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UNIVERSIDAD DE LAS FUERZAS ARMADAS – ESPE

DEPARTAMENTO CIENCIAS DE LA VIDA Y LA AGRICULTURA


INGENIERÍA EN BIOTECNOLOGÍA
VIROLOGÍA

Integrantes: Ana Gabriela Noboa, Nadia Suquillo NRC: 3001

“Plant Resistance to Infection by Viruses”

1.- Introducción

Entre los patógenos más destructivos, los virus de plantas son responsables de pérdidas en la mayoría de los cultivos de
importancia agronómica. El uso de cultivares genéticamente resistentes a virus de plantas constituye la medida más
efectiva, económica y ecológica para controlar la infección viral. Cuando todos los genotipos dentro de una especie
vegetal son completamente resistentes a un virus particular, se trata de una resistencia no hospedante. Si dentro de una
especie vegetal, algunos genotipos muestran resistencia a un virus particular, mientras que otros son susceptibles, la
resistencia es del huésped. La mayoría de resistencias del huésped identificadas son controladas de forma monogénica,
mientras que las demás muestran un control poligénico. Los fenotipos asociados con estas resistencias varían desde
inmunidad completa (sin multiplicación viral detectable en células inoculadas) a una resistencia parcial, donde el virus
invade la planta entera sin mostrar síntomas de la enfermedad.

Debido a que son parásitos intracelulares obligatorios, los virus de plantas dependen de la maquinaria de la célula
huésped para su infección y multiplicación. Por la existencia de barreras físicas naturales (cutícula y pared celular), los
virus ingresan en la planta huésped a través de heridas o mediante la acción de vectores (insectos, nematodos y hongos).
En algunos casos, la transmisión del genoma viral a la siguiente generación de plantas huésped también se da por
infección de semillas. Se ha demostrado que los virus acoplan los procesos celulares a sus propias necesidades y reclutan
componentes celulares, especialmente mediante la formación de heterocomplejos funcionales entre las proteínas del
huésped y del virus. La imposibilidad de establecer una interacción puede causar el fallo del ciclo infeccioso, presentando
una resistencia pasiva, siendo el primer nivel de resistencia. Cuando los virus detectan factores del hospedero
compatibles para multiplicarse, una segunda resistencia aparece basada en mecanismos de la inducción de la defensa
activa: principalmente los genes R, las fitohormonas y la interferencia de ARN.

2.- Resistencias recesivas y factores del hésped necesarios para la infección viral

Se proponen dos hipótesis para mecanismos subyacentes a las resistencias recesivas a patógenos. La primera sugiere la
participación de un inhibidor o regulador negativo de los mecanismos de defensa de las plantas. Hasta el momento, este
escenario sólo se ha demostrado para el gen mlo que confiere resistencia en la cebada al oídio (Hongo). Recientemente,
RYMV2, un gen de resistencia recesiva al virus del moteado amarillo del arroz (RYMV), se ha asociado con un gen
homólogo de A. thaliana, CPR5, el cual es conocido por ser un mecanismo de defensa regulador. Sin embargo, la hipótesis
más aceptada propone que la resistencia recesiva es la consecuencia de la mutación o pérdida de un factor del huésped
específicamente necesario para el éxito del proceso de infección. Por lo tanto, para cada etapa viral, la compatibilidad
entre plantas y virus depende de interacciones entre genes codificados por el virus y el genoma del huésped. En
comparación con otros grupos de patógenos, los genes de resistencia recesiva están sobrerrepresentados en las
interacciones entre plantas y virus (aproximadamente el 50%). A diferencia de la resistencia a hongos o bacterias, donde
la mayoría son dominantes. Además, la mayoría de las resistencias recesivas identificadas en los cultivos confieren
protección a potyvirus, el género más grande y económicamente más destructivo de virus de plantas.

3.- Resistencias de plantas mediadas por el factor de traducción eIF4E

Los potyvirus tienen un genoma de ARN(+) monocatenario, que posee una cola de poli(A) en su extremo 3' y en el extremo
5' se une a una proteína codificada por virus (VPg). El VPg ha demostrado ser uno de los determinantes virales para la
compatibilidad entre plantas y virus. Para la búsqueda de sus socios celulares se han realizado ensayos de doble híbrido
en levaduras y ensayos de unión in vitro, demostrando que la VPg (o su precursor de NIa) de varios potyvirus puede
interactuar con el factor de iniciación de traducción eucariótico 4E(eIF4E) y / o su isoforma (eIF- (Iso) 4E). Durante la
última década, un enfoque de "gen candidato" reveló que un gran número de genes de resistencia natural recesiva
corresponde a alelos de genes eIF4E o eIF(iso)4E de muchas especies de plantas. Además, el análisis de plantas knockout
(KO) y plantas knockdown (silenciadas) afectadas en la expresión del gen eIF4E y/ o eIF (iso) 4E mostró ser resistente a
la infección viral, destacando aún más el requerimiento de estos factores celulares para el éxito de la infección por
potyvirus. Rápidamente, estas observaciones se han extendido a otras familias de virus, que implican Bymovirus,
Cucumovirus, Ipomovirus, Sobemovirus, Carmovirus y Waikivirus, lo que sugiere que eIF4E contribuye a un amplio
mecanismo de plantas suceptibles a virus. También existen genes que proporcionan resistencia parcial o que son
componentes de resistencias poligénicas. Por ejemplo en el pimiento, el locus pvr2 controla una resistencia parcial frente
a algunos patotipos del Virus Y de la papa (PVY). Del mismo modo, en la lechuga, mol1 y mol2 parecen estar asociados
con la ausencia de acumulación de Virus del Mosaico de la Lechuga (LMV) a nivel celular y una acumulación reducida de
LMV sin aparición de síntomas, respectivamente.

4.- Los virus de las plantas reclutan la maquinaria de traducción del huésped

En eucariotas, eIF4E pertenece al complejo eIF4F, cuya función principal se basa en la adhesión de ribosomas en el
extremo 5' del ARN mensajero celular (mRNAs) para iniciar la síntesis de proteínas. El complejo eIF4F incluye el eIF4E,
que se une al extremo 5 'de mRNAs y eIF4G, una proteína que interactúa con muchos componentes de la maquinaria de
traducción. En plantas, un segundo complejo eIF4F, eIF (iso) 4F, incluye isoformas eIF(Iso)4E y eIF (iso)4G. En el arroz, se
demostró que los genes rym1 y tsv1 que confieren resistencia al virus del motedo amarillo de arroz (RYMV) y al virus
esférico tungro del arroz (RTSV), codifican la proteína eIF (iso) 4G. De acuerdo con estos resultados, el análisis de genética
inversa demostró que eIF4G funciona como un factor de susceptibilidad para la infección por potyvirus, cucumovirus y
carmovirus. Además, estudios revelaron que la infección por potyvirus requiere reclutamiento de eIF4E y eIF4G de forma
selectiva y coordinada.

En la última década, otros componentes pertenecientes a la maquinaria de traducción eran necesarios para la
multiplicación de virus, incluyendo el factor de iniciación de la traducción 4B (eIF4B), los factores de elongación de la
traducción 1A Y 1B (eEF1A y eEF1B) y proteínas de unión a poli (A) 2, 4 y 8 (PABP 2, 4 y 8).

5.- En busca de otros genes recesivos

Se han identificado otros genes de resistencia recesiva que no codifican factores de iniciación de la traducción. Una
estrategia de clonación explora la variabilidad de la cebada natural y revela recientemente el papel clave de la PDI5-1
(Proteína Disulfuro Isomerasa 5-1) en la resistencia recesiva a Bymovirus. Otro gen de resistencia recesiva llamado ra que
bloquea el transporte vascular del virus A de la papa (PVA) fue caracterizado genéticamente en la papa y parece estar
vinculado a un grupo de genes, incluyendo genes de resistencia dominantes como Ry y Na. Los genes tom1 y tom2 de
Arabidosis codifican proteínas transmembrana y son necesarios para la replicación del tobamovirus, se observó que los
mutantes de tom1 y tom2 no son compatibles con la acumulación de TMV en células individuales.

6.- Genes dominantes

Muchos de los genes de resistencia identificados en interacciones planta-patógeno son de la clase NBS-LRR (proteínas
con repeticiones ricas en leucina del sitio de unión a nucleótidos). Los miembros de esta clase a su vez se han subdividido
basándose en la presencia de un dominio de receptor tipo toll/interleucina-1 o un dominio de bombina enrollada (CC) en
el extremo N-terminal. Estos genes de resistencia (R) no están limitados a la protección contra virus, sino que intervienen
en la resistencia contra prácticamente todos los tipos de patógenos de plantas. Se cree que el producto de estos genes
de resistencia participa en un sistema que reconoce directa o indirectamente los productos del gen de avirulencia (avr)
de patógenos, esto produce el establecimiento de la llamada interacción 'gen por gen'. El reconocimiento indirecto de
los factores avr se plantea en la llamada “hipótesis de guardia”, donde se propone que una proteína R (protector) se
asocia constitutivamente con una proteína celular huésped (guardee), manteniendo el complejo en un estado inactivo
en ausencia de patógeno. Uno de los genes R mejores estudiados es el gen Rx1 que codifica una proteína CC-NBS-LRR
típica e interviene en la resistencia al virus de la papa X (PVX) mediante el reconocimiento de PVX CP (determinante de
Avr). Se ha demostrado que el dominio CC de Rx1 forma un heterodímero con la activación celular de ranGTPasa 2
(ranGAP2), dicha interacción es necesaria para la función Rx1. Se ha propuesto que ranGAP2 podría interactuar (directa
o indirectamente) con PVX CP, provocando un cambio conformacional en el resto de la proteína y llevando a Rx a cambiar
a estado activo. En cambio en TMV su gen de resistencia muestra una estructura tipo TIR-NBS-LRR que interactúa
directamente con el factor avr del TMV. Además se sabe que la proteína NRIP1 reclutada entre el cloroplasto y el
citoplasma y el núcleo, y cuya interacción con la replicasa y el gen N es necesaria para una resistencia completa al TMV.
Sin embargo se ha identificado al NRG1 (gen N requerido 1) de estructura CC-NBS-LRR como un factor celular requerido
para la resistencia a TMV, esto es una evidencia emergente de que muchas resistencias a enfermedades reclutan más
que una sola proteína NBS-LRR y que las proteínas NBS-LRR también pueden actuar en las vías de señalización en cascada.
En las plantas, SGT1 (supresor del alelo G2 de SKP1), HSP90 (proteína de choque térmico) y RAR1 (requerido para
resistencia M1) forman un complejo de chaperona molecular, que consiste en mantener las proteínas NBS-LRR en una
forma funcional pero activa.

La mayoría de las veces, la activación de los genes R se asocia con una respuesta de hipersensibilidad (HR), un fenómeno
que implica la muerte programada de los infectados y, a menudo, de células vecinas. , una de las consecuencias de la
reacción de hipersensibilidad es confinar el patógeno en toda la lesión hipersensible y prevenir cualquier propagación
del patógeno en la planta. El mejor ejemplo característico de tal situación es el gen Rx1, que confiere una resistencia
extrema asociada con una inhibición muy temprana de la replicación del virus sin ningún signo de muerte celular
hipersensible. Sin embargo, la sobreexpresión del factor avr de PVX (el CP) en Nicotianas transformada en Rx. activa la
muerte celular. En Arabidopsis, el complejo EDS1 / PAD4 / SAG101 regula la resistencia mediada por HR contra el virus
de la arruga (TCV).

Los genes RTM fueron los primeros genes clonados no-NBS-LRR que presentaron resistencia contra virus. Se demostró
que al menos cinco de estos genes dominantes RTM están implicados en la resistencia de la planta hacia TEV, LMV y PPV.
Se propuso que los miembros de este grupo de genes pueden formar un complejo multiproteína residente en el floema
que está involucrado en el bloqueo del movimiento de potyvirus a larga distancia. Un ejemplo de esto se observa en el
ToMV,( virus del mosaica del tomate), cuyo gen Tm-1 codifica una proteína con estructura de barril TIM no NBS-LRR. La
interacción de la replicasa viral con la proteína Tm-1 se ha observado que deteriora fuertemente la replicación del
genoma de ToMV, lo cual produce resistencia mas no HR.

7.- Hormonas y resistencia sistémica adquirida

Las hormonas vegetales desempeñan un papel importante en la regulación de las redes de señalización involucradas en
las defensas de las plantas, se presentan en bajas concentraciones, esenciales para la regulación del crecimiento,
desarrollo, reproducción y supervivencia de las plantas frente a las tensiones de origen biótico y abiótico. Durante la
activación de resistencia mediada por R, las respuestas celulares producidas en el sitio de infección se emiten a tejidos
distantes no infectados, lo que produce una resistencia o estado de susceptibilidad reducida que puede seguir siendo
eficiente durante varias semanas. Este fenómeno se conoce como SAR. Durante la infección viral se requiere la
acumulación endógena de ácido salicílico lo que resulta en la reprogramación transcripcional de una batería de genes
que codifican proteínas relacionadas con la patogénesis (PR). El ácido jasmónico (JA) también está fuertemente
involucrado en la defensa contra virus. JA parece regular negativamente la resistencia local al TMV en el tabaco, pero es
esencial para la resistencia sistémica al TMV. Hormonas como la abscísica, la auxina, el ácido giberélico, la citoquinina y
los brasinoesteroides y las hormonas peptídicas desempeñan un papel en la defensa de las plantas y podría estar
igualmente involucrado en interacciones planta-virus.

8.- Silenciamiento del ARN

Este proceso involucra la degradación de ARN bicatenarios (ARNds) en pequeños ARN interferentes (ARNip) por una
endonucleasa, que se denomina Dicer. Las siRNA están integradas en un complejo inducido por RNA (RISC) que luego
degrada los RNAs. Pueden distinguirse al menos tres procesos básicos de silenciamiento: silenciamiento de ARN
citoplásmico (o silenciamiento génico postranscripcional) mediado por ARNip, silenciamiento mediado por microARNs
codificados en plantas (miR-NA) y silenciamiento génico transcripcional (TGS) mediado por metilación de ADN dirigida
por ARNsi e histoneproteínas. Los virus de plantas comúnmente tienen elementos de estructura de doble cadena
bicatenarios en sus ARN genómicos o intermedios de ARN producidos durante su replicación. Estas moléculas están
dirigidas por la maquinaria de silenciamiento de ARN para producir ARN pequeños derivados de virus (svARN). Estos
svRNA también se producen, a través de mecanismos poco claros, a partir de virus de ADN. La integración de los svARN
en el complejo del RISC conduce a la degradación específica de la secuencia de ARN virales y a la generación de una señal
silenciadora móvil, que se propaga entre las células a través de plasmodesmos y a través de largas distancias a través del
floema. Esto activa el silenciamiento del ARN en células no infectadas y es notablemente responsable del fenómeno de
recuperación de la planta. Los virus han desarrollado diversos mecanismos para evitar el silenciamiento, sobre todo
mediante la expresión de supresores virales específicos del silenciamiento del ARN. Muchas proteínas de virus no
relacionadas poseen actividades supresoras de silenciamiento además de sus otras funciones, y los supresores de
silenciamiento han sido identificados para casi todos los tipos de virus de plantas.

8.- Inmunidad vegetal contra virus


La capacidad de cada organismo para discriminar entre las moléculas propias y las no propias se da a través de la acción
de los receptores de reconocimiento de patrones (PRR) con los PAMP (patrones moleculares asociados a patógenos). El
reconocimiento de PAMP por PRR activa la inmunidad activada por PAMP (PTI). Para contrarrestar esta estrategia de
defensa, los patógenos exitosos despliegan proteínas efectoras, cuya función principal es evadir / interferir con la PTI. A
su vez, algunas plantas han desarrollado proteínas R para bloquear estos efectores que conducen a la inmunidad
desencadenada por efectores (ETI). Por ejemplo BAK1 (receptor quinasa 1 asociado a BRI1), uno de los reguladores clave
de las vías de la planta PTI identificadas hasta ahora, y su parálogo BKK1 (cinasa tipo BAK1) 1) son necesarios para la
resistencia de Arabidopsis, sugiriendo que estas dos proteínas también podrían modular las vías inmunes implicadas en
las interacciones planta-virus.

Estos procesos de defensa aseguran un sistema inmunitario de plantas altamente robusto, efectivo en diferentes etapas
de la colonización de la planta: (1) durante los eventos de infección temprana en la primera célula infectada, (2) durante
el movimiento de célula a célula de partículas virales y (3) durante la infección sistémica de todo el organismo.

Observaciones Finales:

Se ha logrado un progreso en la comprensión de la infección de las plantas por los virus y en la explotación de este
conocimiento para resolver los problemas agronómicos mediados por virus. Las fuentes genéticas naturales de
resistencia se han explotado extensamente para desarrollar plantas resistentes a virus. Sin embargo, los virus de plantas
han evolucionado y han adquirido la capacidad de superar muchas de las resistencias. La aparición de la tecnología
TILLING (targeting induced local lesions in genome) o Eco-TILLING representan una buena alternativa pues permite
generar o identificar variaciones adicionales en los genes existentes, en lugar de introducir nuevos genes en el genoma
de la planta. Sin embargo, esto requerirá otros importantes esfuerzos de investigación hacia la identificación de factores
de susceptibilidad adicionales y su papel en los ciclos virales para desarrollar nuevas resistencias recesivas, combinadas
con la comprensión de las relaciones, a nivel de toda la planta o de los diversos mecanismos de defensa de la planta
huésped. Esto deberá incluir también estudios sobre la durabilidad de tales resistencias, usando por ejemplo, varios
genes de resistencia (denominados resistencias piramidales) para minimizar la capacidad de infección de los virus
vegetales.

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