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PRINCIPIOS Y VALORES ETICOS

¿Cuáles son las actividades?

Para alcanzar el reto lo invitamos a que lea los documentos que se anexan y, a
partir de su comprensión, responda los siguientes puntos:

1. Describa una situación en la que se pueda decir que se obró con ética y escriba
por qué ese acontecimiento le parece así.

2. Cuente de qué manera le enseñaron ética en su familia.

3. Diga con sus propias palabras qué es ética y en qué se diferencia de la moral.

4. Haga un pequeño comentario en el que diga para qué sirve la ética.

5. ¿Qué relación existe entre la ética y la libertad? Explique.

CAPÍTULO TERCERO ÉTICA PARA AMADOR

ÉTICA Y MORAL

La palabra “moral” etimológicamente tiene que ver con las costumbres, pues eso
precisamente es lo que significa la voz latina mores, y también con las órdenes,
pues la mayoría de los preceptos morales suenan así como “debes hacer tal cosa”
o “ni se te ocurra hacer tal otra”. Sin embargo, hay costumbres y órdenes –como
ya hemos visto- que pueden ser malas, o sea “inmorales” pues por muy ordenadas
y acostumbradas que se nos presenten.

Si queremos profundizar en la moral de verdad, si queremos aprender en serio


cómo emplear bien la libertad que tenemos (y en este aprendizaje consiste
precisamente la “moral” o “ética” de la que estamos hablando aquí), más vale
dejarse de órdenes, costumbres y caprichos. Lo primero que hay que dejar claro
es que la ética de un hombre libre nada tiene que ver con los castigos ni los
premios repartidos por la autoridad que sea, autoridad humana o divina, para el
caso es igual. El que no hace más que huir del castigo y buscar la recompensa
que dispensan otros, según normas establecidas por ellos, no es mejor que un
pobre esclavo. A un niño quizá le basten el palo y la zanahoria como guías de
conducta, pero para alguien crecidito es más bien triste seguir con esa mentalidad.

Hay que orientarse de otro modo. Por cierto, una aclaración etimológica. Aunque
yo voy a utilizar las palabras “moral” y “ética” como equivalentes, desde el punto
de vista técnico (perdona que me ponga más profesoral que de costumbre) no
tiene idéntico significado. “Moral” es el conjunto de comportamientos y normas que
tú, yo y algunos de quienes nos rodean solemos aceptar como válidos; “ética” es
la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y la comparación con otras
“morales” que tienen personas diferentes. Pero en fin aquí seguiré usando una y
otra palabra indistintamente, siempre como arte de vivir. Que me perdone la
academia...

Te recuerdo que las palabras “bueno” y “malo” no solo se aplican a


comportamientos morales, ni siquiera solo a personas. Se dice, por ejemplo, que
Maradona o Butragueño son futbolistas muy buenos, sin que ese calificativo tenga
nada que ver con su tendencia a ayudar al prójimo fuera del estadio o su
propensión a decir siempre la verdad. Son buenos en cuanto futbolistas y como
futbolistas, sin que entremos en averiguaciones sobre su vida privada. Y también
puede decirse que una moto es muy buena sin que ello implique que la tomamos
por la Santa Teresa de las motos: nos referimos a que funciona estupendamente y
que tiene todas las ventajas que a una moto pueden pedirse. En cuestión de
futbolistas o de motos, lo “bueno” - es decir, lo que conviene- está bastante claro.

Seguro que si te pregunto me explicas muy bien cuáles son los requisitos
necesarios para que algo merezca calificación sobresaliente en el terreno de juego
o en una carretera. Y digo yo: ¿por qué no intentamos definir del mismo modo lo
que se necesita para ser un hombre bueno? ¿No nos resolvería eso todos los
problemas que nos estamos planteando desde hace ya bastantes páginas?

No es cosa tan fácil, sin embargo. Respecto a los buenos futbolistas, las buenas
motos, los buenos caballos de carreras, etc., la mayoría de la gente suele estar de
acuerdo, pero cuando se trata de determinar si alguien es bueno o malo en
general, como ser humano, las opiniones varían mucho.

Ahí tienes, por ejemplo, el caso de Purita: su mamá en casa la tiene por el no va
más de la bondad, porque es obediente y modosita, pero en clase todo el mundo
la detesta porque es chismosa y cizañera. Seguro que para sus superiores el
oficial nazi que gaseaba judíos en Auschwitz era bueno y como es debido, pero
los judíos debían tener sobre él una opinión diferente.

A veces llamarle a alguien “bueno” no indica nada bueno: hasta el punto de que
suelen decirse cosas como “Fulanito es muy bueno, ¡el pobre!” El poeta español
Antonio Machado era consciente de esta ambigüedad y en su autobiografía
poética escribió “Soy en el buen sentido de la palabra bueno...” Se refería a que,
en muchos casos, llamarle a uno “bueno” no indica más que docilidad, tendencia a
no llevar la contraria y a no causar problemas, prestarse a cambiar los discos
mientras los demás bailan, cosas así.

ÉTICA Y MORAL

Cuando hablamos del ser humano, hablamos de un todo, formado por materia y
espíritu por lo tanto nos tenemos que referir a la ética y también a la moral.

Trataremos de acercarnos en lo posible con algunas definiciones a la realidad que


vive la persona en el mundo de hoy. Partamos de la definición que hace Fernando
Savater en el Capítulo uno de su libro Ética para Amador donde dice que la "Ética
es el arte de vivir bien la vida humana o saber vivir".

Interpretando esta definición nos encontramos con la simpleza más grande y al


mismo tiempo más complicada sobre la forma de vida: vivir en armonía con uno
mismo y con los demás, es todo un arte. Según el autor, en nuestra realidad
podemos apreciar dos estilos de vida, así por ejemplo, unas personas que tienen
un modo de vida, que permiten la convivencia sana y otras que poseen otro estilo
de vida, que no dejan vivir, es decir, perturban el sistema de convivencia como tal.

Adela Cortina, nos facilita otra definición que nos ayuda en este proceso de
entender que es lo que busca el ser humano. La ética es un tipo de saber, de los
que pretende orientar la acción humana en un sentido racional; es decir, se trata
de que obremos racionalmente, donde los actos humanos voluntarios, concientes
y libres le dan un sentido particular a la existencia. De esto se desprende, la
importancia de asumir la vida responsablemente, pues las consecuencias de
nuestras acciones buenas o malas determinan nuestro destino, esto significa que,
la ética, es el resultado de análisis objetivos de la practica social.

Varios autores toman la moral como una dimensión de la cultura, producto social e
histórico, por tanto que busca regular los comportamientos individuales y
colectivos, teniendo como referente lo correcto, lo permitido, el bien, la felicidad, el
deber. Estos referentes, que son establecidos por los diferentes grupos humanos y
han variado a lo largo de la historia de la humanidad permiten determinar el
conjunto de fines, valores y normas en los que han consistido los diversos
sistemas de moralidad.

Acercándonos un poco más a lo moral, podríamos decir que ésta, busca regular
conductas en las personas y también costumbres colectivas, para lograr una
convivencia. En conclusión, la ética es una reflexión de la norma, es la ciencia que
estudia la moral. Y la moral es un discurso prescriptivo del comportamiento a la luz
del bien y del mal. Ahora anexamos el documento interesante que nos aportará
más claridad.

PLANTEAMIENTO SOBRE ÉTICA Y MORAL

QUE VALE LA PENA CONOCER

Los conceptos de ética y moral adolecen entre nosotros de poca claridad en


cuanto a su conteni-do y relaciones. De una parte, se da una identifi-cación entre
las dos, de la que se concluye que si son lo mismo, es preferible usar el término
“éti­ca” por considerarlo más actual, más refinado; de otra parte, se da una
separación ta-jante entre los dos, que lleva incluso a considerar-los contrarios y a
querer sustituir el concepto de moral por el de ética. En ambos, casos se produce
una paulatina desaparición del término moral (y todo lo con él relacionado), un
frecuente uso del término ética en condiciones de ambigüedad y una creciente
incapacidad de criticar y fundamen-tar ambos conceptos y sus relaciones: el de
moral, debido a prejuicios ideológicos y culturales; y el de ética, debido a la
ligereza y frivolidad con que se asimilan las modas, incluso las intelectuales.

Afortunadamente, algunos autores contempo-ráneos, conscientes de esta


situación, se han esfor-zado por reflexionar sobre este asunto para hacer
planteamientos claros y sencillos que vale la pena conocer de manera resumida.

Se entiende lo moral como una dimensión de la cultura, producto social e histórico,


por tanto que busca regular los comportamientos individuales y colectivos teniendo
como referente lo correcto, lo permitido, el bien, la felicidad, el deber, etc. Estos
referentes, que son establecidos por los diferentes grupos humanos y han variado
a lo largo de la historia de la humanidad permiten determinar el con-junto de fines,
valores y normas en los que han consistido los diversos sistemas de moralidad.

La moral en cuanto busca regular conductas individuales o costumbres colectivas,


es necesaria-mente - aunque no únicamente- normativa y enjuiciadora. Pero hay
que enfatizar que los juicios morales sólo se refieren a comportamientos y de aquí
dos importantes consecuencias: no pue-den enjuiciarse moralmente ideas,
intenciones o pensamientos (solo comportamientos = acto mo-ral) y solo pueden
emitirse juicios morales sobre la conducta o costumbres, no sobre la totalidad de
la persona, mientras ella viva.
Si el ámbito propio de la moralidad son los com-portamientos, el de la ética es la
reflexión, una reflexión que los hombres vienen adelantando hace siglos con el
propósito de hacer claridad y lograr comprensión de lo moral. En esta dirección se
entiende que la ética es un discurso (no una teoría en el sentido de un conjunto de
verdades ciertas y verificables), un discurso, un poner en discusión los temas de la
moralidad para criticarlos y fundamen-tarlos; este discurso es público, compartido
con otros, presentado ante los otros con el ánimo de suscitar respuestas que
aporten comprensión a las cuestiones.

Es además, precisamente por estar dirigido al públi-co, un discurso secular que


quiere prescindir de connotaciones religio-sas e ideológicas y que echa mano de
argu-mentos racionales que pueden ser entendidos por todos, aunque no
necesariamente com-partidos; y por último, dirigido a todos con prescindencia de
sus particularidades religio-sas o ideológicas, es un discurso con pretensiones de
universalidad. Vale se-ñalar como ejemplo paradigmático de la reflexión ética
contemporánea, el discurso en torno a los dere-chos humanos (secular, público,
con pretensiones de universalidad), que busca criticar y fundamentar las prácticas
morales en uso frente a este tema.

Ahora bien, aunque el ámbito propio de la moralidad es el de los comportamientos


y el de la ética es el de la reflexión, ambas dimensiones se complementan y
marchan juntas: una moralidad que no es cuestionada y revisada, de la que no se
puede dar cuenta (tarea crítica y fundamentadora de la ética), se torna rígida e
inflexible, dogmática y fundamentalista; una ética como mero discurso que no se
enraíce en prácticas morales concretas es absolutamente ineficaz e irrelevante,
como ejer-cicio teórico alejado de la realidad y sus asuntos más acuciantes.
De esta manera, no se puede abandonar el ámbi-to de lo moral sustituyéndolo por
el de la ética; tam-poco desestimar la necesidad de una ética como ejer-cicio que
puede fortalecer y transformar las prácti-cas morales en uso. Es por ello que hoy
se habla de la dimensión ético - moral de la humanidad y de la formación ético -
moral del ser humano.

PRINCIPIOS Y VALORES ÉTICOS

CONCEPTO

La palabra valor tiene tres acepciones, a saber:

· Una que deviene del concepto utilitarista que nos pone en el plano del costo, del
precio, de la ganancia (de lo material).

· Otra que tiene que ver con la valentía y la fortaleza.

· Y una última que deriva de lo humano, es lo que cualifica y lo que nos hace ser
mejor persona.

Es sobre ésta última acepción que se hará referencia en el presente documento.


En el campo de la Ética el estudio de los valores se llama axiología y se refiere a
aquello que es bueno, digno de aprecio y que nos permite cualificarnos como
personas.
Los valores son aquellas cualidades que poseen los seres humanos, por las
cuales vale la pena luchar, que ayudan a la realización personal y al logro de
metas; pero también podemos definirlos como los ideales que permiten que la
persona, sus acciones o los objetos materiales sean calificados y, por lo tanto, se
conviertan en deseables para el mismo ser humano. Los valores no son
conocimientos o conceptos, se transmiten a través del ejemplo, deben ser el
resultado de opciones diarias y libres.

Todos somos libres, además, de escoger o construir nuestros valores y darles el


orden y la importancia que consideremos correctos de acuerdo con nuestra
manera de ser y de pensar. Sin embargo hay valores que no cambian, que se
conservan de generación en generación, siempre y en todas partes, como la
condición de dignidad humana, la cual es un don inherente a todo ser humano. Es
el reconocimiento fundamental en el cual se basan los derechos humanos; sin
embargo como afirma Gustavo Wilches Chau: “ el que le niega la condición de
dignidad a los demás sí se quita a sí mismo la condición de dignidad”.

La selección de los valores como guías de conducta para la existencia debe ser
resultado de la libre elección del individuo, para que los considere realmente
importantes y vitales para él. Si hay presión para su selección el resultado no será
el mismo, pues no influirán por mucho tiempo en el comportamiento; así mismo,
deben surgir de varias alternativas de las cuales pueda escoger, y sólo así es
posible la preferencia. Para que algo guíe la vida de los sujetos en forma racional
y con significado, debe surgir de balancear las circunstancias.

Sólo cuando se comprende perfectamente las consecuencias de cada alternativa


pueden hacerse decisiones inteligentes; las decisiones impulsivas, hechas sin
meditar o a la ligera, no producen acciones con sentido. Actuamos así cuando
procedemos movidos por otros, sin ser autónomos y responsables. Es necesario
que el individuo goce de autonomía para lo que considera que debe y no debe
hacer, pues es la única manera de responder a cabalidad por sus actuaciones y
aprender de las experiencias que la vida le propicia. Igualmente, ser responsable
implica tener claridad de que la libertad no es sin límites y que en cada una de mis
actuaciones debo tener en cuenta mi propio bien, el de los demás y el bien común,
pues ser responsable implica responder ante nuestra conciencia y ante la
sociedad.

La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo


que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. En
el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo
sus tareas con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben
hacerse bien desde el principio hasta el final y que, sólo así, se saca verdadera
enseñanza y provecho de ellas. Un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es
sinónimo de responsabilidad. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los
compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.

La libertad es equilibrio y es poder de decisión. Es la posibilidad que tenemos de


decidir por nosotros mismos, cómo actuar en las diferentes situaciones que se nos
presentan en la vida. El que es libre elige, autónomamente, entre determinadas
opciones, las que le parecen mejor o más convenientes, tanto para su propio
bienestar como para el de los demás y responsablemente asume las
consecuencias de su decisión. Las personas libres piensan muy bien lo que van a
hacer antes de decidirse actuar de una u otra manera, pues saben que la libertad
no es sinónima de hacer “lo que se nos dé la gana”, y que la mayoría de nuestros
actos tienen consecuencias buenas o malas dependiendo del grado de
responsabilidad con el que actuemos.
ASUMAMOS LA LIBERTAD

QUE ES SER LIBRE

Hay algo que siempre genera polémica y discusiones, es la libertad. Algo que
identifica a todos los seres humanos, pero en lo cual nos cuesta ponernos de
acuerdo. De lo que pensemos acerca de lo que es la libertad, depende en mucha
parte el comportamiento y estilo de vida que asumamos. Lo cierto es que todos
deseamos ser libres.

Y usted qué entiende por libertad?

DEFINICION

El diccionario de la Lengua Española trae varias ideas acerca de la libertad.

§ La libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o


de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Esta primera definición nos pone de presente que la libertad implica o hace
relación a la responsabilidad. El hombre verdaderamente libre es el que es capaz
de asumir su vida, de responder por ella y por sus actos.
Ser libre es saber ser responsable y la responsabilidad es la capacidad de asumir
retos, obligaciones, compromisos consigo mismo y con los demás.

§ La libertad es también el estado o condición del que no es esclavo. Uno de los


problemas que más angustia al ser humano es la esclavitud.

HAY QUIENES DICEN : "A LOS JOVENES LOS PIERDE LA LIBERTAD"

Y esto es cierto cuando no la sabemos usar, cuando nos dejamos deslumbrar por
ella. Para evitar estos peligros, necesitamos educarnos para asumir la libertad,
este es un reto que exige trabajo, pues fácilmente podemos caer en la esclavitud y
no darnos cuenta.

Por ejemplo, podemos ser esclavos de las pasiones, cuando no sabemos ser
dueños de nosotros mismos y nos dejamos llevar por los instintos, los que, en vez
de ayudarnos a ser cada día más humanos, nos rebajan y no nos dejan vivir.

Somos esclavos cuando nos dejamos llevar de la pereza... de los vicios... sin
darnos cuenta caemos en estas situaciones y cuando nos damos cuenta, que
difícil salir de estas situaciones.

Prepárese para usar bien la libertad, manténgase alerta para que creyendo ser
libre, no caiga en ninguna esclavitud.
LA LIBERTAD TIENE QUE VER CON LOS DERECHOS Y LOS DEBERES QUE
TODOS TENEMOS.

Nadie es libre a costa de la libertad de otro. La libertad cuando es verdadera, nos


lleva a asumir el ejercicio de nuestros derechos y deberes como una causa común
con los demás. El saber convivir con los demás seres que nos rodean es una de
las muestras mayores de libertad.

Si queremos un mundo libre, tenemos que trabajar para que todos podamos
acceder a los bienes de primera necesidad, en otras palabras, tenemos que
trabajar por la justicia. Sin justicia no hay libertad.

REFLEXIÓN PERSONAL

Realice el siguiente ejercicio y envíe las respuestas a su tutor.

§ Elabore un significado propio de la palabra libertad.

§ ¿Qué situaciones de esclavitud ha vivido el hombre a lo largo de la historia?

§ ¿Qué situaciones de esclavitud vivimos hoy en día?


§ ¿Qué debemos hacer para alcanzar una verdadera libertad?

§ ¿Cómo se refleja en su vida el hecho de que usted es un ser libre?

§ ¿Cómo puedes ayudar a que tus amigos a que asuman la libertad?

§ ¿Por qué decimos que sin justicia no hay libertad?

§ Haga uso de su creatividad y elabore un poema, trova o gráfico que se relacione


con la libertad.

HABILIDADES COMUNICATIVAS

¿Cuáles son las actividades?

1. Lea el documento “El Proceso Comunicacional” y tome nota de 5 ideas que le


parezcan más significativas.

2. Revise el documento “Comunicación Efectiva: Mensajes Asertivos que Facilitan


el Diálogo” y escriba 3 ideas con las cuáles está de acuerdo o en desacuerdo y
explique por qué está de acuerdo o en desacuerdo.
3. Revise las experiencias más recientes, desde el punto de vista de la
comunicación, en el ambiente familiar y laboral. Describa, al menos cuatro de esas
experiencias y diga en qué acertó y en qué falló en esa comunicación. Recuerde
que la comunicación no son sólo las palabras.

4. Reflexione un instante sobre las siguientes frases:

5. “Una imagen vale más que mil palabras”

6. “De la grandeza del corazón hablan tus labios” (Sagrada Biblia)

7. “Hay tres cosas que no pueden volver atrás: la flecha lanzada, la palabra
pronunciada y la oportunidad perdida” (Adagio Chino)

COMUNICACIÓN HUMANA

Hablar de comunicación entre los hombres es hablar de los hombres mismos, tal
es nuestra naturaleza social e interactiva. Curiosamente, gran parte de la
comunicación se produce en forma no-verbal, a pesar de que una característica
distintiva de los seres humanos sea precisamente el habla.
La comunicación entre los seres humanos constituye un poderoso determinante
del bienestar, incluyendo en él aspectos como la satisfacción, calidad de vida y
salud. La comunicación en sí misma puede ser la forma más efectiva de reducir la
tensión en las situaciones cotidianas.

Históricamente, se ha considerado la comunicación y las relaciones


interpersonales como dos áreas de estudio diferentes; sin embargo, esta
separación olvida un hecho que, a mi modo de entender, es evidente: toda
situación en la que participan dos o más personas es interpersonal y
comunicacional, siendo además esa comunicación la que define la naturaleza de
esa relación. Es decir, si consideramos a los individuos en su dimensión social,
esto es, en su interacción con otros seres humanos, vemos que el vehículo que
hace posible esa interacción es la comunicación. Desde este punto de vista, el
estudio de las relaciones interpersonales se convierte en el estudio de la
comunicación humana y viceversa.

COMUNICACIÓN

Es una condición indispensable de la persona en las relaciones sociales. Sin


embargo, cuando hablamos de ella, a menudo pensamos automáticamente en la
palabra, esto tiene su fundamentación, puesto que la expresión verbal ha sido
considerada durante mucho tiempo, casi el único vehículo significativo de
comunicación.
Sólo en estas últimas décadas muchos estudios tratan de ahondar los módulos de
comportamiento que constituyen la comunicación no verbal, y el análisis de sus
correlaciones en el lenguaje verbal.

Toda conducta es comunicación, implica por tanto un proceso interactivo y unos


elementos. Se produce en un contexto social de relaciones o interrelaciones.
Expresado de otra forma, es un proceso de interacción continua, esto es, una
secuencia ininterrumpida de intercambios que trasciende a las personas y sus
contextos, además define las relaciones, en situaciones naturales y en grupos
relativamente permanentes.

PROPIEDADES DE LA COMUNICACIÓN

1. Es imposible no comunicarnos porque no hay ausencia de conducta en las


personas.

2. Cualquier tipo de comunicación transmite información: contenido del mensaje.

3. La comunicación define la relación.

4. La naturaleza de la relación depende de la puntuación de las secuencias de la


comunicación. Ocurre en un tiempo y espacio verdadero: ambos son sucesivos e
irreversibles.
LA COMUNICACIÓN EN EL CONTEXTO PSICOSOCIAL

Cualquier tipo de organización social, implica la comunicación en cualquiera de


sus diversas manifestaciones. Después de todo, gran parte de la conducta del
individuo ocurre en un contexto social (familia, grupo, comunidad, empresa). La
sociolingüística esta dando fe de ello.

El lenguaje y la sociedad, son interdependientes. Las conductas lingüísticas de los


hablantes reflejan las normas de la situación tal y como la perciben. El lenguaje y
los estilos de pensamiento respecto de nosotros mismos y de los otros, inciden en
la forma en que desarrollamos las relaciones. Las relaciones interpersonales son
sociales, puesto que implican el intercambio de mensajes entre dos o más
personas para el logro de objetivos, y cognitivas, porque los mensajes son el
producto de la actividad cognitiva de los sujetos comunicadores.

EL ACTO COMUNICATIVO

Es la situación o momento, cuando dos o varias personas interactúan. En este


contexto de interacción humana, es cuando podemos hablar del acto
comunicativo.

En el acto comunicativo intervienen los siguientes componentes: el conocimiento


mutuo, las características de los interlocutores y el feeback.
1. El”conocimiento mutuo” posibilita al emisor evaluar lo que los receptores saben
o se prevé que saben. Así, es útil diferenciar entre información nueva, e
información ofrecida. Para llegar a un conocimiento mutuo, los hablantes emplean
formas verbales diferentes con la finalidad de expresar sus significados, lo cual
pasa a crear, con alguna precisión, el estado actual del conocimiento de los
receptores.

2. En este sentido, se consideran variables individuales como la edad, el sexo, y


variables sociales (actitudes, creencias, hábitos, roles, expectativas y
motivaciones entre otros), las cuales dependen de las motivaciones sociales de
los interlocutores.

3. Se refiere al proceso interno a través del cual la persona va construyendo su


discurso, que depende entre otros, de sus planes u objetivos y de la anticipación
de sus efectos sobre el oyente o receptor.

Además, permanentemente obtenemos feedback de la conducta verbal y no


verbal de los interlocutores, lo cual nos permite estructurar y reestructurar el acto
comunicativo. Puesto que en el proceso de elaboración del discurso los hablantes
están implicados en la formación de prejuicios sobre sus interlocutores.

COMPONENTES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL


La comunicación no verbal (los gestos, la expresión facial o el código corporal), no
son categorías nuevas. A principio de siglo, la antropología descubre la
importancia de la influencia cultural en la existencia de diferencias en los códigos
de CNV (Comunicación no verbal). Un ejemplo lo tenemos en la cultura árabe,
definida en este sentido como cultura de contacto y en la que las interacciones
corporales, abrazos, caricias y proximidad corporal, son muy frecuentes si la
comparamos con otras culturas.

En la década de los cincuenta, se inicia su estudio sistemático dentro de la amplia


variedad de disciplinas: lingüística, antropología, sociología, etología, sicología.
Birdwhistell, Schelen, Goffman y Edman son precursores.

La división de las señales no verbales se ha realizado en tres grandes categorías:

1. La Kinesia, que estudia los aspectos relativos a las posturas corporales, las
expresiones faciales, mirada, sonrisa, etc.

2. La paralingüística, que se centra en el análisis de determinados aspectos no


lingüísticos de la conducta verbal, como el tono de la voz, el ritmo y la velocidad
de la conversación, las pausas, etc.

3. La proxémica, que analiza los problemas que surgen en torno a la utilización y


estructuración del espacio personal como la distancia en la interacción, la
conducta territorial, etc.
ELEMENTOS QUE INTERVIENEN EN LA COMUNICACIÓN

· La percepción: (área sicológica) puede considerarse como la información que se


recibe por los sentidos, se procesa en el cerebro y es almacenada en la memoria,
produciendo alguna forma de respuesta física o mental.

Sabemos que los seres humanos estamos provistos de cinco sentidos: gusto,
tacto, olfato, vista y oído. Obtenemos información sobre nosotros y el mundo en
que vivimos a través de la interacción del entorno y estos sentidos. Si uno de ellos
está deteriorado, el proceso de percepción se altera.

· Procesos cerebrales: los órganos sensoriales son receptores que están


preparados para recibir información, mientras que el cerebro es considerado un
órgano de proceso el cual convierte la información en inteligible. Dicho de otra
manera, coloca un código o la conceptualiza. Sabemos por ejemplo, que, cuando
miramos algo, la imagen en la retina del ojo está, en realidad, cabeza abajo. Es el
cerebro el que procesa la imagen y nos permite ver las cosas en su posición
correcta.

· Procesos fisiológicos: cuando tenemos hambre, por ejemplo, experimentamos


varias sensaciones (mareo, se aumenta el movimiento intestinal, etc.). Para
satisfacer nuestro apetito buscamos alimento. En este caso realizamos una
selección (aunque sea subconscientemente) entre intentar satisfacer una
necesidad fisiológica o sicológica. Estas manifestaciones, cuando estoy en una
comunicación interpersonal, pueden afectar el proceso.

· Factores culturales: Las expectativas, los valores, los intereses, las actitudes, en
fin. Precisamente debido a que los seres humanos tenemos una capacidad de
razonamiento tan grande y a que parte de este, desde nuestros más tiernos años,
está dedicado a aprender cuándo aceptar o rechazar los datos mostrados,
llegamos a un estadio en el cual hemos aprendido qué informaciones esperamos.

Somos capaces de juicios muy atinados, como, por ejemplo, cuándo pasa el carro
por un espacio estrecho, y, a pesar de ello, no notamos el olor a cebolla de
nuestro propio aliento, que los demás si perciben. Sin embargo, estos factores, la
mayoría de las veces se convierten en un obstáculo para relacionarnos y
comunicarnos con otras personas.

La situación: En la cual intervienen otros elementos, como el tiempo, el espacio y


lugar. No se produce el mismo efecto si conoces a alguien en una playa que en un
accidente.

EL PROCESO COMUNICACIONAL

Cuando hablamos de la comunicación nos referimos a un proceso, en primer


lugar, íntimamente humano, es decir, que pertenece a la esencia del ser humano.
Los animales, como seres irracionales, o mejor, irracionales, es decir carentes de
la razón, establecen conexiones entre su especie, y con otras, de acción–reacción.
Es un proceso instintivo donde se pasa información de un lado para otro, pero que
no contiene ni un marco de significación como en la interacción de seres humanos
donde se cuenta con el componente básico del lenguaje (no sólo de las palabras
huecas como las tiene un loro), ni tiene efectos de retroalimentación o ajustes para
el entendimiento.

La comunicación es un proceso de interrelación que permite la opción de llegar a


acuerdos y consensos para el entendimiento y para la convivencia. No se trata de
enviar mensajes y recibir mensajes sino que, en el fondo está prevista la actitud y
la intención del entendimiento entre las personas.

No pretendemos que en un curso de ética nos volvamos expertos en la


comunicación, sino que tomemos conciencia de nuestra capacidad y disposición
para la comunicación y que tengamos en cuenta algunos cuidados para lograrla
de una manera más eficaz.

La comunicación implica un proceso de percepción del otro. Cuando voy a


dirigirme a alguien, en este proceso, establezco primero un contacto, que puede
ser mental, donde asumo una imagen real o errónea del otro, de su cultura, de su
manera de percibir y de reaccionar. Esta imagen la voy ajustando en la medida en
que voy avanzando. Una de las primeras ideas que tengo de la otra persona es
que creo que ella puede, o podría, estar interesada en lo que voy a decirle, me
imagino que habla el mismo idioma que el mío y no sé que más ideas. En la
medida en que voy logrando percibir mejor al interlocutor, me vuelvo un
comunicador más eficaz.
Una primera mirada nos debe llevar a observar con detenimiento el papel de los
mensajes no verbales. ¿Se da cuenta que lo que corrientemente llamamos “el
tonito” que le ponemos a las expresiones que refuerzan o modifican totalmente el
valor de una palabra? ¿Recuerda circunstancias donde usted o un vecino expresa
con énfasis un texto que dice que tiene buena voluntad o intención de hacer el
bien, pero que sus ademanes le dicen que en su corazón no existe esa intención?
¿Recuerda algún momento en que con el sólo sonido del pito del carro, un
conductor enfadado insulta a otro sin pronunciar ninguna palabra, generando una
batalla campal? Ha visto cómo una mirada de arriba a abajo a alguna persona que
llega tarde a un salón de clase y la mirada inmediata que le damos al resto de
compañeros puede lograr dejar en ridículo a aquella persona? Esto es el lenguaje
no verbal, a veces más fuerte que las palabras y que acerca, rechaza u ofende a
las personas.

¿Está de acuerdo en que la forma de la comunicación se vuelve, a veces, más


fuerte que el contenido? Esto está muy bien. Pero también debemos ser
concluyentes al afirmar que no basta con las meras intenciones sino que debemos
ser efectivos con la manifestación de ellas. Somos responsables de lo que
transmitimos y, aún más, del efecto que logramos al transmitirlo. Por lo tanto,
vamos a cuidar el tono y la fuerza de voz, las palabras que usamos, su
pronunciación adecuada, los gestos y los ademanes, las expresiones corporales,
la distancia que asumimos frente a nuestro interlocutor (¿Cómo nos acercamos
bastante si no nos han dado la confianza?), el ritmo o velocidad del parlamento,
entre otras cosas.

Para ayudarnos algo sobre esta efectividad, veamos algunos defectos en la


comunicación para que no caigamos en ellos.
· Estereotipos: quieren decir que, antes de comunicarnos con las personas las
clasificamos por imágenes que captamos de ellas a partir de la vestimenta, el
peinado, el aspecto del cuerpo y los ademanes, entre otros. De inmediato
colocamos un filtro que nos puede llevar a alejar al otro o a modificar nuestra
intención de comunicación.

· Prejuicios: las imágenes que tomamos en los estereotipos las convertimos en


juicios y podríamos llegar hasta opinar sobre su desempeño. Si nos dan las largas
llegaríamos, aún a relatar su historia sin conocer a la persona.

· Inconsecuencia: la coherencia en la vida es un valor muy importante. Sin


embargo, es posible que, en ocasiones, lleguemos a emitir conceptos, mensajes o
ideas en contra de nuestros principios o creencias. Eso sería una farsa. Vale la
pena pensar si hemos caído en este defecto para evitarlo a partir de ahora.

· Comunicación selectiva: consiste en expresar sólo lo que confirme mi visión de la


vida o mi punto de vista. Dice el adagio que “depende con el lente con que
mirareis, así veréis las cosas¨. Nuestra mirada está muy cargada de nuestra
mentalidad. Encontramos las cosas que nos interesan. Sin embargo, al
comunicarnos debemos procurar ser más objetivos, gústenos o no lo que
debamos transmitir.

· Omisión selectiva: es el proceso contrario al anterior. Es omitir lo que no nos


gusta, o no comunicarnos con las personas que no nos gusta. ¿Qué tal que cada
vez encontremos más gente que no nos gusta? Entendemos cómo hay gente que
va construyendo su vejez marcada por la soledad porque desde jóvenes fueron
omitiendo el contacto con la gente porque “no les gustaba”. A ese pobre viejo
nadie le habla porque él mismo dejó de hablarle a mucha gente. Cosechamos lo
que sembramos.
A partir de ahora nos plantearemos una consigna: comunicarnos mejor y escuchar
más y mejor. Tenemos dos oídos y una boca. Esto quiere decir que debe primar la
escucha sobre el habla.

COMUNICACIÓN EFECTIVA

MENSAJES ASERTIVOS QUE FACILITAN EL DIÁLOGO

Declaraciones de deseo

Son frases del tipo “deseo que hagas esto”, donde “esto” indica un
comportamiento específico. Ejemplos: “Deseo que me digas cómo te sientes, pero
no me gusta que me grites y me insultes”. “Quiero que me dejes trabajar por mí en
este proyecto durante algún tiempo; luego me reuniré contigo y te informaré sobre
el mismo”. “No quiero que vayamos a visitar a tu madre el próximo domingo, sino
que lo dediquemos a nosotros”.

Efectos: satisfacción. La satisfacción mutua de los deseos es la meta de las


relaciones.

Declaraciones de sentimiento
Indican un sentimiento específico que se ha experimentado. Ejemplos: “Cuando
me pusiste la mano en el hombro, justamente de sentarme, me sentí realmente a
gusto”. “Cuando pienso que pasas muy poco tiempo, en la oficina, me preocupo”.

Efectos: para emitir una declaración de sentimiento a una persona, tengo que
ponerme en contacto con mis sentimientos. Con ello, le proporciono información
sobre mis sentimientos y le permito que reajuste su actuación sin atacar.

Declaraciones de agrado y desagrado

Constituyen casos especiales de las declaraciones de sentimiento. Toman la


forma siguiente, “Me gustó que hicieras eso”. “Eso”, refiere a un comportamiento
específico. Ejemplos: “Me gustó que fueras capaz de decirme que lo que yo
estaba haciendo te molestaba”.

Efectos: el agrado y el desagrado son quizás los sentimientos básicos. La


declaración de agrado resulta muy útil como catarsis: es decir, permite
desahogarse de ciertas quejas que de otro modo se mantendrían y crearían
resentimientos.

Impresiones

Comunicar una impresión es decir a otra persona lo que se cree haber percibido,
oído o imaginado, qué pasa por su mente, a fin de que ésta confirme o niegue
dicha impresión. Se repite el mensaje que se ha recibido con las palabras de uno
mismo. Este tipo de mensaje se ha denominado también escucha activa,
comprobación y parafraseado.

Ejemplos: “Parece que eso te ha molestado”. “Estás diciendo que te gustaría que
yo fuera menos controlador”. “Lo que entiendo es que por no haberte consultado
sobre este aspecto anteriormente, te he causado una gran vergüenza, ¿no es
cierto?

Efectos: añadir este tipo de mensajes a cada uno de los repertorios de las
personas que participan en el diálogo puede, por sí solo, producir unas tremendas
mejoras en el proceso de comunicación y resolución de problemas.

Impresiones de sentimientos

Se trata de un tipo especial de impresión en la que se incluye una palabra que


denota sentimiento, como enfadado, triste, temeroso, feliz, aliviado. Etc., la cual de
utiliza para describir la percepción que se tiene del ánimo de la otra persona.
Ejemplos: “Parece que eso te ha hecho realmente feliz, pero te sientes culpable de
que te haga feliz”. ¿No es cierto?

Efectos: los sentimientos resultan básicos. Producen los mismos efectos que los
otros tipos de impresiones.
Las preguntas abiertas

Determina un área general de interés pero permite que el contenido específico de


la respuesta lo decida la persona que tiene que contestar a la misma. Ejemplo:
“Tengo interés en saber cómo ves la marcha de nuestro proyecto”. “Cómo es tu
trabajo”. “Dime que impresión tienes del nuevo sistema”.

Efectos: al hacer una pregunta abierta, uno está ofreciendo atención e interés
hacia cualquier cosa que la otra persona decida comunicarle como respuesta. Las
preguntas abiertas sirven para iniciar un diálogo, y resultan de la máxima eficacia
cuando van acompañadas de impresiones y de otros mensajes que animan la
continuidad de dicho diálogo.

La pregunta directa

Una pregunta directa pide una información específica. Ejemplo: “Quién es tu jefe?”
“Cuánto duró su viaje?” “Qué fue lo que sucedió para que te enfadaras?”

Efectos: cuando se necesita descubrir una información específica la pregunta


directa permite lograrlo con eficacia.