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FACULTAD DE MECÁNICA

ESCUELA DE INGENIERIA INDUSTRIAL

FORMACION INTEGRAL

TEMA:
CONCIENCIA FAMILIAR

NOMBRE:

DOCENTE:
ING.

SEMESTRE:
SEXTO “1”

FECHA:
2017 – 05 – 08
CONCIENCIA FAMILIAR
La conciencia familiar se ocupa de los excluidos, de los que no son apreciados justamente,
de los olvidados, de los no valorados y de los muertos por medio de la verificación de las
condiciones básicas como son: el derecho a la pertenencia, la ley del número completo y la
ley de la prioridad de los anteriores y el reconocimiento de que todo es pasajero. Además
de que se encuentren las condiciones básicas para las relaciones en general: la vinculación,
equilibrio entre tomar y dar, y el orden.

Existen tres clases de conciencia que son las siguientes:

1. En el área del Yo, la conciencia personal o del primer plano, que es la parte del sujeto
infantil que ama con intención, es decir, busca pertenecer al grupo o familia.

Esta conciencia nos permite sentir lo que llamamos culpa o inocencia. Culpa, si hemos
transgredido las reglas internas del grupo e inocencia si, en aras de pertenecer al grupo,
hacemos lo que según allí está bien. Por ejemplo, en una familia de atracadores la
conciencia familiar indica que lo adecuado es engañar al transeúnte, si lo hacemos
obramos con inocencia para nuestra familia. Obramos

Según sus reglas, culpable sería si yo empezara a juzgar como deshonesto o ilegal este
acto. Como vemos, este sentido de conciencia nos la dicta el grupo del cual hacemos
parte; así tenemos una conciencia en el lugar de trabajo, otra con nuestros amigos, otra
para la pareja, otra para el grupo religioso, otra para con nuestros padres.

2. En el alma infantil obra la conciencia sistémica u oculta: la conciencia del alma


familiar, la cual no tolera a los excluidos u olvidados, así algún nieto representará a un
abuelo olvidado o abandonado.
3. El alma tiene dimensiones distintas: también incluimos la instancia del alma de un
pueblo o un país. Así, muchas veces las conciencias se encuentran en contradicción unas
de otras, como dijo Hellinger en uno de sus videos “uno no puede fiarse de la
conciencia” ya que ella busca el bien del grupo, no mira al individuo en particular.

A continuación se expondrán las condiciones por las que vela la conciencia.

a) La vinculación o el derecho a pertenecer a una familia


Es en el caso del infante, de la necesidad básica de relación con un otro que nos contenga.
Inicialmente es la madre quien ofrece al niño la protección total, es en esta etapa cuando se
desarrollan los aspectos de conocimiento, confianza y valoración. Es lo que
llamaríamos Yo Receptivo. Gracias a este vínculo incondicional, estas capacidades
nombradas anteriormente se pueden presentar; sin embargo, encontramos que es
sumamente difícil hallar una persona que no tenga carencias en este aspecto ya que por ser
tan dependientes y, debido a que las madres y cuidadores son personas con vida normal,
además de múltiples ocupaciones y problemas, es frecuente que tengamos baches en el área
de la confianza básica, como lo llamaba Guex, y por supuesto, estamos llenos de
inseguridades, lo que nos lleva más adelante a que nuestras propias relaciones de pareja y
las familias que establezcamos, nosotros como padres, estén también llenas de dificultades.

No podemos brindar apoyo y respaldo cuando nosotros mismos no nos hemos sentidos lo
suficientemente apoyados en la infancia que es cuando se forma la confianza básica. Es
decir, si como hombre o mujer no estoy bien edificado, no tengo forma de brindar una
imagen completa para mis propios hijos; si no tengo padre o madre interna no podré brindar
una buena imagen de padre o madre para mis propios hijos.

En la familia, es la conciencia familiar quien verifica que una vez una que persona fue
incluida en la familia, siempre conserve su lugar. Este derecho de vinculación puede verse
afectado por nuestros actos, en la medida en que lo que hagamos puede golpear nuestro
derecho a la pertenencia, ya sea porque vayamos en contra de los preceptos de nuestra
familia o porque queramos hacer parte de otra familia y olvidamos los que son tenidos en
cuenta en nuestra familia de origen. El otro sentimiento es de culpa.

Este sentimiento de vinculación ofrece muchas dificultades, como todo entre las
interrelaciones. Por ejemplo, entre más seguridad se les da a los hijos, tanto más miedo
tiene ante la pérdida de esta seguridad. Por tanto, hay que volver a ganar la pertenencia una
y otra vez, nunca es una propiedad segura. Dado que el vínculo del hijo con los padres es
más fuerte que el vínculo de los padres a los hijos, éstos también están más fácilmente
dispuestos a sacrificarse por sus padres.

b) El equilibrio
Con relación al intercambio positivo entre dar y tomar, experimentamos la culpa como
obligación y la inocencia, como libertad de cualquier obligación. Por lo tanto, no hay
“tomar” que no tenga su precio. El que está libre de toda obligación, se siente ligero y libre,
pero ya no conserva tampoco ninguna vinculación.

c) El orden
La conciencia está al servicio de las conveniencias sociales que rigen entre unos y otros,
sentimos la culpa como infracción y como miedo al castigo, y la inocencia como lealtad a
la conciencia, y como fidelidad.

d) El derecho a la pertenencia
Como se dijo anteriormente, toda familia tiene unos integrantes y cada uno de ellos tiene
igual derecho a estar en ella; no tiene más derecho a pertenecer a la familia el hijo mayor
sobre el hermano menor; inclusive, un asesino entra a formar parte de la familia de su
víctima y en el corazón de él y de la familia de origen propia ya deja de formar parte de
esta.
Esto, por las órdenes del amor, o como lo ha explicado Hellinger, el destino de
perpetradores y víctimas se une, si no en lo humano si en lo divino y en lo que está por
encima de nosotros como es la muerte.

e) La ley del número completo


Esto tiene relación específica con el lugar que ocupamos en la familia. Si por ejemplo, por
los nudos sistémicos que se presentan, el hijo menor ejerce funciones de padre, muy
seguramente este hijo caerá enfermo o no podrá formar su propia familia. Por dos razones
principalmente: la primera, porque es una tarea muy pesada para él ejercer de padre y esto
le acarreará más dificultades; y segundo, porque siguiendo el orden natural de la vida,
quienes nacieron primero fueron los padres, yo como hijo vengo después.

f) La ley de la prioridad de los anteriores


El ser se califica por el tiempo. Se obtiene el rango y se estructura por el tiempo. Muy
relacionado con el aspecto anterior quien está primero tiene unos derechos y privilegios que
no se pueden usurpar, entre otras porque la conciencia familiar vela porque sean respetados.

Así, como hijo mayor debo servir de apoyo a mis padres pero no por encima de alguno de
ellos y yo como hermano menor les debo mi atención a mis padres, porque es de suponer
que recibí más atención de parte de mis hermanos mayores. Entonces, como forma de
equilibrar en el dar y recibir, mis padres le dieron más a mi hermano mayor, este le dio su
apoyo al segundo, yo como hijo menor recibí de mi hermano mayor y de mi segundo
hermano; yo entonces, doy apoyo a mis padres en la vejez, como gratitud por lo recibido.

g) Reconocer que todo es pasajero


Esto quiere decir aceptar que la vida tiene sus ciclos y que nosotros no podemos impedir o
alargar los ciclos o la vida de los demás por más que lo queramos. Por ejemplo, si una
pareja ha tenido dificultades y desea empezar de nuevo, debe aceptar de corazón empezar
de cero sin reproches y sin “guardados” para la otra persona. “Lo que pasó, pasó” y no nos
brinda ninguna cosa buena traerlo al presente una y otra vez.

LINK-GRAFÍA:

 http://www.grupohellingercolombia.com/web/index.php/articulos-de-interes/57-
familia/129-la-conciencia-familiar
 http://elpsicoasesor.com/conciencia-familiar/