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¿Cómo podrían los arquitectos actuar frente a esta deuda histórica que sigue hasta hoy pendiente?

No es necesario que ocurra un movimiento sísmico para saber que muchas de las construcciones hechas en los
barrios populares están mal ejecutadas y no presentan criterio urbanístico alguno. La autoconstrucción y la
autourbanización, sin la intervención de un profesional, nunca serán soluciones bien planteadas. ¿Cómo
afrontar esta situación? Hace poco tiempo propuse al grupo de arquitectos que estaban trabajando en el Plan
Metropolitano de Lima al 2035 que la única solución que se impone es la de una renovación urbana, reutilizando el
casco estructural a nivel de ciudad y nivel de vivienda. En las viviendas populares se ha construido en la totalidad
del terreno, sin dejar espacios libres. Se tendría que romper un módulo estructural y crear un patio al centro de la
manzana para que todas las habitaciones ventilen e iluminen. ¿Quién asume esta tarea? En este momento la
voluntad política se rige en base a dejar las cosas como están, es parte de la lógica popular. Se piensa que si se
critica o acusa a alguna autoridad, será porque algo bueno habrá hecho. Uno se empieza a encontrar con un
contexto del absurdo resultado de todas estas políticas y no políticas. Si salimos de la arquitectura y entramos a
todos estos procesos, la situación es tenebrosa.

¿Considera que existe una relación entre el concepto de identidad y la arquitectura?


Encuentro una gran relación entre ambos conceptos. Mi interés por la arquitectura vernácula inicia al escribir los libros
“Vivienda Popular en Cajamarca” y “Arquitectura Popular en la Costa Peruana”, este último en conjunto con el
arquitecto Miguel Alvariño. En estos textos destaco que la arquitectura contemporánea no debe sino hacer una alusión
a la arquitectura vernácula. La alusión evidentemente no es una copia, es una transformación de la realidad en
su opuesto. Considero un buen ejemplo la obra del arquitecto Edgardo Ramírez en el puerto de Ilo. Él diseña un
anfiteatro rodeado de arcos que tienen la forma en negativo de lo que es el mojinete truncado de las casas de Ilo,
Moquegua y Tacna. Mantiene esa distancia y lo hace en términos absolutos del presente, aunque haciendo referencia
a lo tradicional de una manera indirecta, sin copiar. Pienso también que los materiales no son de ninguna época: la
piedra, por ejemplo, no es antigua ni del futuro. Algunos dicen que el concreto es el barro del ayer, aunque el barro
tiene una mayor capacidad térmica, por lo que puede utilizarse en situaciones climáticas diversas hoy en día.

¿Cree que exista una identidad en la arquitectura peruana?


La arquitectura contemporánea presenta evidentemente una nueva identidad, la cual establece una continuidad con
la identidad tradicional. Por otra parte, la arquitectura vernácula está desapareciendo a manos de la arquitectura “chicha”
(*). Es el mismo poblador el que impulsa esta desaparición: el culpable no es un agente externo, él mismo destruye su
identidad porque la odia, no la quiere aceptar. Como indicaba el término utilizado por el arquitecto Juan Tokeshi, estas
personas están en un proceso de aculturación. Sin embargo, esto no ocurre en otros campos como la danza y la
gastronomía. Lo “chicha” es, en realidad, una visión intuitiva, superficial y mal ejecutada de la relación entre lo tradicional y
moderno. Yo soy crítico de lo “chicha”, aunque también creo que es la única esperanza para redimir lo
vernáculo. Para lograr este objetivo, la arquitectura “chicha” debe alcanzar un nivel que sólo puede ser logrado con la
intervención de un arquitecto. Siguiendo el trabajo del arquitecto Edgardo Ramirez, el diseño y construcción de la
Municipalidad de Ilo impulsó a que se tomaran elementos formales del proyecto en la construcción de distintas casas de
esta localidad. Esa es la labor del ¿Cuál considera es su mayor aporte en el estudio de la arquitectura vernácula?

Creo que mi aporte se podría basar en tres campos: la arquitectura vernácula, la conceptualización del diseño
arquitectónico y la vivienda popular. En cuanto a lo vernáculo, he sido parte junto a Miguel Alvariño de distintas entradas
para la Enciclopedia Mundial de Arquitectura Vernácula, editada por Paul Oliver. Con el tiempo he logrado ver más avances.
Ahora hay más arquitectos que se interesan por el uso de materiales como la caña, la quincha, el bambú y la madera,
materiales que antes no eran utilizados y que guardan relación directa con la arquitectura tradicional. En cuanto al diseño,
creo que todavía hay muchos arquitectos que lo consideran un coto privado. Incluso hasta hace diez años se discutía si
existía la teoría del diseño, por lo que veo un estancamiento en este tema. En materia de vivienda hay mucho interés, sobre
todo de jóvenes, en indagar sobre lo vernáculo y lo popular. Un cambio que se ha visto a partir de las facultades, aunque
con resultados diversos. De todas formas, no creo que haya sido el causante de estos cambios.arquitecto, hacer que los
pobladores repliquen lo que es bueno.

¿Cuál considera es su mayor aporte en el estudio de la arquitectura vernácula?


Creo que mi aporte se podría basar en tres campos: la arquitectura vernácula, la conceptualización del diseño
arquitectónico y la vivienda popular. En cuanto a lo vernáculo, he sido parte junto a Miguel Alvariño de distintas entradas
para la Enciclopedia Mundial de Arquitectura Vernácula, editada por Paul Oliver. Con el tiempo he logrado ver más avances.
Ahora hay más arquitectos que se interesan por el uso de materiales como la caña, la quincha, el bambú y la madera,
materiales que antes no eran utilizados y que guardan relación directa con la arquitectura tradicional. En cuanto al diseño,
creo que todavía hay muchos arquitectos que lo consideran un coto privado. Incluso hasta hace diez años se discutía si
existía la teoría del diseño, por lo que veo un estancamiento en este tema. En materia de vivienda hay mucho interés, sobre
todo de jóvenes, en indagar sobre lo vernáculo y lo popular. Un cambio que se ha visto a partir de las facultades, aunque
con resultados diversos. De todas formas, no creo que haya sido el causante de estos cambios.
¿Qué mensaje brindaría a las nuevas generaciones que buscan la continuación de su trabajo?

Por su propia cuenta notarán que el Perú tiene una riqueza impresionante en materia de arquitectura vernácula. Es
un país con múltiples pisos ecológicos, culturas y etnias. Así como hay una requisa que indica que en el Perú existen el
80% de los climas que hay en todo el mundo, existe esa misma diversidad en la arquitectura no hecha por arquitectos.
Existen desde lugares donde sobran los materiales hasta donde hacen mucha falta. Creo que las nuevas generaciones se
darán cuenta de esto por sí mismas, ya que nadie enseña mejor que el propio peso de los acontecimientos.

La torre del centro Civico de Lima (33 pisos 110m.