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El Derecho del Trabajo no es muy antiguo, pero el trabajo existe desde que

el hombre ocupa el mundo e incluso se habla en la Biblia específicamente en el


libro del Génesis del trabajo pero como castigo, no era una norma jurídica si no
una manera de disciplinar a nuestros primeros padres por desobediencias a
Dios, eso hizo que naciera el trabajo como un castigo y en realidad no existía
legislación sobre la actividad laboral, no se sabía lo que significaba pacto entre
trabajador y empleador; en los primeros años no existía una sociedad de
consumo como la que conocemos hoy en día, el hombre se dedicaba a subsistir
y no se colocaba en relación a la subordinación respecto a alguien, sólo tomaba
lo que necesitaba de la naturaleza, pero como el hombre necesitaba agruparse
para su sobre vivencia, comenzó a organizar el trabajo de su producción el
excedente para intercambiarlo por otro (trueque), así se interrelacionaba con los
demás y a la vez satisfacía sus otras necesidades.

No existe un detalle en la historia que nos muestre cuál ha sido la evolución


del trabajo, lo único que tenemos son las instituciones que quedaron plasmadas
y que nosotros la interpretamos de determinadas formas, ejemplo el Código
Humarabi, donde encontramos algunas muestras basadas en hechos naturales
y religiosos que posteriormente pasaron a ser limitaciones del derecho del
trabajador.

En los tiempos antiguos predominaba la consideración del trabajo como pena,


como maldición odiosa, dejando a un lado el sistema de trabajo familiar de las
primeras agrupaciones humanas, puede decirse que en las grandes
civilizaciones antiguas, el trabajo forzoso constituía el régimen general de
trabajo. LA esclavitud, era casi el único medio para obligar a los hombres a
obedecer y a cooperar en el trabajo armónicamente.

En la Edad Media, el primer paso y más fundamental en la transformación


conceptual del trabajo lo había dado en la antigüedad el cristianismo, cuando le
atribuye un sentido redentor. El trabajo no será ya ocupación infamante, actividad
odiosa a la que ha de eludir quien tenga medios económicos o posición social
para lograrlo. Es un deber moral. Desaparecida la esclavitud, en el campo, el
régimen feudal agrupaba autoritariamente alrededor del señor a los vasallos,
quienes le rendían trabajo a cambio de su protección y gobierno.
En la ciudad, nació por el contrario un régimen artesanal controlado por la
corporación profesional o gremio. Si la servidumbre ofrece poco material al
estudio jurídico laboral, no ocurre así con el régimen profesional urbano de las
corporaciones, estas tenían fines, no sólo económicos, sino también educativos,
jurídicos, benéfico, asistenciales y finalmente, políticos. Dentro de ellas se llegó
a crear una estructura férrea que degeneró en oligarquía y fue aniquilada por la
Revolución en nombre de la Libertad.

Al igual que con el resto de los países del mundo, el derecho laboral en
Venezuela es de reciente data, conociéndose ciertos antecedentes históricos
relativos a las leyes regulatorias impuestas por los reyes de España,
relacionadas con el trato de los indios “Leyes de Indias”. La evidencia sobre la
evolución del Derecho del trabajo en Venezuela, se limita a dos circunstancias
trascendentales, o periodos como lo citan los autores, los cuales se detallan a
continuación:

1.830-1917; en este lapso de tiempo, las provincias, estados y


municipalidades de la Republica, aprobaron ordenanzas, leyes y códigos, en las
cuales insertaban lo que fueron las primeras reglas de aplicación regional,
vinculadas al trabajo de sirvientes, artesanos y jornaleros. Estas “reglas”, no
disponían de un carácter formal, en cuanto al derecho laboral se refiere, las
mismas, eran estrictamente “policiales”, destinadas más al resguardo del orden
público que a la protección del trabajador. Las mismas, se aplicaban
paralelamente al contenido de los códigos civiles, los cuales hasta el año 1942,
incluían la figura del contrato de arrendamiento de personas, que comprometían
su trabajo al servicio de otra (códigos civiles de 1896, 1916 y 1904). Para 1820
y años subsecuentes, estos códigos y ordenanzas policiales, contenían ciertas
normas en cuanto a la figura del “preaviso”. Así mismo, los Códigos Civiles de
1896, 1904 y 1922, establecían la indemnización del trabajador por parte del
patrono, en aquellos casos donde se ocasionaba daños, por el retiro del
trabajador antes de la culminación o vencimiento del contrato laboral.

A partir de 1.917, se da inicio formal, al derecho laboral como tal, con la


aprobación de la Ley de Talleres y Establecimientos Públicos (26/06/1917),
precedida por las leyes de minas, muy especialmente la de 1.915, la cual
regulaba las relaciones entre patrono y trabajador, así como la indemnización o
reparación de accidentes de trabajo, antecedente de la Ley del Trabajo de 1.928.
Entre las características o adelantos que contenía la citada Ley de Talleres y
Establecimientos Públicos se mencionan los siguientes: Percepción clara de la
realidad del trabajador, aplicación general para todos los trabajadores, jornadas
diarias de ocho horas y media, fijación de días de descanso obligatorio,
condiciones de aseo y salubridad de los sitios de trabajo, en general, se
preocupó el legislador en garantizar cierta seguridad social del trabajador.

La Ley del Trabajo del 23/07 de 1.928, deroga a la anterior (1.917), pero al no
disponer el estado de personal capacitado, ni de los órganos jurisdiccionales
para impartir justicia, sencillamente no era acatada. En cuanto a sus aportes,
contenía la obligación del patrono de indemnización en los casos de accidentes
y enfermedades labores, posiblemente, el antecedente para la aprobación del
instrumento legal que hoy se llama LOPCYMAT (Ley Orgánica de Protección y
Medio Ambiente de Trabajo).

La Ley del Trabajo de 1.936, acogió los diferentes convenios impulsados por
la OIT, e inspirada en la Ley Federal de la Republica de México, reconoce por
vez primera el Derecho de Asociación, de Huelga y Contratación Colectiva,
puntos ignorados por completo en anteriores legislaciones. Sufrió sucesivas
reformas en 1.945, 1.947, 1.966, 1.974, 1.975 y 1.983, logrando mantenerse en
vigencia hasta 1.991. La Ley del Trabajo de 1.990, sustituye a la de 1.936, la
cual se mantuvo en vigencia durante 55 años.

Se caracteriza fundamentalmente, ya que se constituye en un cumulo o


agregado de disposiciones de contenido constitucional. Sustituye la figura de
Contrato Colectivo por el de Convención Colectiva, autoriza a los sindicatos a su
accionar en todo el territorio nacional, aumentando considerablemente la
participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas, así como la
inclusión de trabajos especiales como los motorizados, discapacitados,
transporte aéreo, fluvial, marítimo y lacustre, así como los trabajos de la mujer y
la familia. Fue reformada en junio de 1.997. Dispone de un Reglamento aprobado
en el año 1.999, el cual sustituyó parcialmente al de 1.973.
En la antigüedad, a diferencia de nuestros tiempos, el trabajo era visto como
condena, sanción, era impuesto, forzoso. La única vía existente para que los
seres humanos asumieran el concepto de trabajo como tal, era la esclavitud. En
la biblia, específicamente en el libro del Génesis, se considera el trabajo como
un castigo, una forma de disciplinar. No fue sino a través del cristianismo, cuando
en la edad media, el trabajo comenzó a ser visto como un deber, moralmente
aceptado y necesario para la supervivencia. Posteriormente, y abolida la
esclavitud, el feudalismo se impone como régimen, dando origen a la figura del
vasallo, quienes a cambio de protección, pagaban con trabajo. Paralelamente,
en las grandes ciudades se instauraba el sistema artesanal, controlado por
sociedades profesionales vale decir: asistenciales, políticas, económicas y
educativas.

El capitalismo, viene a romper con los regímenes anteriores, dando origen a


sistemas de trabajo diferentes. Con la desaparición de la esclavitud, surge la
figura del salario, para determinar la disposición de mano de obra trabajadora
para la producción común; para ese entonces el salario se generalizaba a través
de la afluencia del oro. Este sistema se nutre potencialmente, de la mano de obra
campesina, la cual se muda a las ciudades en búsqueda de oportunidades,
mujeres y niños eran insertos en este mercado laboral, por salarios inferiores a
lo de los hombres, a pesar de hacer un trabajo igual. Para formalizar esta
actividad, se da uso del contrato de trabajo, en el cual quedaba asentado por
escrito el compromiso del trabajador a realizar alguna actividad a cambio de un
costo, basándose el referido contrato, en los arrendamientos de servicios,
establecidos en el derecho romano.

En los comienzos de la edad moderna surge el régimen capitalista y aparece


un sistema de trabajo distinto de los habidos hasta entonces. El descubrimiento
de América, el desarrollo de la gran industria, hacían imposible la aplicación del
régimen artesanal; la desaparición de la esclavitud, hacía del salario el único
factor determinante de la concurrencia de obreros para la producción común, la
influencia de oro al Viejo Continente prestaba gran facilidad para la
generalización del salario.
Los campesinos acudieron a la ciudad, donde se les ofrecía la oportunidad
de trabajar en las máquinas, sin necesidad de aprendizaje previo. Las mujeres y
los niños participaron en el mercado de trabajo, preferidos en razón del menor
salario que se les pagaba por un trabajo igual al de los hombres. El contrato de
trabajo en el cual el trabajador comprometía su actividad mediante un precio
convenido, se convirtió en figura común de ejercicio del trabajo en el campo de
la vida económica. Se aplicaron normas romanas referidas al arrendamiento de
servicios operarios libres.

Quien pagaba el salario imponía crecientes onerosas. La concentración de la


población industrial en los suburbios trajo la formación de un proletariado urbano
que tenía que ganar el salario para poder vivir, y por ganarlo aceptaba cuanto le
fuera impuesto. El proletariado urbano no tenía el recurso del campesino, a quien
la tierra le ponía a cubierto del hambre. La condición del trabajador frente al
industrial, vino a determinar un estado de cosas bochornosas. Se olvidó la
condición humana de los trabajadores. En el campo jurídico, la simulación del
trabajo a una mercancía lo dejaba enteramente sujeto a la Ley de la oferta y la
demanda y apartaba toda consideración sobre la persona humana de quien lo
prestaba.

Así fue como un cúmulo de circunstancias geográficas, económicas, técnicas


y políticas, acompañadas de una crisis de ideas morales, produjeron en una
evolución de tres siglos un terrible estado de cosas, que hizo menester la
aparición de las primeras leyes del nuevo Derecho del Trabajo, a mediados del
siglo XIX. Nace éste en forma de leyes de emergencia, irregularidades en su
alcance y modo de aplicación, fragmentarias aunque innovadoras. Elaboradas,
frecuentemente ante la presión de las fuerzas obreras organizadas. El punto de
partida del movimiento legislativo en los países industriales podría fijarse en la
ley inglesa de 1802 sumamente imperfecta, pero que al menos admitió la
regulación de las condiciones de trabajo y la protección de los niños. Parecidas
alternativas hubo en Francia, donde se impulsó una legislación intervencionista,
en la revolución de 1848. En Alemania, se legisló sobre condiciones de trabajo y
Seguro Social. En Italia, se legisló sobre el trabajo de menores, en España, con
la creación del Instituto de Reformas Sociales en 1903. En Estados Unidos, se
crearon oficinas de Estadísticas del Trabajo. En Iberoamérica, la legislación
laboral comienza a principios del siglo XX, aunque en Brasil, se dictaron
disposiciones protectoras de la infancia en 1890. Libertad de Trabajo

Al igual que con el resto de los países del mundo, el derecho laboral en
Venezuela es de reciente data, conociéndose ciertos antecedentes históricos
relativos a las leyes regulatorias impuestas por los reyes de España,
relacionadas con el trato de los indios “Leyes de Indias”. La evidencia sobre la
evolución del Derecho del trabajo en Venezuela, se limita a dos circunstancias
trascendentales, o periodos como lo citan los autores, los cuales se detallan a
continuación:

1.830-1917; en este lapso de tiempo, las provincias, estados y


municipalidades de la Republica, aprobaron ordenanzas, leyes y códigos, en las
cuales insertaban lo que fueron las primeras reglas de aplicación regional,
vinculadas al trabajo de sirvientes, artesanos y jornaleros. Estas “reglas”, no
disponían de un carácter formal, en cuanto al derecho laboral se refiere, las
mismas, eran estrictamente “policiales”, destinadas más al resguardo del orden
público que a la protección del trabajador. Las mismas, se aplicaban
paralelamente al contenido de los códigos civiles, los cuales hasta el año 1942,
incluían la figura del contrato de arrendamiento de personas, que comprometían
su trabajo al servicio de otra (códigos civiles de 1896, 1916 y 1904). Para 1820
y años subsecuentes, estos códigos y ordenanzas policiales, contenían ciertas
normas en cuanto a la figura del “preaviso”. Así mismo, los Códigos Civiles de
1896, 1904 y 1922, establecían la indemnización del trabajador por parte del
patrono, en aquellos casos donde se ocasionaba daños, por el retiro del
trabajador antes de la culminación o vencimiento del contrato laboral.

A partir de 1.917, se da inicio formal, al derecho laboral como tal, con la


aprobación de la Ley de Talleres y Establecimientos Públicos (26/06/1917),
precedida por las leyes de minas, muy especialmente la de 1.915, la cual
regulaba las relaciones entre patrono y trabajador, así como la indemnización o
reparación de accidentes de trabajo, antecedente de la Ley del Trabajo de 1.928.
Entre las características o adelantos que contenía la citada Ley de Talleres y
Establecimientos Públicos se mencionan los siguientes: Percepción clara de la
realidad del trabajador, aplicación general para todos los trabajadores, jornadas
diarias de ocho horas y media, fijación de días de descanso obligatorio,
condiciones de aseo y salubridad de los sitios de trabajo, en general, se
preocupó el legislador en garantizar cierta seguridad social del trabajador.

La Ley del Trabajo del 23/07 de 1.928, deroga a la anterior (1.917), pero al no
disponer el estado de personal capacitado, ni de los órganos jurisdiccionales
para impartir justicia, sencillamente no era acatada. En cuanto a sus aportes,
contenía la obligación del patrono de indemnización en los casos de accidentes
y enfermedades labores, posiblemente, el antecedente para la aprobación del
instrumento legal que hoy se llama LOPCYMAT (Ley Orgánica de Protección y
Medio Ambiente de Trabajo).

La Ley del Trabajo de 1.936, acogió los diferentes convenios impulsados por
la OIT, e inspirada en la Ley Federal de la Republica de México, reconoce por
vez primera el Derecho de Asociación, de Huelga y Contratación Colectiva,
puntos ignorados por completo en anteriores legislaciones. Sufrió sucesivas
reformas en 1.945, 1.947, 1.966, 1.974, 1.975 y 1.983, logrando mantenerse en
vigencia hasta 1.991. La Ley del Trabajo de 1.990, sustituye a la de 1.936, la
cual se mantuvo en vigencia durante 55 años.

Se caracteriza fundamentalmente, ya que se constituye en un cumulo o


agregado de disposiciones de contenido constitucional. Sustituye la figura de
Contrato Colectivo por el de Convención Colectiva, autoriza a los sindicatos a su
accionar en todo el territorio nacional, aumentando considerablemente la
participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas, así como la
inclusión de trabajos especiales como los motorizados, discapacitados,
transporte aéreo, fluvial, marítimo y lacustre, así como los trabajos de la mujer y
la familia. Fue reformada en junio de 1.997. Dispone de un Reglamento aprobado
en el año 1.999, el cual sustituyó parcialmente al de 1.973.
En la historia se encuentran normas relativas al trabajo desde los dias de la
colonia. No se puede hablar propiamente de un Derecho Laboral Antiguo, no
existían orígenes. En sus antecedentes las leyes de india se denominaban así la
recopilación de cedulas, cartas, provisiones y leyes ordenadas por Carlos II con
el propósito de unificar y divulgar las disposiciones. Entre este conjunto de reglas
que integran la recopilación referente a los indígenas destaca su reducción y
libertad por constituir un monumento jurídico de equidad y justicia. El título XII
dispone libertas del indio, su jornada de trabajo su remuneración, etc. los indios
eran eximidos de responsabilidad en casos de negligencias o descuido.

En los tiempos antiguos predominaba la consideración del trabajo como pena,


como maldición odiosa, dejando a un lado el sistema de trabajo familiar de las
primeras agrupaciones humanas, puede decirse que en las grandes
civilizaciones antiguas, el trabajo forzoso constituía el régimen general de
trabajo. La esclavitud, era casi el único medio para obligar a los hombres a
obedecer y a cooperar en el trabajo armónicamente.

En los comienzos de la edad moderna surge el régimen capitalista y aparece


un sistema de trabajo distinto de los habidos hasta entonces. la desaparición de
la esclavitud, hacía del salario el único factor determinante de la concurrencia de
obreros para la producción común, la influencia de oro al Viejo Continente
prestaba gran facilidad para la generalización del salario. Los campesinos
acudían a la ciudad, donde se les ofrecía la oportunidad de trabajar en las
máquinas, sin necesidad de aprendizaje previo. Las mujeres y los niños
participaron por un salario que se les pagaba por un trabajo igual al de los
hombres. La Libertad de Trabajo tiene dos sentidos: Sentido positivo: es la
facultad de la persona en el al ejercicio de cualquier actividad licita,.. Sentido
negativo: se refiere a que a nadie se le podrá obligar a trabajar en contra de su
voluntad.

Esta relación laboral, trajo como consecuencia la emigración en masa del


campesino hacia las ciudades, originando la formación de la figura del
proletariado, los cuales se agrupaban en grandes cantidades en los suburbios,
éstos, al no disponer de los recursos del campo, se tenían que conformar con lo
que le ofrecieran. Esa lamentable situación, trajo consecuencias desastrosas
para los trabajadores, donde los patronos, obviaban la condición humana,
sometiéndolos a la constante explotación y humillación, limitando la figura del
trabajo, a un simple juego o ley de oferta y demanda, sin importar consideración
alguna sobre la persona que lo prestaba.

Pero es la llamada Revolución Industrial, la cual se inició en Europa,


específicamente en Inglaterra a finales del siglo XVIII, donde el poder de los
empresarios contra los trabajadores, provocó los más grandes abusos,
sometiéndolos a las más duras y aberrantes condiciones de vida, con jornadas
laborales superiores a las quince horas, insalubridad en las fábricas y mano de
obra trabajadora a partir de los seis años de edad.

La evolución ha sido muy lenta, debieron pasar siglos, crisis, abusos,


humillaciones, entre otras formas bochornosas de explotación del hombre, para
que a mediados del siglo XIX, se le dieran forma a las primeras leyes o normas
regulatorias de lo que hoy llamamos Derecho del Trabajo.

La Ley Inglesa de 1.802, puede considerarse el primer intento legislativo de


fijar una norma laboral, la cual, aunque contenía muchas deficiencias y errores,
establecía la protección infantil y la regulación de ciertas condiciones de trabajo.
Paralelamente en Países como Alemania, se legislaba sobre las condiciones de
trabajo y seguridad social; Italia, sobre la protección de menores; España, creaba
un Instituto sobre reformas sociales; ya en nuestro continente, se creaban las
oficinas Estadísticas del trabajo en los Estados Unidos; y es en Brasil, se
instauran normas regulatorias para la protección infantil a mediados de 1.890.

Al igual que con el resto de los países del mundo, el derecho laboral en
Venezuela es de reciente data, conociéndose ciertos antecedentes históricos
relativos a las leyes regulatorias impuestas por los reyes de España,
relacionadas con el trato de los indios “Leyes de Indias”. La evidencia sobre la
evolución del Derecho del trabajo en Venezuela, se limita a dos circunstancias
trascendentales, o periodos como lo citan los autores, los cuales se detallan a
continuación:

1.830-1917; en este lapso de tiempo, las provincias, estados y


municipalidades de la Republica, aprobaron ordenanzas, leyes y códigos, en las
cuales insertaban lo que fueron las primeras reglas de aplicación regional,
vinculadas al trabajo de sirvientes, artesanos y jornaleros. Estas “reglas”, no
disponían de un carácter formal, en cuanto al derecho laboral se refiere, las
mismas, eran estrictamente “policiales”, destinadas más al resguardo del orden
público que a la protección del trabajador. Las mismas, se aplicaban
paralelamente al contenido de los códigos civiles, los cuales hasta el año 1942,
incluían la figura del contrato de arrendamiento de personas, que comprometían
su trabajo al servicio de otra (códigos civiles de 1896, 1916 y 1904). Para 1820
y años subsecuentes, estos códigos y ordenanzas policiales, contenían ciertas
normas en cuanto a la figura del “preaviso”. Así mismo, los Códigos Civiles de
1896, 1904 y 1922, establecían la indemnización del trabajador por parte del
patrono, en aquellos casos donde se ocasionaba daños, por el retiro del
trabajador antes de la culminación o vencimiento del contrato laboral.

A partir de 1.917, se da inicio formal, al derecho laboral como tal, con la


aprobación de la Ley de Talleres y Establecimientos Públicos (26/06/1917),
precedida por las leyes de minas, muy especialmente la de 1.915, la cual
regulaba las relaciones entre patrono y trabajador, así como la indemnización o
reparación de accidentes de trabajo, antecedente de la Ley del Trabajo de 1.928.
Entre las características o adelantos que contenía la citada Ley de Talleres y
Establecimientos Públicos se mencionan los siguientes: Percepción clara de la
realidad del trabajador, aplicación general para todos los trabajadores, jornadas
diarias de ocho horas y media, fijación de días de descanso obligatorio,
condiciones de aseo y salubridad de los sitios de trabajo, en general, se
preocupó el legislador en garantizar cierta seguridad social del trabajador.

La Ley del Trabajo del 23/07 de 1.928, deroga a la anterior (1.917), pero al no
disponer el estado de personal capacitado, ni de los órganos jurisdiccionales
para impartir justicia, sencillamente no era acatada. En cuanto a sus aportes,
contenía la obligación del patrono de indemnización en los casos de accidentes
y enfermedades labores, posiblemente, el antecedente para la aprobación del
instrumento legal que hoy se llama LOPCYMAT (Ley Orgánica de Protección y
Medio Ambiente de Trabajo).

La Ley del Trabajo de 1.936, acogió los diferentes convenios impulsados por
la OIT, e inspirada en la Ley Federal de la Republica de México, reconoce por
vez primera el Derecho de Asociación, de Huelga y Contratación Colectiva,
puntos ignorados por completo en anteriores legislaciones. Sufrió sucesivas
reformas en 1.945, 1.947, 1.966, 1.974, 1.975 y 1.983, logrando mantenerse en
vigencia hasta 1.991. La Ley del Trabajo de 1.990, sustituye a la de 1.936, la
cual se mantuvo en vigencia durante 55 años.

Se caracteriza fundamentalmente, ya que se constituye en un cumulo o


agregado de disposiciones de contenido constitucional. Sustituye la figura de
Contrato Colectivo por el de Convención Colectiva, autoriza a los sindicatos a su
accionar en todo el territorio nacional, aumentando considerablemente la
participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas, así como la
inclusión de trabajos especiales como los motorizados, discapacitados,
transporte aéreo, fluvial, marítimo y lacustre, así como los trabajos de la mujer y
la familia. Fue reformada en junio de 1.997. Dispone de un Reglamento aprobado
en el año 1.999, el cual sustituyó parcialmente al de 1.973.

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