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TIPOS DE ROCAS

Una roca es un agregado de uno o más minerales sólidos, con propiedades físicas
y químicas definidas, que se agrupan de forma natural. Forman la mayor parte de
la Tierra y su importancia, en el área geocientífica, radica en que contienen el
registro del ambiente geológico del tiempo en el que se formaron. La Petrología es
la rama fundamental de la Geología que estudia las rocas, su origen, el modo de
ocurrencia, la composición, la clasificación y sus relaciones con los procesos
geológicos de la historia de la tierra.

La Petrología utiliza diferentes técnicas de investigación en busca de respuestas a


los problemas de la petrogénesis (origen de las rocas) debido a la diversidad de
rocas existentes, a sus diferentes modos de formación, a su enorme variedad de
tamaños y a la diversidad de minerales que las componen. Las técnicas más
importantes son:

De campo: reconocimientos y asociaciones de las rocas a nivel regional


(estructuras).

Químicas: análisis de la naturaleza química de las rocas.

Experimentales.

Petrográficas: parte puramente descriptiva de las rocas a nivel microscópico.

Las rocas, a pesar de ser objetos sin vida, forman parte de los ecosistemas y
constituyen la estructura de las montañas, los cañones y las planicies. En
conjunto, algunas adoptan caprichosas formas que llaman la atención por su
rareza y hasta por su belleza. Uno de los mejores ejemplos es el de Ayers Rock,
una formación también conocida como Uluṟu, que registra unos 348 metros de
altura y se compone de arenisca, un tipo de roca sedimentaria. Ayers Rock
muestra un hermoso tono rojizo al amanecer y atardecer, y es un sitio sagrado
para los aborígenes australianos.

Existen tres tipos de rocas: las ígneas, las metamórficas y las sedimentarias

Las rocas ígneas son producto del enfriamiento y solidificación del magma. Este
enfriamiento puede darse dentro de la corteza terrestre, dando origen a rocas
ígneas plutónicas o intrusivas como el granito, gabro, etc; o bien al entrar en
contacto con la atmósfera o el océano originando las rocas ígneas volcánicas o
extrusivas como el basalto, riolita u obsidiana.

Hay 3 tipos de rocas ígneas, en función del lugar donde el magma se solidifica: 1)
plutónicas o intrusivas, si la cristalización ocurre en el interior de la corteza y se
forman plutones o masas de tamaño moderado, 2) volcánicas o extrusivas, si,
como se ha mencionado, se forman por el enfriamiento de la lava, y 3) filonianas,
que se crean cuando el magma pasa hacia la superficie a través de una grieta de
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la corteza terrestre llamada filón, entre las rocas circundantes, y se vuelve sólido
en su interior.

Ejemplos de rocas ígneas: andesita, basalto, dacita, granito, obsidiana y traquita.

Las rocas metamórficas se forman cuando las rocas ígneas o sedimentarias son
sometidas después de largos periodos de tiempo y durante largos periodos de
tiempo al calor, la humedad y/o la presión. Así es como el granito se “transforma”
en gneis, la caliza en mármol y la lutita en pizarra. Es poco usual encontrar rocas
metamórficas en territorios geológicamente jóvenes como Costa Rica, mientras
que son rocas comunes y abundantes en Cordilleras como la de los Andes.

Ejemplos: mármol, milonita, cuarcita, pizarra, gneis, skarn y antracita.

Las rocas sedimentarias se forman como resultado de la acción de los agentes


atmosféricos sobre rocas preexistentes. Es decir, la meteorización ocasionada por
los agentes físicos, químicos y biológicos a los cuales la roca queda expuesta la
debilitan, provocando su fragmentación y los productos o sedimentos generados a
partir de la roca son transportados hacia otros sitios, por el viento y los ríos, entre
otros, donde se depositan gradualmente en capas. Las rocas resultantes de este
proceso son las rocas sedimentarias que pueden ser de tipo clástico como la
arenisca, lutita y conglomerado, y químico o evaporítico como la caliza y la halita.

Ejemplos: laja, grava, sílex, travertinos, evaporita y arenisca.

Nuestro planeta es un todo complejo que está formado por muchas partes que
interactúan. Las rocas, consideradas a lo largo de espacios temporales muy
prolongados, están en constante formación, cambio y reformación, cumpliendo un
ciclo: el ciclo de las rocas, éste nos ayuda a entender el origen de las mismas
mostrándonos las relaciones de los procesos internos y externos de la tierra y la
forma en que cada uno de los tres grupos básicos de rocas se relaciona entre sí.

El magma, por ejemplo, que se forma a una gran profundidad por debajo de la
superficie de la Tierra, se enfría y se solidifica (cristalización), ya sea debajo de la
superficie terrestre o en la superficie, originando las rocas ígneas. Cuando las
rocas ígneas afloran en la superficie experimentarán un proceso sedimentario,
dando lugar a una roca sedimentaria; si esta roca sedimentaria, además, es
enterrada a profundidad y es sometida a procesos metamórficos, la roca
reaccionará ante el ambiente cambiante y se convertirá en una metamórfica.
Finalmente cuando ésta última es expuesta a cambios de presión adicionales o a
temperaturas aún mayores se fundirá, creando un magma que nuevamente
acabará cristalizando en rocas ígneas. Cabe decir que algo común a todos estos
cambios es que requieren de grandes cantidades de tiempo para realizarse.

Lo expuesto anteriormente es un ciclo básico pero no es el único posible. Las


rocas ígneas son ejemplo de ello ya que en vez de ser expuestas en la superficie
terrestre pueden permanecer enterradas profundamente, siendo sometidas a
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grandes fuerzas de compresión y a temperaturas elevadas transformándose
directamente en rocas metamórficas. Las rocas metamórficas y sedimentarias, así
como los sedimentos, no siempre permanecen enterrados ya que las capas
superiores pueden ser eliminadas, dejándolas expuestas, cuando esto ocurre, los
materiales se intemperizan o erosionan y se convierten en nueva materia prima
para rocas sedimentarias. Así, sucesivamente, las rocas interactúan entre sí
pasando de un tipo a otro según los factores que las afecten.

Una clasificación genética que refiere al origen externo o interno de las rocas las
divide en Rocas Exógenas, que son aquellas que fueron formadas en la superficie
de la tierra, y las Rocas Endógenas, que son las que se formaron en el interior de
la tierra (o al menos en parte). Según esta clasificación las rocas exógenas
incluirían a las rocas sedimentarias y las residuales (poco importantes), y en las
endógenas incluirían a las ígneas y metamórficas.

Alrededor del 65% de la superficie continental (excluyendo la superficie de los


océanos) está formada por rocas sedimentarias, y las rocas ígneas y
metamórficas forman el 35% restante. Cabe señalar que estas proporciones son
exactamente las existentes en las capas más superficiales de la tierra (hasta unos
40Km. de profundidad en los continentes y 10Km. bajo los océanos), ya que en
zonas más profundas las rocas son exclusivamente metamórficas y magmáticas;
la razón de esta característica es que las rocas sedimentarias se forman
precisamente en la superficie terrestre, de ahí su abundancia. El hecho de que
rocas formadas en profundidad (metamórficas y parte de las magmáticas) afloren
en la superficie de los continentes se debe a diversos procesos geológicos, tales
como la formación de cadenas montañosas o la erosión.

La Petrografía es un campo de la petrología que se ocupa de la descripción y


clasificación de las rocas mediante la observación microscópica de secciones o
láminas delgadas derivadas de las rocas en estudio, en un microscopio
petrográfico, clasificándolas según su textura y composición mineralógica. Este
tipo de análisis revela una serie de características y/o propiedades evaluables en
los cristales y la relación que existen entre ellos, lo que va a ayudar a determinar
la composición de la roca centrándose principalmente en la naturaleza y origen de
la misma.

Una roca no es una agrupación casual de minerales, tales agrupaciones


responden a ciertas condiciones de formación y, a través de los minerales se
pueden estudiar dichas condiciones, como las propiedades ópticas cuando la luz
polarizada pasa o se refleja sobre ellos (Mineralogía Óptica).

Del gran conjunto de minerales conocidos en la naturaleza sólo un grupo reducido


de unos cincuenta, denominados petrogénicos o petrográficos, desempeñan un
papel fundamental en la formación de las rocas; los principales son: silicatos –
componentes más importantes–, carbonatos, sulfatos, sulfuros, cloruros, fosfatos,
óxidos e hidróxidos.

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De todos los minerales que forman una roca, se diferencian los componentes
primarios y los secundarios; los primarios incluyen a los esenciales que dan
nombre a la roca y se presentan de una manera constante y los accidentales o
accesorios que su presencia no es tan indispensable para la clasificación de la
roca; los minerales secundarios son aquellos que se originan por la transformación
o alteración de minerales primarios.

Si bien el examen megascópico (a simple vista o con lupa) de afloramientos y/o


rocas proporciona información, la mayoría de los datos más precisos, necesarios
para un estudio petrográfico, se obtienen con el empleo del microscopio. Para
estudios más específicos en una roca se puede ayudar con otras técnicas de
mayor capacidad de resolución (química y experimental) como son los RayosX y
el microscopio electrónico.

Un estudio petrográfico requiere, en primer lugar, del examen físico de la roca


(descripción megascópica) que nos brinde información sobre el aspecto, textura,
color, dureza, tamaño de grano o granularidad de la roca. Cuando los
constituyentes son tan pequeños que no son apreciados a simple vista se dice que
la roca presenta textura afanita o afanítica, y cuando los cristales sí pueden ser
apreciables a simple vista o con lupa se le denomina fanerítica.

Después de las observaciones megascópicas se realiza una descripción


microscópica. Una descripción microscópica consiste en determinar la
composición mineralógica y los rasgos texturales, con lo que es posible obtener
mucha información de donde se originó la roca; también se determina la forma y
color de los cristales, tipo u origen de cada mineral (primarios o secundarios), la
textura, la relación mutua entre los minerales y/o asociaciones minerales, así
como la matriz o cementante en caso que esté presente. Cada tipo de roca tiene
características microscópicas específicas muy importantes en una clasificación.
Cabe señalar que ambos análisis en conjunto (megascópico y microscópico)
brindan los parámetros necesarios para describir y clasificar acertadamente una
roca.