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002
Babelia
NÚMERO 1.002. EL PAÍS, SÁBADO 5 DE FEBRERO DE 2011

JUAN MARSÉ
Condenadamente realista
“La literatura es un ajuste
de cuentas con la vida”
SUMARIO

Andrés Barba
1.002
Babelia Describir el duelo
LA COSA MÁS común entre todas las vidas: perder a alguien. Se
sobrelleva que el muerto, el ausente, se haya convertido en algo
imaginario, en algo casi falso, pero el deseo que se tiene de él no es
imaginario. La presencia del muerto es imaginaria, pero su ausen-
EN PORTADA Use Lahoz / José-Carlos Mainer 4
cia es muy real y sabemos
Juan Marsé “Me considero un escritor condenadamente realista. Y distingo muy bien entre imaginación que, a partir de ahora, ésa
y fantasía: lo primero me estimula, lo segundo sólo me entretiene”, afirma el autor, que publica nueva novela: será su forma de apare-
Caligrafía de los sueños. En ella está toda la esencia de Marsé. “No conseguiría distinguir eso que se llama cer. Y el grito de ese sufri-
novela de una vida porque puede que más adelante escriba otra que merezca esa distinción. No obstante sí miento: “¿Por qué?”, re-
tiene algo de recapitulación de unos temas habituales en mi narrativa. Temas y subtemas que remiten a otras suena no sólo a lo largo
novelas, y aún más la escenografía”. Foto: Jordi Socías de toda la historia de la
Literatura, sino a través
IDA Y VUELTA Las voces de Colm Tóibín Antonio Muñoz Molina 7 de la plena conciencia de
todas las acciones huma-
EL LIBRO DE LA SEMANA Rapsodia, de Pere Gimferrer Á. L. Prieto de Paula 8 nas. El carácter irreducti-
ble del sufrimiento hace
Metáfora del duque J. Ernesto Ayala-Dip 8 que uno no pueda sentir
horror por sí mismo mien-
Sátira subversiva de Mo Yan José María Guelbenzu 9 tras sufre de la misma ma-
nera que el absurdo detie-
Las buenas razones Juan José Tamayo 10 ne la inteligencia y la impi-
de avanzar, pero —como
Ilustración de es bien sabido— la ausen-
Frederic Amat cia de aquel a quien he-
para el relato mos amado no detiene el
de Juan amor, el amor continúa
Goytisolo. tras la muerte en la obsti-
nación del duelo. Sobre
Imagen tomada en Nueva York en 2000. Reuters ese tema hay libros tan
conmovedores como El li-
bro de mi madre, de Al-
bert Cohen, o Una pena en observación, de C. S. Lewis. Ahora se ha
añadido otro, inédito hasta hoy: Diario de duelo, de Roland Bar-
thes. Notas simples como golpes de aguja, un dietario de las
RELATO Yo misma soy infierno y cielo Juan Goytisolo/ Frederic Amat 12
impresiones, los descubrimientos diarios, las breves fulguraciones
que asaltan a cualquiera que llora una desaparición… Barthes
PENSAMIENTO A cualquier cosa le llaman contemporáneo Manuel Cruz 15
confirma lo que todos hemos sentido alguna vez al perder a al-
guien: el amor manifestado a los muertos es perfectamente puro
Relatos de viaje Carlos García Gual 15
pues el deseo por una vida que ya ha terminado no puede dar nada
nuevo: se desea que el muerto haya existido y ha existido, pero
SILLÓN DE OREJAS Fuera de carta Manuel Rodríguez Rivero / Max 16
junto a ese sentimiento, que es perfectamente real, se percibe que
el mundo se ha despedazado y vuelto irreal. Dice Barthes: “La
Aquel verano de la juventud Justo Navarro 16
soledad donde me deja la muerte de mamá me deja solo en terre-
nos donde ella no tenía parte. Hay pues en el duelo una domestica-
ARTE Entrevista con Yinka Shonibare MBE Fietta Jarque 17
ción radical y nueva de la muerte; pues antes era sólo un saber
prestado (torpe, venido de los otros, de la filosofía, etcétera), pero
Así soy yo y así me fotografío Alberto Martín 18
ahora es mi saber. Esto es para mí el universo: este lugar falso en el
que nada es verdad, donde nada cristaliza”.
EXTRAVÍOS Nuez Francisco Calvo Serraller 19
Después de esta lectura conmovedora, uno siente la seguridad
de que ese descubrimiento, que en parte es consustancial a la
MÚSICA Esos viejos vinilos de blues Ramón Fernández Escobar 21
simple idea de estar vivo (y de estar vivo para los otros), es un
conocimiento para el que no hay instrucción posible y al que cada
PURO TEATRO Amadeu: Boadella suma esencias Marcos Ordóñez 22
hombre deberá acceder antes o después en solitario y en la medida
de su imaginación y su inteligencia. Pero si ese sufrimiento penal
RELECTURAS Viajar, derrumbarse del sueño (Antonio Tabucchi) E. Vila-Matas 23
es en parte la garantía de la autenticidad del amor, no lo es menos
la alegría que produce pensar que esa vida ha sido real, que ha
existido, que ha sido exterior en el sentido más radical de la
+ .com palabra. Y algo más misterioso aún: la convicción íntima de que
E Primeras páginas Caligrafía de los sueños, de Juan Marsé; La República del Vino, de Mo Yan, y ese dolor puede, o bien hacer más firme y real la vida, o bien
Epígrafe, de Gordon Lish. despeñarla hacia el barranco de lo imaginario. O
E Avance literario Primer capítulo de la turbulenta autobiografía de James Ellroy: A la caza de la Diario de duelo: 26 de octubre de 1977-15 de septiembre de 1979. Roland Barthes
mujer (Mondadori), el lunes 7 de febrero en ELPAÍS.com
(Paidós). El libro de mi madre. Albert Cohen (Quinteto, Anagrama, Círculo de

+
Lectores, Columna). Una pena en observación. C. S. Lewis (Anagrama, Columna).

E Blog Noticias, debates, imágenes y voces del mundo de la cultura. http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/ Andrés Barba (Madrid, 1975) ha publicado recientemente la novela Agosto, octubre
(Anagrama. Barcelona, 2010. 152 páginas. 15 euros).

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EL RINCÓN

El diseñador Ángel Schlesser, en su estudio de Madrid, donde ultima la colección que presentará en Cibeles, Madrid Fashion Week. Foto: Luis Magán

Lo que no pasa de moda


Ángel Schlesser soslaya la crisis del mundo de la moda sin modificar los criterios de calidad y confección

NO ES MUY RECOMENDABLE ENTRAR EN UN DESPACHO DE MODA en temporada de desfiles. hora de elegir”, añade con sorna. El éxito de la ropa de este creador, que llegó a Madrid
Ángel Schlesser lleva más de veinte años diseñando colecciones, pero aún no se ha en los años ochenta con la carrera de Derecho acabada y se enganchó con el diseño, se
acostumbrado a la tensión que genera poner en pasarela las nuevas creaciones. “Todo identifica con tonos suaves y diseños poco recargados, eso que se conoce como fondo
va en marcha, pero los preparativos siempre se acaban convirtiendo en un pequeño de armario. “Me he mantenido porque no he cambiado el criterio de calidad, tanto en el
desastre. El corte, el patronaje y los prototipos los hacemos aquí mismo, pero la tejido como en su confección, aunque no puedo negar que he dejado fuera de registro
fabricación global se cose fuera”, cuenta nada más sentarse frente a un café en su los experimentos, ahora me muevo con mucho cuidado y sobre seguro. Se acabaron los
despacho de Madrid. Se refiere a la colección otoño-invierno 2012 que presenta a excesos de antes”. El contagio de la inseguridad parece extenderse en todos los sectores.
mediados de febrero en Cibeles Madrid Fashion Week, pero los nervios ya se notan a Diseña con éxito perfumes, joyas, complementos, invitaciones a fiestas y etiquetas para
flor de piel. Pensar en los meses de frío del próximo año con la colección de verano, reservas de 2004. Incluso hace tiempo que decidió dar el paso y pasar a la explotación
plagada de tejidos vaporosos en azules y vainillas, colgada en las perchas y lista para directa de sus diseños. Mantiene las nueve tiendas de su firma y acaba de cerrar el
inundar las tiendas, suena realmente lejano. Y más con lo que está cayendo en el contrato de alquiler de dos nuevos corner para su firma en unos grandes almacenes,
mundo de la moda, donde incluso el público con dinero ha reducido drásticamente el pero no habrá nuevas inversiones porque no “es buen momento para crecer”. Schlesser
consumo. “Ahora no es que vendamos en rebajas, es que el consumidor espera a la (Santander, 1957), de bisabuelos alemanes, entendió hace tiempo que la capacidad de
tercera rebaja para ahorrarse 11 euros. La gente que antes compraba tres prendas ahora supervivencia del ser humano podía alcanzar límites increíbles, pero ahora empieza a
se lleva dos, aunque sigue combinando los mismos criterios de necesidad e impulso a la palparlo día a día con una sensación extraña en el estómago. Amelia Castilla O

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EN PORTADA / Entrevista

Ajuste
de cuentas
La señora Mir se empeña en ser feliz. Una alocada aspiración que sostiene en la descarnada
escena de la posguerra. Juan Marsé revive su adolescencia en la novela Caligrafía de los sueños.
Texto: Use Lahoz. Fotografía: Jordi Socías

E
L DESPACHO de Juan Marsé es- “lo inventado puede tener más peso y bios de la época en que, en mi caso, no Bruch y no le permiten estudiar solfeo…
tá lleno de memoria. No po- solvencia que lo real, más vida propia y había ni máquina de escribir. R. A Ringo le fastidia que no le dejen
día ser de otra manera. El es- más sentido, y en consecuencia más P. El padre de Ringo desinfecta cines. estudiar en el Conservatorio Municipal
critor, recreador en su obra posibilidades de pervivencia frente al Está obsesionado con exterminar unas de Música. Por su cuenta consigue
de la memoria personal y co- olvido”. ratas curiosamente azules… aprender un poco de solfeo, es decir, a
lectiva de una ciudad y de R. Eso es un homenaje a la ficción. A R. Lo único que puedo decir al respec- leer partituras…, pero en su casa no hay
una época, es dueño de un universo esté- veces hay más verdad en la ficción litera- to es que mi padre trabajó en los servi- dinero. Un cura de mi parroquia, Mosén
tico determinante en la literatura españo- ria que en la realidad cotidiana. Por ejem- cios municipales de higiene, desinfec- Amadeo Oller, me enseñó a leer música,
la del siglo XX. Entre libros, fotografías plo, a menudo leo cosas en la prensa que ción y desratización de locales públicos. luego tomé clases durante algún tiempo
de estrellas del cine de los años cincuen- no me las acabo de creer. Lo diré de otro Me tuve que informar de los métodos de hasta que tuve que dejarlo, y lo dejé. En
ta, de escritores como Camus y Steven- modo: para mí, Madame Bovary es más sesenta años atrás para acabar con las aquel entonces hubiese preferido ser
son, y de familiares, salta a la vista un real que doña Esperanza Aguirre, pero ratas azules que al parecer abundaban y músico y no escritor.
retrato de Fred Aguilar. En él aparece insisto, no es más que un homenaje a la eran muy vistosas. P. Pero alguna satisfacción encontra-
sentado, con las piernas cruzadas y muy ficción narrativa. P. Como contrapunto, en los carteles rá en la literatura.
atractivo, el poeta Jaime Gil de Biedma. de esos cines aparece una gata como R. Mira, en todas las entrevistas que
Juan Marsé, mientras dibuja una sonrisa salida de El embrujo de Shanghai. me hacen se plantea una contradicción
contagiosa, explica: “Lo heredó Josep Ma- R. De alguna manera Shanghai era un flagrante por parte mía: el tema es mi
dern y me lo regaló poco antes de morir. nombre que en aquel entonces estimula- propia persona y mi obra, pero resulta
Cuando Jaime miraba este retrato solía “La señora Mir busca ba la imaginación, la aventura y ese exo- que hablar de mi persona y de mi obra
decir, ‘no me parezco, pero dentro de tismo oriental de Las mil y una noches. es lo que más me aburre en el mundo, y
veinte años, me pareceré”.
la felicidad. Lo hace En el cine Selecto (muy presente en la además recuerdo aquel consejo de He-
Seis años después de Canciones de de forma algo novela) pasaban dos películas y varietés. mingway que dice: “No hables de lo que
escribes, porque si lo haces tocarás algo
amor en Lolita’s Club, Marsé (Barcelona, Salía un mago disfrazado de chino, luego
1933, premio Cervantes 2008) reaparece alocada y ridícula, un baturro, luego una cupletista… todo que no debes tocar, y eso se hará peda-
con una novela de reencuentros con su muy variado… y luego también una ve- zos y no te quedará nada”. Claro, parece
imaginario: Caligrafía de los sueños (Lu- pero está en su derecho” dette disfrazada de gata con botas que, la incongruente que se entreviste a un es-
men). En ella se hallan la escenografía verdad, ahora no la veo muy oriental, critor y diga esto, pero toma nota.
real mítica de su barrio, la novela de pero en fin… P. En Caligrafía de los sueños volve-
formación, las aventis, el inconfundible P. Ringo y sus amigos viven con ver- mos a encontrarnos con un personaje
estilo de una prosa ásperamente per- “Más que eso; yo dadero entusiasmo las aventis. que viene de vuelta de muchas cosas,
fecta, una historia de amor y un niño R. Hay un capítulo dedicado a la aven- Abel Alonso, ex futbolista, que parece
que se enfrenta a descubrimientos y a opino que la búsqueda tis. Jugábamos a contar aventis cuando recién salido de una reunión en el Al-
decisiones. Hay ciertas similitudes entre no teníamos ni siquiera una pelota de saka con los personajes de Si te dicen
la biografía de Marsé y la adolescencia de la felicidad es una trapo. Contábamos mentiras… es un jue- que caí, y que recuerda a Jan, el ex
de Ringo, por eso es inevitable la prime- go, tenía que ser así. No veo necesidad boxeador de Un día volveré.
ra pregunta.
obligación del ser de explicar en qué consistía exactamente R. Son observaciones de mi experien-
PREGUNTA. ¿Estamos ante la novela
de su vida?
humano” porque está en casi todas mis novelas.
Por supuesto, sólo se justifica si hace
cia en las tabernas del barrio. Bebedores
solitarios en actitud reflexiva o depreda-
RESPUESTA. Pues no. No conseguiría avanzar la acción o perfila mejor algunos dora, era una imagen común de hom-
distinguir eso que se llama novela de una rasgos de los personajes… En fin, si apor- bres derrotados en esa época. Yo trabajo
vida porque puede que más adelante es- ta algo al asunto del que trata la obra. con imágenes. No con ideas. Yo no digo
criba otra que merezca esa distinción. Se P. Ringo trabaja en un taller de jo- P. La señora Mir sufre un desengaño, voy a hacer una novela de derrotados de
me escapa el concepto. No obstante, sí yería, actividad que usted también de- pero insiste a Paquita, la dueña del Bar mi barrio. Yo tengo una imagen en la
tiene algo de recapitulación de unos te- sarrolló. Una vez más, su prosa parece Rosales, que la felicidad hay que buscar- memoria, y esa imagen me sugiere una
mas habituales en mi narrativa. Temas y limada, no sobra ni falta nada. ¿Le in- la cueste lo que cueste. historia.
subtemas que remiten a otras novelas, y fluyó ese trabajo a la hora de pulir la R. La señora Mir, personaje central de P. También se reencuentra con su es-
aún más la escenografía. Quería hacer prosa? esta historia, busca la felicidad. Lo hace cenografía tradicional, ese barrio de su
algo diferente, pero ha salido esto. R. En el taller aprendí a trabajar arte- de forma algo alocada y ridícula, pero infancia que ya es infinito.
P. En Caligrafía de los sueños, vuelve sanalmente, con mucha paciencia, era está en su derecho. Más que eso; yo opi- R. Yo trabajo sobre un mapa urbano
a ser determinante la adolescencia. un trabajo muy de manitas que aparente- no que la búsqueda de la felicidad es real. Trabajo sobre jardines de verdad
R. La infancia y la adolescencia son mente no tiene que ver con la escritura. una obligación del ser humano. El padre con ranas de cartón. Todo tiene que ser
importantes para todo el mundo, no sólo Pero yo juraría que sí tiene que ver: el de una amiga mía decía que quería escri- real, los nombres de las calles, los ci-
para los escritores. En esta novela se gusto por escribir a mano y la buena bir unas memorias y titularlas Hem vin- nes…, pero lo que allí sucede y los perso-
cuenta el tránsito de la adolescencia al caligrafía… yo sé que esto hoy empieza a gut a aquest mon a passar l’estiu (Hemos najes es inventado.
umbral de lo que será la madurez, pero ser historia, pero no estoy seguro de que venido a este mundo a pasar el verano) y P. ¿Puede la literatura servir para
no lo considero el tema central. Para mí, sea superfluo. Todo lo que tenga que ver siempre me ha gustado esa idea. ajustar cuentas?
el tema central es la señora Mir. con escribir a mano me gusta: plumas, P. A Ringo le pasa lo mismo que a
P. En la página 20, Ringo intuye que bolígrafos, libretas… no sé, serán resa- usted, que va al conservatorio de la calle Pasa a la página 6

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“Trabajo sobre un mapa urbano real. Trabajo sobre jardines de verdad con ranas de cartón. Todo tiene que ser real, los nombres de las calles, los cines…, pero lo que allí sucede y los personajes es inventado”, afirma Juan Marsé
sobre su nueva novela, Caligrafía de los sueños, y sobre el resto de su obra.

EL PAÍS BABELIA 05.02.11 5


EN PORTADA / Entrevista

Viene de la página 4

R. Con la vida. La literatura es un ajus-


te de cuentas con la vida, porque la vida
Marsé, calígrafo
no suele ser como la esperábamos. Uno
busca un sentido a todo esto y a la vez Nada es lo que parece, o lo que la gente quisiera que fuera, en la Barcelona de 1948. El
un vago placer estético. ¿Por qué tomar- nuevo libro del escritor es una nueva destilación de la autobiografía en forma de novela, en
nos tanto trabajo si la literatura no pue-
de cambiar el mundo, no influye en la la que ha reelaborado o inventado con ternura y sarcasmo las huellas de su propio pasado
mejora de nada, ni siquiera cuando de-
nuncia los peores crímenes de la huma-
nidad? No lo sé, pero su origen y su fin Caligrafía de los sueños de un cierto rencor justiciero (Ringo mal a Violeta y aprovecharse sexualmen-
está en dar testimonio, tanto de las pesa- Juan Marsé “contempla la ciudad que se extiende te de su pasividad— que generaron la
dillas como de los sueños felices de to- Lumen. Barcelona, 2011 hasta el mar bajo una levísima neblina y mala conciencia y el apartamiento un
dos nosotros. 496 páginas. 22,90 euros rechina los dientes”: en el rechinar de poco soberbio que siempre habrá de te-
P. Ringo siente el impulso de escri- dientes está lo que señalo). ner un narrador conspicuo. En el capítu-
bir: “Cree que solamente en ese territo- Posiblemente, en la mutilación del lo homónimo del libro, ‘Caligrafía de los
rio ignoto de la escritura y sus resonan- Por José-Carlos Mainer muchacho, el testigo principal, haya al- sueños’, se escenifica la toma de pose-
cias encontrará el tránsito luminoso go de simbólico en orden a lo que se sión de esa dignidad de testigo: Ringo
que va de las palabras a los hechos…”. SE LLAMA Mingo, que es un ridículo hipo- viene diciendo; perder el dedo fue una coge una hoja limpia de la libreta y un
R. Ringo está en conflicto con la reali- corístico de Domingo, pero quiere que le renuncia a su sueño y quizá un autocasti- lápiz afilado, y sabe que ya no le interesa-
dad: no la acepta, la repudia. Sin embar- llamen Ringo, como el personaje de go, pero sabemos que mediante ellos se rá la sopa de músicas peliculeras en la
go, llegará un momento en que tendrá John Wayne en La diligencia, de John ganó la toma de posesión de su verdade- que vive sino “la melodía de las palabras
que pactar con ella y lo hará de una Ford. Lo recordará algún lector de esta ro destino: tener derecho a narrar. Para que ahora vuelven”, aquel “mutilado
forma singular, mediante la impostura. novela como uno de los adolescentes de alcanzarlo, ha debido soportar la identi- conjunto de notas que la memoria auditi-
Es la reflexión de un lector en la época Si te dicen que caí, el que tiene un padre dad borrosa de un niño adoptado e inclu- va había guardado y ahora convertía en
peor de la represión franquista. En los más declaradamente “rojo”. palabras […]. Y corrige y con-
cuarenta, un refugio eran los libros. Los Aquí ha cumplido quince años, cluye el que será, aunque toda-
territorios preferidos de Ringo son los es hijo adoptado y acaba de vía no lo sepa, párrafo semi-
de las novelas. perder un dedo en el taller de nal”. En toda novela de Marsé
P. La posguerra significó un duro re- joyería donde trabaja. Y quiere hay uno de esos párrafos: ma-
troceso cultural y dejó a una genera- ser pianista. Nada es lo que pa- deja que se devana, centro que
ción sin oportunidades. ¿Por eso le rece, o lo que la gente quisiera irradia calor e incendia el resto
atrae esa época? que fuera, en 1948… En la pri- de los párrafos.
R. No invento absolutamente nada si mera escena de Caligrafía de La potestad de narrar hay
digo que el franquismo fue un atraso los sueños, una mujer desespe- que merecerla… Juan Marsé
que nos remite al siglo XIX, pero si ha- rada se tiende sobre las vías del lleva más de medio siglo ha-
blo de esa época no es por eso. Tiene tranvía pero no son más que ciéndolo y, por supuesto, Rin-
dos trozos de raíl que sobrevi- go tiene mucho de él. No es
vieron a la retirada del servicio. una novela autobiográfica. Pe-
Y la calle donde sucede todo ro quien sea habitual de los re-
tiene el nombre evocador de latos del escritor diría que se
“Lo importante de una Torrente de las Flores aunque trata de nueva destilación de la
parece que recibió su designa- autobiografía en forma de no-
novela es que te ción por los dos apellidos de vela: en El amante bilingüe ya
un antiguo propietario, el se- jugó con la doble identidad del
transmita una experiencia ñor Torrente Flores. También personaje central —Faneca y
relacionada con la vida” Victoria Mir, la suicida, se hace Marés— con ánimo de crear
llamar “quinesióloga y quiro- un fantasma suyo en el relato y
masajista” pero ejerce de curan- así burlarse de todos los partici-
dera en su propia casa y hace pantes en la habitual rebatiña
sus ungüentos con las hierbas de las identidades lingüísticas
que ver con mi infancia y mi adolescen- que recoge en la Montaña Pela- excluyentes. Aquí, en torno al
cia. Y una serie de hechos importantes da. Fue la mujer del alcalde de inicio de una vocación (y de un
de la vida de mi familia es consecuencia barrio falangista, que se suici- oficio y de un destino), ha re-
de los problemas de esa época. Claro que dó; su amante, Benito Alonso, elaborado o inventado con ter-
me hubiera gustado nacer en otro país y fue futbolista y ahora y siem- nura y sarcasmo las huellas de
en otra época y hasta con otro sexo, por pre será un don nadie fantasio- su propio pasado, lo que inclu-
supuesto, pero justo me tocó esto, mira so y con pocos escrúpulos, co- ye el relato de su propio naci-
que es mala suerte… mo lo son casi todos: como el miento y el recuerdo de unos
P. ¿Qué lugar ocupa la memoria en capitán Blay y el señor Sucre a padres adoptivos, que segura-
su obra? ¿Qué opinión le merece la ley quienes ya conocimos en El em- mente no tuvieron mucho que
de memoria histórica? brujo de Shanghai. ver con los reales: la espléndi-
R. ¿Qué otra cosa hace un escritor si- Nada es lo que parece pero da Berta de esta novela, siem-
no trabajar con la memoria? ¿Qué es un todavía es peor en “el culo del pre confiada en la suerte, y
escritor si no es memoria? Estoy total- mundo” —se repite varias ve- Pep, el Matarratas, anticlerical
mente a favor de la ley. ces— que era la Barcelona de Barcelona, 1945: postulación del Frente de Juventudes. Foto: Efe / Pérez de Rozas y republicano, a ratos contra-
P. ¿Qué considera de suma importan- entonces (Ringo y sus amigos bandista y otros secuaz de un
cia en una novela? no olvidarán nunca que el “ma- grupo de ayuda a prófugos ro-
R. Lo importante de una novela es lo” de la película El signo del Zorro —era jos, que además trabaja en un centro
que te transmita una experiencia relacio- Basil Rathbone; el “bueno” era Tyrone clandestino de torrefacción de café (cu-
nada con la vida. Debe ser por eso que Power y la chica, Linda Darnell; el director, Novela a novela, el yo olor también impregnaba el cuerpo
he perdido el gusto por el género de la Rouben Mamoulian— había sido profesor de Juanita, en Si te dicen que caí, y el de
ciencia-ficción, aunque reconozco que de esgrima en Barcelona: jamás pudieron escritor ha descubierto Rosita, en Ronda del Guinardó).
hay grandes autores en ese género, pero imaginar que el nombre de su ciudad se que la memoria es cada Después de una novela como Cancio-
especular con mundos que no existen oyera en un filme de Hollywood). Pero nes de amor en Lolita’s Club, que tenía
no me convence. Me considero un escri- Ringo intuye pronto la inestabilidad fan- vez menos exacta. Pero algo de violento reportaje, de respuesta
tor condenadamente realista. Y distingo tasmal de lo que le rodea: “Como suele visceral a lo que ahora mismo está pasan-
muy bien entre imaginación y fantasía: sucederle en los sueños, percibe en todo también sabe que quien do, Juan Marsé nos ha vuelto a contar
lo primero me estimula, lo segundo sólo lo que está pasando aquí una mezcla de muchas de las razones por las que persis-
me entretiene. Tampoco me gusta la no- veracidad y absurdo”, leemos al comien-
la cuenta es el que manda te su fidelidad a un barrio, a unos tipos
vela de ideas. Pero, por encima de todo, zo de la novela. Es su frase clave, si aña- humanos y a una manera de narrar: en
en una buena novela lo que brilla no es dimos también a los ingredientes una escenas demoradas cuando se siente a
el intelecto, es otra cosa. tragedia impotente y un choteo resigna- gusto en ellas, calibrando cada adjetivo,
P. También nos reencontramos con do. Juan Marsé ha averiguado que la fide- Esta vez el relato tiene sumando bulímicamente cada detalle o
bailes populares como el de la Coopera- lidad a la memoria supone confiar en un cada imagen, hasta lograr la intensidad
tiva La Lealtad. ¿Le gustaba ir? material muy frágil que el tiempo y el un tono más reposado que se busca. Esta vez el relato tiene un
R. La Cooperativa La Lealtad estaba egoísmo modifican inexorablemente. tono más reposado y menos tenso, con
en lo que hoy es el Teatre Lliure, en Novela a novela, el escritor ha descubier-
y menos tenso, con algo algo de piedad bienhumorada y con un
Gràcia. Era uno de tantos bailes que te- to que la memoria es cada vez menos de piedad bienhumorada manifiesto deseo de final feliz. O casi, ya
nían que ver con asociaciones culturales exacta (al menos, desde la vuelta de tuer- que, a la postre, lo que parecía una deri-
obreras, tenían lugar los domingos por ca que supuso Un día volveré). Pero tam- y con un manifiesto va de episodios a medias entre la fantasía
la tarde. Necesitaba recuperar ese esce- bién sabe que quien la cuenta es el que y la verdad acaba por revelar su entraña
nario y busqué información sobre él. Yo manda. Y los requisitos son dos, que co- deseo de final feliz de sordidez. Ringo-Marsé la ha descu-
acudí un par de veces a los 16 años… noce muy bien: hay que tener fuerza pa- bierto y tiene de qué seguir escribiendo:
P. Entonces queda claro que el tal ra evocar (“¿te sitúas?”, repite aquí el por ejemplo, haciéndolo de “los buenos
Marsé que en Últimas tardes con Teresa contador de aventis, como si esto fuera propósitos y su flagrante inanidad”… Lo
aprovecha el bullicio de un baile para una consigna literaria y quizá un recuer- so ser el culpable de pequeñas cruelda- cual quiere decir que escribirá de la vida
pellizcar el culo de la joven burguesa do de aquella compositio loci que reco- des imborrables —la muerte de un go- misma, como lo hace Marsé en esta nue-
era usted. miendan los Ejercicios Espirituales igna- rrioncillo, no haber llegado a entregar va novela: caligrafía de una tenaz músi-
R. Sí, era yo. Me di ese gustazo. O cianos) y el recuerdo debe acompañarse una carta que se tragó la cloaca, tratar ca interior a la que sigue siendo fiel. O

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IDA Y VUELTA

Colm Tóibín (Enniscorthy, Wexford, 1955), fotografiado el pasado verano en Farrera de Pallars (Lleida). Foto: Carmen Secanella

Las voces de Colm Tóibín


Por Antonio Muñoz Molina

D
ESDE LA PRIMERA línea en una his- los cincuenta. Eilis Lacey no ha salido nunca literario para interpretar una forma de escri- se: Estoy de vuelta aquí. Puedo asomarme y
toria de Colm Tóibín uno está de su pequeña ciudad y tiene muy escasas bir como se interpreta una partitura, o más ver el cielo delicado y la línea débil del hori-
sumergido por completo en una perspectivas vitales —el trabajo en una tien- exactamente como un músico de jazz home- zonte y el modo en que la luz cambia sobre el
conciencia. Da igual que sea una da de comestibles, el baile semanal, la misa najea a un maestro y revive el estilo de sus mar. Tóibín escribe sobre gente que se mar-
novela o un cuento. La inmersión es la mis- del domingo por la mañana—, pero su inteli- improvisaciones sin mimetismo ni parodia, chó hace tiempo y que vuelve llamada por
ma, y no cesa hasta el final, y en ningún gencia es tan cavilosa y tan observadora co- de modo que hace su propia música y al el remordimiento, o por la nostalgia, o por la
momento escucha uno crujir los mecanis- mo la de Henry James en The Master o como mismo tiempo la de su maestro, y que cuan- enfermedad o la muerte de esas personas
mos de la construcción ni es distraído por la las de esas heroínas admirables que a James to más fielmente le sigue más intensamente queridas que mantienen los lazos y alimen-
evidencia del estilo, y menos aún ve al autor le gustaba inventar, mujeres de un ímpetu y es él mismo. The Master suena a James co- tan la culpa del que se atrevió a marcharse.
haciéndole un guiño para felicitarle por su una fantasía que han de quedar casi siem- mo Tete Montoliu sonaba a veces a Art Ta- Los detalles del origen o de la huida impor-
propia agudeza ni gesticulando para que se pre confinadas en el teatro sofocante de la tum o a Thelonious Monk, o Billie Holiday a tan menos que la realidad del desarraigo o
sepa lo listo o lo complejo que es quien escri- vida social pero que de algún modo acaban Bessie Smith, o Charles Mingus a Duke que la pesadumbre de un regreso demasia-
be, lo al tanto que está de las últimas innova- sabiendo vivir a la altura de sus propios sue- Ellington. Pero no hay ninguna duda, a do tardío: una decoradora de cine que viaja
ciones narrativas. Colm Tóibín escribe a ve- ños, o renunciar a ellos con sabiduría. Publi- quien escuchamos es a Colm Tóibín, y esta- desde Los Ángeles a Irlanda para el rodaje
ces sobre escritores o gente de profesiones cada inmediatamente después de The Mas- mos leyendo una novela de principios del de una película; una hija de una familia bur-
intelectuales y muchas más veces sobre per- ter, Brooklyn fue uno de esos quiebros de siglo XXI y no un pastiche de una de finales guesa catalana que tuvo que irse al exilio y
sonas que se dedican a oficios modestos o dirección que los escritores no siempre se del XIX. El irlandés Tóibín, que empezó a vuelve después de la muerte de Franco; un
que carecen de familiaridad con las pala- atreven a tomar, porque desconcertarán las cultivar la extranjería desde que se fue por emigrante paquistaní que no sale nunca de
bras escritas o con la expresión sofisticada expectativas de algunos de sus lectores más primera vez a Barcelona con veinte años, y las pocas calles del Raval de Barcelona en
de los sentimientos. Pero siempre la voz que asiduos. En apariencia, no puede haber dos que se ha hecho escritor en la cultura litera- las que sucede su vida desterrada y furtiva.
cuenta, sea en primera o en tercera persona, novelas más distintas entre sí. The Master ria inglesa y americana, intuye con naturali- Pero en la deserción también está la liber-
es la de alguien que mira a los seres que ha era un desafío que puede parecer menos dad la extranjería inversa de Henry James, tad: en Barcelona, en 1975, en el carnaval
inventado exactamente desde la altura de difícil por el hecho mismo de la calidad que dejó los Estados Unidos para instalarse alucinante de las vísperas de la muerte de
sus propias vidas, a una distancia respetuo- asombrosa de su resultado, y porque la no- en una Europa en la que siempre estaría de Franco, el temeroso estudiante irlandés en-
sa que elimina la condescendencia y sin la vela, como es habitual en la literatura en paso, en una Inglaterra en la que no dejaría cuentra la temeridad y la desvergüenza del
cual es posible que no exista gran literatura. inglés y muy raro en la nuestra, no pretende nunca de ser forastero; el homosexual cria- amor. También en Barcelona, en ese presen-
Uno empieza The Master y ya está en la llamar la atención sobre su propia factura. do en una cultura cerrada y católica en la te que a los escritores de ficción españoles
conciencia de Henry James, y la mezcla de ¿Cómo se escribe, sin incurrir en el pastiche que el primer aprendizaje tenía que ser el nos cuesta tanto llevar a las novelas, el emi-
opacidad y transparencia que percibe tal o en los enjuagues metaliterarios, una nove- del disimulo revive esa parte de la intimidad grante paquistaní elude la vigilancia policia-
vez se parezca mucho a la que el propio la meticulosa e introspectiva sobre el más de Henry James que se insinúa y que no ca de su comunidad para entregarse al amor
James sentía hacia sí mismo, perpetuamen- meticuloso e introspectivo de los novelistas, llega a revelarse nunca, el desasosiego y la de su vida. Y cada uno de ellos afirma con
te revelándose y escondiéndose en sus vela- el más consciente de su estilo y de su oficio? costumbre de pasar parte de la vida repre- naturalidad su presencia soberana en el
doras de palabras, en sus historias en las Alguien, además, que dejó un rastro tan co- sentando a un personaje, muchas veces en mundo. Hace falta mucho talento para que
que las cosas se dicen y al mismo tiempo no pioso de su propia voz escrita, en diarios, el filo entre la respetabilidad y la vergüenza. los personajes ocupen del todo el espacio
se dicen y la verdad última sobre los perso- cuadernos de notas, cartas innumerables. Extranjería y disimulo, huida y regreso, que ha abierto para ellos un autor que no
najes o sus destinos queda inaccesible al La solución es doble: por una parte, esa lealtad y ruptura, impudor y contención, tiene miedo de volverse invisible. O
otro lado de un umbral que no cruzaremos, tercera persona interior que el propio James son los temas que se entrelazan de nuevo en
aunque la puerta esté entornada. Desde las usó con tanta maestría, y que le permite el último libro de Tóibín, The Empty Family, The Empty Family. Colm Tóibín. Viking / Scribner,
primeras frases de Brooklyn el mundo se ve espiar de cerca la intimidad de los persona- una colección de relatos. Ningún gran músi- 2010 / 2011. 288 páginas. www.colmtoibin.com.
a través de la mirada serena y atenta de una jes y presentar las cosas como filtradas por co tiene un repertorio ilimitado. Cada co-
chica irlandesa de provincias al principio de ellos; y por otra, un talento más musical que mienzo es otra vez un inmediato sumergir- antoniomuñozmolina.es

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EL LIBRO DE LA SEMANA

La cifra de la luz
Pere Gimferrer regresa en su último libro a las estancias de su juventud y ofrece una recapitulación de los motivos, las
voces y los rostros de toda su poesía. Rapsodia supone para el lector una especie de reconocimiento platónico del escritor

Rapsodia
Pere Gimferrer
Seix Barral. Barcelona, 2011
96 páginas. 16,50 euros

Por Ángel L. Prieto de Paula

EL SÓLIDO PRESTIGIO de Pere Gimferrer (Bar-


celona, 1945) no le ha impedido embarcarse
en arriesgados proyectos en los que juega al
todo o nada, como si tuviese que trepar a un
trono olímpico que ocupa sin disputa desde
hace casi medio siglo. El autor que en 1966
había anegado el imperio del realismo con
un río de imágenes surreales (Arde el mar), y
que dos años después emitía un largo lamen-
to semivelado por los brillos cinematográfi-
cos (La muerte en Beverly Hills), dio un pri-
mer quiebro cuando mostró al aire las raíces mar (1966), el despliegue de su mapa cultu-
de un yo que, hasta entonces, aparecía y ral; de La muerte en Beverly Hills (1968), la
desaparecía en sus irisaciones culturalistas. nervadura visionaria y su bagaje de metáfo-
Lo hizo en catalán (Els miralls, 1970), la len- ras contemporáneas.
gua de su poesía durante varias décadas. Como si quisiera evitarnos lecturas des-
Luego siguieron títulos como L’espai desert carriadas, el libro proporciona algunas orien-
(1977) o Com un epíleg (1981), que amagaba taciones ad usum Delphini: la definición de
con ser la cala del silencio definitivo. Pero el “rapsodia” del diccionario Oxford (entusias-
poeta volvió a sorprender con Mascarada ta y extravagante declamación o composi-
(1996), donde a sus motivos anteriores se ción de tono elevado…), una relación de
sumaba una poderosa carga de protesta ci- juicios críticos y una “Nota” donde el autor
vil. No sería su última inflexión. Amor en vilo explica que su redacción le ha llevado seis
(2006), otra vez en castellano, daba curso a días, aunque la corrección le ocupara varios
un autobiografismo erótico y desmedido, meses. Todo ello es adventicio o irrelevante.
que aturdió a muchos lectores tanto más Se esforzará en vano o simplemente errará
cuanto que el autor había trabajado desde el tiro quien pretenda descubrir un argu-
sus comienzos con correlatos objetivos y mentario referencial. Por el contrario, Rap-
otros resortes para rebajar el confesionalis- sodia es una construcción sostenida por
mo. En este punto, y tras Tornado (2008), se vislumbres suprarreales: “La luz de una cam-
entiende la expectación ante Rapsodia, el pana de titanio / envuelve los viñedos, y en
nuevo y excelente libro de Gimferrer. las parras / una sirena de cristal de roca /
Es este un poema-libro articulado en die- desde el rosal del aire desgajado / separa
cisiete secuencias, unitario por el fervor de nuestros ojos”… La intensidad lírica solo
la dicción y por la irradiación sucesiva de desciende cuando los versos ceden al didac-
sus imágenes irracionales. Sus tiradas de en- tismo metapoético, como en la serie XIV,
decasílabos blancos sortean la monotonía o que defiende la autosuficiencia del poema y
el sonsonete mediante ocasionales alteracio- un lenguaje cuya validez no está supeditada
nes acentuales o versos de otra medida; solo a los significados externos (y aquí resurge el
difiere la primera serie, escrita casi en su propósito creacionista de Prometeo o de
totalidad en alejandrinos: “Se ha desencua- Luzbel, creo que esta vez sí periclitado): “por
dernado por la mitad mi vida, / como el Pere Gimferrer (Barcelona, 1945, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2000). Foto: Joan Sánchez versos anteriores al sentido / o por encima
pienso del alba se desploma en los sau- del sentido, versos / que significan lo que el
ces”… Lo más llamativo es quizá su rescate verso es, / no lo que puede significar”…
del Gimferrer inicial, visible en su resplan- cuanto que rompe el orden discursivo como De modo que Rapsodia supone para el Las fulguraciones de Rapsodia recorren
dor arrebatado, su mundo de asociaciones representación del logos; y también, a la in- lector una especie de reconocimiento plató- el camino de retorno a la juventud del
libres, el poema como palimpsesto donde versa, la plasmación visual de las ideas. Aquí nico de Gimferrer: algo que debe subrayar- autor. Soberbiamente dotado para decir la
se inscriben versos y motivos ajenos (de están, por lo demás, su universo amoroso, se, pues en los últimos tiempos el autor vida en clave artística, Gimferrer ha com-
Dante a Cernuda, de Garcilaso a Eliot) y la una cierta entonación hímnica teñida de ele- nos había habituado a la sorpresa (si vale puesto un poema recapitulativo cuya
lectura de la vida a través de los filtros del gía en algunas remisiones al pasado, y la la paradoja). El libro relee creativamente maestría y belleza se perciben globalmen-
cine, la literatura, la pintura o la naturaleza concepción de la poesía en tanto que reali- la tradición gimferreriana más temprana: te, pues todo en él está concertado para la
sometida al arte. Destaca la traducción de dad autónoma que se dice a sí misma y que de Mensaje del Tetrarca (1963) tiene el música del conjunto: sin alardes, adornos
las imágenes a palabras (écfrasis), una sub- se aparta de la utilización de las palabras encendimiento y el empaque cosmológi- o excrecencias que pudieran desviar hacia
versión aún activa de las vanguardias, en como meros instrumentos para comunicar. co, aunque no su enfatismo; de Arde el lo accesorio la atención lectora. O

crónica del mundo intelectual que rodeaba se del pensador alemán). Hay el Aguirre
Metáfora del duque al biografiado. Manuel Vicent parte del he-
cho de que la vida de su protagonista, real
conmocionado por el asesinato del estu-
diante y militante antifranquista Enrique
en su fantasmagoría, es a la vez una obra Ruano y el Aguirre (que parece que luego
de ficción. Siendo así, el autor de Tranvía a tampoco se acuerda de su querido discípu-
Aguirre, el magnífico mundo Vicent? Mediante la metáfora o la la Malvarrosa trabaja en su salsa. Elige lo) que ya no responde al teléfono cuando
Manuel Vicent imagen. Incluso cuando nos cuenta una (aunque él nos dice que fue elegido por lo llaman sus amigos de tertulias literarias,
Alfaguara. Madrid, 2011 historia (como la de María, la mujer de la Jesús Aguirre como su biógrafo en presen- incluido el propio Vicent (excepto, García
256 páginas. 18,50 euros bicicleta en León de ojos verdes, por citar cia del rey Juan Carlos en 1985) un persona- Hortelano, materia extraña esta que el au-
un ejemplo), ésta también adquiere la for- je a la medida de su filosofía compositiva. tor no nos aclara, suponiendo que lo sepa).
ma de una metáfora, de desciframiento his- Yo diría que tiene razón Vicent al conside- Dado que el autor valenciano domina co-
Por J. Ernesto Ayala-Dip tórico-político en el ejemplo. Vicent con- rar al duque bastante novelesco. No habría mo nadie el arte de los contornos difusos,
fía, además, en su facilidad para la frase más que reparar en su nacimiento casi de de las atmósferas cargadas de ambigüedad,
QUIEN SIGA DOMINGO a domingo las colum- adjetiva o el adjetivo mismo: aquí estriba folletín. Y a juzgar por lo que se nos cuenta habría que llegar a la conclusión que en-
nas de Manuel Vicent, y luego las alterne su precisión en los retratos o el dibujo de (y sobre todo, cómo se nos cuenta), incluso cuentra en el duque su sujeto ideal.
con sus libros de prosa o sus apuntes biográ- las circunstancias o anécdotas, una facili- diría que es un personaje de novela de Sten- Aguirre, el magnífico me pareció la bio-
ficos, sacará seguramente una conclusión: dad muy cercana, aunque bastante menos dhal. El consabido método de Manuel Vi- grafía de un hombre que nunca sospechó
todo ello conforma un corpus literario. No afrancesada, a la de Francisco Umbral. cent se ajusta al personaje que parece que de su repentino apego al poder y a los
hay límites genéricos. No hay transición de En Aguirre, el magnífico, Vicent repite quiso ser siempre el duque: más personaje brillos de la aristocracia. No deduzco del
un campo a otro. Como si el empeño de la su fórmula de interpretación. Se ampara que persona, más irreal que real. Jesús de libro de Manuel Vicent que Jesús Aguirre
escritura ocupara el empeño de la obra. en las anécdotas (en muchas de las cuales Aguirre, nos viene a decir Vicent, es dos maquinara su propia deserción ideológica
Siempre me da la sensación de que la obra él mismo fue actor), en la información y en personajes. Hay el Aguirre que publica a ni estética. Simplemente un día se encon-
de Manuel Vicent se rige por una operación su mecanismo de escritura. En esta biogra- Walter Benjamin en su etapa de editor y tró con la oportunidad de ser un Grande
de desciframiento: trátese de una crónica, fía de Jesús Aguirre confluyen la historia de hay el Aguirre que queda extasiado ante las de España. Y no la desaprovechó. En la
un relato autobiográfico o un texto de ur- España de los últimos cincuenta años, se- inmensas y millonarias propiedades que sospecha de esta esperpéntica coyuntura
gencia. ¿Y cómo descifra la realidad o el cuencias autobiográficas y una pequeña posee su enamorada duquesa (olvidándo- radica el valor de Aguirre, el magnífico. O

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LIBROS / Narrativa

cia de los personajes. Es grosero y brutal


Sátira subversiva de Mo Yan en la expresión, no tiene el menor repa-
ro en llevar al extremo el durísimo hu-
mor que practica, lleno de descripciones
desagradables cuando son necesarias y
La República del Vino es un libro tan divertido como aparentemente incoherente que proclives a lo grotesco, no las escamo-
mantiene con enorme habilidad la esencia del prolijo relato: el absurdo de la existencia en tea. Es posible que resulte a veces algo
reiterativo para el lector acostumbrado a
un país sometido a un control total y la fluencia de la vida dentro de semejante encerrona la escritura occidental, pero es su mane-
ra de contar. El resultado es un libro tan
divertido como aparentemente incohe-
La República del Vino suyo llamado Li Yidou y el conjunto de novela, y Mo Yan se vale, como autor, de rente que, sin embargo, mantiene con
Mo Yan relatos que el propio Li Yidou envía a la embriaguez para meterlo en las más enorme habilidad la esencia del prolijo
Traducción de Cora Tiedra Mo Yan con la vana esperanza de que disparatadas aventuras porque la historia relato: el absurdo de la existencia en un
Kailas. Madrid, 2010 éste consiga colocarlos en la prestigiosa de Ding es, a la vez, la novela que Mo Yan país sometido a un control total y la
456 páginas. 22,90 euros revista Literatura para los Ciudadanos. está escribiendo. El propio Mo Yan, que fluencia de la vida dentro de semejante
Nada más llegar a su destino, Ding acude al final a la Tierra del Vino y los encerrona.
Gou’er es recibido por las más altas autori- Licores invitado a instancias de su discípu- La historia de Ding Gou’er que Mo
Por José María Guelbenzu dades del lugar. La recepción incluye una lo, acaba agarrando tal cogorza que nos Yan relata es un alarde de inventiva. En
serie tal de brindis que Ding Gou’er acaba obsequia con un monólogo final que es paralelo a ella, los relatos de Li Yidou
CADA NUEVA novela de Mo Yan es una totalmente borracho, estado que práctica- también un homenaje al monólogo final cumplen con la misión de mostrar un
sorpresa. Habituados como estamos a mente no abandonará hasta el fin de la de la señora Bloom en el Ulises de Joyce. estilo de vida provinciano en un tono
que las tradiciones realista que estable-
chinas se cumplan ce el adecuado con-
bajo el peso de siglos traste con las estram-
de escritura, la capa- bóticas aventuras del
cidad de Mo Yan pa- investigador, uno de
ra abrir caminos sin los personajes más
romper con ellas, pa- inútiles y conmove-
ra revolucionar des- dores a la vez con
de adentro las for- que podemos topar-
mas de escritura y las nos como lectores.
estructuras de la na- En buena parte, el ex-
rración, alcanza en celente resultado de
esta novela su punto esta novela se debe a
más alto. que Mo Yan demues-
Mo Yan es un escri- tra haber leído muy
tor satírico, especie bien a Kafka, al utili-
que florece en tiem- zar la técnica de con-
pos y lugares de férrea tar un suceso o serie
disciplina social y polí- de sucesos fantásti-
tica; su sátira no cono- cos con el más depu-
ce fronteras y esta rado realismo (de ahí
vez se adentra más surge la inmortal Me-
que nunca antes en tamorfosis), creando
el terreno de lo fan- una suerte de relato
tástico sin cortarse sincopado de una
un pelo. La estructu- gran efectividad ex-
ra es la siguiente: presiva. El resultado
Ding Gou’er, investi- de todo ello es una
gador criminal de la historia subversiva,
Procuraduría Gene- disparatada y tron-
ral, se encuentra en chante que, a base
viaje a bordo de un de echar cortinas de
camión conducido humo sobre el verda-
por una hermosa ca- dero sentido de la na-
mionera; está embar- rración, consigue aca-
cado en una misión bar exponiéndolo con
especial que le lleva Imagen captada durante una competición de bebedores en un festival celebrado en 2009 en Wuhan (China). Foto: Zhou Chao / ChinaFotoPress / Getty Images la habilidad de un
a la Tierra del Vino y consumado prestidi-
los Licores, donde se gitador.
fabrican los mejores vinos y licores de La escritura de Mo Yan se basa en el Queda una última duda: la novela fue
toda China, pero donde se rumorea que uso de los símbolos, como es tradición publicada originariamente, tras varias di-
comen niños asados entre otros manja- En buena parte, en la literatura china (el pequeño demo- ficultades, en Taiwan con el título Jiu
res. Oficialmente, sin embargo, llega pa- nio, el niño de piel escamosa…) y en una Guo, pero la versión española procede
ra hacerse cargo de la mina de carbón
el excelente resultado sobreabundancia de imágenes que se de la traducción inglesa publicada en
del Monte Luo, que está manga por hom- de esta novela suceden sin interrupción. Su sátira —so- 2000. Viene, pues, a nuestras manos por
bro. El relato de las peripecias de Ding bre el poder, la corrupción, la obsesión idioma interpuesto. Hasta qué punto ha-
Gou’er —unas veces contadas por un se debe a que Mo Yan por la comida y la bebida, la estructura ya podido perderse una parte del sabor
narrador que es el propio Mo Yan y social china, la burocracia y la Admi- original del libro es algo que conviene
otras por él mismo, según se tercia— es demuestra haber leído nistración, la picaresca de los cargos po- señalar, ya que no se puede evaluar. Pe-
una de las tres líneas vertebrales del rela- líticos…— es no sólo demoledora sino ro, en todo caso, Mo Yan demuestra ser,
to. Las otras dos son: la corresponden-
muy bien a Kafka que se apoya además en una falta de hoy por hoy, un escritor a la altura de los
cia entre Mo Yan y un rendido lector delicadeza en todo conforme a la viven- mejores de nuestra época. O

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LIBROS / Ensayo y Narrativa

aparecidos con motivo de los bicentenarios


de las independencias latinoamericanas,
destacan los dos aquí reseñados, el primero
coordinado por los profesores Del Arenal y
Sanahuja con una aspiración de totalidad y
de proyección en una agenda de futuro, y el
segundo —tanto monta, monta tanto— del
también americanista José Antonio Pique-
ras, que contempla con originalidad el naci-
miento y desarrollo de lo político en las dos
orillas de la mar océana, porque son tan
distintos como complementarios. América
Latina y los bicentenarios es una antología
Literatura de izquierda de artículos tanto de autores españoles
Damián Tabarovsky —los coordinadores más el profesor Ma-
Periférica. Cáceres, 2010 nuel Alcántara— como de América Latina
176 páginas. 14 euros —con una infrecuente profusión de costarri-
censes— que pasa revista a la problemática
ENSAYO. EN UNA DE las novelas del escritor general del continente: la pobreza, la desi-
argentino Damián Tabarovsky (1967), La ex- gualdad, la deficiente cohesión social, la vio-
pectativa, se cumplen algunas de las premi- lencia, los variados intentos de integración,
sas que el mismo desgrana en Literatura de el salpicón de las cumbres iberoamericanas.
izquierda, un ensayo que concitó no poca El segundo es un ensayo de historia de Amé-
polémica entre la familia literaria argentina, rica y España partiendo del tiempo de las
cuando se publicó en 2004. Aquella novela independencias de corte eminentemente
ponía en funcionamiento los argumentos clásico. En los dos casos, nos hallamos ante
de su autor: urdía una voz con apenas peri- un ayer y un hoy como caras de una múlti-
pecias, siendo lo más relevante que siempre ple realidad que solo encuentran una cierta
diera la sensación de estar ante un asunto convergencia en la existencia de España.
inacabado. Por eso me parece muy acertada Los dos volúmenes son plena y justificada-
la idea de la editorial al rescatar este texto. Y mente académicos, más denso el primero,
me lo parece por su contenido beligerante. exaltado con una prosa tan brillante como
Severo con el mercado, el libro del escritor en ocasiones sarcástica el segundo. Pero
argentino encadena una serie de reflexiones quien quiera cabalgar sobre esa doble pers-
en torno a la praxis literaria en el contexto pectiva de una historia que cabe entender
Hans Küng (Sursee, Suiza, 1928) visto por Sciammarella. histórico, social y político de la Argentina de separada o conjuntamente, pero siempre co-
hace un lustro. Tabarovsky defiende un con- mo algo que nos atañe mucho más de lo
cepto gratuito de discurso literario. Su ideal que la actualidad de este país parece dar a
sería lo que él denomina novela inoperante, entender, habrá de recurrir con provecho a
Las buenas razones la novela sin esperanza, sin trama, sin argu-
mento; la novela sin nada que hipoteque su
la lectura ambas obras. M. Á. Bastenier

condición de objeto artístico a la deriva, feliz


en su extravío, en su indeterminación. El
Lo que yo creo giones y de una ética mundial, proyectos escritor de izquierda, según el autor, defien-
Hans Küng ambos que el autor ha desarrollado con de su orgullo contra las convenciones, con-
Traducción de J. M. Lozano-Gotor el apoyo de importantes personalidades tra la Academia, contra el mercado. El es-
Trotta. Madrid, 2011 de todos los campos del saber y del que- critor de izquierda defiende su autonomía
254 páginas. 20 euros hacer humano. Una ética afirmadora de formando parte de una Comunidad de Ino-
la vida, en la que las prohibiciones mo- perantes. De todas las críticas que se le hicie-
rales se complementan con imperativos ron a Tabarovsky en su momento, la del
Por Juan José Tamayo positivos y donde convergen los diferen- también novelista argentino Guillermo Mar-
tes humanismos y las grandes religio- tínez me parece la más argumentada y sóli-
ENSAYO. “CON TODA SINCERIDAD, señor nes, como queda constancia en la Decla- da. No hubiera estado de más que se suma-
Küng, ¿en qué cree usted personalmen- ración del II Parlamento de las Religio- ra en esta edición, teniendo en cuenta que
te?”. Lo que yo creo intenta responder a nes del Mundo (1993), redactada por el dicha refutación no sobrepasa las cuarenta
esta pregunta que han planteado al teólo- mismo Küng. páginas. Las puntualizaciones de Martínez
go suizo en múltiples ocasiones. Y lo ha- Se pregunta por el sentido de la vida van por el camino del concepto de mercado Palabra de VOR.
ce no con la respuesta convencional de para él y para los demás, por el “peque- que maneja Tabarovsky, dado que los ejem- Las mafias rusas en España
la “religión oficial”, sino desde la religión ño” y el “gran sentido”, con la esperanza plos que da de autores argentinos que escri- Cruz Morcillo y Pablo Muñoz
personal del corazón y con la compleji- de un sentido último que incluya un sen- ben al margen del mismo son precisamente Espasa. Madrid, 2010
dad del creyente crítico que busca com- tido en la muerte. Una pregunta que no los que más se han beneficiado de él, del tan 298 páginas. 19,90 euros
prender. No se oculta tras el anonimato, se resigna ante la miseria, la injusticia y denostado mercado. De todos modos, Lite-
sino que ofrece experiencias y testimo- el sinsentido de este mundo, sino que ratura de izquierda tiene el valor de la disi- ENSAYO. “PRESIDENTE, CUANDO quiera man-
nios autobiográficos, y transmite las con- busca un sentido sobre la tierra tomán- dencia (aunque a Martínez le parezca a ve- dar en una parte del país y no pueda porque
vicciones y actitudes fundamentales de dose muy en serio la exhortación de ces bastante obvia), y no es un mal modelo alguien manda más que usted, sabrá que las
su vida, siempre en actitud de búsqueda. Nietzsche: “¡Hermanos míos, permane- el de Tabarovsky para formular una suerte mafias rusas están aquí definitivamente”.
El sello personal es inconfundible. Küng ced fieles a la tierra!”. Una pregunta en de verdad absoluta del hecho literario. Siem- Era 2005 y un responsable de los servicios
reconoce la profunda distancia que exis- busca de las huellas de experiencias fun- pre y cuando no olvide el aserto de Ferry de seguridad del Estado, durante un acto
te, en la gran mayoría de cristianos —y damentales de la existencia humana y de Eagleton en Después de la teoría: “La verdad oficial en La Moncloa, buscó un receso del
en él también—, entre “lo que yo creo” y la trascendencia en la historia, que no absoluta no es la verdad apartada del tiem- presidente, para expresarle su preocupa-
“lo que la Iglesia manda creer”, y la pone puede esquivar el sufrimiento humano po y del cambio”. J. Ernesto Ayala-Dip ción por el temible y creciente ascenso en
de manifiesto en cada página. Entiende —oscuro tema fundamental de la vida y, España de clanes criminales procedentes de
por “creer” aquello que mueve la razón, al decir de Büchner, “la roca del ateís- la antigua URSS. Traían dinero sucio a es-
el corazón y las manos de una persona, mo”—, al que las religiones y la teodicea puertas y lo lavaban extendiendo sus lucrati-
lo que engloba el pensamiento, la volun- han intentado dar respuesta desde anti- vas redes y calando en compañías asenta-
tad, el entendimiento y la acción, lo que guo. La pregunta por el sentido último das en la Costa del Sol, Cataluña, Baleares,
sueña la imaginación, alienta la volun- de la vida lleva derechamente a Küng a Levante o Madrid. Palabra de VOR, obra de
tad, viven las emociones y despiertan las interrogarse por el futuro de la fe en Dios los redactores de Abc Cruz Morcillo y Pablo
pasiones, sin que la razón ofusque la pa- y a examinar críticamente la teoría sobre Muñoz, dos grandes del periodismo de suce-
sión ni viceversa. Y ello frente a la fe Dios como proyección de un anhelo del sos, sumerge al lector en un mundo que
ciega, que ha llevado a tanta gente al ser humano y la afirmación del fin próxi- parece de película pero que es tan real co-
fanatismo y a la perdición, y frente a la mo de la religión. mo lo es su base: el análisis de miles de
tendencia de la Iglesia actual a la inge- Lo que yo creo integra secularidad y folios de sumarios judiciales sobre mafias
nua aceptación de “milagros”, el fomen- religiosidad ilustrada, espiritualidad y rusas en España, documentos reservados
to de dudosas peregrinaciones y los dis- racionalidad, se distancia por igual del del Centro Nacional de Inteligencia y entre-
cutibles criterios de las canonizaciones. secularismo fanático y de los fundamen- vistas con expertos y mandos de la lucha
Se trata de una fe “que no dispone de talismos religiosos, critica severamente contra el crimen organizado. Palabra de
pruebas contundentes, pero sí de bue- los abusos de la religión, pero deja cons- América Latina y los bicentenarios: VOR (“ladrón en la ley”) ofrece algunas de
nas razones”, que “no duda de Dios, pe- tancia de su fortaleza y da razones a una agenda de futuro las claves del frustrado intento de la gasista
ro sí de las pruebas de su existencia”. favor de ella. Lejos del enfrentamiento Coordinadores: Celestino del Arenal rusa Lukoil, a través de Gazprom, de infiltrar-
La idea central del libro es la confian- entre creyentes y no creyentes, defiende y José Antonio Sanahuja se en el sector energético español a través
za firme y radical en la vida, pero no una la alianza entre las personas ilustradas, Siglo XXI. Madrid, 2010 de Repsol, profundiza en el quién es quién
confianza crédula caracterizada por un religiosas o no, contra la discriminación 642 páginas. 25 euros dentro de los tentáculos de estas bandas de
optimismo de saldo, sino una confianza de las mujeres, los fundamentalismos, manos sucias y cuello blanco en España y,
desde la duda existencial, siempre pues- la superstición y el oscurantismo. Y lo Bicentenarios de libertad además, introduce al lector en un tenebroso
ta a prueba, que no tiene miedo a las hace desde una teología crítico-social José Antonio Piqueras mundo donde el dinero corre con profusión
aguas profundas. Es la confianza como en diálogo fluido, relación simétrica y Península. Barcelona, 2010 a la par que el secuestro y los asesinatos. El
fundamento de la fe religiosa, pero tam- colaboración necesaria con la filosofía, 526 páginas. 29,50 euros libro, resultado de cinco años de investiga-
bién de la ciencia, la economía y políti- la ciencia, la economía, la política y las ciones, fue presentado por Baltasar Garzón,
ca, del ateísmo y del agnosticismo, y que religiones. Ahí radica buena parte de su ENSAYO. ENTRE EL número que ya comienza uno de los jueces más combativos con las
constituye la base del diálogo entre reli- originalidad. O a ser saludablemente copioso de volúmenes mafias rusas. José Antonio Hernández

10 EL PAÍS BABELIA 05.02.11


La piel del miedo NARRATIVA. LA LETRA de Jesús Aguado (Ma-
Javier Vásconez drid, 1961) lleva a Benarés, y de sus estan-
Viento Sur. Madrid, 2010 cias allí se impregnan sus cuadernos de no-
188 páginas. 15 euros tas. Palabras que tratan de combatir lo que
el autor define como un vacío astuto, capaz
NARRATIVA. IGUAL QUE su amigo Ramón sue- de convertirle en prisionero y de hacer que
ña con hacer tatuajes, y acaso escribir el la liberación se inspire en ese hábil vacío.
mundo sobre la piel de una mujer, Jorge, el Batalla a la que Aguado se enfrenta desar-
protagonista de esta excelente novela —va mándose. Así, el autor cambiará de nombre,
de menos a más—, también lleva sobre su se llamará Víkram y celebrará no saber hindi
piel el miedo pero no tatuado, sino como si Ilustración de El silencio se mueve. para que ese desconocimiento no le señale
su piel fuera una sábana de cine casero don- conceptos seculares con los que nombrar
de aparecen en imágenes los miedos de la cosas o situaciones. Eso le llevará a recordar
vida. La piel del miedo, del ecuatoriano Ja-
vier Vásconez, hunde sus pies en las arenas
Nuevas formas de lectura la experiencia de Canetti en Marruecos y de
Barthes en Japón. Desentenderse, despojar-
movedizas de la infancia, cuando un niño, se, quedarse a la intemperie, así plantea
en una época indeterminada, finales de los Aguado La astucia del vacío. Resulta arduo
años cincuenta, y en una ciudad no identifi- El silencio se mueve La iniciativa más reciente es esta adentrarse en su escritura, pues las huellas
cada del todo, Quito se supone, siente el Fernando Marías novela de Fernando Marías, El silen- de los viajes son ensoñaciones que parecen
ruido nocturno de un arma —el primer mie- Javier Olivares, asesor gráfico cio se mueve, bautizada por sus edito- afectar sólo al autor, pero la escritura crece y
do—, siente o ve a un padre desquiciado SM. Madrid, 2010 res como novela “transmedia”, la pri- el acercamiento se produce. Aguado cons-
—por el miedo: es un periodista que escri- 446 páginas. 17,95 euros mera en su género, de autor español, truye un mosaico con fragmentos de sus
be contra el Gobierno—; un padre que desa- que se publica. Un proyecto innova- estancias, y esos destellos de aforismos, poe-
parece o huye, y con su ausencia ese niño dor, que ha sabido conjugar, con gran mas, lecturas o reflexiones descubren la diá-
tendrá que hacer frente a la vida. La novela Por Victoria Fernández acierto, buena literatura y nuevos ele- fana autoridad del autor. El texto incorpora
es la narración de una trayectoria en solita- mentos narrativos —un cómic (mag- apéndices donde se relatan asuntos que son
rio, por más que esté rodeado de gente, de NARRATIVA. A LA ESPERA de la revolución nífica la recreación del estilo años cuentos, y la naturaleza de lo cotidiano hace
un niño que crece sin más brújula que la del libro digital, anunciada desde hace cuarenta), un breve guión de cine, acto de presencia y engarza con ese viaje
del miedo y sin más meta que saber qué fue varios años, pero que no acaba de llegar, recortes de periódico, una web (www. interior más promiscuo. Esas dos partes ar-
de su padre o dónde está. En ese atravesar la y entretenidos con las formas y la “cacha- elsilenciosemueve.com) y un blog de monizan y no hay sobresaltos. De tal modo
línea poca clara que te saca de la infancia, rrería” (cómo ha de ser un libro electróni- Javier Olivares (http://elenigmaper- que Víkram es también Jesús Aguado y la
ese territorio de prestigio sobrevalorado, pa- co, más allá de una simple copia en PDF tierra.blogspot.com)— que permiten nube de insectos o las fotografías de los pe-
ra dejarte —solo, con tus miedos— en el del libro de papel; qué modelo de apara- a los lectores descubrir pistas y nue- rros dormidos caminan bien junto a la chica
mundo de los adultos, Jorge tendrá cerca/le- to se impondrá), y con la intendencia vas perspectivas del relato, y que, en que sube al tren y en su despedida deja un
jos a su madre, alma en pena, que arrastra (plataformas de distribución y venta onli- definitiva, lo enriquecen y amplían (a silencio de duelo en el vagón. Este es un
su propio miedo, y a su hermana, que sólo ne, protección contra la piratería), no so- destacar el blog de Olivares, una autén- libro para leer con calma. María José Obiol
tiene protagonismo cuando forma parte de lemos prestar demasiada atención a esa tica “novela dentro de la novela”, que
los sueños adolescentes de Ramón y se deja otra revolución, silenciosa, que las tecno- se lee con pasión).
tatuar en su vientre una mariposa que como logías están provocando en el terreno de Marías ha escrito una excelente no-
ella nunca volará. Luego aparecerán en su la creación, y que afectan directamente vela de intriga y misterio, emocionan-
vida otros personajes, los del hotel, todos a los autores y a su forma de escribir: y es te, bien estructurada y narrada con
ellos con cierta fascinación a cuestas y tam- que estamos asistiendo al nacimiento de precisión, que atrapa al lector desde
bién lastrados por sus propios miedos: el una nueva narrativa. un primer y enigmático capítulo de
yóquey Rosendo, el Dr. Kronz (que protago- Hace ya tiempo que a nadie le extra- tintes “paranormales” (con un prota-
nizó la primera novela de Vásconez en ña que, por ejemplo, la novela epistolar gonista que tiene el extraño don de
1996, El viajero de Praga, que Alfaguara se construya a base de correos electróni- “escuchar lo que dice el silencio” y
Ecuador ha reeditado con prólogo de Juan cos, que el tuiteo sea la forma de relación una chica que, en estado de trance,
Villoro), la señora Isabel y, sobre todo, Fa- normal entre los personajes de las nove- dibuja escenas relacionadas con el pa-
biola, esa mujer con pasado que le quita el las; que un SMS a tiempo pueda resolver sado del protagonista), para llevarle
miedo convenciéndole de que los miedos cualquier conflicto en el último minuto; por un complicado itinerario paralelo
se llevan tatuados sobre la piel, que eso es que una novela proponga el visionado en el que pasado (la época de la pos-
el vivir, y no hay más. Javier Goñi de un vídeo como complemento de la guerra española) y presente se sola-
acción… Como tampoco sorprende pan, y en el que, a ritmo trepidante, se ¿Por qué mi hijo se parece a su
—ya una costumbre generalizada— la entrelazan historias de amor, celos, abuela? Y otras cuestiones genéticas
apertura de webs específicas para cada odios, venganzas y muertes. Todo ello Inés García-Albi y Marcos Isamat
novela que se lanza al mercado, o las apuntalado por esos elementos narra- Debate. Barcelona, 2010
webs personales de autores, a las que los tivos añadidos que juegan con el lec- 168 páginas. 16,90 euros
lectores recurren con entusiasmo para tor y le invitan a experimentar nuevas
“participar” a fondo de un juego que ya formas de lectura. Una buena novela, CIENCIA. INÉS GARCÍA-ALBI (Bilbao, 1966) le
no es solo literario, y que, sin duda, arras- recomendada para lectores jóvenes (a saca jugo a su vida personal y pone su talen-
tra cada vez más a jóvenes lectores en partir de 14 años) y adultos, en un to periodístico a trabajar para aprovechar
busca de sorpresas, novedades, nuevos estimulante proyecto editorial en bus- los conocimientos de su marido, el biólogo
retos… y nuevas formas de leer. ca de nuevos horizontes literarios. O Marcos Isamat (Barcelona, 1965), y juntos
aportar una visión comprensible sobre un
tema de plena actualidad: la genética. Para
Isamat habría sido sencillo entusiasmarse
con este asunto ya que es doctor por la Uni-
cía del trabajo clínico. Defoe se transporta pasado, a la religión. De ahí, los prodigios versidad de Cambridge en Genética y Biolo-
Mujer abrazada a un cuervo medio siglo atrás para narrar de primera místicos y las creencias atávicas que chocan gía Molecular, lo que acabaría convirtiendo
Ismael Martínez Biurrun mano lo que sucede en un Londres espeluz- con la mente científica de los médicos (aun- el libro en un trabajo científico puro y duro.
Salto de Página. Madrid, 2010 nante devastado por la peste, la investigado- que el lector verá cómo la ciencia desapare- Y nada más lejos de la intención de los dos
295 páginas. 21 euros ra Cruz, más expuesta, se traslada cuatro ce por los desagües del cerebro). El autor firmantes. Así, el papel de García-Albi en
siglos atrás para contemplar los estragos de domina el lenguaje fantástico y la descrip- este diálogo divulgativo consiste en recondu-
NARRATIVA. EN LA PRIMERA página, Ismael la enfermedad en una pequeña población ción de un pasado atribulado, sectario y cir al experto y exigir explicaciones más ase-
Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) anota navarra y paliar sus efectos en una familia ciego, y procura estar a la altura (pero sin quibles para lectores que, como ella, están
una cita de Daniel Defoe procedente de maldita. Con estos mimbres, nuestro autor conseguirlo del todo) cuando traza el per- interesados en la genética. Los parecidos en-
un libro aterrador, Diario del año de la ha escrito una novela gótica que tiende un fil conflictivo de las relaciones familiares tre parientes o el mecanismo de la longevi-
peste. En pocas palabras, se definen mate- puente entre un presente lleno de teléfo- en el XXI acudiendo, eso sí, a expresivas dad son dos puntos con gancho, pero tam-
rias esenciales de esta novela. El mal, la nos móviles y nuevas enfermedades (buli- antítesis: “Mamá está llorando en casa y bién se aporta la visión histórica (Darwin,
enfermedad, la muerte irrumpen sin avi- mia y anorexia) y un pasado abrumado por tú cantas de felicidad”. Lluís Satorras Mendel) y los avances más recientes: la ove-
sar, se instalan por todas partes y, más la plaga maldita y el fanatismo, aunque na- ja Dolly, las células madre. Enfermedades y
tarde, desaparecen sin más. “La muerte es rrador y lector comprueban que la oscuri- genética, regeneración de órganos, mutacio-
viajera”, se dice en la novela. Es “la mano dad, el miedo y la frustración son de todos La astucia del vacío. Cuadernos nes, riesgo genético, herencia y aprendizaje.
oculta e invisible de Dios”, afirma Defoe, los tiempos. Martínez asocia el género góti- de Benarés 1987-2004 Todo está ahí y se agradece a Isamat la pro-
pero Basile, el médico de la peste, antes y co a la ficción científica y a dilemas morales Jesús Aguado fusión de ejemplos y anécdotas para acercar
la investigadora médica Cruz y su ayudan- y espirituales que la acercan a la contempo- DVD Ediciones. Barcelona, 2010 este campo tan vasto y específico a un len-
te ahora defienden, por supuesto, la prima- raneidad y a lo que ha estado ligado en el 247 páginas. 15 euros guaje común. Marta Nieto

EL PAÍS BABELIA 05.02.11 11


RELATO

AUTO SACRAMENTAL

Yo misma soy
infierno y cielo
Durante mi estancia en California durante el curso universitario
de 1969-1970, un estudiante me habló de la existencia de una
maquiladora en la que una veintena de esclavos voluntarios eran
explotados sin salario alguno por un individuo que les sometía a un
riguroso régimen carcelario. Por Juan Goytisolo

Vaig enviar mon ánima vers el llunyà Invisible / les en nuestro reino, la planta de la maquilado- (((
lletres d’altra Vida per tal que em confegís / i, a poc ra podía acoger a una treintena, eso depen- paseaba por la fábrica con el llavero al cin-
a poc, a mi va retornar passible / dient: “Jo sóc mon día de Su voluntad y de las circunstancias to, abría y cerraba las ergástulas conforme
propi Infern i Paradís”. con las señas postales impresas en el al horario de la jornada, no había domin-
anuncio, acudíamos presurosas al centro gos ni días festivos, sólo las comidas y ce-
Omar Yayyam, Rubaiyat, traducción catalana de inscripción de las reclutas, la pequeña nas en el refectorio y el toque de retreta
de Ramon Vives Pastor oficina con techo y paredes de madera ad- que marcaba el descanso
junta a la fábrica que regentaba sí, hija, apagaba todas las luces y la centi-
os recibía Él en persona? nela de turno rondaba sus dominios con

d
EVUELTAS A LA GRISURA del mundo espera; mi amor, no seas impaciente, un candil exhausto
exterior, evocábamos obsesiva- déjame evocar el lugar, el cuarto con el muchas permanecíamos insomnes al
mente la gloria extinta de nues- sillón y la mesilla en donde se apilaban los acecho de Su visita nocturna, salía de sus
tro reino expedientes, el contrato de sumisión que aposentos para mear provisto de una lam-
no nos poníamos de acuerdo en los térmi- rellenábamos con nombre y señas y en el parilla y apuntaba con su haz a nuestras
nos del anuncio que nos condujo a Él, en la que estampábamos la firma como en el celdas, solía elegir a la más productiva de
presentación de sí mismo que plasmó nues- ejército, la fábrica era una mezcla de cuar- sus siervas, colmaba generosamente sus
tras ansias y ensueños tel y prisión, el ámbito del rigor y de la afanes y acogía impasible los suspiros de
varón dominador, forzudo, superdota- obediencia al reglamento dicha de la rociada
do, busca esclavos de su sexo prestos a una una docena de cláusulas fijaban el carác- las perreras?
vida de sumisión sin límites a su autoridad ter voluntario de nuestro trabajo, la entre- así llamábamos a las jaulas en las que
de Amo ga libre al régimen penitenciario que allí de noche permanecíamos encerradas, to-
no, que no era así, yo lo memoricé de imperaba, Él no quería líos con la justicia, do ello figuraba en el pacto de sumisión
cabo a rabo, escuchadme el abandono absoluto a Su mando excluía que habíamos sellado, unas celdillas con
jinete experto en doma y manejo del láti- colchón y una jarra para apagar la sed, si
go, recluta voluntarios deseosos de vivir la teníamos necesidad de hacer aguas tocába-
experiencia de una sujeción humillante mos la campanilla y la vigilanta a quien el Ilustración de Frederic Amat.
bueno, como queráis, corrían sin duda Amo incluía en el círculo superior de las
versiones varias, lo importante es la chispa La fábrica era Penetradas por Su Gracia acudía a abrir la
que prendió el fuego interior que nos con- puerta y nos escoltaba al común, condes- una servidumbre voluntariamente aceptada
sumía, la promesa de la ascensión a las
una mezcla de cuartel cendiente y altiva, en razón de su jerarquía, éramos todas urófogas, se dice así?
cimas del tormento y dilatación de nues- y prisión, el ámbito con nuestros apuros y flautas
meteorismo, decía con su acento fingi-
su vertido arrogante nos excitaba, lo sen-
tíamos escurrir por el cuerpo como un don
tros cuerpos y almas
del rigor y de la obediencia do de señorita, las que cagáis a culo suelto supremo, privadas como estábamos de su
((( lo hacéis por malicia y, si se lo cuento al contemplación por el reglamentario anti-
la foto que acompañaba el anuncio era asi- al reglamento Amo, os enviará a la enfermería y seréis faz negro, tendidas en el suelo sin vernos
mismo materia de discusión cotidiana castigadas unas a otras esperábamos el turno del San-
muchas no la recordaban, pero yo sí enfermería? to Sacramento, sentíamos que se aproxima-
había una pequeña en blanco y negro, sí, hija, allí desmedraban días y días las ba por los gemidos de las vecinas, aquella
como las que se publicaban en la revista a cualquier reclamación por abuso o maltra- privadas de la visión contemplativa, Él era era nuestra eucaristía, la recompensa de
la que nos suscribíamos las Doloridas, en- to, todo debía quedar bien claro y una in- muy estricto en eso, las colíticas eran aparta- horas y horas de mazmorra y trabajo
tonces no había internet ni chateo, hija, las fracción grave a lo establecido acarreaba el das temporalmente de Su reino, como infeli- no, hija, no nos masturbábamos, las pul-
cosas no eran tan sencillas, las leyes nos peor de los castigos, la expulsión inapela- ces almas perdidas en un espacio ajeno, en seras de acero sujetas en la espalda lo impe-
perseguían aún y debíamos extremar las ble del recinto de nuestra bonanza el páramo de una desnudez desolada dían, sólo la calidez del óleo que nos ungía
cautelas ante las redadas y los chivatazos nuestra suerte dependía del ritmo de colmaba nuestras ansias, el roce de sus bo-
de las resentidas ((( producción de la fábrica, Él mismo escogía tas de caña alta anunciaba Su inmediatez,
que cómo posaba? algunas le llamaban el Gran Turco, por la la dieta y controlaba el quehacer de la coci- la estampa divina del Amo con los brazos
no hagáis caso de lo que dicen la Culan- trabazón muscular y la espesura del mosta- nera, una escudilla con la comida picante y en jarras y el mazo de cuya vista nos priva-
tra y otras del gremio, Él no era un actor de cho, pero no procedía de allí lejos sino del rica en calorías de su tierra, quería mante- ba se imprimía no obstante en nuestros
cine porno como esos negrazos que exhi- otro lado de la verja nernos en buena forma física para que ojos como quien los cierra ante una luz
ben el tamaño y volumen del arma ante las nadie sabía en su tierra el origen de su cumpliéramos las metas, todo lo tenía bien demasiado intensa y permanecía grabado
cámaras, lo suyo era distinto, sujetaba las fortuna, era su secreto y el nuestro, el pac- hilvanado para explotarnos al máximo y en la retina a lo largo de la jornada de
almas antes de avasallar los cuerpos, era to de silencio que habíamos rubricado, la acrecentar Su poder y riqueza trabajo asignado en la maquiladora, nues-
un conocedor experto en lo más recóndito servidumbre perpetua asumida con ale- tra labor de abejas felices y disciplinadas
de nuestras tribulaciones y ansias gría, el goce de ser objetos humildes en ((( comulgantes, así nos llamaba, lamía-
vestía como un jinete de rodeo, con pan- manos del Amo lo adorábamos y anhelábamos Su presen- mos con esmero sus botas de caña alta,
talón de montar y botas de caña alta, pecho tenía casa y familia al otro lado, era espo- cia como almas sedientas, la aparición en pero no nos autorizaba a tocarle el cetro
al aire cubierto de vello negro, cráneo robus- so y padre ejemplar, consagraba íntegra- el taller con las botas y el látigo, forzudo, abultado y tieso y abofeteaba con rudeza a
to totalmente afeitado, rostro duro y bigote mente los beneficios de la maquiladora a bigotón, el postigo del pantalón abierto por quien lo acariciara
enhiesto, el látigo de la doma como prome- su espaciosa villa y al rancho con caballeri- el empuje de su as de bastos, a veces nos recuerdas cómo castigó a la Petona?
sa de dulce castigo que nos reservaba zas en donde había ejercitado las artes de concedía la gloria de esta visión si nuestra había arrimado audazmente la boca al
una de nosotras lo había visto en las jinete y amansador que aplicaba a nuestra labor le satisfacía e ingresaba una buena símbolo de mando y la emprendió a tralla-
páginas de una publicación hermana y co- doma de esclavas, investido de aquel poder suma en el banco zos con ella, el rigor de la escena nos exalta-
rrió con la noticia a las demás inflexible que nos galvanizaba entonces nos quitaba el antifaz y permi- ba, todas deseábamos que se prolongara
que cuántas éramos? todo lo cumplía en silencio, con adema- tía que nos arrodilláramos a sus pies, rega- hasta la plenitud del derrame, nos identifi-
mira, hija, no puedo decirlo con exacti- nes y gestos de cancerbero, sin conceder- ba con Su manguera a la más devota sin cábamos a la vez con el brazo feroz y el
tud, la cifra cambiaba, había altos y bajos, nos unas palabras de aprobación cuando autorizar no obstante, salvo en casos ex- cuerpo mortificado del que brotaba la san-
novicias y cursadas, el Amo podía imponer nos afanábamos como abejitas en el taller cepcionales, la absorción del precioso lí- gre, ella, la Petona, también gemía, no sé si
la pena máxima y expulsar a alguna desdi- o le besábamos con unción las suelas de quido conforme a las reglas de un riguro- de dolor o de delicia, las marcas visibles de
chada, pero llovían las solicitudes de ingreso Su calzado so adiestramiento en los altos y bajos de su espalda eran la prueba de su asunción

12 EL PAÍS BABELIA 05.02.11


gaban ciegamente y con santa alegría a Su
voluntad soberana
suspirábamos para que exigiera de no-
sotras un sacrificio como el de Abraham
en prenda de nuestra entrega absoluta a
Su persona
por eso, el día aciago en que se desvane-
ció no dimos al hecho demasiada importan-
cia, nos dijimos que había cruzado la verja
para estar con los Suyos, alguna pretendía
haber visto una estampa en colores con la
Madre y Su Hijo, la vida allá y acá eran muy
distintas aunque se unían como vasos co-
municantes, la del cielo y la de la fábrica, la
del Padre ejemplar y la del Amo que dispo-
nía a su antojo de nuestros cuerpos y almas
pero la ausencia se prolongaba
empezaron a correr rumores de que Su
Ocultación era definitiva, de que no reapa-
recería, como el Mesías, sino al fin de los
tiempos
la persistencia del vacío y las hablillas
nos sumieron en una aflicción indecible,
no podíamos concebir una existencia priva-
da de la Suya, no nos resignábamos a acep-
tar tal sequedad y desarrimo, implorába-

Cómo describir las


emociones de aquel
espacio único
si el sol era glacial,
el hielo ardiente?

mos día y noche Su vuelta al mundo, la


beatitud suprema cifrada en la fusta y las
botas de cuero de caña alta
la disciplina del reglamento comenzó a
agrietarse
el Amo de llaves no guardaba Su reino y
la culpa era sin duda nuestra, la Culantra
quería recurrir a un médium con fama de
milagrero para entrar en contacto con Él
no podía dejarnos así como así!, como
un sucio papel arrugado!, nuestra dicha y
salvación iban en ello, cómo sobrevivir sin
el sacramento de la Comunión, perdidas y
desamparadas?

(((
la histeria supersticiosa se desató
una aseguraba haberle visto con aire co-
lérico y vengativo en la cima de un rascacie-
del orden imperante y de su meritoria jerar- ((( jaulas a las ánimas buenas y obsequiaba los de Los Ángeles
quía y el Amo la recompensó luego con el en el silencio y lobreguez de las celdas Su con su don a las que racaneaban, aquello otra atesoraba una gota de Su esperma
ingreso en el Círculo de las Penetradas, la imagen nos enardecía y reconfortaba, besá- nos sumía en la perplejidad, cómo no te- milagrosamente licuada en un estuche de
esfera más alta de la beatitud en el reino de bamos en sueños, durante el duermevela, nían en cuenta nuestra entrega en cuerpo y terciopelo
la bienaventuranza las botas de caña alta, recibíamos la dádiva alma a Su Universo Mundo?, no era acaso una tercera y una cuarta se postraban
de su rociada, cerveza reciclada la llamaba, Él, el Amo, que nos habían creado del ba- de hinojos ante una trencilla de Su látigo y
((( una marca embotellada de su país, se forta- rro con sus propias manos? un pelo negro de Su mostacho
no, tienes razón, hija, no sé si hubo sangre lecía y nos regalaba con ella, la bebía a vivíamos en la fábrica de la aniquila- los prodigios se multiplicaron
o la imagino, Él cuidaba de no dejar huellas caño en su ronda diaria de carcelero con ción, en la antesala vacía de la nada apareció Su rostro impreso en un lienzo
de su violencia, era calculador y frío, se sus prendas de capataz, látigo al cinto, bigo- sagrado
imponía a nosotras en silencio, con la dure- te espeso, botas de cuero abrillantadas con ((( una colítica desahuciada sanó al invo-
za extrema de su cuerpo, su dominio era mimo por la saliva de sus esclavas cómo describir las emociones de aquel es- car Su nombre
más mental que físico la cerveza era el don que nos arrebata- pacio único si el sol era glacial, el hielo ar- la proliferación de reliquias y portentos
lo del azote ocurrió sólo una vez, aun- ba, la reservaba exclusivamente para la Sa- diente?, el oxímoron nos atenazaba, la vida precisaba la erección de un templo consa-
que algunas inventen ahora escenas salva- grada Comunión, ni una gota se perdía en allá respondía a nuestro más recóndito an- grado a Su Santo Poder
jes y se atribuyan con descaro el protagonis- la sentina en donde hacíamos aguas, Él, el helo, la maquiladora era nuestra querencia si el Yehová bíblico tenía los suyos, pese
mo del lance Amo, la vertía a lo largo de la jornada para y la privación del Amo el castigo más recio a la dureza con que trató y trata a sus criatu-
lo que llamábamos Ordenes Mayores se estimular el rendimiento en el circuito pro- a veces desaparecía unos días y las Pe- ras, por qué no Él?
celebraban una vez por semana, se nos per- ductivo de la fábrica, superábamos las me- netradas por Su Gracia asumían las tareas necesitábamos la existencia de un Dios
mitía entonces salir de las celdas y asistir a tas fijadas inflamadas por el deseo, nos to- de vigilancia henchidas de vanagloria, reves- impenetrable y tiránico para creer en su
la ceremonia en la que la elegida por Él se caría la ventura de su azarosa elección?, tidas con grotescas casullas y capas, cruzaba ocultación y asumir con fervor las pruebas
ponía desnuda de cuatro patas y ofrecía ante quién se plantaría con el postigo abier- la frontera entre los dos mundos para ver a y sufrimientos de una existencia absurda y
sus ancas a la embestida de la garrocha, el to y su manantial sacro?, la zozobra nos la Trinidad o Triángulo de la Familia, pero mal planeada
Amo se la empotraba con los brazos siem- agobiaba, no concebíamos otro universo volvía luego a hacerse cargo de la fábrica, eso
pre en jarras para subrayar su condición de que aquél para el que habíamos sido crea- era ya una rutina y, tras la frustración de su (((
dueño, sin condescender a ninguna mues- das, Él, siempre con mayúscula como Dios, ausencia, la visión exaltadora del poderoso Él fue tangible
tra de goce ni afecto, únicamente brutali- distribuía la ofrenda en generoso chorro o cráneo afeitado al raso, las botas de montar no lo vimos acaso con el ojo de la imagi-
dad y desprecio por nuestra mísera situa- goteo lento, conforme a una justicia cuyas destinadas a humillarnos, la esplendidez de nación y comulgamos enardecidas el ar-
ción de esclavas reglas nos confundían y enajenaban lo oculto por la tela del pantalón, suavizaban diente don de Su Gracia?
era el cielo?, era el infierno?, las dos co- las heridas con la dulzura de un bálsamo cuando las puertas de la maquiladora se
sas a un tiempo?, los extremos se tocan, ((( implorábamos de rodillas que siguiera abrieron sin remedio y los grilletes y pulseras
hija, nos tocaban sí, hija, contrariamente a lo que inventan allí, que nunca jamás nos abandonara de hierro se amontonaron en el cuarto traste-
no habíamos leído a Dante, aunque la las antiguas, cuando yo vine a Su mundo ro, el fin de Su Reino nos descorazonó
Filóloga pretendía haber hojeado las lámi- las cosas no eran ya como nos las pintaban ((( las cuitadas salieron una a una con ge-
nas de una edición ilustrada de la Comme- cambiaba las leyes de modo aleatorio, no, miento, cuanto he contado es falso midos y lágrimas, aferradas no obstante a
dia, los círculos concéntricos que conver- desataba a veces su furia con las que cum- en realidad no lo vimos jamás, el negro la esperanza de su reaparición milenaria
gían en los abismos de la gracia y tormento plían las metas y eximía del castigo a las antifaz de nuestra humilde condición de sólo yo quedé allí para redactar esta
allí no había calderas hirvientes ni fuego vagas, el desamparo de Sus criaturas era siervas lo impedía, Su ubicuidad nos basta- crónica en ofrenda votiva al Amo y a Su
eterno, el Amo encarnaba en Su persona el absoluto y el misterio que envolvía sus ba, comulgábamos y rezábamos por Él, leía promesa redentora mientras Su culto se
poder de la recompensa y castigo, sufría- designios nos anonadaba lo más recóndito de nuestros pensamien- extendía en el mundo y Su Imagen divina
mos y gozábamos sin esclarecer el misterio Dios Todopoderoso, encerraba en las tos y premiaba por ello a quienes se entre- se desdibujaba. O

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LIBROS / Cómic

De la arrebatadora belleza al horror


Por fin se edita, dos décadas después, el ya clásico personaje de Jim Woodring: Frank. Uno de los autores más
sugestivos que ha dado el cómic estadounidense. La mayoría de las historias de tintes autobiográficos son de
apariencia lúdica; un simple paseo de su protagonista, un gato, que en realidad esconde profundas reflexiones

Por Álvaro Pons

P
OCO (NADA, MÁS BIEN) puede hacer
el clásico etiquetador compulsivo
para intentar asignarle una catalo-
gación a la obra de Jim Woodring
(Los Ángeles, 1952), uno de los autores
más sugestivos que ha dado el cómic ame-
ricano en las últimas décadas. Incompren-
siblemente inédita en nuestro país, la
obra de Woodring comenzó en el género
autobiográfico, como muchos otros auto-
res que se iniciaron en la década de los
ochenta, siguiendo el camino de Justin
Green y su carismático Binky Brown meets
the Holy Virgin, en el que la exhibición de
la propia vida se acompañaba de simbolis-
mos oníricos como herramientas de re-
flexión. Jim, su primer comic-book, publi-
cado en 1980, parecía marcar esa línea
con rigor, pero pronto se apartaría para
ahondar de forma radical en el espacio de
las alucinaciones y terrores nocturnos que
afirma el autor padeció de niño, alternan-
do entre realidad y delirio para construir
un feroz y despiadado autoflagelo. Poco a
poco, esa deriva fue creando un espacio
personal y hermético, un universo de leyes
y reglas definidas que precisaba un paso El universo de Jim Woodring se mueve entre los dibujos animados y las formas barrocas. En la imagen, una viñeta de Frank.
adelante drástico: la propia exclusión del
yo para crear un nuevo protagonista que
se adaptara a este nuevo escenario. En enmarca historias de aparente sencillez ar- extraña realidad alterada de este mundo.
1990 aparece por primera vez Frank, llama- gumental (la gran mayoría de las historias Cada cambio, cada mutación, es el inicio
do a ser el primer habitante de Unifactor, Las silentes historias son un simple paseo de su protagonista) en de una reflexión sin rumbo definido que
el universo creado por Jim Woodring. un escenario que tomará vida propia para llevará al lector a los lugares más recóndi-
No es difícil establecer conexiones entre
de Frank serán, convertirse en detonador de juegos simbóli- tos de su mente. Puede ser un simple disfru-
el Krazy Kat de George Herriman y esta con seguridad, un cos que retan al lector con inteligencia, te sensorial estético, quizás de arrebatado-
obra, más allá de la condición felina (su- atrayéndolo primero con un reclamo de ra belleza, quizás de espeluznante horror;
puesta, ya que en ningún momento se llega revulsivo que centrifugue apariencia lúdica e infantil, con formas y puede ser una profunda reflexión sobre la
a afirmar como tal) de sus protagonistas: si colores llamativos que esconden sorpren- trascendencia del ser humano o un simple
el condado de Coconino es un escenario las neuronas del dentemente profundas reflexiones sobre el gag en la más pura tradición del slapstick.
en perpetua mutación, Unifactor es un ser humano. No hay posible vuelta: como Cualquier opción será buena: las silen-
mundo de objetos en constante evolución;
lector a alta velocidad en un juego de espejos deformantes, el lec- tes historias de Frank serán, con seguri-
el surrealismo protagonista; el cerrado elen- tor pierde su humanidad y corporeidad pa- dad, un revulsivo que centrifugue las neu-
co de personajes de la serie de Herriman es ra transformarse en el odioso Manhog, en ronas del lector a alta velocidad, un reset
también reproducido en la serie de Woo- ese humano de apariencia porcina que total del sistema de realidad establecido
dring… Sin embargo, la lectura de Frank se a una extraña versión deificada de Mr. rompe con su presencia sucia y de trazo que deja la mente en un renovado estado
aleja ambos mundos y obliga a pensar en la Punch) extendida a los cánones del dibujo revulsivo la armonía de esta versión dalinia- de equilibrio.
extraña coincidencia del absurdo y el non- animado marcados por los Fleischer, Dis- na (¿lovecraftiana?) de Dibulliwood que es Una obra magistral que reclamaba des-
sense surrealista en espacios comunes que, ney, Avery o Jones. La figura antropomorfa Unifactor. Como el lector, Manhog habita- de hace décadas una edición en nuestro
quién sabe, quizás tengan existencia real. de Frank, claramente basada en los perso- rá un mundo que no puede pisar en la país tan exquisita como la firmada por la
Es una evolución natural, una prolonga- najes clásicos de la animación, contrastará realidad, actuando de espectador cobarde editorial Fulgencio Pimentel. O
ción lógica al futuro en el que tampoco es como elemento disonante en un entorno y envidioso de la ingenua felicidad de
difícil encontrar un claro entronque con pleno de formas de orgánico barroquismo Frank, sólo truncada por la continua trans- Frank (volumen 1). Jim Woodring. Traducción de
la tradición del guiñol (uno de los perso- inspiradas en la ilustración oriental, en con- formación de su entorno, que se articula a César Sánchez Rodríguez. Fulgencio Pimentel.
najes recurrentes, Whim, puede asemejar- tinuo y caleidoscópico cambio. Woodring su vez como el elemento constructor de la Logroño, 2011. 448 páginas. 30 euros.

Antipáticos soliloquios
son es deplorable, un tipo pagado de sí mis-
Por Nuria Barrios mo, un cretino, una de esas personas que te
impulsan a cruzar de acera cuando las en-
EN LA CONTRAPORTADA del último trabajo de cuentras. Daniel Clowes, de quien ya se ha-
Daniel Clowes, Wilson, aparecen dos des- bía publicado en España la interesante Ice
cripciones opuestas del personaje. Está la Haven, narra la historia de su protagonista a
descripción positiva, con tufillo de necro- través de distintos momentos: Wilson pier-
lógica: un vago con un gran corazón, mari- de a su padre y decide buscar a su exmujer,
do y padre devoto, sociópata, flor delicada. que cayó en las drogas y la prostitución tras
Y está la negativa: un solitario, un idiota, un dejarle, y a su hija, que fue dada en adop-
fantasma, un engreído. Una presentación ción. Cada página posee un ritmo similar al
así sugiere que los lectores se verán aboca- de las tiras de un periódico: Fraternidad,
dos a elegir uno de esos dos bandos. Parece Madre, Matrimonio, Gordas, Panegírico…
ser así. Wilson suscita entusiasmos y antipa- Wilson se presenta a sí mismo a través de
tías. Ha recibido críticas entusiastas que antipáticos soliloquios. Las viñetas tienen
han convertido al personaje en “héroe de un detallado estilo realista a veces; otras,
culto” (The New Yorker) y al libro en un recuerdan a los primeros dibujos de Mickey
incisivo retrato sociológico —“Clowes ha ex- Mouse, infantiles y titubeantes. El uso de
plorado el tedio y misterio de la vida ameri- distintos trazos crea confusión en el desarro-
cana contemporánea con más talento y pro- llo de la historia. O
fundidad que la mayoría de los novelistas y
cineastas” (The New York Times)—. Pero si Wilson. Daniel Clowes. Traducción de Rocío de la
sus admiradores lo son sin reserva, sus de- Maya / Montserrat Terrones. Mondadori / La Cú-
tractores también. Yo soy uno de ellos: Wil- pula. Barcelona, 2010 / 2011. 84 páginas. 17,90 euros. Viñetas de Wilson.

14 EL PAÍS BABELIA 05.02.11


PENSAMIENTO

cierto— parecen haberse convertido en

A cualquier cosa el último gran negocio relacionado con


las ideas en estos tiempos de inquietante
posmodernidad, por decirlo a la manera
de Ratzinger), persigue restaurar, maqui-

le llaman contemporáneo llándolo apenas levemente, un discurso


de raíces profundamente religiosas.
En realidad, estábamos advertidos.
Quienes buscan imponer su relectura
Hay un pasado del que hay que defenderse: el que se adentra en el presente para ocupar del pasado lo hacen siempre, por defini-
ción, mirando de reojo al presente, espe-
su espacio. Asistimos a una proliferación de discursos con supuesta clave ético-humanista rando que la nueva legitimación obteni-
da de su revisión les permita, por fin, el
asalto de una contemporaneidad que les
Por Manuel Cruz hora, los personajes a los que me vengo conflicto (en muchos casos, en el nuevo había sido reiteradamente negada. Pero
refiriendo (y los denomino así porque, territorio de la política) en estos momen- no podemos hacer como si nada hubiera
además de ser personas concretas, tie- tos convendría reconsiderar esa formula- pasado en materia de pensamiento. El

E
N ALGUNA ocasión he escrito que nen algo de tipos ideales weberianos) se ción y señalar que tal vez hoy el territorio rancio humanismo todavía vigente en el
no es fácil ser contemporáneo del han encontrado con el inesperado regalo privilegiado del conflicto sea la idea mis- sentido común de nuestra época repre-
presente (que nadie me malinter- de que algunas de sus posiciones de ma de contemporaneidad. Sin duda esta- senta algo distinto a lo que nombra, se
prete: no me cito a mí mismo co- siempre parecen haber mutado de signo, mos asistiendo a una proliferación de nos enseñó hace ya mucho (y se nos indi-
mo si fuera un clásico vivo, sino para adver- resultando susceptibles de ser interpreta- discursos que, utilizando una clave su- có muy claramente las oscuridades que
tir al lector de que me estoy repitiendo). El das, por arte de birlibirloque, como espe- puestamente ético-humanista (los valo- de verdad representaba). Hay un pasado
rótulo pensamiento contemporáneo (o filo- cialmente adecuadas al momento ac- res —sin especificar nunca cuáles, por que se expande y crece adentrándose en
sofía contemporánea) es goloso, sin duda. tual: fueron anticomunistas, de matriz el presente, aspirando a ocupar por com-
Hoy intentan atribuírselo especialmente inequívocamente conservadora, en el pa- pleto su espacio, tutelando todas sus re-
aquellos que tienen más severas deudas sado y mantener esa misma actitud aho- presentaciones. De ese pasado hay que
con el pasado, confiando —muchos de ra —hundimiento del socialismo defenderse. O, cuando me-
ellos no pueden ocultar la tradición de pen- real mediante— puede hasta nos, no queda otra que in-
samiento mágico-religiosa de la que proce- llegar a resultar de buen tentar resistirse a él. Con las
den— en que el nombre haga la cosa, y que tono en determina- modestas armas que nos han
—viejo ejercicio de logomaquia— baste dos ambientes, sido dadas (de las que los li-
con reclamarse de un periodo para estar a incluidos al- bros consignados a continua-
la altura del mismo. Pero, qué le vamos a gunos ción constituyen una buena
hacer, si algún asunto no es cosa de meras muestra). Intentando pen-
palabras es precisamente éste, por más que sar, a sabiendas de
tales palabras puedan venir sancionadas que pensar es siempre
por una oficina, un negociado, o incluso pensar desde algún sitio y que,
un departamento de prensa editorial. por tanto, la pluralidad es con-
Contemporáneo designa una tarea, sustancial a la tarea.
implica un desafío, que incluso va más Tal vez esta voluntad de
allá del esfuerzo —nada menor, por cier- resistencia a un determina-
to— por hacer inteligible el presente: do pasado constituya una pre-
convoca a hacerlo habitable. De la única tensión desequilibrada, pero es
forma que el pensamiento es capaz de mucho lo que se encuentra en juego.
hacerlo, esto es, produciendo más pensa- Se trata, en última instancia, de no dar
miento, dando que pensar, cuestionando completamente por perdida esa pequeña
lo existente, revelando su contingencia. ilusión en la que se dilucida nuestra su-
Dejándonos, en definitiva, ante el ineludi- pervivencia, a saber, la de que lo que hay
ble reto de explicitar —y decidir— qué no es del todo una condena, sino más
queremos hacer con (y en) este mun- bien una desafortunada contingencia. O
do. Esto es lo que una y otra vez Tiempo y lugar (2004),
escamotean esos nuevos con- de Richard Wentworth. 50 pensadores contemporáneos esenciales. John
temporáneos del pasado (co- Foto: UK Government Lechte. Traducción de Carmen García Trevijano.
mo ideólogos, sin duda, se Art Collection y Galería Cátedra. Madrid, 2010. 5ª edición actualizada y
les hubiera definido cuan- Lisson de Londres puesta al día. 315 páginas. 18,20 euros. Historia de
do el término ideología la Filosofía Moderna y Contemporánea. Diego
todavía era de curso le- Sánchez Meca. Dykinson. Madrid, 2010. 694 pági-
gal) que intentan que- sedicentemente progresistas; abrazaban nas. 48 euros. Pirámides de tiempo. Historias y
darse con el santo y la en su momento, con pío entusiasmo, la teoría del déjà vu. Remo Bodei. Traducción de
limosna de todo lo que hoy estamos en identificación entre Estado y una deter- Estamos asistiendo a una Juan Antonio Méndez. Pre-Textos. Valencia,
condiciones de pensar. minada confesión religiosa y hoy se su- 2010. 228 páginas. 15 euros. Temperamentos filo-
Que nadie piense que lo anterior cons- man con el mismo entusiasmo —aunque proliferación de discursos sóficos. De Platón a Foucault. Peter Sloterdijk.
tituye una especie de atribución de inten- con la piedad guarecida a buen recau- Traducción de Jorge Seca. Siruela. Madrid, 2010.
ciones al bulto, de imposible especifica- do— a la crítica a lo que les encanta que persigue restaurar 140 páginas. 16,95 euros.
ción. Más bien al contrario, cuesta poco denominar laicismo trasnochado, y así un discurso de raíces
señalar las formas concretas que adopta sucesivamente. Manuel Cruz, premio Espasa de Ensayo 2010 por
esta paulina conversión de algunos a la Si en su momento pudo señalarse que profundamente religiosas su libro Amo, luego existo. Los filósofos y el amor, es
contemporaneidad. Al igual que el reloj el ocaso de la idea de futuro había con- editor del volumen colectivo Las personas del verbo
parado, que dos veces al día da bien la vertido el pasado en el territorio de un (filosófico), que se publicará en Herder.

añejos, pero recién editados en traduccio- nas, Delfos, Eleusis, Olimpia, y Mistra, y
Relatos de viaje nes recientes y bien cuidadas. Comienzo,
como es debido, por los dos de Patrick
nos ofrece sus impresiones, combinando
recuerdos clásicos y paisajes actuales, con
Leigh Fermor, magnífico narrador y maes- una refinada estética y claro estilo personal.
tro del género. Un tiempo para callar cuen- En El viaje de Grecia, Jean Moréas, el poeta
riencia personal, ruptura de lo cotidiano, ta ascéticas estancias en prestigiosas y silen- y precursor del simbolismo francés, evoca
Por Carlos García Gual un cambio de atmósfera, un soplo fresco de ciosas abadías de norte de la vieja Francia y algunos recuerdos e impresiones de la Gre-
aventura. Al menos en el sentido etimológi- una visita a los monasterios rupestres aban- cia natal en una serie de pequeños cuadros.
NI SIQUIERA LOS VIAJES son lo que eran. Me co, de enfrentarse a lo que saliera al paso, donados de Capadocia, y Mani. Viajes por Es una miscelánea de claro estilo, irónica y
refiero a los viajes memorables, los que sig- ad ventura. Además, ya no nos queda tiem- el sur del Peloponeso, sus andanzas peregri- nostálgica, que alterna apuntes sobre la gue-
nificaban una experiencia nada rutinaria, y po ni sensibilidad para lanzarnos al viaje nas por el extremo sur de la vieja Grecia, rra greco-turca de fines del XIX y otros in-
merecían ser contados y recordados. Viajar, sentimental y al trato con gentes distintas. ásperas tierras de singular historia, de en- temporales sobre figuras míticas o los árbo-
adonde sea, se ha vuelto más fácil y barato El turismo ofrece portes seguros, reducida crespado paisaje y fiero paisanaje, que ena- les clásicos o las ranas griegas. Un buen
que nunca. Está al alcance de quien pueda libertad, billete de vuelta garantizado, sólo moraron tanto al ilustre peregrino británico prólogo informativo precede a la esmerada
pagarse los billetes el desplazarse con redu- impone vídeos y cámara de fotos, bolso de que acabó por quedarse allí en la casa que traducción. Con estos bellos libros y algo de
cidos riesgos y llegar a cualquier parte del compras y rebaño de compatriotas. Todo el él mismo diseñó en una alta colina. El pri- imaginación se puede viajar sin riesgos. O
mundo y darle la vuelta en menos de ochen- recorrido está previsto y se descartan los mero se enriquece con un ágil y vivaz prólo-
ta días sin esfuerzos y con comodidad. El encuentros arriesgados. Hace muchos go de Dolores Payás, su traductora, que nos Un tiempo para callar. Patrick Leigh Fermor. Tra-
turismo extiende por doquier sus redes; mo- años, H. M. Enzensberger, en su ágil ensayo dibuja un claro y actual reportaje del viejo ducción y prólogo de Dolores Payás. Elba. Barcelo-
derno triunfo social y firme puntal de la Una teoría del turismo, analizaba la falsifica- aventurero. Y Mani, texto más famoso y na, 2010. 142 páginas. 16 euros. Mani. Viajes por el
economía del mundo desarrollado. Indiscu- da libertad de esos viajes, sucedáneo trivial extenso, es uno de los más aguzados y sim- sur del Peloponeso. Patrick Leigh Fermor. Traduc-
tiblemente. Pero el viaje del que hablo no del anhelo fugaz de los románticos, como páticos relatos sobre la Grecia moderna, y ción de Agustina Luengo. El Acantilado. Barcelo-
es ese deambular en un grupo bien guiado signo de un tiempo gris y gregario. Y no sobre ese confín helénico de extraños ecos na, 2010. 405 páginas. 24 euros. El viaje de Grecia.
y disciplinado por países más o menos exó- repetiré aquí sus reflexiones. Quisiera sólo históricos y singulares tipos y costumbres. Jean Moréas. Prólogo, traducción y notas de Ja-
ticos, en rutas seguras y programadas por comentar, como contraste, unos cuantos Viaje a la antigua Grecia rescata un texto de vier Vela. Pre-Textos. Valencia, 2010. 215 páginas.
astutas agencias. El viaje significaba despla- libros que guardan en sus páginas el raro un prestigioso historiador del arte, que evo- 13 euros. Viaje a la Grecia antigua. Cesare Brandi.
zarse con libertad buscando lo distinto y aroma del viaje antiguo, muy bien conserva- ca sus paseos por los más ilustres escena- Prólogo de J. F. Yvars. Traducción de Carmen
con atenta mirada a lo otro. Era una expe- do gracias a su buen estilo. Son relatos ya rios helénicos: Creta, la Acrópolis de Ate- Artal. Elba. Barcelona, 2010. 186 páginas. 18 euros.

EL PAÍS BABELIA 05.02.11 15


SILLÓN DE OREJAS Por Manuel Rodríguez Rivero

Fuera de carta
E
N CIERTOS restaurantes de medio (o dría haber interesado a Salinger como nomía, en la edición los platos “fuera de bros que recibo semanalmente ha expe-
alto) pelo el maître suele ofrecer motivo colateral para uno de aquellos carta” son los libros extraterritoriales, rimentado un descenso cercano al 20%.
a los clientes, junto con el me- relatos que dejó de publicar casi medio los que se alejan del mainstream y de lo La verdad es que la constatación me agra-
nú, algunas sugerencias “fuera siglo antes de su muerte. Como saben trillado. A esa especie poco abundante y daba. En primer lugar porque en la orgía
de carta”. Los que acostumbran a comer Millás y Auster, la vida está llena de ca- escasamente comercial y mediática per- publicadora de las semanas prenavide-
fuera de casa saben que, a menudo, tras sualidades, y a los dos o tres días de la tenecen las deslumbrantes prosas narra- ñas, en las que me pasaba el día abriendo
esa recomendación efectuada en tono conversación entre la mendiga y su ina- tivas de Menchu Gutiérrez. Entrar en paquetes y desechando libros, llegué a
confidencial y cómplice, se encubren o nimado amante (lo que queremos nos ellas es como cruzar una puerta que se pensar que mi cuerpo estaba sufriendo
bien diversas sobras completas a las que quiere / aunque no quiera querernos, de- abre a una habitación en la que no hay una mutación semejante a la del Bibliote-
conviene dar pronta salida (antes de que cía Pedro Salinas), leí en la prensa que, ruido y en la que prima la expresión cario de Arcimboldo, en el que el rostro, el
adquieran aromas o texturas no desea- según se desprende de la corresponden- desnuda y precisa de un mundo interior torso y los brazos están formados por to-
dos), o caprichos creativos del chef coci- cia con un amigo británico, al creador tan rico y sutil como intransferible. Su mos, volúmenes y centones de variada
nados a última hora, y que, por esa mis- de Holden Caulfield y de los hermanos último libro, El faro por dentro, com- consistencia y aspecto (pero, eso sí: todos
ma razón (ojo al truco), no han podido bien encuadernados, no como ahora). Y,
incluirse en la lista del día. Como quiera luego, porque en mi ingenuidad suponía
que los intimidados comensales no se que el descenso tenía que ver con que
atreven jamás a preguntar el precio de —por fin— se había producido esa espera-
esas viandas sobrevenidas, lo cierto es da contención editorial tan necesaria en
que los “fuera de carta” suelen ocasio- el sector. Que nuestra producción edito-
nar sorpresas a la hora de pagar. Algo rial no ande muy lejos de la de Francia (65
que, por cierto, no ocurre nunca en los millones de habitantes y, para qué enga-
restaurantes de comida rápida, donde ñarnos, país más rico y culto) siempre me
todo está tan estandarizado como en ha parecido un misterio insondable. En
una cadena de montaje. Como quizás todo caso, mi gozo en un pozo, porque el
recuerde alguno de mis improbables lec- descenso nada tiene que ver con la pro-
tores, siempre he sentido una especie de ducción de títulos, que sigue echando hu-
debilidad culposa por esos restaurantes mo, sino con el hecho de que muchas
fast-food donde uno puede degustar sa- editoriales hayan decidido ahorrarse el
brosa comida (algunos piensan que es chocolate del loro. Siguen publicando sin
basura, pero lo cierto es que jamás los parar (a pesar de la crisis y de que la factu-
pillan en las inspecciones) a precios eco- ración ha caído en picado), pero restrin-
nómicos. Dejando a un lado el hecho de gen los envíos a la prensa y los críticos, sin
que esos populares establecimientos glo- darse cuenta de que son ellos los que
balizados en los que se alimentan jóve- —con mayor o menor rigor y propiedad—
nes y adultos con pocos recursos consti- dan a conocer los libros, sobre todo en
tuyen hoy día una especie de comentario una época en la que el presupuesto para
irónico al estridente interés de las clases publicidad ha sido laminado. Locura mu-
medias (y de sus medios de clase) por la cho más grave, pero sintomática de los
alta cocina de firma, lo cierto es que en tiempos que corren en este neo-ultraca-
ellos también se ponen en escena intere- pitalismo cada día más fascistoide, me re-
santes piezas de temática social que uno sulta la nueva “cláusula moral” que Har-
nunca podría contemplar en los restau- perCollins, el grupo editorial de Rupert
rantes “fuera de carta”. La otra noche, Murdoch (propietario, por cierto, del ter-
por ejemplo, cuando arreciaba el frío y cer conglomerado de medios del planeta),
hasta los habituales sin techo habían de- ha introducido en algunos de sus contra-
sertado de sus precarios apartamentos tos americanos. Según su texto, la compa-
de cartón, entré en un Burger King par- ñía se reserva el derecho a rescindirlos “si
ticularmente cálido y frecuentado. Me la conducta del Autor evidencia una falta
senté provisto de mi whopper frente a de la debida consideración hacia las con-
una mesa ocupada por una mujer de venciones públicas y morales, o si el Autor
edad indefinida, de cabello hirsuto y de- comete un delito o cualquier otro acto
saliñado y ataviada con varias capas de que tienda a provocar grave desprecio ha-
andrajos, que no paró de hablar y de cia el Autor, y tal comportamiento daña
ofrecer patatas fritas a un malherido (ha- materialmente la reputación de la Obra o
bía perdido el ojo izquierdo y el brazo sus ventas”. ¡Recastaña!, como diría Pe-
del mismo lado) oso de peluche encara- drín, el efebo del fascistón Roberto Alcá-
mado a un pequeño ajuar depositado zar: de modo que los piadosos que que-
sobre el asiento de al lado. De vez en rían cargarse a Rushdie (y apiolaron a
cuando, la mujer le estampaba un tierno Ilustración de Max. uno de sus traductores) van a acabar
beso grasiento y le pasaba la mano por triunfando. Dentro de poco las editoriales
la cabeza, como atusándole un peinado exigirán certificados de buena conducta y
imposible. En un momento dado, la sin Glass también le gustaban las hambur- puesto por dos relatos esencialmente valorarán (para el anticipo) los años pasa-
techo pareció enfadarse por algo que su guesas de Burger King (“mejores que me- vinculados, ha sido publicado, como dos en el seminario. Como adoro las artes
compañero hubiera dicho o hecho y lo ramente comestibles”, afirma). De mo- siempre, por Siruela. adivinatorias, ya he introducido en un so-
arrojó con rabia al suelo, para recogerlo do que, a lo mejor, el célebre “recluido” bre lacrado ante notario el nombre de la
inmediatamente y propinarle otra tanda solo se recluyó (y renunció a publicar) editorial hispánica que, en mi opinión,
de besos con sabor a ketchup y cebolla: para poderse comportar como alguien Contratos copiará la cláusula en un porvenir nada
“Mi vida”, oí que le llamaba entonces. Se normal sin que los medios metieran las LOS EDITORES, como los romanos de Asterix, lejano. Y, de ahora en adelante, a rezar y
me ocurrió que la escena, en la que po- narices en su vida. Para terminar: de mo- están locos. Por lo menos, algunos. Me abstenerse (sí, también de eso). Todo sea
cos parroquianos habían reparado, po- do diferente a lo que ocurre en la gastro- explico. Últimamente, la cantidad de li- por la literatura. O

ñas, enfermos, desarrapados y perdidos,


Aquel verano de la juventud y plantan el verdadero “color y olor de la
guerra” en la “burocrática blancura in-
mobiliaria” del edificio donde los cobi-
jan. La marcialidad de los jóvenes fascis-
La entrada en guerra ra edición española cambia 1940 por personal. El hermano mayor de un amigo tas, que en una ciudad francesa ocupada
Italo Calvino 1949). Fue un día de playa para el prota- se va sonriendo a morir en el frente. Lle- esperan a los falangistas españoles para
Traducción de Carlos Gumpert gonista de estas historias. La novela de gan las alarmas aéreas, los apagones, la rendirles honores en la estación y desfilar
Siruela. Madrid, 2011 presentación de Calvino, El sendero de primera bomba, el primer muerto: no un juntos ante Mussolini, resulta ser granuje-
124 páginas. 15,95 euros los nidos de araña (1947), ya trataba de héroe, sólo un niño que, a oscuras, se de- ría cuando esos niños bien se entregan al
la guerra, de la mítica Resistencia, en la rrama encima una olla de agua hirviendo. saqueo de raquetas de tenis, guantes de
que combatió, jovencísimo, el escritor. El realismo de Italo Calvino es así: imita- boxeo y neumáticos de bicicleta. El he-
Por Justo Navarro Este tríptico, La entrada en guerra, reu- ción de lo que sucede, pero para desentra- roísmo de la retaguardia nos lo descu-
nido por primera vez en 1954, compone ñar y conocer la realidad. bren dos estudiantes (uno es el narrador)
ES PRECIOSO este libro de Italo Calvino una breve novela de aprendizaje, con su Su método consiste en observar las que convierten el servicio de protección
(1923-1985), La entrada en guerra, tres protagonista único actuando en un único cosas con una “curiosidad denigrato- antiaérea en gamberrismo nocturno con
relatos que se ocupan de un solo asunto: espacio temporal, el verano de 1940. El ria”. El envaramiento fascista se revela caretas antigás antes de acabar en un
la memoria de aquel tiempo en el que héroe coincide con el narrador, que re- ocasión de risa. Cada uno de los relatos burdel. En los tres episodios, delicados y
Italia entró en la guerra mundial, empe- cuerda los días finales de su adolescencia. presenta un contraste traumático. El es- contundentes, el genio de Calvino descu-
zando por la primera jornada: “El 10 de La desgana adolescente se deja llevar por plendor de los jerarcas se empañará ante bre un punto negro que ensucia la gran
junio de 1940 era un día nublado”, dice la fatalidad de los acontecimientos, y la la decrepitud de las masas de refugiados simulación fascista y condensa su verda-
la frase inicial (una errata en esta prime- experiencia histórica se vuelve conciencia que llegan a la ciudad desde las monta- dera realidad. O

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ARTE / Entrevista

De izquierda a derecha: Crash Willy (2009), The Big Three (GM) (2009) y Willy Loman. The Rise and Fall (Thieves) (2009), obras de Yinka Shonibare MBE.

Yinka Shonibare MBE


“Como artista, tienes que ser el mejor mentiroso”
Se siente orgulloso de su herencia africana y también británica. Ese mestizaje es la marca de fábrica de un autor
comprometido con la política, la historia, la belleza y el entretenimiento, que ahora expone sus obras en Madrid

en esta exposición), titulada Diario de un como referencia a algo que Margaret That- “En Londres muchos artistas de origen afri-
Por Fietta Jarque dandy. En ellas estoy yo vestido a la manera cher llegó a decir en los años ochenta, y es cano están entre los más importantes e in-
de la época victoriana rodeado de una serie que había que recuperar los valores victoria- cluso marcan tendencia, como Chris Ofili,

N
IGERIANO Y BRITÁNICO a partes de personajes aristocráticos. Está basado nos. Algo que yo y otros muchos de origen Steve McQueen, Isaac Julien o yo mismo,
iguales, Yinka Shonibare (Lon- libremente en unos cuadros de Hogarth, ti- africano no entendíamos porque los valores además de arquitectos como David Adjaye.
dres, 1962) ha ido construyendo tulados The rake’s progress. Si fuésemos his- victorianos solo significaban diversos tipos Todos hemos sido nominados al Premio Tur-
a lo largo de tres décadas una tóricamente exactos, en esa época alguien de represión”, señala Shonibare. “Al mismo ner y alguno incluso lo ha ganado, pero solo
obra de estudiado impacto y eficaces señas como yo habría sido el sirviente o como tiempo pensé, es curioso, si temo a algo ¿por veinte años atrás eso no era así”.
de identidad. Entre ellas está la utilización mucho el valet de esos hombres. Con esa qué debo huir? Debo enfrentarlo y reírme La preeminencia del arte occidental ha
de esos coloridos textiles con los que sido total hasta hace pocos años. En
se visten en muchos países africanos, 1989 la exposición Les magiciens de la
que él utiliza para acentuar su mensa- terre marcó un hito, seleccionando ex-
je. Por ejemplo, figuras de hombres y presiones más ligadas a las culturas
mujeres —en general sin cabeza— de continentes como el africano, asiá-
con trajes de estilo victoriano o de la tico y latinoamericano. Fue impor-
época de la Revolución Francesa, rea- tante para cambiar el punto de vista
lizados con estas telas. La metáfora es sobre el arte de estos lugares. “Esa
clara y directa. Una reinterpretación exposición aportó una perspectiva
ficticia de la historia con la participa- no occidental sobre el arte contem-
ción de los entonces invisibles afri- poráneo. Antes de eso todo era muy
canos, colonizados y discriminados. distinto. Fue una exposición muy cri-
Una parodia elegante, cínica, diverti- ticada porque mezclaba artistas tra-
da, fácilmente comprensible. dicionales con otros actuales, como
Para aproximarse a su obra hay Richard Long, pero en términos de
que tener en cuenta ciertos aspectos visibilidad del arte no occidental fue
de su biografía. Nacido en Londres de absolutamente crucial”.
padres nigerianos, alternó su infancia No siempre tuvo tan claras sus
con estancias en ambos países. Al em- ideas este artista. “Cuando era estu-
pezar sus estudios de arte se le mani- diante producía un arte muy político.
festó una enfermedad degenerativa, Era la época de la perestroika y cuan-
la mielitis transversa, que lo dejó para- do yo presenté un trabajo sobre ese
lítico durante un año y que sigue afec- tema mi profesor me dijo: ‘¿Por qué
tando su movilidad. “Pertenezco a los haces algo sobre Rusia, que no es al-
dos mundos”, dice en una entrevista go que te concierna? ¿Por qué no ha-
telefónica. “Aunque vivo ahora en ces auténtico arte africano?’. Me pre-
Londres desde hace 30 años, soy un gunté qué podía significar eso. Pensé
producto de ambas sociedades. Fue que yo no era un africano auténtico
un privilegio recibir esa formación. sino algo mezclado y descubrí que
Mis padres querían asegurarse de esa es mi autenticidad. No creo que la
que yo entendiera África, el idioma y gente tenga que optar entre ser mo-
las costumbres. Las dos herencias son El artista Yinka Shonibare MBE (Londres, 1962), en su estudio. Foto: Owen Richards derna o tradicional. No hay necesi-
igualmente importantes para mí”. dad de elegir, se puede ser ambas co-
Crítico con los desmanes imperia- sas a la vez”.
listas, Yinka Shonibare fue nombrado en de ello, jugar con esas ideas. Opté por la Y hablando de lo auténtico y lo contami-
2004 miembro de la orden del Imperio Britá- parodia y ha llegado a convertirse en una nado, hay algo interesante en el uso de los
nico (MBE, en sus siglas inglesas). Lejos de “No creo que se tenga marca de mi trabajo”. textiles que utiliza. Lo irónico es que esos
rechazar el reconocimiento de la Corona, ad- En todo caso, Shonibare observa que los estampados, en realidad, tienen origen indo-
juntó desde entonces el MBE como colofón
que elegir entre ser artistas de origen africano tienen cada vez nesio y fueron industrializados por los ho-
a su nombre, en un gesto que entronca bien moderno o tradicional. mayor relevancia en el panorama internacio- landeses para su venta en África. Se hicieron
con el juego de dobles lecturas que practica. nal. “Creo que las anteriores generaciones muy populares, hasta el punto de que hoy
La exposición que inaugura en Madrid el Se puede ser de artistas africanos intentaban hacer obras se identifican como tradicionales africanos.
próximo jueves, comisariada por Octavio Za- de arte que se parecieran a las europeas. Me Es la metáfora perfecta… “Me gusta este
ya, muestra una amplia muestra de su traba- ambas cosas a la vez” refiero al periodo del modernismo. Las gene- tipo de juego porque cuando la gente ve
jo, titulada El futuro del pasado. “Mi trabajo raciones posteriores, con influencia del femi- estas telas y no conoce su historia, piensa
hace continuas referencias a la historia re- nismo y la participación más activa de la que son originalmente africanas”, afirma.
presentándola de una forma distinta, pero gente negra en la sociedad, se dieron cuenta “Hasta los nacionalistas africanos lo creen y
siempre como una manera de hablar del foto cambio algo en la historia a través de de que no querían ser universales y tratar de lo toman como símbolo de la pureza de sus
presente. Solo utilizo la historia como metá- una escena de apariencia teatral. He recons- parecerse a los demás. Prefirieron reflejar su culturas, cuando lo que significa es una tran-
fora”, afirma. “Mi compromiso con la histo- truido la historia a mi manera”. propia experiencia. Es lo que han hecho mu- sacción entre diferentes países. Es imposi-
ria tiene que ver con un segundo control de La época victoriana está muy presente chos artistas de mi generación, y yo, como ble hablar de pureza cultural. Los partidos
la representación. Por ejemplo, la represen- en su trabajo porque significó el esplendor parte de ellos, no trato de ocultar nada res- de extrema derecha preconizan esa pureza
tación de la gente negra en el pasado. Tengo del Imperio Británico y de su dominio sobre pecto a mi herencia cultural, la expreso
una serie de fotografías (que no van a estar las colonias ultramarinas. “También la uso abiertamente, no la disimulo”, comenta. Pasa a la página siguiente

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ARTE / Exposiciones

Viene de la página anterior

y rechazan lo que llega de fuera, algo que


en el mundo actual, en constante movili-
Así soy yo y así me fotografío
dad, es casi imposible de conseguir”.
Una de las series que presenta en Ma- Hay como una fiebre mundial por captar cada momento con la cámara digital. Por eso el
drid está basada en el grabado de Goya festival Fotoencuentros se centra este año en el lema “lo que vemos no es lo que vemos es lo
El sueño de la razón produce monstruos.
Sus fotos reconstruyen la escena, pero el que somos”. La documentación de la realidad desde distintos ángulos la enriquece y cuestiona
personaje central cambia en cada una,
representando diversos continentes. “Vi-
sualmente encuentro que esa imagen es demasiados años, y más cercanos a la de- de los intereses recurrentes de estos fotoen-
muy impactante, con mucha fuerza”, ex- Por Alberto Martín fensa del punto de vista subjetivo, a menu- cuentros, aparezca en varias de las exposi-
plica. “Tiene un gran poder simbólico al do enfático e incluso cómplice y familiar, ciones que componen el programa oficial.

E
ser un grabado producido en la época de N UNA ÉPOCA de incertidumbre pa- que tiende a subrayar el carácter testimo- Así ocurre en las dos propuestas que se
la Ilustración, cuando la ciencia era muy ra la continuidad de múltiples nialmente singular de cada aproximación. presentan de la fotógrafa almeriense Mari-
importante, aunque no todo se puede iniciativas culturales, el festival Así lo recalca con claridad Beth Yarnelle na del Mar: Cóctel (Puertas de Castilla, Mur-
explicar a través de ella. Cuando yo pro- de fotografía que se desarrolla Edwards, una de las apuestas de este festi- cia) y Un mundo feliz (Espacio Molinos del
duje esas fotografías era la época en que anualmente entre las ciudades de Murcia val, en la presentación de su proyecto Esce- Río-Caballerizas, Murcia). Con un estilo
George Bush empezó a hablar del ‘eje del y Cartagena parece haber sobrevivido a nas domésticas (Centro Cultural Las Claras, que manifiesta con claridad su vinculación
mal’, señalando a varios países. Fue ade- su décimo aniversario. Fotoencuentros Murcia) formado por una amplia serie de profesional con el fotoperiodismo, esta fo-
más el momento del pulso con Irak. La aborda así su edición número 11, tras supe- retratos de personajes en sus entornos do- tógrafa se acerca en sus respectivos proyec-
historia que nos contaron como pretexto rar la frontera simbólica de sus 10 prime- mésticos, cuando afirma: “Creo que abor- tos a dos mundos claramente contrapues-
a la invasión fue la intención de llevar la ros años de trayectoria, y lo hace dedican- do este tema de manera diferente a como tos, el de la alta sociedad, en Cóctel, y el de
democracia a Irak. Históricamente las do el núcleo oficial de sus exposiciones al lo han hecho otros fotógrafos porque no las fiestas, ritos y otras actividades popula-
ideas occidentales de la Ilustración han concepto de lo festivo-cotidiano a través temo que la intimidad con mis modelos res, en Un mundo feliz. Acierta la artista
sido usadas como excusa para colonizar de la revisión de fenómenos ligados a cier- vaya a afectar mi sentido crítico”. Es claro, al conseguir expresar un acentuado con-
lo que se consideraba pueblos primiti- tas prácticas sociales. Se han reunido para en sus efectos, el desplazamiento generado traste entre la afectación que rige el pri-
vos, así que en esta serie hago referencia la ocasión trabajos que revisan y documen- por esta reivindicación de la cercanía con mero y la espontaneidad que gobierna el
a cinco continentes. Lo que he querido tan elementos tan reco- segundo. En Cóctel las
decir con este trabajo es que los actos nocibles, pero también imágenes y escenas que
irracionales —la guerra, el asesinato, el tan diferentes y contras- habitualmente ocupa-
genocidio— pueden ocurrir en cualquier tados, como la familia, rían las revistas de socie-
lugar del mundo, no necesariamente en la comida, el turismo, dad aparecen oportuna-
las fiestas de la alta socie- mente descontextualiza-
dad, los ritos populares das, los gestos y las ex-
y las celebraciones tradi- presiones se convierten
cionales. La propuesta en códigos de identifica-
“No concibo el arte en del festival para esta edi- ción e identidad, y las ac-
ción se adapta bien a un titudes revelan hasta
términos de realidad. Es principio y una forma qué punto la cohesión
de entender la fotografía en estos grupos se basa
ficción, es falsificación, que en cierto modo ha más en su carácter exclu-
es una interpretación” recorrido, como si se tra- yente que en su poten-
tara de un programa im- cial integrador.
plícito, la mayor parte Por su parte Un mun-
de los 11 fotoencuentros do feliz, construido en
realizados hasta el mo- forma de galería de retra-
Estados Unidos o en los países más pode- mento: la fotografía co- tos, consigue reflejar tan-
rosos. Los elementos de ensoñación o mo herramienta para to el impulso colectivo
fantasía de la imagen de Goya me sirven mejorar el conocimien- que caracteriza la fiesta
para esta metáfora”. to sobre nosotros mis- como la transformación
Siempre asoma el lado oscuro del al- mos por medio del del sujeto, a través del
ma en su trabajo, como se expresa tam- conocimiento del otro y disfraz o la representa-
bién en las series de Willy Loman, basa- como instrumento para ción, al entrar en contac-
das en el personaje de Muerte de un reflexionar sobre la natu- to y pasar a formar parte
viajante, de Arthur Miller. “Ahora que raleza del ser social y del de una colectividad en
España se enfrenta a un nivel de desem- ser individual. De esta el espacio público. En
pleo tan dramático, creo que se com- manera se expresaba la una clave muy próxima
prenderán mejor estas fotografías. La concepción de la prácti- al de este trabajo se si-
obra de Miller está marcada por la Gran ca fotográfica documen- túa el Proyecto Romeros
Depresión de 1929, y está basada en las tal que sustentaba la realizado por Mateo Pe-
promesas incumplidas del capitalismo. sexta edición de este fes- Foto de la serie Les Jours Du Mistral, de Simona Ghizzoni. dreño (Puertas de Casti-
Las fotos tienen como inspiración el In- tival, bajo el título Ma- lla, Murcia). Se trata de
fierno de Dante, de la Divina Comedia, neras de vernos. Un prin- un acercamiento al mun-
tal como la representó Gustave Doré en cipio que en buena medida se retoma aho- respecto al tema y a los personajes. El obje- do de las romerías desde un punto de vista
sus grabados. Willy Loman baja a los ra, probablemente como necesaria palan- tivo de las escenificaciones que lleva a ca- que enfatiza lo surreal, lo grotesco y en
círculos infernales a través de puestas en ca de resistencia ante los tiempos incier- bo con niños, adolescentes, grupos familia- cierta medida también lo accesorio. De
escena contemporáneas. Los bancos co- tos que vive el medio fotográfico, bajo la res, adultos solitarios y parejas jóvenes y hecho, algo tan anecdótico como podría
lapsaron, la atmósfera era opresiva. El fórmula: Lo que vemos no es lo que vemos no tan jóvenes en sus espacios privados no ser la comida pasa a convertirse en sus
sistema capitalista que siempre nos ha- es lo que somos. A través de esta afirma- reside tanto en un análisis de las implica- imágenes en un elemento simbólico y cen-
bían alabado, el único confiable, falló. ción, y quizás de un modo más intuitivo ciones sociales y políticas del espacio fami- tral de la celebración, algo que por otra
Un trabajo icónico literario, que se pue- que consciente o programático, esta edi- liar, o de lo que construyen y significan las parte tiene mucho que ver con la reali-
de adaptar a estos momentos”. ción apuesta por renovar así, en la esfera apariencias y el entorno, como en un inten- dad. La exhibición de este trabajo en el
Son impecables e impactantes pues- del documental, el nexo entre fotografía y to por mostrar de qué manera la esfera mismo espacio en que se presentan las
tas en escena, con una estética casi publi- experiencia, muy en la línea de los textos imágenes de Cóctel, de Marina del Mar,
citaria. “No concibo mi arte en términos de John Berger, autor con el que estos consigue por su parte acentuar y poner de
de realidad”, dice. “Es ficción, es una falsi- fotoencuentros han mantenido a lo largo relieve el contraste entre comportamien-
ficación, una interpretación. Un instru- de su trayectoria una fluida relación teóri- tos y actitudes en una y otra esfera social.
mento teatral es la perfecta manera de ca a la hora de fijar su posición. Es intere- A través de la experiencia, Se puede destacar por último, en este
representarlo. No hago documentales. sante conectar esta apuesta por la rela- recorrido por la sección oficial del progra-
Creo que todo es objetivo y falso a la vez, ción entre fotografía y experiencia con el
la fotografía podría ma, la propuesta que realiza Txema Sal-
como en las noticias de la televisión. Y la claro y visible impulso documental que recobrar algo de su vans en Grandes éxitos (Centro Cultural
Cajamurcia, Cartagena). Una excelente
historia supuestamente lo es, dependien- vive el medio fotográfico desde el arran-
do de quién la escriba. Yo no juego a que del nuevo siglo. cuestionada autenticidad mirada hacia la costa mediterránea que
adoptar un punto de vista objetivo. No Un renovado auge del documental que hace resaltar con eficacia las incongruen-
intento decir la verdad. Como artista tie- ha sido explicado como una forma de resis- con un nuevo pacto entre cias urbanísticas y el deterioro que sufre
nes que ser el mejor mentiroso de la sala. tencia ante la crisis de confianza que sufre un espacio fundamental para la vida y el
La verdad es un artificio, es algo artifi- la fotografía en su hasta ahora privilegiada
objetividad y singularidad ocio de la población. Es precisamente en
cial”, subraya. Pero sí hay verdades en su relación con la realidad. En cierta manera ese contraste entre paisaje y actividad
obra. “Claro, pero la gente se puede sería a través de la experiencia cómo la humana donde reside el interés de su
vincular mejor con la obra si la ve como fotografía podría recobrar algo de su cues- acercamiento. Salvans retrata una pobla-
un entretenimiento. Con cierto grado de tionada autenticidad, esto es, a través de privada no es sino el escenario de un secre- ción que aparece cercada por el entorno,
parodia y de humor. También de belleza, un nuevo equilibrio o pacto entre objetivi- to y un enigma que la fotografía, desde la un paisaje agresivo en el que, no obstan-
de exceso. Y como segunda mirada, des- dad y singularidad a la hora de desarrollar intimidad compartida y la proximidad, te, el ser humano aún sigue siendo capaz
cubrir el lado oscuro. Siempre hay cierto nuevos testimonios o investigaciones visua- puede llegar a descubrir o al menos suge- de resistir mediante la construcción de
grado de violencia escondido”. O les. Fotoencuentros parece creer en ello, o rir. Siendo lo festivo y lo cotidiano el tema esferas y momentos de intimidad. O
al menos en su posibilidad, cuando apues- al que dedica su atención esta edición del
Yinka Shonibare MBE. El futuro del pasado. ta por presentar una serie de trabajos docu- festival, es consecuente que la reflexión so- Fotoencuentros 11. Varias sedes en Murcia y
Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, del mentales bien alejados ya de los criterios bre la naturaleza del ser social y del ser Cartagena. Hasta el 28 de febrero. www.fotoen-
10 de febrero al 15 de mayo. de objetividad imperantes hasta hace no individual señalada más arriba como uno cuentros.es.

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EXTRAVÍOS / Nuez
Por Francisco Calvo Serraller

EN UNA CARTA fechada el 17 de agosto de en cualquier caso, sino “una nuez seca
1952 y dirigida a su cuñado Jean Crotti clasificada por los historiadores en el
(1878-1958), pintor de vanguardia ansio- capítulo historia del arte”. Es cierto, reco-
so por reencontrar el recto camino de la nocía, que, en su opinión, la única salva-
modernidad o, cuanto menos, una expli- ción era el esoterismo, si bien “desde
cación consoladora para el desafecto pú- hace sesenta años asistimos a la expo-
blico, un Marcel Duchamp (1887-1968) sición pública de nuestros cojones y
ya añoso, pues contaba a la sazón 65 de nuestras tempradas múltiples”. No es ex-
edad, aunque 9 años más joven que su traño que, al final de su desalentadora
Samuel Beckett, en el plató de Quadrat 1+2, Stuttgart (1981). Foto: Hugo Jehle acomplejado corresponsal, tuvo a bien respuesta a Crotti, le aconsejase, por tan-
cantarle las cuarenta pequeñas verdades to, con la muy sensata receta proverbial:
del arte contemporáneo, como sólo po- “Haz menos autoanálisis y trabaja con
Beckett Films mirada, como señala Film) y que el decir, día hacerlo él, sin duda, su mejor repre- placer sin preocuparte de las opiniones,
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo aunque necesario, sólo marca un rumbo a sentante en el siglo XX. la tuya o la de los demás”.
Avenida de Américo Vespucio, 2 peor (Not I). La exposición es así una con- Como quien dice, en dicha misiva, Hijo de un notario de provincias y
Isla de La Cartuja. Sevilla sistente introducción a la obra de Beckett. publicada ahora en la perfecta antología hermano de otros dos grandes artistas
Hasta el 20 de marzo Pero la muestra ofrece algo más: la im- de su correspondencia realizada por An- de vanguardia, el pintor Jacques Villon
portancia que este entusiasta de la palabra dré Gervais, recién editada en castellano (1875-1963) y el escultor Raymond Du-
concede a la imagen. Quad, un trabajo pa- con el título Marcel Duchamp. Cartas champ-Villon (1876-1918), además de
Por Juan Bosco Díaz-Urmeneta tente a la mirada y oscuro para el pensa- sobre el arte: 1916-1956 (Elba), no dejó su parentesco político antes consigna-
miento, señala ese plus de la imagen sobre títere con cabeza. Por de pronto, antes do, Marcel Duchamp, dotado con una
HABITAR EN campo abierto (“ese desatendi- el lenguaje. Cuando la imagen evita su al- de adentrarse en materia, Duchamp inteligencia fuera de lo común, un aspec-
do ninguno, inefable hogar”), sorteando la macenamiento en el anaquel de los nom- comparaba a los artistas de cualquier to físico muy atractivo y una hechura
dispersión en las cosas y en los pequeños bres y rehúsa acomodarse a algún surco de edad con los “jugadores de Montecarlo”, moral de dandy antiguo, le bastó inven-
enredos del yo; aceptar la soledad del pro- la memoria, entonces, muda figura, se con- cuya ciega ruleta recompensa a unos y tarse el ready-made para hacerse un lu-
pio pensamiento, que no puede arrancar a vierte en aguijón del pensamiento. Así ocu- arruina a los demás, para, a continua- gar en la historia, al menos con un perfu-
terceros el enigma de la propia existencia; rre en Quad y también en los trabajos para ción, calificar el éxito bajo el único rase- me a nuez moscada, que todavía nos
comprobar lo que Alain Badiou llama el televisión: Qué, Dónde o Geister Trio. ro de una aleatoria e infundada adhe- hace estornudar.
imperativo de decir, esto es, el coraje de La muestra posee un tercer valor, su sión del público, que, de esta manera, Entre la ingente bibliografía genera-
iluminar aquel vacío y este enigma median- localización. Las cuitas de Buster Keaton hace provisionalmente rentable un ma- da por este hombre tan lacónico se ha
te la fragilidad de la palabra, son temas (Film) llenan la capilla de Colón, la enor- lentendido. publicado también, hace poco, la ver-
centrales del pensamiento de Beckett reco- me boca de Billie Whitelaw (Not I) se agita Así había ocurrido desde que el arte sión castellana de la inconclusa biogra-
gidos en sus obras para radio y televisión, en el altar mayor del antiguo templo y la fue arte, pero, según afirmaba Duchamp fía novelada por su amigo Henri-Pierre
su película, Film, y Neither, la ópera de Mor- música de Morton Feldman suena bajo la un poco después, el asunto se agravó en Roché, Victor (Duchamp) (Árdora), don-
ton Feldman sobre uno de sus poemas. cúpula de la capilla de los enterramientos. el siglo XX, con la democratización de la de un espíritu afín recrea el irresistible
Es éste uno de los centros de interés de Se propone así una visión del patrimonio vanguardia, articulada mediante los mu- encanto de este ser refractario, cuyo po-
la muestra que reúne todos esos trabajos que lo preserva, no como curiosidad ar- seos de arte moderno, que hacía metódi- der consistía en sentirse prescindible y,
en el Centro Andaluz de Arte Contemporá- queológica, sino como tradición viva, al camente desaparecer por completo el por tanto, prescindir de todo. Casi lo
neo. Aún cabría señalar otras dos cuestio- abrir, como decía Adorno, un punzante “perfume original” de una obra, en el logró en vida, pero, ¡ay!, por el momen-
nes nucleares del autor: la paradoja de ser espacio artístico donde la fantasía del pasa- caso excepcional de que ésta lo hubiese to, no se ha librado de la posteridad.
sujeto (y no poder evadirse de la propia do ya no logra hacerlo. O tenido alguna vez, no restando de ella, ¡Quién se lo habría dicho! O

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MÚSICA / Discos

La gran aventura de Wollny, Kruse,


Schaefer
Cake
Showroom of
(em) Live compassion
Miles Davis y Teo Macero ACT, Karonte Upbeat

Un libro desmenuza los misterios de Bitches Brew,


el revolucionario doble elepé publicado hace 40 años
LA COSA ESTÁ clara: los alemanes saben lo CORRE POR los medios indies el chiste de que
que se hacen. Y si no, véase el mimo con el lo único nuevo en el último álbum de Cake
justificaba atribuirse la autoría de todo lo que cuidan la cantera del jazz autóctono. Es es que lo han grabado ciento por ciento con
Por Diego A. Manrique creado, aunque Joe Zawinul y Wayne Shor- así que existe un Joven Jazz Alemán, como energía solar. Bien, es cierto que Showroom
ter consiguieron firmar, respectivamente, existió un Nuevo Cine Alemán. Michael of compassion podría haber sido grabado al
EN 2010 se cumplieron los 40 años de la Pharaoh’s dance y Sanctuary. Wollny, considerado el mejor joven pianista día siguiente de terminar su anterior traba-
publicación del doble elepé que rompió Aviso: las extensas páginas y detallados de jazz en su país, es un más que digno jo, Pressure Chief, algo extraño teniendo en
el libro de instrucciones sobre cómo gra- gráficos que explican las metamorfosis de representante del mismo. Nacido en Schwe- cuenta que han pasado más de seis años
bar jazz y que expandió los ho- infurt en 1978, Wollny comenzó interpre- desde entonces. El álbum no supone ningu-
rizontes de la música popular. tando a los clásicos —Bach, fundamental- na revolución en el sonido de la banda cali-
Sony ha sacado una versión mente— hasta que arrinconó los estudios forniana, esa mezcla algo friki de armonías
ampliada del Bitches Brew, un académicos para convertirse en músico de pop, bajos contundentes, vientos y sintetiza-
doble CD con piezas extra y jazz. Entre sus fuentes cita a Keith Jarrett, dores retro. Como mucho se han dulcifica-
un DVD registrado en 1969 en Brad Mehldau y Joachim Kühn, a quien con- do algo las letras, menos sarcásticas que an-
Copenhague. Hay una caja de sidera su maestro, y con quien grabó un taño. Ahora bien, la continuidad no tiene
lujo que añade abundantes excepcional disco para el mismo sello que por qué ser algo malo si hay algo distinto
complementos visuales, el ahora edita (em) live. Registrado en direc- que contar en cada canción, si los ritmos
prensaje en vinilo y un feroz to, en la localidad alemana de Salzau, (em) cambian sin parar y si se cuenta con piezas
concierto de 1970, con Miles live presenta al joven y dotado pianista en tan rotundas como Long time. Pequeños,
en ebullición en un festival de todo su esplendor, en compañía de los raros y ajenos a las modas que vienen y van,
rock. muy talentosos Eva Kruse, al contrabajo, y Cake se mantienen tan frescos como recién
Sin embargo, la novedad Eric Schaefer, a la batería. El trío echa hechos. Mikel López Iturriaga
esencial podría ser Bitches chispas. Su cohesión recuerda la de otras
Brew. Génesis de la obra maes- formaciones similares (E. S. T.); no por
tra de Miles Davis, denso libro nada, Wollny, Kruse & Schaefer merecie- Rosario
que desentraña los enigmas de ron la consideración de mejor trío de La Tremendita
una obra tan influyente como jazz en Alemania en 2010. La intensidad A tiempo
evasiva. Dos expertos italia- de sus interpretaciones se combina con Harmonia Mundi
nos, el músico Enrico Merlin y un eclecticismo militante que es el signo
el profesor Veniero Rizzardi, Miles Davis (1926-1991). Foto: Bob Kato / Sony de los tiempos. Del jazz más melódico al
han accedido a las cintas origi- free más visceral. Nada falta y nada sobra
nales y la inmensa documenta- en su música. Con un añadido: todos los
ción propia de una discográfica burocráti- cada corte requieren la escucha simultá- temas son propios. Chema García Martínez
ca como Columbia. Generosamente ilustra- nea del material sonoro. No teman: pres- LA TRIANERA Rosario Guerrero realiza un
do, nos hace olvidar que no hubo fotógra- cindiendo de ejercicios musicológicos, el debut discográfico ambicioso y brillan-
fo durante las nueve horas de grabación. Y tomo también traza un retrato reveren- Cathy Claret te, una cuidada producción en la que
nos sitúa en aquella caldera que fue el Estu- cial del trompetista en tiempos de con- 1987-1991 destaca la variedad de registros que
dio B, en la Calle 52 neoyorquina, en las vulsión social. Asombra que su antipatía Chesapik aborda, además de la nómina de músi-
mañanas del 19 al 21 de agosto de 1969. por Blood Sweat & Tears (“blanquitos cos con que se hace acompañar. Junto a
En verdad, Merlin y Rizzardi se concen- que explotan los hallazgos del soul y el los guitarristas Salvador Gutiérrez y An-
tran en el periodo que va desde finales de jazz”) no le impidiera citar su Spinnin’ tonio Rey, lucen colaboraciones tan
1968 hasta bien entrado 1970. Existía un wheel en el corte principal. bien elegidas como las de José Reinoso
desfase entre lo que hacía Miles y lo que Entristece que el reconocimiento a (piano), Raynald Colom (trompeta), Mar-
publicaba Columbia: cuando se gestó Bit- Betty Davis, responsable de modernizarle celo Mercadante (bandoneón) o la bai-
ches Brew, todavía no estaba disponible In en look y aproximarle al rock o el funk, se POR FIN SE editan en nuestro país las prime- laora Rocío Molina, cuyos pies constitu-
a silent way, que anticipaba su tímbrica acabara cuando se separaron: se ha resca- ras grabaciones de Cathy Claret, realiza- yen el único acompañamiento para una
electrónica y las audacias técnicas del pro- tado todo lo grabado en aquellos días… das para el mercado francés a finales de de las bulerías. Dentro de un proyecto
ductor Teo Macero. Hasta entonces, el ja- excepto los cinco temas donde Betty can- los ochenta y que dieron la vuelta por me- muy variado, la cantaora se enfrenta a
zz vivía bajo el mito de la espontaneidad: ta. Divierten los conflictos económicos dio mundo (los japoneses se volvieron lo- todo tipo de suertes: cantes tradiciona-
los discos solo aspiraban a documentar un con Columbia. Sin olvidar que Miles vivía cos), sin recalar nunca aquí, hacia adonde, les que refresca o adapta, un tango de
momento en el estudio, en el escenario. peligrosamente: fue tiroteado en 1969 y en realidad, miraban. Ahora, descubrimos Gardel (Mi noche triste) llevado al terre-
Con la complicidad del artista, Macero volvía a visitar las comisarías por asuntos que ese primer material de la chica del no de la vidalita, una canción melódica
decidió que el proceso de posproducción de sustancias ilegales. Sus años setenta viento, coproducido por ella misma junto (Verano) y dos composiciones propias
le permitía ejercer de compositor omni- iban a ser aterradores. O a Raimundo Amador, ya contiene todas las —por rumba y por bulería—, además de
potente. Cortaba y pegaba, eliminaba o claves de su excepcional sonido: caden- otras aportaciones en letras y músicas.
repetía fragmentos, trataba sonidos captu- Bitches Brew. Génesis de la obra maestra de cias brasileñas, huellas del pop femenino Con un gusto por la melodía y un marca-
rados en bobinas de ocho pistas. Recons- Miles Davis. Enrico Merlin y Veniero Rizzardi. francés y pellizco aflamencado. Son can- do carácter melismático, La Tremendita
truía lo grabado, labor que potenciaba los Traducción de Lourdes Bassols. Global Rhythm ciones, cantadas hasta en cuatro idiomas, rinde homenaje a muchos maestros, de
frutos del “vuelo sin motor” de Miles, que Press. Barcelona, 2010. 318 páginas. 24 euros. suaves y soleadas, capaces de transformar Chacón a Morente, que se hacen presen-
juntaba equipos extensos de instrumentis- el invierno en primavera. Y esa voz de Cla- tes en sus interpretaciones de las solea-
tas sin ensayos ni planificación. El método Bitches Brew. Doble CD con piezas extra y un ret, tan escasa pero tan sensual, es algo res, la granaína, los tangos, el polo o la
(“directions in music by Miles Davis”) le DVD. Sony. impagable. Juan Puchades nana. Fermín Lobatón

CHAMPÁN Y ROCK EUROPEO / Oda a Ciudad


Por Sabino Méndez
HISTORIA E HISTORIAS suelen entretejerse en las obras bio- desmoronaba. Lo marca en el filme una escena que fun- su fariseísmo y sectarismo (“manto de monja y traje de
gráficas basadas en reminiscencias familiares. Lo que tenga ciona como giro de bisagra en el centro del metraje. En señora”) y su conclusión era clara: debe ser la propia bur-
que contar un hombre sobre su propia vida, si está contado ella, sobre imágenes de la ciudad se escucha el tema Si guesía la que se convenza a sí misma de que los ricos
con verdad, es raro que no interese a sus semejantes. Quizá mires enrere (Si miras atrás), un rap hecho por Gato-el-Qi- también sirven para algo. Si ella no se convence, difícilmen-
sucede porque, en el fondo, las pasiones y obsesiones esen- man que empieza con los primeros versos de la nueva oda te podrá convencer a los demás. La burguesía de entonces
ciales no han cambiado desde la antigüedad. Por tanto, este a Barcelona, escrita por el poeta Joan Maragall a princi- pretendía ignorar plenamente cómo vivían sus conciudada-
tipo de relatos terminan resultando en general muy apasio- pios del siglo veinte. nos, sin darse cuenta de que solo las sociedades desestruc-
nantes y, de un modo u otro, siempre sirven para entender Maragall escribió ese poema durante los hechos de la turadas necesitan banderas y emociones fuertes para unir-
el tiempo propio del espectador. Semana Trágica de 1909 que pillaron a la burguesía barcelo- se más o menos endeblemente en torno a algo. Ahora que
Podemos comprobarlo una vez más en el documental nesa con el paso cambiado por un agudo ataque de miopía Samuel D. Abrams ha publicado el minucioso estudio titula-
catalán de Mireia Ros Abans que el temps ho esborri (Antes social. La guerra en Marruecos había empezado en julio y do Leer a Maragall ahora es un buen momento para seguir
que el tiempo lo borre). Se trata de una crónica familiar, se había establecido una leva forzosa del pueblo llano. Las mirando cómo vive el conciudadano y comprobar si las
narrada en primera persona por su último vástago, del condiciones sanitarias y técnicas del ejército eran tan la- palabras del poeta siguen vigentes o si el ejercicio de Gato-
discurrir por el siglo veinte de una familia de la alta bur- mentables que iban a una muerte segura. Por ello, las cla- el-Qiman es, como su título podría dar a entender, una
guesía barcelonesa. El documental pasa de puntillas por ses populares se revolvieron contra todo: Gobierno, patro- simple mirada atrás a una lección tristemente aprendida. O
la Semana Trágica y la Guerra Civil, como si fuera un nes, instituciones y autoridades en un ataque de violencia
sarampión que les pasó a otros. Puede parecer error del ciega e indiscriminada. ¿Cómo pudieron pensar las clases Abans que el temps ho esborri (Barcelona, antes de que el tiempo lo
documental pero es, sin embargo, no defecto sino desig- dirigentes que eso no iba a suceder? Maragall, que había borre). Dirección: Mireia Ros. Promarfi Futuro Producciones 2010. Si
nio de sus autores. Saben que esa fue la actitud mayorita- empezado su oda como puesta al día de la antigua oda de mires enrere (Si miras atrás). Basado en la Oda a Barcelona de Joan
ria de la burguesía barcelonesa: huir o encerrarse en sí Verdaguer, cambió su tono a mitad de la redacción y la Maragall. Autor e intérprete: Gato-el-Qiman. Llegir Maragall, ara. Sam
misma antes que admitir que habitaba un mundo que se convirtió en algo mucho más agrio. Reprochaba a la ciudad Abrams. Proa. Barcelona, 2010. 480 páginas. 24,50 euros.

20 EL PAÍS BABELIA 05.02.11


MÚSICA / Entrevista

Esos viejos vinilos de ‘blues’


Gregg Allman resucita su carrera en solitario mirando a las raíces con el disco de versiones Low country blues

Haynes, su actual socio guitarrero en The


Por Ramón Fernández Escobar Allman Brothers Band. “Cuando ya llevá-
bamos dos sesiones, T Bone me pregun-

J
UNIO DE 2010, Jacksonville, Florida. tó, disculpándose, si tenía alguna can-
Un músico veterano, tatuajes asoman- ción propia que quisiera grabar. Pese al
do entre las sábanas, reposa en la clíni- título, no tiene nada que ver con Mid-
ca Mayo. Guiños del destino: acaban night rider —su composición más céle-
de trasplantarle el hígado en la misma ciu- bre—. T Bone no sólo pensó que encaja-
dad donde se formó The Allman Brothers ba, sino que debía ser el single”.
Band, su grupo desde hace cuatro décadas. Haynes, junto al joven Derek Trucks,
Y la convalecencia es llevadera, porque sabe representa desde hace años el relevo en la
que antes del ingreso dejó grabado un ál- tradición de grandes guitarristas de la ban-
bum notable. Esta vez sin la banda. “Los da de los hermanos Allman. Una saga que
médicos se asombran de que pueda estar comenzó con Dickey Betts y el propio
hoy en Nueva York de gira promocional. Duane, fundador del grupo. Dicen de és-
Teléfono, radios y televisiones, más luego te, mago de la slide guitar, que aprendió
tocar por las noches: había perdido la cos- esa técnica empleando un frasco vacío de
tumbre. Y se me ocurren mejores cosas que pastillas para pulsar las cuerdas. Gregg ha-
hacer en esta ciudad”, confiesa Gregg All- bía empezado con la guitarra, pero ense-
man (Nashville, 1947), con deje arrastrado y guida el primogénito le pasó por la dere-
voz de fatiga. El cantante, teclista y composi- cha. El menor optó en consecuencia por el
tor de la formación emblema del rock sure- órgano, su inseparable Hammond B-3,
ño babea con su primer disco en solitario presente con cuentagotas en el álbum.
desde hace 14 años, Low country blues (el Seis de los 12 cortes en Low country
último en estudio de los brothers tiene ya blues llevan metales, y sólo uno por moti-
siete). Una mirada, vía versiones, a la madre vos obvios: el que firma Bobby Bland, epí-
del cordero: la música de los 12 compases tome del soul-blues. Eso hila con el gusto
que nació en el delta y se electrificó en negroide y los sabores gospel de los traba-
Chicago. “Desde la muerte en 2002 de mi jos de Gregg Allman como solista en los
amigo y productor Tom Dowd había baraja- setenta, Laid back y Ridin’ up a storm.
do volver a grabar como solista, pero no Pero si algo resulta clave en el sonido vin-
sabía con quién. Al retornar de una gira, mi tage de Burnette es la sección rítmica, con
manager me pidió que parara en Memphis: los habituales Jay Bellrose en la batería y
quería presentarme a T Bone Burnette”. Y Dennis Crouche al contrabajo. “He experi-
enseguida hubo conexión: “Hablamos va- mentado mi primera vez sin bajo eléctrico
rias horas sobre técnicas de grabación y me en un estudio. La idea era lograr un soni-
dijo: ‘Tengo un módem con miles de viejas do como el de los vinilos. Con T Bone todo
canciones, te voy a seleccionar una veintena funciona según la vieja escuela. Y apenas
y quiero que escojas en casa las que más te necesitamos 11 días, pese a que yo llevaba
apetezcan y las arregles a tu manera. Luego maletas para al menos tres semanas…”.
las grabamos”. El piano de Dr. John pone guinda omni-
No viene mal un vistazo al repertorio. presente a Low country blues. “Veinte años
Se aborda, por ejemplo, un country blues sin vernos, al menos ambos estábamos so-
de B. B. King, Please accept my love. Era uno brios”, bromea Allman, a propósito de sus
de los músicos favoritos del hermano de pasadas adicciones. Tras seis matrimonios,
Gregg, Duane Allman, fallecido en 1971, que “He experimentado mi primera vez sin bajo eléctrico en un estudio”, cuenta Gregg Allman. uno con Cher en los setenta (su disco con-
admiraba a King como guitarrista. Claro que junto, Allman and woman, fue un fiasco),
de ahí a lo que cuentan las notas interiores presume de varios hijos músicos —entre
del álbum va un trecho: una epifanía blues men de Chicago (“la mayor influencia para blues rural de Skip James o de Sleepy John ellos, Layla, bautizada como la colabora-
para Gregg y Duane, con 10 y 11 años respec- mí y para el blues-rock de los Allman Bro- Estes: “Su canción, Floating bridge, es auto- ción de Duane Allman con Eric Clapton, y
tivamente, en un concierto de King. ¿Tan thers”), como Magic Sam, Otis Rush o biográfica. Sleepy John se cayó de verdad a Gregg, que en junio tocará en el Festival
pequeños? ¿Y en la Nashville segregada de Muddy Waters. I can’t be satisfied, de un río y casi no lo cuenta. No sé si por Azkena de Vitoria—, y no olvida a su herma-
los cincuenta? Quizá una leyenda urbana o, Waters, representa la única sugerencia aña- entonces ya se había quedado ciego”. no: “Después de su accidente de moto, su
simplemente, un milagro: “No puedo decir dida por el cantante. De él Allman ya había Sorprende que junto a tanta perla del recuerdo fue lo que nos mantuvo vivos”. O
mucho sobre esa historia”, admite Allman. registrado Trouble no more en su estreno de pasado figure un tema, Just another ri-
En el disco hay temas de añejos blues- 1969 con la banda fraterna. Tampoco falta el der, escrito por Gregg Allman con Warren Low country blues. Gregg Allman. Universal.

At Filmore East (1971, Capricorn) Laid back (1973, Capricorn) Brothers and sisters (1973, Capricorn) Playin’ up a storm (1977, Capricorn)
The Allman Brothers Band Gregg Allman The Allman Brothers Band Gregg Allman

TRAS LOS MAGNÍFICOS The Allman Brothers “QUERÍA QUE nada fuera como en los All- EAT A PEACH, otro gran álbum doble, a PRODUCIDO por Russ Titelman y Lenny
Band (1969) e Idlewild South (1970), este man Brothers”, asegura Gregg Allman medias entre el directo y el estudio, pre- Waronker, Gregg Allman tiñe de soul su
doble directo neoyorquino hizo hollar sobre su nuevo álbum. Lo mismo inten- cedió a este primer trabajo sin rastro de sonido en el álbum Playin’ up a storm. Y
cumbre a los hermanos. Y supone su tó hace 38 años en su inspirado estreno Duane Allman (y el bajo de Berry en el álbum no solo le acompaña Bill Pay-
mejor exponente como animales de esce- solista, mezcla de folk, gospel y rhythm Oakley, muerto también en accidente de ne, el pianista de Little Feat: “Dr. John
nario (los supervivientes aún lo son), en- and blues. “Aún lo considero mi bebé”, moto, solo aparece en tres cortes). Más tocó en el disco y compuso conmigo uno
tregados al blues-rock, influidos por el dice hoy el músico sobre un disco en el conciso, comercial y teñido de country de los cortes, Let this be a lesson to you”,
jazz y empapados de espíritu sureño. que ofrecía una versión melancólica de (Ramblin’ man) refleja la explosión co- señala. Gregg Allman, de alguna manera,
“Nunca hemos sido una jam band sino Midnight rider (“tal como fue escrita”) y mo compositor de Dickey Betts, único seguía la senda de su hermano Duane,
una banda que hace jams”, dice Gregg otra del These days de Jackson Browne. guitarra entonces, de quien sin embargo guitarrista de sesión por un tiempo para
Allman. Y basta escuchar su Whipping “Seguimos siendo muy buenos ami- se prescindió en 2000 por su “poca aper- Wilson Pickett o Aretha Franklin en los
post aquí para entenderlo. O gos”. O tura mental”. O estudios Muscle Shoals. O

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PURO TEATRO Por Marcos Ordóñez

Escena de Amadeu, de Albert Boadella. A la izquierda, Antoni Comas (Amadeo Vives), al piano. Foto: Jaime Villanueva

‘Amadeu’: Boadella suma esencias


La obra sobre el músico Amadeo Vives es de lo mejor que ha hecho Boadella en años: auténtico teatro musical, con grandes
ideas de dramaturgia y dirección, con un equipo de lujo (orquesta, solistas, coro) y un descomunal trabajo de Antoni Comas

E
MPIEZO POR el final, un final que a A la derecha, una soprano arranca el ma de politiquerías, del mismo modo pierna atrofiados, pero tampoco era
muchos seguidores de Boadella Marabú de la Francisquita: “Ay que me que, para mí, el Canto alegre será siem- Quasimodo). Superlativo: el retrato artís-
les parecerá insólito. 1932. Ama- mu, que me muero / San Juan de la pre el himno oficioso y perfecto de Ma- tico y humano. Vives frenando los exce-
deo Vives está agonizando en su Cruz”. Las dos canciones, las dos len- drid, de un “estado” del alma madrileña) sos retóricos de sus cantantes; inyectan-
cama. Le acercan un teléfono para que guas, los dos sentimientos parecen unir- y el Virolai (escuchado, otra preciosa do en la música sus sentimientos más
pueda seguir el estreno en el Apolo de se en una sola voz, una sola música. Una idea, a través de una caracola de infan- oscuros (el dolor por sus fracasos amoro-
Doña Francisquita. Vives lo intenta, pe- idea preciosa, clara y profunda, puro tea- cia), y fragmentos de Chapí (Vives se sos) en dos escenas antológicas: la ro-
ro hay demasiadas interferencias: prefie- tro musical, un género que Boadella ma- arrodilla ante La revoltosa), y hasta dos manza Por el humo se sabe dónde está el
re imaginarlo. Cierra los ojos. Desciende mó en su infancia y en el que ha debuta- sonatas de Beethoven. Como hay muchí- fuego, que canta como un eco de la voz
de los telares una embocadura troquela- do como si no hubiera hecho otra cosa. simo que aplaudir y algunas cosas que del tenor, o el desdeñoso dúo de Fernan-
da, casi de teatro infantil; el coro ataca, Hay torpezas antiguas: su inveterada retocar (en mi opinión), divido la crítica do y Beltrana, que “mueve” como un
vibrante, el Canto alegre de la juventud tendencia a remachar el clavo, a explicar en dos columnas imaginarias: lo superla- maestro de marionetas (de nuevo, esen-
que cierra la zarzuela. Un sacerdote le verbalmente, como sucede en el epílogo, tivo y lo mejorable. Superlativo: el senci- cia de teatro musical: la canción revela
pide que rece con él y Vives reza un lo que acaba de mostrar dramáticamen- llo y elegante espacio diseñado por Ri- personaje y hace avanzar la acción). Me-
padrenuestro. En catalán. Un singular te. Y hay tendenciosidad, para llevar el cardo Sánchez Cuerda, con la orquesta jorable: la puerilidad de mostrar a Vives
silencio, entre tenso y expectante, flota agua al no menos viejo molino. Bajo sus en escena, al fondo; el piano en primer dirigiendo Bohemios mientras le bañan
sobre el público del Canal. Vives dice: aspas, Vives se va a Madrid (“se ahogaba término, y un pasillo en medio para el en dólares. Superlativo(s): la orquesta
“Lo aprendí así. Es mi lengua materna”. en Cataluña”) y se convierte en “mofeta dirigida por Miguel Roa y Manuel Coves;
Quizás esperasen una chanza de Boade- en su tierra”, como diría Cabrera Infan- el brillantísimo sexteto compuesto por
lla, pero el momento era, a mi entender, te. Boadella es de los que se niega a que Yolanda Marín y Auxiliadora Toledano
muy sentido, y purísimo. Como lo que la realidad desbarate sus teóricas, de mo- (sopranos), Lola Casariego y Joana Tho-
viene a continuación. Un tenor, a la iz- do que escamotea un dato fundamental: Como hay muchísimo me (mezzos) y Francisco Corujo e Israel
quierda, comienza a cantar L’emigrant: Vives murió en Madrid, pero su entierro Lozano (tenores). Superlativo coral: ob-
“Dolça Catalunya / patria del meu cor…”. en Barcelona, el 6 de diciembre de 1932,
que aplaudir y algunas viamente, el Coro de la Joven Orquesta
fue una impresionante manifestación cosas que retocar, de la Comunidad de Madrid, dirigido
de duelo, encabezada por el presidente por Félix Redondo y “movido” con imagi-
Macià y las principales autoridades cata- divido la crítica en dos nación y gracia por el coreógrafo (otro
lanas, que desbordó la Vía Layetana y el Superlativo para él) Ramón Oller. Tres
paseo de Gracia. Mi abuelo, que tocó columnas imaginarias: lo momentazos (corales): cuando desperdi-
durante años en la compañía de Marcos gan las melodías de Vives (en dúos, en
Redondo, recordaba siempre aquel en-
superlativo y lo mejorable tríos) por las calles de Madrid (una idea
tierro con lágrimas en los ojos. A mí digna del Trenet de L’âme des poètes);
(teóricas aparte) se me han saltado las cuando se convierten en jauría reventa-
lágrimas varias veces viendo Amadeu, dora de su primer estreno en la Villa y
por el respeto y el cariño con el que movimiento escénico. Mejorable: el es- Corte; cuando muestran dónde están
Boadella ha tratado al personaje, por su quema dialogado, habitual en Boadella, atados los hilos de los que tiraba la Gene-
amor a la zarzuela y por los grandes que acaba haciéndose tedioso, aquí en- rala en la Canción del arlequín. Superla-
logros que alcanza: me parece la fun- tre un joven periodista adicto al heavy tivo Bis: la tan pasmosa como emotivísi-
ción más sobria y más inspirada que ha (muy bien defendido por Raúl Fernán- ma escena en la que el coro, ante una
hecho en mucho tiempo. Hay, de entra- dez) y el aparecido Vives (ahora les cuen- enorme bandera cuatribarrada, demues-
da, una torrentera de música muy bien to), con mensaje machacón y grace- tra que La Balenguera es pura pulsión
elegida e interpretada: los clasicazos jerías baratísimas (“esta pierna se me ha telúrica (¿conocen algún otro himno
(Doña Francisquita, Bohemios, La Gene- quedado autonómica”) a cargo del coji- que trate sobre las moiras que tejen el
rala), el soberbio trabajo de exhuma- tranco reportero. Superlativo: el tentacu- destino de los hombres?). Mejorable: el
ción (desde el bolero Ay, maresita de La lar Antoni Comas, que interpreta de fá- corolario “de aquellos polvos vinieron
primera del barrio, con el que Vives co- bula a Vives (a mí me recordó a Terenci: estos lodos”, definitiva evidencia de que
menzó su carrera, hasta la canción de la peluca rizada, las cejas mefistofélicas, en el alma de Boadella coexisten un
las fumadoras de La Chipén), los him- la ternura y el sarcasmo), toca sin parti- cosmonauta y un taxista. O
nos (L’emigrant, La Balenguera, y entien- tura y canta (pocos temas, lástima). Me-
do el término “himno” en un sentido jorable: el acento forzado (que ni Josep Amadeu, de Albert Boadella. Teatros del Canal. Ma-
profundamente sentimental, por enci- Pla) y el garabato físico (tenía brazo y drid. Hasta el 13 de febrero. www.teatroscanal.com.

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RELECTURAS Por Enrique Vila-Matas

Viajar, derrumbarse del sueño (Antonio Tabucchi)


Elegancia, humor, melancolía. Dama de Porto Pim es un “libro de frontera”, un curioso artilugio compuesto de
cuentos, diarios, notas…, transformados por una firme voluntad literaria en ficción pura. La cumbre es la intensa
microbiografía del poeta del siglo XIX Antero de Quental, el gran bardo de las Azores, el más trágico de todos

E
LEGANCIA, HUMOR y niebla de me- donde la gente borre las huellas. Hay un to, pero que, como en el mapa interior, son ‘Otros fragmentos’, incluido dentro del li-
lancolía. O sea, Tabucchi. Salgo ha- pacto entre las Azores y lo inmutable, y reales sólo en un sueño en forma de carta: bro, es donde Tabucchi incluyó la mención
cia las Azores de un modo inmó- otro con el concepto de la lejanía. Tabuc- “Después de haber surcado las aguas du- a este acogedor bar del gin-tonic fulminan-
vil, releyendo Dama de Porto Pim, chi escribió hace años: “Azores, en medio rante muchos días y muchas noches, he te, donde los balleneros van todas las tar-
de Antonio Tabucchi, un artefacto literario del océano, lejos de todo. De Europa y de comprendido que el Occidente no tiene fin des a recordar las otras tardes, aquellas en
que a veces recuerdo como una especie de América. Tal vez sea la lejanía el embrujo sino que sigue desplazándose con noso- las que aún navegaban y, por tanto, aún
Moby Dick en miniatura y también como de las Azores”. Pero esa lejanía, dice Tabuc- tros, y que podemos perseguirle a nuestro conservaban ese oficio que, al estar hoy
un libro que en su momento me sorpren- chi, la dejan los habitantes de las Azores antojo sin jamás alcanzarle”. prohibido, les ha convertido en pacíficos
dió —hablamos de febrero de 1984— por- sólo para quienes les visitan. Y es que los Todo el libro es la historia de esa perse- agricultores con tabarra de taberna.
que sus menos de cien páginas parecían azorianos están, sobre todo, cerca de ellos cución sin fin, lo que hace que en un mo- Una de las piezas claves de Dama de
componer un buen ejemplo de “libro de mismos. Pero ¿cercanos a qué? No siendo mento determinado, derrumbados por el Porto Pim es el relato de amor y crimen
frontera”, un curioso ar- que da título al libro y
tilugio compuesto de que Tabucchi oyó a un
cuentos breves, frag- ex ballenero, convertido
mentos de memorias, en cantante en locales
diarios de traslados me- nocturnos para turistas
tafísicos, notas persona- norteamericanos. Es la
les, la biografía y suici- narración de un amor
dio del poeta Antero de total, apasionado y vio-
Quental contada al mo- lento, la historia de una
do de una “vida ima- doble traición que cul-
ginaria” (a lo Marcel mina en un final mor-
Schwob), astillas o res- tal. Pero acaso la cum-
tos de una historia caza- bre del libro sea la inten-
da al vuelo en la sa microbiografía del
cubierta de un barco, poeta del siglo XIX Ante-
crónicas costumbristas ro de Quental. Tras una
de las ballenas y los ba- larga estancia en Lis-
lleneros, transcripcio- boa, el gran bardo de
nes de viejos aventure- las Azores, el más trági-
ros que pasaron por las co de todos, regresa a
islas, apéndices, mapas, sus islas cargado de sue-
bibliografía, abstrusos ños para ellas, sueños
textos legales: elemen- que se derrumban a los
tos a primera vista ene- pocos meses. Desespe-
mistados entre sí y, so- rado por la soledad de
bre todo, con la literatu- su patria, descubre la
ra, transformados por existencia de la nada y
una firme voluntad lite- se mata en Ponta Delga-
raria en ficción pura. da de un pistoletazo en
Elegancia, humor, un banco verde frente
melancolía. Y la agaza- al mar, bajo el blanco
pada idea de viajar para muro del convento de
derrumbarse del sueño. la Esperança, donde
“Para Tabucchi, un via- hay un ancla azul dibu-
je es, sobre todo, un cli- jada sobre la pared enca-
ma, un estar a solas, un lada: “Accionó el meca-
estado discretísimo de nismo del revólver e hi-
saudade y de soledad. zo fuego por segunda
En eso está la fascina- “Azores, en medio del océano, lejos de todo. De Europa y de América. Tal vez sea la lejanía el embrujo de las Azores”, escribió Tabucchi. Foto: Alamy vez. Entonces el gitano
ción sin par de este es- desapareció con el pai-
critor, y es eso lo que le saje y las campanas de
otorga esa voz distinta, su mágica sereni- nada cercanos a las tradiciones ni a la histo- la Matriz empezaron a tañer el mediodía”.
dad de escritura”, escribió José Cardoso Pi- ria, tal vez lo sean sólo del suelo, de su Un mediodía, en mi primer viaje a las
res en un artículo de extraño título: Elpé tierra verde y azul. Próximos a lo suyo, que “El hombre no se siente islas, fui a la Matriz para sentarme en el
juepegopó delpé revevespé. es algo inmediato, sin pasado. banco verde frente al mar y sentirme así en
Llegué en febrero de 1984 a Dama de Recuerdo muy bien que en aquella en-
mirado y se vuelve, por el mismo lugar que Antero. Lo encontré
Porto Pim —primer libro de Tabucchi tra- trevista de 1984 Tabucchi comentaba que, ello, un poco inexistente. todo igual que el día en que se mató, inclu-
so seguía allí el ancla azul dibujada en la
ducido al castellano— porque me llamó la en relación con el pasado, nuestra expe-
atención ese artículo de Cardoso y porque riencia moderna es más fragmentada, más La idea de ser mirado pared encalada. Pero de todos los bancos
además, sólo dos días después, me encon- frágil y, por tanto, posiblemente la narra- verdes de la zona, el de Antero era el único
tré con una entrevista al propio Tabucchi ción, el cuento, se adapten mejor a la vida confiere a la existencia ocupado. Por alguna extraña razón, era ca-
que me abrió panoramas muy inéditos pa- incompleta de ahora. Para alguien como si propiedad de unos vagabundos. Tuve
ra mí. En esa entrevista —la primera que le yo que en aquellos días no estaba muy inte-
cierta plenitud” que esperar dos horas a que éstos se mar-
hacían en nuestro país— decía, por ejem- resado en las novelas, sus palabras fueron charan para poder sentarme en el lugar del
plo, que hoy en día es difícil juzgar los una bendición y abrían un camino para la pistoletazo. Había el mismo mar azul per-
propios sentimientos porque, desde que la escritura de lo fragmentario. Ha pasado el fecto que aquel lejano mediodía. La misma
cultura se ha vuelto laica, falta un ojo que tiempo y creo que nada ha cambiado de más lúcido de los sueños, lleguemos a la plaza, los mismos árboles, el mismo res-
mire: “El hombre no se siente mirado y se aquello que sugería Tabucchi. El relato cor- maravillosa Horta, la capital de la isla de plandor del agua. No son las Azores un
vuelve, por ello, un poco inexistente. La to es un espacio literario en el que todavía Faial, y allí entremos en el legendario Pe- lugar donde la gente borre las huellas. O
idea de ser mirado confiere a la existencia se puede hallar una especie de fogonazo, ter’s Café Sport, el bar más famoso del At-
cierta plenitud”. de flash, con una curiosa y extraña adhe- lántico. En realidad, es mucho más que un Dama de Porto Pim. Antonio Tabucchi. Traduc-
Uno de los fragmentos más memora- rencia a la realidad. bar, es una auténtica institución y fue inau- ción de Carmen Artal. Anagrama. Barcelona, 1987.
bles de Dama de Porto Pim es ‘Una ballena Dama de Porto Pim, estilizado “libro de gurado en los primeros años del siglo pasa- 96 páginas. 7 euros.
ve a los hombres’. Allí un cetáceo cree ver frontera”, se inicia con una inolvidable car- do y ya entonces exhibía su fachada pinta-
que “los hombres a veces cantan, pero sólo tografía sonámbula, ‘Sueño en forma de da de azur, su marca distintiva. En el texto www.enriquevilamatas.co
para ellos, y su canto no es un reclamo sino carta’, una especie de prólogo soterrado
una forma de lamento desgarrador (…) se (que Tabucchi ha contado que surgió de
alejan deslizándose en silencio y es eviden- una lectura de Platón y del traqueteo de un
te que están tristes”. Al parecer, esta bella parsimonioso autocar que iba de Horta a
pieza literaria surgió de Tabucchi el día en Praia do Almoxarife), donde la escritura pa-
que presenció cómo una ballena moría ba- rece servir para dar forma a una geografía
jo los arpones y él experimentó la sensa- existencial, a un mapa interior que el autor
ción de ser observado por ella. de la carta diseña recorriendo un grupo de
“Montes de fuego, viento y soledad. Así islas pobladas por gentes que veneran pa-
describía las Azores, en el siglo XVI, uno de siones y adoran dioses como el amor o el
los primeros viajeros portugueses que des- odio (“el dios del odio es un pequeño perro
embarcó allí”, dice Tabucchi. La verdad es amarillo de aspecto macilento, y su templo
que desde entonces las cosas, en las islas, se levanta en una minúscula isla que tiene
no han cambiado mucho. No es un lugar forma de cono”) o el dios del resentimien-

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