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HOMICIDIOS ATENUADOS.

Estado de emoción violenta. Es un atenuante caracterizado por la situación subjetiva por la que atraviesa el autor
y que lo determina a actuar como actuó. Se ha sostenido que el motivo de la atenuación, o eximente incompleta, que
prevé el artículo 81, inciso I, del Código Penal, es que la criminalidad del autor es menor, en cuanto a que mata
debido a la fuerza impulsora que está en su ánimo y encuentra su causa en la conducta de la víctima. Existe una
atenuación de su culpabilidad debido a la disminución de los frenos inhibitorios del autor, que se reflejan en una menor
capacidad de culpabilidad.
Emoción violenta que las circunstancias la hicieren excusable (lo cual lo que se debe justificar es la emoción,
pero no el homicidio): a estos efectos emoción significa una crisis en los sentimientos por percepciones o
representaciones que llegan a la conciencia del sujeto activo. Esa emoción tiene que ser violenta, intempestuosa de
modo que, por su intensidad, el sujeto disminuya o debilite los frenos inhibitorios de su voluntad. el segundo elemento
es valorativo: no basta con que se actue en estado de emoción violenta sino que las circunstancias deben excusar la
conducta. Por lo tanto, el estado de emoción violenta tiene que ser explicado por las circunstancias de la situación, la
conducta provocadora tiene que significar una injusticia considerable, es decir, tiene que ser idónea para generar
aquel estado, la accion del sujeto activo tiene que parecerle justa aunque se exceda por la ira, y la provocación tiene
que ser extraña al sujeto activo. Se deberá evaluar la estructura y caracteristicas de la personalidad previa del
sujeto en cuestion, ya que aun cuando lo más frecuente es una respuesta inmediata, pueden producirse
reacciones diferidas en los casos en que los escasos recursos simbólicos impiden la derivación y elaboración
psíquica de un acontecimiento determinado, quedando el psiquismo en una inercia que termina quebrándose
por la vía de la acción explosiva, sin que por ello se deba establecer que el tiempo transcurrido haya implicado
la premeditación del ilícito. - psicologia forense-

El juez para determinar si hubo emocion violenta o no, se detiene a examinar lo siguiente: soler.

El intervalo de tiempo entre la causa desencadenante y la comisión del hecho: es un indice, el sujeto tiene que estar
emocionado mientras ejecuta el hecho porque la excusa reside en que por la emocion haya perdido el pleno dominio
de sus frenos inhibitorios. Con ello, queda claro que no puede haber discontinudad entre el hecho provocante
inmediato y la reacción. No hay que entender esto en el sentido que un estado mas o menos dirable y anterior excluya
la reacción emotiva. Al contrario, generamente los estados emotivos estallan sobre un dondo afectivamente
predispuesto por situaciones vitales preexistentes, que en un momento dado cobran sentido.
El medio empleado: podria decirse que el estado emocional no es compatible con operaciones complicadas ni de la
mente ni del cuerpo. La actividad del hombre en ese estado tiende a manifestarse en la forma de cierto torpe
automatismo por el mismo desorden intelectual y físico que la emoción causa.
El temperamento del sujeto: es preciso no acordar a este dato un valor decisivo. No es necesario ser hiperemotivo
o un emotivo constitucional para ser acreedor de la excusa. La ley no excusa a quien se encuentra en circunstancias
que determinen una posible emoción, sino al que es llevado al estado subjetivo de emoción por circunstancias que la
hagan excusable.
Conocimiento previo de la situación: el habito hace indiferente y es tipico de la emoción el que ella se desencadene
por la representación mental subita de una situación.

Se debe analizar cada caso en particular, el temeroso interpreta como gravemente amenazantes ciertos hechos que
a otro sujeto lo dejarían indiferente. El que conoce el desprecio de que es objeto por parte de otro interpreta como
graves hechos a las más leves desconsideraciones. Con respecto a la emoción, la ley no requiere una calificacion
etica de la emoción misma, que es un hecho físico. Esto importaria confundir la existencia de un elemento subjetico
con la valoración objetiva que el juez está obligado a hacer, de acuerdo con las circunstancias. No se trata de que el
juez formule valoraciones arbitrarias, pues se entiende que solamente puede afirmar valores jurídicos. Entre las
circunstancias, debe consideran las carácteristicas personales y el ambiente del imputado. No es lo mismo las ofensas
para una persona rustica que para una persona de ciudad.

Infanticidio fue derogado en 1995 y establecía un atenuante para la madre que, para ocultar la deshonra, mata a su
hijo durante el nacimiento o bajo la influencia del estado puerperal. sa: es un delito especial, solo la Madre puede ser
la autora. sp:Hijo. to: madre mata a su hijo durante el nacimiento o estado puerperal. ts: ocultamiento de deshonra,
sin este elemento el tipo va a parar al parricidio. Las violencias deben recaer sobre un ser vivo.
El estado puerperal es un conjunto de síntomas fisiológicos que se prolongan por un tiempo después del parto. son
aprox. 40 hasta despues del nacimiento.

Homicidio preterintensional: cuando con el proposito de causar daño en la salud o cuerpo produce la muerte a otro
usando un medio que razonablemente no debia causarla.

Para Soler no se trata de un atenuante o de un homicidio. Los hechos preterintencionales constituyen figuras
especiales. La diferencia con el homicidio doloso reside en que no se ha querido ni representado la mierte, la fiderencia
con el culoso en que existia un hecho básico doloso, la diferencia con las lesiones, en que objetivamente se ha
producido más que lesiones u que el medio empleado podía razonablemente producir ese exceso.

Cuando se aprecia el dolo o la culpa, el juez estima las relaciones según lo que normalmente significan; pero cuando
está en cuestión un elemento subjetivo, ese juicio puede no ser suficiente. "El ánimo de ofender —dice certeramente
Carrara— deberá ser, pues, preestablecido, toda vez que se quiera imputar no ya mera culpa, sino
preterintencionalidad".

El medio que no debia razonablemente producir la muerte: el empleo de un medio vulnerante que puede producir
la muerte, acompañado de la representación de ese poder, y el obrar no obstante esa representación, son suficientes
también para sacar el hecho del terreno de la preterintencionalidad y llevarlo al homicidio simple. Cuando esa
afirmación no es posible, de acuerdo con el medio empleado y las demás circunstacionas del hecho, entonces se
plantea el problema en el terreano de lo preterintencional, pero ya requiriendo entonces el fin especifico de causar un
daño en el cuerpo o la salud.

La cuestión referente al medio y a la apreciación de su idoneidad es, desde luego, una cuestión de hecho. El mismo
objeto, por ejemplo un bastón, puede ser o no ser considerado idóneo para matar, según la manera de emplearlo,
porque en el concepto de medio empleado se comprende no sólo la cosa usada sino el uso mismo que de ella se
hace. No es necesario hacer referencia, pues, a los instrumentos empleados porque no puede resolverse en principio
la idoneidad o la inidoneidad.

Agravación y pena.— La figura del homicidio preterintencional es aplicada también, como atenuación para el caso
de parricidio, C. P., 82. Entonces, claro está, además de la intención específica de causar un daño en el cuerpo o en
la salud debe concurrir el conocimiento de que la persona a la cual se quiere causar ese daño es padre, hijo, esposo,
etcétera.
tp: la acción de matar a otro usando un medio que razonablemente no debía producir la muerte pero lo hace.
Ts: la intención de causar un daño en el cuerpo o la salud “dolo de lesiones”.