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UNIVERSIDAD PRIVADA

TELESUP

TRABAJO GRUPAL

“LA ORATORIA”

CURSO : Comunicación II

ALUMNO : Bravo La Torre Hugo Franco

TUTOR :

Jaén – 2013

3
DEDICATORIA

Dedico esta monografía a mis padres por haberme dado la vida y


orientarme para ser un hombre de bien y a todos los profesores de la
Universidad Privada TELESUP que de alguna manera están
influyendo con sus conocimientos en mi formación, lo cual coadyuvará
a realizarme en el futuro como un profesional competente en este
mundo tan competitivo.

Hugo Franco

ÍNDICE
4
La oratoria………………………………………………………………………………....7
Técnicas oratoria………………………………………………………………………….8
Se expresivo con tu lenguaje no verbal……………………………………………......9
Céntrate en la gente que si te escucha..………………………………………………10
El discurso………………………………………………………………………………...11
Técnicas para hablar en público……………………………………………………….12
La importancia de la oratoria…………………………………………………………...14
Clases de discursos……………………………………………………………………..15
Las tres partes básicas de un discurso ……………………………………………….16
La preparación…………………………………………………………………………...17
Algunos consejos a tener en cuenta…………………………………………………..18
Hacer pensar y hacer sentir ……………………………………………………………19
Cualidades del orador frente al público……………………………………………….20
Estrategias para mejorar la conducta de hablar en público………………………...26
Cómo hablar en público………………………………………………………………...30

INTRODUCCIÓN

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El mundo moderno exige gente que se comunique con mayor precisión y claridad,
solo aquellos que son capaces de hacerlo tienen todo el éxito a su favor.
La comunicación es la habilidad más importante en la vida, así lo afirma Stephen
Covey, autor del bestseller “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”. Por otra
parte, ZigZiglar, autor y orador muy conocido en el campo del liderazgo y la
motivación, cita investigaciones que demuestran que el 85% de nuestro éxito
depende de nuestras habilidades de relación y comunicación; de lo bien que
conocemos a la gente e interactuamos con ella.

Por esta razón, cada vez más personas se están preocupando por comunicarse
mejor con sus semejantes, herramienta indispensable para todo aquel que desee
alcanzar el éxito en esta competitiva sociedad moderna.

El Profesor Mike Cellamare, uno de los principales instructores de oratoria moderna,


afirma que “En la actualidad, la mayoría de las personas habla demasiado y dice muy
poco. Una cosa es hablar bonito o tener buena labia y otra muy diferente es saber
comunicarse con claridad y asertividad para ser entendido”.

La oratoria es el arte de hablar elocuentemente, de persuadir y mover el ánimo


mediante la palabra. Timón, un antiguo autor griego, dijo que la elocuencia es la
habilidad de conmover y convencer. Aquí usamos el término oratoria en su acepción
y uso más amplio, no meramente el de hablar ante grandes auditorios, sino
estableciéndolo como sinónimo de expresión oral de una persona.

LA ORATORIA

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Por oratoria se entiende, en primer lugar, el arte de hablar con elocuencia. En
segundo lugar, es también un género literario formado por el discurso, la
disertación, el sermón, el panegírico, etc.

En este segundo sentido, más amplio, se aplica en todos los procesos


comunicativos hablados, tales como conferencia, charla, exposiciones o
narraciones. En todos los procesos se aplica la oratoria y su finalidad, por lo
general, es persuadir. Esta finalidad de lograr la persuasión del destinatario es la
que diferencia la oratoria de otros procesos comunicativos orales. Del mismo
modo que la finalidad de la didáctica es enseñar y la de la poética deleitar, lo que
pretende la oratoria es persuadir. La persuasión consiste en que con las razones
que uno expresa oralmente, se induce, mueve u obliga a otro a creer o hacer una
cosa. Ahora bien, no es su única finalidad. En la oratoria, como en cualquier forma
de comunicación, concurren cinco elementos básicos, a menudo expresados
como "quién dice qué a quién usando qué medio con qué efectos". El propósito de
la oratoria pública puede ir desde, simplemente, transmitir información, a motivar a
la gente para que actúe, a simplemente relatar una historia. Los buenos oradores
deberían ser capaces de cambiar las emociones de sus oyentes, no sólo
informarlos. La comunicación interpersonal y la oratoria tienen diversos
componentes que abarcan cosas como el lenguaje motivacional, desarrollo
personal/liderazgo, negocios, servicio al consumidor, comunicación ante grupos
grandes y comunicación de masas. La oratoria puede ser una poderosa
herramienta que se usa para propósitos tales como la motivación, influencia,
persuasión, información, traducción o simple entretenimiento.

Historia de La Oratoria.- La oratoria nació en Sicilia y se desarrolló


fundamentalmente en Grecia, donde fue considerada un instrumento para
alcanzar prestigio y poder político. Había unos profesionales llamados logógrafos
que se encargaban de redactar discursos para los tribunales. El más famoso de
estos logógrafos fue Lisias. Sin embargo, Sócrates creó una famosa escuela de
oratoria en Atenas que tenía un concepto más amplio y patriótico de la misión del

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orador, que debía ser un hombre instruido y movido por altos ideales éticos a fin
de garantizar el progreso del estado. En este tipo de oratoria llegó a considerarse
el mejor en su arte a Demóstenes.

De Grecia la oratoria pasó a la República Romana, donde Marco Tulio Cicerón lo


perfeccionó. Sus discursos y tratados de oratoria nos han llegado casi completos.
Durante el imperio, sin embargo, la oratoria entró en crisis habida cuenta de su
poca utilidad política en un entorno dominado por el emperador, aunque todavía se
encontraron grandes expertos en ese arte como Marco Fabio Quintiliano; los doce
libros de su Instituto oratoria se consideran la cumbre en cuanto a la teoría del
género. Sin embargo, como ha demostrado Ernst Robert Curtius en su Literatura
europea y Edad Media latina, la Oratoria influyó poderosamente en el campo de la
poesía y la literatura en general pasándole parte de sus recursos expresivos y
retorizándola en exceso

Técnicas oratoria

Cómo hablar en público, técnicas de oratoria, son frases que escribieron griegos y
romanos,. Nos gustan las cosas sencillas, bien hechas y de hecho este es el
secreto de la evolución, cada vez nos hemos esforzado más para hacer las cosas
más fáciles.

Así que en el presente artículo te voy a proporcionar unas técnicas de oratoria


ideales para hablar en público y algunas podrás aplicarlas en cualquier ambiente,
hasta hablando solo con un amigo.

Aprende a improvisar

Sí que te acostumbres a improvisar bastante, esto te da una confianza, soltura y


una capacidad de habla muy por encima del resto de personas. En el arte de la
oratoria es imprescindible aprender la técnica oratoria de improvisar.

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Grábate con una cámara hablando 10 minutos sobre cualquier tema Así que
aprende a improvisar, si quieres ser bueno en oratoria debes aprender a que los
demás te juzguen.

Se expresivo con tu lenguaje no verbal

Esto es necesario solo si estás hablando en público, si estás con un amigo no


tiene sentido que empieces a gesticular sobre-exageradamente y moverte mucho,
ya que la persona que está delante tuyo se asustará. Pero cuando estás hablando
en una sala o delante de un grupo de personas tienes que ser el centro de
atención. Conforme más contundente te muevas y con más elegancia más
atraerás a la gente”. Simplemente se expresivo, debes transmitir con tu lenguaje
corporal, mover las manos al hablar, adoptar una postura tranquila, pero debes
aprender a convertir tu cuerpo en un receptor de tus pensamientos y emociones.
¿Cómo lo vas a hacer?

Aflora tus emociones al hablar

Transmitiendo emociones al hablar:

No transmitiendo tantas emociones al hablar:

Debes transmitir emociones, emocionarte al hablar discursos que hagan


emocionar a los asistentes.

Cuando hables en público siempre habrá dos que hablen, gente que no escucha e
incluso según como sea el acto inclusive se levanten y se vayan, tienes que hacer
caso omiso de eso, debes centrarte en los que si te hacen caso, esto es
importante sobre todo al principio ya que si no te vas a poner muy nervioso,
algunos te darán el consejo de: “míralos para que se callen y escuchen” etc. Yo
aconsejo tal vez mirarlos un poco fijamente, tal vez callado. Por ejemplo, estás
hablando, te callas y te quedas mirando a los dos que hablan, no te hará falta
decir más, esos dos se callarán en el acto, lo que debes hacer es centrarte en los
que si prestan atención. ¿Por qué? Pues porque te sentirás mejor, te animarás
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más y cada vez hablarás con más emotividad Si tú has empezado un discurso
normal, cuando te animes y hables más eufórico por la confianza de mirar
constantemente a los que si te escuchan y hablan contigo.

Céntrate en la gente que si te escucha.

La práctica es lo más importante sobre la oratoria tienes que tener muy claro que
si no la practicas no vas a hacer absolutamente nada, y da igual si solo lo haces
porque te gusta o por un trabajo, si no experimentas la oratoria por ti mismo no
podrás aprender ni sabrás realmente nada de ello, cada persona vive el mundo a
su manera, tienes que experimentar a través de tus propios ojos y sentidos la
oratoria, La experiencia es de lo más importante que hay en la vida, tanto para ser
feliz como para entender y aprender de las cosas, un método infalible que se inicia
creando confianza y seguridad en el participante, luego, él sale solo sin que nadie
lo presione, nadie aprende a hablar en público sino lo hace frente a sus
semejantes.

Es objetivo del presente Manual de Oratoria Profesional inculcar un conjunto de


principios, técnicas y procedimientos que permitan conocer, dominar y aplicar en
forma objetiva el arte de hablar en público, de tal forma que podamos sobresalir
como excelentes oradores en todas las esferas donde desenvolvemos nuestra
vida física, social, afectiva y laboral. A través de cada una de las lecciones
encontraremos las pautas teóricas que nos guiarán por el mundo de la elocuencia
y junto a ellas, los ejercicios prácticos que deberán ejecutarse para un dominio
efectivo de la oratoria.

Objetivos específicos:

• Dominar el miedo y la timidez

• Hablar con claridad y facilidad

• Elaborar y exponer nuestros discursos

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• Conocer las técnicas de presentación en público, y

• Ser excelentes Maestros de Ceremonias

El arte de la elocuencia es una actividad que consideramos, debe ser enseñada


desde los niveles inferiores de la educación escolar. A nuestros hijos se les enseña
a escribir, a leer y algunas veces a pensar. Pero nunca, o casi nunca, se les
enseña a hablar con claridad y facilidad, de ahí que cuando éstos llegan a adultos
se sienten acomplejados o aterrados ante la idea de exponer sus pensamientos,
conocimientos y sentimientos ante un público numeroso y desconocido. La
oratoria no es un curso más para el hombre, es el mejor curso para la vida.

El mundo moderno exige gente que se comunique con mayor precisión y claridad,
solo aquellos que son capaces de hacerlo tienen todo el éxito a su favor.

Métodos de la oratoria

Habilidades de Comunicación:

Hablar en Público se ha convertido en una habilidad Imprescindible para


desarrollarse en los campos laboral y social. Esta habilidad consiste en lograr
establecer una Comunicación Efectiva con nuestro público.

EL DISCURSO

1-VENCIENDO LOS MIEDOS:

El miedo en los momentos previos a una exposición en público es algo natural


propio del ser humano.

2- PREPARANDO EL DISCURSO:

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Realizar una exposición con éxito requiere un trabajo de preparación. Es muy
aconsejable trabajar y ensayar rigurosamente la intervención.

3- VOZ Y LENGUAJE CORPORAL:

Hacer un uso adecuado de la nuestra voz y nuestro lenguaje corporal ayuda a


conseguir una mayor atención del público y transmite una apariencia de seguridad
en nosotros mismos.

4- LA ATENCIÓN Y LA PERSUASIÓN:

Entre los aspectos más importantes al abordar un discurso está el mantener la


atención del público y persuadirlo de nuestro propio punto de vista.

-Conseguir la atención del público

5-TÉCNICAS PARA LA EXCELENCIA:

Ser un experto orador requiere una gran experiencia y dominio de las técnicas de
presentación orales para hablar eficazmente en público.

Técnicas para Hablar en Público.

Cómo aprender a hablar en público.

Y es que aprender a hablar en público añade valor a tu capacidad profesional y te


reviste de esa influencia y liderazgo que no posee un profesional que no sabe
comunicar sus ideas en público

Saber hablar en público brinda oportunidades de crecimiento.

Una excelente manera de impulsar tu crecimiento profesional y obtener


oportunidades de negocios es hablando en público.

Al hablar en público tendrás la oportunidad de proyectarte como un experto ante


potenciales clientes y personas de influencia en el mundo empresarial y de los
negocios.

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Una mejor preparación – Técnicas para hablar en público.

Algunas de las técnicas para hablar en público más importantes tienen que ver
con la preparación previa de nuestra exposición.

Una buena preparación es lo que te permitirá exponer tus ideas con entusiasmo,
convicción y claridad al hablar en público.

Cómo hablar en público con claridad.


Para hablar en público efectivamente, las personas deberán captar con claridad y
nitidez las palabras que salen de tu boca.
Existen tres obstáculos, muy comunes, que deberás superar para que al hablar en
público tu mensaje pueda ser captado y entendido por la audiencia.

Tips para hablar en público usando diapositivas PowerPoint


¿Cuántas veces has asistido a una presentación en la que el expositor utiliza
diapositivas de PowerPoint como ayuda visual? Seguro que muchas veces, y es
posible que tú mismo estés utilizando esta herramienta al hablar en público.

PowerPoint es un programa muy útil que nos facilita el trabajo al hablar en público
y que nos permite realizar presentaciones efectivas. Sin embargo, muchos lo
utilizan inadecuadamente.

Al hablar en público muchos recurren a la memorización como una forma de


sentirse seguros ante el temor de quedarse en blanco.

Sin embargo, memorizar palabra por palabra nuestra presentación no es una


buena medida, solo empeora las cosas.

Elimina las muletillas con técnicas para hablar en público.

Hay muchas buenas técnicas para hablar en público que nos ayudan a
incrementar el impacto de nuestro mensaje sobre la audiencia.
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Una de estas técnicas es la que nos ayuda a controlar lo que sale de nuestra
boca; y créeme, a muchos les hace falta implementar este método para hablar en
público.

¿Debería tomar un curso para hablar en público?

Si estás interesado en comunicar tus ideas en público efectivamente y destacarte


profesionalmente, seguramente te has hecho esta pregunta: ¿Debería Yo tomar un
curso para hablar en público?

Pero más importante aún, ¿qué debería enseñarme un curso para hablar en
público y qué cosas debo tomar en cuenta para tener resultados?

La importancia de la oratoria

Entre los grandes jefes que condujeron pueblos o dejaron su impronta en la


historia de la humanidad, ha habido algunos ciegos y algunos sordos; pero nunca
un mudo. Saber algo no es idéntico a saber decirlo. Esta es la importancia de la
comunicación oral.

En los negocios o cualquier otra actividad de interrelación, la forma en que


hablemos, en que nos comuniquemos, será el patrón por el cual se nos juzgará,
se nos aceptará o rechazará.

Hablar con orden, con claridad, con entusiasmo, con persuasión; en resumidas
cuentas, con eficacia, no es un lujo sino una necesidad. El 90% de nuestra vida de
relación consiste en hablar o escuchar; sólo el 10% en leer o escribir.

Si la imagen que usted quiere dar de sí mismo/a es la de una persona que sabe
adónde va, que tiene una actitud positiva hacia la vida, ideas dinámicas y don de
gentes, el lenguaje es el principal instrumento que deberá utilizar para transmitir
esa imagen a quienes le rodean.

Otro aspecto importante de la oratoria es que también hay que saber hablar para
ser escuchado. Lo notable es que el hecho de tener que hablar ante extraños, o
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en una simple reunión de trabajo, no parece ser una tarea sencilla, a la que la
mayoría de las personas considere como fácil.

En una encuesta realizada en los Estados Unidos, investigando las diez cosas que
más temor le producen a la gente, se obtuvo el siguiente resultado (en orden
ascendente): los perros, la soledad, el avión, la muerte, la enfermedad, las aguas
profundas, los problemas económicos, los insectos, las sabandijas, las alturas y, el
primero de la lista, hablar en público.

El buen discurso es un medio de servicio para los semejantes, y es una tarea


ardua.
Hay que reconocer que quien dice un discurso asume una gran responsabilidad. Al
margen de otros aspectos, conviene tener presente que una perorata de 30
minutos ante 200 personas desperdicia sólo 30 minutos del tiempo del orador; en
cambio, arruina 100 horas de sus oyentes –o sea, más de cuatro días–, lo cual
debería generar más responsabilidad que la que usualmente se advierte.

Clases de discursos

Se considera que hay tres tipos diferentes de discursos, según su finalidad:

1) Discursos destinados a informar.

2) Discursos destinados a la acción.

3) Discursos destinados a entretener.

Hay tres clases de oradores: aquellos a quienes se escucha; aquellos a quienes


no se puede escuchar; y aquellos a quienes no se puede dejar escuchar.

Las tres partes básicas de un discurso

1) Introducción o Presentación

2) Desarrollo del tema

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3) Conclusión (parte en que se "remacha" el objetivo y se lo deja perfectamente
fijado).

Dramatizar lo que se comunica.

Dramatizar algo es darle acción. Y eso puede hacerse de distintos modos. Se


puede dramatizar mediante el uso de un diálogo, imaginario o real (con el público
o un interlocutor). También haciendo una cita de alguna figura muy famosa, o
efectuando una narración, o dando un ejemplo personal, mostrando un objeto,
formulando una pregunta impresionante, o realizando una afirmación
sorprendente...

La dramatización, como otros recursos, está dirigida a despertar la curiosidad del


público.
Características de la voz

El tono: suave, duro, dulce, seco, autoritario, etc.

La altura: grado entre agudo y grave. El primero suele asociarse con un estado de
agitación o alteración, el segundo con climas de mesura y afecto.
El ritmo: la velocidad con la que nos expresamos.

El volumen: con él demostramos si permanecemos tranquilos y controlados o


hemos perdido la serenidad.

Evitar la monotonía. La inflexión inadecuada al comenzar o terminar una frase.


El modo de hablar

El modo de hablar incluye el tono, la enunciación, la pronunciación, el volumen y la


corrección de las palabras que se usan. También influyen el aplomo con el que
hablamos, el control que tenemos de nuestros ademanes, y el contacto ocular que
mantenemos con los interlocutores o el público.

La preparación

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“Todo discurso bien preparado está ya pronunciado en sus nueve décimas partes”
(Dale Carnegie)

Si se quiere hablar bien hay que pagar el precio debido. Hay que trabajar, pensar y
practicar.

Nadie ha encontrado nunca un sustituto satisfactorio para la inteligencia, ni para la


preparación.
“Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su
preparación. Si se trata de un discurso de diez minutos, entonces me lleva dos
horas...”. Así se expresaba nada menos que Winston Churchill.

Además del qué se dirá, es enorme la importancia del cómo habrá de decirse. Y
aquí interviene lo más importante que puede esgrimirse en un diálogo o un
discurso: el arte de interesar. En la preparación de una clase o discurso hay que
dar mucho más tiempo a buscar medios de suscitar el interés que el que se dio al
estudio del tema.

La buena preparación también aumenta la claridad de nuestro pensamiento y de


nuestra expresión. Recordemos el viejo aforismo que dice: “Si la fuente nace
turbia, no irán claros los arroyos”.

Las pausas.

Considere el uso de la pausa como un arma de gran importancia en el arsenal que


representa el dominio del ritmo. El espacio entre palabras, frases o pensamientos,
no se debe “emborronar” con sonidos tan desagradables como "eee...". Utilizar
"eee..." o "mmm...", es humano; pero utilizar la pausa, desnuda de todo sonido, es
divino.
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El elemento más difícil, de mayor utilidad y menos apreciado en el arte de la
oratoria, es el silencio. La pausa correctamente medida, demuestra confianza y
reflexión. A la inversa: los presentadores de cualquier medio que se despachan
con demasiada velocidad, llegarán los últimos.

Las pausas son un excelente recurso para enfatizar. Permiten también mantener y
controlar la atención.

Algunos consejos a tener en cuenta.

No distraiga al auditorio con algún detalle de atuendo, movimientos excesivos o al


jugar con algún objeto.

No diga absolutamente todo lo que se sabe, para permitir al público hacer


preguntas y participar.

En una conversación múltiple, ligar lo que se va a decir con lo último que se dijo.

No olvide que la articulación o pronunciación es de capital importancia. Si advierte


dificultades en esto, procure escucharse en una cinta para precisar sus defectos.
Tenga cuidado con las muletillas, los términos de relleno trillados, las expresiones
restrictivas o negativas ("puede que no esté de acuerdo conmigo", "puede que no
sea lo que usted esperaba", etc.).

El mejor lenguaje es el directo y afirmativo. También el coloquial.


Use un estilo inclusivo, haciendo participar al o a los interlocutores.

Si es de su conocimiento, vincule el tema del que va a hablar con aquello por lo


que los oyentes sienten mayor interés.

Hacer pensar y hacer sentir

Todos nosotros emitimos una aureola, aura o halo, impregnado con la verdadera
esencia nuestra; las personas sensibles lo conocen; también lo producen nuestros
perros y otros animales domésticos. Algunos de nosotros somos magnéticos, otros

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no. Algunos de nosotros somos ardorosos, activos, atractivos, inspiramos amor y
amistad, mientras otros son fríos, razonadores, intelectuales, pero no magnéticos.
Que un hombre sabio de este último tipo se dirija al público y éste no tardará en
cansarse de su discurso intelectual, y manifestará síntomas de sueño. Les
hablará, pero no los interesará; los hará pensar, pero no sentir, y pensar es lo más
fastidioso para la mayoría de las personas, y pocos son los oradores que triunfan
haciendo pensar únicamente a las personas, pues lo que necesitan es que los
hagan sentir.

La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que es
avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar.

Poned frente a un sabio del tipo mencionado a un hombre de mediana cultura,


pero amable, dulce y meloso, sin la décima parte de la lógica y erudición del otro;
sin embargo éste se adueñará con facilidad de su auditorio y todos esperarán con
avidez a que broten las palabras de sus labios. Las razones son claras y
palpables. Es el corazón contra la cabeza; el alma contra la lógica; y el alma es lo
que siempre prevalecerá.

Exprésese siempre en forma positiva.

El Dr. Herbert Clark, psicólogo de la Universidad John Hopkins, hizo el


sorprendente descubrimiento de que a una persona común le lleva un 48 por
ciento más de tiempo comprender una frase en forma negativa que en forma
positiva. Por lo tanto, se confirma científicamente algo que se sabía en forma
empírica: la más eficaz comunicación consiste en hacer afirmaciones positivas.

Visto esto, comenzar una exposición siempre con frases positivas. Y si es


necesario dar un mensaje negativo a una persona, para amortiguar su impacto
rodearlo con frases positivas.

El valor del silencio Las actividades retóricas en torno al silencio permiten trabajar
un ámbito liminar de la comunicación. Favorecen la creación de un entorno

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específico. Estimulan el trabajo cooperativo de los participantes. Vinculamos este
tipo de trabajo a prácticas oratorias que se apartan del modelo de la erística y la
confrontación de las partes en debates. Y consideramos aspectos de la
comunicación grupal, el espacio ocupado y sus usos simbólicos, la comunicación
no verbal y los rituales observados.

Un escritor chino, Kung Tingan, dijo: "El sabio no habla, los talentosos hablan, y
los estúpidos discuten".

CUALIDADES DEL ORADOR FRENTE AL PÚBLICO.

Sean cuales fueran las tareas específicas que el orador deba realizar en una
disertación y aunque muchas de ellas puedan parecer mecánicas o rutinarias, no
puede pasarse por alto la importancia de la posición que ocupa como comunicador
social y/o líder de opinión. Por ello, en el orador no sólo se valora la aptitud para el
desempeño de las funciones como expositor sino también la idoneidad a través de
una serie de cualidades que a nuestro entender debe poseer un orador de éxito y
que a continuación presentamos.

1° CUALIDADES FÍSICAS:

Estas cualidades tienen que ver con la apariencia personal del orador, no involucra
que sea hermoso o de físico impresionante. Implica el cumplimiento de una serie
de pautas sencillas que le permitan resaltar su personalidad, de tal forma que
constituya un conjunto armonioso y estético ante los ojos de los demás.

El aseo personal:

Es la limpieza, cuidado, compostura y buena disposición de nuestro cuerpo. Ello


transmite una agradable impresión a través del sentido visual y olfativo. El
acicalamiento en nuestro peinado, maquillaje y perfume permiten un buen
acercamiento de los oyentes hacía nosotros. El no bañarse o no cepillarse los
dientes, a la larga van produciendo un hedor insoportable o un aliento nada
agradable que pondrá una barrera entre nosotros y las personas con las que
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tratamos. Es recomendable el baño diario, el cambio de ropas con la misma
frecuencia, el corte de uñas y de cabello en forma periódica.

El vestido:

Es la cubierta que nos ponemos en el cuerpo para abrigo o adorno. Involucra el


conjunto de piezas que sirven para cubrir nuestro cuerpo, pueden ser formales o
informales según la ocasión en la que tengamos que utilizarlo. Constituye la
prenda exterior completa de una persona y en el caso de los oradores constituye
su uniforme de trabajo; esta vestimenta debe ser la adecuada para cada reunión
oratoria debiendo primar los principios de elegancia, limpieza y una correcta
combinación de prendas y/o colores. Recordemos que el vestido resalta nuestra
personalidad, formalidad y pulcritud.

La actitud mental positiva:

Es la condición subjetiva de nuestra mente; ésta nos permite tener una actitud
mental positiva que nos impulsa a realizar lo anhelado o en su defecto, una actitud
mental negativa que sólo apunta a buscar excusas para no realizar lo deseado.
Estas actitudes tienen que ver, principalmente, con nuestros pensamientos ya que
nuestras acciones son el reflejo de ellos. Por ello, todo orador debe estar imbuido
de actitud mental positiva para realizar sus exposiciones con entusiasmo y mucho
optimismo; ello se logra a través de la autosugestión y del correcto uso de las
técnicas de respiración y de relajamiento.

Gozar de buena salud física:

Un orador con dolor de muela, dolor de cabeza o fuerte dolor de vientre, no podrá
realizar con eficacia sus exposiciones, el dolor lacerante lo pondrá de mal humor o
lo indispondrá para sus tareas. Lo recomendable es que periódicamente se acuda
al médico para un chequeo general y evitar desagradables sorpresas. La labor un
tanto estresante, conlleva a padecer de una serie de dolencias que al no ser
atendidas o al ser mal curadas, pueden convertirse en crónicas y mortales. Se

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debe combinar una buena dieta con ejercicios matutinos para evitar el
sedentarismo y las enfermedades psicosomáticas.

Gozar de buena salud psíquica:

La mente también se enferma y puede producir lamentables estados de distorsión


de la personalidad; paranoia, esquizofrenia y aún, psicopatía. Logicamente una
persona con desbarajustes mentales no podrá realizar a satisfacción su labor
como orador, casi siempre tendrá problemas con sus superiores, compañeros de
trabajo y más aún, con el público oyente. Una visita al psicólogo o psiquiatra es
recomendable, pues a diferencia de las enfermedades físicas estas no se
manifiestan pasivamente, sino a través de un accionar desequilibrado que
perjudica el buen desempeño del orador.

2° CUALIDADES INTELECTUALES:

Estas cualidades están relacionadas con la facultad para conocer, comprender y


razonar; implican un conjunto de características inherentes que todo orador debe
desarrollar y utilizar con eficacia. Estas cualidades propias de la actividad mental,
están al alcance de todos y sólo requieren de decisión para aplicarlas.

Memoria:

El poder recordar nombres, rostros, situaciones y la ubicación exacta de


documentos o cosas, constituye un requisito indispensable en la labor del orador,
ello le permite evocar con facilidad, información que se necesita en lo inmediato.
El llamar a las personas por su nombre, luego de haberlos reconocido, constituye
una muestra de especial deferencia hacia el público con el que tratamos. Recordar
la ubicación de documentos y cosas, nos permite realizar las labores con mayor
rapidez. La memoria se ejercita a través de la observación minuciosa, la retención
y la evocación.

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Imaginación:

Consiste en la facultad de reproducir mentalmente objetos ausentes; de crear y


combinar imágenes mentales de algo no percibido antes o inexistente. El término
imaginación, incluye dos características básicas: la renovación o
"reexperimentación" de lo ya vivido (memoria), y la creación de imágenes
mentales que antes no existían (imaginación). Los psicólogos distinguen entre
imaginación pasiva, que recupera imágenes previamente percibidas por los
sentidos y la imaginación activa, constructiva o creativa, mediante la cual la mente
produce imágenes de sucesos o de objetos poco o nada relacionados.

Sensibilidad:

Es la facultad de sentir física o moralmente los sentimientos de alegría, pena,


dolor, compasión y ternura. Es una cualidad propia de los seres humanos, pero no
por ello todos los tienen desarrollados en la misma medida. Existen algunos
oradores que parecieran insensibles al dolor ajeno, dan la impresión de no
interesarles para nada los sentimientos de sus congéneres. A la larga, estas
personas se hacen odiar y son públicamente vilipendiadas. En cambio, un orador
que demuestre sensibilidad en su trato y en sus acciones se ganará el cariño y
estima de las personas con las que trata.

Iniciativa:

Es el ideal que nos mueve a realizar algo por voluntad propia sin que nadie nos lo
diga, ordene o motive. Involucra la acción de adelantarse a los demás en hablar u
obrar, es una cualidad personal que inclina a las personas a realizar acciones para
alcanzar una ventaja competitiva. En la mente de todo orador debe estar presente
siempre la frase: «la iniciativa es del interesado», si anhelamos lograr un objetivo,
no podemos confiar sólo en la voluntad divina o en la buena voluntad de las
personas; sino que, como interesados, debemos intervenir directamente para su
concretización.

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3° CUALIDADES MORALES:

La moral está relacionada a las costumbres y a las normas de conducta de una


determinada sociedad. Por extensión, podemos decir que es el conjunto de
normas de comportamiento que debe cumplir un orador, para que exista
congruencia entre lo que predica y hace, en el ejercicio de su labor profesional.

Honradez:

Es una cualidad que involucra un proceder recto y honesto de parte de un orador.


Actuar con honestidad significa, no apartarnos de los cánones morales
establecidos por la profesión ya que muchas veces suelen presentársenos
oportunidades o propuestas nada decentes, que bien podríamos aprovechar en
beneficio nuestro. La falta de honradez significa una falta moral hacia nuestra
profesión y el desprestigio para nuestra persona. Un orador que no sea honrado,
poco tiempo durará en su trabajo, pues las exigencias de su labor demandan de
él, un proceder recto y honesto.

Puntualidad:

Es la cualidad de hacer las cosas con prontitud, diligencia y a su debido tiempo.


Es ser exactos en hacer las cosas a su tiempo y de llegar a los sitios convenidos
en la hora establecida. Napoleón Bonaparte solía decir: «la hora es la hora... cinco
minutos antes de la hora, no es la hora... cinco minutos después de la hora
tampoco es la hora.» y concluía diciendo: «puedo perder una batalla pero nunca
un minuto; las batallas se recuperan, el tiempo jamás» La puntualidad es en
esencia, una cualidad que todo orador debe practicar e interiorizar en su
subconsciente.

Sinceridad:

Es el modo de expresarse libre de fingimiento y mentiras. Involucra hablar con


veracidad y sin doblez. En la boca del mentiroso todo se hace dudoso; en cambio,
en los labios de una persona sincera, todo es creíble y aceptado con confianza.
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Un orador debe ser sincero tanto en lo que dice como en lo que hace; existen
ocasiones en las que se ve al orador fingiendo, descaradamente, estados de
ánimos que no siente para tratar con personas o públicos que no les agrada.
Piensa que el fingimiento no se nota, pero es evidente y causa serios problemas
en la interrelación con nuestros semejantes.

Congruencia:

Es la relación que existe entre «el pensar» y «el actuar», relación que muchas
veces no es armoniosa, pues a menudo no hacemos lo que predicamos. Un
orador puede manifestar en una exposición empresarial, que los cigarrillos son
perjudiciales para la salud y que por consiguiente no debemos fumar, pero al
terminar su exposición, en el hall del auditorio, compra una cajetilla para fumarlos
delante de su sorprendido público. Todo lo que decimos debe tener su contraparte
en la acción, caso contrario corremos el riesgo de caer en la demagogia o
cháchara barata.

Lealtad:

Es la cualidad de ser leal; es decir, convertirse en una persona incapaz de


traicionar la confianza depositada en uno, o ser incapaz de engañar a quien le ha
brindado su consideración. Se entiende por leal a la persona que pese a los
graves problemas que se suscitan, no abandona jamás al compañero, jefe o
institución para la que trabaja. Dícese, que la lealtad inspira la realización de
acciones nobles, altruistas y hasta de sacrificio. Más que una cualidad, es una
virtud que todo orador debe practicar a diario como parte de su comportamiento
ético y moral.

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA CONDUCTA DE HABLAR EN PÚBLICO.

CASO PRÁCTICO. Necesito aprender a hablar en público. Cuando estoy en frente


de un grupo de personas me petrifico, comienzo a sentir miedo, se me paraliza la
lengua, me sudan las manos y olvido lo que iba a decir, termino haciendo el

25
ridículo, sin atinar a decir algo coherente. Otras veces, lo paso mal pero acabo
lanzándome a hablar. Cuando no lo logro, tiendo a sentirme culpable, al no haber
sido capaz... El miedo a hablar en público puede aparecer ante situaciones muy
diferentes, como por ejemplo, dar una charla o impartir una conferencia, realizar
preguntas a un conferenciante o a un profesor, expresar una opinión en un debate
o en un coloquio, narrar un hecho que le ha ocurrido a uno personalmente,
exponer alguna duda, mostrar desacuerdo, realizar un cumplido o valorar positiva
o negativamente algo que te ha gustado o disgustado, etc.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO. Muchas personas, incluso hombres y


mujeres de estado, políticos, etc., manifiestan que experimentan una gran
ansiedad, falta de confianza, piensan que los demás se darán cuenta de su
nerviosismo,...., cuando tienen que hablar ante un grupo numeroso de personas.

A pesar de tu juventud, seguramente hayas tenido ocasión de experimentar


situaciones como las siguientes:

Te gustaría intervenir más en clase pero no eres capaz de hacerlo. Te quedas con
las dudas y no preguntas.

Te pones nervioso y te sientes mal cuando te ves obligado a exponer en público.

Te asusta exponer un trabajo ante tus compañeros. Haces cualquier cosa para
eludir la exposición.

Evitas los exámenes orales.

Cuando hablas en público sientes un nudo en el estómago, te tiemblan las


manos, no te sale la voz, te atragantas, tartamudeas, bajas la voz,...

No es difícil detectar, incluso auto detectarse uno mismo, cuando se tiene miedo a
hablar en público. Las respuestas a las siguientes cuestiones nos pueden poner
en la sospecha cierta de la existencia del miedo a hablar ante el grupo:

Mientras preparo la charla estoy en constante estado de ansiedad.


26
Cuando hablo delante del grupo, los pensamientos se me confunden y mezclan.

Sudo y tiemblo antes de levantarme para hablar.

Tengo miedo constante a olvidar lo que voy a decir.

Mi postura parece forzada y poco natural.

Me resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarme.

¿Por qué tenemos miedo a hablar en público?

Son varias las razones por las que la gente en general presenta miedo, incluso
cierto pavor, a hablar en público:

Miedo a las críticas.

Miedo al fracaso.

Miedo a ser observado por la gente.

La falta de dominio del tema a tratar.

Miedo a las posibles reacciones del auditorio.

Miedo a no articular palabra.

No está muy clara la cusa que puede generar estos miedos a hablar en público.
Parece cierto, al menos están de acuerdo un grupo de expertos, que la ansiedad
que genera esta situación está muy relacionada con la falta de experiencia o bien
con experiencias anteriores desagradables, ya sean experiencias propias o por
haber visto a otras personas tener poco éxito en sus charlas.

En cualquier caso, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para


garantizar el fracaso de una intervención ante el público.

Si estás en esta situación debes pensar que este miedo no es algo vergonzoso, es
más, muy al contrario, tienes que tomarlo como un estímulo. El miedo es un

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sentimiento personal e interno. El auditorio no tiene por qué descubrirlo a no ser
que tú mismo lo reveles.

El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.

Imagínate que un profesor te dice: “ ¡prepárate!, la próxima semana tendrás que


exponer este tema ante tus compañeros”.

En ese momento te invade una sensación desagradable, te tiemblan las piernas,


te confiesas incapaz de hacerlo: los nervios, que no sabes hablar en público, que
no tienes tiempo para preparar nada, etc.

Es muy importante que aceptes el reto como una forma de conocerte más a ti
mismo y superar las dificultades que puedas tener en estas cuestiones.

Hablar en público es habitual en innumerables profesiones y situaciones


cotidianas. Tenemos que tener claro la diferencia entre hablar: decir algo; y
comunicar: decir algo a alguien. Tendremos en cuenta la diferencia entre el fondo
y la forma. Mientras que el fondo es lo que voy a decir; la forma es la manera de
decirlo.

Hablar con elocuencia, es decir, hablar de un modo eficaz para agradar, convencer
y conmover a los demás es la Oratoria. Su importancia viene dada por el volumen
de información que se recuerda, en comparación con otras formas comunicativas,
tras una exposición oral. En esta línea, según la British Visual Society se recuerda
aproximadamente:

El 10% de lo que se lee

El 20% de lo que se oye

El 30% de lo que se ve

El 50% de lo que se ve y se oye

El 80% de lo que se dice


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El 90% de lo que se dice y se hace.

Organizar la exposición.

La exposición debe tener: introducción, desarrollo y conclusión.

Introducción: la audiencia debe saber lo antes, posible de lo que se va a hablar;


la audiencia debe saber el tiempo que se empleará.

Desarrollo: hacer saber a la audiencia cuándo ha terminado con un tema y se


dispone a pasar a otro.

Final-conclusión: puede ser en forma de resumen o simplemente una elegante


coronación de la exposición. Pero no se apague.

Relájese, el punto culminante de la tensión se produce justamente antes del


momento de empezar. Respire profundamente, esto incrementa su provisión de
oxígeno. Si alguien está hablando antes que usted escúchele atentamente y
concéntrese en lo que dice, eso le hará olvidar sus nervios.

Establezca un contacto visual. Eche una mirada a su auditorio antes de


empezar a hablar, esto atraerá la atención hacia usted. El orador tiene que ver al
público, mirarle a los ojos, observar sus expresiones faciales y comunicarse
directamente con él. Escoja a una persona y diríjale algunas frases, conviértala en
partícipe, continúe después estableciendo el contacto visual con otras personas
del auditorio.

La longitud: “cuánto rato hay que hablar y por qué no se debe hablar mucho rato”

CÓMO HABLAR EN PÚBLICO. Para un León, sea emergente o experimentado,


está dispuesto a afrontar y superar las situaciones que se presentan de hablar en
público tiene que tener claro las siguientes consideraciones iniciales:

1. El “ARTE” de hablar en público puede determinar en gran medida el éxito


profesional.

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2. Hablar en público es una DESTREZA.

3. Todos podemos llegar a dominar esta destreza, es simplemente una cuestión de


PRÁCTICA Y TÉCNICA. Se aprende.

Con el ánimo de ayudarte tanto a superar los miedos iniciales como para mejorar
tu capacidad para hablar y resolver con holgura los inconvenientes que se puedan
presentar, te presento una serie de reglas, consejos, ideas básicas y asumidas por
todos:

1.- Planificación y preparación.

Es necesario preparar profundamente el trabajo.

Informarse bien sobre el contenido del tema.

Valorar en su medida el contenido del tema, identificar los componentes más


dificultosos.

Planificar y analizar las limitaciones del tiempo.

Familiarizarse con el lugar dónde se va a hablar (llegar unos minutos antes).

2.- Ensayar el discurso.

Es imprescindible huir de toda improvisación.

Imagínate dando la exposición delante del público con un éxito rotundo.

Practica en principio preparando charlas cortas. Practicar la exposición te dará


seguridad y fluidez.

Utiliza algún método en tus ejercitaciones (ejemplo la filmación en vídeo) para


corregir errores.

Practica especialmente el principio y el final. Recuerda que la audiencia realiza la


primera y más importante valoración al principio).

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3.- Involucrar al público.

Aunque el público es muy importante, concéntrate antes en el mensaje.

Procura familiarizarte previamente con el tipo de personas que van a formar el


auditorio (profesiones, procedencia, etc).

Mientras hables, mira siempre al público.

Hacer que participe el público de alguna forma favorece la comprensión.

4.- Movimiento.

El movimiento de pies, manos, jugar con los papeles, con el bolígrafo, ..., denota
falta de confianza y de competencia.

Tienes que evitar los “tics” (tocarse el pelo, quitarse y ponerse las gafas,...) o
gestos pues ponen al descubierto el nerviosismo.

Procura mantener una postura cómoda, relajada y confiada.

5.- Mirada.

Mantener la mirada fija en el papel, en el suelo o en el techo es signo de


inseguridad.

Provoca desconfianza y falta de atención en los participantes.

Lo más adecuado es dirigir la mirada a unas cuantas personas distribuidas en la


sala.

La vista la fijarás en los ojos de los asistentes.

6.- Fluidez verbal.

Existe el temor a olvidar lo que se va a decir por lo que no viene nada mal leerse
varias veces el trabajo antes de su exposición y tener un resumen en una única
hoja de papel con llamadas de atención (subrayados,..).

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Da buenos resultados memorizar las frases iniciales y ensayarse.

Hablar despacio y con la mayor claridad.

La voz debe salir viva y agradable.

Utilizar un vocabulario sencillo.

Cuanto más claro y conciso mejor.

7.- Entonación.

El éxito de la comunicación depende de vocalizar bien.

Modular bien la voz para reforzar ideas y evitar monótonas letanías.

No bajar la voz al final de cada frase, en ese momento hay que reforzar la idea
que se está comunicando.

8.- Utilización de Audiovisuales.

Utilizar apoyos visuales (imágenes, gráficas,..) dan consistencia a la exposición.

Un buen soporte mejora el interés y la comprensión de la audiencia.

Utilizar los medios técnicos necesarios sin llegar a abrumar.

9.- Humor.

Con el humor se elimina la rigidez y la monotonía. Relaja el auditorio.

Es un recurso para mantener la atención y el interés del público.

Utilizarlo en pequeñas dosis, en forma de ocurrencias.

No pienses que tienes que ser necesariamente ingenioso o chistoso.

No utilizarlo de forma ansiosa, sería un desastre.

Utilizarlo en la medida que se ha alcanzado cierta confianza con los asistentes.

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Recuerda siempre que: “es mejor tener un aspecto serio y distante que ridículo”

10.- Confianza.

Sentirse un poco superior no está de mal: el que más sabe del tema es el orador.

El pánico a hablar en público se combate con preparación y con el conocimiento


de lo que se va a decir.

En un posible debate final, hablar con firmeza, ser directo.

Preparar posibles cuestiones que se pueden presentar y sus respuestas


incrementa la confianza.

Leer citas apoyan nuestro discurso.

11.- Asegurarse que el público sigue la intervención.

Es necesario mantener el entusiasmo para mantener la atención del público.

Variar el ritmo del discurso, acelerar en algunas partes, más lento en otras.

Evitar la monotonía del tono.

Utilizar pausas entre frases o párrafos permite un respiro, un descanso a la


audiencia.

Volver atrás, recordar si el tema es dificultoso y largo.

12.- Cuidar todos los detalles.

Cuidar la presencia física. Acudir a la cita bien vestidos.

Llegar con antelación al lugar para disponer del material necesario.

Utilizar atril si estamos de pie.

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Controlar la duración, el tiempo de los demás no nos corresponde.

Sonríe, te sentirás mejor y hará que el público sea más receptivo.

En caso de debate, controla que las preguntas y respuestas no se alarguen


demasiado.

Ante algún inconveniente (rotura de algo , por ejemplo), hacer alusión al hecho:
“siempre que doy una conferencia ocurre algo.... “.

13.- Preparar un buen cierre.

Es el momento ideal para recordar brevemente lo más importante y para aclarar


las posibles dudas que se hayan suscitado.

Si lo memorizas tendrás mejor final.

No olvidar agradecer y dar las gracias al público por los aplausos.

Cuando se presente la oportunidad de hablar en público, no lo dudes, acepta el


reto. No te dejes arrastrar por tus miedos como en otras ocasiones. Olvida lo que
te digan sobre éxitos y fracasos de alguno de tus compañeros o conocidos. Todo
el mundo es capaz de hablar en público. Piensa que lo esencial es ser uno mismo.
Es más difícil tratar de imitar o ser otro. Tendrás éxito.

2ª. Parte

TALLER: PERFECCIONE SUS HABILIDADES ORATORIAS

Preparar una exposición oral delante de un grupo de personas exige una buena
preparación que comienza con la recopilación de información proveniente de
diversas fuentes. Una vez que este proceso se da por terminado, es el momento
de redactar nuestro trabajo.

Conviene que la exposición se ajuste a estas tres partes claramente diferenciadas:

1.- INTRODUCCIÓN.

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Su duración ocupará entre un 10 y un 15% del tiempo de la intervención. Breve.

Agradecer al público su presencia y a la organización la invitación.

Realizar una breve presentación personal en el caso que no haya presentador.

Aclarar de forma general el tema del que se va a hablar.

Comenzar por una anécdota, una pregunta, etc, relacionada con el tema que
ayude a romper el bloqueo inicial y despertar de esta manera la simpatía del
público.

2.- NUDO Y DESARROLLO

Su duración ocupará entre el 70 y el 80% de la intervención.

Seguir la estructura y el esquema diseñado anteriormente.

El conjunto debe dar la impresión de orden lógico.

Intercalar en su exposición anécdotas, sucedidos, curiosidades.

No se recomienda memorizar la exposición, tampoco limitarse solamente a leerla.

3.- RECAPITULACIÓN Y DESENLACE

Su duración ocupará entre el 10 y el 15% de tiempo.

Incluirá un rápido resumen del tema y alguna propuesta.

Se aprovechará para exponer la conclusión y despedirse agradecido.

Procurar que sea impactante.

Se aconseja memorizar esta parte para garantizar su brevedad y concisión.

3ª. Parte

TALLER: PERFECCIONE SUS HABILIDADES ORATORIAS

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Algunos aspectos a tener en cuenta para “Hablar en Público”

El principal secreto para hablar en público es bien simple: “ser uno mismo”. Es
indudablemente más fácil que tratar de imitar o tratar de ser otro.

En principio: Saber qué se va a decir. Dijo Sócrates que todo el mundo es


elocuente cuando habla de lo que sabe, y es que cuando se tienen cosas que
decir la charla resulta amena, en especial si se conocen aspectos originales.

Hablar en público no es una cualidad que se herede genéticamente, es algo que


se puede aprender.

* Hable sobre un tema conocido. Prepárelo tan profundamente como pueda. Haga
toda la investigaci6n que necesite hasta adquirir seguridad y confianza.

* El antídoto más eficaz contra el nerviosismo es una preparación total previa,


textual y rigurosa.

* El primer paso, indispensable y primordial, para pronunciar un discurso, tanto si


es largo como si se trata de un simple brindis, consiste en saber lo que se va a
decir.

* Nunca se ponga de pie para “decir algo”. Siempre tenga algo que decir y luego
póngase de pie.

* Planee sus primeras frases con cuidado, la buena utilización de ellas le dará
confianza y relajamiento, imprescindibles para continuar con buen pie.

Serenidad y Confianza

* Cualquier persona tiene ese miedo o nerviosismo al comenzar a hablar en


público, incluso hombres de estado, políticos, etc. Pero si se siguen algunos de
estos consejos puede desaparecer ese miedo al poco tiempo de comenzar a
hablar.

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* El miedo a hablar públicamente no es algo vergonzoso, por el contrario puede
llegar a ser estimulante, ya que la total tranquilidad es engañosa porque entorpece
las reacciones y afloja las fibras que deberían estar tensas y a punto.

* La acción debilita y hace desaparecer el miedo.

* El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.

* El miedo es un sentimiento personal e interno, el auditorio no tiene por qué


descubrirlo a no ser que nosotros se lo revelemos.

* Conozca a su auditorio. Averigüe qué es lo que sus oyentes esperan oír. Indague
acerca de sus intereses y el conocimiento general que tengan sobre el tema.
¿Quién es mi audiencia? ¿Cuánto saben? ¿Qué quiero decirles? ¿De cuánto
tiempo dispongo?

CONCLUSIONES.

 El mundo moderno exige que el hombre y la mujer, se comunique con mayor


precisión y Claridad.

 La comunicación es la habilidad más importante en la vida.

 La forma que hablemos, como nos comunicamos, por ello nos juzgarán, nos
aceptaran o rechazaran.

 Es una necesidad hablar con orden, claridad, entusiasmo, persuasión y


eficacia.

 La conducta de hablar en público se puede aprender y mejorar, pues no es


genética ni heredada.

 El orador debe percibir al público como un grupo de personas con interés por la
materia o el propio conferenciante.

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 Para aminorar la ansiedad de debe establecer un esquema de la intervención;
tener una serie de anécdotas o ejemplos para introducirlos en el momento
necesario del discurso; realizar ejercicios de relajación y darse instrucciones
positivas.

 La norma básica para presentarnos ante un auditorio de forma correcta es


adecuarnos al contexto, es aconsejable que el auditorio no note que hemos
vestido para hablar, no caer en excesos.

 Nuestro lenguaje corporal de marcar la imagen para los demás, nuestros


gestos debe acompañar nuestro mensaje, mostrarnos con naturalidad con una
imagen desenvuelta. El abuso en los gestos puede llevar a ser percibido como
actor.

 Lo principal es establecer contacto visual con los miembros de la audiencia,


ayuda a detectar el grado de interés del auditorio

 Frente a un auditorio numeroso lo mejor es moverse sin mostrar nerviosismo y


tratando de que los movimientos sean para enfatizar el mensaje que se quiere
dar.

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BIBLIOGRAFÍA

Wikipedia, La oratoria

Mario Eugenio Hassan habilidades comunicativas

Abel Cortese psicólogo especialista en inteligencia emocional arte de saber


hablar

Pedro Mario Marrello estrategias de hablar en publico

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