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ENDROCRINOLOGIA CLINICA DE PERROS Y GATOS

TEXTO ILUSTRADO

Editado por A. Rijinberk

TABLA DE CONTENIDO

9.4

Hipertiroidismo y tumores tiroideos

Prefacio

9.4.1

Hipertiroidismo en gatos

Agradecimientos Lista de Colaboradores

9.4.2

Tumores tiroideos e hipertiroidismo en perros

1.

Introducción – A. Rijinberk

 

1.1

Hormonas

10.

Adrenales A. Rijinberk

1.2

Desordenes endocrinos

 

1.3

Evaluación Clínica

10.1

Introducción

1.4

Tratamiento

10.2

Insuficiencia adrenocortical

8.

Sistema Hipotálamo – pituitaria

10.2.1

Insuficiencia adrenocortical primaria

A. Rijinberk

 

10.2.2

Insuficiencia adrenocortical secundaria

8.1 Introducción

10.3

Hiperfunción tiroidea:

8.2 Lóbulo anterior

Síndrome de Cushing

 

8.2.1

Deficiencia congénita de la hormona de crecimiento

10.3.1

Hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria

8.2.2

Desordenes adquiridos de la liberación de la hormona de

10.3.2

Hiperadrenocorticismo debido a tumores adrenocorticales

 

crecimiento

10.3.3

Hipercorticismo iatrogénico e

 

8.2.3

Exceso de la hormona de crecimiento

hipoadrenocorticismo secundario iatrogénico

8.2.4

Prolactina y pseudopreñez en

10.4

Médula adrenal

 

el perro

10.4.1

Introducción

 

8.2.5

Tumores pituitarios

10.4.2

Feocromocitoma

8.3

Lóbulo posterior

8.3.1

Deficiencia de vasopresina;

Exceso de vasopresina;

8.3.2

diabetes insípida central

síndrome de antidiuresis

11.

Páncreas endocrino A. Rijinberk

 

inapropiada (SIAD)

11.1

Introducción

 

11.2

Diabetes mellitus

11.2.1

Diabetes mellitus en el perro

 

9.

Tiroides A. Rijinberk

11.2.2

Diabetes mellitus en el gato

 

11.3

Hipoglicemia

 

9.1

Introducción

9.2

Hipotiroidismo en animales jóvenes

9.2.1

Disgénesis tiroidea

9.2.2

Síntesis defectuosa de la hormona tiroidea

9.3

Hipotiroidismo en animales adultos

9.3.1

Hipotiroidismo primario

9.3.2

Hipotiroidismo secundario

1. Introducción

1. INTRODUCCION

1.1 Hormonas

La tradicional y aún la mayor parte de la endocrinología clínica trata con las glándulas que producen las hormonas y en particular con las concentraciones plasmáticas de hormonas para las cuales las células que expresan los receptores son expuestas. La biosíntesis y la secreción glandular, los medios de transporte de la hormona a las células blanco, y la inactivación metabólica determina la concentración efectiva de la hormona. Sin embargo, la capacidad de formar hormonas no esta limitada a las glándulas endocrinas. Las hormonas pueden ser activadas por órganos no endocrinos a través de la división de las prohormonas proteínicas (por ejemplo, en el lecho vascular). Otras, tales como la dihidrotestosterona, la triyodotironina, y el estradiol, son en parte secretadas por las glándulas endocrinas y en parte formadas en los tejidos periféricos de los precursores circulantes. Algunos mensajeros circulan solo en compartimentos restringidos como el sistema portal hipotálamo – pituitaria y no alcanzan la circulación sistémica en cantidades apreciables. Muchas hormonas, de las cuales la insulina y la dihidrotestosterona son ejemplos, tienen acciones paracrinas en los tejidos en los cuales ellas son formadas y las acciones endocrinas clásicas en los sitios periféricos.

Una revisión general de los sistemas de la síntesis y de la acción de las hormonas es presentada en la Fig. 1-1. Otras formas de comunicación intercelular como la neurotransmisión y la neurosecreción, las secreciones exocrinas (ejemplo, en la leche y en el semen), y la liberación de

ferómonas (en aire o en agua) han sido incluidas.

Bioquímica. Dos amplios grupos de hormonas pueden distinguirse (Tabla 1 – 1) 1 . Las hormonas del grupo I son lipofílicas y, con la excepción de las yodotironinas, son derivadas del colesterol de dos tipos: aquellas con un núcleo esteroide completo (esteroides adrenales y gonadales) y aquellas en las cuales el anillo B esta abierto (vitamina D y sus diversos metabolitos) (Fig. 1 – 2).

(vitamina D y sus diversos metabolitos) (Fig. 1 – 2). Fig. 1 –1. Representación esquemática de

Fig. 1 –1. Representación esquemática de los sistemas de comunicación intracelular (Modificado de LeRoith et al.,

1988. 2 )

En el segundo grupo están las hormonas hidrosolubles. La mayoría son péptidos,

Tabla 1 –1 Grupos de hormonas

 

Grupo 1

Grupo 2

Esteroides

Polipéptidos

Yodotironinas

(Glico) proteínas

Calcitrol

Catecolaminas

Solubilidad

Lipofílica

Hidrofílica La mayoría no.

Proteínas

Si

de

 

transporte

Vida

Larga (horas)

Corta (minutos)

media en

plasma

Receptor

Intracelular

Membrana plasmática AMPc y otros mensajeros secundarios

Mediador

Complejo

 

receptor -

hormona

 

incluyendo polipéptidos complejos (Ej., gonadotropinas), péptidos de tamaño intermedio (Ej., insulina), péptidos pequeños (Ej., hormona liberadora de la tirotropina), y derivados de aminoácidos simples (Ej., catecolaminas).

Para la transformación del precursor de las hormonas esteroides, de colesterol a estradiol, al menos seis enzimas y consecuentemente al menos seis genes son necesarios. Probablemente, debido al número de enzimas requeridas, la síntesis de los esteroides es rara en malignidades de los tejidos no endocrinos.

Almacenamiento y liberación. La mayoría de las células endocrinas tienen una capacidad limitada para almacenar el producto final. Aún en tejidos con organelas bien desarrolladas para almacenar la hormona, como el aparato de Golgi, la cantidad de la hormona almacenada usualmente es limitada. Las mayores excepciones son el almacenamiento del precursor como la prohormona, tiroglobulina, en los folículos tiroideos y el almacenamiento de las formas intermedias de la vitamina D en la grasa.

Síntesis. En la síntesis de las hormonas peptídicas los genes codifican el RNA mensajero el cual es trasladado a los

precursores de las proteínas. Estas proteínas sufren un proceso posttranslacional, como la división proteolítica (Fig. 1 – 3), para formar la hormona activa reconocida por los receptores de los tejidos blanco. Las

prohormonas

proopiomelanocortina pueden ser procesadas para diferentes hormonas en diferentes células, dependiendo de las enzimas presentes en el proceso. Los péptidos de las hormonas no sólo son formados en glándulas endocrinas sino que también pueden formarse en tumores malignos de origen no endocrino. Ellas también están presentes en pequeñas cantidades en tejidos normales no endocrinos.

la

como

El proceso de liberación puede involucrar derivados solubles libres del precursor de la proteólisis (hormonas tiroideas de la tiroglobulina), exocitosis de gránulos de almacenamiento (hormonas peptídicas), o difusión pasiva de moléculas recién sintetizadas (hormonas esteroides). En muchos casos la tasa de liberación de las hormonas fluctúa, la síntesis y la liberación siendo estrechamente unidas. Algunas hormonas pituitarias, tales como la hormona del crecimiento y la hormona luteinizante, son liberadas en forma pulsátil, en picos repetitivos. La liberación de otras varía durante un ciclo de 24 horas, la mayoría con pequeñas fluctuaciones sobrepuestas.

Transporte. Las hormonas hidrosolubles (Tabla 1 –1) en general son transportadas en el plasma sin unirse a las proteínas específicas. Esto explica las vidas medias plasmáticas de solo unos pocos minutos

de la mayoría de las hormonas peptídicas no glicosadas. Lo más insoluble una hormona en agua, el papel más importante de las proteínas de transporte. Las hormonas tiroideas y las esteroides son en su gran mayoría transportadas en forma ligada a las proteínas. La hormona unida a la proteína no puede entrar a las células y sirve como un reservorio de la hormona libre la cual es liberada para la captación dentro de los compartimentos intracelulares.

la captación dentro de los compartimentos intracelulares. Fig. 1- 2. Ejemplos de diferentes tipos de hormonas.

Fig. 1- 2. Ejemplos de diferentes tipos de hormonas. El tripéptido de la hormona liberadora de la tirotropina (TRH), el esteroide adrenocortical cortisol y el colecalciferol (vitamina

D3).

La distribución de la hormona ligada y libre en el plasma esta determinada por la cantidad de la hormona y por la afinidad de las proteínas ligadoras para la hormona. Solo la hormona libre interactúa con los receptores en las células blanco y participa en los mecanismos reguladores de retroalimentación. Por lo tanto los cambios en la cantidad de la proteína de transporte pueden causar considerables cambios en los niveles plasmáticos de la hormona sin causar signos clínicos de deficiencia o exceso de la hormona. Si los mecanismos reguladores de retroalimentación que controlan la síntesis de la hormona están intactos, ellos mantendrán el nivel de la hormona libre en el rango normal.

Degradación y turnover. La degradación

y la inactivación de la hormona puede

ocurrir tanto en los tejidos blanco como en los que no lo son como el hígado y el

riñón. Las hormonas peptídicas principalmente son inactivadas en los tejidos blanco por las proteasas. Las hormonas esteroides y las tiroideas son metabolizadas y en su gran mayoría conjugadas para la solubilización y la subsiguiente excreción vía urinaria y biliar.

Un cambio en la tasa de la degradación hormonal no influirá el estado regular,

proporcionado que el control de retroalimentación de la síntesis este intacto. Sin embargo, si el mecanismo de control esta defectuoso, los cambios en las tasas de la degradación hormonal puede tener consecuencias clínicas. Por ejemplo, en el hipertiroidismo la degradación de los glucocorticoides se aumenta y la insuficiencia de estos podría ocurrir si hay una inadecuada capacidad

de reserva adrenocortical.

Fig. 1 –3. - Via esquemática en una célula secretora de hormonas peptídicas. Los puntos

Fig. 1 –3. - Via esquemática en una célula secretora de hormonas peptídicas. Los puntos de control son indicados por números encerrados en círculos.

control son indicados por números encerrados en círculos. Fig. 1.4. Modelo esquemático de la acción hormonal.

Fig. 1.4. Modelo esquemático de la acción hormonal. Las hormonas del grupo I se unen a los receptores citoplasmáticos o nucleares. El complejo hormona – receptor después se unen a las regiones específicas del DNA, resultando en la activación o la represión de un número restringido de genes. Las hormonas del grupo II se unen a los receptores específicos en la membrana celular. Esta interacción ligando – receptor causa la generación de un segundo mensajero. Muchas de las acciones de los segundos mensajeros (ej. En la gluconeogénesis y la lipolisis) se presentan fuera del núcleo, pero ellos también influyen en la transcripción genética.

Acción. Las dos clases de hormonas (Tabla 1 – 1) actúan a través de dos diferentes tipos de receptores. Las hormonas peptídicas operan vía receptores localizados en la membrana celular con el sitio expuesto de reconocimiento / unión sobre la superficie celular. Los receptores activados de la superficie celular usan una variedad de

hormona – receptor. Este complejo puede unirse a las secuencias reguladoras específicas de DNA (elementos de respuesta positiva y negativa) y de este modo actuar como un regulador de la transcripción. Como resultado, la formación del RNA mensajero se aumenta o se disminuye y así la síntesis y la secreción de las proteínas (enzimas, hormonas) se incrementa o se reduce.

estrategias para transducir la información signal, por esa razón activan los segundos mensajeros (Fig. 1 – 4), los cuales amplifican y transmiten la información molecular. Muchas hormonas peptídicas últimamente indican la vía de regulación de las fosforilación proteica. A través de

La estructura química de varios de estos receptores se ha dilucidado. En el hombre esto ha permitido el análisis de las mutaciones que deterioran la acción de la hormona y causan síndromes resistentes a las hormonas.

este proceso las proteínas son covalentemente modificadas, donde un

1.2 Desordenes endocrinos

grupo fosfato es donado a la proteína por los nucleótidos trifosfatos. Esto permite que las hormonas peptídicas rápidamente cambien la conformación y asimismo la función en las enzimas celulares existentes ((In)activación enzimática).

Los desordenes endocrinos que se presentan en el perro y en el gato pueden ser divididos en las siguientes seis amplias categorías, la mayoría de las cuales pueden ser además subdivididas:

También permite unos pocos menores cambios involucrando la transcripción de genes codificando las proteínas

Deficiente producción hormonal. Las glándulas endocrinas pueden ser dañadas

enzimáticas y por lo tanto influyendo en

o

destruidas por desordenes autoinmunes

o

por neoplasias y teóricamente también

la concentración de enzimas celulares (inducción enzimática).

Las hormonas esteroides y las tiroideas actúan por la vía relacionada estructuralmente con los receptores intracelulares. Estas hormonas son transportadas en el plasma principalmente unidas a las proteínas portadoras. Las pequeñas cantidades de hormonas libres son transportadas dentro de las células y ligadas a las proteínas del receptor específico para formar el complejo

por infección o hemorragia, y la hipofunción consiguiente se denomina primaria. La hipofunción también puede ser debido a una inadecuada estimulación de la glándula y se denomina secundaria. Estos principios al igual que los siguientes son ilustrados por dibujos esbozando un sistema hipotálamo - pituitaria generalizado con relación a una glándula endocrina periférica (Fig. 1 – 5).

Excesiva producción hormonal. Las causas más frecuentes de síndromes por exceso hormonal son la hipersecreción de la hormona por un tumor de la glándula endocrina (hiperfunción primaria) o una hipersecreción debido a una hiperestimulación, de la cual pueden haber diversas causas (hiperfunción secundaria) (Fig. 1 – 6). La excesiva producción hormonal también puede ser observada en las células que no son normalmente la fuente primaria de la hormona (producción hormonal ectópica). Cuando las hormonas son usadas para tratar desordenes no endocrinos o cuando el reemplazo hormonal para una deficiencia endocrina es excesivo, el síndrome resultante del exceso hormonal se denomina como iatrogénico.

Síntesis

defectos genéticos pueden

anormalidades en las síntesis hormonal. Algunas veces esto no lleva a una deficiencia hormonal sino a las

causar

hormonal defectuosa. Los

adaptación

compensatoria, como el bocio desarrollado debido a un defecto en la síntesis de la hormona tiroidea (Fig. 1 –

7).

manifestaciones

de

una

Resistencia a la acción de la hormona. La resistencia hormonal es definida como un defecto en la capacidad de los tejidos blancos normales para responder a la hormona. Usualmente es un desorden heredado que involucra una o más anormalidades, incluyendo defectos en los receptores y en los mecanismos post – receptores. La resistencia hormonal también puede ser causada por el desarrollo de anticuerpos contra la hormona o contra el receptor hormonal. Una característica común de la resistencia hormonal es la presencia de un nivel elevado de la hormona en la circulación

de un individuo con la acción de la hormona normal o deficiente. Los niveles hormonales aumentados son causados por el mismo defecto, el cual esta presente también en las funciones del (post) receptor involucradas en el control

regulador de la retroalimentación (Fig. 1

– 7).

Anormalidades en el transporte hormonal. El control de retroalimentación de la producción hormonal esta mediado por el nivel de la hormona libre. Por lo anterior los cambios en las concentraciones de las proteínas de transporte o portadoras en el plasma usualmente solo causan los cambios correspondientes en la concentración plasmática hormonal pero no en la producción como tal.

Finalmente, las glándulas endocrinas pueden estar afectadas por anormalidades que no deterioran la función. Estas incluyen tumores, quistes, y enfermedades infiltrativas que no llevan

a un deterioro significante de la secreción hormonal.

1.3 Evaluación clínica

Historia y examen físico. El proceso diagnóstico es difícil por la inaccesibilidad para el examen físico de todas las glándulas endocrinas excepto la tiroides y los testículos. Sin embargo, un trastorno en la secreción hormonal tiene consecuencias para la función de otros órganos, usualmente llevando a múltiples anormalidades las cuales con frecuencia tienen un patrón característico. El diagnóstico de una enfermedad endocrina por esto muchas veces comienza con el reconocimiento de un patrón de características en la historia clínica y en los hallazgos por el examen físico.

Fig. 1.5. Izquierda. Sistema hipotálamo - pituitaria generalizado y una glándula endocrina bajo condiciones normales

Fig. 1.5. Izquierda. Sistema hipotálamo - pituitaria generalizado y una glándula endocrina bajo condiciones normales y como se influye por la administración de una hormona producida por la glándula periférica. La hormona secretada por la glándula periférica es distribuida en la circulación entre una pequeña fracción libre (sitios abiertos de las flechas) y una fracción grande unidas a las proteínas transportadoras (partes oscuras de las flechas). Las diferencias en la producción de la hormona son indicadas por las diferencias en el grosor y de la continuidad de las líneas y de las flechas. Derecha. Ilustración de los estados de deficiencia primaria y secundaria hormonal (pituitaria).

Muchos síndromes por exceso o por deficiencia hormonal llevan a manifestaciones que son fácilmente aparentes en el momento de la presentación inicial del paciente para el examen. Especialmente ahora que los diagnósticos definitivos pueden con frecuencia ser asegurados por los datos del laboratorio, los clínicos han aprendido a reconocer los patrones de características físicas de los síndromes endocrinos. Sin embargo, en algunos casos los cambios son muy sutiles y es necesario confiar completamente en las pruebas de laboratorio. Esto es especialmente verdadero cuando la enfermedad endocrina esta siendo considerada en el diagnóstico diferencial de los problemas comunes tales como debilidad, letargo, y pérdida o ganancia de peso.

Pruebas de laboratorio. El desarrollo de técnicas para la medición de las hormonas en los fluidos biológicos han hecho posible evaluar la función endocrina en términos cuantitativos por los siguientes métodos:

-

plasmáticos. La

las

hormonas esteroides y tiroideas en

concentración total de

Niveles

los rangos plasmáticos esta entre 1nM y 1µM, mientras que la de las hormonas peptídicas esta generalmente entre 1pM y 0.1nM. La aplicación de técnicas como el radioinmunoensayo, el radioreceptoensayo, la cromatografía y las pruebas de biología molecular más recientes han transformado la endocrinología de una disciplina en gran parte descriptiva a una más cuantitativa. Aun existen unas pocas situaciones en las cuales una sola medición de la concentración de una hormona en el plasma puede proporcionar una evaluación confiable de la producción hormonal. Hay varias razones para tener cuidado en valorar las medidas aisladas de la concentración plasmática hormonal:

a) Varias hormonas son secretadas en forma pulsátil (Fig. 1 – 8) y /o sus concentraciones pueden variar en un ritmo diurno, al igual que con el ciclo sexual, la preñez y la estación. b) Las hormonas esteroides y tiroideas son transportadas en el plasma en su gran mayoría unidas

Hiperfunción primaria Hiperfunción secundaria Fig. 1.6. Ilustración esquemática de dos formas diferentes del exceso
Hiperfunción primaria
Hiperfunción secundaria
Fig. 1.6. Ilustración esquemática de dos formas diferentes del exceso de hormonas: (1) tumor en la glándula
periférica (izquierda), y (2) lesión activa hormonalmente en la hipófisis (derecha). Para la explicación ver
también la leyenda de la Fig. 1-5.
Dishormogénesis
Resistencia hormonal

Fig. 1-7. Ilustración del control de retroalimentación afectado en la situaciones de (1) síntesis defectuosa de la hormona en la glándula periférica (izquierda), y (2) resistencia a la acción hormonal debido a un defecto del receptor (derecha). Para la explicación ver también la leyenda de la Fig. 1-5.

a las proteínas. El pequeño

porcentaje (< 1 – 10 % del total) de la hormona libre ejerce el efecto biológico. El nivel total

hormonal refleja la cantidad de hormona libre solo si la cantidad

de proteína portadora permanece

constante o fluctúa en límites estrechos.

c) Los valores de referencia de la mayoría de las hormonas es bastante amplio. Por lo tanto es posible que el nivel de un individuo se doble o se disminuya a la mitad pero continuando dentro del rango de referencia. Por esta razón algunas veces es útil medir las concentraciones de un par de hormonas relacionadas

simultáneamente

ACTH).

(ej. Cortisol y

simultáneamente ACTH). (ej. Cortisol y Fig. 1-8. Los resultados de las mediciones de cortisol, ACTH y

Fig. 1-8. Los resultados de las mediciones de cortisol, ACTH y hormona del crecimiento (GH) en muestras de sangre recolectadas frecuentemente de un perro adulto. Al tiempo de 0’ se le suministro una comida. La figura claramente ilustra el carácter pulsátil de la secreción hormonal.

-

urinaria. Las

mediciones de la excreción urinaria de las hormonas tienen la ventaja de reflejar el promedio de los niveles plasmáticos y asimismo las tasas promedio de

Excreción

producción en el momento de la recolección. Ciertas limitaciones deben mantenerse en mente:

a) La recolección de la orina durante un período de 24 horas es un procedimiento engorroso en la mayoría de los animales. Este puede evadirse relacionando la concentración de la hormona con la de la creatinina.

b) La concentración de una hormona en la orina es menos significante si la hormona, como la tiroxina, es excretada en forma completa o conjugada principalmente vía biliar y en muy pequeñas cantidades en la orina. Hay una considerable variación individual en el metabolismo, y asimismo en la excreción urinaria, de algunas hormonas peptídicas.

c) Los cambios en la función renal también pueden influir las tasas de excreción hormonal en la orina.

- Tasas de producción y secreción. Estas técnicas pueden evadir muchos de los problemas asociados con las medidas aisladas de las hormonas en el plasma o en la orina, pero ambas son difíciles de desarrollar y requieren la administración de radionuclides y por lo tanto generalmente no están disponibles.

- Pruebas endocrinas dinámicas. Las pruebas dinámicas proporcionan información adicional. Involucran la estimulación o la supresión de la producción hormonal endógena. Las pruebas de estimulación son utilizadas la mayoría de veces cuando se sospecha la hipofunción de un órgano endocrino. En la mayoría de pruebas de

estimulación comúnmente empleadas, se administra una hormona trófica para probar la capacidad de una glándula blanco de aumentar la producción hormonal. La hormona trófica puede ser una hormona liberada por el hipotálamo como la hormona liberadora de la corticotropina (CRH), en tal caso

la glándula blanco es la pituitaria

y la respuesta medida es el

incremento en el nivel plasmático de las ACTH, o una hormona pituitaria como la ACTH, con la

corteza adrenal como la glándula

blanco siendo evaluada por la medición del incremento en el nivel plasmático del cortisol. Las pruebas de supresión son utilizadas cuando se sospecha la hiperfunción endocrina. Ellas están diseñadas para determinar si

el control de retroalimentación

negativo esta intacto. Una hormona u otra sustancia reguladora es administrada y la inhibición de la secreción endógena de la hormona es evaluada. Las pruebas dinámicas continúan siendo importantes en el diagnóstico de ciertos desordenes pero son requeridas ocasionalmente en circunstancias en las cuales pueden medirse pares de hormonas en forma adecuada.

- Receptores hormonales y anticuerpos. La medición de los receptores hormonales en biopsias de los tejidos blanco puede convertirse cada vez más útil en la endocrinología de animales de compañía, especialmente en el diagnóstico de la resistencia

hormonal. También, las mediciones de los anticuerpos contra las hormonas pueden ser esenciales para la caracterización de ciertas anormalidades endocrinas como un fenómeno autoinmune. Además en algunos casos estos anticuerpos pueden interferir con los procedimientos diagnósticos como en los radioinmunoensayos.

Imágenes diagnósticas. La inaccesibilidad de la mayoría de las glándulas endocrinas para el examen físico directo ha sido superada durante la pasada década con la introducción de las técnicas de imágenes diagnósticas como la ultrasonografía y la tomografía computarizada. La primera técnica es relativamente económica pero requiere una vasta experiencia del operario, mientras que la última es más fácil de desarrollar pero requiere un equipo costoso.

1.4 Tratamiento

Las deficiencias endocrinas usualmente son tratadas administrando la hormona

que esta deficiente. En algunos casos esto no es posible o recomendable y otro componente debe suministrarse, como por ejemplo, la vitamina D o uno de sus análogos en vez de las PTH en el tratamiento del hipoparatiroidismo. Los tumores que causan el exceso de las hormonas son removidos cuando es posible y las glándulas hiperplásicas, pueden ser removidas o destruidas por quimioterapia. En años recientes las drogas que modulan los neurotransmisores y los análogos de larga acción de péptidos hipofisiotrópicos naturales se han usado efectivamente para el manejo médico de la hiperfunción de la

pituitaria

el hombre.

en

Desafortunadamente, estas drogas no han sido probadas como efectivas en el tratamiento de las enfermedades pituitarias en el perro y el gato.

2. SISTEMA HIPOTÁLAMO - PITUITARIA

2.1 Introducción

El hipotálamo y la pituitaria forman una unidad funcional que va más allá del límite tradicional entre la neurología y la endocrinología. Muchos elementos claves de este sistema no son puramente endocrinos ni neurales. Consta de tres sistemas principales:

1. Un sistema endocrino conectado a un sistema endocrino por una circulación portal. El sistema neuroendocrino consta de grupos de péptidos y de células secretoras de monoaminas en las porciones anterior y media del hipotálamo ventral. Sus productos son transportados a lo largo de las fibras nerviosas hasta las terminales en la capa externa de la eminencia media (Fig. 2-1). Aquí son liberados dentro de los capilares del sistema portal hipotálamico - hipofisiario y transportados para regular la secreción de las hormonas del lóbulo anterior (LA) de la pituitaria (Fig. 2 – 2; Tabla 2 – 1).

(LA) de la pituitaria (Fig. 2 – 2; Tabla 2 – 1). Fig. 2.1. Fibras nerviosas

Fig. 2.1. Fibras nerviosas terminales con hormona liberadora de la corticotropina (CRH) en la capa exterior de la eminencia media de un perro, visualizada por inmunofluorescencia indirecta. Note la presencia de fibras inmunoreactivas a CRH fuera de la zona terminal en la proximidad cercana al sistema capilar.

2. Una ruta neurosecretora que comienza

en el hipotálamo

anterior

que

atraviesa el hipotálamo ventral, y termina en la neurohipófisis o en el lóbulo posterior (LP) sobre los vasos sanguíneos fenestrados (Fig. 2-2). 3. Una pars intermedia (PI) inervada directamente por fibras nerviosas aminérgicas predominantemente del hipotálamo. Este control neural directo es en gran parte una influencia tónica inhibitoria. Durante la embriogénesis se desarrolla la adenohipófisis de la bolsa de Rathke, la cual se origina de la punta de la boca primitiva en contacto con la base del cerebro.

de la boca primitiva en contacto con la base del cerebro. Representación esquemática de la distribución

Representación esquemática de la distribución de los cuerpos celulares y las fibras nerviosas detectadas por inmunotinción para la CRH en un corte transverso del hipotálamo canino en la parte caudal de la eminencia media (ME). Los cuerpos celulares están indicados como puntos negros en la izquierda y las fibras están a la derecha. OT = tracto óptico; V = tercer ventrículo; AL = lóbulo anterior de la pituitaria. 33

La bolsa de Rathke se separa subsiguientemente por la constricción de la cavidad oral. La pares anterior se engruesa y forma la pars distal del LA. La pared posterior de la bolsa de Rathke esta íntimamente fijada al tejido neural del LP para formar la pars intermedia,

permaneciendo separada del LA por la hendidura hipofisiaria o por la cavidad la cual fue el lumen de la bolsa de Rathke. En el perro y el gato la adenohipófisis también se extiende como un cuff o un collar alrededor de la neurohipófisis proximal e incluso se desarrolla parte de la eminencia media (Fig. 2 –3).

Tabla 2.1 Terminología de las partes de la hipófisis (glándula pituitaria) de acuerdo a la Nómina Anatómica Veterinaria (N.A.V.) y las variantes en la Nómina Histológica Veterinaria (N.H.V.) y la Nómina Anatómica (= para el hombre).

NA.V.

N.H.V.

N.A

Adenohipófisis

   

Lóbulo anterior

   

Pars

Pars

Pars

infundibularis

proximalis

tuberalis

Adenohipófisis

Adenohipófisis

 

Pars intermedia

 

Pars

adenohipófisis

 

intermedia

Pars distalis

 

Pars distalis

Adenohipófisis

   

Neurohipófisis

   

(Lóbulo posterior)

   

Pars proximalis

 

Infundíbulo

Neurohipófisis

   

(infundíbulo)

Pars distalis

 

Lobus

   

nervosus

El plejo capilar excepcionalmente organizado de la eminencia media esta próxima a las terminales nerviosas de las neuronas hipofisiotrópicas. La barrera hematoencefálica es incompleta en el area de la eminencia media, lo cual permite el movimiento de las proteínas y las hormonas peptídicas al igual que otras partículas cargadas hacia los espacios intercapilares y a las terminales nerviosas contenidas allí. Estás terminales responden a estímulos humorales y neuronales producidos por factores de liberación y de inhibición dentro del sistema portal. Los capilares portales se

unen en una serie de vasos que descienden a través del stalk pituitario y forman un plejo capilar secundario que rodea a las células del LA (Fig. 2 –2).

secundario que rodea a las células del LA (Fig. 2 –2). Fig. 2.2. Representación esquemática de

Fig. 2.2. Representación esquemática de la relación entre el hipotálamo y la pituitaria. El hipotálamo ejerce el control sobre el lóbulo anterior (LA) por medio de factores liberadores e inhibidores que alcanzan las células del LA por la vía de los capilares del sistema portal pituitario. El lóbulo posterior (LP) de la pituitaria es una proyección descendente del hipotálamo. La pars intermedia (PI) esta bajo el directo control de los neurotransmisores.

Las arterias hipofisiarias inferiores irrigan el LP. Del plejo primario del LP la sangre fluye no solo a la circulación sistémica sino al LA y al hypothalamo. También hay algún grado de flujo circulatorio en la pituitaria, por ejemplo, del LA al LP, de allá al infundíbulo, y luego regresa al LA. La vascularización del PI es estrechamente unida a la del LP. Sin embargo, a pesar del rico flujo sanguíneo del LP, la PI es una estructura pobremente vascularizada. Los factores de origen sanguíneo juegan un papel relativamente menos significante en el control de la función de la PI.

2.2. Lóbulo anterior

Las hormonas peptídicas secretadas por el LA pueden ser divididas en tres categorías 1 : (1) las hormonas somatomamotrópicas, hormona del crecimiento (GH) y la prolactina (PRL),

Fig. 2.3. Izquierda superior. Corte sagital de la pituitaria de un perro. El LA esta

Fig. 2.3. Izquierda superior. Corte sagital de la pituitaria de un perro. El LA esta separado de la PI y del LP, por la cavidad hipofisiaria y rodea hasta la parte superior de la pituitaria y la eminencia media. La PI es una zona cerca de la periferia del LP. Tinción de H & E. (Cortesía del Dr. B.E. Belshaw). Superior derecho. Tinción PAS – Azul – naranja G Alsacian de un corte sagital de la pituitaria de un gato. El tercer ventrículo va profundo dentro del LP (azul), el cual es rodeado por un borde delgado de la PI. Abajo. Cortes de la pituitaria de un gato teñida con un anticuerpo contra alfa – MSH (izquierda) y ACTH (derecha). La última fotografía ilustra claramente que el gato también el LA se extiende hacia arriba cerca del tallo de la pituitaria. (Cortesía del Prof. Dr. H.J.Th. Goos and Mrs. A. Slob.

hormonas glicoproteícas

tirotropina (TSH), la hormona estimulante de los folículos (FSH), y la hormona luteinizante (LH), y (3) las corticomelanotropinas, en las cuales se incluye la α - melatropina (α - MSH), la adrenocorticotropina (ACTH), la ß – endorfina (ß – END) y la ß – lipotropina (ß –LPH). El último grupo de hormonas se deriva de la proopiomelanocortina, la cual es sintetizada no solo en las células corticotrópicas del LA sino también en las células de la pars intermedia (Fig. 2 – 4). Serán discutidas en más detalle en el Capítulo 4. Las células del LA son clasificadas de acuerdo a sus productos específicos secretados: somatrotofos (secretan GH), lactotrofos (secretan PRL), tirotrofos (secretan TSH), corticotrofos (secretan corticotropina y péptidos relacionados) y gonadotrofos (secretan LH y FSH). Los somatotrofos son el 50% o más de las células del LA. Los otros tipos de las

(2)

las

células del LA cada uno representa cerca del 5 – 15% de la glándula.

Para la regulación de la concentración plasmática basal de cada uno de los seis principales sistemas del LA (ACTH, LH y FSH; TSH, GH y PRL) hay un sistema de retroalimentación (círculo cerrado). La secreción de las hormonas del LA y de las hormonas hipofisiotrópicas son suprimidas por los productos de las glándulas endocrinas blanco como las tiroides, las adrenales y las gónadas (ver también Capítulo 1). Aparte de esta retroalimentación de círculo cerrado, algunas hormonas como la PRL regulan su propia secreción directamente actuando sobre el hipotálamo (retroalimentación de círculo corto). Sobre su poderoso control de retroalimentación con señales primarias originadas de la circulación sanguínea, otras señales se sobreponen. Estas se pueden originar en el sistema nervioso

Fig. 2-4. Hipófisis de un perro con hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria, teñida con un

Fig. 2-4. Hipófisis de un perro con hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria, teñida con un anticuerpo contra la ACTH. Al lado izquierdo hay una inmunopositividad en un nido de células corticotrópicas en el lóbulo anterior (AL). La excesiva producción de ACTH por este microadenoma ha causado la pérdida de la inmunoreactividad en la parte no neoplásica del LA, debido a la retroalimentación negativa. En la pars intermedia (PI), sobre el otro lado de la cavidad hipofisiaria (HC), hay persistencia de la inmunoreactividad en las células corticotrópicas como resultado de la intensidad a la retroalimetación negativa por los glucocorticoides.

central (círculo abierto) y puede ser mediadas por neurotransmisores y por hormonas hipofisiotrópicas (Fig. 2 – 5). Asimismo las influencias son ejercidas por el medio ambiente (temperatura. Luz, oscuridad), estrés (dolor, temor), y por el ritmo intrínseco. Las hormonas liberadoras e inhibidoras son almacenadas en las terminales nerviosas en la eminencia media, donde sus concentraciones son 10 a 100 veces más que en cualquier otra parte del hipotálamo. El flujo sanguíneo portal a la pituitaria no esta dividido en compartimentos y de esta manera las hormonas hipofisiotrópicas que son secretadas en el sistema portal tienen acceso a todo tipo de células en el LA. La especificidad no es adquirida por segregación anatómica sino por la presencia de receptores específicos sobre tipos individuales de células adenohipofiseales.

sobre tipos individuales de células adenohipofiseales. Fig. 2.5. Regulación hipofisiotrópica de la secreción de

Fig. 2.5. Regulación hipofisiotrópica de la secreción de las hormonas en la adenohipófisis. Las líneas sólidas denotan las hormonas cuyas estructuras han sido determinadas. Las líneas enfrentadas indican el factor de aquella identidad aún desconocida.

Estos factores reguladores influyen la

síntesis peptídica y / o liberación en las células adenohipofiseales, donde cada uno de los pasos de la síntesis hormonal y

la secreción final representa una punto de

control potencial en la regulación de los

niveles circulantes hormonales ver Fig. 1

- 3). La modulación de la cantidad de

RNAm, la eficiencia de la transcripción y

de la translación, el proceso de la preprohormona a hormona, y la degradación intracelular de la hormona

almacenada determinan, en forma separada o en forma unida, la cantidad de

la hormona disponible para ser liberada.

Las hormonas hipofisotrópicas de quienes

se han dilucidado las estructuras son, con

alguna excepción, péptidos con secuencias de longitud que varían entre 3

a 44 aminoácidos (Fig. 2 – 6). A medida

que aumenta la longitud, la variación de las especies en las secuencias de los aminoácidos pueden ocurrir. Las

estructuras de la TRH, GnRH, y SRIF (3, 10 y 14 aminoácidos, respectivamente) son idénticas en todos los mamíferos

estudiados y aunque en algunas especies

se puede esperar una especificidad en las estructuras de la GHRH y de la CRH (44

y 41 aminoácidos), la estructura de la

CRH se ha encontrado que es idéntica en

el humano, el perro y la rata.

La única hormona hipofisiotrópica no peptídica es la dopamina. Además de su papel principal como neurotransmisor, es

Fig. 2.6. Estructura y función de las hormonas hipotalámicas hipofisiotrópicas. La estruc tura de la

Fig. 2.6. Estructura y función de las hormonas hipotalámicas hipofisiotrópicas. La estructura de la CRH canina recientemente se encontró que es idéntica a la estructura de la CRH del humano, de la rata y del equino. 36

el inhibidor más importante de la secreción de prolactina. La existencia de una factor liberador de prolactina separado (PRF) ha sido materia de debate por largo tiempo. Recientemente se ha encontrado que la pituitaria posterior contiene el PRF, lo cual sugiere una relación con el reflejo de succión.

lo cual sugiere una relación con el reflejo de succión. Fig. 2.7. La secreción de la

Fig. 2.7. La secreción de la GH esta bajo el control hipotálamico inhibitorio (somatostanina) y estimulador (GHRH) y también es modulada por un control de retroalimentación de círculo cerrado por el IGF-1, un péptido formado en el hígado bajo la influencia de la GH. Las acciones catabólicas directas (diabetogénicas) se muestran sobre el lado izquierdo de la figura y las acciones anabólicas indirectas sobre la derecha.

Somatotropina y lactotropina. La somatotropina u hormona del crecimiento (GH) y la lactotropina o prolactina (PRL) tienen similitudes en la composición de los aminoácidos y comparten algunas actividades biológicas y de esta forma ambas son clasificadas como hormonas somatolactotrópicas. Son polipéptidos de cadena simple más bien largos que contienen cerca de 200 aminoácidos y tienen dos (GH) o tres (PRL) puentes disulfuro entre cadenas. Sus pesos moleculares son aproximadamente 22 y 23 kDa respectivamente. Para ambas hormonas hay un buen grado de variabilidad en las secuencias de los aminoácidos en las diferentes especies.

La secuencia de los aminoácidos de la GH del perro recientemente se ha dilucidado. 2a,2b Las secuencias de los aminoácidos de la PRL del canino y la GH y la PRL del gato aún no se conocen. La liberación de la GH es caracterizada por pulsos rítmicos y canales intermedios (Fig. 1 – 8). Los pulsos de la GH reflejan

predominantemente la liberación pulsátil de la GHRH del hipotálamo, mientras que los niveles de la GH entre los pulsos son principalmente bajo el control de la somatostatina (= factor inhibidor de la liberación de la somatotropina = SRIF). Los efectos de la GH pueden ser divididos en dos categorías principales:

acciones rápidas o metabólicas y acciones lentas o hipertrópicas. Las respuestas catabólicas agudas se deben a la interacción directa de la GH con la célula blanco y resultan en una lipólisis aumentada y un transporte de glucosa restringido a través de la membrana celular debido a la resistencia a la insulina. Los efectos anabólicos lentos son mediados por la vía del factor de crecimiento que es sintetizado en el hígado y es conocido como el factor de crecimiento insulínico (IGF –1). En su estructura química IGF – 1 (al igual que el IGF – II) tiene aproximadamente 50% de similitud en la secuencia con la insulina, sugiriendo que han evolucionado de una molécula ancestral común. Al contrario de la insulina, los IGFs están unidos a proteínas transportadoras en el plasma. Como resultado ellos tienen una vida media prolongada, la cual es consistente con su acción promotora de crecimiento a largo plazo. La insulina y el IGF parecen complementarse el uno al otro, la insulina siendo el regulador agudo y el IGF el de largo plazo de los procesos anabólicos. El IGF – 1 circulante es un determinante importante en la regulación del tamaño corporal. En las razas caninas el tamaño difiere ampliamente, similar a las concentraciones de GH encontradas en el plasma, pero los niveles totales del IGF – 1 son muy diferentes y se correlacionan positivamente con el tamaño corporal. 3 A demás los IGFs ejercen un efecto inhibitorio sobre la liberación de la GH, más probablemente estimulando la

liberación de la somatostatina y por una influencia inhibitoria directa a nivel de la pituitaria (Fig. 2 – 7). Como un comentario concluyente sobre las acciones de la GH se debe mencionar que la separación de las dos acciones biológicas opuestas no es tan estricta como se sugiere en lo anterior. Hay una alta evidencia que la GH ejerce su efecto promotor del crecimiento no solo por la vía del IGF – 1 producido en el hígado sino también por un efecto directo sobre las células en la placa de crecimiento. Aquí estimula la diferenciación celular directamente y la expansión clonal indirectamente a través de la producción local del IGF –1. Esto se ajusta con la observación reciente que el IGF – 1 no circulante sino la GH es el principal determinante del tamaño corporal. Parece que los perros jóvenes de las razas grandes atraviesan un período de exceso de la GH, Ej. Gigantismo (Fig. 2 – 8) 4 . Al igual que la GH, la PRL también se secreta de una manera pulsátil, con fluctuaciones durante los diferentes estados del ciclo reproductivo. En los caninos, las concentraciones plasmáticas de la PRL tienden a aumentar en la fase luteal del ciclo sexual y se encuentran concentraciones muy altas durante la lactancia. El efecto predominante del hipotálamo sobre la secreción de prolactina es inhibitorio. El principal factor inhibidor de la prolactina (PIF) es la amina biogénica, dopamina, un producto secretor de las rutas dopaminérgicas tuberohipofiseal. Aunque la TRH y la serotonina pueden estimular la liberación de la PRL, ellas probablemente no son los únicos ni los principales factores fisiológicos liberadores de prolactina (PRF). Hay una evidencia acumulativa de que aparte del eje hipotálamo – LA hay un eje LP - LA el cual es ante todo

activado por impulsos neuronales, ej. Aquellos generados por la succión. 2

neuronales, ej. Aquellos generados por la succión. 2 Fig. 2.8. Concentraciones plasmáticas (promedio +/- SEM)

Fig. 2.8. Concentraciones plasmáticas (promedio +/- SEM) de la hormona de crecimiento (panel superior) y del IGF-1 (panel inferior) durante el crecimiento de seis Poodles Miniatura (líneas verdes) y 5 Gran Danés (líneas rojas). (Cortesía del Dr. R.C. Nap).

Cuando esto ocurre, la liberación de la dopamina es suprimida y la liberación de un PRF no identificado es aumentada. El papel más familiar de la PRL en los mamíferos es la estimulación del crecimiento de la glándula mamaria y de la lactancia. La PRL aumenta la mitosis de las células epiteliales de la glándula mamaria durante el desarrollo y también durante la preñez y la lactancia. También afecta la función de las gónadas.

2.2.1 Deficiencia congénita de la hormona de crecimiento.

La inadecuada secreción temprana de la GH causa retardo del crecimiento. Ha habido reportes ocasionales de enanismo en perros y gatos, pero el enanismo por deficiencia de la GH parece ocurrir en primera instancia como una condición genéticamente transmitida (heredabilidad recesiva autosomal) en perros Pastor Alemán 5 y perros bear Carelian. La condición se debe a la atrofia por presión del LA por quistes de la bolsa de Rathke. 6

Manifestaciones clínicas. Los animales usualmente son presentados a la edad de 3 - 5 meses debido a un pobre crecimiento y a un pelo anormalmente suave y lanoso (Fig. 2 – 9). Lo último se debe a la retención del lanugo o pelos secundarios y a la falta de los pelos

guard. Este desarrollo estático de la piel

el pelo finalmente resulta en alopecia y en

una piel delgada y pigmentada de color marrón grisáceo (Fig. 2 – 9). Inicialmente los perros son animados y están alerta. Tienen un hocico puntudo característico y una expresión facial

parecida a la de un zorro (Fig. 2 –10). Parecen pequeños pero no tienen un contorno corporal desproporcionado y en

la mayoría de los casos no hay un retardo

notable en la dentadura. En el primer año

o dos de vida las funciones de las otras

células adenohipofiseales usualmente no están seriamente alteradas, por lo tanto la

función de las tiroides y de las gónadas permanecen normales o cerca de lo normal (Fig. 2 – 10), y las placas de crecimiento se cierran antes del año de edad. Sin embargo, con el tiempo y con mayor probabilidad con la progresión de la formación del quiste en la pituitaria, los animales se vuelven menos activos. También pueden desarrollar inapetencia,

Fig. 2-9. Izquierda. Dos perros Pastores Alemanes de tres meses de edad con enanismo por

Fig. 2-9. Izquierda. Dos perros Pastores Alemanes de tres meses de edad con enanismo por la pituitaria. La apariencia lanuda del pelo se debe a la falta total del desarrollo de los pelos guard primarios. Derecha. Un perro Pastor Alemán enano al año de edad. Existe casi una completa alopecia troncal. La escala es en centímetros.

finalmente resultan en un perro delgado, desanimado y sin pelo con una apariencia como de tristeza. La situación con frecuencia es alcanzada a la edad de 2 o 3 años y se asocia comúnmente con hipotiroidismo secundario severo y falla renal. Lo último puede tener un componente renal y uno prerenal, ej. Mal desarrollo de los glomérulos debido a la falta de la GH y a la baja presión de filtración por causa de la falta de los glucocorticoides y de la tiroxina.

Diagnóstico diferencial. El hipotiroidismo congénito puede ser el diagnóstico diferencial más importante, aunque la apariencia de estos animales es muy diferente a la vista en el hipotiroidismo (ver 3.2). También se debe considerar la posibilidad de que el animal aparentemente enano es el resultado de una monta inesperada y no deseada con un perro de menor tamaño o es simplemente un individuo pequeño en la variación biológica normal (Fig. 2 – 11). El retardo del crecimiento también puede ser el resultado de malnutrición o de anormalidades congénitas de los órganos vitales tales como el corazón, el hígado y los riñones. La administración de corticoides a una edad temprana también

muy rápidamente retarda el crecimiento (ver 4.3.3).

Diagnosis. Aunque el diagnóstico clínico puede ser muy obvio, para el diagnóstico definitivo se requiere la medición de la GH en el plasma, empleando un radioinmunoensayo homólogo. Ya que

los valores de GH basales pueden ser muy

altos en animales sanos, se debe desarrollar una prueba de estimulación (Fig. 2-12, 2- 16; Capítulo 13). La secuencia de aminoácidos del IGF –1 es menos especie – específico que la de la hormona del crecimiento y por esta razón

este puede ser medido en una prueba

heteróloga. En Pastores Alemanes enanos

las concentraciones plasmáticas del IGF-1

usualmente son bajas, aún cuando la edad

y el tamaño son tomados en cuenta, 3,7

pero estás medidas no proporcionan el diagnóstico definitivo como lo hacen las mediciones de la GH antes y después de

la estimulación.

A fin de evaluar la presencia del

hipotiroidismo secundario debe

desarrollarse la prueba de estimulación de

la TSH (Capítulo 13).

Tratamiento. La GH del perro no está disponible para uso terapéutico y por ello

Fig. 2.10. Izquierda. Un perro Pastor Alemán enano de un año de edad. Lo alerta,
Fig. 2.10. Izquierda. Un perro Pastor Alemán enano de un año de edad. Lo alerta, la cara como la de un zorro son lo característico de estos
animales. Derecha. Los testículos se desarrollaron bien y el semen contenía motilidad espermática.

Fig. 2-11. Izquierda. Un perro de un año de edad, comprado como un Bouvier de Flandes y remitido para el examen debido a su pequeña estatura. Los miembros anteriores acondroplásicos y el seguimiento se su historia indicó que esto fue el resultado de una inadecuada monta y no de pura raza. Derecha. Dos machos Bulldog Francés de 12 semanas de edad de la misma camada, el de la izquierda fue remitido para el examen a causa de su crecimiento retardado. Esto podría ser explicado por su pequeño tamaño al nacimiento y su pérdida con frecuencia en la competencia de la succión. Con alimentación suplementada se convertirá en una Bullgog Francés adulto y sano, aunque de pequeño tamaño.

Fig.2-12. El efecto de la administración intravenosa de 1 µg de GHRH por Kg de

Fig.2-12. El efecto de la administración intravenosa de 1 µg de GHRH por Kg de peso sobre las concentraciones plasmáticas de la GH en perros saludables (promedio +/- S.E.M., línea roja) y en el Poodle mostrado en la Fig. 2-13 (línea azul).

ha habido intentos de tratar los caninos afectados con GH porcina, bovina o humana tres veces semanalmente por vía subcutánea a dosis de 0.1 – 0.3 UI por kilogramo de peso. Algunos crecimientos nuevos de pelo se han reportado, pero los resultados en general han sido pobres. El uso de la GH humana se ha explicado por el desarrollo de los anticuerpos contra la GH heteróloga. 8 El reemplazo de la hormona tiroidea debe iniciarse (ver 3.3.1) tan pronto como se evidencie el hipotiroidismo secundario.

Pronóstico. A la edad de los 3 a 5 años el animal usualmente se ha vuelto calvo, delgado y desanimado. Estos cambios parecen ser el resultado de la pérdida progresiva de las funciones de la pituitaria y con frecuencia no se puede prevenir con el tratamiento del hipotiroidismo secundario. Además, la expansión continua del quiste pituitario puede deteriorar la función del tejido cerebral adyacente y con esto contribuye a la desdicha del animal. Es este estado los propietarios solicitan que el animal sea sacrificado, si ellos no lo han contemplado con anterioridad.

2.2.2 Disturbios adquiridos de la liberación de la hormona del crecimiento (muchas preguntas sin resolver) En años recientes ha habido reportes sobre la presentación aislada de una deficiencia de la hormona de crecimiento en perros adultos. Se ha propuesto que tal deficiencia puede explicar algunas formas de alopecia que no parecen ser causadas por enfermedades clásicas conocidas que están asociadas con la atrofia de la piel y la pérdida del pelo (hipotiroidismo e hiperadrenocorticismo). Las inyecciones con GH heteróloga se han reportado como benéficas en estos casos de alopecia, la cual principalmente involucra el tronco y las superficies caudales de los muslos pero no las piernas (Figs. 2 – 13, 2- 14). Esta forma de alopecia se ha reportado que ocurre en los machos Pomerania, los poodles, los chow chow, y los terriers Aireadle a cualquier edad pero usualmente comenzando de 1 a 2 años de edad. (Fig. 2- 15). Estas observaciones y los resultados del tratamiento con GH heterólogas, aunque pobres a moderados, han llevado a nombres como “deficiencia de la hormona de crecimiento al comienzo de la adultez” y “dermatosis sensible a la hormona del crecimiento”. La entidad no parece estar bien definida, cerca de un tercio de los casos se ha encontrado una respuesta normal a la estimulación de la GH. Aun en algunos casos en los cuales hay una respuesta normal a la estimulación, el tratamiento con la GH fue reportada como efectiva. En otros, aparentemente medidas no relacionadas como la castración o la administración de testosterona fueron seguidas de la aparición de nuevo pelo. 9 además, en un estudio en Pomeranians, con y sin alopecia, las concentraciones circulantes promedio de GH no incrementaron significantemente en ningún grupo después de la estimulación. 10

Fig. 2-13. Izquierda. Un macho Poodle de seis años de edad con alopecia troncal. La

Fig. 2-13. Izquierda. Un macho Poodle de seis años de edad con alopecia troncal. La ausencia de otros signos físicos o de laboratorio de una enfermedad endocrina conocida lleva a la sospecha de un defecto en la secreción de la GH. Los niveles basales de la GH en el plasma fueron bajos (<0.3 y 0.8 µg/l) y después de la prueba de estimulación aumentó muy poco (<0.8 y 2.5µg/l). Derecha. El mismo perro después de la destrucción de la corteza adrenal con o.p’d-DDD. La prueba de la dexametasona no indicó hiperadrenocorticismo pero las mediciones repetidas de la excreción urinaria de corticoides sugirió leve hiperadrenocorticismo (ver Capítulo .13).

Es por esto que la relación propuesta entre algunas formas de la alopecia al comienzo de la adultez y la disminución de la secreción de la hormona del crecimiento no esta sobre un fundamento muy sólido. Aun así, no es probable que exista una verdadera deficiencia de la hormona del crecimiento; cuando las concentraciones plasmáticas del IGF-1 se han medido, ellas regularmente han estado en los valores de referencia. También, en contraste para los perros con deficiencia congénita de la GH, estos animales con frecuencia tienen concentraciones plasmáticas de GH que se pueden medir (Fig. 2-16). En algunos perros adultos con o sin alopecia no hay respuesta o sólo una débil respuesta de la GH plasmática a la estimulación con GHRH (1µg/kg), o la agonista α adrenérgico, la clonidina (10µg/kg),o su análogo estructural xilazine (100µg/kg). Esta falta de respuesta en la mayoría probablemente un disturbio aislado, no hay evidencia de la intervención de las otras hormonas de la pituitaria. La causa de esta secreción de GH defectuosa es desconocida. De las posibles explicaciones, Ej., (1) una lesión

primaria de la pituitaria, (2) una disminuida estimulación suprapituitaria por la GHRH, o (3) control inhibitorio suprapituitario aumentado, el último parece ser lo más probable en algunos de los casos. Esto incluye la posibilidad que un control inhibitorio aumentado de la secreción de la GH por la somatostatina domina la influencia estimuladora de la GHRH. El candidato más posible de inducir este cambio en el control balanceado de la liberación de la GH son los glucocorticoides, hormonas bien conocidas que suprimen la respuesta de la GH a varios estímulos en el perro. 11 Ciertamente, hay evidencia que sugiere que en al menos algunos de los perros con alopecia y con niveles insensibles de GH, hay una muy leve forma de hiperadrenocorticismo (ver Figs. 2-13, 2- 14; también la Sección 4.3). 7 En otros este no parece ser el caso u la alopecia permanece inexplicable hasta hoy. Para el tratamiento la lector es referido a la Sección 2.2.1, pero una vez más se enfatiza que el uso de la GH heteróloga puede originar la formación de anticuerpos (Fig. 2-17), los cuales pueden hacer el tratamiento no efectivo y llevar a reacciones anafilácticas. 8

Fig. 2.14. Izquierda. Un Yorkshire Terrier de 8 años de edad con alopecia de dos
Fig. 2.14. Izquierda. Un Yorkshire Terrier de 8 años de edad con alopecia de dos años de duración. Las concentraciones plasmáticas
de la GH fueron bajas y no respondió a la estimulación con GHRH. Los resultados de la prueba de la dexametasona y de la
proporciones corticoides/creatinina urinaria estuvieron alrededor del límite superior del rango de referencia. La destrucción de la
corteza adrenal con o,p’-DDD resulto en el nuevo crecimiento del pelo (derecha).

Fig. 2-15. Izquierda. Un Pomeranian macho de 8 años de edad en el cual se aumento la alopecia progresivamente durante un año. Aunque este tipo de alopecia se ha presumido que se presenta debido a la deficiencia de la GH, los bajos niveles de la GH que no responden a la estimulación también se han encontrado en los Pomeranians sin alopecia. Derecha. Una hembra Aireadle Terrier de dos años de edad con el tipo de alopecia sobre los flancos que se ha descrito para la deficiencia de la GH. Hubo un lento pero completo recrecimiento del pelo durante los siguientes seis meses sin ningún tratamiento. Esta es una condición de causa desconocida y es remitida como un “alopecia estacional del flanco”, aunque el carácter estacional de la alopecia no siempre es evidente. 34

2.2.3

crecimiento

Exceso

de

la

hormona

de

La hipersecreción de la GH en el adulto da como resultado una acromegalia, una enfermedad insidiosa asociada con el sobrecrecimiento del tejido óseo y del tejido blando. La condición se conoce que se presenta en perras de mediana edad, gatos de mediana edad y viejos, predominantemente en machos.

Patogénesis. La patogénesis del exceso de la GH es completamente diferente en

las dos especies. En las hembras la progesterona endógena (metaestro) o progesterona exógena (usada en la prevención del estro) puede dar origen a la hipersecreción de la GH que resulta en la acromegalia y en la intolerancia a la glucosa. 12 Este exceso de GH inducido por la progesterona se origina de los focos del epitelio ductotubular hiperplásico en la glándula mamaria (Fig. 2-18). 13 Esta GH mamaria es bioquímicamente idéntica a la GH de la pituitaria. 2b En el gato la acromegalia es causada por tumores primarios de la pituitaria que

secretan excesivas cantidades de GH. 14 También en los gatos los progestágenos inducen la expresión de la GH en el tejido mamaro 2b , pero la hormona no parece alcanzar la circulación sistémica. 15

Manifestaciones clínicas. Los signos y los síntomas de la hipersecreción de GH tienden a desarrollarse lentamente y son caracterizados inicialmente en el perro y en el gato por la inflamación del tejido blando de la cara y del abdomen. Estos cambios son fácilmente apreciados cuando, afortunadamente, se pueden comparas las fotografías tomadas con 1 - 2 años de diferencia (Fig. 2-19).

tomadas con 1 - 2 años de diferencia (Fig. 2-19). Fig. 2-16. La influencia de la

Fig. 2-16. La influencia de la administración de la GHRH (1µg/kg i.v.) sobre la concentraciones plasmáticas de GH en dos Poodles de mediana edad con alopecia y liberación defectuosa de la GH (panel superior) y dos Pastores Alemanes jóvenes con deficiencia congénita de GH de origen pituitario 7 . Note que en los Poodles hubo alguna secreción basal de GH.

Los cambios del tejido blando pueden ser la razón de la presentación del perro pero la mayoría de las veces ellas son tan

graduales que no impresionan a los propietarios lo suficiente para mencionarlo espontáneamente. Aún cuando se les pregunta, los propietarios pueden responder que los rasgos faciales las dimensiones corporales han efectivamente aumentado. El propietario de una hembra golden retriever respondió: Ella ahora casi parece un macho”.

retriever respondió: Ella ahora casi parece un macho”. Fig. 2-17. Ilustración de la formación de anticuerpos

Fig. 2-17. Ilustración de la formación de anticuerpos después de la administración de la hormona de crecimiento heteróloga delineado por la unión de la hormona del crecimiento humana biosintética (hGH) a las proteínas plasmáticas en dos cachorros Pastores Alemanes con deficiencia congénita de la hormona de crecimiento (líneas rojas) y en dos Poodles con supuesta deficiencia adquirida de GH (líneas azules) que finalmente probaron como un leve hiperadrenocorticismo. 8 Muy recientemente se ha reportado que, aunque no hay 100% de homología a nivel genómico, las moléculas de GH trasladadas de los cerdos a los perros son idénticas. 2a,2b Por esto las reacciones adversas no se esperan con el uso de la GH porcina biosintética o purificada, si está disponible.

En algunos perros la hipertrofia severa de los tejidos blandos de la boca, la lengua y la faringe causa ronquido y aún disnea respiratoria. Aquellos perros en los cuales la condición se ha desarrollado durante la fase luteal del ciclo estral son usualmente presentados con poliuria (y algunas veces polifagia) como el síntoma principal. La poliuria con frecuencia esta sin glucosuria, pero puede manifestarse la diabetes mellitus después de exposiciones repetidas al exceso de la GH durante el metaestro.

Fig. 2-18 . Efecto de la resección mamaria sobre los niveles plasmáticos de GH en

Fig. 2-18. Efecto de la resección mamaria sobre los niveles plasmáticos de GH en una perra con acromegalia inducida por los progestágenos. El momento 0 es el tiempo de la primera incisión quirúrgica. Las líneas punteadas indican el límite superior del rango de referencia para los niveles plasmáticos basales de GH.

En los gatos la razón para sospechar el exceso de GH es casi exclusivamente la diabetes mellitus resistente a la insulina. Los gatos con acromegalia que se han descrito han tenido diabetes mellitus que solo podía ser controlada con dosis de insulina en exceso de 30 U/día. Los gatos afectados también pueden tener disnea debido a falla cardiaca congestiva. 14 El examen físico revela varios grados de cambios del tejido blando y del óseo, incluyendo una cabeza pesada y pliegues gruesos de la piel, especialmente en la nuca y prognatismo y amplios espacios interdentales (Fig. 2-20). En los gatos la cabeza puede también volverse maciza y puede tener rasgos más pronunciados, probablemente debido en parte al sobrecrecimiento de las estructuras óseas unidas a los senos paranasales (Fig. 2-21). El exceso prolongado de GH también lleva a visceromegalia generalizada involucrando la lengua, las glándulas salivares, y los órganos abdominales. Lo último causa agrandamiento del abdomen (Fig. 2 – 22). Las investigaciones de rutina en el laboratorio muchas veces revelaran la hiperglicemia, especialmente en los gatos.

revelaran la hiperglicemia, especialmente en los gatos. Corte histológico de la glándula mamaria de una perra

Corte histológico de la glándula mamaria de una perra tratada con progestágenos, inmunoteñida indirectamente con GH anti- canina de mico. La tinción inmunopositiva esta localizada en las células del epitelio del ducto hiperplásico. 13

En los perros los niveles plasmáticos de

la fosfatasa alcalina también pueden estar

aumentados. Esto puede deberse en parte

a la actividad de los glucocorticoides la

cual es intrínseca a los progestágenos. 16

El examen radiográfico de los perros no agrandara los signos físicos observados del sobrecrecimiento del tejido blando y del óseo. En los gatos la enfermedad puede complicarse por la artritis degenerativa con reacción periostal periarticular, la cual puede requerir examen radiográfico. 14

Diagnóstico diferencial. En los casos pronunciados las características clínicas, incluyen la historia clínica específica en perros y gatos, no son fácilmente confundidas con las de otras enfermedades. Sin embargo, en algunos perros los cambios metabólicos llevan a poliuria, polifagia e hiperglicemia, la cual junto con el aumento del tamaño del abdomen, pueden imitar los signos del hiperadrenocorticismo. Los pliegues repetitivos de la piel sobre la cabeza pueden sugerir la posibilidad del hipotiroidismo.

Fig. 2-19. Izquierda. Una hembra Shepherd Bélgica mongrel a la edad de Derecha. La misma

Fig. 2-19. Izquierda. Una hembra Shepherd Bélgica mongrel a la edad de

Derecha. La misma perra cuando se presentó dos años después para el examen debido a la disminución en la resistencia, intolerancia al calor (frecuente jadeo, preferencia por lugares fríos), crecimiento exagerado del pelo, aumento del tamaño abdominal, y estridor inspiratorio. Las altas concentraciones plasmáticas de GH (> 45µg/l) se había inducido con tres inyecciones anuales de

medroxiprogesterona acetato para la prevención del celo.

los 3 años,

fotografiada en el jardín del propietario.

Diagnóstico. El diagnóstico del exceso de GH puede generalmente ser establecido midiendo las concentraciones basales de GH en el plasma. La GH felina también

puede ser

radioinmunoensayo homólogo desarrollado para el perro. Los valores basales en esta condición con frecuencia exceden el límite superior de los rangos de referencia (6µg/l) y con una sola medición puede ser diagnosticado. Sin embargo, si la enfermedad es leve o si solo esta comenzando, las concentraciones basales de GH pueden estar elevadas ligeramente. Al contrario, un valor alto puede ser el resultado de un pulso secretor en un sujeto normal. También hay condiciones de enfermedad asociadas con anorexia y malasia en las cuales la secreción de GH puede estar aumentada. Especialmente en los perros, 3 a 5 mediciones repetidas con intervalos de 10 minutos pueden ser útiles, ya que la concentración plasmática de la GH no fluctúa en perros acromegálicos como lo hace en los perros sanos. Niveles insensibles normales o elevados de GH a la estimulación (Capítulo 13) también soportan el diagnóstico en los perros. La medición del IGF-1 también puede contribuir en el diagnóstico. Como se menciono anteriormente, la concentración

medida en un

plasmática del IGF-1 es dependiente de la GH. Estando unido a la proteína transportadora, esta mucho menos sujeto

a la fluctuación que las GH. Las

concentraciones del IGF están comúnmente más altas en los perros acromegálicos que el los perros sanos de similar tamaño corporal, pero pueden sobreponerse más que la GH.

En los gatos la excesiva GH es secretada

por un tumor en la pituitaria. De esta forma la hipersecreción de la GH se ha demostrado en el gato, la pituitaria debe ser visualizada por tomografía computarizada, si es posible. La documentación del tamaño y la expansión del tumor de la pituitaria es valioso para el pronóstico y también para monitorear al respuesta al tratamiento.

Tratamiento. La acromegalia canina puede tratarse fácil y efectivamente

retirando los progestágenos exógenos y /o realizando la ovariohisterectomía. El animal puede cambiar después dramáticamente (Fig. 2-22), debido a la reversión de los cambios en el tejido blando. El tamaño del abdomen disminuye, como lo hace el engrosamiento de los tejidos blandos en

la región orofaríngea y con esto el

ronquido asociado. Los cambios

Fig. 2-20. La perra mostrada en la Fig. 2-19, después de que su pelo ha

Fig. 2-20. La perra mostrada en la Fig. 2-19, después de que su pelo ha sido cortado. Izquierda. La cabeza, el tronco y los miembros anteriores tienen una apariencia áspera y brusca y la piel sobre la nuca esta distribuida en pliegues. Derecha. Prognatismo, espacio amplio de los dientes, y una lengua relativamente larga.

corporales parecen ser irreversibles pero no parecen causar problemas al animal. En los casos en que el exceso de GH no lleva a un agotamiento completo de las células pancreáticas β, la eliminación de la fuente del progestágeno por la ovariohisterectomía puede prevenir una diabetes mellitus persistente (Fig. 2- 23).

Problemas serios pueden originarse en los

perros en los cuales el progestágeno causa

la acromegalia y se ha administrado solo

recientemente. Su acción puede persistir por varios meses y no hay alternativa sino

esperar que se termine su efecto. Una alternativa sería especialmente útil en estos casos, pero hasta ahora solo se ha probado el uso efectivo de un antiprogestágeno sintético (RU 486). 17 Aún no existen experiencias con la

administración a largo plazo de esta droga

y como también es un glucocorticoide

antagonista debe utilizarse con precaución. Al final de todo puede decidirse la mastectomía total. (Fig. 2-

18).

En los gatos el tratamiento debe dirigirse

al tumor de la pituitaria y para esto hay

tres posibilidades: hipofisectomía, irradiación y medicación. Con cualquiera de las tres se tiene poca experiencia. Del limitado número de casos reportados uno puede concluir que los tratamientos

médicos con drogas como el agonista de la dopamina, la bromocriptina no son muy efectivos en el gato. Un análogo de la somatostatina de larga acción a puede disminuir los niveles circulantes de la GH (Fig. 2- 24), pero es cuestionable si se volverá aplicable en la práctica clínica ya que tiene que ser inyectada varias veces al día y es muy costosa. No hay reportes sobre el uso a largo plazo de esta droga. La irradiación con cobalto ha resultado en la mejoría temporal en un gato. 14 La hipofisectomía puede convertirse en el tratamiento de elección para los tumores más pequeños de la pituitaria.

Pronóstico. En los perros con exceso de GH inducido por progestágenos el pronóstico es bueno después de la eliminación del causante. La diabetes mellitus resultante del exceso de GH algunas veces es reversible después de la reversión del exceso de GH. La persistencia del exceso de GH esta acompañada con la resistencia a la insulina, la cual puede ser muy severa (ver también Sección 5.2.1). En los gatos el pronóstico a corto plazo es relativamente bueno, pero aunque la diabetes mellitus resistente a la insulina puede ser manejada en general satisfactoriamente, requiere grandes dosis de insulina, con gastos considerables. Las

Fig. 2-21. Izquierda. Un gato macho castrado de 10 años de edad con diabetes mellitus
Fig. 2-21. Izquierda. Un gato macho castrado de 10 años de edad con diabetes mellitus y acromegalia. Es un gato robusto con rasgos
faciales algo bruscos, aunque de acuerdo al propietario su apariencia no ha cambiado. Derecha. Imagen de TC aumentada por
contraste a través de la fosa pituitaria que en este gato reveló un gran tumor de la hipófisis.

Fig. 2-22. Arriba. Una hembra Beagle de 8 años de edad con severa acromegalia y diabetes mellitus que ha desarrollado durante el metaestro concurrente. Note el tamaño corporal y la lengua larga.- Abajo. La misma perra, tres meses después de la ovariohisterectomía. El sobrecrecimiento del tejido blando ha revertido pero no los cambios óseos como el prognatismo y la amplitud entre los espacios interdentales.

Fig. 2-23. Concentraciones plasmáticas de GH e insulina (escala log) en la perra mostrada en

Fig. 2-23. Concentraciones plasmáticas de GH e insulina (escala log) en la perra mostrada en la Fig. 2-22, inmediatamente antes y después de la ovariohisterectomía (flecha). La perra estuvo en la fase luteal del ciclo sexual y había desarrollado hiperglicemia persistente. Después de la eliminación de la resistencia a la insulina, Ej., el exceso de GH inducido por progestágenos, la hiperinsulinemia y la hiperglicemia desaparecieron.

complicaciones como la falla congestiva cardiaca o un tumor en expansión de la pituitaria con frecuencia resultan en la muerte o en la eutanasia en 1 – 2 años.

resultan en la muerte o en la eutanasia en 1 – 2 años. Fig. 2-24. Las

Fig. 2-24. Las concentraciones plasmáticas de GH y ACTH de un gato castrado de 10 años de edad (Fig. 2-21) con diabetes mellitus y acromegalia, antes y después de la administración intravenosa de 50µg del análogo de la somatostanina, la octreotida.

2.2.4 Prolactina y pseudopreñez en el perro.

La pseudopreñez es un síndrome el cual va más o menos la fase luteal extendida de unos ciclos ováricos no preñados en la perra. Si la naturaleza del síndrome es leve se refiere generalmente a un

pseudopreñez fisiológica o inaparente En contraste, en la pseudopreñez clínica o aparente, el desarrollo mamario y /o los cambios en el comportamiento son escasamente distinguibles de los cambios de la preñez retardada o de la lactancia. Algunas razas como el Afgano y el Basset hound parecen estar predispuestas al desarrollo de la pseudopreñez aparente.

Patogénesis. La secreción de la progesterona durante la fase luteal y durante la preñez en las perras (no en las gatas) es muy similar (ver Capítulo 7). Por esto no es sorprendente que en algunas condiciones las perras la desarrollan, las cuales están muy cercanas a la imitación de una preñez. Durante la segunda mitad de la preñez aumentan las concentraciones plasmáticas de la PRL. En la mayoría de las perras no preñadas las concentraciones de prolactina varían solo ligeramente durante las fases folicular y luteal (alrededor de 7µg/l). Sin embargo, en los perros en que se desarrolla la pseudopreñez aparente en la segunda mitad de la fase luteal, los elevados niveles de PRL están alrededor

fase luteal, los elevados niveles de PRL están alrededor Fig. 2-25. Promedio (+/- SEM) concentraciones plasmáticas

Fig. 2-25. Promedio (+/- SEM) concentraciones plasmáticas de PRL de 6 perras con pseudopreñez antes y durante 10 días de la administración de metergolina (dos veces al día 0.1 mg/kg). La flecha marca el comienzo del tratamiento. La barra

horizontal indica los rangos de referencia en la perras con anestro. (Cortesía de los Drs. K.J.W. van Cleef, E.H.H. Grevelt y A.C. Schaefers – Okkens).

de 35µg/l. Esto puede ser consecuencia de un descenso rápido en la secreción de la progesterona. Una disminución rápida en la secreción de la progesterona, como ocurre por ejemplo después de una ovariectomía durante la fase luteal, parece ser un factor precipitante importante para la pseudopreñez.

Manifestaciones clínicas. Alrededor de las 4 - 8 semanas después del estro algunas perras, con pseudopreñez pueden presentar un comportamiento el cual puede ser interpretado como la construcción del nido y el cuidado de su descendencia.; puede incluir la resistencia a dejar el hogar, agresión y la maternidad de objetos. Otras pueden volverse inquietas, algo de anoréxicas y pueden demostrar frecuente lamido de su abdomen. Las glándulas mamarias se pueden desarrollar de tal manera que el contorno corporal se asemeja a la última etapa de la preñez o a la lactancia. La secreción mamaria varía de solo unas pocas gotas de un líquido claro o parduzco a considerables cantidades considerables de leche como tal.

Pronóstico y tratamiento. En la mayoría de los signos la pseudopreñez cesarán

espontáneamente después de un par de semanas. En algunos casos, sin embargo, los cambios son muy severos y de larga duración que los propietarios no pueden controlarlos y preguntan por el tratamiento. Los niveles de PRL pueden ser suprimidos y la pseudopreñez terminada con la administración de:

1. El agonista de la

la

bromocriptina b a una dosis

de 10µg/kg dos veces al

14 días. El ocurre puede

dopamina,

día por

10

vómito

que

frecuentemente

evitarse reduciendo la dosis a la mitad por los cuatro primeros días y administrando la droga después de las comidas. 2. El antagonista de la serotonina, la metergolina c a una dosis de 0.1 mg/kg

dos veces al día por 8 días.

Esta droga disminuye la liberación de la PRL (Fig. 2 – 25) sin el riesgo del vómito, pero puede ocurrir

la hipersecreción, algunos se vuelven más agresivos,

y son frecuentes los lamentos.

2.2.5 Tumores de la pituitaria

las manifestaciones de los tumores pituitarios pueden ser endocrinas y no endocrinas. Los aspectos endocrinos que comprometen el exceso de hormonas son discutidos en las anteriores secciones y en la Sección 4.3.1. Las manifestaciones no endocrinas resultan de la presión por el tumor sobre las estructuras adyacentes en el cerebro. Además, tales pacientes pueden tener fallas de la pituitaria anterior. Como es el caso con los quistes expandidos en la pituitaria en perros jóvenes (ver 2.2.1), las grandes masas pituitarias pueden causar deficiencia parcial o completa de las hormonas de la hipófisis anterior. En principio, la deficiencia de las seis hormonas principales (LH, FSH, GH, TSH, ACTH, y PRL) puede ocurrir. El agrandamiento de la hipófisis también puede tener consecuencias sobre la función del LP (ver 2.3.1).

Manifestaciones endocrinas. En el adulto, la deficiencia de la GH no se reconoce fácilmente como un síndrome patológico, aunque la deficiencia de GH por largo

Fig. 2-26. Un macho Boxer de 9 años de edad con un gran tumor pituitario

Fig. 2-26. Un macho Boxer de 9 años de edad con un gran tumor pituitario e hipotiroidismo secundario, solo manifestado por somnolencia, ligera alopecia en la ingle y en los flancos, y un pelo delgado (izquierda). Hubo una atrofia marcada de los testículos (derecha), Aún no habían signos neurológicos.

tiempo se dice que causa atrofia de la piel

y adneza llevando a alopecia (ver 2.2.2).

la deficiencia de TSH ocurre relativamente tarde en el curso del hipopituitarismo y se discute en la Sección 3.3.2. La falla adrenocortical secundaria puede ocurrir tarde en el desarrollo de grandes tumores de la hipófisis. La deficiencia resultante de cortisol (ver también 4.2.2) puede contribuir al deterioro gradual del animal

y una enfermedad relativamente trivial o

una anestesia pueden precipitar el colapso vascular. La deficiencia de

gonadotropinas en las hembras caninas puede permanecer desapercibida debido a los intervalos naturalmente largos interestros. En el caso raro de un tumor produciendo excesiva PRL, el anestro puede asociarse con la galactorrea. En los perros la continua disminución en la secreción de las gonadotropinas resulta en atrofia testicular (Fig. 2 – 26). Los testículos son muy pequeños y blandos y el epidídimo igual es más fácilmente delineado que lo que es normal. La falla de la pituitaria posterior es rara en la enfermedad primaria de la hipófisis anterior, aunque se ha encontrado en asociación con tumores muy grandes (ver también 2.3).

Efectos del tumor. La expansión suprasellar continua del tumor ejerce presión sobre el diafragma sellae matter, el hipotálamo y se la expansión es lo suficientemente rostral, el quiasma óptico. Se puede esperar que esto cause dolor de cabeza y defectos del campo visual en el perro y en el gato, al igual que en el hombre, pero debido a la falta de una autoanamnesis, el veterinario debe confiar en los vagos e inespecíficos síntomas. Estos incluyen letargo, una tendencia a ver encierros y a una disminución del apetito. 18,19 La sospecha de un efecto del tumor pituitario puede sostenerse por la descripción hecha por el propietario de la tendencia del animal a bajar su cabeza para evitar ser golpeado suavemente. El agrandamiento progresivo de la masa puede dar origen a anormalidades neurológicas severas como tambaleos, head pressing y giros. Usualmente no se presentan ataques. En el perro y en el gato los tumores de la pituitaria raramente causan presión sobre el quiasma óptico lo cual haría que se notarán los disturbios visuales por parte del propietario. El examen físico puede revelar una variedad de signos, incluyendo entorpecimiento, uno o más signos neurológicos descritos antes, pérdida de peso debido al aumento de la anorexia, y

Fig. 2-27. Imágenes de TC transversales de los cr áneos de tres perros y un

Fig. 2-27. Imágenes de TC transversales de los cráneos de tres perros y un gato. Arriba izquierda. Un Beagle sano. Aumento por contraste capaz de visualizar el tamaño normal de la pituitaria, los márgenes de la cual son indicados por A-B (3.6 mm.) y C-D (5.0 mm.) . Arriba derecha. Aumento por contraste que reveló una pituitaria definitivamente agrandada (A-B = 8.6 mm. Y C-D = 9.2 mm.). Izquierda abajo. Una hembra Australian Terrier de 10 años de edad con hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria resistente a la dexametasona sin síntomas neurológicos notables. Aumento por contraste reveló una pituitaria muy grande (A-B mm. Y C-D- = 17.7 mm.). derecha abajo. Un gato de pelo corto castrado de 14 años de edad presentó leves signos y síntomas de hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria y ceguera central. Una pituitaria muy grande fue revelada por al aumento por contraste (A-B = 13.6 mm. Y C – D = 17.9 mm.).

ocasionalmente midriasis con o sin anisocoria. El examen oftalmoscópico raramente revela papiledema.

Diagnóstico diferencial. En parte debido al carácter inespecífico de los signos y los síntomas, el diagnóstico diferencial varía de otras enfermedades neurológicas como las lesiones parasellares y el aumento de la presión intracraneal para los desordenes metabólicos como el hipotiroidismo y la encefalopatía hepática.

Diagnóstico. La evidencia de las bajas funciones basales de las glándulas endocrinas periféricas, Ej., una

concentración plasmática baja de tiroxina

y una excreción baja de corticoides en

orina, pueden soportar la sospecha de la falla de la hipófisis anterior. Sin embargo,

el diagnostico del hipopituitarismo parcial

o total debe preferiblemente hacerse demostrando las deficiencias de las hormonas hipofisiarias. Esto puede ser realizado por las pruebas de estimulación con hormonas hipofisiotrópicas como la GHRH, GnRH, CRH, CRH y TRH. Las mediciones de las respectivas hormonas

pituitarias - GH, LH, ACTH y PRL – permiten la evaluación de la capacidad de reserva de la pituitaria. Aunque estas pruebas pueden al principio ser desarrolladas en un paciente no

hospitalizado es dispendioso hacerlo cuando las pruebas son realizadas por separado. Por lo tanto una prueba combinada de la pituitaria anterior se ha llevado a cabo, en la cual las cuatro hormonas hipofisotrópicas son inyectadas en 20 segundos y las muestras de sangre son recolectadas para las mediciones de todas las hormonas en cada muestra (Capítulo 13). La tomografía computarizada aumentada con contraste proporciona la imagen de la pituitaria (Fig. 2-27 con alta resolución espacial y de contraste, permitiendo la identificación del agrandamiento de la pituitaria y su relación con las estructuras adyacentes. Las imágenes por resonancia magnética tiene aún mayor potencial que la tomografía computarizada.

Tratamiento. La falla de la pituitaria anterior puede tratarse con la sustitución de la producción por las glándulas blanco de la hormona deficiente. Ya que las hormonas gonadales no son esenciales, el

la

tratamiento

tiene

importancia

en

administración

oral

de

la

tiroxina

(10µg/kg dos veces al día) y la cortisona

Los

propietarios usualmente reportan que este tratamiento mejora algo el estado de alerta y también el apetito si el animal ha estado anoréxico. Especialmente cuando por virtud de su tamaño el tumor ya ha tenido efectos neurológicos, la mejoría, si es alguna, será solo temporal. En principio hay tres opciones de tratamientos: terapia médica, hipofisectomía, y radiación (ver también discusión sobre el tratamiento del exceso de la GH en el gato en las anteriores secciones). Los intentos de reducir el tamaño del tumor con drogas neurofarmacológicas como la bromocriptina y la ciproheptadina no han sido exitosos hasta ahora. Aunque la hipofisectomía es usada exitosamente en

(0.25 – 0.5 mg/kg dos veces al día).

exitosamente en (0.25 – 0.5 mg/kg dos veces al día). Fig. 2-28. Relación de la vasopresina

Fig. 2-28. Relación de la vasopresina (Pavp) con la osmolaridad plasmática en 9 perros con hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria (puntos rojos) y 6 perros con hiperadrenocorticismo debido a un tumor adrenocortical (asteriscos azules) durante la infusión de la solución salina hipertónica. El área verde representa el rango en los perros sanos.

el tratamiento del hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria (ver 4.3.1), la técnica empleada aún no permite la remoción completa de tumores pituitarios muy grandes. Se puede obtener un alivio temporal con la remoción subtotal del tumor. En algunos casos el animal puede reiniciar una vida normal durante muchos meses. La irradiación de la pituitaria con megavoltage ha sido exitosa disminuyendo el tamaño del tumor. Dentro de los efectos adversos se encuentran el deterioro de la audición y la enfermedad vestibular central. 20

2.3 Lóbulo posterior

Como se ilustró en la Fig. 2-2, el lóbulo posterior o la neurohipófisis es una extensión del hipotálamo ventral. Las dos hormonas neurohipofiseales son sintetizadas en los núcleos supraóptico y paraventricular en el hipotálamo, de los cuales los axones se extienden a través del tallo de la pituitaria al lóbulo

Fig. 2-29. El efecto de la deprivación de agua sobre el peso corporal, la osmolaridad plasmática (Posm) y la osmolaridad urinaria (Uosm) en un gato castrado de 4 años de edad con una historia de trauma craneal. La flecha representa una inyección de vasopresina acuosa (lisina- vasopresina LVP). En este caso el aumento de la Posm inducida por la deshidratación no llevó a un incremento en la Uosm. Esta en combinación con la aguda elevación en la Uosm después de la administración de la vasopresina justificó el diagnóstico de la diabetes central insípida.

posterior. Las hormonas vasopresina y oxitocina son formadas por neuronas separadas y migran hacia abajo los axones como parte de las proteínas precursoras. Ellas son almacenadas en gránulos secretores en las terminales nerviosas en la neurohipófisis y son liberadas por

Fig. 2-30. En un perro criollo de 5 meses de edad se presentó poliuria. La deprivación de agua llevó a un leve, subnormal aumento en la osmolaridad de la orina (Uosm). La Uosm máxima, ej., cuando una “meseta” es alcanzada, la administración de la vasopresina (lisina-vasopresina, LVP) causo un aumento del 60% en la osmolaridad de la orina. Estas observaciones son compatibles con la diabetes central insípida parcial.

exocitosis dentro del torrente sanguíneo en respuesta al estímulo apropiado. Como en la mayoría de los mamíferos, en los perros y en los gatos la arginina - vasopresina (AVP) u hormona antidiurética (ADH)(en cerdos:

lisina – vasopresina) juega un papel vital

en la conservación del agua. La oxitocina

estimula las contracciones uterinas y la eyección de la leche. Esta sección se concentrará en la vasopresina. La AVP no peptídica es sintetizada como parte de una gran molécula precursora que esta compuesta de un péptido señal, la hormona, una proteína transportadora llamada neurofisina y un glicopéptido. El principal determinante de la liberación de la vasopresina es la osmolaridad plasmática. Además, cambios significantes en el volumen sanguíneo circulante pueden influir la osmoregulación. Las neuronas especializadas llamadas osmoreceptores están concentradas en el hipotálamo anterolateral, el cual está cerca pero separado del núcleo supraóptico. Esta

área es irrigada con sangre de las pequeñas ramas perforantes de las arterias cerebrales anteriores. El principal papel de la vasopresina es regular la homeostasis de los fluidos corporales afectando la reabsorción de agua. El efecto antidiurético es conseguido promoviendo la reabsorción de agua libre de solutos en los tubos distales y colectores del riñón. El mecanismo celular de la actividad de la AVP en el túbulo renal involucra la unión

a sitios receptores V 2 contraluminales

específicos, una respuesta de la adenil ciclasa, y una fosforilación de las proteínas de membrana que llevan a la inserción transitoria de los canales de agua en la membrana luminal de la célula. En presencia de estos canales las moléculas de agua pueden transportarse pasivamente a lo largo del un gradiente osmótico, Ej., desde los túbulos distal y colector hasta la médula renal hipertónica. Los cationes, las drogas y las hormonas pueden influir la acción de la AVP, por

esta razón causa poliuria. El calcio inhibe la respuesta de la adenilato ciclasa a la vasopresina. Los glucocorticoides también interfieren con la acción de la AVP, aunque en los perros la pérdida de reactividad del sistema osmoreceptor también parece contribuir a la poliuria inducida por glucocorticoides 21 (Fig. 2- 28). Los aumentos fisiológicos en el cortisol inhiben la liberación de la vasopresina basal en perros. 22

2.3.1 Deficiencia de vasopresina:

Diabetes central insípida

La diabetes insípida se refiere al paso de grandes cantidades de orina diluida y es en realidad sinónimo de poliuria. En la diabetes central insípida la poliuria resulta de la falta de suficiente AVP para concentrar la orina. La enfermedad se caracteriza por tres hallazgos primarios:

(1) orina diluida a pesar de un fuerte estímulo osmótico para la secreción de la AVP, (2) ausencia de la enfermedad renal, (3) un aumento en la osmolaridad de la orina después de la administración de la vasopresina.

Patogénesis. La insuficiente liberación de la AVP puede ser causada por defectos en varios sitios funcionales en la cadena de eventos los cuales regulan la descarga de la hormona dentro de la sangre. Como resultado, pueden distinguirse diferentes formas de diabetes central insípida. En los perros y los gatos solo dos formas se han reconocido: diabetes central insípida completa y parcial. En el primer tipo hay muy poco aumento en la osmolaridad urinaria con elevada osmolaridad plasmática. Estos animales son esencialmente carentes de AVP liberable (Fig. 2-29). En el segundo tipo la AVP es liberada con elevada osmolaridad

plasmática pero es subnormal en la cantidad (Fig. 2-30). En algunos casos esta moderada liberación de la AVP solo comienza en valores de alta osmolaridad plasmática y por lo tanto puede decirse que no solo esta limitada la capacidad secretora sino que también hay una alta fijación del osmoreceptor. Entre las lesiones que llevan al deterioro de la liberación de la vasopresina, un tumor intracraneal es probablemente la causa en animales de mediana edad y ancianos. 23 Este en la mayoría de las veces es una neoplasia pituitaria primaria (o hipotalámica). Las lesiones metastásicas y las lesiones infecciosas o parasitarias 24 también pueden causar diabetes central insípida. Un daño severo en la cabeza, usualmente asociado con fracturas del cráneo, es una causa rara en los perros y en los gatos (Fig. 2-29); puede darse la remisión espontánea, posiblemente debido a la regeneración de los axones desorganizados en el tallo de la pituitaria. Una causa actualmente en aumento de la diabetes central insípida es la cirugía de la pituitaria (ver 4.3.1). las diabetes insípida se desarrolla inmediatamente después de la cirugía y con frecuencia desaparece espontáneamente después de períodos de día a meses. Cuando el tallo de la pituitaria es seccionado lo suficientemente alto para inducir la degeneración retrógrada de las neuronas hipotalámicas, la diabetes central insípida puede ser permanente. Finalmente, existe la posibilidad de la forma muy llamada idiopática. Este termino es usado en los casos en los que no se pueden demostrar lesiones en la región hipotalámica y / o en la pituitaria. Especialmente puede ser el caso en animales jóvenes, aunque el curso de la enfermedad y / o la autopsia pueden eventualmente revelar una lesión que no pudo ser identificada al inicio. 25

Manifestaciones clínicas. Las principales manifestaciones son poliuria, polidipsia y una continua demanda de agua. Estos síntomas pueden ser súbitos al comienzo

y el máximo flujo de orina alcanzada en

uno o dos días. En los casos severos el consumo de agua y el volumen urinario puede ser inmensa, necesitando la micción casi cada hora en todo el día y la noche. Sin embargo, en las formas incompletas el volumen de la orina puede estar solo moderadamente aumentado. En los casos severos el enorme consumo de agua puede interferir con el consumo de

enorme consumo de agua puede interferir con el consumo de Fig. 2-31. Relación de la vasopresina

Fig. 2-31. Relación de la vasopresina plasmática con la osmolaridad en el plasma (Pavp) durante la infusión de solución salina hipertónica en dos perros con diabetes central insípida causada por un tumor pituitario. 23 Ver también la leyenda de la Fig. 2-28.

alimento y resultar en pérdida de peso. Esto aclarará que los animales en los cuales una gran neoplasia es la causa principal que puede tener signos neurológicos adicionales (ver 2.2.5).

La concentración de orina será menor que

la del plasma (g. e. < 1.010 y Uosm < 290

mosmol/kg) pero en los casos leves osmolaridades más altas (más de 600 mosmol/kg) pueden encontrarse. El examen sanguíneo con frecuencia no

revelará anormalidades excepto por una

hiperparatiroidismo, la hipercalcemia de

ligera hipernatremia debido a una reposición comúnmente inadecuada del agua excretada. Cuando el agua es retenida de los animales con la forma

malignidad y el síndrome de la secreción inapropiada de vasopresina (ver 3.2.2) tienen que ser consideradas. Además hay condiciones como la hepatoencefalopatía

completa de la enfermedad, ellos

y

la falla cardiaca que pueden estar

desarrollan en unas pocas horas una encefalopatía hipertónica amenazante para la vida (Pna + > 170mmol/l; Posm > 375 mosmol/kg), inicialmente

asociadas con la poliuria, aunque en estas enfermedades la poliuria rara vez es un síntoma presente. Este rango de posibilidades pude hacer difícil la tarea de

caracterizada por ataxia y adormecimiento. Esta situación también se puede encontrar cuando la lesión

encontrar el diagnóstico en un animal con poliuria. En el Capítulo 15 una algoritmo presentado puede ser útil.

causante se extiende al centro de la sed y se desarrolla la adipsia. 26

Diagnóstico. La prueba de deprivación

de

agua combinada con la administración

Diagnóstico diferencial. Aparte de la

de

la vasopresina como se ilustra en las

diabetes central insípida hay en principio solo dos desordenes básicos los cuales pueden tenerse en cuenta para la poliuria. Estos desordenes son (1) polidipsia primaria, y (2) diabetes insípida nefrogénica. La polidipsia primaria se dice que ocurre en perros jóvenes hiperactivos que son dejados solos durante el día por muchas horas o han sufrido diferentes cambios en su ambiente. Se ha observado que ubicación del animal en un ambiente completamente diferente puede detener el problema. Sin embargo, hasta ahora no hay reportes convincentes absolutamente seguros que documenten la ocurrencia de esta condición. Hay pocos reportes de caso de diabetes insípidos nefrogénica congénita, una amplia variedad de condiciones causan poliuria. En el animal joven esta puede

Figs. 2-29 y 2-30 y se describe en detalle en el Capítulo 13, es más comúnmente usada para diferenciar las causas de la poliuria. La prueba es difícil de desarrollar correctamente, desagradable para el animal, desocupando severamente la vejiga y es indirecta porque los cambios en la concentración urinaria son usados como índices de la liberación de la vasopresina. Además, los estímulos para la liberación de la AVP son una combinación de hipertonicidad e hipervolemia, especialmente hacia el final del período de la deshidratación. Una forma más directa de diferenciar entre las tres causas básicas de la poliuria es la medición de la vasopresina plasmática durante la estimulación osmótica por la infusión de solución salina hipertónica (Figs. 2-28, 2-31; Capítulo 13). Como en el humano 28 este

ser una enfermedad renal congénita, mientras que en todas las edades la enfermedad renal adquirida puede llevar a poliuria. Especialmente en animales viejos y de mediana edad condiciones (endocrinas) como la diabetes mellitus, el hiperadrenocorticismo, el hipertiroidismo, el piómetra, el exceso de GH inducida por los progestágenos (fase luteal), el

método puede mejorar la exactitud del diagnóstico. La ventaja no esta en las formas severas de la diabetes central insípida, como en aquellas condiciones en donde la prueba estándar indirecta dará un diagnóstico correcto. En todas las demás categorías de poliuria, Ej., en animales que concentran su orina a varios grados durante la deshidratación, la

prueba indirecta puede ser menos confiable. En los perros en los que la poliuria inicialmente ha sido atribuida a la enfermedad renal o a la polidipsia primaria se probó que tenían diabetes central insípida en la prueba directa. Sin embargo, considerando la polidipsia primaria se necesita algo de reserva para la interpretación, como se demostró recientemente en los humanos en que esta sobrehidratación crónica disminuye la liberación de la AVP en respuesta a la hipertonicidad. 29

de la AVP en respuesta a la hipertonicidad. 2 9 Fig. 2-32. Relación de la vasopresina

Fig. 2-32. Relación de la vasopresina plasmática (Pavp) con la osmolaridad del plasma durante la infusión de solución salina hipertónica en dos perros con el síndrome de la antidiuresis inapropiada (SIAD). En uno de los perros hubo un fuerte aumento en los valores de la vasopresina en un umbral muy bajo (puntos azules). En el otro perro hubo una elevación inadecuada de los niveles basales de la vasopresina sin estimular, y el nivel solo comenzó a incrementar cuando la osmolaridad plasmática alcanzo el rango normal (cuadrados rojos); esto es considerado como una “pérdida” constante no suprimible de la vasopresina de la neurohipófisis, con la función normal de los osmoreceptores. 30 Ver también la leyenda de la Fig. 2-28.

Tratamiento. Como para casi todos los péptidos, la vasopresina administrada por vía oral no es efectiva. La vasopresina (lisina) acuosa d puede ser administrada por vía subcutánea en dosis de 2 –5 U, y actuará por solo cerca de 3 horas, por lo tanto el efecto puede ser más notable por el propietario. Su principal uso puede ser en el caso raro de la encefalopatía hipertónica.

El análogo de la vasopresina, la desmopresina, DDAVP (1 – deamino, 9 D-arginine vasopresina) e , proporciona una actividad diurética por cerca de 8 horas. Una gota ( = 1.5 – 4 µg DDAVP) suministrada dos veces al día en el saco conjuntival controla suficientemente la poliuria en la mayoría de los perros con diabetes central insípida. Con la administración de tres gotas al día la producción de orina usualmente retorna a la normalidad.

Pronóstico. En ausencia de una lesión neoplásica los prospectos a largo plazo son buenos. Con el tratamiento apropiado los animales no tienen síntomas. Los animales sin tratar con la forma completa están siempre con el riesgo de desarrollar una deshidratación peligrosa para la vida cuando se deja sin agua por más de unas pocas horas. Los animales con diabetes insípida debida a un tumor pituitario pueden llevar una vida aceptable por muchos meses hasta que la lesión haya alcanzado tal tamaño que se desarrollen los efectos del tumor (ver 2.2.5).

2.3.2 Exceso de vasopresina: síndrome de antidiuresis inapropiada (SIAD)

En este síndrome raro la alta secreción de vasopresina es considerada inapropiada porque ocurre en presencia de la hipoosmolaridad plasmática. Aparte del exceso de vasopresina endógena, también hay la posibilidad que anormalidades similares sean producidas por la administración de la vasopresina. Patogénesis. En los pocos casos que se han descrito, la enfermedad fue considerada idiopática o debido a una lesión intracraneal. 30,31 En el último caso hay la posibilidad de la secreción de la vasopresina por un tumor o una estimulación irritante inespecífica de la liberación de la AVP desde la

neurohipófisis. La

condiciones reportadas en el hombre como causas del SIAD incluyen la secreción ectópica por neoplasia, la secreción eutópica en enfermedades intratorácicas, y las drogas como la vincristina.

de

larga

lista

Manifestaciones clínicas. Los niveles de hipotonicidad llevan a un edema celular generalizado. A diferencia de los tejidos extracraneales que pueden expandirse libremente, el cerebro distendido es comprimido contra el cráneo inquebrantable. La encefalopatía hipotónica resultante causa debilidad y letargo, lo cual puede proseguir con convulsiones, coma y muerte por la peor hipotonicidad. Además de estas manifestaciones neurológicas, los perros descritos hasta ahora también tenían poliuria, la cual parece ser algo paradójico en estas situaciones de exceso de vasopresina. Esto se puede explicar por la observación experimental que la exposición crónica del riñón a cantidades grandes de vasopresina eventualmente lleva al deterioro de la sensibilidad a la hormona.

Diagnóstico diferencial. Cuando el diagnóstico del SIAD es considerado, otras condiciones que pueden estar asociadas con la hiponatremia tienen que excluirse, Ej., insuficiencia adrenocortical primaria, falla cardiaca e hipotiroidismo.

Diagnóstico. La combinación de la hipotonicidad y de las cantidades perceptibles de vasopresina circulante es diagnóstica para el SIAD. Mediciones adicionales durante la infusión de solución salina hipertónica permiten la diferenciación de diferentes formas de la liberación inapropiada de la vasopresina (Fig. 2 –32).

Tratamiento. En los casos en los cuales la causa principal del SIAD no puede ser corregida, se debe restringir el consumo de agua para prevenir una hiponatremia severa. Los antagonistas de la vasopresina desarrollados hasta el momento no se han probado que sean lo suficientemente efectivos para la aplicación clínica. 32

Pronóstico. En la forma idiopática de la enfermedad, la restricción del agua permitirá que los animales vivan casi una vida normal por varios años. Su comportamiento indicará sed continua pero los signos neurológicos solo reaparecerán cuando consuma mucho agua accidentalmente. Si la enfermedad es causada por un tumor, el grado de malignidad y / o la tasa de expansión determinará el pronóstico.

3. Tiroides

3.1. Introducción

En el perro y en el gato las glándulas tiroideas están divididas en lóbulos situándose junto a la traquea desde el tercer al octavo anillo traqueal. Ellos están cubiertas ventralmente por los- músculos esternohiodes y esternotiroides. Las glándulas tiroides normales no son palpables.

Embriológicamente las tiroides se originan de una evaginación de la línea media del epitelio faríngeo. También las células primitivas laterales migran medialmente para fusionarse con los tejidos derivados (derived –median), y estos principalmente contribuyen con las células parafoliculares o C. De esta manera se forma el tan llamado conducto tirogloso. Durante su descenso los remanentes del tejido

pueden persistir a lo largo del curso de su tracto. Rara vez, estos remanentes son el único tejido tiroideo funcional. En tales casos, su secreción puede no ser suficiente para mantener un estado metabólico normal (eutiroideo) (ver 3.2.1)- La unidad básica funcional de la tiroides es el folículo, una esfera hueca de células, de cerca de 30-300 µm de diámetro. La pared del folículo es una capa simple de células epiteliales tiroides. Estas células foliculares son cuboidales cuando están inactivas (Fig. 3- 1) y columnares cuando están activas. El lumen esta lleno con un coloide proteináceo que contiene una gran glicoproteína llamada la tiroglobulina, en la secuencia de la cual las hormonas tiroideas son sintetizadas y almacenadas. Las células C en su gran parte están localizadas en los espacios interfoliculares y secretan la calcitonina (Fig.

3-1).

interfoliculares y secretan la calcitonina (Fig. 3-1). Fig. 3-1. Izquierda: Figura microscópica de la glándula

Fig. 3-1. Izquierda: Figura microscópica de la glándula tiroides de un perro adulto sano. Ilustrando los tamaños variables de los folículos tiroideos. Derecha: tinción de inmunoperoxidasa para las células secretoras de calcitonina o las células parafoliculares en un perro adulto sano.

interno resulta en la 3,3,5’ triyodotironina la cual es metabólicamente inactiva (T 3 reversa o rT 3 ) (Fig. 3-2).

Síntesis y secreción de hormonas. El principal producto hormonal secretado por la glándula tiroidea es la L-tiroxina o 3,5’,3’5’- L – tetrayodotironina (T 4 ). La otra hormona tiroidea, 3,5,3’ – L-triyodotironina (T 3 ) es secretada en cantidades mucho más pequeñas (cerca del 20% de la T 4 ). La mayoría de la T 3 circulante es producida en los tejidos periféricos por la desyonidación del anillo exterior de T 4 . La desyonidación del anillo

El yodo, el principal bloque de la estructura de las hormonas tiroideas, es transportado en forma activa ( “atrapado”) del líquido extracelular dentro de las células foliculares tiroideas, resultando en proporciones de concentración tiroides / plasma de alrededor de 25. Los tejidos diferentes a la tiroides,

como la mucosa gástrica, las glándulas salivares y el plejo coroideo, también tienen un mecanismo de transporte para el yodo. En contraste con las tiroides, estos tejidos no tienen la capacidad de ligar el yodo orgánico.

Todos estos tejidos que concentran yodo también son capaces de concentrar otros aniones monovalentes estructuralmente

de concentrar otros aniones monovalentes estructuralmente Fig. 3-2. Estructuras de los aminoácidos de la tirosina,

Fig. 3-2. Estructuras de los aminoácidos de la tirosina, intratiroidalmente formada por las yodotirosina (MIT y DIT) las yodotironinas (T 4 y T 3 , y dos productos de las deionidación de la T 4 , ej., T 3 y T 3 reversa (3’,5`,3-triyodotironina).

relacionados como el tiocianato (SCN - ), el perclorato (CIO 4 - ) y el pertecnetato (TcO 4 - ). Sin embargo, a diferencia del yodo, estos iones tampoco son orgánicamente ligados en la tiroides y por lo tanto su duración en la tiroides es corta. Esta propiedad junto con su corta vida media física, lo hace el isótopo radioactivo del pertecnetato ( 99m TcO 4 - ) un radionuclide para reflejar la tiroides por scanning scintillation. Una vez en la célula tiroidea, el yodo inorgánico es rápidamente oxidado por la peroxidasa endógena en presencia de H 2 O 2 en

la peroxidasa endógena en presencia de H 2 O 2 en Fig. 3-3. Representación esquemá tica

Fig. 3-3. Representación esquemática de la biosíntesis de la hormona tiroidea (izquierda) y la secreción (derecha): (1) Transporte activo del yodo de la sangre a la célula tiroidea, (2) oxidación del yodo por la peroxidasa a los residuos tirosil de la tiroglobulina (Tg), (3) acoplamiento de dos moléculas de DIT o MIT + DIT para formar respectivamente T3 y T4 (ver también la Fig. 3-2), (4) endocitosis o pinocitosis de las gotas de coloide, (5) fusión de gotas de coloide con lisosomas (Ly) y subsecuente hidrólisis de la Tg con liberación de la T3 y T4, (6) deionidación de las yodotirosinas libres y la reutilización intratiroidal del yodo.

un mediador reactivo que luego es incorporado dentro de los residuos de tiroxina de las proteínas aceptoras, principalmente la tiroglobulina. Estas yodotirosinas (MIT y DIT) en la tiroglobulina pueden combinarse para formar yodotironinas (Fig. 3-2). La fijación orgánica del yodo y el acoplamiento de las

yodotirosinas pueden ser inhibidas por los componentes de la tiourea, los cuales son usados en el tratamiento del hipertiroidismo (ver 3.4.1). La tiroglobulina es yodinada en el borde apical (folicular) de la célula y después es incorporada al coloide por exocitosis (Fig.

3-3).

Para la secreción, la tiroglobulina es reabsorbida dentro de la célula tiroidea por pinocitosis de las gotitas del coloide (Fig. 3-3). Cada gotita de coloide es encerrada en una membrana derivada del borde apical. Esto es combinado con un lisosoma y como el fagolisosoma se mueve hacia el aspecto basal de la célula la gotita se vuelve más pequeña y más densa con la progresión de la hidrólisis de la tiroglobulina por las proteasas lisosomales (Fig. 3-3).

Transporte y metabolismo hormonal. La T 4 y la T 3 plasmáticas en su gran mayoría están unidas a las proteínas. Menos del 0.05% de la T 4 y menos del 0.5% de la T 3 están “libres”. Esta concentración de hormonas libre es la que se mantiene constante por el sistema de retroalimentación y la que aparece paralela a la tasa de la captación celular de estas hormonas. De esta manera esta concentración de la hormona libre determina el estado tiroideo, independiente de la concentración plasmática total. Los niveles de proteínas ligadoras circulantes (la globulina ligadora de alta afinidad; TBG y la albúmina y pre-albúmina de baja afinidad) pueden cambiarse por una variedad de enfermedades y agentes farmacológicos, Ej., salicilatos y fenitona. Especialmente las alteraciones en la concentración de la TBG puede tener un efecto considerable sobre la concentración hormonal total plasmática como con frecuencia es medida, aunque la concentración de la hormona libre puede permanecer sin alterarse. La desyodinación de las yodotironinas es la transformación metabólica más importante de las hormonas tiroideas. Cerca del 80% de la T 4 secretada es desyodinada para formar la T 3 y la r T 3 , principalmente en el hígado y el riñón

y catalizadas por la deyodinasa tipo I. 1 La T 3 tiene tres o cuatro veces más la potencia metabólica de la hormona original, lo cual

significa que casi toda la acción metabólica de

la T 4 puede designarse a la acción de la T 3. La

noción de que la propia tiroides contribuía un

poco a la unión de la T 3 no se aplica en los estados de hiperfunción. En estás situaciones

la tasa T 3 / T 4 del producto secretor aumenta.

Como se menciono anteriormente, la r T 3 tiene poca actividad metabólica y por esto las tasas relacionadas con la monodesyodinación de los anillos externo e interno de la T 4 determinan la cantidad de la hormona disponible metabólicamente activa. Los factores que deterioran la formación de la T 3 , como el ayuno y varias enfermedades no tiroideas, casi siempre aumentan las concentraciones plasmáticas de r T 3. El deterioro selectivo de la desyodinación del anillo externo causa una disminución en la conversión de T 4 a T 3 y una menor degradación de la r T 3 a 3,3’- T 2 . Un determinante importante de si la 5- desyodinación o la 5’-desyodinación se lleva a cabo es la conjugación con el sulfato. La sulfuración de T 3 y T 4 parece ser un paso facilitador en el proceso de la 5-desyodinación por la deyodinasa tipo I, Ej., la formación de la r T 3 –sulfato y 3,3’T2-sulfato.

Regulación de la función tiroidea. La

tirotropina o la hormona estimulante de la tiroides (TSH), una glicoproteína secretada por

el lóbulo anterior de la pituitaria, promueve la

hipertrofia y la hiperplasia de la tiroides, y estimula la síntesis y la secreción de las hormonas tiroideas. Esta secreción de TSH es inhibida principalmente por la T 3 , que es producida en forma local de la T 4 por la deyodinasa tipo II (cataliza la desyodinación exclusivamente en la posición 5’) y también por la T 3 derivada de la T 3 libre (Fig. 3-4). 1 El establecimiento de este mecanismo de retroalimentación cerrado T 4 / T 3 - TSH es modulado por un tripéptido hipotálamico. La hormona liberadora de la TSH (TRH) (ver 1-

2), que estimula la liberación de la TSH, mientras que la somatostatina (ver Fig. 2-5) y posiblemente otros neuropéptidos inhiben la liberación de la TSH.

otros neuropéptidos inhiben la liberación de la TSH. Fig. 3-4. Ilustración esquemática del eje hipotálamo –

Fig. 3-4. Ilustración esquemática del eje hipotálamo – pituitaria – tiroides. La TRH hipotalámica alanza las células tirotrópicas en el lóbulo anterior de la pituitaria por los vasos portales locales y aumenta la secreción de TSH. Las hormonas tiroideas y particularmente ls T3 producida sistémica y localmente, reduce el número de receptores de la TRH sobre la célula tirotrópica, de esta forma, deteriorando su sensibilidad a la TRH.

También existe una regulación interna de la función tiroidea, el cual es especialmente importante en situaciones de insuficiente o excesivo suministro de yodo. Esta autorregulación facilita una adaptación inmediata para el exceso agudo de yodo (Ej., desinfección de áreas grandes de la piel con yodo) bloqueando la fijación orgánica, Ej., inhibición de la peroxidasa tiroidea. Por otro lado, en la deficiencia de yodo la función tiroidea es aumentada antes de que el yodo almacenado (tiroglobulina) se agote. Ambos defectos parecen estar relacionados con la concentración de yodo en la célula folicular.

3.2 Hipotiroidismo en animales jóvenes

Al comienzo de la vida la presencia de las hormonas tiroideas es crucial para el crecimiento y el desarrollo de todos los tejidos corporales y particularmente para el esqueleto. 2 Por lo tanto, además de los signos

del hipotiroidismo de comienzo adulto (ver sección 3.3), el enanismo desproporcionado puede ser un signo notable del hipotiroidismo juvenil o congénito. El hipotiroidismo juvenil puede ser congénito o adquirido. Entre las causas del último esta la clásica deficiencia de yodo, la cual ocurría cuando los propietarios tomaban también literalmente el concepto que los perros y los gatos son carnívoros. Un dieta compuesta de solo carne es deficiente en muchos aspectos y de hecho en yodo. La falta del elemento esencial de las hormonas tiroideas resulta en hiperplasia tiroidea inducida por la TSH. En deficiencias leves la capacidad aumentada de la producción hormonal compensa suficientemente y se mantiene el eutiroidismo. Sin embargo, en deficiencias severas de yodo existe una producción insuficiente de hormonas tiroideas a pesar de la hiperplasia tiroidea compensatoria. Los animales con una deficiencia severa de yodo son presentados con la combinación de grandes bocios (Fig. 3- 5) y los signos de hipotiroidismo como pereza

y crecimiento retardado. Esta entidad no es muy vista en los países en los cuales es costumbre la alimentación con alimento balanceado, el cual es más rico en yodo.

Otra causa, aunque muy rara, de hipotiroidismo juvenil adquirido es la tiroiditis linfocitaria. Esta es una causa común del hipotiroidismo primario en el adulto. Rara vez

el proceso de destrucción autoinmune de las

Rara vez el proceso de destrucción autoinmune de las Fig. 3-5. Muestra de autopsia de un

Fig. 3-5. Muestra de autopsia de un cachorro de 6 semanas de edad Newfoundland, cuya madre había sido alimentada con solo tripe. Ala izquierda esta la gran lengua en frente de los dos enormes lóbulos de la glándula tiroides (bocios), que se habían agrandado como resultado de la deficiencia de yodo. A

la derecha están el corazón y los pulmones. En la base del corazón hay tres nódulos de bocio originados del tejido tiroideo ectópico.

glándulas tiroideas se presenta durante la adolescencia y como consecuencia el animal puede estar ligeramente retardado en el crecimiento, además de desarrollar los signos del hipotiroidismo del adulto. En el perro y en el gato se conocen dos formas de hipotiroidismo congénito, Ej., disgénesis tiroidea y síntesis defectuosa de la hormona tiroidea.

3.2.1. Disgénesis tiroidea

La ectopia del tejido tiroideo es común en el perro. En la mayoría de los casos es el resultado del descenso del tejido tiroideo primario junto con el saco aórtico durante la vida embrionaria. Esto explica la presencia en cerca del 50% de los perros adultos del tejido tiroideo embebido en la grasa de la aorta intrapericárdica. El tejido tiroideo aberrante también puede situarse craneal a las glándulas tiroideas como un remanente del conducto tirogloso. Su existencia puede ser un hallazgo incidental más tarde, durante la exploración por otras razones (Fig. 3-6). También puede estar asociada con la ausencia del tejido tiroideo normal y la función del tejido tiroideo ectópico puede ser insuficiente para prevenir el hipotiroidismo (Fig. 3-7). La atireosis también se ha encontrado (Fig. 3-8). En el hombre, se ha propuesto que una falla parcial del desarrollo del tejido tiroideo en su ubicación normal puede deberse a los anticuerpos maternos antitiroideos.

Manifestaciones clínicas. Las manifestaciones del hipotiroidismo debido a la disgénesis tiroidea varían de acuerdo a la duración y a la severidad de la enfermedad antes que la terapia sea instaurada. En la atireosis completa los síntomas son notados durante el segundo y el tercer mes de edad, aunque algunos animales pueden no alcanzar esta edad. la

anormalidades en el recién nacido que pueden sugerir el hipotiroidismo incluyen una fontanela grande (la cual debe estar cerrada al nacimiento en los perros, pero no en los gatos), hipotermia, hipoactividad, dificultad en la succión, y distensión abdominal. Como el cachorro o el gatito crecen más, la cabeza se vuelve relativamente grande y amplia, los rasgos faciales se hinchan, y la lengua se engruesa y se ancha (Fig. 3-8). El crecimiento en la alzada es lento y el animal afectado realiza poca actividad física comparado con los de la camada. El desarrollo mental parece estar retardado. El pelo puede estar delgado y sin pelos guard. La radiografía de la columna y de los huesos largos revela una madurez esquelética retardada y cuerpos vertebrales anormalmente cortos que inclusive pueden originar la compresión del cordón espinal. En los huesos largos la apariencia de los centros de osificación es retrasada y el crecimiento fiseal es retardada. Además la disgénesis también puede estar asociada con áreas focales diseminadas de osificación, dando a la epífisis una apariencia granular ver también Capítulo

10).

Diagnóstico. Las mediciones de la tiroxina circulante antes y después de la estimulación con TSH (Capítulo 13) confirmará el diagnóstico del hipotiroidismo primario. La escintigrafía tiroidea puede revelar que causa una ectopia en la línea media ventral o una athryreosis completa.

Tratamiento. Tan pronto como la condición es diagnosticada, se debe comenzar el tratamiento con tiroxina (10 µg /kg de peso, dos veces al día). El animal se volverá más animado y desarrollará un pelo normal. Cuando el hipotiroidismo no es detectado lo suficientemente pronto durante la madurez esquelética, el crecimiento adicional puede ser marginal debido a la administración de la tiroxina que también llevará al cierre de las placas de crecimiento (Fig. 3-8). La pereza

mental desaparece, sin embargo, y usualmente existe poca evidencia del retardo mental persistente, una complicación temerosa de la detección tardía del hipotiroidismo congénito en niños.

detección tardía del hipotiroidismo congénito en niños. Fig. 3-6. Scintiscan de un perro con tumor tiroideo

Fig. 3-6. Scintiscan de un perro con tumor tiroideo bilateral (lo palpado indicado por las masas sólidas delineadas). La distribución en placas de la radioactividad es compatible con el carácter heterógeneneo de los tumores, ej., áreas sin la capacidad de atrapar radioyodo (tumor anaplásico, necrosis y /o hemorragia) interrumpida con áreas que acumulan el radioyodo (principalmente el tejido tumoral folicular). Craneal a la marca de referencia (cuadrado) en la mitad sobre el cartílago cricoideo hay una acumulación de radioactividad en un remanente del ducto tirogloso ( a nivel del hueso lingual).

3.2.3. Síntesis defectuosa de las hormonas tiroideas.

El hipotiroidismo congénito también puede presentarse debido a una deficiencia enzimática que impide la síntesis de las hormonas tiroideas. Tales defectos congénitos son raros y aunque al principio cualquier paso en la síntesis de las hormonas tiroideas puede ser afectado (ver 3.1), de este modo la apatía a la TSH 3 y la actividad defectuosa de la

Fig. 3-7. I 1 3 1 scintiscan rectilinear de una perra Pointer Alemán de cuatro

Fig. 3-7. I 131 scintiscan rectilinear de una perra Pointer Alemán de cuatro años de edad con 18 kg de peso. La perra fue presentada debido a áreas simétricas de alopecia bilateral por mucho tiempo sobre los flancos. El crecimiento de la perra había estado retardado y tenía los miembros desproporcionados. No habían signos de actividad mental o física reducida. El scan reveló solo una pequeña área de acumulación de 131 I en la línea media, craneal al sitio normal de las glándulas tiroideas. Aparentemente este pequeño remanente del ducto tirogloso fue insuficiente para mantener el eutiroidismo. La sustitución con tirosina fue seguido por el reaparecimiento del pelo.

peroxidasa 4,5,5a se han encontrado en el perro y en el gato. De estos la última parece ser la forma menos rara, y es especialmente vista en gatos. Los animales con este defecto denominado organificación concentran yodo en las glándulas tiroideas pero tienen una habilidad limitada para usarlo en las síntesis de las hormonas tiroideas. El desorden parece ser heterogéneo, en algunos animales el defecto es completo y no se puede demostrar la actividad de la peroxidasa yodada, mientras que en otros esta es parcial. En el último caso el defecto puede ser una localización anormal de la enzima en la célula tiroidea.

Manifestaciones clínicas. El signo clásico clínico de la mayoría de los defectos es la combinación del bocio y del hipotiroidismo (Fig. 3-9). La severidad de ambos puede variar considerablemente y también puede ser difícil

de palpar un bocio en una animal muy joven (Fig. 3-10). Los rasgos clínicos del hipotiroidismo no difieren de aquellos de la disgénesis tiroidea (sección 3.2.1).

Diagnóstico. El diagnóstico del hipotiroidismo puede hacerse midiendo la concentración de la tiroxina circulante. Cuando se detecta el bocio la estimulación con TSH es redundante, ya que

Fig. 3-8.En los paneles superior es: Una hembra Bouvier des Flandres presentada a la edad

Fig. 3-8.En los paneles superiores: Una hembra Bouvier des Flandres presentada a la edad de un año por crecimiento retardado y poca actividad. La perra estaba en una buena condición corporal, pero peso solo 13 kg. Tenía las piernas desproporcionadas, una expresión facial tonta, y una gran lengua. Los estudios de radioyodo revelaron una ateriosis completa. Paneles inferiores. La misma perra después de cuatro meses de sustitución oral con tirosina. Note la expresión mucho más alerta y el crecimiento en altura. Probablemente relacionado con la rápida madurez sexual ( la perra entro en celo 2 meses después del tratamiento), las placas de crecimiento cerradas y no hubo un mayor crecimiento a lo alto. Las edades en meses están indicadas en las radiografías.

Fig. 3-9. Glándulas tiroid eas aumentadas de un macho Pomeranian de 11 meses de edad.

Fig. 3-9. Glándulas tiroideas aumentadas de un macho Pomeranian de 11 meses de edad. Las glándulas agrandadas se notaron primero cuando el perro tenía 5 meses. Hubo un defecto en la organificación del yodo por las glándulas tiroideas. El animal estaba casi en el tamaño normal pero tenía un pelo delgado y la retención de los dientes de leche después de la erupción de los dientes permanentes.

el bocio ya es una evidencia de la secreción endógena de TSH aumentada. El desafío diagnóstico es la dilucidación del defecto en la síntesis de la hormona tiroidea que es el causante del incremento de la secreción de TSH. Esto requiere estudios in vivo con radioyodo. Hay una elevada captación del radioyodo por la tiroides pero el yodo permanece inorgánico, como se demuestra fácilmente por la descarga precipitosa de la radioactividad acumulada de la tiroides cuando un ión que compite por la captación, como se da con el perclorato o con el tiocianato (Fig. 3-11).

se da con el perclorato o con el tiocianato (Fig. 3-11). Fig. 3-10. Dos gatitos de

Fig. 3-10. Dos gatitos de 8 semanas de edad. En comparación con su hermano (izquierda) sano, el gatito hipotiroideo (derecha) tiene una apariencia juvenil manifestada por una cabeza redondeada y pequeñas orejas y también los iris azules, mientras que el gatito sano ha cambiado al amarillo de los adultos. Las glándulas tiroideas no pudieron ser palpadas. El hipotiroidismo fue causado por una completa ausencia de la organificación de la captura de yodo por las glándulas tiroideas.

Tratamiento. Como en todas las formas del hipotiroidismo excepto el causado por la deficiencia de yodo, el tratamiento consiste en la administración oral de tiroxina (ver Sección 3.2.1). Esto disminuirá la secreción de TSH y como resultado el bocio se encogerá.

secreción de TSH y como resultado el bocio se encogerá. Fig. 3-11. Mediciones de la captura

Fig. 3-11. Mediciones de la captura del radioyodo (RIU) a intervalos de 15 minutos (línea completa roja) en un gato con organificación defectuosa. El yodo se acumuló muy rápidamente en las glándulas tiroideas y permaneció en un nivel constante de cerca del 17% de la dosis administrada, debido a la liberación y la re- captura. Lo último fue demostrado en una repetición de la prueba por la administración intravenosa del ión perclorato en competencia (flecha), el cual causo una descarga abrupta de la radioactividad (línea discontinua azul).

3.3 Hipotiroidismo en animales adultos

El hipotiroidismo es el síndrome clínico resultante de la producción deficiente de la hormona tiroidea. En la edad adulta en aproximadamente el 95% de los casos es el desorden tiroideo primario. Sólo en el 5% o menos de los casos la enfermedad es de origen (supra) pituitario.

3.3.1 Hipotiroidismo primario

Patogénesis. En la forma espontánea un proceso autoinmune progresivo lleva a una infiltración linfocítica y a la desaparición del tejido tiroideo. En las formas llamadas idiopáticas, existe una atrofia tiroidea sin infiltrado inflamatorio y también son generalmente consideradas como el resultado final de un desorden autoinmune. Estas

destrucciones inmunomediadas son procesos lentos. Las manifestaciones clínicas de la deficiencia hormonal se volverá evidente solo después de que una cantidad considerable del tejido tiroideo haya sido destruido. Aunque es raro, puede coexistir otra síndrome de deficiencia hormonal como la diabetes mellitus. 6 Estas deficiencias endocrinas autoinmune múltiples son conocidas como síndromes de falla poliglandular. La combinación del hipotiroidismo y del hipoadrenocorticismo es conocida como el síndrome de Schmidt. 7

En los perros con hipotiroidismo y en los perros con tiroiditis linfocítica con o sin hipotiroidismo aparente, se han identificado anticuerpos circulantes para la tiroglobulina (Tg), un segundo antígeno coloidal y para un antígeno tiroideo microsomal.

Estos autoanticuerpos y especialmente aquellos contra la fracción microsomal pueden iniciar la cascada del complemento o la citólisis mediada por células dependiente de anticuerpos que resultan en una mayor liberación de los antígenos tiroideos. Aunque los autoanticuerpos contra la Tg no pueden ser de gran importancia patogénica, pueden tener alguna virtud como marcadores de la tiroiditis autoinmune. Los anticuerpos circulantes contra la Tg se han detectado en casi el 50% de los perros hipotiroideos. Estos anticuerpos contra la Tg ocasionalmente también pueden interferir con los radioinmunoensayos utilizados para medir las concentraciones plasmáticas de las hormonas tiroideas, y especialmente la de la T 3 . La presencia ocasional de los autoanticuerpos contra la T 3 se debe a que los anticuerpos que reconocen un epítope de la Tg que contiene T 3 , que es diferente de los epítopes involucrados en la producción de la población predominante de los autoanticuerpos contra la Tg en caninos. 8,9 Raramente se presentan (< 1% de las muestras enviadas a los laboratorios de diagnóstico) autoanticuerpos contra la T 3 que

pueden causar valores falsos altos o bajos (dependiendo de la prueba). Los autoanticuerpos contra la T 4 son encontrados con mucha menos frecuencia que los de la T 3 ; en los laboratorios de diagnóstico de rutina son observados solo una vez en varios años.

Aparte del hipotiroidismo espontáneo existe la forma iatrogénica. Principalmente se observa en los gatos como resultado del tratamiento del hipertiroidismo, una condición que frecuentemente se presenta en estas especies. El hipotiroidismo puede ser el resultado de la terapia con radioyodo o por tiroidectomía bilateral.

Manifestaciones clínicas. Por lo general la tiroiditis permanece desapercibida, aunque muy raramente los signos transitorios del hipertiroidismo (principalmente caracterizado por poliuria) se han observado. La mayor probabilidad es que este se haya atribuido a la liberación de la hormona tiroidea dentro de la circulación durante una fase aguda de la tiroiditis destructiva. Eventualmente la gran mayoría de estos animales presentarán signos relacionados con la deficiencia hormonal tiroidea. La deficiencia primaria adquirida de la hormonas tiroideas es una condición de perros jóvenes y de mediana edad (1-6 años). Los perros de razas grandes con frecuencia son más afectados que los perros pequeños. La incidencia es distribuida de igual forma entre machos y hembras. Hasta el momento solo existe una descripción convincente sobre la ocurrencia del hipotiroidismo espontáneo primario en un gato. 10

del hipotiroidismo espontáneo primario en un gato. 1 0 Fig. 3-12. Un macho criollo de 4

Fig. 3-12. Un macho criollo de 4 años de edad con hipotiroidismo primario. La fotografía muestra claramente la apariencia letárgica del perro. Además el perro tenía un pelo delgado con alopecia y alguna pigmentación en los flancos, ingle y detrás de la nariz.

El cuadro clínico clásico del hipotiroidismo aparente involucra manifestaciones simultáneas de órganos cercanos. Sin embargo, aun en los casos severos los síntomas de un solo órgano (Ej., sistema locomotor) pueden dominar de tal forma que causan una distracción de la enfermedad principal. 11,12 Sin embargo, en el síndrome central con frecuencia hay una historia de actividad física y mental lentas. La mayoría de los perros con hipotiroidismo tienen algún grado de atontamiento mental, letargo y desinterés por el ejercicio (Fig. 3-12). Estos signos son graduales al comienzo, muchas veces sutiles y pueden no ser reconocidas por el propietario hasta después que el tratamiento se haya comenzado. Los cambios del pelo y de la piel también son signos comúnmente observados (Fig. 3-12 – 3-16).

La Tabla 3-1 lista los signos y los síntomas de acuerdo a los sistemas u órganos, de los cuales algunos cambios en los sistemas cardiovascular y nervioso son ilustrados en las Figs. 3-17 y 3-18.

Diagnóstico diferencial. Como se indicó arriba los síntomas presentes pueden variar

Fig. 3-13. Un macho Boxer con hipotiroidismo primario. La piel estaba gruesa y no elástica.

Fig. 3-13. Un macho Boxer con hipotiroidismo primario. La piel estaba gruesa y no elástica. Esta siendo más notable en los pliegues del área del hombro, en las partes inferiores de las extremidades anteriores, y arriba de los ojos. Lo último junto con la caída de los párpados superiores (disminuido el tono simpático) había llevado a un expresión facial algo trágica. La marcha rígida había causado una postura anormal de las manos.

Fig. 3-14. Piel de una hembra Poodle de 6 años de edad con hipotiroidismo primario, mostrando pigmentación oscura y algo de una superficie rugosa paracida a papel emery.

Fig. 3-15. Una perra cruzada de 6 años de edad con hipotiroidismo primario. La apariencia

Fig. 3-15. Una perra cruzada de 6 años de edad con hipotiroidismo primario. La apariencia puffy debido a la acumulación de mucopolisacárido (mixedema) dio al perro una expresión facial trágica / letárgica (izquierda). Una tono simpático bajo llevo a blefaroptosis que contribuye a esta apariencia. Estos cambios fueron especialmente notados en retrospectiva cuando el perro retorno después de cuatro meses de tratamiento (derecha). Fig. 3-16. Una perra Leonberger de 2 años de edad, en el cual el hipotiroidismo primario había resultado en una completa pérdida del pelo. Solo un pelo áspero , corto había permanecido (izquierda). Derecha: la misma perra después de 7 meses de suplementación oral con tirosina.

(encefalitis, hidrocéfalo) cerebrocortical. También pueden considerarse condiciones como el exceso de estrógeno (ver 6.4), el hiperadrenocorticismo (ver 4.3) y la deficiencia de la hormona del crecimiento (ver 2.2) dependiendo de que tan avanzada este la atrofia de la piel y la adnexa.

ampliamente y por lo tanto la dificultad más común en el diagnóstico del hipotiroidismo es indudablemente la omisión de la posibilidad que los problemas existentes pudieran ser debido al hipotiroidismo. Por ejemplo, no es raro que los perros con hipotiroidismo posean áreas especializadas como la cardiopulmonar (letargo mal interpretado como disminución de la tolerancia al ejercicio) u ortopedia (disturbio locomotor). Considerando el problema más común, el letargo, la enfermedad puede confundirse con enfermedad metabólica (hepatoencefalopatía) o neurológica

Diagnóstico. En el hombre un nivel plasmático bajo de T 4 combinado con una alta concentración de la TSH establece el diagnóstico del hipotiroidismo primario. Desafortunadamente este método es imposible en el perro ya que una prueba específica

canina válida para la TSH no esta disponible. * Por lo tanto, el diagnóstico del hipotiroidismo aún esta fuertemente basado en las mediciones de las concentraciones plasmáticas de T 4 . La medida de la función tiroidea de la T 4 ha sido

preferida sobre la T 3 , ya que la T 4 es producida solo por la glándula tiroides. Las concentraciones plasmáticas de T 3 son en gran parte derivadas de la conversión periférica (ver 3.1) y pueden permanecer en los límites

periférica (ver 3.1) y pueden permanecer en los límites Fig 3-17. Registro del ECG de un

Fig 3-17. Registro del ECG de un macho Boxer de 4 años de edad con hipotiroidismo pronunciado (calibración: 1 cm = 1 mV; velocidad del papel 25 mm/s). Izquierda: Carga I, II y III. Medio: Carga aVR, aVL y aVF. Derecha: Cargas precordiales CV 6 LU, CV 6 LL, CV 6 RL, y V 10 . Hubo un bajo voltaje de las defelcciones en todas las cargas. Debe notarse que menos en casos menos pronunciados (= menos duración) los cambios podían ser menos notables o inclusive ausentes.

normales en el hipotiroidismo moderado y pueden estar bajas en muchas enfermedades no tiroideas. Además, las mediciones de T 3 pueden estar sujetas a resultados artifactually altos o bajos debido a los autoanticuerpos contra T 3 (ver arriba).

debido a los autoanticuerpos contra T 3 (ver arriba). Fig. 3-18. Un perro Boxer de 3

Fig. 3-18. Un perro Boxer de 3 años de edad en el cual el hipotiroidismo primario estuvo asociado con signos

vestibulares, incluyendo cabeza inclinada y ataxia. Además hubo palsy del nervio facial. Las lesiones nerviosas de hipotiroidismo incluyen el atrapamiento del nervio periférico del mixedema en el tejido circundante. 11 Esto puede originar los problemas cuando los nervios pasan los canales estrechos como el canal facial (este perro) y el canal carpal.

Sin embargo, también existen factores que pueden afectar las concentraciones basales de T 4 en perros eutiroideos, con frecuencia llevando a un falso descenso y consecuentemente a un diagnóstico falso positivo de hipotiroidismo. De estos factores, las enfermedades concurrentes y las drogas (glucocorticoides, antiepilépticos y analgésicos) son los más relevantes. Las drogas como los glucocorticoides tienen múltiples efectos sobre la transferencia, distribución y metabolismo de la T 4 y la T 3 periféricas. 13 Estos efectos incluyen la fijación alterada de la T 4 a las proteínas portadoras, resultando en niveles de la fracción libre de la T 4 alterados. Probablemente debido al carácter

múltiple de estos efectos inducidos por las drogas y por las enfermedades, las mediciones de las concentraciones de la T 4 libre (ver también 3.1) en los perros no han proporcionado el mejoramiento de la exactitud diagnóstica anterior que la de las mediciones de la T 4 total. 14

Además debe mencionarse que drogas como los glucocorticoides pueden reducir la secreción de la TSH y que las bajas concentraciones observadas de la hormona tiroidea circulante puede sugerir un estado de hipotiroidismo, a pesar de ser leve y sin la necesidad de la suplementación de la hormona

puede sugerir un estado de hipotiroidismo, a pesar de ser leve y sin la necesidad de

tiroidea. 15 sin embargo, cuando se considera un parámetro completamente independiente de la función tiroidea, es cuestionable si los glucocorticoides inducen una reducción en la función tiroidea (3-19). De esta forma la prueba de estimulación de la TSH continua siendo la prueba más concluyente para el diagnóstico del hipotiroidismo primario. La técnica distinguirá la depresión de las concentraciones basales de la T 4 debido a las drogas y a las enfermedades del hipotiroidismo primario avanzado, pero no del hipotiroidismo secundario y de estados tempranos del hipotiroidismo primario (Capítulo 13). Aquí la exploración con 99m TcO 4 - o aún los estudios de captación de

9 m TcO 4 - o aún los estudios de captación de Fig. 3-19. Captura de

Fig. 3-19. Captura de radioyodo tiroideo en 16 perros con hiperadrenocorticismo 37 (líneas) y en 48 perros sanos (área azul) de tamaño corporal similar. 38 La distribución de los valores de la captura en ambos grupos fue similar, indicando que el exceso de glucocorticoides a largo plazo no inducen una reducción sistemática en la función tiroidea. Nota: estas mediciones fueron desarrollados en los 1960s, cuando no se acostumbraba las dietas comerciales. Las cuales son ricas en yodo. Esto explica el mayor rango de los valores de la captura.

radioyodo pueden proporcionar el diagnóstico final.

Tratamiento. aunque la T 3 es la hormona tiroidea metabólicamente activa, no es el suplemento de elección. Una ventaja importante del suministro de la “prohormona” T 4 es que al cuerpo se le da la oportunidad de regular la cantidad de la T 3 generada por los mecanismos fisiológicos. De hecho la terapia apropiada con T 4 resulta en los niveles normales de la T 4 y la T 3 . Las tasas de producción de la T 4 y las dosis de reemplazos parenterales de la L-T 4 requeridas para mantener el eutiroidismo están alrededor