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2 Generación

eléctrica
distribuida

y
Generación eléctrica distribuida

Autores

Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3


Ricardo Granados Gerardo González Angel Alonso
Luis Zarauza Fernando Soto Tomás Alvarez
Luis Zarauza Emilio Menéndez
Mariano Muñoz
Alfonso Pantoja
Antoni Julia
Fundación Gas Natural

I a Edición 2003

I.S.B.N. 84-607-7876-2
Déposito legal B-22.910-2003 - SYL

Impreso en España
Prólogo

En la Fundación Gas Natural nos proponemos, como tarea principal, contribuir a la


sensibilización de la sociedad española.en la preservación y mejora del medio ambiente.
Muy en especial en todos aquellos aspectos en los que se halla involucrada la producción,
distribución y consumo de energía.

De ahí que hayamos acogido con satisfacción el patrocinio y la edición del presente
estudio, realizado por el Instituto de la Ingeniería de España, mediante un equipo de
magníficos profesionales encabezados por D. Jesús Casado.

Estamos convencidos de que la generación eléctrica distribuida constituye no sólo un


reto tecnológico y empresarial de enorme interés, sino también una iniciativa que
puede tener significativas ventajas ambientales.

La primera de ellas gira en torno al ahorro de las pérdidas de energía durante el


transporte. La generación distribuida, que consiste en producir electricidad lo más
cerca posible del usuario final, permite mejorar el rendimiento energético, con todo lo
que ello supone de reducción del consumo de energía primaria y de disminución de
emisiones contaminantes a la atmósfera.

Otra ventaja ambiental es la reducción de riesgos de afectación de los espacios naturales,


núcleos habitados e infraestructuras. Los sistemas de transporte de electricidad han
generado, en ocasiones, accidentes que han afectado negativamente a los espacios
naturales y han supuesto riesgos para los núcleos urbanos. Nos referimos a accidentes
forestales o a la destrucción de la fauna. La generación distribuida evita estos riesgos.

Pero, aún siendo importantes, no son éstas las principales ventajas ambientales. Quizás
las más importantes se hallan en el terreno sociológico. Es decir, acercar la generación
eléctrica al usuario final, permite que el ciudadano esté más próximo a la responsabilidad
de la producción de energía, contribuyendo, de forma significativa a la reducción del
denominado efecto NIMBY (not in my back yard).

La sociedad española afronta, al respecto, una notable paradoja. Por una parte, demanda
de forma creciente energía para los más diversos usos. Por otra, no siempre está dispuesta
a asumir la responsabilidad y los eventuales costes de la generación de esta energía. Esta
disociación (reclamar todos los beneficios sin asumir sus costes), es lo que genera el
efecto NIMBY.
Este efecto aumenta cuando las instalaciones de generación eléctrica se hallan muy
lejos del usuario final. El ciudadano no conoce de cerca lo que es la generación eléctrica,
lo que aumenta los recelos y los miedos, muchas veces injustificados. La proximidad
permite el conocimiento, y facilita, además, la transparencia. También estimula el
sentido de responsabilidad y de "pertenencia".

Por todo ello, la generación eléctrica distribuida es una perspectiva de futuro que
observamos con gran interés. Es una buena alternativa para garantizar la continuidad
y la calidad del suministro. Pero lo es más todavía en un aspecto crucial: el de que cada
ciudadano entienda que la generación eléctrica, que es una base importante de su
bienestar, es algo cercano y tan próximo y necesario como un centro de enseñanza o un
mercado municipal.

Antonio Llardén Carratalá


Ingeniero Industrial
Director Corporativo del
Grupo Gas Natural
Presentación
La Generación Eléctrica Distribuida tiene un papel en la producción de energía eléctrica
y de calor que la hace cada vez más atractiva por una eficiencia y proximidad al cliente.
Los muy diversos procesos que se engloban bajo esta denominación genérica son hoy
posibles gracias al desarrollo tecnológico que se ha producido, que para algunas
tecnologías ya permite disponer de maquinas y sistemas fiables con costes cada vez más
reducidos que se están introduciendo en el mercado con rapidez. Sin embargo, en otros
casos se trata de tecnologías en estado de investigación o desarrollo que sólo podrán
avanzar con el respaldo de una decidida política de apoyo. Esperamos que esta
publicación, que recoge aportaciones de reconocidos expertos en las distintas
tecnologías, sea de su interés.

Esta publicación es la vigésimo segunda que ha editado el Comité de Energía y Recursos


Naturales del Instituto, todas ellas referidas a temas de actualidad y que contienen la
experiencia de un grupo de profesionales de reconocido prestigio interesados en los
diversos temas en cuestión.

Por último, el Instituto de Ingeniería de España, quiere dejar constancia de su


agradecimiento a Fundación Gas Natural, que ha colaborado con el Instituto
patrocinando la publicación de esta Monografía sobre "Generación Eléctrica
Distribuida".

María Jesús Prieto Laffargue


Presidenta del Instituto de la Ingeniería de España
índice

Introducción
Por Jesús Casado de Amezúa 11

Capítulo 1
El futuro de la energía 13
Por Ricardo Granados, Luis Zarauza

1.1. Cantidad y calidad. Consideraciones medioambientales 14


1.2. El sistema descentralizado. Definición. Características. 21
1.3. Aplicaciones y beneficios de la Generación Eléctrica Distribuda 32
1.4. Relación con otros sistemas energéticos no eléctricos 39
1.5. El caso de la Unión Europea. 41

Capítulo 2
Un nuevo modelo de negocio eléctrico 49
Por Gerardo González, Fernando Soto y Luis Zarauza

2. Un cambio de modelo en el negocio eléctrico 49


2.1. Agentes del sistema descentralizado. 50
2.2. Aplicación al caso español 53
2.2.1. Generación en régimen especial 54
2.2.2. La generación distribuida en el horizonte 2010 55
2.2.3. Incidencia en la operación del sistema. Impacto a corto plazo 58

Capítulo 3
Tecnologías 61
Por Angel Alonso, Tomás Alvarez, Emilio Menéndez, Mariano Muñoz
Alfonso Pantoja, Antoni Julia

3.1. El empuje de la tecnología 61


3.1.1. Turbina de gas 61
3.1.2. Microturbinas 62
3.1.3. Pilas de combustible 65
3.1.3.1. Definición 65
3.1.3.2. Componentes de una pila de combustible 65
3.1.3.3. Principio de funcionamiento 66
3.1.3.4. Tecnologías 67
3.1.3.5. Combustible 70
3.1.4. Sistemas híbridos 72

3.2. Prestaciones y mercado 73


3.2.1. Prestaciones y costes 73
3.2.2. Previsiones de mejoras en microgeneración 77

3.3. Combustibles 79
3.4. Barreras regulatorias y tecnológicas 83
3.4.1. Consideraciones sobre la regulación de los Sistemas Distribuidos 83
3.4.1.1. Barreras a la entrada 83
3.4.1.2. Incentivos a la entrada 84
3.4.2. Consideraciones tecnológicas: puntos abiertos 85
3.4.2.1. Estabilidad del sistema eléctrico
con generación distribuida 85
3.4.2.2. Otros efectos a estudiar. 86

3.5. Las energías renovables en la generación distribuida de electricidad. 88


3.5.1. Planteamiento 88
3.5.2. La energías renovables en el sistema eléctrico español 88
3.5.3. Energía cólica 88
3.5.4. Biomasa 95
3.5.5. Energía solar termoeléctrica 98
3.5.6. Energía solar fotovoltaica 99

3.6. Motores alternativos de combustión interna ( M A C I ) 100


3.6.1. Aspectos básicos 100
3.6.2. Comparación con otras tecnologías de generación distribuida 102
3.6.3. Integración de sistemas 105
3.6.4. Empleo de biocombustibles 108
3.6.4.1. Bioalcoholes 108
3.6.4.2. Bioaceites 110
3.6.4.3. Biogases 110

3.6.5. Los M A C I y el medio ambiente 111


3.6.5.1. Convertidores catalíticos 112
3.6.5.2. Recirculación de los gases de escape (EGR) 113
3.6.5.3. Sistemas de combustión de mezcla pobre 113
3.6.6. Mantenimiento de motores alternativos 114
3.6.6.1. Mantenimiento predictivo 115
3.6.6.2. Mantenimiento preventivo 116
3.6.6.3. Mantenimiento correctivo 116

3.7. Motores alternativos de combustión externa 116


3.7.1. Principio de funcionamiento del motor Stirling 116
3.7.2. Ventajas e inconvenientes del motor Stirling 120
3.7.3. El motor Stirling y el medio ambiente 121
3.7.4. Pasado y futuro del motor Stirling 123

3.8. Sistemas de almacenamiento de energía eléctrica 124


3.8.1. Resumen 124

3.8.2. Introducción 125

3.8.3. Funciones de los sistemas de almacenamiento 126


3.8.3.1. Económicas 127
3.8.3.2. Técnicas 127

3.8.4. Almacenamiento en el nivel del consumo 131


3.8.5. Sistemas de almacenamiento según la forma de energía almacenada. . 1 3 2
3.8.5.1. Mecánica 133

3.8.5.2. Química 133

3.8.5.3. Electromagnética I33


3.8.6. Tecnologías de los sistemas de almacenamiento 135
3.8.6.1. Almacenamiento electroquímico: baterías de acumuladores. .. 136
3.8.6.1.1. Baterías convencionales 136
3.8.6.1.2. Baterías de diseño avanzado 137
3.8.6.2. Almacenamiento electroquímico: pilas regenerativas 139
3.8.7. Volantes de inercia 141

3.8.7.1. Energía cinética almacenada en un volante 141


3.8.7.2. Materiales utilizados 143
3.8.7.2.1. Materiales para volantes de baja velocidad 143
3.8.7.2.2. Materiales para volantes de alta velocidad 143
3.8.7.3. Dispositivos de sustentación.
Cojinetes convencionales y magnéticos. 145
3.8.7.3.1. Cojinetes magnéticos 145
3.8.7.3.2. Cojinetes magnéticos superconductores 146
3.8.7.4. Máquina eléctrica de alta velocidad. 147
3.8.8. Bobinas superconductoras 148
3.8.8.1. Energía almacenada en un campo magnético.
Modelo de la bobina 148
3.8.8.2. Superconductividad. Materiales superconductores 153
3.8.8.2.1. Superconductores de baja temperatura. 153
3.8.8.2.2. Superconductores de alta temperatura 156
3.8.9. Aplicaciones de los sistemas de almacenamiento. 156
3.8.9.1. Compensación de las fluctuaciones de tensión.
Parpadeo (flicker) 157
3.8.9.2. Mejora de la estabilidad de pequeña perturbación.
Estabilidad dinámica 160
3.8.9.3. Mejora de la estabilidad transitoria 162
Introducción
Uno de los conceptos más interesantes que ha tomado cuerpo en el mundo de la energía
en los últimos años del siglo xx y el inicio del xxi es el que denominamos generación
distribuida, no son pocas las cuestiones que plantea: porqué aparece, qué fuerzas hay
detrás de su consolidación, cómo puede afectar a los agentes y usuarios de sistemas
energéticos, y a la propia forma de éstos; en las respuestas podrían estar varias claves
de las transformaciones que nos esperan en las próximas décadas.

Las primeras pequeñas unidades de generación que se instalaron en el mundo seguían


una estrategia que hoy llamaríamos generación distribuida, es decir, construir centrales
eléctricas dentro del mismo área de consumo, a medida que la industria crecía, la
mayoría de las instalaciones industriales construyeron centrales para cubrir sus propias
necesidades y vender a los clientes situados en las proximidades, lo que constituye otro
precedente de generación distribuida.

Sin embargo, el rápido desarrollo tecnológico que le sucedió llevó a construir centrales
eléctricas más grandes, eficientes y más lejos del usuario final, las grandes redes de
transporte permitían el suministro a la red de distribución local y finalmente al cliente
final, la industria estaba entonces regulada de forma que estos cambios se iban
produciendo de una forma eficiente, movida por economías de escala, limitándose,
por tanto, el papel que jugaba la generación distribuida.

No obstante, en los últimos años, las grandes centrales eléctricas son instalaciones más
intensivas en capital, complejas de construir y, en muchos casos, es difícil encontrar
emplazamientos adecuados, por otro lado, el desarrollo tecnológico ha ido mejorando
el coste y prestaciones de nuevas opciones modulares, y más pequeñas, de generación
eléctrica, desde unidades grandes basadas en ciclos combinados hasta unidades
individuales de generación para cada cliente de pocos kW. simultáneamente se han
generalizado los cambios en la organización de la industria eléctrica para permitir de
forma más clara a cada usuario seleccionar competitivamente, la combinación óptima
de servicios y recursos energéticos que cubran sus necesidades.

Desde este punto de partida, el presente trabajo realiza una introducción al entorno de
la energía donde estas transformaciones están teniendo lugar, y entra en el significado
de la generación distribuida (gd), su estado actual, sus posibles aplicaciones, ventajas y
dificultades, tecnologías y mercados.

Jesús Casado de Amezúa Collado


Presidente del Comité de Energía y Recursos Naturales
del Instituto de la Ingeniería de España
C a p i t u l o 1. El f u t u r o de la energía
Energía y desarrollo son dos conceptos estrechamente unidos. El acceso a la energía
permite utilizar un número mayor de recursos de una manera más eficiente y
proporcionar mejor cobertura a unas necesidades más amplias de la sociedad. Un
suministro energético suficiente, adecuado, de calidad y ambientalmente aceptable,
queda ligado al desarrollo de la sociedad.

La creciente incorporación de la energía a la actividad humana junto con el incremento


que experimenta la población conlleva una primera demanda social: satisfacer un
consumo cada vez mayor de energía. Esta demanda social se produce en un entorno
caracterizado por un aspecto básico: su desigualdad, desigualdad que queda referida
tanto al propio abastecimiento energético como a la situación de desarrollo en el
momento actual.

El Consejo Mundial de la Energía pone de manifiesto en su Informe 2000 este aspecto,


señalando que:

- Un 20% de la población mundial, 1000 millones de personas de los países


industrializados consumen un 60% del abastecimiento energético.
- Un 80% de la población mundial, 400 millones de personas de los países en vías
de desarrollo consumen únicamente el 40% restante.

La disparidad de este balance es aún más significativa presentada en forma individual:

- El 20% de la población, el más desarrollado, tiene ingresos per cápita


superiores a 22.000 $ anuales y consume 5 toneladas equivalentes de petróleo al
año.
- El 40% de la población, el menos desarrollado, tiene ingresos inferiores
a 1.000 $ anuales y consume 0,2 toneladas equivalentes de petróleo al año.

Es decir, tanto la renta como el consumo energético per cápita son unas 25 veces
superiores en los países más desarrollados que en los menos desarrollados.

Este hecho es decisivo a la hora de valorar cualquier hipótesis de crecimiento económico


y energético: difícilmente podrá cuestionarse una lógica aspiración de los países menos
desarrollados a aproximar sus niveles de desarrollo económico a los de los países más
desarrollados, aumentando consecuentemente su demanda energética.
1.1. Cantidad y calidad. Consideraciones medioambientales.

El informe "Global Energy Perspectives", realizado en 1998, conjuntamente por el


Consejo Mundial de Energía y el International Institute of Applied Systems Analysis,
evalúa el crecimiento del consumo energético a nivel mundial entre los años 1990, 2050
y 2100, y, en lo que se refiere a la energía primaria, el informe distingue tres posibles casos
principales de evolución en función de determinadas variables sociales y tecnológicas:

C a s o A: la fuerza clave es un gran desarrollo tecnológico, en un entorno de alto


crecimiento económico. Intensivo en tecnologías y recursos, contaría con una alta
eficiencia de los sistemas energéticos. Este fuerte impulso puede encontrar tres caminos
de desarrollo:

• Variante Al: el cambio tecnológico permite la explotación intensiva y prolongada


de recursos basados en petróleo y gas. Sin cambios esenciales en tecnología nuclear
y fósil-carbón. A finales de siglo, prácticamente la mitad de la energía primaria sigue
siendo fósil, repartida entre carbón, petróleo y gas, por orden creciente.
• Variante A2: el carbón domina los demás combustibles fósiles. Progreso
tecnológico más gradual que en A l , sobre las líneas tecnológicas y fuentes de
energía que ahora son más presentes. El carbón termina el siglo con una cuota de
energía primaria de casi el 4 0 % , y todas las fósiles de casi el 50%.
• Variante A3\ por desarrollos tecnológicos radicales, dominan las energías
renovables a gran escala y la nuclear. En fósiles (<30%), predomina el gas ( 2 2 % )
hacia el final del siglo.

C a s o B: tanto el desarrollo tecnológico como el crecimiento se mueven en valores


intermedios, "prudentes". Tendencias similares a las actuales, sin cambios radicales.
A p o y o intenso en recursos fósiles tradicionales, mayor que en cualquier otro caso
salvo A2; las energías nuclear y renovables toman, hacia el final del siglo, ligero
predominio sobre las fósiles.

C a s o C a r e c i m i e n t o y predominio de consideraciones medioambientales. Alta


cooperación internacional en la protección ambiental y la igualdad interregional. Gran
desarrollo de tecnologías de aprovechamiento de fuentes renovables. Dos posibles vías,
según la tecnología que predomine:
• Variante Cl: la energía nuclear, tras una transición, desaparece al final del siglo
XXI. Altísima aportación de renovables, más del 80%, en especial la solar.
• Variante C2: nuevos desarrollos socialmente aceptables y beneficiosos dan a la
energía nuclear un papel similar (20% energía primaria a finales de siglo) a las
fuentes fósiles; las energías renovables alcanzan un fuerte desarrollo, aunque
inferior al de la variante Cl (una cuota del 60%, aproximadamente, en energía
primaria en el año 2100).

En todos ellos se supone un idéntico crecimiento de la población. Los resultados, en


términos de demanda de energía primaria e intensidad energética, son los siguientes:

Escenarios

(A) Alto (B) Medio (C) Ecológico


Población, miles de millones de habitantes

1990 5,3 5,3 5,3


2050 10,1 10,1 10,1
2100 11,7 11,7 11,7
Demanda de energía primaria Gtoe
1990 9 9 9
2050 25 20 14
2100 45 35 21
Reducción de la intensidad energética % por año

1990-2050 0,9 0,8 1,4


2050-2100 1 0,8 1,4

El consumo mundial de energía de 1990 se multiplica entre 1,5 y 3 veces en el año 2050
y entre 2 y 5 veces en el año 2100, en un contexto en el que la población mundial de
1990 se multiplica por 1,9 en el año 2050 y por 2,2, el año 2100 y la renta mundial de
1990 se multiplica entre 3 y 5 veces en el año 2050 y entre 10 y 15 veces en el año 2100.

En todos los casos el informe prevé una reducción en la intensidad energética, es decir,
en la cantidad de energía primaria necesaria para producir una unidad de renta.
De las pocas tendencias manifiestas en estas previsiones para el año 2050, en el caso de
la energía primaria se pueden destacar las siguientes:
- El gas está en el cénit de su papel de energía de transición del siglo XXI, alcanza
una cuota del mix energético que oscila entre un límite inferior de 17-18% en los
casos extremos Al y C2, y un dominio notorio con el 46% en el caso C l .
- Las energías renovables logran una cuota sorprendente, desde el 16-17% mínimo de
los casos Al y B -¡los menos favorables!- hasta un impresionante 33% en el caso C l .
- La energía nuclear presenta un alto rango de variación, entre el 10% del total de
energía primaria en el caso Cl y el 41%, dominando la matriz energética, en los
casos A3 y C2.

Calidad y accesibilidad

El consumo energético final se ha desplazado progresivamente de energías primarias a


vectores energéticos derivados que permitan una accesibilidad inmediata, y una
utilización fácil, eficiente y con una mínima incidencia ambiental en el punto de consumo.
La electricidad es quizá el vector energético paradigmático. Su utilización final es fácil,
flexible y presenta mínimos impactos. Por ello su participación en el consumo final ha
presentado y sigue presentando una tendencia creciente.

Por el contrario requiere la dotación de medios de producción a partir de fuentes


primarias, redes de conexión para su accesibilidad y como suministro instantáneo exige
unos requisitos de calidad, homogeneidad y estabilidad que son cada vez más altos.

Otras fuentes se han desarrollado en este mismo sentido, convirtiéndose en vectores


energéticos finales. El gas, distribuido a través de redes de conducción e incluso los
productos petrolíferos suministrados a través de amplias redes comerciales, presentan
muchas de las características señaladas y comparten exigencias de accesibilidad y calidad
similares.

Esta tendencia de la demanda final hacia la energía distribuida en red queda patente en
la evolución relativa de los distintos vectores energéticos en la cobertura de la demanda
final, prevista en el informe "Global Energy Perspectives", CME-IIASA/1998, y que
se muestra para los casos A, B y C antes indicados:
Líquidos
(productos petrolíferos, metanol/etanol)
Redes
(electricidad, gas, calor y frío, hidrógeno)

o
a
o

2100

La desaparición de combustibles sólidos en usos finales es prácticamente completa, y


de forma muy interesante, la electricidad es la forma individual preferida de energía final,
todo ello indica una tendencia muy marcada hacia los sistemas energéticos distribuidos
en red, y, por tanto, el entorno idóneo para el desarrollo extensivo de sistemas
energéticos descentralizados como lo que aquí llamaremos generación distribuida,
esta discusión, previa al análisis concreto de la generación distribuida, indica que estos
sistemas descentralizados serán, a lo largo de este siglo, la opción más clara de
crecimiento y elevación de calidad de los sistemas energéticos.

La relación entre el sistema eléctrico y los demás sistemas distribuidos en red es


notablemente convergente, y la manera en que esto aplica a nuestro caso se tratará de
revisar en el resto del documento.

Medio ambiente y energía

La utilización de la energía no es neutra desde el punto de vista ambiental. Conlleva un


agotamiento de recursos y un impacto tanto local como global sobre el medio ambiente.
Desde el inicio de la Revolución Industrial, que supuso la expansión en el crecimiento
económico y energético, la cobertura de la demanda ha gravitado esencialmente en las
energías fósiles, carbón, petróleo y gas.

Las tasas anuales de consumo de estos recursos, cuya generación exigió miles de
millones de años de vida terrestre, suponen que la totalidad de las reservas existentes
puedan consumirse en unas décadas o, a lo sumo, en unos pocos centenares de años.

Esta escasez de recursos, ya planteada en el siglo XIX y percibida con fuerza en los años
1970, en coincidencia con la primera crisis del petróleo, no ha tenido las implicaciones
previstas originalmente. Se han descubierto progresivamente nuevos recursos, y la
tecnología ha hecho posible explotar otras consideradas inicialmente como no
recuperables. Ello ha tendido a crear una conciencia de que la disponibilidad de recursos
fósiles se mantiene a medio plazo.

Pero en una mentalidad de conservación a largo plazo es innegable que un desarrollo


energético sostenible no puede depender exclusivamente de las energías fósiles, hasta
agotarlas, sino que tiene que diversificarse potenciando otras fuentes primarias de
energía. Las energías renovables ofrecen en este aspecto su característica de
inextinguibles.

Junto con este agotamiento de recursos, el consumo energético presenta otros impactos
locales y globales sobre el medio ambiente: Emisiones que conllevan calentamiento
global, lluvia ácida y smog fotoquímico, Generación de residuos, Contaminación
térmica, Utilización del terreno, Pérdida de biodiversidad, etc.

En un contexto de utilización de energías fósiles, las emisiones de gases de combustión


tienen una máxima importancia. Desde el punto de vista local, las emisiones de óxido
de azufre y de nitrógeno son esencialmente relevantes. Desde un punto de vista global,
las emisiones de dióxido de carbono suponen una alteración en el comportamiento
climático del planeta.

Las mejoras tecnológicas brindan la posibilidad de limitar y reducir las emisiones de


óxidos de azufre y de nitrógeno. La introducción de sistemas de desulfuración y
catalizadores permite alcanzar niveles muy bajos en estas emisiones. La selección del
equipo consumidor o convertidor de energía fósil y de sus medidas de corrección de
emisiones juega pues un papel fundamental en la protección del medio ambiente
atmosférico a nivel local.

Sin embargo, la emisión de dióxido de carbono derivada de la combustión no tiene por


el momento más medidas correctoras que favorecer su reintroducción en el ciclo
biológico potenciando la forestación. La implantación de soluciones tecnológicas para
el confinamiento del C 0 2 generado encarecen sensiblemente los procesos ( 2 0 - 3 0 % ) y
no están todavía suficientemente desarrolladas. Por ello su reducción, a través de la
utilización de fuentes energéticas que no supongan su generación o que permitan un
máximo rendimiento energético, tiene el papel fundamental en la protección del medio
ambiente a nivel global.

De acuerdo con el informe "Global Energy Perspectives", las emisiones actuales y


previstas de dióxido de carbono son:

Escenarios
(A) Alto (B) Medio (C) Ecológico
Emisiones netas de carbono, Gtc

1990 6 6 6

2050 9-15 10 5

2100 6-20 11 2

Un escenario de crecimiento alto, en un contexto de mantenimiento de la utilización


de energías fósiles e incluso de recurso del carbón ante una insuficiencia de
abastecimiento, (uno de los subescenarios considerados en esta hipótesis), conduciría
a multiplicar las emisiones de 1990 por 2,5 en el año 2000. Este mismo escenario en un
contexto de desarrollo tecnológico que permitiera acudir a la energía nuclear y a las
fuentes de energía renovable, mantendría en el año 2100 las emisiones de 1990. Un
escenario conservador en cuanto a crecimiento supone multiplicar la emisión de 1990
por 1,5 en el año 2050 y por 2 en el año 2100. Un escenario ecológico, con utilización
de tecnologías no generadoras de dióxido de carbono, reduce las emisiones de 1990 al
80% en el año 2050 y al 30% en el año 2100

Consecuentemente con estas emisiones el contenido de dióxido de carbono en la


atmósfera ha aumentado. Si desde el inicio de la época histórica hasta la revolución
industrial se había mantenido en una cifra de 280 ppm, en los últimos 200 años ha
ascendido a 360 ppm. Un aumento del orden del 30%. La tasa de crecimiento es creciente
y mucho más importante en los últimos 20 años, en los cuales las tres cuartas partes de
las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono son debidas a la utilización de
combustibles fósiles.
El grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático reitera en su informe
correspondiente al año 2001, las conclusiones de informes anteriores: Ha aumentado la
temperatura media en la superficie de la tierra y en la troposfera. Ha decrecido el área
cubierta por hielo y nieve. Ha aumentado el nivel del mar. Se han producido cambios
en algunos aspectos climáticos importantes.

Señala que hay notables evidencias de que el calentamiento observado en los últimos
años es atribuible a las actividades humanas y que su influencia sobre el clima persistirá
durante varios siglos.

La necesidad de dar una respuesta a esta situación ha llevado a un conjunto de iniciativas


internacionales lo que supuso, en coincidencia con la Cumbre de Rio, el establecimiento
de una primera plataforma para tomar medidas para hacer frente al cambio climático: la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, adoptada en 1992.

Su objetivo es la estabilización de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a un


nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático.
Establece el compromiso de adoptar medidas para prevenir el cambio climático en un
contexto de colaboración internacional y de promoción del crecimiento económico
sostenible, especialmente en los países en desarrollo. En esta línea se fijó para los países
desarrollados el compromiso de volver, en el año 2000 individual o colectivamente, a
los niveles de emisión de 1990, estableciendo procedimientos de examen de la adecuación
de este compromiso al objetivo de la Convención.

Ya en el primer examen realizado en Berlín en 1995 se puso de manifiesto que era


necesario un mayor esfuerzo de reducción, llegándose a un consenso en Kyoto, el 11
de diciembre de 1997. De acuerdo con este protocolo de Kyoto los países desarrollados
deben reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero globalmente en un S°/o p3.r<1
el periodo 2008- 2012, en relación con las correspondientes a 1990, fijándose para cada
país un porcentaje concreto de reducción.

El máximo esfuerzo corresponde a la Unión Europea a la que, en conjunto, corresponde


reducir sus emisiones en un 8%, cifra superior a la acordada para los Estados Unidos:
el 7% o para Japón 6%. Otros países como Rusia, deberán estabilizar sus emisiones o
podrán aumentarlas como Australia ( 8 % ) o Islandia (10%). Dentro de la Unión
Europea la reducción se distribuye en función de la situación de cada país con
reducciones del 21% para países como Alemania o Dinamarca y aumentos del 15% para
España o del 27% para Portugal.

La entrada en vigor del tratado exige la ratificación al menos por 55 partes que supongan
como mínimo el 55% de la emisiones. Las dificultades que está suponiendo esta
ratificación ponen de manifiesto que la necesidad de la reducción de las emisiones de
gases de efecto invernadero no parece haber quedado asumida como una cuestión
prioritaria a nivel general, máxime cuando países que figuran en primera línea como
emisores de dióxido de carbono, han rechazado su compromiso, pero es evidente que
un desarrollo sostenible no puede tener lugar sin una limitación de emisiones de gases
de efecto invernadero y que su aplicación no debe exigir perpetuar una situación de
desigualdad entre unos pocos países desarrollados y un mundo en desarrollo.

1.2. El Sistema descentralizado. Definición. Características.

La orientación de la industria eléctrica de los países desarrollados, al menos desde la


Segunda Guerra Mundial, se ha dirigido -en el lado de la generación- hacia conseguir
economías de escala, por medio de grandes centrales de producción eléctrica; así se
explica el creciente tamaño de las centrales, su progresivo alejamiento de los centros de
consumo, el desarrollo de líneas de transporte más capaces y más largas, interconectadas
y mutuamente apoyadas, y la transferencia del control del sistema eléctrico desde el
entorno de los clientes o las pequeñas comunidades hacia grandes organismos, públicos
o privados, de gestión centralizada y planificada. Es decir, el Sistema Centralizado
(SC). Y con no poco éxito, se podría concluir.
Sin embargo, esto no supuso nunca la desaparición de la generación local, una tecnología
autónoma cuya forma más habitual ha sido el generador diesel de emergencia;
determinadas necesidades de clientes que el sistema centralizado no podía asegurar, por
cuestiones de fiabilidad -hospitales, aeropuertos- o de calidad de suministro -bancos,
centros financieros, etc.-, han sido atendidas por combinaciones de esta probada
tecnología, junto a otras no menos clásicas, como el almacenamiento en baterías. El
objeto de este documento sería, en primer lugar, explicar por qué y cómo hablamos
ahora de un nuevo modelo de negocio eléctrico a partir de lo que parece ser poco más
que un nicho poco propicio para el negocio clásico.

No deja de ser interesante mencionar, como se ha hecho repetidamente al dar una


perspectiva histórica de la evolución del negocio eléctrico, que la nueva ola que aparece
con fuerza en el siglo XXI sigue los principios que llevaron a Edison hace más de cien
años a instalar su primera central de generación en mitad de Manhattan, la central de
Pearl Street: generación a medida del usuario, allí donde el usuario la demandaba; en ese
mismo sitio, la empresa sucesora de Edison se plantea emplear generación local a
pequeña escala para descongestionar las líneas de transporte y distribución, evitar
inversiones en infraestructuras y mejorar los servicios energéticos que presta a sus
clientes. Un viaje completo.
El cambio que se está experimentando en las dos últimas décadas del Siglo XX tiene una
dimensión propia tal, que ha llevado a adoptar, para este conjunto disperso de tecnologías,
servicios energéticos a clientes, y formas de gestionar la red, el rango de sistema eléctrico
con personalidad y características propias. Es, por tanto, un nivel conceptual similar al
empleado en el caso del SC, al que se contrapone, y que, sin sorpresas, se llama Sistema
Descentralizado (SD); son varias las definiciones que se pueden dar del Sistema
Descentralizado, casi tantas como nombres (generación distribuida, distribución activa,
energía distribuida, generación dispersa, etc.). Aquí se incluyen varias de las más
ilustrativas, que servirán de referencia para el resto del documento:

• Generación distribuida: utilización, de forma integrada o individual, de pequeños


generadores por parte de compañías eléctricas, clientes eléctricos o terceros, en
aplicaciones que benefician al sistema eléctrico, a usuarios eléctricos específicos
o a ambos. Esta definición incluye el almacenamiento y la tecnología para la
autogestión de la demanda interna (Electric Power Research Institute, EPRI)
• Generación distribuida: la generación de electricidad por instalaciones
comparativamente pequeñas respecto a las grandes centrales de generación, de
manera que se puedan conectar en cualquier punto de un sistema eléctrico. Es un
subconjunto de los sistemas distribuidos (Institute of Electrical and Electronic
Engineers, IEEE)
• Energía distribuida: sistema compuesto de generación localizada cerca del
usuario final que puede estar altamente integrado con la red eléctrica para
proporcionar múltiples beneficios en los dos lados del contador (Consumer
Energy Council of America, Mayo 2001)
• Generación distribuida: pequeñas unidades de generación eléctrica (típicamente
menores de 30 M W ) situadas estratégicamente cerca de los consumidores y
centros de carga, que proporcionan beneficios a los clientes y apoyo a la operación
económica de la red de distribución existente (Gas Research Institute, GRI y
Federal Energy Technology Center, U.S. Department of Energy, Octubre 1999)

En los documentos europeos que tratan sobre la Generación Distribuida se omite su


definición; tan sólo el programa europeo DECENT (Decentralised Generation
Technologies), en su introducción, indica: "La Generación Distribuida puede ser
definida como generación a pequeña escala conectada a la red de distribución o del lado
del usuario".

A partir de este momento, se prefiere la denominación Sistema Descentralizado para un


sistema eléctrico singular que -siguiendo la definición del EPRI por su generalidad y
capacidad de explicación de su contenido y características- presentaría tres aspectos básicos:
- La Generación Distribuida (GD) o dispersa, donde las instalaciones varían
típicamente desde los pocos kilowatios hasta las decenas de megavatio (el corte
superior es bastante arbitrario en todas las definiciones)
- El Almacenamiento de Energía
- La gestión de la red, entendida como la precisa únicamente para el microsistema
formado por el generador y su/s usuario/s final/es

Esquema de elementos del sistema centralizado y del sistema descentralizado

No pocas de las tecnologías del SD han sido capaces recientemente de acceder al


mercado después de muchos años de Investigación y Desarrollo (I+D); las
microturbinas de gas y las pilas de combustible son buenos ejemplos: en el caso de esta
última, baste decir que sus principios científicos fueron descubiertos en la primera mitad
del Siglo XIX, y que hace ya un siglo se auguraba una revolución tecnológica de su
mano. Q u i z á s sea cierto, pero desde luego no como preveían los visionarios de
principios del Siglo XX.
Características que definen e impulsan el SD

La importancia del SD ha sido rápidamente reconocida, tanto por los tecnólogos como
por los clientes energéticos o las administraciones públicas. Un ejemplo singular, a la
vista de los acontecimientos posteriores, lo constituye la siguiente declaración de la
California Public Utilities Commission (CPUC)^:

"Los beneficios (del SD) incluyen los siguientes: mayor capacidad de elección del
cliente; las instalaciones de GD pueden proporcionar energía de reserva, o proporcionar
todas las necesidades energéticas del usuario final; el coste de instalación y operación
del generador distribuido puede ser menor que el actual coste de la electricidad; sus
instalaciones pueden mejorar la fiabilidad y calidad de suministro del usuario final; la
GD puede mejorar la fiabilidad del sistema y puede reducir las pérdidas de las líneas de
Transporte y Distribución; estas instalaciones pueden evitar o retrasar inversiones en
el sistema de distribución; pueden proporcionar alivio a sistemas de suministro
sobrecargados; y puede haber beneficios medioambientales dependiendo del tipo de
tecnología empleado y el tipo de combustible utilizado"

Otra dimensión desde la cual se puede avanzar una explicación del planteamiento y la
importancia actual de la GD, quizás concurrentemente con las demás, parte de la
reorientación -y redefinición- que el negocio eléctrico está experimentando de forma
acusada en los países de economías más desarrolladas, en especial por impulso de la
liberalización de los mercados energéticos; los múltiples efectos de esta tendencia están
suponiendo una prueba exigente para el SC: parece difícil que, en un entorno
desregulado, el SC sea la solución única y confortable, universal, para el negocio
eléctrico, tal y como era en el pasado -y sigue siendo allí donde se mantiene la regulación
clásica-. Una transformación de este alcance debe dar lugar, necesariamente, a nuevas
formas de entender el negocio, a todos los niveles, lo que resulta particularmente
favorable al SD: todo lo que favorezca una "estructura competitiva desagregada y
parcialmente regulada, que promueve la innovación en el suministro eléctrico y servicios
al cliente"-, como la liberalización conlleva, debe ser considerado un apoyo al desarrollo
de un sistema basado en la desagregación, la eliminación de los monopolios, la iniciativa
particular y la adecuación a pequeña escala a las necesidades de los clientes; otras
transiciones similares de negocios regulados así lo afirman, y no se debería esperar una
dirección distinta en el caso eléctrico.

1 CPUC, "Draft Decission of Commissioner Duque and AL] Wong (CPUC Rulemaking 98 12-015, California
Energy Commision 99-DIST-GEN, California Electricity Oversight Board 99-A-I-DG)", Sept. 21,1999.
2 Cambridge Energy Research Associates, "High Tensión: The Future of Power Trasnmission in North America ", 2000.
Junto a esta variable de entorno regulatorio -y notoriamente polémica, como la C P U C
podría atestiguar-, concurre una peculiaridad moderna del suministro eléctrico que debe
ser tenida en cuenta: la electricidad es el motor de la economía del conocimiento, pero
el sistema eléctrico centralizado está diseñado para la satisfacción de la demanda de la
economía de la potencia; esta disfunción aporta un renovado interés en dar soluciones
nuevas a un suministro que conceptualmente difiere en gran medida del tradicional, y
resulta de nuevo que el SD aporta un buen conjunto de ventajas en esta materia. Como
ejemplo baste decir que una compañía establecida en Silicon Valley perdería 75 millones
de dólares en un corte de abastecimiento del suministro eléctrico que se prolongase
durante un día. En la siguiente tabla se ilustra en términos económicos los problemas
por un fallo de suministro que puede causar sobre varios sectores de la economía, en
particular la digital:

Industria Coste medio por fallo

PYME 7.500 $ al día


Telefonía celular 41.000$ a la hora
Venta entradas por teléfono 72.000 $ a la hora
Reservas de vuelos 90.000 $ a la hora
Operaciones de tarjetas de crédito 2.580.000 $ a la hora
Operaciones mercado financiero 6.480.000 $ a la hora

Nota: datos extraídos de Contingency Planning Research and Operations 1996 y de Teleconnect Magazine

La dificultad que la red de transporte y distribución encuentra para responder a las


demandas de energía eléctrica de calidad, de la que la economía digital es agudamente
dependiente, supone una importante fuerza motriz que actúa en el nuevo planteamiento
del negocio eléctrico y su punta de lanza, la GD.

Desde el punto de vista tecnológico, también es el momento de anunciar logros


importantes, desarrollos avanzados y productos comercializables. Es significativa la
opinión del EPRI, Electric Power Research Institute 3 , sobre el futuro tecnológico del
SD, y las ventajas estrictamente técnicas que ofrece:

- "Se pueden esperar avances revolucionarios en el campo del SC en los próximos


diez años, y más allá"

3 EPRI, "Electricity Technology Roadmap, 1999 Summary and Synthesis"


- "La GD cercana a su punto de uso reduce la necesidad de inversiones en
Transporte y Distribución, y a la vez resuelve muchas de las limitaciones del
sistema y elimina pérdidas en líneas. Muchas tecnologías de GD también
producen calor recuperable, apto para la cogeneración, y de esta forma mejoran
la eficiencia global y aportan valor económico y medioambiental"

Otro de los factores que posibilita la aparición de este nuevo concepto es la alta
disponibilidad local de energía primaria para la generación distribuida. Es importante
resaltar, además, que la calidad de la energía primaria empleada por la GD está siempre
en el escalón más alto de la disponible comercialmente e, incluso, supone la principal
demanda para la introducción de nuevos vectores energéticos superiores a todos los
actuales, como es el caso del sistema energético basado en hidrógeno distribuido en red.
Esta posición singular de la GD podría ser considerada una desventaja -económica y
de madurez tecnológica- en las pasadas décadas frente al SC, pero en la actualidad el peso
de la opinión pública y la inversión en I+D+I están reduciendo aceleradamente esa
desventaja. Muestras de este avance propio de la GD y de las infraestructuras sobre la
que se apoya serían:

- En primer lugar, la extensión de infraestructuras energéticas a las que se conecta


la GD, caso de la red de gas natural y de la red eléctrica, por ejemplo. Esta
disponibilidad alcanza también el nivel individual, como en el caso anterior de la
disponibilidad tecnológica, y reduce la barrera de entrada de nueva inversión en
acceso a las redes con las cuales funciona la GD. C u a n d o se pronostican
importantes cuotas de mercado para los Sistemas Descentralizados futuros,
basados en nuevos vectores energéticos, como es el caso del hidrógeno, la barrera
de entrada de inversión en infraestructuras es señalada como el principal
obstáculo, aunque probablemente se trate todavía de una opinión cualitativa.

- En segundo lugar, las energías renovables suponen una fuente de energía primaria
prácticamente ubicua, se diría que distribuida por naturaleza, donde la barrera de
infraestructuras se reduce (o prácticamente desaparece, si el consumidor está
próximo), y que sólo precisa de un alto nivel de desarrollo en las tecnologías de
aprovechamiento para disponer de todas las condiciones favorables. No es de
extrañar que el patrón de disponibilidad tecnológica en esta materia esté
empezando a producir espectaculares resultados, particularmente en el campo de
la energía eólica; conceptualmente, se trata de uno de los frentes de la revolución
de la GD, y es uno de los signos más claros que se pueden encontrar de cómo el
sector se está transformado de forma imparable.

A partir de todos los puntos de vista anteriores, no resulta sorprendente que el SD se


presente como la alternativa al SC, cuyas dificultades actuales se han demostrado con
claridad precisamente en California:
- Dificultad para emplazar y construir grandes centrales de generación al ritmo
creciente de la demanda
- Dificultad para construir e interconectar grandes líneas de T&D que permitan
mantener la fiabilidad del suministro y aprovechar la desregulación de sistemas
eléctricos del entorno para el intercambio competitivo de electricidad
- Dificultad para compatibilizar la desregulación del mercado eléctrico propio, en
las dos condiciones anteriores, con la protección a ultranza del cliente
- Dificultad para compatibilizar la desregulación del mercado eléctrico propio, en
las tres condiciones anteriores, con el nivel de inversión en I+D que podría
aportar a medio plazo la tecnología necesaria para solucionar el conflicto
- Dificultad para proporcionar la calidad de suministro exigida por la economía
digital

En todos estos puntos, el SD puede aportar una respuesta propia, tanto por su
independencia de las grandes infraestructuras, como por estar promovida directamente
por las necesidades de los usuarios finales, por su capacidad de aportar servicios de alta
calidad y por tener el apoyo tecnológico de un caudal de inversiones en I+D que han
demostrado ser más ajustadas a sus necesidades, o más consistentes, que las destinadas
a resolver los problemas actuales del SC.

Una de las preguntas que deben servir para explicar la naturaleza del Sistema
Descentralizado y el interés actual que suscita es ¿por qué surge ahora como entidad
conceptual contrapuesta al Sistema Centralizado? ¿No ha existido siempre la posibilidad
de generar localmente para atender determinadas demandas?. Una explicación plausible
procede del acortamiento que se observa entre el nivel técnico medio social y el nivel
técnico requerido para poder explotar un recurso eléctrico descentralizado: instalar una
pila de combustible en una vivienda unifamiliar o en un pequeño negocio -en un
entorno desarrollado- requiere, actualmente, una destreza técnica no muy superior a la
precisa para otros aparatos de uso común, como una caldera de gas. No hay una barrera
tecnológica, o cultural, como ha existido en el negocio de generación eléctrica durante
más de un siglo; es un signo, por tanto, de un estado de madurez tecnológico muy
elevado, que alcanza a un número importante de individuos o emprendedores capaces
de asimilar la tecnología básica de su entorno. Por decirlo desde otro punto de vista,
ahora no es necesaria una empresa de tamaño importante - n i siquiera una empresa ligada
a un activo material importante- para poder jugar un papel en el negocio de servicios
de generación eléctrica.

Se observa una cierta similitud entre esta evolución tecnológica centenaria de la


generación eléctrica y la evolución que en pocas décadas ha visto el sector de tecnologías
de la información: el PC es actualmente un recurso tecnológico común, asequible para
una proporción muy importante de individuos de países desarrollados; no hay una
barrera significativa de adopción, ni el uso de un ordenador requiere la creación de una
estructura empresarial que reúna los recursos necesarios para ello. Y, sin embargo, esto
era imprescindible hace tres décadas. Estos dos ejemplos enseñan que cuando una
tecnología alcanza un grado de madurez asequible para el individuo, el negocio se
transforma de una manera radical, y las empresas deben prepararse para esa nueva
concepción o corren riesgo de perder posiciones.

Características técnicas y m e d i o a m b i e n t a l e s esenciales.

El SD es un conjunto complejo, m u y variado, de tecnologías caracterizadas por una


vertiginosa expansión y un alto potencial de aplicaciones. En el capítulo 3 de este
documento se revisarán con detalle sus características técnicas, económicas y
medioambientales; aquí se pretende únicamente proporcionar una clasificación inicial,
que trate de abarcar el complejo panorama de este nuevo sistema eléctrico.

Para proceder a una clasificación de las tecnologías asociadas a la GD o al SD, es


conveniente separar entre tecnologías directamente implicadas en la generación,
almacenamiento o gestión de la energía eléctrica, y tecnologías de apoyo o facilitadoras
del SD como entidad propia. Se entenderá, en este último apartado, a las tecnologías que
permitan una m a y o r eficiencia, fiabilidad, adecuación medioambiental o economía de
las tecnologías centrales antes mencionadas, así como las que faciliten su penetración,
su adopción a gran escala, o su gestión satisfactoria, tanto del lado del cliente como del
lado de la empresa del SD.

A partir de esta distinción, y dejando aparte tecnologías convencionales del SC que, en


sus menores escalas, pueden ser una opción en aplicaciones determinadas (una turbina
de vapor en una cogeneración, por ejemplo) una clasificación posible sería la siguiente:

Tecnologías de generación

-Pilas de combustible
• Alcalinas
• Ácido fosfórico
• Polímero sólido (membrana de intercambio de protones)
• Carbonatos fundidos
• Óxido sólido
• Metanol directo
-Tecnologías de energías renovables
• Fotovoltaica
• Eólica
• Biomasa (la tecnología clásica utiliza combustibles alternativos)
• Minihidráulica
-Máquinas de combustión interna
• Alternativa: Motores diesel/otto
• Rotativa: microturbinas
-Máquinas de combustión externa: motor stirling
-Sistemas híbridos

Tecnologías de almacenamiento de energía

-Almacenamiento electroquímico
• Baterías
• Sistemas regenerativos
-Almacenamiento de energía cinética: volantes de inercia
-Almacenamiento de energía electrostática: condensadores
-Almacenamiento de energía electromagnética: bobinas superconductoras
-Almacenamiento de energía térmica

Tecnologías de gestión de la red

-Gestión energética del usuario final


-Gestión del microsistema generador-red-usuarios

Tecnologías de apoyo al SD

-Nuevos materiales
• Cerámicos
• Superconductores
-Transferencia térmica
-Nuevos Equipos
• Medida avanzada
• Diagnóstico remoto
• Electrónica de potencia
• Control de procesos
• Interconexión a la red
-Tecnologías de la Información
• Control distribuido de la red
• Comunicaciones
• Servicios a través de internet
• Modelado y simulación de sistemas
En el capítulo 3 de este documento se pasará revista a las principales características de
las tecnologías de generación y almacenamiento más importantes, dentro de las aquí
descritas.

Microturbinas comerciales de 30 kW

Una panorámica relativa -y autorizada- de la economía y evolución de estas tecnologías


y otras convencionales de generación, a lo largo de la década 2000-2009, se indica a
continuación en este gráfico comparativo :
S/kW

kW
Fuente: EPRI

Electricity Technology Roadmap

El empleo extensivo de las nuevas tecnologías relacionadas con la Generación


Distribuida significaría, si se mantiene el ritmo actual de consecución de sus objetivos
tecnológicos planteados, la reducción de las emisiones de gases contaminantes, el efecto
invernadero, se potenciaría la economía local y se incrementaría sensiblemente la
eficiencia energética y económica. Ello es debido, en esencia, al empleo de energías
primarias de buenas características medioambientales, y a la capacidad, bastante
extendida en la GD, de aportar buenos rendimientos económicos y medioambientales
incluso a regímenes de carga medios y bajos.

Una microturbina con tamaños de entre 30 y 200 kW provoca unas emisiones al medio
ambiente de 9 a 25 ppm de nox, utilizando gas natural, propano, biogás u otros
combustibles líquidos. En un caso real de funcionamiento de una microturbina Capstone
puesta en operación por el EPRI, se tuvieron unas emisiones máximas expresadas en ppm
al 15% de 0 2 de:

- Nox: 8 ppmv
- C O : 150 ppmv
Valores del mismo orden se han medido en las turbinas Capstone (28 k W ) y B o w m a n
(80 k W ) que, con el soporte de Gas Natural, han sido instaladas en la Universitat
Rovira i Virgili (Tarragona) y en los servicios funerarios de l'Hospitalet del Llobregat
(Barcelona) respectivamente.

Los niveles de emisión de ruido de estas microturbinas son m u y bajos, en un caso real
de funcionamiento en pruebas se midieron un máximo de 84 dba a 1 m de distancia de
la unidad, con un ruido de fondo de 52 dba. Estos niveles de ruido serían mucho
menores una vez que se instalase un compresor de gas adecuado a la unidad. Tan
notorio como el bajo nivel de ruido audible lo es su nivel de vibraciones, que les
permite ser instaladas en azoteas y otras zonas de las estructuras de los edificios
próximas a áreas silenciosas (caso de los servicios funerarios indicados).

El caso de las Pilas de Combustible, otra de las tecnologías punteras en Generación


Distribuida, es aún más claro en lo que a un bajo impacto ambiental se refiere. Al no
producirse en su proceso de generación de energía combustión a alta temperatura, en
los gases residuales no aparecen ni hidrocarburos sin oxidar ni óxidos de nitrógeno.
Tampoco se produce sox ya que el sistema necesita que el combustible sea sometido a
una depuración previa en azufre. El factor de reducción de estos contaminantes químicos
varía entre el 99 y el 99,5%. Igualmente presentan un bajo nivel de contaminación
acústica, debido a que no tienen partes móviles, esto permite su utilización en lugares
densamente poblados. Los niveles de contaminación acústica suele ser menores o
iguales a 45 dba a 10 m de distancia de la unidad.

1.3. Aplicaciones y beneficios de la Generción Eléctrica Distribuida (GD)

Las principales aplicaciones de Generación Distribuida, y los Sistemas Descentralizados


en general, se podrían clasifican en cinco categorías generales, las cuatro primeras
dominadas por el punto de vista del usuario energético y la quinta por el punto de vista
de la empresa eléctrica del SC:

1 Aplicaciones aisladas, fuera de la red, en particular en lugares remotos


2 Aplicaciones donde sea necesaria una alta fiabilidad o respaldo a la red
3 Aplicaciones donde la calidad de suministro sea el punto crítico
4 Aplicaciones donde se pueda conseguir un rendimiento económico superior
5 Aplicaciones donde la generación, transporte o distribución de una compañía
eléctrica tradicional en una determinada zona no permite un suministro adecuado
a las necesidades de sus clientes
Central Station
Hospital
S t a n d or
Stand Alone Peak Shaving

Computer Chip
Grid S u p p o r t Manufacturer

Fuente: Federal Energy Technology Center, U.S. DoE

Aplicaciones de la GD

Dentro de este esquema general, los móviles reales de una aplicación concreta pueden
estar mezclados en alto grado; la siguiente recopilación de usos ya establecidos de la GD
puede dar una idea del grado de interrelación entre estos móviles, el SD y el SC:

• Auto generación
Aplicaciones de generación a medida de las necesidades de un cliente de tamaño
intermedio, con demanda eléctrica casi continua durante al menos 6.000 horas al
año. Al evaluar el uso de tecnologías de Generación Distribuida en este tipo de
aplicaciones, el cliente ha de considerar los gastos de combustible, el precio de
compra de la electricidad a la red, costes de instalación de todos los equipos
necesarios y de su mantenimiento, calidad del suministro energético y la
posibilidad de disponer de electricidad de la red centralizada.
Generación doméstica/residencia
En las viviendas individuales se puede optar por instalar, por ejemplo, pilas de
combustible para el conjunto agregado de sus necesidades energéticas, y puede
ser especialmente útil si están localizadas lejos de la red. Sin embargo, las
instalaciones residenciales han de ser relativamente pequeñas y, teniendo en
cuenta el mercado actual, éstas se reducen a pilas de combustible de 1 a 7 kW de
tamaño.

Cogeneración
También llamada Sistemas Integrados de Calor y Energía (en inglés CHP), utiliza
calor residual como elemento térmico útil para otros procesos. Este calor suele
aparecer en forma de vapor, el cual puede ser utilizado tanto para calentar como
para refrigerar un espacio utilizando la tecnología de absorción. Igual que antes,
las aplicaciones en cogeneración están definidas por el precio de compra de la
electricidad a la red, costes de instalación de todos los equipos necesarios y de su
mantenimiento. Las emisiones pueden suponer una dificultad en su
incorporación. Estas unidades operarán básicamente de forma casi continua,
funcionando al menos 6.000 horas al año.

Complemento de potencia en picos de demanda


Esta aplicación estaría regulada para demandas energéticas elevadas. Se ve afectada
por los costes de instalación, la disponibilidad de las unidades y los precios del
combustible. Estas unidades funcionan con mucha menos frecuencia que las
aplicaciones anteriores, apenas varios cientos de horas al año.

Venta de electricidad a la red bajo acuerdo


Dependiendo de la legislación aplicable, algunos clientes pueden optar por llegar
a un acuerdo con los administradores de la red eléctrica y que estos le permitan
vender sus excesos de energía a la red al mismo precio al que el cliente compra
electricidad a la red durante otros períodos. Con este incentivo económico se
aumentará el mercado para pequeñas instalaciones comerciales o residenciales,
especialmente las basadas en energías renovables.

Generación de reserva o emergencia


Las aplicaciones en suministros de reserva (standby) o emergencia están
condicionadas por la disponibilidad de la red y los costes para el consumidor de
cortes en el suministro. Aunque la unidad de Generación Distribuida operará sólo
unas pocas horas al año, será usada para suministrar energía a elementos vitales
cuyo fallo daría lugar a daños en la propiedad y/o riesgo para la seguridad o la
salud. La elección de la tecnología adecuada de Generación Distribuida está
determinada por los costes de instalación, el tiempo necesario para el arranque y
puesta en funcionamiento de la unidad, acceso al combustible y capacidad de
almacenamiento del mismo y el peso y tamaño de la unidad.

• Calidad en el suministro
La generación eléctrica "onsite", en el propio centro de consumo, puede mejorar
tanto la calidad como la disponibilidad del suministro, especialmente cuando está
respaldada con suministro desde la red. Esta aplicación requiere de una tecnología
capaz de operar de forma continua. Actualmente muchos negocios podrían
instalar unidades de Generación Distribuida para protegerse del riesgo y del
coste de faltas de suministro. Estos clientes serían bancos, empresas de fabricación
de semiconductores, hospitales, centros comerciales...

• Energía ecológica
Gran parte de las energías renovables y las pilas de combustible tienen unos
niveles muy bajos de emisión de contaminantes atmosféricos. Con la
incorporación de tecnologías de reducción de emisiones, como podría suceder en
las microturbinas, los usuarios energéticos que valoren medioambientalmente sus
procesos o productos pueden elegir estas aplicaciones de Generación Distribuida
antes que las propias del SC, incluso aunque deban de pagar un extracoste.

• Suministro en emplazamientos remotos


Las residencias y pequeños establecimientos comerciales que están ubicados
lejos del sistema de distribución (T&D) pueden optar por generar su propia
energía in situ. Esto evitaría los costes de conexión a la red y cualquier problema
asociado con una posición al final de una larga línea de transmisión. La
eliminación de estos problemas, que incluyen cortes de suministro y baja calidad
de la energía, producen las condiciones económicas necesarias para el uso de las
tecnologías de Generación Distribuida en este tipo de emplazamientos.

• Beneficios de la GD
Según el Federal Energy Technology Center del Departamento de Energía de los
EE.UU., la aplicación de la Generación Distribuida tiene unos beneficios
potenciales para los usuarios, productores y el mercado en su conjunto, que se
detallan a continuación conceptualmente son aplicables igualmente al entorno
europeo.

Para el cliente eléctrico


- Proporciona flexibilidad de emplazamiento por sus pequeños tamaños.
- Permite asegurar la fiabilidad del suministro de energía, que cada vez es más
crítico para la industria en general y esencial para algunos consumidores.
- Proporciona la solución energética correcta en el lugar correcto.
- Proporciona la calidad de suministro requerida en aquellas aplicaciones
industriales que utilizan una instrumentación y control electrónico muy
sensible.
- Da lugar a una mayor eficiencia para aplicaciones locales evitando pérdidas en
el transporte y distribución, y utilizando conjuntamente la energía eléctrica
y calor.
- Permite ahorros en la tarifa eléctrica por medio de la autogeneración durante
horas punta de alto coste y adaptándose a rangos de potencia interrumpibles.
- Proporciona alternativas de generación aislada para zonas donde construir la
infraestructura de transmisión y distribución es muy cara.
- Permite la generación eléctrica en zonas de altos requerimientos
medioambientales, por medio de una conversión eficiente y de baja emisión.
- Proporciona a los clientes una posibilidad más de cubrir sus necesidades de
energía.

Para el generador
- Limita el riesgo de la inversión debido al tamaño, flexibilidad del
emplazamiento y rápida instalación proporcionado por un sistema construido
modularmente.
- Evita inversiones innecesarias igualando los aumentos de capacidad al
crecimiento de la demanda.
- Evita una mayor inversión en aumento de capacidad en el sistema de
transporte y distribución, localizando nueva generación más cerca de los
usuarios.
- Ofrece otra opción de entrada en un mercado energético competitivo.
- Abre mercados en zonas remotas donde no existe red de transporte y
distribución.

Para el mercado y el entorno


- Reduce las emisiones a través de una mayor eficiencia y uso de recursos.
- Responde al aumento de demanda de energía, esencial para mantener la
competitividad en el mercado.
- Establece una nueva industria y cientos de miles de puestos de trabajo.
- Mejora la productividad y fiabilidad de la energía suministrada.
- Mejora la planificación energética al incorporar nuevas opciones.

Las distintas aplicaciones de la GD suponen beneficios para los distintos


participantes aunque no todos se beneficien directamente. En la siguiente tabla
se resumen algunas de las ventajas:
Agente Cogeneración Emergencia Puntas Apoyo Generación
demanda a la red aislada

Clientes Menores costes Evitar pérdidas Menores Mejor servicio, Evitar costes
de energía, por apagones, costes de aunque de sistemas
mayor satisfacer períodos pueden perder de respaldo;
fiabilidad servicios punta capacidad sistemas
críticos de elección remotos

Red Positivo o Puede ser Puede ser Mejora Pérdida de


de T & D negativo integrado con integrado estabilidad cliente y
según el caso la red para con la red de la red y beneficios
beneficio para beneficio economía asociados
de ésta y de ésta y del servicio
los clientes los clientes al cliente

Empresa Electricidad y Puede facilitar La ESE Beneficios Beneficios


Servicios calor pueden la venta por puede asociar potenciales potenciales
Energía ser vendidos la ESE ae y vender como como
(ESE) separadamente, suministros potencia propietario propietario
incluso la ESE interrumpibles punta a -operador -operador
puede vender sus clientes del sistema del sistema
servicios
complementarios
a los clientes de
la cogeneración

Sector Beneficio de Impacto Buen "acople" Beneficios Beneficio


gas mayor consumo mínimo, entre períodos similares a de mayor
natural de gas, coste alto valle eléctricos los de la consumo
posible cambio para clientes y períodos aplicación de de gas
de combustible de este valle de suministro
en calderas servicio demanda de puntas
de F.O./G.O. de gas de demanda

Sociedad Beneficios Seguridad y Beneficios Beneficios En un


medioam- Salud medioam- medioam- mercado
bientales, Pública bientales, bientales, competitivo,
desarrollo desarrollo desarrollo menor
económico económico económico probabilidad
de suponer
una asignación
óptima de
recursos

Fuente: Gas Research Institute, The Role of Distributed Generation in Competitive Energy Markets, Marzo 1999.
En esta tabla se puede ver el alto grado de interrelación existente entre los distintos
servicios y beneficios de una aplicación de GD, para el conjunto de los agentes del
sistema. Se ha dejado para más adelante, en el siguiente capítulo, el análisis de esta matriz
de relaciones desde el punto de vista de la empresa eléctrica tradicional, donde se
volverá a ver la complejidad de ventajas y desventajas con que se puede encontrar, en
este caso para cada una de sus líneas de negocio o eslabones de su cadena de valor.

Para valorar el efecto que estos servicios están teniendo en el despliegue de las
tecnologías de GD, es interesante observar la evolución histórica de pedidos en los
equipos de generación comerciales más estrechamente relacionados, en concreto los
Motores de Combustión Interna (diesel o gas) y las Turbinas de Gas (de cualquier
tamaño). Se ve claramente, en los gráficos adjuntos, un despegue cuantitativo m u y
notable en el último trienio, tanto en número de unidades como en capacidad instalada:

Gas, Dual-fuel and Gas Engine Order Trends


12.000
Units

— Q — Output
10.000

es
3
O 6.000 a
3
O
15
.o

Survey Year (June-May)

Diesel, Dual-Fuel and Engine O r d e r trends


Gas Turbine Order Trends
1500
j | Units

— • — Output

Survey Year (June-May)


Fuente: Diesel & Gas Turbine
Worldwide. Octubre 2001

Gas turbine O r d e r Trends

1.4. Relación con otros sistemas energéticos no eléctricos

El hecho de que los SD se apoyen en infraestructuras energéticas no dominadas por el


sector eléctrico (hidrocarburos, en este momento), y la progresiva liberalización de la
entrada en este negocio, implica que, desde estos otros sectores energéticos, la entrada
en el negocio eléctrico presenta una barrera inusualmente baja. Y, como se verá, las
compañías líderes de estos sectores no eléctricos no han dejado pasar la oportunidad de
adoptar una posición activa, incluso ventajosa, en el terreno de los SD.

Dos son los sectores energéticos donde se observa más claramente esta tendencia:

Gas natural. C o m o se trata del combustible más buscado por las aplicaciones novedosas
de GD, caso de las microturbinas, pilas de combustible, y alguna de las tradicionales,
c o m o los motores de c o m b u s t i ó n interna, el d o m i n i o de su s u m i n i s t r o y su red
proporciona a las compañías gasistas varias fuertes ventajas a la hora de plantearse una
línea de negocio en la GD:

1 Reducido riesgo de precios de combustible


2 Importante cartera establecida de clientes energéticos
3 Estructura de atención, O & M , gestión, facturación, adaptables al negocio eléctrico
4 Posibilidad de acceder al negocio eléctrico sin barreras de inversión ni regulatorias

Dicho de una manera simple, una empresa de gas natural puede ofrecer con facilidad
un servicio energético integrado y completo a sus clientes, que verían en sus instalaciones
nuevos equipos de complejidad asequible, no muy superior, por ejemplo, a la de la
tradicional caldera de gas para calefacción y agua caliente; dependiendo de la regulación
local, la compañía eléctrica local podría estar obligada, incluso, a aceptar la compra del
excedente de generación, con o sin prima adicional.

• Transporte. La aplicación de determinadas tecnologías de GD al transporte


terrestre y marítimo es inmediata y aporta tales ventajas a quienes lleguen a
dominar este mercado, que se da la paradoja de que sean empresas de este sector
quienes lideren la inversión en I+D y los resultados tecnológicos más
prometedores en la GD a pequeña escala (menos de 100 kW, pilas de combustible
de intercambio de protones). Emisiones cero, ruido enormemente reducido,
suavidad de funcionamiento... parece claro que las empresas automovilísticas
miren hacia estas tecnologías como a una panacea. El objetivo declarado de sus
programas de desarrollo es obtener plantas motrices de automoción a un coste
por debaj o del umbral de los 100 $/kW... para producir energía eléctrica. Un buen
indicador de hasta dónde puede llegar el potencial de una innovación tecnológica
radical, y de su capacidad de extenderse por diversos sectores que antes mantenían
mínimas relaciones de influencia tecnológica estratégica.
• Si a esto sumamos la modularidad de estos desarrollos, y sus buenas características
a cargas parciales, se puede concluir con facilidad que el riesgo, para las empresas
eléctricas tradicionales, de una ruptura tecnológica en la generación, viene
multiplicado por un factor m u y importante; como barrera, apenas queda la
necesidad de adaptar la infraestructura actual de distribución de carburantes de
automoción al empleado en las pilas de combustible. Puede ser alta si se va
directamente al hidrógeno, pero en el caso, por ejemplo, del metanol, no parece
obstáculo infranqueable.

Se puede ser imaginativo para ver en el vehículo con pila de combustible algo más que
un medio de transporte y, por tanto, encontrarle otros usos : el vehículo, estacionado,
puede ser un perfecto grupo electrógeno. No es una ficción pensar en que estas plantas
de automoción puedan ser usadas en el futuro para generación eléctrica pura cuando
no se de el uso de transporte: en aparcamientos públicos o privados, el propietario del
vehículo puede recibir un ingreso por venta de electricidad, o evitar un coste de la
compañía eléctrica distribuidora, con una mínima inversión respecto a la realizada para
a d q u i r i r su medio de transporte. Prácticamente todas las empresas del sector de
a u t o m o c i ó n (Ford, D a i m l e r - C h r y s l e r . . . ) participan en las principales empresas o
consorcios dedicados al desarrollo de pilas de combustible, y cuentan con este tipo de
productos en sus planes comerciales para la primera mitad de esta década. Por la ley
de la m a y o r inversión en I+D, ésta es la línea tecnológica candidata a producir la
ruptura tecnológica de la que surja el SD como elemento comparable al SC.

Ford Mondeo P2000, con un m o t o r alimentado con pilas de combustible

1.5. El caso de la Unión Europea

La U n i ó n Europea es un bloque importante del mundo industrializado. C o m o tal su


economía es intensiva en energía. C o n una población del 7% del total mundial su
consumo energético de fuentes primarias supera el 15% del consumo mundial.
El documento "Energy Outlook to 2020" elaborado por la Comisión Europea junto con
un amplio panel de expertos y organizaciones (The Shared Project), analiza las tendencias
del abastecimiento energético en la U n i ó n Europea de los 15 hasta el año 2020.

C o m o caso base estima que el consumo de energía primaria seguirá creciendo. El ritmo
promedio será del 1% anual hasta el año 2010 y del 0,4% entre los años 2010 y 2020.
Ello supone una reducción de la actual intensidad energética, en promedio del 1,5%
anual en todo el período. Esta reducción debe reflejar cambios tanto en la orientación
de la producción, más dirigida hacia productos de alto valor añadido, como en el
desarrollo tecnológico, que debe contribuir a una mejora en los rendimientos de la
conversión y utilización de las fuentes primarias de energía.

La cobertura de la d e m a n d a por fuentes primarias está basada y seguirá basándose


p r i n c i p a l m e n t e en los c o m b u s t i b l e s fósiles. En 1995 r e p r e s e n t a b a n el 8 0 % del
abastecimiento energético y globalmente mantendrán, e incluso aumentarán
ligeramente, su participación ( 8 1 % ) .

Primary energy demand by fuel, EU- 15 (1990-2020)

Mtoe Annual growth rates (%) Shares (%)


1990 1995 2000 2010 20201995/ 2010/1995/ 1995 2010 2020
2010 2020 2020
Solid Fuels 302 238 207 182 218 -1.8 1.8 -0.3 17.4 11.7 13.5
Liquid Fuels 545 578 606 655 663 0.8 0.1 0.5 42.2 42.1 41.1
Natural Gas 222 274 338 401 431 26 0.7 1.8 20.0 25.8 26.7
Nuclear 181 205 223 227 199 0.7 -13 -0.1 15.0 14.6 12.3
Electricity 2 1 1 2 3 27 12 2.1 0.1 0.1 02
Renewable En.Sources 64 72 79 88 100 1.4 12 1.3 5.3 5.7 62
Total 1.318 1.368 1.454 1.556 1.612 0.9 0.4 0.7 100.0 100.0 100.0
Energy intensity
(toe/M690) 248 241 225 190 164 -1.6 -1.4 -1.5
Energy per capita
(toe/cap) 3.6 3.7 3.9 4.1 4.2 0.7 0.3 0.5

D e n t r o de ellos se p r o d u c e un desplazamiento hacia el gas en detrimento


fundamentalmente del carbón.

La energía nuclear reduce su participación, a u m e n t a n d o la correspondiente a las


energías renovables.

El mantenimiento de la importancia de las energías fósiles en la demanda de energía


primaria y la progresiva reducción de la producción interna supone un aumento m u y
acusado de la dependencia energética. Si en 1995 era era inferior a la mitad ( 4 6 % ) en el
año 2020 se aproxima a los dos tercios (63%).
en %
Dependencia en la importación de energía final, EU-15 (1995-2020)

1995 2000 2010 2020

39.5 46.7 52.8 67.8


Combustibles sólidos
72.9 74.4 81.7 85.1
Combustibles líquidos
39.9 39.5 52.4 67.3
Gas natural
46.4 47.6 55.0 63.4
Energía total

La demanda de energía final experimenta un crecimiento mas rápido que la demanda


de energía primaria: el 1,5% anual en promedio hasta el ano 2010 y el 0,5% entre el ano
2010 y el 2020. Ello debe ser fruto de un m a y o r rendimiento en la conversión de
energía fundamentalmente en la generación eléctrica, en la que la tecnología debe
suponer un papel importante.

Final energy demand by fuel, EU-15 (1995-2020)


Annual Growth rates (%) Shares (%)
Mtoe

1995 2000 2010 2020 1995/ 2010/ 1995 1995 2010 2020
2010 2020 2020

By fuel
44 36 27 20 -3.2 -2.7 -3.0 4.9 2.5 1.8
Solids Fuels 0.2 0.8 45.6 45.3 44.0
Liquid Fuels 405 437 479 489 1.1
198 212 213 12 0.0 0.7 20.0 20.1 19.1
Natural Gas 178 8.5 9.1
70 74 89 102 1.6 1.3 1.5 7.9
Stearn 1.9 1.6 1.8 19.1 21.5 23.9
Electricity 170 190 227 266
0 0 0 0 18.3 0.0 0.0 0.0
Hidrogen 8.5 0.0 0.0 0.0
Methanol-Ethanol 0 0 0 0
Renewable 2.5 1.9
Energy Sources 22 22 22 21 -0.1 -0.4 -0.3 2.1
22 21 21 20 -0.2 -0.6 -0.4 97.4 96.3 94.6
Biomass 3.7 5.4
Other 1 0 1 1 22 3.5 2.7 2.6

Total Final Energy 0.9 100.0 100.0 100.0


888 967 1.056 1.111 12 0.5
Demand
By sector
7.47 259 283 291 0.9 0.3 0./ 27.8 26.8 26.2
Industry 27.1 25.4 25.4
Residential 741 257 268 282 0.7 0.5 0.6
124 140 159 177 1.7 1.1 1.4 14.0 15.1 15.9
Tertiary 32.8 32.4
Transport 276 301 346 360 1.5 0.4 1.1 31.1
Sectorialmente la industria y el sector doméstico disminuirán su participación en el
consumo final, mientras que el sector terciario y el transporte, con tasas de crecimiento
de consumo superiores, la aumentarán.

Dentro de los vectores energéticos finales la electricidad experimentará un aumento de


participación en la cobertura de la demanda final. El aumento de su participación se sitúa
en cerca de 5 puntos, aumentando del 19% en 1995 al 24% en el año 2020. Ello es un
reflejo de la creciente tendencia a la electrificación en el consumo energético de los países
desarrollados.

Pero incluso teniendo en cuenta este aumento de participación la tasa de crecimiento


promedio del consumo de electricidad en todo el periodo es del 1,7%, queda por
debajo de la previsión de aumento del Producto Interior Bruto a la que históricamente
siempre ha superado.

Electricity Demand by sector TWH, EU-15 (1995-2020)


TWh Annual growth rates (%) Shares (%)

1995 2010 2020 1995/ 2010/ 1995/ 1995 2010 2020


2010 2020 2020
Industry 858 1,046 1,122 1.3 0.7 1.1 42.3 39.1 35.9
Tertiay 503 765 1,007 2.8 2.8 2.8 24.8 28.6 32.2
Households 582 747 873 1.7 1.6 1.6 28.7 28.0 28.0
Transports 55 100 111 4.0 1.1 2.8 2.7 3.7 3.6
Others 32 15 10 -5.0 -3.8 -4.5 1.6 0.6 0.3
Total 2,030 2,673 3,124 1.9 1.6 1.7 100.0 100.0 100.0

La evolución de la demanda eléctrica por sectores es coherente con la evolución de la


demanda general de energía final. El sector industrial y en menor medida el doméstico,
pierden importancia en relación con el sector terciario y el transporte.

Desde el punto de vista de la generación de electricidad destaca fundamentalmente el


crecimiento de las centrales de ciclo combinado que dominarán ampliamente la nueva
capacidad de producción instalada.
Junto con la instalación de nueva capacidad la progresiva retirada de la actual supondrá
una disminución de las actuales fuentes dominantes el carbón y en forma menos acusada
de la energía nuclear.

Generating capacities in GW, TWH, EU-15 (1995-2020)

GW Annual Growth rates (%) Shares (%)

1995 2010 2020 1995/ 2010/ 1995/ 1996 2010 2020


2010 2020 2020
Nuclear 132 135 117 0.2 1.4 0.5 23.1 18.8 13.4
Coal and Lignite 180 101 37 3.8 9.6 6.1 31.5 14.1 4.2
Open Cycle multi-Fired 66 60 122 0.6 7.3 2.5 11.5 8.4 14.0
Open Cycle of IPP 33 25 21 1.8 2.0 1.9 5.8 3.5 2.4
G T O C and small GT 46 254 384 12.0 4.2 8.8 8.1 35.4 44.1
Clean Coal and Lignite 0 3 27 14.5 22.7 17.7 0.1 0.5 3.1
Biomass-Waste of Utilities 4 5 6 1.2 2.5 1.7 0.7 0.7 0.7
Fuel Cells 0 0 0 0.0 0.0 0.0
Hidro-Renewables 109 134 158 1.3 1.7 1.5 19.2 18.6 18.1
Total 570 717 872 1.5 2.0 1.7 100.0 100.0 100.0

Pese a su crecimiento las centrales eléctricas que utilizan fuentes de energía renovables
no mantendrán su importancia en la estructura de la producción de energía eléctrica
europea.

Las emisiones de gases de efecto invernadero no sólo no experimentarán una reducción,


necesaria para el cumplimiento de los compromisos de Kyoto, sino que tendrán un
incremento acusado.
C 0 2 emissions by fuel, EU-15 (1990-2020)
Mt C 0 2 Annual growth rates (%) Shares (%)
1990 1995 2010 2020 1995/ 2010/ 1995 2010 2020
2010 2020
Solids 1.093 870 664 819 1.8 2.1 35.5 20.1 23.3
Hard coal 616 547 397 569 2.1 3.7 62.8 59.8 69.5
Coke 125 93 64 52 2.5 2.2 10.7 9.7 6.3
Lignite 280 210 199 196 0.4 0.1 14.1 29.9 23.9
Liquids 1.421 1.509 1.709 1.714 0.8 0.0 46.1 51.8 48.9
Gasoline 354 350 424 425 1.3 0.0 232 24.8 24.8
Kerosene 91 108 169 202 3.0 1.8 7.2 9.9 11.8
Diesel oil 576 640 729 729 0.9 0.0 42.4 42.7 42.5
Fuel oil 266 261 227 194 0.9 1.6 17.3 13.3 11.3
Gas 565 658 925 975 2.3 0.5 18.4 28.0 27.8
Natural gas 483 591 873 934 2.6 0.7 89.8 94.4 95.8
Total 3.079 3.037 3.298 3.508 0.6 0.6

Las emisiones previstas para el año 2010 son un 7% superiores a las de 1990. Las
previstas para el año 2020 son un 14% superiores. En contraste el compromiso adquirido
en el protocolo de Kyoto supone una reducción del 8 % .

Papel de los sistemas descentralizados d e n t r o del m e r c a d o interior


de la energía

Disponer de un suministro energético adecuado y sostenible exige buscar no sólo una


máxima eficiencia en su consumo final, sino conseguir también un máximo rendimiento
en la conversión de las fuentes energéticas primarias en los vectores en que se realiza el
consumo: mejorar los rendimientos de conversión y evitar las pérdidas de distribución
en redes.

C o m p l e t a el cuadro de medidas de aplicación la utilización de fuentes de energía


renovables que permite reducir el agotamiento de recursos fósiles y los efectos que de
su combustión se derivan.

La generación distribuida incide positivamente en ambos campos. Por una parte puede
contribuir al máximo aprovechamiento de los procesos de conversión de energía de los
combustibles fósiles y a la reducción de pérdidas en las redes de distribución. Por otra
es el elemento de generación por el que habitualmente se incorporan a la producción
eléctrica las energías renovables.

Para las aplicaciones de generación distribuida basadas en la conversión de la energía


química, su concepto y dimensión posibilita situarlas en vecindad con el usuario final
y coordinadas con su proceso. Ello permite, no sólo evitar pérdidas en distribución sino
orientar la generación a la producción conjunta de calor y electricidad, lo que supone
un importante potencial de incremento en el rendimiento energético.

La cogeneración es una de las áreas en que la generación distribuida tiene y puede tener
un importante papel. Los equipos disponibles han experimentado un importante
desarrollo. Se dispone de una amplia variedad de motores y turbinas para aplicaciones
de cogeneración en pequeña escala. La distribución de gas ha experimentado una amplia
difusión y permite el aprovisionamiento de combustible.

Las células de combustible pueden contribuir a ampliar aún más la variedad de equipos
aplicables a satisfacer distintas necesidades de cogeneración de calor y energía.

Todo ello puede quedar reflejado en las proyecciones de la Comisión Europea


contenidas en su "Energy Outlook to 2020". Las empresas eléctricas dispondrán en el
año 2020 del 78% de la capacidad de generación en lugar del 90% del que disponen
actualmente. La generación distribuida puede permitir el acceso de pequeños
productores independientes.

Potenciar la cogeneración y las energías renovables son dos políticas de la Unión


Europea para la protección del medio ambiente contribuyendo a reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero, la potenciación del desarrollo local y regional
promoviendo una m a y o r cohesión económica y social, la promoción del empleo
favoreciendo actividades con alta participación humana, y la reducción del incremento
previsto en la dependencia energética reduciendo importaciones de recursos energéticos.

De estas políticas se han derivado acciones que en gran medida son aplicables a fuentes
de energía distribuidas. Por su importancia cabe resaltar la emisión de la directiva de
promoción de electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables, que junto
con la adopción de estrategias comunitarias para fomento de la producción conjunta
de calor y electricidad y el desarrollo de los programas marco de promoción de energía
y dentro de ellos el programa SAVE de eficiencia energética y el programa ALTENER
de promoción de las energías renovables, configuran esta acción comunitaria.
La publicación de la Directiva 2001/77 del pasado 27 de setiembre de 2001, sobre
promoción de la electricidad generada a partir de fuentes de energía renovables, culmina
un proceso iniciado con la publicación, el año 1997 del "Libro Blanco de las Energías
Renovables". La Directiva establece por vez primera a nivel europeo un texto legislativo
completo para fomentar la producción a partir de fuentes de energía renovables.

Su objeto es duplicar el porcentaje que tienen las energías renovables en el consumo


bruto de energía de Europa, pasando del 6% al 12% en el año 2010.

Dentro de ello busca crear un marco favorable para aumentar el porcentaje que las
fuentes de energía renovables tienen en la generación de electricidad, pasando del 14%
al 22% en el año 2010.

La directiva basa su acción en cuatro líneas:

- Establecer unos objetivos cuantitativos nacionales de producción de electricidad


a partir de energías renovables..
- Establecimiento de regímenes de apoyo nacionales y eventualmente de un
régimen de apoyo armonizado.
- Simplificación de los procesos administrativos nacionales
- Garantía de acceso a las redes de transporte y distribución de energía

Se asignan valores de referencia para los objetivos cuantitativos a nivel nacional.


Globalmente son coherentes con el incremento propuesto para la participación de las
fuentes renovables en la generación eléctrica: pasar del 14% al 22%. En el caso de
España se propone el paso del 20% al 29%.
El establecimiento de regímenes de apoyo, la eliminación de obstáculos administrativos,
y la garantía y facilidad en el acceso a la red deberán establecerse a nivel nacional,
previéndose una evaluación de las medidas adoptadas y de la aplicación de la directiva
en el año 2005, para la proposición si fuera preciso de medidas complementarias.

Autores capítulo 1
Ricardo Granados
Luis Zarauza
Capítulo 2. Un cambio de modelo
en el n e g o c i o e l é c t r i c o
La GD supone una alteración conceptual importante del negocio eléctrico y, por
extensión, energético; su origen es múltiple, y su explicación se ha tratado en el capítulo
anterior. Su espoleta es un cambio tecnológico de características radicales, cuyos detalles
aparecerán en el capítulo siguiente. Como tal ruptura, y el caso del Ordenador Personal
puede servir de referencia, ocasionará una nueva visión del negocio energético, una
nueva cadena de valor, y un importante conjunto de oportunidades para aquéllos que
reconozcan el nuevo escenario.

El concepto de Sistema Descentralizado rompe con el modelo dominante durante el


siglo XX en el negocio eléctrico, plantea una convergencia tecnológica directa con el
sector hidrocarburos, y una competencia tecnológica directa con el sector transporte.
No es de extrañar, por tanto, que numerosas empresas, especialmente de los dos
primeros sectores, se planteen la consideración de los SS.DD. como una cuestión
estratégica de primer orden para su propio futuro. Este capítulo trata de plantear las
cuestiones clave desde el punto de vista empresarial, una vez dadas desde el punto de
vista más general en el primer capítulo.

La primera conclusión importante es que se puede desarrollar un negocio en el


suministro de servicios energéticos de alta calidad sin pasar por el esquema de Sistema
Centralizado ni por sus agentes tradicionales, las empresas de servicio público energético
o utilities. No sólo se abre para éstas la puerta de la pérdida de un mercado controlado,
sino que además desaparece la justificación tradicional de estabilidad basada en el
monopolio natural del negocio eléctrico, y aparece un riesgo regulatorio claro, en
función de cómo el regulador pueda entender esta ruptura como una palanca para
remover los obstáculos, más o menos ligados al concepto de Sistema Centralizado, en
que se encuentra la libre competencia energética.

La segunda conclusión es igualmente clara: en un nuevo modelo de negocio, aparecerán


nuevos agentes. Ser pionero puede reportar importantes ventajas; las consideraciones
sobre cómo tomar partido en este nuevo terreno de juego se expondrán hacia el final
del capítulo.
2.1. Agentes del sistema descentralizado

Por la propia naturaleza de los SS.DD., se debe esperar una variedad m a y o r de agentes
propios que en el caso tradicional, dominado por empresas eléctricas, de hidrocarburos,
etc., más o menos verticales, pero en todo caso ordenadas en la cadena generación-
transporte-suministro a clientes finales. Aquí, esta cadena clásica pierde sentido, ya que
los negocios clave se pueden considerar centrados en la aportación de valor añadido
directo a los usuarios del sistema desde un frente triple:

- Suministradores de tecnología, del equipamiento clave (una pila de combustible


doméstica, p o r ejemplo), en f o r m a de p e q u e ñ a s u n i d a d e s d i s t r i b u i d a s
extensamente
- Suministradores de energía primaria e interconexión, el papel más parecido a las
empresas energéticas clásicas o Utilities.
- Suministradores de servicios energéticos, tanto desde el punto de vista de las
soluciones energéticas integrales como la intermediación en mercados energéticos,
siempre desde el punto de vista de la transformación de los productos energéticos
en bienes de comercio o commodities

A g e n t e s basados en t e c n o l o g í a

La tecnología de los SS.DD. presenta, desde su origen, una variedad m u y notoria de


soluciones teóricamente aptas para un alto factor de penetración en el mercado, ya que
p r á c t i c a m e n t e todas c o m p a r t e n niveles similares de eficiencia, sencillez y respeto
medioambiental; se plantea así una novedosa situación de competencia entre los distintos
proveedores de equipos clave para estos sistemas, situación que no tenía cabida dentro
de los sistemas centralizados, en los que la posesión de la tecnología era uno de los rasgos
distintivos de su agente principal, la e m p r e s a de servicio energético vertical. Las
empresas que suministren los pequeños y numerosos equipos que formen los SS.DD.
serán de tamaño y productos m u y variables, y su éxito vendrá ligado en gran medida a
la posesión, directa o indirecta, de una tecnología clave para la economía o la usabilidad
de sus productos. C o m o ejemplos de estas tecnologías clave alrededor de las cuales se
encontrarían agentes importantes de los SS.DD., dentro de este tipo tecnológico, y más
en tono ilustrativo que de pronóstico se podrían citar:

- Tecnologías de membranas de intercambio iónico para pilas de combustibles


- Tecnologías de reformadores de hidrocarburos para pilas de combustibles
- Tecnologías de interconexión y facturación
Uno de los movimientos más claros que se observa ya es la creación y crecimiento de
empresas cuya misión es, precisamente, el aprovechamiento de estas oportunidades
tecnológicas, a un ritmo y con un valor -medido por el mercado- sorprendentemente
altos.

Agentes basados en suministro de energía en red e interconexión

El usuario final de soluciones energéticas distribuidas debe contar, en un caso


supuestamente típico de generación a partir de una fuente de energía distribuida en red
(gas natural, incluso hidrógeno o alternativas avanzadas de este tipo) con capacidad de
compra-venta a una red eléctrica existente, con soluciones a ambos tipos de
interconexión (punto de conexión, condiciones técnicas, medida, facturación, etc).
Parece que este sería un terreno donde las empresas energéticas procedentes del sistema
centralizado podrían tomar ventaja respecto a cualquier otro competidor - q u e aparecerá,
en todo caso-, dado que cuentan con parte de las infraestructuras y competencias
apropiadas, e incluso se hallan en una tendencia a corto plazo a dominar ambas materias,
vista la propagación de las empresas de hidrocarburos hacia el negocio eléctrico, y
viceversa. Si esto es posible a cualquier escala, o si se dará esta evolución del concepto
de utility, son algunas de las preguntas pendientes.

Agentes basados en servicios energéticos

Los dos tipos de agentes anteriores sirven para describir hasta cierto alcance lo que ahora
entrevemos como el futuro sistema centralizado en un alto grado de desarrollo; no
obstante, esto no parece suficiente para describir todos los puntos alrededor de los cuales
surgirían agentes con funciones y negocios diferenciados. Es especialmente difícil dar
un panorama plausible en esta cuestión, ya que no se cuenta con referencias claras y
presentes, como en los otros dos tipos de agentes, y como mucho se pueden aventurar
ideas sobre otros servicios que se podrían suponer presentes:

• Servicios energéticos integrados. La complejidad de aprovechamiento de los


SS.DD. en aplicaciones de cierta importancia, donde el flujo de varias "especies
energéticas" puede ser difícil de gestionar por el usuario, debería dar lugar a la
aparición de empresas destinadas a proporcionar estas soluciones, técnicas y de
gestión, de forma conjunta, ofreciendo un único interlocutor con el usuario. Es
difícil que este tipo de agente pueda resolver también el suministro desde origen
de la energía primaria, o la gestión de la energía eléctrica producida en el sistema,
por lo que precisaría de este tipo de agente para no caer en desventaja respecto a
agentes tipo utility descritos en el punto anterior.
• Intermediación de mercados energéticos. La gestión de los sistemas energéticos
distribuidos en red es especialmente importante cuando estos sistemas adoptan
tipologías y topologías de agentes e infraestructuras como las apuntadas. La
operación continua de estos sistemas pondría encima de la mesa problemas poco
habituales, por ejemplo; la capacidad de trabajar en estos nuevos sistemas daría
sentido a nuevos tipos de empresas, que se relacionarían por un lado con unos
pocos grandes proveedores energéticos, grandes infraestructuras (los agentes
típicos del Sistema Centralizado), y por otro lado con multitud de agentes de
servicios energéticos finales o casi finales, dentro de las fuertes restricciones que
la operación fiable del conjunto del sistema impondría. La capacidad de
intermediación en estos mercados energéticos, en competencia con el agente
tipo utility, marcaría su posición dentro del conjunto final de agentes de los
SS.DD.

Estrategias empresariales

H a y al menos dos puntos de vista que pueden resultar ilustrativos acerca de la


consideración empresarial de las oportunidades que se derivan de la GD o los SS.DD.:

Como nueva iniciativa, ocasionada por una ruptura tecnológica, que permite iniciar un
negocio bajo alguno de los nuevos tipos de agentes antes descrito. En un estado de
desarrollo incipiente de una tecnología potencialmente revolucionaria, como es el caso,
las empresas que liderasen la transformación podrían encontrar importantes ventajas:
una cuota de mercado mayor, posición de dominio de mercado o de solución
tecnológica, etc. Se podría avanzar, con todas las precauciones imaginables, que, en este
esquema, los nuevos entrantes ocuparían eslabones "cortos" de la nueva cadena de valor
(sólo servicios finales a clientes, especialización en soluciones tecnológicas competitivas,
etc). En este tipo de juego, aplican todas las reglas de las innovaciones tecnológicas
radicales, y las historias de éxitos y fracasos seguramente recordarán a las de cualquier
otro sector ante una transformación comparable.

Como empresa energética tradicional que ve ciertas transformaciones en su entorno y


se plantea su respuesta estratégica. La aproximación a los SS.DD. seguramente sería más
conservadora, defensiva, entre otras cosas porque no se trata de un sector acostumbrado
a hacer frente a alteraciones radicales de entorno de origen tecnológico. Probablemente
pasaría por alguna de las fases típicas de Vigilancia, Capacitación e Introducción en el
mercado; sería poco probable una estrategia de liderazgo, por parte de este tipo de
empresas, aunque esta conclusión no se obtenga, desde luego, a partir de una valoración
estratégica concreta sino más bien desde una actitud reactiva. La colocación en la
cadena de valor podría presentar ciertas diferencias respecto al punto de vista anterior,
y ya se están e m p e z a n d o a dar casos de posicionamiento " l a r g o " , que se inicia
habitualmente con una alianza con un proveedor tecnológico especializado, continúa
con la distribución de equipos, instalación, conexión, operación y mantenimiento, y
puede concluir con el suministro de combustible, servicios energéticos añadidos y la
recompra y gestión del excedente de producción.

2.2. Aplicación al caso español

La liberalización de los mercados eléctricos ha aumentado las incertidumbres ligadas a


la planificación de los sistemas eléctricos. En este escenario, la generación distribuida está
llamada a incrementar su papel en el futuro comportamiento de los sistemas eléctricos
europeos.

El concepto de generación distribuida puede presentar diferencias entre los distintos


sistemas eléctricos, en función del desarrollo de los diferentes tipos de instalaciones de
generación eléctrica. Así, hay muchos autores que consideran generación distribuida
únicamente la que está p r ó x i m a al c o n s u m i d o r (cogeneración, solar fotovoltaica
doméstica, etc.) mientras en otros casos se relaciona más con el nivel de tensión a que
vuelcan su energía en la red (distribución o transporte), en función del régimen en que
se encuentre (régimen ordinario o r é g i m e n especial) o en f u n c i ó n de la potencia
(generalmente se utiliza el límite de 50 MW como potencia máxima).

N i n g u n a de las anteriores definiciones se adapta plenamente a la estructura actual del


equipo generador, y aún menos al previsible desarrollo del equipo generador en los
próximos años. En cuanto al nivel de tensión, se puede considerar que prácticamente
todo el régimen especial es generación distribuida a día de h o y (sólo 140 MW de 9.500
no lo son), pero no así en los próximos años dado que los grandes parques eólicos que
han solicitado su acceso a la red eléctrica se conectarán fundamentalmente a la red de
transporte. Por el contrario en régimen ordinario sólo 3.000 MW de un total de 45.000
MW se podrían considerar generación distribuida. Por lo tanto, en estos momentos se
puede considerar que más de 12.000 MW de los casi 55.000 MW instalados en el sistema
eléctrico peninsular es generación distribuida, lo que representa un 2 2 % del total

A partir de este momento el desarrollo previsible de la generación distribuida irá ligado


al crecimiento del régimen especial que se pueda considerar distribuido (en función de
la potencia de la instalación, su tensión de conexión y/ ubicación cerca del consumo) y
al desarrollo tecnológico e instalación de equipo generador aislado de la red, ambos
desarrollos ligados a la evolución de los precios de la energía en el mercado y a la
retribución de la energía excedentaria de estas instalaciones. Esta situación ofrece una
nueva alternativa a las tradicionales fuentes de generación que dependiendo del entorno,
económico-social y medioambiental, puede llegar a ser una buena solución e incluso la
única.

Las principales razones que explican el previsible aumento de la generación distribuida


se pueden resumir en:

• Se ubican normalmente cerca del c o n s u m i d o r con el consiguiente ahorro en


redes.
• Las tecnologías utilizadas se distinguen por su grado de desarrollo e integración
en los sistemas:
- Experiencia probada: Turbinas de gas, motores de combustión interna.
- Aplicaciones en desarrollo creciente: Aerogeneradores y energía solar
- Tecnologías experimentales actualmente pero con un prometedor
futuro: pilas de combustible, solar fotovoltáica en edificios, etc.
• Debido a su menor tamaño es más fácil encontrar un emplazamiento.
• El gas natural usado como combustible en la generación distribuida cuenta cada
vez mas con una m a y o r red de distribución.
• Los costes y tiempo de instalación de estas plantas no son altos.
• Suelen alcanzar buenos cifras en eficiencia c u a n d o se trata de plantas de
cogeneración o mediante la utilización de ciclos combinados.
• La liberalización de los mercados contribuye a la creación de oportunidades
para la participación de nuevos agentes en el negocio eléctrico.

2.2.1. Generación en régimen especial

C o m o ya se comentó anteriormente, en España la generación distribuida, al menos hasta


la fecha, se puede identificar en gran medida con las fuentes de generación asociadas al
régimen especial, por el tamaño de las plantas y las tecnologías utilizadas.

La trayectoria seguida por las energías renovables para generación eléctrica en España
a lo largo de los últimos 10 años, ha superado ampliamente las previsiones. C u a n d o se
publicó el P E N 1991-2000, para la España peninsular se dieron cifras de 1.684 MW de
potencia instalada prevista para Renovables al final del año 2000. La realidad ha resultado
ser de 4.130 M W , esto es casi dos veces y media la cifra prevista. Sin embargo, al
referirse a la energía generada, en el año 1999 fue de 7.554 G W h y en el año 2000 ha sido
del orden de 9.000 GWh, lo que representa un 60% más que la cifra prevista, incremento
no obstante inferior al de la potencia instalada.
El incremento de potencia, ha supuesto una nueva potencia instalada en estos 10 años,
de casi 3.000 MW, cantidad m u y superior a la prevista de 1.189 MW. Esta situación se
debe en buena medida, a la potencia de tipo eólico, prácticamente inexistente en el año
1990, que tras un incremento espectacular a partir de 1998, a finales de 2000 representaba
unos sorprendentes 2.400 MW, -potencia 14 veces superior a la prevista para este último
año, que sólo alcanzaba los 175 M W - . En el año 1999, el incremento de potencia eólica
instalada, fue de 700 MW y en el año 2000 ha sido de 940 MW, lo que explica que tras
un período de maduración de 8 años, no exento de vacilaciones, se ha producido una
avalancha de nuevos parques eólicos en los dos últimos años, que se estima se mantendrá
durante los próximos años, ante la enorme cantidad de parques en construcción, en
estudio y con peticiones de instalación.

Actualmente existen señales regulatorias tanto a nivel nacional como europeo que
hacen presagiar un desarrollo notable de estas tecnologías, en particular aquellas que
puedan aumentar la garantía de suministro y a su vez estén fundadas en tecnologías
renovables. De esta manera se lograría un doble objetivo: frenar el grado de dependencia
energética de terceros países y a su vez reducir la emisión de gases de efecto invernadero,
en línea con el protocolo de Kyoto. La generación de electricidad con energía renovable,
contribuye al autoabastecimiento energético.

También la evolución seguida por la cogeneración en estos últimos 10 años ha superado


lo previsto ya que mientras en el Plan Energético Nacional 1991-2000 se estimaba que
en el año 2000 habría 2.200 MW de cogeneración, y la realidad ha sido cercana a los
5.000 MW.

En la actualidad, las tecnologías que se están utilizando de manera predominante son


la cogeneración (motores de combustión interna y turbinas de gas) y la generación con
fuentes de energía renovables, principalmente de origen eólico. El volumen de potencia
instalada en régimen especial en julio de 2001 asciende a 9.500 MW, de los cuales
5.000 MW corresponden a cogeneración y 4.500 MW a energías renovables (2.700 MW
eólicos).

2.2.2. La generación distribuida en el horizonte 2010

El desarrollo de la generación distribuida vendrá marcado por el avance de la energía


eólica y de la cogeneración principalmente, pero también por el desarrollo de nuevas
tecnologías como las pilas de combustibles, la generación con hidrógeno, las
microturbinas, c u y a previsión resulta más difícil al no haberse recogido hasta el
momento en los distintos planes de desarrollo del IDAE o en la Propuesta de Directiva
europea de promoción de la energía renovable.
Se recoge a continuación en el cuadro 1 las últimas previsiones de Red Eléctrica de
España, que como Operador del Sistema realiza cada año, para los distintos tipos de
generación en régimen especial.

C o m o se puede apreciar en estas cifras, que en algunos casos podrán considerarse


conservadoras y en otros excesivamente ambiciosas, el principal desarrollo se espera que
sea en el campo eólico, donde se estima que a finales del año 2010 habrá un mínimo de
9.000 MW instalados en el sistema eléctrico español.

La cogeneración, que en estos momentos representa la mitad de la generación distribuida


instalada en el sistema (5.000 M W ) , aunque continuará aumentando a lo largo de la
presente década, perderá su posición relativa a favor de la energía de origen eólico.

La potencia hidráulica distribuida en régimen especial, 1.400 MW, tendrá un desarrollo


progresivo de 400 MW a lo largo de la década. La energía solar, que se espera tenga una
potencia instalada que supere los 300 MW, experimentará un crecimiento considerable
teniendo en cuenta que en la actualidad apenas llega a la cifra de 4 MW.

Las cifras que aquí se muestran para la biomasa, basadas en las cifras recogidas en el Plan
de Fomento de las Energías Renovables, parecen demasiado ambiciosas a la vista de la
ralentización sufrida en muchos de los proyectos.

Por supuesto, la evolución que aquí se presenta está sujeta a que eventuales cambios en
los precios de adquisición de esta energía represente una disminución en la nueva
potencia instalada y por lo tanto de su contribución a las necesidades eléctricas del
sistema.
Potencia y energía en regimen especial 2001-2010
2001* 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010

Potencia instalada (MW) a 31 de diciembre


Térmicos
Cogeneración
y otros 5.000 5.300 5.450 5.600 5.700 5.800 5.900 6.000 6.100 6.200
Biomasa 290 380 470 560 650 750 850 950 1.050 1.150
Residuos urbanos
e industriales 240 270 300 330 360 380 400 420 440 460
Total 5.530 5.950 6.220 6.490 6.710 6.930 7.150 7.370 7.590 7.810
No térmicos
Hidraúlica 1.390 1.440 1.490 1.540 1.590 1.640 1.690 1.740 1.790 1.840
Eólica 3.600 4.600 5.400 6.000 6.500 7.000 7.500 8.000 8.500 9.000
Solar 4 8 24 42 74 106 140 175 245 315
Total 4.994 6.048 6.914 7.582 8.164 8.746 9.330 9.915 10.535 11.155
Total (MW) 10.524 11.998 13.134 14.072 14.874 15.676 16.480 17.285 18.125 18.965

Potencia media anual entregada al sistema (MW)


Térmica 2.425 2.644 2.812 2.949 3.079 3.192 3.309 3.425 3.542 3.658
No térmica (año medio) 1.304 1.609 1.874 2.086 2.258 2.418 2.578 2.738 2.901 3.067
Total(MW):
Año medio 3.729 4.253 4.687 5.035 5.334 5.610 5.886 6.163 6.442 6.725
Año húmedo 3.853 4.383 4.820 5.174 5.477 5.758 6.038 6.319 6.604 6.891
Año seco 3.589 4.108 4.536 4.880 5.173 5.444 5.715 5.987 6.261 6.538

Entregas de energía al sistema (GWh)


Térmicos
Cogeneración y otros 18.660 19.920 20.730 21.270 21.720 22.080 22.440 22.800 23.160 23.520
Biomasa 1.348 1.843 2.338 2.833 3.328 3.850 4.400 4.950 5.500 6.050
Residuos urbanos
e industriales 1.238 1.403 1.568 1.733 1.898 2.035 2.145 2.255 2.365 2.475
Total 21.245 23.165 24.653 25.835 26.945 27.965 28.985 30.005 31.025 32.045
No térmicos
Hidraúlica
(año medio) 4.095 4.245 4.395 4.545 4.695 4.845 4.995 5.145 5.295 5.445
Eólica 7.320 9.840 12.000 13.680 15.000 16.200 17.400 18.600 19.800 21.000
Fotovoltaica 5 9 24 50 87 135 185 236 315 420
Total (año medio) 11.420 14.094 16.419 18.275 19.782 21.180 22.580 23.981 25.410 26.865
Total (GWh):
Año medio 32.665 37.259 41.054 44.110 46.727 49.145 51.565 53.986 56.435 58.910
A ñ o húmedo 33.757 38.391 42.226 45.322 47.979 50.437 52.897 55.358 57.847 60.362
Año seco 31.436 35.986 39.736 42.746 45.319 47.692 50.066 52.443 54.847 57.277

( ')Previsión realizada en Abril de 2001


2.2.3. Incidencia en la operación del sistema. I m p a c t o a corto plazo

Actualmente, en cada sesión del mercado diario de producción de electricidad, cada


agente distribuidor estima y comunica la producción total horaria en régimen especial
en su zona, para las 24 horas del día siguiente, cifra que incluye la producción eólica.
Durante todo el período de previsión que abarcan los mercados posteriores al diario,
no se modifica la producción prevista inicialmente en el mercado diario para el régimen
especial, debido a que no existe comunicación alguna por parte de estos generadores
sobre la producción horaria real cedida al sistema, únicamente el total mensual por el
que se les retribuye y con un retraso de varios meses. Esta incertidumbre crece
enormemente a medida que se va incorporando generación eólica al sistema ya que, al
no conocerse la producción eólica real, se distorsiona las series de demanda, con el
consiguiente perjuicio para su seguimiento y previsión.
Una importante consecuencia de una elevada penetración eólica es la dificultad de
prever la potencia generada convencional en la programación diaria. Esta incertidumbre
se traduciría, si no hubiese ninguna previsión, en confiar a la reserva la cobertura de unas
variaciones grandes de potencia.

Un sistema de predicción de la producción permitiría paliar, al menos en parte, esos


efectos. La operación del sistema necesita disponer de un sistema que permita predecir
y estimar la energía horaria que se generará en los parques eólicos durante las siguientes
48 horas (corto plazo), para así disminuir los desvíos en los programas de generación
y reserva y minimizar el impacto en la operación, haciendo que esta sea más fiable y
segura.

En Europa, los operadores de los sistemas eléctricos Eltra (Dinamarca) y E . O N


(Alemania), el primero con una penetración eólica del 44% y el segundo con una
potencia instalada de 3.000 MW, realizan este tipo de previsiones de generación eólica
a corto plazo desde hace varios años. En particular, ellos están motivados
fundamentalmente por el hecho de que en sus sistemas el operador del sistema es el
responsable económico de los desvíos generados por la energía eólica. En España no es
así, y el impacto económico de la generación eólica en la operación del sistema se
traslada directamente al precio final de la energía en el mercado, es decir, se repercute
directamente a los consumidores.

Sin embargo, el pasado mes de Abril, la Comisión Nacional de la Energía publicó el


Informe 6/2001 sobre la propuesta de Real Decreto por el que se desarrollan los
artículos 17, 18 y 21 del Real Decreto-Ley 6/2000, de 23 de junio, con objeto, entre
otros, de estimular el paso al mercado de los productores del régimen especial. De esta
manera la producción eólica se podría integrar en los distintos mercados del sistema
eléctrico español, integración que hasta este momento es nula.
Red Eléctrica, como Operador del Sistema, preocupada por la incidencia que la
generación eólica está teniendo en la operación del sistema y a la vista de las previsiones
de su crecimiento, está desarrollando un sistema de predicción que permitirá conocer
la previsión de la producción eólica horaria total, con antelación suficiente para las
siguientes 48 horas, que podrá ser tenida en cuenta en:

- la determinación de las necesidades de reserva en los mercados de regulación


secundaria y terciaria.
- la resolución continua de restricciones técnicas del sistema.
- la programación de trabajos y descargos en líneas.

El sistema será de mayor utilidad en la medida en que las predicciones sean de la mayor
calidad posible y se puedan actualizar continuamente, para lo que se considera necesario
disponer de la producción de los parques en tiempo real.

El modelo de previsión de la energía eólica a corto plazo que se está desarrollando,


actualmente en fase de prototipo, y que podrá tener distintas alternativas en función de
la disponibilidad de información, necesita como variables fundamentales de cálculo:

- las previsiones meteorológicas de velocidad y dirección de viento obtenidas de


modelos de predicción existentes: Hirlam (que realiza predicciones cada 6 horas,
para las 48 horas siguientes con detalle horario), el modelo del Centro Europeo
de Predicciones (realiza diariamente predicciones con un horizonte de 10 días, en
intervalos de 6 horas los primeros días), etc.
- La generación eólica, medida en todos los parques eólicos en servicio y enviada
al Centro de Control de Red Eléctrica, en tiempo real.

Se presentan en la siguiente tabla 1 las principales ventajas e inconvenientes de cada uno


de las técnicas de evaluación que se han analizado y sopesado a la hora de decidir cual
es la más conveniente para el sector eléctrico español:
Tabla 1. Técnicas de evaluación. Ventajas e inconvenientes
Técnicas Ventajas Inconvenientes
Medidas en tiempo real frente Mayor precisión en Necesidad de un sistema de
a medidas en tiempo diferido. la predicción. Aprendizaje medidas en tiempo real.
en tiempo real.
Modelo estadístico Hace falta poca información Puede haber fenómenos
sobre los parques difíciles de modelar.
Modelo físico Considera un gran Necesita gran cantidad
número de aspectos. de datos de los parques.
Medidas en todos los parques Mayor certidumbre Mayor red de
frente a medidas sólo en algunos. en la predicción adquisición de datos.

Autores capítulo 2
Gerardo González
Fernando Soto
Luis 7.arauza
C a p í t u l o 3 . Tecnologías.
grado de desarrollo a c t u a l , a c t o r e s , c o m b u s t i b l e s ,
previsiones de i m p l a n t a c i ó n y c o n s i d e r a c i o n e s
medioambientales

3.1. El empuje de la tecnología

El empuje de la tecnología aparece como un factor clave para que las nuevas tecnologías
emergentes de generación eléctrica sean capaces de alcanzar los nuevos retos y
requerimientos de un mercado cada vez más abierto, liberalizado y con unos
requerimientos medioambientales más estrictos, y a la vez complementen las tecnologías
clásicas de producción eléctrica centralizada.

Entre este portfolio de nuevas tecnologías cabe destacar dos de ellas, las microturbinas de
gas y las pilas de combustible, como dos de las más prometedoras formas de entender la
nueva visión de un mercado eléctrico sembrado de microgeneradores que apoyen la
generación eléctrica centralizada, GC. Estas opciones tecnológicas, junto a otras más
convencionales de la GD, como los motores de combustión interna, y el almacenamiento
de energía, se tratan a continuación.

3.1.1. Turbinas de gas

Las turbina de combustión o turbina de gas (TG) es una tecnología establecida y


desarrollada que cubre un amplio rango de potencia, desde varios cientos de kilowatios
hasta cientos de megawatios. Las turbinas de combustión se aplican para propulsión de
barcos y aviones, compresores de gas y generadores de energía. Durante el año pasado
en todo el mundo se vendieron del orden de 500 unidades de potencias entre 1 y 30 MW
para su aplicación como generadores de electricidad, unos 3500 MW para generación
distribuida.

Los elementos básicos de las TG son, un compresor de aire, un cámara de combustión


y una turbina de expansión de los gases a c u y o eje, como carga, se acopla el generador
eléctrico, con su sistema de control, mas un sistema de transformación eléctrica para el
suministro a los clientes a la tensión adecuada. Las TG producen energía de alta calidad
utilizada para generación de vapor y producción eléctrica (cogeneración), en aplicaciones
industriales o para calefacción en poblaciones. Pueden ser adaptadas para quemar gas
natural, derivados del petróleo o ambos en una configuración dual.
R e c u p e r a d o r de calor

Turbina de Combustión

Las emisiones de las TG pueden ser controladas hasta niveles muy bajos mediante
técnicas de combustión seca, inyección de agua o vapor, o tratamiento de los gases de
postcombustión. Los costes de mantenimiento son de los más bajos en generación
distribuida, este hecho unido a la elevada calidad del calor residual hacen de este tipo
de tecnología una opción aconsejable para aplicaciones industriales y comerciales de más
de 5 MW de potencia.

Los mayores desafíos están, entre otros, en la eficiencia a bajas cargas de los ciclos de
Brayton, la refrigeración y en la reducción del nivel de ruido de este tipo de máquinas.

3.1.2. Microturbinas

Las microturbinas o turbogeneradores son turbinas de combustión de pequeño tamaño


(desde 30 a 300 kW). Las unidades individuales pueden ser conectadas entre sí, a modo
de instalación modular, para suministrar cargas superiores. Los turbogeneradores se
desarrollaron como unidades auxiliares de energía (APU) para aviones de gran tamaño
y pequeños motores militares. Posteriormente se han utilizado las microturbinas en
aplicaciones para vehículos eléctricos híbridos y como fuente estacionaria de potencia
para el mercado de energía distribuida. El diseño de su parte mecánica se basó en el de
los sistemas de turboalimentación de motores (algunos fabricantes de turbogeneradores
adoptaron grupos de automoción para sus primeros modelos)

El núcleo de un sistema de microturbina está formado por un compresor, una cámara


de combustión, turbina y generador. El compresor y la turbina son típicamente de flujo
radial La ejecución estándar de las microturbinas para genarción eléctrica estacionaria
y en vehículos híbridos incorpora un recuperador de calor de los gases de escape para
precalentar el aire comprimido, a su entrada en la cámara de combustión.

Eje de una p-turbina Elliott

La mayoría de los diseños son de un solo eje, horizontales, e incorporan la turbina, el


compresor y el rotor del alternador (en este orden para que la turbina, que es la parte
más caliente esté alejada del rotor) Este eje gira a regímenes entre 60000 y 100.000 r.p.m.,
según la potencia de los equipos, y arrastra consigo un generador de alta velocidad, de
imanes permanentes, (con 'tierras r a r a s ' ) . La salida a alta frecuencia es en primer lugar
rectificada y después convertida a la frecuencia de consumo (50 o 60 H z ) y entregada
a la tensión de la red. Este sistema es capaz de producir energía eléctrica con eficiencia
entre el 25 y el 30 % si se le incorpora un recuperador de calor que transfiere el calor
de los gases de escape a la corriente de aire entrante.

Esta descripción de la microturbina tipo tiene sus excepciones. Ingersoll-Rand, ha


diseñado su microturbina Power Works de 70 kW con ejes separados para compresor
y turbina, con disposición vertical, y arrastrando el generador a través de una reductora
mecánica a 3600 r.p.m. (para el mercado norteamericano). Bowman Power, que utiliza
los grupos de Elliott, incorpora una válvula de by-pass en el recuperador de calor del
escape para poder optar a entregar más energía térmica en cogeneración en detrimento
de la eficiencia en la generación eléctrica.
Escape
Refrigeración | Recuperador

Cámara
de combustión

Generador

Compresor

Cojinetes Recuperador
de aire de carcasa
Turbina

Microturbina Capstone

Como en las turbinas de mayor tamaño los turbogeneradores son capaces de operar con
gas o gasóleo de las adecuadas especificaciones. La alimentación con gas debe realizarse
a una presión alrededor de 5 bar por lo que, en el caso de ser conectadas a redes de baja
presión, requieren un compresor (los equipos de Capstone lo incorporan en el propio
equipo). La vida útil esperada por diseño, no avalada todavía por la experiencia, se sitúa
en las 60000 horas, con una intervención mayor (cámara de combustión) a las 30000
horas.

Esta vida útil tan larga y la baja necesidad de mantenimiento son debidas a la ausencia
de elementos con movimientos alternativos, ausencia de engranajes y simplicidad
constructiva. Como contrapartida, los materiales de la turbina se ven sometidos a
temperaturas extremas.

Desulfuración
reformado
conversión Hidrógeno
gas enriquecido
Gas natural/GLP
carbón
biomasa
residuos
sólidos

Cogeneración proceso de recuperación


El sistema es refrigerado por aire eliminando los sistemas de agua y aceite. Los sistemas
de baja emisión han demostrado resultados similares a los obtenidos con las Turbinas
de Gas de m a y o r tamaño. Las microturbinas son especialmente apropiadas para el
suministro de energía en edificios comerciales o iluminación industrial, en cogeneración
o aplicaciones sólo de potencia. La ausencia de movimientos alternativos lleva a un
funcionamiento silencioso y carente de vibraciones. El ruido que se induce a través de
los flujos de aire de admisión y chimenea son fácilmente suprimibles con silenciadores.
A m b a s características, bajo mantenimiento y funcionamiento silencioso, abre a las
microturbinas mercados donde los motores de combustión interna no podrían penetrar.

3.1.3. Pilas de combustible

3.1.3.1. Definición

U n a pila o celda de combustible es un dispositivo electroquímico capaz de convertir la


energía química de un combustible directamente en energía eléctrica (corriente continua)
y calor.

Este proceso de conversión e l e c t r o q u í m i c a asegura un alto r e n d i m i e n t o de la


transformación frente al que se obtiene en la conversión con máquinas térmicas, que
presentan la limitación impuesta por el ciclo de Carnot.

3.1.3.2. Componentes de una pila de combustible

Físicamente, las pilas de combustible están constituidas por varias células individuales
conectadas eléctricamente en serie. Las células contienen una matriz con electrolito que
se halla en contacto por cada lado con un electrodo, un ánodo y un cátodo.

Las células individuales se conectan a través de una placa separadora (placa bipolar)
cuyas funciones principales son:

1 Actuar como colector de corriente proporcionando la conexión eléctrica


entre las células.
2 F o r m a r una barrera que separa las corrientes de gases reactantes que
f l u y e n entre dos células contiguas.

La placa bipolar por tanto, ha de tener p r o p i e d a d e s de c o n d u c t o r eléctrico y ser


impermeable a los gases.
Al conjunto que resulta de la conexión de múltiples células en serie junto con las placas
bipolares (la pila propiamente), se le suele denominar también con la palabra inglesa
"stack".

Si bien es en la pila de combustible donde se produce el proceso de conversión de


energía, para que una planta de pilas de combustible pueda ser considerada un sistema
viable como generador de energía, debe utilizar combustibles disponibles
comercialmente y producir energía eléctrica alterna.

Así, un sistema generador de pilas de combustible consta de cinco componentes básicos:

• El procesador de combustible, que convierte un combustible fósil en un gas rico


en hidrógeno, que a su vez alimenta a la pila de combustible para producir
energía eléctrica en forma de corriente continua.
• La pila de combustible que transforma la energía química del combustible en
energía eléctrica.
• El inversor, que transforma la corriente continua en corriente alterna, compatible
con los requerimientos de los usuarios.
• El sistema de recuperación de calor, que recupera la energía térmica útil mediante
un "ciclo de cola" o sistema de cogeneración, dependiendo de la aplicación.
• El sistema de control, gestor del sistema.

3.1.3.3. Principio de funcionamiento

El principio de funcionamiento en el que se basan las pilas de combustible es el inverso


al de la reacción electrolítica; en las pilas oxígeno e hidrógeno se combinan para formar
agua con producción de energía eléctrica y desprendimiento de calor. Se trata, por lo
tanto, de una reacción limpia, en la que el único producto es el vapor de agua que puede
ser liberado a la atmósfera sin ningún peligro para el medio ambiente. La única
contaminación posible puede derivar del proceso de obtención del H2 de alimentación.

Además del hidrógeno puro que pueda provenir de la electrólisis a partir de una fuente
renovable, pueden emplearse como combustibles otras fuentes que contengan hidrógeno
como el gas natural, la gasolina (naftas), gases licuados del petróleo, metanol, etanol, etc.,
que tan sólo precisarían de un tratamiento adecuado (reformado, purificación) para
adaptarlos a los diferentes tipos de pilas de combustible. El gas natural es el hidrocarburo
preferido por tener una mayor relación H/C y además, en el caso de las pilas de
combustible estacionarias, por la posibilidad de que se suministre de forma continua por
canalización evitando el almacenamiento de combustible.
El principio de funcionamiento en que se basan las pilas produce una serie de ventajas
en su funcionamiento:

• Asegura un alto rendimiento de la transformación al no requerir el paso por un


ciclo termodinámico para liberar la energía química del combustible, por lo que
no se encuentra con las limitaciones de rendimiento impuestas por el ciclo de
Carnot.
• La ausencia de partes móviles da lugar a un funcionamiento silencioso, que permite
su emplazamiento en zonas urbanas, y reduce también los costes de mantenimiento.
• Presentan la posibilidad de diseños modulares de sencilla instalación.
• Es una tecnología que genera pocas emisiones contaminantes. La ausencia de
combustión así como los combustible utilizados permiten minimizar las
emisiones de SOx y de N O x .
• Suelen presentar un elevado rendimiento en un amplio rango de regulación,
típicamente del 30% al 100%. Así permiten una mayor flexibilidad de operación
y una mayor eficiencia a cargas parciales.
• Generación eléctrica de calidad obtenida por ondulación de una corriente
continua (ausencia de armónicos y rizados).

3.1.3.4. Tecnologías

Los distintos tipos de pilas de combustible vienen caracterizadas por el tipo de


electrolito que utilizan, que además condicionará la temperatura de operación y de
recuperación de calor de los gases de escape.

Se considera operación a alta temperatura la que se realiza por encima de 300°C,


principalmente las pilas de carbonatos fundidos y de óxidos sólidos 600 y 1000°C, lo
que las hace especialmente idóneas para aplicaciones estacionarias y de cogeneración.

Las pilas de baja temperatura alcalinas y con membrana de intercambio de protones


principalmente) trabajan a temperaturas entre 70 y 90°C y se consideran generalmente
más aptas para aplicaciones móviles y/o portátiles, aunque se trata de expandir su
campo de aplicación en unidades estacionarias de cogeneración.
En un rango intermedio, trabajando a temperaturas sobre los 200°C, se encuentran las
pilas de ácido fosfórico, aptas para aplicaciones estacionarias.

Mención aparte merece la emergente tecnología de pilas alimentadas desde metales, en


las que se aplican conceptos distintos a los empleados en el resto de las pilas (que
pueden considerarse como sistemas de acumulación de energía y no de generación).
Pilas de ácido fosfórico (PAFC, phosphoric acid fuel ce11)

Es la única tecnología de la que existe una versión comercialmente disponible, la PC25


de 200 kW fabricada por ONSI, filial de United Technologies Corp. (UTC, antes
International Fuel Cells). Hasta la fecha se han vendido unas 250 unidades.

Las P A F C se caracterizan por emplear electrolitos de ácidos fosfóricos lo que


proporciona una cierta tolerancia ante la presencia de CO2 en la corriente de entrada
de gases (se permite unos niveles del 20 %). Una desventaja intrínseca a los electrolitos
ácidos es la necesidad de utilizar un catalizador (Pt) para acelerar la cinética de las
reacciones.

El platino reduce su actividad en presencia de CO, por lo que se hace necesario el control
de CO en el combustible par evitar el envenenamiento del catalizador. En la actualidad
se está optimizando el uso del platino como catalizador para reducir los costes de
producción de esta tecnología.

El ácido más utilizado es el H3PO4 por cumplir características imprescindibles para un


buen electrolito tales como estabilidad, conductividad iónica y baja volatilidad a alta
temperatura.

Operan a una temperatura en el entorno de los 200°C, lo que encuadra a esta tecnología
como de temperatura media y las hace aptas para el suministro de energía térmica de baja
calidad en aplicaciones de cogeneración pudiendo conseguir hasta un 50% de eficiencia
en generación térmica.

Son alimentables con hidrógeno, y mediante los adecuados procesadores de combustible


con metanol y gas natural, aunque algunas unidades de U T C operan con propano, gases
de vertedero y gases de digestores anaeróbicos.

Se usa en aplicaciones estacionarias de cogeneración, campo en el que se han comenzado


a instalar las primeras unidades en hospitales, hoteles y escuelas, así como en
instalaciones en las que se requiera un suministro energético ininterrumpido de energía.

Pilas de intercambio protónico o de polímero sólido (PEMFC proton


exchange membrane fuel cell)

Esta tecnología es una apuesta decidida de importantes fabricantes en el sector de la


automoción . Su funcionamiento a baja temperatura, en torno a 80°C, que permite
rápidos arranques de los sistemas y elevada densidad energética, las hace especialmente
adecuadas para su empleo en aplicaciones portátiles. Las pilas poliméricas se encuentran
en una etapa precomercial y los esfuerzos se dirigen a la reducción de la carga de
platino necesaria en los electrodos y a mejorar la resistencia al monóxido de carbono
contenido en el combustible, que reduce la actividad de la capa catalizadora.

C o m o se mencionó anteriormente las bajas temperaturas de operación, el poco tiempo


necesario para el arranque, la ligereza, la elevada densidad de potencia y su sencillez
hacen a las PEM especialmente indicadas para aplicaciones, tales como automoción,
energía remota, potencia de respaldo y energía de alta calidad. En cuanto a las
aplicaciones de cogeneración no está claro que alcancen una gran viabilidad sin sistemas
auxiliares de combustión dado el rango de temperaturas en que trabajan.

Los desarrollos en el campo de la automoción se han centrado en las potencias


demandadas para la tracción. En las aplicaciones estacionarias se encuentran desde
desarrollos precomerciales domésticos de 3 kW hasta equipos de demostración de 250 kW

Se está avanzando en el desarrollo de las pilas de metanol directo ( D M F C Direct


Methanol Fuel Cell) en las que éste alimenta las células sin necesidad de ser reformado
previamente a hidrógeno. Sus aplicaciones se enfocan a equipos portátiles tales como
ordenadores, teléfonos, cámaras de vídeo, etc., en donde unos cartuchos de metanol
sustituyen a los acumuladores actuales.

Pilas alcalinas (AFC, alcaline fuel cells)

Fueron las primeras que tuvieron una aplicación práctica en su desarrollo para el
programa espacial Geminis de la N A S A . Por su rango de temperaturas de operación
(70°C) son aptas para su uso en automoción, sin embargo cayeron en desuso porque el
álcali fuerte, líquido, que se emplea como electrolito se consideró un riesgo potencial
en caso de incidente.

Sólo una empresa ha seguido apostando por esta tecnología y ha conseguido introducirla
recientemente en aplicaciones para el transporte (taxis en Londres). Su futuro dependerá
del éxito en la reducción de los costes de las PEM.

Pilas de ó x i d o s sólidos (SOFC, solid o x i d e fuel cell)

Es una de las tecnologías de alta temperatura, lo que las hace especialmente idóneas para
las aplicaciones de cogeneración mediante el aprovechamiento de la energía térmica de
los gases de escape que resultan de una operación a una temperatura entre 800 y 1000°C.
El electrolito está constituido por óxidos cerámicos por lo que no se requiere una gran
pureza del hidrógeno puesto que en estas pilas no son los protones los que circulan por
el electrolito sino los iones O . En este caso CO no es un componente indeseable sino
que actúa como combustible.

Sus características técnicas (alta temperatura de operación y posibilidad de


funcionamiento híbrido junto con turbinas de gas) podrían posibilitar su expansión
sobre todos los campos tradicionales de la generación eléctrica (residencial, comercial,
industrial, etc).
Hay equipos precomerciales, para aplicaciones domésticas, de 1 kW y se espera que esta
tecnología permita alcanzar los 2MW.

Esta tecnología puede tener una elevada eficiencia, desde el 46% para la pila aislada a
presión atmosférica hasta cerca del 70% cuando se utiliza de forma presurizada
conjuntamente con una turbina de gas lo que se considera que será una opción importante
para la generación de mayores potencias ( - 2 5 M W ) . El mayor prototipo de esta
configuración híbrida genera 300 kW

Pilas de carbonatos fundidos (MCFC, molten carbonate fuel cell)

Las pilas de carbonatos fundidos han evolucionado desde diseños en los años 60 para
la utilización directa del carbón. Operan a altas temperaturas (en torno a 650°C) lo que
las hace adecuadas para aplicaciones estacionarias de cogeneración ya que la temperatura
de salida es la suficiente como para la generación de vapor en aplicaciones industriales,
por lo que los fabricantes están dirigiendo sus productos hacia mercados como hoteles,
escuelas y otro tipo de aplicaciones industriales. Su principal característica es la aptitud
para el reformado interior de los combustibles y la posibilidad del uso de gases derivados
de productos del carbón. Son las pilas que presentan una mayor eficiencia para la
generación eléctrica (en versión simple, sin hibridación).

3.1.3.5. Combustible

El hidrógeno puro sería el combustible ideal, sobre todo en aplicaciones de baja


potencia, ya que como producto de su combustión se origina vapor de agua únicamente,
no provoca contaminación de los catalizadores y las pilas obtienen su m a y o r
rendimiento eléctrico cuando se alimentan desde hidrógeno puro. En cualquier caso, el
hidrógeno no se encuentra disponible como tal en la naturaleza, sino que se produce
industrialmente. A pesar de su amplia utilización como agente químico, su aplicación
energética es menos común y, hasta el momento, únicamente se emplea como
combustible para vehículos espaciales. Se considera al hidrógeno como una fuente
energética m u y interesante debido a su bajo impacto ambiental, su alto contenido
energético y la variedad de posibles aplicaciones: automóviles, aviones, cocinas...
El hidrógeno puede producirse en grandes cantidades a partir de fuentes de energía
primarias, tales como combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural). Actualmente
su obtención se reparte de la siguiente manera.

- Gas natural: 76 %
- Petroleo: 23 %
- Otros: 1 %

Así podemos obtener hidrógeno de diferentes purezas mediante:

• Reacciones químicas como las producidas al sumergir zinc en ácidos o bases


fuertes. Esta técnica, sin embargo, no resulta práctica para las aplicaciones
industriales debido a su alto coste económico aunque se está investigando en la
línea de utilizar modernos portadores metálicos o redes de fibras de carbono
como almacén de hidrógeno.

• Electrólisis del agua, consistente en la liberación del hidrógeno y el oxígeno


mediante la utilización de electricidad. La electrólisis del agua es un proceso
muy común utilizado para pequeñas aplicaciones del hidrógeno. Sin embargo, si
el hidrógeno va a ser usado para aplicaciones energéticas, la conversión eléctrica
y la eficiencia del transporte, sumadas a la eficiencia de la conversión de la
electrólisis del agua, hacen que se aproveche menos del 30 % del contenido
energético de la fuente de energía primaria, por lo que para estas aplicaciones se
está buscando otra forma de obtención.

• Reformado con vapor de agua delgas natural (MSR Methane Steam Reforming)
representa alrededor de las tres cuartas partes de la producción total de hidrógeno.
El proceso se basa en la reacción del vapor de agua y el metano a alta temperatura
sobre un catalizador. Otros gases que contienen hidrocarburos también son
adecuados para la producción de hidrógeno como es el caso de diferentes gases
(biogases) procedentes de la fermentación anaerobia de biomasa y residuos.

Otras dos tecnologías se han desarrollado para generar hidrógeno con objeto de
alimentar las pilas de combustible: el reformado por oxidación parcial (POX) y el
reformado auto-térmico (ATR). En el POX el hidrógeno se obtiene exclusivamente del
hidrocarburo por lo que no precisa vapor de agua, aspecto que lo hace adecuado para
la alimentación de los vehículos con tracción eléctrica mediante pila de combustible a
pesar de tener peor eficiencia de transformación que el SMR.
El ATR es una tecnología intermedia entre el S M R y el P O X en la que la cantidad de
agua necesaria es mucho menor que el caso de S M R (del orden de 2.5 a 4 veces menor).
Su eficiencia de transformación el algo inferior a la del S M R pero los costes de inversión
en el equipo son también algo inferiores, de modo que la elección de la tecnología, entre
S M R y A T R , dependerá en cada caso de las características de explotación de la
instalación.

3.1.4. Sistemas híbridos

Dadas las expectativas de su complementariedad se está realizando actualmente un


especial esfuerzo hacia la integración de la tecnología de las pilas de combustible de alta
temperatura con las turbinas de gas. Para simplificar la descripción del sistema puede
asumirse que se trata de una microturbina cuya cámara de combustión ha sido sustituida
por una pila de combustible de alta temperatura. A su vez la pila de combustible puede
considerarse turboalimentada.

La t e c n o l o g í a h í b r i d a r e s u l t a n t e de la i n t e g r a c i ó n p r e s e n t a u n a s c a r a c t e r í s t i c a s
potenciales para aplicaciones de generación de energía que s u p e r a n los estándares
conocidos hasta la fecha, entre ellas están, eficiencias teóricas superiores al 8 0 % ,
emisiones de C O 2 y N O x inferiores a u n o s pocos p p m y una r e d u c c i ó n del coste
del kW instalado del 2 5 % en c o m p a r a c i ó n con una pila de c o m b u s t i b l e del m i s m o
tamaño.

Acondicionador
de potencia

Turbina
de gas/
generador

ÍX1-

Sistema híbrido pila de combustible/turbina de gas


La sinergia obtenida mediante sistemas híbridos proviene primeramente de la utilización
de la energía térmica de los gases de escape y de la postcombustión del combustible
residual de la pila para i m p u l s a r la t u r b i n a de gas. A d e m á s , la u t i l i z a c i ó n de un
recuperador contribuye a mejorar la eficiencia térmica por medio de la transferencia de
calor de los gases de escape de la turbina para precalentar el combustible y aire de entrada
al sistema.

La microturbina tiene una eficiencia que es máxima a plena carga mientras que la pila
de combustible la tiene a cargas parciales. De la hibridación de ambas surge una curva
de eficiencia que se muestra m u y plana a lo largo de la variación de la carga.

3.2. Prestaciones y mercado

3.2.1. Prestaciones y costes

Mientras que los datos de costes y prestaciones de algunos sistemas de microgeneración


c o m o los motores alternativos son m e j o r conocidos, los datos acerca de las
microturbinas y pilas de combustibles están basados sobre un número limitado de
proyectos de demostración.

Por tanto, las comparaciones de costes y prestaciones entre distintas tecnologías de


microgeneración deberían ser interpretados con un cierto grado de incertidumbre.

En la siguiente tabla se dan valores de costes y características de motores alternativos,


m i c r o t u r b i n a s y pilas de combustibles. Esta i n f o r m a c i ó n corresponde a datos
suministrados por fabricantes y distribuidores de estos sistemas, y presentada al Dpto
de Energía U S A (DOE).
Costes y características
Tecnología Motores alternativos Microturbinas Pilas de combustible

Rango de potencia 30kW-60MW 30-200kW 100-3000kW


Coste kW instal, $/kW 200-800 350-900 900-3300
Eficiencia eléctr (pci) 27-38% 15-32% 40-57%
Eficiencia global 80-85% 80-85% 80-85%
Costes variables O&M .0075 - .02 .004 - .01 .0019-.0153
Tamaño (sqft / kW) 0.22-0.31 0.15-0.35 0.9
Emisiones (lbv / kWh) Gasoil: NOx: 0.022-.025 NOx: 3 - 5 0 ppm NOx: < 0.00005
CO: 0.001-0.002 CO: 0.3 - 50 ppm CO: < 0.00002
GN, NOx: 0.0015 -0.037
CO: 0.004 -0.006
Combustibles Gasoil, G.Natural, G.Natural, gasoil, G.Natural,
gasolina; queroseno, propano,
las grandes unidades metanol, biogas,
pueden ser duales etanol, etc. gas de vertedero,
(G.Natural /gasoil) etc.
o deriv pesados

Las claves para la penetración en el mercado de la microgeneración de estas tecnologías


han sido obtenidas de distintas fuentes, si bien, tantos las microturbinas como las pilas
de combustibles necesitan de un mayor número de horas de operación y datos
operacionales para probar ambas tecnologías.

Los datos sobre la vida operacional, eficiencia y costes de O & M de unidades ensayadas
no son ampliamente conocidos, y en la mayoría de los casos, la información es incompleta
y poco fiable.

Algunos de los puntos críticos sobre los costes y prestaciones de estas tecnologías son:

• Coste del kW instalado. El coste del kilowatio instalado es uno de los puntos
críticos para la mayoría de los emplazamientos y consideraciones económicas de
la generación on-site. Como tecnología competidora, los fabricantes de motores
alternativos deben continuar reduciendo los precios, especialmente si las
microturbinas y las pilas de combustibles alcanzan sus objetivos de costes. Las
microturbinas, como media, son actualmente más caras que las correspondientes
unidades de motores alternativos, pero se espera que las primeras llegan a ser más
baratas en los próximos cinco años.
Alcanzando estos objetivos de costes proyectados será importante la
consideración medioambiental que es más ventajosa para las microturbinas. Así,
también son muy importantes las consideraciones acerca de los equipos auxiliares
necesarios, sobretodo, el procesador de combustible, el sistema de compresión
de gas, sistema de recuperación y sistema de control que suponen una parte
importante del coste total, de forma que mejoras en estos sistemas son necesarias
para alcanzar los objetivos finales de costes.
Las pilas de combustible tienen el mayor coste de capital de las opciones de
microgeneración. Por tanto, son necesarias reducciones sustanciales para permitir
a las pilas de combustible competir con otras tecnologías de generación y la red.

• Eficiencia. Los motores alternativos tienen una eficiencia eléctrica más alta
comparada con la de las microturbinas, que posen actualmente la menor eficiencia
eléctrica de todas las opciones de microgeneración.

Las microturbinas requieren de mejoras de diseño del sistema de recuperación y


de los materiales utilizados para incrementar su eficiencia, así, para alcanzar
valores de eficiencia eléctrica del 40% o mayores requiere de un sistema de
recuperación realmente eficaz o de diseños multietapas, además de materiales para
altas temperaturas, tales como, cerámicos que permitan a las microturbinas operar
a altas temperaturas e incremantar sus valores de eficiencia.

Las pilas de combustible prometen alcanzar los mayores valores de eficiencia de todas
las opciones de microgeneración, pero necesitan de un mayor número de proyectos
de demostración que permitan obtener valores que garanticen sus prestaciones.

Para cada una de estas opciones, mayor eficiencia en la conversión también


significa menores emisiones, particularmente de compuestos de carbono, factor
cada vez más importante en los mercados de generación de energía.

• Emisiones. Los motores presentan mayores emisiones de CO, N O x y partículas


que sus correspondientes tecnologías competidoras, lo que supone una gran
desventaja en áreas con estrictos criterios de emisiones, o cuando los clientes
demandan bajas emisiones para ser percibidos como generadores de energía
"menos contaminantes o verde". La utilización de catalizadores para alcanzar
niveles de emisiones aceptables es frecuentemente demasiado cara, lo que provoca
un incremento del coste del kW instalado.

Las microturbinas tiene una fuerte ventaja sobre los motores en términos de
emisiones. Las expectativas para las emisiones de N O x son actualmente más
bajas y las futuras mejoras permitirán además alcanzar valores de un solo dígito
de emisiones en ppm. Si unimos esto con el hecho de que áreas con límites de
emisión estrictos tienden a tener relativamente altos costes de electricidad, las
unidades de producción eléctrica con bajas emisiones tendrán una importante
ventaja para ganar mercado.

Las pilas de combustible debido a su propia naturaleza de generación de energía


eléctrica sin proceso de combustión, tienen niveles de emisiones de CO y N O x
extremadamente bajos. A medida que los niveles estándares de emisión lleguen
cada vez a ser más estrictos, las pilas de combustibles ofrecerá una clara ventaja
como opción de microgeneración. Por otro lado, las emisiones de CO2 de las pilas
de combustibles son generalmente menores que otras tecnologías alternativas
debido a su mayor eficiencia.

• Fiabilidad/disponibilidad. Los motores requieren mayores períodos de


mantenimiento que las tecnologías alternativas y por lo tanto una mayor número
de indisponibilidad programada. Debido a que a menudo son altos los costes de
servicios de unidas de apoyo de generación eléctrica, esto provoca que las
indisponibilidades pueden dar lugar a unos altos costes de generación. Además,
provocan una dependencia de suministradores externos de este tipo de servicios
o de la disponibilidad de personal interno para este mantenimiento.

Las microturbinas tiene el potencial de tener menores requerimientos de


mantenimiento que los motores debido a su mayor simplicidad de diseño,
construcción y menor número de partes móviles. Sin embargo, la vida de sus
componentes no ha sido completamente probada y actualmente el mantenimiento
programado tiene unos costes aproximados de 1 cent$/kWh que está próximos
a los costes de motores. Si estas unidades pueden alcanzar los 0.4 cent$/kWh, que
corresponden a los niveles de las grandes turbinas entonces podrán ser mucho más
competitivas.

Las pilas de combustible no tiene partes móviles y por tanto tiene el potencial de
alcanzar unos menores costes de mantenimiento. Sin embargo, los sistemas
auxiliares, tales como bombas y ventiladores necesarios para la operación de las
pilas de combustible pueden ser costosos de mantener y provocar aumentos de
las indisponibilidad programada y no programada. También la sustitución del
conjunto de celdas (stack) programada para las 40.000 horas para mantener una
alta eficiencia, añaden un coste significativo a los costes de mantenimiento, por
tanto, son imprescindibles datos para validar estas expectativas.
• Utilización de la Energía Térmica producida. En los motores alternativos la
energía utilizable proviene de las camisas de agua, gases de escape y del aceite de
refrigeración. La capacidad para recuperar y utilizar toda la energía térmica
depende de la eficiencia de los intercambiadores de calor y la carga térmica que
es posible conducir al lugar de utilización. Para poder utilizar la m a y o r parte de
la energía térmica, se debe utilizar el agua caliente o vapor de baja temperatura
producido.

En las microturbinas toda la energía térmica producida se encuentra en el escape,


lo que supone una ventaja frente a los motores ya que supone la recuperación de
calor de una sola corriente. Las microturbinas tiene entonces un gran potencial
para generar vapor y puede suponer una ventaja adicional en emplazamientos con
alta demanda de vapor.

Las pilas de combustible están diseñadas para producir calor de mayor calidad que
los motores alternativos o incluso que las turbinas. Así, las pilas de combustible
están mejor e q u i p a d a s para alcanzar las necesidades de energía térmica de
emplazamientos que demandan una alta calidad del vapor.

3.2.2. Previsiones de mejoras en microgeneración

En las figuras siguientes se muestran las expectativas futuras de costes y prestaciones


para cada tecnología de microgeneración, basados en los datos de la literatura técnica
y de los distintos fabricantes de la tecnología.

C o m o conclusiones p o d e m o s decir que en los p r ó x i m o s cinco o diez años se prevé


una mejora sustancial de la tecnología de microgeneración y permitirá importantes
mejoras en los costes y un m a y o r potencial de penetración del mercado, si en paralelo
se resuelven equitativamente otros desafíos técnico-económicos sobre su integración
en el sistema operativo global.
3000

g
2000
O
•a

® 1000
o
o
500

A c t u a l m e n t e (2000) Futuro (2005-2010)

Expectativas de coste kW instalado, actuales y f u t u r a s

A c t u a l m e n t e (2000) Futuro (2005-2010)

Expectativas "consumo específico, hr" actuales y f u t u r o s :


( 3412,7 btu = 860 kcal, 1 0 0 % eff )
Ejemplo de estudio de mercado. Fabricantes U S A [6]

Sector Mercado / Aplicac. MW / unidad Miles unidades

Industrial Sum. Continuo 900 3


CHP 9.000 35
Puntas 500 2
Emergencia 5.000 100
S° premium 800 30
Comercial Emergencia 15.000 300
S° premium 30.000 600
Residencial Pilas combustible 3.500 500

Estimación aportación actual "GD" en países U E 1 5

MW % potencia instalada

Austria 700 4,0


Bélgica 1.938 13,2
Dinamarca 3.450 28,0
Francia 1.753 2,5
Alemania 8.599 —

Grecia 43 0,4
Italia 3.708 5,2
Holanda 5.280 28,0
España 4.000 8,0
R. Unido 5.977 8,7

Fuente [12]: Embedded Generatión, 2000. Estadística bastante heterogénea, incluye, diesel, cogen, eólica, térmica,
fotov, residuos, en unos países hasta 10MW, en otros solo la conectada a red de MTy en otros solo las de las e.eléctricas

3.3. Combustibles

L a s p o s i b i l i d a d e s reales d e m u c h a s d e las o p c i o n e s o t e c n o l o g í a s d e G D a q u í t r a t a d a s
d e p e n d e n m u c h o de la disponibilidad del c o m b u s t i b l e en cantidad, calidad y precio a d e c u a d o .
Es de especial r e l e v a n c i a el t e m a de p r e c i o s y su v o l a t i l i d a d , asi c o m o las vías de
a s e g u r a m i e n t o de los m i s m o s , p o r lo q u e parece conveniente revisar la situación actual
de la e v o l u c i ó n de los precios de estos c o m b u s t i b l e s en los ú l t i m o s años en España.
~i—i—i—i 1—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i 1—i—i—i—i—i—r
-
( XT) CC Ti >a ai 5oa iaa >
O
CT>oa)0)0iCT>cT>oooo©o©ooooooooooooo
i o ^ O T O í a i c io c n o o o o o o o o o o o o »

Evolución de los precios del gas natural (Indus) en España.

ptas/litro. Gasóleo "A"


ptas/litro. Gasóleo "C"

501—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—i—r—i—i—i—i—i—i—r
C l O Í O í O Í O d O Í O Í O T O Í O O Í O O O O O O O O O O O O ' — '— .— .— .— .— <— *—
asaííjjoiCTjcntDOío^aiCJiajoooooooooooooooooooo

Evolución de los precios del "gasóleo C Y A " en España. [10]

A s í mismo será conveniente tener en cuenta también que algunos de los productos
derivados del petróleo, como el gasóleo caso de emplearse, serán sometidos a mayores
exigencias técnicas, para no dañar la vida de los equipos, y para reducir las emisiones,
de acuerdo con las Directivas de la Unión Europea para los próximos años.

El posible límite de algunas de las opciones de la GD, a corto plazo, además de en el


desafío de la propia tecnología, estaría en el precio del gas natural y su volatilidad.

La especificación de los combustibles a utilizar es m u y importante por lo que se


adjuntan datos básicos de los combustibles actuales.
Especific. gas natural GN distrib. ind. España
Principales características del gas natural unidad min. max.

Familia de gases Familia de gases H

Indice de Wobbe (0°C; V(0°C; 1,0132,5bar) kcal/m 3 N 11500 13850


(0°C; V(0°C;1,0132,5bar) MJ/m 3 N 45.7 54.7
P, calorif. superior (0°C; V(0°C;l,0132,5bar) kcal/m 3 N 9000 11000
P. calorif. inferior (0°C; V(0°C; 1,0132,5bar) kcal/m 3 N 8135 9943
Densidad relativa 0.5000 0.6500
Densidad kg/m 3 N 0.6000 0.8500
Azufre y odorantes THT (a) mg/m 3 N 15 30
H2S mg/m 3 N 0 15
RSH mg/m 3 N 0 17
S total mg/m 3 N 0 150
H2S mg/m 3 N 0 80
Condic. gaseoducto que opera a AP bar 4 72
de entrega desde presión de distribución MP bar 0.05 4
presión de distribución BP mbar 17 50
presión de utilización doméstica mbar 17 25
Metano Ci %mol 88.6 97.3
Etano C2 %mol 2.1 9.4
Propano C3 %mol 0.2 2.6
nButano nC4 %mol 0.1 0.6
nPentano C5 %mol 0 0.1
Nitrógeno N2 %mol 0.3 6.5
Dióxido Carbono co2 %mol 0 1.4
Especificación gasóleos
Especific. Gasóleo Clase A Clase B Clase C
a) Densidad N 15°
máx/mín kg/nP 860/820 880/820 900
b) Color - - Rojo Azul
c) Azufre máx % m/m 0,20 0,051°'96 0.20 0.20
d) Indice de cetáno - 46 (49) 46 (49) -

e) Destilación

U
0 U
65 % recogido, mín 250 250 250

0 U
80 % recogido, máx

0 U
85 % recogido, máx 350 350

0 0U
95 % recogido, máx 370 370 Anotar
f) Viscosid cinemática
mín / máx Mm^/s 2/4.5 2/4.5 7,0
g) Punto de Inflamación °C > a 55 > a 55 > a 60
1) Agua máx Mg/kg 200 200 -

m) Partículas sólidas, máx mg/kg 24 24 -

n) Contenido de cenizas, máx % m/m 0,01 0,01 -

o) Corrosión lam cobre,


3h a50°C máx Escala Clase 1 Clase 1 Clase 2

Otros c o m b u s t i b l e s a f u t u r o .

El gas n a t u r a l es el combustible básico, si bien debido a la búsqueda de alternativas al


transporte en barco del gas natural en forma de G N L , p.ej. bajo forma de gas
comprimido o hidrátos ambas en investigación, aparecen alternativas asociadas que
podrían derivar en opciones en fase líquida cercanas a los G L P y GO, como el metanol
y el dimitileter, utilizables en las turbinas de gas.

Por p a r t e de los derivados de los productos petrolíferos, el Gasóleo o GO, es la base


actual como combustible de apoyo, apareciendo bajo investigación combustibles de mas
valor o ultra-limpios, c u y a especificación son cada día mas restrictivas en azufre,
aromáticos. Otros candidatos serían el grupo de los querosenos, etanol, etc.

Por u l t i m o e s t a r í a n los derivados de aceites vegetales, o biodiesel entre otros.


3.4. Barreras regulatorias y tecnológicas

3.4.1. Consideraciones sobre la regulación de los Sistemas Distribuidos


(SS.DD).

A la hora de diseñar y aprobar un modelo normativo que ordene la instalación y


explotación de estos sistemas, la cuestión fundamental desde el p u n t o de vista del
regulador es la maximización del bienestar social, dando m a y o r peso a la protección de
los intereses de los consumidores, promoviendo en la medida de lo posible, (delimitado
siempre por la estructura de costes y la tecnología de la actividad en cuestión) la
competencia. Por este motivo, los reguladores, considerarían la tecnología subyacente
a la actividad denominada "generación descentralizada", la aportación al beneficio de
los consumidores de la entrada en el mercado de estos sistemas, y la interacción y
conexión con el resto de agentes del mercado eléctrico, sin dejar de incluir en su función
objetivo el beneficio de la industria, etc.

En función de su naturaleza de actividad de generación de energía eléctrica, la actividad


de generación de electricidad por sistemas descentralizados es una actividad competitiva,
(en contraposición de las actividades que son monopolio natural), si bien en la fecha
actual, en el caso español, no se ha alcanzado el grado de desarrollo tecnológico que
permita su comercialización de manera libre, a precios que puedan competir con la
generación central convencional en grandes plantas, ni con la energía generada por el
régimen especial, el caso más aproximado a la GD que se trata en el presente documento,
debido a las primas que ésta recibe sobre el precio resultante de la casación de las
ofertas de compra y de venta en el mercado de electricidad, realizadas por O M E L . El
modelo de competencia de estas tecnologías podría estar más basado en la diferenciación
del producto, a través del suministro de servicios de valor añadido.

Es importante mencionar en este punto, que algunas de las tecnologías que en función
de la legislación actual en vigor pueden acogerse al régimen especial forman también
parte de lo que se denomina Generación Descentralizada, tales como la "Cogeneración"
y algunos parques eólicos, en función de los puntos de inyección a la red de distribución,
y de la proximidad al lugar de consumo de la energía producida por estos sistemas.

3.4.1.1. Barreras a la entrada

U n a recopilación no exhaustiva de barreras que los Sistemas Distribuidos, (SS.DD)


podrían encontrar desde el punto de vista regulatorio o de competencia sería:

• P o d e r sobre el mercado de las empresas instaladas, por su capacidad para retener


clientes tradicionales, tanto con prácticas comerciales (bajar precios minoristas
para impedir el acceso de los servicios basados en la GD) como administrativas
(autorizaciones de conexión a la red) o técnicas (reglamento de interconexión )
• Remuneración incompleta: los servicios de la GD al sistema son complejos y más
difíciles de valorar que los ya de por sí polémicos servicios del Sistema
Centralizado: por ejemplo, la reducción de capacidad máxima necesaria, o la
postergación de inversiones de Transporte y Distribución, son valores de la GD
que presentan dificultades intrínsecas de remuneración para los agentes que no
operan en T & D en la zona en cuestión
• Costes de conexión a la red de distribución

3.4.1.2. Incentivos a la entrada

De la misma manera, los SS.DD. podrían verse favorecidos por:

• Facilidades de financiación de la inversión: subsidiación, créditos blandos, etc, por


organismos públicos, tanto de la inversión de los sistemas descentralizados
propiamente dichos, como de los costes asociados a la inversión en la red de
distribución para acoger en condiciones técnicas viables y de seguridad la nueva
capacidad e inyección de energía, (relacionado con el objetivo del regulador de
aumentar la competencia);
• Normativa menos restrictiva sobre los potenciales entrantes, también para
aumentar la competencia;
• Discriminación a las empresas instaladas obligándoles a fijar un precio no inferior
a uno dado;
• Medidas orientas a reducir los costes de cambio de suministrador para los clientes
cautivos;
• Condiciones favorables de interconexión a la red de distribución (en línea con las
condiciones reflejadas en el actual Real Decreto que ordena y organiza la actividad
de las instalaciones acogidas al régimen especial)
• Independencia de los grandes consumidores o consumidores con necesidades
especiales, en los casos de propiedad de los sistemas por los mismos
• Menores emisiones de gases contaminantes: subvenciones, opinión pública
(probablemente elevaría la disponibilidad a pagar), directivas de la UE, cumbre
de Kyoto, etc.
• Promoción de la eficiencia energética en la línea de lo indicado en el capítulo 1, desde
el punto de vista de la propia eficiencia en el proceso de generación de la energía, así
como desde la consideración del ahorro de pérdidas al reducir el transporte y
distribución de la energía, por estar ésta situada próxima al punto de consumo. Esto
también puede impulsar al regulador a incluir estas tecnologías dentro de lo que
podría ser un nuevo concepto de régimen especial, con diferentes rangos.
3.4.2. Consideraciones tecnológicas: puntos abiertos

C o n objeto de hacer mas completo el debate de la GD, se mencionan m u y brevemente


a continuación otros aspectos tecnológicos de interés, a los que aun no se a dado
solución completa y que sin duda pueden influir en la generalización mas o menos rápida
e intensa de la generación distribuida y a y u d a r á n a ir identificando segmentos de
mercado apropiados.

3.4.2.1. Estabilidad del sistema eléctrico con generación distribuida

La generación distribuida, en la que se considera también los sistemas de almacenamiento


integrados en ella, que se conecta generalmente a las redes eléctricas existentes en el nivel
de la distribución puede afectar significativamente a la estabilidad de los sistemas
eléctricos y ello en los tres tipos de estabilidad, es decir, la de ángulo de c a r g a ( l ) , la de
frecuencia(2) y la de tensión(3).

1 Estabilidad de ángulo de carga (pequeña o gran perturbación). Está definida por


la capacidad de mantener el sincronismo entre las máquinas síncronas durante el
funcionamiento normal y después de haberse producido una perturbación en el
sistema. Esta estabilidad depende de la capacidad de mantener o recuperar el
e q u i l i b r i o entre los pares mecánico y electromagnético, de cada una de las
máquinas síncronas del sistema.

2 Estabilidad de frecuencia (gran perturbación). Es la capacidad de un sistema de


potencia para mantener la frecuencia dentro del margen nominal, después de una
f u e r t e p e r t u r b a c i ó n . Esta f o r m a de estabilidad depende de la capacidad de
restaurar el equilibrio entre la generación y el consumo con una pérdida mínima
de cargas conectadas.

3 Estabilidad de tensión (pequeña o gran perturbación). Está relacionada con la


capacidad de mantener tensiones aceptables en todos los n u d o s del sistema
durante el f u n c i o n a m i e n t o n o r m a l y después de haberse p r o d u c i d o u n a
perturbación en el sistema. El factor principal causante de la inestabilidad de
tensión es la falta de capacidad del sistema para mantener en todos los puntos.

En efecto, las redes de distribución actuales están previstas básicamente para transmitir
la potencia eléctrica que reciben de la red de transporte hasta los consumidores, de forma
que el flujo de potencias activa y reactiva es siempre desde las tensiones más elevadas
hacia las más bajas. La red de distribución era totalmente pasiva por lo que se mantenía
estable siempre que la red de transporte fuese estable.
Sin embargo, cuando existe un grado de penetración elevado de la generación distribuida
conectada a las redes de distribución, los flujos de potencia pueden invertirse, teniendo
lugar ahora desde estas redes hacia el transporte. La red de distribución ya no es un
circuito pasivo sino un sistema activo en el que los flujos de potencia y los niveles de
tensión están condicionados tanto por las cargas como por la generación en ese
susbsistema.

Esta es una situación a la que se va a llegar dentro de algún tiempo que no será muy largo
a la vista del desarrollo acelerado que presenta esta forma de generación. Hasta el momento
los sistemas desarrollados, incluso la generación eólica que tiene una tasa de crecimiento
realmente espectacular, tienen como objetivo la producción de la máxima energía posible
(a un precio constante), por lo que las consideraciones sobre las cuestiones de estabilidad
transitoria no tienen prácticamente importancia. En caso de fallo en la red de distribución,
los generadores se desconectan y únicamente se pierde la generación correspondiente a un
tiempo relativamente corto, hasta que la red se haya restablecido, produciéndose entonces
la reconexión de forma automática.

Con elevados niveles de penetración de la generación distribuida, especialmente con


energía renovables, la contribución de estos generadores dispersos a la seguridad del
sistema eléctrico será cada vez más importante. En el caso de las redes interconectadas los
aspectos prioritarios serán los de la estabilidad del ángulo de carga y de la tensión. En los
sistemas aislados, sin embargo, los problemas más importantes estarán ligados a la
estabilidad de la frecuencia, debiendo analizarse con gran detalle el comportamiento
dinámico del sistema cuando se produce la pérdida súbita de una parte importante de los
generadores no convencionales. En el caso particular de la generación eólica, las variaciones
rápidas de la velocidad del viento, y también las fuertes ráfagas, pueden llevar a pérdidas
de generación bruscas que causarán variaciones de frecuencia y estados dinámicamente
inestables por la actuación de los relés de subfrecuencia.

3.4.2.2. Otros efectos a estudiar

Función de las redes y faltas


Se puede entrever un cambio de función de las redes de distribución, radiales o malladas,
al incorporar GD: se altera la potencia de cortocircuito y los cambios en las intensidades
de falta requerirán la revisión de los dispositivos de protección. Los cambios de relación
R/X en las redes y los efectos, en distintos escenarios operativos, sobre la caída de
tensión y pérdidas, deben ser tenidos en cuenta.
Protecciones
Los efectos de la corriente de falta aportada por los equipos de GD pueden llevar a
modificar la selectividad de las protecciones.

Tensión en la red de distribución


La GD podría ocasionar eventuales inversiones del flujo de cargas, y afectaría al perfil
de tensiones de la red de distribución, además de la influencia de los posibles generadores
de inducción y su demanda de reactiva. También el tamaño del GD determina su propio
nivel de admisible de variación de tensión.

Calidad y fiabilidad
Se producirían nuevos transitorios de tensión al conectar y desconectar equipos de GD,
además de una posible distorsión armónica adicional. Los análisis de fiabilidad, de
redes malladas operando radialmente, al incorporar GD, y cambiar el punto de entrada
de energía, etc. demuestran que las tasas de fallo también cambiarán.

Pérdidas en las redes


En principio, el efecto de la GD sería reducir las pérdidas por la cercanía entre
generación y consumo. Sin embargo la alta variabilidad de posibilidades de circulación
de energía en cada momento (y la circulación de energía aguas arriba de secciones de
cable crecientes, cuando normalmente la sección decrece en el sentido de circulación
clásica de energía) dificultaría la asignación de pérdidas y de los costes correspondientes.

Operación de red
Al poder energizarse un circuito desde distintos puntos, podría complicar la obtención
de permisos de intervención, paradas programadas, etc., con la consiguiente reducción
de la flexibilidad operativa.

Tecnologías de generadores
Mientras los grandes generadores son síncronos y pueden gestionar la reactiva, los
pequeños serían generadores de inducción más baratos, pero consumidores de reactiva.
Algunos de los sistemas microgeneran en corriente continua (p.ej. fotovoltaicos y pilas
combustible), que es necesario convertir (inversores de electrónica de potencia) a
alterna, que si bien pueden incorporar alguna posibilidad de control local de la tensión,
pueden llevar a otros problemas en la red de distribución.

En conclusión, la complejidad técnica del entorno regulatorio, económico y competitivo


de la GD, presenta todavía puntos por resolver para alcanzar una operación segura del
sistema, especialmente según crezca su grado de penetración.
3.5. Las energías renovables en la generación distribuida de electricidad

3.5.1. Planteamiento

En este capítulo se va a analizar el encaje de las energías renovables en el sistema


eléctrico, y las coincidencias o discrepancias con las premisas arriba enunciadas en
relación con la generación distribuida, y el buen funcionamiento del sistema eléctrico
general. El marco de referencia es nuestro país y la generación distribuida, pero al
hablar de las energías renovables no se puede olvidar la extensión de las tecnologías
correspondientes a un m u n d o en el cual un tercio de la población, 2.000 millones de
personas, no disponen de electricidad.

3.5.2. Las energías renovables en el sistema eléctrico español

España es un país con una elevada dependencia exterior en el suministro de energía, las
tres cuartas partes de la demanda de energía primaria; somos más dependientes en lo
concerniente a los combustibles de uso directo que en la generación de electricidad,
a u n q u e en ésta, la i n t r o d u c c i ó n del gas natural y el previsible i n c r e m e n t o de la
producción con carbón de importación, nos llevará previsiblemente hacia el final de la
década actual a niveles de dependencia exterior cercanos al 5 0 % .

Por ello es prioritario que las energías autóctonas, renovables en este caso, incrementen
su participación en el esquema generador, cubriendo una garantía mínima de suministro,
aunque eso suponga extracostes que han de asumirse en función al menos de esos
criterios de seguridad tan necesarios en el sistema eléctrico.

Pero por otro lado estamos delante de un compromiso medioambiental global, es el de


la reducción de las emisiones de C O 2 , que tiene pendientes ciertas formalidades, pero
que es ineludible asumir a una mínima ética global que se tenga. La U n i ó n Europea ha
fijado como "nivel b u r b u j a " una reducción del 8% en esas emisiones para el año 2010
con respecto a las de 1990, algunos países como Alemania o el Reino U n i d o muestran
que pueden cumplir con su objetivo, por el contrario España, a quien se le permite
incrementar sus emisiones en un 15%, ya a la fecha actual lleva un incremento de casi
un 3 0 % , somos el país que más se aleja de sus compromisos. ( C O M )

Potenciar el ahorro energético y el desarrollo de las energías renovables son las dos
opciones básicas con que contamos para dar un giro a nuestra evolución de emisiones
de C O 2 , y en general al sistema energético. Las energías renovables se unen en gran
medida a la generación de electricidad, y reciben en el sistema eléctrico consideraciones
específicas para fomentar su desarrollo, básicamente son dos:
- Aceptación por parte de la red eléctrica de toda la electricidad generada. A estos
efectos las empresas eléctricas han de concertar un punto de enganche adecuado
para las plantas generadoras con energías renovables.
- La electricidad producida se ha de pagar a las tarifas que resulten de incrementar
con una prima específica el valor de subasta de la electricidad de generación
convencional ante el regulador.

Las energías renovables presentan en nuestro país otras ventajas adicionales al ahorro
de importaciones de combustibles, petróleo y gas natural, son el desarrollo industrial
y la creación empleo d i s t r i b u i d o , en fabricación de e q u i p o s y en operación de
instalaciones, lo cual es de alto interés en nuestro esquema laboral. ( M E N E N D E Z )

Sobre las energías renovables hay documentación amplia en lo relativo a su concepción


tecnológica, por lo cual se prescindirá aquí de dar detalles específicos, recurriendo a
mínimas descripciones técnicas. ( C A S T R O )

No se incluye un apartado específico de energía hidráulica o minihidráulica, ya que las


cuestiones relacionadas con su desarrollo son ampliamente conocidas. Se está haciendo
un esfuerzo significativo para incrementar la potencia en minihidráulica, menos de 10
MW de potencia unitaria, pero a la vez aparece un fuerte rechazo social y ambiental hacia
esas instalaciones, que hay que reconocer se ubican en espacios cercanos a la actividad
humana.

Pero t a m b i é n h a y que decir, con relación a la hidráulica y a otras instalaciones


energéticas, que la oposición social a las grandes construcciones y a las empresas
energéticas convencionales se incrementa paulatinamente. Es necesario reflexionar al
respecto y ver como se retoma el diálogo social.

3.5.3 Energía eólica

Desde los orígenes del sistema eléctrico se trató de incluir a la eólica como fuente de
generación de electricidad, Francia, Alemania, o Dinamarca, entre otros fueron países
donde se desarrollaron prototipos, que no tuvieron éxito tecnológico y económico. La
crisis de los precios del petróleo de la década del setenta hizo que se retornara hacia las
energías renovables, entre ellas la eólica ha mostrado una evolución m u y positiva, y en
la actualidad se ve como un vector que puede tener una participación significativa en la
generación de electricidad.

Los años ochenta y noventa fueron décadas en las cuales hubo esfuerzos significativos
en I+D energético; la eólica se benefició de esto dos aspectos:
- Incremento de la capacidad de recuperación de e n e r g í a en un m i s m o
emplazamiento. Aumento de la potencia de los aerogeneradores, desde menos
de 100 kW a principios de los ochenta hasta 1.500 kW a finales de los noventa.
- Reducción de los costes de generación, desde 1/3 de € a 1/20 de € en ese
periodo de dos décadas. Esto referido a emplazamientos con recurso eólico
medio.

La energía eólica tiene en general buena aceptación social, aunque en algunos


emplazamientos específicos pueda tener problemas de instalación. Pero las grandes
organizaciones ecologistas hacen apuestas por que la eólica se desarrolle con fuerza, en
lugar de otras alternativas más agresivas con el entorno, y para hacer frente al problema
del cambio climático; así Greenpeace propone que en el año 2020 la eólica suponga el
10% del total de electricidad producida en el mundo, y que haya mayor participación
de la eólica en los países más desarrollados, los cuales ya disponen de buenas
infraestructuras de transporte y distribución de electricidad capaces de absorber altos
ratios de participación de esta energía. ( G R E E N P E A C E )

La energía del viento es directamente proporcional al cubo de su velocidad, esto supone


una fuerte diferenciación entre las distintas ubicaciones eólicas, vientos de baja velocidad
media no implican aprovechamientos eléctricos económicamente viables, por el
contrario a medida que se incrementa la velocidad del viento los parámetros económicos
de la generación eólica mejoran sensiblemente. En el contexto español, para una
generación eléctrica significativa, se pueden considerar viables los emplazamientos a
partir de velocidades medias de 6 m/s.

Desde el punto de vista del suministro de electricidad, la energía eólica es un vector


variable, el viento no tiene una velocidad constante, por tanto la cantidad de electricidad
que se vierte al sistema varía en el tiempo, por ello es necesario dar una importancia
singular a las capacidades de regulación del binomio: demanda - oferta de electricidad,
e incluso asumir la posibilidad de almacenar electricidad.

A continuación se analizan las tres opciones de aplicación de la energía eólica en el caso


español, se hace mención específica a esos criterios relacionados con la generación
distribuida que se mencionaron más arriba.

1. M i n i eólica.

Son instalaciones de pequeños aerogeneradores, de un nivel de potencia unitaria


alrededor de 10 kW; es una alternativa válida tanto para aplicaciones aisladas como para
otras conectadas a red. Estos molinos de viento son de pequeñas dimensiones, de fácil
instalación, conllevan una inversión moderada, en torno a unos 2.000 € / k W instalado,
lo que supone un coste de generación de electricidad en torno a unos 10 cts. € / k W h .

En las aplicaciones aisladas es preciso disponer de un sistema de acumulación de


electricidad, se hace generalmente mediante baterías convencionales; se diseña un
sistema eléctrico sencillo, para atender el consumo y almacenar energía, provisto de
inversores de corriente tal como se indica en la figura n°2. Esto encarece la instalación,
con relación al valor antes citado, pero de una forma moderada; si el sistema está
concebido para aprovechar en buena medida la electricidad generada, sin perder
excesivas horas de viento, es factible que el coste final para el usuario sea menor de
0,20 € / k W h consumido, valor que puede ser netamente menor que el que implicaría
la traída de electricidad desde una subestación alejada varios km.

Es ya frecuente encontrar instalaciones de este tipo en países con una red eléctrica de
distribución que llega a muchos puntos de consumo, como es el caso español.
Evidentemente la demanda para estos sistemas se incrementa continuadamente en
países con baja densidad de mallado eléctrico.

La aplicación de estos sistemas a consumidores conectados a la red es una solución que


puede estar condicionada bien por un planteamiento ecológico de buena imagen
ambiental, bien por un diseño del esquema de uso eléctrico que haga posible dirigir la
electricidad eólica hacia los consumos de puntas o a acumularla para evitar la demanda
de la red en horas punta, en las cuales el precio de la energía es más elevado y tenderá
a incrementarse en el futuro, tal como ha ocurrido en otras redes eléctricas liberalizadas:
Reino Unido o California por ejemplo.

Es una aplicación hoy poco frecuente, pero que previsiblemente puede crecer a medio
plazo de forma significativa. Consideremos por ejemplo el caso de un hotel situado en
una zona turística, que tiene una demanda punta de 300 a 400 kW, y un suministro de
electricidad desde la red de distribución a un precio medio de 0,06 € / k W h . Puede
disponer varios aerogeneradores, una docena de ellos, a lo largo de un paseo, sin que
por ello se plantee una agresión en su entorno, si no más bien un motivo de que cierto
tipo de huéspedes valoren ese esfuerzo ambiental.

En principio, el coste para el hotel de la electricidad suministrada por los


aerogeneradores es superior a la suministrada por la red; pero si se establece un sistema
de gestión de la demanda acompasado a la oferta eólica, incluyendo posiblemente
capacidades de acumulación, es posible que se pueda reducir de forma continuada la
punta de demanda eléctrica, evitando sobrecapacidades en el sistema global de
generación, lo cual en islas o en zonas en extremo de red es importante. Con ello es
factible pensar en renegociar las tarifas eléctricas, y quizás conseguir un ahorro que
compense la inversión en ese sistema eólico.
2. Parques distribuidos.

Son las instalaciones conectadas a red y que en principio vamos a considerar que tienen
una media potencia, entre 10 y 100 MW. Han sido la base del desarrollo eólico español
y de muchos otros países. Están encajando relativamente bien en la red de distribución
de electricidad, con conexiones desde el propio parque a esa red mediante líneas de 66
ó 132 kV de tensión. En la actualidad hay una potencia instalada superior a 2.500 MW,
lo que supone casi el 3% de la generación de electricidad en España.

Estos parque se comenzaron a construir con aerogeneradores de 150 kW de potencia


unitaria, y en la actualidad se instalan máquinas de 660 kW, existiendo prototipos de hasta
1.600 kW de potencia unitaria. Esto significa que en el futuro se podrá recuperar mucha
más energía en un emplazamiento; y se estará en condiciones de cumplir los objetivos del
Plan de Fomento de las Energías Renovables en España, e incluso sobrepasarlos, alcanzando
una potencia eólica instalada por encima de los 12.000 MW en el año 2010, es decir una
participación en torno al 10% de la demanda de electricidad en nuestro país. (IDAE).

El esquema económico de estos parques encaja en los planteamientos de promoción de


las energías renovables actualmente en vigor. Se puede considerar que el coste medio de
generación se encuentra entre 4 y 5,5 cts de € / k W h , es decir algo por encima del valor
medio de la subasta de electricidad, pero inferior a los máximos de esa subasta, que
además previsiblemente seguirán subiendo en el futuro.

El diseño de los parques eólicos se realiza siguiendo buenas prácticas de ingeniería. La


conexión de estos parques con la red eléctrica presenta buenas características técnicas;
la electricidad vertida a la red conlleva un factor de potencia muy próximo a la unidad,
y las distorsiones de onda son de muy bajo significado frente a una red en la cual la
participación de la eólica es minoritaria.

La aceptación social de la energía eólica es buena, la generación de empleo distribuido,


y el pago de alquileres de terreno e impuestos, contribuye a ello; en cierta medida la
consciencia de que estamos ante una energía limpia favorece esa aceptación. En algunos
caos se han habilitado los emplazamientos de los parques eólicos como lugares de
visita pública, lo cual está dando resultados positivos en el sentido de comunicación
social y de imagen.

No obstante existen ya algunos problemas ambientales al respecto. Los grupos


ecologista y otros sociales se quejan de la poca transparencia y escasa participación de
los agentes sociales en la definición de los planes estratégicos de algunas autonomías.
A veces el impacto visual es sensible en ciertos entornos, otras veces se han realizado
obras civiles o tendidos eléctricos sin las adecuadas condiciones de diseño.
En este sentido es necesaria una amplia labor de comunicación, tanto para detectar las
reacciones negativas y las razones que llevan a ellas, como para plantear a la sociedad
la necesidad de seguir avanzando en el desarrollo de esta energía. Evidentemente ese
desarrollo debe pasar por un consenso amplio, con planes de construcción de nuevos
parques ampliamente consensuados.

3. Gran eólica.

Son los diseños de parques eólicos con potencias de los mismos superiores a los 100 MW,
son la base para el desarrollo a gran escala de esta energía, y que han de permitir en el
futuro participaciones significativas de la energía del viento en el suministro de
electricidad, por encima del 10% antes citado. Se consideren o no generación distribuida,
aquí se va a hacer una referencia somera a este futuro.

Existen razones para plantearse una presencia masiva de la eólica a partir de la tercera
década de este siglo XXI; no sólo cuestiones ambientales como el cambio climático, si
no también otras cuestiones ligadas con la disponibilidad de vectores energéticos
alternativos:

• Gas natural, que tendrá múltiples aplicaciones: usos domésticos, combustible en


servicios, incluida la generación distribuida, en la industria, pero previsiblemente
también en la automoción como alternativa más limpia que las gasolinas.
• Energía nuclear, con fuerte oposición social a la construcción de nuevos grupos,
ya cuestionada en países como Alemania, pero que además puede aparecer como
objetivos de los tristemente conocidos ataques asimétricos.

Por ello en países con recursos eólicos, como es el caso de España, donde además la
dependencia energética exterior es una de las mayores de Europa, parece lógico apostar
por una presencia de la eólica por encima del 25%, es decir sobrepasar en el año 2020
los 20.000 MW de potencia instalada. Países que estructuran programas energéticos se
plantean objetivos significativos para esas fechas: Dinamarca, que tiene una población
y demanda baja, unos 5.500 MW, y Alemania, que es un país con alta densidad de
población, unos 20.000 MW.

Ya se están construyendo parques de más de 100 MW de potencia en nuestro país. Su


presencia puede incrementarse si se comienza a utilizar aerogeneradores de m a y o r
potencia unitaria, bien reconvirtiendo algunos que tienen h o y aerogeneradores
pequeños, bien construyendo nuevos parques; a la vez que se buscan emplazamientos
amplios, bien en tierra como sobre todo en ubicaciones off shore. Dinamarca se propone
para el año 2020 disponer de 5.000 MW de eólica marina.
En ambos tipos de emplazamientos: terrestre y marino, se han de instalar aerogeneradores
de varios megavatios de potencia unitaria; en la actualidad se dispone de máquinas de 1,5
MW, pero algunos fabricantes ya muestran el esquema 5 MW. Posiblemente se avance a
nuevos diseños de molinos, con mejor recuperación de energía, mayor rendimiento, y
previsiblemente con velocidad de rotor variable y aplicación de la electrónica de potencia
para conseguir así una onda eléctrica de alta calidad.

Quizás estos parques no se puedan considerar, así diseñados, como generación


distribuida, aunque tampoco se les puede incluir en el grupo de grandes centrales de
base, a partir de combustibles fósiles o energía nuclear.

Los grandes parques deberán tener consideraciones especiales frente al sistema eléctrico,
deberán contar con primas como las correspondientes a las instalaciones hoy incluidas en
esa regulación, que afecta a los parques de menos de 50 MW de potencia. Los parques de
grandes dimensiones no necesaria mente tienen que conllevar un coste de generación
menor que los actuales, no olvidemos que estos ocupan emplazamientos eólicos singulares,
con velocidades medias de viento para todas sus máquinas a veces superiores a 7,5 m/s.

Regulación y control de la electricidad eólica

C o m o se ha indicado más arriba, la pequeña presencia de la eólica en red no crea


problemas de regulación de carga en ella. En la medida que crezca la presencia de la
energía eólica en ciertas zonas, es previsible que surjan discrepancias a la hora de asumir
una energía no programada, y que otros generadores, con centrales convencionales y
programables, sean críticos con la eólica; aunque los estudios al respecto muestran
como se puede incrementar esa penetración de la eólica en red. ( C I D R A S )

Un primer aspecto a considerar es que la eólica puede programarse en un cierto grado;


es posible hacer predicciones de disponibilidad de viento, y por tanto es posible informar
al gestor del sistema del rango posible de suministro de electricidad a la red a lo largo
de un día, lo cual reduce a su vez el rango en el cual han de regular otras centrales. El
conocimiento profundo de los condicionantes que afectan a la evolución meteorológica
en una determinada zona geográfica, científicos más estadísticos, favorecerá que esas
predicciones sean progresivamente más certeras.

Un segundo aspecto es la posibilidad de incluir en el diseño de ciertos parques eólicos


sistemas de almacenamiento de electricidad, de forma que se pueda modular la que se
vierta a la red, eliminando puntas en momentos no deseados. Se está trabajando en el
desarrollo de tecnologías al respecto, los avances en sistemas de flujo con reacciones
redox, basados en el uso de electrolitos líquidos, con procesos de transferencia eléctrica
similares a los de las celdas de combustible, pueden suponer un paso adelante significativo
para la acumulación de cantidades significativas de electricidad.

La extensión de esas tecnologías puede verse favorecida por el establecimiento de


compensaciones económicas a la regulación de producción eléctrica en los parques
eólicos que dispongan de estos sistemas y con ellos garanticen una salida controlada de
electricidad a la red. La generación eólica con máquinas de velocidad variable, y la
aplicación de electrónica de potencia, puede encontrar una buena opción de desarrollo
en estos nuevos esquemas.

Pero el incremento fuerte de la generación eléctrica de origen eólico obligará a que el


gestor de la red introduzca dualidades entre los parques eólicos y otras fuentes de
generación fácilmente regulables: hidráulica y gas natural; de forma que la electricidad
vertida a la red por el conjunto de esos sistemas siga las pautas de demanda de la red.
Evidentemente esto i m p l i c a r á compensaciones económicas a esos generadores
hidráulicos o con gas natural.

Estas cuestiones y planteamientos han de analizarse progresivamente a fin de que el


sistema eléctrico, en su estructura liberalizada actual, o en otra que se considere de
interés en el futuro, pueda asumir una importante presencia de la eólica, que como se
ha indicado anteriormente tendrá que ser necesariamente elevada.

3.5.4. Biomasa

El uso tradicional de los residuos agrícolas y forestales como vector energético supone un
aporte significativo en el conjunto de las energías renovables. En la actualidad se trata de
incrementar esa presencia, por un lado extendiéndola a cultivos específicamente energéticos,
y de otro lado mejorando la eficiencia de los sistemas de transformación energética.

La biomasa tiene varias aplicaciones: combustibles sólidos para calefacción y usos


industriales, b i o c o m b u s t i b l e s l í q u i d o s para uso en a u t o m o c i ó n , y generación de
electricidad o cogeneración de electricidad y calor. A este último concepto es al que se
va a hacer referencia en este documento como alternativa de generación distribuida, y
que es uno de los cuales recibe especial atención en esos planteamientos de promoción
defendidos desde la C o m i s i ó n Europea ya citados.
En este sentido hay que citar la actuación política desde países como Austria, Dinamarca
o Finlandia, en los cuales gracias a ese trabajo de gestión de las administraciones
correspondientes, más las de las empresas y los propios ciudadanos, se está consiguiendo
una participación importante de esta fuente de energía, a la vez que se estabiliza la vida
rural generando empleo en el campo.

Las tecnologías aplicables en la generación eléctrica con biomasa son diversas y ligadas
a los condicionantes de disponibilidad de combustible y ritmo de demanda energética,
electricidad más calor.

El proceso tradicional y más fiable es el de combustión de la biomasa en caldera para


producción de vapor con el cual accionar un turboalternador. El sistema es adecuado
para instalaciones de más de 5 MW de potencia, aunque hay ejemplos con plantas de
menor tamaño. Los parámetros básicos de un proyecto de este tipo son:

• Inversión específica alta, del orden de 1.200 € / k W neto en instalaciones de 5 a


10 MW. Las de menor tamaño incrementan sensiblemente este valor.
• Consumo específico elevado, 16.000 a 20.000 kJ/kWh. El pequeño tamaño de las
instalaciones y el alto contenido en humedad del combustible condicionan este
bajo rendimiento, el cual puede ser mejorado sensiblemente, de forma global, si
se establece un sistema de cogeneración de calor.
• Operación y mantenimiento ocho personas. Esto supone un coste importante
respecto al valor de la energía final, aunque este parámetro se mejora al
incrementar la potencia de la instalación, o al encajar esta en un conjunto
industrial o de servicios más amplio que pueda aportar personal al respecto.

Desde un punto de vista económico y empresarial aparece el interés hacia instalaciones


de la mayor potencia posible. Pero esto muchas veces es incompatible con el buen
cuidado ambiental, la recogida de residuos y la extensión e intensificación de los cultivos
energéticos no deben incidir negativamente en el entorno, y esto se consigue en parte
con limitaciones a ese aprovisionamiento de combustible.

Las limitaciones resultantes por esos motivos al tamaño de las plantas de biomasa se
pueden compensar con las ayudas económicas que diferentes administraciones pueden
establecer hacia el trabajo en el ámbito rural, desde primas por limpieza y cuidado de
montes a dotación de infraestructuras: cominos o maquinaria para recogida o cultivo.
Aquí si es importante la actuación de sostenida y efectiva para mantener la vida en el
entorno rural.

En esa línea de valoración de lo pequeño surgen otras tecnologías de generación eléctrica


que se van consolidando poco a poco
• Gasificación de biomasa y combustión del gas en turbina de gas o en motor
alternativo. Es una alternativa aplicable a un amplio rango de potencia desde unos
cientos de kW a decenas de MW. La clave del éxito del sistema radica en la
adecuada limpieza del gas para que el equipo de combustión pueda tener un
mantenimiento fácil y una vida prolongada. La eficiencia energética se mejora
respecto al diseño convencional de caldera y turbina de vapor en más de un veinte
por ciento, y la inversión especíca parece que se reducirá a menos de 1.000 €/kW.
• Calderas de pequeño tamaño cuyos gases son el foco caliente a un motor de
combustión externa, motor stirling. Es una solución válida para instalaciones
pequeñas, incluso aisladas de la red, tanto en granjas en países industrializados
como en pequeños núcleos de países en vías de desarrollo.
• La pirólisis de biomasa es un proceso conocido desde hace décadas, en la
actualidad se trabaja para conseguir mediante ella un combustible líquido, aceite
de pirólisis, más un residuo carbonoso también útil como combustible o válido
para otras aplicaciones. El aceite puede utilizarse como combustible de motores
diesel de pequeña potencia con generador eléctrico. Es una solución que separa
el procesado de la biomasa de la generación de electricidad, lo que introduce un
elevado grado de flexibilidad; la solución parece más adecuada para instalaciones
aisladas, pero no puede descartarse la aplicación en conexión a red eléctrica.

Las instalaciones de biomasa utilizan motores síncronos para la generación de


electricidad, esto hace que la conexión a la red introduzca pocos problemas técnicos, y
más aun pueda ser un elemento de estabilización de la misma en sus áreas de
distribución, a veces no con un mallado consistente. Si se plantea una clara colaboración
entre la empresa distribuidora y el generador se puede hacer un control de la red
efectivo, incluso equilibrando la demanda de energía reactiva de otros consumidores.

En los países industrializados, con alta densidad de población, como son los europeos, y
por lo tanto con disponibilidad limitada de superficie libre o aprovechable como recurso
de biomasa, es lógico pensar en que la generación de electricidad con este combustible debe
ser un medio de desarrollo rural más que un aporte masivo de electricidad; debería primar
el cuidado medio ambiental y los conceptos de equilibrio social.

En nuestro país el Plan de Fomento de las Energías Renovables en España, ya


ampliamente citado, propone que se alcancen 1.700 MW de potencia instalada en el año
2010. No parece que se pueda cumplir con este objetivo salvo que se de un vuelco al las
actuaciones de las administraciones estatal y autonómicas al respecto; estableciendo
ayudas y criterios de desarrollo que puedan tener una amplia aceptación social. Quizás
tampoco sea necesario llegar a un nivel de potencia como el aquí citado.
3.5.5. Energía solar termoeléctrica

La crisis de los precios del petróleo de los años setenta propició la investigación en
tecnologías de generación eléctrica a partir de la energía solar, se c o n s t r u y e r o n
instalaciones de investigación y demostración, como ejemplo de las cuales hay que citar
la Plataforma Solar de Almería. Esos diseños son de dos tipos de concentradores:

• Espejos planos que concentran la radiación en una caldera situada en una torre,
en esta caldera se alcanzan temperaturas m u y elevadas, y en ella o bien se produce
vapor de alta temperatura para alimentar una turbina de vapor o bien se calienta
gas para su expansión en turbina de gas.
• Concentradores cilindrico parabólicos en los cuales se calienta un fluido térmico,
el cual a su vez transfiere calor a un ciclo de vapor para accionar una turbina. Esta
alternativa se ha utilizado para la construcción de varias plantas comerciales en
California en los años ochenta.

La inversión específica es significativa, entre 2.000 y 2.500 € / k W neto, se precisa algo


más de una hectárea de campo solar para 1 MW de potencia; el coste de generación
eléctrica se sitúa entre 15 y 25 cts € / k W h , según emplazamientos y condiciones de
financiación, lejos de los correspondientes de las instalaciones convencionales de
producción de electricidad, y netamente por encima de los costes de la generación
eólica.

La concepción de estos diseños repite la filosofía de las grandes unidades térmicas con
combustibles fósiles propias de las empresas eléctricas convencionales. Se pensaba que
ello podría llevar a estas al desarrollo de la energía solar; ello no ha sido así, salvo en el
caso de California donde se aprovecharon las especiales facilidades de la época del
presidente Cárter en Estados Unidos.

La disponibilidad de radiación solar se concentra en unas pocas horas de la zona central


del día, que coinciden con una de las puntas de demanda de electricidad. Por ello es de
interés el desarrollo de estas tecnologías y las plantas correspondientes, que podrían
aportar electricidad que evitara la necesidad de potencia convencional para esas
demandas. U n a solución interesante es unir los campos solares a esas instalaciones
térmicas convencionales, a las cuales se añade el vapor recuperado de la energía solar para
tener así una punta de producción. ( R U I Z )

La propuesta del Plan de Fomento de las Energías Renovables en España es disponer de


una potencia instalada de 200 MW; pero las intenciones de proyectos al respecto se retrasan:
• La prima aplicable a la generación solar en instalaciones de más de 5 kW de
potencia, 18 cts de € debería ser válida para estas centrales, pero no es algo
garantizado.
• La ubicación prevista para las plantas de ciclo combinado con gas natural, h o y
en p r o y e c t o , no disponen de espacio libre para d i s p o n e r campos solares
adecuados a las puntas de producción deseables.

En España sería lógico que se desarrollaran esos proyectos, tanto por nuestros recursos
solares, como por la capacidad de las empresas que trabajan en estas tecnologías. Pero
para ello hace falta que se hagan planteamientos firmes y de largo alcance.

Otra alternativa de energía solar termoeléctrica es la de los discos parabólicos con


motor stirling, unidades modulares de pequeña potencia, varias decenas de kilovatios,
que se podrían repetir en el mismo modo que los parques eólicos. De momento sólo
existen instalaciones piloto, por ejemplo en la PSA; pero es posible que alguna gran
empresa de bienes de equipo se decida pronto a su fabricación en serie, con lo cual se
reducirían los costes de producción y se podrían alcanzar valores posiblemente de 15
a 20 cts € / k W h , ello debería extender esta forma de generación:

• En países como España, si el valor de subasta de la electricidad de la punta de


mediodía continúa incrementándose.
• En los países en vías de desarrollo en los cuales h a y zonas con carencias en las
redes de suministro de electricidad.

3.5.6. Energía solar fotovoltaica

Es la energía renovable que tiene m a y o r aceptación social y la que se está desarrollando


por el impulso de los ciudadanos o sus asociaciones, aparte de las empresas que fabrican
los paneles fotovoltaicos, bien sean pequeñas o medianas empresa u otra filiales de
grandes grupos petrolíferos.

La tecnología fotovoltaica implica la instalación de paneles de amplia superficie, algo más


de 1 m^ por cada kW de potencia, y además estos paneles se construyen con láminas de
silicio como material activo; todo ello implica una inversión elevada, en el entorno de los
6.000 € / k W , por lo cual la electricidad tiene un coste en el nivel de 60 cts € / k W h .

Esto no es obstáculo para que la potencia instalada crezca a buen ritmo. En algunos
países e u r o p e o s existen n o r m a t i v a s que favorecen la i m p l a n t a c i ó n de sistemas
fotovoltaicos conectados a red de pequeña potencia, ayudas a la inversión y primas para
la electricidad vertida a la red. En Alemania se llega así a previsiones de hasta 20.000 MW
en el año 2020; en España las primas de 36 cts € / k W h a las instalaciones de menos de
5 kW de potencia, más las a y u d a s a la inversión en algunas comunidades autónomas
favorece un progresivo desarrollo. (ASIF)

En nuestro país están apareciendo, por iniciativa popular ó de ciertos agentes sociales,
propuestas de plantas de media potencia, incluso 10 MW, que se instalarían en terrenos
baldíos de municipios con alto nivel de radiación solar. El rendimiento energético de
estos desarrollos sería superior al de las pequeñas instalaciones en tejados de viviendas,
y su coste sería menor. Es necesario que las administraciones estatales asuman esa
realidad para que las primas aplicables a las pequeñas unidades se hagan extensivas a estás
plantas si son multipropiedad, con ello habría un desarrollo sostenido de la esta energía,
al cual en teoría se apuntan todos, incluso con "pérgolas fotovoltaicas" bajo las cuales
se presenta el futuro de la "sostenibilidad española"

La industria fotovoltaica española representa el 6% de la mundial, lo que significa un valor


elevado para este ratio, ya que a nivel industrial medio somos el 1% del mundo. Las
propuestas de ubicación de nuevas fábricas de paneles en nuestro país, añadido al buen nivel
de la investigación y desarrollo tecnológico, son un acicate para favorecer este avance.

Las tres cuartas partes de la producción española de paneles fotovoltaicos se dirige hacia
la exportación, para instalación en países en vías de desarrollo, aprovechando la
existencia de fondos de a y u d a europeos y españoles, pero sobre todo la acción de
organizaciones no gubernamentales, sensibles con la situación de carencia de electricidad
en muchas sociedades.

3.6. Motores alternativos de combustión interna (MACI)

3.6.1. Aspectos básicos

La m a y o r demanda social de energía se centra principalmente en las formas mecánica


y eléctrica. Sin embargo, la fuente principal es la energía química (combustibles fósiles).
Por ello, y a u n q u e en la actualidad los sistemas de conversión directa (células de
c o m b u s t i b l e ) e m p i e z a n a estar desde un p u n t o de vista técnico suficientemente
evolucionados, clásicamente se ha recurrido a la conversión indirecta: instalar una
máquina térmica que opere entre un foco caliente (llama de combustible) y el ambiente.
De esta forma se obtiene trabajo mecánico, aunque con la limitación que impone el
rendimiento de Carnot. La energía mecánica así obtenida es fácil de convertir con buen
rendimiento en otras formas de energía.
Para llevar a cabo las transformaciones energéticas antes referidas el dispositivo más
utilizado, en sus diferentes concepciones, es el motor térmico. Nótese que el motor
térmico utiliza una diferencia de temperatura para producir energía mecánica. El motor
de combustión interna se caracteriza porque los gases procedentes de la combustión
están en contacto directo con las partes móviles del motor e intercambian energía con
ellos. En el motor de combustión externa el fluido de trabajo en contacto con las partes
móviles del motor aumenta su nivel energético en un intercambiador de calor,
empleando gases procedentes de una combustión realizada fuera del dispositivo motor.
Cuando el motor de combustión, interna o externa, está basado en el sistema cilindro-
pistón, se dice que el motor es de tipo alternativo. En el motor alternativo de combustión
interna ( M A C I ) la combustión es intermitente, lo que se traduce en una mayor dificultad
para lograr combustión completa con mínima emisión de contaminantes, pero
facilitando al mismo tiempo una menor temperatura media de los elementos mecánicos
en contacto con los gases de combustión. Nótese que, por el contrario, en un motor
alternativo de combustión externa o en una turbina de gas el proceso de combustión es
continuo, lo que dificulta la refrigeración de las partes en contacto con la llama pero
facilita la combustión.

En los M A C I el aire y el combustible se introducen en el dispositivo cilindro-pistón a


través de las válvulas de admisión (motores de cuatro tiempos) o lumbreras de admisión
(motores de dos tiempos). Una vez realizada la combustión la mezcla resultante de gases
a elevada presión y temperatura comienza a expandirse provocando el movimiento
alternativo del pistón, que se transforma en movimiento rotativo mediante un
mecanismo biela-manivela. En este proceso de expansión los gases comunican energía
a los elementos mecánicos, parte de la cual se pierde en necesidades internas del motor
(compresión del aire, fricción,...) y el resto constituye el efecto útil de la máquina.

Básicamente hay dos clases de M A C I : motores Diesel y motores Otto. La diferencia


fundamental entre ambos tipos de motores es la forma de encender la mezcla en la
cámara de combustión al final de la carrera de compresión. En los motores Diesel el
aire se comprime a presión y temperatura tan elevadas (el motor trabaja con gran
relación de compresión: 14-24) que la combustión se desarrolla espontáneamente
cuando se inyecta el combustible. En los motores Otto la mezcla aire-combustible se
introduce ya hecha en el cilindro, para posteriormente ser comprimida por el pistón,
provocando su encendido mediante el salto de un arco eléctrico entre los electrodos
de la bujía localizada en la cámara de combustión. Para evitar el indeseable fenómeno
de detonación los motores Otto trabajan con una relación de compresión baja (6-12),
lo que limita su rendimiento.
En general, el rendimiento de los motores de ciclo Otto está comprendido entre 0,25
y 0,35, mientras que en los de ciclo Diesel el rendimiento es mayor, 0,35-0,45,
correspondiendo en ambos casos los valores más elevados a los motores de gran
cilindrada y fuertemente sobrealimentados.

En la última década ha aumentado el interés de los combustibles gaseosos para ser


utilizados en M A C I . En muchos casos los motores de gas reemplazan a los
convencionales por cuestiones medioambientales y por la gran disponibilidad de gas
natural. En general, los combustibles gaseosos poseen un número de octano mayor
que el de la gasolina, lo que posibilita que los motores Otto trabajen con relaciones
de compresión de hasta 12 y 13, aumentando así su rendimiento. Sin embargo, este
elevado número de octano impide que los motores Diesel realicen adecuadamente el
encendido por compresión cuando son alimentados con gas. Por tanto, cuando se
habla de motores Diesel a gas se está refiriendo a motores derivados del Diesel
convencional, pero en los que el sistema de ignición no siempre es por compresión del
aire y posterior inyección del combustible. Así, pueden encontrarse los siguientes
procedimientos de ignición:

• Encendido por chispa. Se comprime una mezcla gas-aire y el encendido se


provoca mediante una bujía.
• Inyección piloto de gasoil. Ahora se comprime una mezcla aire-combustible, pero
con gran exceso de aire, lo que hace disminuir la tendencia a la detonación y
permite trabajar con mayor relación de compresión. Hacia el final de la
compresión se introduce en el cilindro una pequeña cantidad de combustible con
elevado número de cetano, lo que determina que se inicie la combustión y se
propague por toda la cámara. De esta forma se consigue mejor rendimiento que
en el caso anterior pero se añade complejidad y coste al motor.
• Inyección de gas a alta presión. Consiste en comprimir únicamente aire en el
cilindro e inyectar el gas comprimido al final del proceso de compresión en el
motor. En definitiva, el principio de funcionamiento de este motor se corresponde
al del Diesel convencional, lo que proporciona mejor rendimiento que en los dos
casos anteriores, aunque a cambio de consumir potencia en el compresor de gas.

3.6.2. Comparación con otras tecnologías de generación distribuida

La utilización de M A C I para la producción de electricidad o cogeneración no es algo


nuevo, resultando especialmente idóneos en sistemas de dimensiones pequeñas o
medias (15 kW-30 M W ) y siempre que se requiera un motor que trabaje con
rendimiento elevado. Cuando se demandan potencias pequeñas se recurre al motor de
ciclo Otto, (15-50 k W ) , si bien se construyen hasta 2000 kW. A u n q u e normalmente se
emplea el motor Diesel por trabajar con m a y o r rendimiento, equivalente al de las
grandes centrales termoeléctricas.

Los M A C I se caracterizan por su gran versatilidad, pues convenientemente diseñados


pueden emplear una amplia gama de combustibles líquidos y gaseosos en aplicaciones
muy diversas. Al mismo tiempo se adaptan con gran flexibilidad a diferentes condiciones
de operación, pues su rendimiento no se ve m u y afectado por el grado de carga al que
está sometido el motor; además de resultar m u y idóneos para proporcionar calor
adicional a varias temperaturas: desde los gases de escape a 400-600°, hasta otras fuentes
de menor temperatura como el agua de refrigeración, aceite de lubricación, aire del
sobrealimentador e incluso el calor radiado desde el motor.

Otra ventaja no despreciable de los M A C I es que pueden ser empleados fácilmente de


forma modular. Es decir, se montan varios motores de pequeño tamaño en un sistema
único, lo que permite mantener siempre un buen rendimiento global independientemente
de la potencia demandada al sistema (desactivando ciertas unidades y manteniendo el
resto a plena carga).

En la tabla 1 se comparan diversas tecnologías de generación distribuida. Basándose en


los datos mostrados, y teniendo presente lo referido hasta el momento, es posible
extraer una serie de conclusiones de interés respecto a las ventajas e inconvenientes que
ofrecen los M A C I frente a las otras tecnologías disponibles para generación distribuida.

Los M A C I son las máquinas que mejor se adaptan para trabajar con buen rendimiento
a cargas parciales (un valor típico del rendimiento al 50% de la carga nominal es de
- 9 0 % del valor del rendimiento a plena carga, mientras que en una turbina de gas al 50%
de carga el rendimiento sólo alcanzará el 75% del valor a plena carga). Los motores
alternativos soportan bien los arranques y paradas continuos, lo que en una turbina de
gas se traduce en un acortamiento m u y sensible de su vida útil. Por otra parte, son m u y
adecuados para aplicaciones en las que, además de electricidad, se requiere calor a
diferentes niveles de temperatura medios o bajos. Finalmente, referir que las prestaciones
de los motores alternativos especialmente si están sobrealimentados, son relativamente
insensibles a las condiciones ambientales (presión, temperatura y humedad relativa).
Tabla 1. Comparación de tecnologías de generación distribuida (5,6)
Generación Generación Generación Fotovoltáica Generador Pilas de
con con turbina con eólico combustible
MACI de gas microturbina
Rango de 15 kW-20 MW 500kW-150MW -25-300 kW 1 kW-1 MW 10 kW-1 MW 5kW-3 MW
potencias
Combustible gasóleo gas gaseoso luz solar viento gas
o gas o líquido
Rendimiento, % * 25-45 20-42 20-32 6-19 25 35-60
Densidad 50 59 59 0,02 0,01 1,3
energética, kW/m 2
Coste de 200-350 450-870 500-1000 6600 1000 1900-3500
inversión, $/kW
Coste de explotación 0,007-0,02 0,003-0,008 0,003-0,01 0,001-0,004 0,01 0,005-0,10
y mantenimiento
$/kWh 2
Coste de 0,07-0,09 0,06-0,08 0,06-0,08 0,18-0,20 0,03-0,04 0,06-0,08
la energía
eléctrica, $/kWh 3
Almacenamiento No No No Si Si No
necesario de energía
NOx (kg/kj)
Gas natural 0,130 0,043 0,043 - - 0,001-0,008
Petróleo 1,6 0,07 0,07 - - -

Vida útil 40.000 40.000 40.000 - - 10.000-40.000


prevista, horas
Estado de Comercial Comercial Comercial Comercial Comercial Comercial
la tecnología pronto

El rendimiento de las tecnologías de energías renovables no debe compararse directamente con el de los
combustibles fósiles, ya que las existencias de estos son limitadas.
Los costes de explotación y mantenimiento no incluyen el combustible. En los sistemas eólicos y foto-voltaicos
no hay costes de combustible.
Excepto en el caso de la energía eólica y solar, para calcular los costes de la energía se utiliza el gas natural

En definitiva, los M A C I tienen su aplicación más clara siempre que se produzcan


variaciones de carga importantes, e incluso se requieran paradas periódicas del sistema
(por la noche, fines de semana, etc.). También son m u y adecuados cuando parte de la
energía se demanda en forma de calor a temperaturas medias y bajas.

A u n q u e el coste de capital de los motores alternativos es el más bajo de todas las


tecnologías existentes, no ocurre así con los costes de explotación y mantenimiento que
son bastante elevados, dada la m a y o r complejidad de estas máquinas. Un inconveniente
de los M A C I es que presentan elevado peso y v o l u m e n p o r u n i d a d de potencia
producida frente a otros tipos de motores térmicos, si bien no es el caso cuando se
c o m p a r a n con otras tecnologías existentes. A s i m i s m o , son m o t o r e s bastante
contaminantes, tanto en término de emisiones como de ruido.

3.6.3. Integración de sistemas

Se entiende por sistemas energéticos integrados aquellos en los que a partir de una sola
fuente de energía primaria se produce simultáneamente energía de elevada calidad
(mecánica y/o eléctrica) y energía de menor calidad pero también útil para procesos de
calentamiento, enfriamiento, y deshumidificación. Esto c o n s t i t u y e lo que se suele
d e n o m i n a r sistemas de cogeneración: p r o d u c c i ó n simultánea de trabajo y energía
térmica útil, empleando equipos convencionales pero integrados funcionalmente para
mejorar el rendimiento de conversión de la energía primaria utilizada y reducir el coste
y emisiones correspondientes a la producción en equipos independientes. Por tanto, la
integración de sistemas supone una utilización más racional de la energía, ya que
posibilita el óptimo aprovechamiento de la energía contenida en los combustibles, para
lo que se explotan las corrientes térmicas que habitualmente se desechan, pero teniendo
presente que no es fácil aprovechar los fluidos a baja temperatura.

Es habitual que los sistemas integrados se diseñen para que la energía térmica la consuma
el propio sistema, pues suele ser inviable la venta de este tipo de energía a un agente
externo. Por ello, es habitual encontrar sistemas de cogeneración en aquellas industrias
que consumen simultáneamente electricidad y grandes cantidades de energía térmica:
industria química, siderúrgica, papelera y agroalimentaria. El sector no -residencial es
otro campo donde habitualmente se requiere una considerable carga térmica y una carga
eléctrica casi constante: grandes superficies, cines, hoteles, hospitales, c a m p u s
universitarios, edificios de oficinas, etc.

Obviamente, los sistemas integrados están compuestos de varios subsistemas que se


diseñan para trabajar de f o r m a conjunta. Por tanto, existen muchas posibilidades para
seleccionar y enlazar los diferentes subsistemas. Esto pone de manifiesto que la elección
de un sistema de cogeneración puede no resultar una tarea fácil. En último término, la
decisión de invertir en cogeneración se basará en que exista seguridad de que el balance
económico a lo largo de la vida útil de la instalación resulte favorable frente al de la
electricidad comprada a la red. En definitiva, la principal fuente de ahorro de costes
estriba en la diferencia entre el coste de producción de la electricidad cogenerada y el
precio de mercado de la electricidad.
Los criterios básicos para seleccionar adecuadamente un sistema térmico bien integrado
son los siguientes:

- Determinar las necesidades eléctricas y térmicas: Distribución en el tiempo y


cantidad.
- Evaluar los niveles de temperatura requeridos para las necesidades térmicas.
- Plantear un sistema de cogeneración adecuado en función de la disponibilidad y coste
de combustibles y de los valores estimados de las necesidades eléctricas y térmicas.
- Decidir la configuración final del sistema una vez establecida la política de
suministro eléctrico: autoconsumo, compra y venta.

El componente más importante de un sistema de cogeneración es el motor: turbina de


gas, turbina de vapor, M A C I , etc. La aplicación de motores alternativos de combustión
interna se adapta bien a los sistemas térmicos integrados, ya que, como se ha referido,
son máquinas versátiles y que trabajan con elevado rendimiento, al mismo tiempo que
el calor de desecho del ciclo termodinámico se presenta en varias fuentes y a diferentes
niveles de temperatura, lo que en ocasiones resulta muy atractivo. Las fuentes y niveles
de calor en un motor alternativo son: los gases de escape (400-600°C), el agua de
refrigeración (80-120°C), el aceite de lubricación-refrigeración (70-80°C) y el aire de
combustión después del turbocompresor (140°C).

En la figura 1 se muestra un balance energético genérico de los M A C I .

Combustible 100%

Pérdidas 10%

Calor recuperable de: Agua, Aceite


Aire turbo. Radiación 20%

Calor recuperable de los gases


de escape 30%

Electricidad 35%

Fig. 1. Balance energético típico de M A C I


Los gases de escape constituyen la fuente de energía a m a y o r temperatura en M A C I .
La temperatura de los gases de escape depende del tipo de motor (sobrealimentado, de
mezcla pobre, de gas, Diesel,...) y de las condiciones de operación. En general, puede
encontrarse un rango de temperatura que oscila entre ~400°C en motores de mezcla
pobre hasta cerca de 700°C en motores Diesel fuertemente sobrealimentados. El
aprovechamiento del calor de los gases de escape puede realizarse en un recuperador
produciendo vapor o agua caliente. En la salida del recuperador la temperatura de los
gases de escape se establece en función de la temperatura del fluido a calentar,
situándose normalmente unos 50°C por encima de la temperatura de salida de este
último. Si el combustible no está exento de azufre o de otros compuestos que pueden
producir ácidos, resulta imprescindible que la temperatura de los gases de escape a la
salida del recuperador de calor esté por encima del punto de rocío (~175°C es un valor
habitual de diseño).

El agua de refrigeración de los cilindros es otra fuente de calor en M A C I . Aunque el


circuito de refrigeración en motores puede estar presurizado, el agua de refrigeración
no sobrepasa 120°C por motivos derivados de limitaciones mecánicas. La diferencia de
temperatura del agua entre la salida y entrada al motor no debe sobrepasar unos 8°C
como máximo.

El aceite, además de la función lubricante, siempre cumple una función refrigerante


(específicamente encomendada, o por recibir calor de componentes más calientes). El
rango de temperatura del aceite en un motor oscila entre 70°C y 105°C. El aire de
sobrealimentación es otra fuente de calor. El compresor del sobrealimentador aumenta
la presión del aire y también la temperatura (hasta unos 140°C como máximo), pero las
tensiones térmicas en el motor imponen límites a ese aumento de temperatura, por lo
que se suele refrigerar el aire después del turbocompresor.

En M A C I sólo los gases de escape poseen un nivel de temperatura suficientemente


elevado para producir vapor o actuar de fuente de calor en ciclos frigoríficos de
absorción. Por ello, en el sector no residencial (hospitales, hoteles,...) es habitual
aprovechar el escape para producir agua caliente sobrecalentada o vapor (útiles en
lavanderías, cocinas, etc.), utilizar el aceite y el aire de sobrealimentación para obtener
agua caliente sanitaria a 40°C, y emplear el agua de refrigeración del motor para generar
agua de calefacción a 90°C.
3.6.4. Empleo de biocombustibles

A u n q u e el empleo de combustibles de origen vegetal en M A C I es tan antiguo como el


propio motor, es a partir de finales de la década de 1970 cuando se inician los primeros
programas de investigación y desarrollo sobre la biomasa para obtener combustibles
aptos para ser utilizados en motores sin ningún tipo de problemas. Es en esta época
cuando comienza a tomar auge la producción y utilización de combustibles líquidos y
gaseosos obtenidos de la biomasa (biocombustibles), con objeto de reducir la elevada
dependencia del petróleo en un sector tan estratégico como es el del transporte. En los
últimos años se han promovido diferentes actuaciones tanto privadas como publicas que
han promocionado la eficiencia energética y la diversificación de las fuentes de energía
en todos los sectores de aplicación.

En función del ciclo del motor los biocombustibles se clasifican en tres grandes grupos:

- Bioalcoholes y derivados (éteres), para motores de ciclo Otto.


- Bioaceites y derivados (ésteres), para motores de ciclo Diesel.
- Biogases, para motores de ciclo Otto y Diesel.

3.6.4.1. Bioalcoholes

De entre todos los alcoholes, los más utilizados son el metanol y el etanol y los éteres
obtenidos de la reacción de éstos con el isobuteno: M T B E (Metil Terciario Butil Eter)
y ETBE(Etil Terciario Butil Eter). Los alcoholes pueden ser empleados puros o en
elevada proporción mezclados con gasolina en motores de ciclo Otto especialmente
adaptados, en tanto que en bajas proporciones de mezcla, hasta el 2 0 % , no se requieren
modificaciones significativas en el motor. Los éteres derivados, principalmente ETBE,
se emplean como aditivo para mejorar el índice de octano de las gasolinas.

En la tabla 2 se muestran las principales características de algunos biocombustibles y


de los combustibles convencionales. Todos los alcoholes presentan un Poder Calorífico
Inferior bajo, lo que se traduce un aumento del consumo de combustible. Por otra parte,
la presencia de oxígeno en la molécula de los alcoholes se traduce en una reducción de
la relación másica aire/combustible correspondiente a las condiciones estequiométricas.
Por tanto, la alimentación de un motor con un compuesto oxigenado necesita, a igualdad
de riqueza de mezcla, un m a y o r caudal de combustible, pues en caso contrario existen
riesgos de inestabilidad de funcionamiento y pérdida de prestaciones.
Tabla 2. Principales características de los combustibles
Metanol Etanol ETBE MTBE Gasolina Gasóleo Aceite Ester
girasol metílico
aceite
girasol
Densidad 796 794 747 745 735-768 825-845 924 880
a 20°C (kg/m 3 )
Viscosidad - - - - 3-4,5 37 4,6
a 40°C (mm 2 /s)
Poder calorífico 20.000 26.800 36.000 35.200 43.900 43.500 34.000 33.500
inferior (kj/kg)
Calor latente de 1.100 854 310 337 289 - -

vaporización (kj/kg)
Número de octano 106 106 114 117 97-99 - -

Número de cetano 0-3 5 <0 <0 10 50 35 49-51

Otra característica importante de los alcoholes es su elevado calor de vaporización.


Expresado en términos másicos es unas 3-4 veces mayor que el de la gasolina, lo que es
m u y importante para el diseño de los sistemas de alimentación de combustible y para
el comportamiento del motor durante los períodos transitorios (arranque en frío,
calentamiento, aceleraciones y deceleraciones).

Todos los alcoholes y derivados presentan índices de octano superiores a los de las
gasolinas, lo que supone una indiscutible ventaja en los motores de ciclo Otto. Por el
contrario, los índices de centano son muy bajos, lo que conlleva que la inflamación y
combustión de los alcoholes en motores Diesel presente serios obstáculos, resultando
necesario recurrir en este caso a técnicas especiales que complican y encarecen la utilización
de estos combustibles: combustión dual-fuel (el alcohol se introduce parcialmente
vaporizado en el aire de admisión, y un chorro de gasóleo penetra en el sistema aire-alcohol
donde se generarán numerosos puntos de inflamación) y doble inyección (el gasóleo y el
alcohol se introducen en la cámara de combustión por dos circuitos de inyección separados.

El gasóleo se inflama normalmente; seguidamente el alcohol penetra en un medio


inflamado y su combustión se realiza sin dificultad).
3.6.4.2. Bioaceites

Para la utilización de aceites vegetales en motores Diesel se pueden plantear varias


estrategias. Una consiste en utilizar el aceite bruto o semirrefinado sin mezclarlo con otros
compuestos. También se puede emplear una mezcla binaria gasóleo-aceite, lo que permite
mantener en límites aceptables la viscosidad y el índice de cetano. Otras posibilidades de
formulación de combustibles consisten en mezclas de gasóleo, aceite vegetal y bioalcohol,
donde el contenido de este último está limitado por el índice de centano.

Respecto al empleo de aceite puro cabe resaltar que desde la aparición del motor Diesel
se han desarrollado con éxito numerosas aplicaciones en motores estacionarios de baja
velocidad y con sistemas de inyección aptos para trabajar con este tipo de combustibles.
En estos motores de gran cilindrada el arranque se realiza generalmente con gasóleo y
suelen incorporar dispositivos para el calentamiento del combustible. Genéricamente,
se puede decir que en los Diesel de inyección directa que queman aceites vegetales puros
aparecen con rapidez problemas de ensuciamiento en las toberas de inyectores, cámara
de combustión, cabeza de válvulas y segmentos. En los motores de inyección indirecta
estos problemas son menos acentuados gracias al papel que juega la precámara en
cuanto a temperatura y generación de turbulencia.

Más atractiva resulta la opción de desarrollar un nuevo combustible, a partir de aceites


vegetales, de características similares a las del gasóleo que pueda emplearse en todos los
motores diesel existentes. Esta vía es la que se ha mostrado más práctica y por tanto, la
que más difusión ha alcanzado en el campo de utilización de los aceites vegetales en
motores. El combustible en cuestión es un compuesto resultante de la transesterificación
de los ácidos grasos de aceites vegetales (colza, girasol, soja, oliva...) por acción de un
alcohol, normalmente metanol. A este combustible se le suele denominar biodiesel. Las
principales consecuencias que se derivan del empleo de biodiesel en motores se resumen
a continuación.

En cuanto a prestaciones destacar que la potencia desarrollada disminuye 5-10%, el


consumo específico aumenta en la misma magnitud y la elasticidad del motor es idéntica
ya que la curva de par evoluciona de forma similar a la proporcionada por el gasóleo.
El arranque en frío no presenta ningún problema dado que el biodiesel posee una
filtrabilidad en frío equivalente a la del gasóleo. En cuanto a emisiones contaminantes
referir que las concentraciones de monóxido de carbono e hidrocarburos sin quemar
disminuyen sensiblemente respecto a las del gasóleo, así como la opacidad de humos.
Por el contrario, los óxidos de nitrógeno experimentan un ligero aumento. Por último,
destacar que el biodiesel no ataca a los metales pero si a los elastómeros de caucho
natural o de estireno-butadieno de las conducciones y retenes, así como a las pinturas
convencionales.
Igual que ocurre con los alcoholes, el empleo de biodiesel en m o t o r e s está m u y
extendido sobre todo en el sector del transporte. Ahora bien, los problemas técnicos de
utilización de estos combustibles son bien conocidos y de solución sencilla, por lo que
su empleo en motores estacionarios de generación distribuida es totalmente viable.

3.6.4.3. Biogases

Por este término se entienden los gases obtenidos a partir de la biomasa o de desechos
agroalimentarios o urbanos. Los biogases se enmarcan dentro de lo que se denomina
"gases pobres", pues su p o d e r calorífico inferior no sobrepasa habitualmente 30
MJ/m^N, estando generalmente comprendido entre 4 y 20 M J / m 3 N . Su composición
es m u y variable pero los componentes esenciales son metano ( 3 5 - 7 0 % ) , dióxido de
carbono (25-40%), nitrógeno ( 1 - 2 5 % ) y pequeñas cantidades de materias residuales
(hidrógeno, compuestos de azufre, y otros hidrocarburos).

El índice de octano de los gases pobres es superior a 100, lo que facilita su utilización en
motores de ciclo Otto, sin más adaptación que un adecuado sistema de dosificación aire-
combustible para mantener la riqueza de la mezcla en el nivel adecuado. Esta opción es
especialmente atractiva para pequeños motores, aptos para abastecer de electricidad a
granjas o unidades agrícolas familiares (o de pequeño tamaño). Los biogases también son
susceptibles de ser empleados en grandes motores Diesel estacionarios de encendido por
chispa y de encendido por inyección piloto de gasóleo.

3.6.5. Los MACI y el medioambiente

A través de los gases de escape de los M A C I se emiten a la atmósfera los productos de


la combustión, algunos de los cuales son considerados sustancias contaminantes: óxidos
de nitrógeno ( N O x ) ; hidrocarburos no quemados ( H C ) , monóxido de carbono ( C O ) ,
dióxido de azufre (SO2) y partículas.

Los óxidos de nitrógeno (especialmente óxido nítrico N O ) se forman por reacción del
nitrógeno y oxígeno del aire a las elevadas temperaturas que se alcanzan en el motor.
Las emisiones de N O x son comparables en motores de ciclo Otto y de ciclo Diesel.

Los h i d r o c a r b u r o s sin q u e m a r tienen su origen, obviamente, en una c o m b u s t i ó n


incompleta, incluso cuando existe exceso de aire (fallos de encendido y existencia de
localizaciones de combustión incompleta). La emisión de HC es significativamente
m a y o r en motores de ciclo Otto. El monóxido de carbono se origina por combustión
incompleta, igual que los hidrocarburos, pero también por fenómenos de disociación del
CC>2 a elevada temperatura. También en este caso es mayor la emisión de CO en motores
de ciclo Otto que en los de ciclo Diesel. El dióxido de azufre procede exclusivamente del
azufre contenido en el combustible, por lo que su emisión es prácticamente nula con
ciertos combustibles como el gas natural y el biodiesel. Las partículas se pueden definir
como los elementos en suspensión contenidos en los gases de escape, tanto en fase
líquida como sólida, y su formación es característica de los motores Diesel alimentados
con gasóleo y en condiciones de (o próximas) a plena carga.

La legislación sobre emisiones contaminantes en los gases de escape de motores


alternativos de combustión interna es cada vez más restrictiva, lo que ha determinado
el desarrollo de varios sistemas para reducirlas.

3.6.5.1. Convertidores catalíticos

Son catalizadores instalados en el sistema de escape del motor, cuya función es oxidar
los HC y CO para obtener C O 2 y H 2 O (catalizador de oxidación), o reducir los N O x
a N2 y O2 (catalizador de reducción). Lógicamente, para que el catalizador de oxidación
realice su cometido correctamente se requiere la presencia de oxígeno en cantidad
suficiente que puede provenir del motor cuando éste trabaja con mezcla pobre o ser
suministrado mediante un agente externo. Sin embargo, este oxígeno también tiende a
oxidar el nitrógeno del aire y contribuye a aumentar la emisión de N O x . Por el
contrario, para que el catalizador de reducción trabaje con buen rendimiento es
necesario que en su interior haya ausencia total de oxígeno. Para ello, o se trabaja con
falta de oxígeno, con lo que aumentan las emisiones de CO y H C , o se trabaja con
exceso pero eliminándolo antes de entrar al catalizador de reducción. Para esto último,
se suele recurrir a intercalar un catalizador de oxidación entre el motor y el catalizador
de reducción. Normalmente se emplean el platino y el paladio como catalizadores de
oxidación, aunque actúan de distinta forma. Así, para oxidar C O , olefinas y metano el
paladio es más activo que el platino. Para oxidar aromáticos ambos son igualmente
activos, y para oxidar parafinas con más de tres átomos de carbono es preferible el
platino. C o m o elementos catalíticos de reducción se suelen emplear el rodio y el
rutenio.
Mayor interés se presta hoy día a los catalizadores de tres vías, en los que en un único
recipiente catalítico se produce la reducción de los NOx, empleando el oxígeno así liberado
para la oxidación de los HC y CO. Para que el catalizador funcione correctamente el motor
ha de trabajar con mezcla estequiométrica, lo que ha conllevado la instalación de un sensor
de oxígeno en el escape (sonda Lambda). La señal de este sensor se emplea para determinar
el tipo de mezcla que alimenta al motor, y realimentar al sistema de control para que ajuste
el caudal de combustible al valor de consigna: dosado estequiométrico.
La temperatura de funcionamiento del catalizador es otro parámetro importante, pues
su actividad comienza a ser apreciable a partir de 300°C, estando el rango normal de
temperatura de trabajo entre 400 y 800°C. Temperaturas por encima de ~1000°C
provocan una rápida degradación del catalizador.

3.6.5.2. Recirculación de los gases de escape (EGR)

El principal problema que se plantea a la hora de reducir las emisiones contaminantes


de los M A C I es contener los N O x . Por ello, se ha desarrollado un sistema específico
para este fin: la recirculación de gases de escape. Consiste en recircular parte de los gases
de escape hacia la admisión. Estos gases recirculados son inertes durante la combustión,
lo que disminuye la temperatura máxima del ciclo y por tanto la formación de N O x .
Este sistema añade complejidad al motor además de penalizar el consumo de
combustible en un 3%, aproximadamente (Figura 2).

3.6.5.3. Sistemas de combustión de mezcla pobre

Estos consisten en realizar la combustión con gran exceso de aire, lo que determina que
casi desaparezcan las emisiones de hidrocarburos y de monóxido de carbono al mismo
tiempo que, al disminuir la temperatura máxima de combustión, se reduce notablemente
la emisión de óxidos de nitrógeno.
El desarrollo de motores que trabajen con mezcla pobre no resulta una tarea sencilla pues
la propagación de la llama en este tipo de mezclas encuentra bastante dificultad, pudiendo
producirse fácilmente fallos de encendido y combustión incompleta que conllevan a un
funcionamiento irregular del motor además de aumentar el consumo específico y las
emisiones de H C . La elevación de los niveles de turbulencia en el interior del cilindro
ha resultado decisiva para la evolución de los motores de mezcla pobre.
Válvula de control de EGR

Refrigerante

Fig. 2. Esquema simplificado de un sistema de recirculación de gases de escape (EGR)

3.6.6. Mantenimiento de motores alternativos

Todos los motores alternativos de combustión interna son máquinas de alta tecnología
que trabajan en condiciones de elevadas solicitaciones mecánicas y térmicas, por lo que
para asegurar su correcto funcionamiento a lo largo del tiempo es preciso realizar un
m a n t e n i m i e n t o a d e c u a d o . L ó g i c a m e n t e , el m a n t e n i m i e n t o de un m o t o r debe
establecerse en función del tipo de máquina, de su diseño, de la calidad de sus materiales,
del proceso de fabricación y de la calidad del combustible y lubricante empleados.

Por otra parte, los motores están formados por un número elevado de piezas que se van
desgastando con el uso. Si bien inicialmente los problemas se reducen a defectos de
diseño, fabricación y dificultades de operación, a partir de unas 15000 h. tienden a
aparecer desajustes y desgastes que originan problemas continuos en el motor. Cualquier
sistema de mantenimiento debe tener en cuenta todos estos factores para conseguir la
máxima utilización de los equipos.

En general puede decirse que existen tres clases de mantenimiento.


3.6.6.1. Mantenimiento predictivo

Cuando se interviene para que las condiciones de funcionamiento de la máquina no se


modifiquen. Debe dirigirse al seguimiento de varios sistemas del motor.

• Equipo de inyección en motores Diesel y sistema de ignición en motores a gas.


Midiendo la evolución de la temperatura de gases de escape en cada cilindro se
puede conocer la evolución del estado de los sistemas de inyección e ignición. El
reglaje del salto de la chispa en la bujía se puede determinar con el motor
funcionando, mediante lámpara estroboscópica, y su ajuste no requiere parar el
motor. Esto conviene completarlo con la obtención de las curvas de presión en
el cilindro para conocer la potencia, la presión máxima y el ángulo de combustión,
y con la medición de la estanqueidad de cada cilindro midiendo las fugas al
cárter.
• Determinación del espectro de vibraciones de componentes: turbocompresor,
alineaciones de ejes, etc.
• Seguimiento de los fluidos del motor: agua de refrigeración y aceite. No se puede
permitir que existan problemas de deposiciones y corrosión en el interior de un
motor, por lo que el estado del agua de refrigeración debe ser el requerido en
cuanto a ausencia de sales y a su tratamiento anticorrosivo. Cuando el agua del
motor se refrigera en un circuito externo como una torre de refrigeración es m u y
importante realizar un seguimiento exhaustivo de la concentración de sales
disueltas, resultando de interés la limpieza periódica del fondo de la torre y limpieza
química de los intercambiadores del circuito.
• Un buen mantenimiento del aceite motor es decisivo, pues el aceite no sólo
cumple funciones lubricantes, sino también de refrigeración, de sellado en el
contacto segmentos-pistón, y detergentes limpiando ciertos productos de
combustión y del desgaste de componentes. La viscosidad del aceite debe
mantenerse en los límites adecuados para mantener sus propiedades lubricantes y
de sellado, Para neutralizar ciertos ácidos formados en la combustión el aceite
incorpora una reserva alcalina o T B N . Además, el aceite también tiende a
acidificarse por oxidación. De ahí la importancia de mantener un nivel mínimo de
TBN. También debe asegurarse que el contenido de materia carbonosa en el aceite
es el correcto para evitar ensuciamientos indeseados, así como evitar su
contaminación por agua. En definitiva, un análisis periódico del aceite con un
seguimiento exhaustivo de sus propiedades es imprescindible para lobrar un
mantenimiento acertado. Esto debe completarse con un mantenimiento preventivo
midiendo el desgaste en camisas y árbol de levas, así como la formación de
depósitos en pistones, cámara de combustión, etc., lo que, obviamente, exige el
desmontaje del motor.
3.6.6.2. Mantenimiento preventivo

Siempre debe realizarse mantenimiento preventivo. El cambio periódico de aceite es


preventivo. También es preventiva la observación y limpieza del estado del pistón,
agujas y toberas de inyectores, árbol de levas, cojinetes e intercambiadores de aceite y
agua así como la medición de desgastes de las camisas y alojamientos de segmentos.

No deben olvidarse tampoco las inspecciones cotidianas consistentes en observar y


controlar los parámetros de funcionamiento del motor comprobando que no existen
fugas de fluidos ni ruidos anómalos. Estas labores no requieren más de unos minutos
diarios por motor, permitiendo comprobar la tendencia de ciertos parámetros en el
tiempo y, lo que es m u y importante, enfocar a d e c u a d a m e n t e las labores del
mantenimiento preventivo.

3.6.6.3. Mantenimiento correctivo

Debe atender a los fallos o roturas producto del azar (siempre presente) o de la fatiga
de materiales, que en ningún caso deberían tener su origen en inadecuados programas
de mantenimiento predictivo y preventivo. El sistema de control del motor debe ser
suficientemente eficaz c o m o para que dichos fallos o roturas no se t r a d u z c a n en
consecuencias más desastrosas.

3.7. Motores alternativos de combustión externa

3.7.1. Principio del funcionamiento del motor Stirling

Un motor Stirling es un motor térmico alimentado por una fuente de calor externa. Este
motor se puede incluir dentro de la categoría de motores alternativos ya que el trabajo
neto se consigue por medio de unos pistones en movimiento alternativo.

En el motor Stirling una cantidad fija de gas se mantiene confinada en un volumen de


trabajo. Este volumen de trabajo consiste en al menos un espacio mantenido a alta
temperatura y otro a baja temperatura. Mediante el movimiento de unos pistones parte
del gas es llevado alternativamente del espacio caliente al frío. C u a n d o la m a y o r parte
del gas está en el espacio caliente la presión aumenta, y cuando el gas está en el espacio
frío la presión d i s m i n u y e . En un m o t o r Stirling convencional el responsable del
movimiento del gas entre los dos espacios es el pistón desplazador, o desplazador
simplemente. Después de que el gas h a y a sido llevado al espacio frío y la presión h a y a
disminuido, es comprimido de nuevo por el pistón de potencia, que ha empezado su
carrera ascendente. Debido a que la presión es baja la fuerza sobre el pistón de potencia
es menor en su carrera de compresión que en la carrera de expansión, por lo que se
obtiene trabajo neto del motor.

La figura 3 muestra las diferentes fases para un ciclo Stirling ideal. Al principio (fase I)
el desplazador está situado en la parte caliente del cilindro, por lo que todo el gas está
en el espacio frío justo antes de empezar la carrera de compresión. Así, la carrera de
compresión empieza con el gas a baja presión. Después de la carrera de compresión (fase
II), el desplazador es movido a la parte fría del cilindro, con lo cual lleva el gas de la parte
fría a la parte caliente (fase III). Esto hace que la presión en el interior del cilindro
aumente. Este aumento de presión hace que el desplazador se mueva hacia la parte fría
del cilindro y el pistón de potencia realice su carrera de expansión (fase IV). Al ser mayor
la presión durante la carrera de expansión que durante la de compresión, el motor
realiza trabajo neto. Al final de la carrera de expansión el desplazador se mueve otra vez
hacia la parte caliente del cilindro para empezar un nuevo ciclo.

Desplazador Espacio de Espacio de Zona


comprersión expansión caliente

/F

Zona
fría

Pistón de
potencia

I II III IV

I).-Desplazador en la parte caliente del cilindro. Pistón en el punto muerto inferior. Inicio de la fase de compresión.
II).-Desplazador en la parte caliente del cilindro. Pistón en el punto muerto superior. Fin de la fase de compresión
e inicio déla fase de expansión.
III).- Pistón en el punto muerto superior. Desplazador en la carrera de expansión.
IV).-Pistón en la carrera de expansión. Desplazador en el punto muerto inferior. Fin déla fase de expansión.

Figura 3. Las diferentes fases del ciclo Stirling


En la figura 4 se puede ver el diagrama indicado para un ciclo Stirling ideal. Los
números corresponden a las fases descritas anteriormente. H a y que destacar que el calor
cedido entre los puntos IV y I es el mismo que el absorbido entre los puntos II y III.
De esta manera, si se incluye un dispositivo que aproveche el calor cedido entre los
puntos IV y I y lo utilice para pasar del punto II al III, el ciclo tendrá la misma
eficiencia termodinámica que un ciclo de C a r n o t que funcione entre las mismas
temperaturas. Este dispositivo es el regenerador.

III

El ciclo se compone de dos


isotermas I - II y III - IV y
dos isocoras II - III y IV -1.
Te es la temperatura delgas
en la fase de expansión y Te
es la temperatura delgas en
la fase de compresión.

Figura 4. D i a g r a m a indicado para un ciclo Stirling ideal.

H a y que resaltar que la mayoría de los motores Stirling construidos presentan varias
diferencias respecto al ciclo que se acaba de describir.

La primera es la presencia de un regenerador entre los espacios caliente y frío del cilindro.
El regenerador es un intercambiador de calor y a la vez un medio de almacenar calor. Para
comprender mejor su funcionamiento se estudiará primero el comportamiento del gas en
un motor sin regenerador. Cuando el desplazador se mueve del punto muerto inferior al
punto muerto superior (fases IV - I de la figura 3) el gas caliente es transferido del espacio
de expansión al espacio de compresión del motor, donde es enfriado. El calor extraído del
gas es disipado por el sistema de refrigeración y, consecuentemente, desperdiciado.

Cuando el fluido vuelve del espacio de compresión al de expansión tiene que ser de
nuevo calentado, necesitando más calor de la fuente de energía primaria. En un motor con
regenerador, el gas pasa del espacio de expansión al espacio de compresión a través del
regenerador. El regenerador está más frío que el gas, por lo que éste último se enfría y el
regenerador se calienta. Así, el gas ya llega enfriado al sistema de refrigeración,
disminuyendo el calor que tiene que ser disipado por este equipo. Cuando el fluido
vuelve del espacio de compresión al de expansión, también atraviesa el regenerador. El
regenerador ahora está más caliente que el gas, así que éste se calienta y el regenerador se
enfría. De este modo, disminuye el calor que el foco caliente tiene que suministrar al gas.

Por lo tanto, con la inclusión de un regenerador se reduce el calor a suministrar en el


foco caliente y el calor a extraer del foco frío para un mismo trabajo neto del motor, con
lo cual se aumenta el rendimiento del mismo. H a y que señalar que algunos motores
pequeños no poseen regenerador.

La segunda diferencia entre los motores reales y los teóricos es que la mayoría de los
modernos motores Stirling trabajan a alta velocidad (por ejemplo, 3000 r.p.m.). Una
importante consecuencia de esto es que el gas en los cilindros no tiene tiempo suficiente
para conseguir un equilibrio térmico con las paredes de los cilindros y la culata. Así, con
el poco tiempo disponible para la transferencia de calor, el comportamiento del gas en
el cilindro se acerca más a un comportamiento adiabático que a un comportamiento
isotermo que es el reflejado en el ciclo teórico de Stirling. Por lo tanto, para calentar y
enfriar el gas se hace necesaria la presencia de intercambiadores externos de calor,
diseñados con la suficiente área de intercambio para permitir una buena transferencia de
calor entre el fluido de trabajo y los focos frío y caliente.

En la figura 5 se puede observar la disposición de los tres intercambiadores de calor


típicos en un motor Stirling. El calentador es el intercambiador encargado de mejorar el
intercambio de calor entre el foco caliente y el motor y el enfriador tiene como función
la extracción de calor, necesaria para que todo motor térmico funcione correctamente.

Figura 5. Motor Stirling con los intercambiadores de calor y su colocación


en el conjunto del motor.
La tercera diferencia es que, en la mayoría de los motores reales el movimiento de los
pistones no es secuencial ni discontinuo como presupone el ciclo idealizado de Stirling.
En casi todos los motores los pistones se mueven continuamente y de forma casi
sinusoidal. De esta manera la presión y la masa de gas contenida en cada uno de los
espacios también varían sinusoidalmente. H a y que destacar que un motor Stirling
necesita que los dos pistones funcionen desfasados el uno del otro para que el motor
pueda proporcionar trabajo neto, siendo el desplazador el que va adelantado respecto
al pistón de potencia.

3.7.2. Ventajas e inconvenientes del motor Stirling

Las ventajas que presenta el motor Stirling le hacen m u y apropiado para ciertas
aplicaciones. Entre estas ventajas se puede citar:

El motor Stirling es de combustión externa, en contraposición a los más conocidos


motores de combustión interna, en los que la combustión se desarrolla en el interior del
motor. Esta peculiaridad permite que sea posible emplear una gran variedad de
combustibles, y así se pueden encontrar motores Stirling alimentados con combustibles
fósiles sólidos, líquidos y gaseosos, hidrógeno, energía solar, aceite vegetal, isótopos
radiactivos, calor almacenado en sales fundidas y combustión de biomasa. Además, la
combustión se lleva a cabo de forma continua, por lo que puede controlarse mucho
mejor. De esta manera, las emisiones de un motor Stirling pueden ser menores que las
de un motor de combustión interna convencional. Por otra parte, la separación entre
los procesos de combustión y los mecanismos internos de la máquina evita la
contaminación de los lubricantes, alargando su vida útil.

El fluido de trabajo del motor está contenido en el motor, y salvo fugas, la masa del fluido
permanece constante. Así, el fluido de trabajo puede ser elegido en función de sus
características termofísicas, independientemente de los procesos de adición de calor. De
esta manera se puede incrementar la eficiencia del motor, disminuyendo las pérdidas.
El helio y el hidrógeno son los fluidos más usados, además del aire.
La combustión continua, sin explosiones, hace que las variaciones de presión sean m u y
suaves y que la curva de par a lo largo de un ciclo sea m u y llana. El resultado de esto
es que el motor Stirling es m u y silencioso y con pocas vibraciones. Además el par se
mantiene casi constante en la gama de revoluciones del motor.

La mayoría del calor extraído del motor se lo lleva el refrigerante, por lo que su
disponibilidad para otras aplicaciones es muy grande. Así, este calor se puede usar en
un sistema de cogeneración o en un equipo de bomba de calor. Por el contrario, una gran
parte del calor extraído de un motor de combustión interna está en los gases de escape.
Esto hace necesaria la inclusión de un intercambiador de calor para el aprovechamiento
de la energía contenida en los mismos, lo que aumenta la complejidad de la instalación.

El ciclo Stirling, con el proceso de regeneración anteriormente descrito, y con la adición


y expulsión de calor de forma isoterma, posee la misma eficiencia que un ciclo de
Carnot que trabajase entre las mismas temperaturas. Por supuesto, la eficiencia de un
motor Stirling real no es tan alta, pero la libertad de elegir el fluido de trabajo junto a
unos eficaces intercambiadores de calor permite que el motor pueda aproximarse a su
eficiencia teórica más que ningún otro tipo de motor térmico.

A pesar de las ventajas del ciclo Stirling, éste conlleva unas dificultades a la hora de su
realización práctica. Entre estos problemas hay que destacar:

- Para obtener un buen rendimiento del motor es necesaria una alta temperatura
en el foco caliente, lo que obliga a utilizar materiales altamente resistentes a la
corrosión y a las altas temperaturas. La combustión externa no hace sino agravar
este problema, ya que en un motor de tipo Stirling la transferencia de calor entre
el foco de calor y los materiales del espacio de expansión debe ser excelente. Por
otro lado, la c o m b u s t i ó n continua no permite la refrigeración de las partes
mecánicas del motor expuestas a altas temperaturas.
- En un motor Stirling el fluido de trabajo se mueve periódicamente entre un foco
frío (a baja temperatura) y un foco caliente (a alta temperatura) y esto origina que
la presión en el interior del motor oscile entre un valor m á x i m o y un valor
mínimo. C u a n t o m a y o r sea la diferencia entre este valor m á x i m o y mínimo de la
presión m a y o r será el trabajo neto conseguido por el motor. Así, para aumentar
la diferencia entre la presión m á x i m a y la mínima es necesario emplear una
presión media m u y elevada, lo que origina problemas de sellado en el motor.
- El calor debe ser transferido de manera efectiva entre el fluido de trabajo del
motor y la fuente de calor o el refrigerante. Este requisito impone la utilización
de intercambiadores de calor, con el consabido compromiso entre la efectividad
de la transferencia de calor, la caída de presión en el circuito y el volumen del
componente.

3.7.3. El motor Stirling y el medioambiente

Medioambientalmente el motor Stirling es m u y poco contaminante. Incluso cuando el


calor se obtiene por combustión de hidrocarburos las emisiones son m u y bajas ya que
el combustible se quema de forma continua y casi a presión ambiente, en oposición a
lo que ocurre en M A C I .
Además, como se ha referido, el motor Stirling no está restringido a emplear combustibles
hidrocarbonados. Así, por ejemplo, la capacidad de producir energía eléctrica a partir de
radiación solar resulta m u y interesante con motor Stirling, y es un campo en el que m
los motores Diesel ni las turbinas de gas pueden competir. Sin embargo, dado que en
numerosas aplicaciones el motor Stirling ha de emplear combustibles hidrocarbonados,
tiene interés conocer las emisiones generadas por este tipo de combustibles.

La combustión en el motor Stirling se desarrolla en un espacio rodeado de paredes


calientes y en condiciones casi adiabáticas, lo que unido a una gran libertad para elegir
la dosificación aire/combustible conduce a m u y bajas emisiones de m o n ó x i d o de
carbono e hidrocarburos. El precalentamiento del aire de combustión conlleva elevadas
temperaturas de llama (~2000°C) lo que favorece la formación de óxidos de nitrógeno.
Sin embargo, las emisiones de N O x son menores de lo que cabría esperar dado que los
gases a elevada temperatura tienen un tiempo de residencia relativamente corto, las
temperaturas máximas son menores que en M A C I , y la combustión es continua.

U n a forma de disminuir las N O x es rebajar la temperatura adiabática de llama. Esto hace


descender el rendimiento del motor Stirling, pero no tanto como en el caso de motores
ciclo O t t o y Diesel ya q u e el r e n d i m i e n t o de aquel está m u y i n f l u i d o por el
p r e c a l e n t a m i e n t o del aire de c o m b u s t i ó n . O t r a f o r m a de r e d u c i r los N O x es
recirculando parte de los gases q u e m a d o s hacia el aire de combustión, d i s m i n u y e n d o
la temperatura máxima de llama. En la tabla 3 se comparan las emisiones típicas del
m o t o r Stirling con las de turbina de gas y motor Diesel.

Tabla 3. Comparación de emisiones contaminantes (g/kWh)

Motor Stirling Turbina de gas Motor Diesel

CO 0,49-1,47 9,8-17,6 9,8-24,5

HC 0,015-0,03 0,18 2,9-58

NOx (quemador adiabático) 0,49-1,0 3,4-9,8 1,9-9,8

N O x (con recirculación) - -

El motor Stirling es, por tanto, el menos contaminante de los motores térmicos. Incluso
es capaz de trabajar sin producir ninguna emisión de contaminantes, especialmente en
aplicaciones estacionarias como es la producción de electricidad. Esta posibilidad se basa
en la utilización de determinadas fuentes de calor, por ejemplo, calor almacenado en sales
fundidas (fluoruro de litio) que no genera ningún tipo de emisión, o hidrógeno c u y a
combustión únicamente produce agua.
3.7.4. Pasado y futuro del motor Stirling

Los motores de combustión externa tienen su origen en los últimos compases del siglo
XVIII. Desde esa época y hasta, aproximadamente, 1920, el motor de combustión
externa experimentó un gran desarrollo y amplia utilización. H a c i a 1908 el motor
Stirling había sido desarrollado hasta tal extremo que era bien conocido a ambos lados
del Atlántico. A pesar de todas las ventajas del motor Stirling, hacia 1920 el interés por
este tipo de motor había disminuido considerablemente. La invención y desarrollo de
los motores de combustión interna y los motores eléctricos ocasionaron que se dejase
de investigar e incluso de fabricar el motor Stirling.

Hacia 1930 la compañía Philips reconoce el elevado potencial de desarrollo del motor
Stirling, y comienza un amplio p r o g r a m a de investigación y desarrollo sobre este
motor. Desde, aproximadamente, 1950 todos los desarrollos sobre motores Stirling han
estado basados en la tecnología de Philips en campos de aplicación m u y diversos:
pequeños grupos electrógenos, producción de frío, generador eléctrico alimentado por
energía solar para satélites, propulsión de submarinos, locomotoras y vehículos.

En algunas de estas aplicaciones y en futuro no m u y lejano el motor Stirling quizás


desplace a los tradicionales motores ciclo Otto y Diesel.

El m o t o r Stirling presenta una gran facilidad para integrarse en los sistemas de


cogeneración doméstica y no residencial, lo que unido a su funcionamiento silencioso
hacen que esta área sea una de las de m a y o r futuro. Actualmente se presta gran interés
el empleo de b i o m a s a c o m o c o m b u s t i b l e para esta aplicación. La generación de
electricidad a partir de energía solar es otra aplicación m u y atractiva, pues se tiene
constancia de que el m o t o r Stirling accionado por radiación solar ha alcanzado
rendimientos de - 3 0 % en la producción de energía eléctrica.

A pesar de todo, para que el motor Stirling tenga un éxito significativo en un m u n d o


dominado por el motor alternativo de combustión interna debe lograrse una serie de
mejoras:

• Disminuir su coste por kW.


• A u m e n t a r la potencia específica.
• Mejorar la fiabilidad y duración de los arranques.
• A u m e n t a r el período entre revisiones.
• Disminuir los costes de mantenimiento.
3.8. Sistemas de almacenamiento de energía eléctrica

3.8.1. Resumen

Las redes de energía eléctrica necesitan disponer de sistemas de almacenamiento que


permitan una explotación óptima de los medios de producción; esta necesidad deriva
de la variabilidad del consumo, tanto a la escala del día (horas de punta y de valle), como
s e m a n a l (días l a b o r a b l e s - f i n de s e m a n a ) y estacional ( i n v i e r n o - v e r a n o ) , y de las
limitaciones técnico-económicas de los grupos generadores para hacer frente a esa
d e m a n d a variable.

O t r a virtualidad importante de los sistemas de almacenamiento es la posibilidad que


ofrecen de aumentar la capacidad efectiva de las líneas de transporte, y diferir en el
tiempo las necesidades de ampliación del subsistema de transmisión. Estas ventajas son
especialmente relevantes cuando las instalaciones de almacenamiento pueden situarse
en las proximidades de los centros de consumo, lo que ocurre en particular, con los
nuevos sistemas c u y a implantación no está sujeta a condiciones geológicas como es el
caso de las centrales de bombeo.

Las nuevas fuentes de energía renovables (solar directa, eólica, etc.), tienen un carácter
m a r c a d a m e n t e aleatorio, m o s t r a n d o a d e m á s , en el caso de la solar, u n a falta de
adaptación al consumo, tanto en el ciclo diario como en el estacional. En un f u t u r o no
m u y lejano el precio de venta de la energía procedente de las fuentes renovables será
variable en función de grado de seguridad. Para obtener el nivel m á x i m o del precio será
necesario g a r a n t i z a r la d i s p o n i b i l i d a d de la e n e r g í a eléctrica con u n a a n t e l a c i ó n
suficiente, entre 3 y 4 horas lo q u e lleva c o n s i g o d i s p o n e r de un sistema de
almacenamiento con esa reserva temporal. Esta presión económica junto con el fuerte
incremento previsto de la participación de las energías renovables (p.e. en la U n i ó n
Europea la potencia eólica instalada pasará de 2,5 GW en el año 1995 a 40 GW en el año
2010), hace que el desarrollo de sistemas de almacenamiento de tamaños pequeños y
medianos sea del más alto interés tecnológico y económico.

Se analizan en esta ponencia varios procesos de conversión energética que son aplicables
para el almacenamiento de energía eléctrica, unos en fase de aplicación comercial y otros
con posibilidades potenciales en diferentes horizontes temporales. Por último se realiza
una comparación basada en criterios técnicos y económicos y se describen algunas
aplicaciones relevantes.
3.8.2. Introducción

Las nuevas fuentes de energía renovables, solar directa y derivadas eólica, biomasa, etc.
tienen un carácter esencialmente aleatorio, y en su utilización se hace sentir agudamente
la necesidad de disponer de un sistema de almacenamiento adecuado, especialmente en
las aplicaciones aisladas. En los equipos de generación eléctrica con energías renovables
conectados a la red de energía eléctrica esta necesidad no es tan apremiante, ya que hasta
ahora aún mantienen un grado de penetración reducido y la propia red de energía
eléctrica constituye el sistema de almacenamiento necesario. Sin embargo, con el notable
incremento que se está produciendo en el nivel de penetración de las fuentes renovables,
resulta necesaria una cierta capacidad de almacenamiento (del orden de 3 a 4 h) para que
estas centrales tengan capacidad de desplazamiento de potencia de punta procedente de
las centrales convencionales además de su capacidad de desplazamiento de energía de
punta. El almacenamiento permitirá garantizar la disponibilidad de la energía eléctrica
con una antelación suficiente, consiguiendo así la venta de esta energía a las tarifas
máximas vigentes en las futuras condiciones de contratación.

En los sistemas aislados, la necesidad de almacenamiento penaliza fuertemente los


sistemas eólicos y fotovoltaicos y es necesario, por tanto, desarrollar sistemas de
almacenamiento con elevada densidad energética. Esto se hace patente si se comparan
los valores de las densidades energéticas de almacenamiento en baterías de plomo que
es el medio utilizado en los sistemas fotovoltaicos aislados, y los de los combustibles
líquidos (gasóleo) utilizados en los grupos diesel-generador, de uso m u y extendido para
la generación de energía eléctrica en pequeñas comunidades aisladas en países en vías
de desarrollo:

Tabla 1

Energía almacenada Wh/kg


Baterías de plomo 25-35
Gasóleo 11.600
Relación 390

La relación disminuye notablemente al considerar el rendimiento de la conversión Energía del combustible -


Energía eléctrica, pero es aún muy elevada.
No debe d e d u c i r s e de estas c o n s i d e r a c i o n e s q u e el a l m a c e n a m i e n t o de la energía
eléctrica es una necesidad nueva derivada de la aplicación prevista de las nuevas fuentes
de energía; desde hace m u c h o tiempo las redes de energía eléctrica disponen de medios
de almacenamiento, constituidos de f o r m a casi exclusiva por las centrales de b o m b e o
(centrales h i d r o e l é c t r i c a s reversibles), y su n e c e s i d a d se j u s t i f i c a p o r la presencia
importante en el parque de producción de grandes centrales térmicas y nucleares con
costes variables de la energía m u y reducidos y con baja capacidad de m o d u l a c i ó n de la
carga. En países en los que existe un elevado c o n s u m o de energía eléctrica p a r a
calefacción ( A l e m a n i a , F r a n c i a , etc.) se ha p o d i d o r e d u c i r las necesidades del
a l m a c e n a m i e n t o en la red, gracias a la u t i l i z a c i ó n de r a d i a d o r e s eléctricos con
acumulación térmica que, gracias a unas tarifas más reducidas, son conectados solamente
durante las horas de m í n i m o c o n s u m o (especialmente horas de noche).

3.8.3. Funciones de Los sistemas de almacenamiento

La necesidad de almacenamiento en las redes de energía eléctrica, deriva básicamente de


la variabilidad de la potencia eléctrica demandada por los consumidores a lo largo del día
(Fig. 1), y de las limitaciones de las centrales convencionales para hacer frente a esa
demanda variable.

26.000

24.000

22.000

20.000

18.000

16.000

14.000

12.000

10.000
MW

Horas 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 24

Fig. 1 C u r v a de carga del día de m a y o r demanda de energía eléctrica en 1996


Las limitaciones a que acabamos de hacer referencia son de dos tipos, económicas y
técnicas:

3.8.3.1. Económicas

El coste de la energía p r o d u c i d a por u n a central, depende, además del coste del


combustible y de la inversión efectuada en su construcción, de la utilización de la
central que se mide normalmente por el parámetro horas anuales de funcionamiento
"h", que corresponde al n ú m e r o de horas en las que la central, f u n c i o n a n d o
p e r m a n e n t e m e n t e a su potencia instalada, p r o d u c i r í a la m i s m a energía anual que
realmente suministró al sistema eléctrico.

P-ns.h.o.Pjns.ia i.a
Coste ( € / k W h ) = = c+
P-ms'
0 .h

- Pme¿ potencia media demandada - c coste del combustible ' a coste ¿e amortización,
- P¿ns potencia instalada en la central -i inversión (€/kW) O+M, etc. (€/€)

La carga variable incide también negativamente en la economía de la producción por


la disminución del rendimiento (aumento de "c") y por el coste del arranque de los
grupos (al disminuir la carga algunos grupos deben ser puestos fuera de servicio al
alcanzar el mínimo técnico).

3.8.3.2. Técnicas

Las variaciones bruscas de potencia, especialmente i m p o r t a n t e s en las puntas de


consumo de la mañana, imponen a los grupos de las centrales térmicas solicitaciones
térmicas suplementarias que disminuyen la vida de los mismos. Por ello los gradientes
de potencia están limitados a valores aceptables, siendo en este sentido m u y favorable
la existencia en el parque de producción de centrales hidroeléctricas con embalse y
conducciones hidráulicas en carga, que permiten gradientes de potencia m u y elevados
(200-300% P N / m i n ) .
De las consideraciones anteriores se desprende que para una optimización técnico-
económica de la explotación de las redes eléctricas, éstas deben disponer de sistemas de
almacenamiento que modifican la curva de carga presentando en un caso ideal una
característica óptima para las centrales del sistema (Fig. 2)

26.000 —]

24.000 —

22.000 —

20.000 —

18.000 —

16.000 —

14.000 —

12.000 —

10.000 —
MW

Horas 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 24

Fig. 2 C u r v a de carga diaria corregida

Durante las horas de carga reducida el sistema de almacenamiento absorbe energía de


las centrales de base con bajos costes de producción, suministrando dicha energía
durante los períodos de carga elevada (puntas) en las que la energía eléctrica debe ser
suministrada por las centrales de puntas (turbinas de gas, centrales hidroeléctricas con
embalse) que tienen costes de producción más elevados.

Las funciones de los sistemas de almacenamiento en las redes, derivadas de la


modificación que dichos sistemas introducen en las curvas de carga naturales, pueden
agruparse en dos categorías, estáticas y dinámicas.

Entre las funciones estáticas la más importante es la transferencia de energía desde horas
de reducido coste de producción a otras donde este coste es elevado; la valoración
económica de esta transferencia depende naturalmente de la relación entre estos costes
de producción. D e n t r o de esta categoría es necesario tener en cuenta también la
reducción del número de paradas y arranques de las centrales térmicas gracias a la
demanda generada por los sistemas de almacenamiento en las horas de valle.

Otra ventaja m u y importante que se puede obtener de los sistemas de almacenamiento


es la posibilidad de diferir la inversión en medios de transporte, o lo que es cada vez más
importante, de aumentar la capacidad de transporte de los medios existentes. La valoración
económica de esta mejora depende de la distancia entre el centro de consumo y la ubicación
del almacenador, siendo naturalmente tanto más elevada la rentabilidad cuanto más pequeña
es la distancia (Fig. 3).

Los sistemas de almacenamiento que extraen los máximos beneficios de esta posibilidad
son, por tanto, los que no están sometidos a limitaciones para su implantación en las
proximidades del consumo, principalmente, las baterías, los volantes de inercia y las
bobinas superconductoras.

cJ>Peak-load hours ^ Low-load hours


u
G
100% ^
PL
50%
75% ^
PL

Fig. 3

- 129-
Las funciones dinámicas regulación y reserva, tienen también una extraordinaria
importancia en la explotación de las redes, y en muchos casos la valoración económica
de estos servicios es incluso superior a la correspondiente a la transferencia de energía.
La capacidad de regulación deriva de la posibilidad de variar la potencia suministrada
con un elevado gradiente; de hecho los sistemas de almacenamiento actuales (centrales
de bombeo principalmente), permiten gradientes superiores al 200% P ^ / m i n , y los
sistemas basados en el almacenamiento en forma de energía cinética, electroquímica y
electromagnética, son capaces de suministrar su potencia a partir del reposo de una
forma m u y rápida.

Por otra parte, los sistemas de almacenamiento constituyen una verdadera reserva
rodante (no solamente por la rapidez de disposición de su potencia, sino también por
la posibilidad de desconexión en la fase de carga), además de su capacidad de toma de
carga instantánea después de un cero total en la red.

La liberalización del mercado eléctrico, con la aparición de nuevos mercados en el área


de los servicios complementarios, ha permitido ampliar notablemente las oportunidades
de implantación de los sistemas de almacenamiento. Las posibilidades funcionales de
estos equipos en las diferentes áreas de los sistemas eléctricos pueden clasificarse de
forma resumida como indica la Tabla 2.

Tabla 2

Generación Transmisión y Distribución Servicios complementarios


Gestión de la energía Control de tensión Reserva rodante (primaria)
Nivelación de la carga Calidad de servicio Reserva secundaria
y terciaria
Generación de energía de punta Fiabilidad del sistema
Seguimiento de la carga/rampa Aumento de la Potencia reactiva
utilización del sistema
Incremento de la utilización Retraso de inversiones Reducción del coste de los
del parque generador servicios complementarios
Incorporación de Incorporación de
energías renovables energías renovables
3.8.4. Almacenamiento en el nivel del consumo

Conceptualmente parecería lógico que el almacenamiento en el nivel del usuario final,


que tiene como consecuencia un alisamiento de la curva de carga, sería más interesante
que en el nivel de generación. No obstante, el efecto de escala junto con la nivelación de
la curva de carga debida a los desfases temporales en los consumos individuales de
grandes zonas, hace que, hasta ahora, el almacenamiento en la red por medio de grandes
sistemas sea la solución más racional.

H a y , sin embargo, un sistema m u y u t i l i z a d o ya en países con gran c o n s u m o de


calefacción eléctrica, los radiadores eléctricos de acumulación térmica.

El c o n s u m o de estos aparatos se concentra principalmente en las horas de noche


(22h - 6h) y eventualmente en las horas de valle de m e d i o d í a (12,30h-14,30h), gracias
a unas tarifas más reducidas en dichos períodos. Para obtener un m á x i m o efecto de
la nivelación y evitar gradientes de potencia inadmisibles, la puesta en servicio de estos
sistemas se hace de f o r m a centralizada por la C o m p a ñ í a por medio de señales de
control (a 175 ó 283 H z ) inyectadas en la red de distribución.

Los resultados obtenidos en la red de H E W ( H a m b u r g i s c h e ElectricitátsWerke A G )


con u n a potencia m á x i m a d e m a n d a d a de 3500 MW m u e s t r a n la gran efectividad de
este sistema:

Potencia instalada en Horas de utilización Relación potencia


calefacción con en días de invierno máxima (día) a
almacenamiento térmico potencia mínima (noche)
Año MW h _ MW h/día
MWp
n 6 16,92 3,05
n+4 47 16,45 3,00
n+8 467 19,39 1,71
n+11 897 20,23 1,77
n+14 1232 21,33 1,35

Los datos anteriores muestran una nivelación de la curva de carga diaria que reduce
sensiblemente la necesidad de un almacenamiento con ciclo diario, aunque subsiste la
necesidad de almacenamiento de ciclos semanal y estacional (diferencia de carga entre
días laborables-fin de semana e invierno-verano).
Los resultados de un estudio efectuado, ya en el año 1978, por EdF (Électricité de
France) sobre las necesidades de almacenamiento en la red francesa hasta el año 2000,
muestran claramente esa evolución junto con una tendencia creciente.

1978 1986 2000

Ciclo diario Pequeño Decenas de GWh 80-120 GWh


Ciclo semanal Decenas de GWh 100-150 GWh 300-500 GWh
Ciclo estacional 8 TWh 15-30 TWh 40-60 TWh

Pero no h a y que deducir de lo anterior que la calefacción con almacenamiento térmico


presenta solamente aspectos favorables para las C o m p a ñ í a s Eléctricas. En efecto, el
fuerte incremento de carga que tiene lugar al inicio de la tarifa reducida impone al sistema
de generación unas solicitaciones m u y importantes, con gradientes de incrementos de
carga incluso superiores a los de la p u n t a de la m a ñ a n a , d i s p o n i e n d o de m e n o r e s
posibilidades debido a que los grupos térmicos se encuentran en ese m o m e n t o (últimas
horas de la tarde) próximos a la máxima diaria. Para hacer frente a este problema se hace
un escalonamiento de la conexión de las cargas de a c u m u l a c i ó n sobre un período de
tiempo de unas tres horas.

3.8.5. Sistemas de almacenamiento según la forma de energía almacenada

Los posibles sistemas de almacenamiento de energía en las redes eléctricas, pueden


dividirse en tres categorías:

- Almacenamiento en forma de energía térmica, en las centrales térmicas


convencionales o las solares de ciclo térmico, en el que la energía almacenada no
ha sido previamente convertida en energía eléctrica.
- Almacenamiento en otras formas de energía susceptibles de ser convertidas en
energía eléctrica con elevados rendimientos de conversión, y en los que la energía
que se almacena se toma de la red eléctrica habiendo, pues, ya sufrido una primera
transformación en energía eléctrica.

Los sistemas correspondientes a esta segunda categoría, se pueden a su vez clasificar


según la f o r m a de energía almacenada: mecánica, química, electromagnética.
3.8.5.1. Mecánica

a Almacenamiento en forma de energía mecánica potencial que da lugar a las


centrales de bombeo, centrales hidroeléctricas reversibles que bombean el agua
desde el embalse inferior hasta el superior durante la fase de almacenamiento.
Prácticamente la totalidad de la capacidad de almacenamiento actual de las redes
de energía eléctrica corresponde a las centrales de bombeo.

b Almacenamiento en forma de energía mecánica cinética, por medio de volantes


de inercia acoplados a máquinas eléctricas funcionando como motor/generador
en los ciclos de carga (almacenamiento)/descarga.

c Almacenamiento en forma de energía mecánica elástica por medio de aire


comprimido, que almacenado en depósitos durante las horas de valle, alimenta
las cámaras de combustión de las turbinas de gas de los grupos generadores.

3.8.5.2. Química

a Almacenamiento electroquímico. En el caso más habitual, en baterías; esta forma


de almacenamiento de energía ha sido y es aún muy utilizada para la alimentación
de receptores críticos que no pueden admitir una interrupción en su alimentación
por pequeña que sea la duración de la misma (sistemas de protección, etc). Estas
aplicaciones corresponden a sistemas en los que las energías puestas en juego no
son muy elevadas (la mayor instalación acutal es de 10 MW-40 MWh), y existen
sólo en los niveles de distribución y del consumo. Para su utilización en el nivel
de la generación es necesario desarrollar otras baterías con mayor densidad
energética que las actuales. Otra forma de almacenamiento del mismo tipo son
las baterías de flujo, también denominadas baterías redox, pilas de combustible
regenerativas o pilas de flujo, cuyo camino comercial se está iniciando.

b Almacenamiento en hidrógeno; para la producción del hidrógeno se pueden


emplear diferentes métodos, térmico (térmico directo, termoquímico), o
eléctricos, es la electrólisis del agua.

3.8.5.3. Electromagnética

Almacenamiento en forma de campo magnético creado por bobinas superconductoras;


con objeto de conseguir elevados valores de la inducción magnética que son necesarios
para obtener densidades de energía almacenada aceptables, es necesario construir dichas
bobinas con conductores en estado superconductor. Estas bobinas deben alojarse en
cavidades subterráneas a una profundidad (algunos centeneraes de metros) que sea
adecuada para soportar los elevados esfuerzos electrodinámicos que sea presentan.
Existen diseños alternativos, en los que las bobinas están autosoportadas, de forma que
pueden ser instaladas en la superficie o a profundidades reducidas.

A l m a c e n a m i e n t o directo de energía eléctrica.

Es bien conocido que los condensadores (eléctricos) permiten almacenar directamente


la energía eléctica en forma de campo eléctrico. Sin embargo, la densidad de energía
almacenable es m u y pequeña en los condensadores convencionales cuya expresión es:
Con:
. £r — permitividad relativa del dieléctrico
' -p, £q-permitividad absoluta o
W- = £ o (1/m) constante dieléctrica de valor
2 8,932 x 10 exp-12 en el SI
E - campo eléctrico (en V/m)

En el caso de que el dieléctrico fuese aire, con el valor máximo posible de E (rigidez
dieléctrica del aire 3 x 1 0 exp 6 V/m) resultaría:

W c = 40J/m3

A efectos de comparación, la densidad de energía almacenada en un campo magnético


Con:
Hr — permeabilidad relativa
w. 1 -y 3 n0- permeabilidad del vacío,
wm ~ -Bz (J/m ) de valor 4 nx 10-7 en el SI
• PO B - inducción (en teslas)

En el caso de un campo en el aire con B = 1 (T), resulta:

W m = 4 0 x 1 0 exp 4 Q/m 3 )

es decir, 10 4 veces mayor.

S u p e r c o n d e n s a d o r e s o ultracondensadores.

Actualmente se están desarrollando condensadores que alcanzan valores de la densidad


de energía almacenada que son de 10 a 100 veces superiores a los de los condensadores
convencionales. Estos dispositivos, denominados corrientemente supercondensadores
o ultracondensadores, almacenan energía en forma eléctrica mediante la separación de
cargas con electrodos que son porosos presentando así unas superficies m u y grandes lo
que explica la elevada densidad de energía que permiten obtener. Se suelen considerar
como sistemas electroquímicos, condensadores electroquímicos, ya que el dieléctrico es
un electrólito líquido como las baterías, pero siguen siendo verdaderos condensadores
ya que la energía se almacena mediante cargas electrostáticas situadas en superficies
enfrentadas y son capaces de soportar un gran número de ciclos de carga/descarga sin
degradación de sus características.

Available Performance Lead Acid Battery Ultracapacitor Convencional Capacitor

Change time 1 to 5 hrs 0.3 to 30 s 10~3to 10" 6 s


Dischange time 0.3 to 3 hrs 0.3 to 30 s 10- 3 tol0" 6 s
Energy (Wh/kg) 10 to 100 1 to 10 <0.1
Cycle Life 1,000 >500,00 >500,00
Specific Power (W/kg) <1000 <10,000 <100,000
Charge/discharge efficiency 0.7 to 0.85 0.85 to 0.98 <0.95

3.8.6. Tecnologías de los sistemas de almacenamiento

En lo que sigue vamos a referirnos, exclusivamente a los tres tipos de sistemas de


almacenamiento que presentan mejores expectativas para su aplicación en el campo
tecnológico objeto de este informe. Estos sistemas son las baterías (de acumuladores),
los volantes de inercia y las bobinas superconductoras.
3.8.6.1 Almacenamiento electroquímico: baterías de acumuladores

3.8.6.1.7. Baterías convencionales

Las baterías de acumuladores designadas habitualmente de forma acortada baterías, son


dispositivos electroquímicos que permiten almacenar de forma reversible (salvo las
correspondientes pérdidas) la energía eléctrica en forma de energía de enlaces químicos.
En la actualidad existen dos tipos fundamentales: las baterías de plomo-ácido y las
baterías de niquel-cadmio. Las primeras de uso muy generalizado, están constituidas por
electrodos de óxido de plomo y de plomo esponjoso, sumergidos en un electrólito
constituido por una disolución de ácido sulfúrico de densidad de alrededor de 1,25
g/cm^. En estas condiciones la tensión de vacío o f.e.m. equivalente es 2,04 voltios por
elemento, y es un parámetro asociado a la propia reacción química y a los potenciales
electroquímicos asociados a ella. Cuando se conecta una carga en los bornes se produce
una circulación de corriente eléctrica por el exterior que se traduce en el interior de la
batería en una difusión de cargas positivas y negativas hacia los respectivos electrodos.
En este proceso se forma sulfato de plomo en ambos electrodos a costa del ácido
sulfúrico del electrólito que ve por tanto reducida su densidad, como se indica en la
transparencia. Durante la descarga d i s m i n u y e la tensión en bornes, siendo esta
disminución m u y dependiente del régimen de descarga (la capacidad en A - h es menor
cuanto m a y o r es el régimen de descarga).

Durante el proceso de carga, cuando se aplica una f.e.m. de polaridad adecuada a los
bornes, el flujo de la intensidad se invierte yse regeneran el óxido de plomo y el plomo
de los electrodos, si bien este proceso de regeneración no es perfecto y al cabo de un
número de ciclos este proceso se torna imposible y se dice que la batería está sulfatada
o agotada. Durante la carga de tensión aumenta, y al alcanzar 2,4 V por elemento
comienza el desprendimiento de gases (H2).

La eficiencia de las baterías de plomo se suele referir a dos magnitudes distintas. Se define
la eficiencia en amperios-hora como el cociente entre los amperios-hora que se pueden
extraer de la batería una vez cargada y l o s amperios-hora necesarios para llevarla hasta
dicho estado de carga inicial. Un valor típico es del 90% para este rendimiento, no
obstante, como los amperios-hora cedidos a la red exterior durante la descarga son
entregados a una tensión más baja que los amperios-hora absorbidos durante la carga,
el rendimiento energético es del orden del 70 ó 7 5 % .
Un desarrollo relativamente reciente de las baterías de p l o m o son las designadas
mediante las siglas inglesas V R L A , por Valve Regulated Lead Acid que presentan
características mejoradas respecto a las baterías convencionales.
3.8.6.1.2. Baterías de diseño avanzado

Como todos los convertidores electroquímicos, las baterías contienen tres componentes
básicos, un electrodo positivo "cátodo", un electrodo negativo "ánodo" y un electrólito.
Durente los procesos de carga y descarga, los electrodos sufren reacciones de oxidación
y reducción que producen los electrones necesarios para el mantenimiento de la
corriente eléctrica en el circuito exterior. El electrólito juega un papel fundamental
permitiendo el flujo de iones y electrones en el interior de la batería, para lo cual debe
poseer una elevada conductividad iónica.

Las soluciones acusosas de ácidos fuertes (sulfúrico) o sus sales y los hidróxidos de sodio
y potasio constituyen los electrólitos empleados en las baterías convencionales. Para las
nuevas baterías de alta temperatura se utilizan sales fundidas (cloruros y carbonatos) o
electrólitos sólidos que tienen las propiedades iónicas requeridas (alúmina beta, en las
baterías de sodio-azufre).

Dado que uno de los objetivos principales de las nuevas baterías es conseguir una
densidad energética de almacenamiento muy superior a la de las baterías convencionales
(25-35 Wh/kg en las baterías de plomo y las de cadmio-niquel), puede resultar muy
revelador el conocimiento de las propiedades de los distintos materiales que pueden ser
utilizados como ánodos y cátodos.

Ánodo
Material Peso específico (g/ml) Densidad energética (Ah/kg)
Pb 11,3 258
Cd 8,7 480
Zn 7,1 812
Fe 7,9 960
Na 0,97 1170
Mg 1,7 2230
Li 0,53 3830
Cátodo
Material Peso específico (g/ml) Densidad energética (Ah/kg)
AgCl 5,6 156
Pb o 2 9,4 223
HgO 11,0 248
Ni O O H 7,0 295
Cu O 6,0 312
Bromo 3,1 355
Cu C l 2 3,0 400
Ag 2 7,0 432
Mn 0 2 5,0 616
Cloro - 755
Fluor - 1410
S 2,0 1675
Oxígeno - 3350

Resulta bastante llamativo el reducido valor de la densidad energética (en Ah/kg) de los
materiales utilizados en las baterías convencionales. No obstante, para el cálculo del
valor de la energía en Wh/kg, es necesario tener en cuenta la tensión media de la batería
durante la descarga; la tensión de descarga depende básicamente de la tensión de circuito
abierto (diferencia entre los potenciales redox del cátodo y el ánodo E = E c - E a ) , que
en régimen de descarga se reduce debido a la polarización de los electrodos y a la caída
de tensión en la resistencia interna.

La tabla siguiente resume las principales características de baterías de nuevo diseño, que
están actualmente en fase de I+D o de prototipo.
Batería Tensión (V) Densidad Vida (ciclos con Temperatura °C
energética (Wh/kg) descarga 80%) Funcionamiento
Niquel/Zinc 1,70 70 350 Amb.
Niquel/Hidrógeno 1,36 55/58 Amb.
Plata/Hidrógeno 1,70 80/100 Amb.
Zinc/Aire 1,65 80/100 100 Amb.
Hierro/Aire 1,35 77 200 Amb.
Zinc/Cloro 2,12 66/144 100 Amb.
Zinc/Bromo 1,80 48 Amb.
Litio/Azufre 1,40 60/100 2000 375/425
Sodio/Azufre 2,00 60/150 2000 300/350
Plomo 2,00 25/35 500 Amb.

Recientemente (año 1999) se ha puesto en servicio una batería de Sodio/Azufre de 6


MW, 48 M W h en la Subestación de Ohito (Tokyo), c u y a función principal es la
nivelación de la carga. El número de ciclos de carga/descarga previstos es de 2500 y
funciona a una temperatura de 300°C .

3.8.6.2. Almacenamiento electroquímico: baterías de circulación o pilas de


combustible regenerativas

Otro tipo de baterías avanzadas, un ejemplo de las cuales es la batería de Zinc/Bromo


(o Zinc/Cloro), los electrolitos se almacenan fuera de las celdas y circulan mediante un
sistema de bombeo. Estas baterías de circulación, se denominan frecuentemente como
baterías redox o pilas de combustible regenerativas, y constituyen dispositivos
electroquímicos intermedios entre las baterías de acumuladores y las pilas de
combustible. De la misma forma que las baterías convencionales, las baterías redox
pueden cargarse y descargarse y, como las pilas de combustible, son capaces de
suministrar energía eléctrica todo el tiempo que sean alimentadas con los electrólitos en
estado de carga (Fig. 5).
Bromine
Electrode
Anode Loop Cathode Loop

ZnBr2 +Br2
Reservoir
ZnBr2
Reservoir

Bromine
Complex

Br2 Injection
on Discharge
Anolyte Flow Catholyte Flow

Figura 5

De este tipo de baterías la que se encuentra en un estado más próximo a su utilización


industrial es la desarrollada por Regenesys, que utiliza como electrólitos el bromuro de
sodio y el polisulfuro de sodio (Figura 6)

Figura 6. (Regenesys Technologies )


Para conseguir elevados niveles de potencia, se ubican sucesivas celdas en serie (más
tensión) o paralelo (más corriente), cada celda con una configuración electrodo -
electrolito - membrana - electrolito - electrodo. La capacidad de almacenamiento de
energía, sin embargo, estará determinada por el volumen de los electrolitos almacenado.

Hasta el momento sólo se han realizado pruebas con módulos de almacenamiento del
orden de kW, si bien están en desarrollo dos plantas de a l m a c e n a m i e n t o con una
capacidad de almacenamiento de 120 M W h y una potencia nominal de 10 MW así
como una potencia máxima de 15 MW.

El sistema opera en ciclo cerrado y los electrolitos líquidos permanecen en la planta a


lo largo de la vida de ésta, por lo que no hay descargas al medio local.

La eficiencia estimada del sistema en términos de M W h devueltos a la r e d / M W h


absorbidos es del 60-70 %. (datos ofrecidos por Regenesys Technologies).

En la actualidad, se están desarrollando dos plantas de almacenamiento de energía


basadas en esta tecnología:

• En el Reino U n i d o se está construyendo una de a p o y o a un ciclo combinado de


680 MW en Little Barford, Cambridgeshire. Esta planta puede almacenar 120
M W h y tiene una potencia nominal de 10 MW, ofreciendo una potencia en pico
de 14,75 MW. Se espera que sea operacional en a mediados del año 2002..
• En los Estados Unidos, Tennessee Valley A u t h o r i t y ha anunciado el desarrollo
de otra planta de almacenamiento de características similares. Se espera que sea
operacional en el 2003.

3.8.7. Volantes de inercia

3.8.7.1. Energía cinética almacenada en un volante

La energía almacenada en una masa giratoria de m o m e n t o de inercia J es = 1/2 J


K~ (1), (W es la velocidad de rotación expresada en rad-1); de esta ecuación se deduce
que para obtener un a l m a c e n a m i e n t o de alta densidad de energía, la velocidad de
rotación debe ser también m u y elevada. De esta forma, en varios diseños conceptuales
desarrollados en los últimos años, se han previsto velocidades m u y elevadas, superiores
a 50.000 rpm, con el volante soportado por cojinetes magnéticos y girando en una
cámara de vacío.
Se puede demostrar que la densidad máxima de energía EDmáx, energía almacenada
por unidad de peso de un volante real, está relacionada con la EDmáx de un volante
ideal c u y a forma es la de un disco de espesor variable (de perfil hiperbólico) en el que
se mantienen constantes los esfuerzos radiales y tangenciales (Fig. 7).

Volante ideal

2
— P
ED max
=a (Energía por unidad de v o l u m e n )

ED max =5
(Energía por unidad de peso)
P K = 0,4

a) b)

El valor máximo de la densidad de energía en un volante ideal, es:


(ED)m¿x = 1/2/foJ W2/M(aJ=(y/p (energía almacenada por unidad de peso) (2)
(ED)m¿x= O (energía almacenada por unidad de volumen) (3)

Donde: a - tensión límite a tracción del material


p - densidad del material

Figura 7

Estas dos últimas relaciones son los límites absolutos y corresponden a los valores
teóricos con relación a los cuales se pueden comparar los diseños de volantes reales. Los
diseños más utilizados tienen valores máximos de ED que son solamente una fracción
de los valores teóricos, K . s/r y K . s, con un margen de valores de K que van desde
0,4 a 0,8 según el perfil elegido (Fig. 7). El coeficiente K se denomina factor de forma
del volante.
3.8.7.2. Materiales utilizados

Teniendo en cuenta las expresiones (2) y (3) del apartado anterior, se puede comprobar
que, contra lo que parece indicar la intuición, los mejores materiales para la construcción
de volantes son los materiales ligeros de alta resistencia mecánica que conjugan
favorablemente las dos magnitudes básicas, densidad r pequeña y resistencia s elevada.

Existen actualmente, en diferentes niveles de desarrollo, dos líneas de diseño diferentes


de acuerdo con la velocidad de giro del volante de inercia, de baja velocidad (alrededor
de 7000 rpm) y de alta velocidad (superiores a 50.000 rpm).

3.8.7.2.1. Materiales para volantes de baja velocidad

Los volantes de baja velocidad emplean casi sin excepción aceros de alta resistencia que
son materiales perfectamente conocidos en todas las ramas de la ingeniería y cuyo
comportamiento ante solicitaciones mecánicas es absolutamente predecible. U n a
alternativa posible es la utilización de aleaciones de aluminio, también de alta resistencia
mecánica, aunque la densidad de energía alcanzable es actualmente inferior a la del acero:

EDmáx (Wh/kg)
Acero de alta resistencia 55
Aluminio de alta resistencia 42

Los volantes de baja velocidad de diseño avanzado utilizan materiales convencionales,


el acero de alta resistencia, pero incorporan alguno de los componentes desarrollados para
los volantes de alta velocidad, por ejemplo, envolventes con vacío parcial (reducción de
las pérdidas aerodinámicas y el ruido) y cojinetes híbridos (magnéticos y convencionales)
(Fig. 7).

3.8.7.2.2. Materiales para volantes de alta velocidad

Los volantes de alta velocidad necesitan disponer de componentes de alta tecnología (y


alto coste), como envolventes bajo vacío, cojinetes magnéticos, imanes permanentes (de
Nd Fe B), etc. Para obtener sistemas que tengan costes razonables, es preciso emplear
materiales que permitan alcanzar densidades de energía mucho más elevadas que las
máximas alcanzables en los volantes de baja velocidad.

Para los volantes de alta velocidad los únicos materiales admisibles son las fibras de alta
resistencia, con las cuales se pueden alcanzar energías específicas m u y elevadas.

Material EDmáx (Wh/kg)


Vidrio/Epoxy 145
Aramida de alta resistencia/Epoxy 194
Vidrio de alta resistencia/Epoxy 214
Carbono de alta resistencia/Epoxy 356

El problema fundamental del diseño con otros materiales es la existencia de fuerzas


radiales, para las cuales la resistencia de las fibras es pequeña ya que dicha fuerza
resulta perpendicular a la dirección de la fibra. La solución más generalmente adoptada
consiste en subdividir el rotor en anillos independientes separados por compuestos
elastoméricos, utilizando además diferentes materiales en los distintos anillos, siendo
m a y o r la resistencia de esos materiales para los anillos más externos (Fig. 8).

Expensive 2-axis
Magnetic Bearing
Non-adjustable motor-generator
necessitates electrón ic switches
to maintain constant vottage Permanent Magnet
Material (S100/lb.)

Composite Flywheel
($20 - S60/lb.)
Vacuum
Enclosure

Backup mechanical Expensive


bearings in case of 3-axts
magnetic bearing magnetic
failure bearing

Figura 8
3.8.7.3. Dispositivos de sustentación. Cojinetes convencionales y cojinetes
magnéticos.

Para la sustentación de ejes g i r a t o r i o s hasta hace poco tiempo se han u t i l i z a d o


únicamente dispositivos mecánicos denominados cojinetes, que se clasifican en dos
grupos según el modo de contacto entre las partes móvil y fija:

• Cojinetes de deslizamiento, que trabajan con engrase entre las superficies fija y
móvil, que deslizan entre sí.
• Cojinetes de rodamiento, de bolas o de rodillos, que trabajan con estos cuerpos
i n t e r m e d i o s que ruedan entre las superficies fija y móvil (superficies de
rodamiento).

3.8.7.3.7. Cojinetes magnéticos

Recientemente se han desarrollado para algunas aplicaciones m u y especiales, (p.e.


giróscopos para la orientación de satélites artificiales), unos dispositivos que realizan la
misma función que los cojinetes mecánicos pero que no tienen contacto físico entre las
partes fija y móvil. En estos dispositivos la fuerza de sustentación está creada por
campos magnéticos, y se denominan frecuentemente como cojinetes magnéticos.

El principio físico de los cojinetes magnéticos está basado en la fuerza que aparece entre
dos superficies cualesquiera entre las cuales existe un campo magnético, fuerza que es
de atracción y tiene por expresión:

fi B2 ,
— =— (N/m2)
A 2nrnQ

El valor de la fuerza fm resulta en newton ( N ) si la inducción B se expresa en teslas (T)


y el área ( A ) de la superficie en m 2 . Generalmente el medio existente entre las superficies
es diamagnético o paramagnético, es decir, la permeabilidad relativa tiene un valor m u y
próximo a la unidad, resultando:

fi B2 o
— =— (N/m2) (5)
A 2hq
Teniendo en cuenta el valor que presenta la permeabilidad magnética del vacío fio,
que es de 4 n . 10"^ en unidades del SI, resulta que la fuerza magnética alcanza unos
4 x 1 0 exp 5 N/m^ (~ 4 kg/cm^) con una inducción de IT, que es un valor normal
utilizando electroimanes convencionales.

Los cojinetes magnéticos son esencialmente inestables, ya que cualquier desplazamiento


de las superficies con relación al punto de equilibrio produce una reacción que amplifica
el desplazamiento. Si el desplazamiento es en el sentido de disminuir la distancia el
campo aumenta y según (4) ó (5) la fuerza magnética también se incrementa, e
inversamente si la perturbación consiste en un aumento de la distancia. La consecuencia
de ello es que los cojinetes magnéticos deben ser activos, es decir, que deben tener
detectores de distancia que actúan rápidamente sobre el valor de campo magnético
variando la excitación del electroimán en el sentido conveniente.

1 La inestabilidad de los sistemas de levitación magnética, se demuestra por el teorema de Eamshaw según
el cual un conjunto de partículas sometido a fuerzas según una ley cuadrática inversa no pueden permanecer
en un equilibrio estable. Esta limitación se aplica también a la interacción entre imanes permanentes.
2 Existe un sistema de levitación derivado de campos magnéticos que síes estable, la levitación por repulsión
electrodinámica entre corrientes eléctricas. Este sistema está siendo utilizado en prototipos de trenes de
¡evitación japoneses siendo las corrientes eléctricas entre las que se produce la interacción, de una parte, las
de bobinas superconductoras embarcadas en el tren y de otra, las corrientes que aparecen en una placa
conductora que está tendida a lo largo de la vía, comentes que se generan por el campo magnético móvil
creado por las bobinas superconductoras.

3.8.7.3.2. Cojinetes magnéticos superconductores.

Existe la posibilidad de construir cojinetes magnéticos pasivos que son estables,


mediante la interacción entre imanes permanentes y materiales superconductores. La
fuerza de levitación que aparece entre ellos es intrínsicamente estable y se origina
como consecuencia de un efecto de apantallamiento del flujo magnético o bien por la
tendencia a mantener el flujo magnético que tenía el material superconductor en el
momento de la transición al estado superconductor.

Existen varias configuracions posibles de los cojinetes magnéticos superconductores,


como indica la Figura 9, según el sentido de la magnetización y de la fuerza resultante.

r*
J t k E : 3 E •
Figura 9
Las configuraciones (1) y (2) proporcionan fuerzas axiales de levitación por repulsión
y en las (3) y (4) las fuerzas son radiales y de sustentación por atracción. Las
configuraciones más utilizadas son las (1) y (3) ya que la magnetización radial es más
difícil de realizar que la axial.

En la Figura 10 se muestra un prototipo de volante de 10 k W h con cojinetes magnéticos


superconductores.

Motor generator

j Flywheel

Superconducting
magnetic bearing

Figura 10

3.8.7.4. Máquina eléctrica de alta velocidad.

Los volantes de alta velocidad, que deben girar en una envolvente en la que exista una
elevado grado de vacío, imponen fuertes limitaciones a las máquinas eléctricas utilizables
en estos sistemas de almacenamiento. En primer lugar, el grado de vacío en el que gira
el rotor de la máquina exige que las pérdidas en esta parte de la máquina sean nulas ya
que no existe ningún medio físico capaz de evacuar al exterior dichas pérdidas. Esta
condición limita las opciones a las máquinas de reluctancia (síncronas o conmutada),
las máquinas síncronas de imanes permanentes o las homopolares.

La máquina síncrona de imanes permanentes presenta unas ventajas funcionales


importantes, siendo, por tanto, frecuentemente utilizada en muchos de los prototipos
desarrollados hasta ahora. El inconveniente que aparentemente presenta, derivado de
la incapacidad de ajustar la excitación mediante los devanados inductores presentes en
las grandes máquinas industriales, no resulta relevante en estos sistemas (velocidad
variable) ya que es necesario disponer convertidores estáticos entre la máquina eléctrica
y la red. Estos convertidores permiten realizar el control de la tensión y de la potencia
reactiva con una flexibilidad y una gama de ajuste al menos igual a las que se pueden
obtener con los sistemas de excitación más avanzados.

Si bien es cierto q u e la existencia de los i m a n e s p e r m a n e n t e s no c o m p r o m e t e las


características funcionales de m á q u i n a eléctrica, estos componentes introducen ciertas
limitaciones y dificultades añadidas en el diseño del p r o p i o volante de alta velocidad.
Ello deriva de que los imanes permanentes utilizados, los imanes de N e o d i m i o - H i e r r o -
B o r o ( N d Fe B) si bien tienen u n a alta resistencia a la c o m p r e s i ó n , su resistencia
mecánica a la tracción es m u c h o más pequeña que la que presentan las fibras de alta
resistencia q u e f o r m a n el c u e r p o del volante. Ello o b l i g a a d i s p o n e r los i m a n e s
permanentes cerca del eje de giro para obtener velocidades tangenciales suficientemente
bajas para no c o m p r o m e t e r la integridad de estos materiales, lo que reduce la densidad
de potencia de la m á q u i n a eléctrica (Figura 8, en la pág. 144).

Otros diseños experimentales disponen los imanes permanentes cerca del radio exterior
del volante, pero están sometidos a una precompresión previa que se va liberando a
medida que aumenta la velocidad.

3.8.8. Bobinas superconductoras

3.8.8.1. Energía almacenada en un campo magnético. Modelo de la bobina.

En todo lugar del espacio en el que existe un campo magnético hay una energía asociada
con ese campo, c u y a densidad de energía tiene la siguiente expresión:

dW 1
B2 (x,y,z) (6)
dx.dy.dz ir (x,y,z).í

Con unidades del Sistema Internacional:

dW- en Julios (J)


dx (dy) (dz) - en metros (m)
H- intensidad del campo magnético en Amperios/m (A m'1)
B- Inducción en Teslas (T)

La deducción de la ecuación (6) p u e d e realizarse c ó m o d a m e n t e mediante un balance


energético aplicado a una bobina toroidal ideal que permite limitar la región del espacio
en la que existe campo magnético; este espacio es en este caso, el v o l u m e n interior de
la bobina de la f i g u r a 11 y resulta:
B2 (J/rcr) (7)
^o

Y con ]LLr-= 1 (núcleo de aire)

1
B- Q/m 3 ) (8)
2^o

Figura 11

La expresión (8) de la energía magnética almacenada en función de la inducción no


resulta adecuada para el análisis de interacción con el sistema eléctrico. Para este análisis
es conveniente transformar las ecuaciones haciendo aparecer magnitudes y parámetros
eléctricos, la inductancia L y la intensidad (I) de la corriente que circula por la bobina.

W : = —— L1 2 ( J ) (9)
2

C o n t r o l de una b o b i n a s u p e r c o n d u c t o r a .

De acuerdo con la expresión (9) el nivel de energía almacenada en la bobina puede ser
controlado ajustando la intensidad que circula por ella. Durante las fases de carga y de
descarga de la bobina la intensidad debe variar y esta variación origina una f.e.m de
autoinducción c u y o valor depende de la rapidez de variación de la intensidad.

e= L (V) (10)
dt
Por tanto la red eléctrica debe aplicar una tensión continua en los bornes de la bobina
c u y o valor depende de la fase de funcionamiento en que se encuentra.

diu 1
Fase de carga: Vb=L J í > 0 ; W ( l T L i i . aumenta
2

1
Fase de descarga: Vl= L <0 ; W .. L i U - disminuye
b dt = ^ 2

dib
Fase de mantenimiento: Vu= L =O ; I g = Ig=Cte Y Wy=Cte.
dt

P l
P¡ I máx
máx
I med
t W|i min I min
Pi

a) b) b)

Figura 12

Estos regímenes de funcionamiento requieren que los SMES cumplan unas condiciones
de dimensionamiento en energía y en potencia, que sean adecuadas para el servicio
previsto. Estas condiciones pueden ser definidas por los dos límites siguientes:

Límites de intensidad

La potencia activa máxima que puede ceder o absorber un SMES es proporcional a la


intensidad de la bobina; esta intensidad es mínima cuando la bobina tiene la mínima carga
W(i min (al final del semiperíodo de descarga). La condición de diseño es que en esa
condición el SMES debe ser capaz de funcionar con la potencia de intercambio Pi.

C u a n d o la intensidad es superior al valor mínimo (aumento de la energía almacenada)


el sistema de control del SMES debe limitar el valor de la potencia suministrada
manteniendo el valor de Pi.
Límites de energía

El valor mínimo de la intensidad Imin establece directamente el de la energía almacenada


Wfl min:

Wfl min= 1/2 L l 2 m i n

El valor máximo W^ m £ x está definido por la potencia P¡ y el semiperíodo (carga o


descarga), según la relación.

T 1 1
W||má =WU min+Pj = Wu min+P; (F = frecuencia del ciclo
(imax |i m i n 1 2 min 1 ^ p carga-descarga) X
T 4
W =W ' - W • = P = P-
w i w max w min x i 11 „„
2 2 F
-La diferencia entre los valores máximo y mínimo de la energía almacenada, corresponde a la energía
intercambiada entre el SMES y la red (Wi).
-Naturalmente, el valor de Wum¿x no debe superar el asignado del SMES (,^m¿x i Wr), lo que establece el límite
máximo de la energía intercambiada.

El modelo completo de un Sistema de Almacenamiento con Bobinas Superconductoras


(SMES), constituido por la bobina superconductora y el convertidor de interconexión
a la red eléctrica, depende del tipo de convertidor utilizado; para las primeras
aplicaciones de los SMES se emplearon puentes trifásicos de tiristores de seis pulsos y
de doce pulsos (dos convertidores en serie). Los convertidores de tiristores absorben
siempre potencia reactiva inductiva de la red (funcionamiento en dos cuadrantes), por
lo que en el caso de unidades de gran potencia era preciso disponer una compensación
que encarecía notablemente estos sistemas.

Gracias a la utilización de G T O (Gate Turn-off thyristor) y de IGBT (Insulated Gate


Bipolar Transistor) es posible funcionar en los cuatro cuadrantes (P > 0 y Q > 0);
además si se utiliza la modulación por ancho de pulso (PWM-Pulse Width Modulation)
se puede reducir notablemente el contenido de armónicos mediante una adecuada
estrategia de disparo de los interruptores estáticos.

El sistema de regulación automática de un SMES previsto para una aplicación particular


(mejora de la estabilidad transitoria, compensación de las variaciones de tensión, etc.),
determinará en cada momento los valores de P y Q requeridos del SMES (Fig. 13). A
partir de estos valores PR y QR y de la intensidad de la bobina Ib, se calculan los del
índice de modulación M y del ángulo a de desfase entre la tensión y la intensidad
según las siguientes expresiones:

QR
M= íl$L±Qk « = a r c tg
Pb
Udo-Ib

Con: Uj)0 ~ Tensión máxima de corriente continua del convertidor en vacío.

CTO thyristor
AC/DC converters Superconducting coil

F i g u r a 13
3.8.8.2. Superconductividad. Materiales superconductores

La superconductividad es el fenómeno físico que se presenta en ciertos materiales


(metales, aleaciones, compuestos cerámicos) cuando se enfrían por debajo de una
temperatura límite (temperatura crítica), en virtud del cual la resistencia que ofrecen
al paso de la corriente eléctrica se hace absolutamente nula. En consecuencia, la
transmisión de energía eléctrica a través de un superconductor se realiza sin ninguna
pérdida de energía.

El primer superconductor fue obtenido por el físico holandés H. Kammerling Onnes


(Universidad de Leiden) en el año 1911, siendo el material mercurio que tiene una
temperatura crítica de unos 4K.

Los primeros materiales superconductores utilizados, necesitaban ser mantenidos a


temperaturas m u y próximas al cero absoluto (0 K), debiendo ser refrigerados con
helio líquido, cuya temperatura de ebullición es 4,2K. Estos materiales constituyen la
clase de superconductores de baja temperatura.

En el año 1986, Bednorz y Müller, del Laboratorio de Investigación de IBM en Zurich,


desarrollaron una cerámica de lantano, bario, cobre y oxígeno (La2x Bax C u 0 4 ) que
era conductora a la temperatura ambiente y pasaba al estado superconductor a 28K.
Materiales de este tipo forman la clase de los superconductores de alta temperatura.

3.8.8.2.7. Superconductores de baja temperatura

Un material de esta clase que se encuentra en estado superconductor pasa al estado


normal (con resistencia óhmica) cuando está sometido a un campo magnético cuya
intensidad supera un valor crítico, aunque se siga manteniendo a una temperatura
inferior a la crítica.

De acuerdo con su comportamiento en presencia de campos magnéticos, los


superconductores de baja temperatura se clasifican en dos grupos de Tipo I y de Tipo II.

Los superconductores de Tipo I, que son normalmente metales puros, pasan al estado
normal con campos magnéticos m u y pequeños, como indica la Tabla 3.
Tabla 3
Material Tc H c (104 A/m) B C (T)
Al 1,19 0,8 0,01
Hga 4,15 3,3 0,04
Nb 7,18 15,6 0,19
Sn 3,72 2,5 0,03

H c es la intensidad de campo que destruye el estado superconductor a la temperatura


del cero absoluto (0 K). A la temperatura crítica de transición Te, el más mínimo campo
magnético destruye la superconductividad.

Los superconductores de Tipo II suelen ser aleaciones que también son


superconductoras a m u y bajas temperaturas pero tienen un comportamiento mucho
más favorable frente a los campos magnéticos, presentando dos valores de campo
crítico, el inferior H c j y el superior H c 2- Con campos inferiores a H c j se comportan
como los del Tipo I, pero mantienen el estado superconductor también con campos
superiores al campo crítico inferior, hasta el campo crítico superior, que alcanza valores
de algunos Teslas. Entre los dos campos críticos el material en su estado mixto, algunas
zonas en estado normal pero que están eléctricamente en paralelo con filamentos en
estado superconductor. En consecuencia, externamente en el estado mixto el material
sigue presentando una resistencia nula.

Además de las dos magnitudes, temperatura y campo magnético, cuyos valores críticos
establecen los límites del estado superconductor, existe una tercera magnitud que
condiciona también este estado y que debe mantenerse en valores inferiores a los
críticos. Esta tercera magnitud es la densidad de corriente J, de forma que se puede
establecer una superficie de transición de los superconductores que separa los estados
normal y superconductor de estos materiales, como se muestra gráficamente en la
Figura 14 para dos superconductores frecuentemente utilizados en la construcción de
las bobinas superconductoras destinadas a la investigación básica en la física, el niobio-
titanio y el niobio-estaño.
Superconductividad (III)
J(A/cm 2 )

Figura 14

En la Tabla 4 se presentan algunos superconductores del Tipo II frecuentemente


utilizados:

Tabla 4
Material TC(°K) H ^ (107 A/m) b c2(D

Nb 3 Sn 18,0 2,1 26,4


Nb Ti 9,4 1,2 15,1
V Ga 14,8 1,9 23,9

Nb 3 Ge 22,5 2,9 36,4


3.8.8.2.2 Superconductores de alta temperatura

Poco después del descubrimiento de la primera cerámica superconductora se obtuvo,


en el año 1987, el primer superconductor con una temperatura critica superior a 77K y
que podía, en consecuencia, ser refrigerado con nitrógeno líquido, técnica que es de
aplicación normal en la industria. Este superconductor, con una temperatura crítica
T C =90K, es una cerámica similar a la de Bednorz-Müller en la que el lantano se sustituye
por itrio, el famoso Y j B a 2 C u 3 0 7 denominado 1-2-3 por su relación molar.

Se han obtenido ya compuestos superconductores con temperaturas críticas superiores


a 100K, por ejemplo, el T l 2 B a 2 C a 2 C u 3 0 ^ Q es superconductor por debajo de 125K.

La refrigeración de los superconductores con nitrógeno líquido presenta claras ventajas


con relación a la refrigeración con helio líquido. En primer lugar el rendimiento del ciclo
es mucho más elevado. Según el rendimiento teórico del ciclo de Carnot para extraer
1W de pérdidas a 4K es necesario aportar 74W, mientras que a 77K la aportación
teórica se reduce a 3W. C o n los equipos industriales que se utilizan los valores son m u y
superiores a estos límites teóricos, 500 W/Wref a 4K y 10 W/Wref a 77K.

3.8.9. Aplicaciones de los sistemas de almacenamiento

En el caso de la generación distribuida y las redes de distribución con una fuerte


componente de cargas industriales, se presta una particular atención a la notable mejora
de la calidad de servicio eléctrico que permiten alcanzar los sistemas de almacenamiento
que tienen una elevada velocidad de respuesta. La mejora de la calidad de servicio se
obtiene gracias a la rápida inyección de fuertes aportaciones de potencias activa y
reactiva en tiempos m u y cortos que perminten compensar, perturbaciones rápidas
c o m o huecos de tensión, etc. p u d i e n d o ser aplicados también c o m o Sistemas de
Alimentación Ininterrumpida.

Las principales aplicaciones pueden agruparse funcionalmente en los apartados que


siguen:

• Estabilización de la tensión:

a Compensación de las fluctuaciones de tensión. Parpadeo (flicker).


b Reducción de las variaciones bruscas de tensión. Huecos de tensión. Elevaciones
de tensión. Cortes de conmutación,
c Mejora de la estabilidad de tensión (Colapso de tensión).
• Estabilización de la frecuencia. Compensación de las fluctuaciones de carga:
• Estabilización de los sistemas eléctricos:

a Mejora de la estabilidad de pequeña perturbación. Estabilidad dinámica,


b Mejora de la estabilidad transitoria.

A continuación vamos a describir sucintamente algunas de las aplicaciones anteriores


que presentan un interés particular.

3.8.9.1. Compensación de las fluctuaciones de tensión. Parpadeo (flicker).

El Vocabulario Electrotécnico Internacional define el término Parpadeo (Flicker) como


la Impresión de inestabilidad de la sensación visual, debida a un estímulo luminoso cuya
luminosidad o reparto espectral fluctúan en el tiempo. Estas variaciones de la
iluminación son originadas por variaciones de la tensión de alimentación de las lámparas,
y cuando alcanzan un cierto nivel, provocan molestias a los usuarios en forma de fatiga
visual.

Este fenómeno es m u y dependiente de la sensibilidad y la reacción de los individuos y


en consecuencia solamente puede ser estudiado en una base estadística.

Un extenso trabajo de investigación ha mostrado que el parpadeo (flicker), puede ser


observado para unas variaciones de tensión repetitivas cuya frecuencia no sea superior
a la frecuencia de fusión de imágenes en el ojo humano, por encima de la cual no se
percibe dicha fluctuación. El límite superior de esta frecuencia, teniendo en cuenta la
constante de tiempo del filamento de las lámparas, puede ser fijado aproximadametne
en 35 Hz para variaciones de tensión menores del 10%.

La curva de respuesta de sensibilidad en la percepción visual a cambios de luminosidad


varía con la frecuencia de esos cambios y presenta un máximo situado entre 8 y 10 Hz.

Para amplitudes de las variaciones de tensión menores del 10%, se puede considerar que
existe una buena correlación entre los cambios relativos de luminosidad y las variaciones
relativas de tensión que los producen.

La relación entre la amplitud relativa de una variación de tensión y la correspondiente


sensación de "flicker" es cuadrática. Por lo que la sensación visual crece en un mayor
grado que la fluctuación de tensión.
La respuesta del sistema visual tiene un efecto de memoria, por lo que la sensación no
sólo depende de la intensidad individual de sucesivas variaciones sino también del
tiempo transcurrido entre ellas.

Los valores de la Curva de Severidad de "Flicker" Unidad, establecidos por la Comisión


Electrotécnica Internacional para fluctuaciones de tensión rectangulares son los
indicados en la Figura 15 que presenta los siguientes puntos característicos:

- 0,757 cambios/minuto 3,0%


- 1051,58 cambios/minuto 0,29%
b ..,.

AU Coordonnées
J des points:

3 f r-0,757
| A { A J / = 3 %
?5
ÉE lÜ
2 í r =1051,58
- B

U
1

0,9
08
0,/

0,5

\ I
0,4
[ 1 _
0,3

02

1 1
0.1 0.5 5 10 10 100 500 1000 5000
I Nombre de variatíons par minute (*)
0Q.1 00.5 0.1 0.5 1 5 10 50
Nombre de variatíons par seconde

Como se puede observar se tiene la máxima sensibilidad para una frecuencia de la fluctuación de 8,8 Hz.

Nota- Para convertir los valores de frecuencia a cambios por segundo se multiplica por dos, ya que por cada
período se producen dos cambios.

Fig. 15

- 158-
Estas elevadas frecuencias de las fluctuaciones de tensión pueden producirse en zonas
en las que se haya instalado una generación eólica importante (parques eólicos de gran
potencia). Ello es debido al fenómeno de turbulencias del viento que hace aparecer,
superpuestos a la velocidad media del mismo, componentes armónicos de velocidad que
tienen frecuencias desde un 0,05 Hz hasta varias decenas de ciclos por segundo. Los
propios aerogeneradores efectúan un filtrado de las frecuencias elevadas, pero se
considera que hasta unos 10 Hz los aerogeneradores responden a las variaciones de
velocidad del viento aunque con una atenuación creciente con la frecuencia.

En la Figura 16 se muestra la respuesta en frecuencia de un aerogenerador de gran


tamaño ( a 3 M W ) .

Frequency (Hz)

Fig. 16

La Figura 17 representa el par del generador equivalente a un parque eólico de 10 MW


instalado en la Isla de Fuerteventura. Esta variación temporal del generador se ha
obtenido mediante simulación, teniendo en cuenta las condiciones topográficas del
emplazamiento, la disposición física del parque eólico, la distribución espacio-temporal
del viento y la respuesta dinámica de los aerogeneradores.
•103
114 "

Fig. 17

3.8.9.2. Mejora de la estabilidad de pequeña perturbación. Estabilidad


dinámica.

Nota- En el texto de este apartado y también el siguiente, se hace referencia a uno de los sistemas de almacenamiento
(SMES), pero es igualmente aplicable a los otros dos.

Los sistemas de potencia pueden presentar problemas de estabilidad que se manifiestan


normalmente en forma de oscilaciones autoexcitadas de baja frecuencia (0,1 a 5 Hz).
Las oscilaciones aparecen tanto en la frecuencia común de diferentes zonas, como en
la potencia generada por los grupos (Figuras 18). Este tipo de inestabilidad está
originado por una interacción entre los sistemas de regulación, de tensión y de
frecuencia (carga) de los generadores, y está directamente asociado con los
denominados modos naturales de oscilación de la red.
Fig. 18

U n a red con Ng grupos ganadores tiene, en principio, N g - 1 modos de oscilación,


aunque diferentes subconjuntos de generadores (especialmente los pertenecientes a
una misma central) oscilan al unísono como grupos coherentes. En estas oscilaciones
entre grupos (intermachine oscillations en la literatura anglosajona) la parte giratoria de
cada grupo (rotores del generador, de la excitatriz y de los distintos cuerpos de la
turbina) participa como un todo en la oscilación. (En los grandes grupos térmicos
pueden aparecer además oscilaciones torsionales entre los distintos rotores del grupo
con frecuencias propias que son en este caso mucho más altas de 20 a 50 Hz).

Las oscilaciones de los grupos generadores tienen un bajo amortiguamiento de forma


que pueden ser excitadas por perturbaciones (o fuentes de "bombeo") relativamente
débiles. Un caso m u y típico de aparición de oscilaciones, es el de zonas de generación
interconectadas por líneas de transmisión muy largas,cuando se produce la desconexión
de una de las líneas aumentando bruscametne la impedancia de la interconexión.

Los SMES pueden mejorar la estabilidad de los sistemas eléctricos amortiguando


rápidamente estas oscilaciones de los grupos generadores, mediante la inyección/
absorción controlada de potencia activa (que equivale a la creación de un par de
amortiguamiento suplementario). El SMES puede realizar también simultáneamente la
inyección/absorción de potencia reactiva, de forma que permite mejorar notablemente
el efecto de estabilización de las oscilaciones.
La posibilidad de controlar simultáneamente las potencias activa y reactiva, hace que
los SMES tengan una capacidad de estabilización muy superior a la de los sistemas
convencionales, los estabilizadores de los sistemas eléctricos (power system stabilizer)
que introducen señales suplementarias de estabilización en los reguladore automáticos
de tensión de los grupos.

3.8.9.3. Mejora de la estabilidad transitoria.

Para analizar la estabilidad transtitoria de un sistema eléctrico sometido a una


perturbación, deben considerarse tres fases sucesivas: el estado de régimen permanente
previo a la perturbación (pre-perturbación o pre-falta), y los subsiguientes al inicio de ésta:

- Sistema durante la perturbación (durante la falta), que es el inicio del período


transitorio.
- Sistema inmediatamente después de la eliminación de la perturbación (post-
perturbación o post-falta); durante esta fase continúa el período transitorio y el
sistema puede o no alcanzar un nuevo régimen permanente.

La estabilidad transitoria está fuertemente condicionada por los tres estados considerados
y en particular por las acciones que se ejerzan durante y después de la perturbación.

Durante la perturbación, en los grupos generadores aparecen desequilibrios entre el par


mecánico de la turbina y el par electromagnético del generador (entre la potencia
mecánica y la potencia eléctrica suministrada); así en caso de un cortocircuito trifásico
próximo a un generador, el par electromagnético se reduce debido a la disminución de
la tensión de la red lo que da origen a una aceleración del grupo. El par electromagnético
puede mantenerse en un valor elevado compensando la reducción de la tensión con un
aumento rápido de la f.e.m. interna durante el cortocircuito mediante sistemas de
excitación de alta velocidad de respuesta y elevada tensión de techo. La aceleración de
los grupos se limita también utilizando protecciones e interruptores automáticos rápidos
que permiten obtener tiempos de despeje de la falta muy pequeños (tiempo de despeje
de la falta crítico, es el máximo tiempo entre el inicio de la perturbación y su eliminación
para el que el sistema se mantiene estable).

El incremento de la f.e.m. interna durante el tiempo de la perturbación, que como se ha


indicado aumenta el par sincronizante, puede asegurar la estabilidad durante la primera
oscilación. Sin embargo, un sistema que es estable en esa primera oscilación puede
dejar de serlo en las oscilaciones siguientes debido a un par de amortiguamiento
insuficiente o incluso negativo en algunos casos. En consecuencia la estabilidad
transitoria necesita en general acciones en los dos períodos:
- Aumento del par sincronizante durante la perturbación (par que es función del
ángulo de carga).
- Refuerzo del par de amortiguamiento (función de la derivada del ángulo de carga
d5/dt=w-wr), durante la fase posterior a la perturbación (post-falta) mediante los
"estabilizadores de red". Este equipo se utiliza asimismo para mejorar la
estabilidad de pequeña perturbación.

En este período post-perturbación, un SMES puede mejorar la estabilidad del sistema


mediante la absorción de potencia activa durante un tiempo controlado, inmediatamente
después de haber eliminado la falta. Este incremento de la potencia suministrada por el
grupo permite reducir la aceleración del mismo y limitar el riesgo de la pérdida de
sincronismo; el efecto es similar al que se consigue con las resistencias de
amortiguamiento, pero el SMES tiene sobre ellas la ventaja de que su efecto
amortiguador no disminuye en caso de que disminuya la tensión.

El sistema de control del SMES debe actuar como en la estabilización frente a pequeñas
perturbaciones, una vez que haya transcurrido el tiempo de amortiguamiento.

Autores capítulo 3
Angel Alonso,
Tomás Alvarez,
Emilio Menéndez,
Mariano Muñoz,
Alfonso Pantoja,
Antoni Julia.
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