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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?

UNIVERSIDAD ABIERTA Y A DISTANCIA DE MÉXICO

ASIGNATURA

BIOLOGÍA MOLECULAR I

UNIDAD 1

EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

ALUMNO

JUAN JESÚS LÓPEZ ROSAS

DOCENTE EN LÍNEA

JUAN ROBERTO ISRAEL BUSTOS GARCÍA

FECHA DE ELABORACIÓN DEL TRABAJO

01 DE FEBRERO DEL 2018

CARRERA

INGENIERO EN BIOTECNOLOGÍA

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

ÍNDICE
NOMBRE: NÚMERO DE PÁGINA:

Instrucciones 3

Introducción 3-4

Desarrollo 4-9

Conclusiones 10 - 11

Fuentes consultadas de acuerdo al 11


formato apa

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

INSTRUCCIONES: A continuación lee detenidamente los siguientes artículos: Oveja Dolly.


Pdf y E. A. Entre la muerte inevitable y la búsqueda de la inmortalidad. Pdf. Posteriormente,
identifica los puntos relevantes del texto consultado, revisa fuentes adicionales que te
ayuden a ampliar tu conocimiento en cuanto a la clonación animal y la telomerasa, identifica
los argumentos que te ayuden a resolver la problemática planteada ¿Por qué murió la oveja
Dolly?, elabora un reporte escrito a modo de ensayo que contenga: Introducción, desarrollo,
conclusiones enfocado a: ¿De qué manera los telomeros influyeron en la muerte de Dolly?
y el reporte deberá contener una extensión mínima de 400 palabras y fuentes de consulta
(Formato APA).
INTRODUCCIÓN: Esta actividad tiene como finalidad leer los siguientes artículos: Oveja
Dolly. Pdf y E. A. Entre la muerte inevitable y la búsqueda de la inmortalidad. Pdf con el
objetivo de elaborar un ensayo acerca de ¿Por qué murió la oveja Dolly?, así como dar
solución a los siguientes tópicos: Identificar los puntos relevantes del texto consultado,
revisar fuentes adicionales que me ayuden a ampliar mi conocimiento en cuanto a la
clonación animal y la telomerasa, identificar los argumentos que me ayuden a resolver la
problemática planteada ¿Por qué murió la oveja Dolly? y dar mis conclusiones enfocadas
a: ¿De qué manera los telomeros influyeron en la muerte de Dolly?.
Es imprescindible comenzar diciendo que, la clonación es una imitación exacta de un
espécimen a través de su ADN, es decir, que se puede concretar como el tratamiento por
el que se adquieren, de manera asexual, imitaciones exactas de un espécimen, unidad o
partícula ya evolucionada.
Se deben tomar en consideración las siguientes particularidades:
1. Inicialmente se requiere clonar las unidades (producto embrionario), porque no se puede
efectuar un tegumento o fracción del “Clon” si no se cuenta con las unidades que
constituyen a dicho ente.
2. Ser ración de un espécimen ya “Evolucionado”, porque la clonación contesta a una
tendencia por adquirir imitaciones de un definido espécimen y sólo cuando es maduro se
pueden entender sus particularidades.
3. Por otro costado, se trata de concebirlo de manera asexual. La replicación sexual no
posibilita adquirir imitaciones exactas, ya que este arquetipo de replicación por si misma
condición suscita pluralidad compleja.
Así, el primer clon se realizó en una oveja Dolly en donde la mamá Dolly, los eruditos
dedujeron una unidad, que incluye el ADN de la oveja. A la auxiliar oveja le vaciaron un
embrión recibidor. Le apartaron el corazón para que perdiera el palpable hereditario. A
través de estímulos galvánicos, se asoció al embrión sin corazón de la oveja donante.
Al sexto amanecer, se constituyó un óvulo, el cual se introdujo en la matriz de una tercera
oveja, la mamá interina, que tras un lapso habitual de germinación, dio a luz a Dolly: Una
oveja precisamente igual a su mamá hereditaria.

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

DESARROLLO: A continuación, daremos solución a los siguientes tópicos:

1. IDENTIFICA LOS PUNTOS RELEVANTES DEL TEXTO CONSULTADO

R= En cuanto al texto de opinión punto de partida en biotecnología veterinaria “La


clonación reproductiva (oveja Dolly)”, tenemos los siguientes puntos relevantes:

La clonación es un punto de partida de gran interés en el campo biotecnológico veterinario.

La oveja Dolly, primer mamífero obtenido por clonación reproductiva (1996) con el
protagonismo del Dr. Wilmut, cuya finalidad fue la obtención de transgénicos para ser
multiplicados después por clonación, ampliando así la rentabilidad de los mismos.

Los animales transgénicos son aquellos a quienes se modifica con adicción o sustracción
de material (proteínas programadoras), respecto a una determinada sustancia y la
introducción de productos de interés farmacológico: Hormona FSH, factor de coagulación
de gran interés para el tratamiento de la hemofilia, hormona diabetógena, etc. Los animales
así obtenidos generan en su organismo los referidos productos, que pueden encontrarse
en el plasma, leche, etc., de este modo se convierten en animales biorreactores, de
respuesta positiva al producto programado, convirtiéndose, de este modo, en biofarmacias
al producir medicamentos y otras sustancias de interés terapéutico.

Es evidente que toda etapa de la historia se ha apoyado en una determinada tecnología.


En la última mitad del siglo XX y en el curso del actual, esta tecnología ha sido y está siendo,
la biotecnología de la reproducción en la que la historia de la humanidad de los animales
han servido desde la más remota antigüedad de apoyatura al progreso del hombre, no
olvidemos que en general están sirviendo de máquina de transformación de alimentos que
el hombre no puede consumir, generando productos finales: Carne, leche, huevos, etc., de
alto valor biológico, cuyo papel en el desarrollo físico, mental e intelectual del ser humano
es innegable.

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

Quizá el caballo fue el más generoso llevando a sus lomos al hombre hacia la conquista,
desplazamientos y ofreciendo su energía para el desarrollo agrario.

El perro, fue el animal que primero se integró en la vida social del hombre defendiendo su
territorio, que hizo común, colaborando en la lucha contra los peligros, el deporte, para
convertirse en la sociedad moderna en “Animal de compañía”.

Hoy a estos animales de compañía se les llama afectivos puesto que lo que les une al
hombre no es la simple compañía (esto sería egoísta), sino algo más, el afecto mutuo y el
afecto que se desgarra con infinita tristeza cuando el animal muere.

La oveja Dolly, producto de la clonación partiendo de células procedentes del adulto


(núcleo), es el primer caso conseguido con asombro en animales superiores. La clonación
se populariza en los vegetales (injerto) a partir de 1905, en los animales superiores el tema
es distinto. Las primeras experiencias importantes tienen lugar en 1950 utilizando células
epitefiales de las manchas oscuras de la rana (Birecs y King) trabajando con la rana pipens.
En 1960 – 1962 se repite esta investigación partiendo de células procedentes del intestino
y posteriormente, (investigaciones de Gurdon y Vhlinge) en renacuajos, siendo en 1983 las
investigaciones de Me Grath y Solter en rata, quienes obtienen mejores resultados tomando
no sólo el núcleo de la célula donante, sino el material celular interno.

En 1984 las conclusiones de esta amplia problemática experimental indujeron a los autores
Me Grath y Solter a formular la conclusión de que la clonación en animales superiores es
según ellos se necesitaba el estímulo imprinting que aporta el espermatozoide
(reproducción sexuada) para que el proceso continúe.

A partir de este momento, tras esa gran decepción, las investigaciones se dividen en tres
líneas dirigidas por el doctor Maswell en roedores, Campbell en ganado vacuno, seguido
por Morita (Universidad de Kinki) y por el ingeniero investigador Ian Wilmut, del Instituto
Rosling de Edimburgo, en ovejas.

Después de todos estos episodios demostrados en el animal clonado, los obsesos en la


idea de obtener clones humanos (Dr. Severino Antinoli Italia, investigadores japoneses y
algún norteamericano), esperemos que mediten que un clon, en nuestra especie sería un
ser desgraciado, corta vida, propensión a enfermedades físicas y seguramente mentales,
que únicamente puede servir como donante de órganos para trasplante de los millonarios
inversos en este programa en beneficio propio, olvidando que el hombre no puede ser
medio sino fin en sí mismo.

El final es que un animal, en este caso la oveja, que tantos servicios presta a la humanidad
(carne, leche, lana, etc.), alcanza protagonismo principal en la investigación biotecnológica.

En cuanto al texto de entre la muerte inevitable y la búsqueda de la inmortalidad


tenemos los siguientes puntos relevantes:

Los profesionales de la medicina vivimos los comienzos del nuevo siglo con la sensación
de que, mientras contamos ya con potentes recursos que nos permiten combatir muchas
enfermedades, se están abriendo nuevos y esperanzadores caminos que no sólo pueden
llegar a desvirtuar procederes que ahora consideramos plenamente consolidados, sino que
cabe que nos introduzcan y sitúen en formas de praxis sensiblemente distintas de las
actuales. Impresiona el posible alcance que la moderna tecnología pueda tener sobre la

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salud de las personas, sobre la prevención y cura de sus enfermedades, sobre la


prolongación del período de bienestar de la gente mayor y la correspondiente reducción de
la fase precaria del proceso de envejecimiento y sobre la prolongación progresiva de la
duración de la vida. Los más osados se atreven incluso a anunciar la posibilidad de alcanzar
la inmortalidad, pretensión que constituye el reto más expresivo de la arrogancia de los
conocimientos humanos frente a los principios biológicos que continúan presidiendo las
leyes de la naturaleza y de la vida. Con todo, es evidente que el ser humano conoce cada
vez mejor la biología de la vida hasta el punto de ser capaz de manipularla genéticamente.
Puede generar nueva vida en una probeta, puede intervenir en diversas formas de
reproducción, puede obtener células de diversos órganos a partir de embriones y aún puede
conseguir asexuadamente el nacimiento de nuevos seres a partir de la clonación.
Entretanto va descifrando los enigmas que le permitirán conocer la base genética de
muchas enfermedades, que diagnosticará así, por procederes de genética molecular más
precoces y precisos que los que utiliza la medicina actual, a la vez que irá disponiendo de
recursos terapéuticos, también más certeros, que interferirán el desencadenamiento íntimo
y recóndito de numerosos procesos. Pero es que, además, las actuales generaciones de
médicos y biólogos están viviendo las emociones de una nueva época al poder contemplar
y manipular materialmente las estructuras moleculares que integran la maravillosa máquina
humana. Y no olvidemos con ello que todos los seres vivos, incluidos los vegetales,
compartimos designios del ADN y que todos también poseemos los mismos átomos que
las estrellas. El ser humano llega así a creer que sus conocimientos científicos y
tecnológicos están ya desbordando los límites naturales que le han distanciado hasta ahora
del poder divino y corre el riesgo de que deje de analizar entonces el profundo significado
de la célebre expresión de Niels Bohr: “No es que nosotros experimentemos con la
naturaleza, sino que es la naturaleza la que experimenta con nosotros”. Por otra parte, la
sociedad vive de espaldas a la muerte, juzga la muerte como un fracaso y procura
postergarla cada vez más, asumiendo como un triunfo la cultura de los trasplantes y la
sustitución de tejidos y órganos por nuevos tejidos o por prótesis artificiales. La sociedad
llega a creer que la tecnología puede solucionar todos sus problemas de salud y cuando se
habla de demorar o evitar la muerte, no le parece ya una utopía más o menos absurda e
inalcanzable.
En el contexto del espectacular esfuerzo que se está llevando a cabo para conocer, cada
vez con mayor precisión y profundidad, las claves biológicas que gobiernan la vida y la
salud de las personas, el estudio del mapa genético, desarrollado a través de los proyectos
de genoma humano y celera, cuya primera fase se dio a conocer el día 26 de junio del año
2000, ocupa un lugar destacado. Con todo, hay que tener muy presente que las
enfermedades hereditarias monogénicas, que son las que se beneficiarán más de este
conocimiento, afectan tan sólo al 1% de la población; mientras que el conjunto de
enfermedades crónicas con componente genético valorable, no concretado en un único gen
sino en diversos y múltiples genes y que tienen un importante impacto en la salud de la
población adulta, como la hipertensión esencial, la diabetes mellitus, la gota, la cardiopatía
coronaria, las enfermedades neoplásicas, la esquizofrenia y otras, se beneficiarán mucho
menos, pues se trata de procesos de etiología multifactorial.
El mismo Francis Collins, en la 109 Shattuck Lecture, presentada el 08 de mayo de 1999
en el Annual Meeting of the Massachusetts Medical Society, manifiesta claramente que
estamos aún lejos de poder interferir, con tratamientos de base genética, tanto en la
disposición a enfermar como en la evolución natural de las enfermedades cuando ya se
han iniciado. Junto a estas limitaciones derivadas de la misma génesis y naturaleza de
muchos de estos procesos, es a la vez evidente que el conocimiento del mapa genético y

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de las funciones de los poco más de 30.000 genes que lo integran nos permitirá profundizar
en numerosos aspectos de gran interés diagnóstico y terapéutico. A este respecto, es muy
importante precisar que, a pesar de que todos los humanos tenemos los mismos genes, las
secuencias de éstos presentan variaciones individuales, lo cual determina que no existan
dos individuos idénticos. Las variantes que se producen se deben a cambios en la
secuencia de uno o pocos nucleótidos y se les denomina SNP (single nucleotids
polymorphism). Los SNP, alguno de los cuales son frecuentes; mientras que otros se
encuentran tan sólo en pocas personas, pueden ser determinantes en la susceptibilidad a
presentar determinadas enfermedades (cáncer, cardiopatías, etc.) o bien en las diferentes
respuestas individuales que se registran con un determinado fármaco. Precisamente y en
relación con este último aspecto, se está desarrollando la llamada farmacogenómica, que
permitirá, parece que en un futuro no lejano, la confección de tratamientos a medida y
adaptados, pues, a las características genéticas de cada persona. Las variaciones
individuales de SPN condicionan, en efecto, diferencias individuales de los genes que
codifican el metabolismo de los fármacos en sus etapas de absorción, transporte, afinidad
por sus receptores diana y eliminación. A este respecto son especialmente importantes los
polimorfismos del gen que codifica la enzima CYP2D6 (citocromo P4502D6), de la cual se
conocen más de 40 isoenzimas que influyen en la metabolización de medicamentos
pertenecientes a muy diversos grupos químicos. Sin entrar en detalles, es a través de estos
nuevos conocimientos como puede explicarse por qué determinados pacientes deprimidos
necesitan tan sólo 20 mg de amitriptilina; mientras que otros no responden si no se alcanzan
los 500 mg, o bien el posible riesgo que entraña la aplicación, no individualizada, de un
determinado protocolo terapéutico.
La detección de estas variaciones genéticas individuales se consigue mediante la aplicación
de los llamados microarrays, que constan de genes o de fragmentos de ADNc de secuencia
conocida y que, dispuestos sobre una superficie y a través del mecanismo de la hibridación,
reconocen los genes que se están expresando en una determinada célula. Asimismo, los
chips de ADN son oligonucleótidos sintetizados de secuencia conocida que, al aparearse
también con las secuencias problema, evidencian su filiación. Es pues, evidente que
contamos ya con medios muy asequibles que nos permiten obtener información cada vez
más precisa y documentada no sólo sobre los genes que intervienen en la predisposición a
contraer diversas enfermedades, sino también sobre las razones de las diferentes
respuestas individuales a la administración de medicamentos. La llamada terapia génica,
basada en la utilización de moléculas portadoras de información genética para dotar a las
células de nuevas funciones que aporten un beneficio terapéutico, se halla en fase aún
incipiente. Las experiencias son, en efecto, muy aisladas y como ejemplo cabe referir la
reciente publicación del tratamiento de la hemofilia mediante la implantación, en la cavidad
peritoneal de un paciente, de fibroblastos a los que se introdujo ex vivo el gen codificante
del factor VIII.
Paralelamente al desarrollo del proyecto del genoma, se está estructurando otro proyecto
centrado en el estudio de la composición proteica de las células y que se conoce con la
denominación de “Proyecto Proteómica Humano”. El proteoma celular es en realidad más
complejo que el genoma, ya que el número de aminoácidos que integran las proteínas es
20, claramente superior al reducido número de nucleótidos que integran el ADN. Cada tipo
celular expresa un modelo diferente de composición proteica que se modifica además con
el tiempo y que puede proporcionar una información equivalente al de un auténtico escáner
molecular, todo lo cual permitirá profundizar en la detección de anormalidades que
constituyen auténticos marcadores de, por ejemplo, diversas variedades de cáncer. Este
catálogo de proteínas posibilita la mejor selección de marcadores y la evidenciación de
auténticos puntos diana para la terapéutica. Considerando que existen 250 tipos celulares
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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

humanos y que cada uno expresa en el curso del tiempo diferentes subproteomas, se
comprende la enorme complejidad de su análisis. Por otra parte, hoy día sabemos que los
miocitos cardíacos y las mismas neuronas poseen la capacidad de dividirse. Existe además
evidencia de que células madre pluripotentes de la médula ósea pueden diferenciarse hasta
transformarse en neuronas o miocitos cardíacos y que, a su vez, las células madre que se
encuentran en el músculo estriado o en el cerebro pueden derivar y convertirse en células
hematopoyéticas, hallazgos todos conceptualmente muy importantes y que han abierto
campos de investigación de alcance imprevisible.
La reciente comprobación de que el corazón puede reparar sus lesiones, mediante la
regeneración de sus propias células musculares corrobora las posibilidades prácticas de la
llamada clonación terapéutica, que puede conducir a la obtención de células de diversos
tejidos a partir de las pluripotentes embrionarias, con el fin de restituir las lesionadas o
destruidas por diversos procesos. Pero es que además, mientras asistimos maravillados a
la introducción y el desarrollo de todas estas importantes innovaciones, se está entrando
en la nueva y deslumbrante era de la llamada nanotecnología, que puede situarnos en una
plataforma de posibilidades diagnósticas y terapéuticas muy superior a la actual, al permitir
no sólo evidenciar las enfermedades con mayor precisión y mucho más tempranamente
que la macromedicina actual, sino también tratarlas con más selectividad anatómica y más
exquisitez molecular. La nanotecnología puede impulsar una nueva revolución que
desborde la era de la microelectrónica que nació en los años cuarenta con el invento del
transistor. Se trata de la física del nanómetro, que nos sitúa en la millonésima del milímetro
y que, al posibilitar la confección de transistores mucho más pequeños, nos permitirá
trabajar normalmente con moléculas y átomos.
Todos estos progresos generan una sociedad que se resiste, cada vez más, a aceptar la
muerte, pretendiendo ignorar que ésta se produce inevitablemente en ausencia de
enfermedad, de accidente y que cualquier vida humana, por muy afortunada que sea
genéticamente, es muy excepcional que sobrepase la utópica barrera de los 110 años.
La limitación de la duración de la vida y la declinación de todas las facultades con el paso
del tiempo obedecen, sin duda, a leyes biológicas que poco a poco se van conociendo. Las
células disponen de un capital genético y los tejidos de un capital de células que se han de
ir renovando para que los tejidos no envejezcan y mueran. La obligada renovación se ha
de llevar a cabo mediante la división de las células que integran los diversos tejidos y la
vida se agota cuando las estructuras genéticas que gobiernan las necesarias divisiones van
languideciendo con el paso del tiempo. Llega un período en el cual las células pierden la
capacidad de dividirse y con tal pérdida los tejidos pierden también la capacidad de
renovarse. Los seres mueren porque los tejidos mueren y parece que hay un número finito
de doblamientos celulares vinculados a la duración de la vida de cada especie. Unas
estructuras llamadas telómeros, que se sitúan en los extremos de los cromosomas, parece
que integran uno de los mecanismos que más cuentan en el proceso del envejecimiento y
de la muerte de las células. Los telómeros son necesarios para que se mantenga la
integridad de los cromosomas y protegen sus extremos cada vez que las células se dividen.
La división celular se acompaña, a su vez, de la erosión de los telómeros, que van así
acortándose. Los telómeros, pues, van disminuyendo de longitud al compás de las
divisiones celulares, hasta el punto de que esta longitud se constituye en una especie de
reloj biológico que regula la duración de la vida de las células normales. El agotamiento de
los telómeros gobierna, pues, los límites de la vida, por lo cual adquiere una gran
importancia teórica la acción de una enzima, llamada telomerasa, capaz de restituir la
dotación de telómeros de las células que se dividen. Así, pues, telómeros y telomerasa
están estrictamente vinculados a la vida de las células y las personas que padecen un

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

envejecimiento prematuro, como ocurre en la progeria, manifiestan un pronunciado


acortamiento de los telómeros. Y es así como la telomerasa ha sido designada enzima de
la inmortalidad, si bien se sabe que el proceso de envejecer y morir es mucho más complejo.
Es a compás de todos estos progresos que se está desarrollando una corriente de
pensamiento que se conoce con la denominación de investigación imperativa y defiende,
según expresión de Callahan, el “Sagrado deber de combatir todas las causas de muerte”.
Se considera que el progreso no tiene final, que la tecnología lo ha de poder todo y que la
muerte no es inevitable.
Los profesionales que participan en esta corriente de pensamiento actúan a la manera de
francotiradores que han de ir eliminando uno a uno todos los enemigos: Primero el cáncer,
después la cardiopatía coronaria, a continuación la enfermedad de Alzheimer, para seguir
con la diabetes, el sida, etc.
La investigación imperativa cree, pues, que las leyes de la naturaleza humana y biológicas
en general pueden llegar a ser dominadas y renuncia inequívocamente a juzgar la muerte
como un hecho que se haya de producir fatalmente. En cualquier caso, se intenta posponer
la muerte sea como sea. Se agotan al máximo las posibilidades de la farmacología y no se
duda en indicar el trasplante o la sustitución de órganos que fallen por otros que pueden
provenir incluso de animales. Las prótesis artificiales y las que se están proponiendo con
tejidos derivados de células madre obtenidas de embriones son también la expresión no
solamente de la voluntad de mantener la calidad de la vida, sino también la misma vida
para ir alejando la muerte.
2. IDENTIFICA LOS ARGUMENTOS QUE TE AYUDEN A RESOLVER LA
PROBLEMÁTICA PLANTEADA ¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?

R= La oveja Dolly se desarrolla con normalidad, tiene descendencia, parto simple,


gemelares y muere a los seis años. Es un animal sin padre, sin heterosis (nuevo material
genético procedente del mismo). Es sabido que la heterosis marca la resistencia biológica
del individuo a las distintas manifestaciones adversas que ha de encontrar en el medio
ambiente.

Pronto se descubrió que sus telomeros se acortaban (preludio de menor longevidad),


aparecieron artritis, obesidad y últimamente crisis neumónicas por deficiencia de sus
defensas.

Estos episodios estaban cansados, previstos. Ahora queda su organismo a disposición de


la ciencia. Pueden evaluarse en sus diferentes tejidos procesos importantes: Apoptosis
precoz, mitosis insustitutivas, endocrinia mediatrizada, receptores deficientes, etc.

Cuando Wilmut et al consiguieron, mediante la biotecnología de la clonación, el nacimiento


de la oveja Dolly, se estudió con especial atención si este proceso era capaz de revertir el
envejecimiento y se midió con este propósito la longitud de los telómeros de Dolly. Se
comprobó entonces que eran más cortos que los que permitían presuponer su condición de
recién nacida y con una longitud compatible con la edad de seis años que tenía la oveja
que había cedido su núcleo. Sin embargo, más recientemente Lanza et al han despertado
nuevas expectativas con la clonación de seis vacas que han evidenciado características
celulares expresivas de haber revertido el envejecimiento de los fibroblastos originales
donantes del núcleo.

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

CONCLUSIONES: Más allá de las explicaciones deontológicas que promueve, la clonación


es un potente mecanismo para saber mejor algunos tratamientos fisiológicos esenciales,
como la ontogénesis (la constitución de un nuevo espécimen) y la decrepitud. Dado que su
información hereditaria descendía de una oveja de seis añadas, los eruditos del “Instituto
Roslin de Edimburgo” que la engendraron, acaudillados por Ian Wilmut, idearon, ya en su
exposición, elaborada media añada luego de su origen, un aspecto decisivo: “No
comprendemos si Dolly tiene seis meses o seis añadas”. Su precoz fallecimiento ha
ocasionado reflexiones de arquetipo sobre la contribución de la edad en el fin, que los
eruditos no han entendido detener, a pesar de divulgar que ha fallecido de un tumor de bofe
de procedencia contagiosa muy habitual entre las entes de su misma familia.

Dolly nunca poseía de un magnífico estamento de sanidad, ya que padecía una rara artritis
en sus zancas ulteriores. También, en el intrínseco de sus unidades los eruditos hallaron,
hace ya añadas, un alarmante síndrome de decrepitud precoz: Sus teloneros eran
insólitamente pequeños y este prodigio, no es solo un razonamiento potente contra el
manejo indistinto de la clonación; su aprendizaje, podría revelarnos abundantes enigmas
que afectan a nuestro particular decrepitud.
El daño que penetra la edad no se realiza sólo a la medida del espécimen absoluto sino a
su vez a su grado sistemático y a su grado celular. Los eruditos han aumentado en las
finales añadas sus empeños para exhibir en qué estriba el tratamiento de decrepitud y han
conducido sus averiguaciones primordialmente al ambiente de la unidad. Desde hace medio
centenario, los eruditos se han manifestado confabulados por el avezado de que a través
de determinado hilván las unidades comienzan a perder cabida de replicación y dejan de
trocearse. Todo parece señalar que preceptuamos de una familia de almanaque celular que
está estrechamente enlazada a la decrepitud. Tanteos de botica evidenciaron, ya en las
añadas sesenta, que las unidades de las personas situadas en un laboreo no se troceaban
perpetuamente (excepto las nodulares), sino que a través de un determinado trazo
adentraban en una familia de senectud en la que no sucumbían pero perdían funcionalidad.
Desde comienzos de los noventa agenciamos de una respuesta de clarificación del
prodigio, en la que están laborando cuantiosas boticas de todo el cosmos: Los telomeros.
El concepto emana del helénico y quiere decir “Ración terminal”, destinando las áreas
finales de los cromosomas. Se trata pues de un agregado de la leontina de ADN con el que
se clausura cada cromosoma y parece pugnar la función de ese almanaque. Cada vez que
la unidad se reproduce, los telomeros se reducen un poco y arribados a determinada
diminuta distancia la unidad pierde la cabida de replicarse. El desarrollo permutaría de unos
arquetipos de unidades a otros, evaluándose que en la totalidad de los lances no se fabrican
más de 50 reproducciones precedentemente de que los telomeros logren su periferia.
Para contrabalancear la adelantada pérdida de los bordes cromosómicos, el espécimen
dispone de una enzima, denominada telomerasa, que restaura los deterioros y regresa a
estirar los telomeros seccionados, pero no se comprende muy bien aún en qué
estipulaciones el ente dictamina situar en circulación este tratamiento de arreglo. Sí se ha
verificado, lo cual aparenta ratificar la epistemología, que las unidades de quistes crean
tolomerasa en elevadas cuantías, lo que podría aclarar su inclinación a replicarse de
manera constante e incontrolada. Varios inclusive piensan en esta enzima como el
ingrediente de ganar, alguna añada, alongar la supervivencia y abonanzar el estamento del
elemento en la senilidad.
Podemos concluir diciendo que, la contradicción que Ian Wilmut esbozaba hace seis
añadas, al dialogar de la edad de Dolly, infiere no tener aún respuesta, pero todo parece

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EVIDENCIA DE APRENDIZAJE “¿POR QUÉ MURIÓ LA OVEJA DOLLY?”

señalar que había una anomalía fisiológica en el inicial animal clonado y entretanto su
organismo embalsamo se ha transformado en una de las captaciones más interesantes del
“Royal Museum de Edimburgo”, sus tegumentos continúan cautivando la predilección de
los eruditos, que están efectuando estudios equiparados con los de otras ovejas para
procurar constatar la respuesta: Dolly era una oveja de regular edad formada de unidades
viejas.

FUENTES CONSULTADAS DE ACUERDO AL FORMATO APA:


De acuerdo a la plataforma. (2018) instrucciones para realizar la evidencia de aprendizaje
¿Por qué murió la oveja Dolly?
https://unadmexico.blackboard.com/webapps/blackboard/execute/announcement?method
=search&context=mybb&viewChoice=2&course_id=_46863_1&searchSelect=_46863_1
De acuerdo a la plataforma. (2018) unidad 1. Replicación y genes
https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/institution/DCSBA/Bloque%201/BT/05/B
BM1/U1/Unidad1.Replicacionygenes_131216.pdf
De acuerdo a F. Pérez. (2018) opinión. Punto de partida en biotecnología veterinaria. La
clonación reproductiva (oveja Dolly)
https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/internal/courses/BI-BBM1-1801-B1-
001/announcements/_214335_1/oveja%20dolly.pdf
De acuerdo a Sans Jordi. (2002) entre la muerte inevitable y la búsqueda de la inmortalidad
https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/internal/courses/BI-BBM1-1801-B1-
001/announcements/_214335_1/E.A.Entrelamuerteinevitableylabusquedadelainmortalidad
.pdf
De acuerdo a Partida María. (2004) clonación
http://www.revista.unam.mx/vol.5/num2/art7/ene_art7.pdf
De acuerdo a Chuaire Lilian, Sánchez Magda, Quim Lic. Y Franco María. (2004) clonación
animal: Avances y perspectivas
https://tspace.library.utoronto.ca/bitstream/1807/2545/1/rc04017.pdf
De acuerdo a Macswiney Yoshio. (2003) manipulación genética y clonación animal
http://www.ovinos-caprinos.com/FERTILIDAD/112%20-%20Manipulacion-
genetica%20y%20clonacion%20anmal.pdf

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