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Apuntes completos Temas 1-5.pdf

Introducción a los Servicios Sociales (UNED)

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TEMA I: INTRODUCCION

1.- LA PROBREZA: UN FENOMENO AMBIVALENTE


Como dos caras de la misma moneda, en la historia de la humanidad la
pobreza siempre han coexistido con las medidas destinadas a hacer frente
de manera parcial o global a esa situación de pobreza y necesidad.
El individuo y los grupos nunca han sido indiferentes por completo ante quienes
viven muy por debajo de las condiciones en que se encuentra la mayoría de la
población. Ambas situaciones –la pobreza y la opulencia- generan siempre juicios de
valor, aspiraciones y frustraciones sociales y sobre todo creencias sobre las causas,
consecuencias, formas de atenuar sus efectos nocivos.
A lo largo de la historia, la pobreza ha suscitado reacciones
contradictorias. Incluso dentro de una misma época, diversos sectores sociales
pueden atribuirle juicios positivos y negativos.
La pobreza y la necesidad han suscitado siempre reacciones importantes.
Tanto sus causas como sus consecuencias, han sido vistas de esa forma
ambivalente, en ocasiones simultáneamente, pero por distintos sectores sociales.
En España la pobreza y la necesidad ha sido siempre un mal muy
extendido, casi siempre más numerosa que la existente en otros países europeos.
La presencia de esta situación e incluso su consideración como problema, ha sido
una constante permanente en nuestra historia. Incluso no ya como realidad sino la
propia ficción literaria ha alimentado en la conciencia colectiva la permanencia de
este problema.
La permanente presencia de la pobreza en la vida cotidiana de las sociedades, ha
sido además alimentada por las creencias religiosas y políticas, leyes y costumbres
sociales. Existe una larga tradición jurídica regulando los derechos, actividades y
sanciones de los necesitados.
Desde el punto de vista político, la carencia de bienes o recursos fue durante
casi todo el siglo XIX un factor excluyente del derecho al voto. La pobreza
era entonces condición excluyente de la actividad política.
La legislación ha prestado atención casi continuada a las situaciones de
pobreza y necesidad, tanto para regular las actividades de beneficencia o ayuda,
como para imponer la represión y sanciones por las manifestaciones externas de
esa pobreza (la mendicidad).
La existencia de normativa jurídica, con denominaciones tan singulares como
pobres de solemnidad o pobres vergonzantes, denota la compleja variedad, causas
y consecuencias de la situación de pobreza en España.

2.- LA DIVERSIDAD TERMINOLÓGICA


La base de la noción de pobre es la idea de carencia, pero esta carencia no
implica necesariamente una visión negativa del individuo.
La primera modalidad de pobreza puede ser sobrevenida por cualquier
circunstancia: enfermedad, viudedad, orfandad…; la otra, la ilegítima era objeto de
reproches y se asociaba a la vagancia.
El término mendigo tiene en común con el de pobre la idea de carencia, pero se
diferencia del anterior porque connota una dimensión dinámica de la
actividad: el pobre es la cara pasiva y el mendigo la cara activa.
Pero la mendicidad constituye de por sí una divisoria social; no es la pobreza sino
el pedir limosna lo que conlleva la deshonra.
El término vagabundo, por el contrario, lleve adscrito connotaciones
negativas; no se define tanto por sus carencias como por su marginalidad

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respecto la sociedad establecida. El vagabundo es contemplado como un


perturbador mientras que el pobre, en numerosas ocasiones es contemplado con
una óptica positiva.

3.-CRISTIANISMO Y POBREZA
Las interpretaciones positivas de la pobreza no provienen únicamente del
conocimiento, y la reacción emotiva, de algunas causas concretas que la
originan. Existen también otros fundamentos mas firmes, más de base, que se
encuentran en el influjo religioso. La religión, y en particular el cristianismo,
han moldeado las mentalidades ante el fenómeno de la pobreza,
condicionando los juicios sobre ella durante siglos. A menudo privilegiando la
pobreza voluntaria respecto a las situaciones de bienestar e incluso elaborando una
dura critica de la riqueza.
El cristianismo, cómo otras religiones, ha construido un mensaje a favor
de la pobreza. La idea de la hermandad entre los seres humanos, es uno de los
fundamentos de la consideración positiva de la pobreza y su obligatoriedad.
La riqueza además, no solo se presenta con rasgos negativos, sino que asumir la
pobreza voluntaria es uno de los encomiables comportamientos cristianos.
El abandono voluntario de la riqueza y la limosna constituyen
manifestaciones obligadas de la fraternidad cristianas, hasta el punto que
las señas de identidad en el juicio final vienen dadas, precisamente por la limosna.
El cristianismo ha difundido un mensaje destacando esa actitud ante la pobreza y la
Iglesia fue, en sus primeros tiempos muy precavida ante cualquier manifestación de
riqueza de sus miembros o de la propia institución.
El énfasis de la Iglesia ante la pobreza ha originado importantes dinámicas. A
partir de finales del siglo XII, con la fundación de ordenes mendicantes
(Dominicos Y Franciscanos), se recupera la espiritualidad de la pobreza evangélica.
También a finales del siglo XII, se difunden ideas y movimientos religiosos contrarios
a la riqueza eclesiástica y reivindicando la vuelta a la austeridad de los orígenes.
Esta reivindicación de la pobreza y la austeridad se ha producido tanto
desde la heterodoxia como desde la ortodoxia. La fundación de centros
monásticos y ordenes religiosas basadas en la pobreza e imponiendo como regla el
vivir exclusivamente de la limosna, son muestra de esa atención a la pobreza. En
realidad, toda la espiritualidad de la Edad Media se encuentra influenciada
por la reflexión sobre la pobreza. No se trata de alterar el orden establecido
sino sublimarlo y atenuar sus aspectos más duros mediante la obligación de la
limosna.
La sensibilidad religiosa ante la pobreza se acrecienta durante la Edad Media, tal
vez como consecuencia de la aparición de movimientos heterodoxos.
Entre el siglo XV y XVI, surgen numerosos ordenes religiosas dedicadas a los pobres,
enfermos, fundaciones de caridad, hermandades religiosas etc.
Esta sensibilidad no fue exclusivamente religiosa; donativos a pobres en
testamentos, la caridad privada y la beneficencia impulsada por particulares tuvo
un importante papel aunque no puede descartarse el fuerte influjo que en ella tuvo
la motivación religiosa.
En la Edad Media la limosna desempeña un papel no sólo amortiguador de
necesidades, sino un elemento básico de la estructura jerárquica. La limosna se
convierte en instrumento de vinculación de los de abajo con los de arriba. Las
protestas contra la riqueza no son sin embargo generalizadas en esa época.
Precisamente, durante la Edad Media se están fraguando los debates que
constituyen el antecedente doctrinal de los servicios sociales: el debate
sobre la riqueza y sus límites, el pensamiento sobre la limosna, la aparición de
movimientos religiosos a favor de la pobreza y los pobres, etc. Todo ello dará lugar

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al importante debate sobre la pobreza que -con claros fundamentos religiosos- se


producirá durante el siglo XVI.

4.- LA GENESIS DE LA INTERVENCION ESTATAL


En la Edad Media se acentúa la preocupación por la pobreza y pierde fuerza la
concepción tradicional que la contemplaba como un instrumento para el ejercicio de
la resignación-caridad, sin pretender eliminarla.
En el siglo XVI la visión del problema es otra. Proliferan las revueltas sociales e,
incluso, más de una guerra del XV y del XVI pudieron ser movimientos de protesta.
Y es que está naciendo una nueva concepción de la pobreza y considerada
como un defecto de un sistema social que es obra humana.
La nueva actitud se orienta hacia considerar posible corregir las situaciones de
pobreza y comenzar a vislumbrar que, en ello, alguna responsabilidad en el
remedio corresponde a los poderes públicos.
Junto a los movimientos sociales surge una visión reformista y renovadora de la
sociedad.
El pobre es considerado imagen de Dios en la tierra, por lo que hay que cuidar los
comportamientos para con él. Los Reyes Católicos harán de la protección al
pobre materia administrativa.
Lo importante es que en esta época se sientan las bases de un desarrollo
histórico que llega hasta nuestros días, aunque se desconocía el concepto de
asistencia social y predominaba exclusivamente la beneficencia privada.
La evolución posterior a la Edad Media seguirá una doble dirección; por
una parte la progresiva decadencia de las actuaciones individuales y, por
otra, el progresivo protagonismo de la actuación estatal en detrimento de
la Iglesia, de hecho la historia de la asistencia social no puede escribirse sin
atender a lo realizado por el impulso de esta Institución.

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TEMA 2: EL HECHO SOCIAL DE LA POBREZA EN EL SIGLO XVI

1.- EL ESCENARIO DEL DEBATE


Situar los orígenes del intenso debate sobre la pobreza que se produce en
España desde el siglo XVI y el análisis de las aportaciones de sus protagonistas
muestra la importancia de los cambios que se producen en España en este siglo, que
incentivan la reflexión de destacados clérigos, médicos y reformadores, y producen
la acción legislativa y administrativa de la Monarquía.

1.1.- POBREZA Y PROSPERIDAD DE LA CASTILLA DEL SIGLO XVI


La preocupación por la asistencia a los necesitados y por la pobreza o
necesidad, responde a los cambios que en España se están produciendo. Y
es resultado del desarrollo económico y la prosperidad de los Reinos de Castilla. La
llegada de los metales preciosos de las Indias y el auge del comercio americano,
provocaron el florecimiento de la economía y va a generar también intensos
movimientos migratorios internos y externos.
La migración hacia América, el desplazamiento de la población del campo
hacia las grandes ciudades y la entrada de población extranjera, convierte
a España -simultáneamente a su esplendor- en núcleo de grandes
problemas sociales. Esa prosperidad fue además de duración breve -hasta 1550-
que es cuando se produce la ruina de los artesanos e industriales castellanos,
incapaces de resistir la competencia extranjera, afectados en menor medida por el
alza de precios.
Como consecuencia de la situación general en España aparecen reflexio-
nes sobre el alcance de las medidas respecto a la población extranjera, el debate
sobre los pobres fingidos, la conveniencia de la limosna, la vinculación de la asisten-
cia con la reforma de la situación económica y, en particular, con la necesidad de
mano de obra para la agricultura y la industria, etc.

1.2.- EL HUMANISMO RENACENTISTA Y LA SECULARIZACIÓN


Simultáneamente a los efectos de la evolución económica, se producen
otros cambios. Se trata de la erosión de la fundamentación religiosa de la
pobreza. El mundo medieval se encontraba organizado en función de Dios y de la
Iglesia. El mundo se consideraba un “valle de lágrimas”, la resignación una virtud,
la pobreza o la riqueza como situaciones queridas por Dios y la primera de ellas, a
menudo, atribuida a vicios personales. Ante ello, la caridad va a ser la fórmula
recomendada y legitimada por la Iglesia.
“En la Edad Media la atención al necesitado gira en torno al concepto de
caridad. La Iglesia ejerce gran influencia en la vida civil, la filosofía, la cultura, el
derecho y las instituciones. Al hombre se le concibe en función del Dios que le creó y
de la vida sobrenatural que le espera. Como lo trascendente predomina sobre lo
inmanente, la inflexión no se pone en el ideal de una vida presente de bienestar
social material; hasta se considera a la pobreza como virtud, y a los pobres
como medio de ejercitar la caridad y las buenas obras”.
El tratamiento de los pobres durante la Edad Media les convierte en
intercesores para la salvación de los pecadores. Fue una de las raíces
principales de la sublimación colectiva de los pobres y del status de la
pobreza en un popularismo latente, que en esa sociedad estamental promovió
cierto proceso de integración de los pobres en ella, curiosamente dentro de una
sociedad muy rígida, dividida en estamentos.
Cada individuo nace dentro de un estamento, al cual pertenece, y cuenta con
derechos y obligaciones particulares. En el contexto de esas rígidas divisiones
es cuando la sociedad medieval exaltaba la pobreza por motivos religiosos.

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No existía correspondencia entre la realidad vivida y las ideologías y el


proceso secularizador sí que va a fomentarla al atribuir la responsabilidad de la
asistencia desde la Iglesia y la caridad privada hacia las instituciones públicas. Aquí
radique al auténtico fondo del debate sobre la pobreza: el papel de los poderes
públicos en la corrección de las necesidades sociales.
La secularización va a suprimir la incongruencia entre la marginación real o
económica de la pobrezas y su exaltación ideológica, eliminando
paulatinamente la exaltación.
El humanismo del Renacimiento va a centrar su preocupación por el
hombre y su suerte en este mundo. Asistimos al progresivo abandono del
teocentrismo medieval por una concepción antropocéntrica del mundo.
Los poderes públicos comienzan a intervenir ante la suerte de los
necesitados a consecuencia tanto de la magnitud de las necesidades, como de
esa nueva concepción ideológica de la vida.

2.- POBREZA Y SOCIEDAD EN LOS PENSADORES ESPAÑOLES DEL


SIGLO XVI
El movimiento renacentista llego a España con retraso, incluso se convirtió
en paladín opositor de las nuevas ideas. Mientras en Europa -que recibe el
influjo del protestantismo- la protección social deja de fundamentarse en la
caridad privada y se camina progresivamente hacia una concepción pública de
la asistencia social, en España sigue presente en este periodo la
concepción de la caridad como fundamento de la protección social.
A pesar de ello, durante el siglo XVI surgen en España los primeros
escritores y obras en que se teoriza sobre la pobreza y la forma en como
la sociedad debe afrontar el problema.

2.1- JUAN LUÍS VIVES (1492-1540)


Valenciano, de padres judíos, polifacético, escribió más de 50 obras de materias
profanas y religiosas. Fue humanista, pedagogo, escritor y maestro.
Su obra Del Socorro de los Pobres de 1525, se la ha calificado como: “Un
texto de capital importancia en el nacimiento de la beneficencia moderna”.
De él arrancará un dilatado debate sobre la situación de la pobreza en la que autores
españoles tendrán un protagonismo destacado.
A) VIVES: UN HUMANISTA

Destacado humanista y profundamente cristiano en una época critica.


“Conoció y supo cuanto había que conocer y saber en el siglo XVI “(M. Pelayo). El
contenido de su obra ha de interpretarse como una muestra de la
desacralización de la pobreza que había comenzado a ser impulsada por
Erasmo, Tomás Moro y, sobre todo, por Lutero.
Fue Vives quien hizo la primera propuesta formal para que el cuidado de
los pobres dejara de ser un simple medio con el que ejercitar la caridad
cristiana, para pasar a convertirse en una verdadera función publica.
B) “DEL SOCORRO DE LOS POBRES” LIBRO PRIMERO: EL POBRE ALGO MÁS QUE UN
ELEGIDO DE DIOS

La obra de Vives se estructura en dos partes. La primera contiene la


“teología de la limosna individual” y no es posible relegarla ante la
importancia de la segunda. En ella parte de una concepción extraordinariamente
amplia de la pobreza y la limosna. Esta amplitud en la concepción hace que el
socorro involucre tanto aspectos materiales como espirituales.
Las apelaciones a la limosna se fundamentan en argumentos tanto
humanitarios como religiosos: Se trata desde luego de un mandato religioso
pero también por un criterio de solidaridad colectiva de raíz humanitarista.

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Su óptica se orienta al análisis de las perturbaciones colectivas que


originan la pobreza. Por ello, emplaza a la intervención de las autoridades
públicas para controlar esos efectos negativos para la colectividad.
Vives dedica los dos últimos capítulos de esta primera parte a justificar con textos del
Antiguo y el Nuevo Testamento la necesidad y la obligación de la limosna, pero ésta
tiene como objetivo atenuar la amenaza social de la pobreza.

C) DEL SOCORRO DE LOS POBRES” LIBRO SEGUNDO: EL FENÓMENO COLECTIVO DE LA


POBREZA COMO PROBLEMA SOCIAL

En la segunda parte plantea las soluciones prácticas al ideal de la caridad y


asistencia a los pobres -fue la que provocó profundas polémicas-.
 Comienza con una llamada de atención a los gobernantes sobre los ries-
gos colectivos de la pobreza, desde riesgos de contagio de enfermedades o
peligros de guerras civiles. Por ello les incita a una orientación preventiva.
 Hay que recurrir a remedios humanos, dada la poca eficacia de los religiosas. A
la autoridad pública le atribuye taxativamente la responsabilidad del
cuidado de los mendigos, los pobres que viven en hospitales –huérfanos,
locos, ciegos- y los pobres que viven en sus casas.
 Propugna la intervención de las autoridades para la averiguación de
los verdaderos pobres, comenzando por la elaboración de un censo
municipal de la pobreza.
 El remedio básico que propone para el socorro de los pobres es LA SUPRESIÓN
DE LA MENDICIDAD. De ahí que propugne la obligatoriedad y el derecho al
trabajo. Esta obligatoriedad muestra el alcance de la propuesta de Vives: no
trata de reglamentar la pobreza y la mendicidad, sino de suprimirla. Es
una esencial innovación en su obra.
 La obligatoriedad del trabajo implica extraer la suerte y situación del indivi-
duo en la sociedad, de la órbita de influencia de lo religioso y en su lugar son
los poderes públicos quienes cobran protagonismo. La obligación general
del trabajo será la que libere recursos suficientes para socorrer a los inválidos
verdaderamente necesitados.
 Los mendigos reciben distinto trato según sea su lugar de procedencia.
A los forasteros, propugna que se les expulse a sus lugares de origen,
con ayuda económica para el viaje. A los de la localidad, se les ha de dar
instrucción en el oficio para el que sintieran mayor propensión.
 El mandato del trabajo se establece mediante la asignación obligatoria
de obreros a talleres, incluyendo a personas con minusvalías. Si fuera
necesario, han de asignarse a la realización de obras públicas municipales y
quienes se encuentren temporalmente sin ser asignados a alguna actividad, de-
ben ser alimentados por la colectividad.
 También reflexionará sobre la situación de los enfermos mentales, pero
en unos términos humanitarios muy distantes de los crueles hábitos genera-
lizados hasta siglos muy posteriores.
 La intervención pública en la reglamentación de la pobrezas es tan decisiva que
Vives es partidario de que los funcionarios tengan capacidad incluso
para encarcelar y propugna que se implante una ley mediante la cual se san-
cione a quien interpusiere su influencia o autoridad para obtener dinero so pre-
texto de necesidad.
 En Vives se encuentra también una dimensión preventiva que afecta al cui-
dado de los niños privados de ambiente familiar y, en general, a la educación
de la infancia: Es partidario de la educación tanto de los niños como de
las niñas.
 El establecimiento de un sistema público de asistencia a los necesitados requie-
re abordar las fuentes financieras de las ayudas:

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- El primer elemento es la administración rigurosa de los bienes pú-


blicos. Sostiene la prioridad de los gastos de asistencia social, lo cual es un
rasgo muy moderno en una obra del XVI.
- Se establecerá la gestión conjunta de los hospitales que permitirá
trasvasar recursos de los hospitales ricos a los pobres aunque se en-
cuentren alejados, lo que supone una de las innovaciones más revolu-
cionarias de su obra y una de las causas de la polémica posterior por la
erosión del poder de los eclesiásticos
- Otras fuentes de ingresos deben proceder también de las rentas de los
obispos, abades, otras jerarquías religiosas, de la administración de
recursos de los establecimientos de caridad y de las donaciones de
los particulares. En último lugar Vives menciona la limosna, pero sólo si es-
tos recursos no son suficientes.
 Concluye su obra enumerando las ventajas que se consiguen de la prácti-
ca del socorro de los pobres que propugna. De las siete razones que expo-
ne – aumento del honor de la ciudad, reducción de robos y delitos, mejora de la
tranquilidad y seguridad ciudadana…- sólo la última alude al aspecto religioso.
El socorro a los pobres se revela, casi, como un mero instrumento en la
configuración de una nueva ciudad renacentista
D) LA TRASCENDENCIA DE LA OBRA Y PENSAMIENTO DE VIVES
No faltan argumentos que avalen la consideración elogiosa de la obra de
Vives:
 Es el autor esencial del que parte la reflexión sobre la mendicidad y la
pobreza, lo que iniciará un debate en el que muchos teóricos abordarán el pro-
blema de mendicidad de forma central.
 El éxito se manifiesta en que su proyecto es aceptado e impuesto por
edicto de 1526 en la ciudad de Brujas. La prohibición de abandono por parte
de los pobres de su localidad se reproducen en las Cortes españolas y las leyes
sobre mendicidad de Carlos I y de Felipe II tienen relación con las ideas de Vives.
Pero también se reproducen juicios críticos:
 Se ha restringido el alcance de sus innovaciones por considerar que
traduce preocupaciones y realizaciones previas de distintos gobiernos
locales de algunas ciudades belgas.
 Las ideas de Vives resultaban peligrosas para los intereses tradiciona-
les, en especial de los eclesiásticos ya que, como censura en su obra, éstos
obtenían provecho económico de su intervención en las donaciones y obras pías
Ha tenido una gran influencia en épocas muy posteriores, incluso entre los
ilustrados del XVIII. Se le caracterizaba como pre-socialista y nostálgico de un
comunismo primitivo. Pero como una muestra del interés permanente que suscita su
obra, también se le ha vinculado con el sistema de protección social del
estado del bienestar. Vives queda incorporado a una de las más acusadas
polémicas de nuestro tiempo sobre el intervencionismo y la privatización.

2.2.- DOMINGO DE SOTO (1494-1560)


Dominico, de Segovia, alumno y colaborador de Francisco de Vitoria y Catedrático
de Salamanca, asistió al Concilio de Trento como teólogo de Carlos V.
Su obra “Deliberación de la causa de los pobres” (1545) constituye una re-
plica completa a las ideas de Vives. La presenta de forma más enérgica, como
resultado de ser no un proyecto para el futuro, sino su réplica a una orientación
que está dando sus primeros frutos con disposiciones legales que comien-
zan a implantarse en España y que, tajantemente, rechaza Soto.

A) EL VERDADERO POBRE TIENE LIBERTAD DE PEDIR

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 Para Soto no son admisibles las medidas restrictivas de la mendicidad y


controladoras de la pobreza, que comienzan a adoptarse. La asistencia al
pobre no es una cuestión propia de la autoridad pública, sino una cuestión de
conciencia sometida al ámbito de lo religioso.
 Defiende la libertad del pobre para buscar socorro donde estime conveniente,
relegando a un papel accesorio a los poderes públicos. La intervención de la
autoridad pública he de restringirse a distinguir los pobres verdaderos
de los fingidos.
 Considera humillantes y discriminatorios los controles y supervisiones
publicas. No resulta admisible que se trate con mayor rigor a los menesterosos
que otros sectores de la sociedad.
 Pese a su notoria preocupación religiosa, Soto no restringe la limosna por esos
motivos. La limosna debe concederse en virtud de criterios materiales
de pobreza.
 Para él no debe restringirse el derecho a la mendicidad, ni aunque existan
riesgos de que se produzcan fraudes en la petición de limosnas.
 Aboga por la libertad de la mendicidad, rechazando la discriminación
entre naturales y forasteros. Ni el derecho natural ni el derecho de gentes, a
los que Soto apela, permite restringir la libertad de movimientos del que no
haga mal.

B) EL RECOGIMIENTO DE POBRES NO SOLUCIONA SUS PROBLEMAS

 Soto defiende la asistencia a mendicidad por la limosna y rechaza el en-


cierro o el acogimiento en instituciones de beneficencia de los pobres.
Entiende que la presencia cotidiana de las necesidades y la demanda de ayuda,
es lo que puede incentivar la práctica de esta virtud cristiana.
 Su argumentación a favor de las ayudas personalizadas la basa en razo-
nes religiosas. El pobre favorece la aparición de sentimientos caritativos, por lo
que quienes obstaculizan o prohíben la caridad pública, perjudican a la virtud de
la misericordia.

 Pero también defiende la caridad pública en base a argumentos más pragmáti-


cos: a causa de los limitados recursos disponibles, como son insuficientes,
debe permitirse la limosna:
1. No es posible que existan suficientes hospitales para acogida de todos
los necesitados.
2. Debido a la variedad de necesidades cubiertas por las limosnas, más
amplia que las ayudas institucionalizadas.
3. Por una razón de eficacia: Los propios pobres hacen frente mejor a sus ne-
cesidades y a la búsqueda de medios de subsistencia, que cuando se deja en
manos de terceras personas.
 Puntos principales de su doctrina:
1. Distingue, ya desde el comienzo, entre pobres legítimos e ilegítimos.
2. Defiende la idea y práctica del socorro de los pobres, frente a la de control.
3. Manifiesta cierta reticencia al intervencionismo publico en materia de organi-
zación y asistencia a los pobres.
4. Considera que el recogimiento de pobres no soluciona sus problemas.
C) UN PUNTO EN COMÚN CON VIVES
 El único punto en que se aproxima a las ideas de Vives y Soto radica en la
concepción de la riqueza y su distribución: También hay en Soto una
concepción comunitaria de los bienes.

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D) VIVES Y SOTO: DOS PRECEDENTES DE NUESTRO PRESENTE

 Con Domingo de Soto como defensor de la posición tradicional sobre la pobreza,


y las de Vives, quedan conformadas las dos tendencias básicas sobre la
mendicidad:
- En Vives se ha fundamentado la concepción de un estado paternalista
que culminaría en el siglo XX con el estado de bienestar.
- En Domingo de Soto y en sus escritos se han encontrado: “Las ideas
que están propiciando la revisión del Estado de bienestar”.

2.3.- FRAY JUAN DE ROBLES O JUAN MEDINA (1492-1572)


A) CONTINUIDAD EN LA POLÉMICA VIVES-SOTO
 La obra “De la orden que en algunos pueblos de España se ha puesto en
la limosna para remedio de los verdaderos pobres” es una réplica a la
obra de Soto y en ella se muestra partidario de las medidas legales que
comienzan a implantarse de control de la mendicidad. Aparecida en 1545,
su título ya muestra el ánimo de terciar en la polémica en curso.
B) ROBLES, PRECURSOR DEL ESTABLECIMIENTO DE UN SISTEMA ORGANIZATIVO PARA
REMEDIAR LA POBREZA

 Robles sale en defensa de las recientes disposiciones intervencionistas


sobre la pobreza, especialmente de las adoptadas den 1540 regulando su
control por el poder público. Entre otras prohibiciones, el Consejo Real
establecía:
- Que nadie pidiera sin ser examinado de pobre y provisto de cédula.
- Que nadie pidiera fuera de su localidad.
- Que los peregrinos a Santiago no se salieran para pedir a más de cuatro le-
guas del camino.
- Que los Corregidores se ocupasen de que los pobres fueran alimentados y cu-
rados en los Hospitales.
C) LA SEPARACIÓN ENTRE VIDA RELIGIOSA Y VIDA CIVIL

 Lo mas relevante de su obra es la separación entre la esfera de la vida


religiosa y de la vida civil, lo que implica una cierta secularización de los
fines de cada una. Esta separación viene acompaña por la ampliación de la
competencia estatal y una terrenalización de la vida social.
 Atribuye a las autoridades civiles el control de la mendicidad y la
administración de hospitales y del socorro de los pobres. Defiende el
protagonismo de los laicos en base a su mayor eficacia que los religiosos y ese
mismo principio le lleva a desvincular de criterios religiosos las ayudas a
los pobres. Sólo la necesidad obliga a la ayuda, y no la religiosidad de quienes la
reciben.
 En este último punto hay una coincidencia formal con Soto, pero lo que
en éste era amplitud de derecho a la mendicidad, en Robles se fundamente en
la separación de esferas de actuación de lo religioso y lo civil.
D) EL TRABAJO, UN INSTRUMENTO CONTRA LA POBREZA

 En Robles la cuestión de la pobreza se aborda a través de la obligación


del trabajo. La mendicidad no es una cuestión de caridad o problema
religioso, sino un problema económico y político.
 La obligación del trabajo es un bien para la colectividad, pero además
constituye un instrumento básico para la supresión de la mendicidad:
Quien trabaje ha de obtener lo necesario para mantenerse.

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 Los únicos pobres a los que hay obligación de auxiliar es a quienes no pueden
ganarlo por sus propios medios. A los pobres fingidos o vagos propugna dejarlos a
su suerte.
E) LA MODERNIDAD DE ROBLES: DE LA COERCIÓN A UN SISTEMA PÚBLICO DE AYUDAS

 Pretende suprimir la mendicidad pero no por métodos coercitivos, sino


por medios indirectos. Se trata de suprimirla mediante un eficaz sistema
público de ayudas. A quienes no pueden trabajar es a quien únicamente debe
proporcionarse ayuda. Su originalidad procede de centrarla en la ayuda
domiciliaria, que se proporcionará una vez a la semana.
 Los recursos se obtendrán por dos vías: Una forma pública, con los
donativos que cada uno quiera dar y otra privada, mediante los donativos que
se obtengan en las Iglesias. Las ayudas deben organizarse por las
autoridades civiles.
 Propugna restringir las ayudas aunque –discrepando de Vives- se
muestra partidario de extenderlas también a los necesitados forasteros.
Sostiene que deben ser los laicos quienes se ocupen de recaudar, controlar y
administrar las limosnas.
F) DE LA CARIDAD A LA JUSTICIA SOCIAL

 La obra de Robles se nos presenta como justificación del desplazamiento del


plano de una moral de la práctica de la caridad, al plano de una política
de la justicia social.
 Ha sido catalogado como un paso importante en la historia del pensamien-
to político y social de España (Maravall). Se revela como un pensador acep-
tando la incipiente cultura burguesa y las novedades de los tiempos, en la época
del Concilio de Trento.
 Es todo un indicio de un cierto sentido secularizador y de la preeminencia
otorgada al trabajo, que será el nuevo valor que nace.

2.4- MIGUEL DE GIGINTA (1534-1588)


 Canónigo nacido en Perpiñán, plasmó sus ideas en numerosas obras: Remedio
de Pobres, Exhortación a la compasión, Cadena de Oro y de carácter
autobiográfico, Atalaya de Caridad, con el diseño incluso arquitectónico, impulso
y gestión de su innovación básica para la solución de la mendicidad: las Casas
de Misericordia.
 Su obra se sitúa en gran parte mediatizada por tres elementos que
deben señalarse para la debida comprensión de sus ideas:
A) LA CRISIS ECONÓMICA DE LOS REINOS DE CASTILLA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO
XVI
 Un primer elemento para comprender y ubicar la obra de Giginta es una grave
situación de la economía española: Cosechas deficitarias, carestía de precios,
inflación galopante, paro obrero y hasta la suspensión de pagos declarada por Fe-
lipe II en 1575, provocaron las graves dificultades sociales existentes en la socie-
dad española.
B) LA PÉSIMA GESTIÓN DE LAS INSTITUCIONES ASISTENCIALES

 Los efectos de la situación económica se vieron agravados por un segundo factor:


la ausencia de organización y deficiente gestión de las instituciones de
asistencia destinadas a la beneficencia y a la pobreza. Proliferaban institu-
ciones protectoras de los necesitados, pero en su mayoría sin recursos ni medios
imprescindibles para prestar una ayuda eficaz.
 Se abrían centros indiscriminadamente sin responder a una organización, ni con-
tar con medios que garanticen la prestación de unos servicios de calidad, ni la
continuidad del centro quedaba asegurada y los intentos del poder público

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por controlar la apertura y restringir el número de centros, nunca tuvie-


ron efectos prácticos.
 Por otra parte, la gestión de las instituciones benéficas se efectuaba -en numero-
sas ocasiones- en provecho no de los pobres sino de los administradores. Existen
innumerables testimonios de la utilización en beneficio propio de los re-
cursos asistenciales. El propio Concilio de Trento condenó estos abusos ecle-
siásticos.
C) EL PENSAMIENTO Y LA OBRA DE GIGINTA EN EL ESCENARIO DE LA REFORMA Y LA
CONTRARREFORMA
 La obra de Giginta debe analizarse en el contexto del debate suscitado por la
reforma protestante. El luteranismo y -en menor medida- el calvinismo iban
a influenciar en el cambio del sistema asistencial imperante también en países
católicos. Y ello porque la reforma protestante traspasa la gestión de la be-
neficencia a los poderes públicos.
 En estos países, la asistencia era una función de los municipios , la cari-
dad se había convertido en un impuesto a la población y se había trans-
ferido a las autoridades el control del dinero destinado a las ayudas, su-
primiendo con ello las frecuentes corruptelas eclesiásticas.
 El Concilio de Trento va a responder al reto del protestantismo en la
cuestión de la asistencia y beneficencia a los menesterosos, con cautelas.
- En un principio, reafirma la doctrina tradicional: encarga a los eclesiás-
ticos la organización de los socorros a los pobres, ignorando las pretensiones
laicas.
- A la conclusión del Concilio su posición es más matizada y más próxi-
ma a las iniciativas adoptadas en países protestantes: Se impone un
rígido control de los fondos económicos destinados a la beneficencia
y se renuncia al monopolio del gobierno eclesiástico de los Hospita-
les de beneficencia y su administración puede ejercerse un máximo de tres
años.
- Los cambios en los criterios de la Iglesia impulsaron nuevas medidas
legales y nuevas innovaciones en la resolución del problema de la pobreza.
Giginta será uno de los que ponga como ejemplo en su obra a los
gobiernos no católicos en múltiples ocasiones.
D) GIGINTA Y EL CONTROL DE LA MENDICIDAD: LAS CASAS DE MISERICORDIA
 Su original propuesta pretende compaginar a atención de los poderes pú-
blicos a los pobres sin impedir la mendicidad libre.
 Propone controlar la mendicidad pero no por procedimientos coactivos u obli-
gatorios -que se estimaban propios de países protestantes-, sino por presiones
indirectas. Las Casas de Misericordia son los instrumentos decisivos que
diseña para la política de la mendicidad.
 Defiende la fusión de establecimientos asistenciales en dos únicos por
localidad: uno destinado a enfermos y otro para mendigos. Pero no se
trata de un centro de encierro de pobres pues hay libertad y para abando-
narlo, en lo que coincide con Soto.
 En las Casas de Misericordia los acogidos recibirán lo que precisen para
su mantenimiento. Con la recomendación a la población de que no dieran li-
mosna a los mendigos, el propósito básico de la reforma se consigue: quienes
continúen pidiendo son pobres fingidos que al no recibir ayuda deberían acogerse
en las Casas de Misericordia.
E) LA FINANCIACIÓN DE LAS CASAS DE MISERICORDIA: UNA PROPUESTA SINGULAR

El mantenimiento de estos centros procede de diversas fuentes de financia-


ción:

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 La reducción de hospitales y sus consiguientes economías, acompañadas de


una administración más rigurosa.
 Los ingresos habituales de las fundaciones benéficas, incluyendo limosnas
recogidas por los ingresados para las Casas.
 El trabajo de los propios acogidos en los establecimientos.
 De ingresos procedentes de pintorescas fuentes: porcentaje de las entradas
a las comedias, entradas a museos, a parques zoológicos.
Pero junto a estos ingresos Giginta mantiene que son los prelados,
gobernantes y ricos quienes han de emplear sus bienes en aliviar el
desamparo de los pobres.
F) LAS CASAS DE MISERICORDIA, UN INSTRUMENTO DE REFORMA

 Los propósitos de Giginta no se limitaban a cuidar de la subsistencia de los men-


digos. En su obra ya hay una nueva concepción de la pobreza. Critica la ociosi-
dad, manifestada tanto en la mendicidad como en la riqueza suntuaria y por ello
pretende emplear las Casas como instrumento de reforma de los po-
bres:
- Reforma moral, estableciendo obligaciones religiosas diarias a los
acogidos y educativa, proporcionando el aprendizaje de un oficio y
una instrucción básica.
 Además, las Casas cuentan además con una importante actividad laboral.
La regeneración de los pobres se basaba en el abandono de la ociosidad
mediante el trabajo. Los centros eran talleres dedicados a la industria
textil y los acogidos recibían un salario por su actividad. El trabajo es con-
templado no como un medio para evitar la mendicidad sino como una necesidad
para el bien de la comunidad. El valor del trabajo y la actividad comienzan a
consolidarse, en la línea de la propuesta de la reforma protestante.
 En su obra Remedio de Pobres enumera Giginta hasta cincuenta males que se
evitarán con las Casas de Misericordia. Pueden sintetizarse las consecuencias en
los siguientes extremos:
- Se logrará arrebatar el ocio a los pobres afligidos y se acabará con parte del
desorden social reinante.
- Se eliminará la exhibición pública de la enfermedad, falsa o verdadera, que-
dando recluida en el hospital.
- Se multiplicará la fuerza en el mercado de trabajo.
- Se tasarán y se regularán los salarios a la baja.
- Se fomentará, en virtud de la generalización del trabajo, el aumento de la ri-
queza particular y pública.
 Pero además Giginta supo percibir la aparición de un nuevo fenómeno vinculado
a la pobreza: el pobre excluido de la colectividad que -en el medio ur-
bano- se convierte en pícaro. Las Casas se alzan como centros preventivos de
ese comportamiento juvenil.
G) TRASCENDENCIA DEL PENSAMIENTO Y LA OBRA DE GIGINTA
 Mostró una decidida orientación hacia la intervención civil de la beneficen-
cia.
 Intervino en repetidas ocasiones ante las Cortes y dedicó su Remedio de
Pobres al presidente del Consejo Real de Castilla.
 Sus principales colaboradores fueron siempre seglares y la gestión de
las Casas eran atribuidas a los seglares.
 Para él, el agente básico del impulso de las reformas ha de ser el monar-
ca. Éste debe protagonizar la reforma económica, impulsando Montes de Pie-
dad en todos los municipios importantes.

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 Los proyectos de Giginta alcanzaron éxito inmediato, viéndose favorecidos


al difundirse sus obras por mandato real. Numerosas Casas de Misericordia
se abrieron en las décadas de 1570 y 1580.
 Su popularidad aumentaría dos siglos después, con el gobierno de Florida-
blanca, cuando los ilustrados recuperen muchas de sus ideas.
 El sistema que diseñó se adelantaba en más de un siglo a la legislación
europea en materia de reclusión.

2.5- PÉREZ DE HERRERA (1556-1620)


 Médico de galeras durante el reinado de Felipe III y seguidor de Giginta, político
y poeta, nacido en Salamanca. Aspiró a racionalizar la vida colectiva y por
eso fue un intelectual y hombre de acción.
 En 1598 aparece su obra Discursos del amparo de los legítimos pobres y reduc-
ción de los fingidos, conocida con el título más reducido de Amparo de Pobres.
A) PUNTO DE PARTIDA: LA DISTINCIÓN ENTRE VERDADEROS Y FALSOS POBRES

 Impulsó nuevas medidas de asistencia social, con matices respecto a ante-


riores propuestas.
 Parte de la distinción entre verdaderos y falsos mendigos, propugnando
que estos sean severamente castigados, y admite -al igual que hicieron
Soto o Robles- la mendicidad de extranjeros.
 Herrera percibe numerosos males e incluso riesgos con la mendicidad li-
bre. Los riesgos de la situación social de su tiempo alcanzan al problema de la
despoblación de España y, lo que es más grave, la superior natalidad de los men-
digos.
 Esta preocupación por los falsos mendigos se manifiesta con mayor vigor al tratar
de los huérfanos desamparados, a los cuales trata de recuperar para la
vida activa, incorporándolos al trabajo. Para seguir y cuidar a los niños propug-
na que cada Ayuntamiento designe un “Protector de los Huérfanos”
 La solución a estos males la percibe abordando una ordenación de la mendi-
cidad a través de dos vías simultáneas: los Albergues de Pobres y la regla-
mentación de la mendicidad callejera.
B) LOS ALBERGUES DE POBRES
 Son la propuesta más original de Herrera. Se trata de residencias-refugio
para pobres verdaderos, pero los concibe como centros abiertos y no ce-
rrados. Se trata con ello de evitar los inconvenientes del internamiento: conta-
gios de enfermedades; dificultades económicas para mantener y vestir a los aco-
gidos, etc.
 Los Albergues son alojamientos para los pobres donde únicamente
duermen, asisten a misa y cuentan con un lugar bajo llave para conser-
var la comida y pertenencias personales. El propio Herrera describe el dise-
ño, equipamiento y utensilios que deben disponer los centros. Diferencia la idea
del Albergue de la cárcel, pero no significa que no cuente con un explícito obje-
tivo de subordinación y de disciplina.
 El resto del día a los pobres inútiles se les proporciona licencia para pe-
dir limosnas. En los Albergues sólo trabajan quienes no pueden hacerlo fuera. Y
los pobres verdaderos pueden pedir limosna pública.
 Para el mantenimiento de los Albergues establece impuestos por repre-
sentaciones de comedias o por construcción de viviendas en la locali-
dad. La administración de los centros es conjunta, de laicos y eclesiásticos, pero
el control supremo corresponde a las autoridades civiles.

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 La idea de Pérez de Herrera era la construcción de una red general de


albergues en toda España, ya que para él la asistencia y control de la
pobreza no es sino un elemento de una política general de asistencia so-
cial, que debe promover el Estado.
C) LA RESTRICCIÓN Y EL CONTROL DE LA MENDICIDAD CALLEJERA

 Herrera, al igual que Giginta, no prohíbe la mendicidad de los asilados.


Al dar albergue a los verdaderos pobres, lo que hace es organizar su mendi-
cidad.
 Aspira al control y reglamentación de la mendicidad, aunque no organi-
za un sistema para la desaparición. Aspira a la mejora en las condiciones de
vida de los pobres verdaderos y a los fingidos se les forzaría a trabajar para ga-
narse la vida. A los que continuaran mendigando, Herrera era de la opinión de
aplicarles las leyes represivas castellanas de 1565.
D) TRASCENDENCIA DEL PENSAMIENTO Y OBRA DE PÉREZ DE HERRERA: EL GERMEN DE
UNA MENTALIDAD BURGUESA

 Su propuesta va más allá de los Albergues de pobres y la mera reglamentación


de la beneficencia. Herrera pretende abordar los males del país y no sólo la men-
dicidad. Su obra aspira a resolver la cuestión mediante el desarrollo de
las manufacturas, que proporcione una mejoría general de la situación
económica. La industria es la verdadera religión del estado, que posibilitaría es-
tabilizar una clase media y recuperar el retraso respecto a otros países.
 Lo que hay pues en su obra es una mentalidad burguesa que despunta,
un anhelo de insertar al país en la modernidad. Su ambición no es regla-
mentar la pobreza, sino recuperando fuerzas de trabajo hasta ahora ociosas,
reestructurar la vida económica. Se ocupa de la pobreza, pero no para tratar
de favorecerla compasivamente, sino para procurar: “racional, metódicamen-
te, eliminar la pobreza”
 Pese a la proximidad entre las ideas de Herrera y Giginta, el éxito no acompa-
ñó a la propuesta de Albergues de Pobres, siempre postergados en re-
lación a la implantación de Casas de Misericordia. Sin embargo sus ideas
serían recuperadas varias décadas más tarde, por los ilustrados. En particular,
Campomanes citaría ampliamente sus escritos.

3.- LA ACCIONES LEGISLATIVAS Y ADMINISTRATIVAS SOBRE LA PO-


BREZA EN LOS INICIOS DE LA EDAD MODERNA ESPAÑOLA.
En el siglo XVI español que conviene tener muy presentes:
 El fugaz desarrollo económico que convierte a España, simultáneamente
a su esplendor, en núcleo de grandes problemas sociales que serán
una constante a lo largo de varias centurias.
 El progresivo abandono del teocentrismo medieval por una concep-
ción antropocéntrica del mundo.
Ambos ejes son las bases de un proceso secularizador que, a lo largo de toda
la Edad Moderna, va a suponer el trasvase de la responsabilidad de la
asistencia desde la Iglesia y por la caridad privada, hacia las instituciones
públicas.
En este contexto se enmarcan las acciones legislativas y administrativas,
todavía muy unidas a la concepción caritativa que sobre el hecho social de la
pobreza activará la Monarquía española del siglo XVI. Unas acciones que guardan
un estrecho paralelismo con el sistema del “poor-law” de Inglaterra en
1598. Entre otras disposiciones, en el sistema isabelino del “poor-law” se recogía:
a) La obligación por parte de los poderes locales de clasificar a los pobres
distinguiendo entre verdaderos y falsos pobres.

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b) La introducción de trabajo obligatorio para todos aquellos mendi-


gos que fueran aptos.
c) La limitación de los socorros materiales a aquellas personas que verda-
deramente los necesitaran.
d) La creación de los inspectores de pobres, que guarda cierta similitud con
otras figuras creadas por la Monarquía de los Austrias, concretamente el Pa-
dre de Pobres.

3.1- ACCIONES LEGISLATIVAS.


El hecho social de la pobreza no paso inadvertido para la Monarquía española a
comienzos de la Edad Moderna. A lo largo de todo el siglo XVI nos vamos a
encontrar una serie de normas sobre pobres dictadas por los monarcas.

 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE VALLADOLID DE 1523


Primera disposición en la que se prohíbe la libre circulación de pobres por
el Reino de Castilla. Tan solo se permitirá la limosna en sus lugares de origen.
 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE TOLEDO DE 1525
a) Se solicita al rey la reducción de hospitales (uno por cada pueblo).
b) Primera petición encaminada a distinguir entre pobres verdaderos y
falsos.
c) La petición de limosna deberá ir acompañada de una licencia de la
autoridad municipal.
 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE MADRID DE 1528
Revela el incumplimientote la orden de las Cortes de Valladolid. Los pobres
piden fuera de sus lugares de origen y las autoridades no lo impiden. Para
afrontar este problema se exige el establecimiento de penas para ambos
(pobres y corregidores).
 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE SEGOVIA 1532
Se reitera la petición de reducción de hospitales, pero en adelante se
establecerán dos hospitales en cada localidad: uno para enfermos
contagiosos y otro para pobres.
 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE MADRID DE 1534
Se recoge una primera clasificación de la pobreza y, en función de ella, se
establecen tres tipos de medidas:
a) Punitivas para los vagabundos.
b) Restrictivas para los pobres peregrinos.
c) Protectoras para los pobres verdaderos.
 REAL CARTA Y REAL INSTRUCCIÓN DE CARLOS I DE 24 AGOSTO DE 1540 (***)
Nos encontramos ante la primera disposición que pretende afrontar y
regular de forma global el problema de la pobreza. Se transcriben
íntegramente las disposiciones anteriores, lo que revela la inobservancia de
las mismas. Se toman medidas concretas:
a) Examen del carácter verdadero y falso del pobre.
b) Exigencia de licencia para mendigar.
c) Prohibición de mendigar fuera del lugar de origen. Atención a los
pobres vergonzantes.
d) Encargo a las ciudades para que, mediante alguna ordenanza, sustituyan
la libre mendicidad callejera por el recogimiento de pobres en los
hospitales.

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e) Nombramiento por los concejos de personas que vigilen las medidas


hacia los pobres.
 ORDENAMIENTO DE LAS CORTES DE VALLADOLID DE 1548
Una vez más, se insta a reducir Hospitales
 ORDENAMIENTOS DE LAS CORTES DE VALLADOLID DE 1555
Se insta al Rey para que cumpla lo acordado sobre recogimiento de pobres:
- Mayor diligencia de las autoridades públicas.
- Nombramiento de un “padre de pobres” en los pueblos que les facilite un
oficio.
- Expulsar de la ciudad de los pobres que rechacen trabajar.
 REAL PRAGMÁTICA DE FELIPE II DE 7 DE AGOSTO DE 1565 (***)
Otra de las grandes disposiciones generales del siglo XVI sobre atención de
pobres. En ella se recorren los influjos doctrinales del Concilio de Trento y
buena parte de las aportaciones de Domingo de Soto:
a) Los pobres fingidos serán desterrados del Reino.
b) Se acepta la libre mendicidad en los verdaderos, pero con el requisito de
licencia.
c) Atención a los pobres vergonzantes.
d) Prohibición de la mendicidad infantil.
e) El recogimiento de los pobres se limitará a los que estén enfermos.
 ACUERDOS DE LAS CORTE DE MADRID DE 1576 Y DE 1592 A 1598
Se abordan en profundidad los proyectos y la obras de Miguel de Giginta y de
Cristóbal Pérez de Herrera.

3.2.- ACCIONES ADMINISTRATIVAS


Están íntimamente ligadas a las acciones de tipo legislativo. Entre las
principales habría que destacar:
 LAS CEDULAS DE PEDIR
Es un precedente de un eje básico de los actuales sistemas de protección social:
identificar debidamente a las personas que deben ser objeto de asis-
tencia.
- Se introducen para diferenciar a los verdaderos pobres de los falsos.
La diferenciación se hace mediante una serie de requisitos, de los que con-
viene destacar la incapacidad para trabajar.
- Quien posea dicha licencia sólo podrá pedir limosna en los lugares
donde son naturales o moradores.
 ESTABLECIMIENTO DE HOSPITALES, CASAS DE MISERICORDIA, ALBERGUES Y
HOSPICIOS
Carlos I y Felipe II ven la necesidad de dar asilo a los pobres en hospita-
les para evitar la petición de limosnas y ambos mandarán que se estudie
una ordenación del gasto de los hospitales y se les provea de lo necesario a tra -
vés de limosnas para contribuir a su subsistencia.
 AYUDA DOMICILIARÍA A LOS POBRES VERGONZANTES

Carlos I y Felipe II dictarán Disposiciones para que aquellas personas que


se encuentran en situación de necesidad y no se atreven a pedir, puedan
ser auxiliadas mediante cuestaciones públicas de la Iglesia.
 ACCIÓN SUPERVISORA DEL PODER PÚBLICO

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El cumplimiento de las normas anteriores apuntadas es encomendado a


Alcaldes, justicias, jueces y corregidores, lo que revela que el indigente era
un problema de orden público en la España del siglo XVI.
 MEDIDAS PUNITIVAS

Afectaron a los pobres que no tuvieran la correspondiente licencia de


pedir, pero no resultaron eficaces debido a las propias habilidades de los
pobres y la negligencia de las justicias.

4.- CONCLUSIONES
 En la Edad Media el remedio contra las situaciones de necesidad estaba ínti-
mamente vinculado con concepciones estrictamente religiosas. La acción
social dirigida a los pobres era una cuestión de caridad cristiana al representar
el pobre una imagen de Cristo en la tierra. Por este motivo:
a) Los poderes públicos apenas se preocupan de establecer institucio-
nes públicas de beneficencia. La responsabilidad recae en los cuerpos in-
termedios entre el Estado y la Sociedad, formados básicamente por gremios
y órdenes religiosas.
b) La práctica asistencial se ejerce de forma indiscriminada sobre po-
bres o necesitados, independientemente de que fuesen capaces o no de
auto-mantenerse.
 En los inicios de la Edad Moderna se van a sentar las bases de lo que con
el paso del tiempo será una organización pública de atención a los pobres.
Detrás de este cambio se esconden una serie de factores económicos, sociales,
políticos y culturales.
 Por lo que se refiere a la Castilla del Siglo XVI, al analizar este cambio convie-
ne tener presente:
a) El reverso de la prosperidad económica: la emigración hacia América,
el desplazamiento de grandes contingentes de población del campo a la ciu-
dad, la entrada de población extranjera convierte a España, simultáneamen-
te a su esplendor, en núcleo de grandes problemas sociales.
b) La paulatina introducción de los nuevos ideales renacentistas: asisti-
mos al progresivo abandono del teocentrismo medieval por una con-
cepción antropocéntrica del mundo. Sobre estas bases los poderes públi-
cos comienzan a intervenir ante la suerte de los necesitados a consecuencia
tanto de la magnitud de las necesidades, como de esa nueva concepción
ideológica de la vida.
 Es en este contexto donde hay que enmarcar las aportaciones de Juan Luís Vives,
Domingo de Soto, Juan de Robles, Miguel de Giginta y Pérez de Herrera entre
otros.
 Por último, señalar que la legislación sobre la pobreza que encontramos en la
Castilla del siglo XVI tiene un objetivo principal: reglamentar la mendicidad.
Durante toda esta centuria se promulgarán leyes que determinan que los po-
bres sólo podrán pedir limosnas en su lugar de origen y provistos de una cédula
que los autorice a ello. En esta época también surgen las figuras de los “Padres
de pobres” y “Padres de huérfanos” que tuvieron larga vida y prolija regula-
ción pero escasa eficacia.
 En síntesis, después de analizar detalladamente el siglo XVI español,
resultan muy oportunas las siguientes CONCLUSIONES:
a) En España jamás se reconoció al pobre el derecho legal de reclamar
medios para subsistir. Aún más, tampoco se impuso a los pueblos la
obligación de sustentar a los vecinos indigentes.

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b) Fueron el espíritu religioso y la caridad los que generosamente


atendieron las necesidades de los indigentes.
c) El estamento eclesiástico, pieza clave de la sociedad española del
siglo XVI, jugó en este sentido un papel fundamental.
d) La autoridad civil fue involucrándose progresivamente en la aten-
ción a los necesitados.

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TEMA 3: LA ACCIÓN SOCIAL EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII. LA


POLÍTICA DE LA ILUSTRACIÓN

1.- ¿CONTINUIDAD O CAMBIO?


Entre el siglo del Renacimiento y el de la Ilustración siempre ha ofrecido la
imagen de una centuria deprimida. La crisis del siglo XVII se ha convertido
en un tópico muy discutido por la historiografía actual.
En materia de política de asistencia a la mendicidad y a la pobreza, el SIGLO
XVII se nos presenta como una mera continuidad del anterior. La Iglesia sigue
manteniendo un protagonismo de relieve. La distinción entre los pobres
verdaderos y fingidos, con la consiguiente persecución de éstos últimos, se
mantiene en vigor y la suerte de los pobres continuaba siendo dramática en una
España sometida a crisis económicas, a los azotes de la peste y a un paro crónico. El
proceso secularizador de la asistencia parece abortado.
Es significativo que prácticamente desaparezcan las polémicas sobre la pobreza, que
tantas energías habían suscitado en el precedente siglo XVI. Pero la gravedad del
problema se mantiene y la reflexión sobre las vías para atenuarlo también
persiste.
A diferencia del siglo XVI, quedan en un segundo plano los análisis directos
sobre la pobreza, vinculándola con los problemas globales, generados por
la marcha global de nuestro país. Muestra de ello es que se asocia la cuestión a
más elementos que la mera discusión sobre el paliativo concreto más efectivo para
atenuarlo.
Por consiguiente, es preciso examinar el tratamiento de la pobreza como una de las
profundas modificaciones que se operan en el ámbito político y de las mentalidades.

1.1.- TRANSFORMACIONES ESTRUCTURALES: EL NACIMIENTO DEL ESTADO


MODERNO
Los siglos XVI y XVII significaron el comienzo de una nueva época en
múltiples aspectos: El sistema económico, el desarrollo de la burocracia, los
cambios en el derecho, la nueva concepción del poder político, denotan
transformaciones decisivas para la historia contemporánea.
Los cambios se acumulan en el sentido de estar fraguándose el nacimiento
del Estado moderno en nuestro país. Se produce una racionalización del Estado y
de la economía. Desde mitad del siglo XVI asistimos al tránsito de economía
feudal a una economía dineraria, con un creciente protagonismo de bancos, el
desarrollo de nuevas formas de crédito y la unificación monetaria con la desaparición
de monedas señoriales.
El dinero desarrolló nuevas técnicas en los negocios, generó una nueva
concepción de la riqueza, asociada al capital, y sentó las bases sobre las
que pudo “levantarse el poder monárquico y toda su maquinaria de
gobierno”. Las facilidades recaudatorias que proporciona el dinero y la consiguiente
implantación de nuevos sistemas fiscales favorecieron la unificación política.
El Estado se expansiona considerablemente. El número de funcionarios
aumenta, al igual que se extienden las funciones del Estado. Esta incesante
actividad revela la nueva concepción de la actividad administrativa y de
gobierno que se ha implantado en la sociedad española.

En el ámbito de la asistencia social, la intervención del Estado se realiza en


tensión:

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 Con los sectores eclesiásticos, que siguen considerando la asistencia so-


cial un eficaz instrumento para la edificación moral de la sociedad.
 Con los poderes locales, deseosos de seguir controlando y protagoni-
zando la beneficencia.
La intervención estatal en materia de asistencia social no sigue una
evolución lineal, sino un incremento con oscilaciones y retrocesos.

1.2.- CAMBIOS DE MENTALIDAD: LA FELICIDAD POLÍTICA Y LA VALORACIÓN


DEL TRABAJO, PILARES DE LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA POBREZA
No debe separarse la actuación material del Estado de otros cambios
simultáneos, que fundamentan aquella actuación y, en particular, la propia
asistencia social.
 DEL BIEN COMÚN A LA FELICIDAD POLÍTICA

Como consecuencia del proceso de secularización, la noción escolástica


medieval del bien común está dejando paso a la noción de la felicidad
política. En ella late la preocupación por el bienestar y satisfacción de las
necesidades económicas de individuos concretos, y teniendo en cuenta el criterio
personal y no el dictamen de alguna autoridad, política o moral, ajena al propio
individuo. La felicidad se desprende de connotaciones religiosas o
morales, y requiere la intervención civil para que el individuo pueda
lograrla.
 LA VALORACIÓN DEL TRABAJO

El siglo XVI también traerá cambios importantes en la valoración del


trabajo. El trabajo en su sentido renacentista comienza a contemplarse en su
carácter creativo e innovador. El trabajo independiente, aunque modesto,
se vincula a un estado de felicidad.
Pero simultáneamente, y como consecuencia de la nueva valoración del
individuo, se hace del trabajo una esfera propia del intervencionismo
estatal. Al poder público le corresponde actuar en favor de los
trabajadores.
 LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA POBREZA

Junto a la nueva concepción del trabajo, su reverso: la nueva concepción de la


pobreza que comienza a dejar de ser contemplada como un ideal ético,
mientras que crece el intervencionismo estatal en la materia.
Ese intervencionismo se vincula a uno de los fines del nuevo Estado moderno: la
introducción de una política de justicia social, que no puede ser obra de la
Iglesia ni de la iniciativa privada, sino del propio Estado.
La cuestión de la pobreza y de la mendicidad cae dentro de los fines del
Estado, porque se constata las implicaciones demográficas, económicas,
sanitarias, militares, para la seguridad ciudadana, para el bienestar colectivo….
En la abundante literatura económica y social del XVII se encuentra una
crítica muy viva contra los abusos de los poderosos, los excesos del
capital y que exalta al pobre y necesitado. Es esta la manifestación más
importante de la Contrarreforma española en materia social, que impulsó el
concepto de justicia social. No es sólo el cambio de la noción del bien común
al de la felicidad lo que impulsa el intervencionismo estatal, es sobre todo la
idea secularizada de justicia.
La originalidad en el tratamiento de la pobreza radica en su consideración
como consecuencia del mal gobierno de los hombres. Se la considera
consecuencia de una mala organización social y queda convertida en un asunto
público y civil.

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2.- LOS PROBLEMAS SOCIALES EN LOS PENSADORES ESPAÑOLES


DEL SIGLO XVII
Cuando al filo del siglo XVII se inicia el reinado de Felipe III -en 1598-, comienza a
afianzarse la convicción de que los problemas existentes en la sociedad
española afectan a toda la vida económica y social del país.
Hay en el siglo XVII un sentimiento profundo de que las cosas estaban
cambiando, una conciencia general de crisis social. Se vincula la crisis no sólo a
situaciones directamente económicas, sino a un importante factor ideológico: la
conciencia de crisis generalizada. La situación de España plantea urgentes
problemas.
El siglo XVII es el de los “ARBITRISTAS”, es decir, aquellos que proponían
distintos remedios para curar los males de la Monarquía. No pretendían
ordenar la caridad o regular la pobreza como ocurría en el siglo precedente. Ahora
se busca formular las causas para arbitrar los remedios efectivos que están
vinculados a situaciones profundas de la realidad española.

2.1.- SANCHO MONCADA: LOS REMEDIOS DE LA MONARQUÍA (1580-1638)


Catedrático de Teología en Toledo y una de las figuras más representativas del
pensamiento arbitrista.
 Su obra, Restauración Política de España ejercería una notable
influencia en todo el pensamiento político-económico español del siglo
XVII y buena parte del XVIII.
 Para Sancho de Moncada, la causa de los males de la sociedad española
procedían de la abundancia de los metales preciosos llegados desde
América, que habían estimulado la ociosidad y la abundancia monetaria había
afectado negativamente al conjunto de la economía española.
 La despoblación era consecuencia de la adversa situación económica. La
protección de las manufacturas españolas frente a las extranjeras,
permitiría la industrialización del país y proporcionar abundantes
empleos mejorando por tanto la situación general de la sociedad.
 El proteccionismo de Sancho de Moncada se dirige especialmente al
trabajo, pues a los trabajadores es a quienes ha de atender preferentemente el
Estado. Eran las resistencias de la estructura social del país, donde se
encontraban las causas de la crisis social. El programa de Moncada se
centraba en:
- La atención preferente a la manufactura española frente a la extranjera.
- El fomento de la industrialización.
- La política proteccionista.
- La eliminación del paro forzoso.
- El impulso de la inversión y política de pleno empleo.
La terapéutica que ofrece como remedio a la situación puede ser cataloga-
da como una política de “tinte keynesiano”.

2.2.- CAXA DE LERUELA: LA GANADERÍA Y EL COMERCIO EXTERIOR COMO


BASES DE LA PROSPERIDAD (1591-1646)
 Estudió leyes en la Universidad de Alcalá de Henares y ocupó altos cargos de
gran responsabilidad (juez, fiscal en Nápoles…). El Concejo de la Mesta le nombró
Alcalde Mayor Entregador.
 Autor de una obra clave en uno de los momentos más críticos del siglo
XVII: “Restauración de la abundancia en España”.

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 Atribuyó la abundancia de vagos en el Reino al abandono de la agricul-


tura y confió el despegue de la economía no en la industria, sino en la abundan-
cia de ganados. Proponía destinar menos tierras a la agricultura e incre-
mentar las tierras dedicadas a la ganadería.
 Para Caxa, las causas de los males de la Monarquía no procedían de las guerras,
del excesivo número de religiosos, ni la versión tradicional que atribuía la causa a
la ociosidad de los españoles y a su poca inclinación al trabajo.
 A diferencia de Moncada no fue proteccionista, sino que vio en el comercio
con el extranjero -siempre que no fueran de materias primas- una fuen-
te de enriquecimiento y disminución de los mendigos.
 Lo grave no reside en la ociosidad de los que nunca han trabajado –los sectores
privilegiados-, lo grave es la ociosidad de los sectores nacidos para el tra-
bajo. Por ello Caxa propone una república de trabajadores en la que el
trabajo se convierta en el lazo de solidaridad nacional y propugna que el
poder se ejerza en beneficio de los vasallos y no de la república o el príncipe.
(una postura muy parecida la encontramos en Jerónimo de Ceballos).

2.3.- MARTÍNEZ DE MATA: FOMENTO DEL CONSUMO Y PROTECCIONISMO


PARA LA PRODUCCIÓN NACIONAL (1618-1670)
 Economista español del siglo XVII, sus ideas y planteamientos estarán muy pre-
sentes en la obra de Campomanes.
 Autor entre otras obras de: Memoriales y Discursos.
 Para Martínez de Mata, la principal ocupación de un príncipe consistía en
que nadie quedara sin empleo. Para conseguirlo nada mejor que fomentar
el consumo y el gasto de mercancías producidas en España.
 El proteccionismo a los productos españoles permitiría incrementar los
puestos de trabajo y reducir las situaciones de pobreza de la población
española. Su aspiración es además consolidar un importante sector de
pequeños propietarios rurales

2.4.- ALVAREZ OSORIO: LA AGRICULTURA Y LA INDUSTRIA COMO BASES DEL


BIENESTAR (1628-1692)
 Marques de Astorga, disfrutó de cargos militares y diplomáticos durante el reina-
do de Felipe IV. Sus ideas ejercerán gran influencia en el pensamiento de Campo-
manes.
 Autor de Extensión política y económica.
 Para Álvarez Ossorio la causa de los males sociales se encuentra en el
abandono de la producción industrial y el exceso de personas dedica-
das al comercio que debieran encauzarse hacia la artesanía, la ganadería y la
agricultura.
 Consideraba la agricultura y la industria imprescindibles para el bien-
estar de la población. En tal sentido postula una enérgica política de re-
gadíos y denuncia los fraudes y corruptelas existentes en la gestión económica
del país.
 Su receta para solucionar la decadencia será, por tanto, el fomento del
trabajo.
 Para Ossorio, seis accidentes destruyen a la sociedad: ociosidad; hambre; pes-
te; expulsión de vasallos; guerra; y falta de consejo y “ésta es el origen
de los cinco”, dice refiriéndose a la falta de protección por la Monarquía de la
agricultura y el la industria.

2.5.- FERNÁNDEZ NAVARRETE Y LOS MALES DE LA MONARQUÍA (1588-1646)

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 Quizás sea el arbitrista español que mejor estudiara el expediente de la


Consulta del Consejo de Castilla de 1619, expediente en el que se abunda
en profundidad en el tema de la población y del que surgirán las leyes pobla-
cionistas de 1623.
 Autor de: Conservación de Monarquías y Discursos Políticos sobre la
gran Consulta que el Consejo hizo al Señor Rey Don Felipe III (1626).
 Vinculará la situación de decadencia a diversos factores:
- A los mayorazgos, a los que atribuye la principal responsabilidad en
la situación de la estructura social española: Con el mayorazgo se inuti-
liza socialmente al hijo mayor, convirtiéndole en un rentista inservible, y a los
restantes hijos, arruinando sus posibilidades de una ocupación productiva por
falta de recursos.
- A la poca población dedicada al trabajo.
 Tenía más confianza en la agricultura que en la industria como fuente de
empleo y riqueza.
 La entrada de productos extranjeros e, incluso, de pobres de otros paí-
ses no hace sino agravar la situación de decadencia y malestar de la so-
ciedad española.

2.6.- CONCLUSIONES
 Estas aproximaciones al fenómeno de la decadencia y crisis española, lo que
revela es un análisis diferente de la pobreza del que habíamos
contemplado en el XVI.
 Se trata la pobreza pero como un elemento más de una crisis
generalizada que no encontrará solución sin unos cambios globales, que
afectan a la organización del sistema productivo y, en definitiva, a la
modernización de la economía española.
 No caben paliativos parciales para la pobreza sino que su resolución se encuentra
supeditada a la necesaria prosperidad general de la colectividad. Y ese es
el desafío al que de nuevo se confrontará España en el XVIII.

3.- DE LA CARIDAD TRADICIONAL A LA ASISTENCIA PÚBLICA: LA


ILUSTRACIÓN

3.1. EL SIGLO XVIII, UN SIGLO REFORMADOR Y ANTESALA DE LA


REVOLUCIÓN LIBERAL
 La política de la Ilustración y específicamente el dilatado reinado de
Carlos III va a suponer un periodo de intensa reforma y modernización
en España. Frente a la anterior organización de la Monarquía austriaca, el mode-
lo francés de organización va a implantarse paulatinamente.
 El siglo XVIII tiene un sitio de honor en la historia de la tradición liberal
española. Algunos han subrayado las vinculaciones entre Ilustración y Revolu-
ción liberal.
 La verdadera revolución se fragua en las antecámaras y en los despachos de los
ministros de Carlos III y Carlos IV. Con razón decía Menéndez Pelayo que el si-
glo XVIII era el prólogo o el primer capítulo de la Revolución liberal.
 Las medidas adoptadas para fomentar la prosperidad nacional, afecta-
ron a todos los ámbitos:
- Se emprendió una activa política de obras públicas, mejora y sanea-
miento de las ciudades y dotación de equipamientos básicos.

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- La reordenación administrativa se emprende para activar la política


de fomento, implantándose políticas de colonización de territorios des-
poblados.
- El impulso de la riqueza, comercio y artesanía vino acompañada de
medidas en favor de las artes, letras y ciencias.
- El laicismo y el ánimo regeneracionista, alienta la acción ilustrada.
 El profundo sentido innovador se proyecta igualmente en el tratamiento
de la acción social. Posiblemente fuera en este ámbito donde las innovaciones
provocarán mayor conciencia de los cambios que se estaban produciendo. El apo-
yo prestado a las instituciones capaces de difundir las luces fue importante, tanto
en las Universidades como en el fomento de la educación, los periódicos y las So-
ciedades de Amigos del País.
 La cultura y la educación es considerada la principal vía para la felicidad
y la prosperidad social. JOVELLANOS manifestaba “Las fuentes de la prosperi-
dad social son muchas, pero todas nacen de un mismo origen y éste es la instruc-
ción pública”.
 Estas convicciones darán lugar al importante esfuerzo educativo y en
formación profesional que se realizará durante la Ilustración.

3.2.- UN INSTRUMENTO PARA LAS REFORMAS: LAS SOCIEDADES ECONÓMI-


CAS DE AMIGOS DEL PAÍS
 El éxito de las reformas emprendidas no podía descansar únicamente en el áni-
mo de gobernantes y dirigentes. Se necesitaba contar con la movilización
colectiva y el instrumento más adecuado pronto fue articulado: las So-
ciedades Económicas de Amigos del País, cuyo importante papel pronto fue
percibido.
 En 1774, CAMPOMANES invita a las autoridades locales a fundar sociedades eco-
nómicas, siguiendo el modelo de las de Berna o la de Vascongadas -primera fun-
dada en una ciudad española- y a cuyo llamamiento se establecerán en nume-
rosas ciudades.
 Las Sociedades Económicas agrupaban a nobles, intelectuales y cléri-
gos de espíritu reformista -incluso abrieron sus puertas a las mujeres
por expreso deseo de Carlos III- y no admitían en su seno distinciones
de rango o posición social. El propósito era que realizaran una actividad de
impulso colectivo del cambio social, involucrando a la mayor parte de
la población. De ahí, el recelo con que se contemplaron sus actividades por
sectores eclesiásticos y dirigentes locales.
 Tenían que estudiar cada provincia y, en función de sus recursos, deter-
minar cuales industrias y actividades convenía impulsar. Debían examinar
y divulgar las innovaciones convenientes y, en definitiva, adoptar cualquier inicia-
tiva tendente a impulsar el bienestar colectivo.
 Preocupación por el bienestar colectivo que se encuentra en la base de
las numerosas reflexiones suscitadas por la mendicidad, la beneficencia
y la asistencia social durante la Ilustración.

3.3.- LA POBREZA: UN PROBLEMA ECONÓMICO Y UNA CUESTIÓN DE ORDEN


SOCIAL
 La convicción ilustrada parte de considerar que un Estado próspero es
aquel que cuenta con abundante población, pero de personas útiles y
laboriosas -que trabajen- y la política de esta época va encaminada al logro
de esos objetivos.
 La pobreza y su asistencia van a ser abordadas por el Estado, en fun-
ción de la capacidad o no de poder trabajar. Sólo los imposibilitados

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para el trabajo o quienes han perdido su sustento habitual -viudas, huérfanos,


jornaleros en paro- serán ayudados.
 Para los vagabundos se adoptarán medidas para reprimir su vagancia y
obligarles a trabajar en las obras públicas y en el ejército.
 La Real Cédula de 1783 -por la que se decreta la dignidad y honradez de
todos los oficios- constituye un claro ejemplo de la voluntad ilustrada -y
en particular de Carlos III- por liberar al trabajo de toda carga degradan-
te con que tradicionalmente se le había asociado y de la aspiración a que se ge-
neralizara la actividad laboral en toda la población.
 Por Real Orden de 1749 se prohibirá la limosna, con la intención de canali-
zar la población hacia el trabajo.
 Los cambios que se producen son, antes que nada, de naturaleza ideoló-
gica. La caridad religiosa alcanzó, a mediados del siglo XVIII, la máxima
amplitud en cuanto a los fondos económicos empleados y las personas
asistidas, pero ello no sería obstáculo al cambio en su consideración.
 La pobreza va a contemplarse por la Ilustración como un obstáculo al
desarrollo económico y un riesgo potencial por posibles desórdenes so-
ciales.
 Precisamente por ello las iniciativas y debates se van a multiplicar en
este período: “El reinado de Carlos III fue en este sentido la etapa de mayor
efervescencia legislativa: la mejora de la beneficencia domiciliaria, la funda-
ción y dotación de hospicios, la creación del fondo pío beneficial para regular la
caridad individual, la aproximación de las sociedades económicas al problema de
la mendicidad y de la organización de las Juntas generales, parroquiales y de ba-
rrio de caridad así lo confirman”

3.4.- LOS REFORMADORES ILUSTRADOS: SOLUCIONES A UN PROBLEMA REAL


 Todas estas innovaciones fueron impulsadas por un importante grupo
de pensadores, entre los que se cuentan Bernardo Ward, Jovellanos, Flori-
dablanca, Sempere y Guarinos, Campomanes, Campillo, Cortines An-
drade, Arriquíbar, Pérez y López, Calvo y Julián.
 En sus ideas sobre la beneficencia no pretenden ser originales, sino que
recogen las experiencias introducidas en otros países europeos -Holan-
da, Inglaterra, Francia, o en Ginebra, donde «ningún pobre pide limosna»-, don-
de se reúne la cuestión de la beneficencia con la de los trabajos públicos.

 Existe una constante en el pensamiento de estos autores: la idea de que pobres


no son quienes carecen de dinero, sino quienes no quieren dedicarse al
trabajo y, precisamente, por esta opinión se rechaza la caridad y la limosna,
al considerar que fomenta la pobreza y la ociosidad y los vicios anexos a ella (el
juego, la bebida, etc.). Consideran la situación de los necesitados como un
problema cuya competencia corresponde al Estado.
 La sola caridad, dirá WARD, no basta para remediar una situación tan
grave como la de la mendicidad en España.

3.5.- LA SITUACIÓN SOCIAL Y EL MOTÍN DE ESQUILACHE


 Si el aliento reformista existió, no fue ciertamente el único impulso al tratamiento
de la asistencia social.
 La situación social y el Motín de Esquilache jugaron un papel tan rele-
vante como las ideas reformistas en el desencadenamiento de la nueva
orientación: “Marginación, menesterosidad, pobreza, indigencia e incluso mise-
ria, expresaban el verdadero estado del noventa por cien de la población a la
llegada de Carlos III al trono”

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 Por lo que se refiere al Motín de Esquilache (1766), tanto sus causas como
sus consecuencias han de vincularse con el nuevo tratamiento de los
problemas sociales.
- En sus causas, por lo que la movilización popular tuvo de protesta
frente a la situación de pobreza apuntada e impugnación de la misma.
- En sus consecuencias, debido a que la actuación pública de la Monar-
quía se activa frente a la pobreza, tanto con medios de prevención, asis-
tencia como de represión.
 Los Montepíos, las Diputaciones de Barrio y la fundación del Hospicio de
San Fernando, constituyen ejemplos notables de las dos estrategias de
los ilustrados.

3.6.- LA DESAMORTIZACIÓN Y SUS CONSECUENCIAS: LA CENTRALIZACIÓN


DE LOS PROCESOS DE ASISTENCIA SOCIAL Y LA PÉRDIDA DE INFLUENCIA DE
LA IGLESIA EN LA POLÍTICA DE ACCIÓN SOCIAL
Es preciso subrayar dos consecuencias de la política ilustrada que van a
gravitar sobre todo el siglo XIX español, y quien sabe si hasta la actualidad:
1. Los planes ilustrados inician la desamortización de las tierras de la
Iglesia y de los municipios como el instrumento más adecuado para la
reforma de la propiedad agraria.
TOMÁS Y VALIENTE ha estudiado el proceso destacando cómo fue abando-
nado el primitivo intento de reforma social a través de la desamortiza-
ción -dar tierra a los braceros y consolidar una clase media rural-, y fue susti-
tuido por una finalidad recaudatoria para la Hacienda.
Las consecuencias de ese proceso han influenciado la historia política social de
España desde el siglo XIX. El haber optado por la opción recaudatoria hizo
que no sirviera la desamortización para atenuar la situación de pobreza
de los medios rurales ni para hacer frente al problema social. Incluso
agravó el problema al desposeer a los municipios de los medios materiales para
hacerle frente.
Las distintas desamortizaciones del XIX van a generar una determinada estra-
tegia de acción social: va a condicionar la centralización de los procesos
de asistencia social y esta centralización va a generar la uniformidad en el
tratamiento de dichas necesidades.
La quiebra de los municipios, nunca subsanada por las sucesivas legislacio-
nes de Haciendas Locales, favoreció el protagonismo en la acción social
del poder más distante a la ubicación de las necesidades: el poder cen-
tral.
Esta centralización no fue obstáculo para que simultáneamente se impusiera a
los municipios la responsabilidad en las tareas de beneficencia pero sin
dotarles de medios para realizarlo. La Constitución de Cádiz de 1812 ya las
impuso al establecer entre las competencias de los Ayuntamientos: “Cuidar de
los hospitales, hospicios, casas de expósitos y demás establecimientos de bene-
ficencia”.
Los efectos centralizadores de la desamortización en la acción social fueron tam-
bién reforzados por la quiebra de los sistemas de previsión y mutualismo
privados.
2. Pero además, el impulso ilustrado a la desamortización va a ocasionar
otro importante efecto: la pérdida de influencia de la Iglesia en la polí-
tica de acción social. La desposesión de bienes eclesiásticos favoreció tam-
bién que la Iglesia perdiera peso en el ámbito de la acción social.
Esas dos dinámicas van a incrementarse a lo largo del siglo XIX.

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4.- ACCIONES LEGISLATIVAS Y ADMINISTRATIVAS SOBRE LAS SITUA-


CIONES DE NECESIDAD EN LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA
El reinado de Carlos III, en el sentido anteriormente enunciado, fue la etapa de
mayor efervescencia legislativa y administrativa. Bajo su reinado se desata
una guerra contra la pobreza que adopta aires nuevos.

4.1.- ACCIONES LEGISLATIVAS


 6 de Octubre de 1768, como primer ensayo, Real Cédula por la que se
divide Madrid en ocho cuarteles y sesenta y cuatro barrios cuyos alcal-
des poseen jurisdicción criminal en su zona. Se inicia así un minucioso con-
trol de la capital, intensificándose las medidas policiales.
 18 de Noviembre de 1777, Real Orden a instancia de Floridablanca por la
que se ordena el recogimiento de los verdaderos pobres en el Hospicio
de Madrid con aplicación a oficios y ocupaciones a modo experimental, para su
posterior expansión por el resto del país
 30 de Marzo de 1778, Real Orden en función de la cual para el alivio y soco-
rro interino de los jornaleros, pobres desocupados y enfermos convalecientes,
nacen las diputaciones de caridad en los barrios de la Corte.
 A finales de los años setenta nuevas disposiciones locales puntualizan pe-
queños talleres, como la que advierte que los mendigos voluntarios y ro-
bustos sean equiparados a los vagos, o la que prohíbe a cualquier men-
digo estacionar en las puertas de las iglesias y conventos
 En las dos últimas décadas, Reales Ordenes de Carlos III y Carlos IV ins-
tan a proceder contra aquellas personas que se mantienen sin oficios ni
servicios, así como contra mendigos robustos que pasan la vida jugando en ga-
ritos y parajes ocultos. En la misma línea se dictan normas reguladoras del en-
vío de los pobres de solemnidad a sus lugares de domicilio o naturale-
za y la recogida de mujeres, niños e inválidos en las Casas de Miseri-
cordia a la vez que se recomiendan a los vergonzantes su presencia en las di -
putaciones de caridad y es exhortado el vecindario a facilitar el cumplimiento
de estas medidas y eludir una condena a proporción de su exceso.

4.2.- ACCIONES ADMINISTRATIVAS


Íntimamente ligadas a las acciones y medidas de tipo legislativo, destacan las
aportaciones concretas de Carlos III, que se extienden a tres campos:
a) El correctivo con la fundación del Hospicio de San Fernando.
b) El asistencial con el establecimiento de las Diputaciones de Barrio.
c) El de la previsión con la introducción de los Montepíos.

A) LA FUNDACION DEL HOSPICIO DE SAN FERNANDO


 Ofrece la cara represiva de los ilustrados ante al protesta social. El Con-
de de Aranda adopta diversas medidas para restablecer el orden social
en la capital. Entre ellas, manda efectuar una redada en los barrios populares
para el arresto de vagabundos y mendigos. Como no se les puede enviar a presi-
dio ni tampoco se considera oportuno dejarles de nuevo en libertad, la solución
dada por Aranda será crea una situación intermedia: retenerlos, pero imponiéndo-
les trabajos menos penosos que a los condenados, para garantizar la seguridad
del Estado y a la vez respetar formalmente la justicia.
 Para el encierro de los pobres reputados responsables de los motines contra Es-
quilache, la Real Orden de 1766 establece que los pobres y vagabundos sean
alojados en el nuevo centro. Pero la terminología oficial nunca empleará la
expresión de “hospicio”: será siempre designado por el nombre de “depósito”
o “corrección”.

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 La experiencia del Hospicio de San Fernando testimonia los límites de la actua-


ción ilustrada: el compromiso de los poderes públicos de la concepción del
trabajo como instrumento obligado para la corrección y la reinserción
social. En esta dimensión se asienta la interpretación de la preocupación social y
de la beneficencia de la época ilustrada.
 El Hospicio, en sus treinta y cinco años de existencia, nunca funcionó bien:
“Aquel que entra en San Fernando no volverá a Madrid: acabará allí
sus días o bien, si sale, será desterrado. El hospicio es así otro instru-
mento para la eliminación de los indeseables”.
 El funcionamiento del Hospicio de San Fernando expresa más la nueva
valoración del trabajo impulsada por los ilustrados que un acercamiento
diferente a la suerte de los necesitados: El trabajo era un instrumento disci-
plinario para el sometimiento de los sectores sociales cuyos comporta-
mientos ponían en peligro el orden social.

B) LAS DIPUTACIONES DE BARRIO


 Es la imagen asistencial de la innovación ilustrada, reflejo de una políti-
ca de asistencia pública y reglamentada.
 Han sido catalogadas, como “una de las instituciones más interesantes del
siglo XVIII, y casi por completo desconocida” y como “el primer ensayo
serio, amplio y compresivo de una política de asistencia social digna de
salir del olvido general en que ha estado sumida y de ser imitada en mu-
chos de sus extremos”.
 Fueron creadas por decreto de 30 de marzo de 1778 como una singular ins-
titución dedicada a la asistencia a domicilio, en lugar de la tendencia a la reco-
gida o agrupación de los asistidos.
 Su ámbito de actuación se centró, en un principio, en Madrid. Pero pronto
se intentó extender su actuación a diecisiete pueblos de la periferia de Ma-
drid con el nombre de “Diputaciones de Parroquia”.
 Se trató igualmente de extender su actuación a otras ciudades de España y de-
berán ser establecidas en poblaciones que sean sede arzobispal u obispal.
 COMPOSICIÓN Y FUNCIONES

Estaban compuestas por el alcalde del mismo barrio, el eclesiástico nom-


brado por el párroco y “tres vecinos acomodados, celosos y dotados de
prudencia y caridad habitantes en él”, según establece el decreto de crea-
ción. Para algunos autores esta composición significa un precedente demo-
crático por la integración de estamentos, insospechable hasta ahora en las
estructuras del Antiguo Régimen.
Para socorrer a los vecinos, debían desempeñar un activo papel en tres di-
recciones:
a) En la recaudación: obtener los ingresos para el sistema de ayudas.
b) El Decreto les atribuye un importante papel organizativo y burocrático
de las situaciones de pobreza, reflejo de la mentalidad cuantitativa y orga-
nizativa de los ilustrados. La norma ordena que la Diputación discierna la cer-
teza de las necesidades.
La procedencia del propio barrio de los diputados y la obligación de socorrer-
los, permite cumplir uno de los objetivos esenciales de esta institución: el co-
nocimiento preciso de los habitantes, sus necesidades y su urgencia,
y así evitar posibles errores en el reparto de limosnas.
c) Los diputados desempeñaban un papel decisivo en la distribución de
las ayudas: Se notifican los ingresos; se da cuenta de las ayudas inmediatas
que por razones de urgencia se han prestado; se analizan las peticiones y ne-
cesidades presentadas y se toman las decisiones pertinentes.

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 ACTIVIDADES DE LAS DIPUTACIONES DE BARRIO


Estas instituciones tendieron a reemplazar todas las formas existentes
de ayuda social. Se pueden describir sus actividades en los siguientes campos:
1. La asistencia médica, centrada más en la asistencia domiciliaria, que
en la hospitalización. Ésta sólo se producía cuando la enfermedad era grave o
contagiosa.
2. La ayuda a los necesitados: En este punto es donde resalta la insuficien-
cia de los recursos de la Diputaciones para hacer frente a la miseria
existente en Madrid. Se concedía todo tipo de ayudas: ropa, calzado, ali-
mentos, asumían el pago de los alquileres de la vivienda… También en este
punto las Diputaciones intentan reemplazar las formas tradicionales de asis-
tencia: hospicios y casas de huérfanos. Existían además, en casos de proble-
mas crónicos, ayudas fijas mensuales o semanales.
3. La lucha contra el paro: Quizá se trate de una de las formas más origi-
nales de la actividad de las Diputaciones de Barrio. La búsqueda de em-
pleo es una constante preocupación de los diputados, para quienes la ocio-
sidad es la fuente de todos los vicios y de todos los desórdenes. Quie-
nes se negaban a trabajar -los incorregibles- eran encerrados en el Hospicio de
San Fernando.
La ayuda temporal a los trabajadores sin empleo, la recomendación a patrones
para que contraten a parados, la compra de instrumentos de trabajo para ar-
tesanos sin medios, la creación de obras públicas para fomentar el empleo,
fueron algunos de los procedimientos empleados para afrontar el paro.
4. La actuación educativa: Otorgaron una importancia decisiva a la edu-
cación, que responde a la concepción ilustrada de la reforma social me-
diante la educación. La necesidad de ciudadanos útiles y productivos, trans-
forma los objetivos asistenciales en educativos. Paulatinamente se orienta en
la infancia y se generaliza la gratuidad de la enseñanza a todos los ni-
ños pobres.
Las Diputaciones realizaron importantes esfuerzos financieros en su sosteni-
miento: efectuaban el pago del material escolar, gastos de escolarización,
pago de salarios a los maestros… Además, la creación de escuelas de
aprendizaje para niñas merece aún mayor atención cuando hasta el siglo
XVIII no se había dado nunca importancia al trabajo femenino en España.
5. Asistencia y vigilancia del espacio urbano: La división de la ciudad en ba-
rrios y el papel que se le atribuye a los diputados, impide contemplar las Dipu-
taciones de Barrio únicamente desde una óptica asistencial. Las dos dimensio-
nes de la actuación ilustrada ante la miseria, se proyectan también ante esta
institución: el papel benéfico y el papel represivo o coactivo.
 BALANCE DE LAS DIPUTACIONES DE BARRIO
- El balance que ha de efectuarse de las Diputaciones de Barrio es po-
sitivo en el tratamiento del problema de la miseria. Significaban la pre-
tensión de racionalizar las ayudas sociales, con criterios contrastados,
analizados en razón de su urgencia, frente al reparto indiscriminado existente
en épocas anteriores.
- Significa suprimir el contacto entre el pobre y su bienhechor, creando el
intermediario de una institución de funcionamiento administrativo. Esta idea
de la formalización administrativa de la beneficencia será mantenida
en la futura evolución de asistencia pública.
- Impulsaron la concentración de recursos, tanto privados como públi-
cos, para hacer frente a las necesidades de la pobreza. Si a ello se
añade el impulso dado a la enseñanza de los niños y de las niñas, se

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comprenderá la justicia con que se ha calificado su aportación de re-


volucionaria.
- Pero su limitada implantación circunscritas a Madrid y el intento de ex-
pandir la innovación a otros lugares no llegó nunca a consolidarse, por lo que
nunca se asentaron en el medio rural.
- Eran instituciones más preventivas de la mendicidad que curativas de
la miseria constituye una descripción del objetivo de su nacimiento, más que
una crítica. Pero la superposición de lo civil y lo eclesiástico en la misma insti-
tución, será una característica conflictiva de la organización ilustrada de
la beneficencia.
- El sistema de las Diputaciones de Barrio se apoya en una organización, una de
cuyas características radica “el gran lugar que en ella ocupa la acción indivi-
dual”. Todo ello descansaba en la actuación voluntaria de individuos concretos
y la fragilidad del sistema no puede ser más evidente.
- El aspecto más crítico de las Diputaciones tal vez resida en su pro-
pio balance financiero. Su decreto de creación preveía dos fuentes de in-
gresos: las limosnas y las sumas recogidas en las colectas por los barrios.
Diez años después de su creación, en 1788, la caridad se mostró insufi-
ciente.

C) LOS MONTEPIOS
 Los Montepíos eran sociedades de socorros mutuos, con un objetivo y
un medio para obtenerlo. Como objetivo se proponían asegurar riesgos, ta-
les como enfermedad, accidente o incapacidad para seguir trabajando, o muer-
te. Para asegurar tales hechos los afiliados alimentaban mediante una cuota
mensual un fondo de reserva capaz de responder en caso de producirse al-
guno de los riesgos cubiertos.
 En el siglo XVIII se produce una expansión de todas las modalidades de
Montepíos. En primer lugar el desarrollo es de los riesgos cubiertos y en se-
gundo lugar, se está expansionando en mayor número de sectores ocupacio-
nales y también en sectores que no son rigurosamente populares.
 Los Montepíos actúan sobre una franja o sector concreto de la población artesana
y trabajadora. En la práctica, sólo podían afiliarse aquellos obreros cuyos
ingresos les permitieran detraer unas cantidades fijas y periódicas para
garantizar sus riesgos y esta no es una situación generalizada.
 La iniciativa de los Montepíos proviene del reinado de Carlos III, como
consecuencia de la Real Orden de 27 de julio de1767 donde se suprimían las co-
fradías y hermandades gremiales y del fuerte impulso que reciben del poder los
primeros Montepíos.
 Los Montepíos oficiales son los primeros en constituirse y aparecen en
gran número de actividades -militar, de Ministerios, de Reales Oficinas, de las Mi-
nas de Almadén, etc.-. Con ayuda indirecta de los poderes públicos adquirieron
notable implantación en medios oficiales.
 Los Montepíos privados se crean a imitación de los oficiales por la inicia-
tiva privada. En la segunda mitad del siglo XVIII se forman gran número de
ellos. El principal fue el de Labradores y fueron numerosos los de artesanos -el
más conocido fue el de los plateros-.
 Ciertos oficios u ocupaciones crean Montepíos en numerosas provincias.
El más antiguo de los Montepíos de Abogados lo creó el Colegio de Madrid.

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 Junto a los Montepíos, hay otras instituciones de previsión social, como


las Cofradías de Socorros, los Pósitos, o los Montes de Piedad, que ad-
quieren también notable difusión en este período.
 La proliferación de estas modalidades de previsión revela la sensibilidad co-
lectiva ante los riesgos que, hasta el momento, carecían de cobertura.
 Sin embargo, el éxito de los Montepíos fue limitado debido a errores en
su planteamiento técnico. Fundamentalmente el excesivo número de ancianos
inscritos a su fundación, que hacía difícil su ulterior supervivencia financiera, y la
ausencia de asesoramiento técnico.
 En todo caso los Montepíos no sólo desempeñaron esa función de previ-
sión. Al menos los catalanes imponían requisitos para garantizar su es-
tabilidad: excluían a aquellos susceptibles de tener serios problemas de salud, o
que se temiera que no pudiera pagar las cuotas regulares, etc. La normativa de
los Montepíos imponían la moralidad de los afiliados, como factor de solidaridad
interna.
 Hay con los Montepíos un alejamiento de la previsión controlada por la
Iglesia, pero esa separación formal se mitiga en la práctica.

5.- CONCLUSIONES
 Desde la segunda mitad del siglo XVII comienza en España un proceso
de racionalización y reordenación de la administración tendente a cen-
tralizar la toma de decisiones y a ampliar el campo de acción del Esta-
do: se reorganiza la administración local, se reordena el Ejercito, se crea una
red de vías radiales de comunicación con su centro en Madrid, se centraliza la
administración y se dictaminan un conjunto de medidas a favor de las artes, la
letras y las ciencias.
 Ese profundo sentido innovador y racionalizador se proyecta igualmen-
te sobre el mundo de la necesidad material. La asistencia que tradicional-
mente había estado monopolizada por la Iglesia o bien por instituciones que de-
pendían de ella, a lo largo de estas dos centurias, pasará a depender del Estado
o de iniciativas amparadas por los poderes públicos.
 La pobreza deja de ser ese conjunto indiferenciado y homogéneo para
ser clasificado en virtud de un nuevo criterio que se reduce básicamen-
te a la capacidad o no de poder trabajar. De este modo sólo se concederán
ayudas a los que padecen alguna deficiencia que les impide ganarse el susten-
to, o bien, aquellos que, siendo personas honradas, han perdido su habitual
modo de vida, como huérfanos o jornaleros en paro.
 Para el resto, que englobaría el conjunto de la población que vagabundea
y simula dolencias, el Estado tomará medidas legales encaminadas a
reprimir la vagancia para apropiarse de su fuerza de trabajo y desti-
narla allí donde más falta hace: el Ejército y las obras públicas. Al resto
de pobres que no simulan ninguna astucia y son incapaces para el trabajo se les
encierra en establecimientos en los que se tratará de cambiar sus hábitos y
comportamientos.
 Dicho en otros términos, asistencia y represión fueron los elementos bási-
cos de proyectos y legislación, lo que venía a ser una forma de conciliar el
miedo que los mendigos y vagabundos causaban a las clases privilegiadas, con
la impotencia de éstas para proporcionar empleo, y con la llamada a sus con -
ciencias que les impulsaba a atender sus necesidades más apremiantes en for-
ma que no resultase amenazada su posición estamental.
 El cambio de la caridad como medio de asistencia social por la benefi-
cencia. Los continuos proyectos y leyes que se suceden de forma casi ininte-
rrumpida a lo largo de este siglo y medio lo ponen de manifiesto. Asistimos al

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tránsito que se produce entre la obligación moral del creyente, que a su


vez configura un régimen asistencial basado en iniciativas particulares, y la
obligación que tiene la sociedad de amparar a aquellos de sus individuos
que por una razón u otra no son capaces de atender a su subsistencia.
 Detrás de este tránsito se esconde una nueva visión de la pobreza so-
bre la que tanto se ha insistido a lo largo de estas páginas: no es una cuestión
de índole religiosa o espiritual, sino un obstáculo al desarrollo econó-
mico y un riesgo potencial por posibles desórdenes sociales. Esta nueva
visión lleva aparejada:
- Una repulsa y rechazo de la tradicional e indiscriminada limosna,
por considerar que fomenta la pobreza y la ociosidad, así como los vi-
cios anexos a ella. Se plantea como alternativa la inserción social y la-
boral.
- Una nueva clasificación de este mundo heterogéneo y complejo, cla-
sificación que se hará en función de la capacidad o no de poder tra-
bajar.
 Una decidida intervención estatal que, amparada en ese concepto de
pobreza y tendente a intervenir en todos los ámbitos de la vida política, so-
cial y económica, resquebraja los fundamentos del viejo sistema de
caridad particular sentando las bases de la necesaria participación
del Estado en el terreno de la asistencia social.

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TEMA IV: DE LA ASISTENCIA SOCIAL A LOS SERVICIOS


SOCIALES: EL SIGLO XIX

1.- DEL SIGLO XVIII AL SIGLO XIX: LOS ORÍGENES SERVICIOS SOCIA-
LES
 El impulso definitivo hacia la posterior aparición de los servicios socia-
les es preciso situarlo en un determinado momento histórico: el tránsi-
to del siglo XVIII al XIX.
 Los cambios situados en dicha época van orientados hacia la paulatina
transformación de los problemas sociales en cuestiones de naturaleza
pública y de responsabilidad política.

1.1.-LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL


 La aparición de la sociedad industrial impulsa el intervencionismo pú-
blico porque la miseria y la pobreza se agravan con la industrialización.
 La Revolución Industrial constituye uno de los acontecimientos capita-
les de la historia de la humanidad. Va a suponer:
a) Una profunda transformación de las condiciones de vida y del traba-
jo (insalubridad de las fábricas, elevada mortalidad ocasionada por las nue-
vas tecnologías, jornadas de trabajo extenuantes…).
b) La nueva situación social creada afecta por primera vez a sectores
hasta entonces alejados de la miseria y de la pobreza (artesanos o
pequeños propietarios agrícolas): el nacimiento del nuevo proletario
depauperado.
c) Otro efecto originado por la industrialización es la visibilidad, con-
centración y aumento de la pobreza. Hasta entonces se encontraba dis-
persa por todo el territorio debido a medidas administrativas (las leyes es-
pañolas imponían a los pobres desplazarse de los municipios donde residie-
ran).
d) La industrialización concentró la pobreza en los suburbios de las
ciudades, en las proximidades de los centros fabriles. El hacinamiento de la
población, la insalubridad, las malas condiciones de las viviendas, no sólo
hacían visible la situación, le otorgaban una trascendencia y una gravedad
desconocida hasta entonces. Su nuevo planteamiento insertaba al pro-
blema en una órbita decididamente colectiva y social.
e) El volumen del problema, la concentración de grandes masas de población
en homogéneas condiciones de miseria, significa -en los principios del
XIX- un riesgo de estabilidad política.
f) La nueva burguesía contempla la concentración del proletariado en
los suburbios como una amenaza potencial a su recién estrenado
poder.
 Resultado de esta nueva situación será la necesidad y el inicio de me-
didas legales para paliar los problemas sociales, medidas en donde
pueden encontrarse las raíces remotas de los servicios sociales.

1.2.- LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA


 La definición social de la pobreza y de los problemas sociales van a
modificarse como consecuencia de la Revolución Democrática. Sus efec-

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tos se superponen con la Revolución Industrial, con la que coincide en el tiempo


en los finales del siglo XVIII.
 La principal consecuencia de la Revolución Democrática fue transfor-
mar la naturaleza de la vida política: la vida política deja de ser un
asunto de minorías para convertirse paulatinamente en un asunto de
masas, de toda la colectividad.
 El protagonismo de las nuevas clases va a alterar la dinámica política,
situando los problemas sociales en una posición predominante. Baste
mencionar dos cambios decisivos:
a) La aparición de los partidos políticos de masas: Van a influir en la
vida política, haciéndose portavoces políticos de los grupos y
sectores sociales marginados. Van a impulsar reivindicaciones para
que se adopten medidas legales y administrativas a favor de obreros y
pobres.
b) La emergencia de los movimientos sindicales, vinculados a la
defensa de la clase obrera y a la reivindicación de soluciones a
los problemas sociales de la clase obrera. Entre las primeras
reivindicaciones que plantean se encuentra la limitación de la jornada de
trabajo.
 Los efectos inducidos por estos acontecimientos revolucionarios constituyen
elementos decisivos en la configuración de la sociedad contemporánea. Sus
consecuencias inciden directamente en los orígenes remotos de los
servicios sociales. De los propios principios revolucionarios -libertad, igualdad
y fraternidad- se deduce la consideración del pobre como ciudadano. Sus
necesidades no son asuntos meramente privados, sino que le corresponde al
Estado una función protectora. La concepción de la persona como ciuda-
dano implica la superación de la fase de beneficencia pública y el naci-
miento de la asistencia social.
 Con la Revolución francesa ya no se trata de mendigar limosna, sino de
reclamar los legítimos derechos inherentes a la condición de seres hu-
manos. Allí donde existe una clase de hombres sin subsistencia, se produce
una violación de los derechos de la humanidad y el equilibrio social se ve roto.
 Las primeras medidas sobre la protección a la vejez; los inicios de la regula-
ción de la incapacidad transitoria o permanente; las ayudas por razón de acci-
dentes de trabajo; la protección de la infancia; las normas sobre seguridad e hi-
giene en el trabajo o por enfermedad; la protección por paro, etc., constituyen
elementos decisivos del intervencionismo público en las condiciones de
vida y de trabajo en la sociedad industrial. Aquí se encuentra el impul-
so inmediato que dará lugar a los servicios sociales.
 El intervencionismo estatal –la respuesta estatal a la creciente protes-
ta obrera- dará lugar al derecho del trabajo, algo que en España ocurrirá
más tardíamente por el retraso en la industrialización respecto a otros países
europeos.

1.3.- CAMBIOS DE MENTALIDAD: DE SÚBDITOS A CIUDADANOS


 Las cambiantes condiciones sociales y políticas generadas por las Re-
voluciones Industrial y Democrática van a impulsar innovaciones inte-
lectuales, administrativas y sociales.
 El movimiento obrero, el derecho del trabajo, el nacimiento de la sociología, el
intervencionismo estatal o las primeras medidas de beneficencia pública son
las respuestas a la magnitud de los cambios sociales que –en corto pe-
ríodo histórico- se estaban produciendo.
 Cuando se estudia la pobreza como problema, cuando se contempla
como necesaria la intervención administrativa, algo decisivo -y nuevo
en la historia de la humanidad- está sucediendo: el reconocimiento de que

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en las sociedades industriales la pobreza no era ya un fenómeno natural,


sino el resultado de la ignorancia humana o de la explotación.
 Se estudia la pobreza porque se considera que es una situación que puede y
debe atenuarse, al menos en sus efectos. En la nueva sociedad los grupos
desfavorecidos deben ser protegidos con acciones públicas.
 La sociedad está dejando de ser una realidad dada -impuesta o inmutable- para
convertirse en una realidad sometida a la intervención o modificación de los
grupos. Se está pasando de una mentalidad de súbditos –fatalista- a
una mentalidad de ciudadanos en la que la sociedad es el resultado de ac-
tuaciones y decisiones colectivas. Y será en esta nueva concepción colecti-
va donde entroncarán los servicios sociales, en una consideración racio-
nalizadora, crítica y participativa de la vida colectiva, como un instru-
mento corrector de los desequilibrios generados por la propia dinámica so-
cial.
 El último término, la Revolución Democrática introduce una nueva diná-
mica en la vida política: el bienestar social se convierte en un objetivo
práctico y explícito de los gobiernos.

1.4.- EL CASO CONCRETO DE ESPAÑA: RAZONES DE UN RETRASO


Parece claro el retraso en la configuración de los servicios sociales en España, oca-
sionado por tres razones:
a) El peso de la Iglesia en la vida social y política española: Esta influencia
ha sido más acusada, profunda y prolongada que en otros países europeos.
Mientras que en otros países europeos la separación Iglesia-Estado se produce a
finales del siglo XVIII, en España las Constituciones del siglo XIX consignaban la
confesionalidad católica del Estado. Todo ello ha ocasionado la prolongación de
la fase de la caridad y beneficencia, llevada a cabo por instituciones eclesiásti-
cas.
b) El retraso económico de España: La Revolución Industrial se produce más
tarde y más concentrada en muy pocas regiones –Cataluña, País Vasco, Astu-
rias-. La sociedad era rural y su población trabajaba fundamentalmente en la
agricultura. En 1900 sólo el 17% de la población reside en capitales de provin -
cia. Por ello, el peso de la población rural y del trabajo agrícola retrasaron el de-
sarrollo de reivindicaciones y problemas vinculados con la industrialización. En
dicho contexto difícilmente podían adelantarse las respuestas públicas a
una realidad social todavía inexistente.
c) El escaso desarrollo del movimiento obrero: El retraso en la industrializa-
ción originó que tampoco se desarrollaran los movimientos obreros simultánea-
mente a los otros países europeos. Hasta el último tercio del siglo XIX no empie-
za a tener peso en España -la UGT se funda en 1888-. Por consiguiente, tampoco
el movimiento obrero pudo desempeñar un papel activador y modernizador del
sistema de protección social.

2.- LA SECULARIZACIÓN DE LA ASISTENCIA: LA BENEFICENCIA EN EL


SIGLO XIX

2.1.- PRINCIPIOS IDEOLÓGICOS Y CRISIS ECONÓMICAS: LA NECESARIA


PARTICIPACIÓN DEL ESTADO EN EL ÁMBITO DE LA ASISTENCIA SOCIAL
 Como manifestación de la secularización y por el impacto de las ideas hu-
manitarias del siglo XVIII, la noción cristiana de caridad va a ser sustituida
por la laica de justicia y de la beneficencia y asistencia social, tanto en
la mentalidad colectiva como en los propios textos jurídicos.

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 La beneficencia transfiere la obligación a la sociedad considerada


como entidad colectiva y por ello el término irá siempre seguido del apelati-
vo pública.
 Este giro hacia el protagonismo público es resultado de múltiples influ-
jos:
a) ARTOLA: El giro de la caridad a la beneficencia se debe a influjos doctrina-
les y a la realidad de una disminución de las rentas debido a la des-
amortización de los patrimonios de los establecimientos asistenciales, rea-
lizado por Godoy en 1798.
b) FONTANA, CARASA SOTO Y CALLAHAN: El cambio hay que hacerlo residir en la
crisis de subsistencias que azota a España a comienzos del XIX, crisis
a la que no puede hacer frente la estructura asistencial del Antiguo Régimen.
No eran razones humanitarias las que inspiraban las nuevas medidas,
sino el temor a la agitación urbana –la consideración de la pobreza, prio-
ritariamente, como un problema de orden público-, lo que confirma el hecho
de que la dependencia orgánica de la beneficencia haya sido siempre el Mi-
nisterio de Gobernación. Dichas crisis, a la vez, coinciden con las transfor-
maciones impulsadas a las instituciones caritativas a finales del XVI-
II.
c) GARRIDO FALLA: Destaca que en el caso de la beneficencia es el Estado
quien provoca las circunstancias para que la beneficencia se con-
vierta en carga Estatal. Las medidas impulsadas en el último tercio del si-
glo XVIII que reglamentan y prohíben la mendicidad, no pueden propugnarse
sin un correlativo esfuerzo estatal.

2.2.- ACCIONES JURÍDICO-INSTITUCIONALES


 LA CONSTITUCIÓN DE 1812:
Con la primera regulación constitucional va a quedar configurada la
beneficencia. El paso de la monarquía absoluta al Estado liberal viene acom-
pañado por la asunción por el Estado de las actividades de la asistencia
social y la beneficencia pública.
La Constitución confía a los Ayuntamientos “cuidar de los hospitales,
hospicios, casas de expósitos y demás establecimientos de beneficen-
cia”.
Atribuye a las Diputaciones provinciales la competencia en la inspec-
ción del funcionamiento y la proposición al Gobierno de las medidas perti-
nentes para la reforma de cualquier inadecuación detectada.
Un primer desarrollo de estos preceptos tendrá lugar por la Ley de 23 de
junio de 1813. En ella se establece como obligación de los Ayuntamientos
“el cuidado de la limpieza de los hospitales, cárceles y casas de caridad o de be-
neficencia”. También cuidará que los hospitales y casas de expósitos o be-
neficencia se mantengan de los fondos del común del pueblo.
A las Diputaciones se encomienda velar sobre los establecimientos de
beneficencia de común utilidad de la provincia, así como de la supervi-
sión de las obligaciones de los Ayuntamientos.
La municipalización de la beneficencia en el siglo XIX responde a la
transformación de la pobreza. Ésta es cada vez más urbana y menos ru-
ral: los nuevos beneficiarios será la masa de jornaleros que invaden las ciuda-
des y amenaza con desbordar la precaria dotación municipal para controlar la
vida urbana.
La nueva regulación de la beneficencia con la que se inicia el XIX res-
ponde al cambio de los destinatarios o benefactores y el cambio en el
marco espacial de la asistencia ahora urbana.

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Lo que late tras la expresión de “municipalización” de la beneficencia es


algo mucho más profundo que la ubicación administrativa de un servi-
cio. Se trata de una nueva interpretación tanto de la pobreza y las necesidades
sociales como del papel de los poderes públicos en su tratamiento: Nace la be-
neficencia concebida no como una fundación personal sino como un
servicio público de clasificación, control, asistencia o represión de las
clases populares más necesitadas.

 LEY DE BENEFICENCIA DE 1822


Nos encontramos ante el primer Plan organizativo de la beneficencia
pública. Ponía todos los fondos disponibles bajo la autoridad municipal,
pero crea Juntas municipales de beneficencia que deberán entender en todos los
asuntos de este ramo, como auxiliar de su respectivo Ayuntamiento.
Las Juntas municipales las considera la Ley como “resorte principal del
sistema de beneficencia”. La composición y misión de estas juntas guardan
parecido con las de la época de la Ilustración.
Composición: El Alcalde, que la presidirá, un regidor del Ayuntamiento, el cura
párroco más antiguo, cuatro vecinos ilustrados y caritativos, un médico y un ci-
rujano de los de mayor reputación.
Misión consiste en cuidar de la colecta de limosnas, suscripciones voluntarias,
hospitalidad y socorros domiciliarios, la primera enseñanza y vacunación de los
niños pobres, recoger a expósitos y desamparados y de conducir a los estableci-
miento de beneficencia respectivos a los que no puedan ser socorridos en sus
propias casas.
La presencia de eclesiásticos en las Juntas no debe considerarse incom-
patible con la secularización institucional. Más bien se trata de atenuar la
ruptura formal, con una presencia simbólica.
Los socorros pueden ser económicos, de materiales para el trabajo a domicilio o
alimentos.
La ley de 1822 se asienta en el principio de fomento de la beneficencia
domiciliaria, de modo que sólo es conducido a la casa de socorro el que no
pueda ser socorrido en la suya propia. El fomento de la asistencia domicilia-
ria será una constante de la legislación durante todo el siglo XIX y ello
tanto por razones de tipo económico, por no separar al necesitado de su entorno
y por el poco desarrollo del modelo benéfico de establecimientos cerrados.
La Ley regula fundamentalmente tres tipos de establecimientos de beneficencia:
a) LAS CASAS DE MATERNIDAD: Constaban de tres departamentos, uno para
las mujeres embarazadas y paridas, otro para la lactancia de los niños y otro
para conservar y educar a éstos hasta los seis años. La ley aborda también la
educación de las acogidas así como los problemas de expósitos y abandona-
dos y cuestiones propias de la adopción.
b) LAS CASAS DE SOCORRO: Su objeto era acoger a huérfanos desamparados y
niños de la casa de maternidad mayores de seis años, impedidos y demás
pobres que no tengan recurso alguno para proporcionarse sustento
diario. Las casas de socorro se constituyen en centros de trabajo y de es-
tudio. La instrucción de la infancia se centra en el aprendizaje básico de la
primera enseñanza, pero en objetivo esencial no es el aprendizaje sino
el trabajo fuera del establecimiento.
c) LA HOSPITALIDAD PÚBLICA: A los hospitales los considera como subsidiarios,
en caso de no ser posible la asistencia domiciliaria. Ordena la existencia de
hospitales en todas las capitales de provincia, pero en ninguna de ellas
más de cuatro. La ley regula la organización interna de los hospitales y
prescribe normas especiales para “casas públicas destinadas a recoger y cu-
rar a locos de toda especie”.

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Una de las innovaciones más decisivas es el tratamiento de los fondos


de beneficencia: reduce a un sistema común los fondos de la beneficen-
cia, puestos bajo la autoridad municipal.
Es relevante la voluntad de hacer efectiva la Ley, pero fue suspendida
con la vuelta del absolutismo y no fue realidad plena hasta su restable-
cimiento en septiembre de 1836.

 LEY DE BENEFICENCIA DE 1849


Las líneas básicas impulsadas por la Ley de Beneficencia de 1822 se van a man -
tener a lo largo de todo el siglo. Ya en la Ley de 1849 se considera la asis-
tencia pública como competencia del Estado, la provincia y el municipio
y se crean Juntas de Beneficencia a esos tres niveles.
El intervencionismo estatal se produce, primero, al situar los fondos de la be-
neficencia particular al servicio de la asistencia pública. Pero la seculari-
zación se extiende también a otros dominios: reforzándose el papel de los
Subdelegados de Fomento, bajo cuya vigilancia quedan todas las institucio-
nes de beneficencia, públicas y privadas. Además, se les confiere la presi-
dencia de las Juntas de los establecimientos provinciales –suprimiéndose
la costumbre de designar a los directivos entre la nobleza o los eclesiásticos-.
También se incrementa el papel público de control de patrimonio de la
beneficencia particular en función de su protectorado.
La Ley de 1849 y su Reglamento de aplicación contienen nuevos pasos hacia el
intervencionismo estatal y la propia Jurisprudencia reforzó esta tendencia al in-
terpretar que se pierde el carácter de beneficencia particular y se ad-
quiere la de general desde el momento en que se acepta una subven-
ción estatal.
Tanto en su vertiente administrativa como económica, el papel del interven-
cionismo estatal se incrementa, pero lo más relevante es la disminu-
ción del papel del municipio y el reforzamiento de la provincia y la ad-
ministración central.
Según la naturaleza de los servicios, clasifica a los establecimientos en:
- Generales: Financiados con fondos del Estado, se dedican a satisfacer
necesidades de índole permanente –establecimientos de locos, sordomudos,
ciegos, impedidos y decrépitos-. El Estado no llegó a tener una participación
decisiva ya que el número de establecimientos costeados con fondos
públicos fue siempre reducido. En 1885 son tan solo siete.
- Provinciales: Recogen funciones atribuidas en la Ley de 1822 a los
municipios. Las casas de maternidad y expósitos, las de huérfanos y des-
amparados son ahora catalogados como establecimientos provinciales a car-
go de la Diputaciones.
- Municipales: A la beneficencia municipal se le otorga la asistencia de ca-
rácter inmediato. El viejo protagonismo otorgado en 1822 a los municipios
queda invertido en la nueva Ley que sólo lo considera en su papel de pri-
meros auxilios y canalizador hacia instituciones supramuniciaples.
 EVOLUCIÓN POSTERIOR DE SISTEMA DE BENEFICENCIA
Durante el sexenio revolucionario se acrecienta el intervencionismo administra-
tivo directo: se suprimen las Juntas de Beneficencia General, Provincia-
les y Municipales y sus funciones se transfieren a la Dirección General
de Beneficencia, a las Diputaciones y a los Municipios: del control pú-
blico se pasa a la gestión directa de la beneficencia.
En la I República asistimos a un esfuerzo descentralizador y lo que es
más relevante, por razones presupuestarias, a favor de la beneficencia
particular, reservándose el Gobierno las tareas de inspección.

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El largo esfuerzo reglamentista sobre la beneficencia no eliminó sus graves


deficiencias. Ya fueran señaladas por CONCEPCIÓN ARENAL, que
consideraba el estado de la Beneficencia como deplorable.
No se trata de una cuestión de calidad tan sólo: el número de establecimientos
existentes en el siglo XIX es muy reducido. Según la Comisión General de
Estadística del Reino, en 1857 existían un total de 1.292
establecimientos, mientras que los de finales del siglo XVIII eral 9.833, a
los que se sumaban 3.196 conventos.
El sistema asistencial del Antiguo Régimen va a quedar transformado por el
influjo de la desamortización, del control de la beneficencia particular, de la
municipalización y la provincialización. Quien asumió el papel asistencial en
el siglo XIX no fue el Estado, sino instancias intermedias como el
municipio y la provincia.
El proceso conduce a la uniformización de las instituciones y a su control desde
instancias administrativas provinciales. La Revolución Liberal fue el factor
que más influyó en el paso de los Montes de Piedad, de vocación
marcadamente religiosa y asistencial, a las Cajas de Ahorro, con una
orientación más secular y crediticia, aunque sometidas a la tutela del
Gobierno.

3.- EL REFORMISMO DE LA RESTAURACIÓN: LA COMISIÓN DE REFOR-


MAS SOCIALES (1883)

3.1.- ORÍGENES
 La Comisión de Reformas Sociales nace en el siguiente contexto: La
Restauración borbónica y la fase de apertura política que se inicia a
partir de la caída de Cánovas.
 Superado el Antiguo Régimen, iniciada la industrialización y el protagonismo de
las clases obreras, el problema social o la cuestión social se convierte en
un tema central del último tercio del siglo XIX.
 La primera huelga desencadenada en Barcelona en julio de 1855 reflejaba la ra-
dicalización de los conflictos sociales y la importancia otorgada a la reivindica-
ción del derecho de asociación como instrumento básico para la modificación
del estado de la situación social.
 Si los propios afectados por las duras condiciones de vida son los primeros en
articular respuestas a la situación con el movimiento obrero, no es menos cierto
que también son las propias estructuras liberales las que comienzan a
evadirse del propio abstencionismo liberal para ir estructurando un
sistema de intervención social con el que poner remedio a las necesi-
dades sociales.
 La Comisión de Reformas Sociales ha de situarse en ese contexto de
superación del abstencionismo liberal que en España se produce más tar-
díamente por el retraso en la industrialización.
 Sus orígenes deben buscarse en la influencia de acontecimientos exte-
riores: el auge del movimiento obrero y del socialismo, las medidas implanta-
das en la Alemania de Bismarck, la creación de la Sociedad Fabiana en Inglate-
rra y la aparición de la Encíclica Rerum Novarum.

3.2.- CREACIÓN
 Se crea por iniciativa del Presidente de Gobierno Posada Herrera y del
Ministro de Gobernación Segismundo Moret, por Real Decreto de 5 de
diciembre de 1883: “Una comisión para el estudio de las cuestiones que di-
rectamente interesan a la mayoría y bienestar de las clases obreras tanto in-
dustriales como agrícolas y que afectan a las relaciones entre el capital y el tra-
bajo”.

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 Se crearon comisiones provinciales y locales para recoger material estadístico y


opiniones sobre problemas y necesidades de la clase obrera. Con estos datos, la
Comisión debería presentar proyectos de ley.
 Por Real Decreto de 13 de marzo de 1890 se reforma la Comisión conso-
lidando su papel interventor en la vida social. Se establecía como trabajos
de la Comisión:
a) Preparar los proyectos de ley que tiendan al mejoramiento del estado
de las clases obreras o de sus relaciones económicas con las clases pro-
ductoras.
b) Informar sobre los puntos que el Gobierno le someta.
c) Someter al Gobierno los proyectos de decreto o de ley conducentes a:
- Mejora de la habitación de la clase obrera.
- Policía, higiene y salubridad de los talleres
- Represión del fraude en la adulteración y peso de las sustancias de
primera necesidad y especialmente los alimentos.
- Medidas para facilitar la asociación, el ahorro y socorro mutuo.

3.3.- FINALIDAD
 Servir de instrumento a una legislación más próxima a las necesidades de los
colectivos a quienes se destina y que cuente, al mismo tiempo, con mayor gra-
do de aceptación.

3.4.- IMPORTANCIA Y EFECTOS


 La importancia de la Comisión radica en su propia existencia y en el
hecho de atribuir su presidencia a Cánovas, líder del partido de la opo-
sición: la cuestión social se convierte en un problema de Estado.
 Transformar la cuestión social en problema de Estado significa que el Es-
tado de la Restauración reconocía que no podía quedar al margen de los nuevos
problemas sociales: las condiciones de vida de la clase trabajadora son
asunto de responsabilidad estatal.
 Esta concepción de la cuestión social significa por sí sola una posición
ideológica innovadora y avanzada en la sociedad española.
 Si a ello se añade el impulso dado por la Comisión al debate público y la in-
formación sobre la cuestión social, puede concluirse que sus efectos fue-
ron más importantes que los logros directamente obtenidos en su labor.
 Aquí radica una peculiaridad de nuestra historia: la característica diferencial
de nuestro intervencionismo social consistió en ser inicialmente un in-
tervencionismo científico o teórico que posteriormente dio lugar a un inter-
vencionismo normativo.
 La propia Comisión expresa la convicción de afrontar la cuestión social
“desde una perspectiva global y mínimamente sistemática”. El alcance
del problema requiere de una política reformista global, una intervención correc-
tora del Estado.
 Los principales efectos pueden medirse considerando su propia obra:
Catorce volúmenes con Proyectos de Ley, debates, dictámenes sobre aspec-
tos básicos de la situación social en España, limitación de horas de trabajo, in-
válidos de trabajo, descanso de domingos y días festivos… fueron resultado
de su intensa tarea.
 La Comisión fue uno de los puntos de partida del posterior desarrollo de
una legislación social decisiva. El derecho de asociación quedará regulado
en 1887 y será la base legal del asociacionismo obrero hasta la II República.
 La Comisión de Reformas Sociales significó en inicio del lento camino
de las reformas sociales para evitar el violento de las revoluciones y no

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se agotará con su propia existencia. Fue el núcleo desde el que surgió un


órgano básico de nuestra historia: el Instituto de Reformas Sociales.

4.- CONCLUSIONES
 La Revolución Industrial y la Revoluciones Democráticas, piezas clave para en-
tender la progresiva intervención estatal en los problemas sociales.
 De los propios principios revolucionarios -libertad, igualdad y fraternidad- se de-
duce la consideración del pobre como ciudadano, lo que implica la supera-
ción de la fase de beneficencia pública y el nacimiento de la asistencia
social.
 En el caso concreto de España -con sus claras peculiaridades- el siglo XIX es
un proceso escalonado que culmina con la municipalización y la provincia-
lización de la beneficencia: hitos legislativos clave serán la Constitución de
Cádiz, la Ley de Beneficencia de 1822 y la Ley de Beneficencia de 1849.
 El siglo XIX se cierra con el nacimiento de la Comisión de Reformas So-
ciales, una institución que nace en un contexto marco por: el incipiente prota-
gonismo de la clase obrera tras la tardía industrialización, el retroceso del abs-
tencionismo liberal y la influencia de acontecimientos externos. Nos encontra-
mos ante el precedente del Instituto de Reformas Sociales.

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TEMA V: LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO EN EL SIGLO XX: DEL


INSTITUTO DE REFORMAS SOCIALES A LOS SERVICIOS
SOCIALES DEL FRANQUISMO

1. INTRODUCCIÓN
 El fenómeno de mayor trascendencia económica, social y política en el
escenario de las sociedades complejas o avanzadas durante la segunda
mitad del siglo XX lo constituye el Estado de Bienestar (Welfare State).
 Algunos expertos sitúan el origen del Estado del Bienestar en la legislación
social alemana del periodo tardío de Bismarck, cuando se promulgaron va-
rias leyes sociales. Para otros, nace después de la Segunda Guerra Mun-
dial, y su principal antecedente es la construcción del sistema público inglés de
protección social integrado y universal que se desarrolló entre 1945 y 1948.
 H. HECLO aúna ambas posiciones y distingue tres períodos históricos en la
construcción del Estado de Bienestar:
a) Un período de experimentación (desde 1870 hasta la segunda déca-
da del siglo XX).
b) Uno de consolidación (entre 1930 y 1940).
c) Y otro de expansión que se iniciaría a partir de la década de los cua-
renta.
 El Estado de Bienestar encuentra su principal apoyo en las ideas y polí-
ticas keynesianas. Su génesis hay que buscarla en la crisis de 1929 y la cri-
sis económica que le sucedió.
 El logro histórico más importante alcanzado por el Estado de Bienestar
ha sido la institucionalización de los llamados derechos sociales (Presta-
ciones económicas y servicios educativos, sanitarios, culturales, etc.) coinci-
diendo con la conquista de los derechos civiles y políticos. Se materializa
en la implantación de un sistema de protección y seguridad social y otro de re -
curso para los más necesitados.
 Al mismo tiempo, el Estado de Bienestar ha conseguido diluir la conflicti-
vidad social al convertirse en el árbitro de los intereses en disputa. Así,
al dejar de ser instrumento de las clases dominantes, el Estado se ha legiti-
mado a sí mismo y al sistema.
 EN ESPAÑA, al igual que el resto de Europa pero matizado profundamente por
las peculiaridades que conlleva la sucesión de cuatro regímenes políticos dife-
rentes, el siglo XX -con avances y retrocesos- se nos presenta como un lar-
go proceso de génesis, implantación y articulación de un sector público
clásico de economía del bienestar:
a) Primera fase (la Restauración): El hito más significativo va a ser el
establecimiento del Instituto de Reformas Sociales, que simboliza
el tránsito de la beneficencia pública al “intervencionismo científi-
co”.
b) Segunda fase (la Dictadura del General Primo de Rivera). Asisti-
mos al inicio de lo que los especialistas denominan “intervencionismo
administrativo”.
c) Tercera fase (la II República): La cuestión social va a estar marcada
por dos rasgos distintivos: la internacionalización y la constitucio-
nalización.
d) Cuarta fase (el Franquismo): Época marcada por la extraordinaria he-
terogeneidad legal y administrativa, pero en la que podemos encon-
trar, con mayor o menor grado de desarrollo según los casos, el germen
algunos de los servicios sociales en nuestro país.

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2.- EL INSTITUTO DE REFORMAS SOCIALES (IRS) O EL INICIO DEL


INTERVENSIONISMO CIENTÍFICO
 El siglo XX va a ser un siglo de profundas transformaciones en el campo de los
servicios sociales, que van de la superación de la beneficencia pública
hasta la aparición del bienestar social, como se consigna en la CE.
 El inicio del recorrido hay que situarlo en la creación de Instituto de
Reformas Sociales (IRS) y simboliza lo que los especialistas denominan
el “intervensionismo científico”.

2.1.- CREACIÓN, OBJETIVOS, COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA INTERNA


 CREACIÓN: Real Decreto de 23 de abril de 1903. Se le adscribe al
Ministerio de la Gobernación.
 OBJETIVOS: “Preparar la legislación del trabajo en su más amplio sentido,
cuidar su ejecución, organizando para ello los necesarios servicios de
inspección y estadística, y favorecer la acción social y gubernamental
necesarias en beneficio de la mejora y bienestar de las clases
trabajadoras” (art. 1 R.D. de creación). El IRS desempeño no sólo una tarea
consultiva, sino también un papel de administración activa.
 COMPOSICIÓN: 30 miembros: 18 designados por el gobierno y 12 elegidos
(6 por la patronal, y 6 por la clase obrera). Sucesivas modificaciones
disminuyeron el número de los vocales elegidos por el Gobierno, aumentando
los de elección directa. En la regulación del IRS de 1919, los designados por el
gobierno eran 12 y los de elección directa 48.
 ESTRUCTURA INTERNA: Constaba de un pleno, una secretaría general y tres
secciones. La primera preparaba antecedentes extranjeros de la
legislación social, borradores, informes, etc.; la segunda se centraba en la
inspección de trabajo, servicios jurídicos y técnicos, etc.; la tercera
elaboraba estadísticas de huelga, nivel de vida, paro, mendicidad, etc.

2.2.- CLAVES DEL ÉXITO DEL IRS


 Por una parte la categoría y procedencia ideológica de los miembros del
IRS: republicanos, socialistas, conservadores, católicos o libre
pensadores.
 Por otra, los ingredientes organizativos: amplia participación social, plena
libertad de actuación del personal de las secciones técnicas, apoyo de una red
de instituciones locales y la descentralización de sus servicios de inspección y
estadística.

2.3.- PRINCIPALES MEDIDAS LEGALES IMPULSADAS POR EL IRS


 EN RELACIÓN AL TRABAJO DE LA MUJER Y DE LOS NIÑOS:

a) Ley de 8 de enero de 1907, prohibiendo el trabajo de la mujer en el emba-


razo y la lactancia, con obligación a la patronal de conservar la plaza a la mu-
jer.
b) Real Decreto de 25 de enero de 1908, prohibiendo el trabajo de las muje-
res y menores en determinadas industrias insalubres o peligrosas.
c) Ley de 22 de julio de 1912, prohibiendo el trabajo nocturno de la mujer.
d) Ley de 27 de febrero de 1912, conocida como la “Ley de la Silla”, que im-
ponía que en los almacenes, tiendas, oficinas, o cualquier establecimiento no
fabril con mujeres empleadas, fuera obligatorio tener un asiento para cada
una de ellas.
 LEYES EN MATERIA LABORAL:

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a) Ley de 3 de marzo de 1904: Establecimiento del descanso semanal obliga-


torio.
b) Ley de 12 de julio de 1906: Inembargabilidad del salario de subsistencia
familiar y de los instrumentos de trabajo.
c) Ley de Huelga de 27 de abril de 1909.
 LEYES EN MATERIA DE EMIGRACIÓN:

a) Ley de Emigración de 21 de diciembre de 1907: Reconoce el derecho a


la emigración con algunas restricciones y establece un Consejo Supe-
rior de Emigración.
La abundante legislación social está cargada del ideario humanitarista y
protector propio de una consideración del problema social también como
una cuestión de caridad.

2.4.- LA CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE PREVISIÓN Y SUS FINES


 Una de las lagunas sociales del IRS era la previsión, que fue subsanada
mediante la creación del INP, que con el tiempo se convirtió en el base del
sistema español de seguridad social,
 CREACIÓN: Por la Ley de 27 de febrero de 1908. Concebido como ente autó-
nomo, inspirado en el modelo del IRS, su creación supone un avance decisivo.
 FINES: “Difundir e inculcar la previsión popular; administrar la mutualidad
de asociados; estimular y favorecer dicha práctica de pensiones de retiro” (art.
1 de la ley de creación)
 Comenzó a funcionar el 1 de enero de 1909 y otras disposiciones posterio-
res amplían el campo de protección:
a) Por Real Decreto de 11 de marzo de 1919 se implanta el seguro de
“retiro obrero” obligatorio.
b) Con el desarrollo del Real Decreto de 20 de noviembre de 1919 se es-
tableció un Plan de Seguros Sociales, incluyendo los de enfermedad, in-
validez y maternidad con carácter obligatorio para quienes entre 14 y 65
años trabajasen por cuenta ajena y con remuneración interior a 6.000 ptas.
anuales.

2.5.- OTRAS ACTUACIONES DEL IRS


 Especialmente relevante fue la limitación de la jornada de trabajo a 8
horas diarias o 48 semanales (Real Decreto de 3 de abril de 1919), respues-
ta a una dilatada huelga en Barcelona y la conquista más importante del movi-
miento obrero de la época.
 Además realizó numerosos estudios sobre la situación agraria, sobre vivien-
das populares, accidentes de trabajo, seguro de paro, trabajo de la mujer en la
industria, salario del trabajo a domicilio, etc. (un total de 58 volúmenes).
 Incluso elaboró un informe sobre la creación el Ministerio de Trabajo,
creación que significará el crepúsculo de tan positiva experiencia social, política
y administrativa.

2.6.- LUCES Y SOMBRAS EN LA LABOR DEL IRS: LAS CAUSAS DE SU


DECADENCIA
 El juicio de la labor del IRS ha de formularse en términos sumamente
positivos.
 Las sombras de su labor provienen de la efectividad de sus medidas y
las disposiciones que preparó, debido a la inobservancia de las normas
no sólo por rechazos sociales sino por limitaciones administrativas (falta de per-
sonal de personal del servicio de inspección...).

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 La fecha clave del inicio de su decadencia se sitúa en 1917. Factores ex-


ternos, -la Revolución rusa de ese mismo año- e internos –tensiones económicas
y sociales que general el fuerte crecimiento económico español- producirán una
profunda crisis en la sociedad española. La crisis conduce a un crecien-
te paternalismo estatal y asistimos al cierre de la etapa humanitaria y
filantrópica de nuestra legislación laboral.

3.- EL I.R.S. Y LA CREACIÓN DEL MINISTERIO DE TRABAJO (1920)

3.1.- DEL INTERVENCIONISMO CIENTÍFICO AL INTERVENCIONISMO


ADMINISTRATIVO
 El Real Decreto de 8 de mayo de 1920 crea el Ministerio de Trabajo. Una
de las consecuencias será la postergación del Instituto de Reformas Sociales. Se
integran en el nuevo Ministerio, entre otros, el IRS, el INP y el Consejo
de Emigración.
 La creación de la Organización Internacional del Trabajo en 1919 en el
Tratado de Versalles, y el crecimiento de la estructura organizativa del
IRS, favorecieron su creación. Y en este sentido, habrá que considerar que
fue su acertada actuación la que impulsó la ulterior creación del Ministerio.
 Asistimos al tránsito del “intervencionismo científico” al “intervencionis-
mo administrativo”, rompiendo el Estado definitivamente sus ataduras libera-
les.

3.2.- LA CREACIÓN DEL MINISTERIO DE TRABAJO: UNA MUESTRA DE LA


BUROCRATIZACIÓN CRECIENTE
 La creación del Ministerio de Trabajo no significa sólo la unificación ad-
ministrativa de organismos dispersos, además fue un reflejo de la ten-
dencia absorbente de la administración y una muestra de la burocrati-
zación creciente: se priva de protagonismo a la iniciativa social y en su lugar
es la pureza del procedimiento administrativa la que comenzará a privar.
 La crisis de empleo originada por la económica de 1929 y la activa in-
tervención pública del Estado en este ámbito durante la II República,
reforzará considerablemente la nueva estructura administrativa.
 En la composición del IRS pierde peso de la representación patronal y
obrera en favor de órganos administrativos. Las distintas filosofías de am-
bos órganos –burocrática la del Ministerio y flexible la del IRS- comienza a susci-
tar tensiones y conflictos.
 La representación obrera en el IRS comienza a protestar por la conti-
nuada marginación en los debates de las nuevas medidas legales y las
cuestiones de competencia se agravan con la creación de la Comisión ase-
sora del Gobierno en materia social.
 Simultáneamente la propia administración crea organismos paralelos en
sus competencias al IRS: la Comisión de Trabajo de Cataluña en 1919 y la
Delegación Regia del Ministerio de Trabajo para Cataluña y Baleares en 1923.
 El IRS desaparece en junio de 1924 y sin su existencia, en palabras de
BRENAN, “Ni una sola disposición de carácter social hubiera sido pro-
mulgada”.

3.3.- DISPOSICIONES LEGALES


La creación del Ministerio de Trabajo no supuso la paralización de nuevas
disposiciones legales:
 27 de junio de 1920: limitación de la revisión de alquileres y creación de las
Juntas de Fomento y Casas Baratas.

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 Enero de 1921: Decreto sobre aplicación del Seguro Obligatorio y estableci-


miento en las Cortes de una Comisión permanente de Trabajo y legisla-
ción social.

4. LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923) Y LA DISOLUCIÓN


DEL IRS

4.1.- LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA: UN PRODUCTO DE FACTORES


INTERNOS Y EXTERNOS DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
 Con la Dictadura de Primo de Rivera, la Administración asume el prota-
gonismo en la cuestión social. El intervensionismo burocratizado des-
plaza al reformista del IRS. Al inicio de la Dictadura, el IRS queda refundido
en el Ministerio de Trabajo Comercio e Industria por Real Decreto de 2 de junio
de 1924.
 Factores externos: Las consecuencias de la I Guerra Mundial o los efectos de
la Revolución Rusa de 1917 resquebrajan la estabilidad de las democra-
cias y se produce una fase catalogada por los historiadores como una
“época de dictaduras” (Italia, Portugal, Grecia…).
 Factores internos: La situación interna de la sociedad española es imprescin-
dible para interpretar la Dictadura, su actuación política y su orientación ideoló-
gica: los efectos del desastre de la guerra de Marruecos; los problemas
de orden público; las tensiones regionales; la explosiva situación de
los jornaleros campesinos; el agotamiento de los partidos de la Restau-
ración y la falta de capacidad del sistema político para afrontar la pro-
funda crisis política y social. En este contexto se produce el golpe de estado
de Primo de Rivera.

4.2.- EL SISTEMA CORPORATIVO DE LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA


 La prosperidad económica en la Dictadura -hasta la crisis de 1929- fa-
voreció las mejoras salariales en la clase obrera. Pero el marco institucio-
nal cambia por completo. La Dictadura establecerá un sistema corporati-
vo, que es una reacción antiliberal, un intento de sustituir la lucha de clases
por una posible colaboración de las mismas, una tendencia al unitarismo sindi-
cal y una prohibición de la suspensión del trabajo como medio para resolver los
conflictos sociales.
 El texto básico de la Dictadura será el Decreto Ley de Organización
Corporativa Nacional de 26 de noviembre de 1926. Establece una comple-
ja organización de la vida profesional que tiene por base el Comité paritario
local y de oficio, y culmina en la Corporación Nacional de rama industrial
regida por el Consejo de Corporación. Por decreto ley de 12 de mayo de
1928 se extenderá a la agricultura: Sin embargo, la Dictadura no se dio mucha
prisa en aplicar la legislación corporativista y se llegó a la República sin que
el Decreto-Ley del 26 se tradujese en un sistema organizativo realmen-
te puesto en práctica.
 Este mismo desfase entre las intenciones y la realidad se produce en
otras materias. Primo de Rivera abrigaba la intención de “organizar, con la co-
operación obligatoria del patrono, del obrero y del Estado, el seguro de paro for-
zoso y de vejez e invalidez”.

4.3.- PRINCIPALES DISPOSICIONES NORMATIVAS


Las actuaciones fueron más modestas que las palabras. La Dictadura se
limitó:
 A reordenar la legislación de accidentes de trabajo por Decreto Ley
de 23 de agosto de 1926.
 A implantar una legislación para promover viviendas baratas.

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 A la promulgación del Estatuto de clases pasivas en 1926, que contem-


plaba la jubilación y la orfandad.
Inicia distintas medidas a favor de la familia y la maternidad:
 Decreto de 21 de junio de 1926: implantación del subsidio para familias
numerosas de la clase obrera (las de ocho o más hijos).
 Decreto Ley de 22 de marzo de 1929: establecimiento de un seguro
obligatorio de maternidad, destinado a cubrir la asistencia sanitaria y de
sustitución de salario de obreras y empleadas.
 Intento frustrado de establecer el reconocimiento del derecho de se-
guridad social en el Anteproyecto de Constitución redactado por la
sección primera de la Asamblea Nacional (17 de mayo de 1929).

4.4.- LA AGONÍA DEL IRS EN LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA


A pesar de la orientación corporativa del nuevo régimen, la influencia del
IRS sigue estando presente en la Dictadura. Muestra de ello es:
 La aprobación del Código de Trabajo el 23 de agosto de 1926. Era la
primera vez que se agrupaba en un texto único la legislación labo-
ral. De sus 4 libros, sólo el primero -dedicado al contrato de trabajo- era ori-
ginal y los otros tres reunían leyes y reglamentos anteriores, en gran parte
elaborados por el IRS.
 El IRS tiene, aparentemente, continuidad con el Consejo de Trabajo
de la Dictadura, pero ni la labor investigadora del Instituto, ni su contacto
directo con la realidad social, ni la iniciativa de las actuaciones coincide con
la concepción corporativa del Consejo de Trabajo. Significan filosofías po-
líticas muy divergentes.

5.- INTERNACIONALIZACIÓN Y CONSTITUCIONALIZACIÓN: LA


REPÚBLICA (1931-1936)
La situación social después de la I Guerra Mundial, de la Revolución Rusa
de 1917 y la Crisis Económica del 1929 van a significar cambios profundos
en el tratamiento de los problemas sociales, la legislación social y la ac-
tuación administrativa de los Estados.
Los cambios suponen un creciente impulso de organizaciones internacionales
en el diseño de la legislación y de las directrices de futuro de los servicios
sociales. Simultáneamente, la legislación social accede a las constituciones
de numerosos países.

5.1.- LA INTERNACIONALIZACIÓN
La cuestión social había dejado de plantearse sólo a nivel interno, al menos
ese era el propósito del internacionalismo marxista. Dicho en otros términos: tanto
la movilización social como la construcción de respuestas y diseño de polí-
ticas sociales transciende a los propios Estados nacionales.
 LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO (OIT)
Una clara muestra de la internacionalización será la creación de la OIT por el
Tratado de Versalles (1919), dentro del marco de la también recién creada
“Sociedad de Naciones”.
Se compone por representantes de gobiernos, empresarios y trabaja-
dores. facilitando una continuada actuación de impulso en materia so-
cial. Incluso desaparecida la Sociedad de Naciones por la II Guerra Mundial, la
OIT subsistió como organismo especializado de la ONU.
 OBJETIVOS Y PRINCIPIOS DE LA OIT: LA DECLARACIÓN DE FILADELFIA

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Durante la II Guerra Mundial se celebra una reunión de la OIT en la que se


aprueba la Declaración de Filadelfia, que define los objetivos del orga-
nismo y los principios de justicia social que lo inspiran, entre ellos:
a) Considerar que el trabajo no es una mercancía.
b) La libertad de expresión y de asociación es una condición indispen-
sable para el progreso.
c) La pobreza constituye un peligro para la prosperidad de todos.
d) La lucha contra las necesidades debe ser llevada con la máxima
energía en el seno de cada nación y por el esfuerzo internacional.
e) Todos los seres humanos sin distinción de raza, religión o sexo, tienen el
derecho a conseguir su progreso material y espiritual en la liber-
tad y en la dignidad, en la seguridad económica y común igual-
dad de oportunidades.
La actuación de la OIT ha sido decisiva por las decisiones que adopta:
a) Convenios que obligan a cada Estado, aunque sus representantes ha-
yan votado en contra, a someterlo a la autoridad competente para su ra-
tificación. Si se ratifica, el convenio se convierte en tratado que obliga al
Estado frente a los demás y ante la OIT.
b) Recomendaciones: no tiene carácter obligatorio, pero son orientacio-
nes que marcan directrices en la legislación social. En definitiva, la OIT
ha desempeñado un papel de grupo de presión en la defensa del
bienestar social de los países occidentales.
 LA INFLUENCIA DE LA OIT EN ESPAÑA
Constituida la OIT como consecuencia del Tratado de Versalles, la Ley española
del 7 de agosto de 1919, autorizó al gobierno a aceptar parte del tratado relati-
va a los temas laborales, ratificándose el 8 de enero de 1920, el tratado íntegro.
Desde entonces, la influencia de la OIT en la evolución de la legislación
española ha sido importante. En la II República, se manifestará con claridad.

5.2.- LA CONSTITUCIONALIZACIÓN
Cuando hablamos de constitucionalización nos referimos a llevar hasta la más
importante norma legal -la Constitución- los principios básicos de la legis-
lación social y a implantar derechos sociales junto a los tradicionales con-
tenidos constitucionales.
El constitucionalismo del XIX incluía cuestiones de contenido fundamentalmente
político (elecciones, nombramiento del gobierno, competencias del legislativo, eje-
cutivo y judicial…), pero no aparecían aspectos de la vida social y económica,
derechos de los trabajadores… Esto es lo que empieza a ocurrir en el primer tercio
del siglo XX: las Constituciones empiezan a regular aspectos hasta entonces
inusuales (Ej.: la Constitución rusa, la mejicana de 1917 y la de Weimar –de gran
influencia en la española de 1931-).

5.3.- INTERNACIONALIZACIÓN Y CONSTITUCIONALIZACIÓN EN LA II REPÚ-


BLICA ESPAÑOLA: LA CONSTITUCIÓN DE 1931
 La proclamación de la II República en 1931 va a suponer la manifestación
en España de la doble tendencia anteriormente apuntada respecto a la cuestión
social: internacionalización y constitucionalización.
 La Constitución de 1931, por primera vez en nuestra historia, diseña
un plan muy amplio de medidas de bienestar social:
a) Art. 46: Establece el programa social básico (el trabajo como obligación
social y protegida por las leyes; indica que la legislación social regulará los
casos de seguro de enfermedad, accidente, vejez, invalidez y muerte; la jor-
nada de trabajo y el salario mínimo; las vacaciones anuales remuneradas…):

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“La República asegurará a todo trabajador las condiciones neces-


arias para una existencia digna”.
b) Art. 47: Trata separadamente la protección y previsión de agricultores y pes-
cadores, entre otras formas, con cajas de previsión.
c) Art. 39: Derecho de asociación y sindicación.
d) Art. 43: Igualdad de sexos, obligación subsidiaria del Estado de alimentar
y educar a los niños; igualdad de los hijos fuera y dentro del matrimonio;
compromiso del Estado de prestar asistencia a enfermos, ancianos,
maternidad e infancia.
e) Art. 48: Implantación de la enseñanza primaria con carácter obliga-
torio y gratuito, y facilitar el acceso a todos los grados de enseñanza de
los económicamente necesitados.
f) Art. 31: Derecho a emigrar o inmigrar.

5.4.- DE LOS COMPROMISOS CONSTITUCIONALES A LA PRÁCTICA


En la práctica, no todos los compromisos constitucionales se cumplieron. Las
causas que impidieron la puesta en práctica de buena parte de los compromisos
asumidos:
a) Las difíciles circunstancias económicas en que llegó la II República.
La crisis económica de 1929 se manifestó en España algo después –coinci-
diendo con el nuevo régimen- y afectó de lleno a su política social.
b) La escasa duración temporal el régimen (de 1931 a 1936 ó 1939): No
hubo tiempo material para llevar a término el desarrollo legislativo de la
Constitución.
c) La propia inestabilidad política de la República: La sublevación militar
de Sanjurjo, o la posterior de Asturias, los cambios de gobierno, la intensa
movilización política..., incidieron negativamente en el logro de los objetivos
de bienestar social proclamados por su Constitución.

5.5.- EL ABORDAJE DE LA CUESTIÓN SOCIAL DURANTE LA II REPÚBLICA


Principales medidas de asistencia, previsión y protección social y laboral adoptadas
durante la II República:
 Decreto de 5 de mayo de 1931 en el que se establecen las bases por las
que ha de regirse la previsión social contra el paro forzoso y de
creación –en el Instituto Nacional de Previsión Social- de una Caja única
contra el paro forzoso.
 Decreto de 24 de junio de 1931: se enumeran una larga serie de disposicio-
nes de contenida social que se determinan subsistentes.
 Decreto de 1 de julio de 1931, convertido en Ley el 9 de septiembre, estable
la jornada máxima de trabajo.
 Creación en 1931 de la Sala Social del Tribunal Supremo.
 Leyes de 9 de septiembre de 1931 y de 8 de octubre de 1932 sobre acci-
dentes de trabajo.
 Ley de Contratos de trabajo de 21 de noviembre de 1931.
 El 27 de noviembre de 1931 se aprueba la Ley de colocación obrera obli-
gatoria.
 Ley de Jurados mixtos de 27 de noviembre de 1931.
 Establecimiento de la Dirección General de Beneficencia y Obras So-
ciales en 1932.
 Ley de Asociaciones Profesionales de 8 de abril de 1932.

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 Ley de 7 de julio de 1934: Ordenaba incrementar los subsidios contra el


paro con medidas destinadas a reducir el desempleo
 Ley de 25 de junio de 1935, de creación de la Junta Nacional contra el
paro, adscrita al Ministerio de Trabajo.
 Ley del 2 de junio de 1936 de unificación de los seguros sociales de ve-
jez, invalidez, muerte, enfermedad y maternidad
 Ley de bases de enfermedades profesionales 13 de julio de 1936.

6.- LOS SERVICIOS SOCIALES DURANTE EL FRANQUISMO

6.1.- LA CUESTIÓN DE LOS SERVICIOS SOCIALES DURANTE EL FRANQUISMO


Los servicios sociales no existieron como tales durante el franquismo, pero durante
su vigencia fueron desarrollados instrumentos, medidas y organizaciones que, ya en
democracia, darán lugar a su nacimiento.
A) PROBLEMAS CRONOLÓGICOS: Por una parte resulta complicado delimitar temporal-
mente el inicio y el fin de esta etapa aunque aquí se hace referencia al inicio con
el comienzo de la guerra y el final con la muerte de Franco.
B) LA PLURALIDAD Y DISPARIDAD DE SITUACIONES: El franquismo no fue un sistema
político homogéneo durante toda su vigencia. Evolucionó desde un sistema
totalitario en sus orígenes hacia un sistema autoritario, con pluralismo
muy limitado y sin movilización social. Las mismas restricciones impuestas
a derechos políticos, sindicales o de opinión, vinieron acompañadas por una cier-
ta amplitud en los beneficios sociales, salvo para los opositores políticos.
C) CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN DE LAS NECESIDADES SOCIALES: Surgen de los propios
cambios sociales de los cuarenta años de la historia de España: desde las nece-
sidades sociales vinculadas a los efectos de la Guerra Civil, de las propias del
despegue económico de los años sesenta, hasta las producidas por la crisis de
los 70.
Se distinguen dos etapas: la primera de beneficencia del Estado (desde la
guerra a 1959) y una segunda de asistencia social que dura hasta la Consti-
tución, con la que comienzan los servicios sociales.
D) LA HETEROGENEIDAD LEGAL Y ADMINISTRATIVA DE LOS SERVICIOS SOCIALES : Existe
una gran heterogeneidad legal y administrativa vinculada a los servicios socia-
les. Las respuestas administrativas a las necesidades sociales surgen
sin un marco organizativo. Los órganos de actuación se multiplican y sin em-
bargo subsisten lagunas carentes de intervención pública, resultado de la urgen-
cia de las necesidades perentorias como las derivadas de la Guerra Civil. Desta -
ca un rasgo de todo el periodo: la ausencia de una legislación sistematiza-
dora que abordara de manera global la actuación administrativa.
E) LA COEXISTENCIA DE DIFERENTES MODALIDADES DE ACTUACIÓN DE LOS SERVICIOS
SOCIALES: Junto al sector público, el sector privado también desempeñó un papel
importante, incluyendo la actuación de la Iglesia, de la organización sindical y
del movimiento nacional franquista, con muy poca coordinación entre las
distintas organizaciones.

6.2.- PRINCIPALES MEDIDAS LEGISLATIVAS DEL FRANQUISMO


En los últimos años del régimen se encuentra en germen la actual situa-
ción de los servicios sociales en España. En especial, la intervención pública
tendrá cambios -tanto en el plano legal como en el administrativo- pero sus conteni-
dos no serán radicales con la implantación de la democracia.
La declaración de intenciones del franquismo surge ya durante la Guerra
Civil. Los textos legales en los que se recogen los compromisos del Estado
son:

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 Fuero del Trabajo (1938). El Estado se compromete a ejercer “una ac-


ción constante y eficaz en defensa del trabajador, su vida y su tra-
bajo”. Se incrementan los seguros sociales y se tiende a implantar un segu-
ro total. Se complementa con declaraciones sobre duración de jornada, pro-
tección de la familia…
 Fuero de los Españoles (1945). Menciona la protección a las familias
numerosas.
 Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958).
Pero la regulación básica de la asistencia social se realiza en la legislación
ordinaria y lo singular es que gran número de decisiones legales sobre im-
portantes aspectos de la asistencia social se implantan en plena guerra ci-
vil y tendrán larga pervivencia en nuestro sistema administrativo y legal:
A) EL FONDO DE PROTECCIÓN BENÉFICO SOCIAL: Creado el 29 de diciembre de 1936,
su competencia se limitaba a recaudar y distribuir fondos económicos a los
organismos nacionales encargados de realizarla. Será un organismo
centralizador de las atenciones y subvenciones de las Asistencia Social
española.
B) EL AUXILIO SOCIAL: Nace el 30 de octubre de 1936. Fue una institución de
gran importancia en la inmediata postguerra tanto por la asistencia
material que prestó como por el papel ideológico que desempeñó. Su
actuación contó con una decidida orientación ideológica, teniendo un papel muy
activo en la política de costumbres y en la supresión de los vestigios del laicismo
de la II República.
El Auxiliar Social iba a tener una movida historia administrativa con frecuentes
cambios de denominación y dependencia burocrática. Fue suprimido en 1985,
asumiendo sus funciones el INSERSO.
C) LA ORGANIZACIÓN NACIONAL DE CIEGOS: Fue creada por Decreto de 13 de
diciembre de 1938 y dependía del Ministerio de la Gobernación. Agrupaba
obligatoriamente a todos los invidentes con fines de ayuda mutua y se
arbitró como recurso económico el proveniente de un sorteo diario de lotería.
Su singularidad radica en que los invidentes se rijan por sí mismos dentro
de una organización a base de Delegaciones provinciales y locales. La
organización impulsó para sus afiliados enseñanzas, formación profesional,
centros de trabajo, médicos, previsión social…

6.3.- ESTRUCTURA INSTITUCIONAL Y ADMINISTRATIVA DE LA ASISTENCIA


SOCIAL Y DE LOS SERVICIOS SOCIALES DURANTE EL FRANQUISMO
A) EL SISTEMA PÚBLICO A NIVEL CENTRAL

 El Ministerio de la Gobernación, que será el centro hegemónico en la


administración de la asistencia social. Su papel se orientaba al control
del orden público y la política de asistencia como instrumento de
estabilidad social. A nivel administrativo existían dos unidades fundamen-
tales en la actuación en esta materia:
a) La Dirección Superior de Beneficencia y Obras Sociales, que ges-
tionaba los Centros de Beneficencia –hospitales, orfanatos y residencias
de ancianos- y los Fondos Nacionales.
b) La Dirección Superior de Beneficencia que ejercía el patronato so-
bre la ONCE, la Asociación Nacional de Inválidos civiles y el Auxilio So-
cial.
c) La Dirección General de Sanidad, con orientación sanitaria, ejercía
también el patronato sobre la rehabilitación y recuperación de inválidos,
asistencia psiquiátrica, enfermedades del tórax y el Instituto Nacional
del Cáncer.
 El Ministerio de Justicia, con cometidos en relación a los menores,
la mujer y los presos. Sus instrumentos fueron:

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a) La Obra de Protección de Menores, a través del Consejo Superior de


Protección de Menores, las Juntas de Protección de menores y los Tribu-
nales tutelares de menores.
b) El Patronato de Protección a la Mujer, que contaba con juntas pro-
vinciales y locales. La protección a la mujer era entendida sólo como
custodia de la moralidad vinculada a aspectos sexuales, lo que generó
numerosas críticas.
c) El Patronato Nacional de Presos y Penados, que ofrecía ayuda eco-
nómica y material a los hijos y familiares de penados y reclusos.
 El Ministerio de Educación, tenía competencias en materia de pro-
tección escolar a través del Fondo Nacional para el Fomento del Prin-
cipio de Igualdad de Oportunidades (1960). Su objetivo fundamental
era proporcionar ayudas económicas (becas y préstamos) a personas nece-
sitadas y con rendimiento académico.
 El Ministerio de Trabajo, de gran protagonismo durante todo el fran-
quismo en materia de asistencia social ligado a dos factores:
a) Por el importante papel ideológico para la legitimación del siste-
ma atribuido a este Ministerio.
b) Por haber sido el órgano de la administración que impulsó el de-
sarrollo de la Seguridad Social y por los propios servicios y presta-
ciones que realizaba.
Contaba con una Dirección General de Promoción Social, otra sobre Emigra-
ción, las Universidades Laborales, la gestión del Fondo Nacional de Protec-
ción al Trabajo, y el Programa de Promoción Profesional Obrera (PPO).
B) LA ADMINISTRACIÓN INSTITUCIONAL

 La Seguridad Social tuvo durante el franquismo una evolución des-


de las orientaciones del Fuero del Trabajo hacia el modelo promovi-
do desde Inglaterra y otros países europeos y hacia el reconoci-
miento del derecho a los beneficios de asistencia y seguridad so-
cial. Pueden señalarse tres fases:
1. Primera fase (1937), vinculada a la doctrina social de la Iglesia en su
vertiente de ayuda a la familia como institución (subsidio familiar y Plus
Familiar –sistema de puntos-)
2. Segunda fase (1939): Creación del subsidio de vejez e invalidez, que
sustituyó al antiguo retiro obrero. En 1947 se crea el Seguro Obligatorio
de Vejez e Invalidez, que se amplia al de viudedad en 1955. Simultánea-
mente se amplia el llamado Mutualismo Laboral.
3. Tercera fase (1942), con el establecimiento del Seguro Obligatorio de
Enfermedad. Sus prestaciones se ampliaron de forma notable en sus tres
aspectos fundamentales: las atenciones de medicina de cabecera, de
especialistas en régimen de ambulatorio y las prestaciones de tipo hos-
pitalario que culminarían con el Plan de Instalaciones Sanitarias.
 La dispersión legal, unido al ingente número de disposiciones en materia
de seguridad social que existió a lo largo del franquismo, intentaron afron-
tarse con la Ley de Bases de la Seguridad Social (28 de diciembre de
1963), desarrollada por la promulgación de la Ley de Seguridad Social
de 1966, que a su vez sería sustituida por la nueva Ley de 30 de mayo
de 1974.
Con esta Ley se regula la acción protectora del sistema de seguri-
dad social que comprende: la asistencia sanitaria; la recuperación profe-
sional; la prestaciones económicas en situaciones de incapacidad laboral,
invalidez, jubilación, desempleo, muerte; y la protección a la familia. Enu-
mera y regula los servicios sociales comprendidos en la seguridad social en
materia de higiene y seguridad en el trabajo; en medicina preventiva; de re-

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cuperación de inválidos y en acción formativa. Por su parte el Instituto So-


cial de la Marina, especializado en los trabajadores del mar.
C) LAS INSTITUCIONES DEL FRANQUISMO

 La Secretaría General del Movimiento: Denominación de la Falange tras


la guerra, abarcaba un sistema de organizaciones asistenciales, siendo la
más relevante la Delegación Nacional de Auxilio Social. Su actividad se
plasmaba en patronatos de viviendas, colegios mayores y menores, centros
de formación profesional y organización juvenil con albergues, becas, etc.
Cabe resaltar un órgano dedicado específicamente a la mujer: la Sección
Femenina.
 La Organización Sindical, que mantuvo acciones en formación profesio-
nal, asistencia sanitaria, cooperativismo, viviendas sociales, ocio y tiempo li-
bre y empleo.
D) EL PAPEL DE LA ADMINISTRACIÓN LOCAL
 Por la Ley de Régimen local de 24 de junio de 1955 se atribuye a
los municipios la obligación de contar con servicios asistenciales a
la población (la protección de menores, prevención y represión de la men-
dicidad y albergues de transeúntes, así como la asistencia medico farma-
céuticas a familias desvalidas).
 La misma ley establece las obligaciones mínimas en materia benéfico-
sanitaria que corresponde a la provincia: Además de hospitales espe-
cializadazos, han de contar con hogares de ancianos.
 La administración local contó con gran número de establecimien-
tos, en gran parte como consecuencia de habar recibido instituciones de
beneficencia creadas con anterioridad a 1936 y que seguían funcionando.
E) ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES: CÁRITAS
Durante todo el franquismo, la Iglesia contó con una amplia red de or-
ganizaciones benéficas y asistenciales, además de tener presencia en las
instituciones públicas. De todas ellas la más relevante es Cáritas, una enti-
dad benéfico-social de la Iglesia con entidad jurídica propia.
Fue creada en 1942 con la denominación de Secretariado Nacional de Cari-
dad. En su trayectoria histórica pueden distinguirse varias fases:
a) 1942-1952: Su actuación tiene una dimensión caritativo-benéfica, ocu-
pándose de cubrir fundamentalmente necesidades alimenticias. Desde
1951 obtendría y repartiría donativos recaudados en USA.
b) Hasta 1956, marcada por la adopción del nombre de Cáritas. Asume
por encargo del Gobierno español la gerencia de la Ayuda Social Ameri-
cana. También va a comenzar una labor de estudio, formación social y de
información.
c) 1957-1963: Se crea la sección social de Cáritas, girando de la actua-
ción benéfica a la acción social. Impulsa la creación de las Escuelas
de Asistentes Sociales; crea la revista Documentación Social; se aumenta
la dotación de instalaciones y equipamientos y se elaboran planes de desa-
rrollo social.
d) 1964-1974: Evoluciona hacia una moderna orientación de servicios so-
ciales, en la cual la promoción social comunitaria va convirtiéndose en el
ideal que dirige la acción de Cáritas. Adquirirán protagonismo: la forma-
ción profesional, el desarrollo industrial cooperativo, la promoción de la vida
asociativa y el fuerte impulso de los servicios comunitarios. Igualmente,
abordará la realización de la primera investigación empírica sobre las
necesidades sociales en España.

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F) INSTITUCIONES TUTELADAS POR EL ESTADO


En el campo de la asistencia social también actuaron otras instituciones que
por su relieve o importancia estaban bajo la tutela del Estado. Junto a la
ONCE, habría que destacar otras dos grandes instituciones:
a) Cruz Roja Española (1864): Es una institución humanitaria de carác-
ter voluntario y de interés público, que actúa bajo la tutela del Esta-
do y que forma parte de la Cruz Roja Internacional. Su actuación se
orienta a estimular la acción humanitaria, aliviar los sufrimientos humanos y
promover la solidaridad. Durante mucho tiempo ha estado orientada a las si-
tuaciones de guerra y sus efectos. En España, superadas las consecuencias
de la Guerra Civil, centró su actividad en el ámbito hospitalario. Coinci-
diendo con la transición política superó su relativa inercia institucional para
someterse a un activo proceso de modernización e innovación de estructuras
y ámbitos de actuación.
b) Las Cajas de Ahorro : Mantuvieron durante el franquismo un gran número
de centros asistenciales y dedicaron abundantes recursos a la beneficencia.
Las disposiciones legales les obligaban a dedicar parte de su presupuesto a
obras sociales, lo que originó que en algunas de ellas –con cuantiosos recur-
sos- sus actividades adquirieran gran importancia en materia de vejez y
minusvalías.

7. CONCLUSIONES
Las grandes conclusiones que pueden extraerse de este repaso por las normas, las
instituciones y órganos administrativos existentes durante todo el siglo XX son las
siguientes:
a) El siglo XX va a ser un siglo de profundas transformaciones en campo
de los servicios sociales. Estos cambios implican la superación de la be-
neficencia pública y la aparición del bienestar social, como se consigna
en la Constitución de 1978.
b) Un primer paso viene dado por la creación del Instituto de Reformas So-
ciales, que simboliza el inicio del intervensionismo científico.
c) La aparición del Ministerio de Trabajo esconde tras de sí varios ele-
mentos: el tránsito del intervensionismo científico al intervensionismo admi-
nistrativo; la creciente burocratización y la decadencia el IRS.
d) Con la Dictadura de Primero de Rivera asistimos al establecimiento
del sistema corporativo.
e) La II República española va a significar la internacionalización y cons-
titucionalización de la cuestión social.
f) Por último, el franquismo, que no tendrá una homogeneidad en sus cuarenta
años, va a estar marcado -entre otros rasgos- por la extraordinaria dis-
persión de la asistencia social.

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