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LAS ORGANIZACIONES INDÍGENAS

En las últimas décadas y especialmente en los años noventa surgieron y se multiplicaron movilizaciones
indígenas en diversos países de América Latina. Aun cuando éstas daban cuenta de formas e intensidades
diferentes, apelaban en común al reconocimiento de derechos dentro del marco de los Estados nacionales
(Stavenhagen 1997). En este contexto histórico, también se destacaron la formulación y aplicación de
marcos jurídicos e institucionales de carácter internacional de derechos de los pueblos indígenas,
contribuyendo a impulsar estos procesos movilizadores de re-etnificación identitaria y de etnogénesis que
revelaron la existencia de un nuevo actor indígena que iba a desplegar estrategias políticas específicas, en
las que particularmente las alianzas con otros actores fueron y siguen siendo de fundamental relevancia
(Brysk 2009; Martí 2004; Ortiz 2012). Aquello no es casual si se considera que la re-etnificación se constituye
en el ámbito relacional, a través de la interacción entre los espacios locales y supralocales, e incide en la
forma y contenidos discursivos de los actores, redefiniendo y reposicionando sus identidades y sus
estrategias de acción política (Espinoza 2011).

Para comprender la política indígena contemporánea es importante el concepto de etnicidad (Bartolomé


2002; Bello 2004; Bengoa 2007), concebido como aquella identidad que se convierte en eje de acción
política y de visibilidad pública de acciones indígenas en la sociedad. Con ello se da cuenta de un proceso
social y relacional en cuyo interior se construye la condición étnica de un grupo específico (Bello 2004;
Martí 2004 y 2010).

Es importante señalar que la conformación de redes, especialmente en América Latina, se debe tanto a
factores endógenos como exógenos (Martí 2004; Serbin 2002). Desde las bases locales y el trabajo de
organismos no gubernamentales (ONG) hasta la incidencia de las agendas y fondos de los organismos
multilaterales.

Estas redes no son en lo absoluto homogéneas u horizontales porque en aquellas han confluido actores

con distinta capacidad de agencia y esto incide en el devenir de su acción política (Segato 1999). Este tejido
constituye redes de poder, entendiendo la complejidad en la relación de estos actores que directa e
indirectamente participan allí. Asimismo, estas redes son comprensibles dentro del marco de la movilización
indígena y, por lo tanto, conllevan acción colectiva contenciosa. En este sentido, se percibe una realidad
conflictuada, en la que emergen aliados y antagonistas (Melucci 2002; Tarrow 2011).

No se puede desconocer, por otro lado, que estas redes transnacionales y la construcción del sujeto
indígena que allí se revela han incidido en e influenciado la creación del régimen de derecho internacional
que ha instalado la multiculturalidad y la aplicación de políticas de reconocimiento hacia los pueblos
indígenas (Gros 1999). Igualmente, el activismo de estas redes se incentiva por la existencia de este régimen.

Con todo, es interesante observar que existe en la política y en el movimiento indígena una inclinación
hacia lo transnacional. Esta tendencia respondería a un mayor nivel de confianza de los actores hacia este
ámbito, cuando sus demandas no son acogidas por las instituciones políticas o jurídicas nacionales (Martí
2004). Se observa de esta forma un uso estratégico de la acción colectiva: actuar globalmente para
promover cambios a nivel local.

El escenario descrito da cuenta de cómo la etnicidad se complejiza debido a que no sólo se constituye en
relación con y en oposición al Estado, actor que por lo demás ha desplazado su capacidad de agencia en
beneficio de otros agentes económicos y organismos multilaterales internacionales. Esto no significa que
aquel deje de estar presente en la reificación de fronteras, a través de la política de la diferencia (Gros 1999).
Por el contrario, el Estado también ha contribuido a la construcción del sujeto político indígena, entre otros
aspectos, levantando procesos de etnogénesis, es decir, haciendo emerger identidades y sigue siendo el
principal objeto de interpelación para los pueblos indígenas.

Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) es una instancia de coordinación de las


organizaciones indígenas andinas de Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia. Se constituyó el 17 de julio del
2006 en su Congreso Fundacional realizado en Cusco, Perú. Su principal objetivo es el pleno ejercicio de
los derechos de los pueblos indígenas, en particular la autodeterminación, el territorio, la consulta y
consentimiento previo, libre e informado, contra la criminalización de las demandas y la militarización de
los territorios. Su propuesta central es la construcción del Buen Vivir y de Estados Plurinacionales. Para ello
realiza investigaciones y trabaja por la reconstitución de los pueblos indígenas y su articulación continental
y con el conjunto de los movimientos sociales; y desarrolla alternativas de incidencia política en los foros
internacionales.
La Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – CAOI, con sede en Colombia, de la mano y en
respaldo a una de sus organizaciones base como es la Organización Nacional Indígena de Colombia –
ONIC, como parte de sus apuestas de relacionamiento, diplomacia e incidencia política en los países
andinos y continental, ofrece papel como observadora y acompañante en la implementación de los
Acuerdos de Paz en Colombia.

De acuerdo a sus mandatos la CAOI, como organización de diplomacia indígena internacional, se propone
como organización observadora y acompañante de los Pueblos Indígenas de Colombia, ante la Comisión
de Alto Nivel para el seguimiento en la implementación de los Acuerdos de Paz firmados en Colombia entre
las FARC- EP y el Gobierno Nacional; y próximo acuerdos con el ELN. Propósito que fue radicado en oficio
este 19 de enero al Comisionado de Alto Nivel para lo propio.

La CAOI está conformada por organizaciones con cobertura nacional de Colombia como la ONIC, en
Ecuador – ECUARUNARI, en Perú – CIAP y en Bolivia con CONAMAQ; amplía su radio de acción en
Argentina y Chile. Así mismo, afianza su alianza estratégica con el Consejo Continental de la Nación Guaraní
(CCNAGUA) con cobertura en Paraguay, Argentina, Bolivia y Brasil.

Acorde a su misión, la CAOI propende por la diplomacia en la construcción de Estados Plurinacionales y


pluriétnicos, la defensa de los derechos territoriales, la lucha contra la criminalización de las resistencias, el
respeto y la vigencia de los derechos humanos, con estrategias para minimizar el cambio climático, y la
globalización de la filosofía de vida y el paradigma del Buen Vivir.

En este orden, ha logrado interactuar e incidir en las Conferencias de los Estados partes sobre la convención
del cambio climático (COP); en la reunión plenaria de Alto nivel de la Asamblea General de las Naciones
Unidas, conocida como ‘Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas’; en Nueva York, estableció junto a
las demás organizaciones subregionales una mesa de diálogo con el Banco Mundial sobre las salvaguardas
de los derechos de los Pueblos Indígenas, y una propuesta de un Fondo Especial para el Desarrollo y el
Buen Vivir de los Pueblos Indígenas. Actualmente, asume la dinámica de la Coordinación General del Foro
Indígena del Abya Yala (FIAY) y la puesta en marcha del VI Cumbre Continental de los Pueblos a realizarse
en el 2018.

Por ello, ratifica su apuesta de motivar a acciones conjuntas las organizaciones indígenas, sociales y políticas,
a construir una agenda continental en la lucha contra el extractivismo neoliberal de invasión en los
territorios indígenas, cuyas practicas ya vienen acarreando desastres humanitarios al desconocer los
derechos fundamentales a la Consulta Previa, el Consentimiento Previo Libre e Informado, y con ello la
estrategia de reglamentar las Consultas Previas para restringir los derechos de los Pueblos Indígenas.

Estas apuestas, entre otras hacen parte de la agenda política que en su planeación vislumbra el nuevo
Consejo directivo de la CAOI, quienes recibieron la transferencia de sus nuevas responsabilidades por parte
del coordinador saliente, Gerardo Jumí Tapias – por ONIC, con un significativo ritual de armonización y
entrega de bastones de la Paz. Acto que fue realizado ante medios de comunicación y autoridades
indígenas, en el auditorio ‘Kimy Pernía Domicó’ sede ONIC, en Bogotá Colombia, el pasado jueves 19 de
Enero.

Objetivos:

Objetivo 1: Defensa de la tierra, territorios y unidad con la Madre Naturaleza.

Objetivo 2: Construcción de Estados Plurinacionales y sociedades interculturales.

Objetivo 3: Implementación de derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Objetivo 4: Reconstitución de nuestros pueblos y consolidación de su articulación internacional e


institucionalidad de la CAOI.

Objetivo 5: Desarrollar la legitimidad y las alternativas en la incidencia política internacional del movimiento
indígena.

Objetivo 6: No criminalización de las demandas indígenas y desmilitarización de nuestros territorios.

Objetivo 7: Defensa de los derechos de los pueblos y promoción del Buen Vivir frente a la crisis climática.

Objetivo 8: Fortalecer y legitimar la participación de las mujeres indígenas en las organizaciones y en las
instancias nacionales e internacionales.