ ίνην περιέλειχε . συνέβη δὲ ἐ κτριβομένης τ ῆ ς γλώττης πολ ὺ α ἷ μα φέρεσθαι . ἡ δ ὲ ἐ τέρπετο ὑ πονοο ῦ σά τι το ῦ σ ιδήρου ἀ φαιρε ῖ σθαι , μέχρι παντελ ῶ ς ἀ πέβαλε τ ὴ ν γλ ῶ τταν . ὁ λόγος ε ἴ ρηται πρ ὸ ς το ὺ ς ἐ ν φιλονεικίαις ἑ αυτο ὺ ς καταβλάπτοντας .

60. ΓΕΡΩΝ ΚΑΙ ΘΑΝΑΤΟΣ

γέρων ποτ ὲ ξύλα κόψας κα ὶ τα ῦ τα φέρων πολλ ὴ ν ὁ δ ὸ ν ἐ βάδιζε . δι ὰ δ ὲ τ ὸ ν κόπον τ ῆ ς ὁ δο ῦ ἀ ποθέμενος τ ὸ φορτίον τ ὸ ν Θάνατον ἐ πεκαλε ῖ το . το ῦ δ ὲ Θανάτου φανέντος κα ὶ πυθομένου , δι ἣ ν α ἰ τίαν α ὐ τ ὸ ν ἐ πεκαλε ῖ το , ἔ φη · «ἵ να τ ὸ φορτίον ἄ ρ ῃ ς ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι π ᾶ ς ἄ νθρωπος φιλοζωε ῖ , κ ἂ ν δυστ υχ ῇ λίαν .

62. ΓΕΩΡΓΟΣ ΚΑΙ ΟΦΙΣ

γεωργ ὸ ς χειμ ῶ νος ὥ ραν ὄ φιν ε ὑ ρ ὼ ν ὑ π ὸ κρύους πεπηγότα το ῦ τον ἐ λεήσας κα ὶ λαβ ὼ ν ὑ π ὸ κόλπον ἔ θετο . θερμανθε ὶ ς δ ὲ ἐ κε ῖ νος κα ὶ ἀ ναλαβ ὼ ν τ ὴ ν ἰ δίαν φύσιν ἔ πληξε τ ὸ ν ε ὐ εργέτην κα ὶ ἀ νε ῖ λε . ὁ δ ὲ θν ῄ σκων ἔ λεγε «δίκαια πάσχω τ ὸ ν πονηρ ὸ ν

ο ἰ κτείρας

ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ἀ μετάθετοί ε ἰ σιν α ἱ πονηρίαι , κ ἂ ν τ ὰ μέγιστα φιλανθρωπεύωνται .

64. ΚΥΝΟΔΗΚΤΟΣ

δηχθείς τις ὑ π ὸ κυν ὸ ς περι ῄ ει ζητ ῶ ν τ ὸ ν ἰ ασόμενον . ε ἰ πόντος δέ τινος [ ο ὕ τως ] ὡ ς ἄ ρα δέοι α ὐ τ ὸ ν ἄ ρτ ῳ τ ὸ α ἷ μα ἐ κμάξαντα τ ῷ δακόντι κυν ὶ βαλε ῖ ν , ὑ ποτυχ ὼ ν ἔ φη · «ἀ λλ ἐὰ ν το ῦ το πράξω ,

δεήσει με ὑ π ὸ πάντων τ ῶ ν ἐ ν τ ῇ πόλει κυν ῶ ν δάκνεσθαι ο ὕ τω κα ὶ ἡ τ ῶ ν ἀ νθρώπων πονηρία δελεαζομένη ἔ τι μ ᾶ λλον ἀ δικε ῖ ν παροξύνεται .

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71. ΔΡΥΣ ΚΑΙ ΚΑΛΑΜΟΣ

δρ ῦ ς κα ὶ κάλαμος ἤ ριζον περ ὶ ἰ σχύος . ἀ νέμου δ ὲ σφοδρο ῦ γενομένου ὁ μ ὲ ν κάλαμος σαλευόμενος κα ὶ συγκλινόμενος τα ῖ ς τούτου πνοα ῖ ς τ ὴ ν ἐ κρίζωσιν ἐ ξέφυγεν , ἡ δ ὲ δρ ῦ ς δι ὅ λου

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ἀ ντιστ ᾶ σα ἐ κ ῥ ιζ ῶ ν κατηνέχθη . ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ο ὐ δε ῖ το ῖ ς κρείττοσιν ἐ ρίζειν .

89.3. ΟΡΝΙΣ ΧΡΥΣΟΤΟΚΟΣ ὄ ρνιθά τις ε ἶ χεν ὠὰ χρυσ ᾶ τίκτουσαν · κα ὶ νομίσας ἔ νδον α ὐ τ ῆ ς ὄ γκον χρυσίου ε ἶ ναι κτείνας ε ὕ ρηκεν ὁ μοίαν τ ῶ ν λοιπ ῶ ν ὀ ρνίθων . ὁ δ ὲ ἀ θρόον πλο ῦ τον ἐ λπίσας ε ὑ ρήσειν κα ὶ το ῦ μικρο ῦ ἐ στέρηται ἐ κείνου .

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι δε ῖ το ῖ ς παρο ῦ σιν ἀ ρκε ῖ σθαι κα ὶ τ ὴ ν ἀ πληστίαν φεύγειν

93. ΟΝΟΣ ΠΑΙΖΩΝ

ἔ χων τις κύνα Μελιτα ῖ ον κα ὶ ὄ νον διετέλει ἀ ε ὶ τ ῷ κυν ὶ προσπαίζων · κα ὶ δή , ε ἴ ποτε ἔ ξω δειπνοίη , ἐ κόμιζέ τι α ὐ τ ῷ κα ὶ προσιόντι κα ὶ σαίνοντι παρέβαλλεν . ὁ δ ὲ ὄ νος φθονήσας

προσέδραμε κα ὶ σκιρτ ῶ ν ἐ λάκτισεν α ὐ τόν . κα ὶ ὃ ς ἀ γανακτήσας ἐ κέλευσε παίοντας α ὐ τ ὸ ν ἀ παγαγε ῖ ν κα ὶ τ ῇ φάτν ῃ προσδ ῆ σαι .

λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ο ὐ πάντες πρ ὸ ς πάντα πεφύκασιν .

95.

ΕΧΙΣ ΚΑΙ ΡΙΝΗ

ἔ χις ε ἰ σελθ ὼ ν ε ἰ ς χαλκουργο ῦ ἐ ργαστήριον παρ ὰ τ ῶ ν σκευ ῶ ν ἔ ρανον ᾔ τει · λαβ ὼ ν δ ὲ παρ α ὐ τ ῶ ν ἧ κε πρ ὸ ς τ ὴ ν ῥ ίνην κα ὶ α ὐ τ ὴ ν παρεκάλει δο ῦ ναί τι α ὐ τ ῷ . ἡ δ ὲ ὑ ποτυχο ῦ σα ε ἶ πεν · «ἀ λλ ε ὐ ήθης ε ἶ παρ ἐ μο ῦ τι ἀ ποίσεσθαι ο ἰ όμενος , ἥ τις ο ὐ διδόναι , ἀ λλ ὰ λαμβάνειν παρ ὰ πάντων ε ἴ ωθα

ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι μάταιοί ε ἰ σιν ο ἱ παρ ὰ φιλαργύρων τι κερδαίνειν προσδοκ ῶ ντες .

105. ΕΡΜΗΣ

Ζε ὺ ς Ἑ ρμ ῇ προσέταξε π ᾶ σι το ῖ ς τεχνίταις ψεύδους φάρμακον χέαι . ὁ δ ὲ το ῦ το τρίψας κα ὶ μέτρον ποιήσας ἴ σον ἑ κάστ ῳ ἐ νέχεεν . ἐ πε ὶ δ ὲ μόνου το ῦ σκυτέως ὑ πολειφθέντος πολ ὺ φάρμακον κατελείπετο , λαβ ὼ ν ὅ λην τ ὴ ν θυίαν κατ α ὐ το ῦ κατέχεεν . ἐ κ τούτου συνέβη το ὺ ς τεχνίτας πάντας ψεύδεσθαι ,

μάλιστα δ ὲ πάντων το ὺ ς σκυτέας .

ὁ λόγος ε ὔ καιρος πρ ὸ ς ἄ νδρα ψευδολόγον .

108. ΖΕΥΣ ΚΑΙ ΧΕΛΩΝΗ

Ζε ὺ ς γαμ ῶ ν τ ὰ ζ ῷ α πάντα ε ἱ στία . μόνης δ ὲ χελώνης ὑ στερησάσης διαπορ ῶ ν τ ὴ ν α ἰ τίαν τ ῇ ὑ στεραί ᾳ ἐ πυνθάνετο α ὐ τ ῆ ς , δι ὰ τί μόνη ἐ π ὶ τ ὸ δε ῖ πνον ο ὐ κ ἦ λθε . τ ῆ ς δ ὲ ε ἰ πούσης · «ο ἶ κος φίλος , ο ἶ κος ἄ ριστος » ἀ γανακτήσας κατ α ὐ τ ῆ ς

παρεσκεύασεν α ὐ τ ὴ ν τ ὸ ν ο ἶ κον α ὐ τ ὸ ν βαστάζο υσαν περιφέρειν .

13!

!

ο ὕ τω πολλο ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων α ἱ ρο ῦ νται μ ᾶ λλον λιτ ῶ ς ο ἰ κε ῖ ν ἢ παρ ἄ λλοις πολυτελ ῶ ς διαιτ ᾶ σθαι .

110. ΖΕΥΣ ΚΑΙ ΑΝΘΡΩΠΟΙ

Ζε ὺ ς πλάσας ἀ νθρώπους ἐ κέλευσεν Ἑ ρμ ῇ νο ῦ ν α ὐ το ῖ ς ἐ γχέαι · κ ἀ κε ῖ νος μέτρον ποιήσας ἴ σον ἑ κάστ ῳ ἐ νέχεε . συνέβη δ ὲ το ὺ ς μ ὲ ν μικροφυε ῖ ς πληρωθέντας το ῦ μέτρου φρονίμους γενέσθαι , το ὺ ς δ ὲ μακρο ὺ ς ἅ τε [ μ ὴ ] ἐ φι κομένου το ῦ ποτο ῦ μέχρι γονάτων < μ ὲ ν >, μ ὴ δ ὲ ε ἰ ς π ᾶ ν τ ὸ σ ῶ μα ἀ φρονεστέρους γενέσθαι . πρ ὸ ς ἄ νδρα ε ὐ μεγέθη μ ὲ ν σώματι , κατ ὰ ψυχ ὴ ν δ ὲ ἀ λόγιστον .

114b. ΜΥ ΡΜΗΞ ΚΑΙ Τ Ε ΤΤΙΞ χειμ ῶ νος ὥ ρ ᾳ τ ῶ ν σίτων βραχέντων ο ἱ μύρμηκες ἔ ψυχον . τέττιξ δ ὲ λιμώττων ᾔ τει α ὐ το ὺ ς τροφήν . ο ἱ δ ὲ μύρμηκες ε ἶ πον

α ὐ τ ῷ · «δι ὰ τί τ ὸ θέρος ο ὐ συν ῆ γες τροφήν ὁ δ ὲ ε ἶ πεν · «ο ὐ κ ἐ σχόλαζον ἀ λλ ᾖ δον μουσικ ῶ ς ο ἱ δ ὲ γελάσαντες ε ἶ πον · «ἀ λλ ε ἰ θέρους ὥ ραις η ὔ λεις , χειμ ῶ νος ὀ ρχο ῦ

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι ο ὐ δε ῖ τινα ἀ μελε ῖ ν ἐ ν παντ ὶ πράγματι , ἵ να μ ὴ λυπηθ ῇ κα ὶ κινδυνεύσ ῃ

116.

ΙΑΤΡΟΣ ΚΑΙ ΝΟΣΩΝ

ἰ ατρός τις ἐ πισκεπτόμενος ἄ ρρωστον συνέβη ἀ ποθανε ῖ ν α ὐ τόν . ὁ δ ὲ ἰ ατρ ὸ ς ἔ λεγε πρ ὸ ς το ὺ ς ἐ κκομίζοντας α ὐ τόν ·«ο ὗ τος ὁ

ἄ νθρωπος ε ἰ ο ἴ νου ἀ πείχετο κα ὶ κλυστ ῆ ρσιν ἐ χρ ῆ το , ο ὐ κ ἂ ν ἀ πέθανεν τ ῶ ν δ ὲ παρόντων τις ὑ πολαβ ὼ ν ἔ φη · «ὦ ο ὗ τος , ο ὐ κ ἔ δει σε ν ῦ ν το ῦ το λέγειν , ὅ τε ο ὐ δ ὲ ν ὄ φελός ἐ στιν , ἀ λλ ὰ τότε παραινε ῖ ν σε ἔ δει , ὅ τε κα ὶ χρ ῆ σθαι ἠ δύνατο

118. ΚΑΡΚΙΝΟΣ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ

καρκίνος ἀ π ὸ τ ῆ ς θαλάττης ἀ ναβ ὰ ς ἐ πί τινος ἐ νέμετο τόπου .

ἀ λώπηξ δ ὲ λιμώττουσα ὡ ς ἐ θεάσατο , προσελθο ῦ σα ἀ νέλαβεν

α ὐ τόν . ὁ δ ὲ μέλλων καταβιβρώσκεσθαι ἔ φη · «ἀ λλ ἔ γωγε δίκαια πέπονθα , ὃ ς θαλάττιος ὢ ν χερσα ῖ ος ἐ βουλήθην γενέσθαι

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ο ἱ τ ὰ ο ἰ κε ῖ α κατα λείποντες ἐ πιτηδεύματα κα ὶ το ῖ ς μηδ ὲ ν προσήκο υσιν ἐ πιχειρο ῦ ντες ε ἰ κότως δυστυχο ῦ σιν .

120. ΚΑΣΤΩΡ

ὁ κάστωρ ζ ῷ όν ἐ στι τετράπουν ἐ ν λίμναις τ ὰ πολλ ὰ διαιτώμενον , ο ὗ τ ὰ α ἰ δο ῖ ά φασιν ἰ ατρο ῖ ς χρήσιμα ε ἶ ναι . ο ὗ τος ο ὖ ν , ἐ πειδ ὰ ν ὑ π ἀ νθρώπων διωκόμενος καταλαμβάνηται ,

14!

!

γινώσκων , ο ὗ χάριν διώκεται , ἀ ποτεμ ὼ ν τ ὰ ἑ αυτο ῦ α ἰ δο ῖ α ῥ ίπτει πρ ὸ ς το ὺ ς διώκοντας κα ὶ ο ὕ τω σωτηρίας τυγχάνει . ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ο ἱ φρόνιμοι ὑ π ὲ ρ τ ῆ ς ἑ αυτ ῶ ν σωτηρίας ο ὐ δένα λόγον τ ῶ ν χρημάτων ποιο ῦ νται .

122. ΚΗΠΩΡΟΣ ΚΑΙ ΚΥΩΝ

κηπωρο ῦ κύων ε ἰ ς φρέαρ ἔ πεσεν . ὁ δ ὲ ἀ νιμήσασθαι α ὐ τ ὸ ν βουλόμενος ἐ κε ῖ κατέβη . ὁ δ ὲ κύων ἀ πορησάμενος ὡ ς προσ ῆ λθεν α ὐ τ ῷ , ο ἰ όμενος ὑ π α ὐ το ῦ βαπτίζεσθαι , ἔ δακεν α ὐ τόν . κα ὶ ὃ ς κακ ῶ ς διατεθε ὶ ς ἔ φη · «ἀ λλ ἔ γωγε ἄ ξια πέπονθα . τί γ ὰ ρ σο ῦ ἑ αυτ ὸ ν κατακρημνίσαντος το ῦ κινδύνου σε ἀ παλλάξαι ἐ πειρώμην πρ ὸ ς ἄ νδρα ἀ χάριστον κα ὶ το ὺ ς ε ὐ εργέτας ἀ δικο ῦ ντα

123. ΚΙΘΑΡΩΙΔΟΣ

κιθαρ ῳ δ ὸ ς ἀ φυ ὴ ς ἐ ν κεκονιαμέν ῳ ο ἴ κ ῳ συνεχ ῶ ς ᾄ δων ἀ ντηχούσης α ὐ τ ῷ τ ῆ ς φων ῆ ς ἐ νόμισεν ἑ αυτ ὸ ν ε ὔ φωνον ε ἶ ναι σφόδρα . κα ὶ δ ὴ ἐ παρθε ὶ ς ἐ π ὶ τούτ ῳ ἔ γνω δε ῖ ν θεάτρ ῳ ἑ αυτ ὸ ν ἐ πιδο ῦ ναι . ἀ φικόμενος δ ὲ πρ ὸ ς τ ὸ ἐ πιδείξασθαι κα ὶ πάνυ κακ ῶ ς

ᾄ δων λίθοις α ὐ τ ὸ ν ἐ ξώσαντες ἀ πήλ ασαν . ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ῥ ητόρων ἔ νιοι ἐ ν σχολα ῖ ς ε ἶ ναί τινες δοκο ῦ ντες , ὅ ταν ἐ π ὶ τ ὰ ς πολιτείας ἀ φίκωνται , ο ὐ δενός ε ἰ σιν

ξιο ι

.

124.

ΚΛΕΠΤΑΙ ΚΑΙ ΑΛΕΚΤΡΥΩΝ

κλέπται ε ἴ ς τινα ο ἰ κίαν ε ἰ σελθόντες ο ὐ δ ὲ ν ἄ λλο ε ὗ ρον ε ἰ μ ὴ ἀ λεκτρυόνα κα ὶ το ῦ τον λαβόντες ἀ πηλλάγησαν . ὁ δ ὲ μέλλων ὑ π α ὐ τ ῶ ν θύεσθαι ἐ δέετο , ὅ πως α ὐ τ ὸ ν ἀ πολύσωσι λέγων χρήσιμον ἑ αυτ ὸ ν το ῖ ς ἀ νθρώποις ε ἶ ναι νύκτωρ α ὐ το ὺ ς ἐ π ὶ τ ὰ ἔ ργα ἐ γείροντα . ο ἱ δ ὲ ἔ φασαν · «ἀ λλ ὰ κα ὶ δι ὰ το ῦ τό σε μ ᾶ λλον θύομεν · ἐ κείνους γ ὰ ρ ἐ γείρων ἡ μ ᾶ ς ο ὐ κ ἐᾷ ς κλέπτειν ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι μάλιστα το ῖ ς πονηρο ῖ ς ἠ ναντίωται , τινα! τ ῶ ν χρηστ ῶ ν ἐ στιν ε ὐ εργετήματα .

128. ΚΟΛΟΙΟΣ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ κολοι ὸ ς λιμώττων ἐ πί τινος συκ ῆ ς ἐ κάθισεν . ε ὑ ρ ὼ ν δ ὲ το ὺ ς ὀ λύνθους μηδέπω πεπείρους προσέμενεν , ἕ ως σ ῦ κα γένωνται . ἀ λώπηξ δ ὲ θεασαμένη α ὐ τ ὸ ν ἐ γχρονίζοντα κα ὶ τ ὴ ν α ἰ τίαν παρ α ὐ το ῦ μαθο ῦ σα ἔ φη · «ἀ λλ ὰ πεπλάνησαι , ὦ ο ὗ τος , ἐ λπίδι προσέχων , ἥ τις βουκολε ῖ ν μ ὲ ν ο ἶ δε , τρέφειν δ ὲ ο ὐ δαμ ῶ ς .» [ πρ ὸ ς ἄ νδρα φιλόνεικον .

15!

!

129. ΚΟΡΩΝΗ ΚΑΙ ΚΥΩΝ !

κορώνη Ἀ θην ᾷ θύουσα κύνα ἐ π ὶ ἑ στίασιν ἐ κάλει . ὁ δ ὲ πρ ὸ ς α ὐ τ ὴ ν ἔ φη · «τί μάτην τ ὰ ς θυσίας ἀ ναλίσκεις ; ἡ γ ὰ ρ θε ὸ ς ο ὕ τω σε

μισε ῖ , ὡ ς κ ἀ κ τ ῶ ν συντρόφων σοι ο ἰ ων ῶ ν τ ὴ ν πίστιν περιελε ῖ ν κα ὶ ἡ κορώνη πρ ὸ ς α ὐ τόν · «δι ὰ το ῦ το μ ᾶ λλον α ὐ τ ῇ θύω , ἵ να διαλλαγ ῇ μοι ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι πολλο ὶ δι ὰ κέρδος το ὺ ς ἐ χθρο ὺ ς ε ὐ εργετε ῖ ν ο ὐ κ ὀ κνο ῦ σιν .

130. ΚΟΡΑΞ ΚΑΙ ΟΦΙΣ

κόραξ τροφ ῆ ς ἀ πορ ῶ ν ὡ ς ἐ θεάσατο ὄ φιν ἔ ν τινι ε ὐ ηλί ῳ τόπ ῳ κοιμώμενον το ῦ τον καταπτ ὰ ς ἥ ρπασε . το ῦ δ ὲ ἐ πιστραφέντος κα ὶ δακόντος α ὐ τ ὸ ν ἀ ποθν ῄ σκειν μέλλων ἔ φη · «ἀ λλ ἔ γωγε δείλαιο ς , ὅ στις τοιο ῦ τον ἕ ρμαιον ε ὗ ρον , ἐ ξ ο ὗ κα ὶ ἀ πόλλυμαι

ο ὗ τος ὁ λόγος λεχθείη ἂ ν ἐ π ἄ νδρα , ὃ ς δι ὰ θησαυρο ῦ ε ὕ ρεσιν κα ὶ περ ὶ σωτηρίας ἐ κινδύνευσε .

!

135. ΚΥΩΝ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ

κύων θηρευτικ ὸ ς λέοντα ἰ δ ὼ ν το ῦ τον ἐ δίωκεν · ὡ ς δ ὲ ἐ πιστραφε ὶ ς ἐ κε ῖ νος ἐ βρυχήσατο , φοβ ηθε ὶ ς ε ἰ ς το ὐ πίσω ἔ φυγεν . ἀ λώπηξ δ ὲ θεασαμένη α ὐ τ ὸ ν ἔ φη · «ὦ κακ ὴ κεφαλή , σ ὺ λέοντα ἐ δίωκες , ο ὗ ο ὐ δ ὲ τ ὸ ν βρυχηθμ ὸ ν ὑ πέμεινας ὁ λόγος λεχθείη ἂ ν ἐ π ἀ νδρ ῶ ν α ὐ θάδων , ο ἳ κατ ὰ πολ ὺ δυνατωτέρων συκοφαντε ῖ ν ἐ πιχειρο ῦ ντες , ὅ ταν ἐ κε ῖ νοι ἀ ντιστ ῶ σιν , ε ὐ θέως ἀ ναχαιτίζουσιν .

136. ΚΥΩΝ ΚΡΕΑΣ ΦΕΡΟΥΣΑ

κύων κρέας ἔ χουσα ποταμ ὸ ν διέβαινε · θεασαμένη δ ὲ τ ὴ ν ἑ αυτ ῆ ς σκι ὰ ν κατ ὰ το ῦ ὕ δατος ὑ πέλαβεν ἑ τέραν κύνα ε ἶ ναι με ῖ ζον κρέας ἔ χουσαν . διόπερ ἀ φε ῖ σα τ ὸ ἴ διον ὥ ρμησεν ὡ ς τ ὸ ἐ κείνης ἀ φαιρησομένη . συνέβη δ ὲ α ὐ τ ῇ ἀ μφοτέρων στερηθ ῆ ναι , το ῦ μ ὲ ν μ ὴ ἐ φικομέν ῃ , διότι μηδ ὲ ν ἦ ν , το ῦ δέ , διότι ὑ π ὸ το ῦ ποταμο ῦ παρεσύρη . πρ ὸ ς ἄ νδρα πλεονέκτην ὁ λόγος ε ὔ καιρος

138. ΚΥΝΕΣ ΛΙΜΩΤΤΟΥΣΑΙ κύνες λιμώττουσαι ὡ ς ἐ θεάσαντο ἔ ν τινι ποταμ ῷ βύρσας βρεχομένας , μ ὴ δυνάμεναι α ὐ τ ῶ ν ἐ φικέσθαι συνέθεντο ἀ λλήλαις , ὅ πως πρ ῶ τον τ ὸ ὕ δωρ ἐ κπίωσιν , ε ἶ θ ο ὕ τως ἐ π ὶ τ ὰ ς βύρσας παραγένωνται . συνέβη δ ὲ α ὐ τ ὰ ς πινούσας διαρραγ ῆ ναι < πρ ὶ ν > ἢ τ ῶ ν βυρσ ῶ ν ἐ φικέσθαι .

16!

!

ο ὕ τως ἔ νιοι τ ῶ ν ἀ νθρώπων δι ἐ λπίδα κέρδους ἐ πισφαλε ῖ ς μόχθους ὑ φιστάμενοι φθάνουσι πρ ῶ τον κατ αναλισκόμενοι ἢ ὧ ν βούλονται περιγενόμενοι .

139. ΚΥΩΝ ΚΑΙ ΛΑΓΩΟΣ

κύων θηρευτικ ὸ ς λαγω ὸ ν συλλαβ ὼ ν το ῦ τον ποτ ὲ μ ὲ ν ἔ δακνε ποτ ὲ δ ὲ α ὐ το ῦ τ ὰ χείλη περιέλειχεν . ὁ δ ὲ ἀ παυδήσας ἔ φη πρ ὸ ς α ὐ τόν · «ἀ λλ ’, ὦ ο ὗ τος , πα ῦ σαί με δάκνων ἢ καταφιλ ῶ ν , ἵ να γν ῶ , πότερον ἐ χθρ ὸ ς ἢ φίλος μου καθέστηκας πρ ὸ ς ἄ νδρα ἀ μφίβολον ὁ λόγος ε ὔ καιρος .

!

140. ΚΩΝΩΨ ΚΑΙ ΤΑΥΡΟΣ κώνωψ ἐ πιστ ὰ ς κέρατι ταύρου κα ὶ πολ ὺ ν χρόνον ἐ πικαθίσας ἐ πειδ ὴ ἀ παλλάττεσθαι ἔ μελλεν , ἐ πυνθάνετο το ῦ ταύρου , ε ἰ ἤ δη βούλεται α ὐ τ ὸ ν ἀ πελθε ῖ ν . ὁ δ ὲ ὑ ποτυχ ὼ ν ἔ φη · «ἀ λλ ο ὔ τε , ὅ τε ἦ λθες , ἔ γνων ο ὔ τε , ἐὰ ν ἀ πέλθ ῃ ς , γνώσομαι τούτ ῳ τ ῷ λόγ ῳ χρήσαιτο ἄ ν τις πρ ὸ ς ἄ νδρα ἀ δύνατον , ὃ ς ο ὔ τε παρ ὼ ν ο ὔ τε ἀ π ὼ ν ἐ πιβλαβ ὴ ς ἢ ὠ φέλιμός ἐ στι .

!

146. ΛΕΩΝ ΚΑΙ ΒΑΤΡΑΧΟΣ λέων ἀ κούσας βατράχου κεκραγότος ἐ πεστράφη πρ ὸ ς τ ὴ ν φων ὴ ν ο ἰ όμενος μέγα τι ζ ῷ ον ε ἶ ναι . προσμείνας δ ὲ α ὐ τ ῷ μικρ ὸ ν χρόνον ὡ ς ἐ θεάσατο α ὐ τ ὸ ν ἀ π ὸ τ ῆ ς λίμνης ἐ ξελθόντα , προσελθ ὼ ν κατεπάτησεν ε ἰ πών · «μηδένα ἀ κο ὴ ταραττέτω πρ ὸ τ ῆ ς θέας πρ ὸ ς ἄ νδρα γλωσσαλγ ῆ ο ὐ δ ὲ ν πλέον το ῦ λαλε ῖ ν δυνάμενον .

162. ΛΥΚΟΣ ΚΑΙ ΑΙΞ

λύκος θεασάμενος α ἶ γα ἐ πί τινος κρημνο ῦ νεμομένην ἐ πειδ ὴ ο ὐ κ ἠ δύνατο α ὐ τ ῆ ς ἐ φικέσθαι , παρ ῄ νει α ὐ τ ὴ ν κατωτέρω καταβ ῆ ναι , μ ὴ κα ὶ πέσ ῃ λαθο ῦ σα , λέγων , ὡ ς κα ὶ ὁ λειμ ὼ ν κα ὶ ἡ πόα παρ α ὐ τ ῷ φαιδροτάτη . ἡ δ ὲ πρ ὸ ς α ὐ τ ὸ ν ἔ φη · «ἀ λλ ο ὐ κ ἐ μ ὲ ἐ π ὶ νομ ὴ ν καλε ῖ ς , α ὐ τ ὸ ς δ ὲ τροφ ῆ ς ἀ πορε ῖ ς ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ο ἱ πονηροί , ὅ ταν παρ ὰ το ῖ ς ε ἰ δόσιν πονηρεύωνται , ἀ νόνητοι τ ῶ ν τεχνασμάτων γίνονται .

172. ΜΕΛΙΣΣΑΙ ΚΑΙ ΖΕΥΣ

μέλισσαι φθονήσασαι ἀ νθρώποις το ῦ ἰ δίου μέλιτος ἧ κον πρ ὸ ς τ ὸ ν Δία κα ὶ τούτου ἐ δέοντο , ὅ πως ἰ σχ ὺ ν παράσχηται α ὐ τα ῖ ς παιούσαις το ῖ ς κέντροις το ὺ ς προσιόντας το ῖ ς κηρίοις ἀ ναιρε ῖ ν .

κα ὶ ὁ Ζε ὺ ς ἀ γανακτήσας κατ α ὐ τ ῶ ν δι ὰ τ ὴ ν βασκανίαν παρεσκεύασεν α ὐ τάς , ἡ νίκα ἂ ν τύπτωσί τινα , τ ὸ κέντρον ἀ ποβαλε ῖ ν , μετ ὰ δ ὲ το ῦ το κα ὶ τ ῆ ς σωτηρίας στερίσκεσθαι .

17!

!

ο ὗ τος ὁ λόγος ἁ ρμόσειεν ἂ ν πρ ὸ ς ἄ νδρας βασκάνους , ο ἳ κα ὶ α ὐ το ὶ βλάπτεσθαι ὑ πομένουσι .

176. ΜΥΡΜΗΞ ΚΑΙ ΠΕΡΙΣΤΕΡΑ

μύρμηξ διψήσας κατελθ ὼ ν ε ἴ ς τινα πηγ ὴ ν βουλόμενος πιε ῖ ν ἀ πεπνίγετο . περιστερ ὰ δ ὲ ἐ ν τ ῷ παρεστηκότι δένδρ ῳ κλάσασα φύλλον ἔ βαλε , δι ο ὗ ἐ πιβ ὰ ς ὁ μύρμηξ ἐ σώθη . ἰ ξευτ ὴ ς δέ τις παραστ ὰ ς κα ὶ συνθε ὶ ς το ὺ ς καλάμους τ ὴ ν περιστερ ὰ ν λαβε ῖ ν ἤ θελεν . ὁ δ ὲ μύρμηξ ἔ δακε ν ε ἰ ς τ ὸ ν πόδα το ῦ ἰ ξευτο ῦ · ὁ δ ὲ σείσας το ὺ ς καλάμους ἐ ποίησε τ ὴ ν περιστερ ὰ ν φυγε ῖ ν . ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι κα ὶ ὑ π ἀ σθεν ῶ ν ἐ στί τις ε ὔ καιρος βοήθεια .

184. ΟΔΟΙΠΟΡΟΣ ΚΑΙ ΤΥΧΗ

δοιπόρος!πολλ ν! δν!διανύσας! πειδ!κόπ!συνείχετο,!πεσν!παρά!τι!

φρέαρ ἐ κοιμ ᾶ το . μέλλοντος δ ὲ α ὐ το ῦ ὅ σον ο ὔ πω καταπίπτειν ἡ Τύχη ἐ πιστ ᾶ σα κα ὶ διεγείρασα α ὐ τ ὸ ν ε ἶ πεν · «ὦ ο ὗ τος , ε ἴ γε ἐ πεπτώκεις , ο ὐ κ ἂ ν τ ὴ ν σεαυτο ῦ ἀ βουλίαν ἀ λλ ἐ μ ὲ ᾐ τι ῶ ο ὕ τω πολλο ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων δι ἑ αυτο ὺ ς δυστυχήσαντες τ ὸ θε ῖ ον α ἰ τι ῶ νται .

191. ΟΝΟΣ ΑΛΑΣ ΓΕΜΩΝ !

ὄ νος ἅ λας γέμων ποταμ ὸ ν διέβαινεν . ὀ λισθήσας δ ὲ ὡ ς κατέπεσεν ε ἰ ς τ ὸ ὕ δωρ , ἐ κτακέντος το ῦ ἁ λ ὸ ς κουφότερος ἐ ξανέστη . ἡ σθε ὶ ς δ ὲ ἐ π ὶ τούτ ῳ ἐ πειδ ὴ ὕ στερον σπόγγους ἐ μπεφορτισμένος κατά τινα ποταμ ὸ ν ἐ γένετο , ᾠ ήθη , ὅ τι , ἐὰ ν πάλιν πέσ ῃ , ἐ λαφρότερος διεγερθήσεται . κα ὶ δ ὴ ἑ κ ὼ ν ὠ λίσθησε . συνέβη δ ὲ α ὐ τ ὸ ν τ ῶ ν σπόγγων ἀ νασπασάντων τ ὸ ὕ δωρ μ ὴ

δυνάμενον ἐ ξα νίστασθαι ἐ ν τούτ ῳ ἀ ποπνιγ ῆ ναι . ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ἔ νιοι δι ὰ τ ὰ ς ἰ δίας ἐ πινοίας λανθάνουσιν ε ἰ ς συμφορ ὰ ς ἑ αυτο ὺ ς ἐ μβάλλοντες .

193. ΟΝΟΣ ΒΑΣΤΑΖΩΝ ΑΓΑΛΜΑ

ὄ ν ῳ τις ἐ πιθε ὶ ς ἄ γαλμα ἤ λαυνεν ε ἰ ς πόλιν . πάντων δ ὲ τ ῶ ν συναντώντων προσκυνούντων τ ῷ ἀ γάλματι ὑ πο λαβ ὼ ν ὁ ὄ νος , ὅ τι α ὐ τ ῷ προσκυνο ῦ σιν , ἀ ναπτερωθε ὶ ς ὠ γκ ᾶ το κα ὶ ο ὐ κέτι περαιτέρω προβαίνειν ἐ βούλετο . κα ὶ ὁ ὀ νηλάτης α ἰ σθόμενος τ ὸ γεγον ὸ ς τ ῷ ῥ οπάλ ῳ α ὐ τ ὸ ν παίων ἔ φη · «ὦ κακ ὴ κεφαλή , ἔ τι κα ὶ το ῦ το λοιπ ὸ ν ἦ ν ὄ νον ὑ π ἀ νθρώπων προσκυνε ῖ σθαι ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ο ἱ το ῖ ς ἀ λλοτρίοις ἀ γαθο ῖ ς ἐ παλαζονευόμενοι παρ ὰ το ῖ ς ε ἰ δόσιν α ὐ το ὺ ς γέλωτα

ὀ φλισκάνουσ ιν .

18!

!

194. ΟΝΟΣ ΑΓΡΙΟΣ

ὄ νος ἄ γριος ὄ νον ἥ μερον θεασάμενος ἔ ν τινι ε ὐ ηλί ῳ τόπ ῳ προσελθ ὼ ν ἐ μακάριζεν α ὐ τ ὸ ν ἐ π ὶ τ ῇ ε ὐ εξί ᾳ το ῦ σώματος κα ὶ τ ῇ τ ῆ ς τροφ ῆ ς ἀ πολαύσει . ὕ στερον δ ὲ ἰ δ ὼ ν α ὐ τ ὸ ν ἀ χθοφορο ῦ ντα κα ὶ τ ὸ ν ὀ νηλάτην ὄ πισθεν ἑ πόμενον κα ὶ ῥ οπάλοις α ὐ τ ὸ ν παίοντα ε ἶ πεν · «ἀ λλ ἔ γωγε ο ὐ κέτι σε ε ὐ δαιμονίζω . ὁ ρ ῶ γάρ , ὅ τι ο ὐ κ ἄ νευ κακ ῶ ν μεγάλων τ ὴ ν ἀ φθονίαν ἔ χεις ο ὕ τως ο ὐ κ ἔ στι ζηλωτ ὰ τ ὰ μετ ὰ κινδύνων κα ὶ ταλαιπωρι ῶ ν περιγινόμενα κέρδη .

195. ΟΝΟΣ ΚΑΙ ΤΕΤΤΙΓΕΣ

ὄ νος ἀ κούσας τεττίγων ᾀ δόντων ἥ σθη ἐ π ὶ τ ῇ ε ὐ φωνί ᾳ κα ὶ ζηλώσας α ὐ τ ῶ ν τ ὴ ν ἡ δύτητα ε ἶ πε · «τί σιτούμενοι τοιαύτην φων ὴ ν ἀ φίετε τ ῶ ν δ ὲ ε ἰ πόντων «δρόσον » ὁ ὄ νος προσπαραμένων τ ῇ δρόσ ῳ λιμ ῷ διεφθάρη .

ο ὕ τως ο ἱ τ ῶ ν παρ ὰ φύσιν ἐ πιθυμο ῦ ντες πρ ὸ ς τ ῷ μ ὴ ἐ πιτυχε ῖ ν , ὧ ν ἐ φίενται , κα ὶ τ ὰ μέγιστα δυστυχο ῦ σιν .

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202. ΟΝΟΣ , ΚΟΡΑΞ ΚΑΙ ΛΥΚΟΣ ὄ νος ἡ λκωμένος τ ὸ ν ν ῶ τον ἔ ν τινι λειμ ῶ νι ἐ νέμετο . κόρακος δ ὲ ἐ πικαθίσαντος α ὐ τ ῷ κα ὶ τ ὸ ἕ λκος κρούοντος ὁ ὄ νος ὠ γκ ᾶ τό τε κα ὶ ἐ σκίρτα . το ῦ δ ὲ ὀ νηλάτου πόρρωθεν ἑ στ ῶ τος κα ὶ γελ ῶ ντος λύκος παρι ὼ ν ἐ θεάσατο κα ὶ πρ ὸ ς ἑ αυτ ὸ ν ἔ φη · «ἄ θλιοι ἡ με ῖ ς , ο ἵ , κ ἂ ν α ὐ τ ὸ μόνον ὀ φθ ῶ μεν , διωκόμεθα , τούτ ῳ δ ὲ κα ὶ προσιόντι προσγελ ῶ σι ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ο ἱ κακο ῦ ργοι τ ῶ ν ἀ νθρώπων κα ὶ ἐ ξ ἀ πόπτου δ ῆ λοί ε ἰ σιν .

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212. ΟΦΙΣ , ΓΑΛΗ ΚΑΙ ΜΥΕΣ

ὄ φις κα ὶ γαλ ῆ ἔ ν τινι ο ἰ κί ᾳ ἐ μάχοντο . ο ἱ δ ὲ ἐ ντα ῦ θα μύες ἀ ε ὶ

καταναλισκόμενοι ὑ π ἀ μφοτέρων ὡ ς ἐ θεάσαντο τ ὴ ν μάχην ἐ ξ ῄ εσαν . ο ἱ δ ὲ τούτους θεασάμενοι ἀ φέντες τ ὴ ν πρ ὸ ς ἑ αυτο ὺ ς μάχην ἐ π ἐ κείνους ἐ τράπησαν . ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν πόλεων ο ἱ ἐ ν τα ῖ ς τ ῶ ν δημαγωγ ῶ ν στάσεσιν ἑ αυτο ὺ ς παρεισκυλίοντες λανθάνουσιν α ὐ το ὶ ἑ κατέρων ἀ νάλωμα γινόμενοι .

217. ΠΕΡΙΣΤΕΡΑ ΔΙ ΨΩΣΑ

περιστερ ὰ δίψει συνεχομένη ὡ ς ἐ θεάσατο ἔ ν τινι πίνακι κρατ ῆ ρα ὕ δατος γεγραμμένον , ὑ πέλαβεν ἀ ληθ ῆ ε ἶ ναι . διόπερ πολλ ῷ ῥ οίζ ῳ ἐ νεχθε ῖ σα ἔ λαθεν ἑ αυτ ὴ ν τ ῷ πίνακι ἐ ντινάξασα .

συνέβη ο ὖ ν α ὐ τ ῇ τ ῶ ν πτερ ῶ ν περιθραυσθέντων ἐ π ὶ τ ὴ ν γ ῆ ν καταπεσο ῦ σαν ὑ πό τινος τ ῶ ν παρατυχόντων συλληφθ ῆ ναι .

19!

!

ο ὕ τως ἔ νιοι τ ῶ ν ἀ νθρώπων δι ὰ σφοδρ ὰ ς ἐ πιθυμίας

ἀ περισκέπτως το ῖ ς πράγμασιν ἐ πιχειρο ῦ ντες ἑ αυτο ὺ ς ε ἰ ς ὄ λεθρον

μβάλλουσιν .

218. ΠΕΡΙΣΤΕΡΑ ΚΑΙ ΚΟΡΩΝΗ περιστερ ὰ ἔ ν τινι περιστερε ῶ νι τρεφομένη ἐ π ὶ πολυτεκνί ᾳ ἐ φρυάττετο . κορώνη δ ὲ ἀ κούσασα α ὐ τ ῆ ς τ ῶ ν λόγων ἔ φη · «ἀ λλ ’, ὦ α ὕ τη , πέπαυσο ἐ π ὶ τούτ ῳ ἀ λαζονεύουσα . ὅ σ ῳ γ ὰ ρ ἂ ν πλείονα τέκνα ἔ χ ῃ ς , τοσούτ ῳ περισσοτέρ ᾳ δουλεί ᾳ στενάξεις ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ο ἰ κετ ῶ ν δυστυχέστεροί ε ἰ σιν , ὅ σοι ἐ ν τ ῇ δουλεί ᾳ τεκνοποιο ῦ σιν .

227. ΟΔΟΙΠΟΡΟΙ ΚΑΙ ΚΟΡΑΞ πορευομένοις τισ ὶ ν ἐ π ὶ πρ ᾶ ξίν τινα κόραξ ὑ πήντησε τ ὸ ν ἕ τερον τ ῶ ν ὀ φθαλμ ῶ ν πεπηρωμένος . ἐ πιστραφέντων δ ὲ α ὐ τ ῶ ν καί τινος ὑ ποστρέψαι παραινο ῦ ντος το ῦ το γ ὰ ρ σημαίνειν τ ὸ ν ο ἰ ωνόν ἕ τερος ὑ ποτυχ ὼ ν ε ἶ πεν · «κα ὶ π ῶ ς ο ὗ τος ἡ μ ῖ ν δύναται τ ὰ μέλλοντα μαντεύεσθαι , ὃ ς ο ὐ δ ὲ τ ὴ ν ἰ δίαν πήρωσιν προε ῖ δεν , ἵ να φυλάξηται ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ο ἱ ἐ ν το ῖ ς ἰ δίοις ἄ βου λοι κα ὶ ε ἰ ς τ ὰ ς τ ῶ ν πέλας συμβουλίας ἀ δόκιμοί ε ἰ σιν .

228. ΠΡΟΜΗΘΕΥΣ ΚΑΙ ΑΝΘΡΩΠΟΙ

Προμηθε ὺ ς κατ ὰ πρόσταξιν Δι ὸ ς ἀ νθρώπους ἔ πλασε κα ὶ θηρία . ὁ δ ὲ Ζε ὺ ς θεασάμενος πολλ ῷ πλείονα τ ὰ ἄ λογα ζ ῷ α ἐ κέλευσεν α ὐ τ ὸ ν τ ῶ ν θηρίων τιν ὰ διαφθείραντα ἀ νθρώπους μετατυπ ῶ σαι . το ῦ δ ὲ τ ὸ προσταχθ ὲ ν ποιήσαντος συνέβη το ὺ ς ἐ κ τούτων πλασθέντας τὴ ν μ ὲ ν μορφ ὴ ν ἀ νθρώπων ἔ χειν , τ ὰ ς δ ὲ ψυχ ὰ ς θηριώδεις . πρ ὸ ς ἄ νδρα σκαι ὸ ν κα ὶ θηριώδη ὁ λόγος ε ὔ καιρος .

229. ΠΗΡΑΙ ΔΥΟ

Προμηθε ὺ ς πλάσας ἀ νθρώπους δύο πήρας ἐ ξ α ὐ τ ῶ ν ἀ πεκρέμασε , τ ὴ ν μ ὲ ν ἀ λλοτρίων κακ ῶ ν , τ ὴ ν δ ὲ ἰ δίων . κα ὶ τ ὴ ν μ ὲ ν

τ ῶ ν ὀ θνείων ἔ μπροσθεν ἔ ταξε , τ ὴ ν δ ὲ ἑ τέρων ὄ πισθεν ἀ πήρτησεν . ἐ ξ ο ὗ δ ὴ συνέβη το ὺ ς ἀ νθρώπους τ ὰ μ ὲ ν ἀ λλότρια κακ ὰ ἐ ξ ἀ πόπτου κατοπτάζεσθαι , τ ὰ δ ὲ ἴ δια μ ὴ προσορ ᾶ σθαι . τούτ ῳ τ ῷ λόγ ῳ χρήσαιτο ἄ ν τις πρ ὸ ς ἄ νδρα πολυπράγμονα , ὃ ς ἐ ν το ῖ ς ἑ αυτο ῦ πράγμασι τυφλώττων τῶ ν μηδ ὲ ν προσηκόντων κήδεται .

236. ΣΦΗΞ ΚΑΙ ΟΦΙΣ

σφ ὴ ξ ἐ π ὶ κεφαλ ὴ ν ὄ φεως καθίσας κα ὶ συνεχ ῶ ς τ ῷ κέντρ ῳ

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πλήσσων ἐ χείμαζε . ὁ δ ὲ περιώδυνος γενόμενος κα ὶ τ ὸ ν ἐ χθρ ὸ ν ο ὐ κ ἔ χων ἀ μύνεσθαι ἐ ξελθ ὼ ν ἐ ν τ ῇ ὁ δ ῷ κα ὶ ἰ δ ὼ ν ἅ μαξαν ἐ ρχομένην τ ὴ ν κεφαλ ὴ ν τ ῷ τροχ ῷ ὑ πέθηκε κα ὶ ο ὕ τω τ ῷ σφηκ ὶ συναπέθανεν [ φάσκων · «συναπόλλυμαι τ ῷ ἐ χθρ ῷ μου »]. ὁ μ ῦ θος πρ ὸ ς το ὺ ς συναποθν ῄ σκειν το ῖ ς ἐ χθρο ῖ ς

ὑ πομένοντας .

241. ΥΑΙΝΑ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ τ ὰ ς ὑ αίνας φασ ὶ παρ ἐ νιαυτ ὸ ν ἀ λλασσομένης α ὐ τ ῶ ν τ ῆ ς φύσεως ποτ ὲ μ ὲ ν ἄ ρρενας , ποτ ὲ δ ὴ θηλείας γίνεσθαι . κα ὶ δ ὴ ὕ αινα θεασαμένη ἀ λώπεκα ἐ μέμφετο α ὐ τήν , ὅ τι φίλην α ὐ τ ῇ γενέσθαι θέλουσαν ο ὐ προσίεται . κ ἀ κείνη ὑ ποτυχο ῦ σα ε ἶ πεν · «ἀ λλ ἐ μ ὲ μ ὴ μέμφου , τ ὴ ν δ ὲ σ ὴ ν φύσιν , δι ἣ ν ἀ γνο ῶ , πότερον ὡ ς φίλ ῃ ἢ ὡ ς φίλ ῳ σοι χρήσωμαι πρ ὸ ς ἄ νδρα ἀ μφίβολον .

242. ΤΑΥΡΟΣ ΚΑΙ ΑΙΓΕΣ ΑΓΡΙΑΙ

τα ῦ ρος διωκόμενος ὑ π ὸ λέοντος ἔ φυγεν ε ἴ ς τι σπήλαιον , ἐ ν ᾧ ἦ σαν α ἶ γες ἄ γριαι . τυπτόμενος δ ὲ ὑ π α ὐ τ ῶ ν κα ὶ κερατιζόμενος ἔ φη · «ο ὐ χ ὑ μ ᾶ ς φοβούμενος ἀ νέχομαι , ἀ λλ ὰ τ ὸ ν πρ ὸ [ το ῦ

στόματος ] το ῦ σπηλαίου ἑ στ ῶ τα ο ὕ τω πολλο ὶ δι ὰ φόβον τ ῶ ν κρειττόνων κα ὶ τ ὰ ς ἐ κ τ ῶ ν ἡ ττόνων ὕ βρεις ὑ πομένουσιν .

244. ΤΑΩΣ ΚΑΙ ΚΟΛΟΙΟΣ τ ῶ ν ὀ ρνέων βουλευσαμένων περ ὶ βασιλείας τα ὼ ς ἠ ξίου α ὑ τ ὸ ν χειροτον ῆ σαι βασιλέα δι ὰ τ ὸ κάλλος . ὁ ρμωμένων δ ὲ ἐ π ὶ το ῦ το τ ῶ ν ὀ ρνέων κολοι ὸ ς ε ἶ πεν · «ἀ λλ ἐὰ ν σο ῦ βασιλεύοντος ἀ ετ ὸ ς ἡ μ ᾶ ς διώκ ῃ , π ῶ ς ἡ μ ῖ ν ἐ παρκέσεις ὅ τι ο ὐ δε ῖ το ὺ ς δυνάστας κάλλει , ἀ λλ ὰ δυνάμει κοσμε ῖ σθαι .

248.

ΖΕΥΣ ΚΑΙ ΟΦΙΣ

το ῦ Δι ὸ ς γαμο ῦ ντος πάντα τ ὰ ζ ῷ α ἀ νήνεγκαν δ ῶ ρα , ἕ καστον ὅ τι ἐ δύνατο . ὄ φις δ ὲ ἕ ρπων ῥ όδον ἀ ναλαβ ὼ ν τ ῷ στόματι ἀ νέβη . ἰ δ ὼ ν δ ὲ α ὐ τ ὸ ν ὁ Ζε ὺ ς ἔ φη · «τ ῶ ν ἄ λλων πάντων τ ὰ δ ῶ ρα λαμβάν ω · ἀ π ὸ δ ὲ το ῦ σο ῦ στόματος ο ὐ λαμβάνω ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι τ ῶ ν πονηρ ῶ ν α ἱ χάριτες φοβεραί ε ἰ σιν .

249. ΤΑΩΝ ΚΑΙ ΓΕΡΑΝΟΣ

τα ὼ ν γεράνου κατεγέλα κωμ ῳ δ ῶ ν τ ὴ ν χροίαν α ὐ το ῦ κα ὶ λέγων ὡ ς · «ἐ γ ὼ μ ὲ ν χρυσ ὸ ν κα ὶ πορφύραν ἐ νδέδυμαι , σ ὺ δ ὲ ο ὐ δ ὲ ν

καλ ὸ ν φέρεις ἐ ν πτερο ῖ ς ὁ δ ὲ «ἀ λλ ἐ γώ ἔ φη , «τ ῶ ν ἀ στ έρων ἔ γγιστα φων ῶ κα ὶ ε ἰ ς τ ὰ ο ὐ ράνια ὕ ψη ἵ πταμαι , σ ὺ δ ὲ ὡ ς ἀ λέκτωρ

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κάτω μετ ὀ ρνίθων βαίνεις ὅ τι κρε ῖ ττον περίβλεπτον εἶ ναί τινα ἐ ν πενιχρ ᾷ ἐ σθ ῆ τι ἢ ζ ῆ ν ἀ δόξως ἐ ν πλούτ ῳ γαυρούμενον .

251. ΥΣ ΚΑΙ ΚΥΩΝ

ὗ ς κα ὶ κύων περ ὶ ε ὐ τοκίας ἤ ριζον . ἔ φη δ ὲ ἡ κύων ε ὔ τοκος

ε ἶ ναι μάλιστα πάντων τ ῶ ν πεζ ῶ ν ζ ῴ ων , κα ὶ ἡ ὗ ς ὑ ποτυχο ῦ σα πρ ὸ ς τα ῦ τά φησιν · «ἀ λλ ὅ ταν το ῦ το λέγ ῃ ς , ἴ σθι , ὅ τι κα ὶ τυφλο ὺ ς το ὺ ς σαυτ ῆ ς σκύλακας τίκτεις

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι ο ὐ κ ἐ ν τάχει τ ὰ πράγματα , ἀ λλ ἐ ν τ ῇ τελειότητι κρίνεται .

252. ΥΣ ΑΓΡΙΟΣ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ

ὗ ς ἄ γριος ἑ στ ὼ ς παρά τι δένδρον το ὺ ς ὀ δόντας ἠ κόνα . ἀ λώπεκος δ ὲ ἐ ρομένης τ ὴ ν α ἰ τίαν , δι ἣ ν μηδεν ὸ ς α ὐ τ ῷ μήτε κυνηγέτου μήτε κινδύνου ἐ φεστ ῶ τος το ὺ ς ὀ δόντας θήγει , ἔ φη · «ἀ λλ ο ὐ ματαίως το ῦ το ποι ῶ . ἐὰ ν γάρ με κίνδυνος καταλάβ ῃ , ο ὐ τότε περ ὶ τ ὸ ἀ κον ᾶ ν ἀ σχοληθήσομαι , ἑ τοίμοις δ ὲ ο ὖ σι χρήσομαι ὁ λόγος διδάσκει , ὅ τι δε ῖ πρ ὸ τ ῶ ν κινδύνων τ ὰ ς παρασκευ ὰ ς ποιε ῖ σθαι .

254. ΧΕΛΩΝΗ ΚΑΙ ΛΑΓΩΟΣ

χελώνη κα ὶ λαγω ὸ ς περ ὶ ὀ ξύτητος ἤ ριζον . κ α ὶ δ ὴ προθεσμίαν στήσαντες το ῦ τόπου ἀ πηλλάγησαν . ὁ μ ὲ ν ο ὖ ν λαγω ὸ ς δι ὰ τ ὴ ν φυσικ ὴ ν ὠ κύτητα ἀ μελήσας το ῦ δρόμου πεσ ὼ ν παρ ὰ τ ὴ ν ὁ δ ὸ ν ἐ κοιμ ᾶ το . ἡ δ ὲ χελώνη συνειδυ ῖ α ἑ αυτ ῇ βραδύτητα ο ὐ διέλιπε

τρέχουσα κα ὶ ο ὕ τω κοιμώμενον τ ὸ ν λαγω ὸ ν παραδραμο ῦ σα ἐ π ὶ τ ὸ βραβε ῖ ον τ ῆ ς νίκης ἀ φίκετο . ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι πολλάκις φύσιν ἀ μελο ῦ σαν πόνος ἐ νίκησεν .

258. 3. ΧΕΛΙΔΩΝ ΚΑΙ ΚΟΡΩΝΗ

χελιδ ὼ ν κα ὶ κορώνη περ ὶ κάλλους ἐ φιλονείκουν . ὑ ποτυχο ῦ σα δ ὲ ἡ κορώνη πρ ὸ ς α ὐ τ ὴ ν ε ἶ πε · «ἀ λλ ὰ τ ὸ μ ὲ ν σ ὸ ν

κάλλος τ ὴ ν ἐ αριν ὴ ν ὥ ραν ἀ νθε ῖ , τ ὸ δ ὲ ἐ μ ὸ ν κα ὶ χειμ ῶ νι παρατείνεται

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι ἡ παράτασις το ῦ σώματος ε ὐ πρεπείας κρείττων ἐ στίν .

259. ΧΕΛΩΝΗ ΚΑΙ ΑΕΤΟΣ

χελώνη θεασαμένη ἀ ετ ὸ ν πετόμενον ἐ πεθύμησε κα ὶ α ὐ τ ὴ πέτεσθαι . προσελθο ῦ σα δ ὲ το ῦ τον παρεκάλει ἐ φ ᾧ βούλεται μισθ ῷ διδάξαι α ὐ τήν . το ῦ δ ὲ λέγοντος ἀ δύνατον ε ἶ ναικα ὶ ἔ τι

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α ὐ τ ῆ ς ἐ πικειμένης κα ὶ ἀ ξιούσης , ἄ ρας α ὐ τ ὴ ν κα ὶ μετέωρος ἀ ρθε ὶ ς ἀ φ ῆ κεν ἐ πί τινος πέ τρας , ὅ θεν κατενεχθε ῖ σα διερράγη [ κα ὶ ἀ πέθανεν ]. ὅ τι πολλο ὶ τ ῶ ν ἀ νθρώπων ἐ ν φιλονεικίαις τ ῶ ν φρονιμωτέρων παρακούσαντες ἑ αυτο ὺ ς καταβλάπτουσιν .

260. ΨΥΛΛΑ ΚΑΙ Α Ν Η Ρ

ψύλλα ποτ ὲ πηδήσασα ἐ π ὶ πόδα ἀ νδρ ὸ ς ἐ κάθισεν . ὁ δ ὲ τ ὸ ν Ἡ ρακλ ῆ ν ἐ π ὶ συμμαχίαν ἐ κάλει . τ ῆ ς δ ὲ ἐ κε ῖ θεν α ὖ θις ἀ φαλομένης στενάξας ε ἶ πεν · «ὦ Ἡ ράκλεις , ε ἰ ἐ π ὶ ψύλλ ῃ ο ὐ συνεμάχησας , π ῶ ς ἐ π ὶ μείζοσιν ἀ νταγωνιστα ῖ ς συνεργήσεις

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ μ ὴ δε ῖ ν ἐ π ὶ τ ῶ ν ἐ λαχίστων το ῦ θείου δε ῖ σθαι , ἀ λλ ἐ π ὶ τ ῶ ν ἀ ναγκαίων .

265. ΚΥΩΝ ΚΑΙ ΚΟΧΛΟΣ

ὠ ά τις κύων καταπίνειν ε ἰ θισμένος ἰ δών τινα κόχλον , χάνας τ ὸ στόμα α ὐ το ῦ μεγίστ ῃ συνολκ ῇ καταπέπωκε το ῦ τον ο ἰ ηθε ὶ ς ὠὸ ν ε ἶ ναι . βαρυνόμενος δ ὲ τ ὰ σπλάγχνα κα ὶ ὀ δυνόμενος ἔ λεγε · «δίκαια ἔ γωγε πέπονθα , ε ἴ γε πάντα περιφερ ῆ ὠὰ πεπίστευκα διδάσκει ἡ μ ᾶ ς ὁ λόγος , ὅ τι ο ἱ ἀ διστάκτως πρ ᾶ γμα προσιόντες λανθάνουσιν ἑ αυτο ὺ ς περιπείροντες ἀ τοπίαις

266. ΑΛΕΚΤΟΡΕΣ ΔΥΟ ΚΑΙ ΑΕΤΟΣ

ἀ λεκτόρων δύο μαχομένων περ ὶ θηλει ῶ ν ὀ ρνίθων ὁ ε ἷ ς τ ὸ ν ἕ τερον κατετροπώσατο . κα ὶ ὁ μ ὲ ν ἡ ττηθε ὶ ς ε ἰ ς τόπον κατάσκιον ἀ πι ὼ ν ἐ κρύβη · ὁ δ ὲ νικήσας ε ἰ ς ὕ ψος ἀ ρθε ὶ ς κα ὶ ἐ φ ὑ ψηλο ῦ

τοίχου στ ὰ ς μεγαλοφώνως ἐ βόησε . κα ὶ παρευθ ὺ ς ἀ ετ ὸ ς καταπτ ὰ ς ἥ ρπασεν α ὐ τόν . ὁ δ ἐ ν σκότ ῳ κεκρυμμένος ἀ δε ῶ ς ἔ κτοτε τα ῖ ς θηλείαις ἐ πέβαινε . ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι Κύριος ὑ περηφάνοις ἀ ντιτάσσεται , ταπεινο ῖ ς δ ὲ δίδωσι χάριν .

270.

ΔΑΜΑΛΙΣ ΚΑΙ ΒΟΥΣ

δάμαλις βο ῦ ν ὁ ρ ῶ σα ἐ ργαζόμενον ἐ ταλάνιζεν ἐ π ὶ το ῦ κόπου . ἐ πειδ ὴ δ ὲ ἑ ορτ ὴ κατέλαβε , τ ὸ ν βο ῦ ν ἀ πολύσαντες τ ὴ ν δάμαλιν ἐ κράτησαν το ῦ σφάξαι . ἰ δ ὼ ν δ ὲ ὁ βο ῦ ς ἐ μειδίασε κα ὶ

πρ ὸ ς α ὐ τ ὴ ν ε ἶ πεν · «ὦ δάμαλις , διὰ το ῦ το ἤ ργεις , δι ὰ τ ὸ ἀ ρτίως τυθ ῆ ναι

μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι τ ῷ ἀ ργο ῦ ντι κίνδυνος μένει

273. ΑΕΤΟΣ ὑ περάνωθεν πέτρας ἀ ετ ὸ ς ἐ καθέζετο λαγω ὸ ν θηρε ῦ σαι ζητ ῶ ν . το ῦ τον δέ τις ἔ βαλε τοξεύσας κα ὶ τ ὸ μ ὲ ν βέλος ἐ ντ ὸ ς το ῦ

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ἀ ετο ῦ ε ἰ σ ῆ λθεν , ἡ δ ὲ γλυφ ὴ σ ὺ ν το ῖ ς πτερο ῖ ς πρ ὸ τ ῶ ν ὀ φθαλμ ῶ ν ε ἱ στήκει . ὁ δ ὲ ἰ δ ὼ ν ἔ φη · «κα ὶ το ῦ τό μοι ἑ τέρα λύπη , τ ὸ το ῖ ς ἰ δίοις πτερο ῖ ς ἐ ναποθν ῄ σκειν

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι δεινόν ἐ στιν , ὅ ταν τις ἐ κ τ ῶ ν ο ἰ κείων κινδυνεύσ ῃ .

274. ΑΙΘΙΟΨ

Α ἰ θίοπά τις ὠ νήσατο τοιο ῦ τον α ὐ τ ῷ τ ὸ χρ ῶ μα ε ἶ ναι δοκ ῶ ν ἀ μελεί ᾳ το ῦ πρότερον ἔ χοντος · κα ὶ παραλαβ ὼ ν ο ἴ καδε πάντα μ ὲ ν

α ὐ τ ῷ προσ ῆ γε τ ὰ ῥ ύμματα , π ᾶ σι δ ὲ λουτρο ῖ ς ἐ πειρ ᾶ το καθαίρειν . κα ὶ τ ὸ μ ὲ ν χρ ῶ μα μεταβαλε ῖ ν ο ὐ κ ε ἶ χε , νοσε ῖ ν δ ὲ τ ῷ πονε ῖ ν παρεσκεύασεν .

μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι μένουσιν α ἱ φύσεις ὡ ς προ ῆ λθον τ ὴ ν

ἀ ρχήν .

275. ΝΕΒΡΟΣ ΚΑΙ ΕΛΑΦΟΣ

νεβρός ποτε πρ ὸ ς τ ὸ ν ἔ λαφον ε ἶ πε · «πάτερ , σ ὺ κα ὶ μείζων κα ὶ ταχύτερος κυν ῶ ν πέφυκας κα ὶ κέρατα πρ ὸ ς τούτοις ὑ περφυ ᾶ φέρεις πρ ὸ ς ἄ μυναν . τί δήποτ ο ὖ ν ο ὕ τω τούτους φοβ ῇ κ ἀ κε ῖ νος γελ ῶ ν ε ἶ πεν · «ἀ ληθ ῆ μ ὲ ν τα ῦ τα φ ῄ ς , τέκνον . ἓ ν δ ο ἶ δα ,

ὡ ς ἐ πειδ ὰ ν κυν ὸ ς ὑ λακ ὴ ν ἀ κούσω , α ὐ τίκα πρ ὸ ς φυγ ὴ ν ο ὐ κ ο ἶ δ ὅ πως ἐ κφέρομαι

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι το ὺ ς φύσει δειλο ὺ ς ο ὐ δεμία παραίνεσις

ώννυσιν .

277. ΚΥΚΝΟΣ

ἀ ν ὴ ρ ε ὐ πορ ῶ ν χ ῆ νά τε ἅ μα κα ὶ κύκνον ἔ τρεφεν , ο ὐ κ ἐ π ὶ το ῖ ς α ὐ το ῖ ς μέντοι · τ ὸ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ ᾠ δ ῆ ς , τ ὸ ν δ ὲ τραπέζης ἕ νεκεν . ἐ πε ὶ δ ὲ ἔ δει τ ὸ ν χ ῆ να παθε ῖ ν ἐ φ ο ἷ ς ἐ τρέφετο , ν ὺ ξ μ ὲ ν ἦ ν κα ὶ διαγινώσκειν ὁ καιρ ὸ ς ο ὐ κ ἀ φ ῆ κεν ἑ κάτερον . ὁ δ ὲ κύκνος ἀ ντ ὶ το ῦ χην ὸ ς ἀ παχθε ὶ ς ᾄ δει μέλος θανάτου προοίμιον · κα ὶ τ ῇ μ ὲ ν ᾠ δ ῇ μηνύει τ ὴ ν φύσιν , τ ὴ ν δ ὲ τελε υτ ὴ ν διαφεύγει τ ῷ μέλει .

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι πολλάκις ἡ μουσικ ὴ τελευτ ῆ ς ἀ ναβολ ὴ ν ἀ περγάζεται .

287. ΣΚΩΛΗΞ ΚΑΙ ΑΛΩΠΗΞ

ὁ τ ῷ πηλ ῷ κρυπτόμενος σκώληξ ε ἰ ς γ ῆ ν ἐ ξελθ ὼ ν ἔ λεγε π ᾶ σι το ῖ ς ζ ῴ οις · «ἰ ατρός ε ἰ μι φαρμάκων ἐ πιστήμων , ο ἷ ός ἐ στι ὁ τ ῶ ν θε ῶ ν ἰ ατρ ὸ ς Παιών .» «κα ὶ π ῶ ς ε ἶ πεν ἀ λώ πηξ , «ἄ λλους ἰ ώμεν ος

σαυτ ὸ ν χωλ ὸ ν ὄ ντα ο ὐ κ ἰ άσω

ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι , ἐὰ ν μ ὴ πρόχειρος ᾖ ἡ πε ῖ ρα , π ᾶ ς λόγος ἀ ργ ὸ ς ὑ πάρχει .

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288. ΚΟΡΑΞ ΝΟΣΩΝ κόραξ νοσ ῶ ν ἔ φη τ ῇ μητρί · «μ ῆ τερ , ε ὔ χου τ ῷ θε ῷ κα ὶ μ ὴ θρήνει ἡ δ ὑ πολαβο ῦ σα ἔ φη · «τίς σε , ὦ τέκνον , τ ῶ ν θε ῶ ν ἐ λεήσει ; τίνος γ ὰ ρ κρέας ὑ π ὸ σο ῦ γε ο ὐ κ ἐ κλάπη ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι ο ἱ πολλο ὺ ς ἐ χθρο ὺ ς ἐ ν βί ῳ ἔ χοντες ο ὐ δένα φίλον ἐ ν ἀ νάγκ ῃ ε ὑ ρήσουσιν .

289. ΣΑΛΠΙΓΚΤΗΣ σαλπιγκτ ὴ ς στρατ ὸ ν ἐ πισυνάγων κα ὶ κρατηθε ὶ ς ὑ π ὸ τ ῶ ν πολεμίων ἐ βόα · «μ ὴ κτείνετέ με , ὦ ἄ νδρες , ε ἰ κ ῇ κα ὶ μάτην . ο ὐ δένα γ ὰ ρ ὑ μ ῶ ν ἀ πέκτεινα · πλ ὴ ν γ ὰ ρ το ῦ χαλκο ῦ τούτου ο ὐ δ ὲ ν ἄ λλο κτ ῶ μαι ο ἱ δ ὲ πρ ὸ ς α ὐ τ ὸ ν ἔ φασαν · «δι ὰ το ῦ το γ ὰ ρ μ ᾶ λλον τεθνήξ ῃ , ὅ τι σ ὺ μ ὴ δυνάμενος πολεμε ῖ ν το ὺ ς πάντας πρ ὸ ς μάχην ἐ γείρεις ὁ μ ῦ θος δηλο ῖ , ὅ τι πλέον πταίουσιν ο ἱ το ὺ ς κακο ὺ ς κα ὶ βαρε ῖ ς δυνάστας ἐ πεγείροντ ες ε ἰ ς τ ὸ κακοποιε ῖ ν .

291. ΟΥΡΑ ΚΑΙ ΜΕΛΗ ΟΦΕΩΣ δράκοντος ἡ ο ὐ ρ ὰ τ ῇ κεφαλ ῇ ἐ στασίασεν ἀ ξιο ῦ σα ἡ γε ῖ σθαι παρ ὰ μέρος κα ὶ μ ὴ δι ὰ παντ ὸ ς ἀ κολουθε ῖ ν ἐ κείν ῃ . λαβο ῦ σά τε τ ὴ ν ἡ γεμονίαν ἑ αυτήν τε κακ ῶ ς ἀ παλλάττει ἀ νοί ᾳ πορευομένη κα ὶ τ ὴ ν κεφαλ ὴ ν καταξαίνει τυφλο ῖ ς κα ὶ κωφο ῖ ς μέρεσιν ἀ ναγκαζομένην παρ ὰ φύσιν ἕ πεσθαι . ὁ λόγος δηλο ῖ , ὅ τι ο ἱ πρ ὸ ς χάριν ἅ παντα πολιτευόμενοι τοια ῦ τα πάσχουσιν .

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Parte II: ISÓCRATES (A Demónico) y JENOFONTE (Económico)

La segunda parte de la antología incluye el A Demónico, atribuido a Isócrates (2.900 palabras griegas) y, en cualquier caso, escrito por una persona de su entorno, y un breve pasaje del Económico de Jenofonte (747 palabras griegas). Los escritos de Isócrates y Jenofonte han sido considerados durante siglos, tanto por los griegos como por la moderna tradición clásica europea, como los modelos de la prosa ática clásica. Aunque la sintaxis de ambos es a veces compleja y se desarrolla en largos periodos (algo especialmente evidente en Isócrates), se han escogido dos textos de estilo sencillo, con frases cortas y estilo sentencioso, que se prestan también al comentario por breves segmentos.

ISÓCRATES

1. Vida de Isócrates La persona y obra de Isócrates son mucho menos conocidas por el gran público que las de otros contemporáneos suyos, tanto en el terreno de la oratoria, como Demóstenes, como en el de la filosofía como Platón. Y sin embargo Isócrates gozó en vida de mucho más prestigio y fama que estos otros autores, como responsable que fue de una escuela que llegó a tener entre sus discípulos a algunos de los generales y políticos más importantes de su tiempo. Algunas tradiciones biográficas hacen incluso al propio Demóstenes seguidor de Isócrates. Sobre su vida estamos informados por el tratado de Pseudo Plutarco sobre los diez oradores áticos así como por otras biografías más tardías entre las que se cuenta de manera destacada la consignada por Focio en su Biblioteca. A partir de estos relatos y otras referencias externas, así como por referencias a su propia persona en sus escritos, podemos trazar un perfil aproximado de su biografía. Sabemos que Isócrates nació en 436 a.C., en el demo ateniense de Erquía, hijo de un acomodado fabricante de flautas. Sabemos poco de su juventud, dominada por la guerra del Peloponeso, así como de su participación en la misma. Entre la lista de sus supuestos maestros aparecen citados autores como el sofista Pródico de Ceos y el orador Terámenes, aunque es sólo su relación con Gorgias de Leontinos la que aparece segura, del que heredaría su prosa cuidada. Su carrera empieza cuando nuestro autor, con más de treinta años, afronta el periodo que sigue a la guerra del Peloponeso, en la que se habría arruinado su familia, con la composición, como logógrafo, de

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discursos judiciales. En su vejez renegó de estas obras, pero en ellas pudo encontrar su vocación literaria que se concretó en torno al año 390 a.C. con la fundación de su escuela en Atenas, por lo tanto tres años antes de que Platón fundase la Academia en el año 387 a.C. Platón e Isócrates, aun compartiendo una ideología política oligárquica, se convertirán en los años siguientes en defensores de métodos educativos muy diferentes: mientras que Platón, en lo que se ha llamado su «doctrina oculta» se centró en las ciencias y la metafísica, Isócrates dio especial relevancia a la oratoria y proyección social del individuo. Ambos reivindicaron para sí el término de «filósofos», aunque la tradición posterior reservó esta denominación más para Platón que para Isócrates, cuya visión del saber estaba vinculada más al uso de la palabra y la persuasión, conceptos básicos de la teoría retórica que conocemos fundamentalmente gracias al libro de Aristóteles. La publicación del discurso Panegírico por Isócrates en el año 380 a.C., con una apasionada defensa del papel de Atenas en el conjunto de Grecia, supuso la consagración de su escuela a la que empezaron a acudir, como decíamos, alumnos de toda Grecia, entre los que encontramos al general Timoteo, los historiadores Éforo de Cime y Teopompo de Quíos, los oradores Hipérides e Iseo o el trágico Teodectes. Isócrates y su escuela iniciaron entonces contactos personales con diferentes gobernantes de toda la Hélade, desde Sicilia hasta Chipre, pasando por Esparta, Tesalia y Macedonia a los que luego dirigirá sus discursos.

Tesalia y Macedonia a los que luego dirigirá sus discursos. Copia romana de un retrato original

Copia romana de un retrato original de Isócrates, hoy en el Neues Museum (Berlín)

La guerra social entre Atenas y sus aliados (357-355 a.C.) marcó un cambio en la política y la obra de Isócrates, y afectó también a su prestigio. Ya en el 354 a.C., Isócrates, que era por entonces uno de los más ricos atenienses, es denunciado por un ciudadano, que, después de ser elegido para asumir la carga denominada trierarquía (los costes del equipamiento de un barco de guerra), considera que Isócrates goza de mayor fortuna que la que ha declarado y le propone un intercambio de

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bienes o antidosis, previsto por la legislación ática para estos casos. Isócrates perdió el proceso y el hecho, que afectó gravemente su prestigio, le obligó a componer la Antídosis, su discurso más largo, en el que reivindica su quehacer profesional y su honestidad. La obra, contiene extensas citas de otros discursos del orador, que al proceder de este modo, nos proporciona uno de los ejemplos más antiguos de metaliteratura en la que tanto los textos de llegada como de partida son del propio autor. Por esas mismas fechas se produce el ascenso de Macedonia con de Filipo II, que accede al trono en el 355 a.C. La aparición de un poder emergente en la frontera norte de Grecia no sólo iba a significar una expansión del helenismo de la dinastía argéada por las áreas del Epiro, la Iliria y Tracia, sino que amenazaría los intereses económicos de Atenas en el área de los estrechos que daba acceso al Mar Negro. Isócrates se encuentra en una disyuntiva ante este cambio de escenario político: por una parte apoya a Filipo, al que considera capaz de unificar a todos los griegos y lanzar una campaña militar contra Persia, algo que él siempre había defendido en sus discursos (y prueba de esta actitud es su famoso discurso A Filipo, compuesto en el 346 a.C., cuando el orador contaba ya con 90 años), pero por otra parte este ascenso macedonio pone en peligro los intereses de su propia patria, Atenas. Isócrates, que dirige varias cartas a Filipo y a los miembros de la corte de Macedonia (incluida una carta a Alejandro Magno), se interesa por la salud del poderoso rey y sus heridas en combate y le insta repetidamente a asumir su papel de árbitro de todos los griegos.

a asumir su papel de árbitro de todos los griegos. La cara de Filipo II de

La cara de Filipo II de Macedonia reconstruida en los años 80 por el forense Richard Neave a partir del hallazgo de los restos de su tumba en Vergina (la antigua Egas, Aigai) que presentaban heridas coincidentes con aquellas que describieron los historiadores griegos.

El conflicto no tardará en estallar y a pesar de ser bastantes los

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partidarios en Atenas del entendimiento con Macedonia, es el partido de la guerra, representado por Demóstenes, el que logra imponerse, silenciando por algunos años a nuestro orador, que escribe hacia el final de su vida el Panatenaico, reivindicando su condición de patriota mediante un elogio de la antigua Atenas de los «padres fundadores» de

la democracia en el siglo V, que él considera alejada de los excesos

demagógicos de la ciudad en sus días. La batalla de Queronea en el 338 a.C., en la que las tropas tebanas

y atenienses son aplastadas por los macedonios, crea el pánico en

Atenas, temerosa de una invasión de la ciudad por las tropas de Filipo

II que no llega a producirse. Es en este contexto cuando Isócrates,

partidario del entendimiento y no de la guerra, entristecido por la derrota de su patria, deja de ingerir alimentos hasta su muerte, con 98 años. Su hijo adoptivo Afareo pronuncia un discurso fúnebre en su honor este mismo otoño y los atenienses lo incluyen entre aquellos

caídos en combate. Su supuesta carta a Filipo II, felicitándole por su victoria, es un texto relativo a acontecimientos anteriores y ha sido erróneamente datada en el 338 a.C. por la moderna crítica. Isócrates es enterrado en el Cerámico, a la entrada de Atenas. Su tumba es coronada por una sirena, que de alguna manera simbolizaba el poder irresistible de su palabra. Una tumba excavada en época reciente en el cementerio ateniense, rematada precisamente por una sirena, bien podría haber sido la suya. La escultura se conserva hoy en el Museo Nacional de Atenas:

La escultura se conserva hoy en el Museo Nacional de Atenas: 2. Obra La obra de

2. Obra La obra de Isócrates está compuesta por veintiún discursos y nueve cartas. Las referencias a una perdida Retórica escrita por él parece remitir a una obra de su entorno.

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En sus discursos Isócrates configura un estilo propio construido con un léxico sencillo, cuidando los efectos formales (eufonía de palabras, cláusulas rítmicas al final de las cláusulas) y expresando ideas complejas en largos periodos encadenados de forma que la lectura resultara fluida y natural. Su respeto hacia la tradición poética estará más centrado en su aspecto formativo (de ahí la alta consideración hacia los poemas gnómicos) que en el formal (y por ello el papel secundario concedido a Homero). Es uno de los grandes maestros de prosa ática y por eso fue estudiado en las escuelas desde comienzo de la época helenística. Desde el punto de vista de la oratoria, Isócrates puede decirse que consagra definitivamente el género epidíctico o demostrativo como el tercero de los géneros oratorios del periodo clásico, junto con el judicial (representado por un Lisias) y el político (cuyo máximo exponente era Demóstenes). Isócrates, que había actuado como logógrafo en su juventud, pero que era incapaz de pronunciar discursos en público por su falta de voz y timidez (tal como él mismo indica), compone discursos para leer, pero no públicamente (recitado) ante asambleas y tribunales, sino en la soledad de las casas o, en todo caso, en reuniones de amigos. Es una nueva concepción de la oratoria, menos pensada para la performance oral y más para la lectura sosegada y meditada. La consecuencia es la mayor extensión de sus discursos y la complejidad de los argumentos en ellos expuestos. Son estas cualidades las que llevaron a Alcidamante a criticar, sin nombralo, a Isócrates en su famoso tratado Contra los que escriben discursos escritos. A esta oratoria demostrativa pertenece el grueso de los discursos escritos por Isócrates, salvo un pequeño grupo de discursos judiciales escritos a principios de su carrera entre el 403 y 390 a.C. (Contra Eutino, Contra Calímaco, Contra Loquites, Sobre las bigas, Trapecítico y Eginético). Eso no significa que el resto de los discursos de Isócrates tengan todos un mismo carácter, ya que abordan cuestiones diversas. La mayoría tienen un claro contenido político, como algunos de los reseñados antes, al abordar su biografía, tales como los ya mencionados Panegírico, Antídosis o Panatenaico, el Sobre la Paz y el Areopagítico, todos ellos dirigidos a los atenienses en boca del orador, o el A Filipo, con el rey macedonio como destinatario. Pero en otras ocasiones Isócrates pone el discurso en boca de otra persona, técnica quizás heredada de los antiguos logógrafos, como ocurre con el Plataico, puesto en boca de un platense, o el Arquidamo, en la del rey de Esparta. No faltan tampoco discursos polémicos, como el Contra los sofistas, que ataca los presupuestos de las escuelas rivales; o dos discursos paradójicos, los elogios de Helena y Busiris (el faraón griego que sacrificaba a sus huéspedes), que se suelen datar de la juventud del

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orador y en los que Isócrates escribe un sarcástico encomio de dos figuras míticas de la tradición griega especialmente desacreditadas por sus acciones. Grupo aparte dentro de su producción merecen los llamados discursos chipriotas, es decir el A Demónico, el Nicocles, A Nicocles y Evágoras, compuestos entre los años 70 y 60 del siglo IV. Estos discursos reflejan la estrecha relación de Isócrates con la casa real de Salamina de Chipre, y en concreto con su rey Evágoras I (411 a.C. - 374 a.C.) y con su hijo y sucesor Nicocles (374 a.C. - ca. 360 a.C.). La identidad del Demónico al que se dirige el primero de estos discursos se discutirá abajo. Los discursos chipriotas abordan el tema del soberano ideal, sus virtudes y obligaciones, y pueden considerarse un precedente de los posteriores espejos de príncipes, una tradición en la que fueron tan o más valorados que la propia Ciropedia de Jenofonte, de la que se hablará abajo. Y ello fundamentalmente por el carácter parenético y sapiencial de la exposición y la prosa sencilla en la que estaban redactados. Uno de los escasos libros que nos ha llegado completos de la Antigüedad es precisamente un ejemplar de hojas de madera cosidas en cuyas dos caras pulidas un pincel de un maestro egipcio del siglo IV d.C. copió los discursos chipriotas. El ejemplar (Pap. Kellis III Gr. 95) se encontró el llamado oasis de Kellis y ha sido objeto de una reciente monografía por Worp y Rijksbaron, que nos muestra sus variantes con la tradición manuscrita bizantina:

monografía por Worp y Rijksbaron , que nos muestra sus variantes con la tradición manuscrita bizantina:

C).

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3. Influencia posterior El modelo educativo de Isócrates, basado en la retórica, conformó el sistema de enseñanza helenística y fue en consecuencia también el modelo último de la educación romana. De ahí la importancia que le concedió Werner Jäger en su clásico libro Paideia y el gran número de papiros que se nos han conservado conteniendo pasajes de su obra. El A Demónico encabeza a distancia la lista de papiros, con más de veinte, de entre los cuales el más importante es el P. Berol. Inv. 8935, que contiene casi todo el discurso. Es más, se nos ha conservado incluso el comienzo del A Demónico inciso con estilete en una tablilla de cera escolar (véase D. HAGEDORN, «Isokrates, Ad Demonicum 1 auf Leidener Wachstafeln», Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik 24 [1977] 110), algo que prueba que su presencia en el códice Kellis no era una casualidad, sino prueba evidente de que esta obra de Isócrates iniciaba el currículo escolar.

que esta obra de Isócrates iniciaba el currículo escolar. Moderna reconstrucción de una tablilla de cera

Moderna reconstrucción de una tablilla de cera escolar con estilete

La importancia del A Demónico en la tradición posterior arrastró al conjunto de las obras de Isócrates, el cual, fue visto como un modelo de prosa en todo el milenio bizantino y, aunque a gran distancia de Demóstenes en la valoración de los autores medievales (hay pocos manuscritos de él hasta el siglo XIII), fue constantemente citado y referido en lo que se refiere a la visión del gobernante ideal. Muchas frases de Isócrates acabaron convertidas en sentencias en los gnomologios. La llegada del helenismo a Occidente supuso la consagración de Isócrates, cuyos ideales políticos moderados y oligárquicos parecieron en muchos casos más asumibles para los emergentes estados europeos, con poderosas monarquías, que la defensa de la democracia radical por parte de Demóstenes. Por otra parte, la defensa de la unidad de los griegos y la lucha contra el persa, por la que Isócrates abogó incansable en sus escritos (preludiando así las consquistas de Alejandro), fueron muy apreciados en la tradición humanista que fue creando un concepto

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de frontera frente al Islam otomano que encajaba perfectamente dentro de los parámetros de Isócrates Es sólo la Revolución Francesa la que consagrará definitivamente a Demóstenes frente a su viejo rival y dará comienzo a un periodo de relegación de Isócrates en los currículos educativos modernos que prácticamente llega hasta hoy en día.

4. El A Demónico El A Demónico, que fue sin duda durante siglos la más popular de las obras de Isócrates, es un texto de autoría cuestionada, no tanto por el lenguaje empleado, que encaja con el del orador, cuanto por su carácter de suma aparentemente desordenada de preceptos morales, sin una estructura organizada en torno a un tema concreto, tal como la mayoría de los tratados atribuidos al orador ático. Esta singularidad, sin embargo, no es concluyente, ya que aunque evidentemente la obra, con una estructura laxa, se diferencia de las demás de Isócrates, refleja perfectamente sus ideas y su lenguaje y, como mínimo, puede ser atribuida a una persona de su entorno, lo que explicaría su transmisión habitual junto al corpus isocrático, siempre figurando en cabeza de la colección. Por otra parte, las distintas modalidades de publicación de los textos en el periodo que nos concierne, el siglo IV a.C., pueden explicar perfectamente que ciertos apuntes o ideas del famoso orador pudieran ser divulgados en época posterior a su muerte a pesar de no haber sido publicadas en vida de su autor, muy escrupuloso y meticuloso a la hora de revisar sus textos, tal como lo prueban los cuatro años en los que tardó en publicar su Panatenaico, tal como él mismo declara en el discurso (en otro ejemplo interesante de autoreferencialidad literaria). Como paralelo pueden citarse la llamada colección de cincuenta proemios de Demóstenes, que salió sin duda de la pluma del orador, pero que no constituye sino un conjunto de pasajes aislados pergeñados por él para diferentes discursos. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el propio Isócrates siguió una estructura compositiva muy laxa también en el A Nicocles, tal como él mismo reconoce en Antídosis 68. El autor de la «hipótesis» griega, de época imperial, nos dice que Demónico era hijo del chipriota Hipónico, amigo de Isócrates y nos proporciona así la excusa o el contexto para la composición del discurso, sin que sea posible verificarla. En cualquier caso la obra contiene una seria de preceptos para una conducta correcta en la vida cotidiana que se dividen básicamente en tres grupos: 1) la relación del hombre con dios; 2) la relación con otros hombres, incluida la sociedad en general, especialmente padres y amigos; 3) la relación del hombre consigo mismo, es decir, la conformación de su carácter.

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El interés de la obra es que es una serie de máximas, organizadas en torno a unos ejes temáticos muy laxos que en muchos casos parecen adaptaciones en prosas de una tradición gnómica muy antigua. Algunas

de

ellas las encontramos en la colección de Teognis de Mégara (siglo

VI

a.C.), otras en las sentencias atribuidas a los Siete Sabios o incluso

al propio Sócrates. Es decir, se pueden leer muchas de las sentencias y secciones de la obra a la luz de la lectura de otros muchos textos de contenido gnómico de la literatura griega arcaica y clásica, lo que permite situar cada elemento en la cadena de la transmisión y contrastar

esta tradición sapiencial con la representada por las fábulas orientales

de raigambre esópica, caracterizadas por el elemento narrativo y la

presencia de animales. La combinación de ambos tipos de textos nos permite acercarnos a la mentalidad griega clásica y a los valores morales transmitidos por la educación de la época, basada en gran medida todavía en el cultivo oral de la palabra y la memorización, incluso por encima del papel esencial que la escritura tenía entonces para muchos autores como Isócrates. Es esta por lo tanto la más «oral» de las obras del orador, la más próxima a la mentalidad tradicional. Su sintaxis sencilla y directa, llena de imperativos y apelaciones al destinatario, la convierte en un instrumento ágil y directo para el aprendizaje del griego ático.

Bibliografía de referencia

CARLINI, Antonio – MANETTI, Daniela (eds.), Studi sulla tradizione del texto

di Isocrate (Studi e testi peri l corpus dei papiri filosofici greci e latini 12),

Florencia 2003. GUALDO ROSA, Lucia, La fede nella ‘Paideia’: aspetti della fortuna europea

di Isocrate nei secoli XV e XVI, Roma, Istituto Storico Italiano per il Medio Evo,

1984

JAEGER, Werner, Paideia: los ideales de la cultura griega, México, Fondo de Cultura Económica 1942 (con numerosas reimpr.; ed. alemana original Berlín

1936)

MASARACCHIA, Agostino, Isocrate. Retorica e politica, Roma 1995. SIGNES CODOÑER, Juan, «Introducción general a Isócrates» para la reedición de una selección de sus discursos traducidos y anotados por Juan Manuel Guzmán Hermida en la Biblioteca Básica de Gredos, Madrid 2002. SIGNES CODOÑER, Juan, «El Panatenaico de Isócrates: y 3 - Las cartas a los Macedonios», Emerita 69 (2001) 7-53. USENER, Sylvia, Isokrates, Platon und ihr Publikum: Hörer und Leser von Literatur im 4. Jahrhundert v. Chr., Tübingen, G. Narr Verlag 1994. WORP, K.A. y RIJKSBARON, A., The Kellis Isocrates Codex (P. Kell. III Gr. 95), with an introductory chapter by J.L. Sharpe III, Oxford, Oxbow Books 1997. YUN LEE TOO, The rhetoric of identity in Isocrates, Cambridge University Press 1995.

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TEXTO

Edición: É. Brémond y G. Mathieu, Isocrate. Discours, vol. 1, Paris, Les Belles Lettres 1929, pp. 122-135 con el A Demónico.

ΠΡΟΣ ΔΗΜΟΝΙΚΟΝ (1.) Ἐ ν πολλο ῖ ς μ ὲ ν , ὦ Δημόνικε , πολ ὺ διεστώσας ε ὑ ρήσομεν τάς τε τ ῶ ν σπουδαίων γνώμας κα ὶ τ ὰ ς τ ῶ ν φαύλων διανοίας , πολ ὺ δ ὲ μεγίστην διαφορ ὰ ν ε ἰ λήφασιν ἐ ν τα ῖ ς πρ ὸ ς ἀ λλήλους συνηθείαις · ο ἱ μ ὲ ν γ ὰ ρ το ὺ ς φίλους παρόντας μόνον τιμῶ σιν , ο ἱ δ ὲ κα ὶ μακρ ὰ ν ἀ πόντας ἀ γαπ ῶ σιν , κα ὶ τ ὰ ς μ ὲ ν τ ῶ ν φαύλων συνηθείας ὀ λίγος χρόνος διέλυσε , τ ὰ ς δ ὲ τ ῶ ν σπουδαίων φιλίας ο ὐ δ ἂ ν ὁ π ᾶ ς α ἰὼ ν ἐ ξαλείψειεν . (2.) Ἡ γούμενος ο ὖ ν πρέπειν το ὺ ς δόξης ὀ ρεγομένους κα ὶ παιδείας ἀ ντιποιουμένους τ ῶ ν σπουδαίων ἀ λλ ὰ μ ὴ τ ῶ ν φαύλων ε ἶ ναι μιμητ ὰ ς , ἀ πέσταλκά σοι τόνδε τ ὸ ν λόγον δ ῶ ρον , τεκμήριον μ ὲ ν τ ῆ ς πρ ὸ ς ὑ μ ᾶ ς ε ὐ νοίας , σημε ῖ ον δ ὲ τ ῆ ς πρ ὸ ς Ἱ ππόνικον συνηθείας · πρέπει γ ὰ ρ το ὺ ς πα ῖ δας ὥ σπερ τ ῆ ς ο ὐ σίας ο ὕ τω κα ὶ τ ῆ ς φιλίας τ ῆ ς πατρικ ῆ ς κληρονομε ῖ ν . (3.) Ὁ ρ ῶ δ ὲ κα ὶ τ ὴ ν τύχην ἡ μ ῖ ν συλλαμβάνουσαν κα ὶ τ ὸ ν παρόντα καιρ ὸ ν συναγωνιζόμενον · σ ὺ μ ὲ ν γ ὰ ρ παιδείας ἐ πιθυμε ῖ ς , ἐ γ ὼ δ ὲ παιδεύειν ἄ λλους ἐ πιχειρ ῶ , κα ὶ σο ὶ μ ὲ ν ἀ κμ ὴ φιλοσοφε ῖ ν , ἐ γ ὼ δ ὲ το ὺ ς φιλοσοφο ῦ ντας ἐ πανορθ ῶ . Ὅ σοι μ ὲ ν ο ὖ ν πρ ὸ ς το ὺ ς ἑ αυτ ῶ ν φίλους το ὺ ς προτρεπτικο ὺ ς λόγους συγγράφουσιν , καλ ὸ ν μ ὲ ν ἔ ργον ἐ πιχειρο ῦ σιν , (4.) ο ὐ μ ὴ ν περί γε τ ὸ κράτιστον τ ῆ ς φιλοσοφίας διατρίβουσιν · ὅ σοι δ ὲ το ῖ ς νεωτέροις ε ἰ σηγο ῦ νται , μ ὴ δι ὧ ν τ ὴ ν δεινότητα τ ὴ ν ἐ ν το ῖ ς λόγοις ἀ σκήσουσιν , ἀ λλ ὅ πως τ ὰ τ ῶ ν τρόπων ἤ θη σπουδα ῖ οι πεφυκέναι δόξουσιν , τοσούτ ῳ μ ᾶ λλον ἐ κείνων το ὺ ς ἀ κούοντας ὠ φελο ῦ σιν , ὅ σον ο ἱ μ ὲ ν ἐ π ὶ λόγον μόνον παρακαλο ῦ σιν , ο ἱ δ ὲ [ κα ὶ ] τ ὸ ν τρόπον α ὐ τ ῶ ν ἐ πανορθο ῦ σιν . (5.) Διόπερ ἡ με ῖ ς ο ὐ παράκλησιν ε ὑ ρόντες ἀ λλ ὰ παραί νεσιν γράψαντες μέλλομέν σοι συμβουλεύειν , ὧ ν χρ ὴ το ὺ ς νεωτέρους ὀ ρέγεσθαι κα ὶ τίνων ἔ ργων ἀ πέχεσθαι κα ὶ ποίοις τισ ὶ ν ἀ νθρώποις ὁ μιλε ῖ ν κα ὶ π ῶ ς τ ὸ ν ἑ αυτ ῶ ν βίον ο ἰ κονομε ῖ ν . Ὅ σοι γ ὰ ρ το ῦ βίου ταύτην τ ὴ ν ὁ δ ὸ ν ἐ πορεύθησαν , ο ὗ τοι μόνοι τ ῆ ς ἀ ρετ ῆ ς ἐ φικέσθαι γνη σίως ἠ δυνήθησαν , ἧ ς ο ὐ δ ὲ ν κτ ῆ μα σεμνότερον ο ὐ δ ὲ βεβαιότερόν ἐ στιν . (6.) Κάλλος μ ὲ ν γ ὰ ρ ἢ χρόνος ἀ νήλωσεν ἢ νόσος ἐ μάρανεν , πλο ῦ τος δ ὲ κακίας μ ᾶ λλον ἢ καλοκαγαθίας ὑ πηρέτης ἐ στ ὶ ν , ἐ ξουσίαν μ ὲ ν τ ῇ ῥᾳ θυμί ᾳ παρασκευάζων , ἐ π ὶ δ ὲ τ ὰ ς ἡ δον ὰ ς το ὺ ς νέους παρακαλ ῶ ν · ῥ ώμη δ ὲ μετ ὰ μ ὲ ν φρονήσεως ὠ φέλησεν , ἄ νευ

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δ ὲ ταύτης πλείω το ὺ ς ἔ χοντας ἔ βλαψεν κα ὶ τ ὰ μ ὲ ν σώματα τ ῶ ν ἀ σκούντων ἐ κόσμησεν , τα ῖ ς δ ὲ τ ῆ ς ψυχ ῆ ς ἐ πιμελείαις ἐ πεσκότησεν . (7.) Ἡ δ ὲ τ ῆ ς ἀ ρετ ῆ ς κτ ῆ σις ο ἷ ς ἂ ν ἀ κιβδήλως τα ῖ ς διανοίαις συναυξηθ ῇ , μόνη μ ὲ ν συγγηράσκει , πλούτου δ ὲ κρείττων , χρησιμωτέρα δ ε ὐ γενείας ἐ στ ὶ ν , τ ὰ μ ὲ ν το ῖ ς ἄ λλοις ἀ δύνατα δυνατ ὰ καθιστ ᾶ σα , τ ὰ δ ὲ τ ῷ πλήθει φοβερ ὰ θαρσαλέως ὑ πομένουσα , κα ὶ τ ὸ ν μ ὲ ν ὄ κνον ψόγον , τ ὸ ν δ ὲ πόνον ἔ παινον ἡ γουμένη . (8.) Ῥᾴ διον δ ὲ το ῦ το καταμαθε ῖ ν ἐ στ ὶ ν ἔ κ τ ε τ ῶ ν Ἡ ρακλέους ἄ θλων κα ὶ τ ῶ ν Θησέως ἔ ργων , ο ἷ ς ἡ τ ῶ ν τρόπων ἀ ρετ ὴ τηλικο ῦ τον ε ὐ δοξίας χαρακτ ῆ ρα το ῖ ς ἔ ργοις ἐ πέβαλεν ὥ στε μηδ ὲ τ ὸ ν ἅ παντα χρόνον δύνασθαι λήθην ἐ μποι ῆ σαι τ ῶ ν ἐ κείνοις πεπραγμένων . (9.) Ο ὐ μ ὴ ν ἀ λλ ὰ κα ὶ τ ὰ ς το ῦ πατρ ὸ ς προαιρέσεις ἀ ναμνησθε ὶ ς ο ἰ κε ῖ ον κα ὶ καλ ὸ ν ἕ ξεις παράδειγμα τ ῶ ν ὑ π ἐ μο ῦ [ σοι ] λεγομένων . Ο ὐ γ ὰ ρ ὀ λιγωρ ῶ ν τ ῆ ς ἀ ρετ ῆ ς ο ὐ δ ὲ ῥᾳ θυμ ῶ ν διετέλεσε τ ὸ ν βίον , ἀ λλ ὰ τ ὸ μ ὲ ν σ ῶ μα το ῖ ς πόνοις ἐ γύμναζεν , τ ῇ δ ὲ ψυχ ῇ το ὺ ς κινδύνους ὑ πέμενεν . Ο ὐ δ ὲ τ ὸ ν πλο ῦ τον παρακαίρως ἠ γάπα , ἀ λλ ἀ πέλαυε μ ὲ ν τ ῶ ν παρόντων ἀ γαθ ῶ ν ὡ ς θνητ ὸ ς , ἐ πεμελε ῖ το δ ὲ τ ῶ ν ὑ παρχόντων ὡ ς ἀ θάνατος . (10.) Ο ὐ δ ὲ ταπειν ῶ ς δι ῴ κει τ ὸ ν α ὑ το ῦ βίον , ἀ λλ ὰ φιλόκαλος ἦ ν κα ὶ μεγαλοπρεπ ὴ ς κα ὶ το ῖ ς φίλοις κοιν ὸ ς , κα ὶ μ ᾶ λλον ἐ θαύμαζεν το ὺ ς περ ὶ α ὑ τ ὸ ν σπουδάζοντας ἢ το ὺ ς τ ῷ γένει προσήκοντας · ἡ γε ῖ το γ ὰ ρ ε ἶ ναι πρ ὸ ς ἑ ταιρείαν πολλ ῷ κρείττω φύσιν νόμου κα ὶ τρόπον γένους κα ὶ προαίρεσιν ἀ νάγκης . (11.) Ἐ πιλίποι δ ἂ ν ἡ μ ᾶ ς ὁ π ᾶ ς χρόνος ε ἰ πάσας τ ὰ ς ἐ κείνου πράξεις καταριθμησαίμεθα . Ἀ λλ ὰ τ ὸ μ ὲ ν ἀ κριβ ὲ ς α ὐ τ ῶ ν ἐ ν ἑ τέροις καιρο ῖ ς δηλώσομεν , δε ῖ γμα δ ὲ τ ῆ ς Ἱ ππονίκου φύσεως ν ῦ ν ἐ ξενηνόχαμεν , πρ ὸ ς ὃ ν δε ῖ ζ ῆ ν σ ὥ σπερ πρ ὸ ς παράδειγμα , νόμον μ ὲ ν τ ὸ ν ἐ κείνου τρόπον ἡ γησάμενον , μιμητ ὴ ν δ ὲ κα ὶ ζηλωτ ὴ ν τ ῆ ς πατρ ῴ ας ἀ ρετ ῆ ς γιγνόμενον · α ἰ σχρ ὸ ν γ ὰ ρ το ὺ ς μ ὲ ν γραφε ῖ ς ἀ πεικάζειν τ ὰ καλ ὰ τ ῶ ν ζ ῴ ων , το ὺ ς δ ὲ πα ῖ δας μ ὴ μιμε ῖ σθαι το ὺ ς σπουδαίους τ ῶ ν γονέων . (12.) Ἡ γο ῦ δ ὲ μηδεν ὶ τ ῶ ν ἀ θλητ ῶ ν ο ὕ τω προσήκειν ἐ π ὶ το ὺ ς ἀ νταγωνιστ ὰ ς ἀ σκε ῖ ν , ὡ ς σο ὶ σ κοπε ῖ ν , ὅ πως ἐ νάμιλλος γενήσει το ῖ ς το ῦ πατρ ὸ ς ἐ πιτηδεύμασιν . Ο ὕ τω δ ὲ τ ὴ ν γνώμην ο ὐ δυνατ ὸ ν διατεθ ῆ ναι τ ὸ ν μ ὴ πολλ ῶ ν κα ὶ καλ ῶ ν ἀ κουσμάτων πεπληρωμένον · τ ὰ μ ὲ ν γ ὰ ρ σώματα το ῖ ς συμμέτροις πόνοις , ἡ δ ὲ ψυχ ὴ το ῖ ς σπουδαίοις λόγοις α ὔ ξεσθαι

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πέφυκεν . Διόπερ ἐ γώ σοι πειράσομαι συντόμως ὑ ποθέσθαι , δι ὧ ν ἄ ν μοι δοκε ῖ ς ἐ πιτηδευμάτων πλε ῖ στον πρ ὸ ς ἀ ρετ ὴ ν ἐ πιδο ῦ ναι κα ὶ παρ ὰ το ῖ ς ἄ λλοις ἅ πασιν ἀ νθρώποις ε ὐ δοκιμ ῆ σαι . (13.) Πρ ῶ τον μ ὲ ν ο ὖ ν ε ὐ σέβει τ ὰ πρ ὸ ς το ὺ ς θεο ὺ ς μ ὴ μόνον θύων ἀ λλ ὰ κα ὶ το ῖ ς ὅ ρκοις ἐ μμένων · ἐ κε ῖ νο μ ὲ ν γ ὰ ρ τ ῆ ς τ ῶ ν χρημάτων ε ὐ πορίας σημε ῖ ον , το ῦ το δ ὲ τ ῆ ς τ ῶ ν τρόπων καλοκαγαθίας τεκμήριον . Τίμα τ ὸ δαιμόνιον ἀ ε ὶ μ ὲ ν , μάλιστα δ ὲ μετ ὰ τ ῆ ς πόλεως · ο ὕ τω γ ὰ ρ δόξεις ἅ μα τε το ῖ ς θεο ῖ ς θύειν κα ὶ το ῖ ς νόμοις ἐ μμένειν . (14.) Τοιο ῦ τος γίγνου περ ὶ το ὺ ς γονε ῖ ς , ο ἵ ους ἂ ν ε ὔ ξαιο περ ὶ σεαυτ ὸ ν γενέσθαι το ὺ ς σεαυτο ῦ πα ῖ δας . Ἄ σκει τ ῶ ν περ ὶ τ ὸ σ ῶ μα γυμνασίων μ ὴ τ ὰ πρ ὸ ς τ ὴ ν ῥ ώμην ἀ λλ ὰ τ ὰ πρ ὸ ς τ ὴ ν ὑ γίειαν · τούτου δ ἂ ν ἐ πιτύχοις , ε ἰ λήγοις τ ῶ ν πόνων ἔ τι πονε ῖ ν δυνάμενος . (15.) Μήτε γέλωτα προπετ ῆ στέργε μήτε λόγον μετ ὰ θρ άσους ἀ ποδέχου · τ ὸ μ ὲ ν γ ὰ ρ ἀ νόητον , τ ὸ δ ὲ μανικόν . Ἃ ποιε ῖ ν α ἰ σχρ ὸ ν , τα ῦ τα νόμιζε μηδ ὲ λέγειν ε ἶ ναι καλόν . Ἔ θιζε σεαυτ ὸ ν ε ἶ ναι μ ὴ σκυθρωπ ὸ ν ἀ λλ ὰ σύννουν · δι ἐ κε ῖ νο μ ὲ ν γ ὰ ρ α ὐ θάδης , δι ὰ δ ὲ το ῦ το φρόνιμος ε ἶ ναι δόξεις . Ἡ γο ῦ μάλιστα σεαυτῷ πρέπειν κόσμον α ἰ σχύνην , δικαιοσύνην , σωφροσύνην · τούτοις γ ὰ ρ ἅ πασιν δοκε ῖ κρατε ῖ σθαι τ ὸ τ ῶ ν νεωτέρων ἦ θος . (16.) Μηδέποτε μηδ ὲ ν α ἰ σχρ ὸ ν ποιήσας ἔ λπιζε λήσειν · κα ὶ γ ὰ ρ ἂ ν το ὺ ς ἄ λλους λάθ ῃ ς , σεαυτ ῷ συνειδήσεις . Το ὺ ς μ ὲ ν θεο ὺ ς φοβο ῦ , το ὺ ς δ ὲ γονε ῖ ς τίμα , το ὺ ς δ ὲ φίλους α ἰ σχύνου , το ῖ ς δ ὲ νόμοις πείθου . Τ ὰ ς ἡ δον ὰ ς θήρευε τ ὰ ς μετ ὰ δόξης · τέρψις γ ὰ ρ σ ὺ ν τ ῷ καλ ῷ μ ὲ ν ἄ ριστον , ἄ νευ δ ὲ τούτου κάκιστον . (17.) Ε ὐ λαβο ῦ τ ὰ ς διαβολ ὰ ς , κ ἂ ν ψευδε ῖ ς ὦ σιν · ο ἱ γ ὰ ρ πολλο ὶ τ ὴ ν μ ὲ ν ἀ λήθειαν ἀ γνοο ῦ σιν , πρ ὸ ς δ ὲ τ ὴ ν δόξαν ἀ ποβλέπουσιν . Ἅ παντα δ όκει ποιε ῖ ν ὡ ς μηδένα λήσων · κα ὶ γ ὰ ρ ἂ ν παραυτίκα κρύψ ῃ ς , ὕ στερον ὀ φθήσει . Μάλιστα δ ἂ ν ε ὐ δοκιμοίης , ε ἰ φαίνοιο τα ῦ τα μ ὴ πράττων ἃ το ῖ ς ἄ λλοις ἂ ν πράττουσιν ἐ πιτιμ ῴ ης . (18.) Ἐὰ ν ᾖ ς φιλομαθ ὴ ς , ἔ σει πολυμαθής . Ἃ μ ὲ ν ἐ πίστασαι , τα ῦ τα διαφύλαττε τα ῖ ς μελέ ταις , ἃ δ ὲ μ ὴ μεμάθηκας , προσλάμβανε τα ῖ ς ἐ πιστήμαις · ὁ μοίως γ ὰ ρ α ἰ σχρ ὸ ν ἀ κούσαντα χρήσιμον λόγον μ ὴ μαθε ῖ ν κα ὶ διδόμενόν τι ἀ γαθ ὸ ν παρ ὰ τ ῶ ν φίλων μ ὴ λαβε ῖ ν . Κατανάλισκε τ ὴ ν ἐ ν τ ῷ βί ῳ σχολ ὴ ν ε ἰ ς τ ὴ ν τ ῶ ν λόγων φιληκοίαν · ο ὕ τω γ ὰ ρ τ ὰ το ῖ ς ἄ λλοις χαλεπ ῶ ς ε ὑ ρ ημένα

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συμβήσεταί σοι ῥᾳ δίως μανθάνειν . (19.) Ἡ γο ῦ τ ῶ ν ἀ κουσμάτων πολλ ὰ πολλ ῶ ν ε ἶ ναι χρημάτων κρείττω · τ ὰ μ ὲ ν γ ὰ ρ ταχέως ἀ πολείπει , τ ὰ δ ὲ πάντα τ ὸ ν χρόνον παραμένει · σοφία γ ὰ ρ μόνον τ ῶ ν κτημάτων ἀ θάνατον . Μ ὴ κατόκνει μακρ ὰ ν ὁ δ ὸ ν πορεύεσθαι πρ ὸ ς το ὺ ς διδάσ κειν τι χρήσιμον ἐ παγγελλομένους · α ἰ σχρ ὸ ν γ ὰ ρ το ὺ ς μ ὲ ν ἐ μπόρους τηλικα ῦ τα πελάγη διαπερ ᾶ ν ἕ νεκα το ῦ πλείω ποι ῆ σαι τ ὴ ν ὑ πάρχουσαν ο ὐ σίαν , το ὺ ς δ ὲ νεωτέρους μηδ ὲ τ ὰ ς κατ ὰ γ ῆ ν πορείας ὑ πομένειν ἐ π ὶ τ ῷ βελτίω καταστ ῆ σαι τ ὴ ν α ὑ τ ῶ ν διάνοιαν . (20.) Τ ῷ μ ὲ ν τρόπ ῳ γίγνου φιλοπροσήγορος , τῷ δ ὲ λόγ ῳ ε ὐ προσήγορος . Ἔ στι δ ὲ φιλοπροσηγορίας μ ὲ ν τ ὸ προσφωνε ῖ ν το ὺ ς ἀ παντ ῶ ντας , ε ὐ προσηγορίας δ ὲ τ ὸ το ῖ ς λόγοις α ὐ το ῖ ς ο ἰ κείως

ἐ ντυγχάνειν . Ἡ δέως μ ὲ ν ἔ χε πρ ὸ ς ἅ παντας , χρ ῶ δ ὲ το ῖ ς βελτίστοις · ο ὕ τω γ ὰ ρ το ῖ ς μ ὲ ν ο ὐ κ ἀ πεχθ ὴ ς ἔ σει , το ῖ ς δ ὲ φίλος γενήσει . Τ ὰ ς ἐ ντεύξεις μ ὴ ποιο ῦ πυκν ὰ ς το ῖ ς α ὐ το ῖ ς , μηδ ὲ μακρ ὰ ς περ ὶ τ ῶ ν α ὐ τ ῶ ν · πλησμον ὴ γ ὰ ρ ἁ πάντων . (21.) Γύμναζε σεαυτ ὸ ν πόνοις ἑ κουσίοις , ὅ πως ἂ ν δύν ῃ κα ὶ το ὺ ς ἀ κουσίους ὑ πομένειν . Ὑ φ ὧ ν κρατε ῖ σθαι τ ὴ ν ψυχ ὴ ν α ἰ σχρ ὸ ν , τούτων ἐ γκράτειαν ἄ σκει πάντων , κέρδους , ὀ ργ ῆ ς , ἡ δον ῆ ς , λύπης . Ἔ σει δ ὲ τοιο ῦ τος , ἐὰ ν κέρδη μ ὲ ν ε ἶ ναι νομίζ ῃ ς , δι ὧ ν ε ὐ δοκιμήσεις ἀ λλ ὰ μ ὴ δι ὧ ν ε ὐ πορήσεις , τ ῇ δ ὀ ργ ῇ παραπλησίως ἔ χ ῃ ς πρ ὸ ς το ὺ ς ἁ μαρτάνοντας , ὥ σπερ ἂ ν πρ ὸ ς ἑ αυτ ὸ ν ἁ μαρτάνοντα κα ὶ το ὺ ς ἄ λλους ἔ χειν ἀ ξιώσειας , ἐ ν δ ὲ το ῖ ς τερπνο ῖ ς ἐὰ ν α ἰ σχρ ὸ ν ὑ πολάβ ῃ ς τ ῶ ν μ ὲ ν ο ἰ κετ ῶ ν ἄ ρχειν , τα ῖ ς δ ἡ δονα ῖ ς δουλεύειν , ἐ ν δ ὲ το ῖ ς πονηρο ῖ ς ἐὰ ν τ ὰ ς τ ῶ ν ἄ λλων ἀ τυχίας ἐ πιβλέπ ῃ ς κα ὶ σεαυτ ὸ ν ὡ ς ἄ νθρωπος ὢ ν ὑ πομιμνήσκ ῃ ς . (22.) Μ ᾶ λλ ον τήρει τ ὰ ς τ ῶ ν λόγων ἢ τ ὰ ς τ ῶ ν χρημάτων παρακαταθήκας · δε ῖ γ ὰ ρ το ὺ ς ἀ γαθο ὺ ς ἄ νδρας τρόπον ὅ ρκου πιστότερον φαίνεσθαι παρεχομένους . Προσήκειν ἡ γο ῦ το ῖ ς πονηρο ῖ ς ἀ πιστε ῖ ν , ὥ σπερ το ῖ ς χρηστο ῖ ς πιστεύειν . Περ ὶ τ ῶ ν ἀ πορρήτων μηδεν ὶ λέγε , πλ ὴ ν ἐὰ ν ὁ μοίως συμ φέρ ῃ τ ὰ ς πράξεις σιωπ ᾶ σθαι σοί τε τ ῷ λέγοντι κ ἀ κείνοις το ῖ ς ἀ κούουσιν . (23.) Ὅ ρκον ἐ πακτ ὸ ν προσδέχου δι ὰ δύο προφάσεις , ἢ σαυτ ὸ ν α ἰ τίας α ἰ σχρ ᾶ ς ἀ πολύων , ἢ φίλους ἐ κ μεγάλων κινδύνων διασ ῴ ζων . Ἕ νεκα δ ὲ χρημάτων μηδένα θε ῶ ν ὀ μόσ ῃ ς , μηδ ἂ ν ε ὐ ορκε ῖ ν μέλλ ῃ ς · δόξεις γ ὰ ρ το ῖ ς μ ὲ ν ἐ πιορκε ῖ ν , το ῖ ς δ ὲ φιλοχρημάτως

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ἔ χειν . (24.) Μηδένα φίλον ποιο ῦ , πρ ὶ ν ἂ ν ἐ ξετάσ ῃ ς π ῶ ς κέχρηται το ῖ ς πρότερον φίλοις · ἔ λπιζε γ ὰ ρ α ὐ τ ὸ ν κα ὶ περ ὶ σ ὲ γενέσθαι τοιο ῦ τον , ο ἷ ος κα ὶ περ ὶ ἐ κείνους γέγονεν . Βραδέως μ ὲ ν φίλος γίγνου , γενόμενος δ ὲ πειρ ῶ διαμένειν . Ὁ μοίως γ ὰ ρ α ἰ σχρ ὸ ν μηδένα φίλον ἔ χειν κα ὶ πολλο ὺ ς ἑ ταίρους μεταλλάττειν . Μήτε μετ ὰ βλάβης πειρ ῶ τ ῶ ν φίλων μήτ ἄ πειρος ε ἶ ναι τ ῶ ν ἑ ταίρων θέλε . Το ῦ το δ ὲ ποιήσεις , ἐὰ ν μ ὴ δεόμενος τ ὸ δε ῖ σθαι προσποι ῇ . (25.) Περ ὶ τ ῶ ν ῥ ητ ῶ ν ὡ ς ἀ πορρήτων ἀ νακοινο ῦ · μ ὴ τυχ ὼ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ ο ὐ δ ὲ ν βλαβήσει , τυχ ὼ ν δ ὲ μ ᾶ λλον α ὐ τ ῶ ν τ ὸ ν τρόπον ἐ πιστήσει . Δοκίμαζε το ὺ ς φίλους ἔ κ τε τ ῆ ς περ ὶ τ ὸ ν βίον ἀ τυχίας κα ὶ τ ῆ ς ἐ ν το ῖ ς κινδύνοις κοινωνίας · τὸ μ ὲ ν γ ὰ ρ χρυσίον ἐ ν τ ῷ πυρ ὶ βασανίζομεν , το ὺ ς δ ὲ φίλους ἐ ν τα ῖ ς ἀ τυχίαις δ ιαγιγνώσκομεν . Ο ὕ τως ἄ ριστα χρήσει το ῖ ς φίλοις , ἐὰ ν μ ὴ προσμέν ῃ ς τ ὰ ς παρ ἐ κείνων δεήσεις , ἀ λλ α ὐ τεπάγγελτος α ὐ το ῖ ς ἐ ν το ῖ ς καιρο ῖ ς βοηθ ῇ ς . (26.) Ὁ μοίως α ἰ σχρ ὸ ν ε ἶ ναι νόμιζε τ ῶ ν ἐ χθρ ῶ ν νικ ᾶ σθαι τα ῖ ς κακοποιίαις κα ὶ τ ῶ ν φίλων ἡ ττ ᾶ σθαι τα ῖ ς ε ὐ εργεσίαις . Ἀ ποδέχου τ ῶ ν ἑ ταίρων μ ὴ μόνον το ὺ ς ἐ π ὶ το ῖ ς κακο ῖ ς δυσχεραίνοντας ἀ λλ ὰ κα ὶ το ὺ ς ἐ π ὶ το ῖ ς ἀ γαθο ῖ ς μ ὴ φθονο ῦ ντας · πολλο ὶ γ ὰ ρ ἀ τυχο ῦ σιν μ ὲ ν συνάχθονται , καλ ῶ ς δ ὲ πράττουσι φθονο ῦ σιν . Τ ῶ ν ἀ πόντων φίλων μέμνησο πρ ὸ ς το ὺ ς παρόντας , ἵ να δοκ ῇ ς μηδ ὲ τούτων ἀ πόντων ὀ λιγωρε ῖ ν . (27.) Ε ἶ ναι βούλου τ ὰ περ ὶ τ ὴ ν ἐ σθ ῆ τα φιλόκαλος , ἀ λλ ὰ μ ὴ καλλωπιστής . Ἔ στι δ ὲ φιλοκάλου μ ὲ ν τ ὸ μεγαλοπρεπ ὲ ς , καλλωπιστο ῦ δ ὲ τ ὸ περίεργον . Ἀ γάπα τ ῶ ν ὑ παρχόντων ἀ γαθ ῶ ν μ ὴ τ ὴ ν ὑ περβάλλουσαν κτ ῆ σιν ἀ λλ ὰ τ ὴ ν μετρίαν ἀ πόλαυσιν . Καταφρόνει τ ῶ ν περ ὶ τ ὸ ν πλο ῦ τον σπουδαζόντων μ ὲ ν , χρ ῆ σθαι δ ὲ το ῖ ς ὑ πάρχουσιν μ ὴ δυναμένων · παραπλήσιον γ ὰ ρ ο ἱ τοιο ῦ τοι πάσχουσιν , ὥ σπερ ἂ ν ε ἴ τις ἵ ππον κτήσαιτο καλ ὸ ν κακ ῶ ς ἱ ππεύειν ἐ πιστάμενος . (28.) Πειρ ῶ τ ὸ ν πλο ῦ τον χρήματα κα ὶ κτήματα κατασκευάζειν · ἔ στι δ ὲ χρήματα μ ὲ ν το ῖ ς ἀ πολαύειν ἐ πισταμένοις , κτήματα δ ὲ το ῖ ς κτ ᾶ σθαι δυναμένοις . Τίμα τ ὴ ν ὑ πάρχουσαν ο ὐ σίαν δυο ῖ ν ἕ νεκεν , το ῦ τε ζημίαν μεγάλην ἐ κτ ῖ σαι δύνασθαι κα ὶ το ῦ φίλ ῳ σπουδαί ῳ δυστυχο ῦ ντι βοηθ ῆ σαι · πρ ὸ ς δ ὲ τ ὸ ν ἄ λλον βίον μηδ ὲ ν ὑ περβαλλόντως ἀ λλ ὰ

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μετρίως α ὐ τ ὴ ν ἀ γάπ α . (29.) Στέργε μ ὲ ν τ ὰ παρόντα , ζήτει δ ὲ τ ὰ βελτίω . Μηδεν ὶ συμφορ ὰ ν ὀ νειδίσ ῃ ς · κοιν ὴ γ ὰ ρ ἡ τύχη κα ὶ τ ὸ μέλλον ἀ όρατον . Το ὺ ς ἀ γαθο ὺ ς ε ὖ ποίει · καλ ὸ ς γ ὰ ρ θησαυρ ὸ ς παρ ἀ νδρ ὶ σπουδαί ῳ χάρις ὀ φειλομένη . Κακο ὺ ς ε ὖ ποι ῶ ν ὅ μοια πείσει το ῖ ς τ ὰ ς ἀ λλοτρίας κύνας σιτίζουσιν · ἐ κε ῖ ναί τε γ ὰ ρ το ὺ ς διδόντας ὥ σπερ το ὺ ς τυχόντας ὑ λακτο ῦ σιν ο ἵ τε κακο ὶ το ὺ ς ὠ φελο ῦ ντας ὥ σπερ το ὺ ς βλάπτοντας ἀ δικο ῦ σιν . (30.) Μίσει το ὺ ς κολακεύοντας ὥ σπερ το ὺ ς ἐ ξαπατ ῶ ντας · ἀ μφότεροι γ ὰ ρ πιστευθέντες το ὺ ς πιστεύσαντας ἀ δικο ῦ σιν . Ἐὰ ν ἀ ποδέχ ῃ τ ῶ ν φίλων το ὺ ς πρ ὸ ς τ ὸ φαυλότατον χαριζομένους , ο ὐ χ ἕ ξεις ἐ ν τ ῷ βί ῳ το ὺ ς πρ ὸ ς τ ὸ βέλτιστον ἀ πεχθανομένους . Γίγνου πρ ὸ ς το ὺ ς πλησιάζοντας ὁ μιλητικ ὸ ς ἀ λλ ὰ μ ὴ σεμνός · τ ὸ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ τ ῶ ν ὑ περοπτικ ῶ ν ὄ γκον μόλις ἂ ν ο ἱ δο ῦ λοι καρτερήσειαν , τ ὸ ν δ ὲ τ ῶ ν ὁ μιλητικ ῶ ν τ ρόπον ἅ παντες ἡ δέως ὑ ποφέρουσιν . (31.) Ὁ μιλητικ ὸ ς δ ἔ σει μ ὴ δύσερις ὢ ν μηδ ὲ δυσάρεστος μηδ ὲ πρ ὸ ς πάντας φιλόνικος , μηδ ὲ πρ ὸ ς τ ὰ ς τ ῶ ν πλησιαζόντων ὀ ργ ὰ ς τραχέως ἀ παντ ῶ ν , μηδ ἂ ν ἀ δίκως ὀ ργιζόμενοι τυγχάνωσιν , ἀ λλ ὰ θυμουμένοις μ ὲ ν α ὐ το ῖ ς ε ἴ κων , πεπαυμένοις δ ὲ τ ῆ ς ὀ ργ ῆ ς ἐ πιπλήττων · μηδ ὲ παρ ὰ τ ὰ γελο ῖ α σπουδάζων , μηδ ὲ παρ ὰ τ ὰ σπουδα ῖ α το ῖ ς γελοίοις χαίρων · τὸ γ ὰ ρ ἄ καιρον πανταχο ῦ λυπηρόν · μηδ ὲ τ ὰ ς χάριτας ἀ χαρίστως χαριζόμενος , ὅ περ πάσχουσιν ο ἱ πολλο ὶ , ποιο ῦ ντες μ ὲ ν , ἀ ηδ ῶ ς δ ὲ το ῖ ς φίλοις ὑ πουργο ῦ ντες · μηδ ὲ φ ιλαίτιος ὢ ν , βαρ ὺ γ ὰ ρ , μηδ ὲ φιλεπιτιμητ ὴ ς , παροξυντικ ὸ ν γάρ . (32.) Μάλιστα μ ὲ ν ε ὐ λαβο ῦ τ ὰ ς ἐ ν το ῖ ς πότοις συνουσίας · ἐὰ ν δέ ποτέ σοι συμπέσ ῃ καιρ ὸ ς , ἐ ξανίστασο πρ ὸ μέθης . Ὅ ταν γ ὰ ρ ὁ νο ῦ ς ὑ π ο ἴ νου διαφθαρ ῇ , τα ὐ τ ὰ πάσχει το ῖ ς ἅ ρμασι το ῖ ς το ὺ ς ἡ νιόχους ἀ πο βαλο ῦ σιν · ἐ κε ῖ νά τε γ ὰ ρ ἀ τάκτως φέρεται διαμαρτάνοντα τ ῶ ν ε ὐ θυνόντων ἥ τε ψυχ ὴ πολλ ὰ σφάλλεται διαφθαρείσης τ ῆ ς διανοίας . Ἀ θάνατα μ ὲ ν φρόνει τ ῷ μεγαλόψυχος ε ἶ ναι , θνητ ὰ δ ὲ τ ῷ συμμέτρως τ ῶ ν ὑ παρχόντων ἀ πολαύειν . (33.) Ἡ γο ῦ τ ὴ ν παιδείαν τοσούτ ῳ με ῖ ζον ἀ γα θ ὸ ν ε ἶ ναι τ ῆ ς ἀ παιδευσίας , ὅ σ ῳ τ ὰ μ ὲ ν ἄ λλα μοχθηρ ὰ πάντες κερδαίνοντες πράττουσιν , α ὕ τη δ ὲ μόνη κα ὶ προσεζημίωσε το ὺ ς ἔ χοντας · πολλάκις γ ὰ ρ ὧ ν το ῖ ς λόγοις ἐ λύπησαν , τούτων το ῖ ς ἔ ργοις τ ὴ ν τιμωρίαν ἔ δοσαν . Ο ὓ ς ἂ ν βούλ ῃ ποιήσασθαι φίλους , ἀ γαθόν τι λέγε περ ὶ

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α ὐ τ ῶ ν πρ ὸ ς το ὺ ς ἀ παγγέλλοντας · ἀ ρχ ὴ γ ὰ ρ φιλίας μ ὲ ν ἔ παινος , ἔ χθρας δ ὲ ψόγος . (34.) Βουλευόμενος παραδείγματα ποιο ῦ τ ὰ παρεληλυθότα τ ῶ ν μελλόντων · τ ὸ γ ὰ ρ ἀ φαν ὲ ς ἐ κ το ῦ φανερο ῦ ταχίστην ἔ χει τ ὴ ν διάγνωσιν . Βουλεύου μ ὲ ν βραδέως , ἐ πιτέλει δ ὲ ταχέως τ ὰ δόξαν τα . Ἡ γο ῦ κράτιστον ε ἶ ναι παρ ὰ μ ὲ ν τ ῶ ν θε ῶ ν ε ὐ τυχίαν , παρ ὰ δ ἡ μ ῶ ν α ὐ τ ῶ ν ε ὐ βουλίαν . Περ ὶ ὧ ν ἂ ν α ἰ σχύν ῃ παρρησιάσασθαι , βούλ ῃ δέ τισιν τ ῶ ν φίλων ἀ νακοινώσασθαι , χρ ῶ το ῖ ς λόγοις ὡ ς περ ὶ ἀ λλοτρίου του πράγματος · ο ὕ τω γ ὰ ρ τ ὴ ν ἐ κείνων τε γνώμην α ἰ σθήσει κα ὶ σεα υτ ὸ ν ο ὐ καταφαν ῆ ποιήσεις . (35.) Ὅ ταν ὑ π ὲ ρ τ ῶ ν σεαυτο ῦ μέλλ ῃ ς τιν ὶ συμβούλ ῳ χρ ῆ σθαι , σκόπει πρ ῶ τον π ῶ ς τ ὰ ἑ αυτο ῦ δι ῴ κησεν · ὁ γ ὰ ρ κακ ῶ ς διανοηθε ὶ ς περ ὶ τ ῶ ν ο ἰ κείων ο ὐ δέποτε καλ ῶ ς βουλεύσεται περ ὶ τ ῶ ν ἀ λλοτρίων . Ο ὕ τω δ ἂ ν μάλιστα βουλεύεσθαι παροξυνθείης ε ἰ τ ὰ ς συμφορ ὰ ς τ ὰ ς ἐ κ τ ῆ ς ἀ βουλίας ἐ πιβλέψειας · κα ὶ γ ὰ ρ τ ῆ ς ὑ γιείας πλείστην ἐ πιμέλειαν ἔ χομεν , ὅ ταν τ ὰ ς λύπας τ ὰ ς ἐ κ τ ῆ ς ἀ ρρωστίας ἀ ναμνησθ ῶ μεν . (36.) Μιμο ῦ τ ὰ τ ῶ ν βασιλέων ἤ θη κα ὶ δίωκε τ ὰ ἐ κείνων ἐ πιτηδεύματα · δόξεις γ ὰ ρ α ὐ το ὺ ς ἀ ποδέχεσθαι κα ὶ ζηλο ῦ ν , ὥ στε σοι συμβήσεται παρά τε τ ῷ πλήθει μ ᾶ λλον ε ὐ δοκιμε ῖ ν κα ὶ τ ὴ ν παρ ἐ κείνων ε ὔ νοιαν βεβαιοτέραν ἔ χειν . Πείθου μ ὲ ν κα ὶ το ῖ ς νόμοις το ῖ ς ὑ π ὸ τ ῶ ν βασιλέων κειμένοις , ἰ σχυρότατον μέντοι νόμον ἡ γο ῦ τ ὸ ν ἐ κείνων τρόπον . Ὥ σπερ γ ὰ ρ τ ὸ ν ἐ ν δημοκρατί ᾳ πολιτευόμενον τ ὸ πλ ῆ θος δε ῖ θεραπεύειν , ο ὕ τω κα ὶ τ ὸ ν ἐ ν μοναρχί ᾳ κατοικο ῦ ντα τ ὸ ν βασιλέα προσήκει θαυμάζειν . (37.) Ε ἰ ς ἀ ρχ ὴ ν κατασταθε ὶ ς μηδεν ὶ χρ ῶ πονηρ ῷ πρ ὸ ς τ ὰ ς διοικήσεις · ὧ ν γ ὰ ρ ἂ ν ἐ κε ῖ νος ἁ μάρτ ῃ , σο ὶ τ ὰ ς α ἰ τίας ἀ ναθήσουσιν . Ἐ κ τ ῶ ν κοιν ῶ ν ἐ πιμελει ῶ ν ἀ παλλάττου μ ὴ πλουσιώτερος ἀ λλ ἐ νδοξότερος · πολλ ῶ ν γ ὰ ρ χρημάτων κρείττων ὁ παρ ὰ το ῦ πλήθους ἔ παινος . Μηδεν ὶ πονηρ ῷ πράγματι μήτε παρίστασο μήτε συνηγόρει · δόξεις γ ὰ ρ κα ὶ α ὐ τ ὸ ς τοια ῦ τα πράττειν , ο ἷ α ἂ ν το ῖ ς ἄ λλοις πράττουσιν βοηθ ῇ ς . (38.) Παρασκεύαζε σεαυτ ὸ ν πλεονεκτε ῖ ν μ ὲ ν δύνασθαι , ἀ νέχου δ ὲ τ ὸ ἴ σον ἔ χων , ἵ να δοκ ῇ ς ὀ ρέγεσθαι τ ῆ ς δικαιοσύνης μ ὴ δι ἀ σθένειαν ἀ λλ ὰ δι ἐ πιείκειαν . Μ ᾶ λλον ἀ ποδέχου δικαίαν πενίαν ἢ πλο ῦ τον ἄ δικον · τοσούτ ῳ γ ὰ ρ κρείττων δικαιοσύνη χρημάτων , ὅ σ ῳ τ ὰ μ ὲ ν ζ ῶ ντας

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μόνον ὠ φελε ῖ , τ ὸ δ ὲ κα ὶ τελευτήσασι δόξαν παρασκευάζει , κ ἀ κείνων μ ὲ ν το ῖ ς φαύλοις μέτεστιν , τούτου δ ὲ το ῖ ς μοχθηρο ῖ ς ἀ δύνατον μεταλαβε ῖ ν . (39.) Μηδένα ζήλου τ ῶ ν ἐ ξ ἀ δικίας κερδαι νόντων , ἀ λλ ὰ μ ᾶ λλον ἀ ποδέχου το ὺ ς μετ ὰ δικαιοσύνης ζημιωθέντας · ο ἱ γ ὰ ρ δίκαιοι τ ῶ ν ἀ δίκων ε ἰ μηδ ὲ ν ἄ λλο πλεονεκτο ῦ σιν , ἀ λλ ο ὖ ν ἐ λπίσιν γε σπουδαίαις ὑ περέχουσιν . (40.) Πάντων μ ὲ ν ἐ πιμελο ῦ τ ῶ ν περ ὶ τ ὸ ν βίον , μάλιστα δ ὲ τ ὴ ν σαυτο ῦ φρόνησιν ἄ σκει · μέγιστον γ ὰ ρ ἐ ν ἐ λαχίστ ῳ νο ῦ ς ἀ γαθ ὸ ς ἐ ν ἀ νθρώπου σώματι . Πειρ ῶ τ ῷ μ ὲ ν σώματι ε ἶ ναι φιλόπονος , τ ῇ δ ὲ ψυχ ῇ φιλόσοφος , ἵ να τ ῷ μ ὲ ν ἐ πιτελε ῖ ν δύν ῃ τ ὰ δόξαντα , τ ῇ δ ὲ προορ ᾶ ν ἐ πίστ ῃ τ ὰ συμφέροντα . (41.) Π ᾶ ν ὅ τι ἂ ν μέλλ ῃ ς ἐ ρε ῖ ν , πρότερον ἐ πισκόπει τ ῇ γνώμ ῃ · πολλο ῖ ς γ ὰ ρ ἡ γλ ῶ ττα προτρέχει τ ῆ ς διανοίας . Νόμιζε μηδ ὲ ν ε ἶ ναι τ ῶ ν ἀ νθρωπίνων βέβαιον · ο ὕ τω γ ὰ ρ ο ὔ τ ε ὐ τυχ ῶ ν ἔ σει περιχαρ ὴ ς ο ὔ τε δυστυχ ῶ ν περίλυπος . Δύο ποιο ῦ καιρο ὺ ς το ῦ λέγειν , ἢ περ ὶ ὧ ν ο ἶ σθα σαφ ῶ ς , ἢ περ ὶ ὧ ν ἀ ναγκα ῖ ον ε ἰ πε ῖ ν . Ἐ ν τούτοις γ ὰ ρ μόνοις ὁ λόγος τ ῆ ς σιγ ῆ ς κρείττων , ἐ ν δ ὲ το ῖ ς ἄ λλοις ἄ μεινον σιγ ᾶ ν ἢ λέγειν . (42.) Χα ῖ ρε μ ὲ ν ἐ π ὶ το ῖ ς συμβαίνουσιν τ ῶ ν ἀ γαθ ῶ ν , λυπο ῦ δ ὲ μετρίως ἐ π ὶ το ῖ ς γιγνομένοις τ ῶ ν κακ ῶ ν , γίγνου δ ὲ το ῖ ς ἄ λλοις μηδ ἐ ν ἑ τέρ οις ὢ ν κατάδηλος · ἄ τοπον γ ὰ ρ τ ὴ ν μ ὲ ν ο ὐ σίαν ἐ ν τα ῖ ς ο ἰ κίαις ἀ ποκρύπτειν , τ ὴ ν δ ὲ διάνοιαν φανερ ὰ ν ἔ χοντα περιπατε ῖ ν . (43.) Μ ᾶ λλον ε ὐ λαβο ῦ ψόγον ἢ κίνδυνον · δε ῖ γ ὰ ρ ε ἶ ναι φοβερ ὰ ν το ῖ ς μ ὲ ν φαύλοις τ ὴ ν το ῦ βίου τελευτ ὴ ν , το ῖ ς δ ὲ σπουδαίοις τ ὴ ν ἐ ν τ ῷ ζ ῆ ν ἀ δοξ ίαν . Μάλιστα μ ὲ ν πειρ ῶ ζ ῆ ν κατ ὰ τ ὴ ν ἀ σφάλειαν · ἐὰ ν δέ ποτέ σοι συμβ ῇ κινδυνεύειν , ζήτει τ ὴ ν ἐ κ το ῦ πολέμου σωτηρίαν μετ ὰ καλ ῆ ς δόξης , ἀ λλ ὰ μ ὴ μετ α ἰ σχρ ᾶ ς φήμης · τ ὸ μ ὲ ν γ ὰ ρ τελευτ ῆ σαι πάντων ἡ πεπρωμένη κατέκρινεν , τ ὸ δ ὲ καλ ῶ ς ἀ ποθανε ῖ ν ἴ διον το ῖ ς σπουδαί οις ἀ πένειμεν . (44.) Κα ὶ μ ὴ θαυμάσ ῃ ς , ε ἰ πολλ ὰ τ ῶ ν ε ἰ ρημένων ο ὐ πρέπει σοι πρ ὸ ς τ ὴ ν ν ῦ ν παρο ῦ σαν ἡ λικίαν · ο ὐ δ ὲ γ ὰ ρ ἐ μ ὲ το ῦ το διέλαθεν · ἀ λλ ὰ προειλόμην δι ὰ τ ῆ ς α ὐ τ ῆ ς πραγματείας ἅ μα το ῦ τε παρόντος βίου συμβουλίαν ἐ ξενεγκε ῖ ν κα ὶ το ῦ μέλλοντος χρόνου παράγγε λμα καταλιπε ῖ ν . Τ ὴ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ τούτων χρείαν ῥᾳ δίως ε ἰ δήσεις , τ ὸ ν δ ὲ μετ ε ὐ νοίας συμβουλεύοντα χαλεπ ῶ ς ε ὑ ρήσεις . Ὅ πως ο ὖ ν μ ὴ παρ ἑ τέρου τ ὰ λοιπ ὰ ζητ ῇ ς , ἀ λλ ἐ ντε ῦ θεν ὥ σπερ ἐ κ ταμιείου προφέρ ῃ ς , ᾠ ήθην δε ῖ ν μηδ ὲ ν παραλιπε ῖ ν ὧ ν ἔ χω σοι συμβουλεύειν .

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(45.) Πολλ ὴ ν δ ἂ ν το ῖ ς θεο ῖ ς χάριν σχοίην , ε ἰ μ ὴ διαμάρτοιμι τ ῆ ς δόξης ἧ ς ἔ χων περ ὶ σο ῦ τυγχάνω . Τ ῶ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ ἄ λλων το ὺ ς πλείστους ε ὑ ρήσομεν , ὥ σπερ τ ῶ ν σιτίων το ῖ ς ἡ δίστοις μ ᾶ λλον ἢ το ῖ ς ὑ γιεινοτάτοις χαίροντας , ο ὕ τω κα ὶ τ ῶ ν φίλων το ῖ ς συνεξαμαρτάνουσι πλησιάζον τας ἀ λλ ο ὐ το ῖ ς νουθετο ῦ σιν . Σ ὲ δ ὲ νομίζω το ὐ ναντίον τούτων ἐ γνωκέναι , τεκμηρί ῳ χρώμενος τ ῇ περ ὶ τ ὴ ν ἄ λλην παιδείαν φιλοπονί ᾳ · τ ὸ ν γ ὰ ρ α ὑ τ ῷ τ ὰ βέλτιστα πράττειν ἐ πιτάττοντα , το ῦ τον ε ἰ κ ὸ ς κα ὶ τ ῶ ν ἄ λλων το ὺ ς ἐ π ὶ τ ὴ ν ἀ ρετ ὴ ν παρακαλο ῦ ντας ἀ ποδέχεσθαι . (46.) Μάλιστα δ ἂ ν παροξυνθείης ὀ ρεχθ ῆ ναι τ ῶ ν καλ ῶ ν ἔ ργων , ε ἰ καταμάθοις ὅ τι κα ὶ τ ὰ ς ἡ δον ὰ ς ἐ κ τούτων μάλιστα γνησίως ἔ χομεν . Ἐ ν μ ὲ ν γ ὰ ρ τ ῷ ῥᾳ θυμε ῖ ν κα ὶ τ ὰ ς πλησμον ὰ ς ἀ γαπ ᾶ ν ε ὐ θ ὺ ς α ἱ λ ῦ παι τα ῖ ς ἡ δονα ῖ ς παραπεπήγασιν , τ ὸ δ ὲ περ ὶ τ ὴ ν ἀ ρετ ὴ ν φιλοπονε ῖ ν κα ὶ σωφ ρόνως τ ὸ ν α ὑ το ῦ βίον ο ἰ κονομε ῖ ν ἀ ε ὶ τ ὰ ς τέρψεις ε ἰ λικρινε ῖ ς κα ὶ βεβαιοτέρας ἀ ποδίδωσιν · (47.) κ ἀ κε ῖ μ ὲ ν πρότερον ἡ σθέντες ὕ στερον ἐ λυπήθησαν , ἐ ντα ῦ θα δ ὲ μετ ὰ τ ὰ ς λύπας τ ὰ ς ἡ δον ὰ ς ἔ χομεν . Ἐ ν π ᾶ σι δ ὲ το ῖ ς ἔ ργοις ο ὐ χ ο ὕ τω τ ῆ ς ἀ ρχ ῆ ς μνημονεύομεν , ὡ ς τ ῆ ς τελευ τ ῆ ς α ἴ σθησιν λαμβάνομεν · τ ὰ γ ὰ ρ πλε ῖ στα τ ῶ ν περ ὶ τ ὸ ν βίον ο ὐ δι α ὐ τ ὰ τ ὰ πράγματα ποιο ῦ μεν , ἀ λλ ὰ τ ῶ ν ἀ ποβαινόντων ἕ νεκεν διαπονο ῦ μεν . (48.) Ἐ νθυμο ῦ δ ὅ τι το ῖ ς μ ὲ ν φαύλοις ἐ νδέχεται τ ὰ τυχόντα πράττειν · ε ὐ θ ὺ ς γ ὰ ρ το ῦ βίου τοιαύτην πεποίηνται τ ὴ ν ὑ πόθεσιν · το ῖ ς δ ὲ σπουδαίοις ο ὐ χ ο ἷ όν τε τ ῆ ς ἀ ρετ ῆ ς ἀ μελε ῖ ν δι ὰ τ ὸ πολλο ὺ ς ἔ χειν το ὺ ς ἐ πιπλήττοντας . Πάντες γ ὰ ρ μισο ῦ σιν ο ὐ χ ο ὕ τω το ὺ ς ἐ ξαμαρτάνοντας ὡ ς το ὺ ς ἐ πιεικε ῖ ς μ ὲ ν φήσαντας ε ἶ ναι μηδ ὲ ν δ ὲ τ ῶ ν τυχόντων διαφέροντας , ε ἰ κότως · (49.) ὅ που γ ὰ ρ το ὺ ς τ ῷ λόγ ῳ μόνον ψευδομένους ἀ ποδοκιμάζομεν , ἦ πού γε το ὺ ς τ ῷ βί ῳ παντ ὶ ἐ λαττουμένους ο ὐ φαύλους ε ἶ ναι φήσωμεν ; Δικαίως δ ἂ ν το ὺ ς τοιούτους ὑ πολάβοιμεν μ ὴ μόνον ε ἰ ς α ὑ το ὺ ς ἁ μαρτάνειν ἀ λλ ὰ κα ὶ τ ῆ ς τύχης ε ἶ ναι προδότας · ἡ μ ὲ ν γ ὰ ρ α ὐ το ῖ ς χρήματα κα ὶ δόξαν κα ὶ φίλους ἐ νεχεί ρισεν , ο ἱ δ ὲ σφ ᾶ ς α ὐ το ὺ ς ἀ ναξίους τ ῆ ς ὑ παρχούσης ε ὐ δαιμονίας κατέστησαν . (50.) Ε ἰ δ ὲ δε ῖ θνητ ὸ ν ὄ ντα τ ῆ ς τ ῶ ν θε ῶ ν στοχάσασθαι διανοίας , ἡ γο ῦ μαι κ ἀ κείνους ἐ π ὶ το ῖ ς ο ἰ κειοτάτοις μάλιστα δηλ ῶ σαι π ῶ ς ἔ χουσι πρ ὸ ς το ὺ ς φαύλους κα ὶ το ὺ ς σπουδαίους τ ῶ ν ἀ νθρώπων . Ζε ὺ ς γ ὰ ρ Ἡ ρακλέα κα ὶ Τάνταλον γεννήσας , ὡ ς ο ἱ μ ῦ θοι λέγουσι κα ὶ πάντες πιστεύουσι , τὸ ν μ ὲ ν δι ὰ τ ὴ ν ἀ ρετ ὴ ν ἀ θάνατον ἐ ποίησεν , τ ὸ ν δ ὲ δι ὰ τ ὴ ν κακίαν τα ῖ ς μεγίσταις τιμωρίαις ἐ κόλασεν .

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(51.) Ο ἷ ς δε ῖ παραδείγμασι χρώμενόν σ ὀ ρέγεσθαι τ ῆ ς καλοκαγαθίας , κα ὶ μ ὴ μόνον το ῖ ς ὑ φ ἡ μ ῶ ν ε ἰ ρημένοις ἐ μμένειν ἀ λλ ὰ κα ὶ τ ῶ ν ποιητ ῶ ν τ ὰ βέλτιστα μανθάνειν καὶ τ ῶ ν ἄ λλων σοφιστ ῶ ν ε ἴ τι χρήσιμον ε ἰ ρήκασιν ἀ ναγιγνώσκειν . (52.) Ὥ σπερ γ ὰ ρ τ ὴ ν μέλιτταν ὁ ρ ῶ μεν ἐ φ ἅ παντα μ ὲ ν τ ὰ βλαστήματα καθιζάνουσαν , ἀ φ ἑ κάστου δ ὲ τ ὰ βέλτιστα λαμβάνουσαν , ο ὕ τω δε ῖ κα ὶ το ὺ ς παιδείας ὀ ρεγομένους μηδεν ὸ ς μ ὲ ν ἀ πείρως ἔ χειν , πανταχόθεν δ ὲ τ ὰ χρήσιμα συλλέγειν . Μόλις γ ὰ ρ ἄ ν τις ἐ κ ταύτης τ ῆ ς ἐ πιμελείας τ ὰ ς τ ῆ ς φύσεως ἁ μαρτίας ἐ πικρατήσειεν .

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2. JENOFONTE

1. Vida. Los datos sobre su vida los tomamos de su propia obra y de lo que se nos indica en el segundo libro de Vidas de los Filósofos de Diógenes Laercio. Nace en Atenas, de familia acomodada c. 430 a. C. Se forma en esta ciudad en un momento en que aún puede considerarse la capital de la política y del pensamiento griego. Allí, c. 410 a. C., entra en contacto con Sócrates y sigue con sumo interés sus discusiones. Como oyente de Sócrates guardó siempre una preocupación ética y pedagógica y en su estudio acerca del comportamiento de los hombres y las ciudades insiste en que la pleonexia (codicia), la filotimía (deseo de honores), el egoísmo y la ambición desmedida son las causas principales del continuo desgarramiento de la vida pública griega.

del continuo desgarramiento de la vida pública griega. Estatua de Jenofonte, frente al parlamento de Viena

Estatua de Jenofonte, frente al parlamento de Viena (completado en 1883).

Al final de la larga Guerra del Peloponeso, se enroló como mercenario, en contra del consejo de Sócrates, en la expedición que pretendía ayudar a Ciro el Joven en su lucha por el trono contra su hermano el rey persa Artajerjes II Memnón (404-358 a. C.). Luego, su simpatía por Esparta lo llevó a ponerse al servicio del rey Agesilao de Esparta para combatir contra Atenas en 394 a. C. en Coronea. Por ello Atenas confiscó sus bienes y lo desterró, pero Esparta le regaló una finca en Escilunte, cerca de Olimpia, en unos terrenos confiscados a los eleos. Allí se dedicó a la agricultura durante unos 20 años. En 371 a. C., cuando Tebas consiguió la hegemonía de Grecia, Esparta perdió el control de la zona donde está Escilunte y Jenofonte se

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vio forzado a marchar a Corinto, desde donde regresó a Atenas, ya que ésta había firmado la paz con Esparta y revocó su destierro en 368 a.C. Jenofonte murió hacia el 354 a. C., algunos años antes que sus compatriotas y casi coetáneos Platón e Isócrates, con los que compartió el afán pedagógico, la preocupación política y el alejamiento de la intervención activa en los asuntos de su ciudad natal.

2. Obra No es fácil fechar sus obras, pero son como un testimonio directo sobre la historia de su vida, sobre la de su tiempo, así como la de las ideas y los hombres de entonces. Se pueden agrupar del modo siguiente:

A). Narrativa histórica. Se trata fundamentalmente de la Anábasis, que narra su participación en la expedición de los 10.000 contra Artajerjes y que tiene un componente autobiográfico muy importante; y de las Helénicas, que se conciben como una continuación de las Historia de la guerra del Peloponeso de Tucídides, obra que según muchos investigadores habría editado el propio Jenfonte. B) Biografía. En este grupo se incluiría el Agesilao, que contiene una biografía del rey de Esparta en la que se incluyen algunos pasajes prestados de las Helénicas, y por supuesto la Ciropedia, la biografía de Ciro el persa al que sirvió Jenofonte en su expedición contra Artajerjes. Esta segunda obra desborda la categoría de biografía por el impacto que tuvo en la tradición posterior como espejo de príncipes del buen gobernante. C). Libros consagrados a Sócrates. En ellos Jenofonte muestra que desea permanecer fiel a sus años de juventud ateniense: Apología de Sócrates, Banquete y Memorables. Dentro de este grupo podría incluirse también el Económico, del que extraemos el texto abajo incluido y que se plantea como una discusión sobre la correcta administración de la casa entre Sócrates y Critóbulo. D) Tratados sobre gobierno y régimen de vida. En primer lugar se pueden citar los tratados Sobre la equitación, Sobre la caza (Cinegético) y Sobre el modo de mandar la caballería (Hipárquico). La Constitución de Esparta y el pequeño opúsculo Sobre los ingresos ( Πόροι ), escrito en el 354 a.C. y considerado la última obra de Jenofonte, pertenecen también a esta sección. Por su contenido encaja aquí también el Hierón, un diálogo recreado entre el tirano Hierón de Siracusa y el poeta Simónides, que versa sobre el ideal de la monarquía Junto a ellos podría incluirse también el Económico.

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3. El Económico La obra suele datarse del periodo de actividad de Jenofonte en Escilunte, aunque no han faltado quienes piensan que es del periodo de su rgreso a Atenas después del 369 a.C. Por su forma de diálogo entre Sócrates y Critóbulo (el hijo de Critón de Alopecia, uno de los compañeros de Sócrates) está claramente emparentado con los otros diálogos socráticos de Jenofonte. Esto se comprueba también por el comienzo abrupto de la obra, sin ninguna referencia expresa a Sócrates por su nombre, lo que hizo a muchos pensar ya en la Antigüedad (Galeno) que se trataba del cuarto libro de las Memorables (o Recuerdos de Sócrates). En cualquier caso, el terminus post quem indubitado es la batalla de Cunaxa a la que se hace referencia en IV.18. La obra trata sobre la ο ἰ κονομία en su sentido original, la administración de las propiedades y de la casa. En la obra se trata principalmente de tre temas: la situación de la mujer en Atenas, la esclavitud y el arte de la agricultura. Que el texto está escrito pensando en Atenas se comprueba por el gran número de referencias a la ciudad contenidas en él: instituciones áticas, representaciones dramáticas, leyes de Dracón y Solón etc. Dado el perfil filosófico de Sócrates este era poco adecuado como personaje para hablar de la administración de las propiedades por parte de un terrateniente acomodado. De forma que, cuando Sócrates es inquirido por Critóbulo al respecto, declara su ignorancia sobre estos asuntos y remite a una conversación que tuvo con el terrateniente Iscómaco. Aunque autores como Plutarco (Moralia 516c) han considerado a Iscómaco como un personaje histórico, es claramente un trasunto de Jenofonte, que vivió prósperamente en su finca de Escilunte en las fechas que compuso el diálogo. Así, la conversación entre Sócrates e Iscómaco constituye el centro del relato (secciones VII a XXI) y está narrada en pasado por el propio Sócrates a su interlocutor Critóbulo. De ella extraemos una sección inicial, que versa sobre el papel de la mujer, tanto por su sencilla sintaxis como porque el tema se presta muy bien al debate con los alumnos. De hecho esta sección ha sido muy estudiada por diferentes investigadores (muchos de ellos mujeres) a la hora de analizar el papel de la mujer en la Grecia antigua.

Bibliografía de referencia

ANDERSON, John Kinlich, Xenophon, Londres, Duckworth 2001. DOTY, Ralph, Xenophon. Oeconomicus VII-XIII; edited with introduction, commentary and vocabulary, Londres, Bristol Classical Press 2002. GARCÍA BACCA, David, Jenonfonte: Socráticas; Economía; Ciropedia. Estudio preliminar, Barcelona, Océano 1999.

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GIL, Juan, Jenofonte. Económico, Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones 1967. POMEROY, Sarah B., Xenophon, Oeconomicus: a social and historical commentary, with a new English translation, Oxford, Clarendon Press 1995. STRAUSS, Leo, Xenophon’s Socratic Discourse: An Interpretation of the «Oeconomicus», Ithaca, Cornell University Press 1970. TIRELLI, Aldo, Una moglie come si deve: lo statuto della «gyne» nell’ «Economico» di Senofonte, Nápoles, Arte Tipografica 2001. ZARAGOZA, Juan, Jenofonte. Recuerdos de Sócrates. Económico. Banquete. Apología de Socrates, Madrid, Editorial Gredos 1993 (Biblioteca Clásica Gredos

182).

TEXTO

Edición: E.C. Marchant, Xenophontis opera omnia, vol. 2, 2ª ed. Oxford, Clarendon Press 1921 (reimpr. 1971), Oeconomicus VII.16-33 (diálogo entre Iscómaco y Sócrates, que lo relata en primera persona)

ποιο ῦ σα

συναύξοιμι τ ὸ ν ο ἶ κον ;

Να ὶ μ ὰ Δί ’, ἔ φην ἐ γώ , ἅ τε ο ἱ θεο ὶ ἔ φυσάν σε δύνασθαι κα ὶ ὁ νόμος συνεπαινε ῖ , τα ῦ τα πειρ ῶ ὡ ς βέλτιστα ποιε ῖ ν .

(16.) –

Κα ὶ τί

δή ,

ἔ φη ,

ὁ ρ ᾷ ς ,

γυνή ,

τι ἂ ν ἐ γ ὼ

(17.) – Κα ὶ τί δ ὴ τα ῦ τ ἐ στιν ; ἔ φη ἐ κείνη .

Ο ἶ μαι μ ὲ ν ἔ γωγε , ἔ φην , ο ὐ τ ὰ ἐ λαχίστου ἄ ξια , ε ἰ μή πέρ γε

κα ὶ ἡ ἐ ν τ ῷ σμήνει ἡ γεμ ὼ ν μέλιττα ἐ π ἐ λαχίστου ἀ ξίοις ἔ ργοις ἐ φέστηκεν . (18.) ἐ μο ὶ γάρ τοι , ἔ φη φάναι , κα ὶ ο ἱ θεοί , ὦ γύναι , δοκο ῦ σι πολ ὺ διεσκεμμένως μάλιστα τὸ ζε ῦ γος το ῦ το συντεθεικέναι ὃ καλε ῖ ται θ ῆ λυ κα ὶ ἄ ρρεν , ὅ πως ὅ τι ὠ φελιμώτατον ᾖ α ὑ τ ῷ ε ἰ ς τ ὴ ν κοινωνίαν . (19.) πρ ῶ τον μ ὲ ν γ ὰ ρ το ῦ μ ὴ ἐ κλιπε ῖ ν ζ ῴ ων γένη το ῦ το τ ὸ ζε ῦ γος κε ῖ ται μετ ἀ λλήλων τεκνοποιούμενον , ἔ πειτα τ ὸ γηροβοσκο ὺ ς κεκτ ῆ σθαι ἑ αυτο ῖ ς ἐ κ τούτου το ῦ ζεύγους το ῖ ς γο ῦ ν ἀ νθρώποις πορίζ εται · ἔ πειτα δ ὲ κα ὶ ἡ δίαιτα το ῖ ς ἀ νθρώποις ο ὐ χ ὥ σπερ το ῖ ς κτήνεσίν ἐ στιν ἐ ν ὑ παίθρ ῳ , ἀ λλ ὰ στεγ ῶ ν δε ῖ ται δ ῆ λον ὅ τι . (20.) δε ῖ μέντοι το ῖ ς μέλλουσιν ἀ νθρώποις ἕ ξειν ὅ τι ε ἰ σφέρωσιν ε ἰ ς τ ὸ στεγν ὸ ν το ῦ ἐ ργασομένου τ ὰ ς ἐ ν τ ῷ ὑ παίθρ ῳ ἐ ργασίας . κα ὶ γ ὰ ρ νεατ ὸ ς κα ὶ σπόρος κα ὶ φυτεία κα ὶ νομα ὶ ὑ παίθρια τα ῦ τα πάντα ἔ ργα ἐ στίν · ἐ κ τούτων δ ὲ τ ὰ ἐ πιτήδεια γίγνεται . (21.) δε ῖ δ α ὖ , ἐ πειδ ὰ ν τα ῦ τα ε ἰ σενεχθ ῇ ε ἰ ς τ ὸ στεγνόν , κα ὶ το ῦ σώσοντος τα ῦ τα κα ὶ το ῦ ἐ ργασομένου δ ἃ τ ῶ ν στεγν ῶ ν ἔ ργα δεόμενά ἐ στι . στεγν ῶ ν δ ὲ δε ῖ ται κα ὶ ἡ τ ῶ ν νεογν ῶ ν τέκνων παιδοτροφία , στεγν ῶ ν δ ὲ κα ὶ α ἱ ἐ κ το ῦ καρπο ῦ σιτοποιίαι δέονται · ὡ σαύτως δ ὲ κα ὶ ἡ τ ῆ ς ἐ σθ ῆ τος

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ἐ κ τ ῶ ν ἐ ρίων ἐ ργασία . (22.) ἐ πε ὶ δ ἀ μφότερα τα ῦ τα κα ὶ ἔ ργων κα ὶ ἐ πιμελείας δε ῖ ται τά τε ἔ νδον κα ὶ τ ὰ ἔ ξω , κα ὶ τ ὴ ν φύσιν , φάναι , ε ὐ θ ὺ ς παρεσ κεύασεν ὁ θεός , ὡ ς ἐ μο ὶ δοκε ῖ , τ ὴ ν μ ὲ ν τ ῆ ς γυναικ ὸ ς ἐ π ὶ τ ὰ ἔ νδον ἔ ργα κα ὶ ἐ πιμελήματα , < τ ὴ ν δ ὲ το ῦ ἀ νδρ ὸ ς ἐ π ὶ τ ὰ ἔ ξω >. (23.) ῥ ίγη μ ὲ ν γ ὰ ρ κα ὶ θάλπη κα ὶ ὁ δοιπορίας κα ὶ στρατείας το ῦ ἀ νδρ ὸ ς τ ὸ σ ῶ μα κα ὶ τ ὴ ν ψυχ ὴ ν μ ᾶ λλον δύνασθαι καρτερε ῖ ν κατεσκεύασεν · ὥ στε τ ὰ ἔ ξω ἐ πέταξεν α ὐ τ ῷ ἔ ργα · τ ῇ δ ὲ γυναικ ὶ ἧ ττον τ ὸ σ ῶ μα δυνατ ὸ ν πρ ὸ ς τα ῦ τα φύσας τ ὰ ἔ νδον ἔ ργα α ὐ τ ῇ , φάναι ἔ φη , προστάξα ι μοι δοκε ῖ ὁ θεός . (24.) ε ἰ δ ὼ ς δ ὲ ὅ τι τ ῇ γυναικ ὶ κα ὶ ἐ νέφυσε κα ὶ προσέταξε τ ὴ ν τ ῶ ν νεογν ῶ ν τέκνων τροφήν , κα ὶ το ῦ στέργειν τ ὰ νεογν ὰ βρέφη πλέον α ὐ τ ῇ ἐ δάσατο ἢ τ ῷ ἀ νδρί . (25.) ἐ πε ὶ δ ὲ κα ὶ τ ὸ φυλάττειν τ ὰ ε ἰ σενεχθέντα τ ῇ γυναικ ὶ προσέταξε , γιγνώσκων ὁ θε ὸ ς ὅ τι πρ ὸ ς τ ὸ φυλάττειν ο ὐ κάκιόν ἐ στι φοβερ ὰ ν ε ἶ ναι τ ὴ ν ψυχ ὴ ν πλέον μέρος κα ὶ το ῦ φόβου ἐ δάσατο τ ῇ γυναικ ὶ ἢ τ ῷ ἀ νδρί . ε ἰ δ ὼ ς δ ὲ ὅ τι κα ὶ ἀ ρήγειν α ὖ δεήσει , ἐ άν τις ἀ δικ ῇ , τ ὸ ν τ ὰ ἔ ξω ἔ ργα ἔ χοντα , τούτ ῳ α ὖ πλέον μέρος το ῦ θράσους ἐ δάσατο . (26.) ὅ τι δ ἀ μφοτέρ ους δε ῖ κα ὶ διδόναι κα ὶ λαμβάνειν , τ ὴ ν μνήμην κα ὶ τ ὴ ν ἐ πιμέλειαν ε ἰ ς τ ὸ μέσον ἀ μφοτέροις κατέθηκεν . ὥ στε ο ὐ κ ἂ ν ἔ χοις διελε ῖ ν πότερα τ ὸ ἔ θνος τ ὸ θ ῆ λυ ἢ τ ὸ ἄ ρρεν τούτων πλεονεκτε ῖ . (27.) κα ὶ τ ὸ ἐ γκρατε ῖ ς δ ὲ ε ἶ ναι ὧ ν δε ῖ ε ἰ ς τ ὸ μέσον ἀ μφοτέροις κατέθηκε , κα ὶ ἐ ξουσίαν ἐ ποίησεν ὁ θε ὸ ς ὁ πότερος ἂ ν ᾖ βελτίων , ε ἴ θ ὁ ἀ ν ὴ ρ ε ἴ θ ἡ γυνή , το ῦ τον κα ὶ πλέον φέρεσθαι τούτου το ῦ ἀ γαθο ῦ . (28.) δι ὰ δ ὲ τ ὸ τ ὴ ν φύσιν μ ὴ πρ ὸ ς πάντα τα ὐ τ ὰ ἀ μφοτέρων ε ὖ πεφυκέναι , δι ὰ το ῦ το κα ὶ δέονται μ ᾶ λλον ἀ λλήλων κα ὶ τ ὸ ζε ῦ γος ὠ φελιμώτερον ἑ αυ τ ῷ γεγένηται , ἃ τ ὸ ἕ τερον ἐ λλείπεται τ ὸ ἕ τερον δυνάμενον . (29.) τα ῦ τα δέ , ἔ φην , δε ῖ ἡ μ ᾶ ς , ὦ γύναι , ε ἰ δότας , ἃ ἑ κατέρ ῳ ἡ μ ῶ ν προστέτακται ὑ π ὸ το ῦ θεο ῦ , πειρ ᾶ σθαι ὅ πως ὡ ς βέλτιστα τ ὰ προσήκοντα ἑ κάτερον ἡ μ ῶ ν διαπράττεσθαι . (30.) συνεπαινε ῖ δέ , ἔ φη φάναι , κα ὶ ὁ νόμος α ὐ τά , συζευγν ὺ ς ἄ νδρα κα ὶ γυνα ῖ κα · κα ὶ κοινωνο ὺ ς ὥ σπερ τ ῶ ν τέκνων ὁ θε ὸ ς ἐ ποίησεν , ο ὕ τω κα ὶ ὁ νόμος < το ῦ ο ἴ κου > κοινωνο ὺ ς καθίστησι . κα ὶ καλ ὰ δ ὲ ε ἶ ναι ὁ νόμος ἀ ποδείκνυσιν < > κα ὶ ὁ θε ὸ ς ἔ φυσεν ἑ κάτερον μ ᾶ λλον δύνασθαι . τ ῇ μ ὲ ν γ ὰ ρ γυναικ ὶ κάλλιον ἔ νδον μένειν ἢ θυραυλε ῖ ν , τ ῷ δ ὲ ἀ νδρ ὶ α ἴ σχιον ἔ νδον μένειν ἢ τ ῶ ν ἔ ξω ἐ πιμελε ῖ σθαι . (31.) ε ἰ δέ τις παρ ἃ ὁ θε ὸ ς ἔ φυσε ποιε ῖ , ἴ σως τι κα ὶ ἀ τακτ ῶ ν το ὺ ς θεο ὺ ς ο ὐ λήθει κα ὶ δίκην δίδωσιν ἀ μελ ῶ ν τ ῶ ν ἔ ργων τ ῶ ν ἑ αυτο ῦ ἢ πράττων τ ὰ τ ῆ ς γυναικ ὸ ς ἔ ργα . (32.) δοκε ῖ δέ μοι , ἔ φην , κα ὶ ἡ τ ῶ ν μελιττ ῶ ν ἡ γεμ ὼ ν τοια ῦ τα ἔ ργα ὑ π ὸ το ῦ θεο ῦ προστεταγμένα διαπονεῖ σ θαι .

Κα ὶ πο ῖ α δή , ἔ φη ἐ κείνη , ἔ ργα ἔ χουσα ἡ τ ῶ ν μελιττ ῶ ν

ἡ γεμ ὼ ν ἐ ξομοιο ῦ ται το ῖ ς ἔ ργοις ο ἷ ς ἐ μ ὲ δε ῖ πράττειν ;

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(33.) – Ὅ τι , ἔ φην ἐ γώ , ἐ κείνη γε ἐ ν τ ῷ σμήνει μένουσα ο ὐ κ ἐᾷ ἀ ργο ὺ ς τ ὰ ς μελίττας ε ἶ ναι , ἀ λλ ἃ ς μ ὲ ν δε ῖ ἔ ξω ἐ ργάζεσθαι ἐ κπέμπει ἐ π ὶ τ ὸ ἔ ργον , κα ὶ ἃ ἂ ν α ὐ τ ῶ ν ἑ κάστη ε ἰ σφέρ ῃ ο ἶ δέ τε κα ὶ δέχεται , κα ὶ σ ῴ ζει τα ῦ τα ἔ στ ἂ ν δέ ῃ χρ ῆ σθαι . ἐ πειδ ὰ ν δ ὲ ἡ ὥ ρα το ῦ χρ ῆ σθαι ἥ κ ῃ , διανέμει τ ὸ δίκαιον ἑ κάστ ῃ . (34.) κα ὶ ἐ π ὶ το ῖ ς ἔ νδον δ ἐ ξυφαινομένοις κηρίοις ἐ φέστηκεν , ὡ ς καλ ῶ ς κα ὶ ταχέως ὑ φαίνηται , κα ὶ το ῦ γιγνο μένου τόκου ἐ πιμελε ῖ ται ὡ ς ἐ κτρέφηται · ἐ πειδ ὰ ν δ ὲ ἐ κτραφ ῇ κα ὶ ἀ ξιοεργο ὶ ο ἱ νεοττο ὶ γένωνται , ἀ ποικίζει α ὐ το ὺ ς σ ὺ ν τ ῶ ν ἐ πιγόνων τιν ὶ ἡ γεμόνι .

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