Вы находитесь на странице: 1из 3

CONEVAL

El tema central de este documento es la evaluación como factor de cambio

de la política pública. Aquí se describe la evaluación como un sistema de monitoreo

que proporciona información a los responsables de operar programas, diseñar

estrategias, planear el gasto público, así como a secretarios, presidentes y

congresistas para mejorar la política pública.

Se menciona que el primer problema a enfrentar es la coordinación entre

instituciones. Para ello es necesario definir las reglas del juego. De esta manera se

puede establecer la forma de intervención. Se explica que el Sistema de Monitoreo

y Evaluación incluye cuatro pilares de intervención: medición de la pobreza,

planeación, evaluación y seguimiento.

Para definir las necesidades de evaluación el CONEVAL desarrolló el

Horizonte de Monitoreo y Evaluación. Se compone de un diagnóstico que es la

identificación y caracterización de la problemática. La evaluación de diseño va

dirigido a los programas de nueva creación y debe realizarse en el primer año de la

política. En la consistencia y resultados se evalúa la capacidad institucional,

organizacional y de gestión de un programa. Tiene seis temas: diseño, planeación

estratégica, operación, cobertura y focalización, percepción de beneficiarios y

resultados.

También se señala que la Ley General de Desarrollo Social especifica

algunas de las características para realizar la evaluación a programas, acciones y

políticas de desarrollo social la evaluación debe ser externa y que los organismos
evaluadores pueden ser instituciones de educación superior, de investigación

científica u organizaciones no lucrativas.

Se explica, también, en este documento que las evaluaciones con procesos

homogéneos cuentan con un Modelo de Términos de Referencia desarrollado por

el CONEVAL que puede ser aplicado a los programas y acciones de desarrollo

social. En la primera fase se identifican tres actores clave en su papel de

coordinadores de la evaluación. La segunda fase se refiere al proceso administrativo

que sigue cada entidad y dependencia para contratar a los organismos evaluadores.

La tercera fase consiste en el desarrollo de la evaluación, que da inicio con la

capacitación impartida por el CONEVAL, en su papel de coordinador de las

evaluaciones.

En relación con lo anterior se han establecido tres etapas para la revisión y

seguimiento de las Evaluaciones de Impacto, con el objeto de cumplir los procesos

y contar con un mecanismo claramente definido que analice el rigor metodológico

del instrumento de evaluación. La primera etapa es el Análisis de Factibilidad. El

siguiente paso es la revisión de los Términos de Referencia. Una vez que se obtiene

un dictamen positivo sobre el Análisis de Factibilidad, las dependencias deberán

enviar los Términos de Referencia de la evaluación para que el Consejo los

apruebe.

Asimismo, se plantean, aquí, los retos de planeación que se refieren a contar

con un sistema de monitoreo basado en resultados con indicadores adecuados. En

este sentido, el CONEVAL se dio a la tarea de desarrollar un sistema de monitoreo


en el que los programas tienen indicadores de resultados, de gestión y de servicios

para medir su cobertura, calidad e impacto. La estrategia de aprobación de

indicadores consta de tres etapas: en la primera etapa se verifica si los indicadores

de resultados, servicios y gestión cumplen los criterios mínimos de diseño:

relevancia, adecuación, claridad y monitoreabilidad. En la segunda etapa se

determina si los indicadores de resultados de fin y propósito cumplen los criterios

mínimos de consistencia: pertinencia temática y factibilidad técnica.

Finalmente se mencionan los logros y retos de la política de evaluación que

tiene que ver con: la institucionalización de la evaluación; la expansión de la oferta

de evaluadores de calidad; la creación de sistemas de monitoreo y evaluación en

las entidades federativas que faciliten su comparabilidad; una vinculación estrecha

entre el proceso de medición de problemáticas nacionales, de evaluación y el

proceso de presupuestación; transitar a la evaluación de los objetivos nacionales,

así como de su medición efectiva.

A este respecto es preciso señalar que la evaluación y la medición de

resultados no son elementos suficientes para reducir la pobreza y la desigualdad,

mejorar el ingreso de los mexicanos, incrementar el empleo y la cobertura de

servicios básicos. Quizás el reto principal de la evaluación, en México, consiste en

emplear, de manera efectiva, los hallazgos para encaminar esfuerzos que

beneficien a los sectores de la sociedad más necesitados. De otro modo no tiene

sentido evaluar.