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¿Qué es la gonorrea? ¿y la sífilis?

Casi todas las personas son conscientes de la existencia estas


enfermedades de transmisión sexual (ETS), pero pocas saben que su diagnóstico se ha visto
incrementado de manera exponencial en la última década. Según los datos del departamento de
Sanidad del Gobierno de Aragón, los casos de gonorrea que se registraron en 2016 supusieron
su cifra más elevada de las dos últimas décadas. En concreto, el número de diagnósticos
realizados ha crecido un 57% en la última década hasta alcanzar los 103 de 2016. Una tendencia
que se mantiene en 2017, puesto que hasta finales de abril ya se habían detectado 36
infectados nuevos. Si esta tendencia se mantiene durante todo el año, se podrían superar los 110
diagnósticos.
“Y esto es solo la punta del iceberg, ya que al tratarse de una infección, hay personas que no
desarrollan los síntomas o lo hacen de manera muy sutil, por lo que a veces no se llega a
diagnosticar”, explica Juan Pablo Alonso Pérez de Ágreda, profesor del departamento de Microbiología,
Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Zaragoza.
Asimismo, el experto apunta que, aunque se percibe esta tendencia al alza en el ámbito de las
enfermedades de transmisión sexual, falta información al respecto porque no todas las dolencias de este
tipo tienen que declararse. “Hay que recordar que los únicos datos con los que contamos son aquellos
que se deben declarar obligatoriamente (como son la sífilis o la gonorrea) y que aún así tampoco se
declaran todos los que existen”, dice el profesor Alonso.

No obstante, puntualiza que este incremento, que se percibe en casi todas las variables, tiene una
razón principal: cómo ha cambiado la percepción del VIH. “En los años 80 y 90 esta enfermedad
estaba ligada totalmente a la muerte. Sin embargo, ahora ha adquirido un carácter crónico. Esto ha
provocado que la gente ya no tenga esa imagen de gravedad y se relajen a la hora de utilizar
métodos anticonceptivos de barrera”, subraya. Esto conlleva un incremento en el resto de
enfermedades venéreas. Al igual que la gonorrea está alcanzando cifras históricas, la sífilis
también está viviendo uno de sus momentos de más incidencia. Según los datos facilitados
por el Ejecutivo autonómico, en 2016 a un total de 102 personas les diagnosticaron esta
enfermedad en Aragón, lo que supone el tercer dato más elevado de las dos últimas décadas.
Además, la tendencia al alza se mantiene en 2017. Hasta finales de abril ya se han registrado 56
enfermos más. En el caso de que se mantuviera este ritmo todo el año, se podrían llegar a
superar los 170 diagnósticos. “Además de que ahora se tiene menos miedo al VIH, también ha
afectado que la sociedad es más abierta sexualmente, con diferentes tipos de relaciones en las
que se están dejando de utilizar los métodos preventivos”, destaca Alonso.
Como ejemplo pone el aumento de casos de Hepatitis A. Aunque esta enfermedad no está dentro
de las ETS, sí que puede estar relacionada con las relaciones sexuales. De hecho,
Alonso indica que el incremento de casos se debe a las relaciones sexuales entre hombres. En
2016 se ha diagnosticado esta enfermedad a 30 personas, un dato que parece que se superará en
2017 atendiendo a los casos contabilizados hasta abril: 19.
Perfil de los enfermos

Ante la actual situación epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual (ITS), en 2015,
el Hospital Clínico decidió crear una consulta especializada, destinada a la población del sector
III de Zaragoza. Según los resultados del control de calidad, que se realizó hace menos de un año, el
perfil de los atendidos es: varón (67%), de entre 26 y 52 años (90%) e
inmigrante (64%). Además, según se desprende de los resultados obtenidos, los principales
motivos de consulta son sífilis y condilomas y la principal forma de transmisión es entre
heterosexuales (64,3%).
De este modo se podría elaborar un perfil sobre los pacientes de ETS pero no es tan fácil. “Cada
enfermedad es diferente, por lo que es complicado realizar un perfil conjunto. Además, en
muchas ocasiones es difícil que un paciente te diga que padece sífilis o que tiene herpes. Son
cuestiones que pertenecen al ámbito privado y que se intentan esconder”, subraya. La única ETS
que tiene un perfil más o menos concreto es el VIH: “Hace 20 o 30 años se contraía por la
inyección de drogas o por relaciones sexuales entre hombres, ahora casi no hay nuevos casos
por drogadicción y han aumentado los de parejas heterosexuales”.
“Lo importante es concienciar a la gente de los efectos que tienen estas enfermedades y, por lo
tanto, de la importancia del uso de preservativos. Son los únicos que pueden prevenir estos
virus y bacterias”, remarca Alonso. Por ello, recuerda, se realizan diferentes campañas, en especial,
en los centros escolares "con el objetivo de llegar a los más jóvenes".
Síntomas y tratamientos de las ETS más frecuentes

 Sífilis. Esta enfermedad, que se transmite principalmente por contacto sexual, se produce por
una espiroqueta (bacteria) que penetra en la piel o en las mucosas. Su principal síntoma es la
aparición de una llaga en las zonas de contacto (el pene, la vagina, el ano, el recto o la boca).
Esta llaga, que no produce dolor, aparece tras el contagio y desaparece alrededor de tres
semanas después sin dejar rastro. Al cabo de unos meses, la sífilis vuelve a manifestarse, pero en
forma de manchas por todo el cuerpo. Al igual que en el síntoma anterior, la erupción se cura
sola. El problema se encuentra en que esa enfermedad se queda en estado latente y puede
ocasionar dolencias más graves como la meningitis o mielitis. Se puede diagnosticar a través
de un análisis de sangre y se trata con antibiótico.
 Gonorrea y clamidia. Estas infecciones por bacterias pueden causar inflamaciones en el recto,
la uretra o el cuello uterino. Uno de los síntomas más claros es la aparición de un flujo
parecido al pus, que suele ser más abundante en la gonorrea. También son típicos los picores y
dolores al orinar o defecar. Uno de los efectos más importantes es que la mujer puede llegar
a tener problemas de fertilidad. Para saber si se tiene gonorrea o clamidias es necesario analizar
el pus, bien a través de un análisis de orina o con un hisopo. El tratamiento consiste en
un antibiótico.
 Herpes genital. Un virus es el causante de este herpes en la zona genital. En este caso, al
ocasionar ampollas dolorosas, es muy fácil de distinguir tanto para el paciente como para el
médico. El herpes no tiene una cura propiamente dicha. Existen pastillas y cremas secantes
que hacen que desaparezcan las ampollas, pero posteriormente pueden seguir apareciendo. Si
los episodios de reactivación son muy frecuentes, existe una medicación diaria que reduce su
frecuencia.
 Condilomas. El virus del papiloma humano (VPH) es el causante de estas verrugas genitales.
Existen más de 100 tipos diferentes y algunos de ellos están relacionados con la aparición de
cáncer de cuello de útero (aunque son poco frecuentes). Hay numerosos tratamientos
disponibles, que varían dependiendo del tamaño de las verrugas, su localización o el estado de
las defensas del paciente. El tratamiento suele eliminar las verrugas pero no cura la
infección por lo que puede reaparecer en cualquier momento.
 Tricomoniasis. Esta ETS está producida por un protozoo y afecta especialmente a mujeres. El
síntoma más claro es un flujo vaginal parecido al pus. Al mismo tiempo también se pueden
sentir molestias en las relaciones y existir inflamación de la vulva. En otros casos, puede no tener
síntomas y detectarse en una citología habitual. Para tratarlo, lo más habitual son cremas
vaginales o pastillas.
 VIH. El virus de la inmunodeficiencia humana es asintomático durante un tiempo. Los síntomas
aparecen cuando disminuyen las defensas, hecho que provoca que se adquieran infecciones
más graves como neumonías, tuberculosis o herpes. El diagnóstico de la infección se puede
realizar a través de un análisis de sangre o de orina y en la actualidad existen tratamientos muy
efectivos para evitar la disminución de las defensas. No obstante, todavía no hay cura ni
vacunas efectivas.