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EL RESPETO

Ante tanta diversidad de pensamientos, personalidades, actitudes, reacciones, preferencias,


perspectivas, planes, valores, entre otros aspectos, la convivencia en paz entre seres humanos se
hace sumamente necesaria para la sobrevivencia y desarrollo de la humanidad.

Como resultado de esta diversidad, surgen los conflictos que pueden resultar en algo positivo o
negativo según la manera en que se pretendan resolver. A lo largo de la historia, la humanidad ha
vivido conflictos que han resultado devastadores tanto en lo social, moral, político y económico
tales como las dos guerras mundiales durante el siglo XX, pero al mismo tiempo, se han
experimentado conflictos que han resultado beneficiosos para el ser humano pues de estas
diferencias de criterios han surgido inventos, descubrimientos en el campo de la medicina,
geografía, industria entre otros.

Ahora bien ¿Cuál ha sido la diferencia? ¿Qué aspecto ha permitido un equilibrio y garantizado la
convivencia entre los seres humanos? Sin duda alguna, ha sido el respeto, como valor
fundamental, lo que ha permitido esa convivencia buena y sana durante siglos. Se entiende como
respeto la consideración y valoración especial que se le tiene a una persona a pesar de las
diferencias existentes en cuanto a gustos, valores, modos de pensar, hablar y actuar.

Esa consideración y valoración especial que se conoce como Respeto, permite niveles de
tolerancia, aceptación y reconocimiento necesarios para todo en la vida, para la sana y buena
convivencia en el lugar de trabajo, lugar de estudio y por supuesto en el hogar.

Y es precisamente en el hogar en donde se adquiere y desarrolla el Respeto como valor, puesto


que, dentro del ambiente familiar, existen normas, niveles de autoridad, diferencias y conflictos
que podrán contribuir a un crecimiento psicológico, moral y espiritual sano siempre y cuando se
respeten los unos a los otros.

Nuestro comportamiento respetuoso o irrespetuoso es, en consecuencia, un reflejo de lo


aprendido o experimentado en el hogar, es decir, si en el hogar no se respeta a los padres como
autoridad, evidentemente que tampoco se respetará a las autoridades en el salón de clases, en la
oficina o en cualquier otro lugar.

Si en el hogar la comunicación se caracteriza por la intolerancia, la humillación, la agresividad es


de esperar que en el vecindario, lugar de estudio o trabajo, la comunicación sea pobre y los
conflictos existentes en lugar de unir conduzcan a una división profunda.

El respeto es un valor que se aprende en cualquier etapa de vida aun cuando en el hogar no se
haya desarrollado correctamente. Es necesario estar consciente de nuestras limitaciones y
debilidades para poder tolerar las limitaciones y debilidades de otros, es necesario aprender a
valorarnos a nosotros mismos para poder valorar las decisiones y opiniones de los demás, es
necesario aprender disciplina para poder respetar las normas y leyes de convivencia.
Cabe preguntarse ¿Queremos vivir en paz? ¿Queremos ser tratados con cordialidad y
consideración? ¿Queremos que nuestras opiniones y decisiones sean respetadas? La respuesta es
obvia. Una convivencia buena y sana es posible cuando hay respeto, los conflictos pueden
resultar positivos cuando hay respeto, la comunicación es constructiva cuando hay respeto, el
desarrollo humano es posible cuando hay respeto.

En conclusión, el respeto es uno de los aportes fundamentales y trascendentes que podemos dar
a esta humanidad, a nuestro vecindario, lugar de estudio, ambiente de trabajo y a nuestro hogar.
Es importante respetar a nuestras autoridades indiferentemente que sean de nuestro agrado o no.
Es necesario respetar a quienes nos rodean con un trato cordial y considerado sin agresión ni
humillación física o verbal, es necesario ajustarnos a las normas y leyes para la vida en armonía, es
necesario respetar para ser respetado.