Вы находитесь на странице: 1из 12

Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol.

14 nº 2
Revista anual del Grupo de Investigación de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / INCIHUSA – CONICET / Mendoza
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Sebastián Contreras
Pontificia Universidad Católica de Chile

Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales


Ferrajoli and his theory of fundamental rights

Resumen
El presente trabajo intenta profundizar en la doctrina de los derechos fundamentales del jurista italiano
Luigi Ferrajoli. Ferrajoli es uno de los principales teóricos del garantismo iusfilosófio. Su teoría sobre los derechos
quiere ser una vía de superación de la antinomia positivismo–iusnaturalismo.
Palabras clave: Ferrajoli; Derechos fundamentales; Garantismo; Derechos patrimoniales; Derechos indispo-
nibles.

Abstract
This paper tries to review the doctrine of fundamental rights of italian jurist Luigi Ferrajoli. Ferrajoli is one
of the main theorists of garantism juridical–philosophical. His theory of rights is, in his opinion, an alternative to
iusnaturalism and legal positivism.
Key words: Utopia; Body; Arturo Andrés Roig; Mapuche community; Practic Philosophy.

1. Planteamiento

o existe acuerdo ni sobre cuáles pudi- expresar los intereses y necesidades de millones
eran ser los derechos fundamentales, de personas” (De Cabo, A. 2005, 9, por ambas
ni sobre cómo debieran interpretarse citas).
algunos de los ya reconocidos positivamente. Es en este contexto que el positivismo ita-
Tampoco hay acuerdo “sobre el momento en liano se ha hecho cargo del problema de los
que por primera vez fue formulada esta doc- derechos fundamentales, postulando, como una
trina, ni sobre si ella supuso un abandono de la de sus principales ideas, que toda búsqueda del
perspectiva clásica o, por el contrario, debiera fundamento de los derechos humanos, carece,
ser considerada como una continuación de la a su vez, de todo fundamento. Y todavía más,
tradición filosófica antigua y medieval” (Migliore, declarando que “el problema de fondo de los
J. 2006, 203–204). derechos humanos no es hoy tanto el de justifi-
Esto no significa que no pueda proponerse carlos como el de protegerlos” (Bobbio, N. 1991,
una revaloración del discurso de los derechos 61) y, sobre todo, el de posicionarlos como leyes
humanos. Todo lo contrario; éstos, incluso, del más débil (Cfr. Vitale, E. 2000, 108).
parecen estar de moda (Cfr. Imbert, P.H. 1996, Tal es la idea de Luigi Ferrajoli, quien, inten-
71). Porque, a pesar de que la modernidad tando poner término a la antinomia iuspositivis-
trajo consigo el quiebre con muchas de las mo–iusnaturalismo, ha presentado su teoría del
instituciones jurídicas tradicionales, el discurso garantismo penal, no sólo como una alternativa
de los derechos fundamentales “ha conservado al discurso corriente sobre los derechos humanos
una llamativa vitalidad”. Así, se ha convertido (Cfr. Massini, C.I. 2009, 230), sino, fundamen-
en uno de los principales tópicos de la filosofía talmente, como el gran proyecto teórico de la
jurídica y política del último tiempo, lo que se filosofía del derecho contemporánea, cuyo único
debe probablemente a que “no se ha conocido propósito sería el de reforzar la tutela y protec-
otro instrumento igualmente idóneo para ción de las libertades de los sujetos.
18 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Dado lo expuesto, el presente trabajo intenta justo, es decir, moral o políticamente justificado,
profundizar en la interpretación ferrajoliana de tutelar como derechos fundamentales”. Si bien
los derechos fundamentales. Para ello, hemos di- esta última pareciera consistir en la respuesta
vidido nuestra exposición de la siguiente manera: que debiera ser considerada por la filosofía
i) revisión del concepto ferrajoliano de «derechos del derecho, no es de utilidad práctica, piensa
fundamentales»; ii) análisis de la distinción entre Ferrajoli, sencillamente porque una idea como
«derechos fundamentales» y «derechos patrimo- ésta es puramente normativa “y, por consiguiente,
niales»; iii) análisis del problema de la universa- ni verdadera ni falsa” (Ferrajoli, L. 2007, 290).
lidad como rasgo definitorio de estos derechos; También es un problema, observa nuestro
y iv) revisión de la idea de los derechos funda- autor, el que ambas respuestas tengan en común
mentales como leyes del más débil. “el hecho de decirnos no qué son sino, respec-
tivamente, cuáles son y cuáles deben ser” estos
2. Ferrajoli y la definición teórica de derechos fundamentales, “exactamente aquello
«derechos fundamentales» que la teoría no puede ni debe decirnos” (Fe-
rrajoli, L. 2007, 290). Esto porque lo único que
Para Ferrajoli, quien ha desarrollado su teoría puede (y debe) decirnos la teoría del derecho
del garantismo penal en el marco de la escuela acerca de los derechos fundamentales, es qué
analítica del derecho italiana (Cfr. Aguilera, R. hemos de entender con la expresión «derechos
2007, 4), frente a la pregunta qué son los dere- fundamentales» o «humanos». Para esto, escribe
chos fundamentales, suelen darse dos respuestas Ferrajoli, sólo podrá servirnos una definición
diversas, “ambas sustanciales, según se las inter- «estipulativa», “ni verdadera ni falsa como tal,
prete en el sentido de cuáles son o en el sentido sino solamente más o menos adecuada a la fi-
de cuáles deberían ser esos derechos”. La primera nalidad explicativa de la teoría en relación con
respuesta, que es la del iuspositivismo, es aquella cualquier ordenamiento, cualesquiera sean los
según la cual son derechos fundamentales, “por derechos […] allí tutelados como fundamenta-
ejemplo en el ordenamiento italiano, la libertad les” (Ferrajoli, L. 2007, 290).
personal, la libertad de expresión, de reunión Una definición de «derechos fundamentales»
y de asociación, los derechos a la salud, a la que reúna tales condiciones no puede ser sino
educación y a la seguridad social” (Ferrajoli, L. una definición puramente «formal», en la medida
2007, 289). que no tendrá otro propósito que la identifica-
La segunda respuesta, que es la del iusnatu- ción de “los rasgos estructurales que […] conve-
ralismo, es de naturaleza axiológica, y de acuerdo nimos asociar a esta expresión, y que determinan
con ésta, “se deben considerar [como] funda- la extensión de la clase de derechos denotados
mentales, por ejemplo, el derecho a la vida, la por ella” (Ferrajoli, L. 2007, 290), cualesquiera
libertad de conciencia, las otras libertades civiles, sean sus contenidos.
los derechos a la subsistencia y otros similares, Pues bien, son fundamentales los derechos
gracias a los cuales se aseguran la dignidad de la “que no se pueden comprar ni vender” (Bo-
persona, o la igualdad, la paz u otros valores éti- vero, M. 2005, 219), esto es, aquellos derechos
co–políticos que se decida, precisamente, asumir subjetivos que corresponden universalmente a
como fundamentales” (Ferrajoli, L. 2007, 289). «todos» los seres humanos en cuanto dotados del
El problema es, no obstante, que “ninguna status de personas, de ciudadanos o de sujetos
de estas dos respuestas pertenece a la teoría del con capacidad de obrar (Ferrajoli, L. 2007, 291).
derecho”. Esto porque mientras que la primera Por su parte, son «derechos subjetivos» todas
representa una tesis jurídica de dogmática las expectativas positivas (de prestaciones) o
positiva, “la segunda es una tesis moral o política, negativas (de no sufrir lesiones) adscritas a un
de filosofía de la justicia” (Ferrajoli, L. 2007, sujeto por una norma jurídica y en razón de su
289–290). Y en este sentido, “una nos informa status o condición de tal, prevista asimismo por
acerca de las expectativas que en un determinado una norma jurídica positiva, “como presupuesto
ordenamiento han sido normativamente de su idoneidad para ser titular de situaciones
establecidas como derechos fundamentales. jurídicas y/o autor de los actos que son ejercicio
La otra prescribe qué expectativas es (o sería) de éstas” (Ferrajoli, L. 2004, 37).
Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales 19
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Estos derechos, para ser fundamentales, ésta “es válida para cualquier ordenamiento, con
han de ser sancionados positivamente por el independencia de los derechos fundamentales
legislador, de tal modo que “la previsión de ta- previstos o no previstos en él, incluso [para] los
les derechos por un ordenamiento positivo es la ordenamiento totalitarios y los premodernos”
condición de su existencia o su vigencia en ese (Ferrajoli, L. 2004, 38). Y esto, no sólo por ser
ordenamiento” (Massini, C. 2009, 230). Siendo independiente de las circunstancias de tiempo
normativamente de todos1, es decir, inherentes a y lugar donde tales derechos son o no efectiva-
cada uno de los miembros de una determinada mente protegidos; sino, sobre todo, “en cuanto
clase de sujetos (clase de sujetos que no deja es independiente de los bienes, valores o nece-
de ser un constructo del propio derecho), “estos sidades sustanciales que son tutelados” por esos
derechos no son alienables o negociables sino derechos. Así, concluye nuestro autor, ésta es
que corresponden, por decirlo de algún modo, una definición ideológicamente neutral, “válida
a prerrogativas no contingentes e inalterables de para cualquiera filosofía jurídica o política que
sus titulares y a otros tantos límites y vínculos se profese: positivista o iusnaturalista, liberal o
insalvables para todos los poderes, tanto públicos socialista e incluso antiliberal y antidemocrática”
como privados” (Ferrajoli, L. 2004, 39). (Ferrajoli, L. 2004, 39).
En este sentido, la definición que ha pro- Entonces, se distinguen como «fundamen-
puesto Ferrajoli es puramente «estructural» o tales» todos aquellos derechos que, “indepen-
«teórica»: teórica, en el sentido de que es inde- dientes del contenido de las expectativas que
pendiente del hecho de que tales prerrogativas tutelan”, se caracterizan por la forma universal
se hallen o no efectivamente sancionadas en de su imputación, “entendiendo «universal» en el
cuerpos constitucionales específicos; y estruc- sentido lógico y no valorativo de la cuantifica-
tural, “en el sentido de que prescinde de la ción universal de la clase de sujetos que, como
naturaleza de los intereses y de las necesidades personas, como ciudadanos o capaces de obrar,
tutelados mediante su reconocimiento como sean sus titulares” (Ferrajoli, L. 2007, 292).
derechos fundamentales” (Ferrajoli, L. 2004, 38), Así, observa Ferrajoli, sólo en este sentido
apoyándose únicamente en el carácter universal la definición de derechos fundamentales resulta
de su imputación. fecunda en el plano teórico: en cuanto no nos
Precisamente porque ésta no es más que muestra cuáles son o cuáles deberían ser estos
una definición puramente estipulativa, “no nos derechos, sino sólo en cuanto nos muestra su
dice […] cuáles son, en cada ordenamiento, los estructura (Cfr. Ferrajoli, L. 2005, 154). Por con-
derechos fundamentales y, ni siquiera, cuáles siguiente, la idea de «universal» a la que hace
deberían ser, en cualquier ordenamiento, los referencia Ferrajoli, es una idea «vacía», sin
derechos que deben sancionarse como funda- contenido. Y precisamente es en este carácter
mentales”. Lo que nos dice “es únicamente […] «vacío» del concepto «universal», e inclusive
la forma o estructura lógica de los derechos que del concepto «fundamental», que reside su valor
convenimos en llamar fundamentales” (Ferrajoli, teórico (Cfr. Ferrajoli, L. 2005, 157), porque su
L. 2005, 141–142), indicándonos “que si queremos significado, escribe, depende de lo que ponga-
garantizar un derecho como «fundamental» de- mos en su interior.
bemos sustraerlo tanto a la disponibilidad de la La formalidad de estos derechos, es, por tan-
política como a la del mercado, formulándolo en to, el único criterio capaz de hacernos reconocer
forma de regla general, y por tanto confiriéndolo su condición de «fundamentales». La razón de
igualmente a «todos»” (Ferrajoli, L. 2006, 117). esto es que “la teoría […] sólo puede decirnos
En esto radica el valor de su definición, es- lo que los derechos fundamentales son desde el
cribe Ferrajoli, en ser simplemente estructural. punto de vista estructural, pero no qué derechos
Porque una definición meramente teórica como son fundamentales en un ordenamiento positivo

1 A juicio del autor, es la estructura nomodinámica del derecho moderno la que nos ha obligado a reconocer que
los derechos fundamentales “existen si y sólo si están normativamente establecidos”. Y esto vale, escribe nuestro
autor, tanto para los derechos de libertad como para los derechos sociales, “y lo mismo para los establecidos por
el derecho estatal que para los establecidos por el derecho internacional”.
20 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

concreto”, y menos aún “cuáles deberían adquirir con otros no es algo indiferente para la defi-
dicho status en la perspectiva de una filosofía nición de unos derechos como «fundamentales»;
política o moral determinada” (De Cabo, A. y tampoco lo es para la definición de lo que se
2005, 13). Junto con esto, unos ciertos derechos ha de entender jurídicamente por «fundamen-
serán «fundamentales», sólo en cuanto tengan tal» (Cfr. Vitale, E. 2005, 69). De manera que,
la calidad de «normas téticas», esto es, de reglas no obstante que Ferrajoli pudiera decirnos lo
generales y abstractas que atribuyan esta clase contrario, la única definición de sujeto humano
de derechos a todos los que normativamente o persona que puede servirnos de base para la
corresponda; y sólo en tanto sean indisponibles identificación de sus derechos «fundamentales»,
e inalienables (Cfr. Ferrajoli, L. 2007, 292). es aquella de naturaleza ontológica, donde
Al no estar referida ni a los bienes básicos, quede de manifiesto el quid especificativo de
ni a las necesidades sustanciales de los sujetos aquello que, esencialmente, ha de entenderse
titulares de esos derechos, esta definición es por «hombre».
ideológicamente neutral, lo que para Ferrajoli
es precisamente una de sus principales apor- 3. Derechos fundamentales y derechos
taciones a la teoría del derecho (Cfr. Zolo, D. patrimoniales
2005, 79–80). Porque, en efecto, “esta definición
prescinde […] del contenido de los derechos”. Los derechos fundamentales, que, como es-
Y así, “incluso el derecho a ser saludado por la cribe Ferrajoli, “son todos ex lege” (Ferrajoli, L.
calle o el derecho a fumar […] serían derechos 2004, 49), no son otra cosa que las inmunidades
fundamentales si fuesen atribuidos a determi- o facultades reconocidas a todos (Ferrajoli, L.
nados sujetos en su calidad de personas o de 1997, 908–909), aquellas libertades atribuidas a
ciudadanos o por su capacidad de obrar” (Zolo, ciertas «personas», «ciudadanos» y/o «sujetos
D. 2005, 79). Luego, “si en Italia el derecho a ser con capacidad de obrar» por las normas de un
saludado por la calle quedase atribuido, digamos, determinado ordenamiento jurídico (Ferrajoli, L.
a los generales de carabineros en reserva, por ser 2007, 291). Por este motivo, son constitutivos de
los únicos definidos como ciudadanos optimo la igualdad y del valor del individuo (Cfr. Ferrajo-
iure, este derecho merecería la denominación de li, L. 1997, 909) en el sentido de que se trata de
fundamental” (Zolo, D. 2005, 79). expectativas “cuya garantía es igualmente necesa-
Ahora bien, el problema de esta formalidad ria para satisfacer el valor de las personas y para
y avaloratividad es que para pensar el objeto realizar su igualdad” (Ferrajoli, L. 1997, 908).
jurídico «derechos fundamentales», resulta nece- Todos los poderes del Estado deben ponerse
sario, cuando menos, adoptar una cierta idea de al servicio de estos derechos, sobre todo median-
individuo o de persona. “Y no todas las filosofías, te la incorporación limitativa en su Constitución
y consecuentemente, no todas las filosofías po- de los deberes públicos correspondientes, “es
líticas, reconocen al individuo como ontológica, decir, de las prohibiciones de lesionar los de-
metodológica y axiológicamente fundamental”. Y rechos de libertad y de las obligaciones de dar
es más, “todas las visiones holístico–organicistas satisfacción a los derechos sociales” (Ferrajoli.
niegan justamente el concepto mismo de auto- 1997, 857). Dado esto, observa Ferrajoli que
nomía individual al que remiten tanto la capa- los derechos fundamentales son de dos tipos,
cidad de obrar, como el status de persona o de a saber: o son derechos de libertad, “que son
ciudadano” (Vitale, E. 2005, 68). derechos de (o facultades de comportamientos
Dado esto, una definición puramente esti- propios) a los que corresponden prohibiciones (o
pulativa como la de nuestro autor, no resulta deberes públicos de no hacer)”; o son derechos
consistente si es que no hace referencia a la sociales, que “son derechos a (o expectativas de
realidad que, de hecho, la explica: la persona comportamientos ajenos) a los que deberían
humana, que es el sujeto de tales derechos. Así, corresponder obligaciones (o deberes públicos de
la naturaleza del individuo y de sus relaciones hacer)” (Ferrajoli, L. 1997, 861)2.

2 Ahora bien, tanto los derechos de libertad como los derechos sociales forman una categoría abierta en cuanto al
número, “y, asimismo, variable no sólo según las culturas sino también según las amenazas a las condiciones de
Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales 21
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Propone Ferrajoli que a partir de su defini- objetos diversos de aquellos de que otros y no yo
ción de derechos fundamentales pueden fun- son propietarios” (Ferrajoli, L. 2004, 46).
darse cuatro tesis esenciales de la llamada teoría Pero no sólo la universalidad de su impu-
de la democracia constitucional (Ferrajoli, L. tación pone de manifiesto la distinta naturaleza
2004, 42). La primera de ellas, que es de la que de estos derechos. Existe una segunda diferencia,
trataremos a continuación, remite “a la radical “quizá aun más relevante” (Ferrajoli, L. 2004, 47)
diferencia de estructura entre los derechos fun- que la que acabamos de apuntar: “los derechos
damentales y los derechos patrimoniales, concer- fundamentales son derechos indisponibles, ina-
nientes los unos a enteras clases de sujetos y los lienables, inviolables, intransigibles, personalísi-
otros a cada uno de sus titulares con exclusión mos. En cambio, los derechos patrimoniales […]
de todos los demás” (Ferrajoli, L. 2004, 42). son derechos disponibles por su naturaleza, ne-
Esta distinción entre derechos fundamentales gociables y alienables”. Así, mientras que “éstos
y derechos patrimoniales es una de las principa- se acumulan, aquéllos permanecen invariables”
les tesis de nuestro autor (Ferrajoli, L. 2004, 42). (Ferrajoli, L. 2004, 47).
Y de acuerdo con ella sostiene que mientras que Por esto es que “no cabe llegar a ser jurídi-
los derechos fundamentales, “tanto los derechos camente más libres, mientras que sí es posible
de libertad como el derecho a la vida, y los dere- hacerse jurídicamente más ricos. Los derechos
chos civiles, incluidos los de adquirir y disponer patrimoniales, al tener un objeto consistente en
de los bienes objeto de propiedad, del mismo un bien patrimonial, se adquieren, se cambian,
modo que los derechos políticos y sociales, son se venden. Las libertades, por el contrario, no
derechos «universales», en el sentido lógico de la se cambian ni se acumulan. Aquéllos sufren
cuantificación universal de la clase de sujetos alteraciones y hasta podrían extinguirse por su
que son titulares”; los derechos patrimoniales, ejercicio; éstas no varían por la forma en que se
desde el derecho de propiedad hasta los de- las ejerza” (Ferrajoli, L. 2004, 47).
más derechos reales, e incluso los derechos de Por lo tanto, a diferencia de los derechos
crédito, “son derechos singulares, en el sentido patrimoniales, que establecen “relaciones de
asimismo lógico de que para cada uno de ellos dominio y de sujeción, es decir, de poder y de
existe un titular determinado (o varios cotitula- exclusión entre sujetos jurídicamente desiguales”
res, como en la copropiedad) con exclusión de (Ferrajoli, L. 1997, 908–910), los derechos funda-
todos los demás” (Ferrajoli, L. 2004, 46). mentales no son negociables “y corresponden a
Ahora, los primeros están reconocidos a «todos» en igual medida, en tanto que condicio-
todos sus titulares en igual forma y medida; los nes de la identidad de cada uno como persona
segundos, en cambio, pertenecen a cada uno de y/o como ciudadano” (Ferrajoli, L. 1997, 908) y/o
manera diversa, tanto por la cantidad como por como sujeto capaz de obrar. Son, de esta mane-
la calidad. Y así, unos son inclusivos y forman la ra, indisponibles, lo que quiere decir que están
base de la igualdad jurídica; los otros son exclu- sustraídos tanto de las decisiones políticas como
sivos, “es decir, excluendi alios, y por ello están de las operaciones del mercado. Esto se muestra,
en la base de la desigualdad jurídica, que es tam- piensa Ferrajoli, en su doble indisponibilidad:
bién una inégalité en droits” (Ferrajoli, L. 2004, así, “en virtud de su indisponibilidad activa, no
46). Dado lo anterior, observa Ferrajoli, “todos son alienables por el sujeto que es su titular: no
somos igualmente libres de manifestar nuestro puedo vender mi libertad personal o mi derecho
pensamiento, igualmente inmunes frente a las de sufragio y menos aun mi propia autonomía
detenciones arbitrarias […] e igualmente titulares contractual. Debido a su indisponibilidad pasi-
del derecho a la salud o a la educación”; no to- va, no son expropiables o limitables por otros
dos, por el contrario, sino cada uno de nosotros sujetos, comenzando por el Estado: ninguna
“es propietario o acreedor de cosas diversas y mayoría, por aplastante que sea, puede privarme
en medida diversa: yo soy propietario de este de la vida, de la libertad o de mis derechos de
vestido mío o de la casa en que habito, o sea, de autonomía” (Ferrajoli, L. 2004, 47).

la vida: por ejemplo, los derechos a la protección del medio ambiente se han impuesto sólo en años recientes por
ser relativamente reciente la obra de destrucción del planeta que ellos aspiran a impedir”.
22 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Entonces, la vida, por ejemplo, la libertad 4. La universalidad como rasgo definitorio


personal o el derecho a voto, que son derechos de los derechos fundamentales
fundamentales, lo son, “no tanto porque corres-
pondan a valores o intereses vitales, sino porque Según se ha dicho, los derechos fundamen-
son universales e indisponibles”. Por ende, “allí tales son aquellas expectativas de prestaciones
donde estuviera permitida su disposición –por o de no lesiones que se atribuyen, de manera
ejemplo, admitiendo la esclavitud, o cualquier universal e indisponible, a todos en cuanto per-
modo de alienación de las libertades, de la vida, sonas, ciudadanos o sujetos capaces de obrar. En
del voto– éstos resultarían también (degradados este sentido, «personalidad», «ciudadanía» y «ca-
a) derechos patrimoniales“(Ferrajoli, L. 2004, pacidad de obrar», “en cuanto condiciones de la
48). igual titularidad de todos los (diversos tipos de)
Por último, mientras que los derechos pa- derechos fundamentales, son consecuentemente
trimoniales son, “por así decir, horizontales, los los parámetros tanto de la igualdad como de la
derechos fundamentales son, también por decirlo desigualdad en droits fondamentaux” (Ferrajoli,
de algún modo, verticales”. Y esto en un doble L. 2004, 39–40).
sentido: “ante todo en el sentido de que las De esta manera, que un derecho sea con-
relaciones jurídicas mantenidas por los titulares siderado como fundamental significa que ese
de derechos patrimoniales son relaciones inter- derecho “caracteriza a todo sujeto calificado
subjetivas de tipo civilista –contractual, sucesorio (dependiendo de los casos) como persona, ciu-
y similares–, mientras que las que se producen dadano o capaz de obrar”, en el sentido de que
entre los titulares de los derechos fundamen- “dicho sujeto perdería su identidad jurídicamente
tales son relaciones de tipo publicista, o sea, reconocida como persona, ciudadano o capaz de
del individuo (sólo o también) frente al Estado” obrar, si alienara ese derecho” (Bovero, M. 2005,
(Ferrajoli, L. 2004, 49). 218–219).
En segundo lugar, “en el sentido de que Estos derechos, que “no son independientes
mientras a los derechos patrimoniales corres- del derecho positivo” (Jori, M. 2005, 116), son
ponde la genérica prohibición de no lesión para universales no tanto por no ser “nunca realiza-
los derechos reales o bien de obligación en el bles de una vez y perfectamente para todos y ser
caso de los derechos personales o de crédito, a en consecuencia permanente normativos”, sino,
los derechos fundamentales […] corresponden principalmente, por corresponder igualmente
prohibiciones y obligaciones a cargo del Estado, a todos. Así, y a diferencia de las situaciones
cuya violación es causa de invalidez de las leyes jurídicas de poder, “que se encuentran sujetas a
y de las demás decisiones públicas” (Ferrajoli, vicisitudes, transmisiones, sucesiones, investidu-
L. 2004, 49). ras y extinciones, las libertades y los derechos
En fin, sólo los derechos fundamentales se sociales no se intercambian ni se acumulan, sino
imponen como vínculos normativos tanto a las que permanecen siempre iguales a sí mismos
decisiones de las mayorías como al libre mer- para cada persona” (Ferrajoli, L. 1997, 911). De
cado, y a toda otra instancia que pudiera poner ahí que los derechos fundamentales no se vean
en riesgo su protección (Cfr. Mello, C. 2004, afectados, ni por las variaciones, ni por las in-
107). Sin embargo, resulta una comprensión terferencias propias de las situaciones jurídicas
insuficiente de la naturaleza de estos derechos de poder.
“el entenderlos simplemente como restricciones Ahora bien, es precisamente en virtud de su
al poder”. Esto porque junto con su dimensión universalidad formal, que estos derechos sirven
restrictiva, “existe también una dimensión de “para proteger al más débil frente a cualquiera”,
aseguramiento, que exige que los Estados se sea para “tutelar a la mujer contra el padre o el
esfuercen por lograr el máximo desarrollo de marido, al menor contra los progenitores” (Fe-
los derechos humanos de quienes habitan en su rrajoli, L. 2008, 1139), o, en general, a cualquiera
territorio y por prevenir y reparar las vulneracio- que sea el oprimido y la forma de opresión que
nes que pueden provenir [tanto] de sus propios lo afecte. Entonces, son universales no porque
agentes como de los particulares” (Ottaviano, S. de hecho sean compartidos por todos, “sino
2006, 430). solamente porque están atribuidos a todos y
Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales 23
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

en garantía de todos” (Ferrajoli, L. 2008, 1142). Ahora bien, la universalidad de estos dere-
Por tanto, decir que un determinado derecho chos se ha de entender en tres niveles distintos:
es fundamental “quiere decir que «todos» son el de las personas físicas, el de los ciudadanos,
igualmente titulares del mismo” (Ferrajoli, L. y el de los sujetos con capacidad de obrar. El
2004, 81). problema es que estos tres ámbitos de la realidad
Dado esto, «universal» se toma acá no como social no son estrictamente coextensivos; todo
un indicador metafísico de una totalidad de in- lo contrario, “la clase de los ciudadanos y la de
dividuos dentro de un género, sino únicamente los que tienen capacidad de obrar son clases
como un cuantificador de aquellos que para menos amplias que la de las personas físicas.
el derecho caen dentro de dicha universalidad. Por ello se podría estar tentado de decir que un
Porque, observa Ferrajoli, este «todos» es lógica- derecho conferido sólo a los ciudadanos o sólo
mente relativo a la clase de sujetos “a quienes su a los que tienen capacidad de obrar no es, de
titularidad está normativamente reconocida”. Por hecho, universal, en comparación con los dere-
eso es que la idea de «universal» se entiende tan chos conferidos a [todas] las personas físicas”
sólo “en el sentido puramente lógico y avalora- (Guastini, R. 2005, 60).
tivo de la cuantificación universal de la clase de Tampoco es claro que los tres predicados
los sujetos que son titulares” (Ferrajoli, L. 2004, significativos escogidos por Ferrajoli sean los más
39) de estos derechos. Y así, se protegen como adecuados para determinar la universalidad de
«universales», tanto la libertad personal, como la estos derechos. Y por ejemplo, supongamos que
libertad de pensamiento, los derechos políticos, una norma confiere el derecho a voto en unas
los derechos sociales, y otros similares. elecciones municipales a cualesquiera sean los
En consecuencia, no son derechos funda- que residen en el territorio de la entidad local in-
mentales, por cuanto que no son compatibles teresada (Cfr. Guastini, R. 2005, 60–61). Una nor-
con esta idea de universalidad, todos aquellos ma de este tipo, observa Guastini, “conferiría un
que por su propia naturaleza son alienables, “y derecho a una clase de sujetos (los residentes)
por tanto virtualmente no universales”; al con- más amplia que la de los ciudadanos y la de los
trario, “si fuera establecido como universal un que tienen capacidad de obrar. Y, sin embargo
derecho absolutamente fútil, como por ejemplo […] no conferiría un derecho fundamental. ¿No
el derecho a ser saludados por la calle […] éste resulta [esto un tanto] paradójico?” (Guastini, R.
mismo sería un derecho fundamental” (Ferrajoli, 2005, 60–61).
L. 2004, 38). Por lo que esta condición de «funda- Por otra parte, una categoría formalmente
mentales» depende de la «universalidad formal» universal puede ser cualquier clase de personas,
de estos derechos: allí donde existe un derecho y no solamente la totalidad de los seres humanos
universalmente válido, existe, por ello mismo, un o de los ciudadanos (Jori, M. 2005, 126). Esto
derecho fundamental que debe ser protegido y porque en opinión de Ferrajoli la universalidad
garantizado jurídicamente. a la que hace referencia su definición no es tan
Además de universales, los derechos de sólo teórica o formal; es, asimismo, contingente.
libertad y los derechos sociales son también Luego, casi cualquier cosa puede convertirse en
indisponibles. Esto a pesar de que su carácter formalmente universal, incluso determinaciones
de indisponibles no se encuentre formalmente confusas como aquellas que atribuyen “un de-
expresado en la definición de «derecho funda- recho […] a todos los periodistas en lugar de
mental» (puesto que, en opinión del autor, la a todos los que trabajan como periodistas”. Se
universalidad de un derecho implica necesaria- muestra con esto que “la universalidad formal
mente su indisponibilidad). Según esto, escribe pierde toda conexión con la universalidad sus-
Ferrajoli que “universalidad e indisponibilidad tancial […], convirtiéndose en una mera cuestión
[…] son las formas a través de las cuales se de definición lingüística” (Jori, M. 2005, 126–127),
tutelan igualmente determinadas necesidades o y quedando, por ello, invalidada como criterio
intereses convenidos como fundamentales en un de distinción entre unos derechos considera-
ordenamiento determinado, o considerados tales dos como fundamentales–indisponibles y otros
por una política de la democracia” (Ferrajoli, L. calificados como meramente patrimoniales–
2005, 154). negociables.
24 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Finalmente, cuando Ferrajoli afirma que los de libertad, contra la voluntad de quien es más
derechos fundamentales son «universales», o que fuerte políticamente. En tercer lugar, los derechos
corresponden «a todos» o a «todas las personas», sociales, que son los derechos a la supervivencia
no quiere decir que ellos pertenezcan a «todos» contra la ley del que es más fuerte social y eco-
los seres humanos, ni a «todos» los seres perso- nómicamente” (Vitale, E. 2000, 108).
nales, como en el caso de los derechos univer- Estos derechos sociales y derechos de li-
sales llamados en la filosofía clásica in essendo o bertad, en tanto que leyes del más débil, son
entitativos (Cfr. Massini, C. 2009, 242). Lo único el fundamento de la igualdad jurídica, que es
que quiere decir es que estos derechos pertene- una igualdad en droits (Cfr. Ferrajoli, L. 2004,
cen solamente a aquellos a quienes las normas 80–81): un principio normativo construido sobre
positivas designan con el cuantificador universal la forma universal de los derechos que se han
«todos», en el contexto de un cierto tiempo y de convenido como fundamentales, esto es, desde
un cierto espacio geográfico. el derecho a la vida a los derechos de libertad,
De este modo, “se excluye de la categoría de “de los derechos políticos a los sociales, hasta ese
titulares de los derechos a todos aquellos a quie- metaderecho que es el derecho a la igualdad, es
nes el derecho positivo excluya o simplemente decir, al tratamiento igual ante la ley” (Ferrajoli,
desconozca”. En este sentido, “si una constitución L. 2004, 81).
otorga el derecho a la vida sólo a los «arios pu- De esta manera, entre igualdad jurídica y
ros», los que no entren en esa categoría estarán derechos fundamentales existe una relación
privados legítimamente de ese derecho”, sin que biunívoca. Esto porque “no sólo la igualdad
por ello pueda hacerse, al menos no desde la es tal en cuanto constitutiva de los derechos
propuesta de Ferrajoli, “ninguna alegación en fundamentales, sino que también los derechos
contrario basada en la índole humana de los fundamentales son tales en cuanto constituti-
excluidos” (Massini, C. 2009, 242). vos de la igualdad” (Ferrajoli, L. 1997, 908). Por
Por consiguiente, observa Massini, “si los tanto, la igualdad jurídica no será nunca otra
derechos fundamentales se caracterizan por su cosa que la idéntica titularidad y garantía de los
universalidad, pero esta universalidad es inme- mismos derechos fundamentales para todos,
diatamente retaceada y limitada a aquella esta- independientemente del hecho, “e incluso pre-
blecida por el derecho normativo positivo, no se cisamente por el hecho, de que los titulares de
alcanza a ver cuál es la diferencia constitutiva tales derechos son entre sí diferentes” (Ferrajoli,
o conceptual con el resto de los derechos no L. 2004, 82).
fundamentales” (Massini, C. 2009, 242); y en la Porque consisten en leyes del más débil,
propuesta ferrajoliana no parece que exista esa tales derechos son, asimismo, inderogables. Esto
diferencia. se muestra, piensa Ferrajoli, en el hecho de
que tales libertades se encuentran vinculadas
5. Los derechos fundamentales como leyes a ciertas prohibiciones, en el sentido de que ni
del más débil el poder estatal ni el poder de los particulares
puede decidir su privación, “ni aun con el con-
Tanto los derechos de libertad como los de- sentimiento de los titulares de las mismas”. Así,
rechos sociales pueden ser considerados como “ni siquiera por contrato un hombre puede ser
leyes del más débil (Ferrajoli, L. 2004, 54; Cfr. Fe- obligado a privarse de la vida o de las libertades
rrajoli, L. 1995, 39). “Y podemos decirlo no sólo fundamentales” (Ferrajoli, L. 1997, 861).
de los derechos fundamentales, que son las leyes Dado esto, concluye nuestro autor, ninguna
del más débil por antonomasia, sino de todo el ley, aun votada por una mayoría aplastante,
derecho” (Ferrajoli, L. 2000, 122–123), precisa- puede disponer o consentir que un hombre
mente porque su principal tarea es la de servir sea castigado sin haber cometido delito alguno
de contrapeso a la ley del más fuerte que regiría (Ferrajoli, L. 2004, 51), “o por haber realizado
en su ausencia (Ferrajoli, L. 2008, 1139). Así, te- actos inofensivos, meramente internos o sin cul-
nemos en primer lugar el derecho a la vida, en pa” (Ferrajoli, L. 1997, 860). En este sentido, ni
“contra […] del que es más fuerte físicamente. siquiera por unanimidad se puede legítimamente
En segundo lugar, los derechos de inmunidad y decidir la violación de un derecho de libertad, “o
Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales 25
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

no decidir la satisfacción de un derecho social”. requiere, ni debe requerir, la adhesión a los valo-
De manera que los derechos fundamentales, pre- res ético–políticos que incorpora jurídicamente”.
cisamente porque están igualmente garantizados Y no solamente no la impone, “sino que impone
para todos, “y sustraídos a la disponibilidad del no imponerla. Hasta el punto de que […] la prin-
mercado y de la política, forman la esfera de lo cipal razón de la adhesión a la ética que subyace
indecidible que y de lo indecidible que no; y actúan al Estado constitucional de derecho, incluyendo
como factores no sólo de legitimación sino el valor de los derechos fundamentales, reside en
también, y sobre todo, como factores de el hecho de que no requiere ninguna adhesión”
deslegitimación de las decisiones y de las no– (Ferrajoli, L. 2006, 130, por ambas citas).
decisiones” (Ferrajoli, L. 1992, 65). Pues bien, es en esta separación de planos
Tales derechos son, por ende, personalí- normativos (derecho y moral) donde parece ra-
simos (Ferrajoli, L. 1997, 909) e indivisibles. dicar uno de los principales inconvenientes de la
Esto porque su falta o su injusta privación en tesis ferrajoliana de los derechos fundamentales.
perjuicio de cualquier persona “viola el valor Porque pretender disociar las categorías de mo-
de la persona y por consiguiente de todas las ralidad y juridicidad en la construcción de las
personas”. Prueba de ello, escribe Ferrajoli, “es normas, cuando, de hecho, no es posible si es
el hecho de que su lesión es siempre un factor que el sistema jurídico aspira a la protección de
de crisis en la vida del ordenamiento” (Ferrajoli, los derechos de la persona (expresión que ma-
L. 1997, 911) jurídico. De ahí que la historia del nifiesta una realidad metafísico–moral anterior
constitucionalismo moderno sea, para nuestro a la normas, y no un constructo de la ley), más
autor, la historia de esa progresiva ampliación que propender a la protección del sujeto y de
de estas leyes del más débil (Cfr. Ferrajoli, L. sus derechos, termina por convertirlos en objeto
2004, 54), “la historia de esta larga y difícil obra de la libre discrecionalidad del gobernante, el
de minimización del poder”, y la historia de una cual puede cancelarlos o atribuirlos a su arbitrio
cada vez más progresiva “sustitución del gobier- (Beuchot, M. 1995, 164).
no de los hombres por el gobierno de las leyes” Siendo esto cierto, los derechos “parecen
(Ferrajoli, L. 2000, 123). abandonados a sí mismos, o mejor dicho, a los
frágiles e imprevisibles itinerarios de la historia”,
6. Consideraciones finales porque del mismo modo en que la autoridad po-
lítica “puede poner los derechos, puede también
La idea de unas normas téticas (aquellas excluirlos” (Pintore, A. 2005, 244, por ambas ci-
que atribuyen derechos fundamentales) parece tas). En este sentido, tiene razón Beuchot cuando
indicar que Ferrajoli no pretende otra cosa que afirma que “el peligro que tiene el iuspositivismo
considerar los derechos de la persona (y todas es que está en manos del positivador”, el cual, y
las restantes normas del ordenamiento jurídico) sin freno alguno, “podrá despositivar estos dere-
como simples reglas técnicas (u ónticas) que chos sin que encontremos ningún recurso que
crean estados de cosas (Cfr. Robles, G. 1987, oponerle, ni siquiera de tipo moral” (Beuchot,
64 ss). Prueba de esto es el hecho de que para M. 2000, 15, por ambas citas). Tal es el riesgo de
nuestro autor las leyes no buscan la perfección suscribir un positivismo en materia de derechos
moral del sujeto o la consecución del bien co- humanos, que el propio Bobbio ha reconocido
mún político, como en el pensamiento clásico, que el iuspositivismo tiene siempre la falla de
sino solamente la vigencia de los contenidos que dejarnos indefensos ante la cancelación o des-
esas leyes determinan. Esto porque el derecho positivación de los derechos fundamentales (Cfr.
no se encuentra vinculado a la moral; y es más, Bobbio, N. 1993, 228).
nunca debe vincularse a ella si es que aspira a Dado lo expuesto, esta separación de planos
ser estrictamente derecho. normativos, que, en opinión de Madrid, es in-
Por esto es que para Ferrajoli la teoría ge- sostenible desde la perspectiva de la teoría del
neral del garantismo, y justamente porque está derecho (Cfr. Madrid, R. 2000, 621 ss), termina
basada en la separación, en cierta medida fisioló- por desvirtuar la naturaleza del sistema jurídico
gica (Cfr. Ferrajoli, L. 2000, 59–60), entre derecho tal como es concebido desde el derecho romano.
y moral, “no sólo no supone sino que ni siquiera Y la razón es muy simple: todo ordenamiento ju-
26 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

rídico, “para serlo verdaderamente, debe fundarse de ciertos atributos inviolables de la persona
sobre el orden metafísico [….] que conviene a la humana y de su dignidad, que no pueden ser
naturaleza del hombre en cuanto hombre” (Ayu- legítimamente menoscabados ni por los parti-
so, M. 2001, 69). De ahí que Cicerón haya in- culares ni por el poder político. Esto porque “si
sistido en que si hemos de explicar la naturaleza un sistema jurídico se edifica a partir de la idea
del derecho, hemos de deducirla de la naturaleza de persona, de su dignidad y de sus derechos, y
del hombre, sencillamente porque “si el derecho si esa referencia a la persona es tomada como
se fundara solamente en las deliberaciones de algo más que pura retórica, seguramente dentro
los pueblos […]; podría ser derecho el latrocinio, de tal sistema se reconocerá que el Estado tiene
derecho el cometer adulterio, derecho el falsifi- el deber de respetar esos derechos” (Ottaviano, S.
car testamentos, desde el momento en que ello 2006, 429), los cuales no deben ser únicamente
fuese aprobado por el voto o la deliberación de reconocidos, “sino que además deben reconocer-
la mayoría” (Cfr. De Legibus. 1, 15, 43). se con la misma extensión a todos los miembros
Entonces, un proyecto filosófico que no se de la comunidad” (Zambrano, M. 2006, 101).
interese por «fundamentar» (en el sentido fuer- Junto con la separación entre derecho y
te de la palabra) estos derechos, se encuentra moral y la no necesidad de un fundamento
destinado a convertirlos en materia de manipu- ontológico para estos derechos, también resulta
lación por parte de la autoridad. Ahora, cuando problemático el llamado de Ferrajoli a la amplia-
hablamos de «fundamentar», no nos estamos ción del catálogo de derechos fundamentales.
refiriendo sino a la posibilidad de llegar hasta Así, sostiene éste que el progreso de la demo-
su núcleo ontológico (Cfr. Rabbi–Baldi, R. 2000, cracia tiene lugar no sólo “a través de la exten-
213): la naturaleza humana, que es, no una sión del Estado de derecho al mayor número
realidad estático–aparencial como la naturaleza de ámbitos de vida y esferas de poder”, sino
del modernismo, sino el «fundamento» de la también “mediante la expansión de los derechos
perfección óntico–moral del sujeto (Cfr. Serna, fundamentales y de sus garantías” (Ferrajoli, L.
P. 1990, 380). 2000, 115–116, por ambas citas).
Porque el tratamiento de los derechos fun- El principal inconveniente de este llamado
damentales exige de una «fundamentación» con a la inflación de derechos fundamentales (Cfr.
tales características, es que Dworkin ha afirmado Imbert, P.H. 1996, 82), radica, no tanto en la
que “cualquiera que declare que se toma en serio imposibilidad práctica de asegurarlos todos y
los derechos […], debe aceptar como mínimo para todos en las mismas condiciones, sino que
una o dos ideas importantes”, a saber: la idea de en el surgimiento de derechos confusos, que más
la igualdad, y la idea de la dignidad humana, que que fortalecer el cumplimiento de los fines de
supone “que hay maneras de tratar a un hombre la naturaleza del hombre, parece importunarlo.
que son incongruentes con el hecho de recono- Un ejemplo de estos derechos confusos son los
cerlo cabalmente como miembro de la comuni- llamados «derechos de la sexualidad», como el
dad humana” (Dworkin, R. 1984, 295, por ambas derecho a la libre definición de la identidad
citas). Dado lo anterior, bien puede afirmarse la sexual, a la vida sexual sin riesgos, a la esteriliza-
existencia de ciertas libertades y derechos que se ción voluntaria (Cfr. Dip, R. 2009, 77–78), y hasta
encuentran esencialmente vinculados a la idea el derecho a la autodeterminación en materia de
de persona humana y su naturaleza; de suerte maternidad (y consecuentemente de aborto), que
que el respeto de aquéllos es una proyección del es fundamental, escribe Ferrajoli, porque este
respeto que se le debe a cualquier ser humano derecho forma un todo con la libertad personal,
en su condición de tal. “que no puede dejar de comportar la autodeter-
Por lo tanto, la protección de los derechos minación de la mujer en orden a la opción de
humanos parte de la afirmación de la existencia convertirse en madre”3.

3 Ferrajoli, L. 2004, 85. Así, escribe Ferrajoli que este derecho a la autodeterminación en materia de maternidad,
se expresa también en la soberanía de cada uno sobre la propia mente y el propio cuerpo, y en tal modo que
“cualquier decisión heterónoma, justificada por intereses extraños a los de la mujer, equivale a una lesión del
segundo imperativo kantiano”.
Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales 27
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Por último, insiste nuestro autor que la fun- Ferrajoli, Luigi. 2007. Los fundamentos de los derechos
damentación propuesta por él para los derechos fundamentales. Madrid: Trotta.
humanos “tiene valor sólo si queremos, e.d., por Ferrajoli, Luigi. 2008. Universalismo de los derechos
un acto de mera voluntad […] que ellos sean sa- fundamentales y multiculturalismo. Boletín mexi-
tisfechos”. Esto significa que “si no queremos que cano de derecho comparado 122: 1135–1145.
esos valores sean satisfechos, o si no lo queremos
en la interpretación que de ellos elabora Ferrajoli, BIBLIOGRAFÍA seCunDARIA
toda la fundamentación adquiere carácter hipo-
tético” (Massini, C.I. 2009, 238–239, por ambas Aguilera, Rafael. 2007. Los derechos fundamentales en
citas), meramente condicional. Y tanto así, que la filosofía jurídica garantista de Luigi Ferrajoli.
tendremos que respetar los derechos funda- Letras jurídicas 4: 1–21.
mentales “si y sólo si queremos realizar aquellos Ayuso, Miguel. 2001. El restablecimiento de la ley y la
valores” (Massini, C.I. 2009, 239), y no porque restauración de la legitimidad. En Ayuso, Miguel,
de suyo éstos deban ser respetados y protegidos. De la ley a la ley. Cinco lecciones sobre legalidad
Todo esto nos lleva al más extremo relativismo y legitimidad. Madrid: Marcial Pons.
en materia de derechos humanos. Un relativismo Baccelli, Lucas. 2005. Derechos sin fundamento. En G.
que convierte a los derechos fundamentales en Pisarello (editor), Los fundamentos de los dere-
algo tan caprichoso y variable, “que será prác- chos fundamentales. Madrid: Trotta.
ticamente lo mismo tenerlos que no tenerlos” Beuchot, Mauricio. 1995. Derechos humanos, iuspositi-
(Massini, C.I. 2009, 241); y un relativismo que vismo y iusnaturalismo. México DF: UNAM.
nos hace pensar no sólo que éstos no son ya Beuchot, Mauricio. 2000. Derechos humanos y natura-
«fundamentales», sino, sobre todo, que éstos no leza humana. México: UNAM.
son ya «derechos», «cosa justa», en estricto rigor. Bobbio, Norberto. 1993. El positivismo jurídico. Madrid:
Hay que ver, entonces, qué puede decirnos sobre Debate.
esto nuestro autor. Bobbio, Norberto. 1991. El tiempo de los derechos.
Madrid: Sistema.
Bovero, Michelangelo. 2005. Derechos fundamentales y
BIBLIOGRAFÍA democracia en la teoría de Ferrajoli. Un acuerdo
global y una discrepancia concreta. En G. Pisare-
Obras de Luigi Ferrajoli llo (editor), Los fundamentos de los derechos
fundamentales. Madrid: Trotta.
Ferrajoli, Luigi. 1970. Teoria assiomatizzata del diritto. Cicerón, Marco Tulio. 1953. Las leyes. Madrid: Instituto
Milano: Giuffre. de Estudios Políticos.
Ferrajoli, Luigi. 1992. El derecho como sistema de ga- De Cabo, Antonio. 2005. Ferrajoli y el debate sobre los
rantías. Jueces para la democracia 16–17: 61–69. derechos fundamentales. En G. Pisarello (ed),
Ferrajoli, Luigi. 1995. El derecho penal mínimo. En J. Los fundamentos de los derechos fundamentales.
Bustos, Prevención y teoría de la pena. Santiago: Madrid: Trotta.
Editorial Jurídica Cono Sur. Dip, Ricardo. 2009. Los derechos humanos y el derecho
Ferrajoli, Luigi. 1997. Derecho y razón. Teoría del garan- natural. De cómo el hombre imago Dei se tornó
tismo penal. Madrid: Trotta. imago hominis. Madrid: Marcial Pons.
Ferrajoli, Luigi. 2000. El garantismo y la filosofía del Dworkin,Ronald.1984. Los derechos en serio. Barcelona:Ariel.
derecho. Bogotá: Universidad Externado de Co- Guastini, Riccardo. 2005. Tres problemas para Luigi Fer-
lombia. rajoli. En G. Pisarello (editor), Los fundamentos
Ferrajoli, Luigi. 2004. Derechos y garantías. La ley del de los derechos fundamentales. Madrid: Trotta.
más débil. Madrid: Trotta. Imbert, Pierre–Henri. 1996. Los derechos humanos en
Ferrajoli, Luigi. 2005. Los derechos fundamentales en la actualidad. En A. Pérez Luño (coordinador),
la teoría del derecho. En G. Pisarello (editor), Derechos humanos y constitucionalismo ante el
Los fundamentos de los derechos fundamentales. tercer milenio. Madrid: Marcial Pons.
Madrid: Trotta. Jori, Mario. 2005. Ferrajoli sobre los derechos. En
Ferrajoli, Luigi. 2006. Sobre los derechos fundamenta- G. Pisarello (editor), Los fundamentos de los
les. Cuestiones constitucionales 15: 113–136. derechos fundamentales. Madrid: Trotta.
28 Sebastián Contreras / Ferrajoli y su teoría de los derechos fundamentales
Estudios de Filosofía Práctica e Historia de las Ideas / ISSn 1515–7180 / Vol. 14 nº 2
www.estudiosdefilosofia.com.ar – ISSN en línea 1851–9490 / Mendoza / Diciembre 2012 / Artículos (17–28)

Madrid, Raúl. 2004. Derecho y moral. Relaciones y Robles, Gregorio. 1987. Tres tipos de reglas en el
conflictos”, en J. Araos, Amor a la sabiduría. San- derecho. En R. Tamayo y Salmorán (coordina-
tiago: Ediciones Universidad Católica de Chile. dor), Teoría del derecho y conceptos dogmáticos.
Massini, Carlos Ignacio. 2009. El fundamento de los México: UNAM.
derechos humanos en la propuesta positivista– Serna, Pedro. 1990. Positivismo conceptual y funda-
relativista de Luigi Ferrajoli. Persona y Derecho mentación de los derechos humanos. Pamplona:
61: 227–247. Eunsa.
Mello, Cláudio Ari. 2004. Democracia constitucional e Vitale, Ermanno (editor). 2000. Diritti umani e diritti
direitos fundamentais. Porto Alegre: Livraria do delle minoranze. Torino: Rosenberg & Sellier.
Advogado, Vitale, Ermanno (editor). 2005. “¿Teoría general del
Migliore, Joaquín. 2006. Derechos humanos y ley natu- derecho o fundación de una república óptima?
ral. ¿Continuidad o ruptura? En S. Legarre (edi- Cinco dudas sobre la teoría de los derechos
tor), La lucha por el derecho natural, Cuadernos fundamentales de Luigi Ferrajoli. En G. Pisarello
de Extensión Jurídica. Santiago: Universidad de (editor), Los fundamentos de los derechos funda-
los Andes. mentales. Madrid: Trotta.
Ottaviano, Santiago. 2006. Garantías penales y derechos Zambrano, María del Pilar. 2006. El liberalismo po-
humanos. En J. Cianciardo (coordinador), La lítico y la interpretación constitucional. En J.
interpretación en la era neoconstitucional. Una Cianciardo (coordinador), La interpretación en
aproximación interdisciplinaria. Buenos Aires: la era neoconstitucional. Una aproximación in-
Ábaco de Rodolfo Depalma. terdisciplinaria. Buenos Aires: Ábaco de Rodolfo
Pintore, Anna. 2005. Derechos insaciables. En G. Pisa- Depalma.
rello (editor), Los fundamentos de los derechos Zolo, Danilo. 2005. Libertad, propiedad e igualdad
fundamentales. Madrid: Trotta. en la teoría de los derechos fundamentales. A
Rabbi–Baldi, Renato (coordinador). 2000. Las razones propósito de un ensayo de Luigi Ferrajoli. En G.
del derecho natural. Buenos Aires: Ábaco de Pisarello (editor), Los fundamentos de los dere-
Rodolfo Depalma. chos fundamentales. Madrid: Trotta.

Оценить