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El rol de la arquitectura sedimentaria heredada en el desarrollo del

cinturón montañoso central andino: Perspectivas de la Cordillera de


Domeyko
Resumen

La estructura de la Cordillera de Domeyko está dominada por una serie de alargados cordones
de tendencia N-S. Estos cordones fueron alzados por fallas inversas N-S de alto ángulo que
deformaron la cubierta del Mesozoico-Cenozoico. La vergencia del sistema de fallas varía a lo
largo del rumbo, lo que confiere una aparente doble geometría vergente ''pop-up'' a la zona
axial. Dos eventos extensionales pre-compresivos del Mesozoico fueron registrados en el área.
Nuevos datos estructurales que se presentan en este trabajo indican que la mayor parte de los
cabalgamientos N-S generados y los pliegues relacionados, fueron controlados por la inversión
de fallas extensionales preexistentes del Mesozoico. Las estructuras superficiales en la cubierta
del Mesozoico-Cenozoico están genéticamente relacionadas con los principales
solevantamientos del basamento, lo que podría interpretarse como un basamento vulnerable
formado durante la inversión, antes que bloques levantados asociados con las principales fallas
transcurrentes del Cenozoico. Geometrías de crecimiento de estratos datan el comienzo del
evento compresional Andino, el cual generó la Precordillera Chilena, ya hace como 90 Ma; la
arquitectura estructural resultante es fuertemente controlada por las estructuras
extensionales pre-andina heredadas. La asociación de pórfidos intrusivos con grandes fallas
inversas sugiere que el emplazamiento de los depósitos pórfido de Cu-Mo del Eoceno-
Oligoceno en el norte de Chile puede explicarse por un Modelo Tectónico de inversión oblicua.
Los gigantes cuerpos pórfido cupríferos del Eoceno-Oligoceno inferior (Chuquicamata, La
Escondida, El Salvador), ubicados en la Cordillera de Domeyko, muestran una afinidad
adakítica. Esta afinidad de magma, junto con la evidencia estructural presentada en este
trabajo, indica que el emplazamiento de pórfidos se produjo al final de la etapa compresiva de
basamento involucrado, que generó la anómala corteza engrosada necesaria para producir
estos magmas. Esta evolución tectónica es coherente con la existencia de una subducción
plana bajo los Andes Centrales (22° -26°S) durante principios del Cenozoico, que también
producirá la migración hacia el este del régimen compresivo en la placa superior desde finales
del Cretácico.

1. Introducción

Los Andes Centrales, entre 22° y 25° latitud sur, pertenecen a la transición gradual entre una
subducción casi plana en el sur, y una subducción de inmersión 30° este en el norte. Incluye
varias unidades morfo-estructurales de tendencia N-S entre el actual margen de subducción y
el antepaís (Fig. 1). De oeste a este, estas unidades son: (1) Cordillera de la Costa, (2) Valle
Longitudinal, (3) Precordillera y depresión pre-andina chilena, (4) Cordillera Occidental (arco
magmático), (5) Altiplano - Puna, (6) Cordillera Oriental y (7) Cordilleras Sub-andinas (antepaís
deformado).

El área de estudio se encuentra en la Cordillera de Domeyko, que pertenece a la parte norte de


la Precordillera Chilena (Figs. 1 y 2). La estructura de la Precordillera consiste de varios
cordones de basamento con tendencia N-S paralelos a la fosa. Estos cordones de basamento
son levantados por fallas inversas oblicuas de alto ángulo (Fig. 2). La deformación en la
cubierta del Mesozoico a Cenozoico se caracteriza por pliegues y fallas inversas de bajo ángulo.

La mayoría de los principales depósitos de pórfidos cupríferos en el norte de Chile se


encuentran dentro o al lado de la Cordillera de Domeyko (Fig. 2) y presentan edades similares
(40-30 Ma). Esta alineación N-S de depósitos contemporáneas ha dado lugar a la hipótesis de
que el emplazamiento de estos complejos intrusivos del Eoceno-Oligoceno fue controlado por
un sistema de fallas transcurrentes N-S llamada el Sistema Falla Oeste (WFS) (Astudillo et al,
2007;. Hoffmann et al, 2006;. Reutter et al, 1996.; Richards et al., 2001). Según los autores
citados, estas fallas se desarrollaron en un régimen transtensional como resultado de la
partición del cizalle esperado a lo largo del margen, debido a la subducción oblicua de la placa
de Nazca bajo la placa Sudamericana (Fig. 3). Otros autores consideran que los lineamientos
NW-SE también juegan un papel en el emplazamiento de pórfidos cupríferos, especialmente
cuando se intersectan con los lineamientos N-S (Salfity, 1985;. Chernicoff et al, 2002; Richards,
2003).

Los objetivos de este trabajo son: (1) evaluar la influencia de las estructuras pre-andinas en el
estilo estructural y evolución de la Cordillera de Domeyko y, (2) validar la influencia de las
anteriormente descritas fallas transcurrentes en el área. La herencia estructural en los
cinturones de montaña ha sido descrita extensamente en los Alpes, Apeninos, Montañas
Rocosas de Canadá, así como en los Andes Argentino (Gillcrist et al, 1987;. Butler, 1989;
McClay et al,. 1989; Grier et al., 1991; Buchanan y Buchanan, 1995; Uliana et al., 1995;
Scisciani et al., 2002; Ramos et al., 2004; Tavarnelli et al, 2004;. Butler et al., 2006; Carrera et
al, 2006;. Hongn et al., 2007). Anteriores trabajos en el área (Mpodozis y Ramos, 1990;
Amilibia et al., 2000; Amilibia, 2002) ya sugerían un control importante sobre la geometría y
localización de la estructuras contraccionales recién desarrolladas por las fallas extensionales
mesozoicas preexistentes.

2. Contexto Geológico

2.1. Ambiente tectónico

La estructura de la arquitectura actual de la Cordillera de Domeyko es el resultado de la


evolución geodinámica del margen occidental de la Placa Sudamericana, en la que dos grandes
etapas pueden ser diferenciadas. Una etapa pre-Jurásico Temprano, antes de la subducción de
Nazca, y una etapa del Jurásico Temprano al presente, coetánea con la subducción de esta
placa bajo la placa Sudamericana.

2.1.1. Etapa de Pre-subducción

Durante la primera etapa, el régimen tectónico fue caracterizado por: (1) Acreción desde
principios a finales del Paleozoico y la colisión de terrenos asociados con la subducción a lo
largo del límite de placas Proto-Pacífico (Ramos, 1988), lo que resultó en el ensamblaje final de
Gondwana; y (2) el desarrollo de un rift continental abortado entre el Triásico inferior y
Jurásico Temprano (Figs. 4 y 5 A), interpretado como la prolongación de la apertura del
Atlántico Norte hacia el sur dentro de la placa Sudamericana (Uliana et al., 1989; Suárez y Bell,
1992; Mpodozis y Cornejo, 1997; Franzese y Spalletti, 2001).
Este rift continental, desarrollado en el actual margen occidental de la placa Sudamericana, se
caracteriza por un conjunto de cuencas hemi-graben con tendencia NW-SE del Triásico,
dispuestas en un patrón en-echelon. Se han descrito ampliamente en las cordilleras de
antepaís del sur y centro de Argentina (Alvarez y Ramos, 1999; Franzese y Spalletti, 2001),
desapareciendo bajo el actual arco magmático y reapareciendo al oeste en selectos
afloramientos a lo largo de la Cordillera de Domeyko. Las zonas de sutura pre-existentes del
Paleozoico controlaron la ubicación, así como la orientación NW- SE de las nuevas cuencas
hemi-graben desarrolladas (GU nther et al, 1997.), como atestiguan las diferentes firmas
geoquímicas y la evolución magmática independiente exhibida por los cordones de basamento
del Paleozoico, que limitan los grabens del Triásico en la Cordillera de Domeyko (Mpodozis y
Cornejo, 1997).

2.1.2. Etapa de subducción

Durante el Jurásico temprano, el inicio de la subducción de la Placa del Pacífico bajo la placa
Sudamericana, coincidiendo con el ruptura de Gondwana, se traduce en un cambio dramático
en la evolución geodinámica de la zona. La cinemática de esta subducción incluye dos períodos
bien diferenciados que resultaron en un diferente escenario tectónico que afecta la zona.

Durante el primer período, la cinemática de la subducción se caracterizaba por un límite de


subducción en retroceso, el cual a su vez generó un régimen extensional en el margen
occidental de la placa Sudamericana cabalgante. En este escenario, los registros del área de
estudio son: (1) el desarrollo de una cuenca de trasarco post-rift, conocida como la cuenca
termal Domeyko-Tarapacá (Figuras 4 y 5B) (Arcuri y Brimhall, 2002; Ardill et al., 1998;
Groschke et al, 1988;. Prinz et al, 1994.; Scheuber y González, 1999; . Scheuber et al, 1994); (2)
la génesis de una nueva fase extensional del Jurásico Superior y Cretácico Inferior que afecta la
placa Sudamericana, desarrollando un nuevo sistema de rift N-S sobreimpuesto al preexistente
del Triásico (Fig. 5C). Esta etapa extensional parece ser una respuesta interna a las variaciones
en la apertura del Atlántico, y que está estrechamente relacionada con el evento de Rift Salta
en Argentina. Este sistema del rift Jurásico Tardío-Cretácico Temprano fue controlado por
fallas normales N-S tales como la Gran falla Llano (GLLF) o la Falla Sierra Candeleros (SCAF)
como lo demuestran los considerables cambios de espesor y litología. Las características
estructurales que se desarrollaron durante estos períodos extensionales, así como los
depósitos asociados, son cruciales para la comprensión de la geometría y la evolución de la
Cordillera de Domeyko.

En el segundo período, una importante reorganización de placa asociada con la rápida


apertura del Océano Atlántico Sur durante el Cretácico Tardío cambió el escenario tectónico.
La placa Sudamericana dejó de girar en sentido horario y comenzó a desplazarse hacia el
oeste, hacia la placa de Nazca, a altas tasas de convergencia. Esto produjo un cambio en la
cinemática de subducción, es decir, de un límite de subducción en retirada a uno de avance, el
cual estableció un régimen de compresión en la placa superior. Durante este segundo
escenario tectónico se desarrolló la Orogenia Andina (Figuras 4 y 5D) (Royden, 1993;. Scheuber
et al, 1994). Se produjo el acortamiento y elevación de la Cuenca Tarapacá-Domeyko,
combinando estilos tectónicos superficiales y profundos (Amilibia et al., 2000). También, como
resultado de este cambio de subducción, el arco magmático se desplazó hacia el este hasta su
posición actual en la Cordillera Occidental. La erosión tectónica del antearco (Stern, 1991) y la
somerización del slab de subducción (Kay et al., 1999) podrían ser los responsables de esta
migración del arco magmático (Fig. 5).

2.2. Estratigrafía de la Cordillera de Domeyko

Las rocas que afloran en la Cordillera de Domeyko pueden ser agrupadas en tres grandes
conjuntos: (1) el basamento del Paleozoico-Triásico temprano; (2) la cubierta sin-extensional
del Triásico Tardío-Cretácico Temprano; y (3) los sedimentos sin-orogénicos del Cretácico
superior hasta el presente.

2.2.1. Basamento

El afloramiento del basamento se compone de una gruesa sucesión de rocas volcano-


sedimentarias intruídas por granitoides del Carbonífero-Pérmico. Las rocas volcano-
sedimentarias se componen principalmente de series volcánicas silícicas del Pérmico Triásico y
subordinan andesitas de las formaciones El Bordo (PzTeb) y La Tabla (Pzlt), que sobreyacen en
discordancia a rocas siliciclásticas marinas del Devónico expuestas en la Sierra de Argomedo
(Fig. 2).

2.2.2. Cubierta sin-extensional del Triásico - Cretácico Inferior

Esta unidad muestra fuertes variaciones de espesor a lo largo de la Cordillera de Domeyko, de


manera que puede estar ausente en algunas zonas o tener kilómetros de espesor en los
depocentros de la cuenca. Su límite basal está por lo general no bien expuesto y cuando está
presente puede corresponder a una discordancia regional (de ángulo bajo) o a una
paraconformidad. De acuerdo con el ambiente tectónico en el que se sedimentaron, estos
depósitos del Triásico superior-Cretácico inferior pueden subdividirse en tres grandes unidades
estratigráficas contemporáneas al desarrollo del rift del Triásico Tardío-Jurásico Temprano, la
cuenca de trasarco termal del Jurásico, y el rift trasarco del Jurásico Tardío-Cretácico
Temprano.

2.2.2.1. La unidad sin-rift del Triásico Superior-Hettangiano. Asociada con el desarrollo de las
cuencas de rift NW-SE del Triásico Superior-Hettangiano, dos principales mega secuencias
fueron depositadas (Fig. 4). La inferior, coetánea a la principal actividad de fallas, corresponde
a las formaciones Barrancos (TRBR) y Agua Dulce (Trjad). Se componen de una gruesa
secuencia volcánica básica, intermedia y ácida, rocas siliciclásticas, volcanoclásticas y
subaéreas, así como conglomerados intercalados, predominantes en los márgenes de la
cuenca, y algunos carbonatos (Fig. 4). La mega-secuencia superior es de edad Hettangiano y
yace en discordancia sobre la parte superior de la secuencia volcánica de la Formación
Barrancos. Localmente está afectada por menor fallamiento sin-deposicional, esta unidad no
volcánica está constituida por las calcarenitas bioclásticas de la Formación Tinieblas (Jrti) y la
sobreyacente Formación Quebrada del Salitre (Jrqs).

2.2.2.2. - Unidad de trasarco del Kimmeridgiano-Sinemuriano. En la Cordillera de Domeyko el


desarrollo de una cuenca trasarco de subsidencia térmica, que marca el comienzo de la
subducción de la placa de Nazca bajo de la placa Sudamericana, es registrada por la
sedimentación de hasta 1500 m de espesor de sedimentos marinos que forman la Formación
Profeta (Jpf). Esta formación rica en fauna se compone de una unidad bien estratificada
integrada por gruesos niveles de areniscas, lutitas, arcillas negras, calizas y yesos (Ardill et al,
1998;. Prinz et al., 1994). Esta unidad tiene una distribución muy extendida y yace
discordantemente sobre la parte superior de todas las unidades descritas anteriormente.

2.2.2.3. Unidad sin-rift del Jurásico Superior (post Kimmeridgian)-Cretácico Temprano. Los
sedimentos de esta edad rellenaron un ''rift continental abortado'', y cubren a los depósitos de
la cuenca de trasarco. La subsidencia de la cuenca estaba controlada por fallas normales N-S,
por ejemplo la Falla Gran Llano y la Falla Quebrada Chaco, como lo demuestran los
considerables cambios de espesor y litología a través de ellas (Figuras 2, 4 y 5C). Las secuencias
depositadas en esta etapa se componen principalmente de rocas de origen volcánico. Su
geoquímica muestra que no son una típica serie volcánica relacionada a subducción (Cornejo y
Mpodozis, 1996; Morata y Aguirre, 2003), lo que evidencia el adelgazamiento de la corteza
continental (Fm. Sierra Candeleros, Grupo Punta del Cobre y Fm. Sierra Fraga). Estas
secuencias también comprenden conglomerados y areniscas, como los descritos en las
formaciones Cerrillos, Llanta y Santa Ana (Fig. 4).

2.2.3. Los sedimentos sin-orogénicos del Cretácico superior hasta el presente

2.2.3.1. Unidad sin-orogénica del Cretácico Tardío - Oligoceno. Durante el Cretácico superior y
Paleógeno, el arco magmático migró a la localización este a lo largo del margen occidental de
la proto-Cordillera de Domeyko. La actividad volcánica fue asociada con el desarrollo de
enormes calderas y con el emplazamiento de intrusiones granodioríticas (Cornejo y Mpodozis,
1996). Andesitas, riolitas y dacitas de la Fm. Chile-Alemania. (Tcha) componen este arco
magmático del Cretácico Tardío-Eoceno. Estas rocas son parte de la secuencia sin-inversión,
siendo sincrónicas con los sedimentos clásticos continentales (Grupo Purilactis, Fm. Orange, y
Fm. Loma Amarilla) depositados en la cuenca de antepaís del Salar de Atacama durante el
levantamiento de la Cordillera de Domeyko. Muestran discordancias angulares internas típicas
de secuencias de crecimiento de estratos sin-orogénicos (Hartley et al, 2000;. Mpodozis et al,
2005;. Charrier y Reutter, 1994).

Durante el Eoceno Medio-Oligoceno, que fue la última etapa de acortamiento en la Cordillera


de Domeyko, un período general de calma en la actividad del arco volcánico coincidió con el
emplazamiento de algunos pórfidos ácidos a lo largo de la cordillera. Los gigantes depósitos
minerales de pórfido cuprífero - Chuquicamata, La Escondida, El Teniente, El Salvador - se
encuentran en estas intrusiones (Ballard et al, 2001;. Richards et al., 2001).

2.2.3.2. Unidad ligeramente deformada del Mioceno-Actualidad. La erosión y la denudación


de la cordillera debido a su levantamiento resultó en la depositación de sedimentos del
Neógenos aluviales y coluviales (Fm. Pampa de Mulas) en la parte superior del basamento
deformado y la cubierta del Mesozoico- Cenozoico. Las secuencias deformadas también están
cubiertas por rocas volcánicas del actual arco magmático situado en la Cordillera Occidental.
Fig. 1. Northern Chile and Argentina DEM base on Nasa SRTM dataset. The principal
morphostructural units of the Central Andes are represented. The study area is located along
the Chilean Precordillera morphostructural unit.
Fig. 2. Simplified geological map of Cordillera de Domeyko. Location of regional cross-sections
and Figures. Diamonds show location of major Porphyry Copper Deposits. (AFS,Atacama Fault
System; CQ, Cerro Quimal; EBS, El Bordo Scarpment; GLLF, Gran Llano Fault; SA, Sierra
Argomedo; SC, Sierra Candeleros; SCBB, Sierra Castillo Basement Block; SDCH,Sierra Don˜a Ine´
s Chica; SE, Sierra Exploradora; SV, Sierra Vaquillas; SVA, Sierra de Varas; SVF, Sierra de Varas
Fault).
Fig. 3. Plate convergence vector between the Nazca and South American plates for the last 68
Ma, modified from Pardo-Casas and Molnar (1987).
Fig. 4. Chronostratigraphic chart of the Cordillera de Domeyko showing the mega-sequences
for the different morphostructural units, tectonic stages and dominant structural features.
(Little black/white volcano marks the position of the magmatic arc. Notice its migration
towards the E since late Cretaceous time.)
Fig. 5. A tectonic evolutionary model for the Cordillera de Domeyko since Triassic times, and its
relationship with the evolution of the adjacent Salta Rift of Northern Argentina. Arrows show
plates sense of displacement, and intensity.