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ISSN 0187-5965 $25.00 PETG pT tt sat Yo Antologia de poetas puertorriquefios German List Arzubide y los estridentistas Refugio Solis * Evodio Escalante nee oe Margarita Tomé Alvaro Mutis, Nueva poesia espafiola Inéditos de Amalia Bautista * Juan Manuel Bonet * Luis Alberto de Cuenca * Fernando Lanzas Abelardo Linares * Julio Martinez Mesanza Carlos Marzal * Ana Rossetti Jorge Bustamante Garcia, Francisco Javier Larios Poemas de Homero Aridjis, José Maria Alvarez, Efrain Bartolomé, Thelma Nava, Miguel Veyrat, Ida Vitale, Veronica Volkow Suplemento Transterrados: Extensién de la poesia mexicana II Poemas de Atands Dalchev, Eugenio Montale Los universitarios y la poesia Columnas # Traducciones Libros ® Taibo © Carla Rippey UNAM (ANA NUEVA EPOCA PRIMAVERA'97 Goria List Arginine ¥ Ls ssrRIcRSTAS ‘Tewiemaranos: LENTRRSLON DE LA HOES MEXICANA I @por Rati Renén Caronce porns be Puro Rico Nava ronsta esata Trartcctones Nueva epece I rimero 17 Pairavera 1697 INDICE 91 Leerestorce)nauragi unas 2 Deciaacitn co Merete... # Gen Let Ariide coretdometonerentomod! timo ltvode 4 Recaplulacdnestidenistace Agascalertes Mortalo ® Were Angeles Gsbre ‘@Garmantistamce 93 Poonasinechesercarblana 6Claropést.mo 5 Tone! @GurninListArzubide © Eugenio Mental © GominListArzubce-Lainensa venta 98 Martane ® Pau Valery fngonista ® Nargara Tore 4 Datarate delmormierto esreantsta @Retiye Sele espoemasarargustas de Genin List Aube # voc esesarta Los ecidetvie yo C6 aco @ Marco ‘anton Campos, Gasnas, Acuna: Soke Duaeo De Pract 100 Flencantoy = péria de lesciciaces ® Je Mus 02 Dospoemasdo Caspar Aguilera 104 Lammirads dal vejee * Jorge Bustamante 108 Epoota yloecludadee © Franeeco Javier Leos Fopus 108 ests Rosas Berlin Vaid, Ra aol, Maro Gonaaea, Maia lea uno, Sofa Remirez, Dana Galas, Rosine Conds ‘Sona Sta Ross, Faipe Vazcuez Poemas ce team Ane, Horelo Costa, Esuaeo Gara Agu, Juan Gelren dsuLarce, Edu Ilan, Fabio Marae, Avar Wats, Ambar Past, Isabel Quinones, Vier Sexe 28 Coateve Lainagen shad. Lule Rebete Vero Los unavensrranos ¥ La PoEsia 12) Wirla Luisa Barnes Reguso, Francisco ‘Nrtanes Arlanes, CauciaPoradas,Anterio ‘Caera ©, Matec Reyra, Elva Nava J 32 Homo Aris de Vise, Tetra Reva, Eran Bano Verneavotow eerste ae Mata ‘ies, Nagel Vart = Neva Yer 127 ENCROENALESBETICO @ por Fecereo Prin 6 Inrtextn soocosny clas $a Gulbrec Vere ‘lose Gout ee Le eur ce 6, Lu ise Toes Gara Lar, anes Rees Chevron Jost Atanio Ose, Ls Pals Mais fnere Gorter, Joa de Bugs Franek Maks Poh, Oge Nala, alrar Flay, Ean Reyen Dero, sacs Ls Vege yas LAMAcaNeoETCA 422 LACONDCNDE MELLSINA # pot Joe Fomndez Granados 180 PASODEL NORTE yer Maigarto Cutler 74 VIAALTERNA @poRR 41 LAPCESIAYLANUSICA # persest Morus Recia 7D Reunion yereserniecion +Jome Valdes: ee Resaiias: oleae 2 Jas eae Sra Paquin te 77 prass bay an apo Gone Lin tate Nero lt Hee aero (ier favanie wean Aaeattieee ttle” Caen ea ese creeetNe — f se gto cutopota @Paslgnaco tae! De come; % omcemrerses cs omninaen 2g GaRAREREYYLAPOEEA VIAL ® tlustraciones de CARLA RIPPEY Director: Matca Annis Camps Sundirectr: Ral Renin 9 Seretrta de redacelon: Laan Gonséez Duin @ Conselo ett: Danie. agi, Armand Ovado, adh Sebinay, aso Sola 9 Seertaia Lon Mela Vallejo 9 Calaberacién espe: Mara Lise rile (Guadaajr, Naguite Cla: (Mononey) ¢ Dine; Castve Pekalove Caso y ladiaPecoce 0 Tipegraia: Elon Redrgu2Brondo § Alana Toege@ Impresion- Grupo Ric nteinea S.A JeC,¥. Chiapas 22-4, Cl. Rorm Not, Manic, DP. ELerl3éico de [ous ce uta publicacen rasa ef Dsl de terra dea ocean de sion Cll ee UNAM y de Ceo Neca enka y Prosovin de In Ltreere dl INA Dig corespondenia a: Perbdieo de peste, Caio Cultural Univer, ‘cna initia, seo ection, ediici C, Yer psa, isurgentes Sa 500, delepcie Cone, 04510, Misia, DF. Telefon: {22-6040 0 Bata publican no eave esonsile pr ergalasrslicos os ees son espnses dl crten de ts eros { Coifieade decd dita mina 52506 Cerliado deta ka eetesce 48730 MI Perodica de poesia x rembreregtrado en 1s Direoién General de Dress de Autor con el nent de seer 200591. Distbuide por sl Departamento de Distnbesin dele Deeside Litera / 04 Bacio ler piso Ceuito eeor univers, Declaracién de Morelia para entender y gozar. el estridentismo* German List Arzubide _ L ESTRIDENTISMO es un empefio literario de arrancar [a poesia de su antigua, muy anti- gua, forma objetiva, significacién gramati- cal del lenguaje, Hevandola hacia lo subjetivo, deli- beradamente hacia lo irreal, donde yace el seereto de nuestra vida interior, de lo que nos conmueve y nos agita, de lo que es un vago anhelo, un afan esquivo, de lo que yace entre suefios y, sin embargo, es el motor de nuestra existencia en su perseguir artistico, Para esto es necesario pasar de lo conereto, lo que se desenvuelve ante nuestros ojos, lo que nos entre- ga inventarios, relatos, descripciones, tomas, para alcanzar lo abstracto, lo que presentimos que inten- ta escapar de la realidad que nos rodea para transitar por los caminos que van hacia los mundos oscuros que guardan nuestras emociones. Tal empefio ha formado los ismos: futurismo, ultraismo, creacionismo, etcétera, ansia de conse- guir una escapatoria victoriosa a fuerza de lucha, de inreyerencia, de resuelta negacién, hasta formar una vanguardia y avanzar con ella hacia la libertad de la creacién artistica. Para nosotros, los estridentistas, el seereto estaba cn la misma palabra, al descubrir que ella oculta, oscuramente —y éste es el secreto de nuestra poe- sia—, sobre su tepresentacién concreta, guardada en el diccionario, otto valor, un verdadero sentido magico, contrario inclusive a las leyes naturales, de Jas que escapa al desenvolverse Iiricamente por el dominio de la sugerencia, con lo que la palabra pierde su accién conveneional y aleanza otto més * inédito profundo, que va a resonar misteriosamente en el lector creando una atmésfera irreal propicia a todo encantamiento. Al llegar 2 tal estado la poesia adquiere los mis- mos valores que la misica, suena en nuestro inte- rior, penetra en nuestro ser y nos hace vibrar em- bbriagados hacia zonas de lo inefable, De esta mane- ra [a poesia se transforma en una musica de ideas por el extrafio poder que consigue incorporar el ensueito vagamente incorporado con lo irreal adivi- nado y presentido. Esto da al poeta ef inmenso poder de crear un mundo nuevo en el cual se encuentran las sensacio- nes, las emociones, los sentimientos, que vagan dispersos en nuestro rededor, los que con el lengua- je Vulgar, al intentar darles vida definigndolos, los hacemos convencionales y los alejamos del placer poético. La poesia, ya lo dijimas, debe ser una misica de ideas y, como tal, despertar e| sentimiento indesci- frable que nos devuelve el gozo de vivir en la infinita embriaguez del arte. Esto alcanza a ser una creacién, un descubri- miento que remodela la poesia al darle una nueva vida, lo que representa una revolucién y como tal erige un hombre nuevo, constructor a su vez de un mundo nuevo, el mundo del arte depurado, de la poesia plantada como un valor absoluto. Al abandonar la realidad, paséindola al servicio de los menesteres cotidianos, quedamos obligados a buscar una nueva relacién con el mundo, lo que obliga, a su vez, a una nueva forma de expresién, lo que representa una nueva forma de pensar, un nuevo planteamiento en nuestra actitud intelectual, lo que equivale a sustituir los valores estiticos, impuestos por la costumbre, heredados de viejas formas ya anquilosadas por otras formas de vida en las que se impone le prepotencia de audaces descubrimientos que relacionan al hombre con fuerzas nacidas de la intuicién creadora, perfil subjetivo que yace en el secreto de nuestra vida interior. Todo esto conduce hacia una actitud plena, au- dar, definitiva, revolucionaria, que nos impulsa hacia los nuevos caminos marcados detris del hori- zonte, cn la zona del suefio, de! imposible conquis- tado, del mas alld construido por el poeta para sefialar un paso que los estridentistas entregamos al porvenir. GGERINAN UST ARZUBIDE ¥ LOS ESTRIDENTISTAS German List Arzubide: Ja intensa aventura estridentista Margarita Tomé Gorméis Lis Arubide, 1997. afios, cien si tomamos en cuenta, como él dice, que fue concebido un afio antes. A 99 aitos de distancia y en visperas del homenaje nacional al estridentismo a través de su figura, don German, el poeta de tres siglos, como se autonombra en ocasiones, vive apaciblemente con su hija Eleonora en una casa de ladrillos rojos de Santa Ursula: “aqui me pasco en mi jardin que es lo que en cierta forma me ha dado vida”. De buen humor y con una risa franca y cristalina accede a la conversacién. E| 131 de mayo Germén List Arzubide cumplié 99 El movimiento estridentista: los inicios Yo fui soldado de un ejéreito que Iuché contra Diaz. y estuve con Madero.” Concluido el movi miento armado, el coronel Gabriel Rojano, bajo cuyas érdenes don German habia participado en la lucha armada, “me hizo su ayudante y me fui con él a México”. Abi, Carranza, ade- ms de ratificarle a Rojano el titulo de coronel, lo Hama par- ticiparen laconformacién dela Constitucion de 1917, quedan- do entre los constituyentes. Don German regresa a Puebla, dice -omencé haciendo una revista que se llamé Vincit, vencedor, porque deseaba hacer una revis- ta que contara todas las epope- yas de Puebla, como su lucha armada; la comencé por la cos- tumbre que tenia de escribir, por- {que me gustaba mucho escribir, habla trabajado ya inclusive como periodista en el primer periddico que se hizo en Puebla que se llamaba La Opinién”. Entre el peciodismo y la revista fue como canalizé sus primeras inquietudes literarias Posteriormente, “un mucha- cho recién recibido de médico (Salvador Gallardo), pero muy aficionado a la cuestién literaria, al ver la revista que haciamos dijo que eso era una revista de provincia, que ya habian pasado muchas cosas en el mundo y que mejor habia que hacer revistas que tuvieran una nueva visién del mundo. Me conver cid de que desbaratéramos la revista Vincit hici ramos una nueva revista que tuvo por titulo Ser”, Retomaron asi, cuenta Don German, una nueva forma literaria que estaba surgiendo en el mundo, particularmente en Espatia: el ultraismo; sin embar- 0, afirma, “lo importante era romper con las viejas formas literarias” Después, “Miguel Aguillén Guzmén, con quien haciamos Vincit, fue a México y se encontré con que alguien habia Hlenado las calles con un gra papel que decia Actual reim. I. En él vonian las declaraciones de lo que debia ser una forma nueva Cnratia, 1934, Germén List y su esposa Esperanza Eguiliz ENTRE \4bge de literatura y entendimos que ahi comenzaba tam- bién una nueva forma de lucha, Desde México, Aguillén Guzman nos mandé el manifiesto de Ma- nue] Maples Arce, quien vino a Puebla para encon- trarse con gente que ya le seguia, sobre todo jove- nes; se adhirié a nosotros y platicando él y yo decidimas lanzar el Manifiesto mim 2, que apare- cié en Puebla, Pensando que habia que llegar a un mundo nuevo decidimos lanzarnos en contra de la sociedad poblana, era un manifiesto verdadera- mente terrible. Asi nacié el mo- vimiento estridentista, que dela ciudad de México se vino direc tamente 2 Puebla y encontrd un grupo de gente que lo siguié abiertamente”. La reaccién en Pucbla “Bl recibimiento en Puebla fue tan terrible, que Maples Arcetuvo que tegresar a México, quedin- dome yo en Puebla, Los estu- diantes de alld, manejados por los profesores que habian encon- trado en el manifesto una burla hacia ellos, se lanzaron contra mi y me golpearon, me llenaron de harina y me corrieron. Entonces los obreros de Puebla, con los que habia tenido contacto cuando estaba en otras luchas sociales, resolvieron ir a gol- pear a los estudiantes. Se hizo un momento muy peligroso, muy dificil en Puebla”, narra don German con voz que atin conserva una gran Vitalidad. El manifesto estridentista lanzado en Puebla fue perseguido, se creé un ambiente dificil, seitala don Germén; tanto, que en alguna ocasién José Juan Tablada “me enconiré en un viaje que hice a Méxi- co y me dijo ‘gpor qué te quedas en Pucbla?, la gente de provincia nunea permitira que les obliguen a pensar de otra manera, que tienen su vida hecha y Jes duele mucho que alguien trate de hacer que rompan con la vida que han llevado hasta entonces? Luego, —comenta—, decidi, como Tablada me aconsejaba, venirme a vivir a México y trabajar aqui en grupo al lado de Maples Arce”. 9 er SU VISTA Estridentopolis (Por qué bautizaron como Estriden- topolis a Jalapa’ “Nosotros declara- mos que Jalapa era Estrident6polis, es decir, 1a ciudad de los estridentis- tas y del movimiento estridentista, ‘entonees tenia que scr Estridentépo- lis. Llegé un momento —contimta— en que nos dimos cuenta de que esti amos aislados, éramos unos cuan- tos que se habian lanzado a una lue cha violentisima. En ese momento Maples Aree so recibié de abogado y, como era de Jalapa, decidié irse para alla. Nos fuimos con él, alld nos encontramos con que el gobermador de Veracruz habia sido pocta y era muy entusiasta, nombré a Maples Aree nada menos que su segundo, y nos apoyé resueliamente, zc6mo se lamaba?, Heriberto Jara no? Inclusive mandé comprar una imprenta nueva para que hiciéramos todo lo que toniamos que hacer, de esa manera el movimiento estridentista crecié con su imprenta, tuvo su gente y su batalla, seguimos Ja lucha desde entonces, y desde entonces hasta aqui.” Manuel Maples Arce {Como fixe su amistad con Maples Arce? “Desde luego esti mi admiracién por él. Cuando Aguillon Guzman conocid a Maples Arce en México me mand6 un telegrama y un libro que acababa de publicar Maples Arce, al abrirlo lei un primer verso que dice: Yo soy un punio muerto en medio de la hora’ eclipsante de grito/ néufrago de una esirella. Fue tal mi emocién, mi admiracion, quo senti que la vida nueva estaba encerrada en esos versos escritos de esa manera, Ya no era la repeti- cién de los que nos habian gobernado los cinco sentidos, sino una cosa nuova, pilpitante, pasmo- sa; llamamos a Maples Arce a que viniera a Pue~ bla, fue cuando hicimos el Manyfiesto ntim. 2 y comenzé la lucha, de suerte que el estridentismo se asent6 perfectamente en México desde enton- ces, que es desde 1920, 21 y 22 hasta ahora que la lucha ha seguido.” De izqnierda a derecha Bric List, Hermann List (hijo), Germén List A., Eleonora List; abajo, Kurt List y Edgar List Don German continiia con una anéedota sobre Maples Arce, “siendo embajador, un dia de paso por Argentina, camino a alguna parte, conocid a Jorge Luis Borges, fue a saludarlo y Ie recordé el verso Yo soy un punto raverto... Resulta que euan- do Borges vino a México, Maples Arce lo fue a saludar; Borges ya estaba ciego y Maples se accr- 6 a saludarlo. Borges le pregunté ‘justed qu es?” y Maples Arce contesté: Yo soy un punto muerto en medio de Ia hora/ eclipsante de grito/ ndufrago de una estrella. Usted cs Maples Arce, dijo Borges”. Germén List Arzubide, poeta Don German enfatiza, con mirada despierta, bri- Iante, “yo sé que cuando lei ese verso que decia quién era Maples Arce, traté de interpretarlo, de sentirlo, y desde entonces soy poeta, soy todo entu- siasmo en la poesia. He hecho cuatro libros de poesia, el primero que escribi se titula Esquina, El vigjero en el vértice el segundo, el tercero Cantos del hombre ervante y el itimo El libro de las voces ins6litas. Cada uno es distinto del otro y va hacién- dose cada vez con wna visién nueva. que nace en mi, que no sé ni cémo pueda ser, ¢s el misterio de la nueva poesia”. El estridentismo y otras artes {Como se enlazé cl estridentismo con otras artes? “Cuando la gente ley6 lo que estébamos haciendo en México, sintieron probablemente Jo mismo que me pasé. Cuando lei ese verso de ‘Maples Arce senti que algo nuevo nacia en mi. EI mundo entero comenzé a transformarse; {quién comenz6?, quign sabe, tal vez alguno que dijo: podemos decir esto de otra forma que ‘no sea pintando el cuerpo humano, sino de otra manera, con una inguietud profunda, ir de lo conereto hacia lo abstracto, Los estridentistas buscamos una vida nueva que salga de lo con- ereto hacia lo abstracto, nosotros somos la abs- tra in profunda, Jo mismo les pasa a los pintores, y lo mismo les pasa a los misicos cuando no quieren seguir midiéndose, sino buscando algo que complete ‘eso que esti en el interior de nosotros.” i6n. Llegamos a la abstracci Algunos eseritores de la época {Cémo conocié a Vicente Huidobro? “En Pa- ris, El era un hombre muy rico y al igual que mucha gente de estas geografias, se fue a vivir a Paris. Cuando lo conoci estaba casado con tuna mujer muy hermosa, Se le encontraba en un café de Paris a ciertas horas de la noche, iba mucha gente a estar con él, a platicar con él, a contar historias, y yo estuve ahi. Huidobro es cl padre del movimiento estridentis- tay de muchos de los movimientos de vanguardia, ‘como se les Ilamaba entonces, tenia mucho talento y fue el hombre que al mismo tiempo derramé las cosas hacia nosotros.” Sobre Pablo Neruda gqué nos puede decir? “A Neruda Jo concei cuando vino a vivir a México. Ya era muy conocido, como politico y come poeta, su obra era reconocida; cuando vino a México ta cemte lo rode6 y nosotros, los estridentistas, tam- bien fuimos a saludarlo. Fui muy amigo de él, tanto, que aftos después nos encontramos en Paris, 1 iba con su mujer, estuvo alojado alla por proble- mas con su gobierno, tavo que salir huyendo y centonces llegé a Paris; andaba muy mal, yo Hlegué también pero en mejores condiciones que él segu- Manuel Maples Arce ramente, no fui tan perseguido. Entonces, protegi- dos por ese gobierno nos alojaron en el mismo hotel, saliamos y comiamos juntos, alguna vez nos levaron a una fiesta a recitar versos, Hab(amos hecho amistad.” a¥ acerca de Vladimir Mayakowsky? “A Ma- yakowsky lo conoci en México, en una fiesta que le dieron en la casa de un pintor. Cuando yo Hlegué me presentaron con él y nos dimos la mano, {¢6mo fue?, porque él era ruso. Seguramente alguno nos estuvo traduciendo. Le prometi buscarlo si nos volviamos a encontrar en alguna parte, probable- mente en Nueva York, porque é1 iba para all y yo también, pero yo me iba a tardar més tiempo; sin embargo, él murié al regresar a su tierra, se suicidd. Posteriormente, escribi una carta dirigida a ¢l (Cuando pasé por Nueva York esperando encontrar- te, resulta que ti habias pasado ya por Nueva York 9 er y ahora que llego a tu patria me encuentro con que 1e has marchadlo de ella también Reoordaré siempre su estancia en México. Escri- bio sobre toras y nos dijo muchas cosas, estuve asi platicando con él; era alto, mas alto que yo y forni- do. Era un ser inolvidable.” FI Café de Nadie staba ubicado en Ia calle que se llama ahora Alvaro Obregan, enfrente de lo que es ahora la Casa del Poeta. Era simplemente una accesoria donde tuyimos la sospecha de que vendian algo raro, nunca habia nadie, pero siempre estaba hu- meando el agua del café y uno podia tomarlo ahi mismo. Parece que caminando un dfa Maples Arce, que era muy aficionado al café, decidié tomar uno: entré y vio que no habia nadie, pero unos que Germén List Arzubide en Jalapa, 1927. Hegaron después de él entraron, se sirvieron su café y se lo tomaron. Maples Arce hizo lo mismo. Al principio nos reuniamos en un café que se Mamaba Las Olas Altas, enfrente de lo que fue la Camara de Diputados, en una calle céntrica, a todos nos quedaba muy cerca, podiamos ir facil mente hasta alli; después el Café de Nadie nos resulté un poco mis difleil, pero nos haciamos llamadas y legébamos alld, alguna vez inclusive hhicimos ahi reuniones; hay una fotografia en donde estan con nosotros en el Café de Nadie quienes luego fueron nuestros enemigos. La gente comenzé a saber en dénde encontrar nos, Hubo gente interesada porque ya habie apareci- do un periddico que hacfamos sobre el movimiento estridentista y el primer libro mi El Café de Nadie en realidad era nada mas de pasada, llegar ahi, estar un rato y salir, porque cada-uno de nosotros tenia algo que hacer; pero cuando cada quien se fue por su lado y ya no volvimos a ir allé, sentimos ese va- cio, por eso siempre lo hemos recordado con mucho cariflo, ahi comenzamos a hacer que la gente nos buscara y quisiera saber quignes éramos. ‘Actualmente hay un Café de Nadie en un rinconcito por ahi, pero el café no sirve. Muchas veces hemos tenido deseos de bus- car un lugar y decir éste es el Café de Nadie o éste vaa ser el Café de Nadie y que la gente vaya ahi a buscarnos, a buscar nuestras som- bras, porque yo soy el iiltimo.” Con el recuerdo de la casa sefialada con ¢] niimeto 16 poniente del area central de Pue- bla, que su padre mand6 construit porque queria que sus hijos nacieran en casa propia, del Namado de Madero a la lucha armada un 20 de noviembre de 1910 a las seis de la tarde, cuando cumplia doce affos, de la apotestica liegada de Madero a Puebla, del episodio de Jos hermanos Serdan en la misma entidad, de batalla en batalla y de ahi a una nueva batalla, dejamos @ don Germén con su jardin, @ la espera del nuevo milenio. Desarrollo del movi Refu; imiento estridentista' gio Solis | A VANGUARDIA INTERNACIONAL? nace el 20 de febrero de 1909 con el “Manifiesto del futurismo” de Filippo Tomaso Marinetti, publicado simultineamente en Le Figaro de Paris, la revista italiana Poesia, volantes y libros. Le Figaro era uno de los periddicos extranjeros que en México se leia en el conocido ambiente afrancesado del porfirismo. Por lo que el citado manifiesto tardé en conocerse tan sdlo lo que la publicacién tardé en cruzar el océano. La repercu- siGn de esta postica tendré que esperar, debido a la campatia presidencial, la reeleccién de Porfirio Diaz. yy los diez afios de guerra civil. Los vanguardistas mexicanos de este tiempo lo seran fuera del pais. El Dr. Atl reside entre 1911 y 1914 en Paris, durante su estancia participa en dos cexposiciones futuristas.’ Marius de Zayas* es expul- sado del pais por desavenencias con el gobierno de Diaz en 1907, parte a Nueva York donde Alfred Stieglitz (patriarca del Avant-garde en los Estados Unidos) descubrird sus caricaturas, que expondr4 en las galerias vanguardistas, de Zayas es ademés un pocta dadaista temprano, participa entre otras en la revista dadaista 291, en exposiciones futuristas y es ponderado por los cubistas. Diego Rivera reside en Paris, abi comparte con los cubistas principalmente, aunque quién sabe qué tanto tenga su labor de diletante. José Juan Tablada se exilia el mismo afio que Victoriano Huerta (1914) luego de haber escrito algunos articulos contra Madero. Tan cierta es Ia afirmacién de que ta primera vanguardia mexicana se desarrolla fuera del pais, que de hecho el primer libro vanguardista mexicano es publicado en Lima, Pend, en 1920: Li-po y otros poemas de José Juan Tablada. Este libro incluye ‘una psicografia (retrato psicolbgico) del poeta rea- lizada por Marius de Zayas. En 1917 se firma la Constitucién Mexicana, iniciéndose asi la pacificacién, por lo que los van- ‘guardistas exiliados podrian iniciar su retorno. Para 1920 la paz. parece definitive. En ese afio Julio Jiménez Rueda analiza en EY Universal Iustrado \as publicaciones literarias re- cientes, concluyendo que en México no hay escrito- EI movimiento estridentista es la fraccién mexicana de la vvanguardia internacional, transcurce entre 1921 y 1927, aun- que tiene repercusiones que trascienden esta época. Es la reaccién contza los vicios de un ate que se ha hecho fésil. Los cstridentistas tienen 1a moral del artista puro, hacen una literatura y un arte para hoy y tratan de encontrar la concisién ‘ltima de las cosas, poniendo el arte al servicio del arte, Realizan poesia pura sin descripeién, anéedota, ni nanracion, coro la proponia Mallarmé. 2 Porque anteriormente habla intentos dilerantes, como Ubi Rey de Alfred Jarry, y es a pantir de esta fecha que su desarrollo serd orgénico. 3 Fururtsm & Fumuriems, Hulten, Pontas, Bienal de Venecia, Talla, 1992, p, 421 “La informacion sobre Marius de Zayas es escasisima: nace on Veracruz, México (1880) y muere en Hartford, Conn. (1961), Su papel en la vanguard internacional es semejante al de Huidobro, viaje internacional, s admirade por atistas de todas las vanguardias, por Epocas es considerado dadaista, futurista, cubista, estridentista, surrealista, cte. Es ot pusnte de la vanguandia entre América y Europa. Dio facilidades a los dadeistas euando viajaron a este lado del continente. El cstudio de su vida y obra es material de investigacion para \atios afios. CGERNNAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS res, sino aficionados a la literatura (nadie que la cjerza exelusivamente). Los ULTRAistas DE PuratA Al enterarse de la revolucién literaria que sacude a Europa y en especial a Espafia (por los lazos del idioma), el grupo de jovenes que en Puebla editaba la revista Vincit cietta esta etapa posmodernista y funda la revista Ser. Son los ultraistas de Puebla: Salvador Gallardo, Germén List Arzubide, Miguel Aguillén Guzmén e Ignacio Millan, y muchos otros, ismos que se alejan espantados cuando se radica- lizan las posiciones estéticas del grupo. Sin embar- g0, a estos escritores el ultraismo les parecié mis una labor de diletantismo que de renovacién inte- gral. Buscaron entonces el camino de la superacién, ya que el ambiente posrevolucionario del pais lo exigia. El primer fruto de este arupo fue £/ hmerto de las tentaciones de Salvador Gallardo, que sera publica- do muchas décadas después. En la ciudad de México un joven poeta veracru- zano, estudiante de derecho, pasa su tiempo libre en la Academia de San Carlos discutiendo con los istas. Y entusiasmado por esas discusiones un dia, Guillermo Ruiz elabora el primer busto cubista de México: Manuel Maples Arce es e! modelo, Estas teorias vanguardistas legaban a México por varios canales, por ejemplo, el pintor Jean Char- lot, recién desembarcado de Francia (con sus li- bros), lee con Maples Arce la poesfa de Apollinaire ¥ sus teorias cubistas. En la redacci6n de Revista de revistas, por medio de los coresponsales, también tuyo acceso a este material. El estridentismo se puede dividir ftcilmente en tres tapas muy claras marcadas por sus publicaciones. La etapa del Manifiesto Actual La primera etapa transcurre en la pequeiia ciudad de Méxieo, que en 1921 esti formada por la ciudad vieja y Ia colonia Roma, lo que permite que todos se encuentren frecuentemente a pesar suyo. Luego de acaloradas discusiones en la Academia de San Carlos, Maples publica en diciembre de 1921, Actual, comprimido estridentista de Manuel: 12 Maples Arce (periédieo mural, polémico como su titulo). Ademés de enviarlo a periédicos y revistas, ¢! poeta lo distribuye de mano en mano, lo envia a periddicos y revistas extranjeros y nacionales (asi se inicia la correspondencia artistica internacional del cstridentismo) y lo pega como cartel en el barrio de las facultades. Fue tal la repercusién que hasta el poeta José Juan Tablada, residente en Nueva York, le solicité por carta cl manifiesto al poeta José D. Frias.* El esedndalo fue tal que ain en los sesenta la gente lo recordaba, hoy es una leyenda.® Esta primera etapa del estridentismo abarca tres nimeros de Actual, el del manifiesto y otras dos hojas murales en que se publican las primeras adhe- siones al movimiento. Ademas se publican Anda- ‘ios imeriores de Maples Arce y La seftorita ett... de Arqueles Vela, El movimiento se empieza a constituir con artis- tas de biisquedas disimiles pero comin vanguardis- mo. Desde el miisico Pedro Echeverria y sus poe- ‘mas pentagramiticos, hasta Salvador Novo, que por falta de rigor vanguardista se alejaré del movimien- to.” Aqui se integran, entre otros, Arqueles Vela, Jean Charlot, Febronio Ortega, y el ya mencionado Guillermo Ruiz, Los pintores tienen sus estudios, los poetas no. Esta sera la época en que caminan juntos buscando su mitico lugar de reunién, que pronto encontraran. En diciembre del 22, cuando el grupo ultraista de Puebla se entera por Miguel Aguillén Guzman de la sacudida estridentista, se adhiere al movimiento a través de Ia revista Ser, y de un telegrama enviado a Maples Arce. Existen diversas versiones sobre el encuentro entre Maples Arce y el grupo de Puebla; ‘no nos perderemos en decidir cual fue el verdadero, pues el mito mismo es el encuentro: habia avidez de Jo nuevo en provincia, es obvio, y esto cierra la Diario: 1900-19} 4, Sheridan, Guillermo (edit it.) UNAM, LIF, México, 1992. Ver 1° de febrero de 1922. © Dicka leyenda se encventra dispersa en articulos y entre- cas publicados desde entonces, Seria inceresante que algtin joven investigaior 0 tesista dedicara una investigacién a este miento del que buen fruto podela resuliae ” Gf. Catballo, Emanuel, Protagonistas de la literatura ‘mexicana, Editorial Porria, Colectién Sepan Custos... nim. 640, p.260. primera etapa, ¢Por qué el encuentro es ta frontora de esta primera etapa?: porque su re- ssultado fue el fanzamiento del manifiesta del 1° de enero de 1923. Al respecto List Arzubide dice: “... después de haberio redactado, con toda la violencia y todo, nos fuimos a buscar quién lo editara, Llegabamos a las imprentas, lo leian: jNo! jImposible! ;Cémo lo vamos a publicar...? Hasta que uno que cra mi amigo acepté hacerlo... cuando regresamos, nos espe- raba un alto asi de papcl de colores... g¥ ahora qué hacemos con esto? Pues distribuirlo y pe- garlo... A las doce del dia um periddico de ahi, que se Iamaba £ Mosquito, publicd un extra en el que nos puso pero barridos y regados en todos los tonos, particularmente a mi, decia que habia dado todos los nombres y todo. [se me ocurrié escribir un articulo en un periodico diciendo que todas esas cosas retrasadas y perdidas en Puebla se debian a que el colegio del estado de Puebla estaba en un tiempo que ya debia haber terminado, y que los profesores estaban enve- nenando a la juventud y todas esas cuestiones. Sali ala calle y vi en donde estaba el periddico aquél y abi estaba mi articulo, Mientras lo lea, alguien me picd la espalda, me volteé y me encontré con un individuo que tenia una pistola en la mano y me dijo: ‘Si todo lo que dice aqui lo sostiene, vengase conmigo [...] subieron un grupo de estudiantes, me Hevaron ahi y me golpearon a gusto, me echaron a fa fuente, me bafiaron, en toda la linea y todas esas cuestiones’”.* El Café de Nadie La revista Irradiador de la que ya nadie recuerda cudntos mimeros se editaron y El Café de Nadie marcan la segunda etapa, Es cuando el estridentis mo se constituye en la fraccion mexicana de la vyanguardia intemacional y asi se Jo hacen saber desde multitud de paises, nos referimos a las eartas de Marinetti, Walden y Guillermo de Torre entre muchos otros (Charlot traia algumas direceiones, ‘tras Ilegaban en los envios de los corresponsales). Y fue ahi el primer centro anti-académico de experimentacién de todas las artes reunidas en un solo impulso, la biisqueda de caminos nuevos: en pintura, por ejemplo el cubofuturismo y ctros; en 2 GERMAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS De izquierda a derecha Germén List, Atva de la Canal, Maples Arce, Ménder y Arqueles Vela + missica, el ruidismo como Ia Sonata para piano, ‘maquina de esoribir y dos cadena, en poesia fue ron desde pocmas onomatopéyicos, hasta una suerte de poesia pura, venida directamente de Mallarmé, formada por umidades poéticas minimas y habitada por agitadas ciudades etéreas; aparte de los grandes murales, el grabado de pequefio formato anzuloso cembelleciendo las portadas de sus libros, ete Llegarian intelectualos de todo ol pais y del con- tinente, recordemos a Oliverio Girondo que en 1924 hizo su primer taller postico con los estridentistas, inmediatamente de represo en Argentina lanzaria, emulando a Actual, nimero 1, ol manifiesto Martmn- Jfierrista, También entre otras celebridades que ven- rian aqui a pulir las armas vanguardistas, estuvo Alberto Hidalgo —poeta peruano que al lado de Borges y Huidobro publicaria en 1926 una antolo- afa de la poesia vanguardista latinoamericana— que vendria también en 1924, Aqui limpiarfa un libro, tal vez su libro mas importante, // sémptismo, don- de aparecen poemas de factura estridentista. ‘Ademas de los grupos de Actual y Ser, partici- pan en este momento varios estridentistas: los espa~ * Pstas palabras fueron pronunciedas em 1981 en un colo- vio realizado en Jalapa y titulado EI extridentisose: memoria » valoracidn. Las ponencias, Cocumentos y testimonios de cho evento fueraa resoaidos on libro del mismo nombre, ceditado por Gabriela Becerra y bajo la eoordinacién de Tsther Hernandez Palseios. Bl libro fue publicado en 1983 por el CE, en la coleosién SEP 80, at, 50, 1B wr GERMAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS fioles Humberto Rivas y Luis Ordaz. Rocha (poe- : Con sus iiltimas palabras quedaban aislados del tas); el pintor Rafael Sala; la fotégrafa italiana Tina ! mundo, existiendo en su puro hecho poético y no Modotti y el fotdgrafo estadounidense Edward ? declarando su desprecio contra los otros, como han Weston; el pintor francés Gaston Dinner; el poeta y > malinterpretado sus detractores confundliendo la fan- prosista argentino Armando Zegri; los pintores mexi- > tasia poética pura con la declaracién velada. canos Fermin Revueltas, Emilio Amero, Méximo : El duelo postico anterior era entre Arqueles Vela Pacheco, Diego Rivera, Ramén Alva de la Canal, !_y Maples Arce, ahora yo invento otro que pudo ser Leopoldo Méndez, Roberto Montenegro, Eduardo : cierto con versos de Gallardo y List Arzubide Catafio, Xavier Gonzalez, Francisco Reyes Pérez, Francisco Diaz de Ledn, Fernando Bolaiios Cacho, Erasto Cortés, Fernando Leal y Gabriel Feméndez Ledesma; los miisicos Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce y Angel Salas; los periodistas Enrique Barreiro Tablada, Manuel Horta y Luis Marin Loya; y los potas Luis Quintanilla, Gilberto Bosques y Luis Felipe Mena. En esta etapa se publican Avidn de Luis Quinta- nilla (Kin-Taniya) y Esquina de Germén List Arzubide en 1923, Urbe de Manuel Maples Arce y Radio de Kin-Taniya en 1924 y El pentagrama eléctrico de Salvador Gallardo en 1925. Ahora ya habfa profesionales del arte, como los que aiios antes bused initilmente Jiménez Rueda en 21 Universal Itustrado, por ejemplo List Arzubide, : las charlas. Arqucles Vela, el creador de las crdni- de quien se decia que “sélo era un vago bien vesti- : cas-ficcién del estridentismo, recogié en forma de do, que andaba enamorando a las sefforitas, pero : cuento, didlogos poctizados que fueron reales." después no teniendo qué hacer se habia metido a ! —Y si eran mas de dos, eran suficientes para pla- poeta haciendo esos versos que nadie entendia”,’ } near algim concierto como aquél para dos cadenas ‘Vamos a intentar recrear una tipica tarde del Café : que ya mencionamos y que fue idea de Angel Salas. de Nadie. Imaginemos un local vacio, amueblado ? O recitaban poemas onomatopéyicos, tablas paroli- como un café, algin explorador estridentista lo des- : bres, poemas dadaistas, cubofuturistas o por fin la cubre, y le paga a una mesera andnima su consu- : quintaesencia del abstraccionismo, poemas estri- mo... entonces corre la voz.de que hay un lugar tan : dentistas. bien dispuesto y tan vacio que s6lo puedeser tapadera ! Un dfa, alguien Llevé un cuadro y lo puso en el dealgo, Y como fue adoptado por ellos, como silos : muro, nadie dijo nada, y llegaron con otros, hasta csperara, bien podriamos hablar de narcoestriden- } que la pared estuvo repleta. tismo. Un dia sin memoria cruzé el umbral alguien : — Lejano estaba el dia en que Febronio Ortega y de amenazadora melena y dirigiéndose al inico : Maples Arce habian descubierto el café y le habian parroquiano inédito dijo: puesto nombre. Luego de cientos de tertulias del grupo, un buen dia hicieron una velada abierta al publico. Dice 1a leyenda que vendieron 5 000 bole- tos. El evento fue anunciado cn carteles, en —Partida en dos la noche eayé sobre su nombre... —EI viento peina sus crines en Ja lluvia... —Un horizonie desahuciado cuelga sobre los titi- ‘mos compases. —En todos los horarios el tiempo se derrite.. Solo yo tengo sistole y didstole, —F sol irreverente estornuda en mis ojos. —Cillate que esta noche puede saber la vida lo que piensas. —La vida quema sobre los baches sus misivas ro- ‘ménticas.. De todos esos dialogos algunos quedaron asenta- dos en cuentos, en crénicas, otros se diluyeron en —He atrapado el motin del crepiisculo... —Hay una mujer muerta en cada noche —Yo he visto la ciudad eafda sobre las ruinas de Ja musica... 3 —Fs que regresan todos los adioses. —Sélo nosotros existimos, todos fos demas son som- bras pegajoses. ° Hem 5 Estas erdinicassfiecién y euentos pueden leerse en el volumen Cuentos del dia y de ta noche, cuya segunda edicién, fue publicade en 1962 por Editorial Botas y ain se puede {encontrar en librerias de viejo Irradiador y en El Universal Mustrado. Tiempo después, también abierta al piiblico se realizaria la = Subasta de mujeres, tuvo eco porque José Juan Tablada les respondié convocando a una velada estridentista cn el Museo Nacional dedicada a Huitzilopochtti, manager del movimiento estri- dentista. A fines de 1924, Plutareo Elias Calles asume la Presidencia de la Repiblica, iniciando la persecu- cién religiosa que después ocasionaria la Guerra Cristera. José Vasconcelos, desde la Secretaria de Educacién impone una linea cultural nacionalista : que se encuentra mAs cercana al chauvinismo, pues Jos modelos fueron los italianos de Mussolini con todo y sus uniformes. Prueba de ello es que Maples Arce es expulsado de Revista de Revistas (uno de los pocos érganos donde los estridentistas publica- ban y donde el poeta tenia una columna hacia aiios) por “cl escéndalo que provocan sus poemas. Los cestridentistas se ven imposibilitados para impartir catedra y publicar sus libros, debido a que sus : estéticas cosmopolitas, unas europeas y otras erea- das por ellos, estaban al servicio s6lo de su sensibi lidad_y emocién. Incluso habian tenido rasgos antinacionalistas en sus manifiestos, aunque no fue- | sen mas que alardes vanguardistas. Otros sin la ‘moral de! artista puro realizaran poemas folkloristas yy éstos si serdn publicados. Otro dato al respecto es que circulaban poemas de dos libros de List Arzubide"' que ya estaban listos y que sélo pudie- ron ser publicados tardiamente, el segundo de ellos 35 afios después: Bl viafero en el vértice y Cantos del hombre errante. “Esasi que el proyecto vascon- * celiano ignoraba por principio el debate de la mo- dernidad.”"” : Pareceria entonces un hecho natural que el agua reprimida se fuugara por una exclusa, hacia provin- cia 0 hacia el extranjero, pero éstos eran unos aristocréticos poetas que en lugar de la fuga pusie- ron en duda la vigencia de su propio movimiento, considerindolo desde su fogosidad juvenil como completo."* ‘Cuando Iegan a Jalapa se dedican desde el prin- cipio, de tiempo completo, a la labor social, publi- cando a los grandes inéditos como Mariano Azuela, silabarios y otras cosas de educacién popular. Y 610 unos dos aftos mas tarde se sentiran con dere~ cho de publicarse a si mismos GERMAN UIST ARZUBIDE ¥ LOS ESTRIDENTISTAS Ilustrando esta época contamos con una impor- fante coleceién de cartas' entre diversos estriden- tistas, donde deciden lo que hemos mencionado. Se cartean por tres motivos: 1, Publicar un manifiesto con el nombre de tiltimo. 2. Constituirse en clasicos. 3. Proteger sus sistemas de posibles advenedizos de las provincias, Y tal vezera cierto, el estridentismo no necesita- ba mis libros ni mas suefios para entrar en la histo- ria literaria y marear al continente, por lo tanto no fueron olvidados espontineamente, sino que de- sataron una furia de ocultamiento en su contra, por parte de los muy diversos sectores de la cultura mexicana, Horizonte Concluida ta carrera de abogado en 1925, Maples Arce parte a Jalapa y poco tiempo después es nom- brado secretario de gobierno del general Heriberto Jara, comunicando el noriciononén a los estridentis- tas que ain estaban en México. Esta etapa, la de la revista Horizonte, ocurre luego de un periodo altruista. Primero publican cosas de interés popular y ya muy tarde, dos afios después, se permitieron publicar sus libros, cosa que prucha su sincera decisién de terminar el estri- dentismo, Por esto Horizonte no era una revista francamente vanguardista, como silo fue Irradiadior, es sobre todo una revista revolucionaria que da 1" Incluso para Cantos del hombre erranie Tina Modott ib Fotografias que lo lusraian, éstes fueron publicadas en aguel tempo en la revista Ferra y en Horizonte "Maria del Carmen Salas Torrero realizé en 1990 unc excelente tesis ttulada Bsuridenti¢mo mexicano y moderns ino brasileho, dos proyectos de vanguardia. En ésta aborda este tema y otros. Nos presenta una completisima contextuali- zacién del momento estridetista. Este trabajo se puede en- contrar en la Facultad de Filosofia y Letras dela UNAM. ° Bn 1925, Arqueles Vela parte a Espana, al lado de Guillermo Ruiz, Otros estridentistas iran a Sudamérica y Germén Cueto y algunos otros a Europa, eon el tiempo se encontrar en diversos pafses y panticiparin en todo tipo de especticulos vanguaristas, afin vigjeros con hambre de inf '* Coleccién a la que tuve acceso, en la coleccidn partic Jar del poeta Germéin List Arzubide que amablemente me la fcilits. 1s er GERMAN UST ARTUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS cabida entre otras cosas a la vanguardia. Aqui cabe preguntarse, zpor qué los estridentistas continuaron ‘su movimiento? En esos dos afios publicaron Carfucho de Nellie Campobello, 7 imperto de los Estados Unidos de Rafael Nieto y Los de abajo de Mariano Ai Cuando se deciden a continuar el mor ito publican El vigjero en el vértice y El movimienio estridentisiade List Araubide; Poemas mnterdictos de Maples Arce y El Café de Naulie de Arqueles Vela. En aquel momento era mas notoria a masa de gente en el ambiente intemacional de Veracruz que en Ia ciudad de México, que no cra en ese enfonces mas que otra provincia abandonada por los fugitivos de la Revolucién y hecha de gente sedentaria, por lo que Extridentépolis se asienta en aguella ruta de viajeros Hena de bareos y de grtias y de dérsenas. Hasta aqui llegaria a buscarlos John Dos Passos, quien impresionado por los poemas estridentistas traduce Lirbe y lo publica dos aiios después (1929) con el titulo de Metropolis, siendo el primer libro vanguardista que se tradujo. Ha de decirse que John Dos Passos tuvo suerte de alcanzar los iitimos dias del estridentismo, los de- més viajeros literarios ya no encontraron a nadie. En el momento de su: mas grande repereusién inter- nacional el estridentismo se habia esfumado, mitad por represion, mitad por autoaniquilacion. La dis- persién del grupo pareeia vocacional. Es suficiente decir que este periodo lo cierra la caida del general Jara," el 31 de octubre de 1927, seguiida de la desbandada de los estridentistas, sabi- do que habia persecucién policiaca. Maples incluso estuvo oculto en un sétano, List Arzubide fue prote- ido en Morelia por el general Livaro Cardenas. Tal vez luego de la caida de Jara, la salvacién artistica para los estridentistas habria sido partir a Nueva York, la ciudad estridentista por excelencia, salirse de un medio enemigo, tal vez asi el estriden- tismo habria tenido una oportunidad. Tal camo los expresionistas de Die Brucke parten de Munich a Berlin, la ciudad expresionista por excelencia. Cabe preguntarse ¢por qué se vio a los estridentistas como enemigos y no como una fendencia mas que enriquece la discusién estética? Contestar esta pre- gunta es uno de los ejes de nuestra historia literaria nacional moderna. ela. Asi como Ia Revolueién Mexicana y la Guerra Mundial tuvo como exiliados a los primeros van- wardistas del pais (Marius de Zayas, Tablada, era, ec.) las recrudecidas rebeliones, la Guerra Cristera, la Segunda Guerra Mundial podrian a los vanguardistas fuera del pais. Ctra vez la guerra ccerraria el camino a fa vanguard IMPORTANCIA DE LOS ESTRIDENTISTAS + Nacionalizan ta vanguardia internacional + Experimentan todas tas tendencias. + Producen cosas singulares que yano son copia de ninguna corriente de fa época + Son el centro de experimentacién y creacion. Todos estos faciores vueltos un estado de dima de ia época donde todo lo nuevo ya no era raro sino identificado como estridemtista," vuelve a este gru- po el eje de la experimentacién esiética {QUE Fs £1 esTRIDENTISMO? Vamos a intentar pensar qué es el estridentismo. Leemos Esquina de List Arzubide y notamos que s@ utilizan recursos venidos del dadaismo, de algu- na de sus miltiples estétieas. Si nos movemos a su segundo libro, El viajero en ef vértice, agui ya ocurre la poesfa pura como la propusiera Mallarmé. Elpenagrama elécirico de Salvador Gallardo es de un cubofuturismo demasiado hilado. Maples Arce en Urbe es de un faturismo dinamico, como el primer futurismo, Sabemos también que en El Café de Nadie se leyeron poemas onomatopéyicos y se hizo poesia pintura como la pentagramata de Pedro ' Al paroeer dicha calda fue fraguada desde el centro, pues al gobierno del general Calles no le parecia a manera de gobernar del general Jara, que luego de haber combatido en la Revolucion y ser constituyente, ganaba una simpatia popular que al régimen debio parecerie peligrosa. © Ouro tema completo seria realizar una investigacion de las cranclogias de viaje de todos los estrideniistas: desde Rusia hasta Paris, desde Noruega hasta Vietnam, de tes ‘corresponsalias Je In Guerra Espaiola a las de la Segunds Guerra Mundial 17s al término estridentista comenaé a utifizarse para designar a toda manifestacion de arte antiacademicista, De este mado, fa pintura murals, la misiea de Revueltas y desde luego los posmas de Maples Arce eran estridentisias” Varios, Nacionaliomo y arte mexicano, UNAM, 1986. p194. Echeverria, Por cl Indo de la plastica, conocemos los mura- Tes de Charlot, Alva de la Ca- nal, Rivera y otros, sintéticos y figurativos; después los graba- dos de pequefio formato angu- Josos y que a veces se vuelven abstractos totales; tambien tie~ rnen cuadros de busqueda cu- bista, En mitsica van del poe- ma sinfonico al ruidismo es- pontineo Esto quiere decir que no ha- bia una estética comin; pero, das vanguardias se dofinian por una estética monolitica? No, podemes hojear manifies- tos y libros de las diferentes vanguardias y sabremos que sobre todo habia un micleo de ideas, Es el caso del estriden- tismo también. {Cual es cl micloo rector de todas esas ideas parentemente diferentes? Fue, como a historia lo recalca, el “antiacademicismo integral”, que segin palabras de Maples Arce era en poesia la estétiea de la poosia abstraccionista, El salto de la hipstesis ala conelusién sin intermedios. Fs decir, saltar de una imagen para hacia otra imagen pura, haciendo vivir el poema del puro estallido de las significaciones, sin nexos gramaticales initiles que sobrecargzan el desarrollo del poema, “Una coleccién de imagencs sin trama ancedética”, dijeron también. Si bien en poesia quedé perfectamente definida sa estética, dejaron perdida 1a definicién en todos los campos, "* sin embargo en las realizaciones todos los experimentos fueron vanguardistas. Por ejemplo in- vocando al cubismo en pintura, realizan al mismo ‘tiempo expresionismo y futurismo. En miisica indu- dablemente descendian de la dodecafonia schuam- bergiana y del ruidismo futurista italiano. Tntentaron como los mas radicales vanguardis- mos un modo de vida estridentista. integral: la moda de los pantalones bombachos, los zapatos- plataforma, la ausencia de sombreros, promovian las motocicletas. Gorman List Arzubide tenia unos muebles tan raros en su recamara con ventanal modernista en la Jalapa colonial de entonces, que CERIN UST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS la gente se asomaba como en aparador a verlos, extraiiada (recordemos los muebles de Manuel Maples Arce expues- tos actualmente en el Museo Nacional de Arte de ta ciudad de México en la sala estriden- tista);”” sofiaban con estacio- nes de radio estridentistas des- de la arquitectura, probable monte algunos de esos versos entrecortados estan pensados como mensaje radiado. Pero tampoco cantaran al mundo moderno, ni a la max quina Hanamente, Su biisque- dacs otra, cantarin al espiritu ‘mecinico que extiende las po- tencias del hombre y lo eleva ‘sobre si mismo. Lo contrario a esta aspiracién seria el racio- nalismo de la maquina como modelo de vida, que por su exceso de administra cién social torminé en los totalitarismos. El estri- dentismo fie una moral anarquista, “La sinrazn de una obra inmediata” (Maples Arce). Como un ejemplo que lega hasta nuestros dias tenemos la reciente presentacién de la dpera Zroka el podero- so del mmisico estridentista Silvestre Revueltas, sobre el libro del mismo nombre obra de German List Arzubide 18 La manera de eehar abajo este aseveracin es encontrar textos de le épcca en que los cstridentistas detinan Ins sstétioas Gon he que trabajaron en diversas disciplinas, més alld de la poétien. Muchos documentos estin perdidos, tal vez para siempre, otves posiblemente los encontremos en archivos bumildes 0 on miteeliness de los grandes archivos nacionales 2 Up amtieulo eserite por Ramda Alva de ia Canal sobre estos mucbles expuertos fue publieado en el nim. 2 de be revista del grupo j30-201, una edision faesimilar acaba de ser publicada por el INBA, ® Troha ef poderoso fue publieado en 1939 por EI Nacional nos Fable de Troka, ol esprit de Ia mikquina que desenvuclve las potensias del hombre, desenvuelye cl pensamicnta a través {el Lelifono y lo vuelve ubicve, le pone Hantas y lo hace rodar velocidades altisimas, Ie pone clas al hombre y lo hace vijar mis sépido que el sonido. Esta concicion, of expirit de la mdguing, cs de In que habla Troka ef poderoso, interpreads GERMAN UIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS. LiNeAS DE DESARROLLO Existen tres actitudes centrales del estridentismo que para fines de este ensayo desarrollaremos hasta ‘ llegar a sus herederos mis evidentes. La primera es la de los vanguardistas vergonzan- tes que no se pueden permitir seguir escribiendo + poesia pura mientras fuera transcurre el movi- ‘ miento social 0 religioso, earacteristica comin a la decadencia y conclusién de la vanguardia interna- cional. Esta actitud siempre estaré en los estriden- tistas, en List Arzubide que eseribe Plebe. Poemas de rebeldia en 1923 (aunque él mismo dice que ese libro no es poesia, sino carteles); en Maples, cuan- do al morir Lenin en 1924 escribe admirado Urbe, en ef grupo que parte a Jalapa y realiza obras sociales antes que editar sus libros vanguardistas. Esta serd la linea que los estridentistas heredan a la UPAR (Liga de Escritores y Artistas Revoluciona- rios), a los agoristas, al 30-30 y asi todo el siglo hasta las organizaciones de cultura popular de los noventa, como la Escuela de Cultura Popular Mar- tires del 68, que anvalmente realiza una exposicién plastica titulada Un grito en Ia calle, 0 el Comité de Cultura Popular de Neza que realiza una gréfica cercana a la de Leopoldo Méndez y Alva de la Canal, © la Comision Cultural de Ia UVyD-19 (Unién de Vecinos y Damnificados 19 de septiem- bre) que realiza encuentros callejeros de manifesta- : ciones artisticas diversas y tantas otras. Por esta linea también va la poesia social de la que Regino Pedroso, el poeta cubano, es transieién y con cidn. La segunda es una actitud vanguardista sin su estética vanguardista, que por lo tanto se agarraa una imagen que proyecta el estridentismo,2! como poesia urbana con temas de la crisis y la angustia consecuen- te del mundo modemo, con puras estéticas practicas inmediatistas sin el toque orientalista que desvid a Jas vanguardias cle los sesenta de la realidad material Eséstala linea anarquizante, que parte del manifiesto dle Maples Arce y crece en las actitudes de todo el grupo estridentista y va a dar a la sicodelia y al ciberpunk, esta linea es reivindicada por grupos como Los Restos Humanos, El Café de Nadie y Motor, ademas de decenas de j6venes poetas que recorren la, ciudad leyendo sus versos incendiarios. La tercera actitud es la nica que recoge el estri- 18 dentismo por el lado donde es aportacién radical, es decir por la investigacién de la forma,” y la defensa de la imagen pura, por el lado por donde el arte es autosuficiente, un universo en si mismo, indepen- diente de la realidad. Sin querer decir con esto que esté fuera del mundo, sino que su pertenencia y su militancia no es obvia. Tiene una relacién mas fuerte con la realidad, porque para que el arte sea radical, primero tiene que ser arte, después se puede extender hacia otras cosas, pero con todo su poder. Tal vez esta linea apenas vive completa en el libro Aventuras metafisicas de Edgar aeropoeta (volumen de poesia de Edgar List, el hijo de German rmagistalmente por Rewuelas (ese genial estridentista) y que estavodesconcida medio siglo, aun para Gernia List Arzabide, {y apenas abora es redescubierta. 2! Este problema ya lo tenian los estrientistas en pleno 1924, gente que decia escribir estridentista y escribia textos barracos con temitica urbana, peto e50 no era la poesta pura aque buscaha el estridentismo. ® Claro que tambien tiene continuaciones perversas, el capitulo de los grupos de artistas con esptitu vanguardista aque no lograron una estétca es un capitulo aparte. El Ortor srafito, la Espiga Amotinada, e! pocticismo y todas las co- rrientes que estuvieron marcadas de antipoesia estuvieron cargadas de estridentismo, pero eatendide como prosaismo Urbano, no como imagen pura con Ia urbe idealizada. La luencia legaria hasta el nadaismo colomdiano. Por el momento creo que es pertinentereferirse al primero de ésos, vvanguardia desconocida de nuestro pais, que ademés es here- dera directa de estidentisma, Orto-grafko era e) periddico de ta ocogratta Necional, Grgano Cenial de Oxtbgrafos Revoluctonaros. Fue un semae nario publicado inicterrumpidamente entre 1928 y 1957 en Guaislajara, Jalisco, su director era Alberto M. Brambila, fue fandado apenas un afo después de la caida del estridentsmo, ‘Adenis del director, sus principales animedores son los estri- entistasfirmantes del 3er manitiesto, el de Zacatecas Este grupo manifesta una propuesta ortogrifica en gene- ral y sonora en poesia (por eoasiderar obsoleta Ia existente), formas de proseitmo y una manera de aetuar por conspirs. in, tn peculiar, que en cada niimero del semarario publican de uno a tres comentarios de individaos gue se oponen 3 sus propuestasortogriicasy fondticas. Tienen relcién con inte- Teotuales renombrados del pais en el transcurso de los 29 anos que dura este movimiento, inehuyendo a Alfonso Reyes, los estidentsias disperses y Julida Cartllo al que promocionaa furiosamence, Fundan varios Centros Onografikos Racions« Jes en el pais y cuentan incluso con una disquera. Su editorial publica infinidad de libres, decenas y deceaas, algunos puc- den ser consierados herederos del esridentismo, Es en resu- ‘men tode una vanguardia desconocida, List Arzubide, publicado en 1995 por Ediciones de! Equilibrista y la UNAM), quien desarrolla la forma vanguardista por caminos nuevos (entre posibilida- des pendientes del estridentismo). Aunque valiria la pena comprobarlo... ‘También dentro de esta linea existe un grupo de poctas no mayores de 25 afios que abanderados por wna hoja mural (emulando a Maples Arce) titulada suuunaniaua manifiesto, realizan pocsia pura a la manera vanguardista ubicada inequivoca- mente dentro de la tradicién inaugurada por el estridentismo. Existen lineas de desarrollo del movimiento es- tridentista que podemos rastrear en cada disciplina artistica: la de la prosa en ensuefio, la misica, la arquitectura, el ensayo, el periodismo, la fotografia, Ia escultura, el cémic, la pintura de caballete, la musica, el grabado anguloso de pequefio formato y algim tipo de teatro sintético que sobrevive. Existe incluso una linea nada estudiada y muy importante que desemboca en el cine de los alos treinta Para terminar con este breve ensayo sobre el : desarrollo del estridentismo, armaré un pequefio {nego pottico que bien pudo haber transcurrido en el Café de Nadie. Para logrario se necesitan versos que son en si unidades poéticas minimas cerradas en : si mismas con la suficiente ambigdedad comunica- tiva, pero precisas como imagen poética, para que puedan ser combinadas azarosamente con otras se rgjantes sin menoseabo de su belleza, por lo que es 1un juego de poesia pura: Me desprendo un trozo de tristeza yy lo cuelgo en el perchero jayiidame! se oye y va corriendo en la nada ‘Votteo perturbado ¥ descubro una estrella rota ‘cerrando los ojos Amudo mi ansiedad y mi tiempo (que miente) Piedras arcaicas gritan estallando en equilibrio Las horas caen de Ia torre agusanandose inmediatamente GERMAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS La tierra se desdobla en busca de sus partes Desciende un manto de cigarras sobre la palabra atardecer Esplendor obscuro Moverse en los colores de la nada Los arboles perezosos bostezan ysevana la cama pronto tendran suefios de madera Perforando el espacio salpico el polvo que gime y so tueree En mi cielo interno apenas comienza la época de ttuvias. ‘Abro el silencio de la noche que se acerca —signtate aqui, en este ruido punzante, ‘No arullen al viento con canciones DBIENLO LLONAR ‘Una mirada oblicua se cae de mis manos cl suelo pendencicro laarrastra hacia las sombras Encajo mi gancho en el viento ymevooooy..* ® Desde el homenaje por los 90 afios de German List ‘Araubde (1988), ve inaogura un furor por el etridentismo Fruto de ello son grupos de rock, de danze, de testo, performanceros, ef, que ae hacen llamar eatridentstas, ade fis de ura decena de tess universitaries terias. en os ‘timos af alrededor de! tema 4 Los versos 1, 2, 5, 6, 7, 24, 25, 29 y 30 ton de Alberto Mancii, oe verso 3,4, 8,9, 22,23, 25, 27,28, 36 y37 son de Bricke Melina Lira Chatoo; los versot 10,11, 14, 17 y 18 son de Ange! Rodriguez, todos ellos poets del ravaiamuau ranifiect, ls versoa 12, 13,15, 16, 19,20 y 2 son de Edgar List y por kia ls vers 31, 32, 33, 34 y 35 son mios. EL objetivo de este eerciio erm vers lor poomas extaban cons- tiuidos por unkdader minimas que vivieten soe, s ast fuer, ‘un poeraa con vertos de todos debera funciona, es evidente que si funciona por Jo que podemos decarar que dstos son poeus purot a la manera vanguard 19 wer “Los poemas anarquistas de German List Arzubide Eyodio Escalante ‘a humana necesidad de: mangjarse a partir de esquemas y L de colgarle un rétulo a las personas y las cosas, para que se sepa bien en cual cajén hay que sepultarlas, nos obliga a eatalogar a German List Arzubide como un destacado escritor del estridentismio, ubicado apenas unos pasos atras de Manuel | Maples = ‘Arce. Todas la gencralizaciones, sin embargo, son algo injustas. List es-un poligrafo impresionante que ha cultivado todos los géneros, desde cl periodismo hasta la biografia, desde la cronica fantastica hasta las narraciones para nifios. (me refiero a Trol poderoso, a partir del cual, por lo que se sabe, Silvestre Revuelias 'di6 una composicion que s¢ conserva en manuscrito), desde ta critica literaria hasta el teatro de marionetas, desde los cuentos hasta los guiones para radio (una novedad en su época), y que ne se mueve solo dentro de Ia drbita del estridentismo, pese a qué es una adscripcion Ta que le asegura un lugar especial adentro de la historia literaria del siglo Xx. En un intento por mostrar otra de sus facetas de poligrafo, en la que, para variar, también es un verdadero precursor, quisiera ocuparme aqui de sus poemas de. _inspitacion anarquista. Hablaré de un libro prdcticamente desco- nocido de List Arzubide, Plebe. Poemas de rebeldia, que se public en la ciudad de Puebla el afio de 1925, 0 sea, en plena eclosion del estridentismo y que, sin embargo, responde a una estética un tanto diferente, a la estética de la subversion. Si algun valor tiene esta nota, no podria ser otro que la de sacar este pequeiio libro del olyido completo en que se le ha tenido: 20 aa El libro conticne en el portico una dedicatoria que = es de por si elocuente. La transcribo para ubiear la : zona ideolégica dentro de la que hay que ubicar la: publicacién: “A la memoria de Ricardo Flores Magén/ ? anarquista asesinado por el capitalismo/ y a todos los 2 mirtires de la Iucha social”. En seguida, ya manera ? de prilogo, se inserta un articulo del hermano de German, Armando List Arzubide, historiador y divulgador de las ideas anarquistas completamente olvidado pero que quiza algin dia babria que rescatar no sélo Por sus mumerosos escritos sino tambign por su espiritu a la vez indomable ¢ insobomable, El articulo no es otra cosa que una cemotiva inyocacin de ese vi- sionario de la Revolucién que fue Ricardo Flores Magén. Conciuye con las siguientes pa- labras: “Quede su nombre pal pitando como un astro que nos ciegue todas muestras mise- ras, para aleanzar asi las cum- bres maximas que é tantas ve- es freevento en sus suciios de profeta” {Qué tiene que hacer aqui el anarquismo? Quisiera recordar que las ideas socialistas, tal y como se difundieron durante las dltimas décadas del siglo xix y las ‘ primeras de este siglo en Mexico, se nutrian sin mayor discriminacign de numerosas fuentes. Se conocia, por supuesto, el Manifiesto comunista, de Mars y Engels, quizas el Ludwig Feuerbach y el fir de Ia filosofta clasica alemana, también de Engels, algin fragmento de 2! capital, asi como diversos esctitos de los grandes idedlogos anarquistas como Proudhon, Bakunin y el principe Kropotkin, Comu- nnismo y anarquismo eran dos nombres de una mi ma corriente libertaria, y no se conecbia que exis ra alguna oposicién de fondo entre ellos. Tan es asi que el propio Flores Magan se definia, y definia su Iucha, como anarco-comunista. Se trata de una ver- dadera mixtura que sélo adquirira caminos diver- gentes cuando se conocen los furibundos textos antianarquistas de Lenin y de Stalin que se divolgan entre nosotros a partir de la década de los treinta, Micntras tanto, el autoritarismo marxista y el * German List Areubide GGERIAN UST ARZUBIDE ¥ LOS ESTRIDENTISTAS libertarismo anarquista, con sus Hamados a la ac- cion directa de las masas, conviven sin ningin problema. No es German List el primero, hay que recono- cerlo, que escribe entre nosotros poemas de esta intencién y este calibre. Lo precede, apenas por un aio, quien en agin momento llegara a ser maestro de Efrain Huerta, el pocta Carlos Gutiérrez Cruz, también cultivador del haiku. Con prélogo de Pedro Henriquez Ureii, lo cual impli- cabaun notable respaldo, Gutié- mez Cruz publica, en efecto, Sangre roja. Poemas libertarios (Liga de Escritores Revolucio- narios, México, 1924), libro que contiene versos incendiarios que utilizar Diego Rivera en varios pasajes estratégicos de sus ‘murales en Ja Secretaria de Edu- cacién, Menciono esto como una pruca de la estima en que se tenia el trabajo de Gutiérrez Cruz, hoy totalmente caido en él olvido, salvo el rescate que hizo Guillermo Rousset Banda al conseguir que se publicasen en la editorial Domés los libros de Gutiérrez Cruz con e! titulo de Obra poética revolucionaria (Domés, México, 1980). Colaborador de Crisol, teérico a su modo de la estética revolucionaria, amigo de Mavakovski, con quien conyersé ampliamente durante la visita de éste 2 México, autor también de un curioso opisculo titulado BI brazo de Obregon (1924), y militante —supongo— del Partido Comunista Mexi- cano, Gutiérrez Cruz se dirige en estos términos a quien dl llama £1 campesino rojo: “Si eres un hom- bre de campo, compafiero,/ lucha contra la sombra como el sol mafianero,/ mas si es pobre ta fuerza para vencer su encono,/ prende fuego a la casa del patrono/ y ya veris que entonces se ilumina el potrero y vers que las Hamas son el mejor abono, compafiero”. Proclamas incendiarias como ésta no eran para la época nada inusitado, Incluso un pintor como Rufino ‘Tamayo, me permito un paréntesis, todavia bacia 1937 utiliza una expresién pictérica muy en este tono de la “accién directa” cuando realiza el muro GERMAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS que se encuentra hoy en el Museo Nacional de las: Culturas, a un costado de Palacio Nacional. Los ! trazos orozquianos de este Tamayo primerizo no me : dejan mentir: El soldado, cl abrero y el campesino (la santisima trinidad de Ja. revolucien popular) estén a punto de moler a golpes de bayoneta al : odiado patrén que simboliza a la burguesia. Con Plebe, German List Arzubide se coloca.como un seguidor de la estética social de Gutiérrez Cruz. Su libro consta de doce textos en los que se abordan istintos tépicos de la lucha social, Imposible ocul- tar su eminente sentido panfletario, “Manos obre- ras”, el primer poema, concluye con esta invocacion que me ahorra muchas explicaciones: Oh manos, rudas manos!/ que pronto vuestra huella mugrienta/ ! ha de manchar el cucllo a los tirancs” El:6pico anarquista de que la nocién de patria una nocién inventada por la burguesia para mayor provecho de sus intereses, se refrenda aqui con el texto que tiene como tema la bandera. El lienzo tricolor deja de ser un signo do la nacionalidad; no ¢s sino otra mascara del poder del capitalismo, que explota y asesina en nombre de la sagrada plusvalia, El texto pregunta: “Ciudadano: te descubres sumi- so) frente a la bandera que enarbola un soldado’ {No sabes cudnta sangre ha derramado?” Por su parte, el? poema dedicado a los presidiarios parece una nucva. : version del viejo dicho de que en la cdrcel no se castiga el delito sino Ia pobreza (en este punto, cuando menos, no han cambiado los tiempos): “No te avergitences presidiatio/ que asesinaste por tu ‘mal;/ mas ha matado por salatio/ el general...” La tercera estrofa conticne unas lincas de una deliciosa ingenuidad, muy propia de la violencia jacobina en contra de los sacerdotes, una herencia dela hogemonia liberal, pero también con un acento ‘machista que hoy haria respingar a las feministas , y no sin razin, La transcribo por su inusitado impulso reivindicador: “Y si violaste no te asombre! tu cruel- dad tosca e impuray has sido cruel jmas eres hom- brel/ (Podria decir lo mismo el cura...” : No falta el esperable poema a la prostituta, esa: proletaria de la sexualidad, que entrega su cuerpo y ? sus caricias a cambio de unas monedas, y que no vacila en ofrecer su “almohada ruda” para que duer- ma “su protesta ruda/ el borracho”, Con todo, ol texto representativo de la violencia revolucionaria encarada en texto literario, 0 que * 22 aspira.a scr literario, el texto que sintetiza el aspecto que hoy los lingztistas amarian pragmatico, esto 5, que consiste en la posibilidad de trascender, de product una accién, de influir en el dnimo: del lector, y de moverlo para que luche contra sus opresores, se titula “La siega’. Me parece que por su calidad de modelo amerita su transeripeién comple ta para la mejor inteligencia del sentido de protesta entonces imperante: La sIEGA ‘Campesino, que vives en derruida cabatia espiando el horizonte para ver si la Iluvia se aproxima afila la guadatia, que va a lucr el sol sobre la cima yeshora de scger, ya estd el grano maduro y la mano del patron ya quiere el grano. ‘Siega pronto esa mano que te quicre robar. Tuyo es tan sélo el trigo, tu sudor solamente lo ha regado, sélo tu brazo hundié el férreo arado ‘en el solar amigo, Y si hoy el patrén con necio orgullo quiere el trigo que es tuyo amparado en sus mafias de ladrén, muxstrale que también ti tienes mafia: afila Ia guadafia iy sicga la cabeza del patrén...! Creo que no necesito agregar més comentarios. Termino esta nota reproduciendo el colofén. En este caso, el colofin aporta una informacién que es algo mas que suplementaria, Helo aqui: ‘Se acabé de imprimir este libro rebelde, el dia 30 de junio de 1925, en los talleres de la Casa Eaitora German List Arzubide. La carétula fue grabada en ‘madera con dnimo de protesta por el pintor revo Jucionario Ramén Alva de Ja Canal y se hizo un tiro de 5 000 ejemplares que Hevarén su consejo libertario a muchos camaradas obreros. SALUD Y REVOLUCISN SOCAL, F) Elestablecimiento de la imaginacién: En el niimero 100 de la avenida Jalisco (hoy || Atvaro Obregén), en el barrio de la Roma, se reunian y hacian planes en los afios veinte cl que fue quizas el grupo de vanguardistas por excelencia en México: los estridentistas. El grupo lo formaban varios poetas: el veracruzano Manuel Maples Arce (Sin duda e! mas dotado), el poblano German List Arzubide, el aguascalentense Salvador Gallardo, Miguel Aguillon Guzman, Miguel N. Lira, el nove- lista Arqueles Vela, el graba- dor Leopoldo Méndez y el Sein List Arzubide fue Maples Arce quien des- cubrié el café una noche de lovizna. En el estable- cimiento no habia nadie, Pasé a otra pieza, donde s6lo hallo una cafetera que hervia. Se sirvi6, regreso a su mesa y se tomé el café. Como nadie vino a cobrar pagé a nadie y dejé una propina a una ca- marera que nunca vio, ¥ asi fue y asi regres6 otras noches al café donde nunca encontré a nadie. En las memorias de Maples Arce hay una ver- sign mas realista y mds fiel a la verdad pero mucho menos bella. Cuenta que en esa época él y Arqueles infinito proyectista German Cueto. En tomo a ellos gira Los estridentistas Vela paseaban por las ca- les del barrio de la Roma y ban _miisicos como Manuel entraron al Café Europa, M. Ponce, quien ain musica- y . “que Arqueles bauti26 con lizé un pocma de Maples el Café de Nadie el nombre de Café de Na- Arce, el joven Silvestre Re- vueltas, considerado hoy como el mejor compositor mexicano del siglo, y pinto res como Diego Rivera, quien acabaria creando para si una leyenda terrible e ignea, Fermin Revueltas, de la gran dinastia familiar, y Ramén Alva de la Canal, antor de varias imagenes grificas del ‘grupo. Si algo distingue a los estridentistas son tres pala- bras: imaginacién, humor, vi- talidad. Venian del futurismo Marco Antonio Campos die, tema de uno de sus li- bros”. En el café asimismo surgié Ia idea de echar a andar en 1925 la revista del ‘grupo (Irradiador)y un ma- nifiesto con lemas queman- tes, donde nadie salia in- demne. El final del primer ‘manifiesto definia su posi- cién y probaba como nica la verdad estridentista: “De- fender cl estridentismo es defender nuestra vergiienza intelectual. A los que no estén con nosotros se los marinettiano. El estridentis- ‘mo habia nacido en 1921 y el periédico El Univer- sal Hustrado fac, como sc ha dicho, “su agencia propagandistica”. La capital del movimiento fue poco después Jalapa, Veracruz, la cual se llamé, entre 1925 y 1927, gracias a ellos o s6lo para ellos, Estridentépolis Sobre el café escribieron magnificamente algu- nos de sus miembros: German List Arzubide (0.1898) en su libro EI movimiento estridentista (1929), en dindmicos y fosforescentes fragmentos, Manuel Maples Arce (1900-1981), cabeza del gru- po, en sus memorias (Soberana juventud, 1967), ¥ Arqueles Vela (1899-1977), cuya novela 0 cuento largo lleva el nombre del local (E Café de Nadie), y es tinica en su género. comeran los zopilotes. El estridentismo es el almacén donde se surte todo el mundo. Ser estridentista cs ser hombre. Sélo los eunucos no estarian con nosotros. Apagaremos el sol con un sombrerazo”, ‘Al Café de Tacuba y la Flor de México, ya citados por Novo, Maples Arce afiade otros dos cafés a los que asistian en el centro histérico en los “alogres veintes”: El Principal y Las Olas Altas. Este era —recuerda— “un café pintado de azul claro”. Poco después abrié el espafiolisimo Tupi- namba; los amigos no soportaron “el ambiente de toreros y de gente flamenca”. {Qué mexicano aguanta la conversacién estruendosa de los espa- fioles aun cuando formen un grupo llamado estri- dentista? 23 we GERMAN LIST ARZUBIDE Y LOS ESTRIDENTISTAS. 2.- Una bella nouvelle: La novela corta El Café de Nadie de Arqueles Vela, es preciosa. Se publicd ‘en 1926. Que yo sepa es la tinica en México que tiene como motivo y escenario a un café. En la novela se cuenta una rara historia de amor entre Mabelina y uno o dos 0 todos los parroquianos. La anécdota, es dable resumirla, es la siguiente: Dos clientes llegan siempre juntos al café pero no se sabe quién entra primero. La elegancia de ambos es su igual diferencia. La primera impresi6n que tienen. al entrar es que en el laberinto de espejos se releja un. Jaberinto de miradas ferneninas. Una y otra vez. uno y Jos dos Haman a un mesero hipotético, el cual, dfa tras dia, se vuelve mas extrafio, El mesero sélo sirve «estos dos clientes “que sostienen el establecimiento con no pedir nada”. Apenas de vez.en cuando en otro piso se oye una ahogada carcajada de mujer. El café cambia de dueflo a diario pero aun asi se ignora siempre quién es el duefio en turno, Los dos clientes conversan, miran, sonrien, fuman, Los relojes viven cternamente en una hora quicta. Un dia Mabelina aparece por el café, EI mundo cambia, 0 mas bien, el café y el mundo cambian Mabelina tiene vivaces, “perversitiles ojos, llenos de los holgorios de las tardes de verano”. Con uno de los parroquianos —zcual?— Mabelina busca un gabine- te 0 reservado para sentarse pero los mimeros de étos son insipidos 0 demasiado escogidos. Deciden sali. Es de noche. La avenida esti Nena de luces. Las calles se abren y sc extienden. El Ia sigue. Vuelven al café Aunque el establecimiento estd va~ cio, ella tiene fija la mirada en “la difusidad del gabinete que hubiera querido ocupar”. Sintiéndose sin amparo, separada de todo, huye del sti. ero Mabelina vuelve y se hace cliente de la casa ‘Comprende pronto que el parroquiano no tine inten- cin de inmiscuirse “en ninguna labor tan complicada y molesta como la de hacer el amor a una mujer”. Mabelina sale con otros bombres, verdaderos 0 hipoté- ticos. Con alguno de ellos va a un baile (Mabelina es una bailarina de asombro), del cual, al salir, se dirigen al café, donde se hallan (si se hallan) los dos parro- quianos de costumbre. Mabelina se deja tocar las piemas por el hombre, él comienza a besirselas, pero. Mabelina regresa al café donde se encuentra con un periodista que quiz sea uno o los dos parroquia- 24 nos inevitables. Al periodista lo prefiere sobre otros. con los que sale porque él y ella so poseen “en la perennidad de lo improbable”. ‘Al final, cuando Mabelina lee y relee en el café una lista de 53 nombres y algunos etcéteras, nos ddamos cuenta quiénes son los otros: los estridentistas y sus amigos: desde poetas yescritores como Germin List Araubide (su nombre se rite tres veces), Salva- dor Gallardo, Rafael Lopez, Ramén Gémez de la Sema y Rafael F. Muiioz, hasta artistas como Leopoldo Méndez y Ramén Alva de la Canal. ‘Mabelina comprende que habia sido un poco de todos y todos le habian arrancado algo. Con cada uno se habia sentido distinta pero de tanto sentir se habia ‘vuelto insensible. Al leer la lista vemos la Iuz de la sefial soterrada que nos envia el autor; dos estriden= tistas faltan: Manuel Maples Arce y Arqueles Vela; ‘podemos suponer que se trata de los dos clientes que son de una diferencia exactamente igual, Mabelina se siente exhausta y derrotada: “Des- pus de ser todas las mujeres ya no era nadie. Acaso por esa inconsistencia se encontraba agradablemente ‘en el rincén de este café, sin nadie, con nadie, como nadie, expuesta a que la tomaran, la canjearan por cualquiera de las mujeres que nadie toma”. Aun su nombre se va haciendo ilegible y su mirada ¥ su vor yy su risa van secdndose. Se levanta y sale. Luego de leer el texto sélo nos queda el resplandor triste del recuerdo y la imagen de Mabelina y un mundo como de figuras fragmentadas picassiana- mente con un fondo de sombra, Mas alla de esta sintesis, més alli de cualquier imposible sintesis, mucho de la belleza de esta nouvelle, radica en el desintegrado y a la vez exacto lenguaje, y en Ia velocidad, o mejor, en las varias velocidades del texto, Es una de las narraciones verdaderamente sugerentes y hermosas de la vanguardia mexicana El Café de Nadie es ante todo, nos parece, una rara y bella historia de amor imposible en un café que es ‘un mundo y el mundo, y donde no se sabe dénde empieza la realidad y dénde el suefio, donde la fiecién y dénde las sombras de lo hipotético. Una narracién imaginativa que merece mucha mis atencién de la que ha tenido hasta ahora. Un texto que sélo pudo eseribir un poeta, Tea Coatlicue: La imagen sitiada. La diosa madre azteca como imago mundi y el concepto binario de la analogia/ironia en el acto de ver Un estudio de los textos de Octavio Paz sobre arte Luis Roberto Vera 2 Coatlieiie Mayor, la escultura monumental de la diosa madre de la tierra azteca, ha desempefiado un importante papel en la critica de arte de Octavio Paz tanto en su percepcién de observador como en la transformacion de tal experiencia en eseritura, En el pensamiento de Paz, en general, y en su actividad estética, en particular, parece haber un substrato de relacién con el pasado mesoamericano que encuentra su expre- sidn a través de la Coatlicue Mayor. Para Octavio Paz, analogia ¢ ironia representan una doble entidad o, mejor, una sola unidad, un concepto binario: analogia! ironia. A veces las dos mitades se dividen y funcionan como términos opuestos, aunque mas a menudo su funcién permanece como un doble concepto correspondiente y complementario. Primero se establece una comparacién al unir una determinada imagen con un concepto especifico, En un segundo movimiento esta imagen se repliega sobre si misma en una actividad introspectiva. Y, en una tercera etapa, la imagen se vuelve contra si misma, critica, irénica: es la conciencia de la muerte, Este liltimo proceso, que podriamos Hamar implosivo, culmina con ka detonacién de las analogias propuestas al provocar su propia destruccién. Lun ROBERTO VERA es pocts, traductor y ctfco de arte, ha Hlevado paraelamente una catrera académiea en Chile, México y Estas Unidos. Nacido en Linares (Chile, 4 de junin de 1947), vivié ali hasta 1963, aio en que se traslad6 a Santisgo, en donde {ermind sus estudios de bachilleato ¢ ingrexd a la Universidad de Chile para estudiar Letras Clisicas e Historia del Arte. Lieg® {México el 17 de octubre de 1972 gravies a una beva de la UNESCO para curs estudios de macstria en Estudios de Asia en El Colegio de México, En 1994 obtuvo su dostoredo en Historia del Arie por la Universidad de Nucvo México. Astualmente prepara Ia traducciin de su disertacién, quo seri publicads por la Universidad Auténoma Metropolitana, de la cual se offecen unas fragmentos. 25 we TRANSTERRADOS ON CEM Ci mote moe Fe cn ae En el numero anterior, Ram6n Xirau con su X mayiscula encabez6 el primer impulso de la ex- posicién de poetas trans- terrados y cuya obra se ha entramado con la nues- tra de buena ley. Nada pue- de ser puro que perviva, La combinacién siempre enriquece a la poesia y la eleva a un magnetismo profu- so, Con Ramon Xirau, otros diez poetas inicia- ron lo que en este numero continia antoldgica- mente en orden alfabético. La diversidad tiene nuevos visos con los versos impulsivos de Alvaro Mutis, la visita momentanea pero exac- ta de Juan Gelman y la fabulatoria de Fabio Mordbito entre los componentes de la segunda entrega de poetas nacidos en otros paises que ahora viven haciendo su obra en México. Una extensién de nuestra poesia que la dignifica con creces. Eduardo Milan [Debajo de eras milenarias] Debajo de las eras milenarias de tierra, trabajo, manos y mentira, é tun manoseo del sentido del corazén que no responde a su latido on el sentido y se le fue.» Ahora vuelve, ahora no hay: se habia ido en uno f de los abandonos flotantes que las nubes tienen por costumbre, Debajo de las eras milenarias de tierra, trabajo, manos y mentira que no estén S : sino encima de ti, no hay altura digna de un himno, ~~ amt debajo de las eras milenarias donde hay un venado alee, un caballo vaca, una mujer toro, una imaginacién kumana alce y una pausa; ,quién alza los sentidos?, ;quién sube hasta las nubes los precios del espiritu del aloe? El alce tiene espiritu, cquién lo aleanza si ya son incomparables las imigenes del alce? Yo ya no s¢ si soy el alee o quien lo esconde. En Los Angeles la imagen es cara, la fotografia rostro, la sangro un fomate contenido en su lugar comin, Del Monte, la importacién, no la importancia, las ganas no: 1a ganancia o en su traduccién ligera, literal: tomato, por esto matador de los sentidos. Debajo de las milenarias, ras? EDUARDO MILAN naeid en Rivera, Uruguay, en 1952. Vive en México desde 1976, Su obra postica incluye Secas y mojados (1974); Nemadura (1986), Errar (1991), Son de mi padre (1996), entre ofros. Obtuvo el Premio Nacional de Pocsia Aguascalientes 1997 con el libro Alegria. we Fabio Morabito [Yo que he olyidado las palabras] Yo que he olvidado tas palabras de los rezos, enciondo el purifieador de aire por 1a noche. Todos rezamos antes de dormir aunque no recordemos las palabras de los rezos y ese zumbido, como un rezo, da un toque Iirico a los muros de mi cuarto. También quien reza, me imagino, reforma el aire con un rezo, lo pasa por un filtro, pero prefiero ese zumbido, que es fe en estado puro, a las palabras de los rezos, que circunscriben una fe y estrechan el espiritu, Tal vez solo rezamos para recrear Ja combustién del fuego alrededor del cual nacieron los primeros circulos. Con el murmullo de Los labios regresa otro murmullo que le dio forma a nuestro oido. Nuestras plegarias son cl cco del trabajo de las Hamas que levantaban de la nada un muro. Algo en nosotros no confia en los muros que son inméviles y torpes, el muro que realmente conocemos habla, tiene una voz y un rostro, respira como un animal y esa respiracidn nos da tranquilidad, la sensacién de um circulo cerrado, Nadie se duerme sin un poco de ese circulo en los labios. aio MoRABITO naci6 en Fgipio en 1955. Vive en México desde 1969, Estudi letras italiana en la UNAM y trduccinliteraria en El Colegio de México, Es autor de lo libros Lotes baldios (Premio de Poesia Carles Pellicer 1988), £1 viaje y la enfermedad (enssyo, 1984) y Gerardo y Ta cama (eventos, 1986), entre otros. xt a Alvaro Mutis Ponderacién y signo del tequila para Maria y Juan Palomar El tequila cs una pilida llama quo atrayiesa los muros y wuela sobre los tejados como alivio a la desesperanza El tequila no era para los hombres de mar porque empafia los instrumentos de navegacién y no obedece a las tacitas drdenes del viento Pero cl tequila, en cambio, es grato a quicnes viajan en tren ¥y a quicnes conducen las locomotoras, porque es fiel y obcecado en su lealtad al paralelo delirio de los rieles ¥ ala fugaz acogida en las estacionos donde el tren se detiene para testimoniar su destino de errancia sujeta a leyes inapelables. Hay drboles bajo cuya sombra es deleitoso beberlo con la parsimonia de quien predicé en el viento ¥ otros Arboles hay donde ef tequila no soporta la umbria {que opaca sus poderes y on cuyas ramas se mece una flor azul como el color que anuncia los frascos de veneno. Cuando el tequila agita sus banderas de orillas dentadas, Ja batalla se detione y los ejércitos tornan al orden que se proponian imponer. Dos escuderos lo acompaitan a monudo: ta sal y el limén, Pero esté listo siempre a entablar el didlogo sin otro apoyo que su lustral transparencia, En principio ol tequila no conoce fronteras. Pero hay climas que le son propicios como hay horas que le pertenecen con sabia plenitud: cuando Iloga la noche a establecer sus tiendas en el esplendor de un meridiano sin obligaciones ALVARO MUTIS nacié en Bogota, Colombia, en 1923, Se establecié en la ciudad de México en 1956, Sus siete libros de poemes publicados hasta hey estias rounidos bajo el titulo de Summa dle Magroll el Gaviero (¥cE, 1990), Hu abtenido el premio Medicis cextranjero, Francie, 1989: ef Roger Cuillois, Francia, 1992 y ol Villaurrutia, México, 1986, en la mis alta tiniebla de las dudas y perplejidades Es entonces cuando cl tequila nos brinda su leccién consoladora, su infalible gozo, su indulgencia sin reservas ‘También hay manjares que exigen su presencia, son aquellos que propicié 1a tierra que lo vio nacer. Inconcebible seria que no fraternizaran con certeza milenaria Romper ese pacto seria grave falta contra un dogma preserito para aliviar le escabrosa tarea de vivir Si “la ginebra sonrie como una nifia muerta", el tequila nos atisha con sus verdes ojos de prudente centinela. Et tequila no tione historia, no hay anéedota que confirme su nacimiento, Es asi desde el principio de los tiempos porque es don de los diosos y no suelen ellos fabular cuando conceden. Ese es oficio de mortales, hijos del panico y la costumbre. Asi es el tequila y asi ha de acompailarnos hasta el silencio del que nadie regresa. Alabado sea, pues, hasta el final de nuestros dias y alabada su cotidiana diligencia para negar ese térmnino. Ambar Past La luna No hay hoja en blanco: mas grande que Ja luna lena Cada mes la cubro de tinta y cuando ya no cabe ni una sinalefa en su faz cempiezo a borrar los gerundios los qués, las rimas cursis hasta descubrir Ja una sin metafora Despedidas entre mujeres Se fue ya de una vez. ‘Tampoco tenia cajén ella. Y se queda para sicmpre en su lugar donde ya sobre el ciclo. ‘Ya quedé enterrada. ‘Ya esta bajo la tierra, Ya se volvid suelo. Se perdié su vista de ella. ‘Ya se acabaron sus ojos. Quedé nuestra casa, donde seguimos pisando, Quedé nuestra comida Se quedé todo lo que nos gusta en el mundo, Ya estén cruzados mis pies, Ya no sirven para nada mis gallinas. "AMBAR PAST nacié en Estados Unilos en 1949. Emigté a México en 1973 y desce entonces radiea en Chiapas. Se nacionaliz6 mexicans en 1985. Sus primeros libros fueron editados en tzotail maya: Sio'M jhuliakuk y Bon. En espatiol ha publicada Yayamé (1981); Mar inclinada (1986), Noctumo para lefateros (1989), EI bosque de colores (1992) y Caracol de tierra (1994). Isabel Quifiones Y dijo el pez Donde casaron la madrugada y cl silencio, varado azul falto de estrellas; ahi donde la muerte acepta su designio: ser vida y desierto, impedida a confesar su natural bondad aguijoneada por la luz hasta ser sal, ccgada su blancura, Un pez ahi punzé los ojos, denso en belleza me hizo extrafia, y reflejé aquella sonrisa: esos dientes ridiculos, grandes como su cuerpo lento, mas tallado por siglos en relieve: arcoiris de ligero verde a dulce verde aguamarina, cefido cl amarillo. Claro presagio era aquel pez, ste su augurio: “Sangrar de ojos no reconocibles, labios guardianes frente a una sed inagotable, el rostro se deshace ¥y se dostroza sin progenitor o asesino; luz que gira o distorsiona hard sentir la pesantez y lo sumido; acciones transitorias —o no— serin regalo: ‘si un paso, si un musculo sc mucve en un sentido, en otto, un golpe y otro esfucrzo dardn renacimicnto pues alma que quiere conocerse en otras almas ha de verse, y actuard segin vacios, ‘espejo tras espejo, si quiere conocerse ha de quebrar, para volar deberé hundirse. Como es designio legaré absoluto, conforme a un ticmpo ingobernable. Escucha: Iras, volveras, no morirds; ‘no volyerds, seras vencida, Bajo muerte, fragancia perdurable, gorjeardn péjaros marinos y habré nubes de fértil hermosura. ‘Algin amanecer te encontraré sin Ta respuesta como algim suefio amado por el viento con memorias de gran felicidad no comprendida —desde su propio sitio te verd, severa— y estallards como una ola, vvas a encontrarte en esa espuma conociendo on los ojos tu mirada, el silencio pleno y el sangrar no conocible tu rostro volvera a modelarse ya deshecho. Esto ha de cumplirse —dijo el pez— palabra por palabra, y éste es su sentido, o el opuesto”. ISADEL QUINONES nacié cn San Pedro Sula, Honduras, el mes de julio de 1949. Se establecio con su familia ex Mexico en 1951 Su obra potica la componen los siguicntes ttulos: Extraccicn de la piedra de la locura (1979); Algaien matlla (19¥S}, Esa forma de irnos alejando (1990), Asi en la thera (1996), XV wr Victor Sosa The End Tanto parto para qué me pregunto para cudntos sera el mafiana de estos versos side mafiana se hablara, si de veras hubiera maiiana en ese gallo cantor —el siamés de 1a pirpura cresta que ilysiona ilusiona; no, no habra maiiana mafiana: meullido (voz de gato) puede ser ventrilocuo en la darsena del dar, en la alacena de Chemnobil (abril 1986), justo cl afio en que Beuys se murié (Diisseldorf encro 23) después de plantar sicte mil robles ¥¥ cerrar asi el siglo porque ya no se podia con tanto (The End of the 20th Century), tanta herida a la intemperie arterial no se podia sustituir soslayarla cémo; habia que llorar el simulacro Ia sinrazéa del ser, habia que plantar ‘ol roblo de Ja verdad en la cara de Ia historia (del arte) més vale ni hablar: |mirate, respiral Tanto me pregunto para qué tanto parto si de veras hubiera mafiana, (Escrito en ta madrugada det 26 de aby décimo aniversario de la tragedia de Victor Sosa nacié en Umguay en 1955 y reside en México desde 1983. Es pots, ertoa y fintor. Tiene publicados lot Ppocmaris Sujeto omitido (1983), Swnata (1992) y Gerundio (1996). Se encuentra en prensa su libro de ensayoa La flecha y el dumerang. Fa impartido cursos de poética ea lw Cast Universitaria del Litro, Casa Lamm y Casa de la Primera Imprents, Fue bocario del FONCA en el rea dc investigacion (1995-96). Colsbors con ertca liteariay de aries plist en La Jomada Semanal Yy otros suplementos eulturales Ikram Antaki El pueblo que no queria crecer (Fragmento) Dije: ven a cortar mi derecha y mi izquierda; tus manas se han vuelto corazén del mundo, Para ti quise dejar de errar y asentarme; 0 errar sentado ahi donde se ubica el horizonte de los pueblos. Tus padres creen cen 1a magia y yo soy el milagro; sigo siendo el mar rehén de las mareas que provoca la luna y Ia una que borra el sol y el sol que secuestra Ta noche y Ia noche que vence la luz de tus ojos. Heme aqui vencido de nuevo, oh mi hija, mi hermana, mi madre, Maldita seas, oh bendita. Entre tit y mi razén esta la anchura de mi lecho. En este Hlano debo perderme y odio todo lo que no es mi extravio. Eres la orilla de mi barranco, eres mi victima, Juro que no hay més aurora que ta tuya, ni pa fuera del espacio de tu frente, ni vida lejos de mi muerte en ti, Tu cabellera es la corona del mundo, oh mi caida. Pretendi ser el heredero de los siglos y heme caminando sobre 1a tierra primera, Tu rostro ataca mi libertad y sitia y gana y bate por encima de mis ruinas. Era yo el ejemplo del triunfo del pensamiento, pero aquello que el hombre separa el hombre tiene que unirlo, como el espiritu con el cuerpo, y fa tierra que otros habian quemado tit 1a sembraste, oh mi caida, Santa eres, Llegas hasta ef firmamento y levantas ol techo del ciclo y lo abres. Me uniste cuando la divisién se habia vuelto un infierno y me despedazasie en este mi nuevo cxilio. Sin tener nada en tus manos has limpiado mi frente cuarteada, Eres la mentira, y, por supuesto, que existen cosas mas importantes que la verdad. Yo no estoy compitiendo con nadie pero: mirame, no tenia parecido, y no era poco lo que has Iogrado y ahi estamos, el uno en el otro, enirogando al mundo las potencias de los dngeles que nos precedicron. Las malas hierbas invaden los muros. Las aves de paso que no tienen pais ‘emigran. Que se vayan; ésta es mi estancia, Y habia on cl mundo, mundo y cielo y criaturas pero sélo vi tu rostro, s6lo supe que me hacias falta, que mi sod habia alcanzado sus limites. Y, como cada vez. antes de ti, cayeron ‘UcR4é ANTAKI nabié en Damesce, Siria, en 1948. Llegd a México en 1976. Sus libros de poesia son: Aventuras de Hana en 1a fustovia (1984), Poomas de los judias y los érabes (1989), La pira (1990); Epiphanias (1992), we Jas lluvies do la vida; no dojes que se sequen. Oh angel de la historia, aléjate; ‘ngel de la raz6n, angel de la fuerza, de las épocas, algjate. Y que s¢ alejen las naciones altaneras y ol rencor y la prepotencia y el juicio: mi amor no ha muerto, ‘no debe explicaciones. Mi amor aprueba la demencia, cl tiempo de los nifios y la sinrazén, Mirame: soy quien carga con las llaves del Erebo y ti eres el caos que ha incendiado mis rboles. Soy el inocente que cae en todas las trampas; soy el que no ha muerto en siglos; soy el zorro; soy aquel que posee el privilegio de vivir y de morir por tu espada. Oh mi caida, inventaste la vida cuando ésta se acababa. Erguida sobre la orilla del mar observas como me hundo y ordenas mi salvacién, Pequefio continente, sombra de los continentes, triunfo de los bérba- 170s, toma de mis manos las Haves de la ciudad. Has nacido para ser una capital y para corregir las arquitecturas. Destruye, destruye y que suba la santidad desde las columnas de tus piernas. Que cierren las escuclas, quo reinen los iletrados, que quemen los libros. Amplia et océano, amplialo. Deja que los peces y los hombres nos miren. Hemos inventado algo en contra del miedo y de la insignificancia, en contra del odio, de 1a envidia, en contra del desierto, en contra del Hlanto, en contra del hielo y del exilio y de los sitios. Hemos inventado algo cn contra de las tormentas, de las fieras, del terror, de la moral, de la civilizacién, de las fronteras. Hemos inventado algo en contra de las cjecucio- nos, on contra do los sabios del pasado que nos aleccionan, en contra de las pisadas que despiertan a los nifios. Hemos inventado algo en contra de las ruinas hhabitadas por los espiritus, en contra de la maledicencia, de la calumnia, de las acusaciones, del sufrimicnto. Hemos inventado algo en contra de la muerte; algo més grande y mas generoso y més eterno que la eternidad; algo que va hacia Dios, adentro de Dios, por en- cima de Dios; El que es Ja desnudez del mundo, que se alojé entre tus piomas. Hemos devuelto a este pais 1a propiedad de Dios, El que permite Ia alegria, que estaba muerto en nucs- tras conciencias, que amarraron al ozo para impedirle liberar el agua El que no sufre, no teme, no limita, no doblega, I que nace del meendio de mi amor por ti, que nace de tus manos, del rio de tu ciudad, de ta echo. Y vienen las épocas y Su glo- ria. Y desciende sobre la gente Tu gloria, Bendita scas. Horacio Costa Canciones de la Barda L Quien haya puesto el revoco en esta barda no tenia un buen dominio de la espatula, ignoraba la mezcla correcta de la argamasa, ‘no era buen albaiil, 40 serd el tiempo el iinico culpable por fa destruccién de su trabajo? No hace tantos afios que levantaron esta barda. La pintaron de blanco Y varias veces la repintaron, de blanco primero, después sélo de ocres. 2 El sol daba en plomo sobre Ia barda que pareciera estar alli desde que es el mundo mundo: Jos caminantes no ta percibian mas La usaron como soporte de campaiias politicas & publicitarias, Kolynos & logos & siglas & partidos impresos con tinta barata. para Pedto Paulo de Senna Madureira 3 La usaron también para graffistis eseribieron sobre rostros & restos de affiches & argamasa como si fuera una hoja en blanco, La carne de la barda se volvi6 una especie de pasta: un Tapies olvidado en un rincdn de Is ciudad, obra in progress de significado igual & forma inestable (del otro lado, se escondia/ se esconde el viejo jardin de rosas). ¢Quién noté Ia progresién de las grictas sobre su superficie & medié el deslave & la erosién milimétricos? {Quin leyé las pautas que se formaban’? {Quién vio el revoco caer como icebergs en el océano de Ia banqueta? A solas se deshacia/ se deshace la barda, ‘su musica para nadic cantada, sordina para sordos, canto llano pars el Ilano, dosnudo descendiendo 1a escalcra cn una casa vacia, natividad on un museo antértico. HORACIO Costa naci6 en So Paulo, Brasil, el 14 de diciembre de 1954, Vive en México desde 1987, Entre sus obras de poesia eseritas en espaol figuran; Ei libro de Io fracta (1990), Quadragésimo/Cuadvajésina (bling, 1995), Los jardines y los poetas (amtologie postica bilingue, 1993), v er 5 iPor eso cantaria yo a la barda? (Por eso eximiria al albafiil del mal revoco de su mal trabajo de hace cuarenta y tantos afios? Su obra ha resultado en obra de arte —que vive on la retina, que no en el espacio—, pero no es ésta la razén, ni este poema su defensa ni la épica del descubrimiento sibito de la barda. 6 Canto a la barda porque si porque su piel & la mia se asemejan Puesto que también he estado bajo el sol & estado bajo la Muvia, puesto que sobre mi cuerpo discursos & campaiias se imprimieron/ imprimi: ya tuve tantas caras & sonrei como fueron de mi vida los meses & las ideas politicas 0 no que se han sobrepuesto unas sobre las otras 7 La canto & le doy ojos & oidos para cantarme a mi; al prostarle mi voz! tomarla prestada para mi voz me canto a mi: cdificado por el acaso en una esquina del tiempo (del otro lado, el viejo jardin de rosas) rumiando, canturreando lo que me plazca Gi que hay roses, me lo han dicho) & los Tapies, los topacios sobre mi picl (& los pétalos) 8 & las fracturas & los derrumbes & las cantigas de la gravedad & cl camino hacia el polvo mi camino & la barda. Cindad de México, 25 de agosto de 1996 Eduardo Garcia Aguilar Ats Mexica La oscura india con sus gruesos labios nombra los secretos de su raza junto al soporte ritual del sacrificio En el moderno templo de antropologia nifios de la noche prehispinica corren avorazados cnire mariposas ras sus piernas de piedra semiocultas por la extremada minifalda Habla con la seguridad de su belleza su firme Seno enire la blusa verde ‘mientras cl sol de julio cruza las ventanas y roza los pies de la Coatlicue Negra y porosa la piciira del Popocatépet! labrada en su delirio por Mexic absorbe su docta clase autéctona en la lengua brutal de su Cervantes Aceites de su piel indigena humedecen las rutas de su cuerpo y Tliloc —Dios de lluvia— languidece entre secas arbustos que sc encienden EDUARDO GARCIA AGUILAR nacio en la ciudad de Manizales, Colombia, el 7 de septiembre de 1953. Se establecié en Méxivo el 7 de septiembre de 1980, La UNAM, en su coleccién El Ala del Tigre, public su libro de poomas Llanto de la espada. Estudio cen ts Universidad de Paris. Es autor de tes novelas vl er Valéry Larbaud en Cartagena Valéry Larbaud pernocta en Cartagena yen el Hotel Colén mastica sus murallas mientras Fermina colecciona relojes traidos a su estancia desde Brujas El motivo es su amor por la marquesa casada ya y cuyo esplondor so agota en terribles silencios y dolores calmados por un clown con anestesia Monsieur Larbaud delira entre sus énimas nombrando calles y cafiones mustios atado a la quimera de un ido amor cuyas cenizas viajan a Goa en transatlantico La noche volverd a sus aposentos donde el confort no calma sus tristezas y la imposible bella s6lo seré la parca que hace mucho trenz6 su imitil pluma Juan Gelman Ovidio La luz cae sobre la mesa del hombrecito que repasa algunos fuegos y descose las espaldas de la unidad, La !uz avisa que so va air con una especie de apagacin que sobrevione y entra el desicrto, la incierta boda del hombre con su furia. Un perro conversa con los astros y Ia casa se llena de compafiias oblicuas y chillonas. El mal osté ahi, sentado. El hombrecito moja la pluma en sangres que no cxisten, onredadas fen monstruos mismisimos y paises visibles que crujen. Pide dos bueyes que le arranquen el corazén aterrado mientras revuelve los infiernos. DE, 11 de junio de 1996 JOAN GBLMIAN naeié en Buenas Aires e3 de mayo de 1930, Autor de mis de 20 libros de poests,lbetos de das dperasy varios 1p, Traeido 1 12 idismas, Resde en Mésieo desde 1989, Josu Landa Carga larga 4 Jacqueline Goldberg Después de todo Hevamos cosas on la sangre gotas de un dia destrozado almibar para santos rios siempre rios tirados como un suelo rojo (como un suefio rojo) y también un poco de luz paginas como horizontes con Ia garganta obierta y. por qué no el cuchillo @l brillo gris det alarido cudntas caticias del silencio y desde luego flores como tumbas ¥ besos como verdaderos labios alas de carne y humo balas més agudes ruedas de viboras en cero y el nifio blando bien peinado a manos de un otofio anumciado pasos como hucllas ‘como mariposas dormidas en 1a arena Namaradas de gatos dando tumbos sin corazén y sin habla pero eso si la peste de palabras yun peso tun peso de discretas piedras calientes de larvas abandonando piel tras picl Animas ladinas mas alla de 1a sonrisa ye flujo sordo del ti del que ests ahi como si cuerpo sibilante sofocante asfixiante el orden y la orden do brama La tapa de los sexos clayos para Iagas y todo un bicho expiatorio y el tinel en el rayo que no cesa pero ade y esparce claras cenizas Ia barca Ilena de virgenes yclaro claro el cisne y su calmo sollozo que madura todo hasta las semillas hasta el punto final Y tal vez algo de sangre seciindose OSU LANDA naoi6 en Caracas en 1953. Lleg a Mévion el mes de noviembre de 1982. Sus libros de poesia publicados son Arropaincko tankaliLos tankas de Arropain (Bilbao, Laids, 1991); Falasha/Falaxa (1992), De animulas, viajes y otras falacias (1995); Treno a la mujer que se five con el tiempo (1996), La tuz en el vano (1996), COCTAVIO PAZ: ARTE POESIA La Coatlieue Mayor ostenta los simbolos de la vida y de la muerte —el vientre y la tumba—, una verdadera coineidentia oppositorum, Asi, Octavio Paz articula el concepto binario de analogia/ironia a través de la imagen arquetipica de la diosa madre de laticrra Para Paz la imagen de la mujer es la manifesta- cién de la presencia: el mito de la Madre-Virgen Diosa de la Tierra. Al mismo tiempo, el profundo interés de Paz en la historia del arte esta en relaci6n directa con su critica del lenguaje y la literatura, de igual manera que la critica de la historia, la politica y Ia cconomia tensa sus reflexiones acerea de la antropologia y la filosofia, Se trata de una mirada dilucidadora, particular y global, vasta y concreta, en donde sus preocupacioncs tedricas y creativas abarcan lo nacional e inmediato sin perder de vista la necesidad de ofrecer una sintesis planetaria, pero también, y con la misma perentoria exigencia, en donde se con- centra esta perspectiva para enfocarla puntualmente en una imagen, adorable y to- rrible, que da sentido al mundo. Este es cl contexto en el cual se inseribe su pereepcidn de la Coatlicue Mayor. Piedra fundamental en el doble sentido de la expresién, la Coatlicue Mayor lo ha guiado en su aproximacién al trabajo de artistas tan diversos como lo son Rivera, Tamayo y, on especial, Du- champ, al que se acereé con una renovada perspec- tiva, En la Novia de Duchamp, Paz ha sido capaz de asociar ejemplos tan distantes como lo son una representacién bengali de Kali, el cédigo amoraso de las cortes provenzales y el mito de Diana y Acteén, La documentacion del hallazgo de la Coatlicue Mayor bajo el Zécalo y de sus sucesivas inhumacio- nes y exhumaciones ilustran la conflietiva pero paulatina aceptacién de un pasado oprimido, nega- do y, literalmente, enterrado, Una mirada detenida a la evolucion de las reflexiones de Paz acerca de la Coatlicue Mayor a través de su poesia es particular- mente iluminadora, Esta escuttura ha ofrecido a Paz * los atributos materiales, recursos de composicién, signos y simbolos iconograficos, amén de los fun- damentos epistemolégicos con los cuales moldear su propia vision y lenguaje, Enfrentado desde este punto de vista, cada poema muestra el estrato mesoamericano subyacente que sostiene y resurge en [a obra de Octavio Paz. Al sostener y fundamentar su poesia con el uso particular de la manifestacién mesoamericana del mito de la Madre-Tierra, Paz preserva y revitaliza ivilizacién casi completamente perdidos. Al mismo tiempo, al mezclar los aspectos particulares de la representacién mesoamericana con sus contrapartes del Viejo Mundo y mediante la utilizacién de 1a analogia’ ironia, Paz mantiene las consideraciones universales del fenémeno de la crea- cién y destruccién a través de la intima relacién entre mujer y realidad, Las referencias de Paz a a Coatlicue Mayor ejem- plifican la manera en que la civilizacién mesoamericana aiin sobrevive y provee a su vvisién totalizadora tanto de un inesperado significado como de un especifico cédigo interpretative. El proceso de esta percepcién visual es una investiga cin —una consideracién— acerca del poder de la imagen como linea conductora de la critica. Aqui no se trata de analizar la obra de arte —a pesar de su rolevante importancia—, sino la légica y la vision de los textos de Octavio Paz sobre arte. Su acto de ver no sélo encama las relaciones entre palabra {imagen con un mito en particular sino que también abarca reflexiones lingitisticas, historicas, politicas y metafisicas acerca de Coatlicue tanto como ima- gen de la decadencia social, asi,como la esperanza que provee la etitica “Petrificada petrificante”, un gran poema que merece un estudio mas meticuloso que el que se le ha otorgado hasta el presente, oftece la triple con fluencia y final identidad entre la Mujer como Fucr- za Césmica, la escultura de la Coatlicue Mayor como /mago Mundi en su versién azteca y México Tenochtitlan, la Ciudad sobre la Isla del Lago como el lugar sagrado que simboliza el Centro del Mun- do, Aqui, en “Petrificada petrificante” atestiguamos la encamacién de la mujer y su paisaje. ¥ viceversa: el paisaje se hace cuerpo. Tiempo y espacio se han vuelto uno: su punto de encuentro cs una escultura gue es una mujer, una ciudad, un paisaje, Pero atin hay una enarta dimensién en el poema. Y no es un azar que sea la cuarta, puesto que la civilizacion mesoamericana piensa mediante una distribueion cuatemaria del cosmos. Todas estas series analdgicas son destruidas por la conciencia de su desaparicion final: la ironia devasta este pocma que es asimismo una critica de la historia de México, Esta imagen estereoscépica es reflejada en un poema que resuel- ve en su unidad y singularidad la multiple riqueza del mundo Para Octavio Paz, Ia Coatlicue Mayor “muestra las entrafias del ser”. Esta escultura es la manifesta- cidn de la ausencia; en su imagen se encama el vacio, De manera andloga, la vision de Paz so corporiza en el poema, Alli, Paz aleanza una meta que él mismo exige del verdadero arte moderno: no enmascarar el vacio, sino manifestarlo, El vientre y la tumba: Coatlicue y otras imagenes de la Diosa Madre en los escritos de Paz sobre arte (Fragmento del capitulo m1) El concepto de la Gran Diosa ha desempefiado un importante papel en la imaginacién de Octavio Paz, ya Sea que aparezca en las civilizaciones clasicas de Grecia, India y Mesoamérica o en las obras de arte contemporincas. Para él esas imagenes miticas con- figuran una operacin circular que devela y objetiva la realidad fenoménica de este mundo. Es a través del cuerpo femenino transpuesto a un orden cosmi- co que la vida y la muerte aparecen representadas al mismo tiempo y sobre el mismo plano: el vientre y la tumba, Las imagenes de las diosas encaran los dos aspectos de la realidad, Hasta aqui no veriamos sino una coherencia mas de la visién del poeta. Pero lo que sorprende es descubrir de qué manera crucial el anlisis y descripcién de la figura femenina que él realiza est en deuda con los signos —simbolos— OCTAVIO PAZ: ARTE ¥ POESIA iconograficos y Ia historia de la Coatlicue Mayor, y gue esta influencia se manifieste no sélo en sus escritos acerca del arte sino que los rebase y alcance a toda Ia obra de Octavio Paz. Confrontado con la experiencia visual de la Coatlicue Mayor, cl acto de ver del escritor involucra no solo su personal lectura de los signos escultéricos, cs decir, el desciframiento y la rearticulacién de los temas que constituyen Ia representacién material formal y simbélica— de la escultura, sino tam- bién la recuperacién de un proceso imaginativo de orden histérico, En primer lugar, la interpretacién actual de cual- quiera de las caracteristicas estéticas de la Coatlicue Mayor no ha sido posible sino gracias a que la civilizacién mesoamericana misma ha sido reva- luada. Con el colapso de Ia sociedad indigena también cayé una concepcion del mundo; y la Conquista trajo aparejada consigo una reorientacién del gusto colonial. No cuestionadas y preconcebi- das hasta fecha muy reciente entre los observado- res de arte, las nociones eurocéntricas acerca del orden, simetria, racionalidad y mimesis idcalista de origen olasico afectaron negativamente la per- copcidn estética de la Coatlicue Mayor, En segun- do lugar, el siarus que el siglo xx le otorga a las obras de arte precolombino es parte de un panora- ma cultural mis amplio: de un lado existe el resur- gimiento de los problemas sociales, politicos y econémicos que condujeron a la Revolucién Mexi- cana; del otro, la antropologia moderna y la van- guardia europea contribuyeron a esta reapreciacién cultural. Es a partir de esta reanimacion que vol- vieron a emerger los aspectos trascendentales © inmanentes adscritos al papel de la diosa madre de la Tierra que la escultura representa, Asi, los suce- sivos entierros y desentierros de la Coatlieue Ma- yor recuerdan los cambios eulturales ocurridos en la valoracién de las obras de arte precolombinas a través de la historia de México. Todos estos niveles de significado se han vuelto parte inevitable y esencial de la poiesis paciana en Sus textos coatlicuanos. Ya sea en prosa o poesia, esta informacién visual/eonceptual aparece impreg- nando necesariamente el mecanismo analégicofiré~ nico por medio del cual Paz presenta la diosa/ res, esta organizacién binaria no es casual 27 ae ‘OCTAMIO PAZ: ARTEY POESIA Ahora, al analizar el tratamiento cronolégico del : ‘tema de la Coatlicue Mayor, se hard evidente como aquella “constelacién de signos” que conforma la estatua, pero de Ia cual también participan las repre- : sentaciones de otras figuras de la diosa madre de la Tierra, va a iluminar —y, paralelamente, asimismo ‘ensombrecer— permanentemente sus conceptos ¢s- ‘éticos; y vieeversa: al analizar el desarrollo de su pensamiento estético acerca de la Coatlicue Mayor, en el que también confluyen otras figuras de Ia diosa madre de la Tierra, espero que sea posible contemplar cémo este racimo de ideas (y la estruc- ‘ura binaria de analogia/ironia que la constituyc) es susceptible de aplicarse especificamente a cualquier obra de arte —y figura femenina— que haya llama- do la atencién de este poeta mexicano, £ Cierto, en términos artisticos, los ensayos de Paz * acerea de Rufino Tamayo y Marcel Duchamp son mas precisos, extensos y complejos que el ensayo y los parrafos dispersos en textos de diversa indole que los que este autor ha dedicado a discutir la ‘ Coatlicue Mayor. Pero si estos textos coatlicuanos ; escritos en prosa se toman en consideracién de manera conjunta con sus poemas sobre el mismo : tema, la perspectiva inte: pretativa que se obtiene : acerca de la experiencia visual del eseritor es ain ! mas rica y polifénica 7 Este trabajo, evidentemente, es muchisimo mis complejo y desafiante pucsto que involucra una verdadera “exhumacion conceptual”, un proceso de ! excavacién del tema de Coatlicue y la indagacién de + su desarrollo en los escritos acerca del arte de este poeta. Laberintica y espejeante, en los textos de Paz esta toma de conciencia ha sido también lenta, oblicua, densa, y clla misma se ha realizado me- diante un cédigo personal especifico, el concepto binario de la analogia/ironia, que le ha ayudado a desentraftar el apretado nudo de imigenes que cons tituyen los atributos materiales, signos iconograficos, esquemas de composicién y sucesos histéricos ads- critos a la Coatlicute Mayor. Este sistema codificador se articula mediante la ‘oposicién y contraste de sus elementos. Luego, esta cconstituido por el nivel de materialidad del medio expresivo clegido para representar la escultura: su cualidad pétrea se vuelve una condicién del mensa- je. En seguida hallamos un nivel iconografico, en donde destaca la omnipresencia de las sexpientes y 28, las cuentas de jade, Si la observamos desde abajo encontramos los pies como garras de Aguilas y entre cllas un gran miembro como serpiente colosal entre las campanillas que simbolizan el xiuhodatl de Huitzilopocht!i; despues, la falda de serpientes, epi- teto de Ia diosa; la calavera al nivel de la cintura (y vientre) de la estatua, entre la guirnalda de manos y corazones tronchados; y, por detrds, las treve tren zasdecucro por dcbajo del escudo de Huitzilopochtli, el plumero de Coatlicue y el atado de plumas de Aguila que simboliza su concepcién partenogenética; Jas earras de éguila y las mandibulas de serpiente en cada coyuntura; mas los sicte discos de jade que aparecen como un collar en el cucllo de la estatua, diosa sin rostro, 0 mejor, con simbolos que mani- fiestan tanto esta ausencia como la dualidad, va que ‘su lugar esta ocupado por dos serpientes de mayor tamatio, ambas de perfil, 1o que hace que, enfrenta~ das semejen una mascara serpentina festoncada de escamas, plumas, colmillos y chalchihuites, por donde se deslizan sus cuerpos como dos chorros de sangre brotando simétricamente de su cabeza ceree- nada para fertilizar al mundo. Este doble sistema de cédiaos iconogrdificos —realismo representativo del detalle y su reconstitucion en un orden significativo global trascendente— también incluye los esque- mas compositivos de la escultura: su aspecto vaga~ ‘mente humano bajo la forma general de una cruz y ambos patrones combinados constituyen una es- ‘ructura piramidal truncada; tres composiciones que asi vez descansan sobre una base que representa al Micilén, Y, finalmemte, su origen, la trayectoria de sus enticrros y desenticrros; hechos histéricos a los que Paz alude frecuentemente y que han pasado a ser ya parte de la “biografia” de la Coatlicue Mayor. Para Paz el sistema de cédigos de la escultura, tanto su materialidad y aspoctos iconograficos como las circunstancias que han acompafiado 1a presencia de su imagen —aiin y mas todavia si enterrade—, parecen haber sido estructurados siguiendo un siste- ma especifico, el concepto binario de In analogia/ ironia, Este concepto binario involuera la convergea- cia de clementos contrarios y correspondientes, la coincidentia oppositorum, Por una parte considera que todo en el universo est concctado y que el Tenguaje es el equivalente del universo, esto es analo- gia; por el otro, todo nos recuerda la tiltima falta de significado, esto es iromia. Si cada fase analégica wr establece el papel del Ser, la Muerte/Critica es final- mente Ia entidad responsable por la gran ruptura dentro de Ia fase irénica. La convergencia de los opuestos, el nue sians en el nunc fluens, enmascara y desenmascara la incesante rueda del Ser. La compilacién de estos “textos coatlicuanos” —y del material concomitante relacionado con las figuras de las diosas madres— Ilana entonces la atencién al hecho de que, una vez laidos de acu do con el juego particular de cédigos ya estableci dos y del especifico sistema provisto por el con- cepto binario de la analogia/ironia, este nudo de imagenes se desata revirtiendo esencialmente su decodificacién/develamiento para enviar a quien lo perciba de regreso a la fuente original de infor macién, la estatua de la Coatlicue Mayor. En cambio, en los ensayos sobre Tamayo y Duchamp, aungue el desarrollo de las ideas visuales se origi- nna en los trabajos de estos artistas, el Jeitmoriv soterrado que los domina es ancilar y dependiente del tema mas general de la diosa madre Paz ha eserito tres ensayos sobre Rufino Tamayo, “Tamayo en la pintura mexicana” (noviembre de 1950), “De la critica a la ofrenda” (diciembre de 1960) y “Transfiguraciones” (abril de 1968); y dos sobre Marcel Duchamp, “Marcel Duchamp o El castillo de la pureza” (1966), y “*water writes always in * plural” (1973). Todos han sido recogi- dos como libros acerca de cada artista y traducidos a la mayoria de las lenguas europeas. Estos ensayos tienen una fuerza centripeta: todo lo que ha intere~ sado a la mente del poeta encaja perfectamente en Ia yisién que oftece para cada uno de ellos. Estos ensayos también demuestran la amplitud y justeza de la aproximacién critica de Paz convirtiéndose ya en lecturas esenciales para el estudio de cada artis- ta. Pero, al menos para cl propésito de este libro, pienso, sin embargo, que en estos ensayos el tema general que conduce su reflexién es subsidiario de Ja imagen de la Diosa Madre. De alli que scan los textos sobre la Coailicue Mayor los que provean del ejemplo mas claro acerca de la utilizacién del con- cepto binario de analogia/ironia y del papel de la imagen femenina como imagen unificadora subya- cente de la vision critica de Octavio Paz. En ol Jeitmotiv de Coatlicue (“Nuestra Scfiora de la Dualidad”) encontramos Ja relacién intrinseca entre una experiencia visual dada (originada ante un COCTAVIO PAZ: ARTE POESIA ‘misor concreto, la estatua de la Coatlicwe Mayor) y al sistema cognitivo especifico (analogia/ironia) di- sefiado como un transmisor que transeribe y critica el proceso de la percepcién de una obra de arte. Al tratar la obra de Rufino Tamayo y de Marcel Duchamp, las ideas de Paz acerca del papel de la imagen abarcan tres aspectos, Primero, la cualidad ‘material de la obra de arte: enfatizada en el caso del primer artista; cuestionada, si no es que negada en el caso del iltimo, Segundo, la presencia de las figuras femeninas como prototipos de la Mujer-Madre-Dio- sa: feroz para el artista mexicano; ridiculizable para el francés. Y tercero, la paradgjica afirmacion acer- cadela representacién, a través de su obra, tanto del Mito de la Critica como de la Critica del Mito. Pero, como veremos de inmediato en el préximo aparta~ do, las referencias poéticas y de critica artistica acerca de la Coatlicue preceden estas nociones. Y la combinacién de ambas reflexiones desplegadas en su ensayo mas importante (“Diosa, Demonia, Obra de arte”, 1977), junto con el poema mas extenso y elaborado sobre ol toma (“Petrificada petrificante’, 1973) nos ofrece la clave que reorganiza y subsume en uno mayor los conceptos analizados en los cnsa- yos acerca de Tamayo y Duchamp. Por supuesto, el propésito de esta ascveracién no pretende en absoluto minimizar los logros aleanza- 29 a COCTAVIO PAZ: ARTE Y POESIA dos al tratar la obra de Tamayo y Duchamp, sino expresar la extrema complejidad de las percepcio- nes del pocta y de qué manera todos los textos son mutuamente iluminadores. De esta manera, si no se pierde de vista la imagen de la diosa Coatlicue y si, al mismo tiempo, se tiene presente el concepto binario de la analogia/ironia, se descubrira que sos teniendo los ensayos bien conocidos acerca de Tamayo y Duchamp sz hallan tres temas recurrentes que replantean aquellos concentrados alrededor de Ja escultura de la diosa de la tierra azteca: primero, Ja cualidad material de la obra de arte —onfatizada, cuestionada, si no es que negada— y que se deriva directamente de la conciencia de Paz acerca de la radical materialidad de la estatua de la Coatlicue Mayor; segundo, que el arquetipo de la Mujer- Diosa-Madre ha sido construido siguiendo a la ima- gen de Ia estatua misma de la Coatlicue Mayor, y tercero, que el Mito de la Critica y la Critica del Mito es el modo efectivo (manifestacién 0 materiax lizacion) del concepto binario de la analogia/ironia, que fue desarrollado desde un principio a partir de la imagen de la Coatlicnc Mayor. La resonancia de la presencia de la diosa puede ser pereibida como una irradiacién desde la imagen, pero también como un agujero negro: todo es arrastrado por su campo gravitatorio, Coatlicue y Ia otra orilla La primera vez que Coatlicue aparece nombrada en fa obra de Octavio Paz es también la primera vez que el pocta ofrece una exposicién teériea de su concepto de la ironia, Ambos temas, Coatlicue y Ia ironia, estin presentados en el contexto de una seccién dedicada a sus reflexiones acerca de la otredad en su libro El arco y la lira (primera edi- cién: México, agosto de 1955), Coatlicue es literal y visualmente la representa ci6n do lo desconocido, del horror sagrado: “Mas lo horrible no consiste en la mera acumulacién de formas y simbolos, sino en ese mostrar en un mis mo plano y en un mismo instante las dos vertientes de la existencia”. {Cudles son esas dos verticntes? La final identidad de la vida y de la muerte: “La vida cs la muerte, Y ésta, aquélla”. Octavio Paz afirma: “Lo horrible muestra las entrafias del ser [...] Los 30 ‘organos de la gestacién son también los de fa des- truccién”, ‘Aqui, a través de Ja imagen de Coatlicue, Paz inserta el concepto de Ia ironia en ef contexto mas amplio de la poesia y la metafisica estableciendo una distincién entre el cardcter temible del numen, cs decir, el aspecto insondable y terrible de la inspi- racién poética, y la experiencia “acaso mAs profun- da del horror sagrado” Hay también un curioso detalle que se deslizé en la descripeién de Coatlicue y que muestra el sincretismo que ya habia ocurrido en la percepeion de Octavio Paz acerca de esta diosa. Paz escribe “Coatlicue esta cubierta de espigas”, no elotes 0 mazorcas (puesto que la estatua se encuentra cubier- ta de serpientes y el nombre de la diosa Chicome- céail, “Siete Serpiente”, es, asimismo, segin Alfon- so Caso, el nombre esotérica del maiz). Ruth L. C Simms, la traductora de £! arco y fa tira al inglés, recompone la descripcién (“Coatlicue is covered with cars of com”), puesto que el trigo llegé a México junto con la Conquista. Pero creo gue el origen de este lapsus estriba en la relacién que implicitamente habia establecido Paz entre Coatlicue y Ceres/Deméter. Seis afios después, en 1961, con la publicacién del poema “Solo a dos voces”, Paz hizo una seric de observaciones acerca de los simbolos y epitetos relacionados con el culio de las diosas Ceres y Deméter, En una nota al pocma, Paz reeuerda que Ceres/Deméter fue “tres veces arada” o poseida por Jasén sobre un eampo que también habia sido arado tres veces. También menciona que uno de los epite- tos de la diosa Deméter era Melaina: la negra. En sus andanzas en busca de su hija Perséfone y huyen- do de Poszidén, la diosa se transformé en yegua. El dios se transformé de inmediato en potro y su unién, se realizé bajo esta forma animal, Paz recuerda que en Grecia habia templos en los que se represontaba a Deméter bajo la forma de una mujer cubierta por un ‘manto negro y con cabeza de yegua. Paz también recuerda que en Arcadia habia un santuario en el que se veneraba a Deméter represen- tada mediante una piedra negra, Tres estrofas de “Solo a dos voces” muestran en particular la rela- cin implicita, es decir, 1a asociacién que para el poeta ocurre entre Coatlicue y Deméter, diosas agricolas wer La secuencia es clara Ceres/Deméter y Coatlicue son diosas de la madre tierra Ambas son representadas me- diante piedras negras. Y si Deméter fue tres veces “arada ‘ poseida sobre un campo que habia sido arado tres veces”, tres son también las veces que Coatlicue fue enterrada: pri- mero, por los sacerdotes azte- cas para preservarla de la des- truccién de los conquistado- res; luego, por los doctores de la Universidad (adonde habia sido enviada por el virrey con- de de Revillagigedo, intere- sado en preservarla), horrori- zados ante su presencia; y la tercera (después del segundo desentierro, realizado para complacer la curiosidad de Alexander von Humboldt), también por las mismos representantes del saber académico. Afortunadamente, con la Independen- cia, Ia estatua fue nuevamente desenterrada y, con esta tercera vez, ya para siempre, Si a estos tres desentierros sumamos el de su develacién al momento de ser consagrada original- ‘mente, tenemos que Coatlicue ha aparecido y reapa- recido cuatro veces. Este mimero no debe tomarse a la ligera. Si la triada e8 frecuente en el Viejo Mun- do, la unidad césmica cuatemaria no lo es menos en Mesoamérica, un hecho anotado por Paz en “Diosa, Demonia, Obra de arte”. Asi, este niimero de apari- ciones de Coatlicue en el centro de México se proyecta asimismo sobre las cuatro apariciones de Tonantain/Guadalupe: tres en el Tepeyac y la cuar- ‘a, por coincidencia, de nuevo en el centro de la ciudad, en el Palacio del Arzobispado —construido sobre el antiguo templo de Tezcatlipoca— al surgir, {junto con las rosas, la imagen de la Virgen impresa en la tilma de Juan Diego. Las alusiones de Paz al hecho de “enterrarla en el patio” y de “horadar el cemento”, en la primera estrofa, no pueden sino estar relacionadas con la suerte de la estatua, puesto que el segundo y tercer eS Be oo ee “OCTAVIO PAZ: ARTE ¥POESIA cntierros de la Coatlicue Ma- yor ocurrieron, precisamente, en uno de los patios de la universidad, La segunda es- trofa inicia con una metafora acerca de las muchachas, “cantaros penantes”. En los Bq mitos cleusinos las virgenes —Kore en griego significa, precisamente, muchacha, don- cella, virgen e hija— jugaban un papel importante, pucsto que representaban el descen- so de Perséfone/Kore al in- fierno como esposa de Hades! Plutén: ef agua resuena —tic~ ne una voz— en las vasijas hechas de arcilla —tierra— cocida por el fuego. En segui- da, vuelve a retomar tres de estos cuatro clementos gric- gos arquetipicos: el agua y el fuego se derraman y penciran las entrafias de la piedra —Ia estatua— que repre- senta a la Tierra misma, Ademas de las metaforas dirigidas a expresar la cualidad material de la escul- tura de la Coatlieue Mayor, esta estrofa conticne una referencia explicita al mito azteca de la relacién centre el sol y su madre, la Tierra: los versos “la piedra se despierta: /leva un sol en el vientre” y “es cl hijo de nadic” sefialan la partenogénesis por medio de la cual Coatlicue concibié al dios del sol, Huitzilopochtli. Por tltimo, los versos: “simiente, / gota de ener- gia, / joya verde / entre los pechos negros de la diosa” quiz podrian referirse tanto a un grano de maiz apenas sumido en la tierra, joya de la Naturale- za y sustento del mundo mesoamericano, como a cualquiera de los chalchihuites del collar de siete cuentas de jade que adoman el cucllo de Coatlicue, en donde algunos arquedlogos han visto una repre- sentacién glifica de la Diosa Chicomecéatl. El poema, “sonaja de simientes”, pasa de ser voz —ritmo en el aite al chocar unas contra otras— a sgrano de fuego —palabra en la tierra— y tenaz gota de tinta para, finalmente, derramarse sobre “los pechos negros de la diosa” 31 _ Dos poemas de Homero Aridjis Terremoto Los muertos de acé estaban alld, las puertas acostadas sobre el polvo abrian sus hojas hacia el aire, la actriz nortefia del retrato tenia las mejillas arafiadas, y la taza del excusado era un féretro azul que miraba al cielo, El edificio se habia abajado tanto que para acceder al quinceavo piso ya no se necesitaba elevador ni escalera. Dos mujeres, madre e hija, salieron caminando de las ruinas. Y entre los afticos de la vida cotidiana una de ellas mostré un espejo intacto. México, lines 16 de octubre de 1995, Noche 32 Sombras Hay un camino en Contepec donde se pueden levantar sombras del suelo, donde la sombra de un caballo corre mis que la sombra de una nube, Hay una calle en Contepec donde la sombra de la lluvia cae sobre las sombras de paredes verdes, y la sombra de una mujer la esté mirando. Hay un cerro en Contepec donde los pajaros presentes gorjean posados en las ramas de arboles ausentes. Hay una cama en Contepec donde la sombra abrazada de dos cuerpos ‘mis se junta entre mas en polvo se convierte, como si para amarse no bastara la noche de los tiempos. Hay un lugar en esos cuerpos donde se oye palpitar la sombra. Hay un nifio en esa sombra oyendo fenecer los cuerpos. Bellagio, miéreoles 27 de abril de 1994 33 Ida Vitale Sol tan tenue Sol tan tenue que apenas se deduce de una gasa de sombra, de un levisimo pi Hay un paraje aqui que no codicia nadie, por nadie resguardado Lo sefiala esa nube que sangra su inapresable forma. Pero la nube cambia de sitio a cada instante, siguela, observa sus agiicros, inaugura, que no Ileguc lo cierto a aguar el goz0 en su pobre guarida ¥ recoge los oros que pagan tu ninguna codicia 34 Thelma Nava Mi mano se transforma en la diestra de Mahler {Por qué mi escritura se mimetiza al punto de que mi mano se mueve de acuerdo con las circunstancias, al ser que tengo mis cercano? Alguien parece sugerir los raszos de una diminuta letra que no es mia y que dicta la sombra. Soy ahora la mano de Mahler y empiezo a describir el oido del drbol Ja anticipacién de la belleza ctemnizada en la piedra, ‘en pequeiios y lentos movimientos. El crepusculo adormece las notas de la pasion. ‘Mi mano celebra el esplendor hidico de Ia inocencia, EL allegro ha dicho la tiltima palabra. 35 Efrain Bartolomé Baudelaire (Transparencia en rojo) Un espirita, una sombre pasb rte a mi vostro 1» el vello de mi earne se me puso de puntas liz el temanita (Job 4:15) Baudelaire: cerebro crudo. Alma Hena de sangre: alma que es un rubi como un puiio cortado, Leo y tengo a Dios en las venas. Y el ciclo a punto de Horar. RL Pero no Ilueve. Tan sdlo se humedece el aire claro. Baudelaire: alma suelta, labios apretados. Entre sus dientes tiemblan las uvas y el agraz. Dolor: copa de Ianto, Cilicio, aguja, espina, brasa viva para el ojo del nfo para la fresea picl de la Inocencia, El padre muere: hachazo. ‘Mama se casa con Aupick: sal sobre la herida. Nos ofende la vida en tantas formas. EL mariscal Aupick lo queria diplomatic Ah, cl insoportable Aupick, siempre tan correcto. & Era mas tolerable viajar hasta Caleuta. Soportar marineros y soldados ingleses. Y resistirlo todo, incluso el mar, el intolerable mar. Pero los marineros {que atommentan albatros y torturan poetas no merccen tarito. Caleuta es demasiado. Es mejor regresar. Caleuta se quedard sin Baudelaire. Los ojos de Baudelaire munca verdn Caleuta. Desesperado, solo, exasperado, dasgarrado, maldito, abandonado, hostil y dulce, santo y condenado, vil, amargo, feroz, envenenado, desencantado, trénmulo y alado. Después los setenta y cinco mil francos como herencia de Monsieur Baudelaire y la vivienda de dandy frente al rio. (Mirad la larga cabellera del poeta sobre su atuendo de galén: Ja muerte, ante sus ojos, baja la vista.) Y cl rio fue mirado por aguella cabeza que pinté Delacroix y que ti, don Carlos Baudelaire, mirabas diariamente Pero a ti, a Delacroix, a la cabeza y al rio, Jos miraba, en la sombra, un patriarea mayor: el Dolor. Tonias aquella mesa de nogal, aquel “mueble de genio” que celebré Banville y en el que Imbiera sido tan dificil escribir cosas vulgares. La mesa florecié Yun nuevo escalofrio hizo despertar al siglo. A varios siglos dormidos a su alrededor. et Las flores det mal Saltan chispas en cl lomo del siglo como en el Jomo de aguel gato de ojos fosforescentes que jucga con las almas perdidas en a oseuridad, Ah, Baudelaire, espantando burgueses con frases como Yo, que soy htjo de cura... ° Cuando arroyé a mi querida por el balcén.. ° (Ha comido usted sesos de nifio? ° Después de haber asestnado a mi pobre padre... dichas con aquella naturalidad, con aquella correccién, Temblaras, Baudelaire, ante cl misterio de una mujer desnuda, Las mujeres. {qué conversacién pueden tener con Dics...? ‘Lo preguntabas porque lo sabias, La verdad es aristocratica ‘una mujer conversando con Dios: el Monélogo. Y aquella Venus negra. La negra de ancha grupa y ojos profundos como el Deseo. Por la negra la locura, el amor, los celos, la rabia, el odio, Y sentir su desprecio, su desdén {Qué pueden saber de eso los sefioritos que se recuestan en el hombro de un viejo pederasta? (Qué pequefio es el diablo Rimbaud junto a este santo amargo.) Baudelaire: de su libro nos caen en la inerme pupila las purisimas gotas de un liquido diamante rabioso: Ja humana flor. Hierye en las venas Dios cuando leemos sus versos, cuando comemos pétalos de flor, cuando comemos su corazén crudo. El mariscal Aupick te queria diplomatico, te queria “hombre de bien” y ti le diste esas flores del mal capaces de engendrar el fruto de la Inmortalidad, Después vendria el triste sefior Pinard y aquel proceso que instituyé la Estupidez contra el Genio. Y la miseria, las deudas, la cércel y los préstamos, ante los cuales se humilla el santo recibiendo on la frente cl sucio escupitajo de Mammén, Y Jean Duval, la antigua reina negra, se convierte en un espantajo paralitico: en un bagazo de hospital. Y el Poeta, solo, maldice su raiz (sus “antepasados idiotas”) que lo han hecho raquitico, mal conformado, predestinado a engendrar nifios muertos. Solo cl orgullo lo hace resistir el guifio de la Muerte. 39 we ‘Y luego, con algo de esperanza, el viaje. Choca con el pueblo mas bestia de la tierra, los belgas, que son monos y moluscos y rumiantes que no digieren nada, los papanatas y canallas de ingenio excremental. Después vendra la sifilis, la caida del pelo, 1a debilidad, las siibitas caidas, el vomito, el frio sudor, el ala de la idiocia Y las palabras que volaban solas ‘como un remolino de palomas completamente ajenas a su voluntad. ‘No puede pronunciar sino silabas sucltas. Y el hombre que nos hizo ser més hombres alguna vez olvidara su nombre. Luego el ancho desierto: la vida de hospital. Con el cuidado de las buenas monjas, con Ia ayuda del médico, con una gran paciencia, llegar a pronunciar frases como Buenos dias seFoor. Buenos dias...Sefora.. y poco antes de morir La Luna es bella.. jLa Luna es bella! Luego muere. Sin palabras. Es el 31 de agosto de 1867. Tiene cuarenta y seis afios. En su craneo quedan sélo unos euantos mechones blancos. Y el cerebro cocido. 40 N Nueva poesia portuguesa EI ncorrealismo en la poesia de Carlos de Oliveira ‘Traduccién y nota de Mario Morales Castro © que nosotros conocemos en literatura como realismo socialista, en Portugal se le denominé neorrealismo. Su florecimiento en aquel pais se sitta en la década de los 40 y se prolonga a través del tiempo. Los centros de irradiacién de este movimiento fueron Lisboa y Coimbra. Las primeras manifestaciones te6ricas neorreslistas empiczan a darse en revistas juveniles como Ouiro Ritmo, Gleba, Gladio, Agora, 0 Diabo y So! Nascente Al principio de los afos 40, surgen en Coimbra dos colecciones literarias: Novo Cancioneiro (1941-1944) y Os Novos Prosadores, pero es la revista Vértice, fundada en 1942, la mds duradera de todas las publica- ciones neorrealistas. Simulténeamente, otros eseritores independientes sc imponian (Soeiro Pereira Gomes, Alves Redol, Manuel da Fonseca, Romeu Correia), todos ellos ajenos a la influencia de Coimbra pero dentro del neorrealismo. Tambign en la linea neorrealista, pero egresados del medio universitario de Coimbra, son de citarse a Fer- nando Namora, Virgilio Ferreira, Mario Braga y cl propio Carlos de Oliveira, aunque en su trayectoria literaria posterior siguieron otros rumbos. En esa misma década, la temdtiea de este movimien- to no dejé de influir en otros poetas como Sidénio Muralha, Joao José Cochofel, Mario Dionisio y al mas destacado de todos por Ia extensién de su obra poética: Jos¢ Gomes Ferreira, Desde Turismo, 1942, 0 Mae Pobre, 1945, hasta las versiones definitivas reunidas en Trabalho Poético, 2 voltimenes, 1976, la poesia de Carlos Alberto Serra de Oliveira (1921-1981) se mantiene fiel a un “sentido de la tierra” muy diverso de las exaltaciones teliricas de un Teixeira de Pascoais o de un Miguel Torga, aunque en una continuidad ms sensible de un Alfonso Duarte. Para el historiador y critico literario Oscar Lopes, la preocupacién dominante de Carlos de Oliveira es la de encontrar, en la propia estructura o en la elaboracién de su texto poético, marcado por el insomnio y por palpitacio- nes de angustia hipersensible en un horizonte histérico cerrado 0 perverso, el reflejo, u homologia, de la arida y pobre Gandara natal, de un sombrio cotidiano lisboeta y de las fases de toda una gestacién que pasa por la genesis geologicac histérica de un arenal, de cada granulo calcéreo, de las formas arcaicas 0 fésiles de la vida, de una estratificacién que también envuelve generaciones huma- nas y clases sociales en conflicto, aflorando una incierta, ocasional e incluso tenue esperanza de un ave solar huma- na que asegure el “dominio integral de la conciencia” de Jos espacios terrestres y cOsmicos, Segiin Maria Alzira Seixo, estudiosa de la obra de este autor, la voz. de Carlos de Oliveira evolucioné al moverse “en el sentido de la depuracién de la materia verbal, de una contencién expresiva y de un rigor en el contorno del verso”. De ese rigor, algunos poetas de los afios 60 reco- gieron ensefianzas para su prictica. “Descrigao da Guerra em Guernica” es uno de los poemas basicos de la literatura portuguesa del siglo XX. Su fuerza y fascinacién sorprende todavia a numerosos lectores de poesia. El poeta se inspiré en el célebre cuadro de Pablo Picasso (Guernica), que se encuentra en su sede definitiva de la capital espafiola. El poema consta de diez estrofas y pertenece a la extensa y rigurosa obra oliveiriana: Trabalho Poético. (MMC) 42 Carlos Oliveira Descrigio da Guerra em Guernica I Entra pela janela ponés; como a terceira luz na mao; minucioso, habituado aos interiores de cereal, aos utensilios que dormem na fuligem; os seus olhos rurais nao comprendem bem os simbolos desta colheita: helices, motores furiosos; aestende mais o brago; planta no ar, como uma aryore, a chama do candeeiro, oanjo ca Deseripeién de la guerra de Guernica 1 Entra por la ventana el angel campesino; con la tercera luz en la mano: minucioso, habituado alos interiores de cereal, a las herramientas que duermen en el hollin; sus ojos rurales no comprenden bien los simbolos de esta cosecha: hélices, motores furiosos; y estira més el brazo; planta en el aire, como un arbol, la Hama de la lampara. u As outras duas luzes sio lisas, ofuscantes lembram a cal, 0 zinco branco nas pedreiras; ou nos umbrais de cantaria aparelhada; bruscamente, aarder; ha o mesmo branco na Kimpada do tecto; © mesmo zinco nas méquinas que voam fabricando o incéndio; e assim, por toda a parte, a mesma cal mecdnica vibra os seus cutelos. WL Ao alto; & esquerda; onde aparece a linha da garganta, a curva distendida como © grafico dum grito; © som é impossivel; © animal fumegante; com 0 peso das patas, com os longos misculos negros; sem esquecer o sal silencioso no outro coragao: por cima dele; initil; a mao desta muther de joethos entre as pernas do touro, impede-o pelo menos 44 Vv Em baixo, contra 0 chao de tijolo queimado, 0s fragmentos duma estétua; ou 0 construtor da casa ja sem fio de prumo, barro, sestas pobres? quem tentou salvar o dia, © seu residuo de gente e poucos bens? opor A quimica da guerra, aos reagentes dissolvendo a construgdo, as traves, este glidio, esta palayra arcaica? Sve URC e tty COSCO mt Ce Maemo t (a Peer arn) eH na Bemardo de Balbuena, seftalado por Menéndez y Pelayo, “verda- dero patriarca de la poesia ameri- cana”, eseribi6 con su alma espa- fiola, una Grandeza a la nacién a donde llega, En su poesia, “sus predilectas imaginerias —apunta Méndez Plancarte en sus Poeras novohispanos—, nos hacen recor- dar a Ja lirica azteca”: “a gozar fueron de las flores y aves, stlave olor y miisica silaves”. La poesia que escribirian pronto los mexica- nos reconocié Ia influencia del sentir y el habla de Espata, México ha experimentado en sucesivas ocasiones el arribo de eseritores de otros paises. Poetas espafioles de la re- yesriyg piblica, argentinos, “4 guatemaltecos, uru- guayos, chilenos y en menor grado francases y angloa- ‘mericanos, ham Ile- ado por diferentes ‘motivos y se han es- tablecido temporal- mente o para siem- pre, aquf continua ron su obra carga da con su cultura que ha influido en nosotros y asi- ‘milado a su vez la nuestra. Todo esto nos invita 2 una re- flexién. La poesia esté siempre pre- sente en la vida humana como la sangre. No hay poesia de conquis- ta, la poesia es de comiin aliento, No se impone porque su fuerza es espiritual. Busca su medio de sub- sistencia y es la propia poesia en la que se prolonga. Me refiero desde luego a la poesia que sus creado- res procedentes de ottos pueblos escriben en el seno del que les dio tierra de cobijo. Esta antologia trata de ser una exposicién, lo més completa posi- bie, de los poetas activos hoy, que hhan venido de otras naciones no siempre latinoamericanas. Los di- ferentes registros, sus variotonos, sus aventuras idiomaticas, son una sucesién de imagenes del espiritu universal. A esa poesia la nuestra debe ciertos aires de cambio, como su vez recibe de nosotros un influjo sutil inevitable, Reciba pues el lector la prime- ra entrega de lo que pretende ser total de aqui en adelante. Los au- tores se presentan en orden alfa~ betico, Francis Mestries La diadema de la luna Nos paramos a la sombra del Tepozteco del lado de las milpas. El verano hervia de insectos ebrios y de estiéreol de vaca. Comulgibamos en silencio en espera del prodigio. Los acantilados eran la nave géti vibrar para los esponsales de la luna y el sol. El silencio empezé a subir como una marea y se apoder6 del valle. El sur se tiNé de oro. Lentamente se oscurecia el ciclo y las nubes se cargaron de presagios de tormenta En los patios se acurrucaron las aves, los pjaros del monte enfilaron a sus nidos. Un asno enloquecido perford el silencio morado con su queja alucinada. Las luciérnagas prendicron sus focos en los matorrales. En la cinta de asfalto los autos daban pasos de ciego a la luz de sus linternas. Se respiraba una amenaza de tinieblas. EI dia se iba poniendo fa careta de la noche. Hormigas voraces carcomian la faz del sol, sus rayos se empafiaron como una estrella lejana soplada por vientos césmicos. La luna iba devorando al sol como la manta hembra se alimenta del macho luego de ser poseida por él: se iba tragando al sol para coronarse con los fulgores agénicos de su amante real. Nos penetré el crepiisculo como un puftal. Una pausa se hizo en el fluir de 1a vida, un sueno despierto, un ominoso presentimiento, una paz de sepulcro, Nos miramos y callamos. De repente las lanzas del sol tronaron como trompetas sobre nuestras cabezas, el disco dureo emergié de su limbo de brumas, y el corazén de la tierra recobré su palpitar, su creciente estruendo de ladridos, rugidos de motor, cantos, risas, gritos y Ilantos. El aire parecfa mas puro y brillante, limpio de escorias, a nuestros ojos y piel, como el primer destello del alba. Nos sumergimos en él como en un agua lustral puest: Julio de 1991 poe FRANCIS MESTRIES BENQUET nacié en 1949 en Casablanca, Marruecos. Desde 1978 vive en México, donde trabaja como soci6logo rural en la Universidad Auténoma Metropolitana. Ha publicado en las revistas La Palabra y el Hombre, Via Libre, Verdchalago y Fuentes (UAM). Es coautor de la antologia poética Pandilla de Nubes (UAM, 1990) y autor del poemario Suelas de viento (UAM, 1996), Eduardo Mosches Siempre efimera La dulzura de la vide es siempre efimera Sorbo a sorbo desciende el nivel de liquido arrugas del anciano se divierten sonrisas acompaiian recuerdos. Hamaca movigndose _ brisa de cuerpos sudor desplazando piel coquetea al célido aire recuer amores estrellades sobre la acera furtivas lagrimas congeladas tras la mueca prohibiciones de lo expresable uflas mordidas hasta la raiz del pan duro el presente: recuerdo gastado de lo que pudo ser. Dar vuelta al reves a las aguias todo pasado fue mejor. Sorbo a sorbo la arena se desliza montafias escaladas sin llegar atras de la cuspide hiimedo oasis vilipendiado por el sol Manos arrugadas acarician piel de otras manos memoriando recuerdos hurgar ‘amoroso instante pariendo presente cintura retomada al ritmo de un baile susurrado los afios cuelgan como monos de las arrugas brincan de rama al torrente evocacion, Nadar cara al viento del momento placer de vivir luz atravesando el ojo de tiniebla accién redonda aterrizaje en la pasion miedosa de existir. Esperar el agua movil de la mortalidad. El rio no Mega a caber dentro del vaso que bebemos. azticares de lo no vivido y de aquello que casi alcanzamos revuelve la cucharita el fango arde la lengua hasta el tuétano del furor. beber calcinante SQ (LO Epuaxpo MoscHes nacié en Buenos Aires, Argentina en 1944. Reside en México desde 1976, esta naturalizado mexicano, Dirige la revista literaria Blanco Mévil y ha publicado los poemarios Lor lentes y Mars, Los tiempos mezquinos y Cuando tas pieles riman. x1 we Soplar al tiempo La enredadera de los afios va tejiendo con humildad y cierta displicencia este gobelino a colores Ja enramada de viveneias se enreda entre los ojos para vislumbrar con ternura candente la vida haciéndose y deshaciéndose alumbrando los rineones que queremos ocultar © desconocemos. Alumbrarnos en las velas, de los cumpleafios que ya no se prenden pero deseamos que nos reconozean _reconocer. Sentirse unido a la tristeza melancolia de los afios que pasan propios y ajenos ininterrumpidamente desfilan como nubes deshiladas bajo las montanas plagadas de senderos bosques e incendios por sequia para seguir existiendo bajo la temperatura del sol La acera quebrantindose con los temblores el parto prematuro de una vida desaparecen los caminos construidos camiones que avanzan sin chofer s6lo creando rutas en la inmensidad de lo desconocido. Es posible navegar formar puertos movibles que descen anclarse a las naves para uncirse a los vientos inflar el velamen perdido mientras el deseo de amar se une al sendero de los arcoiris. El asombro de lo inestable Mena la pérdida de los ritos amorosos, Buscar la permanencia es la ilusion en estos tiempos. Los aftos seguiran marchando ‘en su raida caminata. Angelina Mufiiz-Huberman Oido desatento fue el claro dentro de la isla abandonada Jo que me hizo afiorar una y otra vez Jo ame isla en fa isla con la alta palma real y los cocos a punto de caer. fue el claro y el brillo del machete en el canaveral. a plena luz del dia, agobiante sin agobio para mi otofio del trépico que no es otofio entre ef rumor de insectos zumbido de la cigarra canto del pajaro toti un circulo de piedras marcé el lugar de la confesién nifia entonces, olvidé la confesién: mi padre hablaba, hablaba, no paraba de hablar: todo me lo dijo: nada guardé s6lo qued6 1a luz hiriente del claro Ja enorme sombra de la palma real y el destello irisado del machete en el cafiaveral ANGELINA MURIZ-HUBERMAN nact6 en Hyeres, Frat €1 29 de diciembre de 1936. Vivi6 en Ci el cfroulo de piedrecillas pulidas como arena de mar espejeaba rostros sin forma pieles sin tono de color: imperturbable calma alrededor el circulo gris piedra el reflejo plata de agua la sombra y el tronco acero ni siquiera el tiempo recordaban en el claro era el claro en el circulo era el circulo en la sombra era la sombra precisa confesién de palabra no escuchada gde qué sirvid el esmero en ofdo desatento? cuchillos que no blandieron agua de rio ‘campanas que no tocaron # rebato plaza que no emprendié su defensa (0 del Guayabal, Cuba, de 1939 2 1942. Llegé a México en marzo de 1942. Ha escrito, entre otros libros, Muerto cerrado, hwerto sellado (1985), Hacta Malinalco (1986) y El ofo de ta ereacitn (1992), XII Te el sol se ponta y era mayor el descuido antiguos guerreros de lanza y espada borraban con su paso el citculo herido no Hegé la hora del retorno ni la almohada anuncié el reposo de nifia, en el claro, no supe guardar la historia aserfan sus suefos de infancia? ila aceituna que no supo varear? alas sendas que mancillé? {las rutas por las que no marché? el error, el desaciert gla caricia que no recibi6? {el dolor mas grande que el dolor? qué era aquello que mi padre me contaba? {por qué en el claro ocurria la confesién? Y yo, gpor qué dejé de escuchar? historias que no pudieron ser historias luz apretada, luz envolvente, luz de isla si era la hora de regresar imino cintilaba en breves trechos habia que apartar los altos matorrales desbrozar una nueva claridad hiriente fran nuestras las mareas y de nadie més lugar recéndito, perfecta secreta sagrada morada en lo escondido del monte, donde solos, no sabjamos que un padre y una hija en ese iluminado momento caminaban al largo paso de su impensada separaci6n, XIV Ambar Dijeron nube y las torres se avergonzaron y se inclinaron los colores grises: se hicieron arcos; las piedras se lenaron de rubor, dieron a luz un parpadeo, dijeron Ia palabra amanceia, Las piedras son la nubes de la tierra, Jas nubes, recuerdos del cielo, Llovizna y en los campos florece la memoria, Una muchacha la contempla, Ja corta, la vuelve margarita, deshoja un libro, vuelan poemas, se pierden versos. Otra muchacha los encuentra y el mundo cambia sus imagenes: el dia se lena de invocaciones, el dia se derrama en las palabras, el dia se jicarea, Carmen Nozal CaRMEN NozAtnacié en Gijon, Asturias, Espana, el 30 de febrero de 1964. Reside en la Ciudad de México desde 1986, Ha publicado entre ottos libros: Aquamor, Visiones de piedra, Viaje al fondo de la o, El espejo de 1. Acueductos del sue xv Warr 1, Vogal, Preséncia Qué cerco en aquest mén, sind la teva veu silenciosa que en el mal posa amor i troba amor? Perd les llums de la cfutat especulen amb el niquel de les finestres iino hi ha vida que ni tingui algun principi pur, ni naixenga sense mort, ni esclat sense escuma, ni negacié total sense presencia. Qué cerco en les coses, siné la teva petjada flamejant, la teva ferida lluminosa ‘en les fulles tremoloses dels ocells? Naixenga sense mort, vida que em cerca, em mura, on és la teva mar secreta, inmdbil com el temps de la sageta? Una veu de desert vibra en les faunes diminutes de arbre. RAMON XIRAU na Ramon Xirau Presencia Qué busco en este mundo, sino tu silenciosa voz que en el mal pone amor y encuentra amor? Pero las luces de 1a ciudad especulan con el niquel de las ventanas y no hay vida que no tenga algiin principio puro, ni nacimiento sin la muerte, ni estallido sin espuma, ni negacién total sin la presencia. ZY qué busco en las cosas, sino su huella Hameante, tu herida luminosa en las hojas trémulas de pajaros? Nacimiento sin muerte, vida que me busea, me enmuralla, {dénde tu mar seereto, inmévil como el tiempo de la saeta? Una voz de desierto se estremece en las faunas diminutas del arbol. en Barcelona en 1924. Fil6sofo y pocta. Llega a México el mes de agosto de 1939. “Poeta det entusiasmo y de la contemplacién” (Octavio Paz). Su obra poética: Diez poemas, 1951; El espeyo enterrado, 1935; Las playas, 1974, Dicho y deserito, 1983 y Pajaros, 1985. Juan Cervera Me acuerdo. Me acuerdo de los madrofios; de las cerezas me acuerdo y me acuerdo que he olvidado mi memoria y tu recuerdo, Me acuerdo que hoy fue ayer, yen la rama del almendro la alondra de la mafiana puebla el azul de jilgueros. Me acuerdo de un puente rojo y de un nifio carretero, Me acuerdo de un verde rio y de un anciano barquero, Me acuerdo de las adelfas, y de los juncos me acuerdo, y no me puedo acordar de tu rubio limonero. Me acuerdo cuando mi tia Vicenta regaba suefios de enredaderas sondmbulas y dormidos jazmineros Me acuerdo que ya olvidé infinidad de recuerdos. Una nube sin memoria se va borrando en el cielo. Me acuerdo que me he perdido como una pluma en el viento y no sé hacia dénde voy y menos de dénde vengo. México, D.F.,, 27 de nov. 1996 JUAN CERVERA nacié en Axati, provincia de Sevilla, Andalucta, el 24 de octubre de 1933, Fn 1968 llega a México, donde reside, Ha publicado mas de treinta ttulos, entre otros: Aguardada Aurora y El prisionero. iy Ver Gerardo Deniz Fueradefase Dolores Lince los martires indoblegables son un tanto excesivos y de ellos sera mejor no hablar ahora Mas conmueven los légicos sin esperanza, quicnes comienzan aguantando dos suplicios o tres hasta empezar de pronto a proferir a voz en cuello cuanto no les preguntaban. ‘Como son razonables, para no improvisar tonterias manifiestas (y volver a las andadas o agravadas) confiesan otros secretos, muy significativos. He aquf que los toman por taimados pues parecen evadir la cuestién, Nada de es lo que dicen lo saben, y es cierto aunque ni se To escuchen. Demografico @ Gabriel Megara Subes al metro cada maftana y pretendes no conocer a nadie, Pues bien, si, claro que los conoces a todos. si, aunque se hayan pintado quizé ojeras, lunares, quitado o puesto pelucas. Explotan tu mala vista, Echaron suertes para escoger a quien hoy no se disfrazaria de gitana —y al descubririo llamas en alta vor: —jStetson! Ahora, mientras hablas con ello, ffjate cémo no apartan rostros morbosos los demas pasajeros: son stetsons ellos también, stetsons aunque disimulen, El pato y mas pagards, te lo presagio yo. GeRaxDo DENIZ nacié en Madrid, Espafia e] 14 de agosto de 1934. Radica en México desde 1942. Ha publicade Adrede (1970), Gatuperio (1978), Picas pardos (1987) y Amor y oxidente (1991), entre otros. im, Wer Saul Ibargoyen Al sur de septiembre gTendra la nueva primavera {Habré otro musgo tuna exacta memoria ‘otro polyo masticado de su fecha de nacer? sobre los huesos del padre {Todo este septiembre solos como Ia altura de los aires del Sur de un arbol? se alzaré con el color {Habré pétalos de la hierba que vuelve? en la lengua de aquel perro ¢Serd el mismo gorrién que lama sin ladridos que tropieza su claro costado? con las usadas plumas GEn [a iiltima linea colgantes de un perdido cielo? del rio de hierro {Habré una breve mariposa creceran otra vez encendiendo su sombra las velas negras? bajo los sabores de la luz? Habré una muchacha extranjera gla estirada carne que beba del agua de septiembre de aquella lombriz antes de cantar? sera alimento de los dientes sombrios gue abandoné el invierno? cLa ralz que estalla wit en uflas y cuchillos / quebrard por fin su vaso de barro? ¢Podra orinar ge 4. Ta anciana arafia roja At \y en su jardin de redes desoladas? ¢Aleanzaré 1a hora x Ge su almuerzo verde el caracol que huye con su vientre a cuestas? SAUL IBARGOYEN nacié en Montevideo, Uruguay, en 1930. Estuvo exiliada en México de 1976 a 184; luego de residir en su pais varios afios, desde 1990 radia en cl D.F. Su obra literara llega alos cuarentatitulos, entre sus libros de poesia figuran: La iitima bandera (1995), Habana 3000 (1995) y Versos de poco amor (1996), ademds de cuento, novela y tres antologias de la poesia latinoamericana que preparé con Jorge Boceanera, Frédéric-Yves Jeannet ‘Tendria que haber seguido... Tendria que haber seguido escarbando Ia tierra suave, hasta aleanzar algin dia el rigor, la aridez sin debilidad. En los cafés, junté estas notas espar- cidas. Ya no ofa las conversaciones. Los ruidos se desvanecian en la niebla. Me subi a un tren, al azar. En Barcelona, vuelvo a encontrar la noche suave, habitada y perfumada, Jacob Orfeo se esta borrando en los espejos del bar donde tomamos tuna Gltima copa juntos. En Marrakech, veo el de- sierto mas alla de las palmeras. Aqui, la nieve invadi6 todo, Como refugio de lobos, califies Rimbaud, el verano antes de su muerte, a la finca familiar de Roche. La nieve borra toda huella del trabajo humano en los campos. Estoy mirando es- tas oraciones, este archipiélago de oraciones, este simulzero de libro que me queda y es producto de més de diez afios de escritura vana. Toda pagina, aunque sélo sea una carta, me cuesta un esfuerzo inverosimil. Cuando la vida se orienta hacia otra I parte, escribir ya no tiene sentido. Durante todos e505 aflos, este libro se escribié en mi en una tormenta. En esta casa, bajo la nieve cegadora, donde solo me salva el amor reinventado, quiero dejar por fin de torturar las palabras. Se me olvid6 mi idioma, Se desvanecié en otros idiomas. Estoy caminando en el texto, en las paginas. Recorro las paginas como un desierto. Tienen la aridez del desierto y del invierno, Este idioma es extranjero. Pronto me iré, huiré de estas estaciones estériles. Buscaré el verano permanente. Tal vez me queden algunos afios para aprender a callarme. PREDERIC-YVES JEANNET naci6 en Grenoble, Francia, 1959. Llegé a México en 1977, Se nacionalizé en 1987. Es ligenciado y maestro en letras inglesas en la Universidad de Grenoble, Es maestro de francés y de teoria literaria. Es autor de los libros: De fa distancia (un Volumen de critica, cartas y ensayos con Michel Butor) y de La luz det mundo. v Tan Carlos Illescas Trazan una linea blanca Tal como va produciéndose el sonido reverberante del rave... “La liberacion’ 1Ching ‘a mis amigos hebdomadarios de El Biho Las golondrinas tardias transcurren rio arriba de las nubes. El verano deshebra la tela de su vuelo; pero un largo eco, cuerno de caza del silencio, atempera otros sonidos como a ramos de un so! impenetrable a las Hlorosas lluvias de antaio. Demoran, sin duda, en riscos altos, y desoladamente yerbas, prenden el verdor ¥ no perciben el pasar del tiempo. Son tardias al cenit y a los ocasos al perder pie cercanas de los mares desmenuzados en arenas con huellas impresas por la noche anticipada. Demoran como meditacién temprana entre un hervor de labios sin cerrojos; ¥ no la luz, sino el bozo de la sombra acude al vuelo, amnesia sin fulgor; con idea del color perdi¢ndose y las olas, por fin, en movimiento, Rostro de otros tiempos, son; ceflos dibujados tras un lépiz suplicante; pero son, también, musica del dia goteados los iltimos acordes. Y en su pendencia, ya rafdos los luceros, ellas siguen caminos conocidos destinando en otras rutas sus pequefias venturas. Pasan sin mi pensamiento, CARLOS ILLESCAS, nacié en Guatemala en 1918, reside en México desde 1944. Pocta, narrador y artista plistico. Es autor, entre otras obras, de Modesta coniribucién al arte de la fuga, poesia; y del libro Diez cuentos dificiles. VI Your clegidas mutaciones de otra época acuniada en el rubor de las manzanas adn pendiendo del instante aniquilado. Verlas pasar conforma simulténeos aspavientos para el alma; mas suefio. en vivo que realidad despierta, ellas, las golondrinas, inguietan la estacién, el infimo peldaiio sin escalas abierto ya un arcén de sutilezas, ruegos de dnimas celestes arpegiadas sobre un piano, atacd llamando el tedio. Dejaran su huella en frutos grises al madurar en la ribera del frutero; ni mas acd ni més alld de la pintura gemida por un impresionista instado a ser otofio de incansables primaveras. Pasan en silencio, en retrato andnimo, sorbidas en las libaciones de un bostezo y s6lo referencia son, lo auguran, pobladas horas de otras golondrinas tempraneras a la hora del imtimo nadir, la luna, las mareas altas, las doncellas suspirosas recortadas en los quicios. Si pertenecen al ms cercano olvido, si dejeron el sentido en el tramonto, si domicilio son de culpa sin pecado, algo dicen irreferible en los portales afiejados por el perpetuo retornar de sus puntuales compafieras. Ruinas, encarnacién del musgo, de la pelvis de la muchacha adolescente, rigor al mediodia, su parpadeo persistente durante el rezo de los peregrinos incitados por sus queridos epitafios. Son tardias como la esperanza y las uvas cuando someten al paisaje al solo color de los racimos de cantarle 4 faunos invisibles, en espera, siempre, de sorprender al gladiolo de la ninfa, vil Si no lo fueran, el vuelo cambiaria el curso del celaje en su lujuria de fuego parpadeando otros amores. Ellas prefieren solamente geometrias, el vuelo recto, el decimal inscrito en el cuaderno de nifios tartamudos. Son exhalacién. Tardios raudales de pequefias naves impulsadas a crueles horizontes sin salida ya la magia del célamo que tlora; largo en su fatiga tranco de las garzas. el impedirle al rio su corriente repetida con espejos de inconsciencia sosegada. ZY de dénde volverdn sumisas a los trenzados dedos memoriosos? {Quin sacude los cabellos de los angeles en la division de monte y vuelo, cielo y ola liberados de su viaje? Alla van con las formas de otros tiempos metidos en las casullas hacia el marfil de linajes esculpidos en pechinas ampulosas bajo el coro de templos sumergidos, pero en alto, a ras del éter taraceado en infinito, Golondrinas tardfas cuyos nombres nos ignoran, exilio del balcén donde un dia uncioso profesaron la fe sin cautiverio, Vuelven. Vuelven. Vuelven, Y al hacerlo somos otros nombres del gemido y el mirar con uiias y cabellos nunca con los ojos. Yo 0s saludo, puntos infinitos con mis alegrias de Centauro sordo cercano al pasto sin verdura. Del pafuelo, ya borroso el monograma. Un dia me levaréis sin despertarme hacia el tardio sol que atin alumbra. México, D.F., noviembre de 1996 Hernan Lavin Cerda La espiral de los céndores (fragmentos) Alli estén Jas moscas volantes que zumban, zumban y zumban en el abismo de tus ojos, pero no, Dios ha dicho que no son moscas gue van zumbando por encima de las nieves eternas, {no ves que son abejas de color émbar muy oscuro, no ves que son abejorros con locura de atar y nunca desatar, no ves que son abejas que van y vienen zumbando por encima de las nieves eternas, a més de 3.000 metros de altura sobre las aguas umbilicales, las frias aguas del océano Pacifico?, pero no, Dios dice que las moscas ‘no son abejas, y las abejas no son abejorros ni son abejas, y aquel zumbido viene del coraz6n de las flores convertidas en frutos, esos dedos que zumban enire los cactus de color 4mbar muy oscuro. los dedos con sus espinas, como higos Menos de agua roja. HERNAN LAVIN CERDA naci6 en Santiago de Chile en 1939, vive en México desde 1974. Ho publicado mas de una lteintena de libros de poesia, ensayo y narrativa, entre los cuales destacan: El que a hierro mata 1974), Nueva teoria de Ja evolucién (1985), Al fondo esté el mar: figuraciones de Espana (1990), Por si las moseas: galas del trovar (1992), La Inmortalidad y otras provocaciones (1996). vin Milenaria, |a tortuga levanta los ojos, observa los dedos del cactus y muerde las espinas de color sangre, la sangre mas antigua, las espinas por donde caen las gotas de agua de los higos, la més antigua miel translicida. Tres céndores vuelan en una espiral de humo, ceniza y humo, tres céndores dibujan su vuclo sobre la cabeza enrojecida de la tortug: tres condores con el collar de plumas blancas, todas las plumas del mundo alrededor del cuello, las plumas en espiral, las plumas eternas en el vuelo de tres céndores igualmente milenarios. Ahora tiemblan los erdtalos de Ia vibora de cascabel, ceniza y humo, la vibora se estremece junto a dos iguanas de ojos de color mbar muy oscuro, como los dedos de! cactus, los dedos con sus espinas, y el sonido intermitente de los crétalos, el miedo y la sospecha en espiral, el sonido de los crétalos como higos Ilenos de agua roja. Milenaria, la tortuga levanta los ojos, observa los dedos del cactus y de pronto descubre los anillos de una boa de siete metros que también muerde las espinas de color sangre, la sangre més antigua y mas ambigua, las espinas por donde caen las gotas de agua de los higos, la més antigua mie! translicida: por detras de la boa cuyos ojos han perdido casi la visidn, fluye el veneno de la yarara, esa vibora que tiembla, ceniza y humo, bajo el vucto en espiral de los tres eéndores. E| andi més antiguo ve cémo fluye el veneno de color émbar muy oscuro, y 2 lo lejos aparece y desaparece la sombra del Aconcagua con sus 6.959 metros de altur or debajo del vuelo de los céndores, hacia el abismo, en la regién umbilical del mundo, aparecen y desaparecen las aguas torrenciales, e] sonido de los crétalos en las aguas de color sangre, In sangre mas antigua del rio Mendoza. Ix Tar u Las otras dos luces son uniformes, ofuuscantes; recuerdan la cal, €l zinc blanco en las canteras; en los umbrales de piedra labrada; bruscamente; ardiendo; existe el mismo blanco en la lampara del techo; el mismo zine en las maquinas que vuelan fabricando el incendio; y asi, por todas partes, la misma cal mecénica arroja sus cuchillos. 1 Arriba; a la izquierda; donde aparece la linea de la garganta, la curva distendida como la grdfica de un grito; el sonido es imposible; lo impide por lo menos el animal humeante; con el peso de las patas, con los largos misculos negros; sin olvidar la sal silenciosa en otro corazén: por encima de él; initil; la mano de esta mujer de rodillas entre las piernas del toro, 45 Iv Abajo, contra el suelo de ladrillo quemado, los fragmentos de una estatua; zoel constructor de la casa ya sin hilo de plomada, barro, siestas pobres? gquién intenté salvar el dia, su residuo de gente y pocos bienes? oponerse a la quimica de la guerra, a los reactivos que disuelven la construceién, las trabes, cesta daga, esta palabra arcaica? Vv Mesa, madeira posta préximo dos homens: pelo corte da plaina, a lixa rispida, a cera sobre o betume, os nés: e dedos tacteando as diltimas rugosidades morosamente; com o amor do carpinteiro ao objecto que nasceu para viver na casa; no sitio destinado ha muito; como se fosse, quase. uma crianga da familia, vl O passaro; a su anatomia répida; forma cheia de pressa, que se condensa apenas o bastante para ser visivel no céu, sem o ferir; modelo doutros vos: nuvens; € vento leve, folhas; agora, aténito, abre as asas no deserto da mesa; tenta gritar as falsas aves que a morte ¢ diferent cruzar 0 céu com a suavidade dum rumor e sumir-se, 46 U vil Cavalo; reprodutor de luz nos prados; quando respira, os bronquios, dois frémitos de soro; exalam essa névoa que o primeiro sol transforma numa crina trémula sobre pastos e éguas; mas aqui marcou-o o ferro dos lavradores que 0 anjo ignora; e endureceu-o de tal modo que se entrega; como as bestas biblicas, a0 tétano, a0 furor. R A D U Mesa, madera puesta cerea de los hombres; por el corte del cepillo, la lija aspera la cera sobre el resanador, los nudos; y dedos tocando las iltimas rugosidades; lentamente; con cl amor del carpintero hacia el objeto que nacid para vivir en la casa; en el sitio destinado hace mucho; como si fuese, casi, un nifio de la familia VI El pajaro; su anatomia répida; forma lena de prisa, que se condensa s6lo lo bastante para ser visible en el cielo, sin herirlo; modelo de otros vuelos; nubes; y viento leve, hojas; ahora, aténito, abre las alas en el desierto de la mesa; intenta gritarles a las falsas aves que la muerte es diferente: cruzar el cielo con la suavidad de un rumor y desaparecer. vil Caballo; reproductor de luz en los prados; cuando respira, los bronquios; dos relinchidos de suero; exhalan esa niebla que el primer sol transforma en una crin trémula sobre pastos y yeguas; pero aqui lo mareé el hierro de los labradores que el angel ignora y lo endurece de tal modo que se entrega; como las bestias biblicas; al tétano, al furor. Vill Outra mulher: 0 susto a entrar no pesadelo; oprime-a o ar; € cada paso & apenas peso: seios donde os mamilos penden, gotas duras de leite « medo; quase pedras: meméria tropegando em drvores, parentes, num descampado vagaroso; e amor também espécie de peso que produz por dentro da mulher os mesmos passos densos. Ix Casas desidratadas no alto forno; ¢ olhando-as, momentos antes de ruirem, o anjo desolado pensa: entre detritos sem nenhum cerne ou agua, como anunciar outra ver. o milagre das salas; dos quartos; crescendo cisco a cisco, filho a filho? as maquinas estranhas, os motores com sede, nem sequer beberam o espirito das minhas casas; evaporaram-no apenas. x O incéndio desce; do canto superior direito; sobre os sétios, 0s degraus das escadas aoscilar; hélices, vibragoes, percutem os alicerces; € 0 fogo, veloz agora, fende-os, desmorona toda a arquitectura; as paredes dridas desabam mas 0 seu desenho sobrevive no ar; sustém-no a terceira mulher; a iltima; com os bragos erguidos; com 0 suor da estrela tatuada na testa. vitt Otra mujer: el susto entrando en la pesadilla; Ja oprime el aire; y cada paso es solamente peso: senos de donde los pezones hacen caer, gotas duras de leche y miedo; casi piedras; memoria que tropieza en drboles, parientes, en un descampado lento; y amor también: especie de peso que produce por dentro de la mujer los mismos pasos densos Ix Casas deshidratadas en el alto horno; y mirandolas, momentos antes de caer, el ange! desolado piensa entre detritus sin ninguna dureza o agua, ze6mo anunciar otra vez el milagro de las salas; de los cuartos; que crecen cisco a cisco, hijo a hijo? Jas maquinas extraiias, los motores con sed, ni siquiera bebieron el espiritu de mis casas; lo evaporaron solamente. x El incendio baja; del angulo superior derecho; sobre los aticos los peldafios de las escaleras oscilando; hélices, vibraciones, golpean los cimientos; y el fuego, veloz ahora, los raja, desmorona toda la arquitectura; las paredes dridas se desploman pero su dibujo sobrevive en el aire; lo sostiene la tercera mujer; la altima; con los brazos erguidos; con el sudor de la estrella tatuada en la frente. oe 1S) — = ao) ie) a Zz LA IMAGE Eduardo Milan: La poesia como un acto de resistencia Felipe Vazquez Si la supuesta muerte de la Historia —que ineluye el cocaso del futuro— ha dado origen a la posmodernidad, pasados son un “presente perpetuo”, en el plano del arte implica volver a cierta preceptiva renacentista—que campea aristotéli- camente casi hasta el siglo XIX— segin la cual todo lo canénico adquiere un aura clisica y por lo tanto es digno de ser imitado. Ya Octavio Paz, a principios de los setentas, advierte que vivimos el fin de la estética fundada en el cambio y la ruptura, y anuncia el arte de la convergencia, Arte cuyo riesgo principal reside en volverse ahistérico: su “diversidad se resuclve en uniformidad” y su principio de cambio “se confuunde con el de permanencia” (Cf, Los hijos del limo). La modemidad, sin ‘embargo, hizo de la evolucién de las formas su condicidn de ser: ‘cada forma nueva era un acto inventivo y transgresor, un didlogo problematico no sélo con Ia historia y con el mundo sino consigo tradici6n formal y de su propio lenguaje, de ahi que ejerciera la critica de su propio discurso. Agotado el relato que dio ser al arte moderno, sobreviene un tiempo collage donde la coexistencia acritica de todas las formas da como resultante un punto muerto, un impasse artistico en el cual se recurre a la mimesis, al yoismo lirico y al “saqueo—dirfa Milén—de formas canonizadas por la tradicién”, propiciando asi una entropia estética que redunda en Ja buena conciencia tanto del creador como del receptor de ta “obra de arte”. E infectado por el morbo massmedidtico —que de paso privilegia el especticulo en detrimento de la invencién critica—el arte posmoderno exige ser comunicable, placentero a.ultranza y “democritico”. De ahi que sea més comercial que nunea y kitsch, por aftadidura. mo. Fl arte era consciente de su tiempo, de su * Ver Ia bibliografla al final de este trabajo, Las referencias a la obra de Eduardo Mili corresponden a dichas ediciones. 31 ur EDUARDO NNLAN: LA POESTA COMO UN ACTO DE RESISTENCIA Cortijo: no por afiadidura sino por esencia. Pues lo kitsch asume ahistéricamente las formas, eleva lo bonito y decorativo —o sea, el mal gusto— al nivel del arte, y ast se preserva contra esa conciencia problemética de la vanguardia. Su culto a la diferen- cia, ademés, tiene los caracteres de una sospechosa semejanza: la alteridad es la mascara de lo mismo. En la mesa del presente, pues, asistimos a la gran comilona del pasado. Pero los manjares que para muchos resultan dietéticos, para otros resultan indi gestos y vomitivos y optan por escapar “hacia el costado como el escarabajo de Kafka”. Y uno de los 4s liteidos y marginales del momento actual es el ico Eduardo En efecto, desde Una cierta mirada,* su pri- mer libro de critica litera~ ria, y de modo mis preciso en Resistir, Milin parte de lasituacién esbozada ante- riormente y no sélo cues tiona los postulados de la estética posmoderna sino que plantea una problema tica compleja en toro a la poesia latinoamericana de fin de siglo. II. Eduardo Mikin (Uruguay, 1952) es actualmente de los pocos poetas que son a la vez tedricos de poesia. A diferencia de muchos poetas que hoy cescriben segiin su proyecto personal, su inspiracién ‘© como Dios (0 el diablo) les da a entender, él escribe segi cierto “proyecto lirico latinoamerica- no”. Proyecto no porque esté diseflado previamente sino porque debe hacerse en funcién de la tradicién poética moderna. Escribir segin esta premisa no es facil, pues obliga a recapitular las lecciones mas radicales de nuestra poesia en una época en que éstas han sido castradas de su original carga transgresiva, y adn menos facil cuando se esta en la discusién sobre la agonia de los discursos que die- ron forma a la era moderna y sobre aquello que no podria llamarsede otra manera que “danza entropica de la posmodernidad”. in Una cierta mirada, Milan reine sus resefias ctiticas aparecidas en la revista Vuelta de enero de 1987 a junio de 1989. Aqui, armado de un cuerpo teérico que no oculta sui parentesco con ¢! estructu- ralismo de Barthes, inicia un cuestionamiento de la poesia actual desde diversas perspectivas y desde distintas voces poeticas. Desde su vision neobarroca, revalora, desenmascara, deslinda y toma partido por ciertos autores y ciertas concepciones tanto poéticas 5 como tedricas. Pero no es sino hasta Resistir que plantea de modo explicito (aunque no sistemético) 5 su forma de concebir la poesia hoy Para Milan, escribir poesia es indisoluble del ejercicio critico. Entre ambas hay una serie de + vasos comunicantes que debemos tomar en su con- junto si queremos hablar de su visidn poética. Entre otras cosas, Resistir es la puesta en escena de una errancia critica que, a pe- sar de que incluye la posi- bilidad del error (0 por eso mismo, como en la fisica cuantica), da en el blanco de un modo certero ¢ im- placable. ¥ de modo mas preciso: es una errancia al mismo tiempo tangencial y centripeta. Tangencial porque en un mundo sin centro posible, incidir en sus margenes ifica ya cuestionarlo en su fundamento; ademas porque en un tiempo que ha hecho de la apariencia su ser, 2 desconstruir su atmésfera implica ya evidenciar su magquinaria sofistica. Y centripeta porque es una * escritura anudada, envolvente como una boa net~ + viosa que cierra sus anillos en torno a su presa hasta = tronarle ka columna vertebral, ¥ esta presa es el impasse de la poesia latinoamericana que asiste “hoy 2 un momento de revival formal”, “de regreso a formas canonizadas en distintos momentos hists- 5 Ficos”, que medra sin riesgo ni aventura, que hace + del lenguaje un simulacro y que “se declara abierta- {mente contra el repertorio artistic co de la vanguar- dia”. Identifieado el blanco, Milan dirige hacia él su mirada critica, esto es, sus insistencias sobre el presente poético, su apuesta por una postica del © margen y su rescate de una tradicién formal que : funcione en el ahora postico. Los mecanismos de desasimiento, de limpicza, que Milan pone en juego parten de la “necesidad [responsable, ética] de un entronque de la tradicién con la nueva poesia latinoamericana”. Desde el presente propone recuperar tres momentos decisi- vos: Rubén Dario, que no el modernismo; la van- guardia: Huidobro, Vallejo, Girondo, el Neruda de Residencia en la tierra y la propuesta del movi miento brasilefio de Poesia Concreta; y los herede- ros de la vanguardia: Lezama Lima, Octavio Paz, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas. De aqui, la errancia critica del poeta uruguayo extiende un arco formal que va de la propuesta poética de Géngora hasta los poetas neobarrocos del sur de nuestro continente, pasando, obvio, por el periodo romantico, Baude- laire, Rimbaud, Mallarmé y las diversas vanguar- dias tanto europeas como norteamericanas. Revalo- rar el pasado, sin embargo, no es un retorno sino una invenci6n y ésta es la nica posibilidad de rehistori- zarlo, “posicién muy contraria a la simulacién posmoderna que pretende, merced a la intemporali- dad, ver el pasado con los ojos del pasado”, lo que implicaria “el fin de la tradicién”. Pues lo que se busca es heredar la “conciencia critica del mundo”, las lecciones formales —ese discontinuo estético interferido en este siglo por las guerras—, la inven- cidn transgresivay la“conciencia critica del lengua je”. Y es precisamente en el lenguaje donde incide el cuestionamiento decisivo. Citandoa Wittgenstein, Milan sustenta que el deber ético de los actuales poetas consiste en “arremeter contra los limites det lenguaje”, Ame- meter, profanar, transformar. En términos poéticos, ello implica ir més allé de las formas fijas y contra toda pureza intentar la creacién de un mestizaje formal que s6lo puede llevarnos a un concepto de la forma como transitoria. En esta transitoriedad esta- ria situado el entronque con la tradicién libertaria de nuestra poesfa, la tradicién critica, sin temor al pretendido agotamiento del repertorio formal de Ia ‘vanguardia, Sin temor a ese otro fantasma que reco- tre a la poesia actual: el silencio. De cualquier manera, como dice Edmond Jabés: “se escribe siem- pre al filo de la nada”. (P. 162) La maquinaria discursiva de Resistir es mucho mas. : compleja. Baste decir que, entre otras cosas, es una critica implacable contra la cultura del simulacro. Y que si “escribir es siempre un acto de transgresién EDUARDO MILAN: LA POES(A COMO UN ACTO DE RESISTENCIA + de las propias imposibilidades”, “;cémo no escribir después de este nuevo Auschwitz de los valores que estamos viviendo?”. IIL, En Resistir, Milén acomete la fracturacién del : tiempo actual y la “conciencia quebrada del hombre contemporineo” mediante un discurso fragmenta- rio, En este sentido es una escritura analdgica que, al criticar, se considera a si misma objeto también 2 de su propia critica. Bs, como él lo sugiere, una 2 “escritura autoconsciente de sus medios, que no se + niega como Historia”. Y mds adelante anota: GEs solamente el fragmento la forma idonea para dar el mundo moderno, la forma isomérfica que remite al mundo astillado y a la conciencia quebrada del hom- bre contempordneo? {No puede verse acaso como tuna crisis de la escritura misma? [...] El mundo es ‘una forma de hablar. Es una forma de escribir. Y el fragmento se aparté, ya en el siglo Xx, de ser la forma mimética de un mundo que salt en pedazos para convertirse en los islotes 0 en los oasis de sentido dentro del mar o del desierto de la escritura. (P. 93) * En efecto, desde Mallarmé —aunque “contaba to- davia con la proteccién de la malla del cielo”— el ¢ fragmento corresponde a nuestro mundo, a nuestra conciencia, esto es, a nuestra cosmovisién, si es que 2 a una cosmovisién resquebrajada e imposible de + reconstruir puede seguir Hlamandosele asi. El frag- + mento es, digamos, la sintaxis del tiempo collage * Una sintaxis a la que responde de manera critica la + poesia de Eduardo Mibin. Desde Nervadura (1985) + pero de modo explicito, es decir, como un discurso : formal que incide en la relacién historia-poesia- 1 mundo, es la propuesta escritural de Errar (1991), La vida mantis (1993), Nivel medio verdadero de * las aguas que se besan (1994), Algo bello que nosotros conservamos (|995), Circa 1994 (1996) y Son de mi padre (1996). La obra poética de Milan es 2 una suerte de archipiélago: un campo magnético de : islas cuya cohesién responde mas —aparentemen- te—aunaerrancia fonética que a un sistema vectorial de significados. Cada poema evidencia la ruptura de un discurso otrora lineal; y aun: es una isla que a su vez esti fragmentada por dentro, su sentido rueda en esquirlas y toca los limites de! sinsentido. El poe- ma, asi, es otro archipiélago: una galaxia regida por EDUARDO dNILAN: LA POESIA COMO UN ACTO DE RESISTENCIA tuna prosodia anagramatica que, en un primer plano, acusa una ausencia de referente. Esta combinatoria fénica —que incluye aliteraciones, tautologias y ! permutaciones—no s6lo ohedece a un juego critico ex el plano del significante —influencia un tanto de la Poesia Conereta, de la escritura neobarroca y de cierta actitud minimalista— sino a una responsabi lidad ética de la poesia, a un movimiento de reafiliacién del discurso poético actual con su pro- : pia tradicién, En efecto, aunque sigue de cerca algunas de las propuestas del grupo Noigandres, Milin escribe no segiin el letrismo visual del texto concreto—el cual, diria Roberto Echavarren, decli- na “permutaciones significantes en orden geométrico sobre la pégina”— ni juega a “producir efectos semanticos a partir de los deslizamientos (0 las modificaciones) del significante”, su combinatoria no opera en el nivel de Jos fonemas sino de los signifieantes y los sintagmas, ambos considcrados dentro de una Wgica similar a la de la meciinica cuintica, Y en esta articulacién desarticulada, en esta imposibilidad del sentido, existe el impulso por establecer un nuevo sentido, la posibilidad de una resignifieacién que nos ponga al margen de ese : discurso tautolégico que, al hacer de la historia ua presente perpetuo, se vuclve amnésico; que, al retomar acriticamente las formas candnicas, traicio- na una tradicién poética; que, al hacer del yo el yo litico, soslaya esa conciencia estética que propicia Ja materialidad de la eseritura; y que, al hacer del poema un ¢jercicio mimetico, una “miisica de acom- Pe de una escritura critica frente a su re: idad. La poesia de Milian, pues, no se agota en el juego : verbal, incide en lo real y en esa incisidn reside su posibilidad de dar un mundo. Dicha propuesta, sin embargo, parte de la con- ? amiento” del mundo, rehuye la responsabilidad : ciencia del no-lugar de la pocsia en el mundo. * Eseribir es entonces un acto de desterritorializacién que conlleva un impulse hibridatorio de alta densi- dad. El rio de Heraclito penetra en la eseritura no del ser sino del estar, del advenimiento. no como un acto fundacional sino como una forma “a medio camino de otra cosa’, Poesia sin lugar definido. El nomadismo como un acto escritural: ‘Ahi va por el camino como un ciego/ caracol sin cara la escritura, otrora una/ diafana mirada al dia, del ir hacia. Lenguaje del través. El poema ! otrora un aura que/ el caminante amara.” (Errar, p.25) La poesia real hoy no tiene rostro, no lo encuentra, ni siquiera en si misma, En este sentido, asistimos a “una clausura metafisica del acto de poetizar”. Pues en un mundo donde todo estit puesto en entredicho, donde los caminos ya no van a nin- gin lado © se borran o se anudan en un cireulo vicioso, y donde pareciera que la literatura no tiene ya razén de ser en el mundo, la poesia yerra, es una caravana en el desierto del sentido: esti situada en un no-lugar. ¥ atin: es la puesta en escena del error. “A partir de ahi —sentencia Milan— comienza la nueva consideracién del poeta, su consideracién actual: el poeta como errante.” El poema lo sabe: “El lugar que querias est muerto para ti, No/ hay lugar. Extranjero como un jeroglifico/ en un muro de mil afios egipcio. L.a gesta/ est cerrada, Mio Cid saliéde la ciudad.” (Errar, p.26) La gesta, la utopia, esti cerrada, Como ya es imposible una revolucién social, es igualmente imposible una revolucién es- tética: el poema ha perdido especiticidad historica, aura y su vasta carga territorial, es s6lo un trinsito, Asi pues, “al famoso y alabado ‘fin de la utopia corresponde en términos poéticos, el fin de la consi- deracién del poema como objeto”. Es decir: ‘el poema como errancia significa el fin de Ia depen- dencia de la poesta respecto de la realidad, Sin lugar, s6lo le queda al poeta derivar, [...] ser otra cosa, ir de identidad en identidad, estar en movimiento conti- nnuo, El poeta pierde identidad en ese vagabundeo interminable y el pocma pierde al titular de su habla Ya no bay identidad: hay identidades. Ya no hay una realidad que obedecer: hay realidades [...}. En otras palabras, el poema se vuelve inubicable en cualquier realidad € inubicable en cualquier tradicion, ya no Puede ser situado y por lo tanto canonizado, mas all de su especificidad que es ese minimo territorio que lleva consigo. [...] gno implica este movimiento un ‘gesto de renuncia radical al mundo y a la idea de la poesia como una posibilidad de alterar la realidad? La respuesta, en la que personalmente creo, parece ser la contraria: en ese perpetto movimiento lo que se trata de hacer es aharcar la mayor cantidad de realidades, la mayor cantidad de mundos. Y lo mas importante: en ese recorrido espacio-temporal hay un deseo implicit de recuperar una tradicion. (Re- sistir, pp. 45-46) IV. El seguimiento, el continuo poético de Milin, se > enriquece con cada nuevo libro, En Nervadura, ? libro que acusa una marcada influencia coneretista, el poema se despliega en el espacio de la pagina segiin un orden sintéctico-permutacional cercano a tuna geometria cuyas lineas se resolvieran en un punto idéntico al silencio; orden que, por otra parte, coincide con algunas propucstas de la poética + minimalista, La apuesta de Nervadura es marcada- mente metapoética y se agota en los limites del silencio, A partir de Brrar, la poesia de Milan ad quiere una conciencia del afuera cada vez abarcadora. También a partir de dicho libro, el poe~ ma se densifica, la materialidad de la escritura ad- quiere propiedades calcéreas cuyos sedimentos, no obstante, pareciera que estén animados por una secreta clorofila. Errar apuesta por el poema como error, como errancia, como el herrar un lenguaje que, a partir de ahi y siguiendo quiza a Deleuze y Guattari, acusara un deslizamiento hacia un nivel medio verdadero, hacia un nivel humano. Es decir, realiza un arqueo que, sin abandonar su radicalidad formal, va del poema metapostico, de extrema expe- rimentaci6n linguistica, al poema penetrado por una responsabilidad tanto estética como historica. “El cerrar es la conciencia”, dice Milén en una entrevista. Errar es el tinico concepto vélido (para la poesia] dentro de un no lugar. {..] por eso parto de la con- ciencia del error @ La vida mantis —que quiere decir la vida por adivinacion—; para acertar uno s6lo puede moverse por adivinacién, oracularmente. EDUARDO (MILAN: LA POESIA COMO UN ACTO DE RESISTENCIA Y en otra parte de esa misma entrevista, al refe- rirse al titulo paradéjico de su libro Nivel medio verdadero de las aguas que se besan: geudl es el “nivel medio verdadero de Tas aguas que se besan”? Desde el punto de vista de la poesta es el nivel de lo humano, porque el hombre lo que ha perdido [...] es el nivel medio, [...] Es el intento de decir: éste es el nivel humano entre la légica del método y lo imposible, Ahi de alguna manera esté constituido lo humano. [...La eficacia del libro} esta ‘en sefialar que todo ceurre fuera de ahf, que el proble- ma no esté, digamos asi, en el libro sino que esta afuera, Es un libro que remite al mundo, no se remite asi mismo, Circa 1994 ahonda en esta actitud: es una escritura que, ademis de acumular—decantada—la carga de propuestas desde Nervadura, ahonda en una actitud ética que conjuga, por un lado, la critica irénica de Jos hechos y, por otro, un fraseo enigmético, una escritura que encierra misterios: el poema como una Esfinge que profiere sentencias develatorias. Final- ‘mente en Son de mi padre, Milan desliza elementos autobiogrificos en el poema, sin embargo esti lejos del coloquialismo y de disgregar el yo en el yo del poema, Eneste recorrido poético, “lo que intento rescatar —dice— es el nivel de lo poético como verdadero, en el sentido de apostar por una resignificacin del lugar del hombre”. Poesia Bibliografia minima ‘Nervadura, Libros del Mall, Barcelona, 1985, Errar, E\ Tucén de Virginia, México, 1991, La vida mantis, E| Tucén de Virginia, México, 1993, Nivel medio verdadero de las aguas que se besan, Ave de| Paraiso, Madrid, 1995. Circa 1994, Practica Mortal, CONACULTA, México, 1996, Son de mi padre, Ediciones Arlequin, México, 1996. Critica Una cierta mirada, Crénica de poesia, UAM-Juan Pablos Editor, México, 1989. Resistir, Insistencias sobre el presente poético, CONACULTA, México, 1994. Jaime Reyes Misica urbana B) de un jardin una huella un pozo seco de arena rodeado por una fiesta de piedras de fieras pieles secas y brazos en fin un rio corriendo bajo sus labios al destello de su golpear su gotear sembrado ciudad y condicion tiempo muerto viviente y estancado yen el suefio los labios cuencos de ceniza los pasos por las calles vagan prendidos quieren morder aniquilarse los cuartos en esa callada vibracin las derramadas los lechos y el abierto monte y su calor hartazgo ante nadie frente a oscura pelambre que erecta el trigo despliega maquina ¢ inclina sobre ajos este campo miserable de amarilla enfermedad recoge guiflapos de amor un ancla de los pantanos es voz para quien cuyos pedazos habria que reunir evado por el aire por el agua lastimado y en la isla ala orilla del margen cuatro paredes ahora olvido la memoria el derecho al revés del comienzo que humedad ceniza y caliente flor sonrisa de la cicatriz ademan no la de mas alla tampoco guia para ignorar Rebeldes en los aleros nocturnos de rostro dejaron pedazos en la posadera, el alacrin y la cucaracha que arrastran fatigada grasa y detriment. Auspicia imposible oracién incierta iniquidad alimenta tormenta, pregén la posadera, maxilar es la Iluvia que escucha sobre los tejados el pavimento y desmiente. José Angel Leyva Parejas @ Begora I El insélito gesto de tu mano sacude el polvo de la carne la bestial paciencia entretenida en los pantanos Te miro desde el pasmo de una tribu sin lengua husmeando el paso del tiempo desde la reencarnacién sentimental de larvas Desciendo por las fibras de la novedad y el amor hasta caer en los gruftidos vacios de imagenes y culpas Sélo el fuego solo solo El olor que viene de tu cuerpo como en envién anticipado sefial conjurada por tus dedos me pone al alcance del aullido Ese pincel de nardos toca la pared de piedra Ja deshace la convierte en eseritura en color elemental ‘suefio rupestre golpes liquidos del hombre Comienzo a articular tu forma la olfateo entrafio su espacio mis sentidos Rafael Torres Sanchez EICa Sin que pueda evitarlo, un pajaro se eseapa de su casa de cedro y se esconde en las ramas de un frondoso sabi Cuerda a cuerda lo Hamo, cantindole bajito: ano sabes que te debes a la misica y no al arbol aquel que se agacha hacia el rio? Deja que él solo encuentre lo que ha extraviado, No necesita ayuda. Somos nosotros dos los que corren peligro, Alguien va a darse cuenta de que no estamos juntos y vendra con sus jaulas de mercado en domingo. Esto puede ocurrirnos: que nos compre cualquiera y nos tire al olvido, lejos de los fandangos para los que nacimos. Hay dias, no lo niego, que yo también quisiera irme sin hacer ruido, retirarme al silencio de un frondoso sabino a ver pasar el agua sin buscarle sentido, en que ¢l cansancio me cambia el instrumento por la comodidad de un lecho tibio, pero como aceptarlo: la versada me arrastra como a ti el estribillo, Canto asi mientras corre hacia el mar otro siglo. Lo repito dos veces y después ya no insisto. Un suspiro sacude suavemente las cuerdas, Corta el aire una flecha, ‘A su casa de cedro vuelve el Cit adoloride. Guillermo Meléndez La peniiltima cena Estoy lejos del manzano que protege —Beber, morir; morder, vivir a la tribu de tréboles junto a la luna que descostra la escoria y aescarabajos que mueren cara arriba —aqui_ - —asi cantan mis huéspedes informales cuando parto el pepino, mientras Kid Almendrita se corona en un hilito evocador edificante, con serpentinas pisoteadas viene mi madre y bebe aquel café y Jeshua nos dice: —beban de este vino que el abarrotero alteraba con garbanzo y olote. -y exprime sus heridas en la jarra con agua. Vuelve la taza sin oreja de bord carcomido, la semita bajo las brazas de la chimenea, vuela la mosea migajera; merendamos y el dalmata enano coloca su hocico en mi rodilla Pero —él Hoy Aqui y Ahora— me reubica en el hospicio de mis contrariedades y estoy solo y no, s6lo con los élitros hiimedos, con mi ccguera de crustaceo de gruta atendiendo el berrido del minocapro disetiado por las eonstelaciones para perderme entre espejismos donde llama el amor que perdura. Asi emito un conjuro caduco, y los inmortales acuden a celebrar la huida de otro afio de cera Sitvo legumbres y cucurbiticeas cultivadas en caparazones de caguamas, y ellos, léperos, detonan bombitas de azufre como si estuvieran cenando buches de marabi en salsa de zaneudos de leprosario, —Beber, vivir; morder, morir; cescanciar la humedad que contiene Ja comunién entre el sol y ta tierra asi cantan mis invitados ocasionales mientras Tarzén despioja a Chita y el conde de Castel Pulei exclama: O eit fantastiea piena di suont sordi. 59. Pura Lépez Colomé Epimone cl efecto general, es decir una toxtura, una banda sonora, no la precision de las alturas. Eduardo Mata Si lo altimo que muere es el vido, el creador del canon se rehizo, se forjé al rojo vivo con la entrada de las voces, cada una repitiendo el canto antecesor. Distinguid, en el dia eterno, Ja caminata ritual del alacran, el chillido de su hembra, la cigarra delirante, Ja mimascula contienda de todo lo que existe, y la mayitscula, cece homo: fin compartido, muerte en connubio, dos que se alejan del ruido, que han preferido el contrapunto que imperceptible late en cada inhalacién y exhalaci6n Pero no levanta el vuclo. Ethel Krauze Sabes, amor Sabes al mar de sal oseura donde los peces tienden su ropaje ascear. Sabes a vaso de vino en el tejido de la rosa cn el momento ciego de Ta espuma. Sabes a azalea bajo el viento moribundo de Ia tarde abanicdndose en Ia mesa. Sabes a pan moreno en la boca del olivo, asorbo de gaviota recostada de sed en las balaustradas Sabes al semen vegetal de tallo erguido embistiendo fa jungla, a zumo entre las ingles yen el botin de la pimienta. Sabes al junco recién sembrado en el vientre, ala mordida del rocio en la lengua. Sabes a liipulo en el rayo del vidrio, a rifaga de menta en la garganta. Sabes a semilla de sol, a sudor que se enreda en el vello, aaxila tierna amusculo salvaje. Sabes a viaje por el lecho entre el durazno de sébanas y el follaje humedecido que nace de los besos Sabes a liquen, al jugoso témpano que se respira en el limén de puerto dulce. Tus rodillas saben a corteza fresca tu pecho, a giro de garza en busca de la ola, tu sexo arama de manglar en [a laguna, tu brote sabe a vena de hoja entre los dientes, aabeja yogular, al pulso de la miel. A mies sabe tu rama, tu brote a pupa tus hombros, a buena especia, tu cuello a vaina de nuez, tus eabellos a lomo de cabritos enel valle tinto, tus labios a red de pescadores desde la barea henchida, tus pestatias a rio de raices curvas, de velas en picada, Sabes, amor que sabes al oro pirpura de la fogata, al erepiisculo humoso, al instante del agua. Sabes a roce Tento, devorable. Sabes a cuerpo, amor, a corazin, a sangre, Sergio Cordero Fobos ara Alejandro, que fue educado igual Con miedo me enseftaste que debia ser ordenado. Con miedo me inculeaste el respeto a mis mayores, las virtudes del trabajo, Ia limpieza y Ia disciplina. Con miedo aprendi que yo vine a este mundo a competir, a demostrar con miedo que soy mas, ‘a ganarme con miedo el respeto de otros, # construir con mi propio esfuerzo una casa “decente”, un reeinto blindado para guardar e! miedo. ‘Toda la herencia tuya que ahora tengo es el miedo, Nada vale sin él Todo existe por él. 2¥ el miedo, padre’ {Qué hago con el miedo? 62 Angel Ortuio Ala luz que convierte en piscina cuanto araiia (enel rincén més vegetal la casa 5 un jarrén al fondo) alicnta la muleta el solo paso de la (nica pierna con el tacto emplumado por el peso del litio en el acordle inane de edificios rastreados por ventanas Mastil sonoro agua aunque esfera entreverada de incensarios con precisién de piedra Si una danza puede ser memorizada es por los dientes 63 Tu Raul Aceves Alturas gcémo podré dormir mientras haya ‘dentro tierras desconocidas? Vicente Huidobro Corazén hundido en la noche sin memoria roca sumergida en la tierra sin luz pajaro olvidado en la jaula del tiempo iDespierta corazén! te conjuro a que dialogues con tus latidos pulso de la tierra, tigre ineandescente Crece dé ti mismo hacia ti mismo aleanza tu propia altura corazén de arbol, corazén de montaiia Canta tu desconcierto, corazén épico de ser mas grande que tu casa, canta tu estado de extrafiamiento 64 Juega a ser un corazén encantado aunque la realidad irreal te persiga para desencantarte Si despiertas, que sea a un alto cielo que sea a la hora precisa del deshielo y no olvides tocarme el pecho para despertar junto contigo corazén amigo, ¢ imos de paseo Si despiertas, que sea a un alto precio con alas al borde del precipicio como el loco del Tarot o icaro triunfante después de tantas caidas violentas Pero si no despiertas que al menos tus suefios sean puertas hacia otros corazones entrelazados y espero que algin dia legues viajando por la galerfa de corazones hasta el As de Corazones Rojos donde realmente ya no importara desde qué lado de la realidad suefes. Ricardo Castillo De Ire lampago La dulera fibra de la musta belabustera mijome la cruenta espina piijome fa santa dieta estriijole ¢l nicho al cardio dia pardo de alonas Beteres y Terenibes, areén de silvas nueces decantadas en Iuengos tiestos y mieses ambarosas come la turda carza filomenera Orlo Ia pulsién benigna cual ligamento de lengua y ciclos de airados vientos y suplementos de iris Dromos, de rucios mostos, Dunas y lunas humectando lardas le: en la esteva modra de la vega nodriza, Archipiélagos y cenotes rondeles las Lampa dama me fulge gemidona y estreversada Do do Re il Re limpago fone do floma el extraneto de hueso en tuétano cantil, Asi, sol la si Asisol lado Notadesafinada _cristalero de la memoria deja escapar almaciones orquestales y pontes breda Iuendra fas lorce Y¥ puentes modraquinos y espinales falurmudentos oso la breba. Indolta la gruta fermida dote sut le luz brizna mi ospristu. Moseroma ad mismatodo la gres de colotre das dong pong clanc Notaextraviada das dong dong pong jclanc! 65 ™ Mariana Bernardez ‘Testamento Liévala a lomo de potro a hundirse en las aguas a respirar luna y follaje que quiere morir en las atenas y sus pies ya no bailan. El silencio quema como sol negro tanto vacio El mar se acalla Qué decirle de la desesperanza de los instantes que se deshilvanan Por eso su boea se Henaba de whisky y la mia de humo. Se desmorona el tiempo como cristal y su polvo fino no deja cifra para los ojos que han de abrir los gritos de la piedra Se endurecen los muros cal antes blanca que hoy demasiadas voces ceultan Y de las esealeras queda alguna eantera suelta el pasamanos de aire yenel techo un doma sin estructura de metal Aqui entre los escombros quiz una palabra escrita un libro roto una hoja apolillada Cudnto se olvidé cuando el eristal fue gemido cuerpo hecho pol A veces la vida se le cansa Ja derrumban las paginas se apilan los papeles elcorrer de la calle y el viento se le aquieta para hacer de su mano agua y del agua hoguera, 66 No te sofié puerta ni ventana pero te supe historia cantada en romero Era aliento en yuelo a veces una palabra rota ‘Te supe casa blanca aungue fuese ceniza con jardin de puro verde lograba altura como el poema de Gareia Lorea Si, habia querido huir Y luego en las tardes cansada de ofr el agua ano la luz se hacia agua inundando mi pecho te supe caballo que galopaba —o sus pulmones— por geozrafias de polvo buscando el pozo de tu infancia, Flalba la despertaba de la fatiga y el péndulo continuaba en el vaivén © ora su rai Llegé a su mente la idea de que a pesar de las fisuras sise encarnaba dejaria de ser polvo Ja sola idea fue suficiente para inundarse —o era el filtimo latido— y auard6 silencio: la palabra germinaba No te sofié en la tierra ni ceniza ni pajaros te sabia junto al mar en esas playas donde el pino lo muerde el fr as algas ¥y algunos granos grises Te soité con los rasgos de tu nombre porque eras entraiia hhabitando mi memoria 67 Josué Vega Lopez Sopa de verduras agin la recuerdo diciéndome “eres como Jethro Tully la sopa de verduras” © mordiendo una pluma ‘con todos los dientes como queriendo saber por qué el mundo es otra letra que no sabemos —todavia eseri Ia recuerdo destrozindome con carade — Qué Onda rompiéndome el hovico con Yoz afligida y su chamarra azul de mezelilla y no me enojo ni pataleo “he dejado correr la lluvia hasta su origen de tierra— me sorprende la facilidad del tiempo para borrar los nombres 68 Yet José Francisco Conde Ortega Te quiero Te quiero, y lo he repetido tantas veces. Te lo he dicho en un rineén casi secreto de un restoran de nombre impronunciable, sobre las sbanas gastadas de un cuarto poco menos que en penumbra, en el estallido feroz del mediodia. ‘Te lo he dicho de regreso de una Huvia de alcohol, cuando, desnudos, repetimos promesas y buenas intenciones. Te lo he dicho alegre y pesaroso, con todas sus letras, tal vez como resguardo del olvido. Te lo repito ahora: te quiero como si fuera la dltima palabra que se dice cuando se tiene cerca el desamparo. 69