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Extracciones de texto sobre la agresión desde el punto de vista del psicoanálisis

Real Academia Española:

1. f. Acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. U. t. en sent.


fig.
2. f. Der. Ataque armado de una nación contra otra, sin declaración previa.
agresión sexual.

1. f. Der. Delito consistente en la realización de actos atentatorios contra la libertad


sexual de una persona empleando violencia o intimidación.

Punto de vista desde el Psicoanálisis:

Freud: para Freud la agresión es un componente de los instintos del yo, derivado de
las pulsiones sexuales, y que surgen durante las etapas de desarrollo psicosexual .
Por ejemplo, el complejo de Edipo o la rivalidad fraterna, las cuales podrían
considerarse como agresividad frente a acontecimientos externos hirientes, sin
embargo para FREUD todos estos casos constituirán aspectos agresivos derivados
de la pulsión sexual.

La importancia que concede a la sexualidad queda revelada en el análisis que realiza


de desviaciones como el sadismo y el masoquismo. En "Tres ensayos sobre una teoría
sexual" afirma: "la sexualidad de la mayor parte de los hombres muestra una mezcla de
agresión, de tendencia a dominar, cuya significación biológica estará quizá en la
necesidad de vencer la resistencia del objeto sexual de un modo distinto a por los actos
de cortejo. El sadismo corresponderá entonces a un componente agresivo del instinto
sexual, exagerado, devenido independiente y colocado en primer término por medio de
un desplazamiento" (FREUD, 1905, p.1185).

Considera que la agresividad forma parte de los instintos del ego y actúa contra los
estímulos externos que son fuente de insatisfacción.

"El yo odia, aborrece y persigue con propósitos destructores a todos los objetos que
llega a suponerlos una fuente de sensaciones de displacer, constituyendo una privación
de la satisfacción sexual o de la satisfacción de necesidades de conservación. Puede
incluso afirmarse que el verdadero prototipo de la relación de odio no procede de la
vida sexual, sino de la lucha del yo por su conservación y mantención" (FREUD, 1915,
p.2050).

Sin embargo, esto no implica que toda no-satisfacción conduzca a una agresión, pues
puede desembocar también en angustia, represión, neurosis o psicosis. "La agresión
aparece cuando el yo se siente herido por el obstáculo, la privación o el rechazo" (VAN
RILLAER, 1975, p.72).
Instintos de vida y muerte:

FREUD afirma: "Nosotros aceptamos que los instintos de los hombres no pertenecen
más que a dos categorías: o bien son aquellos que tienden a conservar y a unir –los
denominamos 'eróticos' (...) o 'sexuales' (...)-, o bien son los instintos que tienden a
destruir y a matar; los comprendemos en los términos 'instintos de agresión' o 'de
destrucción'" (FREUD, 1933, p.3211).

Ambos instintos estarían al servicio de un mismo principio, el principio de NIRVANA, de


reducción de la excitación, que mientras en el instinto de vida se manifiesta a través de
las conductas sexuales que reducen la excitación, en el instinto de muerte se traduce
en un intento de volver a situaciones de ausencia de cualquier tipo de excitación y
tensión, en definitiva, a una situación de novida y por lo tanto hacia la auto-destrucción.

En contraste, un instinto agresivo dirigido hacia el exterior. La forma que tiene el


organismo para protegerse es dirigir hacia fuera este instinto de auto-destrucción, se
protege la propia vida atacando la de los demás.

La crítica más dura, proviene de parte de autores como HORNEY, ERIKSON o


FROMM, quienes no aceptan el carácter instintivo de la agresividad, considerando más
bien que se trata de una conducta reactiva y otorgan una mayor importancia al entorno.
Se trata ésta de una postura más "optimista" que la mantenida por FREUD, ya que no
considera la agresión como inevitable. Sin embargo también ha recibido críticas por el
reducido entorno que tienen en cuenta, limitado prácticamente al entorno familiar y,
dentro de éste, a la madre.

Hartman: Señala que lo que mueve al yo a diferenciarse del ello es la necesidad de


supervivencia, porque el principio del placer que rige el ello no favorece la
autoconservación. Por otra parte, propone que el tipo de mecanismo de defensa que
cada individuo pondrá en práctica puede ser delimitado por las modalidades
individuales del yo. Estos factores serían innatos y el monto energético utilizado por los
mecanismos de defensa tendría su origen en pulsiones agresivas neutralizadas en el
yo durante el desarrollo.
Adler: para Adler exisiste un único instinto: la Agresividad.

"(Adler) Introdujo el impulso agresivo como un principio instintivo unitario, en el que los
impulsos primarios, cualquiera sea la definición que de estos se dé, pierden su
autonomía y quedan subordinados a ese único impulso" (SELESNICK, 1968, p.125).
El punto de partida para llegar a esta conclusión lo constituye el interés de ADLER por
la Psicología de la inferioridad.

Según él, el hombre nace en una situación doble de inferioridad: por una parte
inferioridad frente a los animales y, por otra, inferioridad frente a otros individuos. Es
esta inferioridad la que le va a incitar a luchar, a superarse frente a los demás, en lo
que años más tarde va a denominar "voluntad de poderío". Igualmente, la insatisfacción
de las pulsiones va a determinar que se adopte una postura hostil frente al mundo. Sin
embargo el planteamiento no es, como podría parecer, del tipo frustración-agresión:

"Adler infiere que la pulsión de luchar por la satisfacción, que él llama pulsión de
agresión, ya no está ligada directamente al órgano y a su tendencia a obtener placer,
sino que pertenece a la superestructura psíquica general, y representa un campo
psíquico superior, en el que se entrelazan las pulsiones y al cual afluye la excitación no
descargada cuando se niega la satisfacción a una de las pulsiones primarias"
(DENKER, p.41).

Kohut: señala la capacidad del hombre para superar el instinto asesino puede
concebirse como algo secundario y formularse en términos de que ha podido controlar
un impulso” (1977,87). Para él las pulsiones sexuales y agresivas, fundamentales en la
teoría freudiana, eran como “subproducto de la desintegración”, eran de carácter
secundario, las consideraba consecuencias de alteraciones en la formación del self, en
un intento de recuperar un sentimiento de vitalidad de un self vencido. Con respecto a
esto, argumenta que el ser humano no sólo cuenta con herramientas biológicas que le
permiten llevar a cabo actos destructivos como son los dientes o las uñas, sino que
también cuenta con un potencial agresivo. Kohut se opone a la idea de que el hombre
es un animal agresivo incapaz de “domesticar” sus impulsos destructivos.

Kernberg: señala que la exposición temprana a la violencia y al abuso físico,


psicológico y sexual, en particular el incesto, se asocia con más frecuencia a pacientes
con trastornos graves de la personalidad, y en niños que se encuentran en alto riesgo
de psicopatología. Aunado a esto, existe una creciente evidencia de que la anormalidad
de los sistemas neuroquímicos y neurohormonales pueden estar relacionados con
aspectos significativos de la personalidad, en particular con una propensión a la
conducta imprudente y agresiva, lo que apunta a la importancia de los determinantes
genéticos y constitucionales del temperamento. Según Kernberg, la agresión como
pulsión se desarrolla a partir de la respuesta primitiva del llanto que evoluciona,
primero, al afecto de cólera y después a la respuesta de llanto como parte de la
tristeza. El odio considerado como afecto nuclear de la agresión como pulsión es un
aspecto posterior y estructurado de la cólera, del mismo modo que la envidia surge del
odio, en un desarrollo estructurado especifico del odio. El enojo y la cólera, la aversión
y la repugnancia, el desprecio y el resentimiento son afectos integrados dentro de la
agresión como pulsión general jerárquicamente supraordinada, y que también sirven
para expresar aspectos particulares de la misma.