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Table of Contents
Relato I
Relato II
Relato III
Relato IV
Relato V
Relato VI
Relato VII
Relato VIII
Relato IX
Relato XRelato I
Había conocido a Lucía unos días ántes... Era la típica niña pija, que sabía que estaba
buenísima y se dedicaba a calentarnos. Una tarde estuve en su apartamento y me calentó
tanto que me corrí encima de ella, sin llegar a hacerle nada más que sobarla un poco.

Hoy vestía una blusa muy ajustada con un amplio escote que mostraba la base de sus
maravillosos pechos. Llevaba una faldita con una abertura lateral enseñando el muslo lo
que la hacía tremendamente sexy . La esperé en el coche mientras caminaba hacia mí
observando las curvas de su figura, y su modo de caminar. Los pechos se balanceaban a
cada paso de un modo provocativo, y cada paso dejaba al descubierto el lateral de un
muslo. Cuando llegó no podía apartar mi mirada de sus pechos. Me dí cuenta de cómo se le
marcaban los pezones bajo la ajustada blusa. Estaba absolutamente provocadora.

--Vamos.. te acercaré a la Universidad... – dije tratando de ocultar mi excitación

Conduje despacio manteniendo una conversación banal, hasta que me desvié hacia la
carretera del bosque cercano al campus.

--Oye,... este camino es más largo – dijo

--No importa, ...llegaremos pronto

Tras unos minutos desvié el coche hacia un camino medio oculto entre los árboles. Lucia
me miró algo alarmada.

--Sebas... por aquí no es... no he estado nunca en esta carretera ...


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--No tardaremos nada... –le dije sonriéndola – además...nadie te está esperando...

Observé cómo miraba con preocupación la zona desierta que estábamos atravesando.
Entonces, me aparté del sendero y detuve el coche.

--¿Porqué paras?

--Es solo un momento –le dije, observando cómo miraba continuamente alrededor...

--Vámonos de aquí... está muy solitario...

Sin hacerla caso, apagué los faros del coche y me giré hacia ella sin poder evitar que mi
mirada cayese sobre su maravilloso pecho.

--Lucía… ¿te acuerdas de lo que pasó el otro día? ...No pude aguantarme ...

Me miró sorprendida, y se dio cuenta de la atención que su busto me estaba provocando.

-- Sebas, olvídalo,... anda... arranca el coche... – pero se interrumpió al ver cómo me acerqué
a ella, colocándole mi brazo sobre sus hombros

--Lucía.. te quiero...

--Sebas... anda no seas tonto... vamonos de aquí... – y trató de apartar mi brazo, que
mantuve firmemente sobre sus hombros. – vamos, déjame...

Entonces, bajé mi mano sobre su blusa y comencé a tocarle el pecho. Lucía se sobresaltó, y
se apartó mirándome enojada

-- ¿Qué ...qué haces? ... ¿eres idiota o qué?...

Yo me estaba excitando por momentos, sintiendo cómo empezaba a tener una rápida
erección nada más notar, la firmeza del pecho que acababa de tocarle. Moviéndome hacia
ella, volví a poner , ansiosamente, mi mano sobre su busto.

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--Lucía.. solo quería decirte que estas preciosa... que me gustas con locura...

--¡Estate quieto! –dijo agarrando mi mano

Siempre había soñado con tocarle las tetas, con estrujarle los pezones ... y ahora sería mi
oportunidad. Mantuve mi mano firmemente sobre ella, mientras me inclinaba para besarle
el cuello

--¿Qué haces? ... ¡déjame!... ¡déjame! …

Mientras seguía tratando de desabrocharle la blusa, bajé mi otra mano para contener la
erección que me crecía por segundos,... y entonces ella se dio cuenta de mi excitación.

--Sebas... por favor... no... -- dijo mientras miraba mi bulto que se agigantaba por momentos
--- no ... no me toques... déjame...déjame...

--Estas tan buena... joder, estas buenísima... no me puedo aguantar... ven ..ven aquí –
ansiosamente introduje mi mano bajo la blusa semiabierta , abarcándole todo el pecho y
notando la firmeza de un pezón. Estaba puntiagudo y muy tieso... Noté una descarga
eléctrica en todo mi cuerpo al tocarlo y comencé a mover mi mano ansiosamente sobre
todo el pecho, tratando de abrir por completo la blusa y sacarle el seno del sostén.

--¡NOO! ...¡ No quiero! ... ¡déjame!... ¡no me toques!…

Deslicé el asiento del coche hacia atrás y contemplé su pecho, con la blusa casi
completamente abierta, y los pechos ocultos en un sostén rosa. Estaba maravillosa con su
mirada de enfado y de miedo. Sin detenerme, la empujé hacia atrás sobre el asiento y traté
de colocarme encima de ella

--NO...Nooo -- chillo retorciéndose salvajemente

--Quieta... estate quieta... te va a gustar... lo vamos a pasar bien... – le musité mientras


estrujaba con suavidad sus pezones

--Suéltame ...¡¡suéltame!!- -- y trató de abofetearme

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Loco de pasión, le desgarré la blusa de un golpe, y , sikn darle tiempo a que reaccionara, le
bajé el sujetador de un golpe. Ella chillo mientras cruzaba las manos sobre el pecho
desnudo

--NO...No....

Me quedé maravillado ante la vista de sus pechos, ..¡.joder, siempre había querido tocarlos!,,
me había hecho tantas pajas pensando en ellos ,,, había fantaseado tantas veces en
follármela ... y ahora estaba allí desnuda... a mi disposición.... Me la iba a tirar...me a iba a
tirar...

Le toqué los pezones con movimientos circulares cada vez más rápidos mientras le daba
pequeños pellizcos . A la vez, me bajé la cremallera y dejé que mi polla apareciese entera
ante ella. Cuando Lucia la vió se quedó petrificada

--No...por favor...no ... ¡oh dios mío!... no ..no...– decía mientras luchaba por librarse de mi
abrazo. Me cogí y la polla y comencé a sacudírmela despacio para excitarme aún mas. Sus
ojos estaban fijos en lo que mi mano, mientras mi miembro crecía por momentos...

--¿Has visto una polla como esta?

Con un rostro de espanto, Lucia solo decía

--No... no ..por favor.. dejame...dejame... ¿qué me vas a hacer? ¿que me vas a hacer?… por
favor... no me violes...por favor no ...

Su cuerpo tembloroso me excitaba aún más. Me estaba volviendo loco... se resistía... quería
joderla más que nada en el mundo ... ¡Dios, la iba follar quisiera o no!

-- ¡Que buena estas!... a que te gusta la polla.. dímelo... a que te gusta mi polla...

--¡Déjame hijo de puta!,,,.. ¡¡¡DEJAME!!! -- chilló mientras sus pechos se movían salvajemente
con su agitación... Eso me excita aún más. No iba a esperar mas... iba a tirármela en ese
momento.

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Me coloqué sobre ella, le aparte la falda y desgarre el tanga separándole las piernas con
fuerza.

--¡¡ NOOO!!...

Sin hacer caso de sus gritos froté mi polla sobre su vientre y la deslicé hacia su pubis,
buscándole el sexo.. mientras me volvía loco masajeándole los pechos... La punta de mi
polla tocó su coño , y Lucía se retorcía salvajemente intentando evitarla.

--No...No...no por favor...no ....

--Joder...joder... te voy a follar ...te voy a follar...

Noté su apertura, estaba caliente y comencé a presionar contra ella... costaba trabajo
metérsela. Empujé lenta y firmemente ... hasta que bruscamente cedió , y me deslizé por
completo en su interior .

--UAAAuuu...

--¡¡¡AAHHHH!!!--- chilló con un grito de desesperación

Le miré el rostro. Tenía los ojos muy abiertos con una expresión de horror en ellos.

Entonces la saqué y volví y a metérsela de nuevo con fuerza.

--¡Dios qué prieta estás! ..¡qué prieta!… ¡joder qué buena! ...¡qué buena! … -- y continué
rítmicamente mi bombeo sin pausa una... y otra... y otra...

--NOOO....NOOO!!!...

--Uaa...uaaa...ua.... –agitaba con fuerza en su interior, mientras masajeaba locamente sus


pechos....-- Me gusta... me gusta… uaa.. ua...

Lucia se estaba quedando quieta por momentos con los ojos cerrados y los labios abiertos,
mientras movía su cabeza de un lado a otro. Yo mantuve mi ritmo salvaje… y comencé a

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notar que ya no se movía y que los chillidos se transformaban en suaves gemidos con cada
empujón

--Uuu.. me estas violando… me estas violando hijo-de-puta… me estas violando… uuuaaa…

Aumenté el ritmo de mis empalamientos y note cómo ella comenzó a mover sus caderas
con cada empujón mío, y luego rotaba su pelvis despacio...

--¿Te gusta ¿ Te gusta? Te esta gustando so puta... te esta gustando...

--Sigue...—dijo con voz muy baja

--Te gusta so zorra... te gusta..toma...toma...toma...toma...

Con cada empujón , Lucia retorcía su cuerpo

--Sigue...uaa...ua...ua....no pares.. no pares.. si...si...si... me gusta… uaa…no pares..


sigue...mas...mas....

Yo noté cómo , en un último empujón me invadía un tremedo orgasmo, manteniéndola


fuertemente empalada ....

---Uuuuu......

Entonces Lucía, bruscamente arqueó su espalda y emitió un jadeo prolongado ...

--UAAAAAaaaaa!!!!.....

Pude sentir cómo todo su cuerpo se tensó y con un fuerte espasmo se apretó fuertemente
contra mí

--Uaaaa...me corro.... me corro...me corrrooooo.... — un enorme orgasmo le sacudía todo el


cuerpo , y siguió moviéndose con salvaje fiereza, hasta que quedó quieta... respirando con
fuerza...
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Exhausto me aparté de ella. Seguía respirando hondo, y me miraba con una mezcla de odio
y pasión

--Me has violado, hijo-de-puta , me has violado... Lo vas a pagar...

--Pero nena, si te has corrido como loca... ¿a quién quieres engañar?

Lucía comenzó a vestirse despacio.

--Me has violado. Yo no quería, y me has forzado... Llévame a la Universidad... Vámonos de


aquí....

No la hice caso. Esa tía era increíble. Tan pronto te ponía cachondo, como te despreciaba....
Me la había follado, y eso era lo importante....

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Relato II
Tengo que confesarles algo que me sorprendió pero me gusto, lo llevo clavado en mi y cada
que tengo relaciones con mi esposo lo siento a flor de piel.

Soy afortunada, tengo un buen trabajo, un esposo que me llena de placer alcanzando los
orgasmos mas ricos, como pareja somos el complemento perfecto, a el le gusta cogerme por
todos lados, por mi boca, mi vagina y mi ano, también le gusta que le mame su ano, que
meta todo mi dedo bombeándolo al tiempo que le mamo la verga, esto lo hace gritar y
regalarme chorros de esperma, creí que ya habíamos hecho todas las locuras ocurrentes,
sin embargo estaba equivocada.

Esa ocasión como cada tarde me dirigí a mi departamento, al llegar ahí estaba mi esposo
sentado en la computadora, lo salude y me metí al baño, se me ocurrió desnudarme, salí y
sin pensarlo me acerque a el y comencé a besarlo, el correspondió, se levanto y cuando me
toco abrió desmesuradamente los ojos, contento de encontrarme así, comenzó a
acariciarme, su beso me comía la boca y succionaba mi lengua, su mano buscaba
ansiosamente mi tesoro, abrí ligeramente mis piernas para que lo encontrara, sus dedos
tocaron mi sagrado botón para comenzarlo a acariciar, su boca ya bajaba por mi cuello y yo
desesperadamente lo apuraba a llegar a mi bello pezón que estaba completamente duro
esperando ser succionado, pare mas mis ricos melones, los cuales ataco ricamente, me
esclavizaba su boca, su lengua era lo mas exquisito y recorría con encanto mis ricos
melones, se desnudo y nos cogimos como unos perros en brama, el me decía un sin fin de
palabras obscenas, sucias y aunque me incomodaban lograban humedecerme y excitarme,
lo que me ayudaba a obtener los orgasmos que ansiosamente necesitaba sentir mi vagina,
la ultima contracción anuncio mi satisfacción de ese momento, después de cogernos, casi
sin energías escuche que me decía quedamente, "me encantaría ver como serias cogida..."
yo como siempre alcance a decirle "disfrutarías mas si me ves penetrada por mis dos
agujeros...", una estocada fue mas fuerte que mis palabras, mi ultimo orgasmo casi forzado,
me quito poca la energía que termino por derrumbarme como nunca lo había hecho, no
supe en que momento se salió de mi.

Al siguiente día me dijo que no estaría conmigo, así que quería ver que podía hacer por la
tarde, me salí, daba vueltas porque aun no me decidía a donde ir, vi que un coche me rebaso
y su velocidad era lenta, era una avenida de doble sentido, no tenía prisa, así que no me
estorbaría, seguí lentamente aunque tenia la oportunidad de rebasarlo porque era una hora
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no muy transitada, de pronto pise el freno ya que el coche de adelante se había detenido,
bajando unos hombres con pasamontañas, abrieron mi coche y me sacaron, trate de
resistirme pero me taparon la boca e inhale algo que me hizo perder el conocimiento, en
realidad no se cuanto tiempo paso, cuando desperté sentí que varias manos y bocas que se
estaban comiendo mi cuerpo, mis ojos estaban vendados, sin embargo el olor que llegaba a
mi nariz era muy agradable, me quede quieta, ellos no sabían que yo ya había reaccionado.

Escuchaba que me hacían preguntas como si en verdad les pudiera contestar, "te gusta
mami...?" "tienes dos preciosidades riquísimas..." "mira lo que tenías guardado..." alguien
toco mis labios vaginales con tanta sabiduría que me hizo brincar, en ese momento
detuvieron lo que estaban haciendo, uno de ellos dijo "ya despertó" otro me ordeno que no
intentara nada de lo que pudiera arrepentirme, que mejor disfrutara lo que seguía porque
sino de todo modos lo iban a hacer, volvieron nuevamente a su tarea, me chupaban, me
mordían ligeramente, de igual forma estrujaban suavemente mis pechos, no podría saber
cuantas manos y bocas sentía, mis lagrimas comenzaron a asomarse, me daba miedo
reconocer que lo que sentía era una mezcla de miedo y placer.

Esa boca mamando mi vagina, me abrió completamente las piernas y yo mas que colaborar
lo hacía por instinto, esa boca era toda una experta, me estaba provocando un orgasmo que
yo no dejaba escapar, así que tense mi cuerpo para que no se dieran cuenta lo que me
estaban provocando, sabían exactamente lo que estaban haciendo, el orgasmo fue intenso,
me levantaron la cadera mucho mas de lo normal y esa boca comenzó a lamerme el culo,
introducía su lengua, me levanto y me bajo de la cama, me puso de rodillas y siguió
chupando mi ano, me estaba electrizando, me abría mis nalgas y ya introducía un dedo,
escuche que dijo "mira de lo que me estaba perdiendo" lo lamente cuando la boca se aparto
de mi, casi me cargo y sentí que estaba encima de otro cuerpo, me enardecí cuando sentí
como la cabeza de una verga hurgaba por entrar en mi cueva completamente húmeda,
introdujo lentamente su cabeza esto era fabuloso, abrí mis músculos vaginales para dar
cavidad a esa hermosa verga que fue entrando hasta que me senté con todo el peso de
cuerpo sobre ella, otras manos me abrían las nalgas y le untaban algo húmedo a mi culito,
enloquecí porque siempre desee sentir una doble penetración.

El comenzó a enterrar con suavidad su miembro, era un placer sentirme completamente


llena de mis dos orificios, lo que me provoco otro orgasmo que ayudado con las
manoseadas y mamadas de los otros fue totalmente intenso, comenzó lentamente la cogida,
se amoldaron completamente a mi cuerpo, yo me movía para facilitar la penetración,
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amolde mi cuerpo al de ellos, los dos me tomaron de la cadera y comenzó la cogida tan
brusca que no me permitió disimular mi placer, mis gemidos comenzaron a brotar de mi
garganta, era el tercer orgasmo que me sacaban, alguien intento meter una verga en mi
boca y una voz grito "dije que eso no..." al tiempo la cogida se detuvo, las bocas se apartaron
de mi cuerpo, mi placer dio un giro tremendo, esa voz yo la conocía, otro dijo "que
pendejo..." casi con miedo pronuncie el nombre de mi esposo, el silencio era eterno, trate de
quitarme la venda pero unas manos me sujetaron, las vergas siguieron su brusca faena y los
demás volvieron a tocarme y chuparme, grite nuevamente el nombre de mi esposo y
alguien metió una verga en mi boca y comenzó la verdadera violación...

Utilizaron palabras sucias y altisonantes, las manos y las bocas que eran un placer se
convirtieron en dolor porque me estrujaban tan fuerte que lograban lastimarme, me
obligaron a mamar el miembro ya metido en boca, comenzaron a bañarme de esperma, la
verga fue quitada de mi boca pero las otras aun me cogían, en medio del dolor y la
humillación tuve mas orgasmos, de pronto los dos comenzaron a convulsionarse dentro de
mi, eso indicaba que también estaban eyaculando, primero se salió de mi culo y el de bajo
de mi me recostó y dio su ultimo ataque bombeándome y abriendo mis piernas a mas no
poder lo que me arranco otro orgasmo.

Se salió y me tiro un trapo, me dijo que me limpiara y me vistiera, me llevarían a mi auto, en


realidad estaba adolorida de mi cuerpo, mis senos, mi ano y mi vagina estaban ardiendo de
dolor, estaban completamente rozados, sin embargo me sentía mas que satisfecha, como
pude me vestí, me levantaron, me cargaron y se movían tanto que parecía que estaban
bajando escalones, así me condujeron al auto, escuche la alarma, abrieron la puerta me
subieron y me acostaron, alguien mas subió tras de mi y lo encendieron, no se que tanto
recorrió, en mi cabeza daba vueltas la voz de mi esposo, mas adelante se detuvieron, con
voz fuerte me indicaron que no dijera nada, que si alguien de ellos se enteraba de algo lo
volverían a repetir porque habían quedado muy satisfechos, que no me quitara la venda
durante 5 minutos porque alguien me estaría vigilando y tal vez sería lo ultimo que haría,
se bajaron, escuche varios portazos y otro motor se ponía en marcha, se alejaban.

Creo que pasaron mas de 5 minutos para que reaccionara, casi con trabajo me incorpore y
me quite la venda de los ojos, aunque acabaron lastimándome me provocaron varios
orgasmos y estaba casi desmadejada, como pude me baje y subí al volante, trate de
ubicarme, arranque el auto y me fui lentamente a mi casa, llegue como sonámbula, así baje
y me fui directo a la bañera, con todo y ropa deje que me cayera el agua, no podía aceptar lo
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sucedido, en verdad lo había disfrutado y a pesar del dolor que me producían yo sentía un
placer intenso, esa voz no dejaba de sonar en mi mente, era idéntica a la voz de el amor de
mi vida, me quite la ropa y termine por bañarme, me recosté y me quede dormida.

A la mañana siguiente cuando desperté aun estaba sola, me incorpore cuando entró mi
esposo llevándome el desayuno casi tartamudeando me dijo que llego tarde, pero me vio
descansando y no me despertó, yo no le conteste tome el jugo de naranja apurando la
bebida, el se metió al baño y comí todo lo que me preparó, me levante, y comenzó un
domingo como todos, con la diferencia de que estaba callada y el no me preguntaba porque,
no se como pasaron los días sin que nos diéramos cuenta que había algo diferente, después
de tener relaciones por lo menos cada tercer día, se acabo la semana sin tocarnos, llegaba
temprano a casa y me dormía temprano, así se fue la semana de mis manos.

El sábado que se acercaba se casaba Rodrigo mi amigo y ex-novio de la universidad, la


recepción sería en la casa de el, era algo sencillo, casi como autómatas el sábado nos
arreglamos, fuimos a misa y de ahí a la recepción, bebí mas de la cuenta, mi esposo estaba
con los amigos, tuve ganas de ir al baño y Lucy me recomendó el tocador de la planta alta,
subí escalones y al entrar a la habitación el aroma que percibí me era familiar, entre al
tocador y el aroma era mas fuerte fue cuando lo recordé, era el mismo de la noche en que
fui violada, salí a la habitación, recordé que me cargaron, se oyó una puerta y en ese
momento comenzó el vaivén, la puerta estaba a un paso de los escalones, baje y me dirigí a
la salida, me di cuenta que en frente estaba el estacionamiento...

Me regrese tome otra copa y recordé cuando mi esposo me decía "me encantaría ver como
serías cogida" y yo siempre le respondía "disfrutarías mas si me ves penetrada por mis dos
agujeros...", ese sábado había sido la despedida de soltero de Rodrigo, Rodrigo muchas
veces me dijo que le gustaría cogerme nuevamente y yo solo sonreía, el tiempo que fuimos
novios tuvimos relaciones pero nunca me cogió por mi culo y cuando me violaron dijeron
"de lo que me estaba perdiendo", me deje manosear por Andrés, era novia de Rodrigo y
estábamos pasados de copas, fue en un día de campo dentro de la alberca y me dijo "tienes
dos preciosidades riquísimas", pero nunca supe si se refería a mis nalgas o mis tetas porque
me toco las dos cosas.

Cuando me violaron me dijeron lo mismo entonces me violaron Rodrigo, Andrés mi esposo


y alguien mas que no podré saber quien fue, en ese momento se acerco mi esposo y nos
despedimos, en el trayecto a la casa después de una semana de no tener relaciones y fingir
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que todo marchaba bien me acerque a el, le desabroche el pantalón le baje el cierre, saque
su flácido miembro y me agache a mamarlo, como pudo aguanto y llegamos a casa yo
completamente mojada y el con su verga mirando al cielo...

Nos bajamos como desesperados, tocándonos y quitándonos la ropa a tirones hasta llegar a
la recamara, solo faltaba por quitarme la tanga porque el ya iba desnudo, nos cogimos y a
mi mente regreso la sensación de ser cogida por cuatro personas, me desborde en placer y
goce como jamás lo había hecho en mi vida, me desahogue como una vil perra, cuando
estuve satisfecha me acerque a su oído y susurré "me encantaría ver como serías cogido..."
me baje a mamarlo, sabía que el cogerlo y mamarlo lo enloquecía, así no podría preguntar
ni razonar mis palabras, le chupe todo mi liquido que mojaba su verga, a el le encantaba
que su miembro llegara hasta mi garganta y ahogarme, eso lo excitaba mucho, así que lo no
hice esperar, cuando metía su verga en la profundidad de mi boca me agarraba de la
cabeza, elevaba su pelvis y me cogía en la boca, cuando supe que era el momento levante
sus piernas y comencé a mamar su ano, mientras con mi otra mano lo masturbaba, lo
chupaba, le gustaba que me comiera su ano, metía mi lengua hasta que me pidió que lo
mamara, quite mi boca pero puse mi dedo, de un golpe metí uno y empecé el mete y saca, el
estaba como loco, gemía gritando, aproveche el momento para meter dos dedos, no pudo
mas y comenzó a eyacular, como siempre me trague su semen y seguí chupandolo hasta
que su miembro regresó a su flacidez.

Me acosté haciéndome la dormida, con los ojos entrecerrados vi que tenía los ojos abiertos
viendo al techo como perdido, a caso ya estaba razonando mis palabras? bueno entonces ya
sabe lo que después va a suceder y tampoco dirá nada porque lo volveré a repetir, solo que
yo no lo compartiré con las amigas.... siempre hay algo mejor...

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Relato III
En la provincia de Misiones vivía Marcela, joven mujer de 37 años de muy buen cuerpo, de
cabello claro y ojos color miel, viuda desde hacia dos años con dos hijos adolescentes. Ella
era totalmente analfabeta, pues era de condición muy humilde y nunca pudo concurrir a la
escuela, no sabia leer y apenas sumaba dos mas dos.

Su casa era un rancho de adobe en el medio de la selva misionera, sobrevivía de lo que


sembraba y lo que podía cazar con sus hijos, el poblado mas cercano estaba a 12 Km. Y muy
raramente iba por ahí, pues no le gustaba el tumulto de gente, era mas bien reservada .

Estando un día caminando por un sendero, vio un lechón de mediano porte que
aparentemente no tenia dueño, ya que a la vista no estaba, fue por ese motivo que sin
pensarlo mucho se tiro sobre el y con el cuchillo que tenia para trabajar la tierra y
defenderse de las víboras lo carnea sin mucha dificultad. Esa noche toda la familia tendría
una excelente cena y carne para el resto de la semana.

Al cuarto día de ese suceso, llega hasta su casa un chacarero, y le dice que a perdido un
lechón cerca de su propiedad, esta diciéndole esto cuando el hombre ve colgado en un
alambre el cuero del animal y parte de la carne aireándose ,(pues sin heladera era la mejor
forma de conservarla,) le pide explicación del porque a matado a su animal ya que el mismo
tiene la marca que lo identifica como de su propiedad, ella le contesta que el chancho
estaba suelto y como no había nadie con el, pensó que era salvaje, esta contestación
enfureció al hombre que gritando le decía que ahora tenia que pagárselo, ya que el mismo
era un reproductor que le había costado mucho dinero, Marcela lo mira y empieza a reírse,
no por mal educada si no porque ella nunca tubo dinero, es mas, ni sabia como era el dinero
circulante de esa época. Esto no va a quedar así, decía el chacarero marchándose, ya voy a
volver.

Al otro día estando Marcela lavando la ropa llegan en una camioneta dos policía y el
chacarero, este la había denunciado por robo de un animal reproductor, esto para quien no
sepa es muy grave, pues en el campo los reproductores son el empuje de la economía y el
status de cada persona se mide por la capacidad que tiene de reproducir sus rebaños y
multiplicar así sus bienes, obviamente si ella hubiese matado una gallina no estarían ahí los
policías, pero un lechón era otra cosa,

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- ¿ Dígame doña Marcela, es verdad que se comió el lechón de don Ramiro?- Pregunto el
sargento

- -Y , si, pero no sabia que tenia dueño- Respondió ella bajando la cabeza

- Es un mentirosa,- Grito Ramiro

- Mire aquí sargento, tiene mi marca,- Le muestra el chacarero el cuero donde tiene la
marca en el cuarto trasero del animal

- Esta es la prueba de que ella sabia que era mío- rezongaba el enfurecido hombre

- Tiene razón don Ramiro, la marca esta muy visible, no puedo ignorar esta evidencia-

- Pero yo no se leer- contesto ella como defensa

- Esa no es excusa valedera, Sra. Pues Ud. Cometió un delito tomando propiedad ajena , y
ahora esta obligada resarcir económicamente al damnificado –

- Y que quiere que haga?- - ¿ Que salga a robar?

- Notificare al juez del pueblo esta situación y el resolverá- le comunico el sargento y se


marcharon

Pasaron tres días y el juez la manda a buscar para que comparezca en la corte y así poder
aclarar el tema. Ya frente al magistrado, tanto Marcela como el chacarero no se ponen de
acuerdo, El quería un nuevo reproductor o el dinero para comprarlo y ella decía que no
tenia como, así durante un largo rato, por fin el Juez toma una decisión

- Bien Sra. Marcela, le ordeno que en un lapso de 10 días hábiles Ud. consiga el dinero u
otro animal reproductor para resarcir como corresponde al Sr. Ramiro.-

De no hacerlo, se tomaran otras medidas procesales, queda Ud. Notificada-

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Pasado los días estipulados, el Juez ordena que Marcela sea llevada nuevamente a su
presencia , esta le comunica que no pudo reponer ni tampoco conseguir el dinero para don
Ramiro, a lo que el magistrado le dice:

- Lamento comunicarle que como no pudo cumplir con lo por mi ordenado, que Ud.
Condenada a 30 días de prisión, a cumplir efectivamente en un lugar por mi determinado,
queda Ud. Debidamente notificada.-

El pueblo era chico, y por ese motivo no había lugares especiales de detención para
mujeres, la única comisaría estaba llena de borrachos y algún vagabundo, y no era
aconsejable ubicarla ahí, es por eso que el Juez le pidió al comandante del escuadrón de
Gendarmería ( Policía Militarizada) que la ubicaran ahí por el lapso de la condena, el lugar
era mucho mas higiénico y podrían estar los hijos de la acusada con ella, pues no quería
separarse de ellos, el comandante dio su aprobación y Marcela paso a cumplir su condena
en los calabozos de gendarmería, aquí comienza la historia...

El Primer día de encierro fue todo novedad para Marcela, todo muy organizado, la comida a
un horario, todo muy limpio, luz eléctrica a lo cual los hijos de esta que la acompañaban, no
podían dar crédito a la televisión que podían mirar en el comedor de la tropa, ya que eran
libres circular casi sin restricción por el cuartel, todo era increíble, hasta se podía decir que
eran unas hermosas vacaciones de su miseria .

Esa noche durmió como nunca, tranquila con la seguridad de que ningún animal entraría en
su casa.

El carcelero que cuidaba de noche los calabozos, de nombre Juan, se sorprendió cuando la
vio por primera vez, su cuerpo era de lo mejorcito que había visto por esos lugares, el
trabajo en la selva le daban a esta mujer unas formas muy marcadas y que cualquier
hombre estaría ansioso por poseer, y eso fue lo que le paso por la cabeza, tenia que
poseerla de cualquier modo, mas cuando la veía durmiendo, ella era de estar destapada y el
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vestido que utilizaba se le subía hasta casi la cintura, esto lo enloquecía y no quería perder
la oportunidad de tenerla, al otro día empezó a averiguar porque estaba ahí, y todo lo que
podía de ella, se entero que era analfabeta, y que por una tontería estaba ahí, tenia que
pensar como, como lo haría..

A la tercera noche el carcelero llego con una planilla y aprovechando que los chicos estaban
en el comedor viendo una película, se metió en la celda y le dijo:

- Tengo nuevas ordenes del Juez-

-Dígame hombre,- le responde ella prestando atención

- Tiene que estar atenta a lo que le voy a leer, pues si no esta de acuerdo esta detención se
puede alargar, comprende Ud.- Le dijo el carcelero

- Si, dígame-

- En la Ciudad de San Benito a los tantos días del mes de Octubre...- Leía el Gendarme

Se ordena a la Sra. Marcela ... a cumplir una condena adicional, por agravamiento en los
cargos, la misma se cumplirá de la siguiente forma a saber: " La condenada tendrá
relaciones carnales con un hombre por mi designado, por el lapso de 20 días a contar del
día de la fecha, es mismo es de cumplimiento efectivo" " De negarse la rea, se le
incrementara en 60 días el cumplimiento de la pena "-

Pero porque?- Pregunta incrédula Marcela

-Es la Ley, y a la ley no se la contradice Sra.- - Tenga a bien de no cuestionar las ordenes del
Sr. Juez- Dice el hombre retirándose.

Desde afuera de la celda le dice , no se preocupe todo va a salir bien, y se podrá ir a su casa
antes.

Cuando vuelven los hijos del comedor este les dice que por esa noche podrán dormir en un
dormitorio especial, con televisión, lo que para los chicos es la locura, y aceptan sin
pensarlo dos veces.
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Como a las dos de la mañana, el gendarme entra en la celda de Marcela y se acuesta con
ella, casi al oído le dice que no se asuste pero es hora que cumpla la orden del Juez, que el
recibió por teléfono la directiva del magistrado para ejecutar el castigo, que se ponga de
costado y se saque la ropa interior, esta obedece y se pone de espalda a El y mirando la
pared se saca la bombacha, el gendarme totalmente excitado y el miembro duro como un
garrote la penetra vaginalmente por atrás, Marcela hace mas de dos años que no tiene
relaciones y la primera penetración para ella es muy dolorosa, se quiere quejar pero es
retada por El, diciéndole que no puede quejarse ni gozar ostensiblemente , pues es un
castigo.

Ella era analfabeta, pero sabia que podía quedar embarazada si le tiraba la leche en la
matriz y se lo hizo saber, a lo que el respondió, que el Sr. Juez ya lo sabia y le dio la orden de
tirar la leche en el culo de ella y que como el era muy obediente de la ley iba a cumplir a
rajatabla la orden recibida.

Después de cojerla por 15 minutos por la vagina, Juan retiro su miembro y con la mano
llena de saliva la paso por el ano y se lo introdujo con no poca dificultad, el pene a punto de
estallar , su libido al máximo, hacían de el hombre un animal que no media su embestida
sexual, y por ende la estaba lastimando a Marcela, esta quería gritar, pero El le decía que
aguantara que ya entraba todo y no le iba a doler mas, cuando lo logro y con los testículos
pegándole en la vagina de Marcela, El larga toda la leche caliente dentro de ella, esto logra
estimular los sentidos de la mujer, que tiene que reprimir los gemidos de un orgasmo.

Cuando el se retira le hace poner a Marcela una cruz en un papel, como que se había
cumplido la orden del Juez. Y le dice, que mañana seguirán pero que no se lo comente a los
chicos pues seria vergonzoso para El si lo supieran.

A la noche siguiente al tomar la guardia, el gendarme le alcanza un paquete, este le trajo de


su casa unos vestidos usados, que eran muy sexy y cortos, le quedaban como 15 cm. Por
encima de la rodilla, esto para ella era un regalo del cielo, hacia mucho tiempo que no tenia
ropa " nueva", el le pidió que lo usara esa noche, pues quería que se sintiera bien. Ella lo
hizo, mas para si misma que para El, pero eso no importaba mucho.

Durante la madrugada, el gendarme le trajo algo para comer, y le dijo que era hora, de
seguir con lo ordenado, esta se puso directamente de costado con el vestido corto casi a la
18
altura de los labios vaginales y sin ropa interior, esto enloqueció al carcelero que sin
mediar palabras saco su miembro totalmente erguido y tomándola del hombro la viro hacia
El y le puso su verga palpitante en su boca, esto es para empezar el castigo de hoy, le decía
con vos temblorosa por el deseo y calentura extrema, chupamela ahora por favor, y
tomándola de la nuca introdujo casi todo su miembro en esa boca exquisita, ella casi sin
experiencia en ese campo no sabia que hacer, El la fue guiando con palabras suaves ,
primero usa tu lengua para ensalivarla, luego sin usar los dientes ve chupandola como si
fiera una naranja, pero con mas suavidad, después ya con todo adentro metela y sácala para
estimular el miembro como si fuera tu concha, es el mismo principio, tienes que lograr que
acabe, esa es la función principal del sexo oral. Ella lo hizo, y hasta le gusto, el hombre era
muy higiénico y tenia un agradable olor, incluido su pene, es por eso que en poco tiempo lo
hizo acabar dentro de su boca, mientras lo chupaba se dio cuenta que estaba toda mojada,
su vagina era un río que segregaba placer y no podía y no quería disimularlo.

Al rato El volvió, ya estaba recuperado y quería mas, fue así que entro en la celda, ella
estaba totalmente dormida, El sin hacer ruido se desvistió y con una crema de mano que
tenia se lo paso por su miembro y en el culo de ella, cuando se dio cuenta Marcela que algo
estaba pasando El ya tenia el glande dentro de su ano, cuando quiso darse vuelta el de un
envión la penetra por completo y la empala sin miramientos, esta reprime un alarido y se
relaja, pues recordó que la noche anterior lo había echo y dejo de dolerle tanto, El dio unos
cuantos bombazos y se descargo dentro de ella, pero no se levanto de inmediato, dejo que
su miembro se desinflara dentro de ella y eso tardo un buen rato.

Al día siguiente, en horas de la tarde en la celda que estaba mas alejada, es encerrado un
gendarme desertor, tendría que cumplir una larga condena, ya que se enfrento con los
policías militares que lo fueron a buscar y había causado muchos daños. Su nombre era
Pedro, y no era un tipo en quien se pudiera confiar.

Esa noche Juan tomo la guardia sin prestar mucha atención a las novedades, fue por eso
que no se dio cuenta que había otra celda ocupada, y siguió con lo que estaba haciendo, es
decir cogerce a la pobre Marcela, El estaba tan caliente con esta mujer, que ya no le
prestaba atención a su esposa, cambiaba sus días de descanso para poder penetrar a " SU"
prisionera sexual, estaba como poseído por la lujuria y el morbo que le daba el poder, el
dominio sobre esta pobre ignorante.

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Fue después de salir de la celda de Marcela y de haberle llenado dos veces el ano de leche,
que siente que alguien le chista, cuando se da vuelta ve a Pedro que lo llama, cuando esta
frente a este, le pregunta quien es y que quiere, Pedro lo mira, se sonríe y le dice :

- Por lo que estoy viendo, desde ahora soy tu compañero de juerga, o me equivoco?- dijo en
forma sarcástica el detenido

- Estas en una mala posición para negarte, yo quiero montarme a esa hembra, y lo voy a
hacer-

- Ud. Esta loco, como pretende que yo lo deje...- estaba diciendo Juan cuando Pedro lo
interrumpió diciéndole casi gritando

- No seas estúpido, vos estas abusando de una prisionera, eso es un delito federal, si se
enteran vas a purgar varios años de cárcel, así que no te hagas el idiota, porque si no lo voy
a decir al oficial de guardia, me entiendes?- concluyo

Juan bajo la cabeza, intentando buscar una salida para esa situación, las cosas se le estaban
yendo de las manos y este tipo no tenia nada que perder y lo iba a hundir sin ningún
remordimiento si no hacia lo que el quería.

- OK, déjame pensar como lo voy a instrumentar, pues si hacemos las cosas mal nos
mandan en cana, dame algo de tiempo-

- Esta bien, pero solo tienes 24 horas-

A la noche siguiente, Juan espero que todos se fueran a dormir y como a las 11 de la noche,
entro nuevamente a la celda de Marcela con la planilla donde tenia anotado una " nueva
orden del Juez",

- Presta atención Marcela- le dijo

- Hace dos horas hable con el Sr. Juez y me dijo que no se estaba cumpliendo la orden por el
impartida, es decir que solo a medias estaba haciéndolo, porque tu condena estipula el
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acceso carnal, desde las 00 hs hasta las 06.00 hs. Y eso no se esta cumpliendo, por ese
motivo me manda una persona que cumplirá el resto de tu condena conmigo, el Sr. Se llama
Pedro y es mandado por el juzgado-

- A partir de esta noche ,después que yo me valla, entrara El, estamos de acuerdo?-

- Si, pero no entiendo porque- Balbuceo Marcela bajando la cabeza

Tres de la mañana, Juan sale de la celda, esta vez fue mas cariñoso con ella, pues quizás
estaba sintiéndose culpable de lo que vendría, Pedro no tenia buena fama y por algo seria.

Cuando Juan lo saca de la celda le pide que lo haga en silencio, que no grite y que ella no
grite tampoco, pues alguien podría escuchar, este le dice que no se preocupe, que el sabe
como tratar a las mujeres.

Una vez dentro, junto a Marcela , Pedro que venia de una prolongada abstinencia sexual, se
abalanza sobre ella y sin mediar una palabra la penetra salvajemente, esta se le queja, ya
que Juan era mucho mas suave y no la apuraba tanto, a lo que le contesto,

- Cállate o te rompo todos los dientes, el que manda ahora soy yo, y si no te calmas, le voy a
romper el culo a tu linda nenita, me oíste?

- Si, si , no haré nada- dijo Marcela casi llorando.

Ella sentía como este hombre entraba en su cuerpo, la llenaba con leche caliente en su ano
y en su conchita, ( esta conchita que era virgen a la leche de los hombres desde hacia mas
de dos años) y que siempre le negaba a Juan, pues no quería quedar embarazada, pero a
este hombre no había palabras que lo convencieran de no hacerlo, apenas acababa dentro
de Marcela se paraba tomaba un poco de agua y se acercaba con su miembro a la cara para
que se lo chupara para poder seguir cogiendola, estaba fuera de si, y no quería descansar ni
un momento.

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Esa noche, Pedro descargo en Marcela todo su hambre de mujer, su furia contenida y su
frustración personal. Uso y abuso de ella, y en un lapso de tres horas lleno su cuerpo 7
veces , utilizo su vagina en tres oportunidades, su ano y boca en dos.

Marcela quedo destruida, pues aunque no quería, la situación la excitaban demasiado como
para contener los orgasmos, el estar obligada a tener relaciones habían activado su libido y
morbo, esa situación, provocaban en ella ansias jamás experimentadas antes, y se
descubrió a si misma , que cada noche esperaba con visible excitación la hora del " Castigo".

Así fueron pasando los días, primero Juan la poseía, con suavidad y hasta algo de amor,
luego Pedro, que era todo lo contrario, pero ambas situaciones movilizaban el ser de
Marcela, era una simbiosis única e inexpiable, el dolor, placer y humillación, eran parte de
una rutina que se le estaba haciendo costumbre, al principio contaba los días para saber
cuando saldría de ahí, ahora para saber cuanto tiempo le quedaba para disfrutar de ese
placer inexpiable y tortuoso.

Todo llego a su fin de forma fortuita y casual, una vez vino el Juez a ver como estaba la
presa, ya que había cumplido mas de 20 días y estaba en posibilidad de salir si hubiese
conseguido parte del dinero que adeudaba, ( obviamente el Dr. Sabia que era imposible,
pero El tenia que cumplir lo que marca la ley) y le pregunto si estaba bien ahí, si había
sufrido algún maltrato o si tenia alguna queja, a lo que Marcela respondió casi
inocentemente,

- No Dr. , esta todo bien, pero lo único que me preocupa de mi " Castigo "es que Pedro me
llena mi concha de leche y no en el culo como el Sr. Ordeno.-

- ¿ Como?, ¿Que Esta diciendo?- Dijo el Sr. Juez, abriendo los ojos desorbitados

Fue así que comenzó la investigación que llevo a Juan a prisión por varios años y a Pedro a
duplicarle su condena.

La misma inocencia e ignorancia por la que pudieron aprovecharse de Marcela fue, la que
llevo a estos hombres a prisión .

22
Relato IV
Salió sigilosamente de su escondite en las escaleras con el cuchillo en la mano y la agarro
fuertemente por la espalda mientras le enseñaba el arma y le decía al oído:

- No grites! o te corto – mientras colocaba el cuchillo muy cerca de su cara. Ella solo se
limitó a mover la cabeza en señal de afirmación.

- Ahora obedece y abre la puerta en silencio – y le preguntó - ¿Estás sola?

- S…i, s…i – apenas se le pudo escuchar.

- Si prometes que no gritaras no te haré daño, solo tengo hambre – le dijo mientras su brazo
la rodeaba por la cintura y la apretaba fuerte contra su cuerpo. A pesar del momento pudo
sentir debajo de su delgado vestido de verano un cuerpo fuerte y unas nalgas duras y bien
paradas.

Pasaron a un pequeño hall y saco un pañuelo que tenía para esas ocasiones y le cubrió los
ojos. De la misma manera le amarro las manos en la espalda de manera que no pudiera
atacarlo. Parecía un pollito indefenso. Gentilmente la sentó en una butaca y en ese
momento su vestido se abrió ligeramente dejando ver mucho más de lo que él esperaba.
Sus blancos muslos los podía observar detalladamente y quizás por su silencio o el calor de
su mirada hicieron que ella los apretara muy juntos. La ocasión era adecuada para que él
explicara sus motivos.

- ¿Cómo te llamas? – le pregunto

- Mariela – respondió con un murmullo.

- Yo soy Pablo y no debes de tener miedo, no te voy a hacer daño si me ayudas. Lo primero
es que no grites porque si me veo amenazado no se que locura puedo cometer. – observo
como su piel se erizaba de miedo y continuó:

- Solo tengo hambre y necesito dinero, y me acompañaras en el recorrido de tu bonito


apartamento. Ya me di cuenta que vives sola de manera que no espero intromisiones
antipáticas. – La observaba sentada en la butaca como un pajarito asustado con su vestido
23
algo desordenado dejando ver un bello cuerpo de senos algo pequeños pero apenas
cubierto con un ligero sostén. En la claridad del vestido observó el tamaño de la pantaletica
que traviesamente se le metía entre las nalgas. Su vestimenta la completaba unas sandalias
ligeras que dejaban al descubierto los deditos de los pies con las uñas finamente pintadas.

Lo primero que hizo fue ir a la cocina porque era muy cierto lo del hambre. Hizo que
Mariela se sentara en una butaca alta que ella tenía en la cocina y por la misma
incomodidad y limitación de la venda en los ojos y las manos amarradas a su espalda su
vestido jugaba travieso entre sus piernas y se abría descaradamente dejando ver
completamente sus piernas y la pequeña pantaletica semi transparente que le gustaba
ponerse con ese vestido porque la hacían sentir más sensual. Mariela pensaba que el
intruso podía ver a través de la delgada tela transparente como su totona estaba
completamente depilada y sus labios vaginales sobresalían con una sensualidad pocas
veces apreciada en una mujer. Todos estos pensamientos mezclados con el miedo de tener
al intruso armado en su casa solo servían para aumentar su ansiedad. El no poder ver hacía
que sus otros sentidos se aguzaran y al final solo recordaba un brazo fuerte apretándola y
su cuerpo rozando un duro tórax que se lo imaginó joven y musculoso como el de esos
muchachos que frecuentaban el gimnasio.

Mariela consciente de su posición solo se limitó a oír al intruso rumiar en la cocina y


nevera, oyéndolo como abría paquetes y comía. Se percibía que satisfacía un hambre vieja y
abundante. De repente siente algo pegajoso que se derrama en sus muslos y Pablo le dice:

- Disculpa!... se me ha derramado algo de miel en tus muslos. Déjame limpiarlos. – y se


agacha entre sus piernas y comienza a lamer la piel con suavidad deleitándose con el dulce
de la miel derramada a propósito y la tersura de los muslos. Mariela a pesar de sentirse
humillada por el acto lascivo no deja de pensar en lo agradable y sensual que es la caricia.
Ligeramente separa las piernas para que el intruso llegue hasta el mismo borde de la
pantaleta donde había llegado algo de miel. Un suspiro se le escapa cuando siente la lengua
caliente pasar muy lentamente por la orilla de su cuquita que ya se encuentra húmeda y
teme que se vea a través de la delgada fibra. Siente como sus labios vaginales están
hinchados empujando la tela y delineándose completamente. Sus enormes labios deben de
salir como una grosera protuberancia. Mariela siente como un orgasmo se le escapa a
pedacitos y su clítoris parece estar en llamas. Apenas logra controlar las contracciones y la
sensación de cosquilleo se inicia en su clítoris y sube escandalosamente a su vientre y le
corta la respiración. Pablo satisfecho le dice:
24
- Espero que haya quedado bien limpio – y la baja del taburete llevándola para la
habitación, sin mucho apuro y con la excusa de que no tropezara, sus manos se paseaban en
su cintura, sus caderas y hasta atrevidamente en sus nalgas. Mariela se sonroja por lo que le
acaba de pasar y lucha con sentimientos de culpa, remordimiento, pasión y lujuria. Se deja
llevar sumisamente y goza cada caricia en su cuerpo de este atrevido intruso.

Al llegar a la habitación la empuja encima de la cama cayendo boca abajo con un pequeño
grito de sorpresa y su vestido todo arrebatado se levanta dejando ver sus nalgas apenas
cubiertas por las pequeñas pantaletas. Siente como Pablo se le monta encima y le dice al
oído.

- Quédate quietecita que de verás que no te quiero hacer daño - mientras apretaba un
inmenso bulto en las nalgas de ella y por reflejo ella responde a sus movimientos. Las
manos de Pablo no se contienen y comienzan a acariciarle las piernas desnudas a Mariela.
Sus dedos se entretienen en la orilla de las pantaletas en sus nalgas como buscando como
meterse dentro. Su aliento lo siente en la nuca como un león en celo y su respiración se
acelera. Sorpresivamente el se levanta y se hace un silencio que solo explica a un Pablo
deleitándose con la imagen de Mariela en la cama con las piernas entreabiertas y las
pantaletas metidas en las nalgas. Pero Pablo piensa que tiene una prioridad que es
conseguir el dinero y las joyas y a regañadientes separa su vista de la visión de las
pantaleticas mojadas. Mariela siente la mirada y le gusta la sensación y solo eleva una
rodilla para que pueda ver mejor sus nalgas y totona mojada manchando sus pantaletas. Le
gustaba esa sensación de sometimiento a ese cuerpo duro y rudo que se apodero de ella y
que le hace explotar mil fantasías en su cabeza.

De repente oye una expresión de sorpresa y triunfo. Pablo revisaba sus gavetas donde tiene
su ropa interior y las pijamas de dormir. Además de un secreto bien envuelto en una bolsa
de tela. Sigue revisando la habitación y finalmente se arrodilla a su lado y le dice al oído con
aire de complicidad:

- Tengo en mis manos tu secreto y estoy seguro que lo vas a gozar. Eres una zorrita que te
gusta hacértelo sola pero ahora veras lo útil que es en manos de un hombre - La toma por
los tobillos y la hala hacia la esquina de la cama haciendo que se arrodille con el culo en
alto. De repente par de nalgadas bien dadas con sus enormes manos producen un dolor que
luego se convierte en una picazón exquisita en la piel con el suave contacto de los labios de
25
Pablo que le besa las nalgas mientras le empuja la pantaleta dentro de la raja. Ella
desconoce el motivo de la rudeza que la excita más mezclada con sus besos y su lengua
paseándose descaradamente en sus nalgas. Siente como sus pantaleticas son despedazadas
con el cuchillo y su totona depilada así como su huequito del culo quedan totalmente
expuestos y abiertos ante el intruso y su corazón late fuerte motivado por la mezcla de
miedo y placer. La sangre sube a la cara de Mariela quién se sonroja fuertemente más por el
sentimiento de culpa por el placer sentido, que por recato.

Su vibrador que tan celosamente guardaba con su ropa interior, se convierte en


instrumento de placer y tortura en manos de Pablo. Aprovechando su humedad siente
como se lo introduce en su vagina mojada e hinchada, poco a poco mientras se deleita solo
con la imagen de ese hermoso culo expuesto para él. Pablo no está seguro si es placer o
terror… pero los jugos de ella le chorrean por las piernas demostrando que lo está gozando.
Se unta el dedo medio con los jugos y comienza a taladrarle el culito con suavidad pero con
firmeza. El esfínter al poco rato se afloja y su dedo medio es reemplazado por dos dedos
practicando la misma travesura. Los gemidos de ella comienzan a llenar el espacio y se
siente como un nuevo orgasmo le explota a pesar de su negativa de querer sentirlo. Sus
labios se abren y cierran con cada contracción dejando escapar sus líquidos vaginales
mojando las sabanas. La intensidad del orgasmo solo contribuye a magnificar la mezcla de
culpa y placer que invade a Mariela. Ella piensa que Pablo es un coño de madre con unos
dedos maravillosos. Se queda arrodillada en la esquina de la cama exhausta y en una
posición incomoda sintiendo como las últimas vibraciones vaginales despiden las
sensaciones del orgasmo. Poco a poco recupera la atención a los ruidos en la habitación.

La posición de las manos atadas y la arrodillada comienzan a afectar a Mariela y pide por
favor que la suelten. Pablo la complace solo para amarrarle las manos al frente mientras la
sienta en la orilla de la cama. Pablo se desnuda y toma el cuchillo y comienza lentamente a
desgarrarle la ropa. El temor por la presencia del arma toma cuerpo en ella y comienza a
temblar. El intruso termina desnudándola completamente con una lentitud que solo
aumentaba la ansiedad que la poseía. De repente siente su proximidad, el olor muy
masculino y viril lo siente muy cerca y comprende que es lo que desea. Su boca se le hace
aguas y sus manos amarradas por reflejo suben y toman posesión de una verga no muy
gruesa pero más bien larga y de inmenso glande. Pero primero recibe un lindo y tierno
beso el cual se niega a devolver hasta que la pasión borra cualquier vestigio de razón y su
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lengua toma vida propia y comienza a jugar con la de Pablo. Mariela percibe un ligero olor a
colonia y su saliva pareciera conservar el sabor dulzón de la miel que sensualmente se la
había lamido de sus muslos. El beso se hizo fuerte y agresivo y Mariela se separa solo para
tomar en sus labios la cabeza de esa verga que aunque no podía verla la sentía dura e
hinchada.

Sus labios comenzaron a succionar con suavidad la enorme cabeza mientras la lengua
dibujaba círculos alrededor del mismo. Poco a poco se fue introduciendo todo dentro de la
boca casi hasta llegar a su garganta. Contuvo la arcada que por reflejo le vino y sintió como
se comía casi enteramente el largo huevo. Comenzó a mover su cabeza y solo se oía en la
habitación el sonido de la respiración acelerada de Pablo. Mariela a pesar de tener las
manos atadas, le agarraba los huevos mientras le daba una mamada espectacular. El glande
de Pablo parecía seguir creciendo y sus bolas comenzaron a temblar, Mariela solo quería
exprimírselas y beberse todo el néctar que le podía ofrecer. Pablo comenzó a gemir y a
moverse violentamente, le agarro los cabellos y le empujaba el huevo como queriendo
metérselo todo hasta la garganta. Ella aguantaba los embates hasta sentir el sabor salobre
de las primeras gotas de semen y luego la eyaculación cliente y salobre llenar su paladar.
Mariela se la bebía con ansías, a la muy zorra le gustaba el acto y su cuquita estaba toda
mojada pidiendo más.

Pablo le da un beso profundo demostrándole que puede compartir con ella sus jugos y le
dice al oído: - ahora viene el gran final. - Le suelta las manos y la acuesta boca arriba en la
cama. Y comienza a besarla a todo lo largo del cuerpo. Toda la acción de la mamada ha
dejado a Mariela muy excitada y solo busca su placer que por tanto tiempo se le había
negado. Abrazaba con fuerza a ese cuerpo que tanta pasión y placer le habían dado. Le dio
sus tetas para que se las chupara y mordiera, metía sus manos en su cuquita y sus dedos la
exploraban descaradamente. Hasta que finalmente decide montarse y metérselo con cierta
rudeza. Se notaba que a él también la ansiedad del momento lo estaba afectando. Mariela
levanta sus piernas y se las amarra por la espalda buscando que ese largo huevo le llegue
hasta rincones que no habían sido excitados anteriormente. Pablo la levanta por las nalgas
y sus dedos comienzan a jugar con su culito. Mariela le dice con deseo: - Cógeme hombre,
métemelo todo y déjame sentirte muy adentro. En la euforia Mariela se siente poseída por
todos sus agujeros y es que Pablo le ha metido el vibrador por el culo mientras la mantiene
ensartada. Su orgasmo es gigantesco, las vibraciones multiplican la sensación de
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penetración y las olas de placer suben y le recorren todo el cuerpo y siente desvanecerse
con un gran gemido.

Al volver en sí, se encuentra en la cama, arropada con una tanguita negra que no recordaba
poseer por lo pequeña y ajustada, totalmente aseada pero con un escozor en su cuquita y
culito que inmediatamente le hicieron recordar lo sucedido. A su lado estaba el vibrador y
una flor con una pequeña nota que decía:

"y pensar que mañana al verte en la calle solo recordaré lo zorrita que puedes ser y la tarde
inolvidable que te robé"

Pablo

Mariela dio media vuelta y consciente que nada se había perdido en el apartamento siguió
durmiendo deleitándose de los momentos apenas vividos. Una hermosa y radiante sonrisa
iluminaba su bello rostro y la tanguita negra comenzaba a mojarse nuevamente…

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Relato V
Salió sigilosamente de su escondite en las escaleras con el cuchillo en la mano y la agarro
fuertemente por la espalda mientras le enseñaba el arma y le decía al oído:

- No grites! o te corto – mientras colocaba el cuchillo muy cerca de su cara. Ella solo se
limitó a mover la cabeza en señal de afirmación.

- Ahora obedece y abre la puerta en silencio – y le preguntó - ¿Estás sola?

- S…i, s…i – apenas se le pudo escuchar.

- Si prometes que no gritaras no te haré daño, solo tengo hambre – le dijo mientras su brazo
la rodeaba por la cintura y la apretaba fuerte contra su cuerpo. A pesar del momento pudo
sentir debajo de su delgado vestido de verano un cuerpo fuerte y unas nalgas duras y bien
paradas.

Pasaron a un pequeño hall y saco un pañuelo que tenía para esas ocasiones y le cubrió los
ojos. De la misma manera le amarro las manos en la espalda de manera que no pudiera
atacarlo. Parecía un pollito indefenso. Gentilmente la sentó en una butaca y en ese
momento su vestido se abrió ligeramente dejando ver mucho más de lo que él esperaba.
Sus blancos muslos los podía observar detalladamente y quizás por su silencio o el calor de
su mirada hicieron que ella los apretara muy juntos. La ocasión era adecuada para que él
explicara sus motivos.

- ¿Cómo te llamas? – le pregunto

- Mariela – respondió con un murmullo.

- Yo soy Pablo y no debes de tener miedo, no te voy a hacer daño si me ayudas. Lo primero
es que no grites porque si me veo amenazado no se que locura puedo cometer. – observo
como su piel se erizaba de miedo y continuó:

- Solo tengo hambre y necesito dinero, y me acompañaras en el recorrido de tu bonito


apartamento. Ya me di cuenta que vives sola de manera que no espero intromisiones
antipáticas. – La observaba sentada en la butaca como un pajarito asustado con su vestido
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algo desordenado dejando ver un bello cuerpo de senos algo pequeños pero apenas
cubierto con un ligero sostén. En la claridad del vestido observó el tamaño de la pantaletica
que traviesamente se le metía entre las nalgas. Su vestimenta la completaba unas sandalias
ligeras que dejaban al descubierto los deditos de los pies con las uñas finamente pintadas.

Lo primero que hizo fue ir a la cocina porque era muy cierto lo del hambre. Hizo que
Mariela se sentara en una butaca alta que ella tenía en la cocina y por la misma
incomodidad y limitación de la venda en los ojos y las manos amarradas a su espalda su
vestido jugaba travieso entre sus piernas y se abría descaradamente dejando ver
completamente sus piernas y la pequeña pantaletica semi transparente que le gustaba
ponerse con ese vestido porque la hacían sentir más sensual. Mariela pensaba que el
intruso podía ver a través de la delgada tela transparente como su totona estaba
completamente depilada y sus labios vaginales sobresalían con una sensualidad pocas
veces apreciada en una mujer. Todos estos pensamientos mezclados con el miedo de tener
al intruso armado en su casa solo servían para aumentar su ansiedad. El no poder ver hacía
que sus otros sentidos se aguzaran y al final solo recordaba un brazo fuerte apretándola y
su cuerpo rozando un duro tórax que se lo imaginó joven y musculoso como el de esos
muchachos que frecuentaban el gimnasio.

Mariela consciente de su posición solo se limitó a oír al intruso rumiar en la cocina y


nevera, oyéndolo como abría paquetes y comía. Se percibía que satisfacía un hambre vieja y
abundante. De repente siente algo pegajoso que se derrama en sus muslos y Pablo le dice:

- Disculpa!... se me ha derramado algo de miel en tus muslos. Déjame limpiarlos. – y se


agacha entre sus piernas y comienza a lamer la piel con suavidad deleitándose con el dulce
de la miel derramada a propósito y la tersura de los muslos. Mariela a pesar de sentirse
humillada por el acto lascivo no deja de pensar en lo agradable y sensual que es la caricia.
Ligeramente separa las piernas para que el intruso llegue hasta el mismo borde de la
pantaleta donde había llegado algo de miel. Un suspiro se le escapa cuando siente la lengua
caliente pasar muy lentamente por la orilla de su cuquita que ya se encuentra húmeda y
teme que se vea a través de la delgada fibra. Siente como sus labios vaginales están
hinchados empujando la tela y delineándose completamente. Sus enormes labios deben de
salir como una grosera protuberancia. Mariela siente como un orgasmo se le escapa a
pedacitos y su clítoris parece estar en llamas. Apenas logra controlar las contracciones y la
sensación de cosquilleo se inicia en su clítoris y sube escandalosamente a su vientre y le
corta la respiración. Pablo satisfecho le dice:
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- Espero que haya quedado bien limpio – y la baja del taburete llevándola para la
habitación, sin mucho apuro y con la excusa de que no tropezara, sus manos se paseaban en
su cintura, sus caderas y hasta atrevidamente en sus nalgas. Mariela se sonroja por lo que le
acaba de pasar y lucha con sentimientos de culpa, remordimiento, pasión y lujuria. Se deja
llevar sumisamente y goza cada caricia en su cuerpo de este atrevido intruso.

Al llegar a la habitación la empuja encima de la cama cayendo boca abajo con un pequeño
grito de sorpresa y su vestido todo arrebatado se levanta dejando ver sus nalgas apenas
cubiertas por las pequeñas pantaletas. Siente como Pablo se le monta encima y le dice al
oído.

- Quédate quietecita que de verás que no te quiero hacer daño - mientras apretaba un
inmenso bulto en las nalgas de ella y por reflejo ella responde a sus movimientos. Las
manos de Pablo no se contienen y comienzan a acariciarle las piernas desnudas a Mariela.
Sus dedos se entretienen en la orilla de las pantaletas en sus nalgas como buscando como
meterse dentro. Su aliento lo siente en la nuca como un león en celo y su respiración se
acelera. Sorpresivamente el se levanta y se hace un silencio que solo explica a un Pablo
deleitándose con la imagen de Mariela en la cama con las piernas entreabiertas y las
pantaletas metidas en las nalgas. Pero Pablo piensa que tiene una prioridad que es
conseguir el dinero y las joyas y a regañadientes separa su vista de la visión de las
pantaleticas mojadas. Mariela siente la mirada y le gusta la sensación y solo eleva una
rodilla para que pueda ver mejor sus nalgas y totona mojada manchando sus pantaletas. Le
gustaba esa sensación de sometimiento a ese cuerpo duro y rudo que se apodero de ella y
que le hace explotar mil fantasías en su cabeza.

De repente oye una expresión de sorpresa y triunfo. Pablo revisaba sus gavetas donde tiene
su ropa interior y las pijamas de dormir. Además de un secreto bien envuelto en una bolsa
de tela. Sigue revisando la habitación y finalmente se arrodilla a su lado y le dice al oído con
aire de complicidad:

- Tengo en mis manos tu secreto y estoy seguro que lo vas a gozar. Eres una zorrita que te
gusta hacértelo sola pero ahora veras lo útil que es en manos de un hombre - La toma por
los tobillos y la hala hacia la esquina de la cama haciendo que se arrodille con el culo en
alto. De repente par de nalgadas bien dadas con sus enormes manos producen un dolor que
luego se convierte en una picazón exquisita en la piel con el suave contacto de los labios de
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Pablo que le besa las nalgas mientras le empuja la pantaleta dentro de la raja. Ella
desconoce el motivo de la rudeza que la excita más mezclada con sus besos y su lengua
paseándose descaradamente en sus nalgas. Siente como sus pantaleticas son despedazadas
con el cuchillo y su totona depilada así como su huequito del culo quedan totalmente
expuestos y abiertos ante el intruso y su corazón late fuerte motivado por la mezcla de
miedo y placer. La sangre sube a la cara de Mariela quién se sonroja fuertemente más por el
sentimiento de culpa por el placer sentido, que por recato.

Su vibrador que tan celosamente guardaba con su ropa interior, se convierte en


instrumento de placer y tortura en manos de Pablo. Aprovechando su humedad siente
como se lo introduce en su vagina mojada e hinchada, poco a poco mientras se deleita solo
con la imagen de ese hermoso culo expuesto para él. Pablo no está seguro si es placer o
terror… pero los jugos de ella le chorrean por las piernas demostrando que lo está gozando.
Se unta el dedo medio con los jugos y comienza a taladrarle el culito con suavidad pero con
firmeza. El esfínter al poco rato se afloja y su dedo medio es reemplazado por dos dedos
practicando la misma travesura. Los gemidos de ella comienzan a llenar el espacio y se
siente como un nuevo orgasmo le explota a pesar de su negativa de querer sentirlo. Sus
labios se abren y cierran con cada contracción dejando escapar sus líquidos vaginales
mojando las sabanas. La intensidad del orgasmo solo contribuye a magnificar la mezcla de
culpa y placer que invade a Mariela. Ella piensa que Pablo es un coño de madre con unos
dedos maravillosos. Se queda arrodillada en la esquina de la cama exhausta y en una
posición incomoda sintiendo como las últimas vibraciones vaginales despiden las
sensaciones del orgasmo. Poco a poco recupera la atención a los ruidos en la habitación.

La posición de las manos atadas y la arrodillada comienzan a afectar a Mariela y pide por
favor que la suelten. Pablo la complace solo para amarrarle las manos al frente mientras la
sienta en la orilla de la cama. Pablo se desnuda y toma el cuchillo y comienza lentamente a
desgarrarle la ropa. El temor por la presencia del arma toma cuerpo en ella y comienza a
temblar. El intruso termina desnudándola completamente con una lentitud que solo
aumentaba la ansiedad que la poseía. De repente siente su proximidad, el olor muy
masculino y viril lo siente muy cerca y comprende que es lo que desea. Su boca se le hace
aguas y sus manos amarradas por reflejo suben y toman posesión de una verga no muy
gruesa pero más bien larga y de inmenso glande. Pero primero recibe un lindo y tierno
beso el cual se niega a devolver hasta que la pasión borra cualquier vestigio de razón y su
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lengua toma vida propia y comienza a jugar con la de Pablo. Mariela percibe un ligero olor a
colonia y su saliva pareciera conservar el sabor dulzón de la miel que sensualmente se la
había lamido de sus muslos. El beso se hizo fuerte y agresivo y Mariela se separa solo para
tomar en sus labios la cabeza de esa verga que aunque no podía verla la sentía dura e
hinchada.

Sus labios comenzaron a succionar con suavidad la enorme cabeza mientras la lengua
dibujaba círculos alrededor del mismo. Poco a poco se fue introduciendo todo dentro de la
boca casi hasta llegar a su garganta. Contuvo la arcada que por reflejo le vino y sintió como
se comía casi enteramente el largo huevo. Comenzó a mover su cabeza y solo se oía en la
habitación el sonido de la respiración acelerada de Pablo. Mariela a pesar de tener las
manos atadas, le agarraba los huevos mientras le daba una mamada espectacular. El glande
de Pablo parecía seguir creciendo y sus bolas comenzaron a temblar, Mariela solo quería
exprimírselas y beberse todo el néctar que le podía ofrecer. Pablo comenzó a gemir y a
moverse violentamente, le agarro los cabellos y le empujaba el huevo como queriendo
metérselo todo hasta la garganta. Ella aguantaba los embates hasta sentir el sabor salobre
de las primeras gotas de semen y luego la eyaculación cliente y salobre llenar su paladar.
Mariela se la bebía con ansías, a la muy zorra le gustaba el acto y su cuquita estaba toda
mojada pidiendo más.

Pablo le da un beso profundo demostrándole que puede compartir con ella sus jugos y le
dice al oído: - ahora viene el gran final. - Le suelta las manos y la acuesta boca arriba en la
cama. Y comienza a besarla a todo lo largo del cuerpo. Toda la acción de la mamada ha
dejado a Mariela muy excitada y solo busca su placer que por tanto tiempo se le había
negado. Abrazaba con fuerza a ese cuerpo que tanta pasión y placer le habían dado. Le dio
sus tetas para que se las chupara y mordiera, metía sus manos en su cuquita y sus dedos la
exploraban descaradamente. Hasta que finalmente decide montarse y metérselo con cierta
rudeza. Se notaba que a él también la ansiedad del momento lo estaba afectando. Mariela
levanta sus piernas y se las amarra por la espalda buscando que ese largo huevo le llegue
hasta rincones que no habían sido excitados anteriormente. Pablo la levanta por las nalgas
y sus dedos comienzan a jugar con su culito. Mariela le dice con deseo: - Cógeme hombre,
métemelo todo y déjame sentirte muy adentro. En la euforia Mariela se siente poseída por
todos sus agujeros y es que Pablo le ha metido el vibrador por el culo mientras la mantiene
ensartada. Su orgasmo es gigantesco, las vibraciones multiplican la sensación de
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penetración y las olas de placer suben y le recorren todo el cuerpo y siente desvanecerse
con un gran gemido.

Al volver en sí, se encuentra en la cama, arropada con una tanguita negra que no recordaba
poseer por lo pequeña y ajustada, totalmente aseada pero con un escozor en su cuquita y
culito que inmediatamente le hicieron recordar lo sucedido. A su lado estaba el vibrador y
una flor con una pequeña nota que decía:

"y pensar que mañana al verte en la calle solo recordaré lo zorrita que puedes ser y la tarde
inolvidable que te robé"

Pablo

Mariela dio media vuelta y consciente que nada se había perdido en el apartamento siguió
durmiendo deleitándose de los momentos apenas vividos. Una hermosa y radiante sonrisa
iluminaba su bello rostro y la tanguita negra comenzaba a mojarse nuevamente…

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Relato VI
Esta historia ocurrió hace dos años, yo todavía estaba en la universidad, pero por esos
tiempos no estaba muy animada con los estudios y muchas veces me salía de la universidad
para irme a fiestas que organizaban amigos o simplemente conocidos.

En una ocasión una amiga pasó a verme a mi clase de historia para decirme que se estaba
organizando una fiesta en la casa de unos chicos que habíamos conocido una semana antes
en otra reunión, y sin pensarlo demasiado, me salí de la clase para ir con ellos.

Yo estudiaba en el turno vespertino, así que eran como las cuatro de la tarde cuando
salimos de la universidad, la casa a la que íbamos no estaba muy lejos de ahí, así que no
tardamos mucho en llegar.

No nos costó mucho reconocer la casa por la música tan fuerte que ya estaban tocando,
cuando entramos estaban los seis chicos que habíamos conocido, y unas diez personas más,
en cuanto entramos los chicos nos abordaron, platicamos un rato y después nos pusimos a
bailar. En unas dos horas mi amiga y yo ya estabamos un poco mareadas por lo que
habíamos bebido, aunque yo me asusté un poco porque no había bebido mas que una copa,
así que sospeche que me habían drogado.

Estabamos bailando en un rincón cuando dos de los chicos me dijeron que yo les gustaba, y
que querían que fuera amable con ellos, yo me reía porque no imaginaba las consecuencias
de mis actos, además pensaba que estaban bromeando porque jamas me sentí muy guapa,
me han dicho que tengo muy linda cara pero yo estaba acomplejada porque mis senos son
mas bien pequeños y aunque no estoy pasada de peso, tampoco estoy muy flaca, lo único
que podría haberles atraído son mis nalgas que siempre fueron grandes y duras y mis
piernas rellenitas y un poco largas.

Cuando se dieron cuenta de que yo tomaba a broma sus comentarios, me jalaron del brazo
hacia una habitación y me dijeron que mejor cooperara con ellos porque me iban a coger y
que si me resistía iba a tener que ser por la fuerza.

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Uno de ellos me dijo que no me preocupara que no me iban a golpear al grado de dejarme
marcas en el cuerpo, pero que me advertía que a ellos les gustaba el sado, mientras me
decía esto me apretaba el cuello, cuando comencé a toser me soltó y el otro me tomo de la
cintura y me beso en la boca, yo no podía evitar resistirme, y cuando entraron otros dos
chicos a la habitación empecé a gritar.

Como obviamente no querían que nadie se enterara me amordazaron y me dieron una


bofetada que me tiró en la cama.

Entonces comenzaron a desvestirme entre dos de ellos mientras los otros dos sacaban un
portafolio grande de debajo de la cama.

Me dejaron solo con la ropa interior, yo tenía puesta una pantaleta de encaje blanco y el
sostén igual. Me ataron las manos juntas en uno de los barrotes de la cabecera de la cama,
me abrieron las piernas y las ataron a cada extremo de la cama, como era de tamaño
matrimonial, me costaba trabajo mantener las piernas tan abiertas. Comencé a llorar.

Entonces se desnudaron todos .

Estaba totalmente expuesta e indefensa, en ese momento podían hacerme lo que quisieran.

Se sentaron dos a cada lado mío y comenzaron a tocarme, uno de ellos comenzó a apretar
mis senos, mientras otro me manoseaba el coño por encima del calzón, los otros dos me
ponían sus penes en la cara .

Yo intentaba soltarme de las cuerdas pero era inútil, de repente dos de ellos sacaron una
navaja y mela empezaron a pasar por el cuerpo, yo me movía como loca tratando de
soltarme, hasta que uno de ellos me puso la navaja en el cuello y me grito:
—tranquilizate putita porque de todas formas nadie te escucha—
fue entonces que caí en la cuenta de que ya no se escuchaba ningún ruido en la casa y no
dude que hubieran corrido a todos y que los otros dos amigos se estuvieran encargando de
mi amiga.

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Siguieron pasando la navaja por mi cuerpo y cortaron las tiras del brassiere y de las bragas
dejándome completamente desnuda, el frío de la navaja hizo que mis pezones se
endurecieran.

Yo seguía con las piernas bien abiertas y uno de ellos comenzó a introducir dos de sus
dedos en mi coño, como estaba completamente seco se enfureció y me dio un golpe muy
fuerte en los muslos.

Del portafolio sacaron un consolador de tamaño mediano, lo introdujeron en mi coño


lentamente y lo encendieron para que comenzara a vibrar, entonces lo sacaban y lo metían
y yo sentía como mi rostro se ponía rojo del placer, cuando se dieron cuenta de esto, lo
sacaron y trajeron oro que era un poco mas pequeño y tenía púas. Me lo metieron y yo me
queje, pero comencé a gritar cuando encendieron el consolador y este se comenzó a inflar
dentro de mi. Comenzaron a moverlo yo ya no podía mas y comencé a llorar de nuevo.

Entonces me desataron los pies y me taparon los ojos con un antifaz negro, también me
desataron las manos y mientras uno me doblaba los brazos hacia atrás otro me lamía y
mordía los pezones.

De repente llego otro y me jaló fuerte el cabello, me dijo que me quedara quieta y entonces,
trajeron una cuerda y la pusieron muy apretada al rededor de todo mi cuerpo, primero
alrededor del cuello, después los brazos y los senos que se saltaban por lo apretado de la
cuerda y así por todo el cuerpo, las manos me las ataron por detrás y me tiraron en el suelo,
me colocaron una especie de mordaza que me mantenía la boca bien abierta, entonces uno
por uno me levantaban del cabello hasta que quedaba arrodillada y sentía como me metían
el pene en la boca, agitaban mi cabeza cada vez mas rápido hasta que terminaban, yo ya no
podía mas del asco pero me advirtieron que si me atrevía a vomitar me iría muy mal.
Cuando los cuatro terminaron dentro de mi boca me quitaron la mordaza y volvieron a
aventarme en el suelo. Tenía el cuello y el pecho escurriendo del semen que no me había
podido tragar.

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Me levantaron y me pusieron boca abajo en la cama, comenzaron a darme nalgadas hasta
que se cansaron.

Entonces pusieron unas almohadas debajo de mi vientre, lo que mantenía mi culo


levantado, y me desataron las cuerdas solo de la cintura para abajo, me separaron las
piernas y comenzaron a cogerme por el coño, mientras uno me cogía otro metía su mano
para estimularme el clítoris , y los otros dos me manoseaban las nalgas y los senos. Otra vez
los tres restantes hicieron lo mismo que el primero, cada vez que me lo hacían yo
terminaba en orgasmos largos pero humillantes.

Se alejaron de mi y de repente oí la música muy fuerte, esta vez dentro de la habitación,


como no podía ver nada era evidente que habían puedo la música para que yo no escuchara
nada y sorprenderme cuando menos pensara.

y así fue, cuando menos lo imaginaba, sentí un golpe en los muslos que me hizo gritar, me
dijeron que por gritar me merecía un castigo, así que me pusieron esta vez una mordaza
que tenía una especie de consolador muy grande que me entraba en la boca casi hasta la
garganta. Me pusieron unas pinzas en cada pezón de las que colgaban dos cadenas, no
podía gritar y tuve que aguantarme todo el dolor que sentía, comenzaron a jalar de las
cadenas, en una ocasión tan fuerte que la pinza se soltó. Entonces pararon.

Uno de ellos me puso incada y me puso boca abajo en un banco, me amarraron las muñecas
y los tobillos a cada pata del banco, yo quedaba a cuatro patas apoyada en el. Entonces
trajeron un consolador muy grande, solo me quitaron le antifaz para mostrarme lo que me
iban a meter, yo seguía teniendo la mordaza de consolador y comencé a tratar de gritar, el
aparato era muy grande.

No tuve tiempo de nada cuando sentí que trataban de meterme el consolador, les costo
bastante trabajo por sus grandes dimensiones, cuando se desesperaron uno de ellos tomo
mis labios vaginales y me abrió a la fuerza, mientras otro me lo metía hasta el fondo, sentí
una mezcal de placer y dolor que comenzó a gustarme.

Encendieron el vibrador y comenzaron a moverlo, así estuvieron un rato, de pronto sentí


como me separaban las nalgas, entonces comencé a mover la cabeza desesperadamente, yo
no era virgen pero jamas lo había hecho por el culo y sentí mucho miedo, pero ellos no
pensaban precisamente en mi, y comenzaron a introducirme algo que parecía un
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consolador muy delgado en el ano, lo sentí un poco mas grueso que un dedo, me dolió
bastante, pero me lo dejaron ahí, me levantaron y me pusieron encima de uno de ellos en la
cama, su pene era grande y mi coño ya estaba muy lastimado pero empezó a moverse y a
follarme muy fuerte, yo seguía atada pero me sentía tan débil que aunque me desataran no
hubiera podido moverme, de repente otro de ellos me sacó el consolador del ano y me
empujo hacia adelante, comencé a temblar cuando sentí que me estaba metiendo el pene en
el culo, me sacaron el consolador de la boca y me quejaba con la poca fuerza que me
quedaba pues me estaban follando por el ano y por el coño a la vez, pero no era todo, no me
habían quitado la mordaza para dejarme descansar, así que otro de ellos me metió el pene
en la boca y comenzó a moverse, el cuarto tipo metió la mano por debajo para estimularme
el clítoris, mientras se hacía una paja, en ese lapso termine dos veces.

Después de esto me dejaron descansar en la cama, me quede dormida unos veinte minutos,
después me despertaron y me metieron al baño y me bañaron entre los cuatro, me
empezaron a decir que no me preocupara porque cuando me había desmayado la primera
vez me habían colocado un ovulo anticonceptivo antes de penetrarme.

Me preguntaron si me había gustado todo lo que pasó, yo tenía miedo pero me habían
hecho sentir mucho placer también, no supe contestar, y me dijeron que de hoy en adelante
yo iba a ser su esclava.

Después me llevaron a mi casa. Dijeron que volverían a llamar.

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Relato VII
Casado, 29 años, sin hijos, muy enamorado, pero un poco insatisfecho en lo que a sexo se
refiere con mi señora. Esa es mi descripción.

Ambos trabajamos y mantenemos una muy buena situación económica, sin embargo el
único problema que tiene nuestra relación, es la formalidad de mi pareja. Muy reacia hacer
cosas que estén fuera de lo que se considera normal, fueron poco a poco molestándome
hasta llegar a cansarme.

Muy cariñosa, pero como dije anteriormente muy fría. Todas nuestras relaciones eran tener
sexo en las posiciones normales, no le gustaba mucho el sexo oral y hacer por detrás, ni
pensarlo, poco menos me consideraba un degenerado.

Andrea , como así se llama mi señora es tiene un físico espectacular, tetas grandes, una muy
marcada cintura, y un culo que deja chica a cualquier mujer. Es perfecto, grande, redondo,
muy suave y muy parado.

Fue a si como un día, leyendo uno de estos relatos, se me ocurrió la idea de usar un
somnífero para poder desvirgar su precioso trasero.

No me fue difícil conseguir con un amigo veterinario una receta para cumplir mi cometido.

Esa noche, me serví un tragó y le preparé uno a ella. Nos colocamos a ver televisión y al
poco rato se dio vuelta y se quedó profundamente dormida. Dejé pasar unos 15 minutos y
la traté de despertar. Sin embargo ella estaba completamente a mi merced.

No sabía cuanto duraría el efecto, a si que rápidamente terminé de desvestirme y prendí la


luz. Le retiré las sabanas que cubrían su cuerpo. Esa noche se había acostado con una muy
corta camisa de dormir, sin sostenes, pero con calzones. La coloque de boca y le saqué sus
calzones, dejando su hermoso culo a mi disposición.

Lo primero que hice fue abrirle sus piernas y besar, hasta casarme su delicioso culo,
centímetro a centímetro. Luego le aplique con mis dedos una crema lubricante metiendo
poco a poco mi dedo hasta lograr una considerable dilatación.

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Me puse mas crema en mi verga y subiéndome a su espalda, le fui enterrando muy despacio
mi verga, abriéndome paso por ese agujero que por demasiado tiempo se me había
prohibido.

La excitación era mucha y cuando mi verga ya no pudo entrar mas comencé a sacarla
lentamente para luego volver a meterla. Comencé a si a culiarme a mi señora mientras
dormía, una y otra vez, disfrutando el roce de su estrecho agujero, hasta terminar
llenándole el culo con litros de mi leche caliente.

Satisfecho por haber cometido mi objetivo, le limpie muy bien su culito, con una toalla
húmeda, incluso metiéndole uno de sus tampones por el culo, para eliminar cualquier
indicio de semen.

Luego le acomodé la ropa, colocándole nuevamente los calzones, apague la luz y me dormí.

Como a las dos horas, siento que ella se levanta al baño. Se demoró un poco mas de lo que
se demora cuando va a orinar, por lo que supuse que estaba haciendo.

Al volver a la pieza, le pregunto si se siente bien. Me dice que el trago que se había tomado
le había caído pésimo y que andaba con indigestión.

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Relato VIII
Stalingrado, 1942, esta finalizando el otoño, los alemanes están varados por el frió intenso,
los fluidos de los vehículos se congelan, el agua es sólida para todos los menesteres, y la
moral esta por el piso, son mas las bajas por frió que por causas del enemigo.

El sargento Otto Kresler, del segundo regimiento mecanizado esta furioso, su comandante,
lo ha designado para que, con un grupo reducido de sus hombres, se introduzca en
territorio enemigo, su misión , realizar inteligencia, quieren saber la capacidad operativa de
los rusos y si están en condiciones de atacarlos en forma inmediata.

El plan es llegar lo mas próximo posible a la ciudad y ver la logística, armamento y


movilidad, y si es viable, la captura de algún oficial enemigo.

Su comandante le dio prioridad para elegir a los mejores hombres y armas, en total serán
10 elementos de los mas graneados del segundo batallón, con gran experiencia en combate
en localidades, con probado valor y temeridad para realizar cualquier tipo de misión.

Totalmente camuflados de blanco, la patrulla de Otto se dirige al nor-noroeste evitando los


caminos, atraviesan bosques y pequeños lagos congelados, comen la comida fría y beben
derritiendo la nieve en sus bocas, no harían nada que pudieran revelar su posición ya que
no podían darse el lujo de caer prisioneros ni tampoco entrar en combate.

Al segundo día de patrullas, casi al anochecer, envían la primera información en forma


codificada, el mismo relata el avistaje de por lo menos tres compañías de infantes y una
división de tanques rusos, pero que están como ellos, bastantes maltrechos por el frió, que
a partir de ese momento entraran en el cinturón mas próximo a la ciudad , en la zonas de
granjas, y que en 48 hs. Volverán a comunicarse.

"Frank" , dice el sargento, "Ve tu con dos hombres al norte de esa casa y verifica que no
halla soldados enemigos, tu Hanz , ve al sur y rodéala, no hagas ruido, yo iré por el frente,
cuando de la señal y si no hay resistencia entraremos para pasar la noche," a los 5 minutos
Frank da la señal de despejado por su lado, lo mismo hace Hanz, entonces Otto decide
entrar, pues una gran tormenta de nieve esta sobre ellos y no cree que sus hombres puedan
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soportar otra noche a la intemperie, cuando entran ven que la casa esta vacía pero no
abandonada, es decir que alguien vive o por lo memos vivió hasta hace muy poco ahí, las
cosas están ordenadas y hay hasta algo para comer, el sargento ordena que los mas
agotados duerman en primer turno, el resto que monte una guardia escalonada de dos
horas, y que preparen en la chimenea un poco del café que tanto atesoraban en la mochila
de víveres.

3 a.m. los hombres de guardia despiertan al sargento con leves toques en la cabeza, cuando
este abre los ojos le hacen seña para que no haga ruidos, pues alguien esta llegando a la
casa, todos rápidamente se ocultan, con las armas listas para entrar en combate, los nervios
a flor de piel y la boca seca , su mente preparada para lo peor esperando lo mejor, (salir con
vida de esa casa ), los segundos pasan muy lentamente, los pasos acercándose se sienten en
el resquebrajar de la nieve, si son soldados, eran muy descuidados, pues venían hablando,
no se entendía nada, pero daba para escuchar el murmullo, esto puede llegar a ser fácil,
pensó Otto, pero será mejor que esperemos a que entren para ver como nos defendemos,
hizo señas a todos para que sacaran las bayonetas, no quería por el momento un tiroteo en
un lugar tan chico, y además las paredes eran de madera y las balas pasarían como si
fueran de papel y podrían matarse o ( lo que es peor) herirse entre ellos.

Cuando entraron, todos quedaron con la boca abierta, eran cuatro mujeres, dos de ellas con
uniforme del ejercito rojo, bastante fatigadas, por la forma que al entrar se tiraron al piso a
descansar, fue en ese instante que el sargento ordena que las dominen, pero que no
disparen, pues podría haber mas soldados cerca , cuando se dan cuenta las mujeres están
rodeadas por los alemanes, la mayor de ellas quiso intentar una defensa pero fue
rápidamente dominada por un golpe en la cara.

¿Cómo te llamas? Pregunto Otto en un ruso rustico pero bastante entendible, la mayor de
las mujeres estaba despertando del golpe, pero también del cansancio que tenia, ya que el
golpe no había sido tan fuerte como para que estuviera durmiendo tantas horas, "Olga,"
contesto con la vos entre cortada, "¿ Que quieren, porque no nos mataron?" Pregunto ella
ahora con furia en sus ojos, " No es nuestra intención el lastimarlas, al menos por el
momento y a no ser que nos den un motivo", contesto el sargento con vos cansada,
mientras saboreaba un café, "Come , mis hombres y tus hermanas han preparado algo",

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"Se que hace mucho que no comen nada decente" ella lo mira y le pregunta como sabe, "
Ellas comentaron un poco de su padecer, pero me gustaría que tu me contaras con mas
detalles lo acontecido estos últimos días, pues por lo que se puede ver, la tormenta durara
bastante tiempo aun y no podremos movernos".

Después de comer y tomar café, todos se sientan cerca de la chimenea, son 14 almas que
por el momento olvidan que son enemigos y cada uno cuenta cosas de su pasado, el
sargento se encarga de traducir lo que cada uno habla, pues no quería que tanto sus
hombres como las mujeres se sintieran mal por no poder entender lo que la otra parte
decía, fue así que tradujo lo que la mayor decía,

" Mi nombre es Olga, tengo 28 años y mis hermanas 24 , 22 y 19, todas trabajábamos aquí
en esta granja hasta el año pasado, cuando Uds. Invadieron nuestro país, los hombres de
todas las granjas fueron reclutados a la fuerza, inclusive los mas ancianos, los adolescentes
fueron llevados a las fabricas y nosotras quedamos al principio trabajando la tierra y
cuidando los animales, al pasar los meses, las vacas fueron robadas y expropiadas por el
ejercito, los campos saqueados y robados los granos, es decir que no quedaba nada por
hacer, excepto entrar en el ejercito, eso hicimos mi hermana Katia y yo, al principio todo
fue relativamente bien, el trato era bueno y hasta nos cuidaban, pero en los últimos meses
las cosas cambiaron, los hombres que nos protegían fueron cambiados por otros que
venían del norte, cerca de Siberia, eran seres de lo mas despreciable, no respetaban a nadie
y solamente le temían a los oficiales, pero estos últimos cada vez eran mas salvajes. Un día
nos enteramos que unos oficiales estando borrachos violaron a dos enfermeras, esto fue
como si les hubiesen dado permiso a los siberianos a violar a todas las mujeres que
encontraran en su camino, nosotras al principio fuimos respetadas porque estábamos
armadas, pero cuando se cansaron de violar a todas las mujeres del pueblo y las
enfermeras que no lograron huir, empezaron a hacerlo con las militares, era tanto el
descontrol que muchas terminaron internadas con desgarros vaginales y anales, una fue
muerta de un golpe en la cabeza por un oficial, luego para ocultar el episodio fue asentado
en el parte de guerra, como muerta en combate y solicitaron para ella una medalla". Todos
escuchaban en silencio el relato, las hermanas lloraban y bajaban la cabeza, el mas chico de
la patrulla acerco un pañuelo y una taza de café a Olga, esto era difícil de entender para sus
18 años, sabia de lo terrible de la guerra, pero entre compatriotas?, Olga continuo,

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" Un día nos distrajimos, estábamos saliendo del comedor cuando nos rodearon 6 hombres,
yo logre salir corriendo pero atraparon a Katia, por ese motivo volví a luchar contra ellos,
tenia mi arma en la mano cuando un golpe me desmaya, cuando recupero el conocimiento,
estoy atada a una mesa, y veo como están violando a mi hermana, dos de ellos la tenían
boca abajo y con los pantalones bajos , uno agarrado de sus cabellos la obligaba a chaparle
el miembro, otro introducía en su vagina una hortaliza, que utilizaba de consolador, y un
tercero la penetraba por el ano, cuando se dieron cuenta que estaba despierta me dicen,
mira perra, mira lo que te vamos hacer dentro de poco, disfruta de esta vista, mira como le
rompemos el hermoso culito a tu hermana,"

" cuando uno acababa otro inmediatamente la penetraba, era una seguidilla infernal de
miembros dentro de ella , cuando Katia en un momento pierde el conocimiento , se dirigen
a mi y me paran, dos hombres me sostienen de los brazos mientras otros me besan por
todas partes, meten sus sucios dedos en mis intimidades, uno se acuclilla y me pasa la
lengua por el ano, mientras otro lo hace por la vagina, al unísono me penetran los dos al
mismo tiempo, y mientras lo hacen, se ríen, pues saben que me están lastimando y lo
disfrutan, nos usaron durante toda la noche"

" A la mañana siguiente nos acusaron a haber desertado y nos llevaron a una fabrica
abandonada, ahí apareció un oficial y dijo que desde ese momento nosotras íbamos a
trabajar de putas para el, y que si nos negábamos nos mataba por desertoras.

A la noche vino con una docena de oficiales de otros regimientos que no nos conocían y nos
vendieron por unos miserables rublos, en una sola noche fui cogida 18 veces, por todos mis
orificios"

"Durante todas las noches y parte del día éramos sodomisadas y usadas oralmente, así
pasaron 3 semanas, una tarde se presenta la mas chica de mis hermanas, Erika, pues al no
tener noticias nuestra se preocupo, con tanta mala suerte que el oficial que la atendió era el
mismo que nos tenia secuestrada, y como le gusto el cuerpo de ella, le dijo que la llevaría a
un lugar que seguramente estaríamos, pero que no diga nada, fue así que engañada la llevo
hasta donde estábamos y al vernos en el estado en que nos encontrábamos se dio cuenta
que había caído en una trampa, lo que le paso a ella fue horrible, los cuatro guardias que
nos vigilaban y los dos hombres y el oficial que la acompañaban abusan de ella en forma
salvaje, mi pobre hermanita era, aunque Uds. No puedan creerlo, pura, su mente nunca
había sido pervertida por nadie, y su cuerpo era hasta ese momento una gracia de Dios.
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Imagínense , como abra sido que en cuatro horas fue violada 12 veces por todos lados,
quedo tan mal que sufrió un ataque de nervios y cambio totalmente su personalidad,
cuando empezaron a prostituirla junto a nosotras, ella era la que abusaba de los hombres,
muchos salieron corriendo al verla tan poseída, para nosotras era una desconocida por su
actitud, una completa extraña"

Tres semanas después, mientras estábamos "atendiendo " a unos oficiales, vemos entre
ellos a un tío nuestro, comandante de tanques y hermano de nuestra madre, cuando nos ve,
yo me apresuro y lo beso en la boca, para que no hable, cuando estoy abrazada le digo al
oído que hiciera como si no nos conociera, que estábamos secuestradas y si decía algo lo
matarían y no podría pedir ayuda para nosotras, que por ese motivo actuara como si
fuéramos unas putas desconocidas, que hiciera a lo que había venido, El al principio no
quería pero yo le saque el pantalón y empecé a chuparle el miembro, pobre, el se resistía
pero su hambre de mujer aparentemente era mucha y en pocos minutos su miembro estaba
duro como una piedra, en ese momento se olvido que éramos parientes ( o no) y me poseyó
como un animal, esto activo mi morbo y me empecé a excitar, en pocos minutos lleno mi
vagina con un torrente de leche, pensé que no acabaría mas, en pocos tiempo estaba de
nuevo listo y tomo a Erika, ya totalmente descontrolado por la situación, El la penetro por
el ano con mucha pasión, se le veía la expresión de deseo y lujuria."

Cuando todo termino, lo ignoramos como a los otros, para que no se dieran cuenta que lo
conocíamos, fue por eso que se entero nuestra hermana Katrina, de nuestra situación y con
la ayuda de nuestro tío y la dotación del tanque dos días atrás, durante la tarde dominaron
a nuestros guardias y nos liberaron, estuvimos escapando como podíamos, ya que nosotras
fuimos declaradas desertoras y si nos atrapasen nos fusilarían sin preguntar."

Por todo eso y para compensar el riesgo que tomaron, tuvimos que pagar a nuestros
rescatadores con los cuerpos, inclusive Katrina, que nada tenia que ver, pero así es la vida."

Nuestro tío no podía alejarse mucho de su división, así que nos pidió que les diéramos a sus
hombres una rápida y grata compensación en un granero que estaba abandonado, ahí El la
tomo a Erika y la uso analmente tres veces, lo mismo hicieron los demás con nosotras, y se
marcharon."

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Después de caminar y ocultándonos por dos días llegamos anoche a esta, nuestra casa, el
resto ya lo saben" concluyo Olga y se dispuso a dormir.

A media mañana nevaba copiosamente, no se podía ver casi nada, todo era blanco, por
suerte en la casa había suficiente madera para la chimenea y el café duraba para dar calor
por dentro, alguien comenzó a entonar una canción, algunos lo acompañaron, y por un rato
todos volvieron a ser jóvenes despreocupados y se olvidaron de la guerra.

Katrina recordó que en el granero tenia guardado algunos huevos, y le pregunto a Olga si
podía traerlos, esta le dijo que si, que mejor, que compartirlos ahora , pues en la guerra
cada día es especial, y hay que disfrutarlo, momento a momento, aunque sea con el
enemigo.

El día transcurrió tranquilamente, hasta que alrededor de media noche, se escucha un


quejido, Olga y el sargento van a ver que sucede, y ven que dos soldados están violando a
Erika, la tienen atada de las piernas y los brazos, uno esta a espalda de ella y el otro
enfrente, penetrándola al mismo tiempo, justo cuando Olga va a decir algo, Erika le dice que
es ella la que le pidió que lo hicieran, que extrañaba la tortura sexual, y que así podía gozar,
que estuvo cogiendo de forma normal con varios soldados durante la noche, pero que no
sintió nada, que por favor no se enoje con ella, Olga no sabe como reaccionar, el ver así a su
hermana a despertado en ella una gran excitación, su vagina esta totalmente húmeda , y por
dentro siente que quiere estar como Erika, no sexo común, quiere violencia y le dice al oído
de Otto, que las violen, que quieren sexo, pero no quieren entregarse al enemigo, el
sargento entiende el mensaje y simplemente ordena que los ocho hombres que no están de
guardia, violen a las mujeres, Katrina, que era la única que no había sido prostituida , no
comprende la cara de felicidad de sus hermanas, estas están extasiadas al ser penetradas
por dos miembros a la vez , gozan tomando la leche de esos hombres, exponen sus anos y
vaginas a todos, los que están de guardia, se masturban, no pudiendo esperar para cogerlas,
así pasan las horas, los soldados se relevan uno tras otro, sus cuerpos están transpirados y
agotados, y no les importa nada, si en ese momento los rusos los atacaran, morirían felices,
pues lo que están sintiendo es grandioso, ellas les están dando, no solo sus cuerpos, si no su
alma.

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Erika es la primera en despertarse, muy lentamente va despertando de a uno a los hombres
y tomando sus miembros y los va chupando hasta extraerles toda la leche, uno tras otro van
gozando con esa boquita exquisita .

El sargento abre los ojos y ve a Olga entre sus brazos, siente su olor y en forma instantánea
se pone erecto su pene , sin mediar media palabra la penetra con lujuria y pasión, en ella
siente a su mujer, a su vida anterior, a cuando era un hombre "normal", su espíritu se siente
en paz, su vida parece sonreírle cuando...

Parte de guerra del estado mayor del ejercito rojo:

A los 20 días del mes de Diciembre de 1942, se informa de la muerte de 10 soldados


enemigos y 4 colaboradoras en una granja al sur de Stalingrado, los mismo fueron
sorprendidos, cuando una patrulla del........

48
Relato IX
Después de cenar y ver una película, nos acostamos, hacía un poco de calor, lo que me
provocaba insomnio. Me levante, y fui a tomar algo, abrí el refrigerador con la esperanza de
encontrar una cerveza. Pero no hubo suerte, así que tome el cartón de leche, y bebí un poco.
Me senté frente al televisor, no encontré nada así; que comencé a cambiar de canales, hasta
que en uno de ellos, terminaron los cortos comerciales, y comenzó la película, era una
película erótica, sin llegar a pornográfica, llevaba cinco min. Viéndola cuando me pareció
ver una silueta negra, que me estaba observando, cuando voltee, no había nada. Esto me
puso nervioso, en fin trate de olvidar, y continúe viendo la película. Pero a los pocos
minutos me pareció verla de nuevo, pero entrando en la recamara, esto fue el colmo, de
verdad que estaba asustado, pues cuando salí de la recamará, había cerrado la puerta, y
ahora se encontraba entre abierta. Entre dispuesto a dar la vida, y luchar contra el intruso,
y defender a mi mujer.

Pero en la recamara no había nadie, solo Alejandra, que dormía. Ya bastante asustado, corrí
a apagar el televisor, y de igual manera regrese y me metí a mi lecho nupcial, entonces me
percate de que la temperatura había descendido considerablemente, pues ahora me
encontraba titiritando de frío, después de que tuve que ir por algo para refrescarme.
Mientras me tapaba con las cobijas escuche una respiración cerca de mi oído, aterrado no
quise voltear. Y mejor le di la espalda al ente. Y me abrase a mi mujer, intente pensar en
algo, o dormir, cuando conseguía dormir, me despertaba sobresaltado, en verdad que
estaba nervioso. La ultima vez que me desperté, agudicé al oído para escuchaba algo... y
nada, entonces, me arme de valor me di vuelta, y encendí la lámpara del buró.

Di un vistazo, y todo normal, revise la hora con la esperanza de que pronto amaneciera.
Pero aun eran las dos de la madrugada, decidí dejar la luz encendida. Mientras pensaba, en
distraerme y olvidar lo sucedido y a la vez, encontrar alguna explicación lógica, me percate
que la temperatura se encontraba como antes, eso me tranquilizo un poco, mientras
conciliaba el sueño, recordé la película que había visto, bueno lo que aquella cosa o ser me
dejo ver, y me comencé a excitar, pero me había jurado, que mientras tuviera con quien, no
me masturbaría y menos a lado de la mujer a la que amo, trate de olvidar todo, y me abrase
de ella, posando mi cabeza sobre uno de mis brazos y el otro brazo abrasándola por la
cintura, pero su cercanía me continuaba excitando, por el calor, ella estaba descubierta,
solo dormía con una playera larga, que cubría hasta la mitad de Sus muslos, y por el
movimiento se le había levantado cinco centímetros más arriba de la mitad del muslo.
49
La poca luz que daba la lámpara, le daba un toque romántico a la habitación, entonces,
comencé acariciando su barriguita, por encima de la playera, pase a la parte superior hacía
su cintura, y baje por su cadera y muslo, hasta donde el largo de mi brazo me permitió, ahí
le acaricie el muslo, sintiendo su suave piel, que parecía de terciopelo. Subiendo y bajando
por todo su muslo. Pasando de la parte trasera a la parte delantera. Entonces subí mi mano,
hasta tocar el tirante de su tanga, y retirando la playera puse mi mano en su barriguita, y la
fui bajando hasta deslizar mis dedos por debajo de la tanguita hasta tocar, un pequeño
triángulo de bellos que a petición mía se dejaba justo al comienzo de su abertura de placer.
Jugué con ellos unos instantes, y comencé a bajar de nuevo.

Rozando con mi dedo índice, todo su canal, solo por encima, sin penetrar, de arriba a bajo,
repetí esta operación algunas veces hasta que comencé a sentir húmedo y anotar una
aceleración en su respiración, su pecho se hinchaba de los jadeos, retire mi mano, y saque
del bóxer mi pene que ya estaba bastante duró, pero no erecto, lo metí entre su tanguita y
sus nalgas, y comencé un ligero mete saca, y reanude el trabajo de mi mano, mientras que
con la otra retiraba sus sedosos cabellos, de encima de su cara, pasándolos por detrás de su
oreja, y comencé ha besarla en el cuello y tras de su oreja, dando le pequeñas lamidas, y
mordiendo su lóbulo. Hasta que noté mis dedos empapados, metí el índice entre sus labios
vaginales, y comencé acariciando su clítoris.

Saque mi pené de entre sus nalgas y retiré mi mano de su vagina, y vi. que hizo un gesto de
extrañeza, comprendí, que no estaba dormida, rodea el lecho nupcial. Y me senté a su lado,
metiendo mi mano izquierda en se tanga reanudando mi trabajo, y la derecha a través del
cuello de la playera (que como era mía, a ella le quedaba bastante grande) para acariciar
sus hermosos senos, notando que sus pezones estaban para explotar de gusto. Observe que
mi pene se asomaba por el bóxer, abandonando sus senos, saque mi pene, y con él acaricié
sus labios, pasándolo de comisura en comisura. Ella retiro su cabeza, para evitarlo (pues, no
le gustaba para nada la idea de chuparme el pene), y murmure –Pero si estas dormida bebé,
déjate alimentar- mientras tomaba su cabeza y la jalaba hacía mi.

Ella puso resistencia, cuando sentí unas palpitaciones en el dedo que trabajaba en su
clítoris, y claramente sentí como que succionaban mi dedo, al instante, sentí su gran
cantidad de fluidos resbalar por mis dedos, y por sus piernas, mojando su tanga, mientras
esto sucedía ella aflojo la cabeza, y dejando escapar un gemido. Entre abrió la boca, por la
inercia, de la fuerza que aplicaba, y su repentino afloje, mi pene fue a dar entre sus labios
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rozando sus dientes. Ella al percatarse de ello, volvió a alejarse, pero dándole una pequeña
chupadita a mi glande.

Recostando se sobre su espalda, suspirando, con su pecho alterado, dando evidencia del
ritmo de su respiración, y con una película de sudor, producida por su tremenda excitación.
Abre los ojos, regalándome, una dulce y tierna mirada, diciéndome –WOW, eso fue
maravilloso amor, Uff -. Y respondiéndole – ah, solo es calentamiento, prepárate, por que
me pedirás, que pare, que no aguantaras un orgasmo más, y mañana ni podrás levantarte,
pues tus piernas no te responderán -, -¿a sí?, Eso espero, por que si no, no te levantas de
esta cama hasta que me cumplas -, - Ja ja, si me pedirás piedad, darás gracias al cielo si sales
viva de esta cama, me pedirás clemencia, que por favor, te deje dormir -.

Este dialogo intimo fue interrumpido. Pues sentí que unas manos me tomaban por la
espalda y el pecho, levantándome en el aire, y lanzándome hacía la pared, mi mujer
asustada trata de levantarse, pero algo le da una bofetada, provocando que ella caiga sobre
la almohada, yo trato de levantarme, pero algo me lo impide, como si la fuerza gravitatoria
hubiera aumentado, evitando moverme, solo me queda ver, lo que ocurre, mi mujer sigue
tirada en la cama, al instante la playera se rasga desde el cuello hasta media barriga,
enseguida su tanga sale disparada rasgándose, mi mujer ahora lucha contra algo que en
invisible, este ser la tiene aparentemente tomada de las muñecas, pues Alejandra las tiene
pegadas a la almohada, y parece forcejear, tratando de evitar que la besen, gritando – No,
no, amor, que ocurre, ayúdame, auxilio -, pero yo no puedo, moverme.

Solo observo, las manos de mi mujer se encontraban cada una a lado de la cabeza de ella,
pero ahora las mueven dejándolas sobre su cabeza, unidas por las muñecas, dando a
suponer, que las estaban sosteniendo con una sola mano, al instante las piernas de mi
mujer son abiertas, y su abdomen es levantado, quedando ella recargada sobre su espalda,
mientras ella sigue gritando y suplicando –No, no, basta, por favor, dios, amor, ayúdame,
Ahhh- evidentemente mi mujer acababa de ser penetrada por aquel ser incorpóreo. Este
ultimo hecho, me lleno de rabia, que de algún modo, saque fuerza, no sé de donde, pero
logre levantarme e intente lanzarme sobre lo que ultrajaba a mi mujer. Pero a mitad del
camino quede suspendido en el aire, e inmediatamente salí expulsado atravesando la
habitación, al impactarme en la pared, no caí, que de suspendido en el aire, y solo puede ver
como mi mujer era violada. Ya no podía ni llorar, había entrado en un estado de shock solo
tenia la mirada perdida hacía mí, era como si su alma estuviera atrapada en su cuerpo, su

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mirada me aterraba, se podía ver en ella lo que estaba sufriendo, y podía escuchar sus
gritos de ayuda a través de su mirada.

Habían transcurrido ya algunos minutos y seguían en la misma posición, ella con la pelvis
levantada, con sus piernas a los lados de donde se supone debería estar la cintura del
atacante, su espalda recargada en la cama, en sus senos se podía notar el ritmo de las
embestidas, debería de decir su seno, pues el otro no se bamboleaba como el otro,
evidentemente, el ente lo estaba sobando o chupando.

Después de unos minutos en la misma posición, el cuerpo de mi mujer cayo en la cama, creí
que todo había acabado, y ella, regreso a su cuerpo, se levanto, a gatas trato de acercarse a
mi, pero cuando llevaba a penas unos pasos, se detuvo en seco, mirándome de una forma
tan aterradora, que inmediatamente supe que la tenía de nuevo. En un nuevo intento de
escapar mi mujer trato de correr, pero algo la detuvo y cayo baca bajo en la cama, e
inmediatamente algo la levanto de las caderas, quedando su pecho sobre la cama, y
lanzando un grito aterrador, supe que había sido penetrada nuevamente, su cuerpo se
movía al compás de las penetraciones de aquel ser.

Así, durante algunos minutos de apreciar las sacudidas del cuerpo de mi mujer, que hacían
evidencia del ritmo en que era penetrada, fuero aumentando, hasta llegar hacer pausadas,
pero firmes y con gran fuerza, dándome a entender que ya había terminado. Al instante,
tanto mi mujer como yo que aun me encontraba suspendido en el aire caímos, y alcance a
percibir una riza, tan escabrosa que me erizo la piel. Que al instante desperté agitado.

Uff, todo fue un sueño, pero que real. Pero a pesar, de haber sido un sueño. Estaba
realmente asustado. Al instante noté, que tenía una tremenda erección, y por el barullo que
he de haber provocado al despertarme, se despertó también Alejandra.

Preguntándome –Que pasa amor -, yo sin saber que decir alcance a balbucear –N – nada -, -
Si ya veo que nada -. Enseguida por debajo las sabanas, paso su mano, y bajando un poco mi
bóxer saco mi pené, la acaricio unos instantes, como afirmando bien su dureza, girando por
completo hacía mi, paso una de sus piernas por encima de mí, colocándose sobre mí,
acariciando me el pecho me miro dulcemente, detuvo su cabello tras de su oreja, y me beso
apasionadamente, se detuvo me miro unos segundos más, o que gran momento, me
encanta esa manera de mirarnos, creo que podemos expresar en esos momentos mas, que
en toda una noche de sexo, levanto sus caderas un poco, bajo una de sus manos por todo mi
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estomago y vientre tomo mi pené, lo coloco en su entrada, y bajo un poco, logrando
introducir sólo la cabeza, Ella serró sus ojos, y mostrando un poco de dolor en su rostro,
pues ella tiene una cualidad, su vagina es un poco estrecha, así que cada vez que tenemos
relaciones, es como su primera vez, un tanto doloroso al principio, solo hasta que logramos
dilatar su vagina, esto con la debida excitación previa, pero ha veces jugamos a que es
nuestra primera vez, en fin, después de meter la cabeza, subió un poco, apoyándose en mí
estomago para poder subir, y volviendo a bajar, penetrándose un poco más, metiendo uno
o dos centímetros más. Ahí permaneció un poco más, yo en eso, tome sus rodillas, las
acaricie, sintiendo su tersa piel, subiendo poco a poco, por sus muslos, recorriéndolos,
llegando a su cintura, pasando a apoderarme de sus nalgas. Amasándolas, abriéndolas,
subiendo de nuevo por su cintura pasando a su torso, luego, tomo sus dos senos, los
acaricio, incorporándome un poco para besarlos y succionar sus pezones, estaba en el
Olimpo cuando Ale, comienza a mover su pelvis, en movimientos circulares, en forma de
ocho y hacía adelante y a tras, la tomo por sus caderas la miro, habré sus ojos y me hace un
gesto de aprobación, entonces comienzo a bajarla, logrando una penetración lenta, firme y
profunda, hasta que llegamos al tope, unos instantes para que se adapte e mi pené, y
comienza a subir y bajar. Dando movimientos circulares alterados con él sube y baja.

Flexionando mis rodillas, levanto mi abdomen junto con ella, afirmo bien mis manos en sus
caderas, y comienzo a penetrarla frenéticamente, arrancándole, grandes gemidos de placer
y un tanto de dolor, su rostro, esta descompuesto por el placer, pero aun se percibe algo de
dolor en su rostro.

Ella solo se deja llevar por mis movimientos, tomando con sus manos sus senos,
acariciándolos, en eso se desplomo sobre mi pecho, me abraso, y me dio pequeñas
mordidas en el hombro, cuello y lóbulo, a la vez, que se le escapaban pequeños gemidos y
jadeos, que a pesar de ser pequeños, demostraban sin duda, el gran placer que sentía y el
mayor que se acercaba, en eso, mi primer descarga fue a dar en lo mas profundo de su ser,
ella al sentirla, ser vino, en un gran orgasmo, que no pudo evitar gritar dar grandes
gemidos, que más que gemidos, parcelan gritos.

Terminamos, pero permanecimos así, reposando, tratando de recuperar la respiración, algo


me indujo a merar sobre su hombro hacía la puerta, que extrañamente estaba abierta, y en
ella, estaba aquel ser, sin forma ni rostro, solo era una sombra que perecía observarnos.

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Relato X
Antes de comenzar les diré que por obvias razones me he reservado datos como el lugar
donde habito, los nombres que se mencionaran lógicamente no son los reales y los he
cambiado para mantener el anonimato de las personas involucradas. No estimo necesario
mencionar el porque he decidido publicar mi historia pues intuyo que mi amigo lo habrá
hecho en la introducción, tal y como se lo pedi.

Bueno ahora prosigo a contarles que soy un chico de 23 años que siempre había llevado
una vida normal, asistía a la universidad, por las tardes tenía un trabajo como un chico
normal. Todo comenzó cuando en uno de los negocios cercanos a donde yo trabajo
contrataron a una chica de 18 años a la que llamare Ariana, es una chica muy linda
chaparrita como de 1.55 mts. (nunca he sabido su altura exacta), de piel blanca, delgadita.,
nada voluminosa, pero con un cuerpo bastante bien formado y muy bien proporcionado
para su peso y estatura, tenia unos senos bastante bonitos no grandes pero muy firmes y
bien formados, redonditos, su cuerpo una cintura perfecta, unas piernas delgadas pero bien
torneadas, unos glúteos bastante paraditos y con unas curvas perfectamente delineadas y
su cara unos ojos grandes y claros, su boca pequeña y una cara de niña muy tierna, y
además conforme la comencé a tratar me di cuenta que era una niña muy linda y pues con
el tiempo me empezó a gustar mucho y creo que ha enamorarme.

El problema radico en que ella tenía novio con el que ya llevaba dos años en aquel entonces
y además un problema extra, debo decir que mi madre de pequeña su familia era de dinero
y pues creció como una niña rica y con unas ideas bastante retrogradas acerca del abolengo
y esas cosas por lo que jamás, bajo ninguna circunstancia, hubiera aceptado que fuera
novio de una chica sin dinero, y eso me impedía por demás intentar algo con esta niña de
quien ya me estaba enamorando.

Pasado el tiempo, como a los 5 meses de que ella llego a trabajar ahí, antes debo decir que
nos hicimos muy buenos amigos, digo, ya que no podía haber nada entre nosotros, pues
pensé por lo menos ser su amigo, bueno como decía, un día pasado el tiempo, su jefe que
era compadre del mío, le pidió de favor a Don Mauricio( que era mi jefe) que si podía yo
acompañar a Ariana a dejar algunas cosas a la bodega, puesto que su empleado no había ido
a trabajar ese día, debo decir que la bodega es un cuarto que se encuentra hasta el fondo de
un segundo piso muy apartado del resto del complejo de locales donde trabajaba y pues
por lógica no tiene ventanas ni nada.
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Mi jefe accedió, y pues algo molesto yo, por tener que cargar cajas me dirigí al negocio del
compadre de mi jefe a recoger las cosas que tendría que llevar, al dirigirnos con Ariana a la
bodega e ir platicando con ella se me fue olvidando la molestia. Ese día Ariana llevaba una
falda arriba de las rodillas de esas holgadas(no era mini, ni tampoco iba ceñida al cuerpo),
una blusa de verano de esas vaporosas y abajo otra blusita de tirantes, nada
extremadamente sexy, pero si se veía muy linda, para ese entonces yo ya llevaba cerca de 8
meses sin novia, ya se imaginaran la tensión sexual que tenia, además de que andaba algo
molesto desde la mañana pues había tenido una de tantas peleas con mi madre debido a
que yo le decía que me gustaba esta niña y que no me importaba su clase social y ella me lo
prohibía otra vez, por lo que traía una cuantas cervezas que me había tomado para el
coraje, cuando por fin llegamos a la bodega comenzamos a acomodar las cosas en su lugar,
y al estar acomodando, Ariana tuvo que agacharse para colocar unas cajas, y pues como
todos sabemos cuando una mujer que trae falda se agacha pues la falda se levanta de la
parte de atrás y deja ver un poco de mas sus piernas, yo al ver esto, pues se le veían unos
muslos hermosos de piel blanca y muy bien formados, pues sin querer inmediatamente me
excite, cosa rara pues siempre me había controlado frente a ella, como decía me excite de
forma increíble, como que por un momento me salí de mis cabales, y me acerque a ella y la
tome de la cintura, ella pensando que estaba jugando solo me decía que no estuviera
molestando, que teníamos prisa, que mejor acabara de acomodar las cosas que faltaban,
inesperadamente y sin saber porque comencé a frotar mi pene, que ya estaba erecto, con
sus glúteos, fue cuando ella molesta se volteo y con tono fuerte me pregunto que, que
estaba haciendo, pero al quedar de frente a mi, comencé a besarla y a frotar mi pene, ahora
contra su vientre (como es más chaparrita que yo mi pene quedo un poco arriba de su
pubis), ella intentaba soltarse, pero yo la abrazaba y besaba con mucha fuerza, estaba yo
desquiciado, como espero jamás en mi vida volver a estarlo, debo de reconocer que tenia
unos labios deliciosos, tan suaves como nunca antes había sentido, la besaba con pasión
mientras comenzaba a acariciarle los senos, que eran maravillosos tal y como lo pensaba
firmes y hermosos, después comencé a acariciar esos hermosos glúteos, ella luchaba
férreamente, pero cuando mas se alarmo y lucho fue cuando metí mi mano bajo su falta y
empecé a acariciar su vagina.

Fue entonces cuando la lleve hasta el fondo de la bodega donde se encontraba un baño en
desuso, la metí al baño, cerré la puerta y comencé a desvestirla le quite ambas blusitas y le
quite su falta, su ropa interior era linda, su brasier, era blanco con figuras de corazones y
estrellas, y su calzón era el conjunto de su brasier, eran como de niña pero obvio, que ya
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eran para mujer, hasta para eso era tierna, desesperado le quite lo que le sobraba de ropa y
no resistí mas, comencé a chupar y besar uno de sus pezones que eran chiquitos y rositas,
eran hermosos, mientras que mi otra mano se entretenía con su otro pecho, unos minutos
después, ya no pude mas saque mi pene de mi pantalón y lo quise meter en su boca pero
ella gritaba y se movía y no me permitía hacerlo, finalmente sujete con fuerza su cabeza y
logre meter una gran parte de mi pene, pero ella no hacia nada, incluso lo intento morder,
por eso después de darle un fuerte empujón contra el piso, decidí que mejor la penetraría
por delante, estaba a punto de hacer realidad uno de mis mas grandes deseos, por lo que
definitivamente no recapacitaba en lo que hacia, así que le abrí las piernas que ella
intentaba cerrar con fuerza, pero pues como ya dije es una chica bastante bajita y delgada, y
pues yo mido 1.81 mts. y soy algo robusto, por lo que no pudo hacer mucho y le separe las
piernas con facilidad, una vez que le separe las piernas me coloque en medio de ellas y sin
mas contemplaciones y sin aviso la comencé a penetrar, en el primer intento entro un poco
antes de la mitad de mi falo, debo decir que me dolió, pues ella estaba bastante seca y mi
miembro solo estaba un poco mojado por su saliva que había quedado de cuando intente
que me hiciera sexo oral, y pues tenia algunos fluidos preseminales, así que de nuevo la
penetre con mas fuerza y esta vez si entro todo, me dolió, pero ella dio un grito horrible,
además pude notar que era virgen y que yo acaba de romperle todo por dentro, (ya
pensándolo fríamente, fue un acto de crueldad terrible el penetrarla de esa manera tan
salvaje), una vez dentro la comencé a penetrar fuertemente, metía y sacaba mi pene a gran
velocidad, la bombeaba como si en eso se me fuera la vida, mientras que ella me decía
llorando por el dolor, que como era capaz de hacerle eso, que ella siempre me había
considerado como un gran amigo, todo esto interrumpido por sus constantes peticiones de
que la dejara por favor, que le dolía, me recodaba que yo le había dicho que mientras
ambos trabajáramos tan cerca yo la cuidaría siempre (que irónico no?, pero era verdad yo
le había dicho que mientras estuviéramos siempre trabajando cerca yo la cuidaría), pero la
verdad poco me importaba todo esto, después de un rato de estarla penetrando por la
vagina, no pude mas, y eyacule dentro de ella, la llene de semen, yo sentí que era mi
eyaculada mas abundante que había tenido en mi vida, unos segundo después de terminar
de vaciarle todo dentro, me salí, y quedo boca abajo, y pude ver como de su lastimada
vagina le salía un poco de sangre mezclada con mi semen.

Al verla boca abajo y con sus glúteos desnudos frente a mi, mi pene se volvió a endurecer y
pues así acostada como estaba me subí sobre ella, le separe las piernas, le di unos besos en
su ano, ella al sentir esto, reacciono pues estaba como ida llorando nada mas, como decía
reacciono y comenzó a gritar que por ahí no, que ya la dejara que si no había tenido
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suficiente con haberla desvirgado, pero sin importarme coloque la cabeza de mi pene en su
orificio anal y comencé a empujar, me costaba mucho penetrarla, realmente estaba
apretado su ano, el cual por sus palabras y por experiencia supe que también era virgen, así
que después de algunos empujones entro y sin mas consideración la comencé a bombear,
penosamente debo de reconocer que era increíble la sensación de estar dentro de su ano,
yo notaba que le sangraba, y que lloraba fuertemente por el dolor, así después de unos
minutos eyacule nuevamente esta vez dentro de su ano, ella quedo casi sin sentido, me salí
de su ano y quedo tendida boca abajo, la mire unos minutos y al verla tendida boca abajo
con su vagina y su ano sangrados y con semen en ellos, no se como, ni porque mi pene se
endureció de nuevo y pues viendo que solo su boca me faltaba me comencé a masturbar, y
aprovechando su estado casi inconsciente, cuando sentí que eyaculaba, se la metí en la boca
y eyacule dentro de su boca echándole todo dentro, ella ya no hacia nada por evitarlo, ni
siquiera tuvo fuerza para escupir el semen que deje en su boca, estaba agotada y lastimada
en verdad.

Por fin una vez terminado ya tan vil acto de violación, me senté en el piso, a un costado de
ella, aun con el pene de fuera, pero ya flácido, con restos de semen y sangre, fue entonces
cuando volví en mi y al verla tirada en el piso boca abajo con su vagina y ano con sangre y
semen, su boca aun escurriendo el semen que contenía, y unos ojos hinchados de llorar y
aun llorando, y verla como respiraba lentamente, entendí lo que había hecho, me sentí
horrible, pero ya de que servia, y empecé a llorar yo también, y a preguntarme que clase de
monstruo era, como había podido violar a la chica de la que me había enamorado, fue
entonces cuando don Mauricio y don German (que era su jefe), entraron en la bodega
gritando nuestro nombres y preguntado que si estábamos ahí que si estaba todo bien, como
no vieron respuesta entraron hasta el fondo, pues como no habíamos bajado en el tiempo
que ellos esperaban que lo hiciéramos, se alarmaron y subieron a buscarnos, como decía
llegaron hasta el baño y entonces vieron la escena, ella tirada en el piso desnuda como
muerta, llena de semen, y a mi a un costado sentado llorando con el miembro salido de mis
pantalones, lleno de sangre y semen, no se necesitaba mucha audacia para saber lo que
había pasado, entonces llamaron a la policía y llego la ambulancia y pues se armo todo el lió
legal y esas cosa.

Después de un proceso legal, me hallaron culpable por el delito de violación y fui


condenado a 11 años de prisión, eso la verdad gracias a un buen abogado, ya que la pena
privativa de libertad es de 8 a 16 años, mas los cargos por agravantes, después supe las
consecuencias de esta estupidez mía, ella estuvo hospitalizada unos días, y le detectaron
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que tenia el ano desgarrado y lo peor de todo, había quedado embarazada, no solo le
arruine su vida el violarla, al desvirgarla de esa manera, sino que la había dejado
embarazada.

Creanme lo peor no es estar en este infierno, y saber que me quedan 10 años para ser libre,
sino el remordimiento de culpa de lo que hice, ella aun va a terapia, según me ha dicho mi
abogado, pues se volvió ermitaña, desconfiada, callada, le mate esa alegría que le
caracterizaba, le lastime fuertemente al dejarle el ano desgarrado, también la vagina se la
lastime fuertemente, le deje el trauma de haberla violado oral, vaginal y analmente, además
la deje embarazada, creen ustedes que eso pude ser perdonable, yo creo que no, no puedo
vivir en paz, después de todo eso, la noches son terribles no puedo dormir en paz, pues aun
en mis suelos puedo ver su cara llorando y pidiéndome que no la viole.

Arruine muchas vidas por un momento de estupidez, a ella la traume de por vida, aparte de
las consecuencias que ya mencione arriba, a su familia ni que decir, arruine mi vida al
encerrarme 11 años en una prisión, y a mi familia las hundí en la vergüenza, el dolor,
económicamente no se imaginan como quedo mi familia, arruine a mi familia también. Por
eso les pido que antes de hacer cualquier estupidez piensen unos segundos y recuerden mi
historia.

Quiero aclarar que la manera tan explicita como redacte la violación a esta chica, no lo hice
por gusto pues no es nada de que sentirme orgulloso, sino que lo hice así por que mi amigo,
me dijo que esta era una página de relatos eróticos y pues pensé que era como una regla, no
por gusto.

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