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Instituto de Ciencias de la

Educación

Unidad curricular: Estrategias de Aprendizaje e Indagación

Docente: Pineda Herrera Yazmín

Alumno: Porcayo Bailón Abraham Daniel

Planteamiento del problema:

“IMPACTO DE LAS ACTITUDES IMPERANTES EN LOS TUTORADOS EN EL


DESEMPEÑO DEL PAT: EL CASO DEL 4CV DE LA FACULTAD DE
ARQUITECTURA UAEM PERIODO ENERO-JUNIO 2017”.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La OCDE en 2011 indicó en su informe “Panorama de la educación en México” que
sólo el 52 por ciento de estudiantes de educación media superior concluyen sus
estudios dentro de la duración teórica de los programas (OCDE, 2011). En ese
mismo año la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la ANUIES señalaron que la
baja eficiencia terminal, condicionada por los elevados índices de reprobación
escolar y bajos índices de titulación (50%), es uno de los principales problemas del
nivel superior. (SEP y ANUIES, 2011).

La ANUIES en 2011 afirmó que “la educación en el nivel superior ha migrado hacia
sistemas de aprendizaje centrados en los estudiantes”. Se entiende que la tutoría
juega un papel importante en la mitigación de problemáticas que atañen al nivel
superior como lo son la reprobación, el rezago y la deserción. Además de que hace
hincapié en la importancia que ésta tiene en la formación integral de los estudiantes.
Desde ese momento la tutoría tomó un cariz paliativo ya que la Asociación Nacional
de Universidades sostuvo empecinadamente que mediante el seguimiento y
acompañamiento a los alumnos a lo largo de su permanencia universitaria se
lograría la erradicación de las problemáticas en turno.

Para atender las problemáticas señaladas, mismas que afectan a la UAEM y dar
cumplimiento a lo asentado en la Ley general de Educación y en el Plan Nacional
de Desarrollo la Autónoma del Estado de Morelos elabora el Plan Institucional de
Tutorías (PIT, 2014).

El Plan Institucional de Tutorías establece los parámetros administrativos,


cualitativos y cuantitativos que regirán a la tutoría y cuáles serán sus metas. Se
exhorta, además a que todas las unidades académicas elaboren su Plan de Acción
tutorial. Dentro de esta disposición se incluye a la Facultad de Arquitectura.

La Facultad de Arquitectura anexó a su plan de estudios un apartado


denominado formación integral, en él se contemplan actividades extracurriculares
de corte deportivo, cultural y/o científico. Además, se estipula que los alumnos
recibirán un acompañamiento en contexto y académico a través de la unidad
curricular de Tutorías. (FAUAEM, S/F).

Ante la implementación de la acción tutorial Collado advierte que es imprescindible


que los actores involucrados en las tutorías participen en forma activa para que
éstas funcionen. Además, hace hincapié en la importancia que tiene la participación
de los alumnos en la evaluación de un programa de acción tutorial, sostiene que
conocer las opiniones y actitudes emanadas desde los tutorados “permitirá corregir
el diseño del PAT con el propósito de reorientar sus objetivos” esto con la finalidad
de dar respuesta a las necesidades actuales de los alumnos. Gómez sostiene que
el poner en práctica estas acciones “la credibilidad en el programa se incrementará
notablemente y existirá un cambio de actitud en los tutorados”.

Sin embargo, no existen estudios que permitan conocer cuáles son las
actitudes imperantes que los alumnos de la FAUEM exhiben hacia las tutorías. De
los planteamientos anteriores se derivan las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son las
problemáticas que enfrentan los alumnos del 4C vespertino de la facultad de
arquitectura UAEM en la unidad de tutorías III? ¿Cuál es el nivel de satisfacción
presente en el grupo de 4C vespertino de la facultad de Arquitectura de la
Universidad Autónoma del Estado de Morelos respecto a las tutorías?

Pregunta de investigación:
¿CUÁL ES EL IMPACTO DE LAS ACTITUDES IMPERANTES EN LOS
TUTORADOS DEL 4CV DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA UAEM PERIODO
ENERO-JUNIO 2017 EN EL DESEMPEÑO DEL PAT?

Marco histórico

De acuerdo con ANUIES (2000) es posible rastrear los antecedentes de la tutoría


en la mayoría de las naciones. Por ejemplo, en un amplio porcentaje de las
universidades anglosajonas se pretende lograr la educación individualizada, dando
mayor importancia a la profundidad y no la amplitud de los conocimientos. Las
actividades primordiales de los alumnos consisten en asistir a las sesiones de sus
materias, leer e investigar en la biblioteca, escribir y participar en los seminarios y
retroalimentar el trabajo con su tutor. En el Reino Unido, Australia y Estados Unidos,
el tutor es un docente que informa a los universitarios y mantiene los estándares de
disciplina.

En cuanto al panorama nacional. El programa de tutorías se presentó por vez


primera en la Universidad Nacional Autónoma de México, en los años cuarenta,
dando inicio en el nivel postgrado de la Facultad de Química. La tutoría logró un
matiz legal al ratificarse con la aprobación de las Normas Complementarias al
Reglamento General de Estudios de Postgrado en 1980.

El surgimiento de las tutorías a nivel licenciatura tuvo la finalidad de solventar


problemas relacionados con la deserción, abandono de estudios, rezago y baja
eficiencia terminal.

Dicho sistema tuvo su génesis en la UNAM dentro del Sistema de Universidad


Abierta (SUA), en dos modalidades: individual y grupal. Su antecedente directo fue
la Open University de Inglaterra y en la UNED de España; fue creado en 1972 y
funciona como una modalidad alternativa al sistema escolarizado en 17
licenciaturas.

En 1991, la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México


anexó la figura del tutor para exponer a los estudiantes el modelo profesional de lo
que es un médico; complementariamente, estableció los Núcleos de Calidad
Educativa (NUCE), radica en un programa de alta exigencia académica, dirigido a
los alumnos sobresalientes, en contacto con los mejores profesores de la Facultad.
Los estudiantes son elegidos a partir de su promedio de bachillerato, examen de
clasificación y entrevista personal.

En la Universidad de Guadalajara esta actividad se inició en 1992, “estableciéndose


estatutariamente como una obligación de todo miembro del personal académico el
desempeñarse como tutor académico de los alumnos para procurar su formación
integral”. Asimismo, se consensó que los planes de estudio que apruebe el Consejo
General Universitario deberán contener las condiciones y propuestas para la
asignación de tutores académicos.

En el caso del Estado de Morelos la tutoría surgió desde el enfoque de orientación


vocacional en el año de 1974 en el bachillerato de la UAEM. En 1981 se implementó
un primer modelo denominado “Modelo Morelos” con un enfoque de cariz
psicoanalítico con fundamento en el trabajo de grupos operativos. En 1986 se
aprueba que la orientación educativa forme parte del plan de estudios de
bachillerato. Posteriormente con la reforma curricular del año 1997 la orientación
educativa se concibe como un “servicio psicopedagógico encauzado a la atención
de problemas académicos que repercuten en las trayectorias escolares, y en la
orientación vocacional de los estudiantes”
La tutoría en el nivel superior en el contexto estatal comenzó a germinar en el año
de 1999, cuando el Consejo Universitario aprobó los Lineamientos para la
Reestructuración Curricular de los PE, en los cuáles se enmarcaba la tutoría como
elemento de flexibilidad. (UAEM, 1999).
Un año más tarde los organismos externos como los Comités Interinstitucionales
para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) y el Consejo para la
Acreditación de la Educación Superior (COPAES), establecen que el programa de
acción tutorial es un indicador de calidad. Tomando en cuenta este lineamiento
algunas unidades académicas insertan a la tutoría dentro de su currículo.
En el año 2009, se obtuvo una primera propuesta del Programa Institucional de
Tutorías orientado a las acciones tutoriales de licenciatura considerados en los
Planes de Acción Tutorial (PAT) de las unidades académicas.
En 2011 el Instituto de Ciencias de la Educación elabora un Plan de Acción Tutorial
extenso y bien cimentado. Mismo que fue retomado para la reestructuración del
Plan Institucional Tutorial.
Marco de antecedentes.
En el año de 2000, Alejandra Romo, investigadora de la ANUIES publica un
documento denominado “La incorporación de los programas de tutoría en las
instituciones de educación superior”.

En él se encuentra uno de los estudios más minuciosos sobre la Tutoría; aborda


cuáles son los objetivos, las problemáticas, el contexto nacional e internacional al
cual se enfrentan. Lanza, además, una propuesta para la organización e
implantación de programas de tutoría en IES, en ella se recalca que las autoridades
educativas, los maestros y los alumnos deben unir esfuerzos para un correcto
funcionamiento y, además, se encuentra un primer atisbo sobre la evaluación de la
función tutorial por parte de los alumnos que participan en el programa, si bien no
son los resultados de una investigación aplicada a los tutorados, es la primera
publicación en la cual se hace énfasis en la importancia de conocer las opiniones y
actitudes que los alumnos tienen respecto al programa, Romo afirma que “La tutoría
supone una interacción muy estrecha entre los actores (Tutor y Alumno), la opinión
de los alumnos sobre la misma alcanza un gran valor”

Advierte que para poder evaluar dicha actividad se necesita emplear indicadores
propios, diferentes a los aplicados para evaluar la docencia frente a grupo, para ello
propone un instrumento semiestructurado de evaluación que permite conocer
rasgos generales sobre la opinión y actitudes imperantes en los alumnos.
Finalmente recomienda que se aplique una evaluación por lo menos una vez al año,
manteniendo la confidencialidad respecto del nombre de los alumnos que realizan
una evaluación.

La recomendación fue acatada en el año de 2005 cuando Gómez Collado llevó a


cabo un estudio longitudinal exhaustivo en tres momentos diferentes: 2005, 2006 y
2009 el espacio en el cual se realizó fue la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
de la Universidad Autónoma del Estado de México. Su estudio permitió conocer la
percepción de los alumnos sobre el Programa Institucional de Tutoría Académica a
través de su proceso de consolidación.

Collado advierte que es imprescindible que los actores involucrados en las tutorías
participen en forma activa para que éstas funcionen. Además, hace hincapié en la
importancia que tiene la participación de los alumnos en la evaluación de un
programa de acción tutorial, sostiene que conocer las opiniones emanadas desde
los tutorados “permitirá corregir el diseño del PAT con el propósito de reorientar sus
objetivos” esto con la finalidad de dar respuesta a las necesidades actuales de los
alumnos. Gómez sostiene que el poner en práctica estas acciones “la credibilidad
en el programa se incrementará notablemente y existirá un cambio de actitud en los
tutorados”.

En el panorama internacional una las primeras investigaciones centrada en conocer


las opiniones y representaciones formadas en los alumnos respecto a las tutorías
fue realizada en la Universidad de Almería por Lobato, Castillo y Arbizu en el año
de 2005. Cabe destacar que la Tutoría realizada en esta universidad tenía un
enfoque de “orientación de la asignatura” al realizar un tratamiento de los datos
obtenidos se comprendió que el alumnado tenía necesidades referentes a la
“orientación general” (actividades en la universidad, funcionamiento de servicios,
etc.), quedó constatado que los alumnos no hacían uso de las tutorías por falta de
interés. Además, quedó develado que una de las mayores problemáticas
enfrentadas en las tutorías era la falta de comunicación entre tutor-tutorados. La
repercusión directa de estas revelaciones fue la formulación de propuestas de
mejora que implicaba que el profesorado se formara en el área de las relaciones
humas.

Se presenta una pausa prolongada por sietes años. No se encuentra alguna


investigación que recoja las opiniones, actitudes o experiencias de los tutorados
ante un programa de acción tutorial fechada en este periodo. Finalmente, en al año
de 2012 Perla Rubio Y José Martínez retoman la indagación sobre dicha área y
realizan una investigación de corte cualitativo en la Universidad Autónoma de San
Luis Potosí (UASLP), y la conclusión obtenida a través del análisis de los distintos
ejes de racionalidad de los alumnos es contundente: Es imperativo que los alumnos
tengan voz en los procesos diagnósticos y de evaluación de los programas de
acción tutorial. El fracaso o éxito de dichos programas dependerá de cuán en
cuenta sean tomadas las opiniones de los tutorados porque a través de ellas se
pueden detectar las fortalezas y debilidades.

Un grupo de especialistas de la ANUIES, en el año 2014, realizó un instrumento


para reconocer el tipo de actitudes que los estudiantes exhiben ante la tutoría, lo
denominaron “Escala de Actitudes Hacia la Tutoría (E.A.H.C.)”. De acuerdo con los
creadores, en la literatura especializada no se había encontrado, hasta ese
momento, un instrumento que midiera dicha variable. Tejen una explicación
detallada sobre la aplicación del instrumento y, además, se enlistan los hallazgos
que tuvieron lugar. Se detectó que los estudiantes esbozaban “actitudes
ligeramente positivas, existiendo diferencias significativas respecto del tipo de
carrera y del sexo”. Aunque los resultados fueron favorecedores los autores
afirmaron que la tutoría aún dista demasiado de alcanzar todos los objetivos
propuestos y enlisto una serie de recomendaciones para integrar a todos los actores
en especial a los tutorados. Resaltan la importancia de conocer las actitudes y
opiniones de los alumnos para que “dicha actividad no se perciba como una
imposición que proviene desde la estructura de mando de las instituciones”

Chan y Briceño detectaron que el nivel de satisfacción era alto. Sus conclusiones
no distan de las propiciadas por las investigaciones previas de Collado y Rubio en
2012. Estipulan que es esencial que al término de cada ciclo escolar se realicen
encuestas a los tutorados para identificar los aspectos a considerar para mejorar o
capacitar a los tutores. Su advertencia final versa que es importante “realizar
estudios de mayor amplitud que permita recabar información de toda la población
estudiantil” para dar una validez externa a las decisiones que regulen el programa
de tutoría.

Pilar Martínez Clares, en conjunto con su equipo de trabajo hicieron una


investigación amplia en 2016, con la finalidad de conocer la percepción, valoración
y satisfacción del alumnado en relación a la implementación de la tutoría
universitaria, en la Facultad de Educación de la UMU en España. El estudio
cuantitativo-cualitativo arrojó que los estudiantes valoran la función mediadora que
ejerce el tutor universitario. Además, se develaron las fortalezas y las incontables
debilidades que los alumnos aprecian en el programa de tutorías. Gracias a estos
resultados se inició un programa de fortalecimiento tutorial en la Facultad de
Educación de la UMU. Éste consistió en brindar capacitación pertinente a los
tutores.

En el mismo año Solaguren-Beascoa y Moreno Delgado, aplicaron un cuestionario


al mayor número posible de alumnos de la Escuela Politécnica Superior de la
Universidad de Burgos. Los investigadores advierten que a pesar de la serie de
limitaciones que trae consigo la aplicación de un cuestionario resulta muy
consistente, confiable y adecuado para evaluar las actitudes de los estudiantes
hacia las tutorías y así “implementar, monitorizar o mejorar los planes de acción
tutorial”. Su conclusión general versa que, si los estudiantes perciben la tutoría como
una herramienta a su disposición, mediante la cual recibirán el auxilio del maestro
para dominar sus inseguridades y orientarles en sus conflictos de aprendizaje y del
cual obtendrán beneficios en aspectos diversos de la vida, su actitud hacia ella
mejorará”
Referencias:
ANUIES (2000). Programas Institucionales de Tutoría. Una propuesta de la ANUIES
para su organización y funcionamiento en las instituciones de educación
superior. México: ANUIES.
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Recuperado el 21 de abril de 2017 de: http://www.uaem.mx/admision-y-
oferta/nivel-superior/licenciatura-en-arquitectura-plan.pdf

Gómez-Collado, M. (abril 2012). La percepción de los estudiantes sobre el


Programa de Tutoría Académica. CONVERGENCIA Revista de Ciencias
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Lobato, C; del Castillo, L; Arbizu, F. (julio 2005). Las representaciones de la tutoría
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Journal of Psycholoy and Pychological Therapy, vol. 5 núm. 2, pp. 149-168.

Martínez, P; Martínez, N; Pérez, J. (mayo 2016). ¿Cómo avanzar en la tutoría


universitaria? Estrategias de acción: los estudiantes tienen la palabra.
Revista Española de Orientación y Psicopedagogía, vol. 27, núm. 2, pp. 80-
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OCDE (2011). Panorama de la Educación 2011, nota de país- México [en línea].
Recuperado el 20 de abril de 2017 de:
https://www.oecd.org/mexico/48667648.pdf

Romo, A, Coordinadora. (2014). Los Programas Institucionales de Tutoría:


actores, procesos y contextos. México DF, México: ANUIES.

Romo. A. (2004). La incorporación de los programas de tutoría en las instituciones


de educación superior. México: ANUIES.

Rubio, P; Martínez, J. (2012). La acción tutorial desde la perspectiva de los alumnos


de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Perfiles Educativos, vol.
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Solaguren-Beascoa, Moreno, L. (2016). Escala de actitudes de los estudiantes


universitarios hacia las tutorías académicas. Educación XX1, vol. 19, núm. 1,
pp. 247-266.

UAEMor (2014). Plan Institucional de Tutorías (PIT) [en línea]. Recuperado el 19


de abril de 2017 de:
http://orientacionytutoria.uaem.mx:8080/PaginaOE/Archivos/PIT2014.pdf