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“Cualquiera que sea la libertad por la que luchamos, debe ser una libertad basada en la igualdad.” Judith Butler

Adriana Muro Polo

Alerta de violencia de género:

Análisis de las problemáticas y desafíos que enfrenta la declaración de alerta para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres en México.

La lucha por la erradicación de la violencia contra la mujer en el mundo ha significado un trabajo constante y perseverante desde las teorías feministas en la desconstrucción del sistema sexo/ género y el desarrollo del Derechos Internacional de los Derechos Humanos (en adelante “DIDH”). Lo que ha llevado a conceptualizar la violencia de género como una vulneración a derechos humanos.

Dicha conceptualización se ha plasmado en los textos de instrumentos del Sistema Universal y Regional, con el fin de otorgar una protección reforzada a las mujeres como grupo históricamente discriminado. La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (en adelante “CEDAW”, por sus siglas en inglés) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (en adelante “Convención de Belém do Pará”), han marcado pautas claras para el cumplimento de las obligaciones generales de respeto y garantía de los Estados, con el fin de abordar dicha vulneración y hacer frente a situaciones de violencia extrema como el fenómeno del feminicidio.

En este sentido, en las últimas décadas, México ha ocupado un lugar importante en el análisis de la debida diligencia de los Estados para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra la mujer, toda vez que dentro de su territorio se ha expuesto un patrón de violencia y discriminación en perjuicio de la mujer que involucra desde la cultura patriarcal, a la sociedad y a las instituciones de gobierno. 1

Ante dicha exposición y con base en el carácter vinculante de los tratados y estándares internacionales, emanado del artículo primero de la Constitución Política y en algunas teorías feministas, el presente ensayo tiene por objetivo analizar la incorporación al ordenamiento jurídico mexicano, de la declaración de alerta de violencia de género (en adelante “declaración de alerta)

1 El patriarcado encuadra en un sistema caracterizado, por la institucionalización de la dominación de los hombres sobre las mujeres y su estrecha relación con el poder. Véase: Castells, Manuel (1997), “The End of Patriarchalism: Social Movements, Family, and Sexuality in the Information Age”, en The Power of Identity. The information age: economy, society and culture, v. 2, Blackwell, London, págs. 192-302.

como respuesta a dicho patrón, en aras de comprender las causas de la violencia contra la mujer y combatir la impunidad dentro del territorio mexicano. 2

Para ello en primera medida, se realizará un análisis de la exposición internacional de la violencia contra la mujer en México, a partir del caso de Ciudad Juárez en los años noventa y del impacto que éste tuvo tanto a nivel internacional, en el desarrollo de criterios y estándares en cuanto al deber de debida diligencia, como a nivel nacional, en la implementación de los mismos para atender las causas del fenómeno. En segundo lugar se estudiará la expansión a nivel nacional de la violencia feminicida y la respuesta del Estado a través de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia así como la inclusión de la declaratoria de alerta. Para ello, se abordarán las distintas definiciones de la ley y las etapas del procedimiento para declarar la alerta en el país. Posteriormente, se expondrá cuales son las problemáticas que obstaculizan la efectividad de la figura y cómo ésta, se encuentra condicionada a una arraigada discriminación institucional que se fundamenta en el patriarcado y los estereotipos de género.

Finalmente, este ensayo concluye con una reflexión respecto a las posibilidades que la declaración de alerta tiene de ser una herramienta eficaz que combata, no solo la impunidad de los delitos a consecuencia de la violencia feminicida y logre comprender y dimensionar las causas multifactoriales de la misma, sino que paralelamente, permita erradicar la discriminación y la violencia de las instituciones de gobierno, de forma que el Estado mexicano pueda ser considerado de iure y de facto como un verdadero Estado de Derecho, donde los derechos de mujeres y hombre se respetan y garantizan en igualdad sin discriminación alguna.

La exposición internacional de la violencia contra la mujer en México a través del caso Ciudad Juárez.

El patrón de violencia y discriminación en contra de mujeres, adolescentes y niñas en México, comenzó a documentarse en el año 1993 a partir del contexto en Ciudad Juárez, Chihuahua, el cual visibilizó a través del registro por parte de la sociedad civil, el carácter sistemático y multifactorial de las desapariciones, torturas y asesinatos de mujeres en dicha ciudad fronteriza. Situación que trascendió varias administraciones gubernamentales y cuya dimensión expuso al Estado mexicano ante la comunidad regional e internacional.

La gravedad en cuanto al patrón de violencia que experimentó Ciudad Juárez durante las últimas tres décadas, conllevó a una infinidad de pronunciamientos, recomendaciones e informes por parte

2 La impunidad según la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “CorteIDH”), es entendida como “la falta en su conjunto de investigación, persecución, captura, enjuiciamiento y condena de los responsables de las violaciones de los derechos protegidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos” (en adelante “Convención Americana”), y ha señalado además la obligación de los Estados de combatirla por todos los medios disponibles, ya que ésta propicia la repetición crónica de las violaciones a derechos humanos y la total indefensión de las víctimas y sus familiares, quienes tienen derecho a conocer la verdad sobre los hechos. Cfr. CorteIDH. Caso Loayza Tamayo Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 17 de septiembre de 1997. Serie C No. 33, párr. 169.

de organismos del Sistema Universal y del Sistema Interamericano de protección, que comprometieron el cumplimiento por parte del Estado, de las obligaciones generales emanadas de los tratados internacionales en materia de derechos humanos y de los tratados tendientes a prevenir, sancionar y erradicar las distintas formas de discriminación y violencia en contra de la mujer. 3

Aunado a los cuestionamientos de la comunidad internacional, el fenómeno de violencia extrema en Ciudad Juárez, produjo por parte de la academia, estudios bajo la óptica del derecho, la sociología, la historia y la literatura, entre otras, para comprender las dimensiones y causas del fenómeno. Así como su ubicación dentro del concepto de feminicidio, entendido desde las teorías feministas, como los crímenes contra niñas y mujeres en la estructura patriarcal, considerados como el extremo de la dominación de género contra la mujer y los tipos de violencia que explican y generan dicho concepto. 4

De igual forma, durante este período de tiempo se consolidó un profundo trabajo de documentación, construcción de redes y activismo de la sociedad civil y familiares de las víctimas, de la aparición de decenas de cuerpos de mujeres torturados y ultrajados en terrenos baldíos, a la par de la incansable labor de dichos actores de visibilizar la negligencia e indiferencia del Estado mexicano para hacer frente al fenómeno. 5

3 Véase: CIDH, Situación de los Derechos de la Mujer en Ciudad Juárez, México: El Derecho a No Ser Objeto de Violencia y Discriminación, OEA/Ser.L/V//II.117, Doc. 44, 7 de marzo de 2003; ONU. Informe de México producido por el CEDAW bajo el Artículo 8 del Protocolo Facultativo de la Convención y respuesta del Gobierno de México, CEDAW/C/2005/OP.8/MEXICO, 27 de enero de 2005; ONU. Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, Yakin Ertu ̈rk, Integración de los Derechos Humanos de la Mujer y la Perspectiva de Género: La Violencia contra la Mujer, Misión a México, E/CN.4/2006/61/Add.4, 13 de enero de 2006; Amnistía Internacional, México: Muertes intolerables, Diez años de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y, Chihuahua, 2003; Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C., Compendio de recomendaciones sobre el feminicidio en Ciudad Juárez, Chihuahua, 2007 y, CIDH. Informe Especial sobre Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia en las Américas, CIDH. OEA/SER.L/V/II, 20 de enero 2007.

4 Marcela Lagarde utiliza la teoría de Diana Russel y Jill Radford en: The politics of woman killing. Twayne Publishers, New York, 1992.para esta definición de feminicidio. Cfr. Lagarde y de los Ríos, Marcela. Antropología, feminismo y política: violencia feminicida y derechos humanos de las mujeres. Conference paper. Retos teóricos y nuevas prácticas, XI Congreso de Antropología de la FAAEE. Pág. 215. Véase también: Álvarez de Lara, Rosa María. La memoria de las olvidadas: las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. IIJUNAM, Serie de Ensayos Jurídicos. Núm. 14, México, Primera edición: 2003.

5 El primer organismo integrado por familias de víctimas se llama “Voces sin Eco”, surge en 1998 y desaparece en 2001. En 2002 nace “Justicia Para Nuestras Hijas” (JPNH) otra de las organizaciones que está integrada por madres de víctimas asesinadas en la ciudad de Chihuahua. Este grupo busca la formación y el proyecto de liderazgo de las mamás, explica Lucha Castro (2003). En 2003 surge “Integración de Madres por Juárez”, organismo dirigido por Benita Monárrez. Pérez García, Martha Estela. Las Organizaciones No Gubernamentales en Ciudad Juárez y su lucha contra la violencia de género. Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 15, núm. 28, julio-diciembre, 2005, págs. 147-167, Instituto de Ciencias Sociales y Administración México.

Fue en el año 2009, a través de la sentencia González y otras (Campo Algodonero) Vs. México, 6 emitida por la CorteIDH, que se evidenció el incumplimiento de las obligaciones de garantía por parte del Estado, al no actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia de género en la ciudad fronteriza. El hallazgo de los cuerpos mutilados de Claudia Ivette, Esmeralda y Laura Berenice en un campo algodonero de Ciudad Juárez, no solo significó el desarrollo criterios hito en la protección de los derechos de las mujeres a nivel interamericano y el cumplimento de la Convención Bélem Do Pará, sino que permitió exponer la violencia contra la mujer desde las instituciones de gobierno y la trascendencia que tiene el conocimiento del riesgo por parte del Estado, para actuar frente a patrones de violencia y discriminación de grupos en situación de vulnerabilidad.

La CorteIDH desarrolló contundentes criterios respecto a las obligaciones del Estado para controvertir la violencia contra las mujeres al establecer que:

“Los Estados deben adoptar medidas integrales para cumplir con la debida diligencia en casos de violencia contra las mujeres. En particular, deben contar con un adecuado marco jurídico de protección, con una aplicación efectiva del mismo y con políticas de prevención y prácticas que permitan actuar de una manera eficaz ante las denuncias. La estrategia de prevención debe ser integral, es decir, debe prevenir los factores de riesgo y a la vez fortalecer las instituciones para que puedan proporcionar una respuesta efectiva a los casos de violencia contra la mujer. Asimismo, los Estados deben adoptar medidas preventivas en casos específicos en los que es evidente que determinadas mujeres y niñas pueden ser victimas de violencia. Todo esto debe tomar en cuenta que en casos de violencia contra la mujer, los Estados tienen, además de las obligaciones genéricas contenidas en la Convención Americana, una obligación reforzada a partir de la Convención Belém do Para ́.”

Asimismo al analizar la actuación de las autoridades mexicanas ante el caso de las tres mujeres identificadas como víctimas en el caso sub judice, la CorteIDH estableció estándares en cuanto los

a

los deberes de prevención e investigación, que si bien su cumplimiento se considera es de medio

y

no de resultado, éste fue estudiado en relación con la debida diligencia por parte del Estado. 7

En cuanto la obligación de prevenir, la Corte Interamericana decidió optar por dividir dicho deber en dos momentos, antes de la desaparición de las víctimas y después de ella. Lo anterior, con el propósito de establecer el Estado tenia conocimiento de un riesgo real e inmediato para las víctimas de este caso. Si bien lamentablemente, la CorteIDH consideró que no conllevaba per se la

6 CorteIDH. Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 16 de noviembre de 2009. Serie C No. 205. 7 El estándar de debida diligencia ha sido utilizado de forma generalizada para comprender que significan (en la práctica), las obligaciones del Estado, y ha sido una herramienta útil para analizar la respuesta estatal el casos del violaciones a derechos humanos. Cfr. CEJIL. Debida diligencia en la actuación del Ministerio Público Fiscal en casos de violencia de género, Argentina 2013. Pág. 45.

responsabilidad internacional el conocimiento de una situación de riesgo para las mujeres en Ciudad Juárez 8 , ésta reconoció que: la ausencia de una política general que se hubiera iniciado por lo menos en 1998 –cuando la CNDH advirtió del patrón de violencia contra la mujer en Ciudad Juárez-, es una falta del Estado en el cumplimiento general de su obligación de prevención.” 9

Respecto al segundo momento, la CorteIDH concluyó que México, al no haber actuado dentro de las 72 horas siguientes a la desaparición de la víctimas y ante la actuación de las autoridades enmarcadas por estereotipos de género, había incumplido con el deber de prevención ya que:

dado el contexto del caso, tuvo conocimiento de que existía un riesgo real e inmediato de que las victimas fueran agredidas sexualmente, sometidas a vejámenes y asesinadas(…) ante tal contexto surge un deber de debida diligencia estricta frente a denuncias de desaparición de mujeres, respecto a su búsqueda durante las primeras horas y los primeros días. Esta obligación de medio, al ser más estricta, exige la realización exhaustiva de actividades de búsqueda. En particular, es imprescindible la actuación pronta e inmediata de las autoridades policiales, fiscales y judiciales ordenando medidas oportunas y necesarias dirigidas a la determinación del paradero de las víctimas o el lugar donde puedan encontrarse privadas de libertad(…)”

(…) Las actitudes y declaraciones de los funcionarios hacia los familiares de las víctimas que daban a entender que las denuncias de desaparición no debían ser tratadas con urgencia e inmediatez llevan al Tribunal razonablemente a concluir que hubo demoras injustificadas luego de las presentaciones de las denuncias de desaparicio ́n. Todo esto demuestra que el Estado no actuó ́ con la debida diligencia requerida para prevenir adecuadamente las muertes y agresiones sufridas por las víctimas y que no actuó ́ como razonablemente era de esperarse de acuerdo a las circunstancias del caso para poner fin a su privación de libertad. ” 10

En relación a la obligación de investigar, la Corte IDH al analizar las irregularidades en la escena de los crímenes, la autopsia y confusión en la entrega de cuerpos, la sanción a los presuntos responsables, el acceso a los expedientes, el trato hacía los familiares de las víctimas y en general, el desarrollo de las investigaciones, consideró que México incumplió dicha obligación al no realizar

8 La entonces presidenta de la CorteIDH, Cecilia Medina Quiroga, en su voto concurrente de la sentencia, expresó su inconformidad al respecto al señalar que: “el fallo en este caso establece dos momentos en que el Estado no cumplió ́ con ese deber a cabalidad. El primero es el de antes de la desaparición de las víctimas y no se refiere a la obligación de impedir que esas tres víctimas fueran secuestradas; ello sería desproporcionado. Lo que si ́ se podía exigir es que desde el momento en que el Estado tuvo conocimiento oficial (no menciono el no oficial), es decir, por lo menos desde el momento en que la Comisión Nacional de Derechos Humanos advirtió ́ oficialmente sobre la existencia del patrón de violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez, hubo una ausencia de políticas destinadas a intentar revertir la situación.” Voto concurrente de la jueza Cecilia Medina Quiroga en relación con la sentencia del a Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso González y otras (Campo algodonero) Vs. México, de 16 de noviembre de 2009. Párr. 18. 9 Ibídem. Párr. 282. 10 Ibídem. Párr. 283 y 285.

una investigación seria en cuanto a la vulneración a los derechos a la vida, integridad personal y libertad personal de las tres victimas. Concluyendo que en efecto, en los casos de Claudia Ivette, Esmeralda, Laura Berenice, existió impunidad, además de establecer que las medidas de derecho interno adoptadas fueron insuficientes para enfrentar las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en su contra. 11

A consecuencia del incumplimiento de los deberes antes citados y la actitud misógina por parte de

las instituciones de gobierno, a nivel local y federal, la Corte Interamericana se pronunció por vez primera respecto a los estereotipos de género, considerando que la violencia contra la mujer en el presente caso, había constituido una forma de discriminación y por ende, una vulneración al artículo 1.1 de la Convención Americana:

(…) el estereotipo de género se refiere a una pre concepción de atributos o características poseídas o papeles que son o deberían ser ejecutados por hombres y mujeres respectivamente. Teniendo en cuenta las manifestaciones efectuadas por el Estado, es posible asociar la subordinación de la mujer a prácticas basadas en estereotipos de género socialmente dominantes y socialmente persistentes, condiciones que se agravan cuando los estereotipos se reflejan, implícita o explícitamente, en políticas y prácticas, particularmente en el razonamiento y el lenguaje de las autoridades de policía judicial, como ocurrió ́ en el presente caso. La creación y uso de estereotipos se convierte en una de las causas y consecuencias de la violencia de género en contra de la mujer(…)” 12

Finalmente, a pesar de que en ningún apartado de la sentencia la CorteIDH considera que la violencia de género en el Estado de Chihuahua es institucional o estructural, dentro del acápite de reparaciones, ésta establece medidas que si bien, no se califican expresamente como políticas públicas, evidenciaron en su momento, la necesidad de implementar medidas de carácter general, más allá de las víctimas concretas, con el objetivo de controvertir el patrón de violencia y discriminación en Chihuahua.

En ese sentido, la Corte ordenó medidas que van desde la dignificación de todas las víctimas de violencia de género en Ciudad Juárez, hasta medidas legislativas para apoyar a víctimas de este tipo de violencia, como para atraer al fuero federal casos cuando se presenten condiciones de impunidad

o se acrediten irregularidades de fondo en las averiguaciones previas. Igualmente señala la

prohibición expresa de que los funcionarios discriminen en razón del género y la orden de capacitar con perspectiva de género, a funcionarios públicos y a población en general de la entidad.

Bajo dichas órdenes de reparación y ante la responsabilidad internacional en que había incurrido México, se esperaba que las autoridades, activaran el aparato gubernamental para atender a las causas multifactoriales del fenómeno, combatir la impunidad y erradicar al violencia de género de las

11 Cfr. Ibídem. Párr. 388.

12 Ibídem. Párr. 401.

instituciones del Estado. 13 No obstante, como se desprende del seguimiento de la sociedad civil, los feminicidios continúan cobrando la vida de decenas de mujeres en la ciudad fronteriza y la indiferencia de las autoridades se arraiga en cada cambio de administración. 14

La exposición internacional del caso de Ciudad Juárez y la sentencia de Campo Algodonero generaron distintos efectos a nivel nacional en cuanto al patrón de discriminación y violencia contra la mujer. Por un lado, empoderó a la ciudadanía, especialmente a las mujeres, para exigir la prevención, investigación y sanción de los casos de violencia de género. Pero, por el otro, evidenció que el patrón en la última década había adquirido una dimensión nacional, toda vez que en distintos Estados de la República, se presentaba un aumento exponencial de feminicidios. Además de reflejar que la discriminación de parte de las instituciones de gobierno alcanzaba otras entidades federativas e incluso, al poder ejecutivo y judicial de la Federación. 15

Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como respuesta a la violencia femincida.

Ante el constante monitoreo de los organismos internacionales en materia de derechos humanos y la movilización de la sociedad civil, el Estado mexicano desde el Poder Legislativo, estableció una normativa encaminada a erradicar la violencia de género en el país a través de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y su correspondiente reglamentación, de forma que se pudiera dar pleno cumplimiento al deber de adoptar disposiciones de derecho interno para proteger los derechos previsto en la Convención Americana y a la protección reforzada para la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra la mujer. 16

Dicha legislación, incluye estándares contenidos en la CEDAW y la Convención Belém Do Pará. De ésta última destaca la definición sobre violencia de género, entendida como cualquier acción u

13 Para profundizar sobre el análisis de la sentencia y el estado actual del cumplimiento de los puntos resolutivos véase:

Campo Algodonero. Análisis y propuestas para el seguimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en contra del Estado mexicano. Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez A.C. y Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer – CLADEM . Primera Edición, México, febrero 2010. 14 Véase: “Continúan los feminicidios en Ciudad Juárez”. La Jornada, 11 de marzo de 2013. Disponible en:

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/11/politica/018n1pol

15 La violencia que se ejerce contra las mujeres, constituye una problemática que está presente a lo largo de todo el país, la ENDIREH, por ejemplo, reveló que para 2006 más de la mitad de las mujeres mexicanas de 15 años y más (67%) habían sufrido violencia en algún momento de su vida, ya sea en el contexto de pareja, familiar, patrimonial, escolar, laboral o comunitario; las cifras de diversas organizaciones de la sociedad civil, por su parte, han detectado que entre 2000 y 2005 se produjeron más de seis mil asesinatos de mujeres a lo largo de toda la República, cantidad que sigue en ascenso. Véase: CMDPDH. Informe de Impacto Psicosocial del Feminicidio de Nadia Alejandra Mucin ̃o Márquez Violencia contra las Mujeres en el Estado de México. Coordinación Juan Carlos Gutiérrez Contreras Autoras Valeria Moscoso Urzúa Ana Yeli Pérez Garrido María de la Luz Estrada. Pág. 13. Y el seguimiento del feminicidio a nivel nacional a través del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio disponible en:

http://observatoriofeminicidio.blogspot.com/ 16 Ley General de Acceso a las Mujeres a una vida Libre de Violencia. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de febrero de 2007, última reforma de dos de abril de 2014 y, Reglamento de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una vida Libre de Violencia. Publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de marzo de 2008, última reforma publicada el 25 de noviembre de 2013.

omisión, basada en su género que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, económico, sexual o la muerte, tanto en el ámbito público como el privado.Además de incorporar y definir las distintas modalidades de violencia contra las mujeres, como la violencia intrafamiliar, dentro de la comunidad, el acoso laboral y docente, así como la violencia institucional, que se refiere a los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.”

La normativa publicada en el año 2007, añadió a su vez el concepto de violencia feminicida, 17 el cual atiende, como señala Julieta Lemaitre, a la respuesta del movimiento feminista ante los asesinatos de mujeres por ser mujeres, que incorpora al Derecho, tres novedosas dimensiones: la motivación de los asesinos que parece estar relacionado en muchas ocasiones con la juventud y sexo de la víctima, con un odio o desprecio que se manifiesta en conductas sexuales extremadamente violentas. La segunda dimensión, es el clima de zozobra e impunidad creado en el cúmulo de crímenes sin resolver a lo largo de los años, y la tercera, la desidia y negligencia y en ocasiones mala fe de las autoridades a cargo de la investigación. 18

Acorde a estas dimensiones se observa en el texto de la ley, una innovadora figura como respuesta al fenómeno de violencia contra la mujer en el país: la alerta de violencia de género. Dicha figura, se define en la norma como el conjunto de acciones gubernamentales, de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ya sea por individuos o por la propia comunidad.

Con base en el análisis de dicha definición se desprende en primer lugar, que la alerta de género es un mecanismo de actuación por parte de las autoridades para cumplir sus obligaciones internacionales con el objetivo de combatir la violencia de género, en específico en cuanto al fenómeno del feminicidio. Aunque atendiendo a la explicación de Lagarde sobre la violencia feminicida, no sería irrazonable incluir otros fenómenos como la mortalidad materna por aborto s

17 Artículo 21: forma extrema de violencia degénero contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privada, conformada por el conjunto de conductas misóginas que puede conllevar a la impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres.

Como señala Largarde, quien ocupaba el cargo de Diputada en la Legislatura que llevó a cabo la redacción de la norma:

“la investigación sobre el feminicidio partió ́ de reconocer que en México, como en el mundo y en grados diversos, todas las mujeres vivimos formas de violencia de género en el curso de nuestras vidas, y muchas mujeres vivimos además, violencia de clase, racista, religiosa, judicial, jurídica, política o cultural. Es evidente la simultaneidad y el cruce de diversas formas de violencia ligadas a diversas formas de opresión social. Todas las mujeres vivimos formas de violación de nuestros derechos humanos derivadas de la subalternidad social y la subordinación política de género que nos abarcan como género, la violencia es una de ellas. Consideramos que es en ese marco en el que debe ser explicado el feminicidio.” Lagarde y de los Ríos, Marcela. Antropología, feminismo y política: violencia feminicida y derechos humanos de las mujeres, supra nota 4, pág. 223.

18 Cfr. Lemaitre Julieta. Capitulo 6, Violencia en La mirada de los jueces. Género y Jurisprudencia Latinoamericana. Motta Cristina y Macarena Sáez, editoras académicas. Siglo del Hombre. Colombia. Primera edición 2008. Pág. 556.

inseguros o por negligencia médica en su mayoría, en perjuicio de mujeres indígenas, entre otras prácticas discriminatorias que conllevan a la muerte de mujeres en el país.

En segundo lugar, destaca el término de alerta, el cual según la Real Academia Española de la Lengua, significa: situación de vigilancia o atención, es decir la naturaleza de la figura encuadra dentro de las obligaciones generales del Estado en el deber de prevención, que abarca, según la jurisprudencia constante de la CorteIDH, “todas aquellas medidas de carácter jurídico, político, administrativo y cultural que promuevan la salvaguarda de los derechos humanos y que aseguren que las eventuales violaciones a los mismos, siendo éstas determinables en función de las particulares necesidades de protección del sujeto de derecho, ya sea por su condición personal o por la situación específica en que se encuentre.19

En ese orden de ideas, el término acciones gubernamentales de emergencia, permite inferir que la declaratoria de alerta conlleva a un conocimiento de riesgo real e inmediato por parte del Estado, de un patrón de violencia feminicida contra las mujeres en un determinado territorio del país y por tanto el deber de actuar con la debida diligencia.

Finalmente la figura permite situar la violencia contra la mujer, concretamente el feminicidio, en la esfera de lo público, haciéndolo evidente frente a la inercia de la sociedad y del Estado patriarcal que lo tratan como un asunto privado, es decir, su comprensión política redimensiona la violencia de género contra las mujeres como un asunto público que compete a la sociedad entera. 20

La discriminación institucional, el principal obstáculo de la declaración de la alerta de violencia de género.

La declaratoria de alerta procede en dos casos a saber: i) cuando existan delitos de orden común contra la vida, la libertad, la integridad y la seguridad de las mujeres que perturben la paz social en un territorio y la sociedad así lo reclame y ii) cuando exista un agravio comparado que impida el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres. Este segundo supuesto se presenta cuando en el ordenamiento jurídico vigente o una política pública, transgrede derechos humanos de las mujeres.

Ambos casos presentan reivindicaciones importantes, el primero le da oportunidad a los movimientos sociales de ser parte y solicitar la activación del aparato gubernamental en su conjunto, ya que al proceder con la debida diligencia, el Estado colabora de alguna forma, con los movimientos sociales que combaten las ideologías que ayudan a perpetuar la discriminación contra

19 Cfr. CorteIDH. Caso de los Hermanos Gómez Paquiyauri Vs. Perú. Sentencia de 8 de julio de 2004. Serie C No. 110, párr. 71; Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa Comunidad Indígena Sawhoyamaxa Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 29 de marzo de 2006. Serie C No. 146, párr. 154 y, Caso de la Masacre de Pueblo Bello, párr. 111 y 112. 20 Cfr. Antillón Najlis, Ximena. El brillo del sol se nos perdió ese día. Informe sobre el impacto psicosocial del feminicidio en el caso de Paloma Angélica Escobar Ledezma. México. Primera Edición 2009. Pág. 13.

la mujer. 21 El segundo supuesto, relativo al agravio comparado, resulta una medida interesante para controvertir la discriminación indirecta dentro del Estado. 22 Sin embargo, en materia legislativa, encuentra distintos obstáculos respecto al principio de división de poderes y a presupuestos del derecho procesal constitucional mexicano, que podrían llegar a desnaturalizar la figura de la alerta, en tanto para hacer un cambio legislativo se deben seguir los preceptos tiempos de la Constitución Política en la materia.

Bajo la definición y los supuestos antes señalados, la alerta contra la violencia de género se presenta como una propuesta ambiciosa y transformadora del concepto de debida diligencia frente a las obligaciones de México en cuanto al respeto y garantía de los derechos de las mujeres. No obstante, al realizar un análisis del procedimiento y la actuación de las autoridades en la práctica, se evidencia tanto la burocratización de la figura, como el mantenimiento de un trato discriminatorio sustentado en estereotipos de género por parte de las autoridades.

El procedimiento contenido en el Reglamento Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, establece que la solicitud debe ser presentada ante el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, 23 ya sea por organismos de derechos humanos internacionales, nacionales, entidades federativas y organizaciones de la sociedad civil legalmente constituidas. Dentro del reglamento de 2008, se incluyó que el solicitante además de los requisitos de forma, debía demostrar la reiteración de las conductas y la existencia de la sistematicidad de violencia contra la mujer, de lo contrario la solicitud no podía ser admitida.

La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), 24 junto con la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional, son las entidades encargadas de resolver la

21 Cfr. ONU. Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, Yakin Ertu ̈rk, Integración de los Derechos Humanos de la Mujer y la Perspectiva de Género: La Violencia contra la Mujer, Misión a México, supra nota 3, pág. 22.

22 María José Añon señala que la discriminación indirecta consiste en una norma o medida aparentemente neutra, que tiene un efecto perjudicial sobre un determinado colectivo protegido por una cláusula antidiscriminatoria, respecto de bienes relevantes y sin que exista justificación constitucional suficiente que pueda ser interpretada como un límite al derecho en cuestión. Añon, M.J., “La discriminación y sus calificativos”, Historia de los derechos fundamentales. Siglo XX, Dykinson, Madrid, 2013, en prensa, pág. 9. Véase también, Giménez Gluck, D. Juicio de igualdad y Tribunal Constitucional. Barcelona, Bosch, 2004, p. 28.

23 Dicho sistema está integrado por las secretarías de Gobernación, de Desarrollo Social, de Educación Pública, de Salud, de Trabajo y Previsión Social; además de la Procuraduría General de la República, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, el Instituto Nacional de las Mujeres y las instancias de las mujeres de las 32 entidades federativas.

24 La CONAVIM, órgano desconcentrado de la SEGOB, tiene como antecedente la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en Ciudad Juárez, la cual se reestructura y se crea por decreto presidencial, a partir del 1 de junio de 2009, la CONAVIM, para dar cumplimiento a lo dispuesto en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Para mayor información sobre el funcionamiento de la CONAVIM véase:

http://www.conavim.gob.mx

admisión de la solicitud a través de una sesión extraordinaria, para resolver si en definitiva si procede o no iniciar la investigación solicitada. En caso de ser admitida, tienen a su cargo la conformación de un grupo interdisciplinario, que involucra a autoridades, representación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y personas representantes de instituciones académicas a nivel nacional y del territorio donde se señala existe violencia feminicida. Una vez conformado dicho grupo, con base en la reglamentación de 2008, se cuenta con un término de 30 días naturales, contados desde el día que se reúnan por vez primera, para realizar un estudio de la situación e integrar conclusiones al respecto.

El grupo de trabajo debe conducirse con perspectiva de género y atendiendo al principio pro persona, en sus distintas dimensiones como órgano investigador, decisor y como aquel que impulsa y supervisa el cumplimiento de las propuestas. 25 Concluido el plazo, el grupo podrá determinar que no existen los elementos suficientes que le permitan presumir la existencia o la veracidad de los hechos que dieron lugar a la solicitud o, emitir un informe que contenga: el contexto de violencia contra las mujeres en el lugar donde se solicita la alerta; la metodología del análisis utilizada; el análisis científico de los hechos e interpretación de la información y las conclusiones o propuesta de acciones preventivas, de seguridad y justicia, para enfrentar y abatir la violencia feminicida o en su caso el agravio comparado.

En caso del segundo supuesto, el informe será enviado a la Secretaría de Gobernación a través de la CONAVIM, quien remitirá dicho informe al titular del poder Ejecutivo de la entidad federativa correspondiente. Éste tendrá un plazo de 15 días hábiles para informar a la SEGOB sobre la aceptación de las conclusiones del informe, transcurrido dicho plazo sin respuesta alguna o la negativa del informe por parte del titular del poder Ejecutivo, se emitirá la declaratoria de alerta en un plazo no mayor a 5 días naturales una vez vencido el plazo de contestación de la entidad federativa. Sí se aceptan las conclusiones, la CONAVIM solicitará al titular del Ejecutivo, dentro de los de 6 meses siguientes, la información necesaria sobre las acciones para implementar las propuestas contenidas en las conclusiones del informe.

Con base en dicha información el grupo de trabajo emitirá un dictamen a partir de la misma, que será remitido a la CONAVIM para que sea ésta la que analice si la entidad federativa implementó las propuestas o no. Sí el dictamen considera que no se implementaron, la CONAVIM emitirá la declaratoria de alerta contra la violencia de género, que deberá ser emitida en un plazo no mayor a 10 días naturales contados a partir de la fecha de notificación del dictamen. La activación de la alerta significa entonces, adoptar un serie de acciones de carácter preventivo, de seguridad y justicia, así como la asignación de recursos y la publicidad del motivo de la declaratoria. Si se cumple con las recomendaciones del grupo la alerta no será puesta en marcha.

25 Para mayor claridad sobre el procedimiento de la activación de la alerta y de la naturaleza del grupo interdisciplinario véase: Informe del grupo de trabajo conformado para atender la solicitud AVGM/02/2014 de Alerta de Violencia de Género contra mujeres en el Estado de Guanajuato. Pág. 4 a 11.

De la exposición del procedimiento para la activación de la alerta, a continuación se exponen dos consecuencias de cómo los requisitos y las dinámicas del mismo, desnaturalizan el carácter tanto preventivo como de emergencia de la figura y perpetúan la cultura patriarcal y discriminatoria dentro de las instituciones del Estado mexicano frente a la violencia de género.

La primera consecuencia de dicha desnaturalización conlleva a que en la práctica, la declaración de alerta resulte una herramienta burocrática e ineficaz para abordar las causas multifactoriales que generan y permiten la violencia de género en el país. Lo anterior se observa desde los requisitos de admisibilidad que la reglamentación del 2008 contempla respecto a la sistematicidad y la reiteración de conductas. Ante dichos requerimientos, surge las interrogantes: ¿Cuántos feminicidios son suficientes para una alerta de género?, 26 ¿Debe existir un número de conductas feminicidas suficiente, para que el Estado mexicano cumpla con su obligación de prevenir la violencia de género? Pareciera que dichos criterios buscan limitar al máximo la instrumentalización de la figura, ignorando las cifras y la documentación que continúa exponiendo la negligencia y la indiferencia del Estado mexicano. 27

En caso de cumplir con los requisitos, se advierte que la admisibilidad no es automática, sino que requiere la votación por parte de funcionarios públicos vía sesión extraordinaria de la CONAVIM, es decir, el Estado se convierte en juez y parte desde el análisis de la procedencia de la solicitud. Asimismo, el grupo interdisciplinario, no cuenta con suficiente autonomía y no incluye a la sociedad civil, quien en muchas ocasiones es la que cuenta con la documentación de casos, prácticas y políticas en las que se enmarca la violencia feminicida. 28

La inoperancia de la figura se observa de igual forma, en el procedimiento para la activación, una vez presentadas las conclusiones por parte del grupo interdisciplinario y en la aceptación o negación del titular del ejecutivo de la entidad federativa bajo estudio. Ya que por un lado, otorga un plazo de seis meses en caso de aceptación, para dar cumplimiento a la conclusiones, lo que resulta a toda luz excesivo, en la medida que el objetivo de la alerta es hacer frente a una situación de emergencia que busca prevenir que se cometan más feminicidios y se perpetúe la violencia de género. Y por el otro, burocratiza la decisión al solicitar otro dictamen del grupo interdisciplinario, sin permitirle decidir a éste, siendo otra vez la autoridad, como juez y parte, quien tome la decisión final de activación.

26 Véase: ¿Cuántos feminicidios son suficientes para una alerta de género? Pájaro Político, 28 de mayo de 2014. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/2014/05/cuantos-asesinatos-de-mujeres-son-suficientes-para-aplicar-una-

alerta-de-genero/#ixzz3BKKUdSDS

27 Los datos que el Observatorio Nacional del Feminicidio ha podido recolectar sobre homicidios de mujeres para 2012 y 2013 en 30 entidades federativas indican que en el país cada día son asesinadas 6 mujeres y que de esos casos, al menos la mitad son feminicidios. Es decir, son asesinatos motivados por el sexismo o la misógina. El Observatorio calcula que hay aproximadamente 2 mil 299 casos de feminicidios en el país para ese periodo, pero hasta ahora, sólo tiene registro de que 572, es decir, 24%, está siendo investigads como feminicidio y no sólo como homicidio en once entidades federativas. Véase: 6 mujeres son asesinadas al día en México. Por Tania L. Montalvo. Animal Político, 6 de marzo de 2014. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/2014/03/6-mujeres-son-asesinadas-al-dia-en-mexico-la-

mitad-es-feminicidio/#ixzz3BKMWiRgj

28 Véase: Carta del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio al Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong de 21 de mayo de 2014.

Esta ineficacia se refleja en la ausencia de declaratorias, ya que a más de siete años que entro en vigor la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, no se ha activado una sola alerta de género, siete solicitudes han sido rechazadas y solo dos han logrado iniciar la etapa de investigación en los Estados de Morelos y Guanajuato, de éste último ya existe informe al respecto.

Los contextos y las cifras de feminicidios, reflejan la urgencia de que la declaratoria funcione y sea una herramienta práctica para prevenir la violencia feminicida. Las solicitudes de alerta atienden, con base en la documentación periodística a los siguientes contextos de violencia feminicida en distintos estados de la República Mexicana: 29

- Oaxaca, abril de 2008, por la violencia feminicida en la zona Triqui. Se argumentó que las mujeres son tomadas como botín de guerra. Actualmente se busca presentar una nueva solicitud de alerta bajo el argumento de que durante la gestión de Gabino Cué (2010-2016) se han cometido 292 feminicidios y éstos aumentaron 216% en enero a mayo de 2014, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

- Guanajuato, mayo de 2009, por la modalidad de Agravio Comparado. Se denunció la vulnerabilidad de las mujeres víctimas de violencia sexual por leyes que transgredían sus derechos humanos, pues el estado no proporciona servicios de interrupción legal del embarazo y procuración de justicia a las víctimas.

- Estado de México, diciembre de 2010, por el contexto de violencia feminicida e impunidad. De enero de 2005 a agosto de 2010 se documentaron 922 feminicidios y en 526 casos se desconocía la identidad de los asesinos. El gobierno estatal se negó a entregar datos actualizados argumentando que aunque cuentan con 1,900 asesinatos tanto de hombres como de mujeres, la información no se procesa por sexo y entregar esos datos pone “en riesgo la seguridad del estado”.

- Nuevo León, enero de 2012, motivada por al aumento de crímenes contra mujeres pues una investigación hemerográfica de Arthemisas por la Equidad mostró que los feminicidios se incrementaron 689% de 2000 a 2011. En marzo pasado, esa organización denunció que en los primeros quince meses de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en la entidad se cometieron 118 feminicidios.

- Guanajuato, mayo de 2009, por la modalidad de Agravio Comparado. Se denunció la vulnerabilidad de las mujeres víctimas de violencia sexual por leyes que transgredían sus derechos humanos, pues el estado no proporciona servicios de interrupción legal del embarazo y procuración de justicia a las víctimas.

29 Véase el análisis de los periódicos digitales Animal Político y Contralinea: ¿Cuántos feminicidios son suficientes para una alerta de género? Por Tania L. Montalvo. Pájaro Político, 28 de mayo de 2014, supra nota 26, y Alerta de violencia de género a expensas de la voluntad gubernamental. Por Cecilia Martínez, Contralínea, 20 de agosto de 2014.

- Hidalgo, marzo de 2013, por el contexto de violencia e incremento en los casos de feminicidio tras 93 asesinatos de mujeres registrados de 2009 a 2011, según datos de la Procuraduría Estatal.

- Guanajuato, mayo de 2013, por violaciones a los derechos humanos de las mujeres en un contexto de impunidad, pues de 24 asesinatos de mujeres de enero a abril de

2013 sólo 3 se investigaron como feminicidios pese a que en 70% de los casos las

mujeres fallecieron tras el uso excesivo de la fuerza. Datos actualizados muestran que el año pasado culminó con 73 feminicidios documentados y en lo que va del

2014 ya suman otros 22.

- Chiapas, noviembre de 2013, se denunciaron omisiones de parte del sistema de Justicia del estado para proteger y salvaguardar la vida de las mujeres. Organizaciones civiles dijeron que el año terminó con 84 registros de mujeres asesinadas con violencia.

Ante el rechazo de solicitudes, la reglamentación del año 2008, no solo fue cuestionada por la sociedad civil, sino que México, una vez más se vio comprometido por el aumento exponencial de casos ante instancias internacionales en su comparecencia al Examen Periódico Universal en Naciones Unidas. 30 A pesar que dicha presión conllevó a reformar el reglamento en el año 2013 para suprimir los requisitos de sistematicidad y reiteración de conductas, así como para establecer lineamientos sobre el procedimiento de declaratoria, éste mantiene el carácter dilatorio del mismo y la falta de autonomía en la investigación por parte del grupo interdisciplinario.

La segunda consecuencia de la desnaturalización de la declaratoria de alerta de género, es sin duda, la perpetuación de la discriminación estructural dentro del sistema patriarcal mexicano que impide la implementación de medidas eficaces para entender y erradicar la violencia feminicida. Esta expresión de discriminación, como señala María José Añon, “da cuenta de un tipo de desigualdad que deriva de la influencia de los valores sociales dominantes, surgidos de un falso universalismo que atraviesa el diseño de la titularidad de derechos y está representado por el modelo de varón, heterosexual, capacitado; que refleja, asimismo una serie de parámetros dominantes en cada contexto.” 31

En dicha discriminación, la categoría de género y la concepción de sistema sexo/género, es central para comprender como se conoce y se reproduce esta desigualdad diferenciada. 32 El contenido de género, se refiere a las características que socialmente se atribuyen a las personas de uno y otro

30 Véase: Feminicidios provocan movilización inédita. Por Marco Antonio Martínez. Sin Embargo, 1 de noviembre de 2013. Disponible en: http://www.sinembargo.mx/01-11-2013/801020 e Informe conjunto presentado por organizaciones de la sociedad civil mexicana para la segunda ronda del Examen Periódico Universal a México, 4 de marzo de 2013. Disponible en:

http://www.iccnow.org/documents/Informe_conjunto_presentado_por_organizaciones_de_la_sociedad_civil_mexicana.pf 31 Añon, María José. Autonomía de las mujeres: una utopía paradójica, en Los Derechos humanos: la utopía de los excluidos. Instituto de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, UCIIIM, Dikynson 2010. Pág. 132. 32 Ibídem. Pág. 133.

sexo, 33 y no a las características biológicas, en este sentido, el género como construcción social, resulta una reacción hacía el patriarcado y la idea de que la situación de desventaja de la mujer atiende a la naturaleza.

Específicamente en cuanto a la violencia contra la mujer, para el feminismo radical, 34 como señala Julieta Lemaitre, los actos de violencia que enfrentan las mujeres en su vida personal, violación sexual y física, son instrumentos que mantienen el dominio de mujeres individuales en casos individuales y que mantienen la subordinación de las mujeres en general, en todas las esferas, mediante el temor. En consecuencia, la lucha contra la violencia es una lucha por la liberación femenina tanto de las mujeres individuales como del clima de temor e impotencia generado por la persistencia y cotidianeidad de los actos violentos y su legitimación tácita en la cultura dominante. 35

En el caso de México, la dificultad para la implementación de la alerta contra la violencia de género se refleja precisamente en la dominación a través de género y de la cultura patriarcal del Estado a través de la institucionalidad. Esto se observa desde dos aristas, por un lado, en la utilización de estereotipos de género para restar importancia a las cifras de violencia feminicida y por el otro, en la politización de la declaratoria de alerta, como amenaza para las estructuras de poder de los hombres en las entidades federativas del país.

Ejemplo de los estereotipos de género, es el constante rechazo por parte de los funcionarios del Estado de México para declarar la alerta, a través de declaraciones misóginas y estereotipadas, esto a pesar del número de feminicidios documentados y la impunidad imperante en la investigación y sanción de los mismos. Como ha documentado la Comisión Mexicana para la Defensa y Protección de los Derechos Humanos 36 , los representantes de la entidad han restado importancia de la problemática, negando que la entidad ocupe el primer lugar en el país para en feminicidios y que existen otras regiones cuyas cifras son superiores; incluso, el Procurador General de Justicia del Estado, Alfredo Castillo Cervantes, ha llegado a dar declaraciones en las que ha argumentado que el 58% de las mujeres victimas de homicidio registradas en la entidad mexiquense “ni siquiera” son originarias de la zona sino que son “tiradas” en las áreas fronterizas del estado. Asimismo expuso una hipótesis oficial del la causa de los asesinatos de mujeres en el Estado de México señalando los siguientes motivos:

“violencia familiar, maltrato infantil, abuso físico y sexual en la niñez; que tuvieran poca comunicación con los hijos; la falta de supervisión de sus padres;

33 Cfr. West Robin. Género y Teoría de del Derecho; estudio preliminar Isabel Cristina Jaramillo; traductor Pedro Lama Lama. Bogotá: Silo del Hombre Editores. Faculta de Derecho de la Universidad de los Andes, Ediciones Uniandes, Instituto Pensar, 2000. Pág. 29.

34 Véase: MacKinnon Catherine. Feminism Unmodified: Discourses on life and law. Harvard University, Press. Cambridge, 1987; Toward of feminist theory and State. Harvard University Press, Cambridge 1989.

35 Cfr. Lemaitre Julieta. Capitulo 6, Violencia en La mirada de los jueces. Género y Jurisprudencia Latinoamericana, supra nota 18, pág. 550. 36 Cfr. CMDPDH. Informe de Impacto Psicosocial del Feminicidio de Nadia Alejandra Muciño Márquez Violencia contra las Mujeres en el Estado de México, supra nota 15 págs. 132 y 133.

alcoholismo y drogadicción; inestabilidad personal y sentimental; ser madres solteras; tener varias parejas sexuales; tener embarazos no deseados, embarazarse siendo menores de edad o drogarse durante el embarazo; presentar problemas educativos y falta de valores; mantener relaciones interpersonales conflictivas; ser inca paces para procesar problemas interpersonales, carecer de control sobre sus emociones, sentimientos y sensaciones; tener empleos de alto riesgo; su participación en actividades delictivas o la violencia excesiva en la comisión de otros delitos.” 37

Afirmaciones como las del Procurador del Estado de México, que culpan y estigmatizan a la mujer, trasladando la responsabilidad a la víctima y no a quienes cometen la agresión, para aminorar la obligación de debida diligencia, ignoran los estándares desarrollados en la sentencia de la CorteIDH citada anteriormente, sobre el caso Campo Algodonero, en relación a como los estereotipos de género contribuyen a la consolidación de la violencia de género. Como considera Rebecca Cook, cuando las sociedades no reconocen ni eliminan prejuicios y estereotipos de género, se exacerba un clima de impunidad con respecto a las violaciones de los derechos de las mujeres, el cual permite que los prejuicios injustos sobre las mujeres se engranen en la sociedad y causen mayor devaluación de las mismas. 38

Aunado a la prevalencia de estereotipos de género como defensa ante la negligencia de los gobiernos en las entidades, la declaración de alerta a sufrido a su vez, una politización por parte de gobiernos y partidos en el poder, lo que ha generado acusaciones en contra de organizaciones de la sociedad civil e incluso de familiares de las víctimas por “querer dañar la imagen de los políticos.” 39 Estas actitudes representan la relación entre poder y género en el país y la prevalencia de intereses partidistas por encima del estudio y análisis de la multiplicidad de causas en la esfera de lo público y lo privado que llevan a ejercer formas de violencia extrema contra las mujeres.

Este miedo, relativo a la pérdida de posición de poder de los gobernadores en el país se refleja también, una vez iniciado el procedimiento de declaratoria de alerta, como en el caso de Guanajuato del cual en mayo pasado se presentó el informe con las respectivas recomendaciones. Dicho procedimiento, según integrantes del propio grupo interdisciplinario, se ha caracterizado por ser negligente y dilatorio desde las instancias federales encargadas del mismo. 40 Tales declaraciones

37 Palabras expresadas ante la Comisión Especial para Conocer y dar Seguimiento Puntual y Exhaustivo a las Acciones que han Emprendido las Autoridades Competentes en Relación con los Feminicidios Registrados en México, de la Cámara de Diputados Federal. Feminicidios en EdoMex, al amparo de la incapacidad de autoridades. Por Paris Martínez, Animal Político, 8 de febrero de 2011. Disponible en: http://www.animalpolitico. com/2011/02/feminicidios-en- edomex-al-amparode-la-incapacidad-de-autoridades/

38 Cfr. Cook Rebecca J. y Cusack Simone. Estereotipos de Género. Perspectivas legales transnacionales. Traducción:

Andrea Parra. University of Pennsylvania 2009.Pág. 1.

39 Véase: Obstáculos para la implementación de la declaratoria de alerta de violencia de género. Disponible en:

http://www.espolea.org/actividades-de-geacutenero/-obstculos-en-la-implementacin-de-la-declaratoria-de-alerta-de-

violencia-de-gnero y, Piden tratar alerta de género como “asunto de seguridad nacional”. Por Gloria Leticia Díaz, Proceso, 27 de mayo de 2014. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/?p=373251

40 Véase: Carta abierta al INMUJERES y CONAVIM por la preocupación sobre el proceso de investigación de Alerta de Género de Guanajuato de 2 de julo de 2014.

públicas por parte de las académicas que formaron parte del grupo, volvió a evidenciar la esquizofrenia de los gobiernos estatales, en tanto el gobernador de Guanajuato, días antes de aceptar las recomendaciones, declaró categóricamente que no habría declaración de alerta en el Estado, considerando que “antes de que llegue a Guanajuato una Alerta de Género, se tendría que hacer la declaratoria en otros 20 estados del país donde los niveles de violencia son mayores.” 41

Hacía un declaración de alerta eficaz como herramienta para erradicar la discriminación institucional de las esferas de gobierno y la violencia de género en el país.

El análisis anteriormente expuesto respecto al contexto de violencia contra la mujer y la declaración de alerta, conlleva a exponer algunas reflexiones y propuestas para contribuir a la erradicación del fenómeno. En primer lugar se puede concluir, como considera Ximena Antillón, que la violencia de género es la consecuencia de la desigualdad de género, que a su vez funciona como el engranaje que la perpetúa. 42 En esa misma línea, como señala Sally Engle, 43 la reducción de la violencia contra la mujer conlleva un transformación cultural, que implica redefinir y reflexionar acerca de los límites entre lo aceptable e inaceptable, dentro de la concepción de violencia contra la mujer.

En ese orden de ideas, para que las políticas y medidas encaminadas a erradicar dicha violencia de género, funcionen, resulta necesario que se entienda que ésta, es una consecuencia de patrones discriminatorios que consideran a la mujer como una persona de segunda clase y que es la comprensión de dichos patrones desde el Estado, lo que puede dar respuestas a fenómenos de violencia extrema.

México tiene múltiples retos en materia de violencia de género que abarcan medidas de prevención oportuna, investigación seria, sanción ejemplar y reparación integral, las cuales no serán plenamente cumplidas con estar previstas en la Constitución o en leyes de carácter federal, sino que requieren de acciones concretas para la plena protección de mujeres y hombres en territorio nacional. Esta protección no puede estar condicionada a estructuras patriarcales de poder de los gobiernos estatales ni a la discrecionalidad del gobierno federal. Al respecto, la CorteIDH ha establecido en cuanto a los Estados federales parte de la Convención Americana que:

La obligación de garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos requiere “la existencia de un orden normativo dirigido a hacer posible el cumplimiento de esta obligación”. Por lo tanto, el Estado federal debe crear esta estructura legislativa que le permita por sí o a través de las unidades federales

41 Se anticipa Miguel Márquez: afirma que la Conavim no decretará la Alerta de Género para Guanajuato. Por Carmen Pizano, Zona Franca, 4 de julio de 2014. Disponible en: http://zonafranca.mx/adelanta-miguel-marquez-que-no-habra- alerta-de-genero-para-guanajuato/

42 Cfr. Antillón Najlis, Ximena. El brillo del sol se nos perdió ese día. Informe sobre el impacto psicosocial del feminicidio en el caso de Paloma Angélica Escobar Ledezma, supra nota 20, pág. 9.

43 Engle Merry, Sally. Derechos humanos y violencia de género: el derecho internacional en el mundo de la justicia local. Siglo del Hombre Editores. Biblioteca universitaria. Ciencias sociales y humanidades. Colección Derecho y sociedad. Derecho y sociedad Universidad de los Andes, Colombia 2010. Págs. 60 y 61.

cumplir con su obligación de garantizar los derechos. Además, este deber de garantía “comporta la necesidad de una conducta gubernamental que asegure la existencia, en la realidad, de una eficaz garantía del libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.” 44

Bajo dicho criterio y atendiendo a las obligaciones internacionales que se desprenden de la Convención Belém Do Pará, la declaratoria de alerta en efecto, puede convertirse en una herramienta simbólica y práctica para hacer frente a los tipos de violencia que todos los días atentan contra la dignidad, la autonomía, la vida, y la integridad de la mujer en México. El carácter simbólico conlleva al entendimiento por parte del gobierno federal como de los locales, que la declaratoria no significa un señalamiento o castigo al gobierno en turno, sino que representa una forma de reivindicar los derechos de las mujeres, visibilizar el problema ante la sociedad y el deber de actuar con la debida diligencia y de forma inmediata ante un riesgo latente.

La eficacia en la práctica de la declaratoria requiere cambios en el procedimiento para que éste deje de ser tan burocrático y cumpla con el carácter preventivo y de emergencia. Entre los cambios que pueden facilitar y agilizar el procedimiento está el evitar la votación de una decisión para la admisión de la solicitud si ya han sido cumplidos los requisitos previstos en ley. Igualmente debe replantearse el plazo que se le da al gobierno de cumplir con las recomendaciones y el estudio posterior de dicho cumplimiento para la decisión de activar o no la alerta.

El informe del grupo interdisciplinario debiera bastar ante los contextos de violencia que presentan algunos Estados de la República Mexicana, para activar la alerta y emprender desde el ámbito federal y local, acciones que enfrenten de forma diligente la violencia feminicida. Para ello resulta trascendental que dicho grupo goce de plena autonomía y que permita la participación activa de quien presenta la solicitud y de la sociedad civil en general. En esa medida, la declaratoria de la alerta será funcional para el trabajo en conjunto de la sociedad mexicana y los tres niveles de gobierno para comprender, prevenir y paulatinamente erradicar toda forma de discriminación y violencia que impida a la mujer el pleno goce y disfrute de sus derechos.

44 CorteIDH. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988. Serie C No. 4, párr.

167.

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