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emerge en todo su esplendor como el tinico socialismo verdadero desde e! principio, con sus metas ahora clara- mente delineadas hacia una regulacién responsable del mereado, un sistema equitativo de tributacién, una gene- rosa provision de bienestar, todo esto dentro del marco de un gobierno parlamentario. Si todavia queda mucho por hacer, esto se debe a que las estructuras mismas de la democracia, con frecuencia la creacion de movimientos populares que tuvieron que luchar contra el capitalismo, para obtenerlas, no son atin perfectas en el mundo occi- dental: el programa del socialismo se orienta a extender- las, Una variante de esta forma de réplica comparte tal énfasis en el desarrollo de la democracia, pero sostiene no tanto que el socialismo sea un sobreviviente, sino mas bien que el capitalismo es e] nombre equivocado. ¢Acaso no lo hemos superado ya en las soviedades cada vez mas hibridas de la actualidad, en donde las economias mas exitosas —Japon y Corea, o Alemania y Austria~ revelan un alto nivel de coordinacion estatal del mercado 0 una organizacién colectivista de las relaciones industriales? Segiin Ralf Dahrendorf, se puede prescindir de la idea misma de un «sistemas capitalista, pues en el mundo democratico de hoy sélo hay sociedades heterogéneas con diferentes mezclas institucionales y tal sera la situa 128. Este argumento general se encuentra en Michael Mans, «AF ter Which Socialism?+, Ce invierno de 1992, pp. 183-192, en donde responde a Daniel Chitot, «After Socialism, What?s, Contention, otono de 1991, La versién de Chirot del eclipse del socialismo es xr a la de Fukuyama, pero hace més hincapié en Ia dimension de los problemas que quedaron pendientes y se muestra menos confiado de que no aparezcan nucvas formas de fascismo en los paises mas pobres como reaccion a ello, 129, Quien mejor representa esta posicion es Paul Hirst: «En. disme, London Review of Books, 23 de noviembre de 1989. 110 cion en los paises ex comunistas el dia de mafiana."” Las criticas de este tipo provienen, por supuesto, de la iz quierda y el centro-izquierda europeos; aunque tambien algunas voces aisladas de la derecha se han alzado contra la facil suposicion de que el socialismo finalmente ha sido derrotado, ya que no ha resultado posible frustrar el avance del control estatal de la economia en las décadas pasadas, a pesar de los esfuerzos de Reagan y de That cher." La idea comin a todas estas objeciones es que el capitalismo parece menos triunfante de lo que se mues- tua, porque se halla més restringide y mezclado. En las versiones radicales de esta linea de argumentacién, el futuro yace en la expansién continua de la socialdemo- cracia mas alli de si misma, hacla un socialismo en verdad existente, El impulso que se esconde was este rechazo de la vision de Fukuyama es honorable. Bl deseo de no minimi zar los logros sociales que se han obtenido en las areas del bienestar y la seguridad humanas, contra la logica directa de la acumulacién capitalista, y la esperanza de que estos logros constituyan una promesa de lo que to- davia puede obtenerse, son dos factores que pertenecen a cualquier politica radical de izquierdas, Pero una cosa es la lealtad progresista y otra la claridad analitiea. Eu- ropa occidental, como zona, se diferencia por su tradi- cion socialdemécrata ~y demécrata-cristiana~ de Estados 130, Vease Reflections on the Ri 1 Europe {Reflexiones sobre la revolucion europea), Londres, 1990, en donde desarrolla est tema; contiene ademds un fuerte ataque a Fukuyama, cosa rava e Dahrendorf 131, Vease el comentario de David Stove: «El estado benefactor sigue creciendo cada ao con el mismo ritmo sorprendente