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Reporte de Lectura

Epistemología I

Dr. Arturo Ramos Argott

Hidalgo Olea Eduardo Daniel

03 de Octubre de 2017

Tema: En el siguiente escrito presentaré un breve resumen sobre los puntos más
importantes tratados en el apartado La aportación científica del Renacimiento por
Alexandre Koyré del libro Estudios de historia del pensamiento científico. Cabe
señalar que la idea central de este apartado es la relevancia que tiene dicha
aportación científica del Renacimiento, pues es pieza clave para entender y
comprender la ciencia moderna.

Resumen: Para Alexandre Koyré, y para muchos estudiosos, el Renacimiento es


una época conocida por el amor que se le tiene a las letras y a las artes; el ideal
de la civilización renacentista es el de la retórica y no el de la ciencia. Así pues,
¿cómo es posible que una época gobernada por el embellecimiento de las letras y
de las artes pueda aportar algo a la ciencia? Sin duda, es un trabajo difícil para
Koyré, pero con un poco de técnica persuasiva y datos históricos lo lleva a cabo.

Sabemos muchos que toda época es caracterizada por un espíritu, un esqueleto


invisible que hace posible el movimiento de un pueblo. El espíritu del renacimiento
no es un espíritu científico, por el contrario, es un espíritu erudito, y es este lo que
mueve a los intelectuales a conocer las cosas y a propagar los conocimientos
recién conseguidos.

Por otro lado, sabemos también, según Koyré, que el Renacimiento no tiene un
espíritu crítico, es fácil obtener y difundir información, pues la persuasión era más
admirable que la demostración con lógica clásica. Por ello, el autor nos dice que
en dicha época era normal creer en brujas, demonios, magia, astrología y demás

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"charlatanería", ya que con bastante información, sea cierta o no, y buena retórica
era posible hacer que las personas creyeran en lo que sea: todo era posible.

Sin embargo, no todo era fuego y oscuridad; los grandes intelectuales, eruditos y
letrados de la época se interesaron por la literatura antigua, en especial la griega,
y empezaron a traducirlos y reeditarlos: empezaron a regresar a ver el pasado.

Ahora bien, según Koyré, el gran enemigo del Renacimiento, al menos


filosóficamente y científicamente, fue la síntesis aristotélica; así, la gran obra del
renacentista fue destruir la síntesis aristotélica. En efecto, después de haber
destruido la física, la ontología y la metafísica aristotélica, pudieron liberarse para
empezar a buscar y pensar en nuevos conocimientos, nuevos saberes, pues todo
era posible: la posibilidad gobernaba el pensamiento renacentista.

De este modo, esta posibilidad por la búsqueda de conocimientos, llevo el espíritu


del hombre a una curiosidad sin límites, a una agudeza de visión y a una aventura
profunda por las grandes obras. Una vasta acumulación de saberes y hechos
históricos se pueden encontrar en el siglo XVI, mientras no se requiera una teoría.

Sin embargo, ¿en dónde se encuentra la relevancia del Renacimiento para la


ciencia de nuestros días? Pues bien, el hambre de saber y la traducción de textos
antiguos proporcionó al hombre del siglo XVII las bases para construir sus propias
teorías. Véase, por ejemplo, las obras de Arquímedes, Euclides, Pappus,
Apolonio, entre otros, que fungen, para los sabios de la época, como fundamento
para la geometrización del universo. Son los grandes sabios como Copérnico,
Kepler, Tycho Brahe o Galileo, los que dan una gran aportación a la ciencia
moderna. Éste último, Galileo, con sus grandes invenciones, ya es propiamente un
científico, porque deja a un lado el mundo cualitativo por un mundo cuantificable,
por el experimentum. Él observa, con su instrumento de observación, el mundo
real y no ya el mundo sensible. Con respecto a la importancia del Renacimiento
para la ciencia convenga con lo dicho.

Opinión Personal: En general, me parece que Koyré le da poca importancia al


Renacimiento, y ahonda poco en el tema. Es conocido por muchos que el

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Renacimiento es un período histórico escasamente estudiado, y el estudio de
Koyré es un gran ejemplo de ello. ¿Qué tanto le podemos creer a un autor que
dice cosas como "no tengo tiempo de describir la historia del pensamiento
astronómico" o "no tengo tiempo de describir la historia de la lucha entre la
concepción copernicana y la concepción tolemaica de la astronomía y de la física"
o "la explicación de ese estado de ánimo sería muy complicada y no quiero
intentarla aquí"? ¿Es que le da flojera hablar sobre ello o es que no sabe de esos
temas? ¿Qué autoridad tiene un estudioso de tal semejanza para venirnos a decir
que el espíritu del Renacimiento es un espíritu erudito y acrítico? Más bien, el
acrítico, erudito y amante de la retórica es Koyré, pues cree que con pocos datos
históricos y una embarrada de autores científicos y datos científicos nos puede
convencer de lo que dice.

Ahora bien, ¿tendrá en mente nuestro autor la idea central que quiere
compartirnos? Ya que, a mi modo de ver, se contradice a lo largo del texto. Por
ejemplo, en un principio nos dice que el hombre renacentista destruyó la síntesis
aristotélica, pero, más adelante, nos dice que Kepler es un buen aristotélico y que,
de hecho, utilizó varios conocimientos aristotélicos. Por otro lado, parece que nos
quiere hablar de la aportación científica del Renacimiento, pero cuando lo hace, es
decir, cuando hace mención de Galileo, nos dice que él propiamente ya no es un
renacentista y que, debido a sus conocimientos e invenciones, no debería ser
considerado de esa época, sino de la época Moderna. En cambio, suponiendo que
Galileo formara parte de esa época -que así lo es-, entonces el espíritu
renacentista sería un espíritu científico, pues Galileo es la figura y representación
máxima del Renacimiento.

Todavía así, y, como un acto de fe, creyendo todo lo que nos dice Koyré, veamos
qué cosas importantes nos dice el autor. Nos dice, primero, que los letrados
renacentistas se interesaron por las obras antiguas, lo que quiere decir que
empezaron a mirar el pasado para construir el futuro. Pero, ¿por qué mirar al
pasado? ¿Qué tiene de importante el pasado? A mi parecer, los renacentistas son
los primeros que verdaderamente empiezan a interesarse por el pasado, y esa es

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una de las grandes aportaciones. En efecto, nosotros hemos heredado de los
renacentistas el interés por volver a ver el pasado, ¿de dónde más podría venir
ese interés ardiente por querer enterarnos del pasado? Fue en el Renacimiento
donde nacieron las grandes enciclopedias y los grandes libros del saber mundial.
En ese sentido, Koyré seguiría siendo un renacentista, y nosotros también por
leerlo y desear saber de lo ya ocurrido.

Otro dato importante que nos proporciona Koyré es que, al tener los textos de los
intelectuales antiguos, los intelectuales de la época empezaron matematizar el
mundo, es decir, a querer entender y comprender el mundo a partir de las
matemáticas. Por ello, pensadores como Tycho, Kepler o Galileo, trataron de
llevar a cabo leyes universales que pudieran aplicarse a los movimientos tanto del
cielo como de la tierra. Es así como se fue conformando el otro espíritu que hemos
heredado de los renacentistas: el espíritu de la precisión. Hoy, todo hombre, ya
sea niño o adulto, quiere tratar de ordenar y precisar las cosas. En este sentido,
también Koyré sería un renacentista al igual que nosotros. Con esto dicho, creo
que he sacado a la luz los pocos pensamientos que puedo compartir.

Conclusión: En fin, hay que terminar diciendo que nada debe ser en demasía, ni
estar completamente a favor de lo que dice Alexandre Koyré ni estar
completamente en contra; no estar completamente en contra porque no
sacaríamos ningún provecho de su lectura, ya que no se podría generar el diálogo;
no estar completamente a favor porque no se generaría un espíritu crítico ni
inquisitivo, del mismo modo, no se llegaría al diálogo. La lectura de Koyré es
saludable para el espíritu filosófico, pues alimenta sus deseos de saber sin por ello
colmarlos.