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ISEGORIA 57 N-3_Maquetación 1 6/11/17 11:40 Página 617

ISEGORÍA. Revista de Filosofía Moral y Política


N.º 57, julio-diciembre, 2017, 617-634, ISSN: 1130-2097
doi: 10.3989/isegoria.2017.057.10

¿Es sostenible una ética de la inmanencia


discursiva en Foucault?
Is Sustainable an Ethic of Immanence
discursive in Foucault?
JUAN CARLOS SÁNCHEZ ANTONIO*
Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca

RESUMEN. En este artículo nos proponemos ex- ABSTRACT. In this article I pretend to show, ba-
poner, a partir de los límites conceptuales en- sed on the conceptual limits found in the Mi-
contrados a los planteamientos arqueo-genealó- chel Foucaults’s archeo-geanological founda-
gicos de Michel Foucault, la posibilidad de tions, the possibility of posing, in two
plantear, en dos momentos –arqueo-genealógico moments, –archeo-geanological and govern-
y gubernamental–, una “ética de la insubordina- mental–, the idea of “reflexive insubordination
ción reflexiva”. Es decir, una “ética de la liber- ethics”. Which means an “immanent freedom
tad inmanente” al débil que al decir su palabra, ethics” that allow “the weak ones” to say its
denuncia y al denunciar cuestiona al tirano y su word, to demand and to question the tyrants
mundo al habar y actuar con –y por– los otros. and its won world by talking and take action
Esta ética de la intersubjetividad planteada como with and for its peers. This ethics of intersub-
una ética de la insumisión concertada, crítica y jectivity, posed as concerted draft evasion, cri-
deliberada, pensamos, puede derivar de ciertas tic and deliberated, I think, can derivate from
“condiciones enunciativas” encontradas en las certain “enunciative conditions” found in the
dos últimas investigaciones concernientes al “de- two most recent researches involving “truthful
cir veraz” o el “hablar franco” expuestos en El speech” shown in the papers El gobierno de sí
gobierno de sí y de los otros (1982-1983) y El y de los otros (1982-1983) and El coraje de la
coraje de la verdad (1983-1984). verdad (1983-1984).

Palabras clave: Arqueo-genealogía; guberna- Key words: Archaeo-Genealogy; Governability;


mentalidad; ética de la inmanencia discusiva; Ethics Discursive Immanence; another Life and
vida otra y mundo otro. another World.
c
*
ORCID iD: http://orcid.org/0000-0002-0532-3293 zarathustra100@hotmail.com
Copyright: © 2017 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia
de uso y distribución Creative Commons Attribution (CC-by) España 3.0
[Recibido: mayo 2016 / Aceptado: enero 2017] 617
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Juan Carlos Sánchez Antonio

Introducción en términos de “gobierno”. Se trata, ahora,


de relaciones de poder y saber flexibles,
Quizás muchos estén de acuerdo en pen- abiertos y transformables.
sar –a primera vista– que el problema de Bajos estos dos enfoques, Foucault
la ética (la libertad) es un tema eclipsado elabora un trabajo histórico que explica
por el análisis del saber y del poder. Así cómo los sujetos son constituidos por las
mismo, otros podrán aceptar que la ética prácticas sociales. Es decir, revela cómo el
(re) aparece posteriormente como un ele- poder social conforma a los sujetos “lo-
mento nuevo en las últimas investigacio- cos”, “enfermos”, “criminales” o “anor-
nes foucaultianas. Consideramos, por el males” en el campo socio-enunciativo.
contrario, que el tema de la ética fue y es Pero, al mismo tiempo, se piensa que este
inmanente al ejercicio del poder (y el sa- poder social no sólo constituye, sino que
ber) y, más aún, a las prácticas del “decir también es una fuerza plástica, flexible,
veraz” (del débil) expresadas en las “tec- disputable y transformable por los agentes
nologías del yo” como un ejercicio activo situados en un campo social.
que cuestiona e invita a una “vida nueva” Por ejemplo, para la Historia de la lo-
y un “mundo otro”. Sin embargo, hablar cura (1961) y El nacimiento de la clínica
de una “ética del hablar franco” o una (1963) el sujeto “loco” y “enfermo” son
“ética del discurso” en Foucault, quizás re- explicados como el resultado de un con-
sulte para muchos aún difícil. Por ello, lo junto de prácticas “asilares”, “médicas”,
que nos proponemos aquí es subrayar la “clínicas” y “hospitalarias”. Mientras que,
necesidad de plantear una “ética de la ver- en Las palabras y las cosas (1968), la fi-
dad” inmanente a la práctica del hablar va- gura del “hombre” –y con ello, las ciencias
leroso del débil. humanas– es el resultado de las fuerzas
discursivas, de las estructuras movibles y
¿Es posible una ética discontinuas del entramado enunciativo.
de la inmanencia discursiva? En definitiva, estas tres obras son, en lo
fundamental, las que explicaron desde el
Para dar una respuesta a esta pregunta, conjunto arqueológico la constitución his-
estructuramos la exposición en dos partes. tórica de los sujetos.
Uno que concierne al momento “arqueo- Por su parte, Vigilar y castigar (1975)
genealógico” y el segundo denominado e Historia de la sexualidad I (1976) ex-
“gubernamental”. El primer nivel de re- presan al sujeto “criminal” y “anormal” no
construcción refiere al diagnóstico socio- como una función variable y compleja del
discursivo de la modernidad. Foucault re- plexo discursivo –como lo explicó la ar-
aliza en este análisis estudios acerca de las queología–, sino –a partir del horizonte
“formaciones discursivas” y los “disposi- metodológico de la genealogía, que no
tivos de poder” en las sociedades europeas cancela ni abandona a la arqueología–
modernas. En el segundo periodo, traza de como un resultado de las prácticas (no
una forma visible el papel de la ética y la discursivas) institucionales, económicas,
libertad en la redefinición del poder-saber jurídicas y políticas.

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Tanto en la arqueología y la genealogía El nacimiento de la biopolítica (1978-


los sujetos –y la subjetividad– son descri- 1979), Foucault no cancela el punto de
tos desde el campo socio-enunciativo. El vista de la arqueología y la genealogía. Al
“sujeto auto constituyente” –propia de la contrario, lo que hace es llevar más lejos
filosofía de la conciencia– es descentrado ambas perspectivas para plantear temas y
y pasa a ser explicado como una función problemas que no aparecen de forma clara
discursiva y social. En esta perspectiva, en sus anteriores investigaciones arqueo-
los sujetos son vistos como “campos de genealógicas. 2
fuerzas”1 receptivos, debilitados por el po- Ciertamente, con la gubernamentali-
der de la acción impersonal del discurso y dad,3 el punto de vista arqueológico y ge-
del campo social. Los sujetos aparecen, nealógico vuelve a ser reinterpretado para
desde esta óptica, como resultado de la definir las relaciones de poder como un
composición social, disciplinar y normali- campo “abierto”, “reversible” y “flexi-
zadora del discurso y el poder. ble”.4 Ahora, con la noción de guberna-
Ahora bien, Foucault al explicar el pro- mentalidad, se pueden entrever al menos
ceso social e impersonal que constituye las cuatro conceptos que acompañan las últi-
subjetividades, en ambos enfoques no puede mas investigaciones referidas a las “tec-
clarificar cómo éstas pueden subvertir los nologías del yo”. Las nociones de “crí-
dispositivos sociales. Jürguen Habermas tica”, “libertad”, “derecho” y el “decir
(1988, 1989), Axel Honneth (2009) entre veraz” aparecen mejor matizadas en sus
otros, dirigieron sus críticas al señalar el últimos trabajos. Estas concepciones –que
enclaustramiento del sujeto en la “razón re- se articulan sobre la base de la guberna-
glamentadora”. Cada uno señala, a su ma- mentalidad–, permiten, a nuestro parecer,
nera, la falta de un sujeto con competencia encontrar ciertas “condiciones enunciati-
crítica y “dialógica” para establecer “rela- vas” y el “principio de homología” en el
ciones intersubjetivas” transformadoras. Es ejercicio deliberativo de los débiles que
justo, en este punto, donde resulta compli- puede contribuir en la construcción de una
cado hablar de una “ética de la insumisión “ética de la insubordinación reflexiva”.
reflexiva” por parte de los individuos. Por ejemplo, en un interesante texto ti-
Es en el momento “gubernamental” tulado ¿Qué es la crítica? (1978), Fou-
donde Foucault, consciente de los límites cault –justo después de unos meses de im-
metodológicos de su arqueología y gene- partir su curso lectivo, titulado Seguridad,
alogía, genera un punto de inflexión en sus territorio, población (1977-1978)– aborda
instrumentos de análisis, para replantar, en la noción de crítica como una compleja
sus últimas investigaciones, una nueva re- “actitud crítica” que cuestiona “los acon-
lación entre el “saber”, el “poder” y los tecimientos que nos han llevado a consti-
“modos de subjetivación” desde una triple tuirnos y a reconocernos como sujetos de
perspectiva articulada en la noción de “gu- lo que hacemos, pensamos, decimos”
bernamentalidad”. Bajo este nuevo marco (Foucault, 2001a, 1393).
de desciframiento, explorado en Seguri- En este sentido, la crítica entendida
dad, territorio, población (1977-1978) y como un ethos o modo de vida crítico, re-

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sulta ser una dimensión importante del ción de poder; la esclavitud no es


pensamiento que cuestiona la procedencia una relación de poder cuando el
social de las prácticas, dibuja sus límites y hombre está encadenado (en este
la posibilidad de transformarlas. En todo caso se trata de una relación física
caso, ella permite “definir las condiciones de coacción), sino justamente
bajo las cuales el uso de la razón es legí- cuando puede desplazarse y en úl-
timo para determinar lo que se puede co- tima instancia escapar. En conse-
nocer, lo que se debe hacer y lo que cabe cuencia, no hay una confrontación
esperar” (Foucault, 2001a, 1386). Con cara a cara entre el poder y la liber-
todo esto, lo que encontramos con la “ac- tad que sea mutuamente exclusiva
(la libertad desaparece ahí donde se
titud crítica” es la posibilidad de un sujeto
ejerce el poder) sino un juego mu-
con acción crítica, que cuestiona y pro-
cho más complicado. (Foucault,
blematiza su modo de actuar y, con ello, la
2001a, 1056-157).
posibilidad de ser de otro modo.5
Ahora bien, dadas estas condiciones
El tema de la libertad es matizado en la
encontradas en la noción de crítica, indis-
nueva definición que da Foucault al poder.
pensables para comprender la dimensión
No se trata de ante anteponer la libertar al
reflexiva en los sujetos, aparece otro ele-
poder o decir que la libertad es la otra
mento clave en la nueva definición del
cara del poder, como parece leerse en La
poder. Por ejemplo, Foucault en El sujeto
historia de la sexualidad I (1976). Ahora,
y el poder (1982), redefine el poder como
ambos momentos son mutuamente nece-
gobierno que incluye –retrospectiva-
sarios al grado que ésta nueva relación
mente– la noción de libertad. Así:
permite entender las relaciones de fuerza
como un campo abierto, reflexible y trans-
Cuando se define el ejercicio del po-
formable. Al grado que, cuando despare-
der como un modo de acción sobre
cen estos espacios de libertad y flexibili-
las acciones de los otros, cuando se
caracterizan estas acciones por el dad en el juego estratégico de conducir la
“gobierno” de los hombres, de los conducta de los otros, dejan de ser rela-
unos por los otros –en el sentido más ciones de poder y se convierten en rela-
amplio del término– se incluye un ciones de dominación. De hecho ahora:
elemento importante: la libertad. El
poder se ejerce únicamente sobre la libertad bien puede aparecer como
“sujetos libres” y sólo en la medida la condición para ejercer el poder (al
en que son “libres”. Por esto quere- mismo tiempo que es su precondi-
mos decir sujetos individuales o co- ción, ya que es necesario que la li-
lectivos, enfrentados con un campo bertad exista para que el poder pueda
de posibilidades, donde pueden tener ejercer, y a la vez ser su soporte per-
lugar diversas conductas, diversas manente, ya que sin la posibilidad de
reacciones y diversos comporta- resistencia, el poder podría ser equi-
mientos. Ahí donde las determina- valente a la imposición física). Por
ciones están saturadas, no hay rela- esta razón no puede separarse la re-

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lación entre el poder y el rechazo de nuestro actual modo de proceder y de ser.


la libertad a someterse completa- En este punto, la libertad es condición no
mente. La relación de poder y la re- sólo del poder, sino de la ética como re-
beldía de la libertad no pueden, pues, flexión moral. En este sentido, argumen-
separarse. (Foucault, 2001a, 1057). tamos que la actitud crítica es una actua-
lización práctico-política y reflexiva de la
La libertad se muestra como un com- libertad (ética) en tanto hacemos uso de
ponente fundamental para comprender los nuestra propia razón en sentido kantiano.8
procesos gubernamentales.6 Ella se mues- Sin embargo, cabe aclarar que la libertad
tra como condición o más aun como pre- no es una esencia o dato previo a todo po-
condición para ejercer el poder. Se sabe der y a toda moral. Más bien, la libertad se
que para que existan relaciones de poder produce a sí misma (y lo social) en cuanto
es necesario al menos dos condiciones. se relaciona inmanente con el poder–saber
Primero, que la persona que ejerce una y la ética (la subjetividad).9 La libertad es
acción sobre la acción del otro sea un su- inmanente al poder y la reflexión crítica de
jeto libre, al mismo tiempo que el indivi- lo que somos en cuanto se relacionan en-
duo que la padece igual tenga la libertad tre sí. Por lo tanto, al vincularse se pre-
de rechazar, evadir o invertir las relaciones sentan como elementos “co originarios”
de poder. La libertad, en ambos casos, es tanto en su producción y como en su ac-
ontológicamente primero para producir tualización social.
relaciones de poder y resistencias. Por su parte, J. Rajchman, considera
Ahora, la libertad no sólo es condición que la libertad “no procede de una república
para el ejercicio del poder, sino también de racional de sujetos autónomos, sino que
la “ética como práctica de la libertad refle- procede de un cuestionamiento incesante
xionada” (Foucault, 2001a). Es decir, los su- de los hechos históricos de la identidad”
jetos, tanto el que ejerce el poder, pero so- (Rajchman, 1995, 216). Aquí J. Rajchman
bre todo el que la padece, tiene, desde un parece depender el surgimiento de la liber-
principio, es decir, desde su constitución tad de la actitud crítica como cuestiona-
como sujeto social, siempre inherente la miento permanente de los fenómenos de
posibilidad de una práctica-política de la li- dominación de la identidad. Pareciera ser
bertad reflexiva. La libertad es en sí misma que la crítica abre el espacio para que el po-
política y ética reflexiva. La libertad es vir- der se ejerza y por ello la libertad se produce
tualmente (según los términos de Gilles De- gracias al ejercicio crítico y no a la inversa.
leuze)7 condicionante, se actualiza o se con- Y en otro momento precisa, la libertad es
cretiza en reflexión moral y acción política “la condición de un ‘trabajo indefinido’ de
cuando los sujetos son capaces de hacer pensamiento, de acción e invención propia.
uso de su propia razón crítica sobre su ac- A título de ello trató de introducirla en la po-
tuar en el mundo. lítica y en la ética. Para ser libre, sostenía,
La reflexión crítica aparece como una debemos de ser capaces de cuestionar cómo
actualización de la libertad en forma de nos define nuestra propia historia (Rajch-
una ética reflexiva o reflexión moral de man, 2001, 124).

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Nosotros pensamos que la libertad no nición arqueológica y genealógica del po-


proviene de un cuestionamiento incesante der. Es decir, no se puede comprender el
de los fenómenos de dominación.10 Más poder discursivo arqueológico y el poder
bien reconocemos el carácter ontológico normalizador genealógico sin la ética. No
de la libertad, es decir, su primacía con se puede concebir la función del “archivo”
respecto al poder al grado de servir no y el “poder disciplinario” sobre los indi-
sólo de precondición y de soporte de todo viduos sin reconocer, de entrada, la con-
ejercicio de poder y saber, sino también dición de libertad inmanente a toda rela-
encontráremos que la “libertad es condi- ción humana (sea soberana, disciplinaría,
ción ontológica de la ética” (Foucault, normalizadora, biopolítica y guberna-
2001a). Por lo tanto, la libertad no sólo po- mental). Los sujetos (“locos”, “enfermos”,
sibilita el poder, sino también a la ética en- “anormales”, “criminales”) detallados por
tendida como “reflexión moral que adopta la arqueología y la genealogía no pueden
la libertad” (Foucault, 2001a). Ello pa- ser explicados sin considerar, de inicio,
rece indicarnos que la libertad no sólo es una potencia de actuar, una libertad “vir-
un poder sobre sí, sino también de una re- tual” y/o “actualizada” en ellos.11
flexión práctica como deber moral que La virtualidad de actuar y pensar de
modula el ejercicio ético-político hacia otro modo es inmanente desde siempre a
uno mismo, los otros y la realidad. la “vida”. La vida se presenta como liber-
En este punto, parece problemático tad, como esa fuerza (activa y reactiva) so-
pensar que la libertad es una condición ili- bre el cual recae el poder gubernamental y
mitada o “trabajo indefinido” de prácticas biopolítico. La fuerza de la vida es el ob-
de libertad, o que ella misma no tiene lí- jetivo político de las tecnologías guberna-
mites en la configuración de acciones po- mentales ya que en ella reside la energía
líticas en libertad. Sucede que la libertad básica que hay que controlar para dominar
no sólo (se) hace posible con la acción po- o ejercer el poder, pero también en ella, la
lítica (poder ser), sino que también la re- insumisión es inherente como una expre-
gula como un deber ser que (se) ofrece re- sión de la libertad humana.
glas morales mediante una reflexión ética La vida resulta ser el objeto privile-
y crítico-práctica de nuestro actuar en el giado para la biopolítica y la guberna-
mundo. Se entiende, entonces, que la li- mentalidad por dos razones. Primero, es
bertad no es una fuerza que trabaja sobre necesario asegurar la supervivencia de la
sí y sobre los otros de manera incontro- vida de las poblaciones, pues en ella reside
lada. Requiere, en todo caso, de límites el poder de la gubernamentalidad. Se-
éticos que regulan el poder (social) sobre gundo, en ella radican las fuerzas activas
sí, sobre los otros y el mundo en espacios de resistencia y creación de lo nuevo que
de reflexión crítica de lo que somos y que- es necesario contener. La vida entonces se
remos ser con los demás. convierte en el objeto por medio del cual
Esta nueva perspectiva que nos ofrece el poder constituye los objetos con los
la gubernamentalidad permite corregir y cuales asegura su dominio, pero, a su vez,
reestructurar retrospectivamente la defi- también en ella se encuentra la fuerza para

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subvertir el poder que lo somete. En este 2001a). Concretamente, es, en La ética


sentido, “la vida pura deviene cuerpo pro- del cuidado de sí como práctica de la li-
pio, y se convierte en la obra del alma por berad (1984), donde precisa las “reglas del
excelencia”.12 Es su obra en tanto que ne- derecho anti disciplinario.14 Veamos cómo
gación permanente de las determinaciones se articulan este momento en la última
y en tanto que su inventiva no se limita a etapa del pensamiento foucaultiano.
lo acostumbrado” (Fimiani, 2014, 87). Por Las “reglas del derecho” aparecen con
lo tanto, ella se torna el objeto por exce- una singular “reconsideración positiva y
lencia cuyo actuar en el mundo es materia no disciplinaria” (Chevallier, 2013) en La
para una reflexión crítica y moral de lo ética del cuidado de sí como práctica de
que somos, pero también de lo que pode- la liberad (1984). Recordemos, por ejem-
mos y debemos ser. plo, las terribles críticas que Foucault le
Ahora bien, con esta interpretación re- hizo al derecho en su curso lectivo De-
trospectiva del poder (y del saber) a partir de fender la sociedad (1975–1976), La his-
la grilla de la gubernamentalidad, la libertad toria de la sexualidad I (1976) entre otros
inmanente a la vida (y al poder de la vida) cursos, al ligar al derecho un “dispositivo
no aparece eclipsada o ausente en la ar- jurídico que se adhiere al aparato discipli-
queología y la genealogía y, poco después, nario y biopolítico para extender las rela-
resucitada (o aparecida) en las tecnologías ciones de poder y las tecnologías guber-
de gobierno (las últimas investigaciones). namentales del mercado” (Mazabraud,
Todo lo contrario, consideramos que el 2010) en todo el cuerpo social. En este
tema de la ética siempre fue inmanente al caso, el derecho y relaciones de poder
problema del poder y el saber. En el me- suelen identificarse.15 Ahora, en La ética
jor de los casos, esta “ética de la insumi- del cuidado de sí como práctica de la li-
sión” evita pensar en una ausencia/resur- berad (1984), emerge la posibilidad de
gimiento de la libertad en los planteamientos darse nuevas reglas del derecho, no dentro
foucaultianos. El punto de vista guberna- de relaciones de poder y dominación, sino
mental –aunque posterior– del poder y la dentro de “relaciones de poder en libertad”
ética (del sujeto) lo confirman.13 (Foucault, 2001a).
Sin embargo, a pesar de desarrollar Foucault casi al finalizar la entrevista
estos temas aún no nos queda claro, de qué en La ética del cuidado de sí como prác-
manera, las relaciones de fuerza, que su- tica de la liberad (1984), retoma el tema
ponen la libertad y el cuestionamiento del de la “racionalidad y los excesos del po-
poder, pueden realmente evitar que estas der” planteada en el Sujeto y el poder
“relaciones políticas en libertad” vuelvan (1982). En esta entrevista, Foucault bos-
a ser cosificadas o convertirse en una re- queja la posibilidad de un otro derecho
lación de dominación. Foucault en El su- (con respecto al derecho positivo moderno
jeto y el poder (1982), recuerda nueva- ligado a las estructuras jerárquicas de po-
mente “la racionalización y los excesos de der) y de otra libertad (con respecto a la
poder político como una de las tareas que libertad ofrecida por el libre mercado de la
siempre ha tenido la filosofía” (Foucault, tecnología gubernamental neoliberal) pero

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siempre dentro de espacios de prácticas de también de la ética como reflexión crítica


libertad.16 No obstante, más adelante, (la actitud crítica como reflexión moral
aclara Foucault que “cuanto más los hom- de lo que somos y podemos ser) de nues-
bres son libres unos en relación a otros, tro modo de ser (acción moral) en espacios
más grande es el deseo de unos y otros de de libertad que permitan fundar nuevas
determinar la conducta de otros” (Fou- prácticas de libertad. Ahí está “el punto de
cault, 2001a). articulación de la preocupación ética y de
Se hace necesaria “una concepción ju- la lucha política por el respeto de los de-
rídica del sujeto” (Foucault, 2001a) que rechos, de la reflexión crítica contra las
permita no sólo cuestionar los abusos de técnicas abusivas de gobierno y la inves-
poder mediante el pensamiento crítico, tigación ética que permita fundar la liber-
“sino de darse las reglas de derecho, las tad individual” (Foucault, 2001a).
técnicas de gestión y también la moral, el Hasta aquí hemos articulado la ética, la
ethos, la práctica de sí que permitirán, en crítica y las reglas del derecho como ele-
esos juegos de poder, jugar con el mínimo mentos importantes para cuestionar las re-
posible de dominación” (Foucault, 2001a). laciones de poder en espacios de libertad
Es indispensable, entonces, darse, incluso y con ello evitar que se reifiquen y se tor-
en los nuevos espacios de libertad y el nen, incluso con las reglas del derecho, en
pensamiento crítico, “reglas de derecho y nuevos estados de dominación. Sin em-
técnicas de gestión” que permitan rela- bargo, a pesar de tener todos estos temas
cionarlos con los otros con un “mínimo clarificados, creemos que aún no son del
posible de dominación”. todo suficientes para trazar una genealogía
Cabe resaltar aquí una importante dis- crítica y una ética de la intersubjetividad
tinción entre prácticas de libertad y pro- crítica de lo que somos y lo que podemos
cesos de liberación. En La ética del cui- ser en los espacios de libertad.18 Por ello
dado de sí como práctica de la libertad queremos articular una ética de la insu-
(1984), Foucault precisa estas dos distin- bordinación reflexiva con un “hablar
ciones. Por un lado, “la liberación puede franco”, “veraz” y “comprometido” con
ser la condición política o histórica para los otros que encontramos en las últimas
una práctica de libertad” (Foucault, 2001a) lecciones foucaultianas.19
pero, por el otro, “esta liberación no basta Ahora bien, con estos dos momentos,
para definir las prácticas de libertad” sino el “arqueo-genealógico” y el “guberna-
que “abre un campo de nuevas relaciones mental” se pudieron clarificar los temas
de poder que es cuestión controlar me- relacionados al ejercicio del poder en los
diante prácticas de libertad” (Foucault, espacios de libertad. De hecho, lo que pre-
2001a) que pueden ser reguladas por un tendemos exponer es que, a partir de los
derecho anti disciplinario y un pensa- últimos estudios referidos a la “parresía”
miento crítico permanente.17 o “decir veraz” expuestos en El gobierno
Ahora bien, no sólo es suficiente re- de sí y de los otros (1982-1983) y El co-
conocer que la libertad es condición onto- raje de la verdad (1983-1984), es posible
lógica del poder (reactivo y activo), sino esbozar ciertas “condiciones intersubjeti-

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vas” en el proceso de la deliberación a ni- pero es también el coraje del inter-


vel colectivo o público. Son las condicio- locutor que acepta recibir como
nes de “veracidad”, “filia”, “coraje”, “crí- cierta la verdad ofensiva que escu-
tica”, “justicia”, “condición humana”, cha […]. Esa suerte de pacto, entre
entre otros, presentes en el ejercicio deli- quien toma el riesgo de decir la ver-
berativo del decir valeroso (en los cíni- dad y quien acepta escucharla, está
cos), las que nos permiten pensar en una en el corazón mismo de lo que po-
“ética intersubjetiva de la verdad”. dríamos llamar el juego parresiás-
La primera de estas condiciones la en- tico (Foucault, 2009, 14).
contramos en la “parresía”20 griega. En
ella, el ejercicio de hablar consiste en de- Este juego parresiástico forma en cierta
cirlo todo, sin engaños. El discurso debe manera una de las condiciones que van a
ser “franco”, “valeroso” y “veraz”. No posibilitar dibujar una ética de discurso va-
hay parresía si el discurso no es “franco”, leroso, crítico. Este doble pacto parresiástico
“honesto”, “valeroso” “crítico” y si, ante es el que permite que pueda desarrollarse un
todo, no hay un “riesgo”21 al decir la ver- diálogo abierto, “franco”, “valeroso”, “crí-
dad. La “parresía es la llaneza, la sinceri- tico” y “comprometido” con el débil tanto
dad, la franqueza, el coraje para decir la en quien habla y como en quien escucha.
verdad” (Gros, 2014, 9) a los demás. En Así, estas dos condiciones posibilitarán que
todo caso, es una “práctica humana, un de- la verdad de sí mismo o dar cuenta de sí,
recho humano, un riesgo humano” (Fou- constituya la “oportunidad lingüística” y
cault, 2008,141) al decir lo que se piensa social para una auto transformación.22
sin disimulos al opresor. Tanto el enunciante como el interlo-
En esta primera definición de la pa- cutor deben hablar con coraje y franqueza.
rresía pueden verse algunos elementos que Que el otro deshaga con coraje y honesti-
componen una “ética del habar con co- dad lo que somos es fundamental. Pero
raje” en el enunciante que se compromete también, el enunciante debe de tener el
a decir la verdad con “honestidad”, “fran- “coraje”, la “filia” la “crítica” y la “ho-
queza” y “valentía” lo que “piensa”, nestidad” de abrirse a su interlocutor, para
“siente” y “dice” a los demás. La segunda ser cuestionado y confrontado con la opi-
condición, refiere, sin duda, a una “ética nión “desconocida” y franca del “otro”.
del saber escuchar con coraje”, por parte Así, la tarea consiste no solamente en dar
de los interlocutores que escuchan con cuenta de cómo fuimos hecho, sino tam-
“honestidad”, “filia” “crítica” y “coraje” el bién de franquear el pensamiento y pro-
discurso del otro. Por ejemplo, existe un blematizar lo que somos al hablarnos con
“juego de la parresía” o “pacto de la pa- los otros.23 Por ello, ahora resulta necesa-
rresía” por medio del cual: rio clarificar las condiciones éticas para un
diálogo intersubjetivo veraz, comprome-
el coraje de la verdad en quien habla tido con el débil, con coraje, justicia y fi-
y asume el riesgo de decir, a pesar lia por las cuales un sujeto dice la verdad
de todo, toda la verdad que piensa, con y por los otros.

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Por ejemplo, podemos identificar en lo que se piensa, puede incluso distorsio-


las últimas investigaciones de Foucault narse si no es una discurso crítico que
varios puntos en el discurso parresiástico, emerge de abajo (el débil). La “parresía es
que bien podrían servir como condiciones una forma de crítica, tanto hacía a otro
enunciativas para una “ética del decir ve- como a uno mismo, pero siempre en si-
raz” en el campo de la lucha social y po- tuación de inferioridad con respecto al in-
lítica por nuevas subjetividades. terlocutor”. La crítica viene de abajo y
Primero, que los sujetos que hacen uso está dirigida hacia arriba. De modo que la
de la palabra valerosa sea “franco”. En parresía del débil y la “crítica” son inse-
este sentido, la parresía es una forma de parables.
decirlo todo, “no oculta nada en la mente”, Quinto, todo discurso crítico y franco
dice todo lo que tiene que decir, abre su está siempre comprometido con el “otro”.
corazón al otro y, al hacerlo, habla con En este caso el “deber” con el débil es fun-
“franqueza”. damental. Es decir, el coraje de hablar
Segundo, que el discurso valeroso de francamente está vinculado con el deber,
los individuos sea “verdadero”. La parresía, el deber de “hablar libremente cuando re-
en este caso, es una forma de decir lo que vela una verdad que amenaza a la mayo-
uno piensa, no por lo cree que es verdadero, ría”. Su compromiso es con los de abajo.
sino porque “dice que es verdadero porque Más concretamente, la parresía “es una
él sabe que es verdadero; y sabe que es actividad verbal en la que el hablante ex-
verdadero porque es realmente verdadero”. presa su relación con la verdad y arriesga
No hay disimulos, hipocresías y engaños. su propia vida porque reconoce el decir la
En consecuencia, la parresía está ligada verdad como un deber para mejorar o ayu-
desde luego a la “verdad”. dar a otras personas y así mismo”. En con-
Tercero, ningún sujeto puede hacer uso secuencia, el decir valeroso tiene un “de-
de la palabra franca y verdadera si su dis- ber” ético, comprometido, sin duda, con la
curso no corre un “riesgo” o peligro. Es mejora de la vida de la condición humana.
decir, la parresía no tiene neutralidad, con- Son estas condiciones enunciativas las
tinuamente se enfrenta a algo y en esa que pueden dibujar los elementos para
confrontación existe decir veraz “sólo si pensar en una “ética intersubjetiva del de-
hay riesgo o un peligro para quien enun- cir veraz” importante para acompañar la
cia con franqueza la verdad de lo que lucha política por la constitución de nue-
dice” y siente al hablar. El hablar valeroso vas subjetividades. Sin ellas, el ejercicio
requiere valor, coraje de enfrentar al ti- de hablar valerosamente a los demás en la
rano, poderoso u opresor. En este sentido, lucha por una nueva subjetividad queda
hablar con veracidad está vinculado desde desarticulado. No puede haber una gene-
luego al “peligro”. alogía crítica de los sujetos que valerosa-
Cuarto, todo discurso franco y verda- mente hablan frente a los otros sin estas
dero debe de ser “crítico”. El hablar vale- condiciones discursivas. En este sentido,
roso, aun siendo sincero, franco y ex- una ética de la intersubjetividad24 vale-
puesto al peligro por enunciar la verdad de rosa, crítica y comprometida con los de

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¿Es sostenible una ética de la inmanencia discursiva en Foucault?

abajo, los subalternos, los oprimidos es Ya no se trata de efectuar una ética


imprescindible para una crítica del pre- trascendental de tipo kantiano, sino de una
sente como “ontología crítica de nosotros ética inmanente a las prácticas sociales.29
mismo”.25 Se pretende, en todo caso, de “un mate-
De este modo, una “ontología crítica rialismo ético de la veridicción” (Gros,
de lo que somos” es inseparable de una 2002, 237), de una “libertad pragmática”
“ética de la verdad”, una “ética intersub- (Volbers, 2012) de la intersubjetividad
jetiva” que acompaña al discurso “franco”, donde la vida (como modo de ser y poder)
“valeroso” “crítico” y “comprometido” y el pensamiento (como forma de pensar
con los “débiles”. Así, todo ejercicio ético y hablar) es objeto de un trabajo de refle-
del hablar franco también es una práctica xión y creación artística en situación dia-
de “desaprendizaje” y “reformación crí- lógica (veracidad, filia, crítica, compro-
tica” (Foucault, 2001b, 92) que se ejerce miso, riesgo y verdad) con los otros.
siempre “contra sí y por sí mismo, contra La ética de la insubordinación inter-
los otros y por los otros” (Rambeau, subjetiva y sus condiciones éticas enun-
2012). De modo que el fin último de la pa- ciativas (filia, crítica, veracidad, compro-
rresía (y el espíritu crítico) no es persua- miso, riesgo y justicia) se fundamentan en
dir a los demás, “sino convencer a alguien las prácticas de resistencia y libertad en la
de que debe cuidar de sí y de otros. Esto medida que los individuos pueden ocu-
significa que debe cambiar su vida” (Fou- parse de las malas opiniones, de los co-
cault, 2001b). mentarios infundados, así como de exa-
Se trata de una ética de la intersubjeti- minar la manera en que ellos “enuncian lo
vidad inmanente a la vida en la medida que dicen” (Alétheia-verdad), “piensan lo
que, a diferencia de la ética de Kant26 que que piensan” (Phrónesis-razón-pruden-
se fundamenta en principios a priori, es cia) y “hacen lo que hacen” cotidiana-
decir, trascendental o libre de toda deter- mente (Ethos-modo de ser) al narrarse con
minación de la experiencia social, no se los otros. No para buscar el consenso ha-
basa en normas y valores universales para bermasiano, sino para fomentar la proble-
guiar la acción de los individuos.27 En matización y el disenso con respecto a las
todo caso, la materia por excelencia de la opiniones hegemónicas, consolidadas y
ética de la verdad es la vida en tanto modo aceptadas por su familiaridad (y compli-
de ser en el mundo que hace la propia cidad con las estructuras de poder).
existencia una forma singular de obrar y La producción del disenso con res-
de comportarse.28 La vida es la materia es- pecto a las “opiniones infundadas” no sig-
tética sobre el cual se produce un trabajo nifica que no se pueda construir la unidad
artístico sobre sí, en situación dialógica entre los débiles e intelectuales críticos
con veracidad, filia, coraje, compromiso, comprometidos con el otro. De hecho,
crítica y riesgo compartido “con, contra y Foucault, en la última clase del curso El
por los otros”, en constante reinvención y gobierno de sí y de los otros (1982-1983),
cuestionamiento de lo que somos y la ac- explica que la unión u homología del dis-
tualidad como presente. curso entre los débiles (los de abajo, los

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condenados de la tierra) “sólo es crítico y ciones éticas enunciativas de filia, coraje,


franco en la medida que no pretenden adu- riesgo, compromiso, veracidad, crítica, y
lar juntos a un tirano” (Foucault, 2010a). la ética intersubjetiva que se sostiene en el
Antes bien, dicha homología,30como “dis- criterio de homología como razón ética
curso de la injusticia, ese discurso que del débil se suman a la tarea urgente de
destaca en labios del débil la injusticia del cuestionar lo que somos y las relaciones
fuerte” (Foucault, 2008, 124), puede ser- de poder-saber que oprimen y sostienen
vir como criterio de verdad, cuando el los mecanismos de explotación, injusti-
discurso que comparten las víctimas ten- cia y sufrimiento social.
gan verdad, coraje y amor (filia-amistad) “Ser de otro modo” y construir “otro
hacia el otro. Sólo hay unidad con el opri- mundo de posibles” al decir la verdad so-
mido en la medida que tanto el que habla bre sí con los otros pero bajo ciertas “con-
con veracidad y el que escucha con coraje diciones discursivas”, articuladas sobre
no adulan al tirano. “nuevas reglas del derecho”, la “actitud
La homología que identifica el dis- crítica”, y el “principio de homología”
curso de sufrimiento31 de los de abajo y su como criterio de verdad para los oprimi-
condición de injusticia, vendría siendo un dos, son algunos de los elementos que nos
sentimiento de dolor compartido por el permitieron hablar de una “ética de la re-
débil, por el hambriento, el oprimido que beldía intersubjetiva” en el pensamiento
sufre la tiranía del fuerte, del tirano, del de Michel Foucault.
gobierno y de las actuales estructuras de
poder y sometimiento. La homología Bibliografía
como similitud del logos del discurso de
sufrimiento e injusticia que padece el dé- Adorno, Francesco (2014). “La tarea del in-
bil frente al fuerte “viene siendo el autén- telectual: el modelo socrático”, en Fou-
tico criterio de verdad” (Foucault, 2008, cault. El coraje de la verdad. Frédéric
342) para un ética intersubjetiva del opri- Gros. (coord.). Arena Libros. Madrid.
mido doliente y el “fundamento último de Agamben, Giorgio (2007). Estado de ex-
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Juan Carlos Sánchez Antonio

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NOTAS

“el sujeto se presenta como un campo de menos, desde la arqueología y la genealogía,


fuerzas recorrido por dos tensiones que se opo- los sujetos parecen ser descritos sólo desde
nen” (Agamben, 2007, 17); por un lado tene- una fuerza reactiva, receptiva y débil. Hay
mos al sujeto que emerge desde la subordina- poca acción para ellos.
ción y por el otro, la ocasión para resistir y En el mismo sentido, Arnold Davidson,
modificar esa condición de sometimiento. Al sostiene que Foucault “no insiste en la sepa-

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¿Es sostenible una ética de la inmanencia discursiva en Foucault?

ración de reglas para la producción de discurso ción y que se abra, frente a la relación de po-
y relaciones de poder […], la genealogía no der, todo un campo de respuestas, reacciones,
desplaza tanto la arqueología cuanto amplia el efectos e invenciones posibles (Foucault,
tipo de análisis a seguir […]. La arqueología 2001a, 1055).
no sufre por alguna falla metodológica intrín- Así, resulta “un modo de ser donde la crí-
seca, como han sostenido algunos comenta- tica de lo que somos se traduce en el análisis
ristas. […]. Estos ejes de análisis son comple- histórico de los límites impuestos y de su po-
mentarios antes que contradictorios sible transgresión, cuyo fruto es la propia li-
(Davidson, 1988, 249-250). bertad” (Voirol, 2007, 136).
“si se toma la cuestión del poder, del po- Es por ello, que “las relaciones de poder
der político, y se la vuelve a situar en la cues- para que ellas funciones en relación a los pro-
tión más general de la gubernamentalidad –gu- cedimientos de veridicción implican una rela-
bernamentalidad entendida como un campo ción de sí y la libertad de los sujetos. Las re-
estratégico de relaciones de poder, en el sentido laciones de poder funcionan como un
más amplio del término y no simplemente po- procedimiento gubernamental según los juegos
lítico–, por lo tanto, si se entiende por guber- de verdad y no como una emanación de un po-
namentalidad un campo estratégico de rela- der sustancial y dominador, ello implica nece-
ciones de poder, en lo que tienen de móviles, sariamente, para Foucault la existencia de una
transformables, reversibles, creemos que la re- relación de sí y de una libertad sin las cuales se-
flexión sobre esta noción de gubernamentali- ría imposible orientar, controlar, determinar o
dad no puede dejar de pasar, teórica y prácti- delimitar la conducta de los otros” (Rambeau,
camente, por el elemento de un sujeto que se 2011, 32)
definiría por la relación de sí consigo mismo
“Una causa [la libertad] inmanente es
[…], si es cierto, después de todo, que no hay
una causa inseparable de su efecto [el poder].
otro punto, primero y último, de resistencia al
Es decir, una causa virtual [la libertad] no se
poder político que en la relación de sí consigo
le puede separar de su efecto [el poder] que lo
mismo” (Foucault, 2001a, 241-242). Sin em-
actualiza. El efecto integra la causa” (Deleuze,
bargo, cabe mencionar que en otro texto titu-
2014).
lado La ética del cuidado de sí como práctica
de la libertad (1984) Foucault reconoce que el Aquí Foucault piensa con Kant. Servirnos
“sí mismo no es el primero y último espacio de de nuestro propio entendimiento o razón, alude
resistencia” (Foucault, 2001a). En este texto, a la salida de la minoría de edad que Kant ha-
precisa que en la relación que hay entre ética bía planteado a propósito de la pregunta del
y poder, es necesario que las reglas del derecho significado de la ilustración y del cuestiona-
intervengan como un mecanismo importante miento del presente como actualidad en la que
para regular el ejercicio político en los espacios vivimos. De esta manera, uno “mismo es el cul-
de libertad. De esta manera, puede evitarse, que pable de dicha minoría de edad cuando su
las nuevas relaciones creadas en los espacios causa no reside en la falta de entendimiento,
de libertad vuelvan a ser dominadoras. En este sino en la falta de resolución y valor para ser-
sentido, puede distinguirse dos tipos de pode- virse del suyo propio sin la guia del de algun
res ligados al ejercicio del derecho. otro. Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de
tu propio entendimiento! Tal es el lema de la
“En cambio, una relación de poder se ar-
ilustración” (Kant, 2011, 83). Para tener un
ticula sobre dos elementos que le son indis-
acercamiento más preciso entre el pensamiento
pensables para ser justamente una relación de
de Michel Foucualt y la filosofía de Kant, ver
poder: que “el otro” (aquel sobre el cual éste se
a Torrano, Andrea; “Foucault y la tradición
ejerce) sea totalmente reconocido y que se le
crítica de Kant”, en Lecturas contemporaneas
mantenga hasta el final como un sujeto de ac-
de la filosofía política clásica y moderna. To-

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Juan Carlos Sánchez Antonio

rres S., y Smola J (comps). Universidad Na- question du droit” en, Raison Publique. Fran-
cional de Cordoba. Universidad Nacional de cia. (2013).
General Sarmiento. Buenos Aires. (2012). Ver 15
De hecho, “desde ésta perspectiva, la re-
también, Volbers, Jörg; “Michel Foucault, phi- sistencia al poder no parece ser pensada en
losophe de la liberté? Sur sa Lecture de kant términos de relaciones de fuerza, ni en térmi-
dans l’introduction à l’anthropologie”, en Rue nos de derecho, tampoco es considerada como
Descartes. Vol/3. No. 75. France. (2012). un derecho racional constituido por el pueblo
Así, “una causa [la libertad] es inmanente o las voluntades particulares y a la vez unido
cuando no tiene necesidad de salir de sí para al poder para limitar quienes la poseen” (Che-
producir su efecto y cuando su efecto [el poder] vallier, 2013). Antes bien, el modelo jurídico
permanece en ella” (Deleuze, 2014). del poder y la resistencia es puesto en tela de
10
Por ejemplo, Judith, Butler, piensa que la juicio por resultar insuficiente al “interrogar la
“ética, podríamos decir, da origen a la crítica o, pertinencia de este modelo para analizar las
mejor aún, no es posible sin ella, pues tenemos mutaciones del poder en las sociedades pos
que llegar a conocer de qué manera nuestras revolucionarias con la aparición de los poderes
acciones son recibidas por el mundo social ya “bio” y disciplinarias” (Chevallier, 2013). En
constituido y qué consecuencias se derivarán efecto, Foucault “excluye el modelo jurídico y
de nuestras diversas formas de actuar” (Butler, la teoría de la soberanía (y del derecho) para el
2009, 150-151). análisis del poder” (Chevallier, 2013).
11
En este sentido, el hecho mismo de ser
17
En este punto, cabe mencionar que la ética
constituido ya sea como “loco”, “enfermo”, discursiva como práctica de libertad es, desde
“delincuente”, etc., contiene en la misma rela- luego, como lo ha indicado Foucault en la Her-
ción que lo constituyó, la posibilidad de trans- menéutica del sujeto (1982) una “ética para po-
gredir esas fuerzas y conformar “un trabajo de cos” (Foucault, 2001b). Incluso podríamos ha-
interrogación permanente sobre nuestros lími- blar de una “ética de la libertad para los
tes para desplazarlos y dar forma a una posible privilegiados”, puesto que en muchos países,
libertad” (Voirol, 2007, 137). sobre todo en América Latina, en el caso parti-
cular de México, las relaciones de poder se han
“Existe una relación entre vida, resisten-
totalizado, se han tornado dominadoras con la
12

cia y creación, pues, es […] en este sentido que


ayuda –principalmente– del derecho, los medios
la vida y lo viviente devienen «materia ética»
de comunicación y las desapariciones forzadas
que resiste y crea a la vez nuevas formas de
en todas sus modalidades y expresiones posibles.
vida” (Giraldo, 2006, 117).
Es por ello que en los países subdesarrollados,
13
Por ejemplo, Foucault en Hermenéutica por decirlo así, requieren, primero, de una ética
del sujeto (1981-1982), es claro en este punto: de la liberación como “condición política o his-
“me parece que el análisis de la gubernamen- tórica para una práctica de libertad” (Foucault,
talidad –es decir: el análisis del poder como 2001a), para así, y sólo después, poder hablar de
conjunto de relaciones reversibles– debe refe- una ética de la intersubjetividad en espacios de
rirse a una ética del sujeto definido por la re- libertad. El mismo Foucault reconoce la condi-
lación de sí consigo” (Foucault, 2001b, 242). ción a la que nos referimos en relación al cuidado
14
Para tener un estudio más detallado so- de sí, puesto que es “un privilegio político, eco-
bre el papel del derecho en el pensamiento de nómico y social […] «ocuparse de sí mismo» era
Michel Foucault, ver Mazabraud, Bertrand; la consecuencia de una situación estatutaria”
“Foucault, le droit et les dispositifs de pou- (Foucault, 2001b, 33,37), de élite, “reservada
voir” en Cités. No. 42. Paris. (2010). Tam- sólo para algunos” (Foucault, 2001b) que tienen
bién, Márcio de Fonseca Alves (2013). Michel el tiempo, la libertad, la economía y la vida de-
Foucault et le droit. L´Harmanttan. París. Y mocrática indispensable para tal ejercicio.
Chavallier, Philippe; “Michel Foucault et la

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¿Es sostenible una ética de la inmanencia discursiva en Foucault?

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“En ese sentido, esta propuesta ética su- de una crítica que parte de abajo y busca (en-
pera los peligros y los equívocos que podrían frentar) un poder” (Adorno, 2014, 51).
atribuirse a la empresa de autoelaboración in- 22
Aquí la “subjetividad no aparece como la
dividual (imputación de elitismo e individua- realización o el presupuesto del intelecto, sino
lismo), para situarse en una inminente dimen- como el objeto de ella misma” (Pasquino,
sión social. La promoción de nuevas formas de 1986).
subjetividad, como tarea de la estética de la
Foucault distingue la “pragmática dis-
existencia, es también a su vez una promoción
23

cursiva” como el “el análisis de los elementos


de nuevos mundos relacionales. La ética del úl-
y mecanismos mediante los cuales la situación
timo Foucault, entonces, quiere reinventar el
en la que se encuentra el enunciador va a mo-
espacio de la intersubjetividad y ese presente
dificar lo que puede ser el valor o el sentido del
frágil en que hoy nos encontramos” (Castro,
discurso (Foucault, 2010, 84) y, la “dramática
2006, 136).
discursiva”, como el estudio de “los hechos
19
Recordemos, por ejemplo, que el pensa- discursivos que muestran de qué manera el
miento foucaultiano dialoga constantemente acontecimiento mismo de la enunciación puede
con la filosofía de Kant. De hecho, en sus “úl- afectar el ser del enunciador” (Foucault, 2010,
timos escritos Foucault reconoce en los textos 84) y de la persona que escucha. En todo caso,
menores de este autor una fuente de inspiración en la dramática discursiva, lo que se acentúa,
para pensar la cuestión del sujeto en la tradi- en el acontecimiento mismo de la enunciación,
ción crítica kantiana. Este dialogo con Kant es develar cómo éste ejercicio puede modificar
abre en el pensamiento de Foucault un nuevo tanto el pensamiento del que habla como del
horizonte para reflexionar en torno a una ética que escucha.
del sujeto” (Torrano, Rodríguez, Landa, 2014).
Cabe aclarar que la ética del cuidado de
“Sólo que, relación a la analítica de la verdad
24

sí y de los otros permite configurar “un juego


es posible afirmar que las investigaciones de
de intercambios y obligaciones recíprocas,
Foucault se presentan como un proyecto dis-
como el pedir y dar consejo, por ejemplo, de
crepante con Kant. Este último persigue las
modo que el cuidado de sí contribuye a una in-
condiciones trascendentales del conocimiento,
tensificación de las relaciones interpersona-
de la acción, del juicio, mientras que Fou-
les” (Páez, 1992, 79) y de las relaciones inter-
cault remite el saber y el actuar a la inmanen-
subjetivas en la medida que con el cuidado de
cia. Así mismo Foucault intenta desenmascarar
lo que decimos al decir la verdad con filia, co-
al sujeto, pasar de un sujeto constituyente y
raje, justicia, crítica y comprometido con el
trascendental a un sujeto constituido, de la ra-
débil, como condiciones éticas enunciativas
zón a las racionalidades. Foucault se propuso
los oprimidos pueden dar cuenta de la genea-
mostrar que el sujeto no es exterior al poder y
logía crítica de son y el franqueamiento de los
que distintos tipos de sujetos se configuran en
límites históricos para ser y vivir de otro modo.
el seno de distintos tipos de ejercicio del poder”
(Torrano, 2012, 280).
25
“Se trata de un saber quiénes somos en
este momento, para saber qué hacer de nos-
“la parrhesía es etimológicamente la ac-
otros mismos” (Vignale. 2013, 188). “Se re-
20

tividad consistente en decirlo todo: pan rhema.


clama, en este sentido, una actitud y una serie
Parrhesiastéses ‘decir todo’. El parrhesiastés
de prácticas que, en definitiva, comporta un es-
es el que dice todo.” (Foucault, 2009, 11).
tilo y un modo de cuestionar filosófico que
21
“El que practica la parresía es aquel que, implican la crítica permanente de nuestro ser
cuando dice la verdad, se pone en situación pe- histórico y necesitan libertad. Eso es en tanto
ligrosa: es su coraje lo que se pone de manifiesto como una creación permanente de nosotros
en la acción de decir la verdad. Es más, la enun- mismos y una atención a los discursos como
ciación de la verdad es siempre la enunciación acontecimientos históricos […]. Si cabe ha-

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Juan Carlos Sánchez Antonio

blar de «una ontología crítica de nosotros mis- no hablamos solamente de la vida biológica,
mos», de una «ontología histórica de nosotros sino del bios, como existencia cualificada y
mismos», es en tanto que libres y capaces, no moldeada por nosotros mismos, de la posibili-
sólo de constituirnos como sujetos de nuestro dad de hacerse para sí mismo un “modo de
saber, o de ejercer o padecer relaciones de po- vida”, una manera de vivir o ethos. Un bios
der, sino de habernos constituido en sujetos que, como vimos, seduce a Foucault para pen-
morales de nuestra acciones” (Gabilondo, sarlo como materia para una existencia esté-
2010, 701). tica” (Vignale, 2013, 186, 187).
26
“Esta referencia a Kant por parte de Fou- 29
De hecho, su “vuelco hacia el pensa-
cault es posible a partir de la distinción que el miento cínico explica una búsqueda de una
mismo Foucault hace con respecto a las dos ética de la inmanencia, una ética en sentido
tradiciones que habría inaugurado Kant, por un nietzscheano. También es una ética de la vigi-
lado, una “analítica de la verdad” –las condi- lancia de uno sobre sí mismo, puesto que más
ciones de posibilidad del conocimiento verda- que una ética narcisista, en búsqueda de una
dero- y, por otro, una “ontología del presente” verdad perdida del yo, la inquietud de sí señala
–la interrogación crítica sobre la actualidad. una tensión respecto de sí mismo” (Vignale,
Esta última tradición Foucault la encuentra en 2013, 180).
los textos menores de Kant, en los cuales se ha- 30
“Por eso, advertirán que el criterio de
bría un análisis sobre el presente, a partir de verdad del discurso filosófico no debe bus-
una reflexión crítica. En lo concerniente a la carse en una suerte de vínculo interno entre
analítica de la verdad, Foucault se ubica sin lu- quien piensa y la cosa pensada. La verdad de
gar a dudas a distancia de Kant; ya que éste ese discurso, entonces, no se alcanza de nin-
persigue las condiciones trascendentales del guna manera en la forma de lo que más ade-
conocimiento y de la acción, mientras que Fou- lante será la evidencia, sino por algo que se
cault remite el saber y el actuar a las condicio- llama homología, es decir la identidad del dis-
nes históricas” (Torrano, Rodríguez, Landa, curso entre dos personas. Con una condición,
2014, 3). sin embargo, punto en el cual damos con los
27
Se trata, de cual forma, “de un modo de tres términos que quería explicar y entre los
vida cuya moral no obedece a un código ex- cuales se encuentra la parrhesía […] En cam-
terno de comportamiento, sino a las propias re- bio, la homología del discurso es auténtico cri-
glas de uno para consigo, con el fin de consti- terio de verdad. Y el hecho de que los interlo-
tuir o alcanzar un sí mismo, para constituirse cutores sostengan el mismo logos no será
como una obra de arte” (Vignale, 2013, 182). adulación con una condición, que ambos estén
28
“De manera que es posible afirmar que la dotados de episteme, eúnoia y parresía” (Fou-
vida se vuelve aquella materia para hacer de sí cault, 2008, 342). Aquí la episteme funciona
mismo otro del que se es […]. La vida es ma- como verdad, la eúnoia como filia o amistad y
teria de conflictos, de luchas y de efectos tec- la parrhesía como coraje.
nocientíficos, y no en vano los principales de- 31
De hecho, para Foucault, el “sufrimiento
bates políticos y legislativos se relacionan a humano constituye el fundamento de un dere-
cuestiones vinculadas a la vida [Así], cuando cho absoluto a sublevarse contra aquellos que
decimos que nuestra sustancia ética es la vida, detentan el poder” (Foucault, 2001a).

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