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Ana Kuzmanović

Ana Kuzmanović
Universidad de Belgrado

CAMBIO DEL DISCURSO PÚBLICO COMO REFLEJO DEL CAMBIO SOCIAL:


EJEMPLO DE LA IMAGEN DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
CONTEMPORÁNEA

Introducción

En el presente trabajo nos proponemos averiguar si el discurso1 actual de la igualdad de


los sexos en España es reflejo de unos cambios reales, o es que sirve tan sólo para encubrir el
statu quo social. El propósito en sí es bastante ambicioso y no cabe dentro de una colaboración de
este tipo. Por eso, nos limitaremos a presentar unas conclusiones preliminares hechas a partir de
un corpus basado en guías de embarazadas publicadas recientemente en España.
El embarazo y el parto, antes que nada, son una experiencia importante en la vida de la
2
mujer . Sin embargo, también son unos hechos sociales vinculados a la preservación y
reproducción del orden social. De ahí la multitud y la variedad de ideologías que los rodean. Esas
ideologías se pueden examinar a través de las prácticas discursivas en una sociedad. Las prácticas
discursivas reflejan las relaciones sociales entre los dos sexos, pero al mismo tiempo influyen en
ellas. Pueden ayudar a conservar el statu quo en las sociedades tradicionales, pero también
pueden contribuir significativamente al cambio de la conciencia colectiva en una sociedad. Sin
embargo, muchas veces el discurso público oculta el estado real de las relaciones sociales. Es
decir, en una sociedad puede existir cierta conciencia de la necesidad de cambios que se traduce
en el discurso público, pero en realidad puede no pasar de ahí. Los cambios sociales no dejan de
ser puramente “cosméticos”. Nuestra hipótesis es que los cambios sociales ocurridos en España
en las últimas décadas también se reflejarán en ese discurso público. Las guías de embarazadas
son un corpus adecuado para nuestros propósitos, porque no se escapan a la normativa de la
sociedad, difundiendo unos roles sexuales que coinciden con los de la población en general.

Antecedentes de la investigación

Hace veintiocho años, el sociólogo Jesús de Miguel escribió un estudio sobre la visión de
la mujer en los textos de ginecología y obstetricia españolas escritos en la primera mitad del siglo
pasado, hasta la fecha de la publicación de su libro, 1979 (Miguel 1979). Casi todos los textos
examinados por de Miguel están escritos por varones, dado que casi la totalidad de los
ginecólogos españoles hasta la fecha eran hombres; por ello, la ginecología española fue
dominada por un fuerte machismo y representaba una visión masculina de la mujer (Miguel
1979: 22). Los ginecólogos no hablaban de la mujer como un ser humano, sino sólo como una
enferma (Miguel 1979: 102). Su ideal era una mujer casada, con hijos, que no trabajaba fuera de
casa. Según Miguel, en España se había producido, por causa de la Guerra Civil, un retroceso en
el desarrollo político y cultural de la población, que se hacía todavía más patente en el caso de la
1
El término discurso aquí lo usamos en el sentido de conglomeración de prácticas sociales, lingüísticas y no lingüísticas
(Schiffrin 2001: 1).
2
Es importante notar que antes, en nuestras sociedades patriarcales, la maternidad se consideraba una obligación de cada mujer,
hoy no es más que una opción (Perpiñan 1994: 91).

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Cambio del discurso público como reflejo del cambio social: ejemplo de la imagen de la mujer

imagen de la mujer por parte de una profesión machista (Miguel 1979: 104). Sin embargo, él no
duda que:

[…] los próximos años significarán un cambio enorme en el papel de la mujer en la sociedad
española, y un necesario replanteamiento de la ginecología, tanto a nivel de las Facultades de
Medicina como de la profesión médica establecida. La irrupción de mujeres en ambas áreas
será el mejor indicador de un cambio seguro. (Miguel 1979: 104)

Efectivamente, ha sido así. Como era de esperar, España ha cambiado mucho desde la
publicación del libro de Jesús de Miguel. Esos cambios –una consecuencia natural de la apertura
del país después de la dictadura– se refieren a todos los aspectos de la vida social, y también a la
posición de la mujer. Desde luego, los cambios mencionados son parte de un proceso que sigue
abierto. Sin embargo, parece obvio que hay una diferencia abismal entre la posición de la mujer
española hace treinta años y hoy. Esa diferencia es relativamente fácil de comprobar en el
discurso cotidiano, aunque los hechos muchas veces digan que todavía queda mucho camino por
recorrer. Por ejemplo, hoy por hoy pocas personas se atreverían a decir, al menos en público, que
la mujer no debería trabajar fuera de casa y que lo suyo es cuidar a los hijos; pero, por otro lado,
la violencia doméstica sigue siendo un problema grave en España.

El corpus

Nuestro corpus de textos es bastante más limitado que el de Miguel. Sin embargo, dado
que los dos corpora pertenecen al mismo campo temático, nos hemos guiado por las
observaciones de Miguel para averiguar los cambios ocurridos en la sociedad española desde la
publicación de su libro. Las guías de embarazadas que hemos consultado muestran que,
efectivamente, la imagen3 de la mujer en la sociedad española ha cambiado. Se trata de unos
textos de divulgación posteriores al citado de Miguel4 fácilmente accesibles, dado que se pueden
encontrar en librerías y bibliotecas públicas, lo que nos permite deducir que tienen un público
bastante numeroso y que, por lo tanto, se pueden considerar representativos. Algunas de esas
guías han sido todo un éxito editorial y han tenido varias ediciones5.
Uno de los cambios más patentes, en comparación con los textos de una temática muy
parecida de la primera mitad del siglo pasado, es el sexo de los autores. De los doce libros
consultados, siete han sido escritos por mujeres, de la cuales cinco son ginecólogas6. Eso es una
clara señal de que las mujeres han logrado incorporarse en el área de la profesión médica y hasta
permitirse el lujo de escribir libros, que a veces hasta consiguen convertirse en éxitos editoriales.
Examinando los elementos lingüísticos y extralingüísticos de los libros seleccionados, se
pueden hacer varias observaciones. Debido a las limitaciones de tiempo y espacio de esta
comunicación, el análisis se presentará más bien en forma de un esbozo, que esperamos sea
suficientemente ilustrativo. Los temas que vamos a abordar son los siguientes: relaciones
sexuales durante el embarazo, cómo debe vestirse la embarazada, el papel del padre durante el
embarazo y el parto. Asimismo nos vamos a fijar en algunas preferencias lingüísticas de los

3
Cabe suponer que el cambio de la imagen es consecuencia de un cambio de la posición de la mujer en la sociedad.
4
Es más, la mayoría de esos textos son del siglo XXI, escritos entre 2002 y 2007.
5
Por ejemplo, el libro de Dra. Josefina Ruiz Vega y Dra. María Concepción Díez Rubio, Nueve meses de espera. La guía
definitiva del embarazo, el parto y el postparto, ya ha tenido 14 ediciones en tres años (Ruiz Vega / Díez Rubio 2007).
6
En cambio, en el corpus de de Miguel, solamente aparece una mujer como coautora.

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autores y las autoras para determinar su actitud respecto a los modelos tradicionales de familia y
los roles sexuales.

El análisis

Varios temas que brillan por su ausencia en los textos de ginecología y obstetricia de la
época franquista –como por ejemplo el sexo durante el embarazo– en las guías contemporáneas
son tratados con toda naturalidad. Sin embargo, se pueden observar notables diferencias entre 1 y
27, dos libros escritos a finales de los ‘80, y el resto de los textos del corpus. En 1, aunque dicen
que “si el embarazo es normal no existe contraindicación alguna para que la pareja siga teniendo
sus relaciones sexuales […] habituales” (Carrera / Mallafré 1988: 56), los autores no dejan de
adoptar un tono paternal respecto a la mujer, como harán a lo largo del libro: “Hay que tener en
cuenta que el embarazo modifica notablemente el equilibrio físico y psíquico de la mujer,
modulando su carácter, sus requerimientos afectivos y también su sexualidad […] La
comprensión y la ternura deben ser puestas en juego” (Carrera / Mallafré 1988: 56). En 2, el autor
es conciente de la gran influencia que tienen las opiniones de especialistas en temas como este
(Beltrán Pons 1990: 67), y asegura que “ni las posturas feministas a ultranza [que defienden las
relaciones sexuales durante todo el embarazo] ni las que, siguiendo viejas tradiciones,
“conservan” a la mujer encinta en una caja de cristal, creemos que son válidas.” (Carrera /
Mallafré 1988: 69). Desde luego, el autor cree poseer el criterio exacto para resolver el problema,
e invita a las mujeres a no sentir vergüenza ante su ginecólogo para consultarle sobre este tema
(Carrera / Mallafré 1988: 71). En 3, 4 y 10 no se menciona el tema, pero en el resto de los libros
se viene a aconsejar lo mismo que en 1 y 2, aunque sin adoptar el tono paternal. Es más, según
esas guías –todas muy recientes– la mujer es la que tiene el papel activo en tomar decisiones
sobre su vida sexual durante la gestación, no su médico. El ejemplo más ilustrativo es de la guía
número 9, donde las autoras dicen: “El embarazo no es un motivo para interrumpir tus relaciones
sexuales mientras todo vaya con normalidad. Serás tú la que decidas cuándo y cómo te apetece.
[…] Recuerda, nada está prohibido. Insistimos: depende de las ganas que tú tengas.” (Roca /
Basil 2005: 55)8. La diferencia entre este texto del año 2005, y los textos de finales de los ‘80
citados arriba, es obvia. El insistir en las modificaciones del equilibrio psíquico y físico de la
mujer gestante es una manera encubierta de decir que las mujeres son el sexo débil, es decir,
inferior. Son los médicos los que tienen que decidir por ellas. No obstante, los textos de hoy
insisten en la necesidad de que la mujer tome control sobre su propio cuerpo.
Otro tema interesante, aunque no incluido en todos los libros del corpus, es cómo debe
vestirse la embarazada. Parece oportuno que los especialistas opinen sobre ese tema siempre y
cuando la ropa tiene que ver con la salud de la gestante. Sin embargo, ese no es el caso. Algunos
especialistas no se abstienen de opinar –y lo hacen con autoridad– sobre asuntos que se salen
claramente de su competencia. Así los autores en la guía 1 no sólo aconsejan a las embarazadas a
no usar ropa que comprima o agobie el cuerpo, sino que llegan a recomendar los colores y el tipo
de maquillaje que deben usar para camuflar las deformaciones [sic] corporales del embarazo
(Carrera / Mallafré 1988: 47). Todo el capítulo es una verdadera joya, pero nos limitaremos a
citar sólo algunos ejemplos:

7
Para las referencias completas de las guías consultadas, véase la lista que aparece al final de este trabajo.
8
El subrayado en original.

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Durante la gestación […] [c]omo norma general, puede decirse que el rostro debe ser más que
nunca el centro de atracción, y que debe huirse de los vestidos de colores chillones, agresivos o
demasiado fantasiosos. Existen colores que adelgazan y alargan la silueta como los oscuros, el
negro, el azul marino y el gris hierro. En cambio, existen otros que más bien engordan, como el
beige y los colores excesivamente claros. (Carrera / Mallafré 1988: 46)

Sobre el maquillaje, los mismos autores opinan:

La embarazada puede y debe maquillarse. Es una forma de conservarse lozana y mantener la


moral a pesar de las evidentes deformaciones gravídicas. […] Se aconseja emplear un fondo de
color suave, mate, mezclado con un maquillaje facial fluido para pómulos, de un color naranja
dorada. El resultado suele ser un tono albaricoque que mejora notablemente el rostro […].
(Carrera / Mallafré 1988: 47)

El capítulo está lleno de semejantes consejos de los cuales se concluye que, para esos
autores, la mujer embarazada es un ser deformado que necesita ocultar sus “deformaciones
gravídicas” y es la obligación del ginecólogo llamarle la atención sobre ese problema. En cambio,
en una guía escrita por mujeres y hace sólo dos años (la 9 del corpus), las autoras dicen que “lo
importante es que te vistas con comodidad y te sientas guapa y atractiva con tu nuevo cuerpo”
(Roca / Basil 2005: 76). En otra guía reciente (la número 8 del corpus), ésta de hace tres años y
escrita por un hombre, también ginecólogo, se dice justo lo contrario que en la 1:

Desde el punto de vista estético, el embarazo tiene muchos más efectos que la simple pérdida
de la cintura y el aumento de varias tallas de sujetador. La piel refleja tu bienestar y la plenitud
que sientes con tu nuevo estado, tu aspecto radiante y luminoso es consecuencia de la actividad
de tus hormonas […]. (Pérez López 2004: 79)

Es decir, a diferencia de los textos escritos en los años ‘80, en los textos escritos hoy el
embarazo ya no se considera un estado que deforma a la mujer; sino una fase normal de su ciclo
sexual; los autores de hoy presentan a una mujer liberada, segura de sí misma, con el control
sobre su propio cuerpo y actos. Antes que nada, la tratan con respeto, y no con un desprecio
encubierto por un tono paternal.
Veamos ahora cómo se presenta el papel del padre durante el embarazo y en el parto. No
todas las guías consultadas prestan atención a ello. Eso se refiere sobre todo a las escritas hace
más tiempo. Las guías que sí dedican un capítulo especial a ese asunto son 1, 8, 9, 11 y 12.
En 1, un libro escrito hace unos veinte años, se reconoce la importancia y el beneficio de
“la presencia del marido durante la fase de dilatación, siempre que las relaciones de pareja sean
normales, se trate de un hombre mínimamente equilibrado y que cuente con una preparación
adecuada” (Carrera / Mallafré 1988: 131). Sin embargo, los autores no pueden dejar de tratar a la
mujer como un ser débil y pasivo, como hacen a lo largo de su libro. Por eso dicen: “El hombre
con espíritu emprendedor puede organizar perfectamente estas primeras etapas del parto,
ayudando y animando a su mujer. Pero debe también procurar no exasperarla, evitando las
discusiones inútiles y no imponiendo sistemáticamente sus opiniones.” (Carrera / Mallafré 1988:
130). Es interesante la explicación que aducen sobre el porqué del comportamiento inadecuado
de muchos hombres ante el embarazo y el parto: “Mientras la niña ha sido educada, bien o mal
esa es otra cuestión, claramente para ser madre, el niño no lo ha sido para ser padre. Su
instrucción ha tenido como único objetivo el trabajo, y su formación social se ha basado, desde el
punto de vista generativo, en el machismo” (Carrera / Mallafré 1988: 130). Los autores han

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resumido en pocas frases la esencia de nuestra sociedad patriarcal que, afortunadamente, ha


cambiado considerablemente desde que esas líneas fueron escritas. Esos cambios son visibles en
el trato que recibe el padre en las guías del siglo XXI. Así, en 8 se recomienda lo mismo que en la
guía anteriormente citada: “Los acompañantes pueden ser de mucha ayuda, sobre todo si han
acudido a las clases de preparación al parto. Lo mejor es que el acompañante sea el padre ya que
es copartícipe en la concepción, nacimiento, crianza y educación del hijo” (Pérez López 2004:
102). No obstante, a diferencia del texto anterior, en este no se le da al hombre el protagonismo
en el parto. En 11, las autoras insisten en la necesidad del apoyo del padre a la parturienta (Ruiz
Vega / Díez Rubio 2007: 275-276), mientras que en la 12 la autora, además de ese apoyo, realza
el hecho de que ambos, tanto la madre como el padre, deben vivir el parto, y que hay que acabar
con las viejas costumbres sociales que hacían que el padre se inhibiera totalmente en ese
momento (Sánchez 2007: 151). Finalmente, la guía 9 está concebida y escrita tanto para la madre
como para el padre. Los capítulos dedicados al futuro padre están en rojo y repartidos a lo largo
del libro. Al explicar cómo funciona el libro, las autoras dan un aviso especial “para el futuro
papá”: “[…] [T]ú también deberás vivir el embarazo de forma activa. Ni se te ocurra pensar que
esto es sólo cosa de mujeres y que el padre de la criatura no puede hacer nada hasta que el bebé
nazca. Así que, por primera vez en un libro sobre el embarazo, el futuro papá también es
protagonista desde las primeras páginas.” (Roca / Basil 2005: 25). Esta actitud muestra que,
efectivamente, la situación ha cambiado y que en la España de hoy detrás del discurso de
igualdad de los sexos se encuentra un verdadero cambio de la mentalidad. Sobre todo porque el
libro, además, ha sido todo un éxito editorial.
Para concluir nuestra breve indagación por las guías de embarazadas, haremos una última
observación sobre algunas preferencias ligüísticas de los autores y las autoras de los libros
citados. Concretamente, estábamos interesados en la distribución de palabras como marido vs.
pareja, esposa vs. pareja y semejantes a lo largo del corpus. Con ello, queríamos averiguar si la
familia tradicional sigue siendo la única opción aceptable por las normas sociales, o si otras
opciones se admiten también. Como era de esperar, en los libros escritos en los años ’80, e
incluso en algunos de finales de los ‘90 (es decir, en 1, 2, 5), se opta por los términos marido,
cónyuges, relaciones conyugales. En la guía 5 el autor incluso especifica que “[…] nos
quedaremos con el deseo de ser padres de las parejas formales y lo tomaremos como punto de
referencia de los destinatarios de esta obra.” (Ramírez Cabañas 1998: 19). En el resto de los
textos siempre se hace referencia a la pareja, es decir, no se considera que la relación de los
padres tiene que ser formalizada. Es un importante indicio del cambio en la estructura social en
España en los últimos años. Los cambios han sido tan profundos, que España ha sido uno de los
primeros países en Europa en legalizar los matrimonios homosexuales.

Conclusiones

A pesar de sus limitaciones, los datos expuestos permiten sacar ciertas conclusiones
generales. Con el fin de averiguar la autenticidad del discurso contemporáneo de igualdad de los
sexos en España, hemos contrastado la manera en que varias guías de embarazadas escritas
desde los años ‘80 hasta hoy en día tratan algunos temas relacionados con el embarazo y el parto.
En un principio, nos hemos guiado por un estudio del sociólogo Jesús de Miguel de hace casi
treinta años, El mito de la inmaculada concepción, en el que se da una visión de la mujer en los
textos de ginecología y obstetricia españolas de la primera mitad del siglo pasado. Esa visión

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corresponde a una sociedad patriarcal y muy machista, donde la mujer es tratada como un ser
inferior, débil y enfermizo, con una única misión en la vida: casarse y tener hijos.
Hemos supuesto que, en cuanto a la posición de la mujer, la situación en España ha
cambiado desde finales de los ‘70, con el fin de la dictadura y la transición. Para comprobarlo,
hemos consultado libros de divulgación que tratan del embarazo y el parto. El corpus abarca un
periodo de casi veinte años, aunque la mayoría de los textos ha sido escrita en los últimos cinco.
Analizando unos temas específicos (la relaciones sexuales durante el embarazo, cómo debe
vestirse la embarazada, el papel del padre) y algunas preferencias de los autores en cuanto al
vocabulario, hemos concluido que el discurso moderno de la igualdad de los sexos, presente en
todos los textos analizados, ha ido adquiriendo veracidad con el tiempo. Hemos visto que en las
guías de los años ‘80, detrás de unas frases que expresan igualdad, muchas veces se oculta una
actitud machista y muy tradicional. Sin embargo, las guías modernas son escritas para una mujer
liberada, independiente, con el control sobre su propio cuerpo. Aunque esos cambios son
positivos, todavía queda mucho camino por recorrer, y España sigue siendo un país de grandes
contrastes.

Guías de embarazadas consultadas

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Planeta, 4ª edición (1ª edición 1983).
-CARRERA, José María / MALLAFRÉ, José (1988): Guía de la futura madre. Barcelona:
Medici.
-COROMINAS, Carmen (2005): Embarazo y primer año de vida. Madrid: Palabra.
-DIRECCIÓN GENERAL DE SALUD PÚBLICA (1994): Manual de atención al embarazo,
parto y puerperio. Sevilla: Junta de Andalucía.
-MARTÍN CABRERAS, Berta María (2003): Embrazo y parto. Madrid: Edimat libros.
-PADILLA VINUESA, María Carmen (2002): Embarazo saludable. Archidona: Aljibe.
-PÉREZ LÓPEZ, Faustino (2004): Embarazo y parto. Claves para disfrutarlos con salud.
Málaga: Arguval.
-PERPIÑAN, Concepción Martín (1994): Ir al ginecólogo sin temor ni pudor. Madrid: Temas de
hoy.
-RAMÍREZ CABAÑAS, J. F. J. (1998): El embarazo. ¿Podemos ayudar ya a nuestro futuro
hijo? Madrid: Eos.
-ROCA, Elisenda / BASIL, Carlota (2005): Vamos a ser padres. Guía del embarazo, parto y
posparto. Barcelona: Debolsillo.
-RUIZ VEGA Josefina / DÍEZ RUBIO, María Concepción (2007): Nueve meses de espera. La
guía definitiva del embarazo, el parto y el postparto. Madrid: Temas de hoy.
-SÁNCHEZ, Mayka (2007): El embarazo contado con sencillez. Madrid: Maeva.

Bibliografía

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