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LO HAS PENSADO,

CREÍDO Y CREADO

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EDICIONES OBELISCO

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Colección Nueva Consciencia

LO HAS PENSADO, CREÍDO Y CREADO

Luisa Jiménez

1ª edición: noviembre de 2005

2ª edición: junio de 2006

3ª edición: enero de 2014

Maquetación: Marta Rovira Pons Diseño de cubierta: Mónica Gil Rosón

© 2005, Luisa Jiménez

Edira: Ediciones Obelisco S.L.

Depósito Legal: B-45.163-2005

Printed in Spain

Ninguna parte de esta publicación, incluso el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada, trasmitida o utilizada en manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, de grabación o electrográfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor. Diríjase

a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org)

Introducción

11

1.

Buscando la felicidad

13

2 . Comprende cómo funciona tu mente

19

3.

Buscando el equilibrio

29

4 . Elevarnos por encima del pensamiento.

Un paso más en la etapa de la evolución 33

5. La importancia de la

6 . Cómo conseguir que mis relaciones

meditación

con los demás mejoren

7. Cómo ser mejores padres

8 . Cómo encontrar tu amor verdadero

45

51

57

65

9.

Cómo mejorar la relación con mi pareja

69

10. Cómo conseguir una situación económica desahogada

11. Cómo conseguir un fisico saludable 12. La importancia que ejercen nuestros pensamientos y actitudes mentales en nuestra

73

81

salud

85

A ce r c a

de

l a

au t or

.8 9

Dedico este libro a mi familia y en especial a mi hijo que cada día me enseña a dar, comprender, tolerar y escuchar.

Agradecimientos

Quiero expresar mi agradecimiento a mis amigos, Por estar ahí; a mi editor, Juli Peradejordi, por haber creído en mí; a Joaquín Sabaté, director de la editorial Urano, por su enorme capacidad de escuchar a los demás; a la correctora de este libro, Belén Cabal, con la que me siento identificada en muchos aspectos; y a todas las personas que han hecho posible la edición y publicación de estas páginas.

Introducción

E ste libro surgió de la recopilación de notas en un cuaderno personal, el mío, donde iba escribiendo

ideas sueltas, algunas procedentes de fuentes externas a mí, como cursos de meditación budista, meditación trascendental, conferencias, libros Luego comprobé por mí misma que poniendo en práctica ciertas pautas mentales repetidamente, conseguía todo lo que me proponía o deseaba en ese momento. He querido compartir las ideas con las que me iden- tifico para demostrar, a quien le pueda interesar, que todos tenemos la opción de cambiar nuestras vidas en el modo en que deseemos. Como veréis es un libro de poca lectura, de letras grandes. Lo he creado así porque pensé que así sería más accesible a todo el mundo, independientemente de su nivel sociocultural o su gusto por la lectura.

Me mueve el deseo de ayudar a otras personas a encontrar tranquilidad, estabilidad y felicidad, para que comprendan que si ellas cambian, todo a su alrededor cambia: la relación con su pareja, con sus hijos y con todas las personas en general; y no sólo esto sino que además pueden conseguir todo lo que su imaginación pueda desear: fortuna, un negocio próspero, adelgazar,

¡Si!, todo lo que puedan desear, simplemente

salud

observando y decidiendo en cada momento cómo quie- ren que sea su presente y visualizando cómo desearían que fuera su futuro. En este libro trato de explicar cómo he conseguido yo cambiar muchos aspectos de mi vida y cómo sigo trabajando en ello. Sólo hace falta perseve- rancia y fuerza de voluntad.

No os pido que me creáis, simplemente que lo com-

basta con practicar lo que

probéis por vosotros mismos os propongo en estas páginas.

1

1

Buscando la felicidad

N o pertenezco a ninguna religión en concreto, pero respeto todas las creencias puesto que para mí la

esencia de todas ellas es la misma: somos algo más que un cuerpo, somos consciencia, somos un alma, somos equilibrio. ¿Qué es la felicidad? Es el dar, el compartir, la ausencia de juicio, el desear al prójimo lo que para nosotros quisiéramos, es decir, bendecir a los demás, ser trasparentes hacia las críticas que se vierten sobre noso- tros, respetarse uno mismo como respetamos a un ser querido, y no permitir nunca que nos maltraten fisica ni psicológicamente. Éstos son básicamente los parámetros comunes a todas las religiones en su esencia, si nos desprendemos de todo el material añadido a todas ellas. La felicidad la podemos reconocer por la ausencia de sufrimiento y de dolor, por lo tanto es un estado permanente de armonía y paz. Todo depende de lo que

tú quieras experimentar. Pero lo cierto es que si estas elecciones están sólo enfocadas en aspectos externos no lograremos disfrutar plenamente de la vida. Inconscientemente algunas personas buscan la felicidad abusando de otros, consiguiendo cosas que otros tienen o creando adicciones. El mundo externo no nos permite un estado de feli - cidad estable y duradero, porque estamos sometidos a un cambio constante, vivimos en un mundo fluctuante donde nada está predestinado a permanecer estable. La felicidad es un estado, un sentimiento, que se basa en pensamientos saludables (esto se consigue observando tu mente) y es el resultado de tus acciones con respecto a los demás. Estamos regidos por una ley física que es la de causa- efecto, es decir, acción-reacción. Esta ley dice: los resultados de los actos que yo efectúe volverán a mí irremediablemente o, lo que es lo mismo, lo que siembras recoges. Los seres humanos somos e irradiamos energía:

aquello que dé recibiré, todo lo que ofrezca volverá a mí como un bumerán. El pensamiento es energía, por lo tanto aquello en lo que pongo mi atención es lo que hago crecer; si tengo pensamientos armoniosos y deseo a los demás todo el bien que quiero para mí, esto mismo será lo que obtendré. Cualquier ser vivo se relaciona con la energía y sus diferentes manifestaciones. La energía es la responsable

del cambio, y causa de todos los fenómenos, incluidos los vitales y psíquicos. La energía es la potencia activa de los seres vivos ya que tiene la virtud de producir cualquier efecto. El ser humano vive de la energía física y la energía psíquica. La energía física se expresa cuando nos ali- mentamos, andamos, corremos, hacemos la digestión y en el funcionamiento orgánico en general; y la energía psíquica es la energía del pensamiento. Los pensamien- tos son los responsables de cómo te sientes, de cómo actúas, del origen de muchas enfermedades y son lo que nos da fuerza de voluntad, entereza y tesón en las actividades que emprendemos; en definitiva, son lo que nos hace ser como somos y llevar la vida que llevamos. El pensamiento es energía; la energía ni se crea ni se destruye, se trasforma; por lo tanto, la energía corporal va adoptando diferentes formas en cada momento según el tipo de pensamientos conscientes o incons- cientes que estemos teniendo como consecuencia de diferentes situaciones. Esto da como resultado dife- rentes emociones que se traducen en energías positivas porque producen sensaciones agradables o energías negativas porque producen dolor o sufrimiento. Si, como consecuencia de una serie de pensamientos negativos, surgió la energía de la ira o el enfado, esto nos producirá malestar y sufrimiento: hemos trasformado la energía en negativa, y digo negativa porque nos produce dolor y puedes sentirla perfectamente como un malestar

que te desgarra por dentro en forma de opresión de estó- mago. Además de la ira o el enfado que es destructivo y tremendamente contagioso, cualquier pensamiento hostil causaría el mismo efecto, por ejemplo: los celos, la envidia, el pensamiento compulsivo, querer tener razón, quejarse, no aceptar ciertas situaciones, pensar en el futuro o en el pasado continuamente, etc. Del mismo modo puedes trasformar tu energía en positiva y es positiva porque la sensación es placentera y no produce dolor emocional, creando pensamientos positivos como no quejarse, ver las virtudes de los demás, no molestar- me por las opiniones de otros hacia mí, centrarme en la solución cuando tengo un problema, etc. Todo esto lo explicaré detalladamente más adelante. Como ya hemos dicho que somos e irradiamos energía, aquello que dé recibiré, todo lo que ofrezca regresará a mí, si tengo pen- samientos armoniosos y deseo a los demás todo el bien que quiero para mí, esto mismo será lo que obtendré Tu felicidad la eliges tú, no depende de las circunstan- cias, pues ante una misma situación cada persona reac- ciona de una forma diferente. Los que tienen mucho sienten la felicidad y la infe- licidad igual que los que no tienen nada. La felicidad no es tener una mansión y tres coches, pero no tenerlos tampoco nos hace felices, por lo tanto, se puede ser feliz independientemente de tus posibilidades económicas. En la felicidad no influyen las circunstancias externas, la felicidad la creas en tu mente. Todos tenemos esa

capacidad, todos nos merecernos lo mejor, espera siempre lo mejor, según te auto valores así te valorarán los demás, confía en ti, piensa que el día de hoy será extraordinario, que ese negocio funcionará, que eres lo suficientemente productivo para que te suban el sueldo, que eres atractivo, etc., y verás que todo empieza a ir mejor. Tú creas tu propia felicidad en tu mente decidiendo qué tipo de pensamientos quieres tener en cada momento, dirigiendo y observando tu mente para así evitar todo tipo de pensamientos negativos que darían paso a emociones y sentimientos indeseados. En cada situación tú decides cómo sentirte, en cada experiencia que denominamos negativa, siempre hay detrás algo positivo que ha de venir (cuando una puerta se cierra se abren siete ventanas): si te quedas sin traba- jo, algo mejor vendrá; si te deja tu pareja, alguien más adecuado a ti aparecerá, todo depende del significado que nosotros demos a los acontecimientos de nuestra vida. En otras culturas, incluso la muerte es algo positi- vo porque se procesa mentalmente de forma diferente:

se cree que al morir el alma de cada persona regresará a un lugar mejor. De toda experiencia se aprende, sólo hace falta preguntarnos a nosotros mismos ¿qué tiene de bueno esto que me está sucediendo?, o si se presenta como un problema, ¿cómo solucionarlo? Otro secreto importante para ser feliz es vivir de la manera que nos sea posible cada momento pensando sola y exclusivamente en lo que nos mantiene ocu-

pados en ese preciso instante. Es decir, cuando estés comiendo, duchándote, trabajando, o planeando tu futuro, realiza esa tarea sin pensar en otra. La felicidad es no preocuparse por cosas que no tie- nen importancia o que no podemos controlar. Prueba a tomarte con humor la vida y verás cómo todo cambia de color. Por último perdona los defectillos de los demás y trata a todo el mundo como si fuera especial para ti. Préstales atención pues a todos nos gusta que nos traten con cariño; la consecuencia seguramente será que la otra persona cambiará automáticamente de actitud hacia nosotros. En los siguientes capítulos intentaré trasmitir cómo aprender a trabajar tu propia felicidad, tu propio camino y cómo conseguir todo aquello que quieras imaginar.

2 Comprende cómo funciona tu mente

C uando comprendes que tú manejas tu mente y no ella a ti, todo cambia. Tú no eres tu mente, tú

no eres tus pensamientos. La mayoría de las personas viven con pensamientos castigadores en su cabeza que retumban continuamente. No paran de pensar en toda clase de cosas sin parar, historias que hacen referencia al pasado, al futuro, a lo que deberían hacer, lo que deberían haber hecho, lo que dijeron, lo que les dije- ron, etc. Rara vez se encuentran en el instante presente en el que están, libres de todo lo que no sea sólo y exclusivamente lo que estén haciendo en ese preciso momento. La mente nos hace comportarnos como auténticos neuróticos (esos que hablan solos por la calle), la única diferencia es que nosotros lo hacemos sin mover los labios, con el pensamiento que nos controla y nos maneja a su antojo. Pero, ¿sabes una cosa? Hay un

modo de controlar tus pensamientos y evitar que ellos te controlen a ti: observa tu mente, clasifica tus pen- samientos y si son positivos bienvenidos sean, pero si son negativos simplemente hazlos desaparecer como una pompa de jabón. Todo empieza por un pensamiento, no hay nada de lo que hayas realizado en tu vida que no empezara por una idea; aquello que querías llegó a hacerse realidad porque ese primer pensamiento se tradujo en palabras que después se convirtieron en una serie de acciones que determinaron la realización de algo concreto. Del mismo modo tu estado general es consecuencia de los pensamientos que tuviste anteriormente, es decir, si tuviste un pensamiento de enfado porque alguien te insultó y recreas en tu pantalla mental lo que te dijo, lo que le contestaste, que esa persona es tal o cual, ense- guida inconscientemente aparece una emoción negati- va o, lo que es lo mismo, un dolor en el estómago, por ejemplo, que se traduce en sufrimiento. Si por el contrario tuviste pensamientos de alegría de lo bien que te encuentras, de la suerte que tienes de tener un buen trabajo, de estar sano o de tener una buena relación con tu pareja, tu familia o tus amigos, esto generará igualmente una serie de emociones pero éstas serán positivas y sólo producirán alegría, felicidad y bienestar. Las conversaciones que sostenemos con nosotros mismos son una cadena de afirmaciones positivas o

negativas y, el resultado de cómo te encuentras y de lo que sientes, es el resultado del tipo de pensamiento que estés teniendo. Los pensamientos que tienes hoy son los creadores de tu destino mañana. Como ya he expresado, todo comienza por los pensamientos, aunque estos habitualmente van muy deprisa. El primer paso es observarlos, el segundo es disminuir su velocidad, y el tercero clasificarlos:

pensamientos saludables o pensamientos erróneos.

Pensamientos saludables:

No me quejo, doy soluciones. No me quejo porque la casa esté sucia, sino que pienso en una solución, es decir, la limpio.

Veo los valores y virtudes de otros. En referencia a esto os comentaré una expe- riencia personal: el jefe de un servicio donde yo trabajaba era tremendamente despótico en la forma de tratar a sus subordinados. Cuando entré me lo advirtieron; inmediatamente pensé en qué podía tener de bueno esa persona, y lo encontré: era el hombre más trabajador que había en todo el servicio. Inmediatamente se lo hice saber. Nunca me habló como lo hacía a los

probablemente porque lo que él

necesitaba era que alguien le dijera las cosas buenas que tenía y esto le gustó. ¡Ojo! No le regalé los oídos, simplemente le hice saber una virtud que tenía: su capacidad de trabajo.

demás

Cuando me critican me vuelvo traspa- rente. ¿Qué más me da lo que piensen los demás? Ellos tienen el derecho a tener su propia opinión.

Cuando tengo un problema me centro en la solución. Si se avería mi coche una noche de lluvia, me centro en la solución del pro- blema: cómo salir de allí, llamar por el teléfo- no móvil a la grúa, hacer autoestop, etc. No me centro en el problema: qué mala suerte, qué horror, me he quedado atascada aquí

Los pensamientos saludables generan energía positiva, paz y nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Esto favorece que nuestro comportamiento, nuestras palabras y nuestras acciones con respecto a los demás

sean tolerantes y pacíficas. Así pues, mejor pienso en

) y no en lo

lo que quiero sentir (bienestar, felicidad que no quiero sentir (dolor, pena

Pensamientos erróneos:

Querer tener razón siempre. Cada uno es libre de pensar como quiera, así que permito que el otro tenga la razón, dejo que el otro «gane la partida», ¿qué importa? Además, si escuchamos atentamente siempre hay algo que el otro nos puede enseñar aunque yo no esté de acuerdo y siga fiel a mi forma de pen- sar. Respeto la postura del otro, le escucho, siempre hay algo que aprender.

El sufrimiento. El sufrimiento o dolor emo- cional es el resultado de pensamientos nega- tivos y de la no aceptación de una situación concreta.

Culpabilizarme por los errores que cometo. Aprendo de ellos y automáticamente los convierto en pasado.

Los celos. Si quiero a una persona confío en ella. Los celos son comparación, por lo tanto, si dejo de comparar, los celos desaparecen. La comparación no tiene razón de ser porque cada persona es única e incomparable. Nadie ha sido jamás como yo y tampoco lo será. Si mi pareja se va con otra persona, no pasa nada,

no me siento mal, simplemente no había AMOR verdadero, y eso no se puede evitar. En ese caso, ¿querría estar yo con una persona que en su inconsciente no me quiere? Le doy las gracias por haberme hecho saber que no estaba con la persona adecuada, y confío en que mi alma gemela está por llegar. Es más, me alegro por la otra persona si realmente ha encontrado a alguien con quien es feliz.

Intentar controlar a los demás. No hay nada que cree más sufrimiento que esto. Respetar al otro, es decir:

Yo no pienso como tú pero te respeto.

Te dejo margen para que crezcas.

Tengo responsabilidad y sentido de equi- po, cada uno es responsable de su tarea.

La comunicación nos hace más libres ,

El orgullo y la soberbia. Acepto que yo no tengo que tener razón ni tengo que ser el mejor. Me pongo al nivel del otro y para esto tengo paciencia y escucho lo que el otro tiene que contarme. Dejo que cada uno vaya a su ritmo. Respetar al otro es desear que se sienta bien, que sea feliz, y hacer todo lo que puedas por él.

La

avaricia. Éste es otro pensamiento muy

negativo porque nos crea ansiedad al desear

más sin lograr nunca la satisfacción plena.

El

apego. La necesidad de poseer algo o a

alguien nos hace infelices, nada exterior nos puede dar una felicidad duradera.

La

ira o el enfado. Son el resultado corporal de

la emoción negativa que surgió en mí a causa

de

pensamientos negativos, porque no fui

capaz en ese momento de ser el guardián de

mi

mente y se colaron pensamientos inde-

seables que me produjeron sufrimiento porque

las

cosas no fueron como yo quería y esto es

lo

que me puso furioso y enfadado. ¿Cómo

hago desaparecer la ira? Simplemente observo

la

situación desde dentro, miro esa energía

negativa llamada ira o enfado. El truco está en

no

pensar, sólo observar, no pienses lo que la

causó, sólo observa esa energía y verás cómo

desaparece.

Quejarse. Cada vez que me quejo por cual-

quier situación, porque no me gusta o no acepto una circunstancia en mi vida (por ejemplo ciertos comportamientos que tiene en

mi pareja, mis hijos, mi jefe, etc.), estoy

rechazando lo que sucede en ese momento y esto me produce sufrimiento. Acepto lo que ocurre ahora, acepto el comportamiento de otras personas aunque no me guste y después cambio la situación, la acepto o la abandono. Lo demás es sufrimiento, enfado, depresión y malestar.

Juzgar a otros. Si critico a otros sólo me hago daño a mí mismo. Si pienso que el otro es irresponsable, presuntuoso, egoísta, etc., estoy permitiendo que entren pensamientos negativos en mi cabeza que sólo me produ cen emociones negativas, y que, en primer lugar,

y al otro si no es

suficientemente consciente y no se hace trasparente a mis críticas.

sólo me hacen daño a mí

Perderse en el tiempo. Centrarme en [o que no puedo cambiar (pasado), y en lo que suce - derá (futuro) también me desgasta porque, por mucho que me empeñe, no puedo dar marcha atrás y tampoco puedo acelerar los procesos de la historia.

Todos éstos son pensamientos incorrectos y debe - mos detectarlos o filtrarlos cuando aparezcan sustitu- yéndolos por otros más saludables como los expuestos

anteriormente y así nuestras relaciones empezarán a cambiar, es decir, cuando yo cambio, mis relaciones de familia, trabajo y demás cambian. Una herramienta indispensable para lograr un control total sobre la mente es lo que yo llamo meditación: ese silencio momentáneo que existe entre pensamiento y pensamiento. En este espacio se encuentra la paz y la serenidad. Meditando se elimina el estrés, mejoramos nuestro entorno, se crea la habilidad de examinarnos y ver las cosas desde una perspectiva elevada donde te desapegas de los problemas y las soluciones se ven con facilidad.

3

Buscando el equilibrio

E l equilibrio es compensación, armonía, ecuani- midad, estabilidad, mesura, sensatez; es lo que

impregna profundamente cada cosa y cada ser vivo de este planeta. El universo es equilibrio y el equilibrio es la ciencia completa del universo. Todo funciona de acuerdo con una disposición proporcionada. ¿Cómo sino puede, a partir de la unión de un óvulo y un espermatozoide, formarse una célula dotada de 46

cromosomas irrepetibles, de la cual nacerá un niño único?, o, ¿cómo las aves emigran recorriendo cientos de kilómetros para asegurarse la continuidad de la especie? Esto nos lleva a pensar que está operando una inteligencia mayor, un equilibrio que todo lo compensa y que es totalmente ecuánime. Entonces, deberíamos preguntarnos, ¿por qué en esta etapa de la evolución humana, donde predomina la mente y el pensamiento, existe desequilibrio, y por

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el contrario en el nivel inferior al pensamiento, que sería el del animal o la planta, sólo existe equilibrio y compensación? Pues muy sencillo, el desequilibrio de la humanidad está producido por el pensamiento com- pulsivo que es tremendamente negativo y es lo que nos impide actuar de una forma equilibrada. La mente, con su incesante flujo de pensamientos negativos y su palabrería vana, es la que ha hecho que los humanos hayamos sufrido durante millones de años, creando ansiedad, angustias, fobias, obsesiones, histerias colectivas y todo tipo de disfunciones. Sólo la especie humana es violenta y agresiva con sus iguales, con los animales, con las plantas y con su propio planeta. Los humanos son destructores de la vida, la mente humana ha creado la esclavitud, la tortura, las guerras, el asesinato, la bomba atómica e innumerables sistemas de destrucción. Todo tipo de dolor lo ha creado la mente que se ha adueñado de nosotros y nos ha hecho olvidar que somos nosotros los dueños de ella y la podemos utilizar corno instrumento maravilloso. Todo malestar emocional lo creamos nosotros o, mejor dicho, es el resultado de innu - merables pensamientos negativos que nos hacen sufrir y hacer daño a los demás. Del mismo modo que creamos este dolor también lo podemos hacer desaparecer. Pon atención a lo que ocurre en tu cabeza y mira qué tipo de pensamiento estás creando, qué emoción o sentimiento te produce; observa qué sientes: ¿ira, celos, enfado, depresión, preocupación, nervios? ¿Estás

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juzgando o tal vez criticando? Observa qué sensación te producen estos pensamientos ¿Te gusta? Si no es así, ¿por qué permites que entren en tu cabeza? Recuerda: tú manejas tu mente y tus pensamientos, no ellos a ti. Observa lo que sientes sin pensar en lo que te produjo el malestar, simplemente mira la energía negativa que se apoderó de ti y verás cómo desaparece. Tú puedes acceder a tu propio equilibrio interno pues es tu esencia misma y puedes acceder a él acallando el ruido mental, esa perorata continua que te vuelve loco. El pensamiento compulsivo es lo que nos impide alcanzar el equilibrio que es intrínseco a cada uno de nosotros, la clave está en la auto-observación de ¡os pensamientos: no permitas que tu mente te use a ti, sino que debes utilizarla tú a ella cuando la necesites y cuan- do no, desconectarla como si fuera una computadora; aparta la atención de ella concentrándote en lo que estés haciendo en ese preciso momento, ve sólo al pasado para aprender de algo y al futuro cuando tengas que resolver o planear algún aspecto práctico de la vida. Cuantos más espacios sin pensamientos crees, o lo que es lo mismo, cuanto más estés en ese precioso momento que hay entre pensamiento y pensamiento, más quietud y tranquilidad sentirás dentro de ti. Procura, siempre que puedas, retirar la atención de la actividad mental y dirigirla al interior de tu cuerpo y de tu respiración. Deja que tu mente sea como es, loca y parlanchina, pero no te dejes arrastrar por ella, úsala

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como algo indispensable para solucionar tus cosas y después déjala descansar, retírale tu atención, no dejes que ella se apodere de ti. Cuando dejas descansar la mente y no piensas, te vuelves tremendamente creativo. La creatividad nace de la quietud mental, después el pensamiento se expresa dando forma a lo creado. Numerosos matemáticos, científicos, escritores,pintores, etc., han manifestado que sus descubrimientos o sus obras aparecieron después de momentos de quietud mental. Ni el éxito ni el fracaso pueden cambiar el estado de tu equilibrio interno. En lo profundo, estás completo cuando eres consciente de todo esto y, hagas lo que hagas, será un juego alegre y divertido. En los objetivos externos tendrás deseos de alcanzar metas pero no esperarás que nada ni nadie venga a hacerte feliz porque nadie te podrá dar lo que ya tienes.

RECUERDA

/Aquietando tu mente conectarás con el equilibrio que es parte intrínseca en ti, sólo que está nublado por ese flujo incesante de pensamientos que te perturban.

/ Observar y clasificar tus pensamientos te aportará armonía y sensatez en las decisiones y en los actos que ejecutes a lo largo de tu vida.

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