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GUÍA BIOÉTICA

INICIO DE LA VIDA
Nuestra vida inició 280 días antes, cuando se formó la primera célula de aquella unidad viviente que somos
nosotros, las células llamadas gametos, durante la vida prenatal el nuevo ser se transforma progresivamente y se
transforma en un neonato constituído por 1000 células.
Nos vamos a centrar en la fase de fecundación en tres:
I. Producción de gametos, el periódo fertil de un ser.
II. Pubertad , donde se activan las funciones del hipotálamo las glandulas masculinas se llaman testículos y
lo que producen son andrógenos, espermatozoides en una eyaculaculación.
En el caso de la mujer, la gladula femenina se llama estrogeno y progesterona, produce gametos
femeninos, uno cada mes en la menstruación (menarca 10 años/48-52 años).
Desde el momento de la fecundación. El Genoma humano, es el conjunto de genes de la especie humano es de
46 cromósomas, una alteración en los cromosomas se puede dar el Trisonomía 21, síndrome de Dawnd. El
resultado de los 46 cromosomas se convierten en una célula llamada zigoto. La fecundación es el anidamiento,
dandose la fecundación con el zigoto a las 38 se va dividiendo cada 12 horas el tercer día se llama mórola
(subdivisión célular), la célula va a venir trasportándose para poder implantarse en la cávidad úterina, al cuarto
día llega al útero y continua multiplicandose de 32-64 células y se le llama Blastocitos que esta circulada por un
líquido que luego se llamará Troflobasto, que luego se llamará embrioblasto. Al 7 día comienza el proceso de
anidación se completa a los 14 días de haber sido fecundado.
14º día Embrión
15º día Se formará la estría primitiva, donde el embrión tiene sensaciones de
placer, dolor.
14º -21 día Se forma a placenta donde se nutrirá
8ª. Semana Se llama embrión, se forman los primeros órganos
9ª. Semana hasta que nace Se llama feto
4ª. Artículaciones
6ª. Desarrollo de manos y pies
8ª. Ojos, nariz, latidos del corazón
12ª. Hombre en míniatura
16ª. Aparecen sus primeros cabellos y sus genitales externos
40ª. Neonato

No son cosas diversas, sino que es la misma persona, ha habido una evolución, ya nuestra vida nació 280 días
antes de que nacieramos.
¿Qué es el ambrión? El estatuto ontológico del embrión es el problema más debatido. Hay un conjunto de
carácteristicas que configuran la posición del embrión.
a. Del ser- estatuto ontológico
b. Deber responsabilidad- estatuto ético
c. Ley . estatuto jurídico.

ESTATUTO ONTOLÓGICO
¿Quién o Qué es el embrión?
1. Demostrar que el embrión es una forma de vida humana
2. Esa vida humana es individual
3. La vida humana individual es de naturaleza racional
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Declaraciónsobre el aborto provocado ´74.


Donum Vitae ´87
Evangelium vitae ´95
Dignitatis personae 2008 …. Contiene la clave para entender la fundamentación de la dignidad de la persona
humana.

Revisar los conflictos con el sínodo de la familia


1. El embrión no es una célula cualquiera, la ciencia sostiene una forma embrional con un patrimoio
génetico , que son propias y exclusivas de la vida humana.
2. Es individual, es un individuo de la especie humana, se funda sobre la peculiaridad, la utonomia, posee
una intrínseca intención a este.

Merulana y Valera, le dieron el nombre de autopoiesis igual que es biológicamente vivo aquello que se
automantiene, autoconstruye, un autoproyecto, autofinalización.
Angelo Serra, el recienacido tiene una propia y bien determinada individualidad.
Normand Ford, en When did I begins? Se puede hablar dee persona sólo después del 14ª días, porque la
idividualidad y la autonomía son caráceristicas propias.
MaLaren, propusó distinguir etre el pre-embrión no anidado y el embrión que está ya anidado.
Antes de la anidación se da la individualidad, es otra postura, eje. Los gemelos monocigotos, sino de una
generación asexuada .

LA NATURALEZA PERSONAL
La afirmación de que el embrión es individual en la anidación es necesario un paso que nos lleve de lo humano
en sentido…. El embrión goza de un estatus ontológico de persona.
Desde rechazar el concepto de persona a ciertos reduccionismo naturalistas.
1. La posición sencista Peter Singer, para este autor la categoria de persona está vaciada de
significado, porque considera que para que pueda existir el titulo de persona tiene que tener la
capacidad de sentir placer o dolor y sostienen algunos derechos a los animales adultos pero se lo
niegan a los bebés.
2. Posición no naturalista, no consideran relevante el dato teológico para dar el concepto teológico
del embrión, un realce viene atribuído a los significados existeciales que la persona da al fenómeno
de la vida cotidiana.
MacCormick considera que el significado, la sustancia y la consumación de la vida humana está
fundado en la medida en que la persona pueda tener relaciones humanas.
Malherbe dice que el embrión será persona en el momento de insertarlo en el universo de su
espeanza, de su confianza, etc.
3. Posición funcionalístico-actualista, define a la persona a partir de signos personales a partir de
unas operaciones consideradas particularmente cualificasteis: pensamiento, conciencia, liberad,
relación. Englehardt sostiene esta posición.

ABORTO
ABORTO, el término viene del latin abortus, aborsu, derivados de ab-orior opuesto a orior, nacer; desaparición
prematura, interrupción del embarazo antes de que el ser humano sea autonomamete vital. Se entiende por
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aborto toda la expulsión del feto, natural o provocada, en el periodo no viable de su vida intrauterina, es decir
cuando no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir.
 Aborto espontaneo, se produce bien porque surge la muerte intrauterinamente, o bien porque causas
diversas motivan la expulsión del nuevo ser al exterior donde fallece dada su falta de capacidad para
vivir fuera del vientre de su madre.
 Aborto provocado, se realiza matando al hijo en el seno materno o forzando artificialmente su expulsión
para que muera al exterior, es querido y provocado.
En la encíclica Evngelium vitae, intento definir que es el aborto y lo define así, es la eliminación deliberada y
directa como quiera que se realice de un ser humano en la fase inicial de su existencia que va desde la
concepción hasta el nacimiento.
Dentro de los primeros 30 días hay dos modos de eliminar a un ser humano y es a través de los interceptivos
(impiden el anidamento).
Dispositivos, pildora de progesterona (día después) contraceptivos.
Contraceptivos: RU-486, intervienen través de la progesterona.
Primer semestre con aspiraciones intrauterinas.
Después del primer semestre pinzas para dilatar.
Semana 16 a través de soluciones salinas, que quema el embrión.
Evaluación ética, es compleja de acuerdo a las circunsancias y métodos.
Tradición, desde la antigüedad las prácticas abortivas han existido especialmente entre las prostitutas. (juramento
hipócratico – a Ninguna mujer daré una medicina abortiva).
En la Biblia, nunca habla de un aborto espontáneo, pero pone particular interés desde el inicio de la vida, la vida
es sagrada porque esta relacionada con Dios.
Didahé s. I, no matarás con el aborto el fruto del vientre, no matarás al niño ya nacido, suprimir una vida humana
inocente, nunca será justificada.
1974 se da la declaración sobre el aborto procurado, la gravedad del aborto.
Evangelium vitae, con la autoridad que Cristo confirió al Papa y a sus sucesores “Declaró que el aborto directo
es un desorden moral grave, en cuanto eliminación”.
Responsabilidad personal y colectiva de quien recurre a esta acción:
La primera responsable es la madre, aunque a veces otras circunstancias pueden orillarla a hacerlo.
 Madre
 Padre
 La solicitudes y complejidad de las circunstancias, parientes, amigos, consejeros , públicos
que aconsejan y dicen.
 Los médicos y enfermeras que provocan el aborto.
 Las legislaciones y los medios de comunicación (estructura de pecado)

Casos límites, el juicio no cambia, pero hay algunos donde las cosas se complican.
Aborto terapéutico, es el que viene prácticado para salvar a la madre, o para evitar males mayores. Embarazo
ectópico, podría aplicarse el principio de doble efecto.

 Aborto eugenésico, cuando el niño trae malformaciones, sufrimientos-sentimientos, que va a


decir la familia, impedir el nacimiento de individuos enfermos.
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 Aborto e caso de violación, se puede comprender fácilmente ante las dificultades, un acto de
violencia carnal, el niño inocente.
 Aborto terapéutico, se extiende esta concepción a cualquier dolencia o riesgo. Se pretende que
mediante el aborto se cure una enfermedad de la madre.
Cuál es la censura canónica, el aborto siendo una grave culpa moral contra la vida, la pena canónica es la
excomunión; expulsión de la plenitud en a comunidad eclesial, y en particular sin participación en los
sacramentos. Para que la pena canónica se aplique la persona tiene que saber c. 1398 inclusiva, late sententia, no
se debe esperar comunicado.
Despenalización: se debe considerar el aborto como un acto moralmente grave, pero no un reato perseguible
penalmente. Los que preenden perseguir la despenalización es para evitar el aborto clandestino.
Legalización: como un derecho o conquista social, el aborto en el principio de legitimización, será para
autodeterminar a la mujer.
La procreación asistida
Infecundidad, incapacidad de llevar a término el embarazo.
Esterilidad, la incapacidad de procrear.
1897 finales del siglo XIX, el santo oficio declar ílicita la fecundación asistida.
Pío XII habló sobre la fecundación artificial.
1978 se logró obtener con técnicas extracorporeas la fecundación de Louise Brawn. FIVET en Inglaterra.
Intra-corporeas Extra-corporeas
Inseminación artificial FIVET (fecundación in vitro con transferencia de embriones)
Gift (transferencia intratubárica de gametos ) TEST
ZIFT (transferencia intrafalopiana de cigotos)
PRETT
ICSI (inyección intracitoplásmica de espermatozoides)

TECNICAS DE REPRODUCCIÓN ASISTIDA


El significado del procrear humano
El procrear humano es una realidad infinitamente más rica y compleja de la reproducción animal. Los hechos de
la biología deben ser lícitos e interpretados en referencia a la persona y al amor fecundo de la pareja humana.
Queremos por eso reflexionar sobre todo el sentido de procrear, sobre el logos o estructura intencional del acto
generativo. Aquí las intervenciones sobre la procreación encuentran la regla de moralidad, en el respeto de la
verdad integral del generar humano. No es obviamente la naturaleza humana en sentido biológico la
normatividad, sino la naturaleza personal del hombre en cuanto criatura racional, en la totalidad unificada de
alma y de cuerpo, es decir, “alma que se expresa en el cuerpo y cuerpo informado por un espíritu inmortal”.
La norma ética ha de leerse en la misma naturaleza personal del hombre, “en la unidad de sus inclinaciones de
orden sea espiritual que biológico y de todas las otras características necesarias al perseguimiento de su fin.
En la concepción antropológica cristiana, el sentido último del procrear humano, el inviolable bonum humanum
de la procreación, consiste en la conexión entre la trasmisión de la vida y el amor conyugal, en cuanto amor
personal, fecundo y encarnado.
La generación de la persona no puede ser asimilada a la producción de un objeto, pero se sitúa en el orden del
crear y se coloca no tanto entre las cosas que la persona hace, pero entre las cosas que expresan el ser mismo de
la persona que actúa.
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“El origen de una persona humana – se lee en Donum vitae - es en realidad el resultado de una donación. La
persona concebida deberá ser el fruto del amor de sus padres. No puede ser querida ni concebida como el
producto de una intervención de técnicas médicas y biológicas: esto equivaldría a reducirlo a ser objeto de una
tecnología científica. Nadie puede subordinar la llegada al mundo de un niño a las condiciones de eficiencia
técnica mensurables según parámetros de control y de dominio”. Inst. Domun Viate II, B, 4c.
Generar un hijo significa hace un acto de fe en la vida a través del cual la vida se abre a su verdad más profunda.
Sin la capacidad de cumplir este acto de confianza la vida corre el riesgo de encontrarse privada de sentido. Este
acto de fe comporta que se acepte el hijo sin ninguna condición: sólo así la procreación realiza la fecundidad del
hombre: acogida que hace vivir al otro como él es. Contra la reducción de la fecundidad a un hecho biológico es
necesario reafirmar que es sobre todo envolver a la persona en actitud de acogida; en particular la fecundidad de
la procreación requiere el don recíproco de las dos libertades personales del padre y de la madre.
La procreación de una nueva persona en el contexto de amor conyugal como el fruto y el signo de la mutua
donación personal de los esposos, de su amor, de su fidelidad. El acto procreativo es puesto por dos personas
que se convierten por amor un cariño, una persona conyugal, por el cual no puede jamás ser reducido a un acto
puramente físico. En eso están encerrados las dimensiones físicas, psíquicas y espirituales de la persona: se
genera con el cuerpo, con el intelecto y la voluntad, con el deseo y acogida. Inst. Domun Viate, 22 febbraio
1987, II, B, 4b. La conexión de la genealogía de la persona con el amor conyugal se actúa por medio de los
gestos conyugales que de aquel amor son el símbolo y la encarnación.
La generación humana mantiene la plenitud de su verdad antropológica sólo sucede mediante los signos
expresivos del amor conyugal. También en este ámbito, criterio cardinal de juicio ético se convierte ahora el
precepto del inseparable legamen entre dinámicas procreativas y dinámicas unitivas del acto sexual, según el
paradigma ético propuesto en Humanae Vitae 12, en la cual se reprende fielmente la enseñanza conciliar de
Gaudium et Spes 51:
Se debe proteger con legislación adecuada y diversas instituciones y ayudar de forma suficiente a aquellos que
desgraciadamente carecen del bien de una familia propia. Por eso – concluye la Donum Vitae – “La procreación
queda privada de su perfección propia, desde el punto de vista moral, cuando no es querida como el fruto del
acto conyugal, es decir, del gesto específico de la unión de los esposos.
El telos del acto generativo no es la trasmisión de una vida cualquiera, sino una vida humana. El lenguaje de
quien se detiene sólo al aspecto biológico y habla sólo de producción de cigoto y de agregados de células
permanece prisionero de un ámbito semántico mísero: el hombre no puede nacer según una lógica de producción
o meramente biológica, ni todas las técnicas utilizadas por los animales son transferibles a la generación humana.
El telos del acto generativo y de la nueva persona que trae origen en el nosotros conyugal: la totalidad de la
pareja se abre a la generación de una nueva persona. Con la fecundidad física se procrea alguien y no algo, se
pone en ser una nueva libertad.
El procrear es cooperación al crear de Dios, es “realizar a lo largo de la historia la bendición originaria del
Creador, trasmitiendo en la generación la imagen divina de hombre a hombre. JUAN PABLO II, Exort. Ap.
Familiaris consortio, n 28. Del acto procreativo se originan las relaciones parentales a través del concurso de
elementos físicos, psíquicos y espirituales: el hijo es el fruto del amor de la pareja, está llamado del deseo de
maternidad y paternidad y es acogido en el seno de una familia.
Son relaciones impersonales que investen la persona a todos los niveles y que deben ser salvaguardados por el
crecimiento armonioso y equilibrado de la persona. El hijo tiene el derecho de ser concebido, llevado en el seno,
en medio del mundo y educado en el matrimonio, porque sólo al interno de una situación familiar estable él
puede gozar de aquellos afectos y de aquellas ayudas que le permitan desarrollar armoniosamente su
potencialidad. Por eso, “La tradición de la Iglesia y la reflexión antropológica reconocen en el matrimonio y en
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su unidad indisoluble el único lugar digno de una procreación verdaderamente responsable”. Inst. Donum Vitae,
22 febrero 1987, II, A, 1.
5.5 El criterio de la adiuvatio naturae
A la luz de la antropología cristiana se convierte plenamente inteligible el criterio general para juzgar la
aceptabilidad ética de una cierta técnica de procreación artificial, formulado en sustancia por Pío XII en 1949 y
repropuesto por Donum Vitae, que “el medio técnico no debe ser sustitutivo del acto conyugal, pero debe
configurarse como una facilitación o ayuda para que ello llegue a su objetivo natural”.
La norma moral se funda sobre la persona, porque el bien de perseguir o conservar es un bonum humanum, el
bien acogido de la persona y en la persona como apertura a la plena auto realización. En el ámbito de la
trasmisión de la vida humana, el bonum humanum esencial e irrenunciable es el respeto de unión entre la
procreación y el amor encarnado de los conyugues, único contexto digno para el surgir de la persona. Las
técnicas artificiales en sentido estrecho obscurecen el sentido y la dignidad del procrear porque se sustituyen a
los genitores en aquel acto exquisitamente humano que es el procrear así que, además de ser eficaz desde el
punto de vista del efecto conseguido, se revelan al final disminuidos.
Ya en 1949 Pío XII subrayaba que el juicio negativo sobre la fecundación “no prohíbe necesariamente el uso de
algunos medios artificiales (moyens artificiels) destinados exclusivamente sea a facilitar el acto natural, sea a
procurar que el acto natural realizado de modo normal alcance el propio fin”. Es necesario hacer a este punto una
precisación terminológica.
En el lenguaje científico y en el lenguaje corriente, viene indicado como artificial toda intervención humana
sobre la procreación en alguna de las fases, de la recolección del semen a la fertilización y transferencia del
óvulo fecundado. Artificial es usado en sentido amplio y del todo evaluativo para indicar una intervención
humana que se inserta en el normal desenvolvimiento de los procesos naturales, ayudándolos o sosteniéndolos
porque estos resultan por algún motivo inadecuados. En los documentos magisteriales y en mucha literatura
católica el término artificial va entendido en un sentido más preciso: artificial indica todo lo que, con algún tipo
de tecnología convencional o innovada, sustituye al natural, tomando natural en sentido no fisísta sino
personalista, como el conjunto de realidad y dinamismos que recurren a estructurar la persona en su
multidimensionalidad corporea y espiritual.
Cuando por eso la Iglesia se declara contraria a las técnicas de reproducción artificial, no proscribe alguna
técnica que facilite o permita el actuarse de la fecundidad, pero se refiere a aquellas técnicas “que separan la
procreación del contexto integralmente humano del acto conyugal”. EV 14. Esta incerteza semántica causa
mucha confusión sobre la efectiva posición de la moral católica en tema de procreación, pero no hay dudas sobre
la necesidad de tener bien distintas – aquí como en otras ocasiones – una artificialidad lícita, que respeta la
verdad y la dignidad del hombre y una artificialidad ilícita que manipula al hombre y lo aliena de sí
mismo. En este sentido sería útil si entrara en el uso la distinción de A. Bompiani que propone “hablar de
procreación técnicamente asistida donde se actúa para implementar eventos naturales, y de técnicas de
reproducción artificial donde se sustituyan, con la obra humana, tiempos que en el proceso natural no pueden
venir, o se adopta voluntariamente un proceso fecundativo artificial, aun clínicamente no necesitado”.
5. 6 Respetar la verdad del procrear humano
La bioética de inspiración católica ha mostrado siempre el interés por la procreación y ha producido una cantidad
enorme de literatura especializada, al interno de la cual se distinguen los estudios del Centro de Bioética de la
Universidad Católica del Sacro Cuore de Roma.
Recientemente también el Magisterio intervenido con un documento de alto perfil doctrinal, cuidado por la
Congregación para la doctrina de la fe, la instrucción Donum Vitae del 22-2-1987. El Magisterio de la Iglesia no
interviene en nombre de una particular competencia en el ámbito de las ciencias experimentales. Al contrario,
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después de haber considerado los datos adquiridos por la investigación y la técnica, desea proponer, en virtud de
la propia misión evangélica y de su deber apostólico, la doctrina moral conforme a la dignidad de la persona y a
su vocación integral, exponiendo los criterios para la valoración moral de las aplicaciones de la investigación
científica y de la técnica a la vida humana, en particular en sus inicios. Estos criterios son el respeto, la defensa y
la promoción del hombre, su "derecho primario y fundamental" a la vida y su dignidad de persona, dotada de
alma espiritual, de responsabilidad moral y llamada a la comunión beatífica con Dios. CONGR. DOTTR. FE,
Instr. Donum Vitae, Introduzione, 1.
Enucleado el significado humano del procrear y establecer los principios generales que regulan las
intervenciones artificiales, examinan algunos específicos problemas conectados con estas técnicas. Las
intervenciones sobre la procreación serán aceptables en la misma medida en la cual respeten las dimensiones
constitutivas del procrear humano y tutelen la integridad y la dignidad del concebido. No se deberá prohibir
cualquier ayuda técnica solamente porque es artificial, sino solamente aquellos procedimientos que, obscurecen
el sentido y la dignidad del procrear y sobre todo su relación con el amor encarnado de los esposos, se revelan,
en último análisis, disminuidos y aquellos procedimientos que pongan en peligro la dignidad y la incolumità del
embrión, del cual hemos mostrado plenamente su humanidad.
Procedimientos heterólogos
Independientemente de las técnicas utilizadas, los procedimientos heterológicos lesionan la unión entre amor
esponsal y transmisión de la vida, contradiciendo el sentido del procrear como expresión de la unidad de los
esposos (el hijo trae en efecto orígenes fuera de la pareja), obscurecen el componente personal del generar (los
donadores son desconocidos), crean en efecto desecrilibrios al interno de las relaciones familiares disociando los
elementos físicos, psíquicos y morales que los constituyen (Cfr. Donum Vitae II, A, 1-2).
De consecuencia también las instituciones de bancos de semen y de óvulos finalizados a la heteróloga son
éticamente inaceptables. Por las mismas razones se debe considerar como inmoral y contraria a la dignidad de la
persona la maternidad sustituta, aún si es cumplida sin fines de lucro, comportante o menos el uso de gametos de
la madre sustituta (cfr. Donum Vitae II, A, 3).
Juicio moral sobre singulares técnicas
Independientemente del ser usados dentro o fuera del matrimonio, examinaremos las síngulas técnicas a la luz de
la distinción entre ayuda y sustitución. No pueden son aceptadas aquellas técnicas que, como la FIVET,
interviniendo en modo drástico sobre el desarrollo del proceso generativo, lo colocan fuera del contexto de la
vida sexual y amorosa de la pareja, así que el momento propiamente fecundativo sucede in vitro,
artificiosamente disociado del momento unitivo. Este juicio es independiente de otras cuestiones, como la
modalidad de recoger el semen o el destino de los eventuales embriones sobrantes. (Donum Vitae II, B, 5).
Aunque no se pueda aprobar el modo de lograr la concepción humana en la FIVET, todo niño que llega al
mundo deberá en todo caso ser acogido como un don viviente de la bondad divina y deberá ser educado con
amor. (Donum Viate II, B, 5). Son admisibles en línea de principio las técnicas como la inseminación artificial,
virtualmente respetando la integridad del acto conyugal en su doble momento unitivo y procreativo. Los dos
momentos son separados en el tiempo (como del resto sucede en natura), pero permanecen en estrecha conexión
de significados y de intenciones. Por eso, a propósito de la inseminación homóloga, se ha hablado de artificio en
sentido impropio.
Desde el punto de vista del respeto de la dinámica procreativa, son aceptables aquellas técnicas (raramente
usadas) en las cuales se tiene simplemente el transferimento del óvulo en una sede más favorable para el
encuentro con los espermatozoides que sucede después de una unión sexual normal, sin ulteriores intervenciones
médicas. Sobre la GIFT y las técnicas análogas hay pareceres discordantes. Una cuestión moral está constituida
también del modo de conseguir la recolección del semen cumplido fuera de la unión sexual disocia el generar del
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amor encarnado de los esposos, por lo cual, cualquier cosa se piense sobre la licitud de los métodos usados para
recoger el semen con objetivo diagnóstico, aquí la verdad antropológica del don de la vida impone que se recurra
a un semen proveniente de un acto sexual finalizado a la procreación (Donum Vitae II, B, 6).
Abortos espontáneos y destrucciones de embriones
Las técnicas que comportan un porcentual de abortos espontáneos demasiado elevadas, no pueden ser admitidos
por respeto a la vida del embrión, al menos que no se vuelvan más seguras. Una forma nueva de aborto es la
destrucción deliberada, por cualquier motivo, de los embriones excedentes o supernumerarios que de ordinario
vienen producidos con las técnicas de la FIV: se trata de la supresión de una vida humana inocente.
Se ha querido equiparar la pérdida e inclusive la destrucción voluntaria de embriones ligada a las técnicas de
fecundación artificial, con el alto porcentaje de abortos espontáneos que se registran en los embarazos naturales.
Si la naturaleza opera una selección de los embriones en basa a su cualidad (ejemplo: anomalías genéticas graves
que ponen en duda la misma pertenencia a la especie humana o hacen imposible su desarrollo) y a circunstancias
contingentes (ejemplo: igualmente alterado milieu hormonal de la madre), ¿Por qué el hombre – se dice – no
podrá operar a lo largo de las directrices de la naturaleza? Esta argumentación es falaz, porque no se puede
identificar todo aquello que acontece naturalmente con aquello que es éticamente normativo, sobre todo si se
asume como norma un evento que, por cuanto frecuente, no responde al desarrollo ordenado de un fenómeno,
pero presenta una desviación, y también si 60 embarazos sobre 100 terminarían en aborto, no se podría negar que
el objetivo que la naturaleza se prefigge con la generación es aquello de portar a término el desarrollo del
embrión. Tarea de la medicina es corregir las alteraciones que se verifican en las funciones del organismo, no de
reproducirle: por el hecho que algunos embrionales presentan aspectos cromosómicos así alterados al grado de
impedir el proseguimiento del desarrollo, el médico no está autorizado a anticipar la muerte, pero deberá dejar
que estas frágiles existentes se apagan espontáneamente.
En una prospectiva biológica y evolucionista puede ser normal que suceda la selección de los sujetos más
idóneos, pero ribaltare un dato empírico en norma ética es un corto circuito meta ético, una verdadera falacia
naturista.
Destino de los embriones excesivos
Permanece la desaprobación para las técnicas de FIV, se pregunta cuál debe ser el destino de los embriones
supernumerarios y congelados que la madre rechaza acoger, aún en embarazos múltiples. No se ha encontrado
todavía una solución satisfactoria, sino, excluida toda forma de comercialización, se podría pensar a una
adopción de parte de la pareja en la cual la mujer que podría conducir a término el embarazo.
No se caería en la heterólogica porque ninguno de los dos esposos habría participado a la generación y ellos se
encontrarían en la misma posición en confronto con el hijo; ni la madre adoptiva ser asimilada a una madre
subrogada porque al final del embarazo el niño permanecería como hijo con la madre gestacional.
5.8 El derecho al hijo
El hijo no es un objeto, por eso no se puede entrar en un proceso y por lo tanto no tiene sentido hablar de un
derecho a un hijo: se tiene derecho a las cosas, no a las personas y el hijo es persona y altro –da-se. De ningún
modo el hijo puede ser reducido a la condición de objeto que se produce y se posee; sobre el cual se pueda
ejercitar un poder o derecho. El niño, con su presencia de persona, obliga a los genitores a reconocer el misterio
de la vida de la cual el hombre no es dueño.
El hijo, pide aquel respeto debido a la libertad personal y obliga a los genitores a cumplir aquella expropiación
de sí que conduce al “reconocimiento” de una presencia que los precede y los trasciende y que es, por lo tanto,
indispensable. También el pensamiento “laico” no puede ignorar esta realidad: el hijo del hombre y de la mujer
es persona y por lo tanto es un sujeto espiritual digno de respeto. Su dignidad se impone al respeto de los padres
y de todos los otros hombres. El hijo no puede ser jamás reducido a los actos que se consideran el nacimiento y
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mucho menos a las intenciones de los genitores que lo han querido. La pareja estéril tiene el derecho de intentar
todas las vías lícitas para tener un hijo, pero es necesario recordarle que en todo caso puede actuar su fecundidad
a través de la adopción, la confianza y el empeño para promover la vida (DV II, B, 8).
Cfr. Donum Vitae II, B, 8.
NO MATAR
«No matar» Se funda sobre el valor humano básico en una prospectiva de servicio responsable a la vida, sea
protegiendo la subsistencia física de la persona y su integridad (aspecto negativo o protectivo del valor), sea
promoviendo el cuidado y la defensa (aspecto positivo o promotor del valor). De palabras en la Biblia para
indicar la muerte de una persona: (harag y mut en la forma causativa hemit = hacer morir) se refieren al
asesinato de un enemigo en guerra o a la muerte por una ejecución judicial o a la muerte signo de la divina
justicia.
El verbo rasah en Ex.20,13 y Dt.5,17 indica de preferencia la muerte ilegal, la muerte que no se justifica al
interno del bien de la comunidad. La opinión corriente entre los biblistas es que el quinto mandamiento no
prohíbe cada asesinato, sino sólo la de propia iniciativa en base a un derecho arbitrario. La tradición moral
católica, de implante deontológico fuerte, delimita con precisión el campo del precepto “No matar”, como “no
matar un inocente”, excluyendo así de la posibilidad del reo, el injusto agresor y el enemigo en guerra. La
justicia superior promulgada del Señor por el Reino es una justicia más exigente, porque pide al hombre de
arrancar de su corazón la raíz malvada del odio al hermano. La vida humana viene herida cuando no percibimos
que la vida del otro, me pide respeto y veneración. “¿Dónde está tu hermano?” Gn.4,9. Cada hombre es mi
hermano, más allá de los vínculos de sangre. “Hermano es quien usa la misericordia” Lc.10,29.37.
EL HOMICIDIO Y LA MUTILACIÓN
1.1 El espíritu de dominio.
La integridad física puede ser disminuida en varios modos y con diversas consecuencias. La dimensión ética del
atentado a la integridad física, no va buscada primariamente en la cualidad del mal acarreado, sino en el hecho
mismo que se quiera el mal del otro o más precisamente en el hecho que se acoja el otro como objeto para
combatir, para mortificar, para destruir. Desde el punto de vista de la gravedad material podemos distinguir entre
una lesión qua causa sólo leves sufrimientos y una lesión que incide establemente sus funciones importantes del
organismo. Desde el punto de vista de la intencionalidad se puede en cambio tener un impulso de odio o de
desprecio hacia el prójimo, no sólo cuando el agente intenta hacer daños graves, sino también cuando se intenta
causar un sufrimiento físicamente menos grave, pero muy traumático.
En el interpretar el significado ético de un atentado a la integridad física no se deberá partir de las consecuencias
somáticas de la agresión, sino de la dinámica perversa que es puesta en moto del espíritu de dominio sobre el
otro. El verdadero nudo moral de los atentados directos a la subsistencia o a la integridad física del otro está
precisamente en la voluntad de aplastar al otro porque el aplaste físico o psíquico obtenido provoca dolor,
humillación, heridas o también la muerte, es el signo y la realización del atropello global de la personalidad
ajena. En el ámbito de las manifestaciones hetero-destructivas de la agresividad humana puede ser útil distinguir
un aplastamiento generado por sentimientos hostiles hacia el prójimo y que puede decirse atropello de odio; y un
aplastamiento que deriva del considerar el prójimo como un objeto o instrumento disponible para los propios
objetivos, que puede decirse atropello de desprecio.
En el primer caso el atropello es querida en sí misma, por odio, ira, celos, envidia, rencor hacia una persona
determinada: el ánimo que odia, aunque si no llega a querer la muerte física del otro, participa de alguna manera
de la malicia del homicidio, ya que suprime al otro en su corazón (1 Jn.3, 15). El aplastar por odio a veces porta
a una autoafirmación a los daños del otro que viene humillado porque es percibido como un rival: en el destruir
al otro se tiene el instinto de un narcisismo llevado hasta una patología.
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En el atropello por desprecio, el otro es despojado de su valor de persona y se vuelve un simple objeto o un
instrumento de usar para mis objetivos, (ejemplo: el que golpea para quitar de en medio un obstáculo). El
espíritu de dominio opera tanto en el atropello de odio cuanto en aquella de desprecio, sin embargo mientras el
atropello de odio es más frecuentemente un episodio, un hecho ocasional y limitado a ésta o aquella persona, en
cambio el atropello de desprecio se configura normalmente como un comportamiento adquirido y deliberado que
determina en modo más profundo y radical el comportamiento hacia el prójimo.
1.2 El homicidio
La doctrina tradicional distinguía entre asesinato de un hombre y homicidio. El homicidio es - propiamente
hablando - el asesinato de un inocente o un reo (non inocente) cuando no viene por parte de la autoridad pública
o en situaciones de legítima defensa. Del punto de vista racional, el asesinato de un inocente se presenta como
intrínsicamente inmoral. En prospectiva teológica la intangibilidad de la vida inocente deriva de su sacralidad y
de su valor depende de la misma bondad y santidad de Dios, y es independiente de su cualidad y de sus
prestaciones actuales potenciales, pasadas, presentes y futuras, por lo que un atentado a la vida humana es en
último caso un atentado a la misma santidad y señoría de Dios. Se distinguen varias especies de homicidio según
los sujetos y las diversas circunstancias: Respecto a las personas se habla por ejemplo de: uxoricidio (asesinato
de la esposa), de parricidio (propiamente el asesinato de un propio padre o un pariente) De infanticidio (asesinato
de un infante); de homicidio sacrílego (asesinato de una persona consagrada, por ser consagrada).
Respecto a las circunstancias se habla por ejemplo de: envenenamiento (asesinato con el veneno), asesino
(asesinato por recompensa), etc.
1.3 La mutilación
No siempre la agresividad destructiva se expresa con el asesinato de una persona. Muchas veces también con
heridas, golpes, torturas, detención abusiva, deportes riesgosos, tabaquismo, alcohol. Entre las posibles lesiones
a la integridad psico-física, la doctrina tradicional ha dado importancia a la mutilación, entendiendo por
mutilación la extracción de un órgano o de una parte de él o la provocación de un déficit funcional. En sentido
lato: la mutilación consiste en la privación de una función ejercitada por un órgano (sentido estricto) o a través
de cual cualquier intervención que haga imposible al órgano de ejercitar su función.
La mutilación es una lesión de la integridad personal que se traduce o puede traducirse en una disminución de la
capacidad de la persona de expresar plenamente y libremente a sí misma, hasta poner en peligro su existencia.
En el caso de auto mutilación: El sujeto decide, por cualquier motivo de disminuir la plenitud de las propias
potencialidades humanas y se reduce la posibilidad de proyectarse libremente el propio futuro. Es un acto de
violencia contra sí mismo. Pueden darse situaciones en los cuales el espíritu mismo de caridad requiera una
lesión a la integridad física, como en el caso del quirúrgico que amputa un pie gangrenoso.
El único motivo que permite tal vez imponer una intervención lesivo de nuestra integridad física o la de otro, es
la caridad y el conseguimiento de un bien mayor para nosotros o para el otro. Pío XI en Casti Connubii dice: «la
doctrina cristiana enseña, y la cosa es certísima también al luz natural de la razón, que los mismos hombres
privados no tienen otro dominio sobre los miembros del propio cuerpo que aquel que espera el propio fin natural,
y que no pueden distinguirle o mutilarle o por otro modo darse inéditos a las funciones naturales, si no en el caso
en el cual no se pueda prever por otro camino al bien de todo el cuerpo».
En el contexto moral tradicional se justificó esta posición hablando de una mutilación indirecta, en base al
principio del doble efecto. Permitiendo que el acto físicamente de mutilación de un órgano enfermo no es
intrínsecamente malo (primera condición), la intención es directamente el bien del organismo (segunda
condición); si la privación de una función es efecto colateral no directamente buscado (tercera condición); si
existe un motivo proporcionado (cuarta condición). Los autores más recientes recurren al principio de totalidad.
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La enseñanza se funda sobre la ley natural, en base a la cual la mutilación es una ofensa al bien de la dignidad de
la persona, excepto en el caso que sea finalizada al bien comprensivo del sujeto mismo. La mutilación oblativa:
(donación de un órgano por parte de un sujeto vivo), no puede ser justificada como una mutilación de la parte (el
sujeto como miembro del cuerpo social) en vista al bien del todo (cuerpo social mismo). Se utiliza aquí el
principio de caridad y solidaridad.
Un problema es constituido de las mutilaciones practicadas por motivos culturales o religiosos, como la
escisión u oblación del clítoris en los países islámicos. A nuestro modo de ver, no puede ser justificada tampoco
la mutilación de castigo de la ley islámica, (violencia con violencia). Para juzgar una mutilación del punto de
vista moral, será importante distinguir su finalidad y circunstancias. Non son moralmente aceptables, porque van
contra el bien y la dignidad de la persona, la mutilación agresiva (venganza, intimidación), punitiva (cortar la
mano a los ladrones), cultural (escisión del clítoris en las mujeres musulmanes), antiprocreativa (histerectomía y
vasectomía con fin anti - procreativo). Son justificadas, en cambio, en base al principio de totalidad y en vista del
bien de la persona, la mutilación necesitada (para escapar de un mal más grave e inminente), terapéutica (de
órgano enfermo y algunas veces sano para salvar el organismo entero). Se comprende en la óptica de la
solidaridad la mutilación oblativa (para la donación de órganos). Problemas morales ponen dos formas de
mutilación: la castración (consiste en la ablación de las gónadas) y esterilización (consiste en el impedimento de
la función pro creativa).
1.4 Esterilización
Esterilización es cualquier intervención donde se haga a una persona incapaz di procrear (con conservación o
menos de la actividad hormonal de parte de las gónadas). La esterilización puede ser accidental (seguida ad una
orchite bilateral), quirúrgica (sin castración con vasectomía en el hombre y con electro-coagulación en las tubas
o histerectomía en la mujer, o bien con castración), física (irradiando las gónadas, especie los ovarios, con
radiaciones ionizantes), química (ejemplo con anticoncepción masculina en fase avanzada de realización). La
esterilización viene obtenida más constantemente por vía quirúrgica (vasectomía y electro coagulación de los
tubos).
Se distinguen finalmente, en razón de reversibilidad, una esterilización temporánea (ejemplo: píldora
anovulatoria) y una esterilización irreversible (o con métodos micro quirúrgicos) difícilmente reversible
(ejemplo: la vasectomía). Dejando aparte la esterilización temporánea, tiene gran relevancia ética la distinción
entre esterilización terapéutica indirecta y la esterilización que consigue un acto terapéutico puesto para salvar
la vida o la salud del sujeto, por ejemplo en caso de tumores en los ovarios o en los testículos.
El agente persigue directamente el fin terapéutico y la esterilización es efecto indirecto del acto médico. Esta
esterilización no trae problemas morales, salvo aquello de la proporcionalidad. La esterilización directa o anti
procreativa: es en cambio hecha para que el sujeto no pueda procrear: ésta intervención es contraria a la
dignidad y a la integridad de la persona que viene privada o se priva de una dimensión esencial de su ser, la
fecundidad física. En la prospectiva antropológica cristiana la fecundidad física, no es un simple dato biológico,
sino el símbolo, la expresión y la revelación de la fecundidad de toda la persona en su unidad de alma y cuerpo.
Este juicio negativo no cambia sustancialmente aunque teniendo en cuenta las diversas motivaciones que pueden
portar a la esterilización directa: personales (económicas, psicológicas, hedonísticas), médicas (eugenésicas,
preventivas); demográficas (impuestas por la autoridad civil.
La Congregación de la Doctrina de la Fe dice que no obstante de la buena intención, la esterilización está
prohibida.
1.5 La castración
Es la extirpación de las gónadas (testículos y ovarios). Se define como una intervención quirúrgica o
farmacológica que impida la función de las hormonas sexuales. En razón de la finalidad puede ser distinta en
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terapéutica (en caso de enfermedad de las gónadas), agresiva, punitiva (normalmente para los criminales
sexuales), culturales (niños cantores, eunucos para el harem), religiosa (como castración de orígenes). Valen
para la castración las mismas observaciones hechas para la mutilación en general y para la esterilización en
particular: es justificada, por motivos proporcionados, la castración directamente terapéutica, cuando no hay
otros caminos para salvaguardar el bien del organismo. La castración agresiva es expresión del espíritu de
humillación.
Una refinada forma de violencia es la práctica de la castración de niños para obtener la voz de sopranos y
contralto. Práctica que fue condenada por Sixto V en la constitución Dum frequenter 1587. En cuanto a la
castración punitiva había sido comúnmente aceptada por moralistas católicos y del magisterio hasta la primera
mitad del siglo XX. En Casti Connubii condena la castración y la esterilización de los portadores de
enfermedades hereditarias por motivos eugenésicos y se extendía la condena también a la castración y a la
esterilización coacta. La condena de la castración punitiva de Pío XI habría representado un cambio respecto a la
posición tradicional de la moral católica, pero el fascículo siguiente de la Acta Apostolicae Sedis aparece un
nottandum que cambia el sentido, excluyendo da la condena una intervención cumplida sobre el reo con objetivo
punitivo.
La castración de un reo puede responder a tres motivaciones principales:
• Objetivo de venganza de la pena, no responde a la dignidad de la persona.
• Objetivo eugenésico, para evitar que el enfermo mental con impulsos sexuales pueda dejar prole
indeseada. Este es científicamente discutible ya que afectaría la integridad psico-física de la persona.
• Objetivo presidio terapéutico, se demuestra un verdadero presidio terapéutico, se presenta como una
terapia de los impulsos agresivos del reo.
Si se puede demostrar éste efecto la intervención mutilar se convierte aceptable porque finalizado al bienestar
personal y social de la persona, y en segundo lugar porque se consigue a través de la intervención de una
adecuada protección y defensa de la sociedad da eventuales ulteriores daños. Esto es un problema porque
muchos psiquiatras ponen en duda que las hormonas masculinas tengan un efecto determinante de tales fuerzas
agresivas, y en tal caso, el mismo efecto se puede obtener por el camino de la farmacología con la suministración
de anti - andrógenos. La castración de un reo por delitos sexuales puede ser justificada si es practicada con
objetivo directamente terapéutico. La castración y la esterilización con objetivo solo punitivo son en cambio
contrarios a la dignidad de la persona.