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UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA

FACULTAD DE AGRONOMÍA
ESPECIALIDAD PROFESIONAL DE INGENERIA AGRÍCOLA

TEORIAS SOBRE EL ORIGEN DE LAS AGUAS


SUBTERANEAS

CURSO : HIDROGEOLOGIA

DOCENTE: ING. WATER RAMIREZ CHACON

ALUMNO : VILCHEZ CHUNGA ANTHONY

2017

PIURA – PERU

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I.- INTRODUCCION

El recurso hídrico, a nivel nacional, está siendo altamente afectado por la presión
humana, agravando cada vez más su disponibilidad (cantidad y calidad). Este
decrecimiento en la disponibilidad hídrica aunando a un alto índice de crecimiento
poblacional, generan conflictos los cuales están incrementando y que tienden a
agravarse; si no se toman las medidas necesarias, como la regulación del uso del
agua a través de mecanismos de planificación normativas y leyes que permitan su
protección y su distribución en forma racional, que se refleja también en la
sobreexplotación del recurso agua del subsuelo.
En ese sentido, es necesario conocer cómo es que se genera el agua subterránea
en el subsuelo. A veces se olvida esta obviedad y se explotan las aguas de una
región como si nada tuviera que ver con las precipitaciones o la escorrentía
superficial con resultados indeseables.
La apertura de pozos para captar el agua de subsuelo es realmente una de las
prácticas más antiguas del hombre. A pesar de la antigüedad de estos
conocimientos prácticos sobre el alumbramiento de aguas subterráneas mediante
pozos, el verdadero desarrollo de las técnicas científicas de explotación y captación
de ellas ha tenido lugar, en los últimos sesenta años. Las modernas técnicas de
sondeo, el empleo de equipos de bombeo modernos, especialmente la bomba
vertical sumergida, accionada por motores eléctricos, han sido los factores
determinantes del marcado incremento reciente del uso de las aguas subterráneas,
sobre todo en aquellos países de un desarrollo industrial elevado.

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II.- OBJETIVOS.-

Dar a conocer las teorías sobre el origen de las aguas subterráneas.

II.- ANTECEDENTES
El ciclo del agua en la tierra o ciclo hidrológico, es la circulación continua del agua
en sus diferentes estados en el planeta. No tiene principio ni fin, pero el concepto
de ciclo hidrológico suele describirse normalmente comenzando desde los océanos
porque éstos constituyen de lejos la fuente principal del agua en circulación.
La radiación solar evapora el agua de los océanos y en la atmósfera el vapor de
agua asciende formando las nubes. Bajo ciertas condiciones, la humedad de éstas
se condensa y cae a la superficie como lluvia, granizo o nieve, las diferentes formas
de precipitación.
La precipitación que cae en tierra es el origen de prácticamente toda el agua dulce.
Parte de esta precipitación, después de mojar las hojas y el suelo, corre por la
superficie terrestre a los cursos de agua constituyendo el escurrimiento superficial
y otra se infiltra en el suelo. Mucha de esta última es retenida en la zona de las
raíces de las plantas y parte de ella vuelve a la atmósfera por la evapotranspiración.
El excedente percola de la zona de raíces hacia abajo por la fuerza de gravedad y
continúa su descenso hasta ingresar a un reservorio de agua subterránea.
El agua subterránea fluye a través de los materiales porosos saturados del subsuelo
hacia niveles más bajos que los de infiltración y puede volver a surgir naturalmente
como manantiales y caudal de base de los ríos. La mayoría de estos devuelve el
agua a los mares o la lleva a cuencas cerradas donde se evapora.
De esta manera, el agua subterránea representa una fracción importante de la masa
de agua presente en cada momento en los continentes. Éstas están almacenadas
en acuíferos, ubicados a diferentes niveles de profundidad, hasta sistemas
confinados que están a varios kilómetros por debajo de la superficie. Se pueden
encontrar aguas subterráneas en casi cualquier parte, trátese de zonas húmedas,
áridas o semiáridas. El agua del subsuelo es un recurso importante, pero de difícil
gestión, por sus sensibilidad a la contaminación y a la sobreexplotación.

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III.- MARCO TEORICO:

AGUAS SUBTERRANEAS: Se llaman aguas subterráneas a las existentes entre


los intersticios del terreno, bajo su superficie. La aparente falta de regularidad en la
aparición de afloramientos de aguas subterráneas y la dificultad de su previsión,
unido a la enorme importancia que en algunas regiones ha representado su
existencia para la vida de los pueblos, han dado siempre un carácter curiosamente
misterioso a los estudios que se les han dedicado desde la antigüedad más remota.
Dar a conocer las teorías sobre las teorías del origen de las aguas subterráneas.

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ORIGEN DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS
Por un explicable error colectivo, que duró decenas de siglos, los pensadores de la
antigüedad aceptaban como axiomático que las precipitaciones atmosféricas no
eran suficientes para mantener los grandes caudales subterráneos que emergían
espontáneamente o eran alumbrados por la mano del hombre en algunos puntos de
la superficie terrestre. Y, lógicamente, se lanzaban a inventar las teorías más
ingeniosas, variadas y pintorescas para explicar su origen.

No se conservan datos sobre el pensamiento de las civilizaciones orientales


antiguas en relación con los orígenes de las aguas subterráneas. Sólo a partir de
los antiguos griegos se conocen sus teorías al respecto. Es sorprendente la falta de
experimentación que acompaña a las teorías antiguas, algunas de ellas realmente
inteligentes e imaginativas, pero que hubieran sido fácilmente abandonadas
mediante alguna simple medición o experimentación directa.

TEORIAS:
INFILTRACIÓN DEL AGUA MARINA
Platón (427-347 a. de J.C.) habla de una gran caverna adonde vuelve el agua del
océano a través de los conductos subterráneos, aunque no nos aclara mediante
qué mecanismo. Aristóteles (384-322 a. de J.C.), aunque discípulo de Platón,
modificó algo su teoría en el sentido de que en los pasajes subterráneos donde se
infiltraba el agua del mar en la tierra se desprendía vapor de agua que contribuía a
la mayor parte del agua de los manantiales. Esta parece ser una teoría intermedia
entre la filtración del agua marina y la teoría de la condensación. Tales de Mileto
(640-546 a. de J.C.) nos dice que el agua del mar era empujada por el viento, filtrada
por la tierra, donde de nuevo emergía como agua dulce. Lucrecio (¿94? -55 a. de
J.C.) habla del agua del mar infiltrándose en la tierra, donde deja su “amargor” o
salinidad, saliendo al exterior en forma de manantiales.

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CONDENSACIÓN DEL AGUA MARINA
Un paso más en la teoría de Aristóteles y nos encontramos con que el agua de mar
se evapora en grandes cavernas subterráneas, se condensa en su parte superior
como agua dulce que sale a la superficie en forma de manantiales. Parece que
incluso Descartes (1596-1650) y Nicolás Papín propugnaron esta idea. Es ingeniosa
esta inversión del ciclo natural del agua, ya que explica a la vez la pérdida de
salinidad del agua marina y el hecho de que las fuentes de agua dulce se encuentren
a nivel superior al del mar.

CONDENSACIÓN DEL VAPOR DE AGUA EN EL AIRE.


Esta teoría propugna que el vapor de agua que contiene el aire se condensa en las
rocas y da origen de nuevo a los manantiales. No cabe duda de que esta teoría es
parcialmente correcta, aunque, en general, las cantidades de agua así condensadas
son una minúscula parte de la aportación que reciben manantiales y pozos. Como
es bien sabido, en algunas zonas de la tierra, y un ejemplo de ello son algunas de
las islas Canarias, prosperan cultivos de regadío con esta fuente de humedad en
zonas de precipitación muy escasa o incluso nula. El “picón” de muchas de las islas
Canarias (España), cuyo suelo es de origen volcánico, parece constituir un medio
ideal en el que el vapor de agua del aire se condensa en sus intersticios, y permite
cultivos en zonas de precipitación directa insignificante.

TEORÍA DE LA INFILTRACIÓN DE LAS PRECIPITACIONES.


Ya los romanos empezaron a pensar que las precipitaciones en forma de nieve y
agua eran suficientes para alimentar los depósitos y manantiales de agua
subterránea. Marco Vitrubio (15 a. de J.C.) comenzó a propugnar esta teoría y a
entrever la existencia del ciclo hidrológico como se contempla actualmente. En
cambio, Lucio Anneo Séneca (4 a. de J.C.-65 d. de J.C.) vuelve a la teoría
aristotélica concluyendo que el agua de lluvia no es suficiente para alimentar las
fuentes subterráneas.

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La teoría de la infiltración es, desde el siglo XVI, la única firme y universalmente
aceptada en la actualidad. Bernard Palissy (1509-1589), filósofo francés, parece ser
el primero en establecer las teorías modernas sobre el origen de las aguas
subterráneas.

La comprobación de la teoría mediante, por fin, medidas experimentales directas


parece haber sido debida a Pierre Perrault (1608-1680) y Edmé Mariotte (1620-
1684), que midieron la precipitación en la cuenca del Sena durante los años 1668 a
1670 y observaron que la escorrentía de la cuenca era solamente un sexto de la
precipitación total, deduciendo, por tanto, que casi la totalidad del resto alimentaba
los depósitos y fuentes subterráneos.

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ALIMENTACIÓN DE LAS NAPAS SUBTERRÁNEAS
INFILTRACIÓN NATURAL
La infiltración se produce en el terreno por la acción conjunta de dos fuerzas, a saber
la gravedad y la atracción molecular, las que pueden actuar en un mismo sentido o
bien en forma opuesta, según las circunstancias. La magnitud de la infiltración y por
lo tanto de la alimentación de las napas subterráneas, se ve influenciada por dos
tipos de condiciones; la Precipitaciones y las condiciones del terreno.

INFILTRACIÓN DE LAS CORRIENTES SUPERFICIALES


Las corrientes se clasifican en general en dos categorías: corrientes influentes y
corrientes efluentes. En las primeras, el nivel de las aguas superficiales está por
encima de la superficie freática libre y el agua pasa desde la corriente superficial a
la zona de saturación.
Por el contrario, una corriente se llama efluente si su nivel está por debajo del nivel
freático y, por tanto, recibe aportaciones de agua subterránea de los mantos de la
laderas.

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RECARGA PROVENIENTE DE REGADÍOS
Es interesante considerar que por efecto de regadío aplicado a los terrenos de
cultivo, se produce en ellos una infiltración de una cierta parte del agua aplicada que
pasa a constituir una nueva fuente de alimentación para las napas subterráneas.
Del total del agua que se aplica en riegos en una zona, una parte normalmente
importante se gasta en lo que se designa como “consumo evapotranspirativo” o
“tasa neta” (agua transpirada por la planta y retenida en su tejido durante su
crecimiento, más la evaporada desde la superficie del terreno), otra parte escurre
superficialmente mientras que el saldo resultante se infiltra hacia las capas del
subsuelo constituyendo la recarga ya referida de las napas.

ALIMENTACIÓN ARTIFICIAL
Otro factor de recarga que en algunos casos puede aplicarse con éxito es la
“recarga artificial”. Consiste esencialmente en facilitar la infiltración de agua
superficial hacia el subsuelo en los lugares apropiados para el objeto.

DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN EL SUBSUELO.


En condiciones normales, la distribución de agua en el subsuelo ha sido dividida en
dos zonas: la de aeración, también conocida como zona vadosa o no saturada y la
de saturación.

ZONA DE AERACIÓN.
La zona de aeración comprende a su vez tres franjas: la del agua del suelo, la
intermedia y la capilar. En la franja del agua del suelo se encuentran tres tipos de
agua: Agua higroscópica. Es la que el suelo absorbe y pasa a formar películas muy
delgadas alrededor de las partículas que lo forman. Agua capilar. Es la que existe
en los intersticios del suelo debido a fenómenos de capilaridad. Esta es el agua que
aprovechan muchas plantas para satisfacer sus necesidades. Agua libre o de
gravedad. Es la que se mueve bajo la influencia de la gravedad, una vez satisfecha
la humedad del suelo. Hay ocasiones en que esta primera franja no existe. 8 8
Principios de hidrogeografía. Estudio del ciclo hidrológico Serie Textos

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Universitarios, Núm. 1 En la franja intermedia el espesor varía desde cero hasta
varios metros; es la que comunica a la franja del agua del suelo con la capilar. El
agua aquí existente se debe a fuerzas higroscópicas, capilares y de gravedad. La
franja capilar es una capa humedecida por el agua que asciende de la zona de
saturación debido a fenómenos capilares. Al agua contenida en la zona de aeración
se le conoce con el nombre de agua suspendida, ésta es el agua vadosa, es decir,
agua infiltrada que se dirige hacia el manto freático.

ZONA DE SATURACIÓN.
En la zona de saturación se encuentra el agua subterránea propiamente dicha. En
esta región el movimiento del agua es más lento debido a que todos los poros e
intersticios se encuentran ocupados por ella, y es de aquí de donde se extrae el
agua para los diversos usos que le da el hombre. La capa saturada es el manto
freático, y la parte superior de ésta, es decir, el límite de la zona libre del agua que
ocupa esta región, es la superficie freática que, por lo general, sigue débilmente las
ondulaciones del terreno. Al agua que llega a esta zona se le llama agua freática.
La parte inferior de la zona de saturación está compuesta por una capa
impermeable, la cual impide que el agua siga descendiendo. Puede suceder que
haya otras zonas de saturación de menor extensión sobre la principal, en cuyo caso
se les llama zonas de saturación colgadas. El agua se mueve hacia el manto freático
por filtración, una vez en él, el movimiento lento que adquiere al llegar a la zona de
saturación se llama percolación. El movimiento del agua subterránea está
controlado por tres fuerzas principales, la de gravedad, la de atracción molecular y
la de diferencias de densidad, producto de variaciones importantes de temperatura
que existen al interior del subsuelo, interviniendo de manera especial la estructura
de las formaciones geológicas. Las formaciones geológicas según su aptitud para
contener y dejar pasar el agua a través de su masa reciben distintos nombres:
Acuíferos. Son formaciones, partes de una formación o conjunto de formaciones
geológicas, que permiten al agua moverse a través de ellas bajo condiciones
ordinarias y son capaces de suministrarla por gravedad, o por bombeo en la calidad

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requerida. Acaecieres o acuitardos. Son formaciones capaces de contener agua,
pero incapaces de transmitirla en cantidades suficientes como para su captación o
formación de manantiales importantes. Acuífugos. Son formaciones impermeables
que no absorben ni transmiten agua.
Existen tres sistemas principales de flujo de agua subterránea que se establecen de
acuerdo con la topografía y al marco geológico presente: local, intermedio y
regional. Una topografía abrupta producirá varios sistemas locales, en cada
topografía el agua entra y sale en el mismo valle. En algunos casos parte del agua
de recarga podrá descargar en otro valle localizado a un nivel topográfico menor,
esto definirá un sistema intermedio. Los sistemas regionales se desarrollan a mayor
profundidad y van de las partes más altas a las zonas de descarga más bajas de la
cuenca.
Todos estos flujos, en un ambiente natural, mantienen un recorrido separado, al
igual que las corrientes marinas o las aguas de dos ríos antes de confluir para formar
otra. Las zonas de recarga y descarga están estrictamente controladas por un flujo
vertical con una componente de movimiento hacia abajo y hacia arriba,
respectivamente.

CONCLUSIONES
Las teorías sobre el origen de las aguas subterráneas no son muy complejas, están
relacionadas directamente con el ciclo hidrológico ya que la circulación continua del
agua en sus diferentes etapas genera una teoría.

BIBLIOGRAFIA

 Foro Peruano para el Agua—GWP Perú

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