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Te reconozco

Robert Adams

Robert: Hay algunos de ustedes que vienen aquí a oírme hablar. Esto no es
exactamente correcto. El mensaje se encuentra entre las palabras. Las palabras en
sí están bien, pero el mensaje real está en medio, en el silencio, en la quietud.
Ahí es donde la realidad es. Cuanto menos hables más consigues. Aprende a
estar en silencio. Aprende a encontrar tiempo en casa, donde no hables. El
mundo continuará sin ti. No tienes que preocuparte. El poder que dirige este
mundo no necesita de tus consejos. Cuando te quedas quieto, en silencio,
estableces una conexión con un gran poder, y entonces las cosas suceden.
Me gustaría reconocerte, no por tu nombre, sino simplemente reconocerte. Hay
quienes creen que en el estado trascendental no te preocupas por nada ni por
nadie. Esto no es cierto. Yo soy consciente de cada uno de ustedes. Soy más
consciente de ustedes de lo que se imaginan. Puede que no hable con algunos de
ustedes o no diga nada, pero sé todo sobre ustedes.
¿Cómo les veo? Es verdad que veo todo como consciencia. Imaginen la
consciencia como una pantalla gigantesca y ustedes son imágenes en la pantalla.
De esta manera yo soy consciente de que soy la pantalla y ustedes son imágenes
de mí mismo. Sólo hay un Ser y yo soy eso. Por lo tanto soy consciente de
ambos, de su apariencia existente en la pantalla, y de que son la pantalla, o la
consciencia, pero todavía se ven a sí mismos como una imagen, como un cuerpo,
mientras que yo les veo como consciencia y también como la apariencia que
ustedes ven, como un cuerpo. Pero yo sé la verdad. Por lo tanto, soy consciente
de ustedes.
Hay algunos de ustedes que vienen a verme desde muy lejos. Tenemos gente
aquí que viene de San José, Santa Cruz, San Diego y otros lugares lejanos. Estoy
al tanto de eso.
El jueves fue un día de lluvia, pero tuvimos bastante gente aquí. Es por eso que
he explicado, lo primero es lo primero. Si estás realmente interesado en tu vida
espiritual, si realmente deseas trascender el cuerpo, tienes que hacer de esto lo
primero en tu vida. No puedes comparar el satsang con ver la televisión o ir al
cine o jugar a los bolos o cualquier otra cosa. Si pones el satsang en la misma
categoría, entonces hay una confusión total dentro de ti, y ni siquiera sabes lo
que quieres. Pero, donde pones tu energía, donde pones tu fuerza de vida, lo que
persigues con todo tu corazón, con toda tu alma, eso es en lo que en última
instancia te conviertes.
Les estoy agradecido. Estoy agradecido con quienes me apoyan financieramente,
que ponen dinero en la caja. La mayoría de ustedes se dan cuenta de que esta es
mi única fuente de ingresos en este momento. Se lo agradezco. Recuerda siempre
que lo que des de ti mismo, te lo estás dando a ti mismo, porque sólo hay un Ser.
Cuando das tu amor, tu alegría, tu verdad, tu felicidad, tu dinero, o lo que sea, es
como si tu mano derecha se lo diera a tu mano izquierda.
Si apartas todo espacio y todo tiempo sólo habría una sola persona. La razón por
la que aparecemos como muchos, es debido al tiempo y al espacio, a maya, a la
ilusión. Parece como si hubiera tiempo y espacio. Por lo tanto hay muchos. Pero
a medida que vas dentro de ti mismo, a medida que comienzas a identificarte con
la consciencia pura, el tiempo y el espacio parecen desaparecer, y dondequiera
que mires, te ves a ti mismo, porque no hay sitio para nadie más. Sólo hay un
Ser. Es por eso que nunca debes estar enojado con nadie, nunca juzgar a nadie,
nunca estar disgustado con nadie ni reaccionar a nadie, porque realmente te lo
estás haciendo a ti mismo.
Lo que tiene que suceder sucederá. Tu trabajo es no reaccionar. Tu trabajo
consiste en comprender que todo está predestinado. Estás en el lugar correcto en
el que se supone que tienes que estar. Si hay algo que aparece en tu vida que no
te gusta, es un error tratar de cambiarlo. Lo adecuado es ir dentro de ti mismo y
ver la verdad dentro de ti mismo. Y entonces los cambios apropiados vendrán
por sí mismos. No cambies a nadie. No cambies nada. No reacciones ante nadie,
no reacciones ante nada. No vivas en el pasado y no te preocupes por el futuro.
Permanece en el eterno ahora, donde todo está bien.
Así que yo les reconozco. Después de todo ustedes son yo y yo soy ustedes. No
hay diferencia. Les amo a todos, porque amo al Ser. El amor y el Ser son
sinónimos. Y puesto que el Ser es omnipresente, ¡cómo puedo no amaros! El
amor es la consciencia, la realidad absoluta. Todos somos eso.
¿Por qué ven a los demás? ¿Por qué ven situaciones perversas? ¿Por qué ven
todas estas cosas viles que parecen ser evidentes?
Tus ojos están hechos para ver, pero para ver la verdad, mientras que con la
mayoría de las personas los ojos ven un objeto y envían el mensaje al cerebro, de
acuerdo a su programación, y reaccionan en consecuencia. Cuando comienzas a
darte cuenta de que todo es un juego, nadie nace, nadie muere, y nadie prevalece.
Sólo hay Dios, la conciencia pura.
Se pueden usar muchos métodos para reconocer esta verdad. Es por esto que
comparto esto con ustedes. No todo el mundo puede practicar atma-vichara,
auto-indagación. Así que comparto estos métodos con ustedes. Hay muchas
cosas que ustedes deberían hacer. ¿Cuántos años más crees que vivirás en tu
cuerpo? ¿Por qué ir tras las cosas fugaces que cambian y desaparecen. Olvídate
de tratar de ganar la lotería. Olvídate de quién te ha herido. Olvídese de tus
pecados de omisión y comisión. Suéltalo todo. Sé tú mismo. No reacciones ante
el mundo. Ni siquiera reacciones a tu propio cuerpo. Ni siquiera reacciones a tus
propios pensamientos. Aprende a ser el testigo. Aprende a estar aquietado.
Sé que a veces te levantas por la mañana y te sientes mal. Puedes sentir
depresión, puedes sentir el inconsciente colectivo del mundo, que es una
vibración negativa. Debes librarte de inmediato de esto dándote cuenta de que
esto no es la verdad de mí. La verdad de mí es que yo soy amor, soy consciencia,
soy la realidad absoluta. Identifícate con la verdad de ti mismo. No permitas que
tu mente te cuente ni un ápice de pensamiento negativo. Contente. No importa en
qué situación estés. No creas y pienses: "Bueno, cuando las cosas se pongan
mejor voy a tener tiempo para hacer esto". No hay tal cosa. Tienes que empezar
dónde estás. Tienes que ser tú mismo ahora y siempre. Las cosas nunca van a
cambiar.
Deshazte de tu arrogancia. Desarrolla la humildad. Sé humilde. Con esto no me
refiero a convertirte en un felpudo para que las personas te pisen. En la humildad
hay fuerza. Comprendes la verdad, por consiguiente no te involucras en
pequeñeces, en tonterías. La verdad siempre prevalecerá, a pesar de las
apariencias.
La gente se aburre, y luego comienzan una guerra. Esto llega a ser muy
emocionante para algunas personas. Algo que hacer, para deshacerse de su
aburrimiento. Ahora la guerra ha terminado y se aburren de nuevo, siempre en
busca de emociones, buscando algo fuera de sí mismos. Les puedo asegurar
amigos míos que no hay nada fuera de ustedes mismos. Recuerden que todo el
mundo es una proyección de su mente. Nunca olviden esto. Son ustedes los que
hacen que el mundo sea real. La imagen del mundo es muy fuerte en la mente, y
cuanto más fuerte es la mente, más real es el mundo. Es por esto que en todas las
enseñanzas superiores se nos dice que tenemos que destruir la mente.
¿Qué quieren decir con eso?
La mente es conocida por ser un conglomerado de pensamientos sobre el pasado
y preocupación por el futuro. Eso es todo lo que la mente es. Cuando empiezas a
comprender tu verdadera naturaleza, la mente se calma y vuelve al corazón,
donde se supone que debe reposar. El corazón es el Sí mismo (el Ser). Por lo
tanto, la mente se convierte en el Ser. El Ser es lo universal. Lo universal es la
realidad absoluta, que se traduce en dicha, felicidad. Por lo tanto tu vida puede
ser dichosa mientras estás todavía en el cuerpo.
No tienes que renunciar a nada en realidad. Simplemente tienes que poner todo
en la perspectiva correcta. Puedes trabajar, puedes jugar, puede ir de vacaciones,
puedes hacer lo que quieras, pero siempre serás consciente de la verdad de tu ser,
eso es todo. No pienses que cuando alguien alcanza la liberación tiene que ir a
vivir a una cueva y olvidarse del mundo. Por el contrario, estás en el mundo pero
no eres del mundo. Ve a través de las apariencias y sé feliz.

Robert Adams, 3 marzo 1991 (Transcripción 49)

Sólo la Consciencia Existe


Robert: Es bueno estar de nuevo con ustedes. Esta semana recibí una inusual
cantidad de llamadas telefónicas, más de las que normalmente recibo. Las
personas me dicen que se sienten deprimidas, de mal humor. Le pregunté a cada
una de ellas, "¿Qué haces todo el día?" y dijeron: "Estoy viendo la guerra en la
televisión". ¿No es de extrañar que se depriman? Cuando crees todavía que eres
el cuerpo, entonces también crees en otros cuerpos. En consecuencia, cuando ves
todo el día una guerra en la televisión, entonces sientes esos cuerpos que están
siendo asesinados, y así te sientes deprimido. ¿Veis lo que os estoy diciendo? Si
crees que eres el fenómeno cuerpo-mente entonces también eres el cuerpo-mente
de todo el universo, porque sólo hay un cuerpo y es el mundo entero. En otras
palabras, eres el cuerpo de todos. Naturalmente, te verás afectado al ver los
cuerpos siendo asesinados en la guerra. Lo más inteligente que hacer es no mirar,
y trabajar en ti mismo. Eleva tu consciencia a un estado tan alto que estés por
encima y más allá de la guerra y la verás desde una perspectiva diferente.
Todo es consciencia, todo. Cuando preguntas, "¿Qué es la consciencia?" no hay
una respuesta válida, así que permanezco en silencio. Por lo tanto puedes decir
que la consciencia es silencio. Cuando alguien me pide que escriba un libro o de
una conferencia, entonces tengo que explicar la consciencia en unas cincuenta
palabras diferentes, y cada palabra tiene otras cincuenta palabras para explicar
esa, y esas palabras tienen otras cincuenta palabras. Así que se escribe un
voluminoso libro con ochocientas páginas. ¿Qué dice? "Todo es consciencia".
Yo podría haber escrito una sola página, y en medio de la página diría: "Todo es
consciencia". El resto estaría en blanco. Esta es la razón por la que no escribo
libros, porque no hay nada que decir. ¿Veis lo confuso que es? Leemos muchos
libros durante la semana. Por lo general, no recuerdas lo que lees, y si lo haces,
es intelectual. Estás utilizando las palabras de otra persona, cuando en realidad
deberías estar usando tus propias palabras y tener tu propia experiencia.
No sé qué es la consciencia, pero yo soy eso. Si supiera lo que es la consciencia
no sería eso, porque estaría expresando una palabra, y la palabra estaría limitada
por la propia sonoridad de la palabra. Así que la consciencia es una no-cosa. No
es nada que puedas determinar. No es nada que puedas describir. No es nada de
lo que puedas escribir en un libro. La consciencia es silencio. A veces digo: "La
consciencia es la realidad absoluta", y estas son más palabras, y tengo que
explicar la realidad absoluta. La consciencia es la unidad última, inteligencia
pura.
La consciencia es todas esas cosas. Pero, ¿qué son esas cosas? Una vez más son
sólo palabras. A veces digo que la consciencia es amor, felicidad, sat-chit-
ananda, conocimiento, ser, existencia. Son sólo palabras, y obtienes una buena
sensación de las palabras, pero la sensación no dura demasiado tiempo, porque
no has digerido las palabras. No te has convertido en una encarnación viviente de
la consciencia. La única manera de hacerlo es quedándote quieto. Si quieres
solucionar cualquier problema en la vida no trates de resolverlo verbalmente.
Quédate quieto.
Es un hecho conocido que personas como Albert Einstein, Thomas Edison, y
otros, cuando tenían una ecuación matemática que resolver, se sentaban en una
mecedora durante horas en silencio y todo les era revelado. Así es como Einstein
llegó a su teoría de la relatividad, si lees la historia de su vida. Solía pasar horas
sentado solo en silencio, y todo le era revelado científicamente.
Así es contigo. Si quieres la respuesta a cualquier problema, no corras a un
psiquiatra, o un abogado, o incluso un médico, sino siéntate solo y escucha. Tú
mismo tienes todas las respuestas. ¿Por qué? Porque, como decíamos el
domingo (1), cada átomo del universo está dentro de ti. Tú eres eso. Eres el
universo entero. Eres el microcosmos en el macrocosmos. Por lo tanto todas las
respuestas del universo deben también estar en ti. Todas las soluciones, toda la
sabiduría, toda la felicidad y la dicha que has estado buscando, están dentro de ti.
Eso es lo que Jesús quiso decir cuando dijo: "Yo y el Padre somos uno", y
también, "si me has visto a mi, has visto al Padre". Él no estaba hablando de una
persona llamada el Padre. Él estaba hablando de un principio universal de
armonía, de dicha, de alegría. Él estaba hablando de la consciencia. Está dentro
de ti. Es tú. Tú eres eso. Siempre has sido eso. No está muy lejos. Está justo
donde tú estás. Y cuando te sientas en silencio, y piensas en estas cosas,
comenzarás a darte cuenta de algo muy interesante.
Comenzarás a darte cuenta y comprender, "Bueno, si mi cuerpo es consciencia,
no puede ser un cuerpo, ya que no puede ser ambos. ¡No puede ser consciencia y
mi cuerpo. Eso es dualidad". Así que cando comienzas a pensar en la palabra
consciencia en el silencio, se te revela que no tienes un cuerpo. Sólo hay
consciencia. Y esto no parece extraño en absoluto. Porque cuando empiezas a
entender y comprender lo que la consciencia es en realidad te darás cuenta de
que es autosuficiente. La consciencia sólo conoce la consciencia. No conoce el
universo. No conoce cuerpos. No conoce problemas. No conoce guerras. No
conoce la crueldad del hombre hacia el hombre. No conoce nada de lo que
conoces. Sólo se conoce a sí misma como conciencia pura. Y cuando te sientas
por ti mismo en el silencio esto se vuelve perfectamente claro. Y, de repente, la
realización viene a ti, "no tengo problemas. No hay absolutamente nada de malo
en el mundo. No está ocurriendo nada. Sólo hay consciencia".
Sé que esto suena extraño para algunos de ustedes, ya que están tan identificados
con su cuerpo-mente que dicen, "¿Qué pasa con las experiencias que están
ocurriendo aquí ? ¿Qué pasa con esto? ¿Qué pasa con el alquiler que tengo que
pagar la semana que viene? Y ¿qué pasa con mi marido, que me dejó? Y ¿qué
pasa con mi trabajo del que he sido despedido, todo eso es muy real". Por
supuesto que es real, porque te estás identificando con el cuerpo. Así que es muy,
muy real. No hay dos mundos. No hay el mundo del cuerpo, y el mundo del
universo, y el mundo de tus problemas y asuntos, y también el mundo de la
consciencia. Sólo hay consciencia y tú eres eso. Sólo escuchando esto te libera.
Te libera de toda duda y limitación. Comienzas a sentir la inmortalidad.
Comienzas a comprender que nunca has nacido. ¿Cómo puede nacer la
consciencia? Y si nunca has nacido, ¿cómo puedes morir? ¿Qué es lo que muere?
Bueno, algunos de ustedes dirán, "El cuerpo", pero yo digo que no hay cuerpo
que muere. No hay nadie en casa. Nunca hubo un cuerpo, no hay cuerpo, y nunca
habrá un cuerpo. (2)
Si todavía no puedes verlo, o sentirlo, no te preocupes por ello. Todo lo que te
pido que hagas es que te sientes en el silencio. Todo te será revelado. Es por eso
que siempre les digo a los recién llegados, "No me crean. No crean una palabra
de lo que digo. Descúbranlo por sí mismos". Todo lo que comparto con ustedes
es de mi propia experiencia, no lo he leído en un libro ni nadie me lo ha dicho.
Cuando fui a ver a Ramana Maharshi en 1947, fui a confirmar mis propias
experiencias, y me reí cuando me di cuenta de que había alguien más que sentía
lo que yo sentía.
Esta enseñanza parece abstracta a algunas personas, pero en realidad no es
abstracta. Es verdad. Es la realidad, es tu realidad. Alguien puede decir: "Esto es
demasiado pretencioso para mí. Quiero algo práctico. Quiero mejorar mi
humanidad. Sólo quiero vivir mi vida, y ser millonario y estar sano, y tener una
mansión". En otras palabras, quieres tener lo que crees que deberías tener. Lo
mismo sucede con todas las demás personas en este mundo. Pero, ¿son felices?
¿Están satisfechos? Las estadísticas muestran que hay más suicidios entre los
ricos que entre los pobres. Por lo tanto, si el ser multimillonario es tan estupendo
¿por qué hay tantos suicidios ? Simplemente porque todo debe cambiar. Vivimos
en un mundo, como ustedes saben, en constante cambio. Y si no aceptas eso
sufres.
Como expliqué el domingo pasado (1), vuestro cuerpo, lo que llamáis cuerpo, se
encuentra en un estado de constante flujo. Nunca es el mismo, al igual que el
universo. No hay nada sólido. No hay nada permanente en el universo. Todo está
en constante estado de vibración. Lo que parece ser este cuerpo vibra a una
velocidad determinada. Lo que parece ser un perro vibra a un ritmo más lento.
Lo que parece ser la silla vibra a un ritmo más lento también. Cuanto más burdo
es algo más lento vibra, pero todo vibra. Todo está compuesto de átomos y de
energía con gran espacio entre medias. Nada es sólido.
Cuando te das cuenta de que tu cuerpo no es sólido, y no es lo que parece ser,
¿cómo puedes todavía identificarte con él? Es ridículo. Se puede decir cuánto
estás identificando con tu cuerpo por la manera de reaccionar ante las
situaciones. Si una situación todavía te hace enojar, o estar tenso o deprimido,
entonces sabes a ciencia cierta que estás identificando con el cuerpo. Por otro
lado, no te vas al otro extremo y dices: "No me importa nada, todo me importa
un carajo". Si no te importara no lo dirías. No se trata de que nada te importe un
carajo. Cuanto más evolucionas, más compasivo te vuelves, más bondad
demuestras hacia todo, al reino mineral, al reino vegetal, al reino animal, y al
reino humano. Muestras total compasión, benevolencia. Te conviertes en una
encarnación del amor simplemente porque todo el mundo eres tú. "Yo soy mi
hermano y mi hermano soy yo", como dijo Emerson. No hay diferencia entre tú
y Saddam o Bush o cualquier otra persona. Así que no amas humanamente a
estas personas y no odias humanamente a estas personas. Es sólo una experiencia
por la que el mundo está atravesando. Recuerda que cuando crees en tu cuerpo,
entonces el mundo se vuelve muy real para ti.
Y este mundo es un mundo de tercer grado. Al igual que el tercer grado en la
escuela. Hay otros planetas y otras galaxias, hay cuartos grados, y quintos
grados, y sextos grados y la escuela secundaria y la universidad, pero todo eso es
una ilusión. Sin embargo, si te identificas con el fenómeno cuerpo-mente hay
toda una serie de planetas, al igual que hay toda una serie de organismos
(cuerpos). Es todo lo mismo. ¿No lo ves ? Siempre que creas que eres el cuerpo,
entonces hay miles de millones de cuerpos, y el mundo es un cuerpo, el universo
es un cuerpo. Así que hay millones de mundos. Hay miles de millones de
galaxias. Hay miles de millones de universos. Y todo esto sucede porque crees
que eres el cuerpo. ¿No es eso algo?
Así que ahora no te das cuenta de que es tu culpa todo lo que está sucediendo en
este universo. Tú eres el creador. Todo es una emanación de tu mente. Eres tú
quien inventa estas cosas que están sucediendo hoy en el mundo. Si deseas
detenerlo, si no te gusta lo que has creado, deja de identificarte con él. En su
lugar sumérgete profundamente, muy adentro e identifícate con tu Ser, que es
consciencia, la conciencia absoluta. Tan pronto como comienzas a identificarte
con tu Ser, entonces el mundo entero se convierte en tu Ser, como es adentro es
afuera, como es arriba es abajo. ¿Puedes ver la situación ahora? Lo que estás
viendo en este mundo es tu Ser. Si no te gusta lo que ves no trates de cambiar a
la persona, lugar o cosa. Cambia tu perspectiva. Y tienes que ser capaz de darte
cuenta, todo el día.
No dejes que una situación te afecte si te sientes mal, desilusionado, deprimido
porque alguien te habló con dureza, o alguien te dijo algo que no te gustó, o
alguien te hizo algo, o lo que sea. Es por eso que en la mayoría de los casos
parece que si alguien realmente ha evolucionado a un estado superior a veces las
peores condiciones parecen sucederle a esa persona. Y cuando te sucede la peor
de las condiciones es una bendición disfrazada. Significa que estás creciendo y
todas estas cosas te vienen para probarte y mostrarte que tú no eres eso. Y
entonces te vuelves hacia dentro y ves la verdad, te identificas con la verdad.
"Yo soy el Ser imperecedero, la realidad absoluta, la inteligencia pura, el vacío,
el nirvana, la unidad final. Yo soy eso". Luego, cuando abres los ojos, verás un
universo diferente. Vas a ver el amor, la armonía, la alegría, la felicidad. Estás
viendo tu Ser.
Por lo tanto, te hago la pregunta, ¿qué es lo que quieres ver en el mundo?
¿Condición, tras condición, tras condición tras condición? Incluso si debido al
karma estás viviendo una vida relativamente buena, no significa nada. Incluso si
estás viviendo una vida relativamente feliz, tienes una salud perfecta, tienes una
esposa o marido perfecto, tienes el empleo perfecto, tienes una cuenta bancaria
perfecta, tienes un hogar perfecto, tienes hijos perfectos, no quiere decir
absolutamente nada, porque hay una ley del universo que dice que todo debe
cambiar. Y mientras estés identificando con el universo, tienes que pasar por
esos cambios.
Puede que no notes muchos cambios en esta vida. Pero recuerda que lo que
llamas tu vida no es más que una fracción de segundo en la eternidad, como esto
(chasquido de dedos), estás aquí y te has ido. Debido al tiempo y al espacio
piensas que tienes setenta, ochenta, o los años que sean de vida. No, la vida no es
más que una fracción de segundo en la eternidad, luego te has ido. Si no has
encontrado tu realidad o tu Ser, puedes volver de nuevo a este planeta o a otro
planeta, y la persona que está viviendo una vida relativamente buena aquí, tiene
que pasar por el cambio. Puedes nacer durante la Edad Media, cuando el mundo
haya dado la vuelta de nuevo, y puedes quedar atrapado en la inquisición, o ser
apresado como espía o algo así, y eres torturado, y te cortan los dedos de los
pies, y te cortan los dedos de la mano, y te arrancan la lengua, y pasas por
experiencias felices como esas. Esa es la otra cara de la moneda.
Es por eso que digo que si estás viviendo una vida relativamente buena, no te
digas a ti mismo : "Yo no necesito esta enseñanza, tengo todo lo que quiero". He
oído a tantas personas decir esto. Ellos dicen: "Esta enseñanza, Robert, es para
personas que son miserables, que no están satisfechas". Ni siquiera respondo a
esas personas. Están engañados en la creencia de que, debido a que tienen las
cosas buenas de la vida eso es todo. Poco se imaginan las experiencias que van a
tener que pasar cuando llegue el cambio, ya sea en esta vida o en otra vida. Es
por eso que la cosa más inteligente que hacer es trascender toda experiencia
humana, porque la experiencia humana es una gran mentira. En realidad no hay
experiencia humana. No hay experiencia alguna. No hay fundamento para la
creación. Sólo la consciencia existe, y tú eres eso.
Robert Adams, 31 enero 1991 (Transcripción 40)

Sentarse en Silencio
Robert: La mayoría de vosotros ha venido aquí a oírme hablar, y yo os digo que
sentarse en silencio es más potente que cualquier palabra que nunca se pueda oír.
Si has viajado sólo para oírme hablar te vas a decepcionar, porque yo no soy un
orador, no soy un conferenciante y realmente no tengo nada que decir. Pero sin
embargo, la mayoría de vosotros funciona escuchando a la gente hablar. Piensa
en retrospectiva. ¿Cuántos maestros has escuchado durante tu vida? Literalmente
cientos. ¿Cuántos libros has leído, y dónde estás? ¡Aquí!
Si las charlas y los libros te hubieran hecho algún bien no estarías aquí en
absoluto. Estás aquí porque todavía estás buscando, estás tratando de encontrar
algo externo a ti mismo y no puedes hacer eso. Lo que estás buscando, ya lo eres.
No hay ningún lugar a donde ir y no hay nada que hacer. Todo ya es. No hay
nadie que pueda cambiarlo por ti.
Cuando te sientas en silencio tienes que lidiar con tus propios pensamientos. A la
mayoría de las personas no les gusta hacer esto, por tanto quieren oírme hablar.
Cuando hayan terminado aquí se van a casa y ven la televisión, y escuchan a
otros hablar. Luego hablan con sus familias, se van a ver una película y no hay
nada más que hablar, hablar, hablar, hablar, hablar. No te lleva a ninguna parte.
A muchos de vosotros no os gusta sentarse en silencio porque tu mente te ataca.
Te presenta todo tipo de cosas sobre el pasado y las preocupaciones sobre el
futuro. Así que quieres estar entretenido. Quieres oír buenas palabras,
conocimiento profundo.
No hay conocimiento profundo. No hay buenas palabras. Todo lo que te han
enseñado es una mentira. La única verdad que existe es tu Ser, pero ¿quién es el
Ser? El Ser eres tú, tal y como eres. El error que comete la mayoría de la gente es
que quieren cambiarse a sí mismos.
¿Cómo puedes cambiarte a ti mismo? Crees que tienes problemas, o piensas que
tienes una mente mala, o piensas que algo está mal y quieres cambiar eso. No
existen esas cosas. No hay nada que cambiar. Eso es lo que quiero decir cuando
digo: "Sé tú Mismo, tal como eres". Tu Ser, tal como eres, es espontáneo, vive en
el ahora, no tiene tiempo para preocuparse o pensar. Cuando eres tu Ser eres
Dios, eres consciencia, eres la realidad absoluta. Tú eres siempre tú mismo.
Nunca fuiste nadie más. Nunca has sido otra cosa. Tu naturaleza es divina. No
eres lo que aparentas ser. Lo único que tienes que eliminar es la apariencia, o la
creencia en la apariencia, porque la apariencia es falsa. La mayoría de vosotros
todavía creen que son los fenómenos cuerpo-mente. No importa cuántas veces os
diga que no sois el cuerpo-mente, seguís todavía identificados con el cuerpo y la
mente, eso es falso, eso no existe.
Pero, ¿qué es este cuerpo al fin y al cabo? Si miras tu cuerpo con un microscopio
electrónico, verás billones y billones de átomos. ¿Qué es un átomo? La ciencia
nos dice que un átomo tiene un protón, que es el centro, y electrones que se
arremolinan alrededor de los protones. Tu cuerpo parece estar hecho de billones
y billones de átomos, lo que significa que siempre está en un estado de flujo. Tú
no eres tan sólido como crees. Nada en el mundo es sólido.
Ahora bien, lo más sorprendente de todo esto es que tú eres el microcosmos en el
macrocosmos. Lo que significa que eres un pequeño universo en un vasto
universo. Si te fijas en el universo, está compuesto por galaxias y sistemas
solares. En cada galaxia hay billones y billones de sistemas solares. ¿Qué es un
sistema solar? Es un sol con planetas girando a su alrededor. ¿No es eso igual
que el átomo? Es por eso que en las Escrituras se dice: "Vivimos en el cuerpo de
Dios", porque todo el universo parece ser un ser pulsante. Un ser que palpita,
respira. ¿Puedes imaginártelo? El universo en realidad respira igual que tú
respiras.
Tu eres una réplica del universo. Si fueras del tamaño de un átomo en tu cuerpo,
estarías en un universo. Podrías mirar hacia arriba y verías soles, estrellas,
planetas, pero todo eso estaría teniendo lugar en tu cuerpo. Es alucinante. Así
que no eres lo que pareces ser. Por lo tanto, cuando digo que tú no eres el cuerpo
no es sólo algo espiritual, es científico. Hay espacios entre los átomos así como
hay espacios entre los átomos que ves en el cielo, los planetas. El espacio entre
las moléculas, y los átomos y los electrones es lo que llamamos espacio. Eso es
lo que vemos con nuestros ojos, el espacio, pero ¿es realmente espacio?
Los sabios nos dicen que en realidad es consciencia. ¿Qué es la consciencia?
Algo que es consciente. Lo que esto significa es que hay una fuerza de vida que
es el sustrato de toda existencia. ¿Qué es esa fuerza de vida? ¿Cuál es la causa de
la creación? ¿Que está en el fondo de todo esto? La respuesta, mis queridos
amigos, sois vosotros. Tú eres la causa de toda la creación, y no existes como tú.
Por lo tanto la creación como aparenta ser tampoco existe. En otras palabras, la
creación sólo existe porque tú existes. Cuando te vas a dormir por la noche ¿qué
ocurre con la creación? Ya no existe para ti. Sé que puedes decir: "Bueno, yo sé
que está ahí de todos modos". No, no lo sabes. ¿Quién lo sabe? Estás en un
estado de sueño profundo. En lo que a ti respecta estás muerto. Eso es lo que
pasa cuando llega el momento de abandonar tu cuerpo. Te conviertes en la
consciencia misma.
La diferencia entre el sueño y estar realizado es que cuando estás dormido estás
realizado, pero no eres consciente de ello. Cuando estás realizado, eres
consciente de todo el juego. Así que ya ves, cuando te das cuenta realmente de
que estás hecho de átomos, billones y billones de átomos, no eres quien crees
que eres. Has sido engañado. ¡Despierta!
¿Por qué debes despertar? Cuando te fijas en el mundo de hoy, y ves lo que está
ocurriendo, llegas a estar completamente confundido. No tienes ni idea de por
qué hay guerras, inhumanidad del hombre hacia el hombre. Va a haber una
guerra civil en Rusia. Están luchando en América del Sur. En África hay
disturbios. No parece que haya paz en ninguna parte. Sin embargo, la realidad es
el amor. La realidad es la paz. La realidad es infinita felicidad.
No tiene ningún sentido. ¿Cómo puede la realidad ser felicidad, amor y paz,
cuando contemplas el efecto de la realidad, que parece ser el caos y la confusión
y la inhumanidad del hombre hacia el hombre? Porque has sido hipnotizado.
¿Alguna vez has visto a un hipnotizador? Un buen hipnotizador puede
hipnotizarte y hacerte creer casi cualquier cosa. La hipnosis universal se llama
maya. Me hace creer que soy Robert y que tengo una vida que vivir. Te hace
creer que eres Joan, o Fred o Henry o Mary y que tienes una vida que vivir. Te
preocupas por tu vida. No tienes paciencia. Siempre quieres cambiar las cosas,
hacer las cosas mejor, mejorar esto y mejorar aquello. Es todo una broma. No
puedes mejorar nada.
La única cosa que puedes hacer es despertar. Cuando despiertas ves el mundo
como un reflejo, como un reflejo en un espejo. El espejo es siempre el mismo,
nunca cambia. Los reflejos cambian. La pregunta es por supuesto, ¿por qué hay
reflejos? ¿De dónde vienen? Y como sabes, mi respuesta es que no existen. Es
una analogía que te doy para hacerte entender de dónde viene todo. Sólo la
realidad existe y tú eres eso. Sólo la consciencia existe y tú eres eso. Sólo el
amor existe y tú eres eso. Si sólo te dieras cuenta de quién eres serías la persona
más feliz que jamás haya existido, y quiero decir feliz, totalmente feliz, felicidad
inmutable. ¿Existe tal cosa? Sí existe. La paz inmutable. El amor inmutable. Pero
has optado por identificarte con maya, con la irrealidad, y así piensas que sufres.
Crees que tu vida no es lo que debería ser. Te comparas con alguien más. Deseas
hacer cambios. Como ya sabes, al realizar esos cambios sólo duran un corto
tiempo, entonces vuelves a donde estaba antes.
El sabio, por lo tanto, realmente no parece que quiera cambiar nada. Se vuelve
tranquilo. Tiene paciencia. Trabaja sobre sí mismo. Observa sus pensamientos y
sus acciones. Se observa a sí mismo enojarse, se observa a sí mismo deprimirse,
se observa a sí mismo sentir celos y envidia y demás. Poco a poco se da cuenta
de que "Eso no soy yo. Eso es la hipnosis, es una mentira". No reacciona a su
condición. En la medida en que no reacciona a su condición, en esa medida llega
a ser libre. Ya no importa lo que alguien más esté haciendo. No se compara con
nadie. No compite con nadie. Simplemente se mira a sí mismo. Se observa a sí
mismo. Ve la confusión mental. No corre por ahí gritando: "Yo soy la realidad
absoluta. Yo soy Dios. Yo soy la consciencia". Más bien, ve [comprende] de
dónde viene y deja a todos los demás en paz.
Este ser se desarrolla a un ritmo acelerado. No hay ninguna diferencia en qué
situación difícil se encuentre un ser así. No importa, porque tal ser ya es libre.
Cuando la mente reposa en el corazón, eso significa que la mente ya no sale más
hacia el exterior para identificarse con el mundo, cuando la mente reposa en el
corazón hay paz, hay armonía, hay puro ser. Cuando permites que tu mente salga
fuera de tu Ser (de ti Mismo) ella comienza a comparar, comienza a juzgar,
comienza a sentirse ofendida, y no hay paz. No hay descanso.
¿Cómo comenzar? Bueno, primero te das cuenta del lugar en el que estás en este
momento, ya sea que pienses que es bueno o malo, ya sea que pienses que estás
feliz o triste, ya sea que pienses que eres rico o pobre, que estás enfermo o sano,
el lugar donde estás en este momento es tu lugar correcto. Ese es el comienzo.
Deja de tratar de ser otra persona. Deja de tratar de cambiar tu vida. Estás en tu
lugar correcto, en este momento, tal y como eres. Si puedes llegar a ser feliz y
estar en paz en el lugar donde estás ahora, de repente encuentras que las
circunstancias cambiarán a tu favor, y entonces de nuevo estarás en tu lugar
correcto. Sea cual sea el cambio que venga en lo que a tu cuerpo-mente se
refiere, estás en tu lugar correcto. Cuanto más puedas ver esto, te des cuenta de
esto, más puedes ver lo que acabo de decir intelectualmente, inteligentemente,
más tranquilo te vuelves, más patrones kármicos comienzan a desprenderse y
empiezas a despertar.
Puede ser gradual al principio. Te das cuenta de que las cosas que solían
molestarte, ya no te resultan molestas. Te das cuenta de que la gente con la que
vives, los conflictos que habéis tenido, se detienen porque tú has parado. Ya no
tratas de vengarte. No tratas de salirte con la tuya. Ya no tratas de encontrar el
libro adecuado, o el maestro adecuado, o lo que sea adecuado. Permaneces
centrado. Permaneces libre. Cuando algo se presenta, ya sea bueno o malo, sólo
tienes que sentarte donde estás y preguntarte, "¿A quién le sucede esto?" y te
ríes, porque te has separado de tu cuerpo-mente y empiezas a darte cuenta de que
tu cuerpo-mente está pasando por la experiencia, pero tú no.
Así que no hay nada de qué preocuparse. No hay nada que temer. No hay nada
que pueda molestarte. No hay nada que pueda hacerte daño. Te das cuenta de que
lo que alguien haga a tu cuerpo, físicamente, o con palabras, o de otra manera,
nunca puede hacerte daño, porque tú no eres tu cuerpo. No importa lo que te
digan, no importa lo que veas con tus ojos, nunca puede afectarte, porque no eres
tu mente. En realidad has separado tu Ser de tu cuerpo y tu mente.
Eso es sólo el comienzo. Cuando vas más allá, tu cuerpo y tu mente son
desechados. No quiero decir que te mueras. Me refiero a que son cada vez menos
importantes para ti, y ya no te identificas con ellos en absoluto. En realidad
sabes, y sientes, y experimentas, que tu cuerpo y mente no existen, sin embargo,
tú existes. Tú no existes como tu cuerpo o tu mente. Existes como realidad
absoluta, como consciencia, y ya no crees que tu cuerpo y tu mente son una
modificación de la consciencia. Simplemente sabes que no hay cuerpo ni hay
mente. Tú eres sin-ego. No hay ninguna razón para que tu cuerpo, tu mente o el
mundo existan.
Al principio puede que sientas esto levemente, pero te darás cuenta de que
cuanto mayor es la sensación, mayor es la felicidad. Están empezando a fundirte
en la consciencia. Estás comenzando a sentir la realidad. El mundo sigue su
curso, la gente hace lo que siempre hacen, sin embargo, tú los ves de manera
muy diferente. Ya no ves el mismo mundo que solías ver. Es como leer una
revista. Las imágenes de una revista están delante de ti, pero tú no eres la revista
y no eres las imágenes. Quién eres todavía puede ser un misterio. Recuerda,
siempre y cuando puedas expresarlo, eso no eres. Por lo tanto no vas por ahí
diciéndole a todo el mundo: "Yo soy la realidad pura", o "yo soy la consciencia".
Permaneces en silencio. Por sus frutos los conoceréis. Te conviertes en una luz
en el mundo de la oscuridad. Automáticamente la gente se acerca a ti y
simplemente se sienten bien al estar cerca de ti. Has encontrado la paz. Siempre
ha sido tú. En realidad no has encontrado nada. Sólo te has dado cuenta que eres
el Ser.
Ahora vamos a hablar de ti. Piensa acerca de tus experiencias por un momento,
lo que te está ocurriendo personalmente en tu vida, las cosas que te preocupan,
las cosas que te molestan, las cosas que te hacen llorar. ¿Cómo puedes permitir
que las cosas te controlen? Eso es lo que se llama blasfemia. Siendo el Dios que
eres, crees que alguien o algo puede hacerte llorar, puede molestarte, puede
hacerte sentir mal, puede hacerte desear hacer cambios.
A modo de ejemplo, hay muchas personas que vienen a mí todos los días o que
me llaman por teléfono y me preguntan: "Robert, ¿cuándo vamos a tener un
lugar que sea nuestro? Deberíamos ir al bosque en algún lugar y estar en paz o
tener un ashram en algún lugar lejano en el bosque o en la selva". Y mi respuesta
es siempre la misma. Si no estás en paz ahora, no vas a encontrar la paz, no
importa a donde vayas, porque donde quiera que vayas, tienes que llevarte a ti
mismo contigo. ¿Qué te hace pensar que vas a encontrar la paz? Si eres un
creador de problemas, si eres un propagador de chismes, ¿crees que el cambio va
a cambiarte? Quizás al principio, pero pronto estarás haciendo las mismas cosas
que siempre haces. Estarás inquieto, encontrarás defectos, buscarás razones para
maldecir a la gente, estar molesto con los demás.
Así que yo te digo, quédate donde estás. Una vez que hayas encontrado tu Ser y
hayas encontrado la semblanza de paz y armonía, entonces mira a dónde quieres
ir, pero no vayas a ninguna parte hasta que te hayas encontrado a ti mismo.
Vosotros y yo conocemos a personas que vienen a Los Angeles por un tiempo,
entonces todo les sale mal y se van a otro lugar, a San Francisco, entonces todo
les sale mal y se van a Oregón, todo les sale mal y se van a Nueva York. Esto
nunca se termina. Nunca se han visto a sí mismos por lo que son. Ellos
simplemente organizan y hacen cambios.
Es por eso que la semana pasada os pedí que durante una semana os hicierais la
pregunta, "¿Quién soy yo?" Cada vez que algo sucede en tu vida, en lugar de
tratar de cambiarlo o realizar alguna acción en su contra, simplemente
pregúntate: "¿Quién soy yo?" Cada vez que tu mente comienza a pensar
pregúntate, "¿Quién soy yo?" Cada vez que oyes malas noticias en la TV, cuando
te sientas molesto, pregúntate: "¿Quién soy yo?" Eso es todo lo que tienes que
hacer. No vayas más lejos que eso. Ahora, lo que me gustaría hacer es escuchar
los resultados de ese experimento.
¿Quién quiere decirme o decirnos lo que sucedió durante la semana? Al
plantearte la pregunta a ti mismo: "¿Quién soy yo?" ¿A quién le gustaría decir
algo acerca de eso? (pausa) No respondáis todos a la vez. [...]

Robert Adams, 27 enero 1991 (Transcripción 39)

El Juego Divino (Lila)


Robert: ...Esto es satsang. Realmente no debería haber ninguna conversación,
ningún discurso. Venís aquí a meditar, a observaros a vosotros mismos, a
observar vuestros pensamientos en acción, a ver lo que está pasando dentro de
vosotros. Yo soy vuestro Sí mismo. Por lo tanto cuando te observas a ti mismo
correctamente, ves yo-soy.
Este cuerpo no es un orador. Este cuerpo no es un predicador. Este cuerpo no es
ni siquiera un conversador. Lo hago por vosotros. Pero si la persona promedio
viene aquí por primera vez, me aburriría más, porque hablo en un tono
monótono, y repito las cosas muchas veces. Tienes que entender lo que
realmente significa satsang. Significa estar en presencia de tu propia divinidad,
estar en presencia de tu propia consciencia. No me mires como algo separado de
ti.
La mayoría de los oradores públicos, predicadores, filósofos, tienen preparado un
discurso, lo estudian durante toda la semana, vienen preparados y cuando se
marchan todo el mundo dice, "¡Qué maravilloso discurso!." Pero nada ocurre. Te
sientes bien por el momento. Cuando vuelves a casa vuelves de nuevo a tu viejo
yo.
Si conoces la verdadera razón de por qué vienes aquí marcará una gran
diferencia en tu vida. Vienes aquí para despertar. Para despertar del sueño de
maya, el sueño de un yo personal. Vienes aquí para encontrar la paz, la felicidad.
Para despertar a tu verdadera naturaleza. Por lo tanto, tu presencia aquí es una
meditación en sí misma.
La modalidad que utilizo para ayudarte es el silencio, no las palabras. No hay
seminarios de fin de semana. No hay mantras especiales. No hay iniciación. No
hay nada. Sin embargo, esa nada es todo. Crees que eres el hacedor, y todo lo
que consigues piensas que lo hiciste tú. Eso es una mentira. ¡Ni siquiera existes!
¡Ni siquiera has nacido! ¿Cómo puedes ser el hacedor? No hay nadie que haga
nada. Sin embargo, todo se hace. Es una paradoja.
Todo se hace porque crees que eres el hacedor. Cuando te das cuenta de que no
eres el hacedor todo se hace de una manera mejor, porque dejas de identificarte
con el objeto y el sujeto. Te vuelves libre de todo apego. Siempre y cuando creas
que eres responsable de todo lo que sucede en este mundo, tienes un problema.
Tendrás que pasar por esa experiencia una y otra y otra vez, hasta que te des
cuenta de que no tienes absolutamente nada que ver con nada. Tú eres la
consciencia pura. Tu verdadero Ser es la realidad absoluta. Te lo aseguro, no
tienes nada que ver con este mundo.
Sé que algunos de vosotros están diciendo: "Entonces, ¿por qué estoy aquí?"
Bueno, en realidad no estás aquí. ¿Dónde estás? En ninguna parte y en todas
partes. Algunos de ustedes dicen, "Bueno, yo quiero experimentar toda la
felicidad que pueda mientras esté aquí". Luego caes bajo la ley del karma y la
dualidad. Lo que significa que vas hacia arriba y hacia abajo como un yo-yo.
Cuando consigues lo que quieres eres feliz. Cuando te quitan tus posesiones, te
desilusionas y lloras. Luego consigues lo que quieres y de nuevo eres feliz.
Cuando cambian las cosas otra vez te enfadas.
Esto es como cuando una persona se pone al calor del sol cuando la temperatura
es de cien grados y se quema, y luego corre debajo de la sombra de un árbol.
Pero después de un tiempo, cuando se enfría se olvida del sol caliente y vuelve a
ponerse al sol y se quema de nuevo. Luego se refugia bajo el árbol de nuevo. Se
olvida del sol, del calor que hace y vuelve a ponerse al sol, se quema de nuevo y
se va debajo del árbol de nuevo. Como se puede ver sólo un tonto se pondría al
sol para quemarse y luego volver de nuevo a la sombra y luego de vuelta al sol.
Sin embargo, eso es exactamente lo que hacemos con nuestras vidas. Creemos
erróneamente que las personas, los lugares y las cosas nos dan la felicidad. No
hay ninguna cosa fuera de ti que alguna vez pueda darte la felicidad. ¿Por qué?
Porque la felicidad es tu propia naturaleza. Eres la felicidad misma. Cuando vas
detrás de la felicidad fuera de ti mismo, tienes que saber que es una condición
temporal. Como muchos de vosotros habéis experimentado.
No puedes esperar para ver cierta película. Has estado esperando por ella mucho
tiempo y ahora aquí está. Así que pagas tus cinco dólares y vas a ver la película.
Y eres feliz, pero, ¡después se acabó! ¿Y ahora qué? Ahora tienes que buscar otra
emoción. Crees que tienes que encontrar algo que te haga feliz. Así que buscas y
maquinas y piensas, y seguramente lo consigas. Eso dura un tiempo. Pero luego
cambia porque todas las cosas cambian. Y te sientes desilusionado de nuevo. No
has aprendido la lección. Todavía estás buscando la felicidad y la alegría fuera de
ti mismo.
De nuevo, es como volver al sol, consiguiendo que te quemes de verdad, y luego
corres a la sombra. Y luego vuelves al sol de nuevo. Y así una y otra vez, nunca
aprendes. Muy pronto estarás viejo y cansado, y es hora de salir de tu cuerpo.
Así que la desilusión aún continúa y te dices a ti mismo: "Bueno, ahora voy a
encontrar la verdadera paz cuando salga de mi cuerpo. He terminado con este
ajetreo de vida". Pero no, porque no hay a dónde ir. Si crees que eres el cuerpo,
entonces hay muchos cuerpos. Cuando dejas uno coges otro y continúas el juego
del escondite. Nunca se termina.
Hasta que un día estás tan disgustado con el mundo y con la vida que algo dentro
de ti te conduce al libro adecuado o al maestro adecuado o a algo adecuado. Y
empiezas a sentir que hay algo más. Así que te conviertes en un buscador de la
verdad. Empiezas a leer muchos libros. Descubres que hay algo como el
budismo Zen, diferentes formas de budismo. Está el Tao, la mística cristiana, la
Cábala, el yoga, varias formas, hatha, raja, karma yoga. Te involucras en temas
de ocultismo, astrología, numerología, lo que sea. Y crees que has descubierto
algo. Pasas una vida tras otra involucrado en esas cosas. Sin embargo, si eres un
verdadero buscador algo más va a afectarte. Y descubrirás a un gurú, un maestro
que es el adecuado para ti en ese momento. Y te convertirás en un discípulo. Sin
embargo, todavía tienes dudas y temores. Te abrirás y cerrarás como un grifo de
agua. Te adherirás a la misma filosofía por un tiempo.
Por ejemplo, el budismo Zen, leerás acerca de todos los maestros Zen
disponibles e irás al Tíbet para encontrar uno, a Japón para quedarte en un
zhendo. Ascenderás a los Himalayas. Leerás todos los libros sobre Zen que
puedas encontrar. Pero seguirás volviendo a aquel maestro. Y eso es lo que te
convierte en un discípulo.
De nuevo, pasas encarnación tras encarnación. Sin embargo, si eres realmente
sincero, algo te afectará y te darás cuenta de que, "Yo y el Padre somos uno. Si
me has visto, has visto al Padre". Comienzas a sentir que eres uno con tu
maestro, que el maestro está dentro y fuera de ti. El maestro de adentro te empuja
hacia adelante. Y el maestro de afuera te empuja hacia adentro.
Comienzas a comprender que lo único que tienes que hacer es deshacerte de la
idea de que eres el fenómeno cuerpo-mente. De esta manera te conviertes en un
devoto, lo que significa que te vuelves focalizado, interesado en un sendero.
Finalmente te conviertes en el sendero y despiertas.
La mayoría de la gente, por supuesto, ni siquiera llegan al punto donde se
convierten en un buscador. Pero no nos fijemos en la mayoría de la gente ¿no? A
menudo muchos piensan que un sendero como este es egoísta. Porque en lugar
de tratar de ayudar al mundo, en lugar de tratar de hacer de este un mundo mejor
en el que vivir, sólo estamos interesados en nuestro propio despertar.
Pero la verdad es que, a menos que realmente despiertes nunca puedes hacer de
este mundo un lugar mejor en el que vivir. ¿Por qué? ¡Debido al hecho de que tú
eres el universo! ¡En este momento, tal y como eres! Por lo tanto, si estás lleno
de ira, rencor, avaricia, y el resto de esas cosas, ¡así es el mundo! Tú has creado
el mundo. El mundo es una emanación de tu propia mente. Lo que piensas de ti
mismo lo piensas del mundo. Si estás lleno de temor entonces el mundo te
asusta. Si estás lleno de avaricia crees que todos los demás son codiciosos. El
mundo es un reflejo de ti, eso es todo lo que es.
Cuando despiertas, ves un mundo nuevo. Estás en el cielo. Porque cuando
despiertas te das cuenta de que el verdadero Ser trasciende el universo, de que el
mundo es como un sueño. Existe, pero como un sueño.
El Sí mismo (el Ser), o la consciencia, es la realidad, y yo soy eso. "Yo soy" no
significa Robert, ya sabes de lo que estoy hablando. "Yo soy" es la consciencia,
la realidad absoluta. Por lo tanto, cuando despiertas puedes afirmar: "Yo soy
eso". Ya no estás hablando de tu yo individual sino que estás hablando de todo el
universo. Yo soy eso. Ahora todo el mundo se convierte en eso también.
Recuerda, yo soy es la omnipresencia. Yo soy eso.
Es por esto que una persona realizada sólo puede verse a sí mismo. No ve lo que
ven los demás. Ve el amor, la armonía, la paz, la alegría, la felicidad.
Simplemente porque ha descubierto su verdadera naturaleza como felicidad,
consciencia pura, realidad absoluta. Ya no es el yo personal. Lo ha trascendido.
Ya no va a ponerse al sol para quemarse y luego ir de nuevo a la sombra del
árbol. Esta persona está siempre bajo la sombra del árbol. Nada externo puede
sucederle de nuevo, como el nacimiento o la muerte o lo de en medio. El
universo no prevalece para él. Porque es sin ego. Así es como traes la paz al
mundo.
Si nos remontamos en el tiempo vemos que han existido personas que han
tratado de hacer de este un mundo pacífico desde tiempos inmemoriales. Nadie
ha tenido éxito. Es la naturaleza de este planeta ser lo que es. No importa cómo
trates de mejorarlo, nunca va a suceder.
¿Por qué parece a veces que el planeta está mejorando? Debido al tiempo y al
espacio. Mejorará en un cierto grado, y entonces la gente empezará a hablar de la
Edad de Oro, etc. Sin embargo, sólo hasta cierto punto. Entonces comenzará a
retroceder de nuevo y volverá a la Edad Media. Este es el sueño de maya.
Cuando te identificas con la mente del cuerpo o del mundo, y crees que eres el
hacedor, sigues viniendo de nuevo, una y otra vez, en diferentes fases de la
evolución de los mundos. Puedes volver a aparecer en la Edad Media, durante la
inquisición, y ser torturado. Puedes volver durante una especie de período de
Edad de Oro, donde hay más armonía y paz en el mundo. Sin embargo, estás
viviendo en una vida de dualidad. Lo que significa que tienes que experimentar
ambos. Así que vas hacia atrás y adelante, atrás y adelante, de nuevo como el
hombre que va hacia el sol a quemarse, entrando en la sombra y luego de vuelta
hacia el sol, nunca termina.
Y permítanme recordarles una vez más, hay mucha gente de la que os he hablado
que están sufriendo y que dicen: "Bueno pronto dejaré mi cuerpo y encontraré la
paz". Mientras la historia continúe, cuando salgas de tu cuerpo te tomas unas
vacaciones. Te tomas un descanso, donde revisas todas tus actividades kármicas.
(Recuerda, todas estas cosas que os estoy diciendo son mentira. Os estoy
diciendo estas cosas porque queréis oírlas. Y mientras estéis identificados con el
cuerpo, son ciertas, o parece que son ciertas.) Te tomas un descanso, entonces
eres o bien atraído de nuevo o vuelves voluntariamente a otro cuerpo, y
continúas el juego, hasta que te hartas y te cansas. Como he mencionado
anteriormente, cuando te hartas y te cansas del juego, te conviertes en un
buscador de la verdad y evolucionas de esa manera.
Por tanto, la pregunta es: "¿Qué hacer? ¿Cómo empezar ?" Empiezas por echarte
un buen vistazo a ti mismo, y revisar tu vida en retrospectiva. Pregúntate:
"¿Quién ha pasado por todas estas experiencias?" Y te darás cuenta, "yo".
Empezarás a pensar: "Cuando era un niño o una niña, tuve tal y cual experiencia,
cuando crecí y me hice adolescente tuve tal y cual experiencia. Pero siempre
haces referencia a la primera persona, yo. Dices: "Tuve experiencias cuando era
una niña o un niño y estoy teniendo experiencias en la vida ahora". Algo dentro
de ti mismo te hará pensar, "Siempre es yo. Siempre vuelvo al yo. He tenido esta
experiencia. Tuve esa experiencia. Nací, fui a la escuela, me fui a dormir, me
casé, me divorcié. Siempre yo". ¿Quién es este escurridizo yo y de dónde ha
venido? ¿Cómo ha surgido? No existía cuando estoy durmiendo. Es sólo cuando
me despierto que me pongo a pensar en el yo. En ese momento puedo decir, "yo
dormía". "¿A dónde se va (el yo) cuando estoy dormido? No parece irse muy
lejos". Comienzas a sentir que todos tus problemas están relacionados con el yo.
Así que te dices a ti mismo, "Bueno, si me deshago de este yo, todo lo demás se
irá también". Y eso es cierto. Por lo tanto, empiezas a buscar maneras de
deshacerte del yo. Comienzas a entender que la única manera de librarte de este
yo es cuestionarlo. "¿De dónde vienes yo? ¿Quién te dio a luz?" Y seguirlo hasta
su origen.
Así que te haces a ti mismo la pregunta, "¿Qué es este yo? ¿De dónde viene?
¿Quién soy yo?" Si eres sincero sigues al yo hasta su origen, que es el Sí mismo
(el Ser). El yo, o la personalidad, por lo tanto, se disuelve en el Sí mismo. Esto se
llama despertar. La gente le da nombres a esto, lo llama moksha, liberación,
auto-realización, la realidad. Las personas se aferran a todo tipo de nombres de
eso. Todo lo que has hecho es llegar a ser tú mismo, eso es todo. No hay nada
misterioso en ello. No tienes que repetir mantras sagrados o ir a ciertas escuelas
de filosofía antigua. Todo lo que estás buscando está dentro de ti mismo.
Hay personas que siempre vienen a mí y me preguntan: "Robert, deberíamos
reunirnos las personas que hemos estado contigo durante mucho tiempo y tener
una clase especial donde puedas darnos las enseñanzas más elevadas". ¡No hay
enseñanzas más elevadas! ¡Eso es ello! (risas) ¿Qué más hay? Destruye el yo y
se libre.
Así que satsang es cuando se llega a un lugar como éste y no te estás
preguntando de lo que voy a hablar. No has venido a escucharme hablar. Es un
lugar donde vienes a meditar, a despertar, a verme dentro de ti mismo, porque yo
soy tú mismo. Si sólo puedes recordar esto, dejarás de correr de aquí para allá en
busca de conferenciantes y oradores. Lo más apropiado para hacer es encontrar a
alguien con quien tengas una afinidad, una enseñanza de alguien que no hable
demasiado, y simplemente te sientas. Y todo se hará cargo de sí mismo.
Así que como dije al principio, no iba a hablar demasiado, pero lo he hecho.
Siempre ocurre y la razón por la que lo hago es porque la mayoría de vosotros
quiere oírme hablar. Pero llegará el día que vengáis aquí y no voy a decir ni una
palabra. Luego veremos que hacéis.

Robert Adams, 24 enero 1991 (Transcripción 38)

Un Ser, Una Consciencia


Robert: He tenido hoy un día muy interesante. Recibí unas quince llamadas
telefónicas de personas de todas partes. Mi timbre de la puerta sonó unas diez veces.
El perro estaba ladrando y mordiendo a todo aquel que entraba. Mi hija estaba
escuchando el equipo de música a todo volumen. Y sin embargo, mi cuerpo
respondió de la manera que se supone que tiene que hacerlo. Yo no tenía
absolutamente nada que ver con eso. No me afectó, al Ser, ni un ápice. Sin embargo,
mi cuerpo hizo lo que tenía que hacer, se hizo cargo de las llamadas y respondió a la
puerta, tranquilizó al perro, bajó el volumen del equipo de música, pero yo no tenía
absolutamente nada que ver con eso.
Estoy trayendo a colación este punto para mostraros que se puede estar en las
situaciones más terribles y estar en paz. No importa lo que esté pasando, incluso
la muerte. No hay ninguna diferencia. El verdadero tú no tiene absolutamente
nada que ver con eso. Eres libre de todo el asunto. Es posible que haya guerras
alrededor, gente que lucha y se apuñalan entre sí, o gente tranquila y pacífica.
Mira esas dos situaciones de la misma manera, incluso con imparcialidad. No
reacciones a nada. No permitas que tu mente salga y responda. No pienses más
allá de tu nariz. Tu cuerpo va a hacer lo que tiene que hacer, pero tú no eres tu
cuerpo.
Cualquier cosa a la que respondas es un producto de tu mente. Es tu mente la que
se enfada. Es tu mente la que es obstinada. Es tu mente la que quiere vengarse.
Es tu mente la que está herida. Pero si dominas tu mente, dime, ¿dónde está el
enfado? ¿Dónde está la depresión? ¿Dónde está la respuesta a las condiciones?
No hay ninguna. Cuando la mente está sometida sólo hay paz eterna y esa paz es
el Ser, la consciencia.
La consciencia es siempre pacífica, siempre feliz. No tiene nada que ver las
condiciones. Toda condición viene de la mente. Por tanto os digo, no tratéis de
cambiar las condiciones. No tratéis de cambiar las situaciones. Basta con
aprender a controlar la mente haciéndola pasiva y tranquila, y entonces
encontrarás que las cosas resultan mejor para ti de lo que puedas esperar.
No hay problemas. No hay nada malo o equivocado. Todo se desarrolla como
debe ser. Todo sucede en su justo momento. El espacio y el tiempo son ilusiones.
Realmente no existen. Son estacionarios. La causalidad no existe tampoco.
Ninguna cosa tiene una causa, por tanto, ninguna cosa tiene un efecto. Causa y
efecto son de nuevo productos de tu propia mente. Cuando la mente está quieta,
el karma cesa, los samskaras no existen. Nunca hubo una causa para cualquier
cosa. Pero si sientes que en una vida anterior hiciste algo mal y ahora estás
pagando el precio, o si piensas que hiciste algo mal en esta vida y estás pagando
el precio, entonces tendrás que pagar el precio, porque eso es lo que piensas.
Prácticamente no hay precio que pagar, porque nada nunca sucedió. Si parece
haber sucedido para ti, entonces tienes que sufrir las consecuencias del efecto
devuelto, o del karma que vuelve a ti, porque eso es lo que sientes, eso es lo que
crees. Todo está en tu sistema de sentimientos y de creencias. Pero si te sientes
como si nacieras a cada instante, cada momento sería nuevo. ¿Dónde está el
efecto? No hay tiempo para ningún efecto. No hay espacio en donde tenga lugar
el efecto. El espacio y el tiempo y la causalidad se convierten en uno, el
momento presente. Y si te sientes así, entonces puedes mirar en el futuro, que no
existe, y ver lo que está sucediendo. Todo tiene que ver con tu mente. Siempre
que sientas las situaciones sabes que es tu mente la que lo está haciendo.
Hay una historia acerca de Buda y la cortesana. Un día Buda y sus devotos
estaban atravesando un bosque y llegaron a una ciudad. Se corrió la voz por la
ciudad de que Buda estaba en camino. Y había una bonita casa donde vivía esta
cortesana, esta prostituta de clase alta. Había oído hablar de las maravillas de
Buda, lo hermoso que era, y se dijo: "Tengo que tener a este hombre". Así que
envió a sus doncellas a la linde del bosque donde Buda estaba acampando, y le
rogaron que viniera a ver a su señora. Los devotos de Buda trataron de
ahuyentarlas, pero Buda dijo: "No, voy a ir". Y los devotos le dijeron que estaba
loco. ¿Cómo es que se iba con ellas? Él dijo: "Volveré, esperad aquí".
Entró en la mansión, y vio a esta hermosa dama. Y ella lo miró y le dijo: "No
estaba equivocada". Y le dijo al Buda: "Quedaos conmigo, y os daré riquezas
que nunca habéis soñado. Os daré amor que nunca habéis conocido". Y el Buda
sonrió y dijo: "Ahora no". Y ella le rogó y le dijo: "Os daré mi cuerpo y tendréis
amor que nunca habéis experimentado. Os daré mi casa. Quedaos conmigo y os
haré el hombre más feliz que jamás haya existido". Y Buda dijo: "No, ahora no".
Y esto se prolongó durante un par de horas. Finalmente ella se cansó, y el Buda
dijo: "Gracias", y se fue. Volvió con sus devotos, no dijo nada, viajaron a través
del bosque y salieron de la ciudad.
Pasaron treinta años y Buda estaba pasando de nuevo por la ciudad con sus
devotos. De repente se acordó de algo y les dijo a sus devotos, "Quedaros aquí y
esperadme. Tengo que ir a ver a mi amada". Así que se fue de nuevo a donde la
casa solía estar. Ahora no había más que ruinas. Y buscó a la señora. Vio a gente
reírse en la calle. Y allí estaba ella, una mendiga con lepra. La gente la rechazaba
y escupía. Y él se acercó a ella y le dijo: "Mi amada, he vuelto a por ti. Ahora te
quiero tanto como tú me querías". Y la besó en la frente y ella fue sanada. Ella se
convirtió en su discípulo y pasó el resto de su vida con el Buda.
La moraleja de esta historia, por supuesto, es que las cosas no son lo que
parecen. Juzgamos a las situaciones de la forma en que aparecen. Miramos a
alguien y pensamos que esa es la manera que es. Respondemos al
condicionamiento. Nos han lavado el cerebro desde que éramos niños para creer
que las cosas se supone que son de cierta manera. Pero las cosas no se supone
que son de ninguna manera. Las cosas simplemente son. No tienen sustancia, no
tienen realidad. Al responder a las condiciones estás simplemente desperdiciando
tu energía, cuando podías estar utilizando esa energía para descubrir tu Ser, para
descubrir tu propia realidad.
¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Cómo pasas tus días? La apariencia es que tu
cuerpo cada vez se está haciendo más viejo, y si todavía estás juzgando las cosas
por su apariencia intentas parecer cada vez más joven poniéndote crema en la
cara, mediante el ejercicio día y noche, comprando mejores ropas. Es como hacer
leña del árbol caído. El llamado cuerpo no está destinado a durar. Tan pronto
como has nacido comienzas a morir. Por lo tanto averigua. ¿Quién ha nacido?
¿Quién muere? ¿Quién tiene experiencias? ¿Quién está pasando por todo este
lío? ¿Quién lo necesita? ¿Quién lo quiere? ¡Despierta!
Las preguntas que siempre se hacen a este respecto son, ¿es necesario hacer
sadhana (práctica espiritual) para despertar? ¿Es necesario pasar años haciendo
técnicas de yoga y pranayama, ejercicios respiratorios, sentarse a meditar, pensar
en ciertas cosas, orar? ¿Es todo esto necesario? ¿Qué pensáis? ¿Quién me puede
contestar?
SK: No es necesario, pero seguro que es útil.
Robert: Esa es realmente una buena respuesta. Mi pregunta es, por lo tanto, ¿a
quién es útil? ¿Quién está obteniendo satisfacción de la sadhana? Sólo tu ego. Es
verdad hasta cierto punto que estás dominando a tu ego, pero vosotros y yo
sabemos que muchas personas han estado haciendo sadhana durante cien años y
no pasó nada. De hecho, algunos de vosotros incluso empeoráis. Es paradójico.
Para algunas personas les hace seguir adelante. Pero aún así todo es en términos
relativos, y como ya todos sabemos, no existen los términos relativos. Así que
¿para quién es la sadhana?
Una vez más es para la mente y el ego. Si piensas que es útil, continua de todos
modos. Pero recuerda lo que he dicho: "Si piensas que es útil". Si dejas de pensar
que no tienes que hacer ninguna sadhana. Supongo que la sadhana es necesaria,
siempre que creas que eres la mente y el cuerpo. Una vez más, después de todo,
¿quién está realizando las disciplinas espirituales? ¿Necesita el Ser hacer eso?
¿Necesita la consciencia hacer disciplina? ¿Necesita la realidad absoluta
disciplina? ¿Qué necesita disciplina? La mente y el cuerpo. Por lo tanto cuanto
más apegado estás a la mente y al cuerpo más sadhana tienes que hacer. ¿Eso
tiene sentido? (S: Tristemente, sí) Así que voy a deciros, "Dejad de hacerla",
debido al hecho de que muchos de vosotros tenéis una fuerte relación con
vuestro cuerpo y mente. Mientras la haces, supongo que la sadhana te mantiene
aquietado en cierto modo por un tiempo y te da la propia experiencia de cierta
paz que no dura mucho. Puede producir samadhi a algunas personas, nirvikalpa
samadhi. Pero si aspiras a ser un Jñani, ¿cuál es el propósito de la sadhana?
Simplemente hazte la pregunta, "¿Quién necesita hacer esto? Yo. ¿Qué es este
yo? Este yo personal, ¿de dónde viene? ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Quién le dio a
luz?" Mientras te haces estas preguntas, esta es tu sadhana. Eso es todo lo que
necesitas hacer. Pero continúa haciendo esto 24 horas al día. Eso es lo que
significa "orar sin cesar". Cuando te enfrentes a los retos del día sigue
preguntándote, "¿A quién le viene esto? ¿Quién está sintiendo esta condición?
¿Quién está experimentando esta situación? ¿Quién se siente emocional?" A
medida que sigues haciendo esto todo el día, descubrirás que te sientes más
pacífico, te sientes feliz y tu vida irá a mejor. Este es realmente el único sadhana
que necesitas. Pero por supuesto, si no puedes hacer esto, entonces tienes que
hacer lo que tienes que hacer. Lo que te ayude, te sea útil, eso es lo que tienes
que hacer. Supongo que por eso se dice que el Jñana Marga, atma-vichara, es
para el alma madura, una que puede hacer esto de forma regular, sin volver de
nuevo al Hatha Yoga o Raja Yoga, o cualquiera de los yogas. Todos ellos tienen
su lugar, pero la auto-indagación es el camino real [de realeza]. Es el atajo. Pero
depende de ti. Es tu elección. [¿o no?]
Y, por supuesto, la auto-indagación es simplemente para calmar la mente. Es un
método rápido para calmar la mente. Porque cuando preguntas, "¿A quién viene
esto? Viene a mí", y te aferras a ese mí indagando, "¿Quién soy yo? ¿Qué es
yo?" y diciendo "yo-yo" a ti mismo, "yo-yo", la mente se vuelve más y más
calmada, silenciosa. Cuánto más profundizas dentro de ti más calmado te
vuelves. Y esa es tu sadhana. Eso es todo lo que tienes que hacer.

Robert Adams, 3 enero 1991 (Transcripción 34)


Robert y Ramana

Robert: Cuando tenía dieciocho años, llegué a Tiruvannamalai. En aquellos días


no tenían aviones a reacción. Era un avión de hélices. Compré flores y una bolsa
de fruta para llevar a Ramana. Me subí a un rickshaw (carrito de dos ruedas
tirado por una persona) hacia el Ashram. Fue alrededor de las 8:30 de la mañana
cuando entré en la sala donde estaba Ramana en el diván leyendo el correo. Fue
después del desayuno. Traje la fruta y las flores y las deposité a sus pies. Había
una barrera de protección frente a él para evitar que los fanáticos le atacaran con
amor. Y luego me senté frente a él. Él me miró y me sonrió y yo le devolví la
sonrisa.
He estado con muchos maestros, muchos santos, muchos sabios. He estado con
Nisargadatta, Ananda Mai Ma, Papa Ram Dass, Neem Karali Baba y muchos
otros, pero nunca conocí a nadie que emanara tal compasión, amor y felicidad,
como Ramana Maharshi. Había alrededor de treinta personas en la habitación. Él
me miró y me preguntó si había desayunado. Yo dije: "No". Él habló algo en
Tamil al asistente, y el asistente regresó con dos hojas gigantes, una con frutas y
otra con un poco de gachas de avena con pimienta. Después de consumir el
alimento, me recosté en el suelo. Estaba muy cansado.
Era la hora de su paseo habitual. Tenía artritis en las piernas y apenas podía
caminar en ese momento. Sus asistentes le ayudaban a levantarse y él caminaba
hacia la puerta. Cuando estaba fuera, dijo algo a sus asistentes, y éstos me
hicieron señas para que fuera con él. Él me guió a una pequeña choza que yo iba
a utilizar durante mi estancia allí. Él pasó dentro conmigo, y apuesto a que
piensas que hablamos de temas profundos. Por el contrario, era un hombre
natural. Él era el Sí mismo del universo. Me preguntó cómo fue mi viaje, y de
dónde era, y lo que me hizo venir aquí. Entonces me dijo que debía descansar,
así que me acosté en la cama y se fue.
Me despertaron alrededor de las cinco. Era Ramana de nuevo, vino por su cuenta
y me trajo comida. ¿Te lo puedes imaginar? Hablamos brevemente, comí y
dormí. A la mañana siguiente fui a la sala. Después de los cánticos de la mañana
estaba el desayuno. Entonces todos se sentaban en el suelo sólo para ver a
Ramana, que proseguía con su rutina. Examinar el correo y leerlo en voz alta,
hablar con algunos de sus devotos, y simplemente observándolo todo. Su
compostura nunca cambiaba. Nunca vi tanta compasión, tanto amor.
Entonces la gente empezó a venir hacia él haciéndole preguntas. Sus respuestas
eran muy sucintas. No eran como se leen en un libro. Aparentemente, lo que se
lee en un libro es su respuesta a tres o cuatro personas. Se condensa todo en una
pregunta y una respuesta. Pero la gente por lo general hacía una pregunta o una
declaración. Si él estaba de acuerdo asentía o decía: "Sí. Eso es". Si no lo estaba,
ofrecía una explicación de quizás una o dos frases. Había extranjeros en el
ashram cuando yo estaba allí, musulmanes, sacerdotes católicos, gente de todas
las razas y nacionalidades. Los devotos se sentaban alrededor y no decían nada,
pero los buscadores y discípulos hacían preguntas.
Cuando estuve allí una semana más o menos, dos de sus discípulos bromeaban
discutiendo sobre algo con él en Tamil. Le pregunté al intérprete de lo que
estaban hablando. Dijo que el diván de Ramana estaba cubierto de piojos, y se
negaba a dejar que nosotros los matemos. Suben por encima de su cuerpo y sus
piernas y no le importa. Incluso les da de comer. Queremos exterminarlos, pero
no nos deja. Así que al día siguiente le engañaron. Cuando salió a dar su paseo
matutino, rociaron su diván con DDT. Cuando regresó olió el diván, y sonrió y
dijo en broma: "Alguien me ha engañado". Nunca se enfadaba, nunca se enojaba.
No creo que él supiera lo que significaban esas palabras.
Un par de semanas más tarde había una señora alemana que había llegado al
ashram, y al parecer había hecho una donación de algún tipo, pero no estaba feliz
por alguna razón. Ella se quejaba a Ramana, y él se mantuvo en silencio. Otra
vez le pregunté al intérprete: "¿Qué es lo que quiere?" El intérprete dijo: "Ella
quiere que le devuelvan su donación. (Risas) Quiere volver de nuevo a
Alemania". Así que ella empezó a discutir, todo estaba ocurriendo delante de
Ramana. Ella comenzó a discutir con uno de los gerentes del ashram y Ramana
simplemente miraba. Entonces Ramana dijo en Inglés: "Devuélvanle su donación
y añadan cincuenta rupias más", lo que hicieron, y ella se marchó. Esta era su
naturaleza. Él nunca veía nada malo. Nunca apartaba a nadie de su amor. No
importa lo que hicieran, quiénes eran, dónde estaba su ego, él comprendía y
amaba a todos de la misma manera.
También estamos celebrando el nacimiento de Jesús este mes. Nunca nació en
este mes, pero lo estamos celebrando de todos modos. Ramana solía citar las
Escrituras. Jesús y Ramana decían básicamente lo mismo. Jesús dijo: "El reino
de los cielos está dentro de vosotros". Ramana decía: "El Sí mismo está dentro
de vosotros. Buscadlo y encontradlo y despertad". Jesús dijo: "Hijos míos, yo
estoy con todos vosotros y todo lo que tengo es vuestro". Ramana decía: "Nunca
podré dejaros. Siempre estoy con vosotros". Su compasión nunca lo abandonó.
Seis meses antes de abandonar su cuerpo, fui a Bangalore para ver a Papa Ram
Dass. Me informaron que había abandonado su cuerpo. Volví a Tiruvannamalai.
Pero las multitudes ya habían empezado a llegar, miles de personas. Así que me
subí a la colina y entré en una de las cuevas. Me quedé allí durante cinco días.
Cuando bajé la multitud se había dispersado. Ya había sido internado. Le
pregunté a uno de sus devotos que le vio por última vez, "¿Cuáles fueron las
últimas palabras que dijo?" El devoto dijo: "Mientras abandonaba su cuerpo un
pavo real voló hacia la parte superior de la sala y empezó a chillar, y Ramana
comentó a su devoto, '¿Nadie ha alimentado al pavo real todavía?', y esas fueron
las últimas palabras que pronunció."
Ahora, vamos a hablar de ti. Piensa en los problemas que crees que tienes. Piensa
en las tonterías que haces todos los días. Piensa en lo furioso que te pones, en
que siempre quieres defender tus derechos, como si tuvieras alguno. El problema
es, que piensas. Si tan sólo dejaras de pensar. Dices: "¿Cómo puedo funcionar si
dejo de pensar?" ¡Muy bien, gracias! A decir verdad, funcionarías mucho mejor
de lo que lo haces ahora, porque siempre estarás atendido. El universo te ama.
Siempre te proporcionará lo que necesites. Olvídate de los demás, de lo que
hacen y lo que no hacen. No hagas caso a los chismorreos maliciosos. Sé Tú
mismo. Comprende lo que realmente eres. Tú eres la realidad absoluta, la
conciencia incondicionada. Funciona desde este punto de vista. No funciones
desde tus problemas. No te pierdas en los chismorreos sin sentido. Comprende tu
verdadera realidad. Sé Tú mismo.
Lo que Ramana enseñaba no era nuevo. Ramana simplemente enseñaba los
Upanishads. "Quién soy yo" ha existido desde tiempos inmemoriales. Siempre
que un maestro te diga que tiene algo nuevo que enseñar, ten cuidado, porque no
hay nada nuevo bajo el sol. Ramana simplemente repasaba la filosofía quién-
soy-yo y la hacía sencilla para las personas del siglo XX. Pero, ¿qué enseñaba?
Simplemente enseñaba que tú no eres el principio cuerpo-mente. Simplemente
enseñaba que si tienes un problema, no sientas lástima de ti mismo, no vayas a
los psiquiatras, no te condenes a ti mismo, simplemente pregúntate: "¿A quién
viene este problema?" Y, por supuesto, la respuesta será: "El problema viene a
mí". Aférrate al mí. Sigue al mí hasta su fuente, el sustrato de toda existencia.
¿Cómo hacer eso? ¿Cómo te aferras al mí? ¿Cómo te aferras al yo? Simplemente
pregúntate, "¿Quién soy yo? ¿Qué soy yo?" Lo mismo, "¿Qué soy yo?"
Pregúntatelo una y otra vez, "¿Quién soy yo?" Olvídate del tiempo. Olvídate del
espacio. Olvídate de todo. Evita el pensar. Cuando vienen los pensamientos,
pregúntate: "¿A quién vienen los pensamientos?" Una vez más, "Vienen a mí".
Aférrate al mí. "Yo pienso estos pensamientos. Bueno, entonces, ¿quién soy yo?
¿Quién piensa estos pensamientos? ¿Quién soy yo?"
Una forma que he encontrado más fácil de hacer esto es simplemente decirte a ti
mismo: "Yo-Yo, Yo-Yo", y te darás cuenta cuando lo haces que el Yo-Yo va
profundizando cada vez más dentro de ti en tu centro del corazón, directo a la
fuente. He descubierto que para los occidentales el decir "Yo-Yo" parece ser más
útil que "¿Quién soy yo?" Una vez más, no mires el tiempo. No te preguntes:
"¿Cuando va a pasar algo?"
Un devoto vino a Ramana y dijo: He estado con usted desde hace veinticinco
años haciendo "¿Quién soy yo?" Y no ha pasado nada todavía, así que Ramana
dijo: "Pruébalo otros veinticinco años y a ver qué pasa". Olvídate del tiempo,
olvídate de que algo va a suceder. Incluso si no sucede nada en esta vida llevas la
delantera. Porque si has sido sincero, y si realmente has estado trabajando en ti
mismo, volverás a un entorno que sea propicio para tu realización y en ese
momento puede que te venga la realización cuando tengas doce o trece años,
porque te la has ganado. Pero si eres como la mayoría de la gente que va por ahí
metiéndose en los asuntos de todo el mundo y diciendo: "No tengo tiempo para
hacer esto. Lo he probado durante dos horas y no funciona", entonces seguirás
volviendo una y otra vez, pasando por todo tipo de experiencias, hasta que un
día, quizás dentro de diez mil años a partir de ahora, puedas realmente
conseguirlo y empezar a trabajar en ti mismo con diligencia, lo que deberías estar
haciendo ahora.
¿Qué haces contigo mismo todo el día? Piensa. Desde el momento en que te
levantas de la cama, ¿cómo es tu jornada? ¿Piensas algo en Dios? ¿Practicas o
piensas acerca de tus asuntos y tu cuerpo? Sé honesto contigo mismo. Si no estás
haciendo ningún progreso en la vida espiritual, es porque no estás poniendo nada
en ella. Tienes que darte cuenta de que todo lo que ves en el mundo es sólo un
reflejo de ti mismo. Si la gente significa algo para ti, si te tratan mal, es porque te
estás viendo a ti mismo como esa gente. En otras palabras, tienes esas
cualidades.
Recuerdo, volviendo a la historia de Ramana y la señora alemana, cuando él le
devolvió su donación además de unas pocas rupias más. La tarde siguiente, un
devoto le preguntó: "Ramana, ¿por qué hiciste eso?" y Ramana explicó: "Cuando
ella nos dio una donación, ¿a quién crees que se la dio? Se la dio a sí misma,
pues sólo hay un Sí mismo. Cuando ella se la llevó, ella se la quitó a sí misma.
Cuando vuelva a Alemania estoy seguro de que va a tener problemas financieros
hasta que aprenda que todo lo que das sólo te lo estás dando a ti mismo, porque
no hay dos, o tres, o cuatro sí mismos, sólo hay un Sí mismo", y esto incluye
todo lo que haces en tu vida, la forma en que miras a otra persona. Simplemente
estás viéndote a ti mismo.
Y es por eso que la única cosa que puedo hacer por ti es amarte, porque yo amo a
mí mismo y tú eres mí mismo. Cuando digo que amo a Mí mismo, no me refiero
a Robert. Cuando uso las palabras Mí mismo o Sí mismo, me refiero al infinito, a
la omnipresencia. Incluye todo en este universo. Así que cuando amo a mí
mismo, estoy obviamente amando a todos y a todo lo que existe. También me
doy cuenta de que todo lo que existe es una proyección de mi propia mente, así
que no me identifico con las imágenes. Me identifico con la fuente, con la
consciencia, con la realidad absoluta, con la unidad final, con el nirvana, con el
vacío. Mientras estoy hablando contigo me doy cuenta de que le estoy hablando
a Mí mismo, porque repito sólo hay un Sí mismo. Si sólo pudieras recordar esto
en tu trato con los demás, cualquiera que sea la manera de tratar con otra
persona, lo estás haciendo a Ti mismo. ¿Puedes ver ahora por qué una persona
como Ramana nunca podría odiar a nadie ni enfadarse, no estaba en su
naturaleza.
¿Cómo reaccionas ante la vida? Cuando una persona te ofende, ¿qué haces? ¿La
insultas, te enfadas, te pones violento? ¿Cómo la tratas? ¿Cómo reaccionas? Sé
honesto contigo mismo. Es la única manera. Comienza desde donde estás.
Ningún ser humano es perfecto. Todos cometemos errores. No sientas lástima de
ti mismo, pero comienza desde donde estás. ¿Dónde estás? Eres consciencia.
Esta es tu verdadera naturaleza. Aprende a amar todo. Aprende a ver sólo lo
bueno. Date cuenta de que hay una razón para todo.
Si una persona te ofende o desagrada, simplemente mira hacia otro lado y
olvídalo. Aprende a que tu mente pare de pensar. Y lo haces cuando al reaccionar
ante una condición te contienes de inmediato, e indagas dentro de ti mismo:
"¿Quién se está enfadando? ¿Quién se siente de mal humor? ¿Yo? Yo". Date
cuenta de que estás tratando con el yo personal, y toda la rabia, toda la
frustración, todo el karma, todos los samskaras están apegados a ese yo personal.
En consecuencia, cuando te deshaces del yo personal, todo lo demás se va con él.
Así que no trates de resolver tus problemas. No trates de ser una persona mejor.
No trates de huir de tu vida. Basta con ver quién es el que está funcionando,
¿quién es el que tiene que ser una persona mejor? ¿Quién tiene todos estos
problemas? Yo, yo, siempre yo. Aférrate a ese yo con todas tus fuerzas, pero no
te concentres en el yo. Concéntrate en la fuente que es la consciencia, Dios.
Y todo el mundo me pregunta una y otra vez, y os lo sigo diciendo. Me
preguntan: "¿Cómo me aferro al yo?" Pues preguntando, "¿Quién soy yo?" o
diciendo simplemente: "yo-yo, yo-yo, yo-yo". Automáticamente te darás cuenta
de que el yo va penetrando cada vez más profundo, y más profundo, y más
profundo dentro de tu corazón y un día serás libre. Pero tú ya eres libre. ¿Por qué
no despiertas ahora mismo? ¿Por qué tienes que pasar por algo? Cada uno es
diferente.
Si esto te parece demasiado difícil, si vichara (auto-indagación del ser) te parece
difícil, entonces tu siguiente mejor opción es rendirte o entregarte por completo a
Dios. Entrega todo, tus problemas, tu ego, tu cuerpo, tu mente, tu trabajo, tu
mundo. Di: "He aquí, Dios, tómalo, no quiero nada más de esto. Soy tuyo, haz
conmigo lo que quieras. Hágase tu voluntad". Esto significa que ya no tienes
nada de qué preocuparte. Si en verdad te rindes totalmente, estarás
inmediatamente radiante de felicidad, porque has dado tu ego a Dios y lo que
queda es Dios. Tú no tienes cuerpo. No tienes mente. No tienes trabajo. No
tienes problemas. Ha sido tu ego todo el tiempo el que te ha tenido engañado,
haciéndote creer que algo está mal, y has estado jugando al escondite, tratando
de encontrar a Dios aquí, allá y en todas partes, (eso fue una bonita canción)
cuando todo el tiempo Dios estaba dentro de ti mismo como el Sí mismo.
Empieza a ver la verdad. Empieza a erguirte con la cabeza alta. Pierde el miedo.
Hazte fuerte. Deja al mundo solo. Se cuidará a sí mismo. Hay un poder
misterioso que guía al mundo a su destino correcto. No necesita ninguna ayuda
de ti. Si estás destinado a hacer cierto trabajo en el mundo, se llevará a cabo,
pero tú no tienes nada que ver con eso. Eso no significa que tienes que dejar tu
trabajo o ir a sentarte a una cueva o renunciar a tu vida. Donde quiera que estés
en este momento es donde se supone que debes estar. Sólo siente, "yo no soy el
hacedor", y tu trabajo continuará. No te apegues a tu trabajo. No reacciones a
cualquier situación o condición. Sé Tú mismo. Enfoca tu atención en la
consciencia y tu cuerpo seguirá haciendo lo que ha venido a hacer aquí.
Todo está predestinado. Incluso cuando levanto el dedo así está predestinado. No
seas egoísta al pensar que tienes algún poder sobre los demás o que tú eres el
hacedor. Es un privilegio haber nacido en esta tierra y la razón por la que has
nacido es para encontrar tu Yo real. Adelante, hazlo, y sé libre.

Robert Adams, 30 diciembre 1990 (Transcripción 33)

La Felicidad Suprema
Una Conversación Con Robert Adams

Robert Adams pasó tres años con el sabio contemporáneo Ramana Maharshi,
desde 1947 hasta la muerte de éste en abril de 1950. Robert ha estado llevando
a cabo reuniones en el área de Los Angeles durante nueve años.
Robert Adams: Hay una cosa que puedo decirle con seguridad. Todo está bien.
Todo se desarrolla como debe ser. Le puedo decir que realmente no hay nada
malo en ningún lugar. Si usted piensa que tiene un problema, ese es el error -
pensar que tiene un problema. Tan pronto como deja de pensar, todo irá bien.
Interlocutor: ¿Todo no va bien mientras pensamos?
R: Sí, pero usted no lo sabe. Algunos de nosotros no pensamos en ello, diciendo:
"Tengo un problema", o "Estoy implicado en algo que no puedo controlar, que es
más grande que yo", o "Algo me duele", o "Siento ira". ¡Pero le puedo asegurar,
no hay nada malo! Todo lo que tiene que hacer es observarse a sí mismo. Tan
pronto como su mente empieza a pensar más allá de su nariz, agárrelos - no su
nariz, sino sus pensamientos. Usted puede agarrar también su nariz si quiere
(risa). Agarre sus pensamientos con la mente, y termine con ellos de cualquier
manera posible, ya sea mediante la observación de los pensamientos o mediante
la práctica de la auto-indagación y preguntando a quien les acontece. Cualquier
cosa que necesite hacer, no se permita pensar. Si su mente no piensa, usted será
sumamente feliz. Usted tendrá una felicidad pura.
Algunas personas me preguntan: "Robert, ¿por qué no habla simplemente de la
verdad más elevada todo el tiempo?" Algunos otros me dicen que hablando de tal
manera no pueden entender lo que estoy diciendo (risa). Así que ese es el dilema.
Hago lo que tengo que hacer. No hago planes. Todo es improvisado. No tengo
ensayos.
Un hombre me llamó ayer diciéndome que había estado practicando durante dos
semanas, recibió un seminario y pagó 700 dólares, y todavía no se había
realizado. Recibo llamadas como esta todo el tiempo. Lo que usted dice
determina la respuesta que le doy. Pero hay una respuesta estándar. Piense en la
pregunta: "¿Cuándo (yo) me convertiré en auto-realizado?" Antes de contestar a
esta pregunta, suelo preguntar: "Por favor, dígame qué quiere usted decir con
'yo'?" Luego también pregunto, "¿Qué quiere decir con 'Auto-realización'?" Por
lo general, se callan, así que finalmente pregunto: "¿Quién cree usted que es el
'yo'? ¿Quién quiere convertirse en Auto-realizado?"
Si usted no puede hacer nada más, ríndase a la consciencia. Por rendición, me
refiero a rendir o entregar su ego, sus problemas, sus emociones, sus miedos, sus
frustraciones y su ira. Renuncie a todo. Diga: "¡Tómalo, consciencia!"
No se deje llevar por sus emociones. Deténgase en el centro y observe. Observe
sus emociones dominándole. Observe sus temores controlándole. Observe su ira
surgiendo. No trate de detenerla, simplemente mire y observe. Mire
inteligentemente y dese cuenta de quién es el que se está enfadando. No es usted.
Ni siquiera es su ego, porque no hay ego. No es su cuerpo, porque no hay
cuerpo. No es su mente, porque no hay mente. Por lo tanto, ¿qué es lo que está
produciendo su enfado? Nada.
Estaba hablando de todas las llamadas telefónicas que he estado recibiendo. La
gente todavía pregunta lo que pienso acerca de este o aquel maestro, esta o
aquella persona, o por qué no habrían de ir a ver a otros maestros también.
Realmente no sé qué decir. Ustedes tienen que hacer lo que tienen que hacer. Les
puedo decir que cuantas más personas consulten, más confusos se volverán. No
me importa si no vuelven nunca por aquí otra vez porque no estoy buscando
nada.
Si usted encuentra a un maestro que le parece tener una afinidad con él, debería
quedarse por un tiempo. Si corre de un maestro a otro, se volverá totalmente
confuso o desorientado. Cada maestro tiene su sitio. Usted se sentirá atraído por
la persona con quien tiene que estar tanto tiempo como sea necesario. Depende
en donde está su consciencia.
I: Robert, en toda la literatura espiritual se hacen distinciones entre un camino
gradual y la iluminación instantánea. Todo esto acerca de pasar por etapas - no
puede relacionarlo. Simplemente no tiene ningún sentido para mí.
R: ¿Qué es lo que no puede relacionar?
I: Me refiero a la idea de pasar de una etapa a la siguiente etapa.
R: Esto es para la persona que trata de esforzarse. La verdad es que no hay nada
que pasar. Parece que algunas personas, que necesitan comprender estas cosas y
las investigan por sí mismas, serán ayudadas a ver de dónde vienen. Tal vez
usted no lo necesita.
I: El estado de felicidad del que habla yo no lo llamaría felicidad. El estado
parece muy por encima de la felicidad. La felicidad como lo opuesto a la
tristeza.
R: Tiene razón.
I: La tristeza incluso podría entrar en ese estado que eres Yo y sería
simplemente algo que estaba pasando sin identificación.
R: Tiene razón. A modo de ejemplo, puedo llorar en un funeral, pero me doy
cuenta quien está llorando. Puedo tener tristeza si quiero pero nunca estoy
realmente triste.
I: El estado de mente no-apegada, sería realmente lo más cercano a eso, ¿no es
así?
R: Es cierto. Estoy buscando las palabras para describir las cosas. Más
importante aún, siempre hay felicidad total. No se trata de felicidad humana.
Para la mayoría de la gente para ser feliz, tiene que haber una persona, un lugar o
cosa implicada en su felicidad. En la verdadera felicidad, no hay cosas
involucradas. Es un estado natural. Usted permanecerá en ese estado para
siempre.
I: Desde el punto de vista de la práctica, me he dado cuenta de que no importa
qué estado surja, el problema es si estoy dispuesto a soltarlo. ¿Es importante
para mí estar en mi estado emocional? La respuesta es que de todos modos no
hay nada que se pueda hacer, ya que viene y va.
R: Actúe como si hubiera algo que pueda hacer, a pesar de que no hay nada que
pueda hacer. Si usted ve pasar por la sala a un hombre hambriento, no piense que
no hay nada que pueda hacer. Dele un pedazo de pan.
I: Pero en ese estado de la mente que surge, las emociones surgen, las
percepciones surgen, no hay nada que puedas hacer.
R: Excepto observar. Sólo observa. Sólo observa. Otra cosa a tener en cuenta es
la siguiente: si usted estuviera aquí en calidad de visitante, teniendo solamente
una reunión conmigo, y nunca me volviera a ver, y le expusiera la verdad más
elevada y me marchara; usted diría que eso es estupendo. Pero cuando le veo dos
o más veces por semana, empiezo a conocerle muy bien, y todo lo que digo es
para ayudarle a crecer porque eso es lo que se necesita en ese momento, ya que
voy a estar con usted de nuevo. A las personas que estaban con Ramana
Maharshi como devotos, él no les explicaba la verdad absoluta todo el tiempo. Él
les hablaba como una persona común y corriente. Les preguntaba por su
bienestar, su salud, sus problemas, y les daba consejos prácticos. Él no diría:
"Nada importa, porque nada existe". Ellos tenían problemas. Así que les hablaba
de forma práctica.
I: Si no vemos progreso dentro de nosotros mismos y vemos que estamos
continuamente enfadándonos, no deberíamos dejar que eso nos moleste.
R: Siga observando, siga mirando, siga centrado en el Sí mismo (1), y no habrá
nadie para preguntar quién está molesto o quién no está molesto. Usted sólo hace
esa pregunta cuando su atención está más en el molestar que en el Sí mismo. Si
usted cambia su atención hacia el Sí mismo, vea qué ocurre.
I: La cuestión es, ¿es eso gradual?
R: Para algunas personas. Depende de cuánto tiempo le dedicas a ello.
I: No podemos simplemente desconectar nuestras emociones. Cuando voy a
trabajar a veces, encuentro tal intensidad allí, con gente regañándose unos a
otros, me quedo atrapado en ello. Por supuesto que me doy cuenta, por lo
general después de lo ocurrido, y me pregunto, "¿Desaparecerá esto
gradualmente permaneciendo en mí mismo, o voy a despertar algún día de
repente?"
R: Por la mañana, cuando abres por primera vez los ojos, ese es el momento de
trabajar en uno mismo. Pregúntate a ti mismo: "¿Quién soy yo? ¿Cómo he
llegado aquí? "Reconcíliate contigo mismo. Si haces esto lo primero al
despertarte, el día entero será bueno, sin estos problemas. Simplemente no vaya
directamente a trabajar. Levántese una hora antes si es necesario. Véase a sí
mismo por lo que es, y dese cuenta de la verdad. Céntrese en el Sí mismo.
Pregúntate a ti mismo: "¿Quién soy yo?" y espera. Concéntrese en la fuente del
"Yo Soy", o dígase a sí mismo: "Yo Soy, Yo Soy", y luego vaya a trabajar.
Entonces podrá ver los cambios. Usted construirá un poder que llevará con usted
durante todo el día.
I: Seguir a ese "Yo" hasta su fuente, encontrar el "Yo" mediante la auto-
indagación y permanecer con él parece dar a entender la no existencia,
apatridia.
R: No se preocupe por no existir. Simplemente observe el "Yo", y vea que va
hacia el corazón.
I: ¿No es tanto un seguimiento, sino que sucede por sí mismo?
R: Sucede por sí mismo.
I: Cuando contemplo el "Yo Soy", ¿quiere decir que yo ya soy el Sí mismo?
R: Así es.
I: Robert, es porque tenemos el concepto de que no somos el Sí mismo que
hemos pasado por alto el hecho de que hemos permanecido en el Sí mismo todo
el tiempo. Como Ramesh Balsekar ha dicho, sólo tenemos la duda de que no
somos el Sí mismo, pero la verdad es que siempre lo hemos sido.
R: Exactamente. Cuando no vemos esto, pasamos por todos estos problemas y
jugamos a todos estos juegos, hasta que nos damos cuenta de que somos el Sí
mismo. Luego esto es ello.
I: Si no tenemos el Sí mismo y estamos diciendo: "Yo soy ello", ¿cómo evitamos
que lleguemos a repetirlo como un loro?
R: No se convierte en una repetición como un loro si lo hace con la respiración.
Cuando inhale, diga "Yo". Cuando exhale, diga "Soy". Un cambio sutil de
energía se produce en el Sí mismo, y usted será más pacífico, estará más
tranquilo, y muy pronto perderá toda identificación con su cuerpo y mente. Usted
permanecerá como "Yo Soy".
I: Robert, cuando hacemos la auto-indagación, en realidad es el primer paso
para encontrar el "Yo". Cuando desarrollamos un sentido de permanecer en el
"Yo", no hay mucha necesidad de indagación porque vamos directamente a la
permanencia.
R: La auto-indagación no tiene un comienzo. Si practicas "Quién Soy Yo",
parece simple, pero es muy poderoso. Sólo diga: "¿Quién Soy Yo?" a
continuación haga una pausa, y después diga de nuevo: "¿Quién Soy Yo?"
Nunca responda a la pregunta. Sólo siga repitiendo: "¿Quién Soy Yo?" Con el
tiempo, algo sucederá.
I: Yo me pregunto, si se desarrolla un sentido de auto-permanencia (permanecer
en el Ser), se puede ver que los estados vienen y van, observar la identificación
con el ego, y entonces la auto-indagación no es necesaria si puedes ir
directamente a eso.
R: Si usted permanece en el Sí mismo, no hay ego que observar – sólo hay el Sí
mismo. Usted observa el ego con la mente, no con el Sí mismo. Si permanece en
el Sí mismo, no hay nada más. Ha concluido. Está terminado. Todo lo demás es
de la mente. Cuando digo permanecer en el Sí mismo, quiero decir olvidar todo y
ser uno mismo. No hay nada más que saber en ese punto.

Este artículo fue publicado en la edición de Otoño de Inner Directions, 1995.

La felicidad eterna
Robert: Cuando Henry me invitó por primera vez a su casa para tener este
satsang, me dijo, "Robert vamos a llenar este lugar para ti. Vamos a tener cientos
de personas". Y yo dije: "Henry, no queremos cientos de personas. Queremos
sustancia. Queremos calidad no cantidad. Queremos unos cuantos buenos
devotos que quieran despertar en esta encarnación y ser libres y liberados". Así
que Henry dijo: "Bueno, ¿qué sucedería si viene mucha gente?" Así que le
contesté: "Sabré exactamente qué decir, así que no volverán de nuevo". Y eso es
lo que ha estado sucediendo.
La mayoría de las personas son buscadores. Ellos van de un movimiento a otro,
de un maestro a otro. De una conferencia a la siguiente y nunca practican nada.
¿Cómo esperan llegar a alguna parte? Queremos hacer algo positivo aquí y hacer
que algo suceda de modo que no tengas que volver una y otra vez... y jugar al
juego de la vida una y otra vez.
¿Qué es lo que todo el mundo quiere realmente de la vida? ¿Qué es lo que todo
el mundo está buscando? ¿Qué es lo que la gente realmente quiere más que
cualquier otra cosa?
Y la respuesta es la felicidad. Todo lo que haces es por la felicidad. Te casas para
ser feliz. Te divorcias para ser feliz. Tienes un trabajo y vas a trabajar, para que
puedas ganar dinero y te traiga felicidad. Pero como todos sabemos nunca es
duradera. Lo que realmente queremos es la felicidad eterna. La felicidad que
dura para siempre. La felicidad que no cambia. Queremos la felicidad eterna.
Piensa en eso, la felicidad completa. La felicidad que nunca desaparece.
Ahora la pregunta es: ¿Existe tal cosa? Y si es así, ¿cómo la consigo? Bueno, la
respuesta a la primera pregunta es sí, existe tal cosa y la consigues al no permitir
que tu mente salga al mundo. Manteniendo tu mente en el corazón. Cuando tu
mente sale por el mundo lo estropea.
Es como el sol. El sol siempre brilla. A veces, las nubes cubren el sol. ¿Pero
decimos que no existe el sol? Sólo los hombres ignorantes dirán que no hay sol.
Somos conscientes de que las nubes han cubierto el sol. Y después de un rato las
nubes se disiparán y tendremos la felicidad de nuevo. Porque el sol volverá a
brillar de nuevo.
Es exactamente lo mismo con la felicidad. Hemos permitido que nuestra mente
nos haga creer que las condiciones externas pueden hacernos felices. Tenemos
que aprender de la manera difícil, que no es verdad. Las condiciones externas
solo nos pueden traer miseria.
Lo primero que tenemos que entender es esto: que todo en este universo,
galaxias, estrellas, planetas, soles, lunas, personas, lugares, cucarachas, animales,
minerales, son todos una manifestación de tu mente, incluso Dios, es todo una
proyección de tu propia mente. Tú has inventado tus propios Dioses con tu
mente. Y es este Dios el que te trae la miseria, porque ves a este Dios como a
Santa Claus. Cuando no se cumplen tus deseos te enfadas, y culpas a Dios. Ni te
imaginas siquiera que has creado tu propio Dios a tu propia imagen. Todo, todo,
es una proyección de la mente.
Entonces, ¿cómo alcanzar la felicidad?
Permitiendo que tu mente vuelva dentro de ti mismo y repose en tu corazón. La
felicidad es tu naturaleza divina. La felicidad es lo que eres. Sin embargo, sólo
puedes saber esto cuando tu mente está tranquila y en silencio. En ese momento
le da lo mismo lo que está pasando en el mundo. Estarás feliz, dichoso y
tranquilo.
Como ejemplo: Una persona compra un billete de lotería, porque quiere ganar la
lotería. Sigue comprando billetes de lotería todas las semanas. La mente se ha
ido, se ha ido al mundo y te ha dicho que puedes ganar la lotería. Así que
comprar billetes de lotería desde hace años. Y estás ansioso, estás estresado,
estás afligido, eres infeliz, porque estás comprado billetes de lotería. Tu objetivo
es ganar la lotería. Después de diez años de comprar billetes de lotería por fin
alcanzas tu objetivo, ganas cuarenta millones de dólares.
Después de que el entusiasmo se desvanece, algo extraño te sucede. Te sientes
tranquilo, te sientes dichoso, te sientes feliz y no tienes idea de lo que ha
ocurrido. Crees que el haber ganando el dinero es lo que ha hecho que te sientas
feliz. Pero no lo es.
Lo que ha ocurrido es simplemente esto: Una vez que has alcanzado tu objetivo,
te vuelves tranquilo, te aquietas. No hay objetivo por el que luchar. Por lo tanto,
tu corazón ha excluido tu mente. Tu mente ha vuelto a tu corazón. Eres feliz
automáticamente. No tiene nada que ver con el dinero o las ganancias.
Ahora, ¿cuánto tiempo dura esto antes de que tu ego comience a jugar juegos
contigo otra vez? Así que empiezas a pensar para tí mismo, mis parientes y mis
amigos sólo vienen a verme porque quieren mi dinero. No he pagado el IRS
(impuestos). Probablemente se llevarán (el fisco) la mitad de todo y sólo me
quedarán veinte millones. La gente puede tratar de secuestrarme y pedir un
rescate, ¿qué voy a hacer? Así que contratas a un guardaespaldas. Construyes
una cerca alrededor de tu casa y tu felicidad se ha ido. Pero cuando construyes
una cerca alrededor de tu casa y contratas a un guardaespaldas te sientes feliz de
nuevo, ya que has alcanzado otro objetivo. La razón de tu felicidad es porque de
nuevo tu mente ha vuelto de nuevo a tu Ser. Y tu Ser es feliz por naturaleza, pero
tú crees que la razón de tu felicidad es porque te sientes seguro y así continúas.
Arriba y abajo como un yo-yo. Eres feliz cuando alcanzas un objetivo o meta y
eres miserable cuando estás buscando algo.
El mundo exterior no puede traerte más que miseria. Tenemos que aprender esta
lección de la manera difícil, lamentablemente.
Aquí hay otro ejemplo: Una persona que quiere casarse, que quiere una pareja.
Se pone a buscar y no está contento hasta que encuentre la pareja adecuada. Va
de una persona a otra, de una persona a otra. Entonces, finalmente, va al bar
adecuado y encuentra a la persona adecuada y dice: "Esta es la chica que quiero
o este es el chico que quiero". Y piensa que es feliz. Una vez que has dejado de
pensar y de conseguir y de buscar de nuevo la mente regresa al corazón. Cuando
la mente está de nuevo en el corazón automáticamente eres feliz. Pero piensas
que es porque has encontrado a la pareja adecuada.
Entonces, ¿cuánto tiempo dura esta felicidad?
Tu ego toma el control de nuevo y empiezas a pensar. Me pregunto si mi pareja
tiene un nuevo amigo, un nuevo novio, una nueva novia. Me estoy cansando de
él o ella, voy a ir en busca de otra persona. Se está haciendo aburrida la vida con
esa persona y eres miserable otra vez, hasta que vayas a buscar a alguien más.
Cuando encuentras otra persona, te sientes feliz por un momento, o por un día, o
por una semana, o por un mes, o por un año. Tu mente ha regresado de nuevo al
corazón. Esa es la única cosa que te hace feliz, porque la felicidad no se puede
encontrar en el mundo. Porque el mundo no es lo que crees que es. El mundo no
es real por sí mismo, pero Brahman es real. Brahman es el mundo. El mundo
sólo es real cuando te das cuenta de que el mundo es Brahman. Brahman es la
consciencia.
¿Cómo es esto?
Es como una pizarra. Imagine la pizarra como la consciencia. Puedes dibujar
imágenes en la pizarra. Imágenes de galaxias, de pirámides, de estrellas, de
gusanos, de personas. ¿Son los dibujos reales? Los dibujos sólo son tan reales
como la pizarra, ya que sin la pizarra no podrías tener los dibujos. Así que los
dibujos representan el universo. La pizarra representa la consciencia. A
continuación, borras todos los dibujos y dibujas un bebé. Borras el bebé, y
dibujas un niño crecer como una persona joven. Borras al joven y dibujas una
persona joven que crece hasta sus cincuenta y sesenta años. Luego borras eso y
dibujas otra persona moribunda, la misma persona.
Pero, ¿qué ha pasado con la pizarra todo este tiempo?
Nada, la pizarra sigue siendo la misma. El universo cambia, la gente cambia.
Uno nace, crece, muere, pero la consciencia es siempre la misma. El problema es
la identificación errónea. Estamos identificándonos con las imágenes, con el
mundo, con la creación. No nos identificamos con la consciencia. Cuando te
identificas con la consciencia, la creación se convierte en una película (imágenes
en movimiento). Viene y se va, pero no reaccionas. No reaccionas a las cosas
buenas y no reaccionas a las cosas malas. Ambas son dos caras de la misma
moneda y ambas son impostoras, ilusiones. Es como un sueño.
Me puedes decir a mí, "Robert esto parece ridículo, ¿cómo puede ser el mundo
como un sueño?"
Bueno, piensa en ello de esta manera. Cuando sueñas. Cuando estás soñando,
¿no proyectas todo el universo en ese sueño? En ese sueño tienes una estrella,
tienes una galaxia, tienes una luna, tienes un sol, tiene casas, tienes gente, tienes
océanos, lo tienes todo en el sueño. ¿De dónde viene?
Es increíble cómo tu mente inconscientemente cuando estás soñando puede
manifestar todas esas cosas. Y también tú mismo estás en el sueño. Te ves en el
sueño como a un bebé. Vas creciendo, te vas al ejército, entras en guerra, quedas
herido, vuelves a casa en una silla de ruedas y luego te casas, tienes hijos. Todo
esto está ocurriendo en el sueño. Entonces, un día hay un terremoto. Los
edificios se caen, el suelo se abre y se traga a la gente y estás gritando y luego
me ves. Yo estoy muy tranquilo y digo: "No te preocupes amigo, es sólo un
sueño". Pero me miras como si estuviera loco. Y dices: "¿De qué estás hablando,
no ves lo que está pasando, la tierra se ha abierto y se está tragando a la gente y
me estás diciendo que esto es un sueño? ¡Debes estar mal de la cabeza!" Y yo te
digo, "Amigo ten calma, es sólo un sueño", pero no me crees. Entonces la tierra
se abre donde tú estás y te empieza a tragar y entonces sucede algo curioso. ¡Te
despiertas!
¿Qué pasó con todos mis problemas? ¿Qué pasó con mi cuerpo mutilado? ¿Qué
pasó con el terremoto?
Has despertado. Ya no es un sueño. Ahora estoy sentado aquí diciéndote que tu
vida es como un sueño y que no te preocupes, no tengas miedo. Sino que estés
tranquilo y sepas que yo soy Dios. Que comprendas que eres consciencia. Que
eres la conciencia pura. Que eres la realidad absoluta, que eres el Parabrahman,
que eres sat-chit-ananda, pero no me crees. Crees que eres mortal. Te identificas
con tu consciencia del cuerpo. Te identificas con los acontecimientos de este
mundo. Y tu mente siempre está maquinando, siempre planeando, siempre
queriendo ser más grande de lo que eres. Pensando que algo está mal y que vas a
corregirlo. Tienes arrogancia y beligerancia. Porque no crees en tu verdadera
naturaleza y esto es debido otra vez a que tu mente ha salido al mundo en lugar
de dejar que tu mente repose en tu corazón.
Aquí hay otro ejemplo: Imagina que eres un hombre que va por el sol. Y en el
sol hay 60 grados. Ahora el sol y el calor representan la mente que sale al
mundo. Te empiezas a abrasar, ves una sombra de un árbol. Corres debajo de la
sombra del árbol y te sientes cómodo, relajado y en paz y feliz. Pero después de
un tiempo te olvidas de eso y quiere un poco más de sol. Así que sales al sol. Y
te estás abrasando y sudando de nuevo. Esto es equivalente a que te has
establecido en el mundo y has quedado atrapado por los acontecimientos del
mundo. Atrapado en tus problemas personales, creyendo que tu vida es
importante como es. Pero luego ves la sombra de un árbol de nuevo y recuerdas
lo bien que te sentías, así que vas de nuevo a la sombra del árbol y te sientas
debajo de él y te sientes refrescado de nuevo, fresco y tranquilo y feliz. Pero sólo
un tonto y un imbécil volvería hacia al sol a quemarse y luego volver a la sombra
y estar en calma. Y luego salir al sol y quemarse. Sólo un tonto o un loco haría
eso. El sabio se quedaría bajo el árbol y estaría tranquilo y fresco.
Ahora echemos un vistazo a tu vida. ¿Cuántos problemas cree que tienes? ¿Crees
que algo está mal en tu vida porque quieres más de algo que no estás
consiguiendo? La única razón por la que crees que tienes un problema es porque
el mundo no está cambiando de la forma que tú quieres. Es la identificación
errónea. Tienes que comenzar identificándote con la consciencia, con la realidad
absoluta y no con tus asuntos cotidianos. Entonces, ¿cómo alcanzas la felicidad?
¿Cómo puedes hacer que tu mente no salga?
Sencillo. No reacciones a nada. No pienses más allá de tu nariz. No permitas que
tus pensamientos te atrapen y te digan nada. Incluso si parecen correctos.
Cuando veas una situación, buena o mala, no reacciones. Si ganas la lotería y
ganas cuarenta millones de dólares, no reacciones. Te darás cuenta que traerá sus
propios efectos. Vivimos en un mundo de dualidad. Por cada algo bueno hay
algo malo. Por cada algo malo hay algo bueno. Por algo que sube hay algo que
baja. Así es como funciona el mundo. Si llegas a un extremo que llamas bueno,
tendrás que experimentar el equivalente que es malo, que llamas malo. En
realidad no existe lo bueno ni lo malo. Pero tu mente lo hace así.
Así que el primer paso es no reaccionar, te conviertes en el testigo del despliegue
del mundo. Te das cuenta de que todo es el Ser y yo soy eso. Eres testigo de todo
en el mundo, pero no te involucras. Cuando digo que no te involucras no me
refiero simplemente a quedarte en casa y sentarte en la bañera y no hacer nada.
Me refiero a que tu cuerpo ha venido a esta tierra para hacer algo. Y tu cuerpo
está bajo sus propias leyes del karma. Pero ¿para quién existe el karma, para ti o
para tu cuerpo? Sólo para tu cuerpo. Por lo tanto, si te identificas con tu cuerpo
sufres. Si te identificas con tu Ser, que es la consciencia, siempre eres feliz.
Entonces, si eso se te hace difícil, practicas atma-vichara, la auto-indagación.
Cuando tu mente empieza a pensar, pensar, pensar, pensar, pensar en el bien y el
mal, sólo tienes que hacer la pregunta, "¿A quién vienen estos pensamientos?"
No contestas, simplemente te planteas la pregunta a ti mismo. Todo sucede
dentro de ti mismo. "¿A quién vienen estos pensamientos?" La respuesta
eventualmente te llegará. "Estos pensamientos vienen a mí. Yo los pienso. ¿Yo
los pienso? ¿Yo? ¿Quién es este yo? Bien, ¿cuál es la fuente del yo?" Te aferras
al yo, pero no te concentras en el yo, te concentras en la fuente. "Bien, ¿cuál es la
fuente del yo" Porque parece que todos mis problemas están adheridos al yo.
Porque yo digo: "Yo me siento mal. Yo me siento molesto. Yo me siento
enojado. Yo me siento engañado. Yo me siento emocional", o incluso "yo me
siento bien. Yo me siento feliz", esa es la felicidad humana. Te sientes feliz
porque alguien te dio algo que te gusta o alguien hizo algo para ti. Eso es tan
malo como sentirse deprimido. Yo siento esto y yo siento aquello, yo siento que
soy un Jñani, yo siento que no soy un Jñani, yo siento todo tipo de cosas. Pero
siempre hay yo, yo, yo.
Si investigas descubrirás que todo está adherido al yo. Y si te deshaces del yo,
todos tus problemas, todo el mundo, todo el universo, Dios y todo lo relacionado
con él, desaparecerá. Y la fuente será tu verdadero Ser que es consciencia pura,
la unidad final, el nirvana, vacuidad. Este es tu verdadero Ser. Y verás el mundo
como tu Ser.
Seguirás viendo el mundo, pero lo verás de manera diferente. Nada volverá a
molestarte otra vez. Porque te darás cuenta de que el mundo es tu Ser. ¿Cómo
puedes estar molesto con tu Ser? Te has convertido en una encarnación del amor
divino, la felicidad, la inteligencia pura, la conciencia última,sat-chit-
ananda, Parabrahman, que es omnipresencia. Entonces, ¿cómo puedes estar
enojado o molesto por cualquier cosa si tú eres la consciencia pura?
Simplemente no puedes. ¿Ves lo que estoy diciendo?
Si aprendes a identificarte con la consciencia, siempre serás feliz. Si sigues
identificándote con las condiciones del mundo o con tu cuerpo o tu mente, serás
miserable y tendrá rachas cortas de felicidad, cuando las cosas salen como
quieres. Pero entonces no confiarás en la gente. Vas a sospechar de los motivos
de todo el mundo y sentirás que algo va mal. Si quieres saber si eres unJñani o
no, pregúntate: "¿Cuándo fue la última vez que vi algo mal? ¿Cuándo fue la
última vez que algo no estaba bien, cuando tuve un mal pensamiento, cuando
creía que alguien me estaba haciendo algo, o cuando me enfadé?", y esto te dará
una buena tendencia de donde vienes.
Lo que ves en ti mismo, lo ves en todos los demás. Si estás auto-realizado,
entonces sabes que tu Ser es omnipresente y sólo puedes ver amor, paz, armonía
y felicidad en todo el mundo. La elección es tuya. La única libertad que tienes en
este planeta, en este universo, es tomar la decisión de ir hacia adentro y no
reaccionar ante cualquier condición.
Todo lo demás acerca de ti está predestinado. Todo lo demás acerca de ti
es prarabdha karma. Incluso cuando levanto mi mano así, es kármico. Pero,
¿qué tengo yo que ver con mi mano? Yo no soy mi mano, no soy mi cuerpo, no
soy mi mente, yo-soy lo que yo-soy. La conciencia absoluta, la inteligencia pura,
la realidad absoluta, el Parabrahman, el nirvana. Yo soy ilimitado, yo soy
innacido, yo soy inmortal. El agua no puede ahogarme y el fuego no puede
quemarme. Esa es mi verdadera naturaleza. Encuentra tu verdadera naturaleza
amigo mio y siempre serás feliz. Om shanti.

Robert Adams, 22 noviembre 1990 (Transcripción 27)

Lidiando con los problemas


Robert: (...) Yo os doy la bienvenida de todo corazón. Daros cuenta de lo que he
dicho. "Yo os doy la bienvenida". No he dicho mi cuerpo os da la bienvenida.
(Risas) He dicho: "yo os doy la bienvenida". Cada vez que utilizo el pronombre
"yo", siempre me refiero a la consciencia. Así que mi yo es el mismo que vuestro
yo. Sólo hay un yo. Sólo hay una persona. Sólo hay conciencia absoluta. Ese yo
es consciencia. Ese yo es vosotros y yo. Así que cuando digo, "yo os doy la
bienvenida", me refiero a todos nosotros, como "yo". Sin embargo, el cuerpo no
tiene nada que ver con eso. Mientras estemos atrapados en el fenómeno del
cuerpo-mente, entenderemos que "yo" como persona os da la bienvenida. Pero
"yo" como persona no tiene nada que ver con vosotros en absoluto. Sólo "yo" es
la consciencia. Es nada menos que el Sí mismo. Eso que es llamado la unidad
final.
He recibido algunas llamadas telefónicas de algunos de vosotros la semana
pasada sobre una lección que tuvimos el domingo. Ellos todavía no pueden
entender la forma de resolver sus problemas. Y eso es por lo general de lo que
tratan mis llamadas telefónicas de la gente. Todo el mundo parece tener un
problema. Ya se trate de la depresión o la soledad, de la carencia o limitación, de
una enfermedad. Siempre hay un problema.
Y quieren saber cómo resolver el problema. Sólo hay una manera de resolver el
problema para que nunca regrese y no está en el nivel del problema. Está en ir
por encima del problema, en ignorar el problema y darse cuenta de quién es el
que tiene el problema.
Piense en su problema, si tiene alguno. Usted dice: "Yo tengo un problema". El
error que usted está cometiendo es que está identificando el yo con su cuerpo y
su mente. Entonces ese es el único problema que tiene. Todavía cree que usted es
el problema o el cuerpo, o el hacedor o la mente. Ese es el único problema que
tiene, no hay otro problema.
Por lo tanto, si el problema del yo está resuelto, cualquier otro problema está
resuelto también. Y la gente no puede entender esto. Pero piense en ello si
quiere. Cada vez que tenga un problema de cualquier tipo, sea lo que sea, ¿quién
dice usted que tiene el problema? Usted dice: "Yo tengo un problema". Se está
refiriendo a su cuerpo, ¿no es así. Se está refiriendo a la mente. Pero si puede
contenerse y decir: "¿Quién es este yo, que piensa que tiene un problema?" Se
dará cuenta de que yo nunca ha tenido un problema. El cuerpo parece tener un
problema. Sólo que usted no es su cuerpo. Usted no tiene absolutamente nada
que ver con su cuerpo. Trate de recordar esto todo el tiempo.
Su cuerpo está bajo la ley del karma. No hay karma, no hay cuerpo. Pero siempre
y cuando usted cree que tiene un problema, es porque cree que es el cuerpo. Por
lo tanto, hay que trabajar desde ese punto. Y darse cuenta de que mi cuerpo está
bajo sus propias leyes y reglas del karma, no tiene absolutamente nada que ver
conmigo, soy totalmente libre. Cuando lo mira de esta manera se convierte en el
testigo de su cuerpo. Se convierte en el testigo de sus pensamientos. Ocurre por
sí mismo. Usted no dice: "Yo soy el testigo". Usted dice: "El testigo está
observando mi cuerpo. Tiene que haber un "yo" para observar, ¿de dónde viene
ese yo? ¿Cuál es la fuente de ese yo?" Indague.
Pero si se utiliza el otro método, digamos por ejemplo, alguien que le está
demandando en los tribunales. Así que usted dice, "Tengo un problema porque
alguien me está demandando". Si usted responde físicamente y se preocupa y
tiene miedo y cree que algo está mal, entonces puede ganar el juicio o perderlo.
Pero haga lo que haga, no se ha alzado por encima del problema. Lo que
significa que va a tener que repetirlo una y otra vez hasta que llegue al punto en
el que no reaccione a la condición.
Ahora, ¿qué quiero decir con no reaccionar. ¿Usted ignora la citación para acudir
a los tribunales? No, no lo hace. (risas de estudiantes) Usted hace lo que tiene
que hacer. Cuando va al juzgado, pero se da cuenta de, "¿Quién va al juzgado?
Mi cuerpo. Mi cuerpo va al juzgado, pero ¿quién es mi cuerpo? No hay cuerpo.
No hay juzgado. Todo es una ilusión. Lo es, de verdad". (risas de estudiantes) Y
luego, realmente, si se mira de esa manera, algo bueno sucederá. (más risas) Por
extraño que pueda parecer usted va a superar y trascender esa situación. Pero si
no lo hace, si usted reacciona como todo el mundo lo hace, con miedo, y dice:
"Yo no soy culpable. Yo no lo hice". Entonces tiene un problema. Va a tener que
repetir esa condición una y otra vez, como he mencionado antes, hasta que sea
capaz de darse cuenta de que nada le ha ocurrido nunca al yo. El yo es libre. El
yo siempre ha sido libre.
Ahora póngase en la otra posición. Digamos que alguien le roba algo a usted y
usted le demanda en los tribunales. Esta vez usted es el demandante. De nuevo,
si usted se baja a sí mismo a esa posición puede ganar el caso y obtener un fallo.
Pero ahí no termina la condición para usted kármicamente. Eso significa
kármicamente que su cuerpo va a pasar por ello una y otra vez y otra vez. Si
comprueba los registros del juzgado va a encontrar algo muy interesante. Va a
encontrar que las personas que demandan y los que son demandados, vienen al
juzgado una y otra vez. Siempre están en algún tipo de problema, siempre están
demandando y siempre están siendo demandados. Es la misma gente. (Risas)
Son las mismas personas que dan vueltas y vueltas y vueltas. Están en una noria
y nunca se bajan.
Lo mismo ocurre con un médico o dentista. Si observa los registros médicos y
los registros de los dentistas, es la misma gente la que vuelve todo el tiempo. De
vez en cuando consiguen un nuevo paciente. Pero una vez que se engancha con
médicos y dentistas siempre regresa una y otra vez y otra vez. Se aseguran de
que usted lo haga. ¿Alguna vez ha ido a un dentista cuando no han encontrado
nada malo en usted? Siempre hay un empaste que necesita. Y si usted no tiene
uno le harán uno. (risas de estudiantes) Porque así es como ganan su dinero.
Lo que estoy tratando de decir es que no se quede atascado en ese nivel. Elévese
en consciencia. Pregúntese a sí mismo: "¿Quién está pasando por todo esto? Yo
soy. ¿Quién es yo? ¿Soy mi cuerpo? ¿Soy mi mente?" Indague. ¿Quién es usted
en realidad? Cuando viene la realización de que usted no es su cuerpo todo se
resuelve de una manera amigable para todos los interesados.
¿Por qué? Debido al hecho de que la consciencia es armonía y felicidad. Si usted
se convierte en consciencia, sólo puede experimentar armonía y felicidad. Y eso
incluye a su cuerpo también, por el hecho de que usted no tiene cuerpo. Así que
lo que aparece como un cuerpo se vuelve armonioso y feliz para usted. Para otras
personas usted puede parecer como si estuviera muriendo. Pero en lo que a usted
respecta no hay nadie allí para morir. No hay nadie que tenga un problema. Esto
es algo práctico con lo que puede trabajar.
La realización de nuevo es que todo está unido al yo. Todo, el palacio de justicia,
el demandante, el demandado, la citación, los médicos y los dentistas. Todo esto
es parte del yo. Por tanto, no trate de cambiar las cosas con los efectos. Vaya a la
causa y pregúntese, "¿Por qué estoy pasando por todo esto?" Y la respuesta será:
"Porque eres un idiota". (risas de estudiantes) "Usted no acepta al yo". (más
risas) Así que tiene que pasar por esto una y otra vez y otra vez y otra vez hasta
que lo haga. Y eso es lo que pasa. Usted tiene una experiencia tras otra y está
identificando su yo con la condición, ¿no es así? Y usted dice, "Yo estoy
pasando por esta condición. Estoy experimentando esto". Pero eso no es cierto,
eso es una identificación falsa. Yo, soy aparte de los fenómenos del cuerpo. Mi
cuerpo no escucha al yo.
Recuerde que su cuerpo está bajo sus propias leyes. Su cuerpo hace lo que le
gusta. ¿Le pide su permiso para hacer algo? Por supuesto que no. Cuando usted
tiene que ir al baño ¿pregunta el cuerpo al "yo", puedo ir al baño? El cuerpo te
hace sentir que tienes que ir al baño. Cuando agarra un resfriado, ¿le pide
permiso el cuerpo al "yo" para coger un resfriado? Por supuesto que no. Se
resfría. Pero el error ha sido que usted ha identificado al "yo" con el cuerpo.
Ahora ya sabe que el "yo" no es el cuerpo, el yo es la consciencia, el yo es el
Parabrahman, el yo es la unidad final, el yo es Sat-Chit-Ananda y esta es su
verdadera naturaleza.

Robert Adams, 22 noviembre 1990 (Transcripción 26)

La Ley de Causa y Efecto


Robert: ¿Hay alguien aquí que venga por primera vez? Bienvenidos. Espero que
lo que diga no os escandalice, porque digo cosas raras. (Risas).
He tenido una interesante visión esta mañana. En esa visión me vi a mí mismo en
una hermosa sala esmeralda, y en la sala entró el Presidente Bush (los
estudiantes se ríen) y Saddam Hussein (más risas) y Shamir de Israel y otras dos
personas que no reconocía. Gorbachov estaba allí también. Y todos se sentaron
alrededor de una mesa redonda y se quedaron mirándose el uno al otro. Así que
fui hacia el estéreo y empecé a poner un poco de música africana. Al principio
ellos sonreían, y luego comenzaron a golpear sus dedos sobre el escritorio y en
poco tiempo se estaban moviendo con el ritmo. Y luego se levantaron y
comenzaron a bailar. Y todos se abrazaban y hablaban de paz. Y se dieron cuenta
de lo estúpido que era odiarse unos a otros como lo hacían. Decidieron quitar
todas las líneas fronterizas y hacer del mundo, un mundo unido. Y entonces abrí
los ojos. Sea lo que fuere, era interesante.
Alguien me pidió que hablara sobre "La ley de causa y efecto". En realidad,
nunca hablamos de estas cosas porque pertenecen a una escala relativa.
Hablamos de la realidad absoluta. La unidad última. Pero aun así, si somos
conscientes de que somos el cuerpo y la mente, caemos bajo las leyes del karma,
o de causa y efecto. Por lo tanto voy a hablar brevemente acerca de estas cosas,
ya que ayuda.
La causa y efecto existen debido al tiempo y al espacio. Si no hubiera tiempo y
espacio, no habría causa y efecto. En realidad no existe el tiempo y el espacio y
no hay causa y efecto. Pero en el mundo relativo existen. La causa y efecto es
otro nombre para la ley de retribución —lo que siembras cosecharás— o la ley
del karma. Y mientras estás bajo esa ley, tienes que tratar con el Dios de esa ley.
Ese Dios se llama Ishvara en hindú, Jehová en la religión hebrea, Alá en la
religión mahometana, y por muchos otros nombres.
Esos dioses existen siempre y cuando creas que eres el fenómeno cuerpo-mente.
Y lo mismo ocurre con la causa y efecto. Para cada acción hay una reacción igual
y opuesta. Esa es la ley de la física. Es lo mismo que la ley de causa y efecto.
Todo lo que haces tiene una consecuencia, no hay escape de ella. A menos que te
gires hacia dentro y ya no reacciones a nada. Entonces trasciendes la ley y eres
libre. Pero mientras seamos todavía conscientes del cuerpo, estamos bajo esa ley.
Así es como funciona. Si quieres cultivar naranjas y no sabes nada acerca de
semillas, podrías tomar una semilla de un limón, sembrarlo en el suelo y esperar
a que crezca un naranjo. La causa es la siembra de la semilla de limón y el
efecto, el árbol limonero. La semilla se siembra en la tierra. La tierra es tu mente
y las semillas son tus pensamientos. Y el efecto es el resultado que se obtiene de
la siembra de semillas. Así que uno siembra una semilla de limón y crece un
limonero. Pero luego te pones a llorar y gritas: "Yo quería naranjas", y dices:
"Exijo naranjas". Y coges una rabieta, te pones histérico. A nadie le importa.
Sembraste las semillas y esto es lo que estás recibiendo como resultado, limones.
Por supuesto, siempre puedes hacer limonada, pero querías naranjas. Entonces,
¿por qué sembraste una semilla de limón? No lo sabes. Quizás sembraste una
semilla de limón en una vida anterior. Creaste la causa en ese momento. Y el
efecto vuelve ahora a ti después de muchas vidas, no como un naranjo, sino
como un limonero. Y aún gritarías, "¿Por qué planté semillas de limón, si yo
quería naranjas en su lugar?" Lo mismo ocurre cuando vemos cosas que no
entendemos. Por ejemplo, cuando Mahatma Gandhi murió, le dispararon, ¿por
qué un hombre tan honorable como él recibiría un disparo? Las últimas palabras
que dijo a su atacante fueron: "Te perdono y te doy las gracias hijo mío". Porque
se daba cuenta de que en alguna otra vida había puesto en marcha la causa. Y
este era el efecto que él recibía. Esto es lo que se llama "Karma Retardado".
Luego está el karma instantáneo. Como cuando pisas el borde de un rastrillo.
Cuando pisas un rastrillo, ¿qué sucede? Te golpea en la cabeza. Eso se llama
karma instantáneo. ¿Quién se hace cargo de este karma? El Dios del karma es
Ishvara, Alá, Jehová. Él es quien distribuye el karma que vas a experimentar en
cada vida.
Tomemos otro ejemplo. Henry me invita a su casa. Entro en su casa y me voy al
frigorífico, y digo: "¿Qué hay para comer?" Y le como todo lo que tiene en la
casa. Entonces le digo a Henry ¿me prestas tu coche? Y Henry que es un buen
chico me dice, "claro". Así que tomo prestado el coche y destrozo su coche. Le
rompo los faros, el parabrisas y lo vuelvo a aparcar como si nada hubiera pasado.
Y Henry que es un buen chico, no dice nada. Entonces le digo: "Henry ¿me
puedes prestar quinientos dólares?" Así que Henry que es un buen chico dice:
"claro". Y yo sin esperar nunca devolvérselo, tomo el dinero. Ahora, ¿qué
sucede?
Al no reaccionar, Henry se convierte en neutral. Cuando eres neutral, no
acumulas karma de nuevo. Has terminado con esa parte de tu vida. Cuando
reaccionas acumulas karma. ¿Qué me sucederá? Tendré que experimentar el
efecto en algún momento, de alguna manera, de lo que le he hecho a Henry.
Tiene que volver a mí de alguna manera. Tal vez no en esta vida, pero volverá,
no hay escape. Por eso, cuando vemos ciertas cosas en la vida que no
entendemos, no debemos juzgar, porque todo está desarrollándose como se
supone que debe hacerlo. Todo está bien y todo se desarrolla como debe.
Otro ejemplo. La gente va en busca de un Satguru, un maestro. Ellos van a todas
las personas que pueden encontrar. ¿Y qué es lo que hacen? Tratan de aprender
todo lo que pueden. Maman del Satguru hasta dejarlo seco. Tratan de absorber
todo su conocimiento. Pero ¿le dan sus corazones? ¿Se entregan a él? ¿Cuidan de
él? ¿Hacen algo por él? La mayoría de los occidentales no. Ellos sólo vienen a
tomar, pero no a dar de sí mismos o cualquier otra cosa. Y cuando han escuchado
lo suficiente se van a alguien más y hacen las mismas cosas. Así veinte años
pasan, y luego se preguntan por qué no han hecho ningún progreso. La vida es
algo recíproco. Ambas partes tienen que dar y luego se funden en una. Pero si
una parte da y la otra parte toma caen bajo la ley de causa y efecto. Y consiguen
exactamente lo que dan.
Aquí está otro ejemplo. Decidí que mañana voy a robar el Security Pacific Bank.
Así que llega mañana y escribo una nota y la nota dice: "Tengo 25 granadas de
mano, un bazoka y una ametralladora en mi bolsillo, denme inmediatamente
quinientos mil dólares o vuelo el banco". Lógicamente quien lee la nota está
asustado, y me da los quinientos mil dólares. Y me alejo sin problemas, nadie me
atrapa. Voy a Canadá. Pasan diez años. Entro en los negocios y tengo éxito, pero
luego algo sucede y los recaudadores de impuestos vienen tras de mí. Hay un
gravamen de impuestos de todos mis tratos con mi negocio y les debo quinientos
mil dólares, que ellos recuperan de mí. Me voy a la quiebra y estoy de vuelta
donde empecé.
¿Veis cómo todo se desarrolla? No hay errores. La ley se cumple. La única
manera de escapar de esa ley es no reaccionar a cualquier cosa que viene a ti.
Porque todo lo que te sucede es de naturaleza kármica. Si reaccionas, tú mismo
estás creando más karma y estás acumulando más karma. Si te das cuenta de que
no eres el fenómeno cuerpo-mente, llegas a ser totalmente libre y absuelto y
emancipado. Y ya no hay más un ir y venir para ti. Te vuelves totalmente libre.
Básicamente, así es como funciona. ¿Alguna pregunta sobre esto?
SD: Tengo una pregunta, tal vez podría darnos algunos consejos sobre cómo no
reaccionar, puesto que parece tan difícil.
R: Es muy sencillo, cada vez que te enfrentas a un reto o a un problema, actúa
pero no reacciones. ¿Cuál es la diferencia? Cuando actúas eres espontáneo.
Haces lo que hay que hacer, y se acabó. Cuando actúas planeas deliberadamente
lo que vas a hacer. Cuando reaccionas los pensamientos tienen que venir a ti. Y
los pensamientos tienen miedo, ira, celos, cólera, frustración, venganza, lo que
sea y luego reaccionas. Pero cuando actúas no hay pensamiento. Simplemente lo
haces y se acaba y sigues con tu vida. Esa es básicamente la diferencia.
SD: Entonces ¿qué pasa con las emociones, quiero decir, reaccionamos a las
emociones?
R: Es lo mismo. Tu mente no conoce la diferencia entre un pensamiento y una
acción. Tú sí. Así que cuando estás planeando matar a alguien, tu mente cree que
ya has actuado y lo has hecho, incluso si nunca lo llevas a cabo. Y eso acumula
más karma para ti. Los pensamientos son cosas.
Por ejemplo, la mente no conoce la diferencia entre un cáncer y un resfriado.
Pero tú crees que el cáncer es mortal y un resfriado se pasa rápido. Así que si
coges un resfriado, el sistema hará que pase rápido. Pero si tienes un cáncer, el
sistema considera que es como la muerte. Por lo tanto viene el miedo, viene la
preocupación y finalmente mueres. Pero tú has puesto en marcha la causa por tu
creencia, así es como funciona. Así que los pensamientos y las acciones son lo
mismo. No hay diferencia.
La idea es liberar tu mente de los pensamientos. No pensar más allá de tu nariz.
Date cuenta cada vez que piensas, y pregúntate, "¿A quién vienen estos
pensamientos? ¿Quién piensa estos pensamientos? ¿A quién vienen?" Y te darás
cuenta de que vienen a mí. Yo pienso estos pensamientos. Todo está conectado
al yo. Todos tus pensamientos están conectados al yo. Deshazte del yo y todos
tus problemas se irán con él. Sigue al yo hasta su culminación. Concéntrate en la
fuente del yo. Y descubrirás que el yo no existe, y serás libre.
SD: ¿Ha dicho que descubrirás que el yo no existe?
R: El yo no existe.
SD: ¿No existe?
R: Eso es. El yo te conduce a la nada, a la libertad, a la liberación. Siempre y
cuando tengas un sentido del yo, tienes problemas. Porque siempre dices, "estoy
enfermo, soy pobre, soy feliz, soy infeliz," y así sucesivamente. Y estás viviendo
en el mundo de la dualidad. Así que cuando sigues al yo, todos los conceptos
desaparecen con el yo y no queda nadie que piense. Finalmente eres libre.
También deberías preguntarte, "¿Para quién es el karma? ¿Quién tiene que
experimentar karma? ¿Quién tiene que experimentar la causa y el efecto?"
Pronto te darás cuenta de que esto es sólo para tu ego, no para ti. Tú eres libre y
no tienes nada que ver con eso. Al trascender el ego, el karma se va. Y te vuelves
totalmente libre.
SD: ¿Quién es el tú que se dirige al yo?
R: Tú mismo. Tu Ser.
SD: ¿Y eso no es lo mismo que yo?
R: Lo mismo, sí. Yo, mí, todo es lo mismo. Si te preguntas, "¿A quién viene el
karma?" Y luego dices: "A mí". Aférrate al mí, como cuando te agarras a una
cuerda, y baja hasta el final de la cuerda. Cuando llegas al final de la cuerda, no
hay nada. Así que cuando llegas al final del mí, existe la realidad. Y la realidad
se encarga por sí sola. Así que no estamos en busca de la realidad, no estamos
buscando la realidad, estamos simplemente tratando de dejar de lado las otras
cosas. En la medida en que dejas de lado las otras cosas. En esa medida la
realidad viene por sí sola. Y serás libre.
La semana pasada, creo que fue el jueves, vi que Nate estaba aquí. Declaró que
había estado meditando durante veinte años y nada había sucedido. Ha visto a
treinta y cinco maestros o más. Y aún así nada ha sucedido. Le dije que esperara
y siguiera adelante, no le gustaba eso. Así que cuando me fui a casa abrí un libro
de Ramana Maharshi (1) justo por esa página de la que estamos hablando. Mary,
¿te gustaría leer?
Mary: Claro.
R: Comienza aquí, hasta aquí. Sáltate esto, lee esto hasta aquí. Sáltate esta
parte... Ahora escuchad esto cuidadosamente.
Mary comienza a leer:
Un visitante preguntó a Bhagavan qué podía hacer para perfeccionar su atman.
Bhagavan: ¿Qué entiendes por atman y por perfeccionar?
Visitante: No lo sé. Precisamente por eso estoy aquí.
Bhagavan: El Ser o atman es siempre tal como es. No puede ser alcanzado ni
mejorado. Lo único necesario es desembarazarse de la creencia de que el no-ser
es el Ser, y de que lo irreal es lo Real. Cuando dejamos de identificar el cuerpo
con nosotros mismos, lo que queda es el propio Ser.
Visitante: ¿Pero cómo podemos librarnos de esa creencia? ¿Venir aquí y
exponer nuestras dudas no puede ayudarnos en el proceso?
Bhagavan: Siempre hacemos preguntas sobre las cosas que ignoramos, pero esas
preguntas no pueden tener fin hasta que no sepamos quién es el que las hace.
Aunque las cosas sobre las que hacemos las preguntas, son desconocidas para
nosotros, no podemos tener dudas de que existe el que hace esas preguntas, y
cuando te preguntas "¿Quién es el que pregunta?", todas tus dudas se desvanecen
al momento.
Visitante: Lo que yo quiero saber es si el satsang (2) es necesario y si venir aquí
puede servirme de ayuda o no me va a servir de nada.
Bhagavan: Primero tienes que saber qué es satsang. Significa asociarse con sat o
la Realidad. El que conoce o ha realizado sat, también es considerado como sat.
Tal asociación con sat o con uno que ha realizado sat es absolutamente necesaria
para todos nosotros. Shankara decía (Bhagavan aquí cita el verso sánscrito) "Que
en los tres mundos no hay mejor barca que el satsang para cruzar con seguridad
al otro lado del océano de los nacimientos y las muertes."
Esta mañana, un visitante llamado S. P. Tahal, planteó las siguientes preguntas:
Sr. Tahal: He practicado sadhana durante cerca de 20 años y no consigo ver
ningún progreso. ¿Qué puedo hacer?
Bhagavan: Quizás pueda indicarte algo si me dices a qué sadhana te refieres.
Sr. Tahal: Desde las 5 de la tarde, todos los días, me concentro en el
pensamiento de que sólo el Ser es real y lo demás irreal. Aunque llevo haciendo
esto casi veinte años, no consigo concentrarme en ello más de dos o tres
minutos, sin que mi mente se distraiga.
Bhagavan: La única vía para lograr el éxito es retrotraer a la mente cada vez que
intenta ir hacia el exterior y fijarla en el Ser. No hay necesidad de meditación o
mantras o japa o dhyana, ni nada por el estilo, porque ésta es nuestra naturaleza
real. Lo único que se necesita es abandonar el pensamiento de los objetos
distintos al Ser. La meditación no es tanto pensar en el Ser, sino abandonar los
pensamientos sobre el no-ser. Cuando tú te desembarazas del pensamiento de los
objetos exteriores e impides que tu mente huya hacia el exterior y la introviertes
en tu interior y la fijas en el Ser, lo único que hay es el Ser.
Sr. Tahal: ¿Qué debo hacer para vencer la atracción de los pensamientos y los
deseos? ¿Cómo puedo organizar mi vida de modo que pueda controlar mis
pensamientos?
Bhagavan: Cuanto más te concentres en el Ser, más te asaltarán otros
pensamientos diferentes. La mente no es más que ese manojo de pensamientos y
el pensamiento del yo es la raíz de todo el manojo. Cuando ves lo que es ese yo y
de dónde procede, todos los pensamientos se fundirán en el Ser. Organizar tu
vida, es decir, hacer todo a una hora precisa, bañarse, hacer japa o mantras,
practicar ritos religiosos, etc…, todo eso es para la gente que no se siente atraída
por la indagación del Ser o que no es capaz de realizarla. Pero para los que
pueden practicar este método, son innecesarias todas las reglas o disciplinas.
Robert: Gracias Mary. Por eso siempre digo, yo no doy conferencias, no doy
discursos, preferiría sentarme en silencio que tener que hablar. Porque el hablar
no te lleva a ninguna parte. Ya lo sabéis, me escucháis esta noche, y cuando
llegáis a casa os olvidáis de todo. Y luego echáis una ojeada a una de las revistas
y veis el anuncio de un nuevo maestro y diréis: "Vamos a escucharlo". Y esto
continuará siempre. Tienes que ponerte manos a la obra. Tienes que tomar la
decisión de que no tienes que o que estás cansado de jugar los juegos de la
mente, saltando de enseñanza en enseñanza, de libro en libro y vivir tu misma
vieja vida para revertir todo el procedimiento. Deja de leer, deja de correr de
maestro a maestro y serénate haciendo el trabajo de auto-indagación. Entonces
rápidamente serás libre. De lo contrario seguirás vida tras vida tras vida
buscando, buscando, buscando y nunca llegas a ninguna parte. Pero si empiezas
a practicar la auto-indagación pronto comenzarán a llegar ciertos sentimientos de
que el mundo —las personas, los lugares y las cosas, el universo, Dios— es un
concepto de tu propia mente. Has creado a Dios a tu propia imagen. Y existe
para ti siempre y cuando creas que eres el fenómeno cuerpo-mente. Así que
manos a la obra y haz algo bueno por ti mismo.

Robert Adams, 11 noviembre 1990 (Transcripción 23)

Creencias y predeterminación
Robert: Qué bien estar de nuevo con ustedes, los días pasan muy rápido. Los
años pasan volando. Tu vida pasa volando. Antes de que te des cuenta estarás
fuera de tu cuerpo y ¿dónde estarás? ¿Dónde estarás? Esto está determinado por
lo que sabes. Si sabes quién eres, no estarás en ninguna parte. Si piensas que
sabes quién eres, estarás en alguna parte. A dónde vamos depende de nuestros
pensamientos. La mente es la misma, incluso después de la así llamada muerte.
Tus pensamientos determinan adónde vas.
Por ejemplo: Si crees en el cielo y el infierno. Si crees en el infierno más que en
el cielo, te encontrarás después de salir de tu cuerpo en una situación infernal.
Pero tú has creado esa situación. Nadie te envía allí. No hay nadie que te envíe a
ningún lugar. Tú creas el lugar al que vas por lo que sabes. Si crees que mereces
ir al cielo te encontrarás en un lugar celestial. Pero eso es sólo por un corto
tiempo. Entonces la ley del karma se hace cargo y te lleva donde se supone que
debes estar. Puedes encarnar en este planeta de nuevo. O puedes ir a un planeta
diferente.
Por lo tanto, la persona inteligente, no quiere ir a ninguna parte. La persona
inteligente nunca muere. Porque la persona inteligente nunca ha nacido. No hay
ningún lugar adónde ir y no hay nada que hacer. Simplemente te fundes en la
consciencia. Te conviertes en consciencia. Te conviertes en omnipresencia y
siempre eres feliz.
Por lo tanto, para un Jñani no hay nacimiento y no hay muerte. No hay un venir y
no hay un ir. No hay absolutamente nada. Pero la nada a la que me refiero se
llama consciencia-dicha. La nada a la que me refiero es, tú no pierdes tu
individualidad, tu individualidad se expande y te vuelves omnipresente.
Ahora puede que hagas la pregunta, "¿Cómo puede la individualidad de cada uno
expandirse de la misma manera? ¿Entonces habrá miles de millones de
individualidades?" ¡No! Sólo hay una individualidad y ésta es el Ser (Sí mismo).
Y ésta eres tú. Tú eres la realidad última. Pero ahora mismo con tu mente finita
es difícil que lo comprendas. Es por eso que tienes que entender que tú no eres tu
cuerpo-mente fenoménico. En cuanto te deshaces del concepto de cuerpo-mente,
eres libre.
Por lo tanto, trabaja en ti mismo. El sadhana espiritual que haces, es simplemente
despertar. Despertar al Ser, a la realidad una. En la realidad una puedes tener un
cuerpo o no tener un cuerpo, no hay diferencia. Pero incluso si tienes un cuerpo,
realmente no tienes un cuerpo. El cuerpo sólo aparece al no-Jñani. Parece como
si el Jñani tuviera un cuerpo. Parece como si el Jñani estuviera haciendo algo.
Pero el Jñani no hace nada. El Jñani está inmerso en la consciencia y se ha
convertido en el Ser, la realidad total, la inteligencia pura, la conciencia absoluta,
el sat-chit-ananda.
Muchas personas me hacen esta pregunta, así que lo que voy a hacer es haceros
la pregunta y la pregunta es la siguiente: "Si es cierto que todo está
predeterminado, es decir, cuando levanto mi brazo de esta manera, eso ha sido
predeterminado. Si esa es la verdad, ¿qué importa lo que yo haga? ¿Qué pasa si
yo mato a alguien o engaño a alguien o robo a alguien? ¿Qué diferencia hay si
como carne o no? Si todo está predeterminado lo voy a hacer de todos modos.
¿Por qué tengo que comportarme? ¿Quién me lo puede decir? Desde las
enseñanzas, ¿quién me lo puede decir?
¿Cuál es la respuesta, adivinen?
SA: ¿Se puede decir que retrasa el despertar porque crea más karma negativo
que tiene que ser experimentado?
R: Es cierto, estás en el camino correcto. ¿Más respuestas?
SK: ¿Por lo que haces ahora, estás creando un karma futuro o predestinado, por
así decirlo?
R: ¿Pero si todo está predestinado, qué diferencia hay?
SK: No lo sé, no necesariamente acepto lo que dices, literalmente, en ese nivel.
R: ¡Fuera! (Risas) Bueno me alegro de que no te vayas.
SE: Tu castigo también está destinado, eso también. Si matas entonces las
consecuencias también están ahí, la sociedad te mata. Realmente no importa de
una manera u otra.
R: De acuerdo. ¿Alguna otra respuesta brillante?
SR: Sólo puede no haber diferencia si sabes que no hay diferencia, pero si no
sabes que no hay diferencia, si estás bajo los límites o la ilusión de que hay
karma habrá una diferencia.
R: Esa es la respuesta, tienes razón, exactamente. Si tienes la consciencia de un
Jñani esa pregunta nunca aparece. Es sólo para el ajñani (no-Jñani), que surge
esa pregunta. Porque el ajñani está sujeto a las leyes del karma, Ishvara. Es
Ishvara quien reparte el karma. Siempre y cuando creas que eres la consciencia
del cuerpo-mente, estás bajo las leyes del karma. Y todo lo que le hago a él,
viene a mí. Tengo que pagar por todo. Todo lo que haga a otra persona siempre
vuelve. Así que el ajñanipromedio, el no-Jñani o la persona promedio, siempre
están acumulando karma, simplemente reaccionan. Por eso, la única libertad que
tienes es comprender que tú no eres el cuerpo y guardar silencio o no reaccionar
ante cualquier condición. Pero eso no es sólo físico, es mental.
Hay muchas personas que se sientan en una postura de meditación durante días,
pero su mente va de acá para allá. La mente nunca se detiene. La mente no sabe
la diferencia entre el cuerpo actuando o el cuerpo no actuando. La mente se
mueve por los mismos pensamientos que tienes. Es sólo cuando los
pensamientos paran, cuando cesan, que la mente deja de moverse. Y cuando la
mente deja de moverse, todo el karma cesa. Cuando no hay karma estás fuera de
la jurisdicción del Señor del karma, Ishvara. Ishvara ya no tiene ningún poder
sobre ti. Te has convertido en Ishvara y no estás bajo ninguna ley. Así que no
hay nada que puedas hacer y eres libre. Ya no hay nacimiento ni muerte para ti.
Ya no hay ningún ir y venir. Tus acciones se convierten en acciones sin valor, ya
que la acción sólo es vista por el ajñani. En realidad, el Jñani no realiza ninguna
acción.
En otras palabras, todo lo que vemos es una ilusión óptica. Esto es por lo que el
mundo es una broma, una broma cósmica. Porque lo único permanente en el
mundo es el cambio. Todo cambia continuamente en este mundo, sobre todo tus
pensamientos. Tú ya lo sabes, un minuto estás pensando una cosa y al minuto
siguiente estás pensando en otra cosa. Y de alguna manera, si quieres encontrar
la libertad y la liberación en esta vida, tienes que ralentizar tu mente y parar tus
pensamientos. Son tus pensamientos los que te mantienen en la esclavitud. La
única cosa en que tus pensamientos piensan, es en el pasado y en el futuro. Pero
de alguna manera tienes que llegar a estar centrado en el momento y llegar a ser
totalmente espontáneo.
Sé que parece una especie de locura cuando se piensa en ello. Porque te dices a ti
mismo: "Bueno, ¿no tengo que planificar mi futuro? ¿No tengo que aprender las
lecciones de mi pasado? ¿No tengo que trabajar hacia mi meta, lograr algo en
este mundo?" Todas estas son tendencias humanas. Suena muy lógico cuando se
piensa en ello. Pero date cuenta de lo que he dicho, "¡Cuando se piensa en ello!"
Ahora, ¿qué crees que pasaría si no tuvieras pensamientos? Puedo asegurarte que
tu vida sería mejor de lo que nunca ha sido en el mundo. Tendrías una vida mejor
que la que has tenido en tu vida.
Tomemos ese árbol de ahí afuera. Ese árbol no puede pensar y, sin embargo, ha
estado aquí quizás durante cientos de años. Todas las hojas se caen y crecen
nuevas hojas. Tomemos una semilla, una semilla de rosa. Si una semilla de rosa
fuera capaz de pensar como nosotros, probablemente diría algo como esto:
"¿Quieres decirme que me voy a convertir en una hermosa rosa? Eso parece
imposible. Yo soy solamente una pequeña semilla. ¿Cómo puede una semilla
convertirse en una rosa? No parece lógico". Por esos mismos pensamientos, la
semilla se destruiría a sí misma. Nunca se convertiría en una rosa. Pero como no
puede pensar se convertirá en una rosa según las leyes de la naturaleza.
En el mismo caso, cuando piensas, ¿qué es lo que piensas? Piensas en tus
comodidades corporales. Piensas en comida, alojamiento, trabajo y dinero, salud
y lo que sea. Son esos mismos pensamientos los que te mantienen alejado de tu
mayor bien. Si fueras capaz de parar tu mente de pensar, un poder misterioso se
haría cargo de todo y descubrirías que por no pensar estás en una mejor posición
como nunca has estado en tu vida. Pero cada vez que piensas te preocupas, ¿no?
Te preocupas por el futuro. Te preocupas por la crueldad del hombre hacia el
hombre. Te preocupas si tu relación va a durar. Si vas a ser despedido de tu
trabajo. Si esto va a suceder, si aquello va a suceder. Esos mismos pensamientos
causan que esas cosas sucedan.
Por lo tanto, te corresponde a ti girar la mente dentro de sí misma. Cuando la
mente se vuelve hacia sí misma, reposa automáticamente en el centro del
corazón y el centro del corazón no es más que la consciencia. La consciencia es
tu verdadera naturaleza. La consciencia es omnipresencia. Entonces te conviertes
como en una pantalla gigante. Una pantalla de cine universal gigante. Y todas las
imágenes del mundo y el universo se superponen sobre ti. Despiertas al hecho de
que eres la pantalla y la pantalla es la consciencia o pura conciencia. Y te das
cuenta de que todo es una proyección de tu mente. Que todo es el Ser. Y puedes
decir sinceramente: "Todo lo que contemplo es el Ser y yo soy eso".

Robert Adams, 8 noviembre 1990 (Transcripción 22)

La experiencia de Robert
Robert: Pregúntate: "¿Qué estoy haciendo aquí en este satsang?" ¿Por qué has
venido? Pregúntate a ti mismo. ¿Has venido a observar al orador, para
compararlo con otros oradores, o estás cansado de juegos y quieres ponerte
manos a la obra? ¿Cuál es la verdadera razón por la que vienes esta noche? ¿No
tienes otro sitio a dónde ir? ¿Has visto todas las películas, todos los programas de
televisión? ?¿Buscas una nueva cara? Pregúntate a ti mismo.
Tu vida es muy corta. ¿Qué estás haciendo con ella? A menos que despiertes en
esta vida, volverás una y otra vez, y seguirás jugando este juego una y otra vez,
hasta que llegue el día cuando despiertes. La única libertad que tienes es volverte
hacia adentro y no reaccionar a las condiciones.
Por lo general yo no hablo de mí mismo, pero recibí una llamada interesante hoy
de una mujer de Santa Cruz que me dijo: "Robert, si no dices algo sobre ti
mismo, nadie sabrá de dónde vienes. Ellos pensarán que has sacado esta
información de un libro o de otro maestro. No sabrán que viene directamente del
Ser". Así que pensé en esto, y durante unos minutos voy a hablar de mi vida
hasta la edad de catorce años.
Nací el 21 de enero en Manhattan, Nueva York. Desde el principio, y desde que
tengo uso de razón, cuando estaba en mi casa, un pequeño hombrecillo —de
unos dos pies de alto— con una barba gris y el pelo blanco solía aparecerse
delante de mí en el otro extremo de la cuna, y hablaba algo que era un galimatías
para mí. Pensaba que esto era normal y que todo el mundo tenía esta experiencia.
Por supuesto, siendo un niño no entendía nada de lo que decía. Fue sólo después
de unos años, cuando empecé a leer libros que me di cuenta de que esa persona
era Sri Bhagavan Ramana Maharshi. Se estuvo apareciendo ante mí hasta que
tuve unos siete años de edad, y luego se detuvo.
Entonces me pasó algo muy interesante. Siempre que quería algo, un caramelo,
un juguete, y decía el nombre de Dios tres o cuatro veces, aparecía de alguna
parte. Por ejemplo, si quería una barra de chocolate decía: "Dios, Dios, Dios";
alguien me lo traería o vendría de algún lugar. Cuando fui a la escuela no solía
estudiar. Cuando teníamos un examen decía, "Dios, Dios, Dios", y las respuestas
venían. Una vez quise tocar el violín y mi madre me dijo que sería muy difícil
para mí tocarlo, así que no me iba a comprar uno. Entonces dije: "Dios, Dios,
Dios", y unas horas más tarde apareció mi tío, que yo no había visto en cinco
años, y me trajo un violín. Pensó que necesitaba un violín. Y esto continuó
mientras yo iba a la escuela.
Cuando tenía catorce años, ocurrió un fenómeno extraño. Estaba en mi clase de
secundaria. Había alrededor de treinta y cinco niños. El nombre de la profesora
era la Señora Riley. Ella pesaba trescientas libras, y cuando se enfadaba solía dar
saltos arriba y abajo, así que por supuesto solíamos hacerla enojar. Lo que hice
una vez fue pedir prestado una horquilla a una niña. Había una bisagra en la parte
trasera de su asiento. Metí la horquilla en la bisagra y producía un sonido agudo
que la volvía loca. Ella no sabía de dónde venía el ruido y saltaba arriba y abajo,
un fenómeno muy interesante.
De todos modos, era el final del trimestre, y estábamos haciendo los exámenes
finales. Entonces tenía un examen de matemáticas. Nunca lo estudié, por lo que
no sabía nada. Así que dije: "Dios, Dios, Dios". En lugar de venir las respuestas,
la habitación se llenó de luz, una luz brillante, mil veces más brillante que el sol.
Fue como una bomba atómica, la luz de la bomba, pero no era una luz ardiente.
Era un hermoso resplandor, brillante y cálido. Sólo de pensar en eso ahora me
hace detener y maravillarme. Toda la habitación estaba inmersa en la luz, todos,
todas las cosas. Todos los niños parecían ser miríadas de partículas de luz, y
luego me vi a mi mismo fundiéndome en una especie de ser radiante, de
consciencia. Me fundí en la consciencia. No fue una experiencia fuera del
cuerpo. Una experiencia fuera del cuerpo es cuando el alma abandona tu cuerpo.
Esto era completamente diferente. Me di cuenta de que yo no era mi cuerpo. Lo
que parecía ser mi cuerpo no era real. Y fui más allá de la luz en la pura
consciencia radiante. Me volví omnipresente. Mi individualidad se había
fusionado en pura dicha absoluta. Me expandí, me convertí en el universo. La
sensación es indescriptible. Era una dicha total, alegría total.
Lo siguiente que recuerdo es que la profesora me sacudía. Todos los estudiantes
se habían ido. Yo era el único que quedaba en la clase. La profesora me sacudía,
y regresé a la consciencia, la consciencia humana. Ese sentimiento nunca me ha
abandonado.
Ahora, ¿qué tiene esto que ver contigo? Todo, porque cuando yo digo: "Tú eres
la realidad absoluta, la dicha absoluta", cuando digo "todo esto es el Ser y yo soy
eso", yo-soy abarca a todo el mundo, a todas las cosas. "Yo soy eso" abarca a
todo el universo. Yo soy eso, la inteligencia pura, la realidad última, sat-chit-
ananda, Parabrahman. Estoy hablando desde mi experiencia. La muerte se
convierte en una broma, no existe tal cosa. Tu verdadera naturaleza es la
inmortalidad. Tu verdadera naturaleza es la pura felicidad, la unidad última. Esto
es lo que realmente eres. Despierta a eso y sé libre.
¿Cómo despiertas? Bueno, en realidad, ya estás despierto, pero estás soñando y
no lo sabes. Es como cuando vas a dormir y sueñas que hay un terremoto. Todo
el mundo está muriendo a tu alrededor, y yo vengo y te digo: "Esto no es real.
Estás teniendo un sueño, ¿no lo sabes?" Y me dices, "Estás loco, Robert. Esto no
es un sueño, esto es real. ¿No puedes ver el terremoto? ¿No ves a la gente morir
a tu alrededor?" Pero yo digo: "¡No, es un sueño!" Te niegas a creerme.
Entonces, de repente, te despiertas, te encuentras en este mundo. La única
diferencia entre este mundo y el mundo del sueño es que este mundo dura un
poco más de tiempo, pero es un sueño. El mundo no es real por sí mismo.
La realidad última, la inteligencia pura, el vacío, el espacio —esa es la realidad.
Es como una pantalla gigante que ocupa todo el universo. Esa pantalla es la
consciencia, y todos los mundos, los planetas, los soles, las personas, son las
imágenes de la pantalla. Si la pantalla no existiera, no podría haber ninguna
imagen. Por lo tanto, no puedes decir que las imágenes son reales. Ellas sólo son
reales mientras persista la pantalla. Pero si se quita la pantalla no hay lugar para
mostrar las imágenes. De la misma manera, tu verdadera naturaleza es la
consciencia, la consciencia pura. Tu cuerpo se superpone sobre la consciencia.
Has cometido el error de identificarte con el cuerpo y la mente. Por lo tanto, el
cuerpo y la mente parecen controlar tu vida. Pero tan pronto como cambias de
identidad, tan pronto como empiezas a identificarte con la consciencia, todo
cambia para ti. Te vuelves feliz, pacífico, alegre, dichoso. Sucede por sí mismo.
Todo lo que tienes que hacer es cambiar de identidad, identificarte con la
realidad.
¿Cómo haces eso? Cada imagen que viene a tu mente, niégala. Te das cuenta de
que no es la verdad, y hazte la pregunta, "¿A quién viene? A mí". Aférrate a ese
"mí". Encuentra la fuente del mí. La fuente del mí no es otra que tu Ser. Una vez
que realizas la identidad y despiertas a tu Ser, todos tus problemas se han
acabado.
Piensa en los problemas que estás pensando en estos momentos. ¡Piensa! ¿Quién
tiene un problema? Tu verdadero Ser no puede tener un problema, porque es
consciencia y bienaventuranza. El problema viene para el ego. Sólo el ego tiene
un problema, nada ni nadie más. Todo lo demás es libre, feliz, sin problemas.
Descubre quién eres, descubre tu Ser. Salta dentro de ti mismo. Sé tu Ser. Sé
libre.
Nada existe como parece, nada. Todo es consciencia, y todo es una imagen
superpuesta en la consciencia. Todos tus pensamientos, todo lo que pasa por tu
mente, no tiene ninguna base, ninguna causa, ningún ego. Todo lo que ves es una
proyección de tu propia mente. Puedes poner fin a esa situación mediante la
búsqueda de la fuente de tus pensamientos. ¿De dónde vienen tus pensamientos?
Averígualo. Vete a tu interior. Pregúntate a ti mismo.
Comienza por la mañana en cuanto salgas de la cama. Presta atención a tus
pensamientos. Observa lo que estás pensando. Observa lo que estás haciendo.
Sea lo que sea que viene a tu mente, hazte la pregunta, "¿A quién viene? Yo
pienso esto". Sigue al yo-pensamiento hasta la fuente. Aférrate al yo y espera.
No hagas nada. No hagas absolutamente nada. Quédate quieto. Cuando venga
otro pensamiento, utiliza el mismo procedimiento. "¿A quién viene esto? ¿A mí?
¿Quién soy yo?" Sigue al yo-pensamiento hasta la fuente. No hagas nada.
Permanece en el silencio. No trates de analizar nada. No trates de llegar a
ninguna conclusión. Si tu mente se pone a argumentar, pregúntate: "¿Quién está
argumentando? Yo soy". Todo pertenece al yo. Todo el universo está unido al
yo. Cuando encuentras la fuente del yo, todo lo demás desaparece. Encuentra la
fuente del yo y sé libre.
La vida es realmente simple. ¿Por qué hacerla complicada? ¿Por qué permites
que todos tus pensamientos te controlen, te controlen, te controlen? ¿Por qué te
entregas a tus pensamientos? Si quieres ser libre, tienes que dejar de pensar,
completamente, totalmente. Cuando tus pensamientos vienen a ti, no importa lo
que te digan, tienes que preguntarte, "¿A quién vienen estos pensamientos?
¿Quién les da nacimiento? ¿Yo lo hago? Bien, ¿quién soy yo?" No permitas que
tus pensamientos sean tu Maestro. Lo que tú llamas realización es sólo la mente
vacía. Cuando tu mente está vacía todo sucede por sí mismo. La Realidad
resplandece. Cuando tu mente está llena de basura, te conviertes en beligerante,
arrogante, salvaje, y no tienes paz. Así que obsérvate a ti mismo, vigila tus
pensamientos. Mira adonde te llevan. Toma su control, y sé libre.
Yo no soy un orador, no doy discursos, no doy sermones. Sólo estoy aquí a
vuestra disposición. Por lo tanto, si hay alguna pregunta, estaré encantado de
responder si puedo. Sed libres de hablar de cualquier cosa que queráis sobre la
vida espiritual...

Robert Adams, 4 noviembre 1990 (Transcripción 21)

Antes del yo soy


Robert: Dejadme haceros una pregunta. ¿De dónde crees que vienes, o qué eras
tú antes de la consciencia? ¿Qué crees que eras? ¿Quién me lo puede decir? En
otras palabras, antes de venir a este cuerpo, antes de ser consciente, ¿qué eras?
SH: ¿Quieres decir antes de la consciencia individual? (R:. Sí) ¿No antes de la
consciencia en sí misma? (R:. Ambos) ¿Hay algún antes de la consciencia?(R:.
Sí)
SS: ¿Qué, el testigo? ¿El testigo que percibo a veces en el sueño?
R: En realidad no.
SH: Antes de la consciencia, ¿sería la consciencia en reposo? ¿la consciencia
sin contenido? (R: Exactamente. ¿Qué eras antes?) ¿la consciencia se
relaja? (R: ¿Qué eras antes de eso?) No hay un antes. (R: ¿No hay un antes?
¿Estás seguro?) Si. (R: ¿Hay más respuestas, más respuestas brillantes?) (los
estudiantes ríen) ¡No puede ser! ¡Es absurdo!
ST: ¿Por qué no puede ser, por qué lo descartarías por completo siquiera?
SH: Porque la consciencia es fundamental. La consciencia es todo. Es todo lo
que hay. ¿Cómo puede haber algo anterior a la totalidad, a todo lo que es?
R: ¿Dime, Glen? (SG: ¿Potencial?) Umm, ¿más respuestas brillantes?
SE: Cualquier cosa que pueda decirse sería sólo un concepto y estaría en lo
fenoménico. Estaría por completo fuera de lugar.
R: Esa es la respuesta, has acertado. Si puedes describirlo, no es eso. Es un
misterio. Es indescriptible. Lo finito no puede comprender lo infinito. Así que, si
puedes describirlo, y puedes hablar de ello, no es eso. Y esto es algo que siempre
debéis recordar.
Así que la respuesta es Silencio. Esa es la respuesta correcta.
Tú eres espacio, y ahora apareces como una imagen superpuesta sobre el espacio.
Ahora te identificas con la imagen, pero antes de la consciencia no eras
realmente el espacio, ni la imagen. La razón por la que digo que no eras el
espacio se debe a que podemos hablar de ello, por tanto tienes un concepto del
espacio, y de nuevo, si tienes un concepto del espacio, no es eso. La única
manera de descubrirlo es no decir nada, percibirlo uno mismo entre los
pensamientos. Cuando tienes un pensamiento, y estás tratando de averiguar lo
que es, y cuando el pensamiento se detiene, antes de que entre el siguiente
pensamiento, eso es. El espacio entre pensamientos es de lo que estamos
hablando. Así que lo que hay que recordar una vez más es que si puedes hablar
de ello, si puedes describirlo, si puedes discutir sobre ello, si defiendes tus
derechos y dices que es esto o es aquello, te equivocas. Tú realmente no te
equivocas, sólo que estás en el camino equivocado, porque si estuvieras
equivocado, entonces quiere decir que hay algo que es correcto, y nada es
correcto, por tanto no hay nada equivocado. Está más allá de los conceptos de
dualidad.
Por eso te digo que pases más tiempo solo, cuando no ves la televisión, y no
escuchas el timbre del teléfono, o te desconectas de la radio. Sólo siéntate y sé tú
Mismo. Entonces experimentarás el ser puro. Mientras estés buscando, nunca lo
encontrarás. Después de todo, ¿qué es lo que estás buscando? Estás buscando
algo que ya eres. Es por eso que nunca podrás encontrarlo. Si no fueras eso,
entonces deberías buscarlo, pero ya eres eso, así que la búsqueda se hace
infructuosa.
¿Y qué es eso? Eso es el espacio entre tus átomos. Cada cosa sintiente y no-
sintiente está compuesta de miles de millones de átomos, pero el espacio entre
ellos es consciencia. Una vez más, usamos la palabra consciencia a falta de una
palabra mejor.
Pero además, tenemos que funcionar en el mundo, así que no andamos por ahí
tratando de ser inteligentes. Sino que lo que hacemos es funcionar en el mundo
como nosotros mismos. Sé tú Mismo. Si eres tú Mismo, entonces estás a salvo.
En otras palabras, no estás tratando de ser algo. Sólo sé tú Mismo. ¿Qué significa
ser tú Mismo? Vivir espontáneamente. La mayoría de nosotros vivimos en el
pasado, como ustedes saben, y entonces nos preocupamos de lo que vamos a
hacer en el futuro. Si aprendes a olvidar el pasado y el futuro, estás a salvo.
Cuando vives espontáneamente no tienes tiempo para pensar, y entonces es
cuando te conviertes en el testigo. Porque los pensamientos sencillamente tratan
del pasado y del futuro. ¿Cierto?
Cuando aprendes a actuar en el momento, cuando estás actuando en el momento
no puedes pensar porque estás actuando. Por lo tanto, tus pensamientos están
sólo en lo que estás haciendo y cuando eso se termina no hay pensamientos, y
continuas con la siguiente cosa. Pero no trates de analizar nada en absoluto, si
todo va a salir bien, si es bueno o malo, si estás haciendo algo bien o no, si es en
tu favor o en tu contra, todo eso se tiene que ir.
Recibí el otro día una llamada de una señora de Santa Cruse el y empezó a
contarme sus problemas maritales, así que la paré. Le dije que no quería saber
nada de los problemas maritales. ¿Sabe ella quién es? Eso es todo lo que me
importa. Si ella sabe quién es, entonces ella va más allá de los problemas
maritales. Va más allá de los conceptos, anhelos, deseos. Y estará a salvo.
Porque una vez que tú mismo te elevas nada puede tocarte de nuevo. El mundo
ya no tiene ningún poder sobre ti. El mundo sólo tiene poder sobre ti cuando te
identificas con un cuerpo. Si te identificas con un cuerpo, entonces el mundo se
hace real, los objetos se hacen reales, las situaciones se hacen reales, el universo
se hace real, Dios se hace real, todo se convierte en realidad y tú vives en la
dualidad. Así que un día estás sufriendo, y al día siguiente estás contento. La
felicidad conduce al sufrimiento, y el sufrimiento conduce a la felicidad.
Por supuesto, estoy hablando de la felicidad humana, del sufrimiento humano.
Pero tan pronto como aprendes a ir más allá de eso, y vives espontáneamente
todo lo que acontece, todo sufrimiento cesa. Después de todo, ¿para quién es el
sufrimiento? Para quien se identifica con el pensamiento.
Por ejemplo, te han despedido de tu trabajo. Empiezas a preocuparte por ello y
esto te conduce a preocuparte por el futuro, porque cuando te preocupas por el
pasado, el ser despedido, vas a empezar a preocuparte y pensar, "¿Cómo voy a
pagar el alquiler el mes que viene? ¿Cómo compraré comida?" Y a la mente le
encanta eso. Comienza a alimentarse más de ti. Muy pronto te imaginas
desahuciado de tu casa y te ves a ti mismo en las colas de la asistencia social, y
te ves a ti mismo convertido en una persona sin hogar, y efectivamente lo haces,
porque eso es lo que tú crees. Ahí es adonde tu mente te está guiando.
Mientras sientas que tienes una mente, se vuelve muy, muy poderosa. Entonces
puedes decir que, "Los pensamientos son cosas", porque tus pensamientos se
materializan en este mundo de los efectos, que tú crees que es real. Después, si
empiezas a preocuparte por tu trabajo, por ser despedido, y empiezas a
preocuparte por la comida, y empiezas a preocuparte por los desahucios y todas
esas cosas, en realidad te estás diciendo a ti mismo mentalmente, "Eso es lo que
quiero que suceda", y siempre consigues lo que quieres. Tienes que observarte.
El secreto no es cambiar tus pensamientos, sino deshacerte de tus pensamientos
completamente. No estamos tratando de cambiar los pensamientos negativos en
pensamientos positivos, porque todos los pensamientos positivos conducen a los
pensamientos negativos, y los pensamientos negativos conducen a los
pensamientos positivos, es la dualidad. Estamos tratando de trascender todo el
plan, de ir más allá, y eso es lo que sucede cuando vives espontáneamente,
sucede por sí mismo.
Vivir espontáneamente es una meditación. No te preocupes por los frutos de tus
esfuerzos. Todo cuidará de ti mismo, de sí mismo.
En otras palabras, lo que quiero decir con esto es que si estás en un trabajo por
veinticuatro años, no te preocupes si te despiden o no, esa no es la cuestión. La
cuestión es ¿quién crees que eres? ¿Crees que eres ese ser humano frágil que ha
sido despedido, o esa persona débil que tiene un montón de problemas de pareja,
o esa persona débil que no sabe si va a morir o vivir? Olvídate de todas esas
cosas, vete más allá. Identifícate con la consciencia absoluta. Identifícate con la
realidad total que eres en realidad. No te identifiques con esas cosas
afirmándolas.
¿Cómo te identificas con esas cosas? Por el silencio. ¿Ves la diferencia?
Hay muchas escuelas que te dicen, cambia lo negativo en positivo, pero eso está
basado en el mundo de la relatividad. Vas a tener que experimentar ambos, y no
habrá fin. Pero cuando hay silencio en la mente, eso significa deshacerte de todos
los conceptos, de todos los deseos, de todas las necesidades, de todas las
penurias, de todas las heridas. Te olvidas de todo. Entonces el verdadero Ser, que
eres tú, comienza a tomar el control, y automáticamente harás, o gravitarás, hacia
el lugar donde tienes que estar. Todo sucederá por sí mismo, pero no pienses en
eso. No pienses en nada. Aprende cómo calmar tu mente. Aprende a aquietar tu
mente como un lago tranquilo. Un lago tranquilo puede captar una imagen,
puede reflejar el sol, las estrellas, la luna, los árboles, la hierba. Un lago
bullicioso no puede reflejar nada. Por lo tanto, cuando aprendes a aquietar la
mente reflejas el Ser, y el Ser es siempre armonía, siempre dicha, siempre sat-
chit-ananda, siempre la realidad absoluta, siempre la unidad absoluta. Eso es tu
verdadero Ser. Eso es lo que realmente eres. Todo depende de ti.
¿Qué haces con tu vida diariamente? ¿Cómo vives tu vida? Esto no significa que
tienes que quedarte en casa y meditar todo el día. Significa que puedes ocuparte
de tu negocio. Puedes trabajar. Puedes no trabajar. Puedes ir a ver una película.
Puede ver la televisión. Puedes hacer lo que quieras, ¡pero nunca te identifiques
con el objeto! Nunca te identifiques con lo que el cuerpo está haciendo. Deja que
el cuerpo haga lo que vino a hacer aquí, pero mantén a tu mente y a ti mismo en
tu corazón, en la luz, en la consciencia. Aquieta tu mente de la forma que
quieras, sea cual sea el método que utilices. Conviértete en el observador de tus
pensamientos. Utiliza atma-vichara, la auto-indagación, cualquier método que
tengas que usar, úsalo, pero hazlo durante todo el día, ese es el secreto. No sólo
cuando vienes aquí, no sólo una hora al día, sino durante todo el día.
Entonces, ¿cómo te las arreglas si vas a tu trabajo y te despiden? En lugar de
preocuparte, pregúntale a ti mismo: "¿A quién le está sucediendo esto? ¿Quién
está pasando por esta experiencia? Yo soy". Aférrate al yo con todas tus fuerzas.
Sigue al yo hasta su fuente. Mira al yo como si fuera un hilo que parece estar
conectado desde la fuente a lo que estás pensando. Y todos tus pensamientos
están ligados al ese hilo, al yo-hilo. Todos tus temores, todas tus frustraciones,
todos tus deseos, todo está ligado al yo-hilo, y mientras te aferras a eso
fuertemente, síguelo, síguelo hasta el centro del corazón. Entonces simplemente
parece desaparecer. La razón por la que digo que parece desaparecer es porque
para empezar nunca existió, (risas), así que parece desaparecer. Pero una vez que
ocurre eres libre y no te verás afectado por ninguna condición mortal, y serás
feliz. Pero cuando digo que serás feliz, no me refiero a la felicidad humana. Me
refiero a feliz-feliz, hora feliz, verdaderamente feliz, sin razón. Una vez más,
como tu verdadera naturaleza es felicidad, tu verdadera naturaleza es dicha.
Cuando te deshaces de las otras cosas tu verdadera naturaleza brilla sin esfuerzo.
Es por eso que llamamos a este el sendero sin sendero, porque en realidad no hay
sendero. Sólo hay una quietud de la mente, siguiendo al yo hasta su fuente.
Entonces, de repente te conviertes en omnipresencia, te conviertes en
omnisciencia, te conviertes en omnipotencia. Entonces puedes decir: "Yo soy El
que soy", pero no quedará nadie que diga nada realmente. Simplemente
disfrutarás de la luz del sol de tu amor, de tu felicidad, de tu dicha.

El buscador, el discípulo y el devoto

Alguien más me llamó pidiéndome que le explicara algo, y ya he hecho esto


antes, pero volveré a hacerlo, "¿Cuál es la diferencia entre un buscador, un
discípulo y un devoto?". Hemos hablado de ello un par de veces, pero algunos de
ustedes llaman y me preguntan sobre esto, así que voy a explicarlo de nuevo.
Un "buscador" es una persona bendecida, porque debido a las experiencias
anteriores en diferentes vidas, ha tenido la suerte de comenzar la búsqueda de la
verdad. Un buscador pasa muchos años, quizás muchas encarnaciones, buscando
la verdad. Pero el error que comete es que va de maestro en maestro, del Hatha
Yoga al Karma Yoga, del Bhakta Yoga al Kundalini Yoga. Va del cristianismo
al hinduismo, del budismo al hinduismo, del budismo al Zen, del Zen al Tao. Y
el buscador sigue adelante pasando de uno a otro, de uno a otro, de uno a otro. El
buscador aún no ha practicado nada. Sólo escucha en diferentes reuniones. Lee
un libro tras otro sobre todo tipo de temas. Se vuelve muy intelectual en lo que se
refiere a las enseñanzas de la verdad, y es capaz de disertar de todo bajo el sol.
Puede hablar de todo. Tiene todo tipo de retórica. Sabe acerca de todo tipo de
temas espirituales, pero nunca ha tenido una experiencia espiritual. Y esto puede
ser peligroso si no encuentra un maestro eficiente que le explique lo que está
haciendo, ya que puede seguir así durante todas sus vidas, y pasar de una vida a
la otra, de una vida a la siguiente, de una vida a la siguiente. Seguirá siendo un
buscador, ya que el camino se vuelve interesante.
¿Sabéis a qué se parece? Se parece a un rey que te ha invitado a compartir el
reino con él. Y vive en doscientos acres de tierra. La tierra es hermosa. Así que
conduces hasta la entrada principal del reino y sigues el camino hacia la casa del
rey, pero ves unas bonitas flores y quedas fascinado. Te olvidas del rey y te
enredas en la agricultura y empiezas a plantar nuevas flores y te implicas en la
plantación de flores. Pero entonces recuerdas al rey y comienzas a conducir. Pero
esta vez ves unas hermosas cuevas y formaciones rocosas. Te quedas fascinado y
te detienes de nuevo y te implicas en la formación de las rocos y las cuevas. Te
olvidas el rey. Pasan los años y recuerdas al rey de nuevo. Así que sigues hacia
adelante y esta vez ves a unas bailarinas que bailan en la hierba, en las flores, en
la maleza. Te quedas fascinado con eso y te pasas años con ese tema, y así
sucesivamente. Nunca llegas hasta el rey. Si hubieras llegado hasta el rey, él
habría compartido el reino. Eso es lo que hace un buscador. Un buscador se
queda fascinado por diferentes enseñanzas, y compra todos los libros sobre esa
enseñanza particular, se convierte en un buen lector, pero nunca tiene una
experiencia espiritual.
Ahora llegamos al discípulo. El discípulo es un buscador que ha sido tocado por
una enseñanza. El discípulo descubre el zen y simplemente le encanta. Pero en
vez de estar con un maestro, el discípulo va de un maestro zen a otro maestro
zen, y a otro maestro zen. No como el buscador que va de una enseñanza a otra.
Al menos el discípulo se ha establecido y se queda con el maestro por un tiempo,
luego se va a otro maestro zen, y luego a otro maestro zen. Y sigue así de
encarnación en encarnación.
Ahora, un devoto es completamente diferente. Un devoto ha encontrado el
sendero que está buscando y el maestro que quiere. Así que se convierte en el
sendero, se convierte en la enseñanza y se convierte en el maestro. Se dedica a
ese sendero particular en el que está. Se convierte en algo recíproco. Un devoto
se da cuenta de que el maestro de su sendero Zen ha dejado todo para enseñar el
sendero, así que se ocupa de las necesidades del maestro, se asegura de que el
sendero es el adecuado para todo el mundo, y se dedica por completo a ese
sendero particular. Entonces, ¿qué pasa con esa clase de devoto? Muy pronto se
fusiona con la consciencia del maestro y se vuelve uno con él y se convierte en
un realizado y esa es la diferencia básica entre un buscador, un discípulo y
devoto.

Robert Adams, 1 noviembre 1990 (Transcripción 20)

Todo es un sueño
Robert: Siempre llevo a mi perro a dar un paseo por la mañana y me voy al
parque, donde me encuentro con gente interesante. Hay una pequeña anciana que
pasea en el parque conmigo de vez en cuando. Tiene bastantes inclinaciones
espirituales, y tenemos discusiones. Esta mañana me hizo una pregunta muy
interesante, vamos a centrarnos en eso.
Ella me preguntó: "Robert, dices que el mundo son fenómenos y está en continuo
cambio, cambio, cambio. Y también dices que la consciencia es la realidad, el
sustrato de la existencia. Entonces, podemos afirmar que el mundo está
cambiando porque podemos verlo, pero ¿cómo podemos confirmar la
consciencia? ¿Cómo sabemos que no está cambiando?" Y pensaba que era una
pregunta muy interesante. Ahora sabes que tú existes, ¿verdad? Todo el mundo
es consciente de su propia existencia. Cuando vas a dormir, y estás en el estado
de sueño profundo, todavía existes, pero el mundo no.
Y en lo que a ti respecta, el mundo sólo existe cuando estás despierto. Pero en
cuanto te vas a dormir, el mundo ya no existe para ti, y estás en un estado de
sueño sin sueños. El estado de sueño sin sueños es como Jñana, auto-realización,
excepto que tienes consciencia. Pero no se puede negar que existes, porque
cuando te despiertas dices: "Yo dormí bien".
El estado de sueño sin sueños es como una persona que ha muerto. Te da una
idea de lo que sucede cuando te mueres, por así decirlo. Estás en un estado de
sueño sin sueños, y por lo general permaneces así durante doscientos o
cuatrocientos años, tiempo de la tierra, antes de hacer cualquier otra cosa. Así
que el primer estado de consciencia es el sueño sin sueños y tú existes en el
sueño sin sueños.
Y tú también existes cuando sueñas. Echa un vistazo a tus sueños. Una persona
sueña que está casado, y su esposa tiene cáncer. Ella se está muriendo de cáncer.
Y ambos vienen a verme. Él dice: "¿Qué debemos hacer? Mi esposa ha tenido
diez operaciones, y se muere de cáncer".
Y yo digo: "Lo única cosa apropiada que hacer es volverse hacia el interior, y no
reaccionar ante ello, porque todo está determinado antes de nacer." Ellos me
miran y dicen: "Eso no es una respuesta práctica. Queremos algo práctico".
Y yo digo, "Eso es lo mejor que puedo hacer. Es un sueño. Anímese. Va a
despertar pronto". Pero eso no es lo suficientemente bueno para ellos, que están
atrapados en un sueño.
Ahora recuerda, estás soñando el sueño, todo está sucediendo en el sueño. En tu
sueño hay un cielo, hay flores, hay luna, hay personas, igual que en el mundo. Y
el sueño parece ser externo a ti, pero si investigas, verás que el sueño está
teniendo lugar en tu mente. Mientras estés soñando todavía existes como el
soñador.
Y en el sueño alguien se te acerca y te dice: "Mira, va a haber una recesión. Va a
haber una quiebra bancaria". Y tienes dinero invertido en acciones y bonos,
planes de jubilación y todo lo demás. Todo está a la baja. Tú preguntas: "¿Qué
debo hacer?"
Los dos deciden: "Vamos a ir a ver a Robert". Así que vienes a verme, y yo digo:
"Bueno, puedes hacer dos cosas. Puedes coger tu dinero y vamos a construir un
gran ashram para ayudar a otros a ver la verdad de que es sólo un sueño o dar
todo a los pobres, a los sin techo, y no tendrás ningún problema". Así que ambos
dicen "¿Qué? ¿Estás loco?"
Esa es una reminiscencia de una historia de Jesús. Si recuerdas la historia de
cuando Nicodemo fue a ver a Jesús. Nicodemo era un fariseo muy rico. Le daba
vergüenza ir a escuchar a Jesús, porque los de su clase nunca escuchaban nada de
esas cosas. Nunca salían, eran unos snobs. Una noche oscura él se escapó, y se
acercó a Jesús y le dijo: "Maestro, ¿qué debo hacer para entrar en el reino de los
cielos?" (Entrar en el reino de los cielos significa simplemente estar auto-
realizado.) Y si recuerdas, Jesús dijo: "Entrega todos tus bienes a los pobres, y
sígueme". Nicodemo no podía manejar eso y se fue. Y ese fue el final de eso.
Así que volvamos al sueño, y les decimos a las dos personas: "Esto es sólo un
sueño, ¿no lo veis? No os lo toméis tan en serio". Ambos se van. Entonces
alguien más viene a mí en un sueño, y dice: "Robert, tengo mucha rabia dentro
de mí. No confío en nadie. No tengo amigos. Me siento inferior y tengo una
autoestima muy baja. ¿Qué debería hacer?"
Y yo le digo, "Vuélvete hacia tu interior, y serás libre y liberado, porque todo es
un sueño". Y él dice: "No puedo hacer eso, quiero una respuesta práctica". Y se
va. Así que estás aquí teniendo un sueño todo este tiempo, pero luego te
despiertas, y todo se ha ido. Esto nunca ocurrió. Tu esposa nunca tuvo cáncer.
Nunca hubo una recesión. Y nunca estuviste furioso. Pero aún existías mientras
estabas teniendo un sueño.
Conque existías durante el sueño profundo sin sueños, y existías durante el
sueño, y ahora estás despierto, y aún existes. Así que ya ves que la parte de ti que
existe es permanente. Se trata del Yo-soy, el Ser. Es la consciencia. Todo lo
demás es ilusión, viene y va. Siempre está cambiando, cambiando, cambiando.
Tú eres real, lo que pareces ser es falso. Identifícate con lo real, no con lo falso.
No aceptes nada que veas como realidad. La única libertad que tienes es volverte
hacia el interior, y no reaccionar ante cualquier condición, y estarás a salvo.
Algún día despertarás de este sueño, porque esto es también un sueño, y serás
libre.
Así que vamos a hablar de ti. Mira todos los problemas que piensas que tienes.
¿De dónde vienen? ¿Cómo llegan? ¿Por qué estás molesto por ellos? Piensa en
todas las posesiones que tienes miedo de perder. Piensa en todas las
enfermedades que piensas que vas a coger, o que crees que tienes. Miras al
mundo y te vuelves enfermo porque no te gusta lo que ves. Tienes que
preguntarte: "¿Para quién es el mundo? ¿Para quién son estos problemas? ¿Para
quién es el enojo? ¿Soy yo realmente el hacedor? ¿Soy el cuerpo? ¿Soy la
mente? ¿Qué soy yo?" Pregúntate a ti mismo.
Ahora bien, ¿cómo piensa un Jñani? Te lo puedo decir. Supongamos que hay un
hombre, es un Jñani, él es el gerente de un banco. Tiene dos hijos que los ama
mucho. Un día, los dos hijos van a Nueva York en avión y el avión se estrella.
Los dos hijos mueren. Él se encarga de los preparativos del funeral, va al
entierro, y cuando todo ha terminado vuelve a trabajar como si nada. Su esposa y
sus amigos y familiares se acercan a él, y lo miran y dicen: "Eres un cabrón sin
corazón, ¿cómo puedes tratar a tus hijos de esa manera? ¡Ellos te amaban tanto, y
tú los amabas! Parece que no te importa que hayan muerto. Nunca has derramado
una lágrima. No estabas acongojado en el funeral. ¿Cómo puedes ser así?" Y él
sonrió y dijo: "Sentaos conmigo. Dejadme que os explique", "Un día antes de
esto tuve un sueño y en ese sueño, yo era un rey, y estaba casado con una
hermosa princesa. Tuvimos seis hijos encantadores. Yo solía ir a cazar y pescar
con ellos, y realmente nos amábamos mucho. Entonces un día hubo un huracán,
y los seis de mis hijos murieron. Pero entonces me desperté!" Así que mi
pregunta para vosotros es: "¿Por quién debo llorar? Por los dos hijos que
murieron en este sueño, o por los seis hijos que murieron en el pasado sueño?"
Así es como un Jñani ve las cosas.
¿Qué piensas de esto? No tenía nada que ver con ser cruel. Esto no tenía nada
que ver con no tener compasión. Hay una gran compasión, pero hay una
sabiduría más profunda, un conocimiento más profundo. No hay tal cosa como el
nacimiento, y no hay tal cosa como la muerte. Nadie nace, nadie muere, y nadie
prevalece en medio. Nada de lo que aparece, existe. Sólo el Ser existe. Y todo
esto es el Ser, y Yo soy eso.
Tú eres la realidad absoluta, la unidad final. Tú eres la consciencia, el vacío, sat-
chit-ananda. Esa es tu verdadera naturaleza. ¿Por qué no morar en ella, y ser
libre? ¿Por qué pensar en otras cosas? Incluso mientras estoy hablando con
vosotros, algunos de vosotros estáis pensando en otras cosas. No lo podéis evitar.
Es la fuerza de la costumbre.
Vacía tu mente. Quédate en silencio, y todo sucederá por su propia cuenta. No
hay nada realmente que tengas que hacer, sólo estar en silencio, quieto.
Permanece en silencio y conoce que Yo soy Dios. Yo-soy como el Ser. El Ser es
omnipresente. Esto significa que todo el mundo, y todas las cosas, tanto sensibles
como insensibles, es Dios, o la consciencia. Acepta eso y sé libre.
¿Por qué pensar en otras cosas? ¿Por qué preocuparse por tu cuerpo o tu mente, o
el mundo? ¿Por qué preocuparse por uno mismo? Deja de tratar de resolver
problemas. Esto no significa que no vas a hacer nada, porque como te he dicho
tantas veces, tu cuerpo va a realizar los actos que vino a hacer aquí. Si está
destinado a ser un contable, vas a ser un contable. Si está destinado a ser un
predicador, serás un predicador. Si está destinado a ser una persona sin hogar,
serás una persona sin hogar. Pero tú no tienes nada que ver con eso en absoluto.
Porque tú eres el Parabrahman, la realidad absoluta, y no tienes absolutamente
nada que ver con el funcionamiento de tu cuerpo o tu mente.
Deja que tu mente diga y piense de la forma que quiera, solamente no te
identifiques con ella. Deja que tu cuerpo haga lo que debe, pero no reacciones a
él. Todo sucederá por su propia cuenta, cuando dejas que tu mente piense por su
propia cuenta, los pensamientos comienzan a disiparse, y pronto tienes una
mente vacía. Una mente vacía es consciencia, realización. Eso es todo lo que
tienes que hacer - tener una mente vacía. Pero siempre y cuando creas que "yo
soy el hacedor", y te esfuerces por tener una mente vacía, nunca lo harás, porque
el esfuerzo hace la mente más fuerte. Más bien, observa tus pensamientos,
observa a la mente pensando, y déjala sola. No te identifiques con tus
pensamientos, o con tu cuerpo, porque en realidad no hay cuerpo y no hay
pensamientos, porque sólo hay el Ser, y tú eres eso.
Todo está bien, y todo se desarrolla como debe. No hay errores. Nunca se ha
cometido ninguno, ninguno se está cometiendo, y ninguno jamás se cometerá.
Todo es percepción. Es la forma de percibir las cosas. Por ejemplo, cuando me
miráis, ¿qué veis? Si se lo pregunto a cada uno de vosotros me daréis siete, ocho,
nueve respuestas diferentes, pero la verdad es que os estáis viendo a vosotros
mismos. Yo soy simplemente un espejo de vuestro propio reflejo, pero soy un
espejo autosuficiente. Así que todo esto está teniendo lugar como una imagen en
mí mismo. Todas las experiencias de la vida son imágenes en la pantalla de la
eternidad. La pantalla es real. Las imágenes cambian. La consciencia es la
pantalla. Cuando te identificas con la consciencia te vuelves la consciencia.
Cuando te identificas con la imagen intensificas la imagen, y te preocupas, y te
inquietas, y tienes miedo y tienes todo tipo de experiencias.
Tan pronto como comienzas a identificarte con la realidad, con la consciencia,
todo miedo te abandona, toda duda desaparece, todo falso pensamiento se va, y
te vuelves libre. Pero esa es la única elección libre que tienes. Todo lo demás ha
sido predeterminado.
La libre elección de nuevo es: ¿con qué te vas a identificar, con la imagen o con
la pantalla? Si te identificas con la consciencia ya nunca vas a reaccionar a las
condiciones, porque comprendes que todas las cosas duran un breve periodo de
tiempo, y luego desaparecen. Por consiguiente nada te irrita, nada te altera, nada
te incomoda, porque ahora estás apareciendo sólo como una imagen y pronto
desaparecerá.
Mira este planeta que ha estado aquí por miles de millones de años. Han habido
civilizaciones en este planeta durante miles de millones de años, y vienen y se
van. Tuvimos civilizaciones en este planeta que aventajaron nuestra existencia
hoy. Todos se fueron, ni rastro. A decir verdad, hace un par de años han habido
unas excavaciones en Egipto de una ciudad que fue enterrada hace unos 5.000
años. Lo único que queda es una señal. Han descifrado la señal y decía: "Mi
nombre es Rey fulano-de-tal, y esta es mi ciudad que perdurará para siempre".
Así que hoy pensamos que vamos a hacer de este un mundo mejor en el que
vivir, y vamos a salvar al mundo, y así sucesivamente. El mundo tiene su propio
karma colectivo. Está pasando por una fase. Tu trabajo consiste en salvarte a ti
mismo. Si te encuentras en un edificio en llamas, no te paras a admirar los
cuadros en la pared, sino que sales del edificio lo más rápido que puedas. Por lo
tanto, cuando sabes que tienes poco tiempo en esta existencia no te paras a jugar
los juegos de la vida, tratas de encontrarte a ti mismo y volverte libre lo más
rápido que puedas.

Robert Adams, 18 octubre 1990 (Transcripción 16)

No hay problemas
Robert: Buenas noches. Es bueno estar de nuevo con ustedes, y sé que algunos
de ustedes no pueden esperar hasta que empiece a hablar, pero os digo en verdad,
que es en el silencio donde se recibe el mejor mensaje. El silencio es otro
nombre para Dios. Quietud es un nombre para la consciencia, la paz. Todo se
encuentra en el silencio, no tanto en las palabras, en la quietud. Deberían tratar
de estar en silencio durante todo el tiempo que puedan, especialmente cuando
están en casa. Traten de sentarse en el silencio y la tranquilidad durante todo el
tiempo que puedan. Es en el silencio donde recibirán el mensaje. Es en el
silencio donde la conciencia pura se revela. Nunca tengan miedo de sentarse en
el silencio. Es su mayor baza.
Recibo muchas llamadas telefónicas. Una de las peticiones más frecuentes que
recibo es cómo resolver problemas personales. Tuve una esta mañana, una
llamada telefónica. Y esta persona tenía tantos problemas, a pesar de que había
estado meditando desde hace veinticinco años todavía tiene problemas. Sólo hay
una forma de eliminar todos los problemas. No importa lo grande que pueda ser
el problema. No importa qué tan grave creas que es. Hay una manera de eliminar
todo. Y esa manera es darse cuenta de que "yo no soy el hacedor". En otras
palabras, el problema no tiene absolutamente nada que ver contigo, aunque lo
parezca, es sólo una apariencia.
¿Qué es un problema realmente? Un problema es algo que no va como tú
quieres. El mundo no gira de la manera que tú quieres, eso es un problema. Las
cosas no están yendo en la dirección que te gustaría o que las cosas están
ocurriendo sin que tengas el control, por lo tanto crees que tienes un problema.
Pero si te fijas en cualquier individuo de esta tierra, el problema de unas personas
normalmente no es el problema de otras personas.
¿De dónde vienen estos problemas? Se nos ha dicho lo que es bueno y lo que es
malo, así que si no tenemos lo bueno que pensamos que deberíamos tener,
tenemos un problema. Pero en realidad, nada es bueno y nada es malo, sino que
el pensamiento lo hace así. Por lo tanto, si te deshaces de tu mente, no tendrás
ningún problema. El principal aspecto de nuestra enseñanza es aniquilar la mente
y el ego. Cuando la mente y el ego son trascendidos un poder misterioso se hace
cargo y cuida mejor de ti de lo que podrías hacer tú mismo. Pero antes, la mente
y el ego tienen que irse.
Es difícil para la mayoría de los estadounidenses hacer este tipo de cosas porque
se nos ha enseñado a utilizar la mente. La mente lo es todo y la mayoría de
ustedes creen que si no usan la mente serán como vegetales.
Por el contrario, ¿qué es la mente? Es sólo un conglomerado de pensamientos del
pasado y del futuro. Por lo general, te preocupas por el pasado y tienes miedo del
futuro. Porque la mente nos presenta todo tipo de cosas, no sólo de esta vida,
sino de experiencias de vidas pasadas, samskaras, tendencias que tienes.
Si comienzas a darte cuenta de que "yo no soy el hacedor" ¿dónde está el
problema? Para empezar, el universo es tu amigo y no puede hacerte daño. El
sustrato de toda existencia es el amor. Por consiguiente, si desarrollas una
consciencia de amor, no habrá problemas, porque el amor cuidará de todo. El
amor es lo mismo que la conciencia absoluta, inteligencia pura. El amor es lo
mismo queParabrahman. Una vez más, es el sustrato de toda existencia. Así que
si tienes suficiente amor no hay problema.
El único problema surge cuando crees que eres humano y piensas que eres el
hacedor, en otras palabras, cuando crees que si no hago esto o aquello algo
terrible va a suceder. Pero de nuevo, el algo terrible es sólo una idea
preconcebida, no es la verdad. Algo terrible es algo que te han lavado el cerebro
para creer. Crees que tienes que vivir de cierta manera y si no puedes vivir de
esta manera, es terrible. Crees que tienes que tener ciertas posesiones, ciertas
cosas en tu vida. Si no las tienes es terrible. Cuando empiezas a comprender lo
que significa "yo no soy el hacedor", te liberas de todos los problemas.
¿Qué quieres decir cuando dices: "Yo no soy el hacedor?" (Y esto es lo que
deberías hacer cada vez que piensas que tienes un problema.) Para empezar,
primero te das cuenta de que todo, y me refiero a todo, estaba determinado antes
de venir a esta tierra. Todo ha sido planeado para ti. Hasta el día en que vas a
dejar el cuerpo. Todo está predestinado. Si aceptas esto y sientes esto, ¿dónde
está el problema? ¿Qué es lo peor que te puede pasar en la vida? Si realmente lo
analizas, no es tan malo. Parece algo malo, pero no lo es. Y recuerda cómo
funciona la apariencia. Es como la serpiente y la cuerda. Un hombre sale de la
bañera en la oscuridad y pisa una cuerda y él piensa que es una serpiente y tiene
un miedo tremendo. Cuando se entera de que es sólo una cuerda el miedo se
disipa así como el problema de tener miedo otra vez.
Así que, en la misma instancia, cuando crees, y crees, y piensas, y piensas que
tienes un problema, es como la serpiente y la cuerda. En realidad no es un
problema, es sólo una idea preconcebida de lo que va a pasar si no consigues lo
que quieres. Porque de nuevo has sido educado para creer que tu vida tiene que
ser de cierta manera, cuando en realidad no tiene por qué ser de ninguna manera.
Por ejemplo, si voy a casa esta noche y me entero de que un ladrón ha robado en
mi casa, y se ha llevado todo de mi casa, ¿es eso un problema? Todo ha sido
predestinado. Esto fue determinado antes de venir a esta tierra en mi cuerpo. No
voy a reaccionar negativamente. No reaccionaré en absoluto. Porque siento que
yo soy el universo y todo está bien. No hay errores. Por lo tanto, bendeciré al
ladrón, no hay problema alguno. Si voy caminando por la calle y un coche se
salta un semáforo en rojo y me golpea, no es culpa del conductor. Todo ha sido
predestinado. Entonces, ¿por qué me voy a enfadar? La cuestión es que todo,
todo lo que te ocurra, ha sido determinado de antemano. No hay nada malo ni
equivocado.
Entonces, ¿cómo debo manejar las cosas? El primer concepto es darte cuenta de
que "yo no soy el hacedor". Cuando te das cuenta de que no eres el hacedor
significa que tu cuerpo está pasando por la experiencia, pero tú no. Lo siguiente
que haces es que te preguntas: "¿Quién está teniendo esta experiencia? ¿A quién
viene? Viene a mí. Siento la depresión. Me siento herido. Me siento mal. Siento
que me han robado o golpeado con un coche. Estoy enfadado. Estoy furioso.
¿Quién es este yo? ¿Cómo puede ser que el yo sea tantas cosas, enfadado,
deprimido, herido, furioso?" Por tanto te aferras a la sensación del yo. Te aferras
a ese sentimiento y lo sigues hasta su fuente. Cuando lo sigues hasta su fuente, la
fuente del yo es siempre la consciencia o conciencia absoluta. Pero ahora, la
única manera de seguirlo hasta su fuente es olvidarte de tu problema, ya que no
puedes hacer dos cosas a la vez.
Por lo tanto, tienes que apartarte resueltamente de tu problema, totalmente lejos
del problema, como si no existiera, y aferrarte al yo. Aférrate al yo que piensa
que tiene un problema. Tan pronto como empiezas a aferrarte al yo, el problema
comenzará a disiparse por sí mismo, y tú comenzarás a reír, lo harás. Porque es
prácticamente imposible que tu Ser real tenga un problema. Porque tu Ser real es
omnipresente, absoluto. Tu verdadero ser es vacuidad, nirvana, inteligencia pura.
Tu verdadero Ser es omnipresente, está presente en todas partes al mismo
tiempo. Cuando comprendes quién eres, nunca nada te molestará de nuevo.
Ahora la gente me pregunta: "Si desarrollo un sentido del yo y lo sigo hasta su
culminación, ¿significa que nunca tendré un problema de nuevo?" Y tengo que
reír cuando la gente me pregunta eso, porque tan pronto como te identificas con
el yo, es el yo el que tiene el problema. Así que cuando dices: "¿Nunca tendré un
problema de nuevo?" estás rechazando tu propio propósito. Porque el yo está
lleno de problemas, no sólo de esta vida, sino de existencias anteriores. El truco
está en seguir al yo hasta su fuente, y entonces el yo desaparecerá totalmente,
completamente, absolutamente. Y cuando el yo desaparece, también lo hace el
problema. En otras palabras, el mundo no cambia, pero tú sí. Tus reacciones
cambian. Al igual que la pantalla y sus imágenes. Cuando llega el momento en
que has trascendido el yo, te conviertes en la pantalla y en las imágenes
mostradas en la pantalla. Lo que significa que el mundo no cambia. Todo en el
mundo se presentará ante ti como siempre lo hace, pero será como el agua en la
espalda de un pato. No estará apegado a ti nunca más. Ahora estarás identificado
con la pantalla, o con el Ser.
¿Estoy siendo claro en esto? En otras palabras, la pantalla y las imágenes son lo
mismo, pero la pantalla es consciente de sí misma y también de sus imágenes, y
no se ve alterada por el tipo de imágenes que muestras. Puedes mostrar un atraco
a un banco que está teniendo lugar en la pantalla, un asesinato que está siendo
cometido, personas haciendo el amor, casas quemándose, guerras estallando.
¿Cómo afecta todo eso a la pantalla? Nada. La pantalla no se ve afectada, sin
embargo, las imágenes cambian, una tras otra.
De la misma manera, tu Ser es como la pantalla. Nunca se ve afectado por
problemas de ninguna clase ni de ningún tipo. Los problemas se encuentran
sobre la pantalla, vienen y van, pero tú sigues siendo el Ser para siempre. Tú
nunca cambias.
¿Cómo comienzas a ser de esta manera? Cada vez que piensas que tienes un
problema debes preguntarte: "¿A quién viene el problema? Después de todo, yo
no soy el hacedor. Yo no soy el cuerpo. Yo no soy la mente. Así que ¿A quien
viene el problema?" Y, por supuesto, la respuesta será: "A mí. Yo siento este
problema. El problema viene a mí". Te aferras al yo, permaneces en el yo, y vas
profundizando, y profundizando, y profundizando dentro de ti mismo,
permaneciendo en el yo-consciencia. Mientras haces esto todos los días, cada vez
que aparece un problema, pronto llegará finalmente el día en que trasciendes tu
sentido del yo. Lo trasciendes totalmente. El sentido del yo desaparece y te
convertirás en la consciencia pura. Eso es todo.

Robert Adams, 11 octubre 1990 (Transcripción 14)

¡No hay ningún yo!


Robert: Cuando la gente viene a verme, esperan una conferencia, yo no doy
conferencias. No soy un filósofo. No soy un predicador. Todas las razones por
las que vienes a mí están equivocadas. No puedo hacer absolutamente nada por
ti. Lo que suelo hacer es hacer mi confesión hacia mí mismo y puesto que hay un
único Ser, todo el mundo está incluido. Yo hablo en primera persona. Cuando
utilizo los términos yo o yo-soy, no me refiero a Robert, me refiero a la
consciencia. La consciencia es omnipresente. Esto significa que todos vosotros
estáis incluidos cuando utilizo las palabras yo-soy.
Por lo tanto, confieso que yo no soy el cuerpo o el principio mente. Confieso que
no soy el hacedor. Pero soy la realidad absoluta. Soy la unidad final, inteligencia
pura, vacuidad, nirvana. Yo soy no-nacido y no desaparezco. Y en el plazo entre
la vida y la muerte, no prevalezco. Yo soy nada. Vacío. Sat-Chit-
Ananda. Parabrahman. Yo soy el que soy. Esta es mi confesión para ti y esa es
tu confesión para mí. Hay una sola consciencia, un solo Brahman, una sola
realidad última. Mientras te hago mi confesión, recuerda que no estoy hablando
de Robert, estoy hablando de la unidad, de la realidad última, de la nada, del
vacío. Yo soy el que soy. Sat-Chit-Ananda. Conciencia pura. La unidad final.
Yo, que es consciencia nunca ha nacido y nunca puede morir. Esta realización
trasciende todo tu karma. Para ser consciente sólo de esto, emancípate, hazte
libre, ahora. Para ser consciente de esto, tienes que ser esto.
Así que repito, yo no doy charlas, no doy conferencias, no soy un filósofo, no
soy un predicador, no soy nada. Si llegaste aquí esperando alguna enseñanza, te
irás decepcionado porque no tengo nada que enseñar. Una vez más te confieso
que Yo-soy no es el principio cuerpo-mente, ni el hacedor, ni el mundo, ni Dios.
Yo-soy es consciencia. La consciencia es el Ser. El Ser es autosuficiente,
proyectando y manifestando este mundo y este universo.

El jueves pasado estuvimos hablando del Ser como la consciencia y después de


alrededor de una hora sobre esto, por fin confesé que en la realidad última, no
hay ningún Ser y no hay consciencia. Y algunas personas se quedaron perplejas
porque justo cuando estaban empezando a descubrir el Ser, yo vengo y les digo
que no hay ningún Ser. Entonces, ¿qué significa esto?, seguiremos adelante con
esto.
El Ser existe siempre y cuando creas que no estás auto-realizado. ¿Una persona
auto-realizada necesita un Ser? ¿Una persona auto-realizada habla sobre la
consciencia? ¿Necesita la consciencia oBrahman, o Parabrahman, o sat-chit-
ananda? Esas son palabras, son conceptos.
Mientras creas en conceptos, palabras, ideas preconcebidas, esto detendrá tu
progreso. La realidad está más allá de las palabras. La realidad está en el
Silencio. Realmente lo único que tienes que hacer es aquietar la mente. Mantén
tu mente en reposo, silenciosa, y la realidad brillará por sí misma. Pero si vas por
ahí repitiendo como un loro: "Yo soy el Ser, yo soy la consciencia, yo soy la
realidad última". En realidad, no te dejará avanzar. Te digo la verdad, es mejor
no decir nada.
La razón por la que expreso estas palabras, es hacerte entender que hay algo más
además de tus experiencias corporales. Hay algo más que tus ocurrencias
cotidianas. Y eso se llama el Ser. El Ser es meramente un Ser autosuficiente,
proyectando y manifestando el universo y el mundo. Tú eres ese Ser. Y la razón
por la que el universo y el mundo existen es porque tu existes. Está siendo
emanado a través de ti. Tu eres el proyeccionista. El universo entero es una
proyección de tu mente.
Por lo tanto, si no hay mente, todo se convierte en el Ser. Entonces tú puedes
confesar, todo es el Ser y yo soy eso. Pero hasta que eso ocurra, lo mejor que
puedes hacer es hablar muy poco. La mejor cosa que puedes hacer es sumergirte
en lo profundo de ti mismo, y descubrir tu verdadera naturaleza. Esto puede
hacerse en cualquier momento.
Cuando por ejemplo te veas atrapado en el mundo, simplemente pregúntate:
"¿Quién es ese que está atrapado en el mundo?" Y sé sincero, di: "Yo-soy" y ve
más allá y pregúntate a ti mismo, "¿De dónde vino el yo? ¿Qué es esto? ¿Cómo
se originó? ¿Cuál es su causa?" Sigue al yo, permanece en el yo y pronto llegarás
a la conclusión de que el yo no existe. Pronto llegarás a la conclusión de que tú
eres espacio infinito. Y en lugar de observar objetos en el mundo, observarás el
espacio en que los objetos parecen estar pegados.
Es como un libro de recortables de los niños. Un niño tiene un pedazo de papel.
Recorta una imagen del sol, y pega el sol en el papel. Recorta una imagen de un
árbol, y la pega en el papel. Recorta una imagen de un hombre, y la pega en el
papel. Y se convierten en objetos. Y el niño se interesa por los objetos. Pero,
¿dónde estarían los objetos sin el papel? El papel es la realidad de los objetos. Y
cuando el niño deja de jugar con esos objetos simplemente despega el sol y pone
a la luna en su lugar. Quita las nubes y pega las estrellas en su lugar. Quita al
hombre y pone a una mujer en su lugar. Quita el árbol y coloca hierba y
montañas. Pero ¿cambió el papel? El papel sigue siendo el mismo. Y así es con
nosotros. Nosotros parecemos ser mortales, pasando por varias experiencias en el
mundo. Parece que hay un cielo, planetas, estrellas, y demás. Pero yo os digo en
verdad que todo esto es falso. Sólo el espacio es real. El espacio nunca cambia y
todo lo demás sí. Por lo tanto, ¿cómo puede algo que cambia ser real?
Ahora, algunos de vosotros podéis preguntar: "¿De qué sirve esta enseñanza?
¿Es práctica? ¿Qué puede hacer por mí?" Y yo digo: "¿Eres realmente feliz?
¿Tienes felicidad permanente en tu vida? ¿Tienes paz, verdadera paz?" La
mayoría de nosotros ni siquiera entiende qué es la felicidad y la paz. Creemos
que la felicidad se produce cuando obtenemos cosas para seguir nuestro camino.
¿Cuánto tiempo durarán? Como bien sabes por experiencia, las cosas cambian.
Lo único que es permanente en esta vida es el cambio. Si tu felicidad depende de
la persona, lugar o cosa, cuando eso cambie ahí va tu felicidad, por la ventana.
Lo mismo sucede con la paz y la alegría. Mientras que las cosas te traen
felicidad, alegría y paz, serás miserable la mayoría del tiempo. Porque estas
cosas tienen que cambiar tarde o temprano y tu felicidad se va con ellas.
Algunas personas creen que esta enseñanza va a curar sus males. Darles
recompensas financieras. Mejorar sus relaciones. Puede ser, pero esa no es la
cuestión. No estamos tratando de mejorar nuestra humanidad. Si deseas mejorar
tu humanidad, hay un montón de las llamadas ciencias de la mente, cursos de
pensamiento positivo. Lo que estamos tratando de hacer aquí es aniquilar nuestra
humanidad. Destruirla por completo. Es nuestra humanidad la que causa el
malentendido, el sufrimiento.
Siempre y cuando nos identificamos con el cuerpo, tenemos que sufrir. Esto no
quiere decir que si no nos identificamos con el cuerpo, el mundo se convertirá en
un ramillete de alegría y habrá felicidad y paz en el mundo, todo lo contrario. Lo
que esto significa es que adquirirás una nueva actitud. Verás las cosas de manera
diferente. Cuando comienzas a comprender que eres el Ser, y que eres una
encarnación del amor, y que tu verdadera naturaleza es sat-chit-
ananda, Parabrahman, si realmente sientes eso, y finalmente te conviertes en
eso, todo lo que veas será un reflejo de tu Ser.
Es por eso que podrás confesar, el universo entero es el Ser, y yo soy eso. Pero
hasta que te ocurra esto, no trates de mejorar tus asuntos. Es como golpear a un
caballo muerto. Cuando mejoras tus asuntos, son mejorados por un tiempo y algo
negativo aparece en otro lugar. Luego mejoras eso y entonces algo negativo
aparece en otro lugar. Es incesante, nunca termina.
Es como si un tumor crece en tu interior y vas a un médico y dice: "Bueno, tengo
que extirparlo. Te voy a poner anestesia local y corto justo aquí". Así que hace
justamente eso, pero un mes más tarde vuelve a crecer en otro lado del brazo, y
lo elimina también. Luego vuelve a surgir en una pierna. Pero nunca detecta la
causa. No puedes destruir los efectos y esperar armonía. Tienes que cambiar la
causa y hay una sola causa y esta es tu creencia errónea de que eres un ser
humano, que eres el cuerpo y la mente. Esa es la única causa de tu miseria.
Elimínala y el sufrimiento cesará.
Así que de nuevo, ¿cómo eliminarás eso? Simplemente preguntándote, "¿A
quién vino esto? ¿Quién está padeciendo estos karmas?" y pronto te darás cuenta
de que es tu ego, no tú. Tu ego no tiene absolutamente nada que ver contigo. Es
tu ego el que reencarna. Es tu ego el que vuelve una y otra vez. Pero no tiene
absolutamente nada que ver contigo.
Es como la gente que nace y muere en este lugar. Las personas van y vienen
todos los días muy rápidamente. Espera hasta que se inicie la guerra en Irak,
entonces se irán realmente. Luego volverán otra vez y ser irán de nuevo. Esto
nunca se termina. Hasta que te cansas de jugar al juego. Y te dices a ti mismo:
"Espera un momento, he estado jugando a este juego durante eones. Muero y
vuelvo, muero y vuelvo, muero y vuelvo. Me estoy cansando de esto. ¿Qué
hacer?"
Cuando finalmente haces esa pregunta, algo sucederá. Encontrarás el libro
adecuado, conocerás al maestro adecuado, escucharás las palabras adecuadas.
Pero algo te sucederá cuando indagas: "¿Por qué tengo que seguir jugando a
estos juegos?" y pronto preguntarás: "¿Quién es el que juega al juego? ¿Quién
está experimentando estas reencarnaciones? Yo, yo soy. ¿Quién es yo soy? ¿De
dónde vino el yo? ¿Qué lo originó? ¿Tiene el yo un padre y una madre que lo
originaron? ¿Cómo apareció?" Y algo te dirá que es como una ilusión óptica.
Igual que cuando te digo: "El cielo es azul". En realidad no hay cielo y no hay
azul. Sólo hay atmósfera. Pero si miras por la ventana ves un hermoso cielo azul.
Sin embargo, sabemos que no existe. Si estás en el desierto muriéndote de sed,
ves un espejismo, ves un oasis y corres para beber el agua pero sólo es un
espejismo, no existe. Es una ilusión óptica.
Lo mismo puede decirse de tu yo. Tu yo parece existir. Pero es inexistente. Tu
cuerpo parece existir. Pero es como las imágenes en movimiento en la pantalla.
Sólo la pantalla existe. Las imágenes que se extienden por ella son falsas. Si no
te lo crees, trata de agarrarlas y mira a ver qué es lo que agarras, agarras la
pantalla. Así es con tu supuesta vida. Viene de una falsa imaginación. Tú estás
soñando el sueño mortal. Crees que eres un cuerpo. Y pasas por muchas
experiencias. Y lo haces, siempre que tengas esa creencia. Tan pronto como
abandonas esa creencia la realidad ocurre totalmente por sí misma. Todo se
detiene.
La primera sensación que obtienes, es un sentimiento de inmortalidad.
Simplemente lo sabes. Sabes que nunca has nacido. Y si nunca has nacido, nunca
puedes morir. Te haces consciente de ello.
La segunda sensación es que eres omnipresente. No eres tu pequeño yo ubicado
en un cuerpo. No hay cuerpo, ningún cuerpo es tu hogar, eres libre para siempre.
Omnipresente, omnisciente, omnipotente. Eres todo el mundo, todas las cosas,
todo lo que existe y sin embargo eres nadie. Eres como un espejo, autosuficiente
y proyectas el universo. Pero te das cuenta de que eres el espejo y no la
proyección. Encuentra tu Ser. Sé fiel a tu Ser.
¿Cuántos años más te quedan ¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Cómo pasas
cada día? ¿Qué es más importante para ti que cualquier otra cosa? Se inicia por
la mañana cuando abres por primera vez los ojos. ¿Qué piensas acerca de lo
primero que ves? ¿Qué te preguntarías tan pronto como te levantas?, dices:
"¿Qué diablos estoy haciendo aquí?" (risas) Eso es lo más inteligente que decir.
En lugar de pensar, quiero una taza de café, quiero un danés, tengo que ir al
trabajo, tengo que ganarme la vida. Pregúntate: "¿Qué diablos estoy haciendo?
¿Qué estoy experimentando? ¿Por qué? "
Ese es el primer paso. Estar totalmente insatisfecho con tu suerte. (Risas)
Siempre que estés satisfecho, y digas:" Oh, me veo bien, soy guapo, soy lindo", y
pasas tres horas maquillándote o bañándote, ponerte ropa limpia cada minuto,
entonces estás alimentando a un caballo muerto (algo que ya no tiene sentido ni
uso). Pero cuando te das cuenta de que estás pasando por todo tipo de
despropósitos y que has estado pasando por despropósitos toda tu vida, te
preguntas, "¿A dónde voy desde aquí?" Las respuestas vendrán por sí mismas, de
verdad. No necesitarás ningún maestro.
La única razón por la que vienes aquí es porque no lo estás haciendo. (risas) Si
estuvieras haciendo lo correcto, ¿para qué me necesitas? Y entonces empiezas a
indagar, tan pronto como abres los ojos. "¿Qué es este cuerpo? ¿Quién es?
¿Quién soy yo? ¿De qué trata todo esto?" Y entonces recuerdas y dices: "Yo
soñaba, tuve un hermoso sueño y también dormí profundamente y ahora estoy
despierto". Pero aquí dices algo gracioso, "estaba presente durante mi estado de
sueño, durante mi estado dormido y durante mi estado de vigilia. Estaba presente
porque he dicho, yo dormí, yo soñé y yo estoy despierto. ¿Qué es esto?" Y de
nuevo continúas con: "¿De dónde vino este yo? Que duerme, que está presente
durante el estado dormido, que está presente durante el estado de sueño. Y ahora
digo: "Yo estoy despierto". ¿Quién es ese yo que hace todo esto? ¿Cuál es su
naturaleza? ¿Cuál es su fuente?" Y empiezas a ser consciente de tus
pensamientos.
Observa tu mente, a medida que se mueve a través de los movimientos del
pensamiento, pensando, pensando, pensando, siempre pensando. Como si tus
pensamientos fueran tan importantes. Puede que me digas, "Bueno, si yo no
pienso acerca de mi vida, ¿quién va a cuidar de mí? Tengo que pensar en mi
vida." ¿El árbol que produce hermosos mangos, piensa en su vida? Y sin
embargo, produce exuberantes mangos. ¿El sol piensa: "brillaré de nuevo
mañana"? ¿La hierba piensa, "creceré la próxima semana?" Hay un poder
misterioso que cuida de todo. Kármicamente tu cuerpo vino a esta tierra para
hacer algo. Él sabe lo que tiene que hacer sin tu ayuda, gracias. (risas) No
necesita tu ayuda. Permaneciendo en el yo, tu cuerpo cuidará de sí mismo.
Incluso mejor de lo que nunca podrías hacerlo cuando estás pensando. Así que
trata de no pensar demasiado. En vez de eso sigue al yo-pensamiento y cuando lo
sigas hasta su fuente, te sorprenderás lo fácil que te despiertas y te vuelves libre
y emancipado.
A veces cierro los ojos, a veces no. Así que para aquellos de vosotros que
piensan que estoy teniendo alguna experiencia interior maravillosa y que por eso
cierro los ojos, olvidadlo. Cierro los ojos porque se cansan. (risas) No hay
experiencias que lograr. Tú mismo eres la experiencia. Ahora que he hablado
bastante tendremos preguntas y respuestas si queréis. Esto es satsang y yo no
debería hablar demasiado. De lo contrario, podría convertirme en un filósofo
(risas).

Robert Adams, 30 septiembre 1990 (Transcripción 13)

Yo no soy el cuerpo
Robert: Me limito a expresar lo que siento. Yo soy la conciencia Absoluta. Yo
soy sat-chit-ananda. No me refiero a Robert. Me refiero a Yo-soy y recuerdo que
Yo-soy incluye a todo el mundo aquí. Yo-soy la unidad final. Nunca he nacido y
nunca podré morir. Yo soy dicha total, felicidad infinita, conciencia divina,
inteligencia pura. Este es el Yo Soy.
"Yo no soy el cuerpo", para la mayoría de la gente significa simplemente esto:
"Yo no soy mi cuerpo". Pero soy una parte de mi cuerpo, especialmente aquellos
de nosotros con un trasfondo judío-cristiano. Decimos: "Mi cuerpo es el templo
del Dios vivo y Dios reside dentro de mí". Esto puede ser verdad hasta cierto
punto, pero no es la verdad última. La verdad última es exactamente lo que dice:
"Yo no soy mi cuerpo". En otras palabras, mi cuerpo no existe, pero no hay dos
de nosotros. No hay Yo-soy y mi cuerpo o no hay Dios y mi cuerpo. Dios no
reside en mi cuerpo. Simplemente no hay cuerpo. Ningún cuerpo existe. Por lo
tanto, Yo-soy, es ese Yo-soy. Tú eres consciencia justo como eres, pero no eres
el cuerpo. En otras palabras, quien cree ser el cuerpo, es la consciencia. No hay
el cuerpo y la consciencia. Hay el cuerpo como consciencia y el cuerpo no existe
de la forma en que aparece.
A modo de ejemplo: Tomemos una sala de cine, tenemos las imágenes en
movimiento en la pantalla. No se ve la pantalla porque está cubierta por las
imágenes y ni siquiera piensas en la pantalla. No tienes ni idea de que hay una
pantalla porque no piensas en ella. Estás pensando acerca de las imágenes. Te
sumerges en la película, comienza, se desarrolla y termina. Pero sin embargo, sin
la pantalla, no habría película. Así que podemos decir que la película no es la
realidad. La pantalla es la realidad. Y cuando las imágenes cubren la pantalla, la
pantalla sigue siendo la realidad. Sin embargo, las imágenes dan una apariencia
semejante a la realidad.
Un ejemplo de esto es cuando te levantas e intentas agarrar las imágenes en la
pantalla, ¿que obtienes?. Estarás agarrando la pantalla, porque las imágenes no
existen. Y así ocurre con nosotros. Todo lo que ves, todo lo que aparece son
imágenes, o lo que se llama imaginación falsa y la única verdad sobre estas
imágenes es la consciencia. Todas estas son imágenes cósmicas en la pantalla de
la consciencia, y eso es todo. Tú y yo, las sillas, el sofá, el cielo, la luna, el
universo son simplemente imágenes, apariencias, ilusiones ópticas. La verdad es
que tú eres la consciencia, pero no puedes verte a ti mismo debido a maya, la
gran ilusión. Así que crees que eres el cuerpo y eres el hacedor.
Una vez más, es como la película y la pantalla. Te ves envuelto en la película y
comienzas a sentir la película. Has olvidado que hay una pantalla y la pantalla es
la realidad, pero estás totalmente envuelto en la película. Y puedes decirme todo
sobre la película. Pero no puede decirme nada sobre la pantalla. La única vez que
recuerdas que hay una pantalla es cuando la película ha terminado y aún así no
pones ninguna atención sobre ella porque te levantas y vuelves a casa. Pero
recuerda, si no fuera por la pantalla, no habría película. Así que si no fuera por la
consciencia, no habría imágenes. La consciencia es real, las imágenes son falsas.
Las imágenes van y vienen, cambian continuamente, constantemente. Pero la
consciencia sigue siendo la misma todo el tiempo. La consciencia es como el
vacío, como el espacio vacío y tú eres eso. Yo-soy el que (Yo) soy, ese es el
significado de esto. Yo soy conciencia absoluta.
Así que dices, "Bueno ¿cómo puedo sentir todas esas otras cosas? ¿Cómo puedo
sentirme mal? ¿Cómo puedo sentirme herido? ¿Cómo puedo sentir mis
problemas?" La razón por la que sientes estas cosas es debido a la identificación
errónea. No estás identificado con la pantalla, estás identificado con las
imágenes. Y siempre que crees que eres una imagen como en la película, vas a
sufrir en consecuencia.
El secreto es, por tanto, soltar y relajar la mente. Identificarse con la consciencia
y no con la imagen que es llamada falsa imaginación. Pero es posible que me
digas, "Veo a mis semejantes sufriendo. Hay una guerra que estalla en Irak. Todo
tipo de inhumanidad del hombre contra el hombre está sucediendo a mi
alrededor. ¿Es eso falso?" Siempre y cuando creas en ello, entonces es real para
ti. Por lo tanto no voy a decirte que es falso porque crees en ello.
Una vez más, es como la persona en la película. Les digo que la pantalla es la
realidad, pero dicen: "No, las imágenes son reales, puedo verlas, ¿no puedes ver
a una persona matando a otra? ¿Y alguien muriendo de cáncer? ¿Y una bomba
que cae sobre la ciudad? ¿Cómo puedes decir que no es real?" Así que voy y
retiro la pantalla y no hay más que un borrón. Eso es lo que pasa cuando te
despiertas. El sueño humano se ha terminado. Se convierte en nada más que un
borrón. Y te ves inmerso en la realidad. La realidad se convierte en dicha,
felicidad, eterna alegría, sat-chit-ananda.
La pregunta entonces es: ¿Cómo me identifico con la consciencia?
Sólo hay un camino y es aquietar tu mente. Tu mente tiene que estar inactiva, en
silencio. Cuando la mente está en silencio la realidad brilla por sí misma. Pero
siempre que aceptas imágenes, las imágenes son los problemas, las cosas que ves
con tus ojos y tus sentidos, y piensas que son reales. Las cosas que sientes. Esto
se llama falsa imaginación. Y porque sientes estas cosas entonces sufres en
consecuencia.
El secreto es trascender esos sentimientos y de nuevo la única manera de
trascender esos sentimientos es aquietar la mente. ¿Cómo aquietar la mente?
Tomando tiempo para estar tranquilos en silencio. "Estad tranquilos y sabed que
Yo soy Dios". Y si no puedes estar tranquilo en silencio por ti mismo hay varios
métodos, el más elevado es la auto-indagación. Simplemente pregúntate, "¿De
quién es la mente que no se aquieta? ¿Quién siente todas las imágenes? ¿Quién
sufre? ¿Quién se enfada? ¿Quién se identifica con el mundo?"
Una vez más no cometas el error de creer que no eres el cuerpo como mencioné
al principio. Creyendo por tanto que estás separado; que hay dos tú. Crees que
hay el cuerpo, y esto es lo que la gente avanzada creen esto ahora. Ellos creen
que no son el cuerpo, que el cuerpo se extingue por sí mismo y hace lo que
quiere. Pero ellos son algo más. Esto no podría estar más lejos de la verdad. Sólo
hay una unidad final. ¡Una! Nunca hay dos. Nunca hay el cuerpo y tu Ser. Sólo
hay el cuerpo como tu Ser. Y al ver esto, el cuerpo se desvanece y desaparece.
Desaparece porque nunca existió. Lo que existe siempre debe existir. Lo que
nunca existió debe desaparecer. Es por eso que el cuerpo envejece y muere,
porque para empezar no es real, es una ilusión.
Por lo tanto, el verdadero tú es exactamente lo que eres ahora mismo, el Ser. Tú
eres el Ser. Tú no eres el cuerpo, sino que eres el Ser. Es uno, no dos. El cuerpo
no existe. Si viajas por el desierto y ves una masa de agua, compara la masa de
agua con tu cuerpo. Crees en ella porque la ves. Sin embargo, cuando te acercas
no está ahí, es una ilusión óptica. ¿Verdad? Lo mismo ocurre con tu cuerpo que
lo ves, lo llevas, crees que es tuyo y te has identificado con él. ¿Por qué?
Debido a tu mente. Tu mente es la culpable. Cuando la mente se calma, se
aquieta, todo desaparece y te conviertes en el Ser, que tú realmente eres de todos
modos. Tienes que usar cualquier método que tengas para aquietar la mente.
Debes preguntarte: "¿Quién soy yo? ¿Cuál es la fuente del yo? ¿De dónde
vengo?" Y a continuación sigue al yo a su culminación. El yo se convierte en el
espejismo, no existe. Cuando sigues al yo en lo profundo de tu corazón,
descubrirás que el yo nunca existió. Recuerda también, que todo lo demás está
apegado al yo. Cada problema, el ego, la mente, todo está apegado a este yo. Así
que cuando el yo es trascendido, también lo es todo lo demás y eres libre.
Pero esta noche el punto importante es este: Cuando dices: "Yo no soy el
cuerpo". Date cuenta de que no hay dos, sólo hay uno. Esto significa que la
apariencia de un cuerpo no existe en la realidad. Tú eres consciencia, tú eres el
Ser y esa es la única realidad y nada más existe.

Robert Adams, 28 septiembre 1990 (Transcripción 12)

Los tres vehículos de la realización del ser


Robert: Buenas noches. Es bueno verles de nuevo, ¿quién está aquí otra vez? Por
favor, no se sorprendan por algunas de las cosas que pueda decir. Yo no soy un
maestro, ni soy un conferenciante, ni soy un sacerdote. No soy más que un
espejo para que puedan ver su propio reflejo. Lo que piensan de sí mismos lo ven
en mí. Puede que diga ciertas cosas a las que no están acostumbrados. Sed
indulgentes conmigo. No deben aceptar nada de lo que diga ni deben creer todo
lo que diga, hasta que sean capaces de demostrárselo a sí mismos.
Yo simplemente doy mi confesión, que yo no soy el cuerpo, ni la mente, ni el
mundo de los fenómenos, que Yo soy inteligencia pura, realidad absoluta, sat-
chit-ananda, mente divina, no-nacido, vacuidad. Cuando utilizo las palabras "Yo
soy", no me refiero a Robert. Me refiero a "Yo soy el que soy", omnipresencia, el
infinito.
Me llegan muchas llamadas telefónicas de personas que me hacen todo tipo de
preguntas. Una pregunta que la mayoría de la gente sigue haciendo una y otra
vez es: "¿Qué puedo hacer para resolver mis problemas? ¿Me puede dar alguna
afirmación, un mantra, una meditación, ejercicios de respiración, algo que pueda
usar?" Estas cosas tienen su lugar, pero no te despiertan a tu verdadero ser. En
todas las más elevadas escrituras se ha escrito que el camino del Advaita
Vedanta o Jnana Marga es sólo para las almas maduras.
Pero, ¿qué significa eso? Es para aquellos que en una vida anterior ya han
practicado sadhana, ejercicios de respiración, técnicas de yoga, etc, y ahora están
listos para despertar a través de este tipo de enseñanza. Y las escrituras budistas
declaran que aquellos que quieren hacer yoga o ejercicios de respiración son los
ingenuos e ignorantes (se ríe).
Entonces, ¿qué quieren decir? No es mi intención ofenderte pero se están
refiriendo a aquellos que están apegados al mundo, a los que creen que el mundo
es real y que sienten la atracción del mundo. Quieren usar todo tipo de trucos
para liberarse de sus problemas pero no para ser totalmente libres.
Entonces, ¿qué enseña el Jnana Marga? Enseñamos simplemente esto:
- No aceptes nada a menos que puedas demostrarlo.
- No creas en nada a menos que puedas utilizarlo por ti mismo, y puedas ver que
es verdad.
Hacer afirmaciones, mantras, ejercicios de yoga y demás, no te despertarán.
Empieza desde el principio. Sólo tienes que admitirte a ti mismo que existes.
Esta es la verdad. Tú existes, ¿no? Así que te dices a ti mismo: "Yo existo. Lo sé
a ciencia cierta. Existo. Existo. Eso es todo lo que sé. Soy ignorante de todo lo
demás, pero sé que existo porque aquí estoy". Y, mientras sigues diciéndote esto
a ti mismo, "yo existo", empiezas a poner más espacio entre "yo" y "existo".
"Yo... existo". Decid esto a vosotros mismos: "Yo... existo", yo... existo".
Si haces esto correctamente pronto descubrirás que "yo" y "existo" son dos
palabras separadas. En otras palabras, llegarás a la conclusión de que tú existes
como yo. Tienes que preguntarte a ti mismo, reflexionar, "¿Quién es este yo que
existe? ¿Qué es yo?" Nunca des una respuesta. Vendrá a ti por sí sola. Cuando
has dormido y te despiertas dices: "Yo dormía". Cuando has soñado dices: "Yo
he tenido un sueño". Y cuando estás despierto, por supuesto, dices: "Yo estoy
despierto". Pero ese 'yo' siempre está ahí. Comienzas a indagar dentro de ti
mismo: "¿Qué es este yo que existe en todo momento? Existe cuando estoy
dormido, cuando estoy despierto, cuando sueño. ¿Quién es este yo?" Y ahora la
indagación comienza. "¿De dónde viene este yo? ¿De dónde proviene el yo?" Te
preguntas a ti mismo. Las respuestas están dentro de ti. Y sigues preguntándote a
ti mismo una y otra vez, "¿De dónde proviene el yo? ¿De dónde viene el yo?" O,
"¿Quién soy yo?" Y esperas un poco más, y repites la misma pregunta: "¿De
dónde viene el yo?"
Mientras estás haciendo esto, sigue al yo profundamente, más profundamente.
Continua siguiendo al yo. Ve más y más profundamente dentro del yo. "¿De
dónde viene este yo? ¿Quién es este yo?" Cualquier respuesta que venga a ti es
una respuesta equivocada. No la aceptes, pero no la niegues. Simplemente ponla
a un lado. Y continua con la auto-indagación. "¿Quién soy yo?" Y espera. Y
pregunta de nuevo: "¿Quién soy yo?" No es un mantra. ¿De dónde vino el yo?
¿Cómo llegó hasta ahí? ¿Quien le dio nacimiento? ¿Cuál es la fuente del yo?
Continua morando en el yo.
A medida que continúa este proceso algún día algo sucederá. Para algunos
vendrá como una explosión interior, en donde todos sus pensamientos se disipan.
Mira, el yo es el primer pronombre, y cada pensamiento que tienes en el mundo
es agregado al yo. Es secundario. Piensa en eso. Todo lo que tengas que decir
acerca de ti mismo tiene el yo incorporado. Todo en el mundo trata de ti. (Yo)
voy al cine. (Yo) voy a la bolera. (Yo) tengo ganas de llorar. (Yo) me siento muy
mal. (Yo) me siento estupendamente. (Yo) me siento enfermo. (Yo) me siento
bien. Siempre hay un yo, yo, yo, ¿Qué es este yo, y de qué va todo esto? Todo se
agrega al yo. Posteriormente, cuando el yo es aniquilado, todo lo demás es
aniquilado y los problemas han terminado. Todos los pensamientos se van con el
yo.
Entonces no hay una respuesta para "¿Quién soy yo?" Cuando alcances la
respuesta habrá vacuidad, un vacío. Serás de lo no nacido. Pero no es un vacío
como piensas. No es la vacuidad como piensas. A falta de una palabra mejor se
le puede llamar santidad, nirvana, sat-chit-ananda, consciencia bienaventuranza,
realidad absoluta. No importa el nombre que le damos. Serás eso, y no habrá
ninguna explicación. Simplemente te convertirás en eso, y sentirás una paz
profunda que nunca antes habías sentido. Sentirás una felicidad incondicional.
Tratarás de explicártelo a ti mismo y a tus amigos, pero no se puede, porque lo
finito no puede comprender lo infinito. No hay palabras.
Ese es el método que utilizas, la auto-indagación. Sigues al yo-pensamiento hasta
su origen. ¿Cuánto tiempo se tarda? Depende de ti mismo. Cuán sincero eres,
qué más estás haciendo con tu vida. Si está utilizando esto como haces con todo
lo demás... Por ejemplo, si dices: "Bueno hoy voy a practicar el yo pensamiento,
luego voy a ver una película, luego voy a ir a jugar a los bolos, luego voy a ver la
televisión, además mañana voy a hacer lo mismo". Por supuesto, ¿qué ocurrirá
en un caso así? Muy poco, pero si pones tu energía en ello, y practicas cada vez
que puedas, y pones esto prioritario en tu vida, verás resultados sorprendentes,
resultados sorprendentes. Pero tienes que ponerlo en primer lugar en tu vida.
Piensa ahora mismo, ¿qué es lo primero en tu vida? No me lo digas, sólo
piénsalo. ¿Qué es lo primero en tu vida? ¿Puedes llevarlo contigo cuando
mueras? ¿No ves ya que vives en un mundo de cambio constante? ¿Que lo único
permanente en la vida es el cambio? Todos las circunstancias cambian. Sólo la
verdad es real, y la verdad es no-personal. Tienes que encontrarla por ti mismo.
Para el sincero devoto o estudiante pondrá esto lo primero en su vida, y entonces
comenzarás a ver resultados. Pero si aún estás preocupado y temeroso por algo, y
piensas que otros deberes son lo primero, entonces tienes que trabajar en ti
mismo.
Por eso, con gran compasión, te doy algunas cosas que puedes hacer antes de
llegar a la auto-realización. Justo antes de llegar a ser auto-realizado empiezas a
sentir ciertas cosas. Y esas son los cuatro principios que os di la semana pasada.
Eso viene a ti de forma automática. Pero, como ya mencioné el pasado domingo
y el jueves, tienes que tomar consciencia de estos principios al despertar. No
puedes pensar en ellos en tu tiempo libre. Sino que de alguna manera tienes que
persuadir a la mente. Tienes que convencer a tu mente para que piense en los
cuatro principios tan pronto como abres los ojos por la mañana.
Así que tienes dos cosas que hacer. Cuando abras los ojos puedes o bien
preguntarte, "¿De dónde vino el yo? ¿Quién soy yo que dormí anoche? ¿Quién
soy yo que acaba de despertar? ¿Quién soy yo que existe ahora?" o puedes
pensar en los cuatro principios. Lo que sea conveniente para ti. Pero, por
supuesto, si deseas la auto-realización, y quieres llegar a ser libre, y quiere ser
libre del océano del samsara, la mundanalidad, y llegar a ser feliz, entonces
depende de ti. Puedo compartir estas cosas contigo, pero no puedo hacer que las
hagas. Puedo llevarte a la mina de oro, pero tienes que hacer tu propia
excavación. ¿Qué es entonces lo primero en tu vida? Sea lo que sea que venga
primero en tu vida, en eso es en lo que te conviertes. Al final vas a tener que
abandonar tu cuerpo, tus pensamientos, tus posesiones, tus seres queridos. Todo,
al final, va a ser abandonado. Así que la persona sabia busca la verdad ahora, y
trata de ser libre ahora.
Así que vamos a repasar brevemente los cuatro principios una vez más, porque
me parece que son muy importantes. Otra cosa que hago es la siguiente: La
mayoría de los sacerdotes, maestros, lo que sea, filósofos, siempre buscan
nuevos conocimientos. Ellos investigan, investigan, investigan, y luego
comparten con sus congregaciones o estudiantes algo profundo, algo nuevo cada
domingo. Y por supuesto, siempre te olvidas del domingo anterior y recoges
nuevas palabras. Es un juego de palabras. Puedes aprender acerca de los planos
astrales, los planos causales, la reencarnación. Puedes aprender acerca de cómo
llegar a ser positivo en tu vida, cómo atraer a la pareja adecuada, la forma de
atraer dinero, salud, y todo tipo de cosas. Cómo canalizar, cómo hacer esto, y es
muy excitante para el ego. Lo que hacemos aquí es tratar de que elimines tu ego
para que no quedes atrapado en el mundo. Esa es la única manera de ser feliz,
verdaderamente feliz, y ser auto-realizado. Por ello, reitero, y repito una y otra
vez el mismo principio. Para que así pueda empapar profundamente tu mente
subconsciente, y puedas convertirte en una encarnación viviente de esta verdad.
[ ...continúa el diálogo recordando los cuatro principios con los asistentes... ]
(Los cuatro principios fueron dados en: Los cuatro principios de la realización
del ser de la noble sabiduría.)

Robert Adams, 26 agosto 1990 (Transcripción 6)

Los cuatro principios de la realización del ser de la noble sabiduría


Robert: Quiero confiarles un pequeño secreto. No hay problemas. No hay
problemas. Nunca hubo ningún problema, no hay problemas hoy, y nunca habrá
problemas. Los problemas sólo significan que el mundo no gira de la manera que
tú quieres que lo haga. Pero en verdad, no hay problemas. Todo se desarrolla
como debe. Todo está bien. Tienes que olvidarte de ti mismo y expandir tu
consciencia hasta convertirte en el universo entero. La realidad detrás del
universo es pura conciencia. No tiene problemas. Y tú eres eso.
Si te identificas con tu cuerpo, entonces hay un problema, debido a que tu cuerpo
siempre se mete en problemas de algún tipo. Pero si aprendes a olvidarte de tu
cuerpo y tu mente, ¿dónde hay un problema? En otras palabras, deja a tu cuerpo
en paz. Dale sólo la atención suficiente. Ejercítalo un poco, dale de comer
alimentos adecuados, pero no pienses mucho en él. Mantén tu mente en la
realidad. Fusiona tu mente con la realidad, y experimentarás la realidad. Vivirás
en un mundo sin problemas. El mundo puede parecer que tiene problemas para
los demás, pero no para ti. Verás las cosas de otra manera, desde un punto de
vista superior.
Tuve una llamada telefónica interesante esta semana. Alguien me preguntó:
"¿sueñan o tienen visiones las personas auto-realizadas?" Ahora bien, para tener
un sueño o una visión, tiene que haber alguien que lo tenga, y, sin embargo, si
uno está auto-realizado, no hay nadie en casa. No queda nadie. Así que es una
contradicción, como lo es la verdad. Toda verdad es una contradicción, es una
paradoja. La respuesta es, los Sabios sí que sueñan a veces, y tienen visiones.
Pero son conscientes del soñador. En otras palabras, ellos se dan cuenta de que
no son la persona que sueña o tiene la visión. Pero mientras haya un cuerpo ahí
en algún lugar, habrá sueños y visiones. A pesar de que no hay nadie en casa,
seguirá habiendo, de vez en cuando, un sueño o una visión.
A modo de ejemplo, Ramana Maharshi a menudo soñaba y tenía visiones.
Nisargadatta soñaba y tenía visiones. Y estaban ambos auto-realizados. Pero de
nuevo, la pregunta es, ¿quién sueña, quién tiene la visión? No hay ningún ego,
mientras que el soñador esté separado del yo. Yo sólo puedo hablar desde mi
propia experiencia. No hay ninguna diferencia, para mí, en el estado de vigilia, el
estado de dormir, el estado de soñar, o el estado de visión. Son todos lo mismo.
Soy consciente de todos ellos, pero yo no soy ellos. Yo los observo. Los veo
sucediendo. A decir verdad, a veces no veo la diferencia. A veces no sé si estoy
soñando o despierto, o tengo una visión, o estoy dormido. Todo es lo mismo,
porque doy un paso atrás, y me veo a mí mismo a través de todas estas cosas.
Así que, por alguna razón, últimamente, he estado soñando con la Reina de
Inglaterra. Ella venía alsatsang. No sé por qué... durante tres noches seguidas.
Pero tuve una visión interesante esta mañana a eso de las cuatro, y pasaremos el
resto del tiempo comentándola, porque me pareció muy interesante.
Como muchos de ustedes saben, he tenido una visión constante, periódicamente,
de mí mismo yendo a Arunachala, la montaña sagrada donde Ramana Maharshi
vivió. Y en la visión la montaña está hueca. Y voy a través de la montaña, hacia
el centro, donde hay una luz brillante, mil veces más brillante que el Sol, pero sin
embargo, se está agradable y hay tranquilidad, no hay calor. Y entonces me
encuentro con Ramana, Jesús, Ramakrishna, Nisargadatta, Lao Tse y otros. Y
nos sonreímos unos a otros, caminamos unos hacia otros, y nos fundimos en una
sola luz, y nos convertimos en uno. A continuación hay una luz cegadora y una
explosión, algo así. Y entonces abro los ojos. He compartido eso con ustedes
antes.
Pero esta mañana, por primera vez, tuve una visión muy interesante, que voy a
compartir con ustedes de nuevo. Soñé que estaba en algún lugar en un campo
abierto, hermoso. Había un lago cercano, árboles, un bosque. Y yo estaba
sentado bajo un árbol, en este campo abierto. Y llevaba puesto el atuendo naranja
de un renunciante. Debo haber sido budista. De repente cientos de bodhisattvas y
Mahasattvas venían del bosque y comenzaron a caminar hacia mí. Y todos se
sientan en semicírculo alrededor de mí, en meditación y me preguntaba qué
estaba haciendo. Entonces me di cuenta de que me había convertido en el Buda.
Y todos nos sentamos en silencio por cerca de tres horas.
Entonces uno de los bodhisattvas se levantó e hizo una pregunta. Él dijo:
"Maestro, ¿cuál es su enseñanza?" No era en Inglés. No sé qué idioma hablaba.
Pero le entendí muy claramente. Y sin dudarlo dije: "Yo enseño la Realización
del Ser de la Noble Sabiduría". Y se sentó.
Nos sentamos durante unas tres horas en silencio, y luego otro bodhisattva se
levantó e hizo una pregunta. "Maestro, ¿cómo puede uno saber cuando está cerca
de la auto-realización? ¿Cómo puede uno saber cuando está a punto de ser auto-
realizado? ¿Cómo se puede saber?"
Y esto es lo que me gustaría tratar hoy. ¿Cómo podemos saber si estamos en el
camino correcto? Di cuatro principios, lo que nunca hago realmente en el estado
de vigilia. Nunca tengo una enseñanza. Pero yo estaba dando una enseñanza, así
que la compartiré con ustedes. Yo expliqué cuatro principios, con los que sabes
que estás cerca de la auto-realización. Por supuesto, todos estamos ya auto-
realizados.
Principio número uno: Tienes un sentimiento, la total comprensión de que todo
lo que ves, todo en el universo, en el mundo, emana de tu mente. En otras
palabras, sientes esto. No tiene que pensar en ello, o tratar de provocarlo. Viene
por sí mismo. Se convierte en una parte de ti. La comprensión de que todo lo que
ves, el universo, las personas, los gusanos, los insectos, el reino mineral, el reino
vegetal, tu cuerpo, tu mente, todo lo que aparece, es una manifestación de tu
mente. Tienes que tener ese sentimiento, esa profunda comprensión, sin
pretenderlo.
Entonces te preguntas, "¿En qué pienso todo el día?" Por supuesto, si tiene
miedo de algo, si estás preocupado, si crees que algo anda mal en alguna parte, si
piensas que estás sufriendo por una pérdida, o limitación, o enfermedad o
cualquier cosa, entonces estás fuera de ello por completo, porque no estás
comprendiendo que todas estas cosas son simplemente una manifestación de tu
propia mente. Y si estás preocupado por estas cosas te estás apegando a la falsa
imaginación. Se llama falsa imaginación. Has estado apegado a la energía del
hábito durante muchos años, y todos esos apegos y creencias provienen de la
energía del hábito.
Es como ver un programa de televisión y te identificas con uno de los personajes,
cuando sabes que ni siquiera estás en la televisión. Pero crees que eres uno de los
personajes de la serie de televisión. Lo mismo sucede con el mundo. No te
involucres. No me refiero a que te vuelvas pasivo. Me refiero a que tu cuerpo
hace lo que se supone que tiene que hacer. Recuerda, tu cuerpo vino a esta tierra
para hacer algo. Él hará algo sin tu conocimiento. Se cuida de sí mismo, no te
preocupes. Pero no identifiques tu cuerpo con tu Ser. Son diferentes. Tu cuerpo
no es tu Ser. Y voy a probar esto.
Cuando haces referencia a tu cuerpo, ¿qué dices? ¿No dices: "mi cuerpo?"
¿Quién es este "mi" al que te refieres? Dices: "Mi dedo", "mi ojo". ¿A quién te
refieres? No podrías estar hablando de tu cuerpo, porque estás diciendo que es mi
cuerpo, como si lo poseyeras. ¿Quién lo posee? Esto te demuestra que no eres tu
cuerpo. Así que no identifique tu Ser con el cuerpo y el mundo.
Por lo tanto, el primer principio para ver lo cerca que estás de la auto-realización
es: No sientes que te estás identificando con el mundo. Estás separado y te
sientes feliz, porque tu estado natural es la felicidad pura. Una vez que te
identificas con las cosas del mundo, lo estropeas. La felicidad desaparece, se
disipa. Pero cuando estás separado de las cosas mundanas la felicidad es
automática, hermosa, felicidad pura. Viene por sí misma. Así que ese es el
primer principio.
El segundo principio que expliqué a los bodhisattvas fue el siguiente: Tienes que
tener un fuerte sentimiento, una comprensión profunda, de que eres no-nacido.
Tú no has nacido, no experimentas una vida, y no desapareces, no mueres. Tú no
has nacido, no tienes una vida, y no mueres. Tienes que sentir esto, que eres de
lo no-nacido. ¿Te das cuenta lo que esto significa? No hay una causa para tu
existencia. No hay una causa para tu sufrimiento. No hay una causa para tus
problemas.
Algunos de ustedes todavía creen en la causa y el efecto. Esto es cierto en el
mundo relativo, pero en el mundo de la realidad no hay una causa. Nada ha sido
hecho jamás. Nada ha sido creado jamás. No hay creación. Sé que es difícil de
comprender. ¿Cómo puedo yo existir si no he nacido, no tengo vida y no
desaparezco en la vejez? Tú existes como Yo-soy, siempre has existido y
siempre existirás. Tú existes como inteligencia pura, como realidad absoluta. Esa
es tu verdadera naturaleza. Tú existes como sat-chit-ananda. Existes como
consciencia bienaventuranza, pero existes. Existes como vacuidad, como
nirvana, pero existes. Así que no te preocupes de ser no-existente. Pero no
existes como el cuerpo. No existes como persona, lugar o cosa. ¿Sientes eso? Si
tienes un fuerte sentimiento acerca de eso, entonces estás cerca de la auto-
realización.
Principio número tres: Tú eres consciente y tienes un profundo conocimiento de
la no egoidad de todas las cosas, que todo no tiene ego. No estoy hablando sólo
de los seres sintientes. Estoy hablando del reino mineral, el reino vegetal, el
reino animal, el reino humano. Nada tiene un ego. No hay ego. ¿Y te das cuenta
de lo que esto significa? Significa que todo es sagrado. Todo es Dios. Solo
cuando el ego viene, Dios desaparece, lo que llamamos "Dios". Todo se
convierte en Dios. Tienes veneración por todo. Cuando no hay ego, tienes
veneración por todo el mundo y todas las cosas.
Así que tienes que ser consciente de la no egoidad de todas las cosas. Los
animales no tienen ego, los minerales no tienen ego, los vegetales no tienen ego,
y los humanos no tienen ego. No hay una causa, por lo que no puede haber un
efecto. Sólo hay consciencia divina, y todo se convierte en la consciencia divina.
Así que si miras a tu prójimo y a los animales y todo lo demás como siendo sin
ego, los verás como a tu Ser. ¿No puedes verlo?
Es el ego lo que causa separación. Cuando estoy lleno de ego, me hago fuerte
dentro de mí. Me vuelvo totalmente separado. Así que cuanto más te gustas
como persona, más grande es tu ego. Dices: "Entonces, ¿yo no debo gustarme a
mi mismo?". Debes amarte a ti mismo, pero ¿de qué yo estamos hablando? No
estamos hablando de tu yo-cuerpo, porque este va y viene. Estamos hablando de
tu Ser permanente que siempre ha estado aquí. Y tu Ser permanente es yo, es
usted, es el mundo, es el universo, es todo, eso es tu Ser permanente, no egoidad.
Ese es el único momento en que puedes amar a tus semejantes, cuando no tienes
ego. Así es como puedes saber donde estás, si estás cerca de la auto-realización.
Ese es el principio número tres.
El principio número cuatro es simplemente esto: Tienes una convicción
profunda, una comprensión profunda, un sentimiento profundo de lo que es
realmente la auto-realización de la noble sabiduría. ¿Qué es la Realización del
Ser de la Noble Sabiduría para ti? Nunca puedes saberlo tratando de averiguar lo
que es, porque es la realidad absoluta. Sólo puedes saberlo averiguando lo que no
es.
Así que dices: "No es mi cuerpo, no es mi mente, no es mis órganos, no es mi
pensamiento, no es mi mundo, no es mi universo, no es los animales, o los
árboles, o la luna, o el sol, o las estrellas, no es ninguna de esas cosas". Cuando
has pasado por todo y no queda nada, eso es lo que es, nada, vacuidad, nirvana,
la unicidad última.
En fin, les expliqué estos cuatro principios a todos los bodhisattvas y todos los
Mahasattvas. Entonces nos sentamos tres horas en meditación y se levantaron y
volvieron al bosque. Luego hubo un destello de luz, y abrí los ojos.

Los tres métodos


Hay tres métodos que usamos para que nos ayuden en el camino, de este modo
podemos darnos cuenta de lo que estábamos hablando antes.
El número uno es la auto-entrega, cuando nos entregarnos completamente a
Dios, o al Ser. Pero esto es difícil de hacer para la mayoría de la gente. Parece
fácil, pero no lo es. Esto significa que no tienes vida propia. Entregas completa y
totalmente todo a Dios. Cada parte de tu vida va a Dios. "No mi voluntad, sino la
tuya". Eso es devoción, bhakti. Una vez más, parece fácil para algunas personas,
pero no lo es cuando te adentras en ello, porque significa que cada decisión que
tengas que hacer queda en manos de Dios. Entregas tu mente a Dios, total,
completa y absolutamente. Y eso te lleva a la auto-realización.
El número dos es la atención plena (mindfulness), de la que hablábamos, cuando
somos el testigo. Observándote a ti mismo continuamente. Observando tus
pensamientos. Observando tus acciones. Sentándote en meditación y observando
lo que ocurre en tu mente. No trates de cambiar o corregir nada. Sólo observar.
Siendo el testigo de tus pensamientos en la meditación, y de tus acciones en el
estado de vigilia.
Y el número tres es el que yo recomiendo, la auto-indagación. Pregúntate: "¿A
quién vienen estos problemas? ¿A quién viene este karma? ¿A quién viene este
sufrimiento? ¿Viene a mí? Bien, ¿qué es mí? Yo soy mí. ¿Quién soy yo? ¿De
dónde viene el yo?" Y sigue al yo hacia su fuente. Puedes utilizar cualquiera de
los tres métodos, el que más te convenga. Pero por favor haz algo. No
desperdicies tu vida con frivolidades. Trabaja en ti mismo, si quieres ser libre.
Esto no significa que tienes que dejar de ir al cine o a trabajar, ni nada. No dejas
de hacer nada. Simplemente que seas consciente de lo que estás haciendo. Te
conviertes en un ser consciente. Te vuelves consciente de tus acciones. Te
conviertes en amoroso, compasivo, amable con todas las personas. Dejas de estar
pendiente por ser el número uno. La mayoría de nosotros dice: "El número uno.
Soy el número uno". Olvídalo. Así es como sufres, eso es ego. Es difícil de
entender, cuando renuncias a tu ego, ¿cómo puedes tener una vida mejor? Pero la
tienes. Pruébalo y verás.
Cuando dejas de pensar acerca de ti mismo, y empiezas a reflexionar en ti
mismo, sin embargo tú mismo te vuelves omnipresente, eso significa que estás
pensando en los demás como tú mismo. Así que si cualquier ser humano sufre, tú
sufres también. Pero de alguna manera nos diferenciamos del budismo, no
mucho, pero un poco. Porque el bodhisattva dice que no alcanzará la realización
hasta que todos los demás se realicen. Pero entonces tienen un bodhisattva
superior llamada el Arhat. Es como el Avadhut en el hinduismo, que se convierte
en auto-realizado, por sí mismo, porque comprende que su Ser es el Ser de todo.
Y eso es lo que aceptamos. En otras palabras, si quieres ayudar a tus semejantes,
si quieres hacer de este mundo un mundo mejor en el que vivir, encuéntrate a ti
mismo primero, y todo lo demás se cuidará de sí mismo.

Robert Adams, 19 agosto 1990 (Transcripción 4)

No hay nacimiento

Robert: Piensa y hazte la pregunta, "¿Por qué he venido aquí hoy? ¿Para qué
hemos venido a una habitación tan calurosa? Podríamos haber ido a nadar, a
jugar a los bolos, podríamos estar en casa viendo la televisión, pero algo nos ha
motivado a venir aquí, ¿qué?" Pregúntate a ti mismo.
Hay un poder misterioso que motiva a la gente a hacer lo que hace. Algunas
personas se sienten motivadas a ir a una casa de mala reputación. Algunas
personas se sienten motivadas a ir al cine. Algunas personas se sienten motivadas
a ir a reuniones espirituales, ¿qué es lo que provoca esto? ¿Quién hace que esto
suceda? Podemos decir que Dios lo hace, pero, por supuesto, Dios está dentro de
ti mismo y algunas de las cosas que haces, nunca permitirías que Dios te dejara
hacerlas, si Dios es tú mismo. Por lo tanto, tendríamos que decir que es tu karma.
Es tu karma el que te motiva a venir aquí o ir a otro lugar. Cuando llegas a una
reunión como ésta puedes estar seguro de que has estado trabajando en ti mismo
en vidas pasadas. Has estado practicando durante muchas vidas. Recuerda que
esto no es una iglesia, y esto no es una enseñanza, es una confesión de la
realidad.
Cada vez que utilizo el pronombre "Yo", no me refiero a mí mismo, me estoy
refiriendo a Yo-soy. Así que cuando me refiero a mi confesión, me refiero a
nuestra confesión, omnipresencia. Recuerda que cada vez que use la palabra
"Yo", significa omnipresencia. Por lo tanto, yo estoy aquí para acusarme, de
realidad absoluta, de ser no nacido, de unidad final, de inteligencia pura, de
vacuidad, de nirvana. Os confieso todas estas cosas. Vamos a reflexionar sobre
estas cosas mientras meditamos juntos.
[suena la música entonces Robert continúa]
Si realmente quieres arrepentirte, simplemente siéntate en meditación
silenciosa y ve la realidad perfecta en el interior, cualquier conducta
errónea sólo surge en el pensamiento erróneo, y al igual que la mañana
es debida antes a la salida del sol, puede ser perfectamente eliminada a
través de la luz y la sabiduría benevolente.
Om shanti, shanti, paz.
Cuando meditamos de esta manera, es con el fin de vaciar la mente. La mente es
como un cubo de basura. Está llena de ideas preconcebidas, pensamientos,
conceptos, no sólo de esta vida, sino de vidas anteriores. Hay un montón de
cosas en esa mente. En verdad no hay mente, pero siempre y cuando estás
expresando conceptos, ideas, opiniones, entonces estamos hablando de una
mente.
Cuando te sientas en meditación silenciosa y miras tus pensamientos, observa
cómo van y vienen. Observa el tipo de pensamientos que vienen a ti. No
tratamos de cambiarlos. No repetimos afirmaciones. Simplemente observa los
pensamientos y se irán por su propia cuenta.
Esta es la forma de tratar con la mente. Observa tus pensamientos, conviértete en
el testigo de tus pensamientos o pregúntate, "¿A quién vienen estos
pensamientos?" uno o el otro. Si haces esto con regularidad, llegará el día en que
serás totalmente libre y te darás cuenta y entenderás lo que quiero decir cuando
digo: "Tú eres no-nacido, tú eres el nirvana, vacuidad".
¿Qué quiero decir cuando digo que eres no-nacido?
Bien, las opiniones que expreso, no tienen por qué ser aceptadas. Recuerda que
estoy hablando a mi Ser. Yo-soy está hablando y Yo-soy es el infinito, la
realidad absoluta. Y te digo en verdad que Yo-soy no nacido, todo es no-nacido.
Toma un árbol por ejemplo, ¿qué da nacimiento a un árbol? Una semilla, ¿de
dónde viene la semilla? ¿De otro árbol? ¿De dónde viene el árbol? De otra
semilla, y vuelves así con lo mismo y no hay ninguna respuesta, no termina.
Tomemos por ejemplo, las criaturas, como gusanos, cucarachas, chinches,
¿quién les dio nacimiento, originalmente? ¿De dónde vienen? Las flores, la luna,
el sol, la tierra, las estrellas, los seres humanos, las ideas, la intuición, la
discriminación. Te digo que ninguna de estas cosas existen. Nada ha nacido
nunca.
Es una premisa falsa en lo que crees. Cambiar lo malo en bueno, querer
experiencias positivas, todo son tonterías. La razón por la que no quieres una
experiencia negativa se debe a que nunca has tenido una experiencia positiva. No
hay nacimiento. ¿Qué ha dado nacimiento a cualquier cosa? ¿De dónde viene?
¿Sabes lo que es cualquier cosa? No tienes ni idea de lo que es cualquier cosa,
sólo le das un nombre. Por ejemplo, un gato, ¿qué es un gato? No tienes ni idea.
Estaba aquí cuando viniste a la existencia y lo llamamos un gato. ¿Por qué no lo
llamamos un árbol? Lo llamamos un gato. Damos nombres a todo. Ese es el
primer error, porque ninguna cosa es, lo que parece ser. Por tanto, la primera
regla del verdadero camino espiritual se llama ignorancia divina. Ignorancia
divina.
No tienes ni idea de lo que algo es, simplemente asumes que lo sabes. Quieres
actuar de forma inteligente, imaginar que sabes algo. Así que estudias
duramente, para aprender la existencia relativa. Pero de lo que no te dan cuenta,
es que te estás estudiando a ti mismo derecho a la tumba. Aprenderás y
estudiarás y al parecer llegarás a ser algo, y te harás viejo, y cada vez más viejo y
antes de morir te preguntarás de qué va todo esto.
No tienes ni idea de lo que algo es, pero te digo una vez más, todo es no-nacido.
Nada existe realmente y la única explicación es, es como un sueño. Cuando
tienes un sueño, ¿le das nacimiento a todo? El sueño simplemente comienza, con
todo lo que aparece. Tu no lo inicias, o lo terminas. El sueño simplemente
comienza de la nada y continúa hasta que te despiertas.
Al estado de vigilia se le llama el sueño mortal. Estamos soñando el sueño
mortal.
Todas las cosas que te interesan, todos sus temores, todas tus frustraciones,
bienes y males, todas tus alegrías y tristezas, es todo un sueño. Y cuanto más te
apegas a él, más humano te vuelves. Es como estar apegado a un sueño del que
nunca despiertas y sigues viviendo el sueño. Por consiguiente, creas tu propia
reencarnación, porque estás apegado a la persona, lugar y cosa. Y esto te atrae de
nuevo a un cuerpo, una y otra y otra vez hasta que aprendes a soltar, hasta que
empiezas a practicar, la vacuidad.
Recuerda, no hay ser y no hay no-ser. No hay nacimiento y no hay muerte. El
hecho de saber esto te trae una semblanza de paz. Sólo pensar en estas cosas te
hace feliz. Pero está más allá de la felicidad humana. Está más allá de la paz
humana. Está más allá de la risa. La risa es cuando el cuerpo está feliz con algo.
Cuando te das cuenta de que no hay cuerpo, ¿dónde está la risa? ¿Dónde está el
llanto? ¿Dónde va a entrar el ser impersonal? Ninguna de esas cosas existen.
Por lo tanto te haces la pregunta: "Entonces ¿existo yo?" Tienes que preguntarte:
"¿Qué quiero decir con yo? ¿Existo como un ser humano? ¿Como mecanismo
que reacciona? Como una persona que se enciende y se apaga?" Ese es un
concepto falso. Se llama falsa imaginación. Te imaginas un mundo poblado por
insectos, árboles, la luna, el sol, los seres humanos y todo lo demás que parecen
existir y que discriminas. Te gusta esto, odias esto, disfrutas esto, desprecias eso,
pero yo te digo que tienes que ir más allá de estos conceptos si deseas ser libre.
Sólo imagínate lo tranquilo que te sientes cuando tu mente deja de pensar, deja
de intentar cambiar las condiciones, deja de intentar vengarse, para luchar por tus
derechos. ¿Qué derechos? No tienes derechos. Como ser humano tienes
derechos, y siempre tendrás que luchar por ellos, porque parecerá que alguien
está tratando de quitártelos, pero en realidad no hay derechos. No hay nada que
defender. Puedes preguntar, "Bueno, ¿qué soy, nada?" No, la vacuidad no es
nada (ninguna cosa). Se llama vacuidad porque significa que nada existe como
aparece. Pero hay algo, una fuerza misteriosa que es la encarnación del amor,
compasión, paz, felicidad, alegría, dicha. Sin embargo, esas palabras no tienen
sentido. No le hacen justicia porque hay mucho más detrás de eso. Tienes que
experimentarlo para entenderlo. Tienes que experimentar para ir más allá de la
causa.
La metafísica te enseña, hay una causa para todo, pero eso es infantil. La causa
no existe. Nunca hubo una causa, porque tendría que haber habido alguien para
hacer la causa, para producir la causa y, por supuesto, la mayoría de las personas
le llaman Dios. Ahí entramos en la dualidad, en la separación. Decimos que Dios
hizo a la causa y nosotros estamos experimentando el efecto. Así que te
pregunto: "¿De dónde vino este Dios que hizo la causa? ¿Y quién hizo a Dios?"
Todo son conceptos, todo es pensamiento relativo. No trates de entender esto con
tu mente finita, no puedes. Lo infinito no puede comprender nunca lo finito o lo
finito no puede comprender nunca lo infinito. Son dos cosas diferentes.
Baste decir, que tú como tú, existes ahora como vacuidad plena. Eres inteligencia
pura, conciencia pura, la realidad absoluta, el nirvana. ¡Justo como eres ahora
mismo! No pienses en ello, si piensas en ello lo echas a perder, justo como eres
en este momento. Tú eres inteligencia pura, realidad absoluta, tú eres lo no
nacido, pero cada vez que viene un pensamiento a tu mente lo echas a perder.
Cuando te despiertes enseguida por la mañana, entre esos pocos segundos de
levantarte, despertarte. Justo antes de despertarte, es cuando estás en tu estado
verdadero. Acabas de abrir sus ojos y no has pensado aún ni un solo
pensamiento, sin embargo, dura unos pocos segundos. Piensa en ese momento,
¿no te sientes realmente bien en esos pocos segundos, antes de empezar a pensar
acerca de las actividades del día?, esa es la realidad.
Trata de darte cuenta de ese momento mañana por la mañana, tan pronto como
abras los ojos. Antes de que venga un pensamiento. Ese es tu verdadero estado y
eso es lo que eres. Olvídate de tus problemas. Hay un poder que sabe cómo
cuidar de todo por ti, si tú se lo permites. Tienes que permitirlo. Tienes que
rendir o entregar tu ego, tu orgullo, tus conceptos, tus opiniones, tus preguntas,
tus respuestas, todo tiene que ser entregado y el poder trabaja por su propia
voluntad.
Un gran Maestro dijo: "No os preocupéis por lo que debéis comer, por lo que
debéis vestir, adónde debéis ir, sino buscad primero el reino de los cielos y todas
estas cosas se os darán por añadidura", es la misma cosa . Pero, ¿con qué
frecuencia piensas? La mayoría de la gente piensa a cada momento, siempre
estás pensando, preocupado, tratando de corregir algo, tratando de entenderlo. Y
eso es lo que evita el reino de los cielos.
Entonces, qué hacer, nada. No trates de arreglar nada. Ni siquiera trates de
cambiar. Simplemente que seas tu Ser, tal y como eres en realidad. Deja el
mundo solo. Deja las cosas solas, deja la gente sola.
Así que dices, "¿Cómo puedo existir? ¿Tengo que ir a trabajar? ¿Tengo que
mezclarme con la gente? ¿Tengo que tomar decisiones?" No tengas miedo. Harás
todas esas cosas, pero será diferente. Comprenderás totalmente que tú no eres el
hacedor. Tu cuerpo vino a esta tierra para hacer algo y hará su tarea. Tú no tiene
absolutamente nada que ver con eso. Deja de luchar, deja de intentar hacer que
las cosas sucedan, mantén tu mente en tu Ser.
¿Qué quiero decir cuando digo: "Mantén tu mente en ti mismo?" Tu verdadero
Ser es tu corazón, no tu corazón humano, sino tu corazón espiritual. Tu corazón
es Dios. Mantén tu mente establecida en Dios en tu corazón. Si quieres en
principio utilizar tu imaginación, puedes imaginar una esfera de luz blanca en tu
corazón en el lado derecho de tu pecho, tu corazón espiritual. Y deja que todos
tus pensamientos se fundan en tu corazón.
En otras palabras, no dejes que tus pensamientos vayan hacia el exterior. Cuando
tus pensamientos se dirigen al exterior se producen condiciones. Cuando
mantienes tus pensamientos centrados en tu corazón, de repente encuentras la
paz, la felicidad pura viene por sí misma. Tenemos que dejar que el poder que no
entendemos cuide de nosotros. Este poder misterioso sabe cuáles son tus
necesidades.
Recuerdo la primera vez que vi una foto de Ramana Maharshi en mi
adolescencia y tenía que ir a la India a verlo. No tenía ni idea de cómo, ¿por qué?
No tenía dinero. Un par de meses más tarde, mi tía murió y me dejó catorce mil
dólares. Y dejé a mi familia y me fui a la India. No sé por qué. Y ha sido así toda
mi vida. Así que he aprendido a entregar mis necesidades, mis deseos, mi ego, al
poder que conoce el camino. Y este poder siempre te llevará sobre un torrente de
bienaventuranza para tu mayor bien, si lo permites. Pero tienes que ser humilde y
tienes que abandonar el miedo. Haces esto mediante estos métodos que
enseñamos, a través de la auto-indagación y siendo el testigo.

Robert Adams, 12 agosto 1990 (Transcripción 2)

Una eterna felicidad suprema


Diálogos originales de Robert Adams

¿No os sentís maravillosos?


Por supuesto. Una vez más, buenas tardes. Es bueno estar con ustedes aquí de
nuevo.
¿Cuántos de ustedes son felices? ¿Cuántos de ustedes son de verdad felices?
¿Cuántos de ustedes son de verdad muy, muy, muy felices? (Risas)
¡Muy pocos! Todavía creemos que la felicidad está en las cosas, en los lugares,
en las personas. Seguimos pensando que si ganamos la lotería vamos a ser
felices, por un tiempo. O si conoces a la persona adecuada, serás feliz. O si las
cosas salen bien serás feliz.
¿Cuántas veces has hecho esto y no has sido feliz? La felicidad dura poco
tiempo, la felicidad material, luego se va.
¿Puedes creer que exista tal cosa como la Felicidad Completa, la felicidad
ininterrumpida, la felicidad que te acompaña y se queda contigo, y que nunca
cambia?
Sí, amigos míos, existe tal felicidad.
Si alguna vez la sientes, nunca serás otra vez el mismo.
Es una felicidad que trae gozo y alegría, y te despierta a la Verdad de tu Ser.
Esta felicidad eres tú. Es tu derecho natural de nacimiento. Es lo que realmente
eres.
¡Pero has estado buscando en lugares equivocados!
¿No es eso una canción? "¿Buscando amor en todos los Lugares Equivocados?"
¡Cuando está dentro de ti mismo! Todo lo que tienes que hacer es girar hacia
dentro. No está en el exterior.
No está en tener un puesto de trabajo mejor o ser una persona mejor. O tener más
salud o dinero. Esto no tiene absolutamente nada que ver con eso.
Sin embargo, parece que sí.
Todos hemos nacido para morir, por así decirlo. Nadie va a durar para siempre.
Cualquier cosa que acumules, hagas lo que hagas en esta vida, no lo podrás
llevar contigo.
¿Entonces por qué estás buscando cosas que no podrás llevar contigo?
¿Tiene esto algún sentido? No puedes llevarte a ciertas personas contigo. No
puedes llevarte tu sofá o tu casa contigo. No puedes llevarte tu coche contigo.
¡Ni siquiera puedes llevarte a tu cuerpo contigo! ¡Todo se queda atrás!
Sin embargo, la mayoría de nosotros nunca quiere pensar en estas cosas. No
queremos pensar que vamos a dejar algo atrás. Creemos que vamos a vivir para
siempre. ¡Vaya broma!
Y sin embargo, hay una esencia dentro de ti, una ALEGRÍA dentro que NUNCA
muere, que vive para siempre.
¿Qué es eso que permanece para siempre? ¡AVERIGUALO!
No voy a decírtelo. ¡No te voy estropear la diversión!
Tú no eres quien crees que eres. Tú no eres lo que aparentas ser. Olvídate de
todos tus problemas, todas tus alegrías, todas tus penas. Olvídate de todas esas
cosas.
Estas no pueden hacer absolutamente nada por ti o para ti. ¡Deja de pensar!
Aquieta tu mente. Quédate quieto, tranquilo. Entonces sentirás la Presencia.
Entonces sentirás el Poder.
¿Lo sientes? Cuando estás quieto, silencioso.
Un Poder inmenso. Una Felicidad y Gozo inmensos.
Permanece como tú, cuando estás quieto.
Cuando te regocijas en tu Ser.
Cuando te refugias en tu Ser.
Cuando amas tu Ser.
¿Alguna vez has intentado realmente amar tu Ser?
Por supuesto, no estoy hablando acerca de tu ego, lo que pareces ser, sino amar
el SER.
Tu verdadero SER (Divino). El SER que siempre ha sido y siempre Será.
Tú eres ese SER ahora mismo. Simplemente como tu eres.
Cuando amas el SER, amas el SER que es eterno.
La Realidad Absoluta.
Consciencia. Pura Conciencia. Ese es tu SER.
¿Alguna vez has pensado de ti mismo como Pura Conciencia?
¿Libertad total? ¿Completa Felicidad? Omnipresencia.
Siéntete como Eso. Olvídate de tu cuerpo.
Deja de pensar en él. Déjalo en paz. NO ES TÚ.
Nunca fue tú.
Tú eres BELLEZA. ALEGRÍA. DICHA eterna. ESPACIO ilimitado. PURA
CONCIENCIA.
Eso eres Tú.
Haz lo que puedas para mitigar el sufrimiento de este mundo.
Ten compasión. Bondad.
Ayuda a los demás todo lo que puedas.
Pero todo el tiempo trabaja en ti mismo. Continua trabajando en ti mismo.
Siempre.
Nunca dejes de trabajar en ti mismo.
Vamos a cantar ahora.

© Robert Adams Infinity Institute for Compassionate Living. Cortesía de Infinity


Institute.

Robert Adams…dulce amigo

Robert Adams
Devoto de Bhagavan vivió en el Ashram de Ramana desde 1947-1950
Yo generalmente no hablo acerca de mí mismo, pero hoy recibí una interesante llamada
de una señora de Pensilvania, “Robert, si no dices nada sobre ti, nadie conocerá de
dónde vienes. Pensarán que obtuviste esta información de un libro o de otro maestro.
No conocerán que viene directamente de Ser”. De modo que pensé sobre esto, y (decidí
que) por unos minutos hablaría de mi vida hasta la edad de catorce años. Eso te aburría
bastante.

Nací el 21 de Enero en Manhattan, Nueva York. Desde el mismo comienzo, tan lejos
como puedo recordar, cuando estaba en mi cuna, un hombrecillo con barba gris y pelo
blanco solía aparecer delante de mí al otro lado de la cuna, alrededor de dos pies de alto,
y hablándome un galimatías. Apareció ante mí hasta que tenía alrededor de siete años,
y luego paró.

Entonces me sucedía algo muy interesante. Siempre que deseaba alguna cosa, una
barrita de caramelo o un juguete, yo decía el nombre de Dios tres o cuatro veces y
aparecía de algún lugar. Por ejemplo, si deseaba una barrita de caramelo, decía “Dios,
Dios, Dios”. Alguien me lo traía o venía de algún lugar.

Cuando iba a la escuela, nunca solía estudiar. Cuando teníamos un examen decía “Dios,
Dios, Dios”, y las respuestas venían. Una vez quería tocar un violín, y mi madre me dijo
que sería demasiado difícil de tocar para mí, de modo que ella no me lo compraría. Así
pues dije “Dios, Dios, Dios”, y unas pocas horas más tarde mi tío, a quien no había visto
en casi cinco años, apareció y me traía un violín. Pensó que necesitaba un violín. Esto
continuó así mientras yo estuve yendo a la escuela.

Cuando tuve catorce años, sucedió un extraño fenómeno. Estaba en mi clase de escuela
de bachillerato. Había alrededor de treinta y cinco niños. El nombre de la profesora era
Doña. Riley. Pesaba alrededor de 130 Kgs. Y cuando se enfadaba, solía dar saltos. Así
pues, por supuesto, solíamos enfadarla.
(Risas) Lo que solía hacer era pedir prestado una horquilla del pelo a una chica y había
una bisagra en el respaldo del asiento. Metía la horquilla en la bisagra y la hacía vibrar y
ella se volvía loca. No sabía de dónde venía y se ponía a saltar; un fenómeno muy
interesante. (Risa)

La habitación entera estaba inmersa en luz, todos, todas las cosas. Todos los chicos
parecían ser miríadas de partículas de luz, y entonces yo me encontré a mi mismo
fundiéndome en el Ser radiante, en la Consciencia. Me fundí en la Consciencia. No fue
una experiencia fuera del cuerpo. Una experiencia fuera del cuerpo es cuando tu alma
deja tu cuerpo. Esto fue completamente diferente. Comprendí que yo no era mi cuerpo.
Lo que parecía ser mi cuerpo no era real. Fui más allá de la luz dentro de la Consciencia
radiante pura. Divina omnipresente. Mi individualidad se había fundido en la pura dicha
absoluta. Me expandí. Devine el universo. El sentimiento es indescriptible. Fue total
dicha, total alegría. La siguiente cosa que recuerdo fue la profesora sacudiéndome.
Todos los estudiantes se habían ido. Era el único que quedaba en clase. La profesora
estaba sacudiéndome y yo volví a la consciencia, la humana consciencia. Ese
sentimiento jamás me ha dejado.

Segunda Historia.
También narrada por Robert, cubre más de lo mismo y luego continúa la historia hasta
el momento que terminó con Bhagavan en el ashram de Ramana.

Pregunta: ¿Robert, has tenido siempre esta realización?


Robert: Supongo. La gente me ha preguntado sobre esto de modo que te contaré un
poco:
Cuando era un niño pequeño en la cuna, un hombrecillo solía estar al otro lado. Durante
un largo periodo estaba tumbado allí y él solía estar hablándome desde el borde de la
cuna. Y por supuesto siendo un bebe, yo no sabía de lo que me hablaba. Por lo que yo
sé me estuvo hablando siempre desde que nací. No podía comprender lo que me decía.
Yo creía que todo el mundo tenía esa experiencia. Cuando tenía cinco o seis años, se lo
conté a mis padres, y pensaron que estaba jugando. Se lo conté a mis amigos y ellos se
rieron de mí. Así pues paré de decir cualquier cosa sobre ello. Las visitas pararon
cuando tuve alrededor de siete años. Mi padre murió. Y de repente, el hombrecillo paró
de venir a mí.

Entonces pregunté a mi madre, “¿Qué estoy haciendo aquí? Yo no pertenezco a aquí.”


Yo no comprendía lo que decía pero sentía que estaba fuera de lugar. Mi madre pensó
que estaba loco y también muchos otros. Me llevó al doctor y el doctor le dijo que se
me pasaría.

Cuando iba a la escuela realmente nunca encajaba porque siempre estaba soñando
despierto. Tenía extrañas experiencias. Me sentaba en clase y era consumido en la
consciencia. Devenía omnipresente. Tenía experiencias fuera-del-cuerpo. Tan solo me
fundía con la consciencia. No entendía lo que sucedía.

Cuando tuve alrededor de catorce años, fui a una biblioteca para hacer una reseña de un
libro. Pasé por la sección de filosofía y vi un libro sobre maestros de yoga. Por
entonces ni tan siquiera sabía lo que eso significaba. Abrí el libro en una página y allí
estafa la foto de Ramana Maharshi. Mi cabello se puso de punta, porque era la misma
persona que se me aparecía cuando era un bebe en la cuna. Desde entonces nunca he
sido el mismo.
Pregunta: ¿Fue eso lo que te condujo a Ramana Maharshi?

Robert: Más tarde, si. De hecho fui a Self Realisation Fellowship en Encinitas. Fuí a
ver a [Paramahamsa] Yogananda. Fuí iniciado e iba a hacerme monje, pero después que
Yogananda me hablara, dijo “Robert tú no perteneces a aquí, tú tienes que conseguir tu
propio vía. Ve a India.
Así hice. Fuí al Ashram de Ramana. Eso fue en 1.947 o 1.948. Yo confirmé mis
sentimientos. Siempre desde que nací jamás había creído que era un cuerpo.
Regresé a la escuela e hice creer que yo era normal, sea lo que sea eso.
Pregunta: ¿Cuándo viste por primera vez a Ramana Maharshi, te recordó a la persona
con la que tenías comunicación de bebé?

Robert: Definitivamente, si.


Pregunta: ¿Hablaste de esto más tarde con él?
Robert: No, nunca lo hice. Tan solo nos sonreíamos el uno al otro. Tuve alguna
conversación personal con él, pero incluso a finales de 1.947 él estaba enfermo. No
podía caminar muy bien y tenía que ser asistido por sus devotos. Tenía un bastón.
Apenas podía caminar.
Generalmente nunca entro en estas cosas, porque, número uno, realmente no pueden
ayudarte, y … (pausa)
Olvidé el número dos (Risas)
En la siguiente conversación, que también viene de 1.990, Robert Adams se refiere a
“cuatro principios”. Esto es una referencia a un satsang anterior en el que recuenta una
visión que había tenido en la que se encontraba así mismo dando conversación dharma
a algunos Budistas. Dijo que se encontraba él mismo exponiendo sobre estos cuatro
principios en la visión.

Robert: Buenas tardes. Es bueno verte de nuevo. Quien siempre está aquí de nuevo.
Por favor, no seas impresionado por alguna de las cosas que pueda decir. Yo no soy un
maestro, ni un conferenciante, ni un ministro (pastor religioso). Soy meramente unas
gafas de mirar para que puedas ver tu propio reflejo. Lo que piensas de ti mismo ves en
mí. Puede que diga ciertas cosas a las que no estás acostumbrado. Sopórtame. No
deberías aceptar nada que yo diga ni deberías creer nada que diga hasta que seas capaz
de probarlo por ti mismo. Simplemente doy mi confesión, que no soy el cuerpo, ni la
mente, ni el mundo fenoménico, que Yo soy inteligencia pura, realidad absoluta, sat-
chit-ananda, mente divina, no nacido, vacuidad. Cuando uso la palabra “YO soy” no me
estoy refiriendo a Robert. Estoy refiriéndome a “YO SOY EL QUE SOY”,
omnipresencia, el infinito.
Tuve muchas llamadas de teléfono de gente preguntándome toda clase de preguntas.
Una pregunta que la mayoría de la gente continua preguntándome una y otra vez es,
“¿Qué puedo hacer para resolver mis problemas? ¿Puedes darme una afirmación, un
mantra, una meditación, un ejercicio de respiración, algo que pueda usar?”
Estas cosas tienen su lugar, pero no te despertarán a tu Ser verdadero. En todas las más
altas escrituras está escrito que la vía del advaita Vedanta o jnana marga es solo para las
almas maduras.

¿Ahora qué significa eso? Es para aquellos que en tiempos de vida previa ya han
realizado sadhanas, ejercicios de respiración, técnicas de yoga, etc.., y ahora ya están
preparados a despertar a través de este tipo de enseñanza. Y las escrituras Budistas
declaran que aquellos que quieran hacer yogas, o ejercicios de respiración son los de
mentalidad simple e ignorantes (se ríe). ¿Ahora bien, qué quieren decir con esto? Con
esto no quieren insultarte sino que se refieren a aquellos quienes están apegados al
mundo, aquellos que creen que el mundo es real y a quienes sienten el tirón del mundo.
Desean usar toda clase de trucos para librarse ellos mismos de sus problemas pero no
para ser totalmente libres.

¿Ahora, qué enseña jnana marga? Enseñamos simplemente esto: no aceptes nada a
menos que puedas demostrarlo. No creas nada a menos que puedas usarlo por ti mismo
y puedas ver que es verdad. Hacer afirmaciones, mantras, ejercicios de yoga, etc.., no te
despertarán. Empiezas desde el principio. Tú simplemente te admites a ti mismo que
existes. Esta es la verdad. ¿Existes, no es verdad? Así te dices a ti mismo, “Yo existo.

Conozco esto con seguridad. Yo existo. Esto es todo lo que sé. Soy ignorante de toda
otra cosa, pero yo sé que existo porque aquí yo soy.”
Y, cuando te mantengas diciéndote esto, “Yo existo”, comienzas a poner más espacio
entre “Yo… existo”. Deciros eso a vosotros mismos: “Yo…existo…, Yo…existo.”
Si haces esto correctamente, pronto encontrarás que “yo” y “existo” son dos palabras
separadas. En otras palabras, vendrás a la conclusión que tú existes como “Yo”.
Tendrás que preguntarte, investigar, ¿Quién es este “Yo” que existe? ¿Qué es Yo?
Nunca respondas. Vendrá a ti por sí mismo. Cuando duermes y despiertas, dices, “Yo
dormía”. Y cuando estás despierto, por supuesto, dices, “Yo estoy despierto”. Pero ese
“Yo” está siempre allí.

Empiezas a indagar dentro de ti mismo, ¿Qué es este “Yo” que existe todo el tiempo?
Existe cuando estoy dormido, cuando estoy despierto, cuando sueño. ¿Quién es este
“Yo”?
Y ahora la indagación empieza. “¿De dónde viene este “Yo”? ¿De dónde vino el
“Yo”?”
Y esperas un poco, y repites la misma pregunta, ¿De dónde viene el “Yo”?
Mientras haces eso, sigue el “Yo” profundo, profundo dentro. Te mantienes siguiendo el
“Yo”. Vas más profundo y más profundo dentro del “Yo”.
¿De dónde viene este “Yo”? ¿Quién es este “Yo”?
Cualquier respuesta que venga a ti es la respuesta equivocada. No la aceptes pero no la
niegues. Simplemente déjala a un lado. Y continúa con la auto-indagación. “¿Quién soy
“Yo”?
Y espera. Y pregunta de Nuevo, ¿”Quién soy Yo”? No es un mantra.
¿De dónde vino el “Yo”? ¿Cómo llegó allí? ¿Quién le dio nacimiento? ¿Cuál es la
fuente del “Yo”?
Continua morando en el “Yo”.

Cuando continuas este proceso algún día algo sucederá. A algunos les viene como una
explosión dentro, donde todos tus pensamientos son borrados. Para que veas, “Yo” es el
primer pronombre, y cada pensamiento que tienes en el mundo está atado al “Yo.” Estos
son secundarios. Piensa en eso. Cualquier cosa que digas sobre ti mismo tiene “Yo” en
ella. Todo en el mundo es sobre ti mismo.
“Yo” voy al cine. “Yo” voy a jugar a los bolos. “Yo” tengo ganas de llorar. “Yo” me
siento terrible. “Yo” me siento maravilloso. “Yo” me siento enfermo. “Yo” me siento
bien. Hay siempre un “Yo”, “Yo”, “Yo.”

¿Qué es este “Yo.” Todas las cosas están apegadas al “Yo.” Subsecuentemente, cuando
el “Yo” es borrado, todo lo demás es borrado y los problemas se terminan. Todos los
pensamientos van con el “Yo”.

Ahora, no hay respuesta a “¿Quién soy Yo?” Cuando obtengas la respuesta habrá
vacuidad, un vacío. Serás lo no nacido. Pero no es un vacío como tú piensas. No es
vacuidad como piensas. A falta de una palabra mejor puedes llamarlo, bienaventuranza,
nirvana, sat-chit-ananda, dicha, consciencia, realidad absoluta. No importa que nombre
le des. Devendrás eso y no habrá explicación. Tan solo devendrás eso y sentirás una
profunda paz que nunca has sentido antes. Sentirás una dicha que es incalificable.
Intentarás explicártelo a ti mismo y a tus amigos pero no puedes. Porque lo finito no
puede comprender lo infinito. No hay palabras.

Este es el método. Auto indagación. Sigues el pensamiento “Yo” a su fuente. ¿Cuánto


tiempo lleva? Depende de ti mismo. Cuán sincero eres, que otra cosa haces con tu vida.
Si usas esto como haces cualquier otra cosa.

Por ejemplo, si dices, “Bien hoy voy a practicar el pensamiento “Yo”, luego voy a ir a
la bolera, luego voy a ver la televisión, mañana haré lo mismo”.

¿Qué va a pasar en un caso como ese? Muy poco. Pero si pones tu energía en ello y
practicas cada oportunidad que tengas y pones esto lo primero en tu vida, verás
sorprendentes resultados. Pero tienes que ponerlo lo primero en tu vida.
Piensa justo ahora. ¿Qué es lo primero en tu vida? No me lo digas sino tan solo piensa.
¿Qué viene primero en tu vida? ¿Puedes llevarlo contigo cuando mueras? ¿No ves ahora
que vives en un mundo de cambio constante? Qué la única cosa permanente en la vida
es el cambio. Todos los hechos cambian. Solo la verdad es real. Y la verdad es personal.

Tienes que encontrarla por ti mismo. Un devoto o estudiante sincero pondrá esto
primero en su vida y luego él o ella empezará a ver resultados. Pero si todavía estás
preocupándote y temiendo algo y piensas que otras obligaciones vienen primero,
entonces tienes que trabajar en ti mismo.

Esto es por lo que, con gran compasión, te doy ciertas cosas que puedes hacer antes que
entres en la Auto-realización. Justo antes que devengas Auto-realizado empiezas a
sentir ciertas cosas. Y son los cuatro principios que te di la semana pasada. Vienen
automáticamente a ti. Pero, como mencioné el último domingo y jueves, sobre el
despertar, tienes que devenir consciente de esos principios. No puedes pensar en ellos
solo en tu tiempo libre. Tienes que arreglarte para persuadir a la mente. Tienes que
persuadir a tu mente a pensar en los cuatro principios tan pronto como abras los ojos por
la mañana.

Así pues tienes que hacer dos cosas. Cuando abras tus ojos puedes o preguntarte, ¿De
dónde vino el “Yo”? ¿Quién soy Yo que durmió la noche pasada? ¿Quién soy Yo que
acabo de despertar? ¿Quién soy que existe ahora?

O puedes pensar en los cuatro principios. Lo que sea conveniente para ti. Pero si deseas
la Auto-realización, y deseas devenir libre, y deseas liberarte del océano del samsara, y
devenir dichoso, entonces depende de ti. Puedo compartir estas cosas contigo pero no
puedo hacerlas por ti. Es igual que llevarte a una mina de oro pero tú tienes que cavar
por ti mismo. ¿Qué viene primero en tu vida? ¿Lo que sea primero en tu vida, eso es lo
que devienes. Al final vas a tener que dejar tu cuerpo, tus pensamientos, tus posesiones,
tus seres queridos. Al final vas a dejar todo. La persona sabia busca la verdad ahora, e
intenta devenir libre ahora.

Los cuatro principios a los que Robert se refería son:

(1) Tienes un sentimiento, una comprensión completa, de que todo lo que ves, todo en
el universo, en el mundo, emana de tu mente.

(2) Tienes que tener un fuerte sentimiento, una profunda realización, de que eres no-
nacido. No has nacido, no experimentas una vida, no desaparecerás, no mueres.

(3) Eres consciente, y tienes una profunda comprensión, de que nada tiene ego.
(4) Tienes una profunda convicción, una profunda comprensión, un profundo
sentimiento de lo que realmente es la Auto-realización de la noble sabiduría.

Tan pronto como abras tus ojos por la mañana (hablaré en primera persona) tienes que
decirte, “Siento, me doy cuenta y comprendo, que todo, todo, (di todo dos veces), es
una proyección de mi mente”. Y piensa en lo que eso significa. Olvida los otros tres.
Trabaja en eso.

“¡Todo¡ ¡Todo¡ siento, me doy cuenta y entiendo que todo es una proyección de mi
mente.
Y luego puedes pensar en los problemas que tengas, si tienes alguno, y decirte, “¿Si
todo es una proyección de mi mente, de dónde vienen estos problemas?

Entonces comprendes, “Por qué, vinieron de mí. Los proyecté. Los creé.”
Y entonces dices, ¿Quién es este “Yo” que los creó
¿Ve? Ahora estas llegando a la parte jugosa, la sustancia

“Quién es “Yo” que creó toda esta ilusión en mi vida? ¿De dónde viene? ¿Quién le dio
nacimiento? Mi mente. ¿De dónde viene mi mente? El “Yo”. ¡Porque ambos son lo
mismo¡. El “yo” y mi mente son lo mismo.
Y es toda una revelación.

Piensa a lo largo de estas líneas. “¿De dónde viene la mente/yo y a quién viene?”
Y profundiza, profundiza dentro de ti mismo. Si los haces correctamente, comprenderás
que no hay ningún “yo”, no hay mente, de modo que no hay problema y se acabará,
empezarás a reírte. Realmente empiezas a reírte de ti mismo.
Dirás, “Pensar que yo temía esto y temía eso”. Y una vez que entras en esa consciencia
algo sucederá que de hecho te aliviará físicamente de tu problema, o lo que pienses es
un problema.

En tanto creas que en tu mente hay un problema, sea pequeño o grande, no importa,
ambos son lo mismo, en tanto que crees que tienes un problema, tendrás un problema y
crecerá. No podrás cambiarlo. Puede parecer que lo cambias, pero, cuando pruebas a
trabajar con el problema mismo, se vuelve en otra cosa de peor naturaleza. Nunca
pruebes a trabajar con el problema. En lugar de eso, pregúntate de donde vino el
problema.
“¿Cómo lo obtuve? ¿Cómo obtuve este nacimiento? ¿De dónde vino?

Ese es el problema. El nacimiento es el problema. Porque crees que naciste tienes el


problema y puedes seguir y seguir.
Eso es como tienes que trabajar con los principios.
“¡Todo¡ Siento y comprendo que todo es una proyección, una manifestación de mi
mente.”
“¿La mente de quién?” “Mi mente”

¿Quién es “mi”, “mío”, “Yo”? “Yo soy “mi”. Quién soy “Yo” qué tiene este problema?
Y en tanto que te haces esta pregunta, comenzarás a sentirte mejor y mejor. Realmente
comenzarás a sentirte mejor, y como te sientes mejor, el problema se hace menos y
menos importante y se desvanecerá. Esto es una gran psicoterapia. Funciona. Si los
psiquiatras dieran esto a los pacientes, no tendrían que darles ninguna droga.

Entiendes, sientes, que todo es una emanación de tu mente, o no existiría. Toda


existencia, desde el más pequeño átomo a la galaxia cósmica más grande, sale de tu
mente. ¿Pero incluso si yo te digo esto, todavía sientes que algo es real, no es real?
Sientes que algo es real.
Puede que digas, “El sol es real”.
Puede que digas, “Bien, Dios es real”.
Puede que digas, “Un átomo es real,” pero no comprendes que tú estás creando estas
cosas. Todas son una proyección de tu mente. Si no tuvieras una mente, no tendrías
estos conceptos. No mente, no conceptos. Todas estas ideas vienen cuando comienzas a
realizar que todo es una proyección de tu mente.

La raíz de todos los males

“Yo soy el cuerpo” es tan solo una idea. Pero al creerla, la mente establece un principio
de separación entre un “yo” y “lo demás” que superpone a la Unidad primordial. Esta
separación ilusoria nos trae todo tipo de sufrimientos, que terminan cuando descubrimos
nuestra verdadera identidad.

“Ustedes, que son esclavos del yo que le prestan servicio de sol a sombra, que viven
con un miedo constante al nacimiento, enfermedad, vejez y muerte, reciban las buenas
nuevas: Su cruel amo no existe”. Buda

Extraído del libro “Silencio del corazón”, de los diálogos de Robert Adams*

EL ORIGEN DEL MUNDO


Cuando se despiertan a la mañana y se dicen a sí mismos: “dormí bien”, están hablando
del yo. Yo dormí bien. Pero lo que esta frase en realidad significa es: el “yo” no estaba
interfiriendo en mi vida. Porque apenas empiezan a pensar, dicen: “Llego tarde al
trabajo. Tengo jaqueca. Tengo que tomar el desayuno”. Y siguen todo el día con este
yo, y nunca paran. Todo el día es “yo, yo, yoyo”. Piénsenlo. Siempre están diciendo “yo
esto”, “yo aquello”. Hasta que otra vez se hace de noche y se duermen. Entonces otra
vez el yo vuelve a su Fuente, al Corazón espiritual, y una vez más están en paz. Hasta
que se despiertan y empieza todo
EL COMIENZO DE LA SABIDURÍA
Después de hacer lo mismo por millones de años, llegarán a la etapa en la que se
preguntarán: “¿Quién soy yo? ¿Qué es este yo? ¿Cómo apareció? ¿De dónde vino?”
Este es el principio de la sabiduría, cuando se preguntan por la Fuente del yo, y en
definitiva siguen el yo hasta la Fuente. Cuando el yo está en la Fuente es como cuando
están profundamente dormidos, excepto que están conscientes. Piensen en esto por unos
segundos.

¿QUÉ ES EL YO?
No se trata de “enviar” la idea del yo de vuelta a la Fuente. Simplemente tienen que
preguntarse qué es el yo. Y se darán cuenta de que, después de todo, es solo un
pensamiento. Obsérvense. Cuando abran los ojos, comiencen a darse cuenta de que
antes de despertarse estaban en un estado total de paz, de ausencia de pensamientos.
Pero ahora dejaron que se instale la idea del yo y están pensando en su cuerpo y en el
mundo. Verán que digo “la idea del yo”. Les estoy dando una pista. El yo no existe.
Darse cuenta de esto los hará felices. Sabrán que no hay nada que pelear. En otras
palabras, cuando se den cuenta de que el yo es un pensamiento, su mente se silenciará y
el yo desaparecerá automáticamente.

EL RETORNO A LA FUENTE
En el sueño profundo no tienen "yo" porque retornó a su Fuente. Están totalmente
felices pero inconscientes. Cuando logren lo que se llama Liberación o Iluminación,
significa que el “yo” retornó a su Fuente mientras están despiertos. Ya no queda nadie
para pensar. Ya no hay nadie para preocuparse, inquietarse o sentirse desgraciado. Se
habrán fusionado con el Infinito, con el Omnipresente Ser. Si entienden esto y si lo
practican, se volverán los seres más felices del mundo. Porque mientras buscan a la
Fuente del yo, comenzarán a sentirse cada día mejor. Los viejos pensamientos se
desvanecen. El viejo yo se disuelve. Y se liberan.

EL FIN DEL SUFRIMIENTO


Esto pasará por sí mismo. Se darán cuenta de que hagan lo que hagan en su trabajo,
estarán tomando las decisiones correctas sin pensar. Nada los volverá a perturbar.
Estarán en paz con el mundo. Se sentirán felices. Y no tendrán deseos de contarle a
nadie sobre esto. La gente tiene que estar preparada para hacer auto indagación. Y esta
preparación generalmente fue hecha en una vida anterior.

Luego empezarán a ver todo en este universo como una imagen en la pantalla, y ustedes
son la pantalla. Nunca más estarán preocupados. Nunca más tendrán miedo. Entenderán
la plenitud de todo. Todo está bien. No hay errores.

EL MÉTODO
Apenas se despierten, inmediatamente antes de que los pensamientos empiecen,
identifíquense con el Ser. ¿Cómo? Simplemente díganse a sí mismos: “yo….yo”. Es
todo lo que tienen que hacer. Si vienen pensamientos pueden preguntarse: “¿a quién
vienen? Vienen a mí. ¿Y quién soy yo? ¿De dónde viene la idea del yo?” Y quédense en
silencio. Hagan esto todos los días cada vez que puedan, especialmente a la mañana
apenas se despiertan. Porque si lo postergan para más tarde, Maya (ilusión) se volverá
más fuerte y se aferrará a ustedes, envolviéndolos en el juego de la vida. Pero si
recuerdan constantemente que todas las cosas mundanas están ligadas al yo, se volverán
hacia dentro. Y el yo volverá a su fuente
LA DEVOCIÓN
Si son bhaktas (devotos) no tienen que seguir esta práctica. Todo lo que deben hacer es
entregarse, entregarse completamente, lo cual los conducirá al mismo destino. Pero si
son aspirantes al camino del conocimiento y quieren acabar con esto ya, aférrense al yo,
síganlo hasta la Fuente y vuélvanse completamente libres.

Robert Adams fue un Maestro norteamericano iluminado y discípulo directo de Ramana


Maharshi.
Sus Primeros recuerdos se trataban de un hombre bajito de barba al pie de su cama,
que le decía cosas “incomprensibles”. Este “hombre pequeño” lo visitaba todas las
noches hasta que Robert cumplió siete años. A los catorce, mientras daba una prueba
de matemáticas en su escuela del Bronx, Nueva York, despertó al Ser. Un tiempo
después viajó al Ashram de Ramana Maharshi, en el sagrado monte Arunachala, donde
se quedó durante los últimos tres años de vida del Maestro. Al ver su cara por primera
vez en la tapa de un libro, se dio cuenta de que Ramana era de hecho el hombre
pequeño que se le aparecía durante las noches de su infancia.

El Arte de la Rendición
¿A quién debo rendirme? A tu Ser. El Ser que es omnisciente, omnipotente. El Ser que lo
Impregna Todo. El Ser que es la Unidad Final, Conciencia Pura. Sat Chit Ananda.
Ríndete a ese Ser, porque tú eres realmente Eso.
Y si te sorprende lo que has oído, comienza haciendo precisamente eso. Mientras estás
en el trabajo, mientras estás lavando los platos, mientras estás viendo la televisión,
siempre recuerda rendirte. Y un día el maestro interior tirará de tu mente hacia dentro,
hacia la Fuente y Despertarás. Serás liberado. Serás el Ser. Entonces eres Libre.
No hay nada en este mundo o en cualquier otro lugar que pueda afectarte o causarte daño
a menos que te lo creas. El progreso del mundo se compone de creencias mentales. Todo
lo que contemplamos es una proyección de la mente, y como cambia constantemente, no se
puede decir: "Esta es la realidad." Por ejemplo, tu cuerpo no es el mismo que era hace 10
años, o hace 20 años, o cuando fue concebido. ¿Cómo puedes decir por lo tanto que tu
cuerpo es real?

Sobre la impermanencia
El mundo no es el mismo que era hace veinte años, todo ha cambiado. Entonces, ¿cómo
es posible que digas que el mundo es real? La mayoría de nosotros tiene miedo de tratar
esta cuestión... porque empezamos a sentir que nada es permanente, y esto da miedo. Si
nada es permanente, entonces ¿quién soy realmente? ¿Qué soy yo? ¿De dónde vengo?
¿Cuál es el origen de mi mismo? Estas preguntas sólo pueden ser respondidas por ti.

Algo hermoso
Hay algo más hermoso, más grandioso, más maravilloso de lo que podrías imaginar, que
existe dentro de ti, que es el sustrato de toda existencia. Sin embargo, para sentir esta
alegría, esta felicidad, con el fin de hallar la liberación total de las llamadas cargas de la
vida, tienes que profundizar en ti mismo. Tienes que renunciar a algo. No puedes
quedarte como estás, con la misma disposición, los mismos valores, las mismas ideas
preconcebidas, los mismos conceptos y ser libre. No puedes hacer esto. Tienes que dar
media vuelta y abandonar totalmente todas tus ideas acerca de lo que es la vida, rendir
totalmente tu ego, tu mente, tu cuerpo.
Sólo el Ser es suficiente. No siendo esto, no siendo lo otro. Sólo Ser.
El secreto de la paz de la mente es no identificarte con nada que no sea tu Verdadero Ser.
¿A quién rindes esto? A tu Ser …. la única carga que has tenido siempre es tu mente. No
hay ninguna otra carga. Mira si puedes parar tu mente por unos segundos y observa lo
tranquilo que estás. Cuando no hay pensamientos no hay temores ni preocupaciones. No
hay ansiedad, ni deseos, ni necesidades, ni codicia, ni dolor, ni enemigos. Es la mente,
los pensamientos, lo que causa que estas cosas venga hacia ti. En realidad nosotros
creamos estas condiciones. Nosotros creamos nuestra propia realidad. Piensa en el tipo
de vida que estás viviendo hoy, tus posesiones, tus amigos, tus seres queridos, tu empleo.
¿Estas cosas vienen hacia ti gracias a la suerte o el azar? Por supuesto que no. Has
creado todas las cosas por ti mismo, porque has creído en el falso yo, y te has imaginado
que eres un ser humano que tiene que pasar por experiencias. Te han lavado el cerebro
desde que eras pequeño para creer en las cosas que crees hoy.

Ir hacia dentro
Por lo tanto, si realmente quieres la libertad, la liberación, no la busques. No hay lugar
donde encontrarla. Porque ya existe dentro de ti mismo. Tú ya eres Eso. Entonces,
¿dónde puedes ir a buscarla? ¿Quién puede dártela? Si quieres agua, abres el grifo. No
miras el grifo y lloras y gritas: "Quiero agua". Abres el grifo y tienes agua. Sin embargo,
cuando eras un niño pequeño, no sabías cómo abrir el grifo.
Entonces, si querías beber, llorabas y pataleabas, y tu mamá o papá abría el grifo y te
daba de beber. Por lo tanto, para beber de la fuente de la vida eterna, que es tu realidad,
tienes que abrir el grifo. Tienes que volverte del revés. ¿Puedes imaginarte cómo te
verías del revés? No sería una visión agradable.

La elección
La mayoría de nosotros creemos que si escuchamos la palabra correcta, si despertamos a
través de la Gracia de un Sabio, seremos libres. Esto es cierto en algunos casos. Pero
estas personas de las que has leído en los libros sagrados que fueron tocados por la
Gracia de un Sabio, estas personas han hecho sus deberes, antes de ese acontecimiento. Tienes
que quererlo por ti mismo, y cuando lo quieres intensamente, algo te sucederá. Cuando
deseas la liberación más que cualquier otra cosa en la vida, has comenzado a dejar tus
historias.

Robert Adams sobre Iluminación y Gurús


por Ed Muzika
Robert Adams nunca nombró a un sucesor. Una vez me dijo que había un libro
que acababa de leer de Lakshman, que declaraba que Ramana Maharshi había
nombrado a Lakshman como su sucesor. Robert dijo que Ramana nunca nombró
a un sucesor y él debería saberlo ya que estaba allí. Unos años más tarde, me
encontré con Ganeshan, el editor de The Mountain Path, la publicación del
Ashram de Ramana, así como con el sobrino de Ramana, que dijeron que
tampoco nunca habían oído hablar de un sucesor.
Quizás Ramana dio una transmisión secreta, como hizo el Quinto Patriarca
Budista con el Sexto Patriarca, para que este último sobreviviera. Aún así, este
último fue perseguido durante 12 años, buscado por dos aspirantes celosos, que
querían su cuenco de sucesión y túnicas y por aquellos que querían la
iluminación en la punta de una espada. Pero, ¿cuál sería el motivo de una
transmisión secreta?
No hay ni ha habido necesidad de una línea de sucesión desde el punto de vista
de Robert. Robert se reía de la idea y decía: "¿Qué sentido tiene?" No necesitaba
nombrar a un sucesor. Veía todo el concepto de la sucesión imaginaria de
estudiantes imaginarios dentro de un espacio mental irreal como una broma final.
El único deseo de Robert era que sus estudiantes encontraran su verdadero yo y
fueran liberados del sufrimiento y de la muerte imaginarios. Él dejaba que sus
estudiantes encontraran y enseñaran a su manera, sin que las relaciones públicas
les impulsaran la construcción de su "práctica". En todo caso, él salía al paso
para contradecir a cualquier persona con un ego declarar que él/ella era su
sucesor o ser iluminado, y había tantos alrededor Robert. Él nunca llegó a
afirmar eso para sí mismo, sin embargo, nunca lo negó tampoco. Sólo lo
sabíamos por su comportamiento y sus propias enseñanzas.
Robert casi siempre se negaba a comentar o a decir lo que pensaba sobre si uno u
otro maestro estaba iluminado. Recuerdo que le pregunté una vez acerca
de Rajneesh (Osho), porque él tenía ese comportamiento, lejos de parecerse a la
mirada y suave voz de Robert. Robert asintió y dijo que sí, que él lo estaba.
Todas las otras veces que pregunté alguna de estas preguntas sin sentido acerca
de alguien, diría que no. Para Robert, la iluminación era una cosa muy rara.
Mi amigo Swami Shankarananda llama a la lista interminable de aquellos que
reclaman la sucesión de uno u otro gurú Advaitín, "Advaitines de California".
Esta es muy apropiada.
La cuestión de esto es que nadie sabe quién la tiene o no. Sólo intenta la única
práctica que Robert Adams siempre enseñó, es decir, la auto-indagación, Atman
Vichara, y observa el impacto en tu yo imaginario. Por supuesto, para hacer eso,
necesitas tener fe, y esa es una historia completamente diferente.

Más sobre los últimos días de Robert:


La salud de Robert había comenzado a deteriorarse seriamente en algún
momento de 1993 o 1994. El medicamento L Dopa que había estado tomando
para controlar los síntomas de su Parkinson empezaba a ser ineficaz. Tenia cada
vez más dificultad para moverse o hablar. Su voz se había vuelto muy débil y, a
veces, si la medicación no funcionaba, era casi imposible entenderle.
Antes de ir a almorzar con un estudiante (esta era su manera de dar enseñanzas
privadas, que era ir al restaurante vegetariano cerca de su casa llamado Follow
Your Heart), había tomado su L Dopa una hora antes de tiempo para que pudiera
moverse y ser entendido. Lo mismo con el Satsang. En raras ocasiones, pero
cada vez más, se sentaba ante el público en la silla y simplemente miraba hacia el
público. Él hacía esto durante un largo tiempo, y luego de repente se levantaba y
se marchaba enérgicamente. No podía hablar, y su andar parecía que perdía el
equilibrio.
Sus estudiantes cercanos sabían que algo andaba mal.
Para 1994, se había vuelto muy débil. Su esposa, Nicole Adams, más tarde me
dijo que Robert sabía que había algo malo en su cuerpo y que es una de las
razones por las que quería trasladarse a Sedona, pensando que él podría tener una
mejor salud allí.
Para 1994 el número de personas que venían al Satsang había aumentado
dramáticamente. Durante los últimos seis meses antes de que él se trasladara a
Sedona en 1995, era obvio que estaba muy enfermo. La gente venía
al Satsang de todo el mundo.
Un día en el Satsang, teníamos una excepcional gran audiencia. Justo antes de
que el Satsangcomenzara y la gente se arremolinara a su alrededor y hablara,
Robert se inclinó y me susurró al oído: "Todos vienen para ver al gurú
moribundo. El día que me muera, el lugar estará lleno".
Antes de que Robert se trasladara a Sedona, creo que en septiembre de 1995 (no
estoy cronológicamente seguro.), Su esposa, Nichole pasaba gran parte del día
cuidando de sus necesidades diarias. Robert apenas era funcional antes de tomar
el L-dopa y otro medicamento cuyo nombre he olvidado.
Después de trasladarse a Sedona, Mary Skene, uno de los últimos veteranos,
comenzó a asumir la tarea de cuidar de él.
Robert tenía cáncer de hígado. Después de un rato, el dolor cedía, como él lo
describía, como un "hormigueo". Cada vez comía menos a medida que la
enfermedad progresaba y llegó a quedarse muy delgado. Otros estudiantes
venían y hacían las compras y a veces preparaban las comidas.
Robert se volvió cada vez más silencioso. Quería tranquilidad en toda la casa.
Cuando vine a visitarle la última vez, caminaba de un lado para otro entre el
dormitorio y la sala de estar donde yo estaba sentado. Él quería estar conmigo,
porque sabía que era nuestra última reunión, pero tenía dificultades para
socializar y estar levantado fuera de la cama.
Robert murió en 1997. La foto de arriba fue tomada cerca de seis meses antes de
morir. Parece que todos los maestros Advaitines, y la mayoría de los maestros
Zen, mueren de cáncer. De todos modos, después de su muerte, muchos
aspirantes a gurús de todo el mundo comenzaron a invadir Los Ángeles y Sedona
dando charlas y talleres. Era evidente que estaban tratando de recoger a los
estudiantes de Robert. Sentí que eran como buitres espirituales.
La cuestión de todo esto – es tener cuidado de los maestros que proclaman algún
talento especial, la iluminación o sucesión. Tener cuidado con quienes hacen
mucha publicidad o dan talleres caros. Robert nunca cobró un centavo para que
alguien fuera al Satsang y nunca dio ningún taller. Como Robert decía muchas
veces, los mejores maestros son desconocidos. Evitan tener un gran número de
seguidores y buscan la cualidad y no la cantidad.
Sin embargo, como él tenía en tan alta estima a Rajneesh, uno de los maestros
con el perfil más alto de nuestro tiempo, parece que puede haber excepciones a
esta regla.

¿Cómo voy a actuar en el mundo?

Robert: Os doy la bienvenida de todo corazón.


Quiero que os preguntéis: "¿Por qué he venido aquí esta tarde? ¿Cuál es el
propósito de venir aquí?" Estás buscando algo. Estás buscando una solución, la
respuesta a un problema. Estás tratando de cambiar tu vida. Estás buscando algo
fuera de ti mismo. Y mientras lo haces nunca lo encontrarás.

La verdad, la realidad, reposa en tu interior. No hay ningún problema en la tierra


que suficiente verdad no pueda resolver. Por verdad me refiero a comprender tu
realidad. Comprender lo que realmente eres. No importa qué situación pueda
aparecer. No importa qué está ocurriendo en el mundo o en tu vida. Si sólo te
giraras dentro de ti mismo, todo se resolvería, todo. Comienza primero por
resolverte a ti mismo, y entonces el mundo hará lo mismo.

Esta es la única manera, recuerda, el mundo es sólo una extensión de ti mismo.


Lo que ves dentro de ti, lo que sientes dentro de ti, lo ves y los sientes en el
mundo. Por eso, todos los grandes Maestros y Sabios nos han dicho que,
"Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por
añadidura". En otras palabras, descubre la verdad acerca de ti mismo.

Por supuesto, si no te gustas a ti mismo, si piensas que eres un pecador, si crees


que has cometido errores y que no eres bueno, vas a ver esas cosas en el mundo,
y el mundo te responderá en consecuencia. Las personas que tienen problemas
con la gente, que ven el mundo como un lugar vicioso, que sólo ven las
condiciones negativas, lo hacen porque ven estas cosas dentro de sí mismas.

El mundo es muy flexible. No tiene mente propia. No tiene ninguna causa, ni


sustancia. El mundo simplemente se convierte en ti. Tú eres el mundo. No hay
nada más que tú. Cuando te revelas, cuando descubres la verdad acerca de ti,
que eres la realidad absoluta, que eres la consciencia pura, verás esto mires
donde mires.

No eres lo que crees que eres. Investígalo, averígualo, descúbrelo por ti mismo.
No eres lo que crees que eres. Debes dejar de identificarte con tu humanidad.
Debes dejar de creer que eres de carne y hueso, y que tienes 80 años, etc.,
viviendo en esta tierra. Porque en verdad no existe la tierra tal y como aparece.
Tú no existes tal y como apareces. Y lo que tú llamas problemas, situaciones, no
son lo que parecen. Debes ir más allá de ello. Averígualo. No me creas.
Descúbrelo por ti mismo. Sumérgete en lo profundo de ti mismo. Trata de
comprender que no eres el cuerpo. Es posible que parezca que tienes un cuerpo,
pero no eres el cuerpo. El mundo no es el mundo que crees que es. Nada es lo
que parece.

Hay un sustrato de toda existencia. Es el amor. Es la realidad absoluta,


conciencia pura. Y el sustrato es tu existencia. Eso es lo que eres. Tú eres Dios.
La persona no es Dios, el cuerpo no es Dios, pero tú eres Dios. Si te identificas
como Dios ¿cómo es posible que tengas un problema? ¿Puede Dios tener un
problema? ¿Puede Dios sentirse deprimido? ¿Puede Dios creer que algo está
mal?

La razón por la que no aceptas el hecho de que tú eres Dios es a causa de tu


educación ortodoxa. Todavía crees que Dios es una deidad antropomórfica
arriba en el cielo, y si te digo que eres Dios, crees que es una blasfemia. Eso
sólo me demuestra que estás identificado con tu cuerpo. Crees que eres un
cuerpo, y que hay un Dios en algún lugar en el cielo al que hay que rezar, y si él
está en un buen estado de ánimo, te dará una bendición. Si no se siente
demasiado bien ese día, lanzará un rayo sobre ti. La gente todavía cree eso.

La pregunta es, ¿qué crees? Es tu vida. Lo que creas, lo que aceptes, se


convierte en tu estilo de vida. Tú la creas, tú la causas. Es por eso que cada uno
ve un mundo diferente. Nos vemos a nosotros mismos. Es lógico, por
consiguiente, ¿por qué no ver tu verdadero Ser? ¿Por qué no experimentarlo?
¿Por qué no empezar a creer que eres Dios?

¿Qué es Dios? Dios es consciencia. ¿Qué es la consciencia? Algo que es


consciente de sí mismo como conciencia pura. Y todo esto no está en algún
lugar fuera de ti mismo. Es tú mismo. Tú eres eso. Todo el universo es tú
mismo. Todo el universo es felicidad, alegría, amor, paz. Pero tú nunca verás
eso en el mundo hasta que no lo veas dentro de ti mismo. Debes por lo tanto
practicar el verte a ti mismo como una persona amorosa, como una persona
amable, como una persona alegre. Y luego te deshaces de la persona, y te verás
a ti mismo como omnipresencia, omnisciencia, omnipotencia. Tú eres el poder.
No hay otro poder más que tú. Muchos de ustedes, pasan la mayor parte de sus
vidas pensando mucho en poderes ocultos, tratando de encontrar el vellocino de
oro, por así decirlo, fuera de ti mismo. Nunca has estado fuera de ti mismo.

Es como la historia que conté de las minas de diamantes de Kimberley. Este


inglés decidió ir a África para descubrir minas de diamantes. Oyó que había
diamantes en África. Así que vendió todas sus posesiones y se trasladó a África,
compró una pequeña cabaña, y todos los días, salía en busca de diamantes.
Pasaron los años y se sentía decepcionado. Nunca fue capaz de encontrar ningún
diamante. Así que puso un anuncio en el periódico para vender este pedazo de
propiedad y la cabaña en la que vivía.
Alguien vino a verlo, para comprarlo. Su nombre era Kimberley, y se sentó en
una roca para firmar los papeles. Cuando el hombre se marchó Kimberley
movió una roca por error, y vio un diamante. Los diamantes estuvieron siempre
en el lugar donde empezó. Habían estado a sus pies todo el tiempo. Y es así
como se descubrieron los yacimientos de minas de diamantes de Kimberley. Es
una historia real. Todo lo que estás buscando está dentro de ti. Deja de buscar
fuera de ti mismo. Todo lo que quieres está dentro de ti. El potencial, la
posibilidad de todo lo que puedas imaginar está dentro de ti. Eres un universo en
sí mismo. Pero cuando digo Sí mismo (Self), no me refiero con una pequeña "s".
El Sí mismo omnipresente es tu verdadera naturaleza. Piensa en eso.

Una pregunta que me hacen una y otra vez es: "Mientras practico la auto-
indagación, atma vichara, Jnana Marga, ¿cómo voy a actuar en el mundo? ¿Qué
voy a hacer en el mundo mientras sigo practicando? ¿Cuál debería ser mi
actitud? Si todo está predestinado, va a ocurrir de todos modos, así que ¿qué
debería hacer en el mundo?" Bueno, es cierto que todo está predestinado, pero
debes actuar como si no. Debes olvidarte de eso, y no pensar "No importa lo que
haga. Puedo ser malo o puedo ser bueno, ¿cuál es la diferencia? Si está
predestinado, se supone que tengo que hacerlo de todos modos". Por el
contrario, actúa como si estuvieras tomando tú la decisión y tendrás que sufrir
las consecuencias de lo que haces. Así es como debes actuar en el mundo.
Debes desarrollar bondad hacia todos y hacia todo, no sólo hacia los seres
humanos, sino hacia los animales, los vegetales, los minerales. Debes tratar a
todo con bondad. Debes adquirir una buena disposición y dejar de enojarte.
Debes desarrollar alegría dentro de ti mismo, humildad. No debes estar
preocupado por lo que el mundo está haciendo. No debes estar preocupado por
lo que parece que te está ocurriendo. Pero cada reacción tuya debe estar basada
en el amor, la paz, la bondad, la compasión.

No trates de analizarlo. Sólo hazlo. El mundo reaccionará en consecuencia.


Después de todo tú eres el mundo. Y mientras practicas sobre ti mismo,
automáticamente lo que das vuelve a ti. Deja en paz a la gente. No trates de
cambiar a nadie. No busques problemas. No permitas que tu mente piense más
allá de tu nariz. El ayer ya se ha ido y nunca podrá volver. Todo ser humano
comete errores. No te lamentes del pasado, es parte de tu experiencia de
aprendizaje. Tú no eres un pecador. Tú no eres una mala persona, no importa lo
que hayas hecho. El hecho puede ser malo, pero tú no. Mírate a ti mismo como
la existencia total, y actúa desde ahí. No esperes nada y nunca serás
decepcionado. Da lo mejor de ti. No esperes nada a cambio.

¿Por qué hago lo que estoy haciendo aquí? ¿Por qué estoy aquí sentado
hablando? ¿Qué quiero? No estoy buscando nombre ni fama. No estoy buscando
ser reconocido como nada. Es sólo un acontecimiento. Nunca lo pedí. Esto
ocurre por sí mismo. Mis experiencias sobre la auto-realización, nunca las pedí,
nunca fui tras ellas. Se desarrollaron por sí mismas. Esto significa que todo el
mundo puede experimentar la auto-realización. Pero tienes que tomarlo con
calma. Tienes que dejar de luchar con el mundo y dejar de luchar contigo
mismo. Deja que las cosas se desarrollen como sea. No reacciones.

Las señales de progreso espiritual son que: Todavía puedes enfadarte, todavía
puedes molestarte, pero ahora eres consciente de ello. Antes de esto, antes de tu
práctica, digamos que dejabas que tu ira te dominara por completo. Te
convertías en tu ira. Pero ahora cuando practicas la auto-indagación "¿Quién soy
yo?", observas que cuando te enfadas sabes que estás enfadado. Y empiezas a
reírte de ti mismo, y el enfado se va. Te das cuenta de que todas tus emociones y
todos los estados de ánimo que has tenido toda tu vida están disminuyendo. Y
cuando la situación te pone frente a una condición negativa, eres capaz de
observarla y no reaccionar de inmediato. Ves, te vuelves consciente.

Lo que te está pasando es que te estás separando de la condición. Estás


empezando a comprender: "Yo no soy la condición, yo no soy mi ira, yo no soy
mi depresión". Es cierto que todavía puedes deprimirte y tener varios estados de
ánimo que he mencionado antes, sólo que ahora estás empezando a mirar,
observar, ver. Te haces consciente de ti mismo y te haces la pregunta, "¿A quién
viene esto? ¿Quién se siente de mal humor? ¿Quién se siente deprimido?"
Todavía puede que no lo comprendas completamente, pero estás empezando a
darte cuenta poco a poco de que no eres la condición. Entonces te das cuenta de
que no eres el cuerpo porque la condición es parte de las sensaciones corporales.
Y empiezas a ver y darte cuenta de que "hay momentos en que me siento feliz,
hay momentos en que estoy deprimido, hay momentos en que estoy enojado.
Pero yo siempre estoy presente. Por lo tanto ¿quién soy yo?" Y sólo por hacerte
esa pregunta empiezas a sentirte bien.

Te das cuenta de que hay una guerra en Irak, la gente está muriendo. ¿Pero cuál
es la verdad acerca de esto? ¿Cuál es la realidad acerca de esto? Y la respuesta
llega, yo soy. Yo soy es la realidad. Entonces ¿de dónde viene la guerra? ¿De
dónde viene la inhumanidad del hombre? ¿De dónde vienen todas estas cosas
viles del mundo? Y a medida que sigues preguntando, te darás cuenta de que no
tienes nada que ver con estas cosas. Sin embargo, todas estas cosas están unidas
al yo. La guerra, la mala disposición, el mal genio, la ira, todo pertenece al yo.
Entonces empiezas a conocer, "Veo la guerra, la siento, me siento mal".
Empiezas a conocer que cuando sigues al yo hasta el centro del corazón todo
desaparece. La razón de que todo desaparezca se debe a que para empezar nunca
fue real. Lo que es real nunca puede desaparecer.

La razón por la que puedo decirte verdaderamente que el mundo no es real, que
es como una burbuja, como un sueño, que la desarmonía no es real, que tu
cuerpo no es real, es porque de alguna manera he podido ver el cuarto estado, y
experimentado el cuarto estado, más allá de la vigilia, el sueño y el sueño
profundo. Y ese cuarto estado es la realidad, mientras que todo lo demás parece
ser la realidad. Por lo tanto, la guerra parece real, muy real, el mundo parece
real, tu cuerpo parece real, pero tú no eres eso. Tú estás más allá de eso. Sin
embargo, si no has experimentado este estado de consciencia, nunca puedes
saber que existe.

Te estoy hablando de un estado de perfecta paz y armonía, un estado de bondad


absoluta, de nirvana, de Sat-Chit-Ananda. Este es un verdadero estado. Es real.
Es real para mí, al igual que este mundo es real para ti. E incluso si estuviera
involucrado en la guerra con bombas cayendo sobre mí, con armas disparando a
mi alrededor, no tendría miedo. No porque sea un idiota, sino porque sé lo que
existe y lo que no existe.
Para mí es como una pizarra. Yo soy un poco como la pizarra y alguien dibuja
en la pizarra: los iraquíes luchan contra los americanos, la gente pierde la vida,
la gente está siendo bombardeada, y eso parece que está ocurriendo en la
pizarra. Entonces alguien viene con un borrador y lo borra, y se ha ido, pero la
pizarra permanece. Luego dibuja otra imagen, que la guerra ha terminado y todo
el mundo está viviendo en paz de momento. Y todos están peleando por la
tierra, están peleando por la propiedad, están discutiendo sobre los puestos de
trabajo, sobre el empleo, y todo lo demás, y luego eso es borrado. Pero la pizarra
sigue siendo siempre la misma.

Así que de alguna manera me doy cuenta de que soy como la pizarra. Y todos
estos acontecimientos se superponen en la consciencia. La pizarra es la
consciencia y yo soy eso. Todos estos acontecimientos son como reflejos en el
espejo. No puedes apropiarte de ellos. Sólo puedes apropiarte del espejo. El
espejo es siempre el mismo. La pizarra es siempre la misma, la consciencia es
siempre la misma. Pero alguien pregunta: "Eso está bien en cuanto a la pizarra y
al espejo se refiere. Pero ¿cómo aparecen estos acontecimientos? ¿Cómo
aparece este mundo?" Y la mejor analogía que puedo darte es debido al hecho
de que la mayoría de estas cosas son inefables, de los reinos superiores. No hay
palabras para expresarlas. No hay nada que puedas hacer para explicarlo, pero
son una analogía. Y la analogía es del mundo de los sueños.

Vas a dormir esta noche y sueñas que hay una guerra, y estás en el ejército y que
estás luchando, por ejemplo, con los iraquíes, y te hieren. Entonces vengo yo y
te digo, "Esto no es real. Nunca has sido herido, y nunca has luchado. Nadie está
matando y nadie ha sido asesinado". Y luego dices: "Lo han hecho. Te lo
demostraré". Y me disparas. Y parece que estoy muerto. Pero luego te
despiertas. Todo esto era un sueño. Nunca existió.

Es difícil deciros que el mundo es un sueño, porque parece muy real, y algunos
de vosotros realmente sentís el mundo muy profundamente. Pero yo os digo que
cuanto más profundamente te involucras en el mundo, más te controla el mundo,
y más difícil es desprenderse. Esta es la razón por la que la auto-indagación se
llama el camino directo, ya que se considera que es la forma más rápida para
despertar. Simplemente obsérvate cada vez que afrontas una situación en el
mundo, y pregúntate, "¿A quién viene esto?"

Digamos que estás viendo la televisión esta noche, y que estás viendo a todos
esos soldados perder la vida. En lugar de sentir la situación, pregúntate: "¿Quién
siente esto? ¿Quién ve esto de esta manera? ¿Quién piensa que es real?" Por
supuesto tienes que hacer esto por ti mismo. No dejes que te oigan otras
personas. Te enviarán a la "granja feliz". Simplemente mira la situación, trata de
comprender que es una parte del sueño, y aunque lo sientas, a pesar de todo no
es real. Este es el principio de la sabiduría, cuando puedes al menos decirte esto
a ti mismo.

La mayoría de la gente no puede decir esto porque no se lo creen. El mundo es


tan poderoso para ellos, que incluso si ellos dicen: "¿A quién viene esto?" el
mundo llega primero a ellos y les hace creer que son unos necios. Porque todo el
mundo puede ver que hay una guerra en curso. Estas personas simplemente no
están maduras todavía para practicar la auto-indagación.

Por lo tanto lo que deben hacer es someterse a Dios. Ellos deben decir algo
como esto: "Dios, no tengo ni idea de lo que está pasando. Yo no sé si esto es
real o no. Ayúdame a saberlo. Me entrego a ti totalmente, por completo, en
cuerpo, mente y alma. Haz conmigo lo que quieras. Revélame la verdad", y
esperas. De repente, comenzarás a sentirte muy feliz. Y si practicas lo
suficiente, sometiéndote a Dios, entregándote por completo, llegará el día en
que empieces a sentir que el Dios al que te has estado entregando no es otro que
tú mismo, y podrás practicar la auto-indagación.

Ahora bien, si ni siquiera puedes hacer eso, si no puede someterte a Dios, debes
practicarmantras, cantar Kirtans, rezar, pero haz algo. No dejes pasar un día en
el que no hagas algo. Si tienes que rezar, reza. Si puedes someterte a Dios
completamente, hazlo, pero la vía superior y directa es la auto-indagación. Pase
lo que pase en tu vida, veas lo que veas, pregúntate: "¿A quién viene?"
No trates de analizar la condición. A la mayoría de vosotros os gusta hablar
acerca de vuestra condición. Digamos que estás pasando por algún tipo de
bancarrota. ¿Te vas a quedar lamentándote? Haz todo lo mejor que puedas, pero
no te detengas en la condición. Medita en tusat-chit-ananda. Medita en tu
conciencia pura. Medita en Dios.
Si tienes que hacerlo, imagina tu corazón en el lado derecho del pecho. Estoy
hablando de tu corazón espiritual. No tiene nada que ver con los chakras o tu
corazón físico. El corazón espiritual está en el lado derecho del pecho. ¿Por qué
está ahí? Bueno, míralo de esta manera. Cuando hablas de ti mismo, siempre
señalas el lado derecho del pecho, ¿no? Digamos que, alguien dice: "Oye, tú". Y
tú dices: "¿Quién yo?" y señalas el lado derecho de tu pecho, porque ahí es
donde está tu corazón espiritual. Lo haces sin darte cuenta. No piensas en ello,
pero lo haces porque es ahí donde reside tu corazón espiritual.
Puedes ver una bola de luz blanca en tu corazón espiritual, una esfera de luz,
brillante y radiante. Y en el centro de la luz, puedes ver a tu santo o Sabio
favorito. Si eres tal vez de la tradición judía, puedes ver a Moisés, si quieres.
Los cristianos pueden ver a Jesús. Los árabes pueden ver a Alá o Mahoma, lo
que les plazca. El que signifique algo para ti. Sólo por hacer eso, sentirás una
sensación de paz y alivio, y te sentirás bien.

Y después de un rato, ve como tu Sabio favorito se expande, se expande, hasta


que estás totalmente inmerso en el Sabio. El Sabio se ha vuelto tan grande como
tu cuerpo. Y ves como el Sabio se expande de nuevo más y más, y sigue así
hasta que el universo entero está inmerso en el Sabio. Entonces te das cuenta de
que no hay nada más que no sea el Sabio, y yo soy eso. ¿Dónde más podría
estar? Si el universo entero está inmerso en el Sabio, yo también estoy inmerso
en el Sabio. Yo y el Padre somos uno. Si me has visto a mí, has visto al Padre.
Ese es un comienzo.

Todo conduce a la auto-indagación. La razón por la que estoy compartiendo esto


con vosotros, es porque es necesario practicar algo. No te dejes atrapar por el
mundo. No permitas que tus sentimientos, tus emociones, lo que ves, lo que
oyes, lo que saboreas, lo que tocas, te afecte. Trasciéndelo. Si piensas en Dios,
Dios pensará en ti, porque sois uno. Por lo tanto es lógico pensar que si sigues
pensando en tus problemas, y tus necesidades y tus deseos, ellos también
pensarán en ti, y serás atrapado en todo esto.

Así que volviendo a la realidad, este mundo y este universo y todo en él es como
un sueño. ¿De dónde ha venido el sueño? De la mente. ¿De dónde ha venido la
mente? ¿Del Ser? ¿Por qué vendría la mente del Ser? No viene. La mente nunca
existió.

Es como en los ejemplos de la hipnosis que os he dado. En la hipnosis puedes


imaginar algo que no es real como real. Ni siquiera existe. Pero mientras estás
hipnotizado crees que sí existe. Todos estamos hipnotizados. Estamos
hipnotizados con la creencia de que el mundo es real, mi cuerpo es real, mi
mente es real, mis temores son reales, y reaccionamos en consecuencia.
Mientras practicas estas cosas comenzarás a darte cuenta de ti mismo. Te verás
a ti mismo reaccionando y te reirás de ti mismo. No importa lo serio que pienses
que es. Mientras puedas darte cuenta de ti mismo y decir: "Espera un minuto,
¿quién está pasando por esto? ¿Quién se siente mal? ¿Quién se siente horrible?
Yo. Bien, ¿quién soy yo?" Y sigues el hilo del yo hasta tu centro del corazón.
Permaneces en el yo. Te aferras al yo.
Aún así el error que algunas personas están cometiendo con este método de
auto-indagación es que se concentran en el yo. Os lo he dicho antes,
concentraros en el Ser. Permanece en el yo. Por permanecer quiero decir que
sigues al yo, observas el yo, y lo sigues hasta el fondo de tu corazón. Sin
embargo, tu atención se centra en la fuente. La fuente es la consciencia, la única
realidad. No hay nada más.

Cuanto más piensas en las palabras para explicar estas cosas, más confundido
estás. Es por eso que es importante, cuando acudes a un maestro, asegurarte de
que el maestro ha sido capaz de darse cuenta de esto por sí mismo, y no es algo
que haya leído en los libros o escuchado en alguna otra parte. Esa es la única
manera de poder cruzar el océano de la ilusión. Con una persona que ha estado
allí.

Como mencioné antes, cuando vas a un psicólogo o a un psiquiatra, la única


ayuda que vas a recibir es la consciencia del psiquiatra o psicólogo, no lo que ha
leído en un libro, ni su trabajo de clase. Él puede conocer el tema de arriba a
abajo, pero si su vida está fastidiada, y no tiene idea de lo que es la vida, pero
tiene una buena memoria para memorizar libros, vas a obtener de él o ella lo que
él o ella es. Sólo puedes obtener de otra persona lo que es, no lo que dice.

Así que puedes tener una buena sensación al salir de la oficina y sentirte como si
hubieras sido ayudado. Pero como sabéis, desaparece en breve o se convierte en
un problema diferente, debido al hecho de que sólo has podido ser ayudado a
nivel del terapeuta. Lo que él o ella ve no importa.

Lo mismo sucede con la vida espiritual. Todas las respuestas están dentro de ti
mismo. Si eres sincero, y si de verdad quieres despertar con todo tu corazón y tu
alma, el gurú dentro de ti te conducirá a un gurú fuera de ti. Y el gurú del
exterior empujará al interior, y el gurú del interior empujará al exterior, y
despertarás.

Así que tienes que analizar tu vida ahora mismo y ver de dónde vienes. No te
engañes. No juegues contigo mismo. Mira dónde estás realmente, lo que
realmente quieres, lo que realmente estás buscando. Y trata de entender que uno
de estos días, vas a dejar todo atrás, tal vez mañana, la próxima semana, el
próximo mes, el próximo año.

Ir detrás de las cosas materiales como ya sabéis, no trae la felicidad.


Kármicamente lo que se supone que debes tener, llegará. No te compares con
nadie. Sé fiel a ti mismo. Aprende a amarte a ti mismo, a ser tú mismo.
Comprende y conoce siempre que no eres lo que pareces ser, que tú eres sat-
chit-ananda. Eres la unidad final. Eres la conciencia pura. Eres Parabrahman.
Esa es tu verdadera naturaleza. Pon atención a esa naturaleza. Vela. Siéntela.
Adórala. Conviértete en ella, y serás libre.
Robert Adams, 24 febrero 1991 (Transcripción 47)

Libertad

Robert: Buenas tardes. Les doy la bienvenida de todo corazón. El canto es


conocido por calmar la mente, por calmar los nervios, y por calmar el alma. Esto
hace que tu mente se centre en un solo punto. Cuando tu mente está centrada de
esta manera se puede practicar atma-vichara o auto-indagación. Y el camino del
Jnana se hace más fácil. Así que vamos a unirnos todos en el canto.
[Canto]

Les doy la bienvenida de nuevo. Buena noches. Hmm.., tengo un micrófono Zen
esta noche. Ha trascendido.

Estudiante: Está ahí, pero no se ve.


Es apropiado en una ocasión como esta hablar de la libertad. Estamos
celebrando la Pascua, la Pascua y el comienzo de la primavera. Durante la época
de Moisés, él dirigió al pueblo judío fuera de la tierra de Egipto, y los liberó.
Jesús trascendió el cuerpo y fue libre. En la primavera las flores florecen, las
hojas comienzan a crecer en los árboles, todo se renueva. Así que de nuevo, es
apropiado hablar sobre la libertad.

¿Libertad de qué? Libertad de la mente, libertad del miedo, de la miseria, del


sufrimiento de cualquier tipo. Tu verdadera naturaleza es la libertad. No estás
confinado en un cuerpo, y no estás confinado en una mente. Parece lo contrario,
pero les puedo asegurar, que son totalmente libres.

Es como la historia de un hombre que fue arrojado a una mazmorra. Se quedó


allí durante muchos años. Nadie vino a verlo. Su comida era empujada debajo
de la puerta todos los días. Estuvo confinado allí durante cuarenta o cincuenta
años. Pasó el tiempo. Le creció bastante la barba y el pelo.

Un día estaba disgustado, totalmente deprimido, y se dijo: "Me voy a suicidar,


pero ¿cómo voy a hacerlo? Ya lo sé. Voy a golpear mi cabeza contra la puerta
de madera". Pero cuando tocó la puerta, ésta se abrió. La puerta nunca había
estado cerrada con llave. Salió por la puerta y nadie lo reconoció, y fue libre.
Podría haber sido libre desde el principio, pero él optó por estar confinado por
no tocar la puerta.

Esto es cierto con la mayoría de nosotros. Creemos que tenemos un problema.


Creemos que estamos limitados. Creemos que somos el cuerpo, la mente, que
somos finitos. Poco sabemos del poder que realmente tenemos. Poco sabemos
que tenemos la capacidad de trascender el universo, y ser totalmente libres. En
cambio, nos identificamos con el mundo. Nos identificamos con las
condiciones. Nos identificamos con personas, lugares y cosas. Creemos que
nacemos y vivimos tantos años, y luego morimos. Entonces ¿cuál es el
propósito de la vida? ¿Trabajar duro, sufrir, y luego dejar todo a los hijos, y que
salgan a gastarlo todo en una semana?

¿Cuál es el propósito de la vida? Te digo la verdad cuando digo que la vida no


tiene ningún propósito, porque ella es. El mundo material relativo no tiene
ningún propósito. No tiene ningún propósito porque ni siquiera existe. Puedes
decir, "Pero yo lo veo, lo siento, estoy en él", pero ¿y tú? ¿no estás tú también
en un sueño? Tú participas en el sueño. Vas a la escuela en el sueño. Te casas
con una chica de sueño o un chico de sueño. Tienes hijos de sueño. Tienes un
buen trabajo en tu sueño. Te conviertes en presidente de los Estados Unidos en
tu sueño. Te conviertes en una reina o un rey, y crees que es real. Incluso nadie
puede decirte que no lo sea.

Si yo entrara en tu sueño y te dijera, "No te identifiques con esto, sólo estás


soñando", te reirías en mi cara y dirías: "mira, puedo pellizcarte, ¿acaso lo
sentirías si esto fuera un sueño?" Y yo digo: "Sí, es un pellizco de sueño. Así
que puedo sentir un dolor de sueño". Todo tiene lugar en el sueño. Pero todavía
no lo crees porque estás dentro del sueño. Pero entonces un día te despiertas por
la mañana. Todo era un sueño.

Tal vez el mundo sea así. ¿Lo es? Como siempre digo, ¿por qué deberías
creerme? Hay métodos para descubrir esta verdad por sí mismo. A medida que
avanzamos a través de las vicisitudes de la vida tenemos todo tipo de
experiencias, algunas buenas y otras malas. Este es un mundo de dualidad. Por
cada avance hay un retroceso. Por cada arriba hay un abajo, y así
sucesivamente. Lo que esto significa es que si experimentas una cosa, tienes que
experimentar algún día lo contrario.

Esto no significa que sea en una vida determinada. Quizás puedes ver ahora por
qué algunos niños nacen en familias empobrecidas, en familias en Camboya,
Vietnam, Irak, y nunca encuentran días de paz. Mientras que otros quizás han
nacido en los Estados Unidos, en familias ricas. Nunca tienen que trabajar un
día en sus vidas. ¿Es esto buena y mala suerte? ¿Hay alguna razón para esto?

No vivimos en un universo caprichoso. Vivimos en un universo de ley y orden.


Todo lo que eres, mereces serlo. Esto es duro decirlo. Puedes decir: "Robert, yo
no merecía ser atropellado por un coche y quedarme inválido". Tú no sabes eso.
¿Por qué no debería sucederte? Digamos que tal vez en una existencia anterior,
atropellaste a alguien con tu coche, y esto es sólo el karma que vuelve a ti.

Entonces el principiante en la vida espiritual pasa por este proceso, se pregunta


por qué las cosas suceden, por qué algunas personas sufren y otras no lo hacen,
por qué algunas personas enferman y otras son saludables, algunas personas son
pobres y otras son ricas, algunas personas son felices y otras son miserables.
¿Por qué? ¿Simplemente sucede? Hay una razón para todo. Y la razón está
dentro de ti.

Pero no queremos profundizar más en ese tema. Porque, como he mencionado


antes, el mundo no tiene ningún propósito. Así que dices, "¿Es real la
reencarnación? ¿Es real el karma? ¿Naceré de nuevo cuando me muera?
¿Existen realmente esos estados, el plano astral, el plano causal, el plano
mental?" La respuesta es, "¿Para quién existen?" Ellos existen sólo en la medida
en que crees que tú estás relacionado con tu fenómeno cuerpo-mente. Siempre y
cuando sientes que eres un cuerpo, entonces habrá muchos cuerpos, y nunca
dejarán de venir. Vendrán una y otra vez y otra vez. Pasarás a través de las
experiencias kármicas una y otra vez y otra vez. Esta es la gran ilusión
llamada maya.
Muchas personas espirituales que entienden maya, creen que sólo se refiere al
plano físico. Peromaya es el universo. El universo entero es maya, ilusión.
Parece que es real. Parece que es muy real para algunas personas. Entonces
¿cómo salir de su difícil situación? La gente todavía cree que si cambio mi
estado, si soy pobre y me hago rico, o si estoy enfermo y me vuelvo sano, si soy
miserable y soy feliz, entonces todo estará bien.
Por desgracia, no es así como funciona. Para adquirir la felicidad, la felicidad
verdadera, la felicidad pura, la felicidad para siempre ―es tu verdadera
naturaleza― tienes que trascender el mundo. Tienes que llegar a desapegarte de
este mundo. No estoy diciendo que tienes que renunciar a nada. No estoy
diciendo que tienes que ir a vivir a una cueva o vivir en un bosque. Simplemente
tienes que renunciar a todo en tu mente. Y cuando renuncias a todo en tu mente,
entonces tienes que renunciar a tu mente también. Cuando renuncias a tu mente,
¿qué queda? La conciencia pura, la consciencia, la realidad absoluta, esta es tu
verdadera naturaleza.

Por lo cual, tú no eres tu cuerpo. Tú no eres tu mente. Tú no eres el universo. Tú


no eres el mundo. Sólo tienes que cambiar tu identificación. ¿Cómo se hace
esto? Simplemente adquiriendo el conocimiento para saber qué hacer. Así que
es el conocimiento con lo que inicias el verdadero camino espiritual. ¿Qué tipo
de conocimiento? El conocimiento de darte cuenta: "Yo soy el que soy." Yo no
soy nada con lo que me asocio. Entonces, ¿quién soy yo? Esa pregunta nunca es
contestada, debido al hecho de que tú mismo eres la respuesta. Si respondes a la
pregunta, tiene que haber un hacedor, tiene que haber un veedor que ve la
pregunta, la observa, y la contesta. Mientras haces eso, siempre es la mente o el
ego el que responde a la pregunta.

Por lo tanto, inicias un procedimiento, y empiezas por la mañana, justo antes de


que despiertes. Antes de empezar a decir: "Yo estoy despierto", trata de ver,
observa en tu mente, de dónde viene el yo. Entre el despertar, y mientras
despiertas, estás en un espacio profundo de consciencia, estás en tu verdadera
naturaleza. Tan pronto como dices la palabra yo, lo estropeas. Y no tienes que
expresarlo. Automáticamente piensas, sin siquiera saberlo, yo estoy despierto.

Tan pronto como haces eso, debes preguntarte: "¿Quién es este yo que está
despierto? ¿Es el cuerpo? ¿Quién está despierto?" Dices: "Yo he dormido". El
mismo yo que está despierto es el mismo yo que ha dormido. Y luego dices "yo
he soñado". Una vez más es el mismo yo. El yo está siempre presente. Uno se
pregunta, "¿Quién es este yo? ¿De dónde viene? ¿Cuál es su fuente?" Te aferras
al yo. La forma de aferrarse al yo es planteando la pregunta: "¿Quién es yo?" Sé
que no suena como un correcto inglés [o español en este caso]. Eso es si te
refieres al yo como un cuerpo. Preguntas, "¿Quién es yo?" o "¿Quién soy yo?" y
te quedas en silencio.

Cuando te quedas en silencio al principio, descubrirás que los pensamientos


empiezan todos a pasar por tu mente, todo tipo de pensamientos. Haces la
pregunta, "¿A quién vienen estos pensamientos?" no importa qué pensamientos
sean. Incluso si el pensamiento te dice yo soy Dios, yo soy Brahman, yo soy el
nirvana, yo soy el vacío. No hay ninguna diferencia sobre lo que los
pensamientos te dicen. Si fueras verdaderamente Brahman, si fueras
verdaderamente el nirvana, la consciencia, nunca lo expresarías. El verdadero Sí
mismo es el silencio. No se expresa.

De nuevo te preguntas, "¿A quién vienen estos pensamientos? Los pensamientos


que tratan de decirme que yo soy Brahman, que yo soy la realidad absoluta, ¿a
quién le vienen? Vienen a mí. Yo los pienso. ¿Quién es yo? ¿De dónde viene el
yo?" Esto se llama permanecer o morar en el yo. Mientras te aferras al yo, y de
nuevo, ¿cómo te aferras al yo? Preguntando, "¿Quién es yo?" o puedes decir,
"yo-yo, yo-yo". Cada vez que mencionas la palabra yo a ti mismo, tu ego-mente
se vuelve cada vez más débil, y el "yo-yo" va profundizando cada vez más
dentro de tu centro del corazón, y te vuelves cada vez más pacífico. Puedes
decir, "yo soy". No "yo soy esto" o "yo soy aquello". Eso lo estropea. Sólo "yo
soy". Yo soy es la seidad (beingness). La seidad es la realidad absoluta. Es tu
verdadera naturaleza. Cuando te planteas esta pregunta una y otra vez, cuando
permaneces en la yo-idad (I-ness), comenzará a desaparecer. Se convertirá en el
verdadero yo soy, en la seidad. Descubrirás la dicha. Descubrirás la alegría.
Descubrirás la felicidad total.
Esta es la mejor manera en nuestro tiempo de despertar a tu auto-realización.
Este es el mejor método, el método supremo. Otros métodos son buenos
también, pero no te conducen directamente a la trascendencia. Esto no tiene
nada que ver con la meditación. No tiene nada que ver con el yoga. Esto no
tiene nada que ver con la oración. Se llama auto-indagación, atma-vichara. Es
para almas maduras, para la mente que parece ser intelectual hasta cierto punto.
Pero sin embargo, si eres demasiado intelectual, no serás capaz de
comprenderlo, porque aprenderás la teoría y palabras secas. Y podrás recitar
todas las fraseologías, pero nunca tendrás la experiencia.
Para tener la experiencia tiene que haber una entrega o rendición total al yo soy,
y esto requiere devoción, amor, bhakti, entrega total, los dos van juntos. Al
practicar la auto-indagación, también estás entregando tu cuerpo, tu mente, tus
asuntos, tu ego, todo. Un día te despertarás y serás libre. Deja que ese momento
sea hoy. Gracias.

Robert Adams, 31 marzo 1991 (Transcripción 55)

Permanecer en el yo

Robert: Espero que no hayáis venido aquí para oírme hablar. Esa es la peor
razón que podéis tener para venir aquí. Satsang no es hablar. Satsangsignifica
estar, estar con el Ser. No mi ser, o tu ser, sino el único Ser. Por lo tanto cuando
vienes al Satsang estás con el Ser, o estás con Dios, siendo Dios de nuevo tú
mismo. No hay una conversación habitual ocurriendo en Satsang, sólo unas
cuantas preguntas. Todo el mundo por lo general se sienta por ahí haciendo lo
que tiene que hacer. Pero no importa lo que yo diga, todo el mundo me mira
para que suceda algo. Queréis oír una charla. Así que voy a hablar un poco. Mi
objetivo es agradar.
Una pregunta que frecuentemente me hacen por teléfono o en persona es esta,
"Robert, ¿cómo ves el mundo?" ¿Cómo se supone que veo el mundo? Alguien
me dice: "Yo sé que tú ves la consciencia, no nos ves a nosotros". Si yo no os
viera no sería capaz de funcionar. Por supuesto que os veo. Otra persona dice,
"Él ve luces brillantes e imágenes sagradas". Una vez más, si yo viera luces
brillantes e imágenes sagradas sería atropellado por un camión. Veo
exactamente lo que vosotros veis, nada. La única diferencia es la siguiente. Yo
miro el mundo y me río, porque me doy cuenta de que yo no sé, o yo no pienso.

Me doy cuenta de que el mundo no es otro que yo mismo. El mundo es


consciencia. El mundo no es lo que parece, sino que es una superposición. Por
lo tanto un Sabio ve el mundo, pero se da cuenta de que el mundo es Brahman, y
es sólo una apariencia, mientras que la mayoría de las personas ven el mundo y
se identifican con el mundo. Por lo tanto tienen miedos, frustraciones, dolores,
disputas, guerras, la inhumanidad del hombre hacia el hombre. Sólo porque se
identifican con el mundo.
Un buen ejemplo de esto es el ejemplo del que siempre hablamos, la serpiente y
la cuerda. Esa es la superposición incondicionada, donde ves la serpiente en
lugar de la cuerda y te asustas porque la luz es tenue. Pero cuando la luz es de
nuevo más brillante sabes que es una cuerda, y que la cuerda no puede engañarte
de nuevo. Cada vez que caminas al lado de la cuerda sabes que es una cuerda y
no es una serpiente, la serpiente es el mundo y la cuerda es la consciencia.

Pero entonces alguien dice: "Ese es un buen ejemplo, pero cuando yo veo el
mundo él no cambia para mí, como cambia para usted cuando se enciende la luz
y ve que es realmente una cuerda. El mundo sigue siendo el mismo para mí ya
sea que haya luz u oscuridad o lo que sea. ¿Cómo se explica eso?"

Así que de nuevo la respuesta es esta. Estás viendo el mundo como el agua en el
espejismo. El agua no cambia, pero la primera vez que ves el agua en el
espejismo tratas de tomarla pero lo que te encuentras es arena. Después de eso
sabes que es un espejismo, pero siempre aparece como agua. No cambia como
la cuerda en la serpiente. Siempre se ve agua. Sólo que ya no reaccionas ante
ella nunca más. Cuando caminas por el lugar donde el agua se encuentra en el
espejismo, te ríes, te das cuenta de que el agua no es real. Y así el Sabio ve el
mundo exactamente de la misma manera. El mundo ya no engaña al sabio. Es
como el agua en el espejismo. Él participa del mundo, pero no se deja engañar
por el mundo. El mundo no tiene ningún interés para él. Porque la identificación
es con el Ser, con la consciencia.

A continuación, un experto se acerca y dice: "Bueno, esos son buenos ejemplos


Robert, pero míralo de esta manera: Cuando estoy en el mundo yo puedo
agarrarte, puedo agarrar la farola, puedo conducir un coche y puedo sentir las
cosas, mientras que con el ejemplo del agua en el espejismo, no se puede sentir
el agua, ya que no existe. ¿Cómo explicas eso?"

Bueno, vamos por un momento al mundo de los sueños. En el mundo de los


sueños naces, creces, vas a la escuela, te conviertes en un médico, te casas,
tienes hijos, envejeces y mueres. Sólo que el que nace es un bebé de sueño. Eres
un bebé de sueño que crece y se hace un adolescente. Eres un médico de sueño,
y una persona de sueño que se casa. Y te casas con una chica de sueño y tenéis
niños de sueño. Y te haces viejo y mueres. Todo eso está ocurriendo en el
sueño.
Así que ya ves, en lugar de hacer todas estas preguntas estúpidas, y puedes
seguir y seguir y seguir, la auto-indagación es la forma más fácil y rápida de
romper todo este galimatías y descubrir la verdad por ti mismo. Porque ¿qué
más da lo que yo veo? ¿Qué diferencia hay en cómo veo yo las cosas? ¿Por qué
debes creerme acerca de un mundo de sueño, del agua en el espejismo, de la
serpiente en la cuerda?

"Esos son grandes ejemplos, pero yo no lo veo así", dices. "Estoy identificado
con el mundo y me duele porque el mundo me afecta", dices. "Las cosas me
afectan. Cuando veo la inhumanidad del hombre hacia el hombre, lloro. Cuando
veo una película divertida, me río. Cuando consigo lo que quiero de la vida, soy
feliz. Cuando no lo consigo, estoy triste. Por lo tanto, estos ejemplos y todas
esas cosas que me hablas, no me hacen ningún bien".

Esa es una observación inteligente. No deberías aceptar conocimientos de


segunda mano al pie de la letra. No deberías aceptar las experiencias de
cualquier persona al pie de la letra. Debes desarrollar tu propia verdad. Te puedo
decir que el mundo es Brahman, y que Brahman es la realidad absoluta. Que la
realidad absoluta es consciencia pura, y así sucesivamente. ¿Qué bien puede
hacerte si estás lastimado? Hay cosas que vienen a tu vida que te tomas muy en
serio. Y no comprendes que tu cuerpo social está experimentando su karma, y
que no tiene absolutamente nada que ver contigo. Te identificas con el
condicionamiento.
Esa es la primera verdad que tienes que admitir de ti mismo. No trates de
psicoanalizarte recordando todas estas grandes verdades. Eso no va a hacerlo
por ti. Tú y yo sabemos que muchas personas han memorizado libros
de Nisargadatta, Ramana Maharshi y de otros, y que pueden recitar estos libros
hacia atrás y hacia adelante. Pero la primera persona que tiene un percance con
ellos, se enfadan. Tan pronto como se enteran de que van a perder su trabajo,
empiezan a llorar y se preocupan. Parece que los libros les hacen un bien sólo
cuando las cosas son a su manera. Entonces pueden citar los libros. Pero tan
pronto como su mundo se derrumba sobre ellos tiran los libros, y no creen una
palabra de lo que leen, hasta que las cosas empiezan a mejorar. Entonces
compran más libros. Entonces, algo les ocurre, y lanzan el libro al otro lado de
la habitación y dicen: "Esto son tonterías". Pero luego mejoran otra vez, y salen
a comprar otro libro. Y siguen así y así. Probablemente estoy hablando de
algunos de ustedes.
¿Cuándo vas a crecer? Es sólo lo que experimentas lo que te importa. No es lo
que lees. ¿Y qué si has aprendido una verdad que no has aprendido antes? ¿Y
qué si dices que este maestro lo expresa de esta manera y ahora lo sabes desde
este ángulo y ese ángulo? Debo recordarte de nuevo, que conocer la verdad
intelectualmente no te va a hacer absolutamente nada. Es lo mismo que tomar
LSD, ya que sólo consigues narcotizarte. Después, de nuevo tan pronto como
algo se te presenta que no te gusta, te conviertes en un imbécil, enojado,
molesto.

¿Quieres saber si estás progresando en el sendero? ¿Cuándo fue la última vez


que te enojaste? ¿Cuándo fue la última vez que algo te importó? ¿Cuándo fue la
última vez que pensaste que el mundo te estaba haciendo daño? ¿Cuándo fue la
última vez que estuviste excesivamente eufórico por algo bueno que te había
pasado? Eso demuestra que todavía estás en posesión de tus facultades
humanas. No has trascendido.

No se puedes escapar en un libro. Muchas personas, cuando están molestas y no


quieren pensar, encienden la televisión. Pero las personas que están en el
camino espiritual abren un libro espiritual. Es como encender la televisión,
excepto que están memorizando verdades espirituales. No voy a decir que eso es
mejor que la televisión. Por supuesto que es mejor que ver la televisión. Pero de
todos modos, puedes hacer eso durante 1000 años y apenas hacer algún
progreso.

¿Cómo haces progreso? Usando los libros sólo como referencia. Practicando los
métodos que comparto contigo. Practicando la auto-indagación. Observándote a
ti mismo a través de las experiencias de la vida y no reaccionar. ¡Observa cómo
te deprimes! ¡Observa cómo te enojas!. No lo niegues, sólo observa. Y si te
observas a ti mismo correctamente de esa manera tranquila, puedes preguntarte,
"¿Quién se enoja? ¿Quién se siente deprimido?" y seguir hasta el final. Haz esto
una y otra y otra vez, tantas veces como sea necesario. Un día, la ira te dejará,
las depresiones te dejarán, tus pensamientos te dejarán. Y simplemente serás.

Hasta que eso ocurra no te engañes. Maya es muy poderosa. Maya es la aparente
realidad del mundo. Siempre y cuando creas que eres el cuerpo, entonces el
mundo será muy real para ti. Es por eso que debes trabajar en ti mismo primero.
Recuerda que tu cuerpo, así como todo el universo, es una manifestación de tu
mente. Por lo tanto, cuando la mente comienza a disolverse, así también lo hará
tu cuerpo, y lo mismo ocurre con el universo. También recuerda que cuando
todo se disuelva no ves la consciencia. Como mencioné al principio, no vas
caminando por ahí viendo el espacio vacío. Una persona incluso me dijo que
había leído en un libro en alguna parte que un Sabio camina por ahí en una
niebla y ve a las personas como niebla. ¿De dónde sacan esas ideas?
Te recuerdo de nuevo. La única diferencia entre el Sabio y tú mismo es que tú
ves el mundo y te identificas con él. Crees que es real. Un Sabio ve el mundo y
él sabe que es una superposición sobre la consciencia. Así que él se identifica
con la consciencia. La consciencia no es una cosa. No se puede describir. No es
lo opuesto del mundo, y no es un objeto, y no hay ningún veedor que la vea. La
consciencia es otra palabra para ser. ¿Ser qué? Ser nada.

Ahora vamos más allá del reino de la creación, donde se convierte en inefable e
indescriptible. Es por eso que sólo podemos explicarte lo que la consciencia no
es. La consciencia no es el mundo. La consciencia es autosuficiente, realidad
absoluta. Eres tú mismo cuando no te identificas con el mundo, y que sólo le
ocurre a la persona común cuando se está quedando dormida y cuando se está
despertando. En ese momento eres consciencia. Pero la sensación te abandona
casi de inmediato. Comienzas a identificarte con el mundo. Te olvidas de la
realidad.

El método para recordar es observarte a ti mismo durante todo el día. "¿Quién


cree esto? ¿A quién viene esto? ¿Quién siente esto?" una y otra vez. Cuando
dices, "¿Quién soy yo?" para algunas personas es mejor decir: "¿Quién es yo?"
la misma cosa. Lo que realmente se está haciendo es que estás encontrando la
fuente del yo. Estás buscando la fuente del yo, del yo personal. ¿Quién soy yo?
Siempre estás hablando del yo personal ¿Quién es este yo? ¿De dónde viene?
¿De dónde surgió? Nunca respondas a esas preguntas. Plantéate esas preguntas,
pero nunca las respondas. Sigue así. No te rindas. No busque resultados. Como
es tu verdadera naturaleza, tarde o temprano, los resultados deben presumirse
por sí mismos, pero vienen sin tu ayuda. No puedes ayudar a Dios. Dios no
necesita tu ayuda. Sólo sé tú mismo.

Es difícil ser totalmente honesto con uno mismo, sin embargo, esto es
exactamente lo que tienes que hacer. Olvídate de ser un jñani, o iluminado, o
tener la auto-realización. Tengo demasiadas peticiones así. La gente me llama
de todo el mundo y me dicen que están auto-realizados. Así que ahora yo digo,
"Bueno, ¿qué quieres que haga?" Quieren la confirmación. Así que estaba
pensando en imprimir unos certificados, y enviárselos ― Esto es para
informarle que usted está ahora auto-realizado. Enhorabuena.
Olvídate de esas cosas. Ni siquiera lo desees. Sólo haz el trabajo y te
sorprenderás. Cuanto más lo quieres, más se te escapa. Y eso es natural, porque
te estás persiguiendo a ti mismo. Estás tratando de atraparte a ti mismo cuando
ya estás atrapado. Así que cuanto más te persigues a ti mismo, más rápido
escapas de ti mismo. Deja de hacer eso.

Es la simplicidad misma. Realmente no hay nada intelectual al respecto. No


tienes que saber ciertas palabras o cierta fraseología. No tienes que memorizar
un texto determinado. Simplemente tienes que recordar el yo. Permanece en el
yo. Eso es todo lo que tienes que hacer. Permanecer en el yo. Aférrate al yo.
Todo está unido o agregado al yo, tu cuerpo, el mundo, el universo. Cuando
descubres la fuente del yo, todo lo demás se va con él, dentro del océano de la
beatitud. La beatitud es un resultado natural de tu búsqueda.

Cuando detienes la búsqueda y te calmas, y dejas tus libros a un lado, y te


enfrentas a ti mismo y ves claramente lo que eres, eso la traerá más rápido que
cualquier otra cosa, que nunca te puedas imaginar, o nunca hagas.
No es cantando mantras. No es siendo un buen chico o un mal chico. No es
haciendo penitencia. Es simplemente mediante la observación de tu yo.
Permanece en el yo. "¿De dónde (yo) vengo?" Cuando dices eso, no estás
diciendo de dónde viene mi cuerpo. Estás diciendo de dónde "yo" vengo. Yo.
Yo es/está separado de tu cuerpo. Tu cuerpo está unido o agregado a yo. El yo
no es tu cuerpo. Yo está separado del mundo, pero el mundo está agregado a yo.
Dios está separado del mundo, pero Dios está agregado a yo. Por lo tanto,
cuando preguntas, "¿De dónde yo vengo?" algo le ocurre a tu mente. Tu mente
se vuelve más y más débil. Y cuando tu mente se vuelve más y más débil, el yo
comienza a expandirse y se convierte en omnipresente. Entonces el yo se
convierte en otra palabra para el Ser y empiezas a darte cuenta que Yo no es
otro que el Ser. Yo soy eso. Te vuelves libre. No es difícil y no es fácil.
Simplemente es.
Piensa en ti mismo por un momento. Mira qué pensamientos vienen a ti cuando
piensas en ti mismo. Algunos de ustedes están diciendo, "Tengo hambre".
Algunos de ustedes están pensando en sus necesidades. Tan pronto como
piensas acerca de ti mismo, piensas acerca de tu cuerpo. Pero tu Ser no es tu
cuerpo. Tu cuerpo es sólo un montón de carne podrida, pero eso no eres tú. Tu
eres (el) yo. Yo soy. Yo no soy esto ni aquello. Yo soy. No hay nada más. No
existe nada más que yo soy. No hay nada que decir al respecto. No hay
discursos que hacer sobre yo soy. Sólo hay yo soy. Cuando te dices a ti mismo
"yo soy", ¿qué sucede? ¿No hay una quietud que viene sobre ti, una
tranquilidad? Porque otro nombre para yo soy es el silencio.

Robert Adams, 14 marzo 1991 (Transcripción 54)

Jnana Marga ― El Sendero del Conocimiento

Robert: Om, shanti, paz. Buenas tardes. Les doy la bienvenida de todo corazón.
Es bueno verles de nuevo. Es muy loable de su parte que puedan estar aquí esta
noche. Después de todo, ustedes podrían estar viendo la televisión, podrían estar
saliendo con su novia o novio, podrían ir a ver una buena película, podrían ir a
emborracharse.
Estudiante: Entonces, ¿qué estoy haciendo aquí? (los estudiantes se ríen)
R: No lo sé. Pregúntate a ti mismo. Pero decidiste venir aquí y eso significa
algo, no para mí, sino para ti mismo. Esto significa que estás cansado del
mundo, hasta cierto punto. Esto significa que te das cuenta de lo que este mundo
realmente es. No es malo, no es bueno. Esto significa que quieres despertar, así
que hay algo dentro de ti que te empuja. Todo lo que tienes que hacer es relajar
tu mente ruidosa y permitir que suceda, eso es todo. No tienes que pasar por
rituales, iniciaciones o cualquier otra cosa. Simplemente tienes que aquietar tu
mente y todo se hará cargo de sí mismo.

Déjame hacerte una pregunta. ¿Cuál crees que es la diferencia entre esta
enseñanza, Jnana Marga, y el resto de los yogas, la oración, las religiones y lo
que sea?
¿Cuál es la diferencia básica? ¿Quién me lo puede decir?

SJ: Jnana Marga no se ocupa de nada de carácter relativo, ni siquiera de calmar


la mente en realidad.(R:. Bueno, de alguna manera eso es verdad)
SG: ¿Sin objeto? (R:. En cierto modo eso es cierto también, pero hay una
explicación más racional.)
SF: No hay nada que sea obtenido. Simplemente reconocer.

R: Bueno, eso es cierto también. En realidad, la respuesta que estoy buscando es


la siguiente: En toda enseñanza además del Vedanta Advaita, hay un yo
personal. Piensa en eso. Tomemos al Hatha yoga. El yo aprende las posturas y el
ego se expande. Porque puedes decir: "Yo puedo apoyarme en mi cabeza y girar
mis pies", y darle un nombre en sánscrito (risas). Pero todavía dices: "Yo puedo
hacer esto", por lo que el yo se ha hinchado.

Tomemos el raja yoga, el camino de los ocho miembros, ahora bien estas cosas
son buenas. No hay nada malo en estas cosas. No voy a denigrarlas. Pero tiene
que haber alguien que aprenda las jamas, nijama, las virtudes. Hay alguien que
está aprendiendo todas estas cosas. El yo ha aprendido a ser virtuoso. Tomemos
el Kundalini yoga. Me estoy centrando en los chakras, en cada chakra. Siempre
hay un yo, yo, yo. Tomemos la oración. Estoy orando a Dios. Una vez más no
hay nada de malo en estas cosas, pero la razón por la que llamamos a éste el
camino directo es porque ésta es la única enseñanza que investiga el yo. No
estamos interesados en los efectos. Cualquiera que pueda ser el efecto, nos
damos cuenta de que el yo está detrás de él. Nos damos cuenta de que si
encontramos el yo, y le seguimos hasta su origen, todo lo demás será eliminado
y seremos libres. Es por esto que se llama el camino o vía directa.
También ¿cuál es la diferencia entre la meditación y el Jnana Marga, porque
supongo que la mayoría de ustedes se dan cuenta de que en este camino no es
realmente necesario meditar? ¿Cuál es la principal diferencia entre la
meditación y este camino?
SJ: Tiene que haber alguien para meditar.

R: Es cierto, pero esa no es la respuesta que estoy buscando. En la meditación


siempre hay un objeto de tu meditación. Y de nuevo el yo se concentra en
ciertas palabras, mantras, o lo que sea. Por lo tanto, no te librarás del yo. Estás
concentrado en otra cosa, donde excluyes todo lo demás menos ese mantra o las
palabras de tu meditación, ya sea Dios, o lo que sea.
En esta enseñanza sólo tienes que indagar por el origen del yo. "¿Quién soy yo?
¿De dónde vengo?" Incluso cuando les digo "¿De dónde vengo?" algunos de
ustedes se relacionan con el cuerpo, ¿no es así? Ustedes piensan ¿de dónde
vengo, como cuerpo? Pero eso no es lo que queremos decir. Ustedes quieren
saber de dónde viene el yo, no de dónde vienen. Si averiguas de dónde viene el
yo te darás cuenta de que no existes. Nunca has existido y nunca existirás. Esta
es la cuestión. ¿De dónde vengo yo? Y a medida que uno se acostumbra a este
tipo de pensamiento, cada vez que utilices la palabra yo, nunca te referirás de
nuevo a tu cuerpo.

Por ejemplo, si tienes un resfriado por lo general dices, "yo tengo un resfriado".
Sólo que ahora te observas a ti mismo y te reirás, porque dirás, "yo tiene el
resfriado". Suena como un mal Inglés. "Yo tiene el resfriado. No tiene nada que
ver conmigo. Así que ¿de dónde viene el yo que tiene el resfriado?" Y a
continuación sigues al yo que te llevará a la fuente, porque no hay yo y no hay
resfriado.

Puedes utilizar este método para todo. "Tengo hambre". Bueno pues te observas
a ti mismo, y te das cuenta de que yo tiene hambre. Yo no es mi verdadero Ser.
Yo tiene hambre, pero mi verdadero Ser nunca puede tener hambre. Yo estoy
cansado, yo estoy deprimido, yo soy feliz, yo me siento guapo, yo me siento de
maravilla. Es todo lo mismo. Siempre que te refieras a tu cuerpo estás
cometiendo un gran error. Sepárate a ti mismo del yo.

Sólo hay un yo en realidad, y ese yo es consciencia. Cuando sigues al yo


personal hasta la fuente, se convierte en el Yo universal, que es consciencia.
Comienza observándote a ti mismo. Comienza realizando tu naturaleza divina.
Y lo haces estando en silencio. La manera más rápida de realización es estar en
silencio. Sin embargo, tienes que saber por qué estás en silencio. Es por esto que
no puedes decir esto a la persona corriente. Si una persona no tiene la menor
idea de Vedanta Advaita, no puedes decirle que esté en silencio. Porque para
ellos significa simplemente estar callados. No se dan cuenta que significa ir
dentro más profundo, profundo, profundo, profundo, hasta ese lugar donde vive
la realidad absoluta, y ese es el silencio.

En realidad, el cuerpo humano no puede estar en silencio. Hay algo más que
entra en el silencio. No tiene nada que ver con tu humanidad. Es sólo después de
tal vez años de meditación en vidas anteriores, que puedes estar lo
suficientemente maduro como para saber realmente lo que significa este camino.
Cuando te doy estas prácticas, no es para ti como ser humano. Parece que las
experimentas como ser humano, pero te puedo asegurar que tu humanidad no
tiene nada que ver con eso. Cuando entras en el silencio entras en una paz
profunda, consciencia dichosa, conciencia pura. Eso es lo que es el silencio. No
es estar callado. Es más allá de eso. No es sólo aquietar la mente, como yo digo
todo el tiempo. Es comprender que no hay mente que aquietar. Cuando te das
cuenta de que no hay mente, te conviertes automáticamente en el silencio.
Cuando todavía piensas que tienes una mente, harás todo lo posible para
calmarla o aquietarla, y no puedes.

¿Cuántos de ustedes creen que pueden aquietar la mente mediante el esfuerzo?


No pueden hacerlo. No es el esfuerzo lo que te hace aquietar su mente. Es la
comprensión inteligente de que no tienes mente, en primer lugar. Entonces te
quedas quieto y todo cuida de sí mismo. Si tienes que meditar, por todos los
medios meditas. Este camino nunca está en contra de cualquier otro método,
debido al hecho de que todos ellos finalmente conducen al despertar. Tienes que
hacer lo que sea que tienes que hacer. Pero para aquellos que pueden
comprender de lo que estoy hablando, y se dan cuenta de que no están tratando
con ninguna mente, ni cuerpo, ni mundo, ni universo, ni Dios, un despertar
viene de inmediato, porque no hay nadie que esté durmiendo. ¿Siguen esto?

Si crees que tienes algo que superar, si crees que tienes que trabajar en ti mismo,
que tienes que hacer algún tipo de esfuerzo, será difícil. Después de todo, ¿quién
hace el esfuerzo? El ego, ¿quién te está diciendo que tienes que superar todas
estas cosas? La mente, piensas que tienes que superar tus malos hábitos, que
tienes que superar el karma pasado, que tienes que superar los samskaras. Es
todo una mentira.
Me doy cuenta que a veces hablo de estas cosas. Parece una contradicción, pero
estoy compartiendo con ustedes la verdad más elevada. No hay samskaras que
superar, porque nunca existieron. No hay karma que superar, porque no existe.
Pero para aquellos estudiantes inmaduros, tienen que trabajar en algo, así que se
les explica que hay karma, que hay samskaras, que hay tendencias latentes que
se han apoderado de ti, y tienes que trascenderlas. Sin embargo, les estoy
diciendo una mentira. Pero realmente necesitan escuchar eso en este momento
de su evolución, de lo contrario no podrían trabajar con otra cosa.
Pero la verdad es que no tienes nada que superar. Piensa en eso. Si tuvieras
alguna cosa que superar nunca lo conseguirías, porque es la naturaleza de la
mente jugar contigo. En cuanto superaras una cosa, otra cosa aparecerá, y
tendrás que superar esa otra. Cuando superas esa, otra más aparece. Digamos
que tienes el hábito de la bebida, y dices, " tengo que superar esto". Puedes
superarlo. Esto te produce mal genio. Entonces tienes que superar el mal genio.
Esto te lleva a decir mentiras. Entonces tienes que superar el decir mentiras.
Esto nunca se termina hasta que empiezas a darte cuenta de que no tienes nada
que superar.

Entonces empiezas a trabajar en el yo. Es entonces que finalmente te das cuenta


que es este yo personal el que ha estado causando problemas. Ese es un estado
avanzado, pero eso también es una mentira, porque el yo personal nunca ha
existido. Pero tú no lo sabes. Como crees que existe el yo personal, tienes que
utilizar la auto-indagación para que te lleve al lugar donde te das cuenta de que
el yo personal no existe. Nunca ha existido y nunca existirá.

Sin embargo, ¿no sería maravilloso si pudiéramos simplemente sentarnos y


darnos cuenta de todo esto en un instante y ser libres? No nos permitimos hacer
eso por alguna razón. Queremos jugar al juego de la superación. Por eso
decimos: "Tengo que trabajar en mi mismo. Tengo que practicar. Tengo que
meditar. Tengo que estar solo. Tengo que hacer esto y tengo que hacer lo otro".
Pero yo les digo que esta noche, no hay ninguna cosa que tengan que hacer.
Sólo tienen que darse cuenta de lo que les estoy diciendo y despertar, y eso es
todo.
Una vez más, ¿quién tiene que despertar? Es todo una sarta de mentiras, pero
estoy usando palabras. ¿Cómo puede despertar el Ser? El Ser nunca se fue a
dormir. ¿Te das cuenta de lo que eres ahora? Tú no eres un ser humano mortal.
No hay palabras para expresar lo que eres. Tienes que averiguarlo. Así que
practicas. Pero mientras que estás practicando tu sadhana, mantén en algún lugar
del fondo de tu mente que no hay realmente nadie que practique. Después de
todo ¿quién hace la práctica? Es tu cuerpo y tu mente. Si sólo puedes recordar
que no hay cuerpo ni mente que existan, entonces no hay nadie que practique.
Así que mientras estás practicando, recuérdalo. (Risas )
Yo sé que cuando ustedes se marchen esta noche dirán: "Bueno, ¿qué hago
ahora?" (los estudiantes se ríen)

Míralo de esta manera. Siempre que sientas la consciencia del cuerpo, y siempre
que tu mente, por así decir, todavía tenga el poder de hacer que te sientas de esta
manera o de esa manera, entonces tienes que hacer alguna práctica. De lo
contrario tu cuerpo-mente te controlará. La práctica más elevada es atma-
vichara, la auto-indagación. La razón por la que les estoy hablando de esta
manera esta noche, es porque puedo sentir que todos los que están aquí han
experimentado muchos caminos y no son unos recién llegados, por lo que están
preparados para esto. Están preparados para saber que no hay práctica, no hay
Dios, no hay iluminación, no hay vidas pasadas, no hay tú, y eres libre.
La gente todavía quiere saber, cuando todo se ha ido, ¿qué es lo que queda, cuál
es el substrato, la causa, la causa subyacente de toda la existencia? Tiene que
haber algo que mantiene todo junto. ¿Quién lo dice? No hay nada que juntar.
Recuerda también, que lo finito no puede comprender lo infinito. Así que
cuando digo que no hay nada que juntar, quiero decir que no hay nada que las
palabras puedan describir.

Cuando utilizo palabras como dicha o conciencia pura, consciencia, sat-chit-


ananda, Parabrahman, y Parabrahman es muy poderoso porque significa más
allá de Brahman. ¿Qué puede estar más allá de Brahman? Silencio. No hay tal
cosa como Parabrahman. Debido al hecho de que cuando piensas en él, lo
conviertes en un objeto, por ejemplo, un lugar donde estar. Un lugar para estar
en el silencio, eso es Parabrahman. Te equivocas. No hay lugar, no hay silencio
y no hayParabrahman. Entonces, ¿qué hay? Averígualo. Sólo tú puedes
conocerte a ti mismo. Porque no hay palabras para describirlo.
Tienes que llegar a un acuerdo con tu vida. Se requiere una total honestidad para
hacerlo. No puedes engañarte a ti mismo. Mira cómo corres de acá para allá.
Vas aquí, vas allá. Siempre estás buscando, siempre estás esperando, siempre te
estás esforzando, ¿para qué? Algunos de ustedes piensan que van a encontrar un
maestro en algún lugar en el cielo, y que van a ir en busca de ese maestro hasta
que él o ella lo encuentre. No existe tal maestro. Cuando finalmente te quedes
quieto y empieces a entrar en el silencio más a menudo, tu maestro aparecerá y
te darás cuenta de que no es otro que tú mismo (tu propio ser).

Puedes preguntar entonces: "¿Qué estoy haciendo aquí con ustedes?" Yo soy su
Ser. Puedo verlo claramente. No hay diferencia entre ustedes y yo. Cuando te
sientes deprimido, cuando te sientes enojado, cuando te sientes de mal humor, es
a mí al que sientes. Cuando te sientes feliz, cuando te sientes iluminado, cuando
te sientes hermoso, es también a mí al que sientes. Todo esto es el Ser, y yo soy
eso.

Algunos de ustedes todavía piensan que estoy hablando de Robert. Pero Robert
no tiene nada que ver con esto. Estoy hablando de la omnipresencia. Estoy
hablando de la nada (ninguna cosa). Y pienso que seguir hablando es una
pérdida de tiempo.

(silencio)

Om Shanti, shanti, shanti.

Robert Adams, 14 marzo 1991 (Transcripción 52)

Todo conduce al silencio

Robert: Paz. Buenas tardes. Es agradable estar de nuevo con vosotros. Os


considero como mi familia espiritual. Todos somos uno, no hay diferencia.
La gente todavía me pregunta: "Robert, ¿qué ves cuando nos miras a nosotros?
¿Ves la energía? ¿Ves la consciencia? ¿Ves un juego de luces? ¿Ves el vacío?"
Si viera alguna de esas cosas no sería capaz de funcionar. ¡Veo lo que veis
vosotros! La única diferencia es que me doy cuenta de que yo no soy el cuerpo.
Y cuando digo: "Yo no soy el cuerpo", estoy hablando del cuerpo universal, que
os contiene a vosotros. Por lo tanto, si yo no soy el cuerpo, y veo eso, veo que
vosotros tampoco sois el cuerpo.

Yo simplemente veo el mundo como imágenes superpuestas en la pantalla. Pero


siempre soy consciente de que vosotros sois imágenes. Y así es el cuerpo, y
también lo son los árboles, y el cielo y los planetas, y los animales, y los
insectos, y todo lo demás. Por alguna razón, siempre soy consciente de eso. Soy
consciente de que es como una burbuja, y la burbuja estalla, y la realidad se
expresa a sí misma como consciencia.

Por lo tanto yo te veo como tú me ves, pero yo te veo como consciencia, la


realidad. O te veo como me veo a mí mismo, como una pantalla, y todo el
universo es simplemente una superposición en la pantalla. Yo no te veo como
un ser humano. No veo esta radio, o la lámpara, o esta mesa, como una entidad
por sí misma. Yo las veo como consciencia.

Esto no quiere decir que la consciencia manifiesta estas cosas. Como siempre he
explicado, la consciencia se contiene a sí misma, y sólo se manifiesta a sí
misma. Estas cosas son como ilusiones ópticas. En realidad no existen, al igual
que los sueños en realidad no existen. En el sueño haces cosas, vuelas desde
Nueva York de regreso a California, experimentas todo tipo de cosas en tu vida,
y todo parece ser real. Pero te despiertas y la burbuja estalla.

Así que supongo que la única diferencia entre tú y yo es que yo siempre soy
consciente de eso. Si fueras siempre consciente de ello, no tendrías miedo. El
miedo sólo aparece cuando crees que el mundo es real. Cuando el mundo resulta
ser una ilusión, ¿dónde está el miedo? ¿Qué pude perturbarte en el mundo, si
sabes que el mundo no es más que un sueño?

Puedes decir: "Bueno, puede ser un sueño, pero no quiero ser herido en el
sueño. Quiero que mi sueño sea tranquilo y fácil. Quiero ser feliz y armonioso y
saludable". Si piensas en esos términos, quiere decir que no eres consciente
todavía de lo que es la consciencia. La consciencia trasciende todo eso. La
consciencia es armonía divina. Ninguna de esas cosas existen.

Me doy cuenta de que es difícil de comprender. Puede parecer que las peores
cosas les suceden a mi cuerpo, a mis asuntos, a mi vida, pero sin embargo soy
consciente de que no están sucediendo. No estoy imaginando que no están
sucediendo. No estoy reprimiéndolas. No me estoy diciendo a mí mismo:
"Robert, tienes que ver sólo lo bueno". Está más allá de todo eso. No hay bueno.
No hay malo. Es una total libertad, liberación total.

Míralo de esta manera. Tienes una idea de lo que es Dios porque Dios ha sido
grabado en tu cabeza desde que eras un niño pequeño. ¿Puedes imaginar a Dios
teniendo miedo, de algo? ¿O a Dios pasando por algún tipo de experiencia? ¿O a
Dios diciendo: "Esto es bueno, esto es malo, esto está bien, esto está mal,
prefiero tener esto que eso?" No hay dualidad en Dios.

Así que el universo es la unidad final. La unidad final es otra palabra para la
armonía divina. Está más allá de todos los conceptos y las ideas preconcebidas.
La mente humana no puede comprenderla. Baste decir que todo está bien. Es
cuando empiezas a aquietar la mente que te acercas cada vez más a esta
comprensión. Es cuando los pensamientos comienzan a detenerse, a calmarse,
que te vuelves más consciente de que todo está bien y la realidad viene a ti por
sí misma. Mientras sigas manteniendo la identificación con el mundo y las cosas
de este mundo, nunca puedes saber la verdad acerca de ti mismo.
Y de nuevo puedes decir: "Bueno, tengo que funcionar en el mundo. Tengo que
trabajar, tengo que tener una familia, tengo que cuidar de mis intereses". ¿Quién
dice que no? Pero todo eso no tiene nada que ver contigo.

Tienes que entender que tu cuerpo cuidará de sí mismo. El sueño continuará por
sí mismo. Harás lo que sea que hayas venido a hacer a esta tierra, sin que
pienses en ello, sin que trates de hacer que algo suceda, sin que trates de arreglar
algo en este mundo. Esto es lo que quiero decir cuando digo: "Sé tú mismo.
Sólo sé tú mismo. Vive en el eterno ahora". Eso es ser tú mismo. Sé espontáneo.
Deja que el mundo se desarrolle como debe ser. No tengas prejuicios. Mira todo
de manera fresca y nueva, con asombro. Ten veneración por toda la vida, y
pregúntate, "¿Quién soy yo?" Entonces las cosas empezarán a suceder.

Lo más cerca que puedes llegar a tener una experiencia de quietud mental, es
cantando. El canto tiene una vibración en el sistema nervioso que hace que la
mente realmente se calme. Hay muchas personas que no pueden hacer atma-
vichara, auto-indagación demasiado tiempo. Y para aquellas personas que están
practicando la auto-indagación, a veces deben tomarse un descanso. Así que pon
una cinta de cantos y cantad junto con ella para vosotros mismos, o en voz alta,
y encontraréis que profundizáis más adentro de vosotros mismos y la mente
comienza a aquietarse, tranquilizarse, calmarse. Así que vamos a hacer eso
ahora mismo, ¿de acuerdo?
(Cantando) [...]
Algunas personas me dicen que les gusta más las conversaciones que cualquier
otra cosa que hagamos. Otras personas me dicen que les gusta más cantar. Otras
personas me dicen que les gusta más las preguntas y respuestas. Otras me dicen
que les gusta más el silencio. Recordad lo que es esto. Esto es satsang. No es
una conferencia o un festival musical. Todo lo que hacemos es importante,
incluso si hablo acerca del tiempo y nada más. El estar en satsang es lo que hace
que algo tenga lugar dentro de tu consciencia y te eleve a lo más alto.
Había una vez un hombre santo que murió y fue al cielo. Llegó a las puertas del
cielo y golpeó la puerta. Y Dios salió y dijo, "¿Qué quieres?" Y el hombre santo
dijo: "Yo soy tu siervo. He llegado". Y Dios le dijo: "Lo siento, no hay lugar
para ti aquí. Adiós", y se fue.

El hombre santo se quedó perplejo. Se sentó delante de la puerta y empezó a


reflexionar. "¿Por qué Dios no me deja entrar?" Y se quedó sentado durante dos
años pensando, "¿Por qué no podía entrar en el cielo?" Y, finalmente, cayó en la
cuenta. Así que golpeó la puerta de nuevo y Dios vino y le dijo: "¿Quién eres
tú? ¿Qué quieres?" El hombre santo dijo: "Yo soy tu siervo. He convertido a
miles de personas en tu nombre. He predicado la Biblia a millones. He hecho
buenas obras. Déjame entrar". Y Dios dijo: "Lo siento, no me importa lo que
hayas hecho, no hay lugar aquí para ti", y se fue.
Esta vez, el hombre santo estaba muy perturbado. No podía entenderlo. "¿Por
qué Dios no me ha dejado entrar? ", dijo. Así que se sentó delante de la puerta
de nuevo. Siglos pasaron. Recuerda que de todos modos estaba muerto así que
no importaba. Él reflexionaba por qué Dios no le dejaba entrar. Entonces cayó
en la cuenta. Así que de nuevo, se levantó y golpeó las puertas del cielo. Dios
salió y dijo: "¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?" Y él dijo: "Señor, yo soy tu
humilde servidor, pero debo confesar mis pecados. He tenido relaciones
sexuales con mis devotas. He comido carne y le decía a la gente que era
vegetariano. Pero te lo confieso todo. ¿Puedo pasar ahora?" Así que Dios lo
miró y le dijo: "No me importa lo que hagas, no hay sitio para ti". Y se fue.

De nuevo el hombre santo dijo: "¿Qué es esto? He hecho todo lo que he podido.
Voy a sentarme en esta puerta, y voy a quedarme aquí por toda la eternidad
hasta que descubra cuál es el problema". Así que se sentó durante años y siglos,
reflexionando. "Yo he confesado mis pecados a Dios. Yo he confesado mis
buenas obras a Dios. Yo quiero entrar en el cielo. Espera un minuto, ¿quién es
este yo? ¿Quién es el yo que cometió pecados? ¿Quién es el yo que hizo buenas
obras? ¿Quién es el yo que quiere entrar en el cielo? ¿Quién soy yo?" Y, de
repente, se echó a reír. Cayó en la cuenta. Daba vueltas por el suelo de la risa y
se levantó y golpeó la puerta. Y Dios vino y le dijo: "¿Quién eres tú?" Y él dijo:
"Yo soy tú mismo". Y Dios abrió la puerta y dijo: "Entra. Nunca hubo un lugar
aquí para ti ni para mí."

Y así es con nosotros. Nosotros pretendemos que queremos ser auto-realizados.


No nos damos cuenta de que ya somos auto-realizados, y sólo tenemos que dejar
de creer "Yo soy el hacedor". No importa nada lo que hayas hecho en el pasado.
No importa nada si has hecho buenas obras o malas acciones, en lo que se
refiere a la auto-realización. Una vez que sabes la verdad, eres libre. La verdad
es que, no hay pasado. Nunca hubo un pasado. El universo no tiene ningún
fundamento. No hay nada que lo mantenga unido. Por lo tanto no hay nada que
hayas hecho que pueda prohibirte la entrada en el cielo, por así decirlo.

Ahora recuerda, esto no te da licencia para salir por ahí a lastimar a la gente y
robar bancos, y hacer lo que crees que quieres hacer, ya que no importa. Eso no
es lo que estoy diciendo en absoluto.

En lo que a ti respecta, mientras creas que eres el hacedor y que eres el


fenómeno cuerpo-mente, de todo lo que hagas tendrás que responder por ello. El
señor del karma te atrapará, siempre que creas que eres un humano y que eres el
cuerpo. Porque entonces no puedes salirte con la tuya, sino que te encuentras
bajo la ley de causa y efecto, el karma, y tienes que vértelas con el dios
personal, Ishvara.
A Henry le gusta Ishvara, un buen amigo suyo.
SH: Ese es tu sueño. (risas mientras Robert continúa)
Mientras que creas que eres un humano, eres el hacedor, y eres un yo personal,
entonces hay un dios personal, y ahí es donde entra la oración. Puedes rezar a tu
dios personal, y serás ayudado. Tu dios personal se hará cargo de ti si te
entregas y te sometes a él o ella, sea cual sea tu dios personal.

Pero en el momento en que te sometes estás renunciando a tu ego, ¿no es así?


Estás diciendo que yo no soy nada y que tú eres todo. Esto te ayuda. A medida
que sigues en esa dirección un día te despertarás al hecho de que el dios al que
has estado orando no es otro que tú mismo. Porque ¿cómo puede este dios estar
separado de ti? ¿Dónde viviría? ¿Cuál sería su naturaleza?

Empiezas a comprender, yo soy eso. Descubres la libertad en ti mismo.


Empiezas a ver que dios no está dentro de mi mismo, en realidad, yo estoy en
Dios. Lo que yo llamo Dios, es la consciencia. Yo soy consciente. Yo estoy
presente. Yo existo. Yo soy. Y no hay nada más. Comienzas a verte a ti mismo
como omnipresente. No estás ya limitado a tu cuerpo o a tu yo personal. Has
entrado en el cielo, y vives en la gloria.

Tu trabajo es evitar que la mente divague. La mente tiene que estar en tu poder,
para que deje de pensar. Para que pare de enloquecer. La mente no es tu amiga.
Te hace humano. Hace que creas que eres un cuerpo, que estás separado. En
cuanto ves que tu cuerpo es una emanación de tu mente, que no tiene existencia
en absoluto, excepto en tu mente, comienzas también a ver que el cuerpo del
universo es lo mismo que tu cuerpo. Por consiguiente es una manifestación de la
mente. Esto produce una semblanza de libertad. La cadenas comienzan a
romperse, cuando puedes ver esto. Ves el mundo y te das cuenta de que el
mundo es el Sí mismo. Yo soy ese Sí mismo. No hay nada más.

Quieres compartir esta verdad con tus amigos, con tu familia y con tus
compañeros, pero no puedes, porque no hay palabras para describir esto. Mires
donde mires, ves la libertad. Mires donde mires, ves el amor. Todas las
trivialidades se han ido. Los prejuicios se han disipado. No tienes nada que
temer y nada por que luchar. Todo está bien.
Se presenta como una idea. ¿Alguna vez habéis visto esas caricaturas con una
bombilla brillante sobre la cabeza cuando alguien tiene una idea? Algo así te
sucede a ti. Es como si hubieras despertado de un largo sueño. En este despertar
no hay pasado y no hay futuro. Sólo hay seidad. Te has convertido en ti mismo.
No te has convertido en algo exterior o algo extraño. Simplemente has
despertado a ti mismo, y te sientes maravillosamente.

Tienes que preguntarte, "¿Quién creo realmente que soy?" Y puedes contar la
cantidad de penas o alegrías o esfuerzos humanos por los que has pasado. Si
crees que eres un humano, entonces experimentarás la felicidad humana, la
tristeza humana, pasarás por las experiencias humanas. Nunca puedes conocer al
Sí mismo de esa manera. Pero tan pronto como dejas de reaccionar a tu bondad
humana...

Hay gente que me dice: "Yo nunca he tenido un mal día en mi vida". Así que yo
les digo: "Estás igual de atascado tanto en tus días buenos como en tus días
malos. Porque la realización no es tener días buenos". Trata de entender que la
bondad humana no tiene nada que ver con esto. La bondad humana es kármica,
y cuando los patrones kármicos desaparecen experimentarás lo contrario.
Quieres ir más allá, más allá de todo entendimiento, más allá de todo
pensamiento conceptual, más allá de todos los conceptos intelectuales, más allá
de lo que es conocido por el hombre, y por supuesto eso es el silencio.

Todo conduce al silencio. Es en el silencio que experimentas la conciencia pura.


Es en el silencio que experimentas la dicha. Es en el silencio que tú eres. Tú no
eres cualquier cosa que puedas describir. Te has convertido en la pura
Divinidad. Has despertado.
¿Por qué no despertar ahora? ¿Por qué seguir jugando? Despierta. Conoce quién
eres. Sé tú mismo. Deja al mundo solo. Una vez más, tu cuerpo, como aparece
ante ti, funcionará en el mundo. Y hará lo que vino a hacer aquí. Pero déjalo
solo. No interfieras con el proceso. No reacciones a ningún condicionamiento.
Mantén la identificación con el Sí mismo. El Sí mismo es Yo-soy. Sólo tienes
que ser consciente de que Yo-soy. Así es como te identificas contigo mismo.
Siente, "Yo-soy, Yo-soy, Yo-soy."

Si algo viene después de eso, indaga, "¿A quién ha venido esto?" Yo no soy esto
y yo no soy eso, "yo soy". Incluso si la palabra Dios viene después de Yo soy, tu
mente te está gastando una broma. Pregunta: "¿A quién viene esto? ¿La palabra
Dios?" Yo soy será suficiente. Que todo lo que tienes que ser es Yo soy. Todo lo
demás es redundante, superfluo. Si tu mente te dice: "Yo soy el cuerpo", indaga
de nuevo, "¿a quién le viene esto?" Cualquiera palabras que aparezcan en tu
mente, deshazte de ellas. Escucha el silencio. Escucha el Yo soy.

Robert Adams, 10 marzo 1991 (Transcripción 51)

Yo Soy es Brahman

Robert: ...Es interesante observar lo mucho que buscáis la auto-realización.


Cuando digo: "lo mucho que buscáis", quiero decir que la auto-realización no es
nada que haya que buscar. Pero creéis que hay que buscarla. Así que venís aquí
y esto es bueno. Lo que sea que pones como prioritario en tu vida es lo que
alcanzas tarde o temprano. Tomarte la molestia de salir a la lluvia y conducir
hasta este camino de montaña para venir aquí, demuestra que estás interesado en
tu Sí mismo.
Cuando yo tenía unos dieciséis años, vivía en el Bronx, en Nueva York y solía ir
a escuchar a Joel Goldsmith. ¿Alguien ha odio hablar de él? (um-hm) Estaba en
Manhattan. En medio del invierno tenía que tomar el tren, cambiar y tomar un
autobús. La temperatura era quizás de diecisiete grados [¿Fahrenheit?], pero de
alguna manera algo en mi corazón me hacía ir porque quería estar allí. No
especialmente para escuchar lo que tenía que decir, porque ya sabía lo que tenía
que decir. Pero yo sólo quería estar en su compañía, con personas afines.

Es lo mismo aquí. Cuando te pones en camino para llegar al satsang,


especialmente con un tiempo inclemente que lo hace difícil. Especialmente
cuando puedes estar en una casa agradable y acogedora viendo la televisión o
bebiendo vino o lo que sea que hagas en tu casa. Te has puesto en camino por la
vida espiritual. Esto significa algo, no para mí, sino para ti mismo. Esto significa
que estás en el sendero y eso es todo lo que necesitas hacer.
Ahora tu actitud en el satsang es importante. ¿Qué clase de actitud tienes? ¿Qué
esperas? Aquellos que no esperan nada consiguen todo. Si esperas que diga algo
profundo siempre te decepcionarás. Si esperas que diga un gran discurso
siempre te decepcionarás. Si esperas que dé un sermón, una vez más te
decepcionarás. Pero si no esperas nada, entonces mi nada y tu nada se fusionan
y se convierten en todo. Así que tu actitud debe ser, ninguna actitud. Nunca
debes tener una actitud y no debes esperar nada. Eso se llama mente vacía.
Cuando tu mente está vacía automáticamente tu verdadero Sí mismo emerge y
sientes una gran alegría. Sientes una gran felicidad, un gran gozo. Comienzas a
sentir la conciencia, la conciencia gozosa. Simplemente eres consciente no de
algo, eres consciente de ninguna cosa y la no cosa es consciencia (1). Así que al
venir aquí con una mente vacía sientes la conciencia pura. En realidad no la
sientes porque no puedes sentir la conciencia pura. Te conviertes en la
conciencia pura.
¿Cómo te conviertes en la conciencia pura?
Te vuelves consciente de la conciencia pura. Tú realmente no puedes convertirte
en algo. El yo personal nunca puede convertirse en la conciencia pura. El yo
personal nunca puede conocer la consciencia. Cuando viniste aquí con una
mente vacía, abandonaste el yo personal. Por lo tanto experimentas la
conciencia pura como consciencia lo que se traduce en dicha, felicidad.
Felicidad que puedes sentir. La conciencia pura, la consciencia, no puedes. Pero
para sentir la felicidad tienes que convertirte en la conciencia pura. Lo que
significa ser consciente de algo, ser consciente de la consciencia. Cuando eres
consciente de la consciencia, sin embargo, ¿de quién es la consciencia que eres
consciente? No es tuya, porque tú no existes. La consciencia existe, pero tú no.
Por lo tanto, nunca puedes decir que, "estoy experimentando la conciencia
pura", o "estoy experimentando la consciencia". No puedes decir eso porque
nunca puedo experimentar esas cosas. Por lo tanto, cuando alguien te dice:
"Creo que estoy experimentando la consciencia" Mira a esa persona divertida
porque nunca puedo experimentar la consciencia. Nunca puedo experimentar la
conciencia pura. La conciencia pura y la consciencia simplemente son. No son
esto o aquello sólo existen por sí mismas.

Ahora alguien te dice: "Bueno, en los Upanishads y los Vedas se dice: Yo


soy Brahman". Así que él dice que es Brahman. No, no lo es. Ahora escucha y
recuerda esto todo el tiempo: Las escrituras dicen: "Yo soy es Brahman". No
dicen, "Yo, el yo personal es Brahman", o "consciencia". Declaran su verdadera
confesión de que Yo-soy Es Brahman. Yo-soy es la consciencia, no tú. Tú no
existes. Pero Yo-soy, Brahman, consciencia, conciencia pura, felicidad son
todos sinónimos, ocurren al mismo tiempo.
La razón por la que hablamos de estas cosas es debido al tiempo y al espacio.
Cuando eres el cuerpo que está hablando, el tiempo y el espacio parecen existir.
Cuando el tiempo y el espacio parecen existir tienes que usar palabras para
explicar lo que quieres decir. Así que dices que tu verdadera naturaleza es la
conciencia pura. ¿Consciente de qué? Consciente de la consciencia, lo que lleva
a la felicidad o dicha, que es la realidad absoluta. Sin embargo, estas palabras
son todas sinónimas, significan lo mismo, por lo tanto una persona realizada
para hacerte entender que todas significan lo mismo se queda en silencio.

Ahora puedes ver por qué el silencio es el último maestro. Mientras utilices
palabras te confundes a ti mismo y confundes a los demás. Pero a medida que te
vuelves silencioso el verdadero Sí mismo llega a ser dominante y el yo personal
se precipita de nuevo en el corazón. Por lo tanto, aquellos de vosotros que
habláis demasiado os dais cuenta de que sois los que están más confusos, porque
las palabras sólo confunden. Y recuerda de nuevo que como crees que eres el
cuerpo, el tiempo y el espacio existen para ti y en ese espacio y en ese tiempo
hablas con palabras. Tienes que hablar a unos y a otros, para que algunos otros
que parecen ser como tú escuchen tus palabras y luego reaccionen. Son felices si
les dices algo bonito y se enojan si les dices algo feo y la vida sigue.

Así que la razón por la que venimos al satsang es para comprender que no hay
cuerpo, no hay mente, sólo hay el Sí mismo. El Sí mismo no puede explicarse
con palabras, sólo puede ser experimentado como ser puro. Y ese ser es la
consciencia, esa consciencia es conciencia pura, que es la realidad absoluta que
da como resultado la felicidad o dicha.
Es por eso que me oyes decir muchas veces que la primera señal de progreso en
el camino espiritual es cuando empiezas a sentir una paz profunda dentro de ti.
Esa es la felicidad de la que estoy hablando. Tal vez no la has experimentado
por completo, pero sientes una profunda paz que nunca has sentido antes. Las
cosas que solían molestarte cesan. Las personas que te hacían enojar ya no te
hacen enojar. Ellos no han cambiado, tú has crecido. Las palabras se vuelven sin
sentido. Comienzas a pasar más tiempo contigo mismo y llegas a ser muy, muy
feliz. Surge entonces la pregunta, ¿quieres decir que si me convierto en un
realizado tengo que estar conmigo mismo? ¿Tengo que ser un ermitaño? Más
bien, estoy hablando de eso mentalmente.

Por ejemplo: Hubo una fiesta de cumpleaños en mi familia recientemente y


había cerca de quince-veinte personas allí. Como siempre, me siento en la silla y
observo. Y había todo tipo de ruidos y bailes y todo proseguía, pero yo soy la
paz eterna. No importaba lo que hicieran o dijeran. Yo estoy en paz. Yo no digo,
"No puedo soportar estar aquí hay demasiado ruido y tengo que irme a estar
conmigo mismo en paz". Estoy en paz donde quiera que vaya. ¿Ves la
diferencia?

Aquellos de vosotros que creéis o pensáis que tiene que huir del entorno o de
ciertas personas, porque te vuelven loco, estas personas son una bendición
disfrazada. Porque te hacen ver a ti mismo.

¿Qué es lo que te hacen ver?

Te hacen ver que no estás en paz contigo mismo. ¿De verdad crees que si vas a
un monasterio o a un ashram o a una cueva estarás en paz? ¿Si no puedes estar
en paz en una fiesta? ¿No lo ves? Donde quiera que vayas tienes que llevarte a ti
mismo contigo. Y si no estás en paz donde estás, si vas a una cueva para vivir
contigo te volverás loco. ¡Tu mente te expulsará de tu mente! (risas ) ¡Lo que es
bueno!
El mundo es tu laboratorio, donde practicas sobre ti mismo. No trates de escapar
del mundo. No trates de cambiar las cosas, sino obsérvate a ti mismo, observa lo
que eres por completo. Observa las cosas que te molestan. Observa el número de
palabras que empleas durante el día. Cómo hablas y hablas y hablas y hablas y
hablas y hablas. Observa cómo reaccionas a lo que la gente te dice.

¿Cuántos de ustedes reaccionan ante la televisión? Estas mirando un programa y


te ríes si es divertido, lloras si es triste, te enojas si hacen lo que no te gusta, no
tienes el control de ti mismo. La televisión te controla. Conozco a una persona
que enciende la televisión tan pronto como se levanta de la cama y la apaga a
eso de las doce de la noche, cuando se va a dormir. Estas personas no pueden
soportar estar solas sin que alguien les diga algo. Porque cuando están solas y
sin un televisor o sin una radio, su mente les vuelve locas. Toda clase de
pensamientos aparecen, así que escapan mirando la televisión. Y luego, antes de
apagar la televisión ya están pensando qué van a hacer ahora. Así que van a ver
una película y antes de que acabe la película ya están pensando en lo que van a
hacer cuando la película termine. Se van a jugar a los bolos. Tienen que estar
haciendo algo todo el tiempo. No pueden estar solas porque sus pensamientos
les desconciertan.
Tienes que examinarte a ti mismo. Tienes que ver lo que eres. Tienes que
empezar a comprender que tú no eres el hacedor y llegar a aquietarte y relajarte
y estar en paz contigo mismo. La forma de que estés en paz es darte cuenta de
que yo no soy el hacedor. Yo no pedí nacer como soy. Yo no pedí nacer de
determinados padres, en un país determinado, en un momento determinado. Yo
no pedí nacer en una familia pobre o en una familia rica o en una familia
intelectual o en una familia espiritual o en una familia atea o en una familia de
agnósticos. Tú no pediste eso y sin embargo te encuentras en una familia en
particular.

Si eres lo bastante afortunado cuando llegas a la edad de la razón comienzas a


preguntar: "¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué estoy haciendo en este
ambiente? ¿Quién me puso aquí? ¿Cuál es mi propósito?" Mientras te haces a ti
mismo sinceramente estas preguntas, las respuestas se te revelarán y comenzarás
a comprender que todo estaba predeterminado, predestinado. Si eres lo bastante
afortunado de estar bajo la tutela de un gurú, o un Jñani se te explicará que
puede parecer que has nacido en esta familia particular bajo ciertas
circunstancias, pero en realidad eso no eres tú. Tú no eres eso. Tú eres ilimitado.
Tú eres libre. Tú eres no nacido. Tú siempre has sido y siempre serás. Esa es tu
verdadera naturaleza.
¿Te imaginas aprender estas cosas cuando eres joven? ¿Tener este tipo de
comprensión? Que a pesar de que pueda parecer que soy un cuerpo; a pesar de
que pueda parecer que estoy haciendo algo; en realidad no estoy haciendo nada
y no soy el cuerpo. Y si no eres el cuerpo y no estás haciendo nada, ¿quién está
haciendo el trabajo? Y la respuesta es, nadie. No había nadie antes de nacer, no
hay nadie que subsista y no hay nadie que desaparezca. Y tú eres ese nadie.

Ahora que comparto esto con vosotros, ¿qué pensáis personalmente que sois? El
primer error que cometes es creer que eres el yo personal. Identificación con el
cuerpo. Ese es tu primer error. El segundo error es que tu mente se identifica
con el mundo. Y el tercer error es que tu mente y tu cuerpo reaccionan a tu
entorno.

Así que comencemos con el cuerpo. Te dices a ti mismo: "Yo existo, no hay
duda acerca de esto, yo existo. Pero, ¿quién es este yo que existe? Es el yo
personal. Sin embargo, cuando me voy a dormir no soy consciente de ese yo,
pero todavía sigo existiendo a pesar de que estoy dormido. Y cuando estoy
soñando, sueño sobre todo tipo de cosas. Sin embargo digo que yo soñé." El yo
siempre persiste para recordarte que eres el yo. Y sigues identificado con el yo,
la mayor parte de su vida.

Cuando comienzas a cuestionar, empiezas a cuestionar tu propia existencia.


"¿Cómo puedo existir como yo soy? Porque cuando era un bebé existía con un
cuerpo completamente diferente. Cuando era adolescente también existía, pero
era diferente de lo que soy hoy en día. Y al mirarme hoy existo como yo soy
ahora. Pero el yo, yo, yo, siempre parece estar presente. Por lo tanto, ¿quién soy
yo? ¿Quién soy yo realmente?" Y comienza el interrogatorio. Te has
demostrado a ti mismo que no eres tu cuerpo que ha sido diferente en distintos
momentos de tu vida. Aparecías de forma diferente así que no puedes ser el
cuerpo que parece aparentar de una manera en cierto momento y de diferentes
maneras en diferentes momentos. ¿Soy mi mente? ¿cómo puedo ser mi mente?
Mi mente es sólo un conglomerado de pensamientos, pensamientos del pasado y
pensamientos del futuro. Así que no puedo ser mi mente. Entonces ¿qué soy yo?

Si preguntas sinceramente algo te dirá dentro de ti mismo que si llegas a la


fuente del yo, todos tus problemas se acabarán. Entonces empiezas a pensar en
la fuente. Al pensar en la fuente piensas en nada, porque la fuente del yo es
ninguna cosa. Y empiezas a ver que el yo con el que has estado enfrentado todos
estos años tiene que tener una fuente y la fuente es ninguna cosa. Si la fuente no
es una cosa ¿cómo puede haber un yo?
Ahora empiezas a despertar y te ríes de ti mismo. Finalmente te dan cuenta, "yo
no existo, nunca he existido, no existo como consciencia, no existo como
conciencia pura, yo simplemente no existo. Pero la fuente es omnipresencia, es
la unidad final."

Entonces puedes decir: "Yo soy la fuente". Porque en ese momento te darás
cuenta cuando digas: "Yo soy", que ya no te estás refiriendo a tu cuerpo, que no
te estás refiriendo a la mente. Te refieres a Dios, a la conciencia pura, a la
consciencia, a la realidad absoluta. En ese estado ni siquiera piensas en esas
palabras. Porque como he mencionado antes esas palabras sólo existen en el
tiempo y el espacio. Y en tu realización comprendes que no hay tiempo ni
espacio. Así que no hay palabras, sólo hay la fuente y te vuelves libre y
liberado.

Robert Adams, 28 febrero 1991 (Transcripción 48)

Señales de progreso

Robert: Será mejor que tenga cuidado con lo que digo. Se están grabando cintas.
Son luego transcritas en lecciones y tengo que vigilar mi boca.
SM: Son geniales. Cada vez que las leo saco más provecho de ellas.

Robert: Om namah Shivayah. Om Shanti Om. Paz.


Realmente debería dejar que os llevéis a casa una cinta en blanco esta noche, y
no decir nada. Entonces Ed puede transcribirla y tener páginas en blanco. Y esas
páginas pueden ir por todo el mundo y no habrá nada. Y todo el mundo estará
iluminado.

Todo el mundo sigue buscando palabras. Las palabras no significan nada.


Cuando escuchas palabras realmente estás echando el poder fuera de ti. Tú
tienes todas las respuestas. Todo lo que tienes que hacer es quedarte en silencio
el tiempo suficiente y todo te será revelado. Entonces, ¿qué estoy haciendo aquí
? Soy simplemente un espejo de ti mismo. Estoy aquí para que puedas verte a ti
mismo, tu verdadera naturaleza. No hay diferencia entre tú y yo. ¿Qué ves? Lo
que ves es lo que obtienes. Puedes ver tu propia divinidad como el Ser, o puedes
ver el yo personal que se involucra en todo tipo de problemas. La elección es
siempre tuya. Si te identificas con el mundo sufrirás en consecuencia. Si te
identificas con tu verdadera naturaleza, el Ser, eres feliz y dichoso. Por supuesto
tu verdadera naturaleza es omnipresencia, inteligencia pura. Por consiguiente, si
estás experimentando tu verdadera naturaleza, mires donde mires ves armonía y
paz, porque te estás viendo a ti mismo.
Mucha gente todavía me pregunta: "Robert, ¿cómo puedo saber si estoy
progresando en el sendero? ¿Cómo puedo estar seguro?" Hay muchas señales.
La primera es un sensación de paz, cuando ya no eres perturbado por las
condiciones mundanas. El mundo parece continuar. Comienzas a verlo como
una imagen, una película. Empiezas a reconocer lo que realmente es el mundo,
una expresión de tu propia mente. Y cuando puedes hacer que el mundo nunca
te hará daño de nuevo, perderá su poder sobre ti.

Por supuesto, tu cuerpo es parte del mundo, y también lo es su mente. Por lo


tanto, tienes que renunciar a esos también. Cuando no hay pensamientos para el
cuerpo, no hay pensamientos para la mente, y no hay pensamientos para el
mundo, entonces la acción divina correcta tiene lugar en tu vida y cada cosa se
convierte en alegría. Todo se convierte en amor. Sin que pienses en ello, sin
deseo, sin necesidad, eres libre.

Otra manera de saber si estás progresando es que ya no eres perturbado por


ninguna condición. Es posible que pierdas tu trabajo, puedes perder a un
familiar, puedes pasar por diversas experiencias, pero no estás decepcionado,
porque puedes ver a través de la experiencia el otro lado. Y el otro lado es el
cuarto estado de consciencia, además del sueño profundo, el sueño con sueños y
la vigilia. Y en el cuarto estado de consciencia siempre hay felicidad, porque ese
es el sustrato de todo lo que ves. Una vez más la elección es tuya. Tienes la
libertad de identificarte con el mundo, o de identificarte con el Ser. No hay
nadie, no hay ninguna cosa, que pueda hacerte daño o que te perturbe o moleste
si centras la atención en Dios o el Ser.

Sin embargo, la mayoría de la gente no entiende cómo hacer esto. ¿Cómo


enfoco mi atención en Dios?
Recordando Yo-soy. Yo-soy es el primer nombre de Dios. Cuando piensas en
Yo soy estás invocando el nombre de Dios y estás enfocando tu atención en
Dios. Por lo tanto, cuando tienes algún tipo de problema o algo te molesta, si te
sientes de mal humor, si crees que algo está mal, si la guerra te afecta, no tienes
que apagar el televisor, o cambiar tu entorno, o cambiar tus circunstancias. Sólo
tienes que girar hacia adentro e invocar el nombre de Dios, diciendo: "Yo-soy".
¿Qué ocurre cuando haces esto? Estás realmente diciendo, "Yo-soy la realidad
absoluta, Yo-soy la conciencia pura, Yo-soy el nirvana, la vacuidad, la unidad
final, Yo soy sat-chit-ananda".
Todo esto sucede cuando dices simplemente: "Yo-soy". Es por ello que, en las
etapas iniciales, la meditación Yo-soy es muy importante, con la respiración.
Cuando estás haciendo esto estás expulsando fuera todas tus falsas
nociones, samskaras y el resto de basura, y entras en tu verdadera identidad.
Puedes saber si estás haciendo progresos por lo feliz que eres. Cuando ves que
eres feliz, sin que ninguna condición te haga feliz, entonces sabes que algo está
funcionando. Si necesitas algo o alguien para hacerte feliz, el mismo algo o
alguien puede ponerte triste. Cuando la persona que te hace feliz te abandona te
sentirás triste. Cuando la cosa de la que disfrutas te la quitan, te molesta. Por
tanto, no dependas de ninguna condición para tu felicidad. La felicidad es tu
verdadera naturaleza. Todo lo que tienes que hacer es invocar Yo-soy, y ya estás
ahí radiantemente feliz.

La gente todavía cree que si se iluminan, o despiertan a sí mismos, van a tener


que dejar de trabajar o dejar de salir, que sólo van a querer estar con ellos
mismos y que no se preocuparán por nada. Al contrario, recuerda que tú no eres
tu cuerpo. Tu cuerpo va a continuar y va a hacer lo que vino a hacer aquí, pero
no tiene nada que ver contigo.

Y eso es difícil de comprender para algunas personas. Yo no soy mi cuerpo. Tu


cuerpo es el cuerpo del mundo, y siempre que te identificas con tu cuerpo tienes
que identificarte con el mundo, porque el universo es el cuerpo de Dios. Tú eres
el microcosmos en el macrocosmos. Tienes que dejar eso o estarás jugando en el
mundo, en el universo. Puedes adquirir poderes ocultos, puedes hacer todo tipo
de cosas con los chakras, pero aún estarás trabajando en la mente. Todas estas
cosas tienen que ver con la mente. No juegues a estos juegos. Vete más allá de
eso. No hay que buscar nada. Porque no buscando encontrarás. Y buscando
perderás. Todo está planeado, todo está predestinado, y todo está de tu parte. No
hay absolutamente nada en contra de ti.
Si realmente supieras lo que te está pasando te alegrarías. Si realmente,
realmente supieras lo que te está ocurriendo gritarías de alegría. El universo te
ama. Lo que tú llamas Dios te ama.Brahman te ama, porque tú eres eso, el Ser.
Por lo tanto su naturaleza es el amor. Cuando digo que estas cosas te aman,
estoy invirtiendo el proceso para hacerte entender que tu naturaleza es el amor.
Es tu amor el que crea el universo. Es tu amor el que ama. De lo contrario ¿de
dónde vendría? Así que para hacer comprender a la gente que su naturaleza es el
amor, les digo que el universo les ama, que Dios los ama.
Pero si piensas en ello, ¿de dónde viene el amor? ¿Hay algún poder fuera de ti
mismo que genere este amor? Por supuesto que no. Tú eres el único poder. Tú
eres el único amor. No hay nadie fuera de ti. Sin embargo tú no eres lo que
pareces ser. Deja de identificarte con las condiciones mundanas. Cada vez que
surge algo simplemente te dices a ti mismo: "Yo-soy", y el Yo-soy iniciará el
proceso por ti. El Yo soy es como un interruptor. Cada vez que te quedes
atrapado en el mundo simplemente enciende el interruptor, diciendo: "Yo-soy",
y de repente descubrirás que comienzas a perder tu identidad y te fundes en tu
propia consciencia.

Cuando digo que te fundes en tu consciencia no me refiero a que hay una


consciencia por un lado y un tú por otro. Lo que quiero decir es que realmente
despiertas a tu Ser. Despiertas a tu verdadera naturaleza. No hay una
consciencia escondida en algún lugar y tienes que ir a encontrarla. La
consciencia eres tú. Basta con dejar de pensar. Aquieta tu mente y comenzarás a
brillar. No planees las cosas. Olvídate de las metas. Olvídate de los deseos.
Simplemente trabaja en aquietar tu mente. Y a medida que te abres, te
despliegas, descubrirás que las cosas están mejorando para ti. La vida parece
más brillante, más armoniosa, más amorosa. Esto sucede por sí mismo. Sólo
tienes que ralentizar tus pensamientos.

¿Ves alguna diferencia entre esto y la psicología? No estás tratando de resolver


tus problemas. No estás tratando de averiguar por qué sucedió algo en tu vida.
Estás yendo hacia el otro lado. Estás tratando de aquietarte, apaciguarte, sin
palabras, sin pensamientos. Es entonces cuando las cosas suceden. Tienes que
decidirte en qué dirección deseas ir y darte cuenta de que cuanto más hablador
eres, menos vas a despertar, porque el habla es parte del mundo relativo. Se te
ha dado la voz para expresar el mundo material. Cuando tu voz se calma,
cuando te quedas en silencio, entonces la realidad comienza a brillar por sí
misma.

Ahora puedes ver por qué algunos Santos y Sabios se vuelven silenciosos y no
hablan durante años y años, tal vez nunca, porque se dan cuenta de que hablar es
una pérdida de tiempo. Si no me crees, piensa atrás en tu propia vida. Desde que
eras un niño, mira todas las palabras que has utilizado, todas las palabras que
han salido de tu boca. ¿Qué han hecho por ti?

Sé que algunos de ustedes estarán diciendo, "No puedo funcionar si no hablo.


Tengo que expresarme y la gente tiene que saber lo que quiero decir. ¿Cómo
puedo trabajar? ¿Cómo puedo relacionarme con mi familia? ¿Cómo puedo hacer
nada si no hablo?" Por supuesto estoy hablando de la quietud mental, del
silencio mental. Mientras estoy hablando ahora con ustedes no estoy en realidad
diciendo nada, porque dentro de mí hay silencio, quietud, vacío. Sin embargo,
las palabras salen, pero no me afectan.

Esto es lo que quiero decir cuando te digo que tu cuerpo va a continuar su


trabajo por sí mismo, sin embargo tú no tienes nada que ver con él. Porque tú
me miras, y yo parezco ser un cuerpo y parece que estoy hablando, pero no lo
hago. No soy un cuerpo y no estoy hablando, pero parece estar haciendo eso, al
igual que el mundo parece ser real. El hablar y el cuerpo forman parte del
mundo relativo, eso es lo que parece. Pero a medida que te vuelves silencioso,
calmado, quieto por dentro, el mundo comienza a desaparecer. Tu cuerpo
desaparece, pero todavía lo ves, y todavía ves el mundo. Esa es la paradoja. Yo
te veo, te estoy hablando, veo mi cuerpo, sin embargo no existen. Nada existe,
pero todo sucede. No hay nadie que haga nada, pero el hacer continúa.

Para saber de lo que estoy hablando tienes que girar hacia dentro. Tienes que
verte a ti mismo por lo que eres. Tienes que dejar de pensar que eres Roberto, o
Jaime, o Juan, o María, o cualquier otra persona, y empezar a comprender que
eres consciencia. No tienes ninguna forma. No estás limitado. No tiene marcas
distintivas. Eres la libertad total, como el aire, como el espacio, y sin embargo
eres consciente.

Recuerda que la consciencia es consciente de sí misma como realidad absoluta.


Así que cuando alguien hace una pregunta: "¿Tengo que renunciar a mi vida
para convertirme en la consciencia?" Nunca has tenido una vida a la que
renunciar. Eres la consciencia. Pero hasta que no lo experimentas por ti mismo
parecerá una tontería, un absurdo. Pero a medida que vienes alsatsang, a medida
que comienzas a comprender, a invocar el Yo soy, a practicar la auto-
indagación, a hacerte consciente, a hacer todas estas cosas, el cuerpo comienza a
desvanecerse. No quiero decir que te mueras. Quiero decir que mentalmente el
cuerpo se desvanece, la mente se desvanece, sin embargo sigues siendo tú, y
apareces como humano para todas las personas con las que te asocias. Pero ya
sabes lo que eres. El miedo desaparece, porque ¿cómo puede una ilusión hacerte
daño? ¿Cómo puede el sueño hacerte daño? No puede. Sin embargo, tienes que
comprobar esto por ti mismo.
Los mundos van y vienen. La tierra tiene millones de años de antigüedad. Cada
dos años, la ciencia nos dice que la tierra y el universo es más viejo de lo que
jamás soñamos. Ha habido muchas civilizaciones en esta tierra. Ellas vienen y
van. No somos más que otra mota de polvo en el plan universal. Todo el trabajo
que has hecho desaparecerá. La persona inteligente empieza a ver que no hay
ninguna sustancia detrás del mundo, no hay una causa real y deja de
identificarse con las cosas del mundo.
Recuerda que esto no significa que dejes de actuar. Todo ocurre primero
mentalmente. Tú te desvinculas mentalmente de todo el universo, y cuando eso
sucede la mente se desintegra por sí misma. Después de todo, la mente es sólo
un conglomerado de pensamientos sobre el pasado y preocupaciones sobre el
futuro. Eso es todo lo que es la mente.

Cuando empiezas a reconocer que el mundo es como un sueño, como una


burbuja, la mente se vuelve cada vez más débil, y un día simplemente se
disuelve. Realmente no se disuelve, ya que para empezar nunca estuvo ahí. Sin
embargo, despiertas. Lo llamamos un despertar, y te das cuenta de que yo y mi
padre somos uno. Acabas de convertirte en la unidad de toda existencia. Ya no
hay ninguna diversidad. Te has convertido en el Ser imperecedero.

Recuerda que cuando digo "tú" me estoy refiriendo a la consciencia que es


omnipresencia. Por lo tanto, te has convertido en el Ser del universo. Todo lo
que está ocurriendo está ocurriendo dentro de ti mismo, y miras, observas, como
miras una película. La película tiene un comienzo, un desarrollo y un final,
luego te vas a casa. Así que has ampliado tu consciencia y te das cuenta de que
el mundo tiene un comienzo, un desarrollo y un final, y se ha ido. Tú eres al
mismo tiempo el mundo y eres la consciencia. Te vuelves libre.

Otra razón por la que no deberías reaccionar ante cualquier condición antes de
que esto te suceda, es porque no ves el cuadro completo. Imagina que te
despiden de tu empleo. Te sientes molesto. Has estado trabajando durante
veinticinco años y ya no tienes un puesto de trabajo. La persona promedio
podría llegar a estar muy disgustada. Pero, cuando observas, y te das cuenta, ya
sabes, como lo que mencioné el domingo pasado, estás simplemente mirando a
través del ojo de la cerradura y estás viendo limitadamente. Estás limitado.
Porque sólo puedes ver una parte a través del ojo de la cerradura, y la parte que
ves es que te despidieron de tu trabajo. Pero al expandir tu consciencia es como
abrir la puerta, y entonces ves una imagen completamente diferente. Ves que
kármicamente te mereces haber sido despedido, no importa lo que parezca. Y a
medida que avanzas hacia adelante, si nos fijamos veremos que si hubieras
permanecido en ese trabajo, el edificio habría estallado, y habrías sido destruido
físicamente. Y a medida que sigues mirando verás que nadie muere, nadie es
destruido, la vida nunca comenzó y la vida nunca acabará. Ahora puedes ver
todo el cuadro.

Es por eso que una persona que está en el camino espiritual gradualmente
comienza a expandir su consciencia y la puerta se abre cada vez más. Eres capaz
de ver más claramente. Por lo tanto no te sientes perturbado porque las cosas no
son como parecen. El resultado final es que no ocurre nada. Nunca nada
comenzó, nada continúa, y nada acabará. Tú eres simplemente consciencia
dichosa. Eres Sat-Chit-Ananda, Parabrahman. Eres un ser divino espiritual. El
agua no se puede ahogar y el fuego no se puede quemar. Nunca has nacido.
Nunca puedes morir. Tu verdadera naturaleza es el Ser, y el Ser es el Ser de
todo, y todo está bien.

Robert Adams, 14 febrero 1991 (Transcripción 44)

El cuarto estado de consciencia

Robert: Alguien me dijo la semana pasada, "Robert, diste una gran charla el
domingo, y probablemente atraerás a millones de personas". Se equivocaba en
ambos casos. En primer lugar, yo no doy charlas. Tienes que llegar a un punto
en el que estés cansado de escuchar charlas. Entonces comenzarás a avanzar en
la práctica espiritual.
Mientras desees todavía escuchar charlas tienes un largo camino que recorrer
antes de que despiertes. No es la charla lo que va a hacerlo por ti. Es un clic que
tiene lugar dentro de ti cuando estás en el estado correcto de consciencia (1).
El satsang te brinda el estado correcto de consciencia, sin palabras, sólo ser,
entonces todo sucede por sí mismo. Pero si vienes a escuchar una charla te
vuelves intelectual, conceptual... ideas, palabras y eso causa confusión.
Entonces, ¿qué actitud debes tener? Incluso cuando me escuches hablar no
debes creer que estoy hablando. Debes abrir tu corazón y permitir que tu
verdadera naturaleza se exprese, y lo hará, si le permites que lo haga.

Y en cuanto a lo de atraer a las multitudes, no estoy interesado en atraer


multitudes. No soy ambicioso, no tengo metas, y no estoy buscando nada. Estoy
haciendo lo que he venido a hacer aquí. No lo he planeado. No he dicho que
quiero ser un maestro, en comparación con el maestro electricista, o en
comparación con un maestro del pensamiento positivo, o un filósofo o un
predicador. No soy ninguna de esas cosas. Yo no soy nada.

Quizás puedas decir que soy un espejo para ti. Lo que ves en mí es lo que eres.
Y mientras meditas en ti mismo vas a comenzar a verme como a tu Ser (Self).
Porque en verdad sólo hay un Ser. Y tú eres eso. No esperes nada, y tendrás
todo. Sé espontáneo. Preocúpate sólo del presente. Olvida el pasado y no te
preocupes por el futuro. Sé lo que eres, la realidad absoluta.

Ahora bien, ¿qué es la realidad absoluta? Es realmente el cuarto estado de


consciencia. Está el dormir, el sueño, y el estado de vigilia. Esa es una
limitación para nosotros. Pero hay un cuarto estado, que es llamado por muchos
nombres, la realidad absoluta, la conciencia pura, el nirvana, el vacío, muchos
otros nombres. La mayoría de las personas nunca llegan a ese estado en esta
vida, porque nadie les ha hablado de él. Están satisfechos con el dormir, la
vigilia y el sueño. Es como una guardería. Y hay gente que tiene miedo de ir a
otro estado porque creen que tienen que renunciar a algo. Piensan que van a
perder algo si experimentan otro estado de consciencia. En realidad, no pierdes
nada. El cuarto estado es simplemente conciencia expandida.

Es como esto. Imagina que estás mirando a través del ojo de una cerradura y
todo lo que puedes ver a través del ojo de la cerradura es a alguien que es
asesinado por alguien más. Ves a un hombre matar a una mujer a través del ojo
de la cerradura, y todos tus conceptos giran en torno a eso. Así es como vemos
el mundo, a través del ojo de una cerradura. Vemos una parte de la imagen. Pero
digamos que abres la puerta en vez de mirar por el ojo de la cerradura. Podrías
mirar hacia la izquierda, y ver tal vez en una vida anterior a la mujer matando al
hombre. Es a la inversa. Ahora, en esta vida el hombre está matando a la mujer,
y entenderías lo que está pasando. De ahí irías hacia adelante. Podrías mirar a la
derecha y ver que los dos están juntos de nuevo, riendo y pasando un buen rato,
y te darías cuenta de que nadie ha matado y nadie ha muerto. Es todo un juego.
Podrías ver el cuadro completo. Pero mientras estés mirando sólo a través del
ojo de la cerradura vas a tener una visión limitada de las cosas y harás juicios
parciales.

Es por esto que se nos dice que no juzguemos, porque sólo tenemos una imagen
limitada. Cada cosa que ves en tu vida la estás mirando a través del ojo de una
cerradura. Cuando despiertas la puerta se abre, eso es todo. Entonces
comprendes por qué todo está sucediendo, y de dónde viene. Esta es la razón
por la cual los sabios permanecen tan tranquilos y nunca reaccionan ante nada.
No es porque no les importe. Ellos ven la imagen completa. La puerta se ha
abierto para ellos. Y ven a la persona que gana la lotería y tiene cincuenta
millones de dólares. Se lo han ganado, en algún lugar, de alguna manera. No
hay tal cosa como la suerte y no hay tal cosa como la casualidad. Y luego ven la
imagen final, cuando despiertan, y se ríen de todo el juego. Porque nadie ha
perdido nada y nadie ha ganado nada.

Es como una película. La película tiene un comienzo, un medio y un final. Y


cuando la película ha terminado ahí está la pantalla. La pantalla es la realidad.
La película es tan sólo impresiones sobre la pantalla. Todas las impresiones
tienen un principio, un medio y un final. La mayoría de la gente pasa por la vida
como una impresión. Reaccionan a todo lo que oyen, ven, huelen, tocan y
gustan. Siempre están enojados, siempre están enfadados porque no están
consiguiendo lo que quieren. Esto es mirar a través del ojo de la cerradura.

Cuando comienzas a ir hacia adentro, cuanto te tomas tiempo para olvidarte un


poco del mundo, y comienzas a preguntarte, "¿De dónde viene el mundo?" y
empiezas a investigar dentro de ti mismo, "¿De dónde viene mi mundo? ¿Cómo
se originó?" Al comenzar a hacer esto cada día, cada día, cada día, a medida que
comienzas a cuestionarte a ti mismo, "¿Por qué he nacido? ¿Quién soy yo? ¿Por
qué estoy pasando por esta experiencia? ¿Quién está pasando por esta
experiencia?" cuanto más lo haces, y cuanto menos reaccionas a tus
condiciones, más pronto despertarás.

Así que despertar no es algo que tienes que buscar. Despertar no es algo que
alguien te puede dar. Despertar es tu verdadera naturaleza. Es tu verdadero Yo.
Tú ya estás despierto, pero crees que estás dormido. Crees que eres un ser
humano, que eres el hacedor. Crees que todas tus experiencias son reales. Y
entonces, si vas un poco más alto, crees que todas tus experiencias son
kármicas. Pero yo os digo: no hay karma, y no hay experiencias. Tú eres
brillante y resplandeciente tal como eres. Pero si quieres jugar al juego del
karma, puedes hacerlo. Es un juego.

Entonces, ¿de dónde viene (el karma)? Lo creaste con tu mente. Hay personas
que enseñan cursos sobre el karma, la reencarnación y que creen que eso es
todo. Así que, naturalmente, tú creas tu propio destino. Y la broma es que sigues
regresando una y otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra vez, teniendo todo tipo de
experiencias, hasta que en un siglo a partir de ahora, o mil millones de años a
partir de ahora, te cansas de jugar el juego. Y dices: "Espera un minuto. Me
parece que estoy dando vueltas en círculo. ¿Alguna vez se acabará?" Y luego,
finalmente, te preguntas, "¿Para quién es el juego? ¿Quién cree en su
humanidad? ¿Quién cree en sus experiencias ? ¿Quién es el que parece sufrir o
quién es el que parece ser feliz?"

Recuerda que la felicidad humana y el sufrimiento humano son dos caras de la


misma moneda. No hay ninguna diferencia. Uno se cansa de todo el asunto. Así
que te planteas la pregunta, "¿Para quién es este karma? ¿Para quién es este
mundo? ¿Para quién es este juego? ¿Quién tiene que pasar por estas cosas?"
Pero en vez de hacer esto la mayoría de la gente va a los psiquiatras, a los
psicólogos, a los predicadores, a los sacerdotes y demás. Nunca tienen la
respuesta correcta, porque esas personas antes mencionadas le indican cómo
hacer frente a los efectos.

Uno va al médico y dice: "Me duele el brazo cuando lo muevo así". Así que, el
médico dice, "Pues no lo mueva así". Y eso es lo que todos hacemos. Estamos
buscando respuestas por medios externos, y nunca puedes obtener una respuesta
a tus problemas o cualquier cosa del mundo, porque el mundo cambia
continuamente. Una vez la respuesta puede ser de una manera y en otro
momento la respuesta puede ser de otra manera, según las circunstancias,
dependiendo del momento.

Como ejemplo, hace cincuenta años, si tenías un resfriado e ibas al médico te


extraía sangre. Te daba todo tipo de antibióticos y te daba todo lo que estaba de
moda en aquellos días. Hoy en día, si tienes un resfriado hacen otra cosa. Todo
cambia y las personas hacen lo que está de moda en el momento, pero la
verdadera respuesta está dentro de ti mismo. La solución está dentro de ti. Sin
embargo lo haces incorrectamente cuando estás tratando de resolver un
problema con otro problema, que es tu mente. No puedes utilizar tu mente para
resolver un problema, porque para empezar tu mente es la causa del problema.
Y no puedes pedir a nadie más la solución, ya que están utilizando su mente
para darte la solución de lo que ellos piensan que es correcto.

La respuesta por supuesto es conocer tu Ser (Sí mismo). Cuando enfocas la


atención en el Ser, el problema se resuelve automáticamente. ¿Cómo enfocas tu
atención en el Ser? Preguntándote "¿Qué soy yo?" o "¿Quién soy yo?"
Simplemente pregunta "¿quién soy yo?" cuando algo sucede en tu vida que
deseas cambiar. No trates de cambiar lo que te está molestando. Porque si lo
haces va a surgir en otro lugar. Ve directo a la fuente. "¿Cuál es la fuente de mi
depresión? Yo soy. Yo estoy deprimido. ¿Quién es el yo que está deprimido?
¿De dónde viene?" Nunca respondas. Sólo ten una actitud de escucha cuando
haces la pregunta, y la respuesta viene y dices: "La depresión viene a mí. Yo la
siento. Yo la tengo". Entonces tienes que darte cuenta de que es el "yo" quien la
tiene, porque acabas de decir "yo la tengo". Así que el "yo" tiene el problema,
no tú.

Es siempre tu yo-personal el que tiene el problema. No tiene absolutamente


nada que ver contigo. Sólo la comprensión de esto, te despierta. "Yo" no es el
Ser. El yo-personal es el ego. Así que cuando dices: "Yo no me siento bien, yo
no me siento feliz, yo estoy preocupado", o cualquier otra cosa en la vida,
incluso cuando dices "yo me siento bien, yo me siento estupendamente", sigues
hablando de tu yo-personal. Y tu yo-personal es parte del mundo de la dualidad.
Por lo tanto, cuando dices "yo me siento bien por la mañana", la primera cosa
que venga que no te guste vas a decir "yo me siento mal".

Tú no quieres usar ese método. Lo que quieres decir a ti mismo es, "Esto no
tiene nada que ver conmigo. Yo se siente mal. Yo se siente bien". Esto no es un
mal inglés, es sólo para mostrarte como hablar a ti mismo. El yo está separado
de ti. Tú no tienes nada que ver con el yo. Simplemente puedes ver que resuelve
tu problema. Si lo intentas verás que tengo razón. Cuando estés deprimido,
cuando te sientas de mal humor, cuando sientas que algo está mal, cuando te
sientas enojado, o lo que sea, pregúntate "¿Quién siente esto? Yo". Y luego te
das cuenta de que, "yo no tengo (tiene) nada que ver conmigo".

Tu perfección siempre está brillando. Tú eres la consciencia pura. Tú no eres el


yo-personal. Deja que el yo-personal tenga todos los problemas que quiera. No
tiene nada que ver contigo. Pero observa por ti mismo, conviértete en testigo del
hecho de que el yo-personal tiene el problema, y no tú. Eso es todo lo que tienes
que hacer. Sólo observa y mira, inteligentemente, y ve de dónde viene el
problema.
Entonces te preguntas, "Si el yo-personal tiene este problema y no yo, de dónde
viene el yo-personal para hacerme sentir que tengo un problema?" Ese es el
misterio. No trates de ser inteligente y responder a la pregunta, porque es tu ego
el que responde. Pregúntate: "¿De dónde viene el yo-personal?" O puedes
simplemente decir: "¿Quién soy yo ?" o "¿Qué soy yo?" Nunca respondas, pero
te darás cuenta de que algo muy interesante comienza a suceder, cuando llegas a
esa etapa. Se darás cuenta de que comienzas a sentirte mejor y mejor y mejor, e
incluso comienzas a reírte de ti mismo.

¿Por qué? Porque vas a la fuente de tu yo-personal. Y la fuente de tu yo-


personal es la realidad absoluta, la consciencia. Lo que significa, por supuesto,
que tu yo-personal no existe. Nunca existió. Es una ilusión óptica. Tú no tienes
un yo-personal. Y si no tienes un yo-personal no tienes ninguno de los
problemas que vienen con él. Esto significa que tú no eres el fenómeno cuerpo-
mente. Tú no eres el hacedor. No eres el sufridor. No eres la persona que crees
que eres. Ya que todas estas cosas están unidas al yo-personal, y si este yo
desaparece todo desaparece con él, y tú devienes totalmente libre.

Entonces empiezas a sentir omnipresencia, porque tu verdadero Ser no es


personal. Tu verdadero Ser es el Ser del universo. Tu verdadero Ser es todo.
Todo es el Ser. Te das cuenta de que tu cuerpo es una especie de impresión en el
Ser, pero no tiene poder por sí mismo. Ni siquiera existe. El Ser existe. La
consciencia existe por sí misma y no como el cuerpo.

¿De dónde viene el cuerpo? Si el cuerpo no existe, ¿por qué lo veo? Pregúntate
a ti mismo: "¿Quién lo ve?" y volvemos de nuevo al yo-personal. Porque la
respuesta es, "yo lo veo. ¿Quién soy yo?" Has vuelto otra vez al yo-personal.

¿No lo ves? Si el yo-personal se ha ido no hay cuerpo, no hay mente, sólo hay
consciencia. Pero siempre que creas que hay un cuerpo, hay un yo-personal. Por
consiguiente no puedes decir: "Yo soy la consciencia apareciendo como un
cuerpo". Eso es erróneo. La consciencia no aparece como ningún cuerpo. No
tiene por qué. La consciencia es siempre conciencia pura autosuficiente. Es algo
de lo que ni siquiera podemos hablar, porque no hay palabras para describirla.
Es algo que tienes que descubrir por ti mismo. Pero te puedo decir sin lugar a
dudas que no tiene nada que ver con tu cuerpo. No tiene nada que ver con tus
experiencias. No tiene nada que ver con el karma. No tiene nada que ver con tu
Dios. No tiene nada que ver con el universo. No tiene nada que ver con la auto -
realización o la liberación. Simplemente es. Y está más allá de nuestro
pensamiento finito. No hay palabras para describir el infinito.

Basta con que te deshagas de todos tus conceptos de cuerpo, mente y yo. Todo
ocurrirá por sí mismo. Tu trabajo consiste en eliminar el concepto del yo. Tu
trabajo consiste en deshacerte de la idea de que tú eres un cuerpo, y que eres una
mente, y que eres un hacedor. Recuerda siempre, lo que parece ser un cuerpo
hará lo que tiene que hacer por sí mismo, pero no tiene nada que ver contigo. Si
sólo puedes verlo de esa manera por un día, te sorprenderás por lo que te ocurra.

Prueba este experimento mañana. Cuando te levantes y acabes de abrir los ojos
y salgas de la cama, no pongas ninguna atención a ti mismo como un cuerpo. En
otras palabras, simplemente vuélvete totalmente consciente (mindful), al igual
que se enseña en el budismo. Obsérvate a ti mismo levantarte de la cama.
Obsérvate ir al baño. Obsérvate lavarte los dientes. Lo que estoy tratando de
decir es que tu cuerpo hará todo sin tu ayuda. Es solamente cuando te identificas
con el cuerpo, o como el cuerpo, que los problemas comienzan. Pero si no te
identificas con el cuerpo serás feliz. Porque la felicidad es tu verdadera
naturaleza. Realmente feliz. No feliz porque algo salió de la manera que te
gusta. Serás feliz-feliz por ninguna razón. Simplemente serás feliz. No se trata
de que vayas por ahí riendo todo el tiempo, o volverte histérico. Simplemente
sentirás una alegría innata. Sin embargo tu cuerpo parecerá que se ocupa de sus
propios asuntos.
Es como el ejemplo que os di del ventilador eléctrico. Cuando lo desenchufas,
las aspas todavía siguen girando. Así que cuando practicas ese experimento, y
no pones atención a tu cuerpo, lo desenchufas y observas a tu cuerpo ocuparse
de sus asuntos. Se ocupará de sus asuntos, siempre que tenga que hacerlo, hasta
que llega el momento en que se para y se cae y te deshaces de él.

O las aspas pueden dejar de girar antes de que el cuerpo caiga, y te sumerges
totalmente en el Ser. Entonces es un juego completamente diferente. Te
conviertes en algo difícil de explicar, porque tú ya no eres el cuerpo, sin
embargo, el cuerpo aparece ahí porque la gente puede verlo. Parece que es real.
Pero tú sabes, sin sombra de duda, que no hay nadie, no hay nadie en casa. No
hay mente y no hay hacedor. Y la gente que te habla y te dice: "Pero yo te veo
haciendo. Te veo pensando y veo tu cuerpo". Así que les das el ejemplo del
ventilador eléctrico. Cuando se desenchufa, las aspas todavía siguen girando
(hasta que se paran). Así que veis que el cuerpo todavía está funcionando. Lo
que ha sucedido es que has entrado en el cuarto estado de consciencia, más allá
de la vigilia, más allá del dormir, más allá del soñar. Has expandido tu
conciencia.

Así que lo que trato de decir es esto. Tú no tienes que tener miedo de perder
algo si entras en el cuarto estado de consciencia. Algunas personas dicen que
tienen una familia y pueden pensar: "Entonces, perderé interés en mi familia,
perderé interés en mi trabajo, perderé interés por mis hijos, perderé interés..." no
funciona de esa manera. Tu cuerpo seguirá siendo el mismo que era antes, en
cuanto a las apariencias se refiere. Harás un mejor trabajo que nunca antes en tu
vida. Serás más cariñoso. Serás más amable. Tendrás una gran compasión en lo
que a tu cuerpo se refiere. Sin embargo, te darás cuenta de que, "Yo soy el Ser.
Yo soy es el Ser", es lo mismo. "Yo soy el que (yo) soy". Quedará muy claro
para ti y harás que tu vida sea simple. No encontrarás ningún defecto. No
reaccionarás. Serás simplemente el Ser, y serás más feliz de lo que nunca lo has
sido en tu vida.

Pero, de nuevo, no hay nada que tengas que abandonar. No hay nada que tengas
que perder. Algunas personas piensan que te volverás asqueado del mundo, y
que te convertirás en un ermitaño. Eso no es cierto. ¿Te das cuenta?, para
volverte asqueado del mundo, tiene que haber alguien ahí que se vuelva
asqueado. Y si no hay nadie en casa no puedes estar asqueado de nada. Así que
cualquiera que se acerca a ti y te dice: "Yo estoy iluminado y odio el mundo. Ya
no tengo nada que ver con la gente. Voy a vivir ahora por mi cuenta"..., no
puedes más que sonreírles, y darte cuenta de que están peor de lo que estaban
antes, porque todavía hay ahí un yo-personal. Ellos dicen, "(Yo) tengo que estar
solo. (Yo) tengo que escapar del mundo y (yo) tengo que ir a vivir a la cima de
una montaña".
Un ser auto-realizado puede estar en cualquier lugar. No le importa el lugar
donde vive. Puede estar en el mercado y ser tan feliz como si estuviera viviendo
en un ashram. No hay ninguna diferencia. Él está en casa en cualquier parte que
esté y siempre está lleno de alegría. Puede esta en Irak y ser bombardeado. No le
importaría. Es bombardeado, es bombardeado; no lo es, no lo es. No hay
preferencias. Todo está bien y todo se desenvuelve como debe.
Entonces surge la pregunta: "¿Por qué tengo que pasar por todo esto para llegar
a ser auto-realizado?" Esta es realmente una pregunta ignorante. Recuerda que
tu verdadera naturaleza es luz, consciencia, sat-chit-ananda. No estás tratando de
ser auto-realizado. Simplemente quieres deshacerte de las cosas que te dicen que
no lo eres. Porque alguien te ha dicho, o has leído en un libro, o debido a una
anterior sadhana que has practicado, que para estar liberado tienes que poner fin
al sueño de maya. Y has declarado lo que es maya, te das cuenta de que todo es
ilusión, quieres que termine. Así se pones la práctica lo primero en tu vida. Lo
que sea lo primero en tu vida en este momento es lo que eres. Piensa lo que es
importante para ti y esa es tu vida, porque lo has elegido.
Pero si quieres liberarte y despertar a tu Ser entonces negarás todo lo que tenga
que ver con el yo-personal, mentalmente. Comienza en tu mente. No trates de
cambiar las cosas físicamente. Recuerda que si tratas de cambiar las cosas
físicamente tienes que sufrir las consecuencias. Todo comienza y termina en tu
mente.

Comienza por preguntar o buscar el yo, ¿dónde se va cada noche cuando te vas
a dormir? ¿A dónde voy yo? ¿Y de dónde surge? En cuanto te despiertas, en ese
instante, no hay yo, pero en cuanto tomas consciencia de todos tus problemas,
todas tus preocupaciones, todas tus cosas del mundo, el yo se ha despertado. Yo
siento esto, yo siento lo otro, yo siento todo. ¿Dónde estaba el yo antes de eso?
¿Adónde se fue antes de que despertaras? Y cuando te estás quedando dormido,
lo mismo. Como sabes antes de quedarte dormido, el yo te abandona. ¿Adónde
se fue? Y te quedas profundamente dormido sin el yo. Cuando piensas en estas
cosas, cuando reflexionas sobre el yo, esto es pura meditación. Esta es la más
alta meditación, seguir al yo hasta su fuente.

¿Quién necesita esas cosas mundanas? ¿Quién se siente herido cuando se han
perdido? ¿Y quién se siente feliz cuando las tienes? Observa tus apegos. Sé
consciente de lo que realmente eres. Mira lo que más te molesta, lo que más te
enoja, lo que te hace enfadar, lo que te perturba. Obsérvate a ti mismo. Y
siempre date cuenta, y te lo repito una y otra vez, y te hablaré de ello todo el
tiempo, siempre date cuenta de que lo que le está ocurriendo al yo no eres tú. Tú
no eres el yo. Eres consciencia. Eres sat-chit-ananda. Eres la realidad absoluta,
conciencia pura. Esa es tu naturaleza real y eso es lo que eres. No eres el yo. Y
la forma de descubrir tu verdadera naturaleza es siguiendo al yo-personal hasta
su fuente. Encontrar la fuente de donde surge el yo, y encontrar la fuente donde
el yo desaparece. Al practicar estas cosas estás practicando pura meditación, y
serás libre.

Robert Adams, 7 febrero 1991 (Transcripción 42)

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