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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

FACULTAD DE EDUCACIÓN Y CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN

ESCUELA DE EDUCACION SECUNDARIA

ESPECIALIDAD DE LENGUA Y LITERATURA

DE EDUCACION SECUNDARIA ESPECIALIDAD DE LENGUA Y LITERATURA La responsabilidad moral, la conciencia moral y el

La responsabilidad moral, la conciencia moral y el bien moral.

CURSO: Ética

DOCENTE:

ALUMNAS: García Huamán Katherine Jave Heras Carolinne Millones Pucce Marilyn Rojas Abanto Karla

AÑO:

Lázaro Arroyo Víctor Carlos

5to

TRUJILLO

2017

-

PERÚ

ÍNDICE

Introducción…………………………………………………………………………

3

I.- Realidad problemática…………………………………………………………

4

1.1. Antecedentes problemáticos………………………………………………… 4

1.2. Enunciado del problema……………………………………………………

4

II.- Argumentación………………………………………………………………….

5

Capítulo I: La responsabilidad moral……………………………………………

5

1.1. ¿Qué entendemos por responsabilidad moral? 1.2. ¿Cuáles son las condiciones que nos dicen si un sujeto es responsable

5

moralmente?

5

Capítulo II: La conciencia moral……………………………………………………

6

2.1. Definición…………………………………………………………….

6

2.2. La doctrina cristiana sobre la conciencia moral……………………….

7

2.3. La conciencia moral como juez de nuestras acciones………………

7

2.4. Los juicios y la conciencia moral…………………………………………

8

Capítulo III: El bien moral…………………………………………………………

8

3.1. Definición……………………………………………………………… 8

9

3.3. Discernimiento entre el bien y el mal…………………………………… 10

3.2. Implicaciones del bien moral……………………………………

Contenido probatorio……………………………………………………………

10

III.- Conclusiones………………………………………………………………

14

IV.- Bibliografía…………………………………………………………………….

15

I.- Realidad problemática:

1.1. Antecedentes:

y

Se define a la moral como normas cuyo origen es externo e impuesto socialmente,

generación.

que

se

transmiten

de

generación

en

Ésta, se concretiza en actos morales vía la conducta moral de una persona moral, las personas tenemos capacidad de razonamiento, voluntad para tomar decisiones, las cuales tienes valoraciones positivas o negativas.

La responsabilidad, conciencia y bien moral están estrechamente relacionados a los actos morales, pues dentro de cada una de ellas tenemos la capacidad de elegir, de sentir que tenemos posibilidad de seguir caminos diferentes en nuestra vida, y notar las consecuencias de nuestros actos.

Demostrando que como personas morales, no podemos ser responsables sin ser

conscientes de nuestros actos, y si no somos conscientes de nuestros actos y hacemos las cosas sin pensar en las consecuencias, entonces no podremos hacer el bien, y seguiremos viviendo de manera individualista, sin contribuir al bien común de

nuestra

sociedad.

1.2. Enunciado del problema:

¿Existe relación entre la responsabilidad, la conciencia y el bien moral?

CAPÍTULO I: LA RESPONSABILIDAD MORAL

1.1.- ¿Qué entendemos por responsabilidad?

La RAE define a la responsabilidad como la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Al tener clara la definición de responsabilidad, entonces ya nos podemos aproximar a establecer una definición de responsabilidad moral. Sánchez (1969) afirma:

La responsabilidad moral consiste en la posibilidad de decidir y actuar, el sujeto actúa no como resultado de una fuerza o coacción irresistible, que no deja al sujeto opción alguna para actuar de otra manera, sino como fruto de la decisión de actuar como quería actuar, cuando pudo haber actuado de otro modo. (p.112)

Es decir, el hombre decide cómo actuar, es libre de optar por el camino que desee, de comportarse como él quiso aun cuando pudo haberlo hecho de otra manera. Se trata entonces de la responsabilidad que se relaciona con las acciones y su valor moral.

Entendida también como una capacidad y obligación moral que tiene el hombre de asumir las consecuencias de sus actos, los cuales deben tener origen en un comportamiento libre y consciente.

1.2.- ¿Cuáles son las condiciones que nos dicen si un sujeto es responsable moralmente?

Dos condiciones fundamentales:

a) Que el sujeto no ignore las circunstancias ni consecuencias de su acción; o sea, que su conducta tenga un carácter consciente. (conciencia de sus actos)

b) Que la causa de sus actos esté en él mismo (o causa interior), y no en otro agente (o causa exterior) que le obligue a actuar en cierta forma, pasando por encima de su voluntad; o sea, que su conducta sea libre.

Es decir que sólo el conocimiento y la libertad permiten hablar de un sujeto responsable moralmente, y por el contrario la ignorancia y la falta de libertad hacen posible eximir al sujeto de toda responsabilidad moral.

Nadie puede ser responsable moralmente, si no tiene posibilidad de elegir un modo de conducta y de actuar efectivamente en la dirección elegida.

CAPÍTULO II: LA CONCIENCIA MORAL

2.1. Definición:

La palabra conciencia significa un cierto saber junto con, o un conocer a la vez. Dos sentidos principales se han dado a la palabra:

a) Capacidad que tiene el hombre no sólo de conocer objetos, ya sean externos (cosas) o

internos a él (estados interiores), sino de advertir que conoce.

b) Facultad de conocer el valor moral de los estados interiores y de los actos que el hombre

pone como propios.

La palabra conciencia, en general, designa el primer sentido. Para significar el segundo se emplea la expresión conciencia moral.

Al hablar de conciencia moral e intentar explicar su naturaleza es preciso observar el término que la conforma “conciencia”. Éste hace alusión a la “capacidad psicológica de los individuos que les permite darse cuenta de la propia actividad, ya sea física o mental” más cuando se indica lo concerniente a conciencia moral, entonces se debe apuntar que ésta se manifiesta cuando “el sujeto además de percatarse de sus puntos de vista y de sus comportamientos activa la capacidad de regularlos y valorarlos. En ese sentido, se pone en relación con nosotros y nos hace responsables de nuestras acciones” (Utrera, 2007)

Asimismo, podemos decir que solo el ser humano es sujeto de actos morales o inmorales; entonces, podemos decir que la conciencia moral es una función netamente de la persona. La conciencia moral es la que orienta la conducta en la dirección que la persona, de acuerdo a sus principios, considera correcta.

Según Meza y Suárez la conciencia es la facultad que permite darse cuenta si la conducta moral es o no es valiosa. Igualmente, afirman que existen dos posiciones fundamentales que explican su naturaleza: la innatista y la empírica. La primera, plantea que la conciencia nace con el individuo, es una capacidad propia de la naturaleza humana. La segunda, sostiene que

la conciencia moral es el resultado de la experiencia, es decir, de las exigencias o mandatos de la familia, de la educación o del medio sociocultural.

Para Kant, la conciencia moral es ineludible, inevitable. En su obra: “Metafísica de las Costumbres”, la define como un “hecho indefectible” consistente en reconocer deberes. Lo cual parece aproximarla al “hecho de la razón”.

Con todo, Kant afirma con suficiente claridad que la tarea de la conciencia no es la de valorar moralmente la acción cometida por el sujeto mismo, sino más bien la de valorar el modo en que el sujeto se ha dispuesto a actuar. (Rocca, s.f.)

Se denomina conciencia, en general, al autoconocimiento humano. De modo más específico, la conciencia moral significa el conocimiento de sí de los propios actos en su rectitud o moralidad. Esta conciencia muestra así a su sujeto la bondad o maldad de los mismos. Se puede por ello definir, con Santo Tomas, como un acto de la inteligencia, un juicio o dictamen de la razón práctica en el que se ha aplicado los principios universales del bien a un hecho particular y concreto, que se haya realizado o se va a realizar.

Para probar que «la conciencia, propiamente hablando, no es una potencia, sino un acto», el Aquinate da el siguiente argumento: «Conciencia, en la acepción genuina de la palabra, indica la relación de un conocimiento con una cosa, pues conciencia equivale a 'ciencia con otro'. Ahora bien, la aplicación de una ciencia a una cosa se efectúa mediante un acto. Por tanto, está claro, por su mismo concepto nominal, que la conciencia es un acto». (Forment,

2003)

2.2.- La doctrina cristiana sobre la Conciencia Moral:

Cabe señalar que en el Antiguo Testamento y también Nuevo, la Conciencia Moral es siempre “conciencia ante Dios”: “El hombre está en la presencia de Dios, que es santo, y en esta luz adquiere la conciencia de haber obrado rectamente y bien, o bien incorrectamente y mal”. Es este un aspecto característico de la noción bíblica de conciencia.

La biblia no usa términos específicos para indicar la conciencia moral. Esta se nombra especialmente con los vocablos “corazón” y “espíritu” y subraya con mayor vigor la

interioridad del comportamiento y del juicio moral. En la profundidad escondida del corazón se encuentra el origen del bien y del mal.

2.3.- La Conciencia Moral como juez de nuestras acciones:

Decimos que la conciencia moral es juez de nuestras acciones ya que juzga un acto a partir de nuestros principios, códigos y reglas que rigen nuestra vida.

Ejemplo:

En casa me enseñaron que debo saludar a todas las personas, ya sean adultas o menores que yo. Sin embargo al ir al colegio hacer mis prácticas, un niño no me saludo y quise saludarlo pero este hecho tampoco sucedió. De acuerdo a mis principios, mi conciencia es quien luego me juzgo ya que no pude estar tranquila y pensaba en tal hecho que no lo hice, hasta que pude ver nuevamente al niño y al fin lo salude.

2.4.- Los juicios y la conciencia moral:

Cuando un sujeto realiza una acción, su conciencia ya ha juzgado antes de ser realizada, a la misma que juzga el acto después. Entonces los juicios previos establecen principios, esto quiere decir que sabemos que hay que hacer el bien y evitar el mal. En otras palabras, se juzga que, si un acto es bueno, debe ser realizado; si es malo, debe ser evitado. Al hablar de que la conciencia juzga el acto después, quiere decir que la conciencia acepta el hecho si fue bueno, pero si fue malo, lo rechaza. También podemos decir, que juzga si el acto fue digno de recompensa o de castigo. Ejemplo:

Mis padres fueron a tomar jugo de papaya al mercado. Mi padre al pagar, dio un billete de 20 soles. La señora debía cobrarse 10 soles, dándole como vuelto 10 soles, pero esto no sucedió. Sucedió que como la señora estaba muy ocupada, en vez de cobrarse 10 soles y cobrarse otros 10, le entrego a mi padre un billete de 100 soles. Mi padre asombrado

rápidamente miro a la señora que ya se había dedicado a atender a otros clientes. Y la llamo, le dijo que el vuelto estaba rotundamente mal. El señor le agradeció y le dio el vuelto como realmente era. Luego mi padre cuenta que se sintió tan feliz de poder hacer algo que muy pocas personas hacen actualmente.

CAPÍTULO III: EL BIEN MORAL

3.1.- Definición:

Antes de poder empezar hablar respecto al “Bien moral”, definiremos que es un “Bien”

Cuando un sujeto realiza una acción, se le otorga un valor, este valor vendría hacer llamado “Bien”, por ende decimos que es una inclinación natural a fomentar lo deseable, motivado por el entorno del sujeto, de las personas, pero sobre todo de uno mismo.

Aristóteles afirma lo siguiente respecto al “Bien”: el bien es aquello que todas las cosas persiguen" Como es visto, el filósofo griego, no nos está definiendo el “Bien” sino solamente está reconociendo que existe una relación entre el bien y el fin. A éste último como: "aquello por amor de lo cual una cosa es hecha”. Lo que nos quiso decir Aristóteles es que todo fin es un bien y todo bien es un fin. Un fin no se perseguiría a menos que fuera algo bueno para el que lo persigue, y el bien, al ser perseguido, es el fin o propósito del afán de quien lo busca.

Debido a que no todo es bueno para todo, corresponde al juicio humano decidir cuáles cosas son buenas para él. Los juicios humanos están sujetos al error y, por consiguiente, el individuo podrá tomar el bien aparente por el bien verdadero. El bien moral ha de ser siempre el verdadero bien, ya que siempre será considerado como “un bien apropiado”. Asimismo, la ordenación racional del acto humano hacia el bien en toda su verdad y la búsqueda voluntaria de ese bien, conocido por la razón, constituyen la moralidad. En otras palabras el bien moral significa lo que es bueno en un cierto orden especial: el orden de la realización del ser humano, teniendo en cuenta el uso de su libertad. (Maritain, s.f.)

Este análisis del bien muestra que la conducta humana ha de estar dirigida siempre en algún sentido hacia el bien, pero que éste no siempre es el bien moral. El hacerlo bien moral, tal es el propósito de la vida y tal nuestra responsabilidad.

3.2.- Implicaciones del bien moral:

De esta manera, proponemos dos implicaciones sobre la noción de bien moral:

a) Su primera implicación: Es la de “Valor”, que estaríamos hablando dentro de una línea moral. Por ende decimos que el bien es la cualidad intrínsecamente buena de un acto humano.

b) La otra implicación: Es la de “Fin”. Entonces el bien es considerado en la perspectiva de la causalidad final; se trata del bien a que el hombre tiende, y que toma como fin en su actividad moral; del bien con miras al cual se desencadena su actividad como agente libre.

Dentro del fin, tenemos al fin último del ser humano: La persona alcanza el bien completo a través de las conductas y acciones buenas que realiza, estas deben cumplir con nuestra naturaleza humana. Encontramos así dos tipos de fines:

- Fin subjetivo: Consiste en la felicidad general, respecto a ella todo es querido

y contemplado.

- Fin Objetivo: Consiste en el bien concreto en cuya posesión el hombre encontrará la verdadera felicidad.

3.3.- Discernimiento entre bien y mal:

Para actuar correctamente es necesario distinguir las fuentes de la moralidad:

- Objeto elegido: Es un bien que tiende deliberadamente la moralidad. Aquello inmediato que se hace con una acción libre. Si el objeto es malo, la acción será

mala.

- Fin: Intención que se pone a la acción. La intención es lo que se hace para llegar

a ese fin

- Circunstancias: Elementos que rodean la acción. Pueden disminuir o aumentar la bondad o malicia del acto.

Contenido probatorio:

Anteriormente mencionamos que un sujeto es responsable moralmente cuando no ignora las circunstancias ni las consecuencias de sus acciones, es decir, es consciente de sus actos y de las consecuencias de los mismos.

La responsabilidad moral está muy relacionada con el carácter interno de las conductas del hombre; con su conciencia. Ésta a su vez orientará la conducta en la dirección que la persona, que de acuerdo a sus principios, considera correcta; estos actos que el sujeto considere correctos nos llevará a conseguir nuestro fin último, y conseguir la felicidad verdadera, es decir, hacer el bien moral, y así vivir una vida buena, ser una buena persona, y contribuir con el bien común.

El bien moral le da un carácter útil y placentero a nuestros actos, la ordenación racional de estos actos direccionados hacia el bien, constituyen la moralidad del sujeto.

Es decir, el sujeto actúa de manera responsable cuando tiene la capacidad de responder por sus actos realizados, los cuales deben tener un origen libre, pero sobre todo consciente. El ser consciente de su actos y actuar de manera racional, permitirá al sujeto contribuir al bien moral, éstas acciones libres y racionales conducen al hombre a conseguir su fin último, que vendría a ser su felicidad verdadera; y por lo tanto darle un carácter de bien moral a sus actos.

Veamos un ejemplo:

Juancito realiza sus prácticas en la I.E. “Cerebritos en acción”, su jefe de práctica le dio la consigna de ejecutar 12 sesiones de aprendizaje, las cuales deben ser evaluadas y firmadas por la profesora a la que acompaña. Juancito sabe que en esta temporada del año ya debería estar por la décima sesión, pero él sólo ha ejecutado 2, y ha decidido no ir más al colegio pues ha conseguido un trabajo y no le alcanza el tiempo para ir a sus prácticas. Además ha tomado la decisión de hablar con la profesora para que lleguen a un acuerdo económico y

ella le coloque notas fantasmas, pues necesita pasar el año para terminar la carrera a como de lugar; decide llamar a la profesora, y se reúnen, le explica su situación, pero la profesora no aceptará pues durante sus 20 años de servicio a la educación jamás ha recibido un sol de parte de sus alumnos, le dice que ella es fiel a sus principios, y que a pesar de la estima que le tiene y el conocer su situación, ella no está dispuesta a colocar notas fantasmas pues debió haber tomado con seriedad sus prácticas y asumir las consecuencias de sus actos.

Analizando el ejemplo podemos notar que al inicio Juancito, a pesar de haber sabido que tenía que ejecutar doce sesiones a lo largo del año, él solo realizó dos, además optó libremente por no ir más al colegio, y empezar a trabajar sabiendo que no tendría el tiempo suficiente para ejecutar sus sesiones, él no ignoraba las circunstancias ni las consecuencias de su acción, pues sabía que si no cumplía la consigna jalaría el curso. Posteriormente a esto él decide hablar con la profesora para que le ayude colocándole notas fantasmas, siendo consciente que esto le podría generar problemas tanto con la profesora como con su jefe de práctica, pero, aun sabiendo todo esto, él decide intentarlo, fracasará en ello, pues la profesora, a pesar de conocer la situación económica de Juancito no lo ayudará. En ambas partes podemos notar que actuaron tal como ellos quisieron hacerlo, nadie influyó en sus decisiones, es decir, actuaron de manera libre y consciente, cuando quizá pudieron haberlo hecho de otra.

Finalmente la decisión de la profesora fue responsable y consciente moralmente, pues su acción (rechazar el soborno) fue libre y racional, lo cual contribuyó a hacer el bien moral; a sentirse bien consigo misma, ya que actuó de una manera adecuada a sus principios, lo cual no sucedió con Juancito, pues él solo quiso resolver el problema de una forma incorrecta.

Existen también casos en donde los sujetos quedan exentos de responsabilidad moral, siendo algunos de ellos las personas con demencias, retraso mental, enfermedades mentales, manías, neurosis, ausencia de libertad para obrar por cuenta propia, y que además ignore las circunstancias o consecuencias de sus actos, esto último quiere decir que el sujeto debe encontrarse en la imposibilidad subjetiva (por razones personales) u objetivas (por razones históricas y sociales) de ser consciente de su propio acto.

Veamos un ejemplo:

En un salón de clases de la Universidad Nacional de Trujillo, hay muchos estudiantes procedentes de diversos lugares de la región, cada uno de ellos con diferentes situaciones económicas. María roba un libro a su amiga Rosita, en un primer momento su acto no se justifica ya que robar a un amigo no tiene excusas ni pretextos, y al no tener excusa no se le puede eximir la responsabilidad de sus actos. Pero supongamos que más allá de que ellas sean muy amigas, la situación económica de María no permite generar alguna duda o sospecha de que tenga necesidad de cometer semejante acción, nada de esto podría explicar el robo. Sin embargo, todo se aclara cuando los padres de María comentan que su hija es cleptómana. En estas condiciones ya no sería justo imputarle una responsabilidad y, por el contrario habría que eximirle de ella al ver a una enferma que realiza un acto, por no haber ejercido control sobre sí.

En el caso de María, ella puede quedar exenta de responsabilidad moral, pues sobre su comportamiento hubo una fuerza o coacción que domina sus actos, actos que no son realizados de manera consciente, hay en ellos algo que es más fuerte que ella misma, y que la obligan a cometer hechos negativos. Ella no es consciente en el momento en que realiza la acción, y tampoco lo será de las consecuencias del mismo, pero tal vez posteriormente cuando lo ocurrido sea irremediable, ella pueda adquirir conciencia de todo ello, pero incluso así no podrá garantizar no volver hacer lo mismo bajo un impulso o una motivación inconsciente.

Se puede decir entonces que la responsabilidad moral trae consigo una conciencia que impulsa a obrar, pues de otro modo se actuaría como lo hizo María de manera inmediata e irreflexiva.

María no tuvo en su acto una responsabilidad moral, pues ella no era consciente ni libre al momento de realizar su acción, debido al trastorno mental que padecía; entonces al no tener conciencia, ni libertad, sus actos no son racionales, y por lo tanto no se pueden considerar parte del bien moral.

III.- Conclusiones:

- Se entiende por responsabilidad moral a la capacidad y obligación moral que tiene un sujeto de responder por sus actos realizados, los cuales deben tener origen en un comportamiento libre y consciente. Asimismo, dos son las condiciones para que debe tener un sujeto para ser responsable moralmente, conciencia y libertad de sus actos.

- La conciencia moral es la facultad de conocer el valor moral de los estados interiores y de los actos que el hombre pone como propios.

- El bien moral ha de ser siempre el verdadero bien, ya que siempre será considerado como “un bien apropiado”. La conducta humana ha de estar dirigida siempre en algún sentido hacia el bien, pero que éste no siempre es el bien moral. El hacerlo bien moral, tal es el propósito de la vida y tal nuestra responsabilidad.

- Existe entre la responsabilidad, la conciencia y el bien moral una estrecha relación, pues el sujeto actúa de manera responsable cuando tiene la capacidad de responder por sus actos realizados, los cuales deben tener un origen libre, pero sobre todo consciente. El ser consciente de su actos y actuar de manera racional, permitirá al sujeto contribuir al bien moral. Todo está concatenado.

IV.- Bibliografía:

- Sánchez, A. (1969). Ética. México: Grijalbo.

- Forment, E. (2003). PDF . Obtenido de PDF:

https://www.uco.es/filosofiamedieval/sites/default/files/revistas/vol10/refmvol

10a25.pdf

- Maritain, J. (s.f.). PDF. Obtenido de PDF:

http://www.jacquesmaritain.com/pdf/06_FM/03_FM_BienValor.pdf

- Rocca, C. l. (s.f.). PDF. Obtenido de PDF:

http://www.scielo.org.co/pdf/idval/v62s1/v62s1a09.pdf

- Utrera, M. P. (Octubre de 2007). PDF . Obtenido de PDF:

http://repository.lasalle.edu.co/bitstream/handle/10185/1512/85052219.pdf;jse

ssionid=0BE71A61C18C16DAD54BC9697843F42D?sequence=1

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