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La ironía

Los hablantes usamos la ironía de manera cotidiana para expresarnos. La mayoría de las
veces logramos entender lo que se nos quiere decir, y pensamos que es por “sentido común”.
Sin embargo, es importante analizar qué es lo que nos permite identificar el significado de
una expresión irónica.
La cuestión que se pretende resolver en el siguiente trabajo es: ¿cuáles son los factores
que nos permiten identificar e interpretar correctamente una expresión irónica? Para ello se
utilizará la teoría de los actos del habla, de los significados denotativo y connotativo, y se
tomará en cuenta los factores sociales que determinan el significado.
Se ha señalado que el fenómeno irónico tiene una doble naturaleza: lingüística y
conceptual. Es decir, puede analizarse y explicarse a partir de los elementos lingüísticos del
enunciado, pero también dentro de la interacción comunicativa.1 Además se le atribuye una
finalidad expresiva y estilística que la semántica debe tomar en cuenta para determinar su
significado. El contexto también es importante para la explicación del fenómeno irónico, sin
embargo existe una discusión sobre incluir o excluir el contexto del estudio semántico.
Posteriormente veremos que resulta pertinente incluirlo.
Primero se explicará la ironía desde la retórica, la semántica y la pragmática;
enseguida se analizarán tres ejemplos tomados de una obra literaria; finalmente se
presentarán las conclusiones.
Dentro de la retórica, la ironía se define como el mecanismo empleado para dar a
entender otra cosa distinta a lo que se dice, se puede especificar más al aclarar que lo otro
que se da a entender es lo contrario. Se define como el “empleo de una frase en un sentido
opuesto al que posee ordinariamente”.2 En ocasiones se añade el carácter burlesco: “en la
ironía nos encontramos con la broma de que hemos de entender exactamente lo contrario de
lo que se nos dice”.3

1
Torres Sánchez, M. Ángeles. Aproximación pragmática a la ironía verbal, España: Universidad de Cádiz,
1999, p.32.
2
Beristáin, Helena. Diccionario de retórica y poética, México: Porrúa, 1995, p. 271.
3
Pujante, David. Manual de retórica, Madrid: Castalia, 2003, p. 286.
Semánticamente la ironía se explica como un cambio de sentido: provoca un
desplazamiento de la relación referencial o del sentido.4 Este desplazamiento es intencional,
consciente y tiene un carácter expresivo o estilístico. Desde este punto de vista, se explica
principalmente el cambio de sentido de una palabra o frase que adquiere ese sentido irónico
en otros contextos, como lo son las expresiones irónicas lexicalizadas, por ejemplo: ¡Bien
hecho! Otra definición de la ironía desde la semántica es: “secuencia en la que un contenido
patente positivo remite a un contenido latente negativo”.5
La pragmática inserta la ironía en el proceso comunicativo. En ella difieren el sentido
de la frase y el sentido de la enunciación, es decir, de lo que se dice y lo que se quiere
comunicar. Quien habla de manera irónica simula ser sincero pero sin la intención de engañar
al receptor, por lo tanto, la ironía es una “expresión intencional de la insinceridad”.6
El fenómeno que se analizará es el caso del uso de la ironía en un texto literario,
concretamente en la novela Los relámpagos de agosto de Jorge Ibargüengoitia. A
continuación se presentan ejemplos de ironía que aparecen en los primeros capítulos:
1) “…ni es verdad que nunca haya pisado una escuela, puesto que terminé la Primaria
hasta con elogios de los maestros.”
2) “No vaya a pensarse que el mejoramiento de mi posición era el motivo de mi
alegría […], pues siempre me he distinguido por mi desinterés.
3) “En este capítulo voy a relatar la manera en que la pérfida y caprichosa Fortuna me
asestó el segundo mandoble de ese día, fatídico, por cierto, no sólo para mi carrera militar,
sino para mi Patria tan querida, por la que con gusto he pasado tantos sinsabores y desvelos:
México.”7
Para explicar los ejemplos anteriores es necesario distinguir el significado denotativo
y el connotativo.8 El significado denotativo es el que nos permite descodificar los niveles
fonológico, sintáctico y semántico de la oración. El significado connotativo es el valor que
tiene la oración atendiendo a lo que se refiere:

4
La clasificación de la ironía dentro de los cambios de sentido se toma de Guiraud, Pierre. La semántica,
México: FCE, 1976, p.49-55.
5
Torres Sánchez, M. Ángeles. Op. cit., p. 25.
6
Ibid., p. 64.
7
Ibargüengoitia, Jorge. Los relámpagos de agosto, México: Joaquín Mortiz, 2003, pp. 11,12 y 17.
8
Leech, Geoffrey. Semántica, Madrid: Alianza, 1985, 28-31.
Ej. Significado denotativo Significado connotativo

1 Sí asistí a la escuela. Mi nivel de estudios es bajo.

2 El mejoramiento de mi posición no es el Soy interesado y debido ello me alegro


motivo de mi alegría, soy desinteresado. por el mejoramiento de mi posición.

3 He trabajado en favor de mi patria Uso la patria como falsa causa para


querida. justificar mis acciones.

Se presentan estos tres ejemplos porque, a pesar de coincidir en su carácter irónico,


se explican de maneras distintas. Si el primer ejemplo se extrae del texto sigue siendo irónico,
mientras que el segundo y el tercero pueden dejar de serlo al extraerlos y colocarlos en otro
contexto. Por otro lado hay que señalar que la dificultad para distinguir el significado
connotativo en los ejemplos aumenta progresivamente.
Hay dos elementos que deben tomarse en cuenta para distinguir el cambio de sentido
de la ironía en estos ejemplos. Por un lado está el contexto: existen factores sociales que
determinan el significado,9 estos incluyen las situaciones en las que se produce el mensaje,
las cuales se definen por los contextos lingüístico y extralingüístico. Por otro lado está la
ilocutividad:10 la intención con la que se produce el mensaje.
El primer ejemplo no necesita estar inserto en la novela de Ibargüengoitia para
adquirir el significado connotativo antes mencionado. En este caso, lo que tiene más peso
para determinar su significado no es el contexto (ni lingüístico ni extralingüístico), sino la
intención con la que se escribió la frase. El autor quería dar a entender el bajo grado de
estudios de su personaje.
En el segundo ejemplo también es la intención del autor el principal factor para
distinguir la ironía y determinar su significado connotativo. Se quiere dar a entender que el
personaje es interesado. El contexto puede ser determinante o no: aunque en la novela queda
claro que es irónico, puede serlo también fuera de ella. Lo anterior se debe a que se trata de
un personaje narrando en primera persona, no es común que alguien se jacte de ser
desinteresado.

9
Berruto, Gaetano, La semántica, México: Nueva imagen, 1989, 74-76.
10
Ibid., 204.
En comparación con los dos anteriores, en el tercer ejemplo resulta menos evidente
el carácter irónico y el significado connotativo que posee. En este caso los dos factores son
importantes para distinguir y entender la ironía. Si el ejemplo se extrae de la novela, puede
fácilmente no ser irónico; sin embargo, al insertarlo en ella no cabe duda de que se quiere dar
a entender otra cosa. Para entender la intención del autor debemos recurrir a un contexto aún
más amplio en el que queda abarcada la novela como contexto lingüístico. El contexto
extralingüístico nos hará notar que la expresión se inserta en un momento histórico: el
período posterior a la Revolución Mexicana. En este sentido, el autor busca criticar los
valores de los líderes revolucionarios y exponer sus verdaderos motivos para actuar.
Se concluye que la expresión irónica posee dos significados, uno denotativo y otro
connotativo. Para entender el significado de la oración irónica no podemos quedarnos sólo
con el significado denotativo, sino que debemos descifrar lo que connota. Para ello es
necesario acudir al contexto en que se inserta la frase, tanto el lingüístico como el
extralingüístico, ya que la misma oración puede ser irónica o no dependiendo del contexto
en el que se encuentre. Además es importante tomar en cuenta la ilocutividad: la intención
del autor es la que determina si la oración tiene un segundo significado y cuál es. Existe la
posibilidad de que el contexto no sea totalmente determinante, mientras que la intención de
quien habla siempre lo es.
Con este breve análisis vemos que para entender el significado a nivel oracional es
necesario situar la oración en su contexto, por ello la semántica no puede excluir el contexto.
Además, los límites entre semántica y pragmática pueden no quedar del todo definidos, en
este caso la ironía se encuentra entre ambas. De esta manera, la semántica, la retórica y la
pragmática son las herramientas para llegar al significado de lo expresado, en este caso, en
la literatura.
Bibliografía

Beristáin, Helena. Diccionario de retórica y poética, México: Porrúa, 1995.


Berruto, Gaetano, La semántica, México: Nueva imagen, 1989.
Guiraud, Pierre. La semántica, México: FCE, 1976.
Ibargüengoitia, Jorge. Los relámpagos de agosto, México: Joaquín Mortiz, 2003.
Leech, Geoffrey. Semántica, Madrid: Alianza, 1985.
Pujante, David. Manual de retórica, Madrid: Castalia, 2003.
Torres Sánchez, M. Ángeles. Aproximación pragmática a la ironía verbal, España:
Universidad de Cádiz, 1999.